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Abramos nuestras biblias juntos en el capítulo 24 de Mateo. Mateo capítulo 24. Este gran capítulo es el sermón mismo de nuestro Señor acerca de su segunda venida. Nos presenta a detalle los acontecimientos que rodean al regreso del Señor Jesucristo saliendo de su propia boca. Que tremendo privilegio es estudiar este gran texto.

Usted sabe, la gente en nuestro mundo siempre está esperando que venga un mejor día, siempre esperando un mejor tiempo, siempre esperando queriendo ver que se alivien las aflicciones y problemas que plagan la sociedad humana. Pero el mensaje de la Escritura es que antes de que llegue a haber un mejor tiempo, va a haber un tiempo infinitamente peor. De hecho, la sociedad humana tiene que esperar un tiempo que va a ser más severo que cualquier tiempo que jamás han conocido. Ese tiempo es descrito de manera más bien breve en tan solo un versículo en éste capítulo en particular, y quiero que lo observe en el versículo 21. “Porque entonces habrá gran tribulación, como nunca la ha habido desde el comienzo del mundo hasta este tiempo, ni la habrá.”

En esa afirmación tan breve, el Señor dice que el mundo espera un tiempo que será peor que cualquier otro tiempo que jamás se ha conocido. Y el Señor inclusive le da un nombre, “gran tribulación.” Ahora, esto no es nada nuevo porque han habido otros profetas además de nuestro Señor Jesucristo que también han hablado de este mismo tiempo. Es un tiempo de problemas tremendos, que incluyen al mundo, pero se centran en la nación de Israel. Para ver como los profetas de Israel hablaron de este tiempo, regresemos a Isaías capítulo 10. Isaías capítulo 10.

Y conforme Isaías veía hacia adelante ese día, ese día del Señor, ese día de gran juicio, ese día de establecer el reino del Mesías, ese día del establecimiento del reino del Mesías, ese día de salvación para Israel, ese gran día de clímax cuando la obra del hombre sobre la tierra, por así decirlo, llevada a cabo por su propia mano y diseño se acabe y Dios esté a cargo, él dice esto en el versículo 20. “Sucederá en aquel día”, ese gran día, el final del día del hombre, el comienzo del día de Dios, “que el remanente de Israel y aquellos que habrán escapado de la casa de Jacob, ya no más se apoyarán en aquél que los hirió, sino que se apoyarán en el Señor, el Santo de Israel, en verdad.”

Ahora, eso nos dice que está por venir un tiempo de gran aflicción para Israel, un tiempo cuando ellos serán matados. Y habrá un remanente que escapará, y aprenderá la lección, a nunca volverse a apoyar en nadie fuera del Señor. La indicación es que, en ese gran día, ese día final, el pueblo de Israel se va a apoyar en alguien que resulta ser no su amigo, sino su enemigo, que se presenta como apoyo para ellos, y después los destruye. Y aprenderán en aquel día a apoyarse solo en el Señor.

“El remanente regresará”, versículo 21 dice, “inclusive el remanente de Jacob al Dios poderoso, porque, aunque tu pueblo Israel sea como la arena del mar, sin embargo, un remanente de ello regresará, el fin definitivo decretado fluirá con justicia porque Jehová el Dios de los ejércitos hará un fin definitivo.” En otras palabras, en el tiempo del fin completo, en el tiempo del fin mismo, en aquel día del juicio, ese tiempo del establecimiento del tiempo de justicia del reino del Mesías, Israel va a atravesar, va a enfrentar una traición enorme por parte de alguien en quien confiarán, que resultará matarlos. Ellos van a atravesar por un tiempo de gran problema, del cual tratarán de escapar.

Ahora, veámoslo en las palabras de Jeremías el profeta, capítulo 30, y veamos que otras dimensiones añade él a los principios, conforme él ve este tiempo. Jeremías capítulo 30, versículo 5, “Porque así ha dicho Jehová, hemos oído una voz de temblor, de temor y no de paz.” Jeremías ve hacia adelante, él no ve paz, él ve temblor y temor. “Preguntad ahora y ved si un hombre tiene trabajo con hijo. ¿Por qué es que veo a todo hombre con sus manos sobre sus lomos, como una mujer con dolores de parto, y todos los rostros que son pálidos? El dolor humano más fuerte, él de dar a luz un hijo, sin ninguna anestesia, sin cuidado como de manera normal las mujeres lo hacían en ese entonces. En cierta manera simboliza el dolor de la sociedad en el futuro. Cuando Jeremías ve hacia el futuro, él ve, por así decirlo, en la visión profética, a hombres con las manos sobres sus rodillas, por así decirlo, en un dolor agonizante de lo que está por llevarse a cabo. El mundo está en dolor, Israel está en dolor.

“He aquí”, versículo 7 dice, “porque aquel día es tan grande que no hay otro como ese”. Así como fue en Mateo 24:21, este es un día como ningún otro día. Ninguno como ese. Es el tiempo de aflicción para Jacob, pero él será salvo de ese día, porque sucederá en aquel día, dice Jehová de los ejércitos, que romperé su yugo de tu cerviz, y romperé sus ligaduras. Y los extraños ya no los esclavizarán, sino que servirán a Jehová su Dios y David que es su Mesías, su Rey, a quien levantaré para ellos.”

Entonces va a ser un día de gran juicio, un día de gran aflicción, un tiempo de problemas para Jacob, y de ahí va a venir la salvación y de ahí va a venir el que se levante el Mesías y Su reino. Entonces, tanto Isaías como Jeremías esperan un tiempo de problemas severos, un tiempo de dolor severo, un tiempo de muerte, un tiempo del cual Israel va a huir para escapar seguido por el reino del Mesías.

Ahora, observe el último capítulo de la profecía de Daniel, capítulo 12, en el versículo 1, y Daniel el profeta habla también del mismo día. Y dice en el versículo 1, “En ese tiempo se levantará Miguel’, Miguel es un ángel, “el gran príncipe que está para los hijos de tu pueblo.” La función excepcional de Miguel, en la economía de Dios es proteger a su pueblo especial. Y Miguel se va a levantar para su protección. “Porque habrá un tiempo de aflicción como nunca lo ha habido desde que hubo una nación, inclusive hasta ese tiempo. Y en ese tiempo tu pueblo será librado, cada uno de los que están escritos en el libro.”

Va a haber un tiempo de aflicción de Jacob, dice Jeremías. Va a haber un tiempo de problemas, dice Daniel, un tiempo de devastación, un tiempo de limpia, de purga, un tiempo de juicio del cuál Dios va a redimir un remanente, y va a traer el reino del Mesías. Ahora, observe si es tan amable Zacarías capítulo 13, versículo 8, “Y sucederá en la tierra”, de hecho, por toda la tierra, “dice Jehová, ‘que dos partes serán quitadas en muerte, y la tercera parte quedará.” En otras palabras, va a haber un tiempo en la tierra de Israel, cuando dos de tres va a morir, y Él va a hacer que la tercera parte pase por el fuego y los refine como la plata es refinada, y los probará como el oro es probado. “Invocarán mi nombre y los oiré y diré ‘él es mi pueblo’, y dirán, ‘Jehová es mi Dios.’”

En otras palabras, un tiempo de limpia, un tiempo de purga, un tiempo de juicio, un tiempo de muerte para dos de tres. Una tercera parte es preservada y son llevados a la conciencia de que el Señor es su Dios. Y este, versículo 14, es el día del Señor. Es el día del Señor, es el día, dice el versículo 2, cuando las naciones se vuelven a congregar en contra de Jerusalén, para luchar. Y la ciudad es tomada, y los caballos son matados, y las mujeres son violadas, y la mitad de la ciudad se va al cautiverio. Y el remanente del pueblo no será quitado de la ciudad.” Y usted puede detenerse en ese punto.

Ahora, permítame explicar esto de manera muy simple. Jesús dijo, “Viene en el futuro un tiempo diferente a cualquier otro tiempo. Un tiempo de un horror increíble, indescriptible para el mundo, pero en particular enfocándose en la nación de Israel. Es un tiempo del cual Isaías habló, del cual Jeremías habló, del cual Daniel habló, y del cual Zacarías habló. Entonces, realmente no es nada nuevo lo que el Señor está diciendo. Él está reiterando lo que fue dicho desde la antigüedad, que viene un tiempo como ningún otro tiempo. Si Israel piensa que ha soportado un holocausto increíble en el pasado, entonces necesitan evaluar lo que los profetas han dicho y lo que el Señor Jesús dijo, que todavía no han soportado lo que van a soportar en el futuro, porque viene un holocausto como ningún otro. Y no solo va a impactar a Israel, sino que va a impactar al mundo, y las cosas no van a mejorar, sino que van a empeorar. De hecho, van a empeorar como nunca han empeorado. Sí, apenas previo al peor tiempo de todos, habrá un breve tiempo de paz falsa.

Entonces, conforme vemos hacia adelante al futuro, analizando los acontecimientos del día del hombre, podemos esperar que va a haber un tiempo de paz falsa, seguida inmediatamente por un holocausto sin descripción, y precedentes, seguidos inmediatamente por la venida del Señor Jesucristo. Eso es lo que lo profetas han dicho. Esto es lo que Jesús dice, porque en el versículo 29 de Mateo 24, él dice, “Inmediatamente después de la tribulación”, ¿qué sucede? “el sol es oscurecido, la luna no da su luz, las estrellas caen y las potencias del cielo son sacudidas, y después aparece la señal del Hijo del hombre en el cielo. Todas las tribus de la tierra lloran, y ven al Hijo del hombre descendiendo en las nubes del cielo con poder y gran gloria.

Entonces, este es el tiempo apenas que precede a la venida de Cristo. Ahora, es imposible no ver este retrato profético, esta cronología tan simple como es afirmada aquí por nuestro Señor, por Isaías, Jeremías, Daniel, y Zacarías, un tiempo de gran aflicción, gran problema para el mundo, centrándose en la nación de Israel, seguida por la salvación y limpieza de Israel, la venida del Mesías para establecer su reino glorioso y eterno.

Entonces, aquí Jesús está predicando un sermón relacionado con su segunda venida. Es un sermón no solo acerca de su segunda venida, la cual aparece en el versículo 29, sino también acerca del tiempo antes de eso que él mismo llama en el versículo 21, la gran tribulación. Ahora, ¿qué dio a luz este sermón? ¿por qué él está predicando este sermón? y ¿a quién le está predicando aquí en el capítulo 24? Permítame decirle por qué. Jesús ha entrado a la última semana de su vida terrenal, el viernes va a morir. Entonces, a él no le queda mucho tiempo. Él pasó todo el día en el templo. Él lo limpió el martes, expulsó a los cambistas y a los compradores y a los vendedores y lo limpió externamente. Y una vez que lo había limpiado el martes, entonces él podía regresar ahí no ser contaminado por él.

Entonces, él hizo eso, él tomó a sus discípulos, y él enseño todo el día. La enseñanza fue pública para comenzar, conforme él le enseñó a la multitud que se había congregado en el lugar debido a la semana de la pascua. Pero después de algo de su enseñanza, los líderes de Israel estaban enojados y entonces lo detuvieron ahí y comenzaron a hacerle preguntas, la primera de las cuáles fue, ¿por qué autoridad haces estas cosas? ¿quién te dio permiso de enseñar cómo estás enseñando, y hacer lo que estás haciendo? Y eso lo involucró en un dialogo que siguió para el resto del día, con estos líderes judíos falsos. El resultado de ese dialogo básicamente fue una oportunidad para que él expresara el hecho de que Dios ahora estaba haciendo a un lado a Israel.

Durante siglos la nación de Israel había sido la guardiana de la palabra de Dios, la protectora de la verdad de Dios, pero todo eso iba a cambiar, porque Dios iba a quitarles el reino y se lo iba a dar a un pueblo que era más digno que ellos. De hecho, él dijo eso en el capítulo 21, versículo 43, de una manera tan explícita como podía ser dicho. “El reino de Dios será quitado de vosotros, y será dado a una nación que dé frutos de él” “un pueblo que dé frutos de él.” Él estaba diciéndoles a los líderes judíos religiosos, “Ustedes ya no van a ser llamados más, el pueblo de Dios, en el sentido nacional. Ya no van a ser guardianes de la verdad de Dios.”

Ahora, como aprendemos en Romanos 11, esto fue únicamente un hacerlos a un lado temporalmente. No obstante, los hizo realmente a un lado. Él les dice, “El reino será dado a un pueblo que produzca frutos apropiados.” Y después en el capítulo 22, recuerde, también en su encuentro con los líderes, él les dio una parábola acerca de una boda en la que un rey hizo una fiesta para su hijo en la boda, y todos los invitados -que simbolizan a Israel- se rehusaron a venir. Y en el versículo 7 dice, “Cuando el rey oyó eso, capítulo 22, él se enojó, envió sus ejércitos, destruyó a esos homicidas, y quemó su ciudad.”

En otras palabras, Dios va a entrar en juicio en contra de un pueblo que se rehusó a venir a la fiesta de bodas de Su Hijo. Y después en el versículo 9, él les dijo a sus siervos, “Id a las carreteras, y a tantos como halléis, traedlos a las bodas.” Y entonces, un nuevo pueblo es traído para que sean guardianes especiales de la palabra de Dios, y la verdad de Dios. E Icabod, la gloria se ha ido, está escrito por un tiempo en la nación de Israel. El resumen de esto viene al final del capítulo 23, versículo 37, en el último sermón público de Jesús. Su último mensaje para el pueblo de Israel, su palabra final para los líderes religiosos.

“Oh Jerusalén, Jerusalén, tú que matas a los profetas y apedreas a los que te son enviados, ¿cuántas veces quise congregar a tus hijos, como la gallina reúne a sus polluelos bajo sus alas, y no quisisteis, he aquí vuestra casa os es dejada desierta?” Arruinada, desierta, esa es la afirmación final de juicio para Israel, por el rechazo del Mesías. Se acabó. Él los ha condenado, condenado a sus líderes, al condenar a sus líderes ha condenado a todo el pueblo, toda la gente que sigue a los líderes. Y ahora dice, su casa queda desierta. Icabod, la gloria se está yendo. Dios está apartando a otro pueblo, dejando a Israel.

Pero me da tanto gusto que el sermón no terminó con el versículo 38. En el versículo 39 él dijo, “Porque os digo, a partir de hoy no veréis hasta que digáis, ‘Bendito es el que viene en el nombre del Señor.’” Esa es una frase mesiánica. Cuando Jesús entró a la ciudad y clamaron “Hosanna al hijo de David.” Dijeron, “Bendito es el que viene en el nombre del Señor.” Esa es una afirmación mesiánica. Él les dice, “No me volverán a ver hasta que me reconozcan como su Mesías.” Eso nos da mucha esperanza, ¿verdad? porque eso nos dice que, aunque Israel es dejada desierta y aunque la nación es dejada desierta debido al rechazo del Mesías, viene un día cuando de hecho ellos van a reconocer a su Mesías, y van a decir “Bendito es el que viene en el nombre del Señor.” Eso es lo que Zacarías vio cuando él dijo, “Mirarán aquel a quien traspasaron, y llorarán por él como se llora por un unigénito.”

Entonces sí, la casa de Israel es desierta, pero sí hay un futuro. Hay un tiempo futuro cuando ellos van a reconocer a su Mesías. Ahora, usted tiene que imaginar a los discípulos en este punto, porque están escuchando todo esto, oyen el sermón, el cual devasta el sistema de religión en Israel. Ellos ven a Jesús limpiando el templo y saben que él está llevando a un fin ese sistema malo, hipócrita. Ellos lo oyen hablando acerca de la destrucción, en el capítulo 24, versículo 2, cómo el templo va a ser destruido, y cómo no va a quedar una piedra sobre otra piedra, y que todo va a ser derribado. Eso es exactamente lo que sucedió. Exactamente a la letra, al pie de la letra.

Y entonces, lo ven que entran con todas estas afirmaciones acerca de devastación y destrucción, ¿les molesta esto? Realmente no, porque como señalamos en nuestro estudio previo, recordará usted, que, si algún discípulo era un estudiante de la escritura, él sabría que en el gran reino del Mesías iba a haber un nuevo templo, el templo de Ezequiel 40 al 48. Ése templo glorioso, no este templo construido por un no-judío, un rey idumeo llamado Herodes, sino un templo que tenía las cualidades de ese templo glorioso, visto en Ezequiel 40 al 48.

Entonces, ellos no habrían tenido un problema con que él derribara el templo. Ellos no habrían tenido un problema con que él devastara la religión hipócrita. Los profetas dijeron que eso iba a pasar, los profetas dijeron que la nación tenía que ser purificada. Entonces, cuando oyen a Jesús decir, “este templo va a ser derribado, y no me van a volver a ver hasta que digan, “Bendito es el que viene en el nombre del Señor.’” Su idea es que va a derribar ese templo, rápidamente, y va a regresar en su presencia mesiánica plena, para establecer su reino porque ellos no veían espacio alguno entre la primera y la segunda venida.

Los profetas del Antiguo Testamento no delinearon una primera venida, mucho tiempo, y después una segunda venida. ellos simplemente presentaron todo de una vez. Esa es la razón por la que el tiempo entre la primera y la segunda venida es conocido como un misterio no revelado en el Antiguo Testamento. No vieron que había una primera venida, regresar al cielo, miles de años, después una segunda venida. No. Lo vieron todo de una vez. Su escatología decía, “El Mesías viene, el Mesías juzga a sus enemigos, y a los impíos. El Mesías limpia a Israel, él limpia el templo, él congrega a los elegidos y él establece su reino.

Y entonces, podían ver todo esto sucediendo en días o semanas. Y yo creo que al final del capítulo 23, y al final de este sermón, ellos tenían una esperanza más grande del reino de lo que nunca habían tenido en su experiencia con Jesús, porque lo han visto llegar montado, a la ciudad, oyendo los aleluyas y los hosannas, y bendito es el que viene en el nombre del Señor, de la multitud, los niños en el templo le habían dicho a él al día siguiente Y ahora él ha limpiado el templo. Y él ahora habla de derribarlo, y él habla de venir en su presencia plena como el Mesías. Y ellos creen, (yo creo) más de lo que jamás antes habían creído que momentáneamente todo se va a desatar, y ellos no entienden que va a haber un periodo largo de tiempo.

Entonces, en emoción y en expectativa, versículo 3, ellos ahora se han ido del templo y solo queda Jesús con los discípulos en privado, dice, han ido a la cumbre del Monte de los Olivos, camino de regreso a Betania en dónde se están quedando con Lázaro y su familia. Y él se detiene en la cumbre del monte, se sienta y les dicen, ¿cuándo serán estas cosas? Y usted puede apenas percibir la expectativa tremenda que esto tiene que venir muy rápido, por lo que han visto en esa semana. Todo está cumpliéndose. Vieron al precursor Juan el Bautista, después vino el Mesías, él hizo los milagros, él enseñó, él predicó y ahora él entra y vienen los aleluyas, los hosannas, y él ahora ha limpiado el templo y él ahora habla de derribar este edificio del idumeo. Y debió haber significado que ese gran edificio exaltado de Ezequiel, ahora va a ser construido, y él va a establecer su reino y el pueblo va a decir, “Bendito es el que viene en el nombre del Señor.”

Y entonces dicen, ¿cuándo? E inclusive más adelante en Hechos 1 dice, “¿Ahora vas a restaurar el reino?” Ellos creían que era momentáneo, y no solo preguntan cuándo, sino en el versículo 3, ¿cuál será la señal de tú venida? La palabra ‘venida’ parousia significa presencia. No quiere decir que ellos pensaban que él se iba a ir e iba a regresar, esto quiere decir que ellos pensaban que él vendría en su presencia plena. Parousia es presencia, la presencia plena de la gloria mesiánica. ¿Cuál es la señal de tu presencia y el fin de la época del hombre? ¿qué debemos esperar? ¿va a venir un ángel del cielo con una trompeta? ¿qué es? ¿es una reconstrucción cataclísmica del templo, sobrenaturalmente? ¿es que vas a derribar el templo? ¿qué es? ¿cuál es el acontecimiento que señala tu venida en presencia plena?

Ahora, con esa pregunta el Señor entonces predica el mensaje acerca de su venida, y él les da cosas que esperar, las señales que esperar, y no para ellos, porque ya habrán muerto, sino a todos los que van a leer la Escritura. Y comenzando en el versículo 4 tenemos las señales de la segunda venida, las señales de la segunda venida. Ahora, quiero añadir como una nota a pie de página aquí, para que no se confunda, que el rapto de la iglesia no se explica en ningún lugar en Mateo 24 o 25, eso no está aquí. Esperamos más adelante un entendimiento más pleno de eso. Este es un mensaje dado en el contexto de esos judíos acerca de la segunda venida de Cristo. El rapto es un tema que se presenta en las epístolas, vamos a tratar con eso más adelante. De hecho, probablemente en este estudio, en algún punto vamos a insertar algunas cosas de eso, pero él les está dando una descripción del tiempo de la segunda venida, y de las señales que llevan a ella.

Ahora, el comienza en el versículo 4, dándoles una serie de señales generales que la gente que esté viva en la época futura, debe esperar. Él no les dice que tan futuro está, él no les dice porque todo creyente siempre ha vivido con un sentido de inminencia que Cristo puede venir en cualquier momento. Entonces, él no les dice en algún tiempo dado, él simplemente dice señales.

Ahora, por favor, observe la primera señal es engaño, versículo 4, “muchos vendrán y engañarán.” Y el versículo 5 dice la misma cosa. La segunda señal es disensión. Guerra, rumores de guerra, y demás. El versículo 7 nación levantándose contra nación, reino contra reino. En tercer lugar, devastación. Hambres, terremotos. La cuarta es profanación, versículo 9, van a entregar a los santos. Quinta: deserción. Muchos de ellos van a ofenderse y van a traicionarse el uno al otro y se van a aborrecer unos a otros y demás. Y la final es declaración, versículo 14, la predicación mundial del evangelio del reino.

Entonces, él dice, “Esperen el engaño, la disensión, devastación, profanación, deserción y declaración. Esas son las señales. Y cubrimos esas a detalle y les mostré como son un paralelo de Apocalipsis 6-19. Ninguna de estas sucedió en la época de la iglesia, ninguna de estas sucedió en la destrucción de Jerusalén. Del versículo 4 en adelante no hay explicación de la destrucción de Jerusalén, es absolutamente algo que no está en el texto. Y eso es sorprendente porque leí unos 12 comentarios esta semana, 11 de ellos meten la destrucción de Jerusalén ahí en algún lugar, y el otro no está seguro. No hay referencia a la destrucción de Jerusalén aquí en el 70 d. C. Esto es futuro previo a la venida del Señor Jesucristo, la destrucción de Jerusalén fue un juicio para su propia época, por su propia razón, para la gente de esa época. No es el fin del siglo, no es la señal de la venida del Mesías, eso es futuro.

Entonces, todas estas seis cosas marcan el tiempo final. Y le mostré la clave de eso, versículo 8. Obsérvelo. Todo esto rodeando al versículo 8 son el principio de dolores. Por favor, la palabra dolores no nos ayuda a interpretar este texto, si eso es lo que dice en su edición de la Escritura. Es dolores de parto, el término griego. Y recuerda que le dije, cuando vienen los dolores de parto, ¿vienen al principio del embarazo? ¿a lo largo del embarazo? No. Todos vienen al final del embarazo. Y cuando los dolores de parto comienzan a venir, usted sabe que el nacimiento se acerca. Jesús deliberadamente escoge eso, como dolores de parto, así como el profeta de la antigüedad vio a los hombres, por así decirlo, en dolores de parto, atravesando por las agonías que darán a luz el nacimiento del reino.

Todos estos acontecimientos se apilan al momento mismo de la venida del reino, y son paralelos a los sellos y a las trompetas y las copas de Apocalipsis. Y usted recuerda que los sellos suceden en cierta manera, de una manera larga, un período de tiempo largo. Y después las trompetas son más rápidas. Y después las copas vienen en una sucesión muy rápida conforme hay una frecuencia que se incrementa y una intensidad que se incrementa, de esos dolores finales, como sucede en el nacimiento de un hijo. Entonces, es un retrato vívido.

Entonces, todas estas cosas no tienen nada que ver con el rapto de la iglesia. No tiene nada que ver con la destrucción de Jerusalén. Tiene que ver con el tiempo de la tribulación y conformen se aceleran los acontecimientos dolorosos que dan lugar al establecimiento del reino del Mesías. Entonces, él les da este panorama general de cosas generales. Pero él sabe que eso no es realmente lo que están preguntando, porque su pregunta fue, ¿cuál es la señal? ¿cuál es ese acontecimiento que dice que sabemos que aquí estamos, porque podríamos ver guerras, y podríamos ver engaños, y engañadores, y podríamos ver a desertores, y podríamos ver que el evangelio está siendo predicado? Esto inclusive podemos verlo en la actualidad. Podrían haber muchas cosas que vemos, ¿cómo sabemos que ya es el momento?

Entonces, él dice, “Muy bien, les voy a dar una señal que echa a andar todo.” Y en el versículo 15 él dice, “Cuando por tanto veréis.” Deténgase ahí por un momento. “Cuándo veáis esto”, al final del versículo 15, “más vale de que entiendan.” Entonces, él les ha dado algunas señales generales, los dolores de parto que resultan en el nacimiento del reino. Pero él les da aquí el gatillo que echa a andar todo, este es un versículo absolutamente fabuloso, y no vamos a pasar de este versículo porque está tan lleno de verdad, y ni siquiera lo vamos a agotar en esta mañana, pero es un versículo clave para entender esta transición de lo que él acaba de decir hasta el 14, a lo que él va a decir del 15 al 31. Es muy, muy claro.

“Ahora, cuando ustedes que estén vivos en ese día”, y él usa el vosotros profético, como lo señalamos en nuestro último estudio, “cuando ustedes que estén vivos en este día vean esto, saben que están en la tribulación.” Aquí está el gatillo que echa andar los dolores de parto, los versículos 4 al 14, para que se desate sobre la tierra. Aquí está el acontecimiento clave. Dice usted, “¿Cuál es el acontecimiento?” Dice usted, “¿Cuál es ese acontecimiento?” Véalo. “Por tanto, cuando veáis en el lugar santo la abominación desoladora de que habló el profeta Daniel, el que lea entienda.” Esa es la señal.

Ahora, regresemos a Daniel 11 y quizás voy a entrar en mayor profundidad en este, para que pueda entender adónde vamos. Ahora, en Daniel 11 conocemos una personalidad muy importante, la llamamos el anticristo. Él es llamado aquí el rey voluntarioso, el rey que hace lo que quiere, que no considera el deseo de las mujeres, ni a ningún dios, él se exalta a sí mismo sobre todos, versículo 37, y su patrimonio será los honores. Él honra al dios de las fortalezas, el dios del poder y demás. Y ésta es una descripción del gran anticristo, el gran rey voluntarioso que hace lo que quiere, que él manifiesta su odio hacia el Dios verdadero y a su Cristo, y él establece su propio poder y su propia fortaleza. Y lo que sucede si usted une el retrato bíblico, es que en Daniel 2 vemos que habrá en el tiempo final, un levantamiento del imperio romano antiguo. La forma final del imperio romano tiene 10 dedos, y Roma reconstruida en términos territoriales. El antiguo imperio romano ocupaba la Europa occidental y parte de la Europa oriental también, claro.

Pero la nueva forma final del Imperio romano, el cuál es aplastado por la venida del Mesías, se manifiesta en esta gran imagen. La forma final de diez dedos, esta representación de 10 dedos del Imperio romano, la cual es aplastada por el Mesías, quién es llamado ‘la piedra no cortada con mano’. Entonces, el Mesías viene y aplasta una confederación final de 10 naciones, la cual es como el Imperio romano antiguo. Pero eso va a suceder a partir de ese sistema, de acuerdo con Daniel, y de acuerdo con el libro de Apocalipsis. A partir de ahí se va a levantar un gran líder, y éste hombre se va a levantar de esa confederación europea y él se va a volver el salvador para Israel. Él va a ser aquel que es el protector de Israel. Van a hacer una alianza con él, como lo veremos en un momento, para su propia protección en contra de la alianza árabe-rusa, la cual vendrá en una forma final, como Ezequiel 38 la describe y viene en contra de ellos. Lo hacen para su propia protección.

Él, por cierto, es aquel de quien se habla en Isaías 10, quien es aquel en quien se apoya, quien los hiere, porque en medio de esa alianza, él los destruye. Israel ha hecho una alianza con este hombre, él está en control, las potencias del mundo vienen en contra de Israel como se describe en el capítulo 11 de Daniel, es descrito a detalle. En el tiempo del fin, versículo 40, el rey del sur viene, el rey del norte viene, todas estas potencias entran, y viene noticias del este, ese gran ejército del este. Y en esta confederación inicial que sucede, el anticristo y su poder occidental es victorioso, pero ese no es el punto cuando él ha hecho su alianza con Israel, que él se ha vuelto el protector de Israel. el mundo viene a pelear contra él, a pelear contra Israel y en esa batalla él gana, él gana. Y cuando él gana, entonces comete la abominación desoladora, como veremos en Daniel.

Ahora, regresemos a Mateo y vamos a retomar todo esto, y vamos a verlo como un todo. En Mateo capítulo 24, únicamente estamos viendo este versículo, el 15, “cuando veáis la abominación desoladora. Ahora, ¿qué es abominación? Bdelugma, es una palabra extraña, básicamente significa ‘aquello que es aborrecible, aquello que es detestable, aquello que es absolutamente repulsivo para Dios.” La palabra es usada primordialmente para hablar de cosas asociadas con la idolatría. Es usada en Apocalipsis 17:4-5 de las abominaciones del sistema religioso falso conocido como Babilonia de misterio, la prostituta, la ramera. Es usada en Apocalipsis 21:27 en dónde habla del hecho de que en el cielo final no habrá nada abominable nada que sea repulsivo para Dios. El Antiguo Testamento, predominantemente la asocia con la idolatría y los artefactos, y las actividades y los ritos y rituales y ceremonias e ídolos que van de la mano con la idolatría.

Entonces, es una palabra que básicamente tiene que ver con dioses paganos, ídolos que son detestables al dios verdadero. Ahora, observará que hay una forma genitiva aquí en el griego, es la cosa detestable que desola, que arruina, que profana. Entonces, va a venir un gran acontecimiento en el futuro de Israel, en el cual habrá un acto idólatra que es algo abominable para Dios, que es algo detestable para Dios y que causará la ruina y la destrucción y la devastación del lugar santo. ¿Lo ve usted ahí? El lugar santo.

Ahora, ¿qué es el lugar santo? Algunas personas dicen, la tierra; algunas personas dicen, la nación, el pueblo. Bueno, algunos dicen la ciudad de Jerusalén. ¿Qué es el lugar santo? En Hechos 21:28 dice, creo de manera muy simple, lo que es. Aquí Pablo regresó a Jerusalén, después de sus viajes en el área gentil, él quería reafirmar su compromiso con los judíos, él quería que supieran que él no era un traidor para ellos, en ningún sentido. Entonces él fue al templo y atravesó por un ritual de purificación con algunos de sus amigos judíos, y cuando él estuvo ahí, habían unos judíos de Asia que lo habían conocido ahí, y sabían que él predicaba el evangelio.

Entonces comenzaron ahí un tumulto y ésta fue su acusación en contra de Pablo, en el versículo 28 de Hechos 21, “Hombres de Israel, ayuden, éste es el hombre”, esto es, Pablo es el hombre, “que enseña a todos los hombres en todo lugar en contra del pueblo y la ley, y este lugar. Y además ha traído a griegos al templo, y a contaminado este lugar santo.” Y no puede significar nada más que el templo. No puede significar nada más que el templo. Y no veo alguna razón para que signifique algo diferente de eso, en el versículo 15 de Mateo 24, ese es el templo, el lugar santo. Eso no es nada nuevo para nosotros, el Antiguo Testamento lo llama el lugar santo. Estaba el lugar santo y después estaba el lugar santísimo, claro, pero el lugar entero era llamado el lugar santo, es el lugar apartado para Dios. Es un lugar específico.

Entonces, creo que de manera muy clara indica el templo. Y sucede cuando es establecido, en el templo, que hay algo detestable para Dios que devasta, arruina, y profana ese templo. Ahora, dice usted, “Bueno, ¿cómo sabemos lo que es esto?” Bueno, nos ayuda, nos da una clave en el versículo 15, ¿la ve ahí? Esa es la abominación desoladora. No solo cualquier abominación. No solo cualquier acontecimiento, sino la que fue hablada por Daniel el profeta.

Ahora, lo único que tenemos que hacer es regresar y descubrir lo que Daniel dijo, veamos el capítulo 11. Ahora, en el capítulo 11, en la primera parte del capítulo, y este es un capítulo más bien largo, está dedicado a algunas cosas históricas, y la última parte a las cosas del fin. Pero mientras que usted está viendo el capítulo 11, observe el versículo 31, y aquí en el versículo 31 tenemos una descripción muy, muy vivida de una persona histórica interesante. Y, por cierto, no sé si algún comentario bíblico que he leído, no importa cuál sea su punto de vista de la profecía, jamás ha interpretado esto de otra manera, por lo menos ningún erudito de reputación, fuera de una referencia a una persona histórica llamada Antíoco Epífanes, el fue un rey sirio que básicamente reinó alrededor del 175 al 165 A.C. Él se llamó a sí mismo Epífanes, lo cual significa, ‘el grande’. Él no era una persona muy modesta, entonces se llamó a sí mismo Antíoco Epífanes, Antíoco El Grande. La gente lo llamó Antíoco Epímanes, lo cual significa “maniaco”.

Entonces, supongo que no lo llamaron así de frente, pero así lo llamaban. Pero bueno, este hombre en particular es una persona muy interesante. En el versículo 31 habla de él, dice esto, y si usted estudia el texto entero es claro quién es, la historia lo presenta de manera muy clara. “Las fuerzas estarán por parte de él, y contaminarán el santuario de fuerzas, quitarán el sacrificio diario, y colocarán la abominación que trae desolación.” Ahí está esa misma frase de nuevo, él va a traer la abominación, una abominación desoladora. Esto es Antíoco Epífanes.

Entonces, aquí tenemos un retrato histórico de cómo va a hacer la abominación del fin del tiempo. Él fue un gran perseguidor del pueblo de Israel, si usted lee, si tiene una Biblia católica, usted puede conseguir una apócrifa, usted encuentra en los libros de Macabeos, 1 y 2 de Macabeos. Si usted busca ahí, usted encuentra todo acerca de Antíoco, porque fue escrito en el período en el cual él vivió, un período de unos 400 años después de que Daniel profetizó, previo a la era del Nuevo Testamento. Pero si usted lee ahí que él trató de aplastar a la religión judía, y al hacerlo él mató a miles y miles de judíos, incluyendo hombres, mujeres, inclusive niños. Él en el peor acto de lo que registra la historia judía, profanó el templo, él abominó el templo al entrar ahí, y matar un cerdo en el altar, y después metió puerco en las gargantas de los sacerdotes, y después estableció, levantó un dios en ese lugar. Una abominación, un dios griego. Creo que fue Zeus.

Y entonces, este fue un tiempo, no solo un acto, él colocó a Zeus ahí, y el templo fue profanado, los judíos nunca regresaron, no querían acercarse a ese lugar, no querían acercarse a un lugar contaminado, y el sacrificio diario fue detenido de manera completa. Y eso es exactamente lo que el 11:31 de Daniel dice que él haría. Él vendría a contaminar el santuario, lo hizo, mató a un cerdo en el altar, quitó el sacrificio diario y eso es exactamente lo que sucedió, ya no hicieron más sacrificios ahí. Y el lugar fue tan abominable que se volvió desierto, quedó desierto, los judíos nunca regresaron. Y eso es exactamente lo que pasó. Y no fue cambiado sino hasta la revolución Macabea, que derrocó su poder y pudieron regresar a su religión.

Ahora, ese sacrilegio cometido por Antíoco Epífanes, en el segundo siglo A. C., es una probada y un anticipo del tipo final de sacrilegio que será cometido en el tiempo del fin. Va a ser muy parecido, muy parecido. Y Daniel habla de ese, ahí atrás en Daniel capítulo 9. Entonces, regresemos al 9. Por cierto, Daniel menciona la abominación desoladora tres veces, tres veces.

Ahora, de regreso en el capítulo 9, y no quiero pasar mucho tiempo en esto, no tenemos el tiempo, pero en el capítulo 9 Daniel tiene una profecía tremenda, de la historia de Israel redentoramente. Y él dice en el versículo 24, que 70 semanas, 70 semanas de años, las semanas aquí son semanas de años. 70 semanas de años, 70 veces 7, o 490 años están determinados sobre tu pueblo Israel, al fin de los cuales la transgresión es terminada, el pecado es terminado, la iniquidad es reconciliada, la justicia eterna viene, visones y profecías son selladas, y el Mesías santísimo es ungido.

Ahora, ahí está, 490 años hasta el final. 490 años hasta el reino del Mesías, cuando el pecado haya sido acabado y la justicia reine en el reino. Dice usted, “Guau, si podemos descubrir cuando comienza, podemos descubrir cuando termina.” Bueno, podemos descubrir cuando comienza, en el siguiente versículo. Entiende que, desde la salida del mandamiento para restaurar y construir a Jerusalén, ¿cuándo fue eso? Ese fue Artajerjes, Artajerjes en los 440s emitió un decreto para reconstruir el templo, para reconstruir la ciudad, y dejar a los judíos hacer eso. Así es cuando comenzó.

Y entonces, usted puede comenzar a contar a partir de ahí, siete semanas, eso es 69 semanas, eso sería 69 semanas hasta el Mesías el príncipe, 69 semanas hasta Mesías el Príncipe, y ha sido calculado para ser exacto hasta el día mismo cuando el Mesías vino. Ahora, ¿eso deja cuantas semanas? ¿Cuántas quedan? Una semana. Esa es una semana y ese es el problema. Sabemos que las 69 terminaron cuando el Mesías vino, pero la 70ª no ha venido aún.

Entonces tenemos un período de tiempo indeterminado entre la 69 y la 70. Ahora, el versículo 27, ahí está un príncipe en el versículo 26, que vendrá en el futuro, éste príncipe va a venir y él va a traer desolación. Ahí está esa palabra de nuevo, significa ruina, devastación. Y él va a venir y va a hacer un pacto con Israel durante una semana. Y a la mitad de esa semana, él va a hacer que el sacrificio y las ofrendas cesen. Exactamente como Antíoco Epífanes lo hizo. Y sabemos que esto no está hablando de Antíoco, porque todo esto está conectado a la venida del Mesías, ¿no es cierto? Todo esto está conectado al fin del pecado, y al fin de la transgresión y al fin de la iniquidad, y a traer la justicia eterna, y a la unción del Santísimo, y el tiempo del reino.

Entonces, va a ser en la segunda venida. Pero él va a llegar a la mitad de esos siete años, los cuales van a ser tres y medio años, 42 meses, 1260 días, va a causar que el sacrificio se detenga, y después él va a traer la abominación que va a traer la desolación. Ahí está la abominación desoladora. Y él va a hacer esto hasta la consumación, y entonces aquello que está determinado será derramado sobre el desolador. En otras palabras, él lo va a hacer hasta el fin, y el juicio final de Dios. Entonces, el gobernante futuro, el príncipe futuro, el príncipe, el rey voluntarioso, el cuerno pequeño, el anticristo, la bestia del mar, como usted lo quiera llamar, el hombre de pecado, el hijo de perdición, varios términos, él va a venir, él va a hacer un pacto con Israel durante esa semana final.

Entonces, lo que usted tiene es la venida de Cristo, y apenas antes de eso, usted tiene un período de siete años, ese período de siete años es iniciado cuando Israel hace un pacto con este príncipe, este rey quien es el líder de la confederación occidental, que es un protector para Israel. A la mitad de la semana, él se vuelve en contra de Israel, detiene sus sacrificios, levanta un ídolo en medio del templo, detiene toda su adoración, los hace adorar a este dios falso, este ídolo falso, abomina el lugar de tal manera que termina en ruinas, y los judíos no se acercan.

Ahora, vaya al capítulo 12 de Daniel, escuche con mucha atención en estos últimos momentos. En Daniel capítulo 12, versículo 11, por favor, él lo vuelve a mencionar. “Desde el tiempo del que el sacrificio diario sea quitado” - ahí está la abominación desoladora, y la abominación que causa desolación, es establecida – observe ahí, es establecida, no sucede en un momento, se vuelve permanente. Esa es la razón por la que Mateo 24:15 dice, “Será establecida en el lugar santo.” No es algo momentáneo, es algo establecido ahí, lo que es una abominación que arruina el lugar, y es echa permanente ahí, y se queda ahí.

Entonces, es el tiempo en el que el sacrificio diario es quitado, y la abominación desoladora es establecida, habrán 1290 días. Dice usted, “Espera un minuto, desde el momento de la mitad, 1290 días, esos son 30 días más de los tres y medio años, ¿de dónde salieron los treinta adicionales?” Apocalipsis 12:6 dice que habrá 1260 días. Daniel dice, 1290 días, ¿por qué la diferencia? Creo que la mejor explicación es que es en esos treinta días después de que la tribulación ha terminado, que el Señor cuando él venga al Monte de los Olivos, como dice en Zacarías, crea un gran valle en el cuál todas las naciones del mundo son congregadas y juzgadas. Y yo creo que Daniel, nos ha llevado 30 días más para darnos ese tiempo en el cual se llevará a cabo el juicio de las naciones descrita en Mateo 25, conforme el juicio de las ovejas y los cabritos se lleva a cabo, en el cual todas las personas que todavía estén vivas en la tierra al final de la tribulación estén congregadas, para que sean juzgadas por el Señor, para determinar si van al cielo o al infierno. Y es en ese período de 30 días, el cual vemos aquí en Daniel, que es añadido al texto de Apocalipsis.

Además, vea el versículo 12, “Bienaventurado es el que espera y llega a los 1335 días.” Ahora tenemos 45 días. La gente bienaventurada va a durar 45 días más, digo, si usted está ahí entonces la implicación aquí es que un juicio ocurre en el período de 1290 días, y eso es lo que creo que está siendo descrito. Hay un período de 30 días ahí, durante el cual ese juicio de las naciones se lleva a cabo. Bienaventurados son aquellos que entran a los siguientes 45 días. ¿Qué es eso? Creo que el siguiente período de 45 días, que llega a ser 1335 es el tiempo de transición para el establecimiento del reino. El Señor establece su trono en Jerusalén, el Señor nos establece en lugares para gobernar, en lugares de representación como emisarios por todo el mundo, y Él establece su reino, comienza a traer a las naciones a Él, comienza a diseminar las reglas y los principios para el milenio mesiánico, y ese es el período de 45 días.

Entonces, Daniel ve la abominación desoladora. Después Apocalipsis nos lleva a 1260 días, al fin de la tribulación, 30 días más para el juicio de las naciones, 45 días más para el establecimiento del reino milenial, y de ahí al reino. La profecía es tan explícita. Pero lo que dispara todo eso es la abominación desoladora, la profanación del lugar santo. Ahora, dice usted, “Muy bien, entiendo eso, pero ¿qué es?” Permítame mostrarle lo que es. Vaya al capítulo 13 de Apocalipsis. Y esto es tan específico como puede ser afirmado. Apocalipsis 13. Debemos darle un título por este mensaje en esta mañana, hombre.

Ahora, en Apocalipsis 13 conocemos al anticristo, es la bestia y él se levanta. Y dice en el versículo 5 de Apocalipsis 13, “Y se le dio una boca que hablaba grandes cosas, y blasfemias y poder se le dio para continuar 42 meses.” Ahí están esos mismos tres y medio años, él solo va por 1260 días, tres y medio años, 42 meses, él no dura más allá de eso, ese es su período de tiempo. Ese período de 30 días, ese es un tiempo después de que la tribulación ha terminado, entonces, por 42 meses él blasfema.

Como puede ver, él comienza con este pacto agradable de paz, él hace un pacto. A la mitad él comienza su blasfemia. Él comienza a blasfemar a Dios, “él abre su boca”, versículo 6 “y blasfema en contra de Dios, él blasfema su nombre, su tabernáculo y todos aquellos que moran en el cielo.” Muy bien, él comienza atacando a Dios, en ese punto a la mitad de la semana, y vemos específicamente como ataca. Observe esto, el hace guerra con los santos, él los vence. Y poder le es dado sobre toda lengua, tribu, nación, y todos los que moran sobre la tierra, ¿qué? lo adorarán.

¿Qué es la abominación desoladora? ¿Quién es el ídolo levantado en el lugar santo? Es él. Él se levanta a sí mismo como el ídolo. Él se levanta a sí mismo como el objeto de adoración mundial. Y después, comenzando en el versículo 11, usted conoce a su compañero, el falso profeta, que es otra bestia. Él viene y hace grandes señales y milagros, al final del versículo 14, su trabajo consiste en llevar al mundo en adorar a la imagen de la bestia. Él da poder a la imagen, versículo 15, de tal manera que puede hablar y demás. Con toda la robótica que tenemos en la actualidad eso ni siquiera sería un problema. Podría ser tan maravilloso que no sabríamos si de hecho fuera un ser humano. Después, de nuevo, podría serlo. Quién sabe qué cosas satánicas pueden salir de este tipo de situación. Pero él hace que el mundo entero adore. Y aquellos que no lo adoraron, aquellos que no adoraron a la imagen de la bestia, van a ser matados.

Ahora, ahí está la abominación. Antíoco Epífanes establece un dios griego. Éste va a levantarse a sí mismo. Ahora, usted entiende lo que está pasando. Conforme llegamos al fin de la historia humana, Israel va a estar más y más en una posición vulnerable, y para protegerse a sí mismo de ese holocausto que no quieren que suceda, van a alinearse con una potencia occidental-europea, aparentemente amigable, encabezada por un príncipe, un líder, un gran líder, un líder atractivo. Éste líder en particular va a ser su fuerza, va a ser su apoyo, su ayuda, el mundo va a venir en contra de él, e Israel en un punto de su odio hacia Israel. Él los va a derrotar, y en ese momento él va a mostrar su corazón real, y él también va a apoderarse de Israel, pero a profanar su lugar santo.

Ahora, habiendo derrotado al mundo, y habiéndolos tenido a todos a sus pies, él se levanta a sí mismo para ser adorado. Él se vuelve ese dios de todos dioses que el mundo debe adorar, y establece la abominación desoladora. A partir de ese momento que él establece eso, y el sacrificio diario, el cual será en el templo reconstruido en ese entonces, se va a detener eso, y el pueblo judío ya no se acerca a ese lugar. A partir de ese momento, la gran tribulación comienza, dura 42 meses, 1260 días, tres y medio años seguidos por un período de 30 días de juicio, y un período de 45 días de transición al reino milenial.

Ahora, quizás hay otro pasaje que usted debería considerar, y es claro, la referencia de Pablo a este hombre, haciendo en 2 Tesalonicenses, en dónde él dice que vendrá. En el versículo 4, exaltándose a sí mismo sobre todo aquello que es llamado dios, o que es adorado, de tal manera que, como dios, se siente en el templo de Dios, mostrándose como dios, y él viene, en el versículo 9, con obra de Satanás, con todo poder, señal, y maravillas mentirosas y engaño de justicia y demás. Entonces, él viene y de hecho, se levanta como dios. Ahora, esa es la abominación desoladora.

Ahora, permítame tan solo concluir esto rápidamente. Escuche, quiero que lea algunas cosas de la historia contemporánea. ¿Qué va a llevar a Israel a esto? Le voy a decir lo que es, es su temor de Rusia y los árabes. Hablé con algunos de los líderes en Israel, cuando estuve ahí, en el ejército y también que son maestros y demás, y temen a los árabes. No temen su capacidad física, no temen su capacidad mental, no confían en ellos porque saben que el odio es tan profundo. Temen a Rusia. Cuando parecen poder apoderarse de ciertas armas entre los árabes, siempre son armas rusas. Saben que hay una alianza árabe-rusa, y saben que el odio es profundo, y saben que ese es el enemigo a quien deben temer. Y más y más están siendo rodeados por una alianza ruso-árabe. Me parece impresionante que en Ezequiel 38 la Biblia dice que, en el tiempo final, el rey del norte, “Rosh” Rusia, va a venir contra Israel. Y aliado junto con el rey del norte será Persia.

Ahora, la Persia antigua el territorio de dos naciones contemporáneas, Irán y Afganistán. Cinco años atrás no podían entender como Afganistán entraba, encajaba en esto, ahora ya sé cómo. Afganistán ahora es ocupada por Rusia, controlada por Rusia. Libia, al sur, no sabíamos hace unos años atrás porque Libia estaba incluida en ese mismo tipo de profecía, sabemos ahora con Gadafi, y ahora sabemos hacia donde se inclina. Hay una alianza rusa que está circulando, que presenta una amenaza tremenda para Israel. Y no entendemos eso, pero permítame ayudarle a entender esto.

El experto islámico Lance Lambert ha dicho esto: “El Islam tiene en su corazón mismo una creencia dogmática que debe triunfar. En últimas, aquellos que confiesan que Mahoma no es el profeta, y que el Corán no es la palabra final de Dios son dignos únicamente de muerte. Los occidentales no pueden concebir de naciones que basan su política y programa enteros sobre la teología islámica, pero eso es precisamente lo que está pasando en Irán, Libia, y Arabia Saudita. Es lo mismo que vimos cuando se levantó el fascismo en Italia con Benito Mussolini, o el levantamiento del nazismo en Alemania con Adolfo Hitler. No solo es ideológico, es teológico. Los musulmanes, de hecho, creen que su dios les ha dado el arma del petróleo para ganar finalmente. ¿Puede usted no ver que Israel es una afrenta para el Islam? Una nación judía con un liderazgo judío, un ejército judío, es una obscenidad a los ojos del islam. Esa es la razón por la que la Biblia dice que habrá guerra tras guerra, todas centradas en esos cuantos metros cuadrados de tierra dónde el templo estuvo una vez, dónde ahora está la mezquita de Omar y Al-Aqsa está en pie. ¿No es interesante que el presidente sirio Assad desarmó a todo hombre de la OLP que ha entrado a Siria? Sabe que están produciendo terroristas para el derrocamiento de todo el mundo libre, en esta hermosa tierra de Líbano. La OLP ha establecido una base mundial para el terrorismo, de hecho, el centro mundial de la KGB para terrorismo está en Beirut.” (Fin de la cita)

Sabemos que el mundo islámico odia al judío. Es una guerra teológica. Y esos soldados que están ahí me dijeron que es así de simple. Los tratados no significan nada, los pactos no significan nada. Si Alá dice, “Mata judíos”, matan judíos. Y lo único que tiene que suceder es que alguien como Jomeini, o alguien más se ponga de pie y diga, “Alá dice, maten judíos.” No tiene nada que ver con promesas o nada más. Y el odio de Rusia es igual. Arkady Polishchuck es un judío ruso nacido en Moscú, fue educado en la Universidad de Moscú, su licenciatura fue en la filosofía marxista, él se volvió un importante periodista soviético, escribiendo para la Izvestia y Pravda. Él se volvió un comentarista de radio y televisión desilusionado se volvió un disidente activo. Viajó por toda la unión soviética documentando las violaciones soviéticas desde los acuerdos de Helsinki, particularmente en relación a su persecución de los judíos y los cristianos. Y eventualmente, Polishchuck se volvió un cristiano. Esto es lo que él dice:

“El comunismo era mi religión. Como un niño, mi primera canción fue acerca de Lenin, mi primer poema fue acerca de Stalin, y mi sueño era volverme un miembro del partido comunista. Fui uno, durante casi quince años. Esa es la razón por la que es tan difícil para mí deshacerme de mi ideología marxista porque es mi religión. ¿No es una idea hermosa construir el paraíso sobre la tierra? El comunismo es la única ideología que promete eso. Han estado peleando contra el cristianismo durante 65 años, matando a millones de cristianos en campamentos y prisiones soviéticas. El comunismo únicamente puede existir en dónde ninguna otra ideología existe. Han matado a otras ideologías, pero el cristianismo continúa creciendo. Esa es la razón por la que es un peligro tan grande. Desde que vine al occidente descubrí que ustedes occidentales también son lavados en su cerebro. Ser un liberal aquí es bueno, ser conservador es malo. Si quieres colocarle la etiqueta más fuerte a un enemigo lo llamas un nazi fascista, nunca lo llamas un comunista. Sin embargo, Stalin mató a muchas más personas que Hitler, y toda sociedad comunista en la actualidad está basada en el poder y en matar, en el temor y en lavar el cerebro. Los oficiales más importantes de la Unión Soviética vienen al occidente para hablar de libertad de religión en Rusia. Los soviéticos usan estas personas como diplomáticos, como parte de su máquina de propaganda, para hacerlos creer que hay libertad de consciencia en Rusia. Como niño en las calles de Moscú, fui golpeado muchas veces por ser judío, hay un verdadero antisemitismo ahí. Solo llegué a la Universidad de Moscú debido a circunstancias excepcionales.”

Escuche esto. “La Unión Soviética es el imperio más poderoso en la historia, como cualquier otro imperio debe seguir creciendo. Esa es la razón por la que siempre han tratado de expandirse en África, en Medio Oriente, etc. Pero el Medio Oriente es un lugar muy especial para los soviéticos, no solo debido al petróleo y la estrategia militar, sino debido al odio soviético hacia los judíos. Los oficiales soviéticos simplemente odian a los judíos, quieren destruir el estado de Israel. Hay cierta dimensión demoniaca acerca de esto, que es imposible de explicar.” (Fin de la cita)

¿Quiere saber porque van a atacar? Porque son motivados por Satanás mismo, quién ha generado odio hacia los judíos, para tratar de acabar con ese pueblo. Y conforme usted ve una alianza ruso-árabe creciendo, usted sabe que el retrato entero profético está preparándose, y van a ser rodeados por esta potencia. Van a tratar de escapar al buscar una alianza con un hombre quien también está capacitado por Satanás. Creen que han encontrado seguridad, y el resulta ser un traidor, devasta y destruye a las naciones del mundo, incluyendo a Israel, se levanta a sí mismo como Dios, y eso da lugar a la tribulación. Ahora, una vez que ese gatillo sea jalado, ¿cuál debe ser su reacción? Ese es el sermón para el próximo domingo. Oremos.

Permítame tan solo decir esto y gracias por darme un momento adicional esta mañana para terminar esto. Pero antes de que terminemos con una oración final, solo quiero que se queden ahí en dónde están, por tan solo un momento y muestren cortesía a los que le rodean, que puedan estar distraídos. Solo quiero que se den cuenta que habiendo dicho todo esto, es importante que usted en su propio corazón esté preparado para enfrentar el futuro, y eso solo puede ser hecho mediante la fe en Jesucristo. Estos son pensamientos que deben calibrar nuestras prioridades para el día en el que vivimos. Y espero que ese enfoque calibrado, primero sea su relación con el Dios vivo, mediante Cristo.

Y, ¿qué está haciendo con su tiempo y talento? y ¿en dónde está invirtiendo su vida en los días venideros para la gloria de Dios?

Disponible sobre el Internet en: www.gracia.org 
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