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Con gran expectativa nos enfocamos hoy en el libro de Daniel. Leeré los primeros nueve versículos para establecer el contexto de nuestro mensaje.

Capítulo 1 de Daniel: “En el año tercero del reinado de Joacim rey de Judá, vino Nabucodonosor rey de Babilonia a Jerusalén y la sitió. Y el Señor entregó en sus manos a Joacim rey de Judá y parte de los utensilios de la casa de Dios; y los trajo a tierra de Sinar, a la casa de su dios, y colocó los utensilios en la casa del tesoro de su dios. Y dijo el rey a Aspenaz, jefe de sus eunucos, que trajese de los hijos de Israel, del linaje real de los príncipes, muchachos en quienes no hubiese tacha alguna, de buen parecer, enseñados en toda sabiduría, sabios en ciencia y de buen entendimiento, e idóneos para estar en el palacio del rey; y que les enseñase las letras y la lengua de los caldeos. Y les señaló el rey ración para cada día, de la provisión de la comida del rey, y del vino que él bebía; y que los criase tres años, para que al fin de ellos se presentasen delante del rey. Entre éstos estaban Daniel, Ananías, Misael y Azarías, de los hijos de Judá. A éstos el jefe de los eunucos puso nombres: puso a Daniel, Beltsasar; a Ananías, Sadrac; a Misael, Mesac; y a Azarías, Abed-nego. Y Daniel propuso en su corazón no contaminarse con la porción de la comida del rey, ni con el vino que él bebía; pidió, por tanto, al jefe de los eunucos que no se le obligase a contaminarse. Y puso Dios a Daniel en gracia y en buena voluntad con el jefe de los eunucos.”

Aquí nos detendremos. No es el fin de la historia. Sólo el comienzo. Pero ustedes deberán regresar la próxima vez para oír el final.

Vivimos en un tiempo de concesiones. Creo que desde que comenzamos nuestra vida en el mundo, aprendemos el arte de hacer concesiones. A lo largo de nuestra vida, elegimos el camino más fácil. Tenemos nuestras convicciones; y las sostenemos hasta que intervienen con nuestra comodidad o tranquilidad. Tenemos un estándar - mientras que no viole algo que queremos hacer. Si podemos lograr pasar con algo menos que lo mejor, lo haremos; si podemos hacer un poco de trampa en los principios divinos, o aún en los principios que decimos creer, también lo haremos -en muchos casos- si eso logra nuestros objetivos. Y ése es un acercamiento muy personal a la vida que tiene una perspectiva mundana; ya que todos los individuos que vivimos de esa manera conformamos un mundo de concesiones y.

Francamente, la conveniencia es el estándar que domina la vida humana. Nos gusta el pragmatismo. Hoy en día, nuestro lema podría ser: Si funciona, hazlo. Antes que nada, somos pragmáticos. Hemos abandonado, en nuestra sociedad de hoy, cualquier estándar moral. Nos hemos alejado del principio cristiano, no nos preocupa una moral bíblica, no nos importa la mayor parte de lo que Dios tiene para decir. Usted actúa de acuerdo a la filosofía de la conveniencia o el pragmatismo, lo que funcione, lo que logre los objetivos, lo que le permita alcanzar la meta. Y entonces, renunciamos fácilmente a nuestras conciencias, nuestras convicciones; alejándonos de nuestros estándares para obtener un fin práctico. Y lo asombroso de esto es que parece que a nuestra sociedad le queda poca consciencia, poco sentido de culpabilidad o remordimiento.

Descubrimos que los políticos, quienes parecen tener estándares tan elevados al momento de ser elegidos, cuando se encuentran en sus cargos, están deseosos de transigir esos estándares si eso les permite alcanzar su objetivo.

Lo mismo sucede en las prácticas de negocio. Desde los ejecutivos de las compañías hasta los vendedores, todos hacen lo mismo.

Los abogados, quienes deberían ser la conciencia de cualquier sociedad, en la mayoría de los casos transigirán sus propias conciencias si eso permite ganar un cierto objetivo.

Muy a menudo, los líderes en todas las aéreas de la vida harán lo mismo. Aprendemos a mentir y a hacer trampa, a robar, a ocultar la verdad y a hacer lo que sea necesario para obtener lo que queremos. Y eso se transforma en nuestra forma de vida. Y cuando estamos en una situación de confrontación, a menudo nuestros más altos principios son enterrados ya que no queremos ofender a alguien, no queremos ser entrometidos o tenemos miedo de hablar lo que realmente creemos. Quizás en la vida de un cristiano, lo más obvio es cuando en el medio de una conversación usted sabe que debería hablar de Cristo, pero en vez de hacerlo cierra la boca para que no piensen mal de usted. Eso es una concesión. Fácilmente transigimos para salvar nuestro propio ego, por el bien de nuestros propios objetivos.

Y estos estándares y verdades comprometedores se han infiltrado en la iglesia. Tan repetidamente hacemos nosotros concesiones con el mundo, que considero que ya no comprendemos lo que las mismas son. Cuando surge algo en el mundo, lo seguimos. Si el mundo quiere un movimiento de música rock, si nos dan un poco de tiempo, nosotros también lo tendremos. Si el mundo decide tener un movimiento de liberación femenino, si nos dan un poco de tiempo, ya tendremos uno. Hemos transigido con el mundo durante mucho tiempo; y estamos tan sumergidos en su punto de vista materialista, su economía, su estilo de vida, que existe muy poca chance que ni siquiera podamos comprender lo que una vida sin concesiones realmente significa. Peleamos por estar separados del mundo; y no somos capaces de definir lo que esa separación significa porque nuestro cerebro ha sido lavado por el sistema. Hemos aceptado los patrones de pensamiento del mundo. Hemos aceptado los sistemas de valores del mundo. Hemos aceptados las actitudes del mundo. En muchos casos, hemos aceptado su economía. Nos damos nuestros gustos. Hemos aceptado su moralidad; y a pesar que sabemos que la Biblia enseña algo, si queremos hacerlo, lo hacemos de todos modos.

Hemos tenido recientemente la ocasión de recibir a unas personas que vinieron por consejería, deseando casarse. No encontramos justificación bíblica para su matrimonio. Les dijimos que no tenían derecho a casarse, lo cual no les inmutó en lo más mínimo. Simplemente se fueron, se casaron y regresaron aquí a la semana siguiente.

Hacer concesiones…no tener la capacidad de ocuparse de la información bíblica tal como Dios pretende que nos encarguemos porque estamos abrumados con nuestros deseos personales. Y por eso nos reemplazamos como la persona para ser complacida en vez de Dios y aprendemos el arte de condescender. Nos damos gustos de acuerdo a las prioridades del mundo.

La Escritura dice que hagamos exactamente lo contrario. Podríamos pasar mucho tiempo estudiando esto desde una perspectiva teológica. Podríamos ver el Nuevo Testamento y estudiar el llamado de Dios a ser separados del mundo. Podríamos ver los Evangelios y leer lo que Jesús dijo. Ver las epístolas y estudiarlo allí. Pero no es necesario hacerlo, simplemente decir que de principio a fin en la Biblia, el enfoque de Dios a Su pueblo es que debemos vivir separados del mundo. Cuando Dios diseñó la nación de Israel, también diseñó su manera diaria de vivir, el modo de vestirse, de comer y de conducirse en su rutina diaria. Lo hizo para protegerlos, para prevenirles de mezclarse con los paganos. Ha hecho lo mismo para todo Su pueblo.

Tenemos un estándar que no puede ser compatible con el mundo; y sin embargo transigimos fácilmente. Fácilmente abandonamos nuestros valores absolutos. Fácilmente permitimos fallas en el carácter para complacernos bajo la presión del sistema en que vivimos. Sería bueno que recordáramos que desde el comienzo Dios es un Dios intransigente. Nunca hace concesiones. Nunca compromete un principio. Nunca pone de lado una verdad por conveniencia. Siempre vive de acuerdo a Su Palabra. Él dijo: “Porque has engrandecido Tu nombre y Tu palabra sobre todas las cosas”. En otras palabras, Mi naturaleza y Yo nos sometemos a Mi Palabra.

La oración es importante, pero más importante que la misma es el estudio de la Palabra. Porque si usted no estudia la Palabra de Dios, no conocerá la voluntad de Dios, y por lo tanto no sabrá como orar. Un santo hombre de Dios dijo que si tuviera vivir su vida nuevamente, oraría menos y estudiaría más - porque filtraría sus oraciones innecesarias. La Palabra es la base de la integridad de la vida de un creyente, y Dios, El Santo, ha exaltado Su Palabra sobre Su nombre y se compromete a cada palabra. Y como sus hijos, debemos hacer lo mismo.

Antes de ver el libro de Daniel, quiero compartir con ustedes un pasaje que da una mirada a esto. Segunda Corintios 6:17: “Por lo cual, salid de en medio de ellos, -ellos refiriéndose a las personas idólatras, conectadas con Satanás, infieles, gente de la oscuridad, no regenerada- y apartaos, dice el Señor, Y no toquéis lo inmundo; Y Yo os recibiré, Y seré para vosotros por Padre, Y vosotros me seréis hijos e hijas, dice el Señor Todopoderoso”.

Dios dice que Él es intransigente y que Su pueblo, para poder manifestar que también lo es, no debe hacer concesiones. Cuando transigimos con el mundo, tiene efectos devastadores en dos aéreas: primero, afecta nuestra adoración. Cuando aceptamos el estándar del mundo y dejamos de lado los estándares de Dios, permítanme que les muestre lo que sucede: Hebreos 13:12: “Por lo cual también Jesús, para santificar al pueblo mediante Su propia sangre, padeció fuera de la puerta.”

En otras palabras, recuerdan que en el sistema de sacrificios de Israel, cuando llegaba el momento de sacrificar al cordero por los pecados de su pueblo, esos pecados se colocaban simbólicamente en el animal y ese animal era llevado fuera de la ciudad, separado del pueblo. Y Jesús aprovecha simplemente la idea de separación. Cuando Él murió, lo hizo separado de la ciudad, fuera de sus paredes, fuera de la sociedad humana. Murió apartado para comprar a un pueblo separado.

Luego dice en el versículo 13: “Salgamos, pues, a Él, fuera del campamento, llevando Su vituperio; porque no tenemos aquí ciudad permanente, sino que buscamos la por venir. Así que, ofrezcamos siempre a Dios, por medio de Él, sacrificio de alabanza, es decir, fruto de labios que confiesan Su nombre.” En otras palabras, vivamos vidas separadas. Si Él murió de manera apartada para comprar un pueblo separado, vivamos entonces nosotros una vida apartada. No podemos siquiera adorar a menos que estemos viviendo una vida alejada. No vengamos a Dios con alabanzas y con el fruto de nuestros labios diciendo gracias, a menos que vivamos una vida separada. Ese es el punto. Somos llamados a llevar una vida apartada.

Juan lo dice de la siguiente manera: “No améis al mundo, ni las cosas que están en el mundo. Si alguno ama al mundo, el amor del Padre no está en él.” Santiago lo dice así: “¿No sabéis que la amistad del mundo es enemistad contra Dios?” No podemos ser amigos de Dios y amigos del mundo.

Segundo, destruye nuestro servicio. No podemos servir al Señor. No servimos para nada. Segunda Timoteo 2:20: “Pero en una casa grande, no solamente hay utensilios de oro y de plata, sino también de madera y de barro; y unos son para usos honrosos, y otros para usos viles”. Probablemente eso sucede en su casa. Usted tiene cosas viejas, que no combinan, de plástico, que usa a diario; y de pronto viene alguien importante, exhibe las cosas buenas y los niños preguntan “¿por qué no usamos nosotros esto?” Es algo típico. Nos pasa a todos. Tenemos la vajilla diaria con la que comemos y la vajilla para ocasiones especiales. Con Dios es de la misma manera. En la casa de Dios existen utensilios skeous, que describe una especie de utensilio para traer honor y otros para deshonra. Si usted quiere ser un utensilio que Dios pueda usar, entonces, purifíquese de falsos maestros, de las falsas enseñanzas y la falsa manera de vivir nuestras vidas. Sepárese de lo que no es santo. Huya de sus deseos juveniles, evite las preguntas ignorantes y tontas que traen disputas; en otras palabras, sepárese de las falsas enseñanzas, los falsos estándares y los falsos modos de vida o no podrá ser una vasija adecuada para el uso del Maestro.

Lo que digo es que Dios nos llama a separarnos, y a menos que vivamos una vida separada, estamos destruyendo nuestra adoración y servicio a Él. Debe haber una purga y purificación en nuestras vidas.

Un yate estaba anclado en el río Niágara. De pronto, sopló el viento, se agitó el agua y la soga que lo mantenía al muelle se rompió. La pequeña nave comenzó a alejarse con la corriente. Había gente a bordo del mismo. Entraron en pánico, algunos acusándose mutuamente, echándose la culpa. Podían oír el ruido de las cataratas aproximándose. ¿Qué hizo el capitán? Él era un hombre de acción. De acuerdo a la crónica, tenía un poco de dinamita en su bote. Lo incrustó en el casco, lo encendió, con lo que se hizo un gran agujero en el bote que lo hundió inmediatamente. Una vez que el bote su hundió y no se movió más, las personas fueron fácilmente rescatadas mientras que estaban aferradas a él en aguas poco profundas.

Supongo que eso también tiene que suceder en nuestras vidas. En algún momento, como creyentes, tenemos que hundir el barco de las concesiones. Hundir lo mundano - o nos encontraremos rumbo al desastre.

Eso es lo que Dios dice que hagamos. El estándar por el cual debemos vivir. El modelo no es otro que Jesucristo. En Hebreos capítulo 7, versículo 26 dice, escuche esto: “Porque tal sumo Sacerdote nos convenía: Santo, Inocente, sin mancha, apartado de los pecadores, y hecho más sublime que los cielos.” Él es el modelo: santo, separado de los pecadores. Dios nos llama a esa vida, a ese compromiso.

Moisés hizo ese compromiso a vivir una vida separada. Hebreos 11:26 dice acerca de Moisés: “Teniendo por mayores riquezas el vituperio de Cristo que los tesoros de los egipcios; porque tenía puesta la mirada en el galardón.” En otras palabras, Moisés eligió a Dios antes que al faraón, el cielo a la tierra, la pobreza en la voluntad de Dios a la riqueza fuera de Su voluntad. La voluntad de Dios al tesoro de Egipto.

Ruth hizo un compromiso similar: “Y ellas alzaron otra vez su voz y lloraron; y Orfa besó a su suegra, mas Rut se quedó con ella. Y Noemí dijo: He aquí tu cuñada se ha vuelto a su pueblo y a sus dioses; vuélvete tú tras ella -a tu vida anterior, tus dioses paganos-. Respondió Rut: No me ruegues que te deje, y me aparte de ti; porque a dondequiera que tú fueres, iré yo, y dondequiera que vivieres, viviré. Tu pueblo será mi pueblo, y tu Dios mi Dios. Donde tú murieres, moriré yo, y allí seré sepultada; así me haga Jehová, y aun me añada, que sólo la muerte hará separación entre nosotras dos. Y viendo Noemí que estaba tan resuelta a ir con ella, no dijo más.”

         

Ruth dijo que no volvería a su vida anterior, que estaba comprometida con Dios, y como su suegra representaba a Dios, estaba comprometida con ella.

David hizo el mismo compromiso. El Salmo 119 dice: “Mi corazón incliné a cumplir Tus estatutos de continuo, hasta el fin.” Versículo 115: “Apartaos de mí, malignos, pues yo guardaré los mandamientos de mi Dios.”

Ni Moisés ni Ruth ni David transigirían. Dicen acerca de Bernabé, ese querido hombre de Dios que vemos en el Nuevo Testamento, una herramienta en la vida de la nueva iglesia, en Hechos 11:23: “Este, cuando llegó, y vio la gracia de Dios, se regocijó, y exhortó a todos a que con propósito de corazón permaneciesen fieles al Señor.” Bernabé le dijo a la iglesia que no transigieran y que se aferraran al Señor.

Pero no existe un mejor ejemplo de carácter de un espíritu intransigente que Daniel. Ezequiel, quien era un contemporáneo de Daniel, debe haber sentido lo mismo porque cuando Ezequiel quiso dar una lista de los grandes hombres justos de la historia, en Ezequiel 14:14, dijo que ellos eran Noé, Daniel y Job. Y puso a Daniel en el medio a pesar de que los otros estaban muertos desde hacía mucho tiempo. Pocas veces un hombre vivo recibe este tipo de honor; y usualmente y por lo general, debe esperar a estar muerto. Daniel era un gran hombre, un hombre justo. Veremos por qué en los primeros 8 versículos. En los versículos 1 y 2 encontramos la difícil situación. Ya hemos visto estos versículos y no necesitamos mucho tiempo, simplemente leerlos brevemente y hacer uno o dos comentarios.

“En el año tercero del reinado de Joacim rey de Judá, vino Nabucodonosor rey de Babilonia a Jerusalén, y la sitió. Y el Señor entregó en sus manos a Joacim rey de Judá, y parte de los utensilios de la casa de Dios; y los trajo a tierra de Sinar, a la casa de su dios, y colocó los utensilios en la casa del tesoro de su dios.”

Hemos dedicado dos lecciones a esos dos versículos. Simplemente quiero recordarles que el libro comienza de una manera triste. Es el primero de los tres movimientos al cautiverio en Babilonia. El reino norte había caído hacía mucho en esclavitud; y ahora Judá, el resto del pueblo de Israel - quienes habían sido desleales, desobedientes. Su juicio había llegado. Nabucodonosor, el rey de Babilonia, quien ahora gobernaba toda esa parte del mundo, va contra Israel o Judá, la sitia, y luego lleva los prisioneros. En esta serie de tres deportaciones, la primera es durante el tiempo de Joacim. Los prisioneros son llevados a Babilonia. Y el libro comienza de manera triste.

Y no podemos evitar pensar cuántas veces Dios ha advertido a Su gente. Dios les advierte de tres maneras. Número uno, Él les advierte a través de los profetas quienes constantemente predicaban que si no se arrepentían serían juzgados. Segundo, les advirtió con los asirios que invadieron su país; pusieron una terrible presión. Cada vez Dios los liberaba, pero podían ver lo que sería estar bajo la presión de una nación extranjera. Pero nunca escucharon a los profetas ni aprendieron de los asiros.

Y finamente, Dios les advirtió con el cautiverio del reino del norte. Ellos debieron haber aprendido cuando vieron lo que le sucedió a ese reino. Pero no lo hicieron. Continuaron en su pecado. Y Dios fue paciente y misericordioso lo más que pudo. Él dice en Génesis 6: “Y dijo Jehová: No contenderá Mi espíritu con el hombre para siempre”. Él dejo de luchar con Judá y les trajo juicio. Y fueron tomados prisioneros.

En la primera deportación vinieron Daniel, sus amigos y otro grupo de jóvenes de los cuales se habla en este versículo. Los conocemos en los versículos 6 y 7.

La idea aquí es establecer el escenario. Daniel es tomado prisionero. Toda la nación no ha sido tomada prisionera aún porque Dios quiere que Daniel esté allí cuando el resto del pueblo aparezca. El versículo 2 nos dice algo interesante: que cuando Nabucodonosor realizó el primer sitio y derrotó a Joacim, nunca lo sacó del trono. Él vio que en el pasado Joacim había sido con gusto un vasallo del faraón en Egipto; y por eso creyó que él era una persona débil. Y por eso lo dejó allí. Y lo suficientemente intimidado como para no hacer nada. Así que lo dejó tranquilo allí. Pero para probar su poder, robó todas las vasijas de valor de la casa de Dios. Él robó literalmente al templo. Tomó todas las cosas de valor. ¿Por qué? Si usted podía, en un país extranjero, tomar las cosas de valor de sus dioses, podía demostrar su grandeza. Si el dios de ellos no podía defenderlos ni siquiera para dejar sus cosas en su propio templo, no había que preocuparse por él. Y los conquistadores juntaban todas las riquezas de los dioses de esa nación y las cargaban de regreso a su país para afirmar su poder sobre los falsos dioses extranjeros.   

Y Nabucodonosor tomó todo esto y lo llevó a la casa de su dios. Hay muchos nombres posibles para este dios. Es casi imposible saber cuál era. Parece que era un dios relacionado con Bel, también relacionado con Baal. A veces aparece con el nombre de Medorac, otras como Marduc, como Enlil, etc. Ellos siempre mezclaban a todos. Quienquiera que haya sido ese dios, allí llevaron a las vasijas del templo.

Señalo esto para mostrar cuán perdidos estaban. Dios no defendía más a Judá. Su propio templo podía ser robado y Dios no protestaba. Se había acabado la defensa de Judá. Dios los había defendido de los asirios, pero no los defendía más. Este debe haber sido un tiempo difícil también para Daniel. En el capítulo 6, versículo 10, cuando Daniel ora, su corazón aún añoraba la ciudad de Jerusalén. Setenta años después de su deportación. Imagínense lo que sintió en su corazón cuando lo tomaron prisionero. La difícil situación de un pueblo cautivo en una tierra extranjera.

Ahora miremos al segundo, la trama. De la difícil situación a la trama. Versículos 3 al 7. Una de las partes más fascinantes del libro; y establece el escenario de todo lo que sucederá en la vida de Daniel allí. El trasfondo histórico: recuerden, cuando Nabucodonosor sitia por primera vez a Jerusalén -durante ese tiempo-, se enteró que su padre estaba muriendo. Por lo tanto, regresó a Babilonia y dejó a Joacim en el poder. Pero para asegurarse de su lealtad, para estar seguro que Joacim no se revelaría, hizo algo muy astuto: tomó rehenes. La primera deportación entonces, no fue una deportación en masa de Judá. Tan sólo tomaron rehenes hasta que pudieron regresar en el año 597; y finalmente en el año 586 hicieron desaparecer a la nación. El versículo 3 nos cuenta lo que él hizo.

“Y dijo el rey a Aspenaz, jefe de sus eunucos, que trajese de los hijos de Israel, del linaje real de los príncipes.” Él quería rehenes que fueran de la familia real de la tierra de Judá. La palabra habló en hebreo significa ordenó. Hay quienes piensan que la palabra Aspenaz es un nombre propio y que era un hombre llamado así. Otros, que es un término que significa un título, refiriéndose a alguien que es un líder, un maestro o supervisor. Sea un título o un nombre, no es realmente importante. Aceptaremos el hecho que es un nombre. Es más fácil. El rey entonces ordena a Aspenaz. Nos dice que él es el jefe de los eunucos.

El rey tenía personas que le servían o trabajaban para él. En la corte del rey había eunucos. Un eunuco era básicamente una persona a quien Isaías describe como un árbol seco. Había sufrido una castración quirúrgica que lo había dejado eunuco. Se ponía a este tipo de personas en control de los harenes, en tareas específicas con dentro de la realeza. También es verdad - para que comprendan claramente -, que ya que los eunucos servían al rey, este término se utilizaba para muchas personas que le servían y que no necesariamente habían sido transformados en eunucos de manera quirúrgica. El término se podía referir a alguien que podía haber tenido una operación o a alguien que servía al rey. En efecto, se nombra a Putifar como un eunuco en Egipto; y sabemos que él estaba casado y tenía una esposa. Encontramos a José con la esposa de Putifar. La definición de Isaías indica la parte física de ser un eunuco. Si Daniel lo era físicamente o no, es difícil de saber. Parecería - y creo que ya lo he mencionado, que es muy probable que el rey lo hiciera con estos jóvenes eunucos, lo que explicaría de alguna manera por qué Daniel nunca se casó, nunca se lo identificó con una familia y se lo ve toda su vida sirviendo al rey.

Cualquiera sea el caso, este hombre Aspenaz era el jefe de estas personas asociadas con el rey, que le servían. A este hombre importante, que tiene un cargo de poder, se le ordena que junte a estos jóvenes. Al menos unos 50 a 75, un grupo grande. Hijos de Israel. Lo cual no significa el reino del norte, porque para entonces, algunos de los del norte habían emigrado al sur de las diez tribus antes del holocausto en el norte, por lo que toda Judá realmente incluía a la semilla de Israel. Algunos hijos de Israel, quienes son las semillas de los reyes y príncipes.Familia real y noble. Él quería los mejores rehenes para asegurarse que Joacim no haría nada que no debiera.

Segundo, Nabucodonosor también quería entrenar a estos jóvenes en su corte, en su palacio para asistirlo en la administración de los asuntos judíos; ya que había decidido convertir a Judá en un estado vasallo de Babilonia. Él capturaría al mundo. Y debería saber cómo manejar a este pueblo judío. Y por eso quería a muchachos judíos bien entrenados, para transformarlos en caldeos. Con un pasado judío y podría usarlos en las manipulaciones necesarias para administrar su mandato entre los judíos.

El versículo 4 dice que ellos serían no sólo la semilla del rey, nobles de la corte, sino también jóvenes –yeladim en hebreo. Un término difícil de definir. Pero la mayoría de los comentadores concuerdan que deberían tener no más de 17 años. Probablemente no más de 13 ó 14. Daniel es en este momento un joven, un adolescente. Sabemos que 70 años después él aún manda. Aún lidera en Babilonia. Son muchachos jóvenes, de entre 13 y 17 años. Es probable que Daniel tuviera entre 14 o 15 años. Tan solo un niño. No se olviden de este maravilloso pensamiento.

Platón dice que la educación de los jóvenes en Persia comenzaba a los 14 y finalizaba a los 17. Quizás las costumbres babilónicas eran similares. Por lo tanto, ese era el período de entrenamiento para convertir a estos niños judíos en caldeos.

¿Qué tipo de jóvenes querían? Versículo 4: “en quienes no hubiese tacha alguna”. La palabra en hebrero es muwm, que significa una marca física. No querían a nadie con falencias físicas. Querían personas sin marcas. Allí habla de la salud del individuo. Segundo, dice: “de buen parecer”. Eso se relaciona con el rostro, su apariencia. Básicamente, la palabra muwm se refiere al cuerpo y sus habilidades físicas junto con el aspecto de la cara, aunque también podía incluir la forma del físico. Ellos miraban a las características físicas.

Esto es típico. Cuando Israel elegía a un rey, ¿Cómo lo hacía? El más alto, más guapo del país, Saúl. ¡Y qué perdedor que era él! Apariencias. Dennos el más buen mozo, el más viril, el de mejor forma. No queremos a nadie que tenga una marca física o facial. Y no solo físicamente, pero ¿de qué otra manera evalúa el mundo a su gente? Primero por sus características físicas y segundo por su cerebro. Lo físico y lo mental. “Enseñados en toda sabiduría”. Aquí tienen cuatro calificaciones intelectuales. Primero, enseñados en toda sabiduría. Eso significa superiores de manera intelectual, muy inteligentes, con capacidad de hacer diferenciaciones, habilidad de tomar decisiones, de aplicar la verdad a situaciones. Querían hombres que fueran superiores intelectualmente.

Segundo, mentalmente, “sabios en ciencia y de buen entendimiento”. Significa una educación superior, adecuada. El hebreo literal dice conocedores del conocimiento. Aquellos buenos estudiantes que tuvieran información, bien educados, que sabían cómo aplicar eso en el término de tomar decisiones y hacer distinciones.

Tercero, querían aquellos que entendieran la ciencia. Y aparentemente, este término hebreo implica la habilidad de correlacionar. Primero, conocer los hechos, segundo aplicarlos, tercero, correlacionar los hechos para armonizar y tomar decisiones. En efecto, eso es lo que hace la ciencia. Saca conclusiones de la acumulación de datos. Debían tener la capacidad de pensar en términos de correlación.

Finalmente, “idóneos para estar en el palacio del rey.” Esto se relaciona con una tercera dimensión de cosas que ellos buscaban. Primero lo físico, bien formados sin manchas; luego lo mental, habilidosos en todo conocimiento y que entendieran la ciencia. Y lo tercero era social. Debían tener el porte y modo para estar en el palacio del rey y no parecer torpes. Yo nunca llegaría. Me descalificarían en cada categoría. Y si pasara las primeras dos, lo cual no sucedería, nunca llegaría a la tercera, ya que cuando estoy en una situación importante, siempre me equivoco. Recuerdo cuando estuve en Dallas, Texas. Alguien llamó y me dijo que una señora que apreció mi mensaje quería conocerme. Almorzaríamos en el último piso de un edificio para los petroleros y yo sería su invitado. Pensé qué bueno. Y Sam Ericsson estaba conmigo. Y le dije a él que viniera también.

No me di cuenta que era algo importante…y ahí estoy con Sam, ocupado y estudiando durante el día. Me puse un sweater. Fuimos a conocer a esta agradable señora. Subimos en el elevador y cuando llegamos encontramos un lugar increíble. De inmediato uno se siente incómodo, sabe que no está en el lugar correcto. Todos miraban. Alguien me preguntó si buscaba a alguien. Les dije con quién me encontraría. La querida señora vino y me dijo mucho gusto. Yo sabía que algo estaba mal. Me enteré que uno no podía subir por ese elevador sin saco y corbata. El hombre fue al closet, diciendo que tenía un saco para prestarme. Me dieron uno cuyas mangas eran muy cortas y que estaba muy sucio. Me senté durante toda la comida con estos petroleros, con el saco de mangas cortas y pretendiendo que estaba elegante. Estaba fuera de mi elemento.

Cuando el mundo busca a personas adecuadas, miran según su definición física, mental y social. Eso es todo. Porque eso es todo lo que ellos pueden comprender. No saben nada del carácter. Nada acerca de la calidad espiritual. Nada acerca de la virtud. Nada acerca de la moral. Ellos dijeron que les consiguieran a los jóvenes más inteligentes, guapos que pudieran encontrar; y los transformarían en caldeos. Ése era el plan. Lavarles el cerebro a estos jóvenes judíos.

¿Cuál era su propósito? Final del versículo 4: “Y que les enseñase las letras y la lengua de los caldeos.” Caldeos es un término utilizado indistintamente con babilónico. Originalmente, los caldeos eran un grupo separado. Pero a medida que el Imperio Babilónico creció y que la astrología, ciencia y enseñanza caldea dominaron el Imperio Babilónico, el término caldeo se convirtió en sinónimo de babilónico. Los convertirían en babilónicos o caldeos de ley. Querían que aprendieran como los caldeos.

El idioma de los caldeos era muy poderoso e importante en esa época. Y el pueblo judío no lo sabía. Deberían aprenderlo y esto les daría un trato social en esa parte del mundo, ya que ese idioma dominaba esa parte del mundo. Además de eso, el aprendizaje de los caldeos era muy interesante. En la Enciclopedia Internacional de la Biblia nos dice que incluía los antiguos idiomas de Babilonia, los dos dialectos sumarios y un cierto conocimiento de casitas, relacionado aparentemente con el idioma hitita. Había otros idiomas en las zonas cercanas. En otras palabras, serían expertos lingüistas.

Aún más, los caldeos, tenían conocimiento de la astronomía y la astrología. Tenían un sistema matemático sofisticado que incluía un sistema de numeración sexagesimal. Historia natural. Aprendizaje de mitología, incluyendo leyendas de la Creación y el Diluvio. Tenían una tremenda pluralidad y plétora de dioses. Un panteón de deidades. Gran conocimiento de la agricultura. Eran quizás los arquitectos más exquisitos de todo el mundo, tal como muestran los edificios babilónicos. En la construcción de los Jardines Colgantes de Babilonia y los palacios, tenían un sistema de aire acondicionado que ellos mismos habían desarrollado.

Estos jóvenes serían expuestos a todas estas enseñanzas - ya sea arquitectónicas, de agricultura, lingüísticas, teológicas, históricas; y serían unos eruditos caldeos. Los caldeos eran también expertos en magia, encantamientos, augurios, conjuros, oraciones, himnos, mitos, leyendas, etc. Estos jóvenes aprenderían todo eso. Un proceso de lavado de cerebro.

¿Saben algo? No es nada distinto a lo que las universidades y los colegios hacen a los jóvenes hoy en día. Quitan su fe, roban su herencia y los reforman con información ateísta, humanística y socialista que está en sus libros y en las mentes de sus profesores. Enviar hoy a un joven a la universidad es exponerlos a un proceso de lavado de cerebro. Tristemente, aun los seminarios de nuestro país que solían sostener la palabras de Dios han abandonado hoy esa autoridad y le lavan el cerebro a la gente para que crean que las repuestas humanas nos dicen que no podemos confiar en Dios…Su Palabra no es verdad…otro proceso de lavado de cerebro.

Recuerden Hechos 7:22, dice de Moisés cuando estaba en Egipto: “Y fue enseñado Moisés en toda la sabiduría de los egipcios”. Hay personas a las cuales no se las puede corromper. Y personas como esas son las que conoceremos en un momento.

Las universidades y los seminarios de los caldeos destruirían todo lo que Daniel y sus amigos conocían de Dios y de la herencia de Dios que había en su pueblo. Querían que ellos olvidaran a Dios, Su verdad. Este es el esfuerzo de la educación moderna. Desde el momento que su hijo va a la escuela, a excepción de maestros que le temen a Dios y personas que aman a Cristo que ese cruzan con su hijo, ellos obtendrán un sistema de valores humanístico, sin Dios, ateo, que está preparado por Satanás para eliminar a Dios de la escena y lograr que le sirvan. Ésa es la trama.

Versículo 5: “Y les señaló el rey ración para cada día, de la provisión de la comida del rey, y del vino que él bebía”. No es cualquier comida. Recibirían una porción de la rica comida del rey. ¿Por qué alimentarlos con la comida del rey? ¿Es eso parte de la educación? Uno de los elementos más básicos del lavado de cerebro es el sentido de la obligación. Hacerlos sentir obligados. Proveerlos de algo fastuoso para que su sustento dependa de usted y así usted pueda construir una dependencia para esa provisión. Usted construye una perspectiva de vida donde ellos demandan lo que usted les da y así los tiene atrapados. Aliméntelos con comida caldea y verá que no comerán más los vegetales y el agua que acostumbraban. Sedúzcalos por sus apetitos y logre que ellos se sientan obligados por la provisión. Aumente su estándar de vida adonde usted quiere para que no regresen a lo anterior. Todo es parte de este proceso de lavado de cerebro.

El rey era un hombre astuto. Nabucodonosor era un hombre brillante. Le ordena a Aspenaz alimentar a estas personas con las delicias del rey y darle el vino que el rey bebe, que debe haber sido el mejor. Durante tres años comerían y beberían esto. Después, irían y dirían al rey que él era un buen hombre. Ellos se pararían delante del rey. Lo cual hace referencia a servirle. Pararse delante significa servir. Vemos eso una y otra vez. Los ángeles se paran delante del trono de Dios “esperando el mandato para servir”. El profeta Jeremías se paró delante de Dios esperando ser enviado en servicio. Él dice que quiere gente que le sirva y sabe que lo harán si se sienten obligados, si sus estándares de vida y cosas dependen de él.

¿No les ha sucedido que alguien los lleva a un restaurante muy caro y cuando prueban algo, piensan que se podrían acostumbrar fácilmente a eso, que lo merecen? Ésa es la idea del lavado de cerebro, es una trampa. Y entre los 50/75 jóvenes que fueron llevados, sólo los cuatro que conocemos no cayeron presos de este proceso. Sólo cuatro.

Versículo 6: “Entre éstos estaban Daniel, Ananías, Misael y Azarías, de los hijos de Judá.” Entre estos…había muchos más…solo cuatro.  No muchas personas en el mundo resisten los esfuerzos del mundo de lavado de cerebro. ¿Saben lo que hicieron? Versículo 7: “A éstos el jefe de los eunucos puso nombres: puso a Daniel, Beltsasar; a Ananías, Sadrac; a Misael, Mesac; y a Azarías, Abed-nego.”

¿Qué sucedió? Cambiaron sus nombres a nombres caldeos. Otra parte del proceso. Olvidar sus raíces. Su herencia. Su familia. Su pasado, para olvidar quién es usted en realidad. Usted no tiene más identidad. La perdió. Por muchos años me presentaron como el hijo del Dr. Jack. Yo no era nadie, tan solo el hijo del Dr. Jack. Separar a las personas de su herencia no es nada nuevo y es común aún hoy en día.

Leí un libro acerca del Dr. Hong, quien fue criado en Corea del Norte. Un hombre único. Él vio cómo torturaban a su familia cuando Corea del Norte fue invadida por los japoneses. Le cortaron los dedos pulgares a su padre. Asesinaron a su abuela. Mataron a su hermano. Le colgaron en la entrada de la casa. Una de las primeras cosas que hacían cuando llegaban, era cambiar los nombres coreanos a nombres japoneses. Anulando todo sentido de identidad. Y es lo que hicieron.

Algo interesante acerca de los nombres. Cambiaron el nombre de José, ¿recuerdan? Le pusieron un nombre egipcio. ¿Y conoce usted a una mujer llamada Hadasa en la Biblia? Ese era el verdadero nombre de Ester, su nombre también fue cambiado cuando se fue a otra sociedad. Era habitual. Daniel significa que Dios es el juez. Beltasar significa que Bel provee. Cambiaron a Dios por Baal; eliminaron a Dios.

Segundo, Ananías significa que el Señor es misericordioso. Lo cambiaron por Sadrac. Una especie de derivado del dios Akku, de donde obtenemos la palabra Marduc. Otra de las más importantes deidades de Babilonia.

Misael significa quién es como el Señor. Lo cambiaron por Mesac. ¿Quién es como Akku-el dios de la luna?

Azarías significa el Señor es mi ayuda. Lo cambiaron por Abed-nego, o siervo de Nego, quien era el hijo de Baal.

En cada caso, algo en esos 4 nombres representaba a Dios. Dice algo acerca del hecho que sus padres deben haber sido hombres de dios, que sobresalían del resto. Ya que había solo un remanente de creyentes en Judá, y todos los jóvenes fueron tomados, quizás sólo estos 4 tenían una herencia divina. Sus nombres ciertamente lo eran, pero en cada caso ellos quitaron a Dios de sus nombres y los sustituyeron con deidades paganas. Trataban de eliminar a Dios, de sustituirlo con su propio panteón demoníaco como parte del proceso de lavado de cerebro.

Veo eso en nuestra sociedad. A Satanás tratando de lavar el cerebro de nuestros jóvenes, de educarlos en las cosas del mundo, de acercarlos a las seducciones del mundo, que coman la comida del mundo, los juegos del mundo; y la mayoría lo sigue. Llegamos al final en el versículo 8. Ahora sólo veremos la introducción. Desde la difícil situación, a la trama, al propósito. Y esto cambió todo. La clave para una vida sin concesiones, versículo 8, sólo la primer parte: “Y Daniel propuso en su corazón no contaminarse con la porción de la comida del rey, ni con el vino que él bebía”.

Daniel tiene 14 años. Él se lo propuso en su corazón. Tres cosas paganas les habían sucedido a estos jóvenes. Se les enseñó sabiduría pagana, se les dieron nombre paganos, y se les alimentaría con comida pagana. Aceptaron los dos primeros. Continuaron con el entrenamiento y la educación pagana. No era todo malvado. Muchas cosas científicas y principios de arquitectura, ciencia, etc. Permitieron ser entrenados y aún hoy en nuestro mundo, en nuestra sociedad, tenemos que ir a entrenarnos en lo que el mundo nos ofrece y tenemos que saber cómo discernir lo bueno de lo malo, lo verdadero de lo falso. Ellos no lucharon en contra del proceso educativo.

Segundo, parece que no les molestaban los nombres paganos que les dieron porque podían cambiar sus nombres, pero no el hecho que sus nombres originales estaban escritos en el libro de Dios como Sus hijos. Podían cambiar sus nombres pero no sus corazones. Pero no sus almas.

La tercera cosa es a la cual se negaron. Daniel dijo que él no se corrompería. Y esta palabra significa manchar de una manera asquerosa. Él dijo que no contaminaría su vida con la comida del rey, ni tocaría su vino. ¿Por qué es tan importante esto? ¿Por qué decir no a la comida y sí a la educación? Pareciera que la educación es más poderosa que la comida. No. No lo creo. Ya que comer las delicias del mundo nos contamina más rápidamente. Entrar en el estilo de vida del mundo nos contamina más que la manera de pensar del mundo. Él sabía que había cosas buenas y malas que aprender y tenía lo que se necesitaba para filtrarlas.

Pero    es más que eso. No era solo una decisión lógica. Permítanme decirles por qué tomo esa decisión. No existía una prohibición estricta en la Palabra de Dios en contra de tener un nombre pagano. Segundo, no había una prohibición estricta contra el aprendizaje de lo que otras personas tenían para enseñar. Sin embargo, sí existía una estricta prohibición de lo que un judío podía comer y beber. Ése es el punto. En su vida, Daniel no transigió acerca de lo que la palabra de Dios decía. ¿Cuál es entonces el carácter de una vida sin concesiones? Es el compromiso a poner los límites en su vida donde los pone la Palabra de Dios. Ahí es donde Daniel pudo el límite.

Él no podía comer la comida del rey por dos motivos principalmente: uno, no era kosher. Tenían reglas en la dieta. La comida judía debía ser preparada de determinada manera. Debía desangrarse de determinada manera. Había animales limpios y no. Los babilónicos no tenían esto. Ellos consideraban al cerdo como una delicia. Comían carnes prohibidas para los judíos. Y la preparación no se adaptaba a la de los judíos. ¿Pueden ver el propósito de las leyes en la dieta de Dios? En este caso, evitó que unos maravillosos jóvenes fueran corrompidos. Ésa era la intención de Dios. Restringir la posibilidad de mezclarse con paganos.

Pero había otro motivo por el cual Daniel no podía hacerlo; y es porque en el Antiguo Testamento dice una y otra vez que no toleremos ídolos, ninguna forma de idolatría. La comida del rey, servida en su mesa, estaba siempre conectada a sus dioses. Sabemos por la historia que la comida que ingerían se ofrecía primero a sus dioses; y también el vino. Luego, ellos la comían. Y si Daniel y sus amigos comían de esa comida, estarían comiendo aquello que había sido ofrecido a los dioses y estarían participando literalmente en una fiesta pagana. No podían hacerlo. Sostuvieron la Escritura. Donde existe un mandato bíblico específico, usted pone el límite.

Alguien me preguntó esta mañana si estaba a favor de ciertas cosas. Y le respondí que sí. ¿Cómo lo evalúa? Es fácil para usted saberlo de acuerdo a este mensaje. Le dije que donde la Escritura pone el límite, yo también lo hago. Cuando Dios habla del carácter de una vida sin concesiones, lo hace de manera muy clara. Daniel no se contaminaría, no se mancharía por desobedecer a la Escritura.

Podría haberlo hecho. Era un joven de tan solo 14 años. Estaba lejos de casa, nadie lo controlaba. Ni su madre ni su padre estaban cerca, nadie le preguntaría qué hacía. Estaba solo. El rey gobernaba y establecía la ley. Y él probablemente había aprendido a obedecer a sus autoridades. Si quería avanzar en el reino, lo cual querría cualquier joven con esas cualidades, sabía que debía hacer lo que el rey decía.

Si desobedecía, el rey se enojaría y no pasó mucho tiempo, según leemos en el libro de Daniel, para ver que se enojó y comenzó a enviar gente a la hoguera. También podía pensar que Dios les había abandonado y llevado a ese lugar. ¿Qué le debían? Tenía muchos motivos para transigir.

Pero no lo hizo. ¿Saben por qué? Tenía carácter. Verdadero carácter. Verdadera integridad. Aprendería el idioma del rey. La ciencia de los caldeos. Aceptaría inclusive su nombre, pero no su estilo de vida. Nunca su estilo de vida. No significa que se enojó y se amargó y puso a todos en su contra. El versículo 9 nos dice que el príncipe de los eunucos tuvo compasión de él. Este hombre tenía convicciones que sostenía con amor. ¡Qué joven! El carácter de una vida sin concesiones se basa en una obediencia absoluta a los principios de la Palabra de Dios. Cuando la Biblia dice algo, no hagan concesiones y sostengan su convicción con amor. Y cuando vivan una vida sin concesiones, Dios los usará. De aquí en adelante, Dios utiliza a Daniel de manera maravillosa. Sean útiles para Dios. Establezcan el estándar y vivan así cada día de sus vidas.

Finalizaré con una historia relatada por un acaudalado hombre inglés que poseía una colección de increíbles violines. Había un instrumento de tal calidad y magnificencia que el eminente violinista Fritz Kreisler quería tenerlo. Pero el dueño no lo quería vender. Y un día, Kreisler –quien era muy virtuoso cuando tocaba- fue a visitarlo. Y cuando llegó, le suplicó al hombre que al menos le permitiera tocar ese maravilloso instrumento. Le dijo que sí. Y cuando el gran violinista tocó el violín, lo hizo olvidándose de sí mismo, entregando su alma a la música. El inglés escuchó como encantado. Cuando el músico finalizó, sin decir una palabra, colocó el instrumento en su estuche con la ternura que una madre pone a un bebé en su cama. Señor Kreisler, dijo el inglés, usted no puede comprar el violín. Lléveselo. Yo no tengo derecho a tenerlo. Le debe pertenecer a alguien que pueda tocar tan bella música con él como usted.

Dios puede componer música maravillosa con usted. Usted verá cómo lo hizo con Daniel, pero Le debe entregar su vida a Él. Entréguele su vida y tome una posición de carácter sin concesiones, para vivir en los principios de la Palabra de Dios. Oremos juntos.

Señor, hemos tenido un tiempo estupendo esta noche. Nos sentimos abrumados con la historia de Daniel, esta maravillosa, maravillosa historia. Señor, oro por las queridas personas que están aquí, por mí, para que Tú moldees en nosotros el tipo de carácter que ese joven de 14 o 15 años tenía. Algunos de nosotros hemos estado aquí por mucho más tiempo y nos resulta difícil encontrar tal carácter en nuestras propias vidas. Padre, oro por nuestros jóvenes, los adolescentes, nuestras jóvenes que son literalmente bombardeadas por la basura del mundo, que son tentadas a hablar con el lenguaje del mundo y recibir la educación del mundo, a darse los gustos del estilo de vida del mundo. Dios, oro para que Tú formes en esta iglesia a jóvenes como Daniel y sus amigos, quienes no serán corrompidos, quienes no serán contaminados, quienes no serán manchados, quienes no serán envilecidos sino que basarán su carácter de una vida sin concesiones en la Palabra de Dios. Señor, estoy entusiasmado porque la próxima semana veremos las consecuencias de una vida sin concesiones. Lo que sucede cuando vivimos de esa manera. Lo hemos visto esta noche, es como darle un violín a una persona talentosa. Tú tomas nuestras vidas y Tú haces cosas maravillosas con ellas. Y entonces, Padre, ayúdanos a dedicarnos de nuevo a Ti; por el amor de Cristo. Amén.

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Aquí nos detendremos. No es el fin de la historia. Sólo el comienzo. Pero ustedes deberán regresar la próxima vez para oír el final.

Vivimos en un tiempo de concesiones. Creo que desde que comenzamos nuestra vida en el mundo, aprendemos el arte de hacer concesiones. A lo largo de nuestra vida, elegimos el camino más fácil. Tenemos nuestras convicciones; y las sostenemos hasta que intervienen con nuestra comodidad o tranquilidad. Tenemos un estándar - mientras que no viole algo que queremos hacer. Si podemos lograr pasar con algo menos que lo mejor, lo haremos; si podemos hacer un poco de trampa en los principios divinos, o aún en los principios que decimos creer, también lo haremos -en muchos casos- si eso logra nuestros objetivos. Y ése es un acercamiento muy personal a la vida que tiene una perspectiva mundana; ya que todos los individuos que vivimos de esa manera conformamos un mundo de concesiones y.

Francamente, la conveniencia es el estándar que domina la vida humana. Nos gusta el pragmatismo. Hoy en día, nuestro lema podría ser: Si funciona, hazlo. Antes que nada, somos pragmáticos. Hemos abandonado, en nuestra sociedad de hoy, cualquier estándar moral. Nos hemos alejado del principio cristiano, no nos preocupa una moral bíblica, no nos importa la mayor parte de lo que Dios tiene para decir. Usted actúa de acuerdo a la filosofía de la conveniencia o el pragmatismo, lo que funcione, lo que logre los objetivos, lo que le permita alcanzar la meta. Y entonces, renunciamos fácilmente a nuestras conciencias, nuestras convicciones; alejándonos de nuestros estándares para obtener un fin práctico. Y lo asombroso de esto es que parece que a nuestra sociedad le queda poca consciencia, poco sentido de culpabilidad o remordimiento.

Descubrimos que los políticos, quienes parecen tener estándares tan elevados al momento de ser elegidos, cuando se encuentran en sus cargos, están deseosos de transigir esos estándares si eso les permite alcanzar su objetivo.

Lo mismo sucede en las prácticas de negocio. Desde los ejecutivos de las compañías hasta los vendedores, todos hacen lo mismo.

Los abogados, quienes deberían ser la conciencia de cualquier sociedad, en la mayoría de los casos transigirán sus propias conciencias si eso permite ganar un cierto objetivo.

Muy a menudo, los líderes en todas las aéreas de la vida harán lo mismo. Aprendemos a mentir y a hacer trampa, a robar, a ocultar la verdad y a hacer lo que sea necesario para obtener lo que queremos. Y eso se transforma en nuestra forma de vida. Y cuando estamos en una situación de confrontación, a menudo nuestros más altos principios son enterrados ya que no queremos ofender a alguien, no queremos ser entrometidos o tenemos miedo de hablar lo que realmente creemos. Quizás en la vida de un cristiano, lo más obvio es cuando en el medio de una conversación usted sabe que debería hablar de Cristo, pero en vez de hacerlo cierra la boca para que no piensen mal de usted. Eso es una concesión. Fácilmente transigimos para salvar nuestro propio ego, por el bien de nuestros propios objetivos.

Y estos estándares y verdades comprometedores se han infiltrado en la iglesia. Tan repetidamente hacemos nosotros concesiones con el mundo, que considero que ya no comprendemos lo que las mismas son. Cuando surge algo en el mundo, lo seguimos. Si el mundo quiere un movimiento de música rock, si nos dan un poco de tiempo, nosotros también lo tendremos. Si el mundo decide tener un movimiento de liberación femenino, si nos dan un poco de tiempo, ya tendremos uno. Hemos transigido con el mundo durante mucho tiempo; y estamos tan sumergidos en su punto de vista materialista, su economía, su estilo de vida, que existe muy poca chance que ni siquiera podamos comprender lo que una vida sin concesiones realmente significa. Peleamos por estar separados del mundo; y no somos capaces de definir lo que esa separación significa porque nuestro cerebro ha sido lavado por el sistema. Hemos aceptado los patrones de pensamiento del mundo. Hemos aceptado los sistemas de valores del mundo. Hemos aceptados las actitudes del mundo. En muchos casos, hemos aceptado su economía. Nos damos nuestros gustos. Hemos aceptado su moralidad; y a pesar que sabemos que la Biblia enseña algo, si queremos hacerlo, lo hacemos de todos modos.

Hemos tenido recientemente la ocasión de recibir a unas personas que vinieron por consejería, deseando casarse. No encontramos justificación bíblica para su matrimonio. Les dijimos que no tenían derecho a casarse, lo cual no les inmutó en lo más mínimo. Simplemente se fueron, se casaron y regresaron aquí a la semana siguiente.

Hacer concesiones…no tener la capacidad de ocuparse de la información bíblica tal como Dios pretende que nos encarguemos porque estamos abrumados con nuestros deseos personales. Y por eso nos reemplazamos como la persona para ser complacida en vez de Dios y aprendemos el arte de condescender. Nos damos gustos de acuerdo a las prioridades del mundo.

La Escritura dice que hagamos exactamente lo contrario. Podríamos pasar mucho tiempo estudiando esto desde una perspectiva teológica. Podríamos ver el Nuevo Testamento y estudiar el llamado de Dios a ser separados del mundo. Podríamos ver los Evangelios y leer lo que Jesús dijo. Ver las epístolas y estudiarlo allí. Pero no es necesario hacerlo, simplemente decir que de principio a fin en la Biblia, el enfoque de Dios a Su pueblo es que debemos vivir separados del mundo. Cuando Dios diseñó la nación de Israel, también diseñó su manera diaria de vivir, el modo de vestirse, de comer y de conducirse en su rutina diaria. Lo hizo para protegerlos, para prevenirles de mezclarse con los paganos. Ha hecho lo mismo para todo Su pueblo.

Tenemos un estándar que no puede ser compatible con el mundo; y sin embargo transigimos fácilmente. Fácilmente abandonamos nuestros valores absolutos. Fácilmente permitimos fallas en el carácter para complacernos bajo la presión del sistema en que vivimos. Sería bueno que recordáramos que desde el comienzo Dios es un Dios intransigente. Nunca hace concesiones. Nunca compromete un principio. Nunca pone de lado una verdad por conveniencia. Siempre vive de acuerdo a Su Palabra. Él dijo: “Porque has engrandecido Tu nombre y Tu palabra sobre todas las cosas”. En otras palabras, Mi naturaleza y Yo nos sometemos a Mi Palabra.

La oración es importante, pero más importante que la misma es el estudio de la Palabra. Porque si usted no estudia la Palabra de Dios, no conocerá la voluntad de Dios, y por lo tanto no sabrá como orar. Un santo hombre de Dios dijo que si tuviera vivir su vida nuevamente, oraría menos y estudiaría más - porque filtraría sus oraciones innecesarias. La Palabra es la base de la integridad de la vida de un creyente, y Dios, El Santo, ha exaltado Su Palabra sobre Su nombre y se compromete a cada palabra. Y como sus hijos, debemos hacer lo mismo.

Antes de ver el libro de Daniel, quiero compartir con ustedes un pasaje que da una mirada a esto. Segunda Corintios 6:17: “Por lo cual, salid de en medio de ellos, -ellos refiriéndose a las personas idólatras, conectadas con Satanás, infieles, gente de la oscuridad, no regenerada- y apartaos, dice el Señor, Y no toquéis lo inmundo; Y Yo os recibiré, Y seré para vosotros por Padre, Y vosotros me seréis hijos e hijas, dice el Señor Todopoderoso”.

Dios dice que Él es intransigente y que Su pueblo, para poder manifestar que también lo es, no debe hacer concesiones. Cuando transigimos con el mundo, tiene efectos devastadores en dos aéreas: primero, afecta nuestra adoración. Cuando aceptamos el estándar del mundo y dejamos de lado los estándares de Dios, permítanme que les muestre lo que sucede: Hebreos 13:12: “Por lo cual también Jesús, para santificar al pueblo mediante Su propia sangre, padeció fuera de la puerta.”

En otras palabras, recuerdan que en el sistema de sacrificios de Israel, cuando llegaba el momento de sacrificar al cordero por los pecados de su pueblo, esos pecados se colocaban simbólicamente en el animal y ese animal era llevado fuera de la ciudad, separado del pueblo. Y Jesús aprovecha simplemente la idea de separación. Cuando Él murió, lo hizo separado de la ciudad, fuera de sus paredes, fuera de la sociedad humana. Murió apartado para comprar a un pueblo separado.

Luego dice en el versículo 13: “Salgamos, pues, a Él, fuera del campamento, llevando Su vituperio; porque no tenemos aquí ciudad permanente, sino que buscamos la por venir. Así que, ofrezcamos siempre a Dios, por medio de Él, sacrificio de alabanza, es decir, fruto de labios que confiesan Su nombre.” En otras palabras, vivamos vidas separadas. Si Él murió de manera apartada para comprar un pueblo separado, vivamos entonces nosotros una vida apartada. No podemos siquiera adorar a menos que estemos viviendo una vida alejada. No vengamos a Dios con alabanzas y con el fruto de nuestros labios diciendo gracias, a menos que vivamos una vida separada. Ese es el punto. Somos llamados a llevar una vida apartada.

Juan lo dice de la siguiente manera: “No améis al mundo, ni las cosas que están en el mundo. Si alguno ama al mundo, el amor del Padre no está en él.” Santiago lo dice así: “¿No sabéis que la amistad del mundo es enemistad contra Dios?” No podemos ser amigos de Dios y amigos del mundo.

Segundo, destruye nuestro servicio. No podemos servir al Señor. No servimos para nada. Segunda Timoteo 2:20: “Pero en una casa grande, no solamente hay utensilios de oro y de plata, sino también de madera y de barro; y unos son para usos honrosos, y otros para usos viles”. Probablemente eso sucede en su casa. Usted tiene cosas viejas, que no combinan, de plástico, que usa a diario; y de pronto viene alguien importante, exhibe las cosas buenas y los niños preguntan “¿por qué no usamos nosotros esto?” Es algo típico. Nos pasa a todos. Tenemos la vajilla diaria con la que comemos y la vajilla para ocasiones especiales. Con Dios es de la misma manera. En la casa de Dios existen utensilios skeous, que describe una especie de utensilio para traer honor y otros para deshonra. Si usted quiere ser un utensilio que Dios pueda usar, entonces, purifíquese de falsos maestros, de las falsas enseñanzas y la falsa manera de vivir nuestras vidas. Sepárese de lo que no es santo. Huya de sus deseos juveniles, evite las preguntas ignorantes y tontas que traen disputas; en otras palabras, sepárese de las falsas enseñanzas, los falsos estándares y los falsos modos de vida o no podrá ser una vasija adecuada para el uso del Maestro.

Lo que digo es que Dios nos llama a separarnos, y a menos que vivamos una vida separada, estamos destruyendo nuestra adoración y servicio a Él. Debe haber una purga y purificación en nuestras vidas.

Un yate estaba anclado en el río Niágara. De pronto, sopló el viento, se agitó el agua y la soga que lo mantenía al muelle se rompió. La pequeña nave comenzó a alejarse con la corriente. Había gente a bordo del mismo. Entraron en pánico, algunos acusándose mutuamente, echándose la culpa. Podían oír el ruido de las cataratas aproximándose. ¿Qué hizo el capitán? Él era un hombre de acción. De acuerdo a la crónica, tenía un poco de dinamita en su bote. Lo incrustó en el casco, lo encendió, con lo que se hizo un gran agujero en el bote que lo hundió inmediatamente. Una vez que el bote su hundió y no se movió más, las personas fueron fácilmente rescatadas mientras que estaban aferradas a él en aguas poco profundas.

Supongo que eso también tiene que suceder en nuestras vidas. En algún momento, como creyentes, tenemos que hundir el barco de las concesiones. Hundir lo mundano - o nos encontraremos rumbo al desastre.

Eso es lo que Dios dice que hagamos. El estándar por el cual debemos vivir. El modelo no es otro que Jesucristo. En Hebreos capítulo 7, versículo 26 dice, escuche esto: “Porque tal sumo Sacerdote nos convenía: Santo, Inocente, sin mancha, apartado de los pecadores, y hecho más sublime que los cielos.” Él es el modelo: santo, separado de los pecadores. Dios nos llama a esa vida, a ese compromiso.

Moisés hizo ese compromiso a vivir una vida separada. Hebreos 11:26 dice acerca de Moisés: “Teniendo por mayores riquezas el vituperio de Cristo que los tesoros de los egipcios; porque tenía puesta la mirada en el galardón.” En otras palabras, Moisés eligió a Dios antes que al faraón, el cielo a la tierra, la pobreza en la voluntad de Dios a la riqueza fuera de Su voluntad. La voluntad de Dios al tesoro de Egipto.

Ruth hizo un compromiso similar: “Y ellas alzaron otra vez su voz y lloraron; y Orfa besó a su suegra, mas Rut se quedó con ella. Y Noemí dijo: He aquí tu cuñada se ha vuelto a su pueblo y a sus dioses; vuélvete tú tras ella -a tu vida anterior, tus dioses paganos-. Respondió Rut: No me ruegues que te deje, y me aparte de ti; porque a dondequiera que tú fueres, iré yo, y dondequiera que vivieres, viviré. Tu pueblo será mi pueblo, y tu Dios mi Dios. Donde tú murieres, moriré yo, y allí seré sepultada; así me haga Jehová, y aun me añada, que sólo la muerte hará separación entre nosotras dos. Y viendo Noemí que estaba tan resuelta a ir con ella, no dijo más.”

         

Ruth dijo que no volvería a su vida anterior, que estaba comprometida con Dios, y como su suegra representaba a Dios, estaba comprometida con ella.

David hizo el mismo compromiso. El Salmo 119 dice: “Mi corazón incliné a cumplir Tus estatutos de continuo, hasta el fin.” Versículo 115: “Apartaos de mí, malignos, pues yo guardaré los mandamientos de mi Dios.”

Ni Moisés ni Ruth ni David transigirían. Dicen acerca de Bernabé, ese querido hombre de Dios que vemos en el Nuevo Testamento, una herramienta en la vida de la nueva iglesia, en Hechos 11:23: “Este, cuando llegó, y vio la gracia de Dios, se regocijó, y exhortó a todos a que con propósito de corazón permaneciesen fieles al Señor.” Bernabé le dijo a la iglesia que no transigieran y que se aferraran al Señor.

Pero no existe un mejor ejemplo de carácter de un espíritu intransigente que Daniel. Ezequiel, quien era un contemporáneo de Daniel, debe haber sentido lo mismo porque cuando Ezequiel quiso dar una lista de los grandes hombres justos de la historia, en Ezequiel 14:14, dijo que ellos eran Noé, Daniel y Job. Y puso a Daniel en el medio a pesar de que los otros estaban muertos desde hacía mucho tiempo. Pocas veces un hombre vivo recibe este tipo de honor; y usualmente y por lo general, debe esperar a estar muerto. Daniel era un gran hombre, un hombre justo. Veremos por qué en los primeros 8 versículos. En los versículos 1 y 2 encontramos la difícil situación. Ya hemos visto estos versículos y no necesitamos mucho tiempo, simplemente leerlos brevemente y hacer uno o dos comentarios.

“En el año tercero del reinado de Joacim rey de Judá, vino Nabucodonosor rey de Babilonia a Jerusalén, y la sitió. Y el Señor entregó en sus manos a Joacim rey de Judá, y parte de los utensilios de la casa de Dios; y los trajo a tierra de Sinar, a la casa de su dios, y colocó los utensilios en la casa del tesoro de su dios.”

Hemos dedicado dos lecciones a esos dos versículos. Simplemente quiero recordarles que el libro comienza de una manera triste. Es el primero de los tres movimientos al cautiverio en Babilonia. El reino norte había caído hacía mucho en esclavitud; y ahora Judá, el resto del pueblo de Israel - quienes habían sido desleales, desobedientes. Su juicio había llegado. Nabucodonosor, el rey de Babilonia, quien ahora gobernaba toda esa parte del mundo, va contra Israel o Judá, la sitia, y luego lleva los prisioneros. En esta serie de tres deportaciones, la primera es durante el tiempo de Joacim. Los prisioneros son llevados a Babilonia. Y el libro comienza de manera triste.

Y no podemos evitar pensar cuántas veces Dios ha advertido a Su gente. Dios les advierte de tres maneras. Número uno, Él les advierte a través de los profetas quienes constantemente predicaban que si no se arrepentían serían juzgados. Segundo, les advirtió con los asirios que invadieron su país; pusieron una terrible presión. Cada vez Dios los liberaba, pero podían ver lo que sería estar bajo la presión de una nación extranjera. Pero nunca escucharon a los profetas ni aprendieron de los asiros.

Y finamente, Dios les advirtió con el cautiverio del reino del norte. Ellos debieron haber aprendido cuando vieron lo que le sucedió a ese reino. Pero no lo hicieron. Continuaron en su pecado. Y Dios fue paciente y misericordioso lo más que pudo. Él dice en Génesis 6: “Y dijo Jehová: No contenderá Mi espíritu con el hombre para siempre”. Él dejo de luchar con Judá y les trajo juicio. Y fueron tomados prisioneros.

En la primera deportación vinieron Daniel, sus amigos y otro grupo de jóvenes de los cuales se habla en este versículo. Los conocemos en los versículos 6 y 7.

La idea aquí es establecer el escenario. Daniel es tomado prisionero. Toda la nación no ha sido tomada prisionera aún porque Dios quiere que Daniel esté allí cuando el resto del pueblo aparezca. El versículo 2 nos dice algo interesante: que cuando Nabucodonosor realizó el primer sitio y derrotó a Joacim, nunca lo sacó del trono. Él vio que en el pasado Joacim había sido con gusto un vasallo del faraón en Egipto; y por eso creyó que él era una persona débil. Y por eso lo dejó allí. Y lo suficientemente intimidado como para no hacer nada. Así que lo dejó tranquilo allí. Pero para probar su poder, robó todas las vasijas de valor de la casa de Dios. Él robó literalmente al templo. Tomó todas las cosas de valor. ¿Por qué? Si usted podía, en un país extranjero, tomar las cosas de valor de sus dioses, podía demostrar su grandeza. Si el dios de ellos no podía defenderlos ni siquiera para dejar sus cosas en su propio templo, no había que preocuparse por él. Y los conquistadores juntaban todas las riquezas de los dioses de esa nación y las cargaban de regreso a su país para afirmar su poder sobre los falsos dioses extranjeros.   

Y Nabucodonosor tomó todo esto y lo llevó a la casa de su dios. Hay muchos nombres posibles para este dios. Es casi imposible saber cuál era. Parece que era un dios relacionado con Bel, también relacionado con Baal. A veces aparece con el nombre de Medorac, otras como Marduc, como Enlil, etc. Ellos siempre mezclaban a todos. Quienquiera que haya sido ese dios, allí llevaron a las vasijas del templo.

Señalo esto para mostrar cuán perdidos estaban. Dios no defendía más a Judá. Su propio templo podía ser robado y Dios no protestaba. Se había acabado la defensa de Judá. Dios los había defendido de los asirios, pero no los defendía más. Este debe haber sido un tiempo difícil también para Daniel. En el capítulo 6, versículo 10, cuando Daniel ora, su corazón aún añoraba la ciudad de Jerusalén. Setenta años después de su deportación. Imagínense lo que sintió en su corazón cuando lo tomaron prisionero. La difícil situación de un pueblo cautivo en una tierra extranjera.

Ahora miremos al segundo, la trama. De la difícil situación a la trama. Versículos 3 al 7. Una de las partes más fascinantes del libro; y establece el escenario de todo lo que sucederá en la vida de Daniel allí. El trasfondo histórico: recuerden, cuando Nabucodonosor sitia por primera vez a Jerusalén -durante ese tiempo-, se enteró que su padre estaba muriendo. Por lo tanto, regresó a Babilonia y dejó a Joacim en el poder. Pero para asegurarse de su lealtad, para estar seguro que Joacim no se revelaría, hizo algo muy astuto: tomó rehenes. La primera deportación entonces, no fue una deportación en masa de Judá. Tan sólo tomaron rehenes hasta que pudieron regresar en el año 597; y finalmente en el año 586 hicieron desaparecer a la nación. El versículo 3 nos cuenta lo que él hizo.

“Y dijo el rey a Aspenaz, jefe de sus eunucos, que trajese de los hijos de Israel, del linaje real de los príncipes.” Él quería rehenes que fueran de la familia real de la tierra de Judá. La palabra habló en hebreo significa ordenó. Hay quienes piensan que la palabra Aspenaz es un nombre propio y que era un hombre llamado así. Otros, que es un término que significa un título, refiriéndose a alguien que es un líder, un maestro o supervisor. Sea un título o un nombre, no es realmente importante. Aceptaremos el hecho que es un nombre. Es más fácil. El rey entonces ordena a Aspenaz. Nos dice que él es el jefe de los eunucos.

El rey tenía personas que le servían o trabajaban para él. En la corte del rey había eunucos. Un eunuco era básicamente una persona a quien Isaías describe como un árbol seco. Había sufrido una castración quirúrgica que lo había dejado eunuco. Se ponía a este tipo de personas en control de los harenes, en tareas específicas con dentro de la realeza. También es verdad - para que comprendan claramente -, que ya que los eunucos servían al rey, este término se utilizaba para muchas personas que le servían y que no necesariamente habían sido transformados en eunucos de manera quirúrgica. El término se podía referir a alguien que podía haber tenido una operación o a alguien que servía al rey. En efecto, se nombra a Putifar como un eunuco en Egipto; y sabemos que él estaba casado y tenía una esposa. Encontramos a José con la esposa de Putifar. La definición de Isaías indica la parte física de ser un eunuco. Si Daniel lo era físicamente o no, es difícil de saber. Parecería - y creo que ya lo he mencionado, que es muy probable que el rey lo hiciera con estos jóvenes eunucos, lo que explicaría de alguna manera por qué Daniel nunca se casó, nunca se lo identificó con una familia y se lo ve toda su vida sirviendo al rey.

Cualquiera sea el caso, este hombre Aspenaz era el jefe de estas personas asociadas con el rey, que le servían. A este hombre importante, que tiene un cargo de poder, se le ordena que junte a estos jóvenes. Al menos unos 50 a 75, un grupo grande. Hijos de Israel. Lo cual no significa el reino del norte, porque para entonces, algunos de los del norte habían emigrado al sur de las diez tribus antes del holocausto en el norte, por lo que toda Judá realmente incluía a la semilla de Israel. Algunos hijos de Israel, quienes son las semillas de los reyes y príncipes.Familia real y noble. Él quería los mejores rehenes para asegurarse que Joacim no haría nada que no debiera.

Segundo, Nabucodonosor también quería entrenar a estos jóvenes en su corte, en su palacio para asistirlo en la administración de los asuntos judíos; ya que había decidido convertir a Judá en un estado vasallo de Babilonia. Él capturaría al mundo. Y debería saber cómo manejar a este pueblo judío. Y por eso quería a muchachos judíos bien entrenados, para transformarlos en caldeos. Con un pasado judío y podría usarlos en las manipulaciones necesarias para administrar su mandato entre los judíos.

El versículo 4 dice que ellos serían no sólo la semilla del rey, nobles de la corte, sino también jóvenes –yeladim en hebreo. Un término difícil de definir. Pero la mayoría de los comentadores concuerdan que deberían tener no más de 17 años. Probablemente no más de 13 ó 14. Daniel es en este momento un joven, un adolescente. Sabemos que 70 años después él aún manda. Aún lidera en Babilonia. Son muchachos jóvenes, de entre 13 y 17 años. Es probable que Daniel tuviera entre 14 o 15 años. Tan solo un niño. No se olviden de este maravilloso pensamiento.

Platón dice que la educación de los jóvenes en Persia comenzaba a los 14 y finalizaba a los 17. Quizás las costumbres babilónicas eran similares. Por lo tanto, ese era el período de entrenamiento para convertir a estos niños judíos en caldeos.

¿Qué tipo de jóvenes querían? Versículo 4: “en quienes no hubiese tacha alguna”. La palabra en hebrero es muwm, que significa una marca física. No querían a nadie con falencias físicas. Querían personas sin marcas. Allí habla de la salud del individuo. Segundo, dice: “de buen parecer”. Eso se relaciona con el rostro, su apariencia. Básicamente, la palabra muwm se refiere al cuerpo y sus habilidades físicas junto con el aspecto de la cara, aunque también podía incluir la forma del físico. Ellos miraban a las características físicas.

Esto es típico. Cuando Israel elegía a un rey, ¿Cómo lo hacía? El más alto, más guapo del país, Saúl. ¡Y qué perdedor que era él! Apariencias. Dennos el más buen mozo, el más viril, el de mejor forma. No queremos a nadie que tenga una marca física o facial. Y no solo físicamente, pero ¿de qué otra manera evalúa el mundo a su gente? Primero por sus características físicas y segundo por su cerebro. Lo físico y lo mental. “Enseñados en toda sabiduría”. Aquí tienen cuatro calificaciones intelectuales. Primero, enseñados en toda sabiduría. Eso significa superiores de manera intelectual, muy inteligentes, con capacidad de hacer diferenciaciones, habilidad de tomar decisiones, de aplicar la verdad a situaciones. Querían hombres que fueran superiores intelectualmente.

Segundo, mentalmente, “sabios en ciencia y de buen entendimiento”. Significa una educación superior, adecuada. El hebreo literal dice conocedores del conocimiento. Aquellos buenos estudiantes que tuvieran información, bien educados, que sabían cómo aplicar eso en el término de tomar decisiones y hacer distinciones.

Tercero, querían aquellos que entendieran la ciencia. Y aparentemente, este término hebreo implica la habilidad de correlacionar. Primero, conocer los hechos, segundo aplicarlos, tercero, correlacionar los hechos para armonizar y tomar decisiones. En efecto, eso es lo que hace la ciencia. Saca conclusiones de la acumulación de datos. Debían tener la capacidad de pensar en términos de correlación.

Finalmente, “idóneos para estar en el palacio del rey.” Esto se relaciona con una tercera dimensión de cosas que ellos buscaban. Primero lo físico, bien formados sin manchas; luego lo mental, habilidosos en todo conocimiento y que entendieran la ciencia. Y lo tercero era social. Debían tener el porte y modo para estar en el palacio del rey y no parecer torpes. Yo nunca llegaría. Me descalificarían en cada categoría. Y si pasara las primeras dos, lo cual no sucedería, nunca llegaría a la tercera, ya que cuando estoy en una situación importante, siempre me equivoco. Recuerdo cuando estuve en Dallas, Texas. Alguien llamó y me dijo que una señora que apreció mi mensaje quería conocerme. Almorzaríamos en el último piso de un edificio para los petroleros y yo sería su invitado. Pensé qué bueno. Y Sam Ericsson estaba conmigo. Y le dije a él que viniera también.

No me di cuenta que era algo importante…y ahí estoy con Sam, ocupado y estudiando durante el día. Me puse un sweater. Fuimos a conocer a esta agradable señora. Subimos en el elevador y cuando llegamos encontramos un lugar increíble. De inmediato uno se siente incómodo, sabe que no está en el lugar correcto. Todos miraban. Alguien me preguntó si buscaba a alguien. Les dije con quién me encontraría. La querida señora vino y me dijo mucho gusto. Yo sabía que algo estaba mal. Me enteré que uno no podía subir por ese elevador sin saco y corbata. El hombre fue al closet, diciendo que tenía un saco para prestarme. Me dieron uno cuyas mangas eran muy cortas y que estaba muy sucio. Me senté durante toda la comida con estos petroleros, con el saco de mangas cortas y pretendiendo que estaba elegante. Estaba fuera de mi elemento.

Cuando el mundo busca a personas adecuadas, miran según su definición física, mental y social. Eso es todo. Porque eso es todo lo que ellos pueden comprender. No saben nada del carácter. Nada acerca de la calidad espiritual. Nada acerca de la virtud. Nada acerca de la moral. Ellos dijeron que les consiguieran a los jóvenes más inteligentes, guapos que pudieran encontrar; y los transformarían en caldeos. Ése era el plan. Lavarles el cerebro a estos jóvenes judíos.

¿Cuál era su propósito? Final del versículo 4: “Y que les enseñase las letras y la lengua de los caldeos.” Caldeos es un término utilizado indistintamente con babilónico. Originalmente, los caldeos eran un grupo separado. Pero a medida que el Imperio Babilónico creció y que la astrología, ciencia y enseñanza caldea dominaron el Imperio Babilónico, el término caldeo se convirtió en sinónimo de babilónico. Los convertirían en babilónicos o caldeos de ley. Querían que aprendieran como los caldeos.

El idioma de los caldeos era muy poderoso e importante en esa época. Y el pueblo judío no lo sabía. Deberían aprenderlo y esto les daría un trato social en esa parte del mundo, ya que ese idioma dominaba esa parte del mundo. Además de eso, el aprendizaje de los caldeos era muy interesante. En la Enciclopedia Internacional de la Biblia nos dice que incluía los antiguos idiomas de Babilonia, los dos dialectos sumarios y un cierto conocimiento de casitas, relacionado aparentemente con el idioma hitita. Había otros idiomas en las zonas cercanas. En otras palabras, serían expertos lingüistas.

Aún más, los caldeos, tenían conocimiento de la astronomía y la astrología. Tenían un sistema matemático sofisticado que incluía un sistema de numeración sexagesimal. Historia natural. Aprendizaje de mitología, incluyendo leyendas de la Creación y el Diluvio. Tenían una tremenda pluralidad y plétora de dioses. Un panteón de deidades. Gran conocimiento de la agricultura. Eran quizás los arquitectos más exquisitos de todo el mundo, tal como muestran los edificios babilónicos. En la construcción de los Jardines Colgantes de Babilonia y los palacios, tenían un sistema de aire acondicionado que ellos mismos habían desarrollado.

Estos jóvenes serían expuestos a todas estas enseñanzas - ya sea arquitectónicas, de agricultura, lingüísticas, teológicas, históricas; y serían unos eruditos caldeos. Los caldeos eran también expertos en magia, encantamientos, augurios, conjuros, oraciones, himnos, mitos, leyendas, etc. Estos jóvenes aprenderían todo eso. Un proceso de lavado de cerebro.

¿Saben algo? No es nada distinto a lo que las universidades y los colegios hacen a los jóvenes hoy en día. Quitan su fe, roban su herencia y los reforman con información ateísta, humanística y socialista que está en sus libros y en las mentes de sus profesores. Enviar hoy a un joven a la universidad es exponerlos a un proceso de lavado de cerebro. Tristemente, aun los seminarios de nuestro país que solían sostener la palabras de Dios han abandonado hoy esa autoridad y le lavan el cerebro a la gente para que crean que las repuestas humanas nos dicen que no podemos confiar en Dios…Su Palabra no es verdad…otro proceso de lavado de cerebro.

Recuerden Hechos 7:22, dice de Moisés cuando estaba en Egipto: “Y fue enseñado Moisés en toda la sabiduría de los egipcios”. Hay personas a las cuales no se las puede corromper. Y personas como esas son las que conoceremos en un momento.

Las universidades y los seminarios de los caldeos destruirían todo lo que Daniel y sus amigos conocían de Dios y de la herencia de Dios que había en su pueblo. Querían que ellos olvidaran a Dios, Su verdad. Este es el esfuerzo de la educación moderna. Desde el momento que su hijo va a la escuela, a excepción de maestros que le temen a Dios y personas que aman a Cristo que ese cruzan con su hijo, ellos obtendrán un sistema de valores humanístico, sin Dios, ateo, que está preparado por Satanás para eliminar a Dios de la escena y lograr que le sirvan. Ésa es la trama.

Versículo 5: “Y les señaló el rey ración para cada día, de la provisión de la comida del rey, y del vino que él bebía”. No es cualquier comida. Recibirían una porción de la rica comida del rey. ¿Por qué alimentarlos con la comida del rey? ¿Es eso parte de la educación? Uno de los elementos más básicos del lavado de cerebro es el sentido de la obligación. Hacerlos sentir obligados. Proveerlos de algo fastuoso para que su sustento dependa de usted y así usted pueda construir una dependencia para esa provisión. Usted construye una perspectiva de vida donde ellos demandan lo que usted les da y así los tiene atrapados. Aliméntelos con comida caldea y verá que no comerán más los vegetales y el agua que acostumbraban. Sedúzcalos por sus apetitos y logre que ellos se sientan obligados por la provisión. Aumente su estándar de vida adonde usted quiere para que no regresen a lo anterior. Todo es parte de este proceso de lavado de cerebro.

El rey era un hombre astuto. Nabucodonosor era un hombre brillante. Le ordena a Aspenaz alimentar a estas personas con las delicias del rey y darle el vino que el rey bebe, que debe haber sido el mejor. Durante tres años comerían y beberían esto. Después, irían y dirían al rey que él era un buen hombre. Ellos se pararían delante del rey. Lo cual hace referencia a servirle. Pararse delante significa servir. Vemos eso una y otra vez. Los ángeles se paran delante del trono de Dios “esperando el mandato para servir”. El profeta Jeremías se paró delante de Dios esperando ser enviado en servicio. Él dice que quiere gente que le sirva y sabe que lo harán si se sienten obligados, si sus estándares de vida y cosas dependen de él.

¿No les ha sucedido que alguien los lleva a un restaurante muy caro y cuando prueban algo, piensan que se podrían acostumbrar fácilmente a eso, que lo merecen? Ésa es la idea del lavado de cerebro, es una trampa. Y entre los 50/75 jóvenes que fueron llevados, sólo los cuatro que conocemos no cayeron presos de este proceso. Sólo cuatro.

Versículo 6: “Entre éstos estaban Daniel, Ananías, Misael y Azarías, de los hijos de Judá.” Entre estos…había muchos más…solo cuatro.  No muchas personas en el mundo resisten los esfuerzos del mundo de lavado de cerebro. ¿Saben lo que hicieron? Versículo 7: “A éstos el jefe de los eunucos puso nombres: puso a Daniel, Beltsasar; a Ananías, Sadrac; a Misael, Mesac; y a Azarías, Abed-nego.”

¿Qué sucedió? Cambiaron sus nombres a nombres caldeos. Otra parte del proceso. Olvidar sus raíces. Su herencia. Su familia. Su pasado, para olvidar quién es usted en realidad. Usted no tiene más identidad. La perdió. Por muchos años me presentaron como el hijo del Dr. Jack. Yo no era nadie, tan solo el hijo del Dr. Jack. Separar a las personas de su herencia no es nada nuevo y es común aún hoy en día.

Leí un libro acerca del Dr. Hong, quien fue criado en Corea del Norte. Un hombre único. Él vio cómo torturaban a su familia cuando Corea del Norte fue invadida por los japoneses. Le cortaron los dedos pulgares a su padre. Asesinaron a su abuela. Mataron a su hermano. Le colgaron en la entrada de la casa. Una de las primeras cosas que hacían cuando llegaban, era cambiar los nombres coreanos a nombres japoneses. Anulando todo sentido de identidad. Y es lo que hicieron.

Algo interesante acerca de los nombres. Cambiaron el nombre de José, ¿recuerdan? Le pusieron un nombre egipcio. ¿Y conoce usted a una mujer llamada Hadasa en la Biblia? Ese era el verdadero nombre de Ester, su nombre también fue cambiado cuando se fue a otra sociedad. Era habitual. Daniel significa que Dios es el juez. Beltasar significa que Bel provee. Cambiaron a Dios por Baal; eliminaron a Dios.

Segundo, Ananías significa que el Señor es misericordioso. Lo cambiaron por Sadrac. Una especie de derivado del dios Akku, de donde obtenemos la palabra Marduc. Otra de las más importantes deidades de Babilonia.

Misael significa quién es como el Señor. Lo cambiaron por Mesac. ¿Quién es como Akku-el dios de la luna?

Azarías significa el Señor es mi ayuda. Lo cambiaron por Abed-nego, o siervo de Nego, quien era el hijo de Baal.

En cada caso, algo en esos 4 nombres representaba a Dios. Dice algo acerca del hecho que sus padres deben haber sido hombres de dios, que sobresalían del resto. Ya que había solo un remanente de creyentes en Judá, y todos los jóvenes fueron tomados, quizás sólo estos 4 tenían una herencia divina. Sus nombres ciertamente lo eran, pero en cada caso ellos quitaron a Dios de sus nombres y los sustituyeron con deidades paganas. Trataban de eliminar a Dios, de sustituirlo con su propio panteón demoníaco como parte del proceso de lavado de cerebro.

Veo eso en nuestra sociedad. A Satanás tratando de lavar el cerebro de nuestros jóvenes, de educarlos en las cosas del mundo, de acercarlos a las seducciones del mundo, que coman la comida del mundo, los juegos del mundo; y la mayoría lo sigue. Llegamos al final en el versículo 8. Ahora sólo veremos la introducción. Desde la difícil situación, a la trama, al propósito. Y esto cambió todo. La clave para una vida sin concesiones, versículo 8, sólo la primer parte: “Y Daniel propuso en su corazón no contaminarse con la porción de la comida del rey, ni con el vino que él bebía”.

Daniel tiene 14 años. Él se lo propuso en su corazón. Tres cosas paganas les habían sucedido a estos jóvenes. Se les enseñó sabiduría pagana, se les dieron nombre paganos, y se les alimentaría con comida pagana. Aceptaron los dos primeros. Continuaron con el entrenamiento y la educación pagana. No era todo malvado. Muchas cosas científicas y principios de arquitectura, ciencia, etc. Permitieron ser entrenados y aún hoy en nuestro mundo, en nuestra sociedad, tenemos que ir a entrenarnos en lo que el mundo nos ofrece y tenemos que saber cómo discernir lo bueno de lo malo, lo verdadero de lo falso. Ellos no lucharon en contra del proceso educativo.

Segundo, parece que no les molestaban los nombres paganos que les dieron porque podían cambiar sus nombres, pero no el hecho que sus nombres originales estaban escritos en el libro de Dios como Sus hijos. Podían cambiar sus nombres pero no sus corazones. Pero no sus almas.

La tercera cosa es a la cual se negaron. Daniel dijo que él no se corrompería. Y esta palabra significa manchar de una manera asquerosa. Él dijo que no contaminaría su vida con la comida del rey, ni tocaría su vino. ¿Por qué es tan importante esto? ¿Por qué decir no a la comida y sí a la educación? Pareciera que la educación es más poderosa que la comida. No. No lo creo. Ya que comer las delicias del mundo nos contamina más rápidamente. Entrar en el estilo de vida del mundo nos contamina más que la manera de pensar del mundo. Él sabía que había cosas buenas y malas que aprender y tenía lo que se necesitaba para filtrarlas.

Pero    es más que eso. No era solo una decisión lógica. Permítanme decirles por qué tomo esa decisión. No existía una prohibición estricta en la Palabra de Dios en contra de tener un nombre pagano. Segundo, no había una prohibición estricta contra el aprendizaje de lo que otras personas tenían para enseñar. Sin embargo, sí existía una estricta prohibición de lo que un judío podía comer y beber. Ése es el punto. En su vida, Daniel no transigió acerca de lo que la palabra de Dios decía. ¿Cuál es entonces el carácter de una vida sin concesiones? Es el compromiso a poner los límites en su vida donde los pone la Palabra de Dios. Ahí es donde Daniel pudo el límite.

Él no podía comer la comida del rey por dos motivos principalmente: uno, no era kosher. Tenían reglas en la dieta. La comida judía debía ser preparada de determinada manera. Debía desangrarse de determinada manera. Había animales limpios y no. Los babilónicos no tenían esto. Ellos consideraban al cerdo como una delicia. Comían carnes prohibidas para los judíos. Y la preparación no se adaptaba a la de los judíos. ¿Pueden ver el propósito de las leyes en la dieta de Dios? En este caso, evitó que unos maravillosos jóvenes fueran corrompidos. Ésa era la intención de Dios. Restringir la posibilidad de mezclarse con paganos.

Pero había otro motivo por el cual Daniel no podía hacerlo; y es porque en el Antiguo Testamento dice una y otra vez que no toleremos ídolos, ninguna forma de idolatría. La comida del rey, servida en su mesa, estaba siempre conectada a sus dioses. Sabemos por la historia que la comida que ingerían se ofrecía primero a sus dioses; y también el vino. Luego, ellos la comían. Y si Daniel y sus amigos comían de esa comida, estarían comiendo aquello que había sido ofrecido a los dioses y estarían participando literalmente en una fiesta pagana. No podían hacerlo. Sostuvieron la Escritura. Donde existe un mandato bíblico específico, usted pone el límite.

Alguien me preguntó esta mañana si estaba a favor de ciertas cosas. Y le respondí que sí. ¿Cómo lo evalúa? Es fácil para usted saberlo de acuerdo a este mensaje. Le dije que donde la Escritura pone el límite, yo también lo hago. Cuando Dios habla del carácter de una vida sin concesiones, lo hace de manera muy clara. Daniel no se contaminaría, no se mancharía por desobedecer a la Escritura.

Podría haberlo hecho. Era un joven de tan solo 14 años. Estaba lejos de casa, nadie lo controlaba. Ni su madre ni su padre estaban cerca, nadie le preguntaría qué hacía. Estaba solo. El rey gobernaba y establecía la ley. Y él probablemente había aprendido a obedecer a sus autoridades. Si quería avanzar en el reino, lo cual querría cualquier joven con esas cualidades, sabía que debía hacer lo que el rey decía.

Si desobedecía, el rey se enojaría y no pasó mucho tiempo, según leemos en el libro de Daniel, para ver que se enojó y comenzó a enviar gente a la hoguera. También podía pensar que Dios les había abandonado y llevado a ese lugar. ¿Qué le debían? Tenía muchos motivos para transigir.

Pero no lo hizo. ¿Saben por qué? Tenía carácter. Verdadero carácter. Verdadera integridad. Aprendería el idioma del rey. La ciencia de los caldeos. Aceptaría inclusive su nombre, pero no su estilo de vida. Nunca su estilo de vida. No significa que se enojó y se amargó y puso a todos en su contra. El versículo 9 nos dice que el príncipe de los eunucos tuvo compasión de él. Este hombre tenía convicciones que sostenía con amor. ¡Qué joven! El carácter de una vida sin concesiones se basa en una obediencia absoluta a los principios de la Palabra de Dios. Cuando la Biblia dice algo, no hagan concesiones y sostengan su convicción con amor. Y cuando vivan una vida sin concesiones, Dios los usará. De aquí en adelante, Dios utiliza a Daniel de manera maravillosa. Sean útiles para Dios. Establezcan el estándar y vivan así cada día de sus vidas.

Finalizaré con una historia relatada por un acaudalado hombre inglés que poseía una colección de increíbles violines. Había un instrumento de tal calidad y magnificencia que el eminente violinista Fritz Kreisler quería tenerlo. Pero el dueño no lo quería vender. Y un día, Kreisler –quien era muy virtuoso cuando tocaba- fue a visitarlo. Y cuando llegó, le suplicó al hombre que al menos le permitiera tocar ese maravilloso instrumento. Le dijo que sí. Y cuando el gran violinista tocó el violín, lo hizo olvidándose de sí mismo, entregando su alma a la música. El inglés escuchó como encantado. Cuando el músico finalizó, sin decir una palabra, colocó el instrumento en su estuche con la ternura que una madre pone a un bebé en su cama. Señor Kreisler, dijo el inglés, usted no puede comprar el violín. Lléveselo. Yo no tengo derecho a tenerlo. Le debe pertenecer a alguien que pueda tocar tan bella música con él como usted.

Dios puede componer música maravillosa con usted. Usted verá cómo lo hizo con Daniel, pero Le debe entregar su vida a Él. Entréguele su vida y tome una posición de carácter sin concesiones, para vivir en los principios de la Palabra de Dios. Oremos juntos.

Señor, hemos tenido un tiempo estupendo esta noche. Nos sentimos abrumados con la historia de Daniel, esta maravillosa, maravillosa historia. Señor, oro por las queridas personas que están aquí, por mí, para que Tú moldees en nosotros el tipo de carácter que ese joven de 14 o 15 años tenía. Algunos de nosotros hemos estado aquí por mucho más tiempo y nos resulta difícil encontrar tal carácter en nuestras propias vidas. Padre, oro por nuestros jóvenes, los adolescentes, nuestras jóvenes que son literalmente bombardeadas por la basura del mundo, que son tentadas a hablar con el lenguaje del mundo y recibir la educación del mundo, a darse los gustos del estilo de vida del mundo. Dios, oro para que Tú formes en esta iglesia a jóvenes como Daniel y sus amigos, quienes no serán corrompidos, quienes no serán contaminados, quienes no serán manchados, quienes no serán envilecidos sino que basarán su carácter de una vida sin concesiones en la Palabra de Dios. Señor, estoy entusiasmado porque la próxima semana veremos las consecuencias de una vida sin concesiones. Lo que sucede cuando vivimos de esa manera. Lo hemos visto esta noche, es como darle un violín a una persona talentosa. Tú tomas nuestras vidas y Tú haces cosas maravillosas con ellas. Y entonces, Padre, ayúdanos a dedicarnos de nuevo a Ti; por el amor de Cristo. Amén.

 

 

 

 

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