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Esta noche tenemos el maravilloso privilegio de continuar con nuestro estudio del libro de Daniel. Estoy muy conmovido por vuestra respuesta y agradezco al Señor por la aventura que se encuentra frente nosotros a medida que nos adentramos a este grandioso libro de Daniel. Por favor, tomen sus Biblias y veamos juntos el capítulo 1 nuevamente, comenzando en el versículo 8. Hoy veremos los versículos 8 al 21, un texto narrativo. No sé hasta dónde llegaremos; pero avanzaremos y veremos lo que Dios tiene para nosotros en esta maravillosa sección, el comienzo de la profecía de Daniel.

Un eminente naturalista describe, en uno de sus libros, a una planta marina que crece en una profundidad de aproximadamente 100 metros y flota en las grandes olas del océano occidental. El tallo de esta planta, de acuerdo a esta persona, es de menos de 3 centímetros de diámetro. Sin embargo, crece y se sostiene contra los feroces golpes y presiones de las grandes olas que continúan pegando en la orilla. ¿Cuál es el secreto de esta planta aparentemente frágil; y cuál es la clave para su maravillosa resistencia y fortaleza ante las presiones que tiene que soportar? El científico dice que es porque está anclada de manera sólida, aferrada a su vida que yace en las rocas en el fondo del agua.

Es sorprendente cómo en nuestras propias vidas podemos soportar los golpes devastadores de las olas si tenemos el ancla apropiada. No importa cuán frágiles parezcamos o cuán tierna sea la planta, si tenemos las raíces apropiadas y el ancla apropiada, podemos mantenernos en la tierra. Si pudiéramos revertir esa ilustración, en un sentido podríamos decir que mientras que los pies de Daniel estaban en Babilonia, su cabeza estaba definitivamente en el cielo. Estaba realmente aferrado a las cosas de Dios. Y creo que la clave de la voluntad de Daniel para sostener su posición en una sociedad pagana como en la que vivía, era su oposición a comprometer las verdades absolutas de Dios.

Ahora, una de las cosas que he creído desde que afirmé que enseñaría la Palabra de Dios hace muchos, muchos años atrás, es que donde existe un principio en la palabra de Dios, uno nunca debe desviarse en los términos de la conducta. Hay cosas dudosas, algunas cosas en áreas grises en donde no tenemos una palabra bíblica específica; pero en donde sabemos de manera concluyente y definitiva lo que la Biblia enseña, debemos comprometernos y nunca transigir. Ahí es donde estamos anclados.

Y eso es precisamente lo que caracterizó la vida de Daniel. Él no vacilaba cuando se trataba de los absolutos de la ley y la Palabra de Dios. Y lo anclaban a una roca de confianza que le permitía soportar todas las tormentas de la situación caldeo-babilónica. Y por cierto, si usted no estuvo aquí la última vez, les recuerdo que los caldeos querían lavarle el cerebro a Daniel, a sus tres amigos y al resto de los jóvenes judíos que habían desterrado en la primera deportación en el año 606 A.C. Estaban determinados a ese proceso. Y Daniel y sus tres amigos se resistieron a eso.

Recuerden que la última vez le dije que ellos elegían a estos jóvenes - de la primera deportación, quienes eran realmente rehenes - para asegurarse que Israel no reaccionaría a la llegada inicial de Nabucodonosor… cuando él llegó y comenzó a establecer su poder en la tierra de Israel - realmente en el reino de Judá - se tomaron rehenes para asegurar que Israel no se rebelaría.

Pero hay más que eso. Los babilónicos querían que estos jóvenes fueran preparados para ser usados en la corte de Babilonia. Estoy seguro que pensaban que con su herencia judía, ellos podrían asistirlos para manejar los asuntos judíos en los años por venir. Y ustedes recordarán que ellos eligieron a estos jóvenes de acuerdo a tres características básicas. Primero, su belleza y forma física. Segundo, su destreza y habilidad intelectual. Tercero, sus dotes sociales. Eligieron a esos jóvenes con mayores atributos físicos, mentales y capacidades sociales para utilizarlos en las cortes de Babilonia.

El plan era muy simple. Les lavarían el cerebro. Eliminarían su manera de pensar, su país de origen, su herencia, su religión, su dios, sus lealtades y todo lo demás. Y recuerdan que ellos trataron de hacer todo eso cambiando tres cosas. Primero, querían reeducarlos, darles una educación babilónica. Segundo, les dieron nuevos nombres babilónicos para tratar de desarraigarlos del pasado. Tercero, querían imponerles un estilo de vida caldeo.

Por lo tanto, era un tema de reeducación, de redefinición de quiénes ellos eran y de reorientación del modo de vida de acuerdo al estilo caldeo. Y si funcionaba, tendrían el cerebro bastante lavado.

Los historiadores nos dicen que se estima que fueron entre cincuenta y setenta y cinco los jóvenes que fueron sacados de la corte de Judá. Eran la semilla real y los hijos de los nobles y príncipes de Judá. Fueron llevados entre cincuenta y setenta y cinco; y solo sabemos de cuatro que pusieron un límite y no hicieron concesiones. Es probable que el proceso de lavado de cerebro haya funcionado con la mayoría de esos jóvenes.

Recordarán que también les dije que probablemente tenían entre 14 o 15 años, una época en la cual un joven no posee el carácter que se requiere para resistir un proceso de lavado cerebral sofisticado que lleva latente una promesa de fama y fortuna en la corte de Babilonia.

Tal como hemos compartido la última vez, Daniel y sus tres amigos no se resistieron a los primeros esfuerzos. No pusieron resistencia al proceso educativo. En segundo lugar, no se opusieron a cambiarse sus nombres. Pero, en tercer lugar, cuando quisieron cambiar su estilo de vida forzándolos a comer diariamente la comida del rey, se opusieron.

Y el motivo es claro y simple. No había un mandato bíblico en contra de la educación. No existía un mandato bíblico en contra los nombres. Pero sí existía un mandato bíblico concreto en contra de comer comida caldea. En primer lugar, era comida usualmente ofrecida a ídolos. Todas sus fiestas lo eran; primero, lo ofrecían a sus dioses. Sus propios dioses paganos.

Segundo, tenían leyes de dieta muy estrictas a las que no se sometían los babilonios; y por lo tanto, mientras que podían hacer las dos primeras, no podían aceptar la tercera ya que sería negar la verdad absoluta de la Ley de Dios.

Y el punto, queridos hermanos, es este: nosotros debemos poner el límite en nuestras vidas en donde Dios lo hace. Y Él pone el límite de no transigir basado en las Verdades absolutas de Su Palabra.

Usted preguntará qué sucede con las dos primeras. Parecería que la educación es la más amenazante. No realmente, porque ellos estaban tan comprometidos con la Palabra de Dios que verían e interpretarían la educación a la luz de la Palabra de Dios. Ellos la interpretarían a luz de la Palabra de Dios. Segundo, ellos podían cambiar sus nombres, pero con seguridad no podían cambiar sus corazones, sus almas. No podían cambiar sus mentes acerca de lo que sabían era La verdad.

Pero si cedían en la tercera; y aceptaban y se adaptaban al estilo de vida caldeo, entonces ellos habrían negado la Palabra de Dios; y con seguridad habrían sido víctimas del proceso educativo. Si hubieran transigido la Palabra de Dios comiendo, con facilidad también lo podrían haber hecho en otras áreas.

Y entonces, vemos que el límite para una vida sin concesiones es la afirmación de la Palabra de Dios. Hemos comprendido la postura increíble de un muchacho de 14 años. Dice mucho sobre su carácter. Dice algo de sus padres. Puede decir algo sobre el impacto en su vida del gran renacimiento bajo Josías. En algún momento, Daniel tuvo una increíble educación. En algún momento, se comprometió a no deshonrar a Dios; y siendo aún muy joven, llevó a cabo ese compromiso en contra de las probabilidades.

Necesitamos tener ese mismo tipo de carácter que implica una postura sin concesiones en las verdades absolutas de la Palabra de Dios. Y Daniel lo hizo, al igual que sus tres amigos. Todos los incentivos, la educación, las recompensas, las presiones, las ambiciones, las glorias y las promesas de la corte del rey no lograron que estos cuatro jóvenes hicieran concesiones en lo que sabían que era La Verdad. No lo harían.

Aprenderían el idioma del rey. Estudiarían la educación caldea. Ciencia, matemáticas y muchas otras cosas útiles. Rechazarían algunas cosas teológicas y filosóficas. Pero en sus corazones había un compromiso a la Palabra y la Ley de Dios con la que filtrarían su educación, a través de la verdad de Dios.

Hoy en día, pienso que aún tenemos esto. Como cristianos, muy frecuentemente, cuando nuestra fe es profunda, oímos lo que el mundo dice - y hemos sido educados en las universidades del mundo, etc.- pero si nuestra fe y compromiso a la Palabra de Dios son fuertes, filtramos la educación con la Palabra de Dios. Y en muchos casos, nos capacita para enfrentar posturas y recuperar la Palabra de Dios ya que vemos la flaqueza en sus teorías y su teología.   

Pienso en hombres como Francis Schaeffer, un regalo de Dios en muchas maneras. Un hombre que ha estudiado por años las filosofías del mundo para que, entendiéndolas, poder comprender cómo la Palabra de Dios habla a esas filosofías y así poder enfrentarlos en su territorio con la Palabra de Dios. Pienso en científicos que han estudiado por años las teorías de la evolución para poder rebatir con el texto de la Palabra de Dios.

Las filosofías de diferentes cultos y de falsas religiones han sido estudiadas con gran detalle por gente de Dios, quienes en su momento, han estado provistos de recursos para contrarrestar y llevar el Evangelio a personas atrapadas en sistemas falsos. Daniel y sus tres amigos no temían esto; ya que sabían que tenían la base de la Palabra de Dios para filtrar toda esta educación.

Les advierto que no se expongan a ese tipo de oportunidades educacionales a menos que tengan esa base sólida, o verán que serán responsables del fracaso de su fe. Hay personas que me preguntan si considero que los cristianos deberían ir a universidades seculares. Considero que algunos cristianos deberían ir, no todos. Algunos de nosotros quizás debemos ser expuestos a eso para poder resolverlo.

Por lo tanto, a ellos no les importaba la educación, ya que poseían lo que se necesitaba para tratar con ella. Y también aceptarían nombres caldeos. Algo no tan inusual. Vivimos en una sociedad en donde se utilizan los nombres de acuerdo a la moda. Los nombres no significan nada hoy en día. Eso no les molestaba. Pero ellos nunca adoptarían su estilo de vida.

Y es el estilo de vida de cualquier sociedad que es lo que más corrompe. Cuando uno comienza a vivir del modo que la sociedad lo hace, uno se ha abandonado a su filosofía sin importar lo que ha sido enseñado. El estilo de vida siempre será el elemento que más corrompe en cualquier sociedad pagana.

Y vemos que Daniel lo rechaza. Él detiene el proceso de lavado de cerebro y no se adaptará a su estilo de vida. Proverbios 4:23: “Sobre toda cosa guardada, guarda tu corazón; Porque de él mana la vida.” Significa que guarde su corazón, porque si alguna vez lo pierde, si alguna vez entrega esa parte básica de su ser que piensa, responde, motiva y lo hace actuar, los temas de la vida serán corrompidos. Cuide su corazón y eso es lo que Daniel hizo.

Ahora quiero que en nuestro estudio veamos las consecuencias de ese compromiso. Él lo realizó; ahora veamos los resultados. Podrían haber sido malos. Nabucodonosor no era una persona agradable todo el tiempo.

Cuando él vino dijo que quería que esos jóvenes comieran la comida del rey, que estuvieran en deuda con él, que se sintieran obligados, que supieran que los había apoyado y dado lo mejor. Que probaran todo lo bueno que tenían en Caldea. Que tuvieran deseos de esas cosas y se olvidaran del pasado. Que se adaptaran a ese estilo de vida. Eso es parte del proceso. Y decir que “No, gracias,” a un rey… podría haber sido algo grave.

Todo lo que hay que hacer es leer un poco más en el libro y usted encontrará que una vez, cuando alguien se negó a lo que el rey dijo, lo arrojaron a un horno ardiente. Y en otro momento, cuando alguien no hizo lo que el rey dijo, lo arrojaron a un foso de leones.

Por lo tanto, los resultados de tomar una postura intransigente a veces pueden ser malos. No hay dudas. A veces hay un gran precio que pagar. Ir en contra de un monarca pagano podía ser muy peligroso. Pero Daniel tenía que hacerlo porque era su carácter. Y sus tres amigos, esos maravillosos jóvenes mencionados en el versículo 6: Ananías, Misael y Azarías, tomaron su postura y fueron directo al horno ardiente. Daniel también lo hizo y fue directo al foso de leones. Si eso es lo que debe hacer, entonces así sería. No harían concesiones.

Miremos el texto, comenzando en el versículo 8. Deseo que observen una secuencia de características. Son típicas de alguien cuya postura es intransigente. Cuando una persona se determina a vivir de una manera sin concesiones en una sociedad pagana, existe una secuencia de características que veo ilustrada aquí - y que no están en un orden en particular - y son muy prácticas.

Primero, una valentía sin vergüenza. Versículo 8: “Y Daniel propuso en su corazón no contaminarse con la porción de la comida del rey, ni con el vino que él bebía; pidió, por tanto, al jefe de los eunucos que no se le obligase a contaminarse.” Detengámonos aquí.

Esto es fascinante. Una audacia sin timidez. Daniel le dice a Aspenaz que no desea comer la comida del rey, ni beber su vino porque lo contaminaría. Eso es algo muy audaz. ¿Le dices al rey que esta comida te contaminará? Me encanta esa valentía. Él no dice que desde que era pequeño tenía una dieta especial, no embauca ni al rey ni al príncipe de los eunucos. No quiso escapar de la situación. No dijo que no le caía bien, que estaba enfermo, que mejor no; o que estaba acostumbrado a la comida de su tierra y no podía digerir eso.

Él podría haberlo dicho, pero no lo hizo. Nosotros podríamos hacerlo. Muchas veces, cuando queremos escapar de una situación que es un problema espiritual, damos otro motivo como excusa. No queremos admitirlo. Alguien le dice a usted que los acompañe, para hacer esto y lo otro; y usted no dice que no piensa que eso esté bien, que es pecaminoso hacerlo y que no hará concesiones con su compromiso con Jesucristo. Decimos que sí, que sería lindo, pero tenemos algo que hacer. Dudamos. No establecemos que aquí hay un problema espiritual. Y Daniel, con 14 años, ¡qué carácter! Dice: “Por cierto, dígale al rey que no puedo comer esto. Me contaminaría.” Un arrojo sin cobardía acompaña a una vida sin concesiones. Algo maravilloso. Valiente.

Él podría haber utilizado otra palabra que contaminarse. Es una palabra muy fuerte. Algo que contamina, dice en el Antiguo Testamento, que es una abominación para el Señor. Pero el motivo por el cual él no puede comer ni beber es porque lo contaminaría; y es por eso que lo dice. Primero, porque carne ofrecida a los ídolos. Y él no se acercaría a uno. Y segundo, no estaba preparado de acuerdo a las leyes de dieta judías, y él estaría violando las leyes de dieta de Dios lo cual constituiría una profanación.

¿Y saben qué creo? Él allí no lo dice, pero el hecho que haya dicho que no se contaminaría implica que le debe haber explicado a Aspenaz por qué era una contaminación. Le debe haber contado de las leyes de dieta del Antiguo Testamento. Y también algunas palabras acerca de la idolatría. “Ésta es mi posición…no lo hago porque no está de acuerdo con las leyes de Dios.”

¿No es algo maravilloso cuando alguien, en el medio de una situación difícil, no tiene vergüenza de hablar la verdad de su compromiso con la Palabra de Dios? Eso es verdadero carácter. Un carácter sin concesiones. Él no tenía vergüenza de su Dios y no tenía vergüenza de su fe en Dios - aún en el medio de una sociedad pagana. A pesar de ser prisionero del rey. A pesar de que el rey tenía el derecho a matarle por desobediencia y rebelión. Nunca abandonó su compromiso.

Para la gente normal, la Biblia dice que el miedo del hombre trae trampas. Para la mayoría de la gente, el miedo del hombre nos atrapa. No así a Daniel; aquellos que tiene un carácter intransigente siempre parecen tener una valentía sin vergüenza.

Considero que este es un punto interesante y quiero mostrarles más en la Biblia. Lo veo en Moisés. Él va al faraón y le dice que deje ir a su pueblo. El faraón decide mostrarle quién es el jefe. Llama a sus magos y hace trucos; tiran pequeñas varas que se convierten en serpientes y Moisés tira su vara que se convierte en serpiente y come a las otras.

Y le dice que dejara que su pueblo se fuera. No tenía miedo de alzarse en defensa de su Dios. Mata a un egipcio que está reprimiendo a un judío. No tenía miedo de hacer frente en defensa de Dios y de su pueblo.

Lo veo en David. Un par de veces los Salmos registran cosas que nos indican una visión del corazón de David. Salmo 40:8: “El hacer Tu voluntad, Dios mío, me ha agradado, y Tu ley está en medio de mi corazón.” Cuando una persona tiene la ley de Dios en su corazón y quiere cumplirla, existe un espíritu sin concesiones tal como Daniel. David dice que conoce Su ley y se compromete a cumplirla. “He anunciado justicia en grande congregación; He aquí, no refrené mis labios, Jehová, Tú lo sabes. No encubrí Tu justicia dentro de mi corazón; he publicado Tu fidelidad y Tu salvación; no oculté Tu misericordia y Tu verdad en grande asamblea.” Él declara que se ha comprometido con Dios y lo proclama con valentía, sin vergüenza. Dios, danos personas como esta.

Más adelante, en el Salmo 71:15: “Mi boca publicará Tu justicia y Tus hechos de salvación todo el día”. Dice que todo el día su boca publicará Su justicia y salvación. Audacia sin vergüenza.

Los amigos de Daniel la tenían. Miren el capítulo 3 de Daniel. Versículo 13: “Entonces Nabucodonosor dijo con ira y con enojo que trajesen a Sadrac, Mesac y Abed-nego. Al instante fueron traídos estos varones delante del rey. Habló Nabucodonosor y les dijo: ¿Es verdad, Sadrac, Mesac y Abed-nego, que vosotros no honráis a mi dios, ni adoráis la estatua de oro que he levantado?

Ahora, pues, ¿estáis dispuestos para que al oír el son de la bocina, de la flauta, del tamboril, del arpa, del salterio, de la zampoña y de todo instrumento de música, os postréis y adoréis la estatua que he hecho? Porque si no la adorareis, en la misma hora seréis echados en medio de un horno de fuego ardiendo; ¿y qué dios será aquel que os libre de mis manos?”. Tiene una visión de Dios endeble.

“Sadrac, Mesac y Abed-nego respondieron al rey Nabucodonosor, diciendo: No es necesario que te respondamos sobre este asunto. He aquí nuestro Dios a quien servimos puede librarnos del horno de fuego ardiendo; y de tu mano, oh rey, nos librará. Y si no, sepas, oh rey, que no serviremos a tus dioses, ni tampoco adoraremos la estatua que has levantado.” No importa lo que suceda, no adoraremos tu imagen. Qué valentía. Manifiesta un carácter íntegro en estos tres muchachos.

Lo vemos nuevamente en el Nuevo Testamento muchas veces. El mismo tipo de valentía que acompaña a un corazón intransigente. Marcos 8:38: “Porque el que se avergonzare de Mí y de Mis palabras en esta generación adúltera y pecadora, el Hijo del Hombre se avergonzará también de él, cuando venga en la gloria de su Padre con los santos ángeles.” Eso es algo fuerte.

Primera de Pedro 4:16: “Pero si alguno padece como cristiano, no se avergüence”. Cuando usted sufre por ser cristiano, recibe muchas críticas. La gente quiere hacerle cambiar de opinión y lo fastidia. Es fácil sentirse avergonzado de ser cristiano. Usted se calla por completo. Algunos cristianos son como el río Ártico. Congelados en la boca. No dicen nada. Por vergüenza. Pero Pedro dice que ninguno de ustedes que sufre por ser cristianos tenga vergüenza.

Me encanta ver a Pablo en el final del libro de Hechos. Mientras que pasaba por un grupo de gobernadores que eran marionetas (Félix, Festo, Agripa) él predicaba cada vez sin dudarlo, con valentía, sin vergüenza, a Jesucristo. Le escribe a Timoteo y le dice que Dios no nos ha dado un espíritu de cobardía, sino de poder, de amor y de dominio propio. Por tanto, no te avergüences de dar testimonio de nuestro Señor, ni de él, preso suyo, ni del Evangelio según el poder de Dios.

Salmo 119:46: “Hablaré de Tus testimonios delante de los reyes, y no me avergonzaré.” Un versículo maravilloso. Nadie en este mundo debería intimidarle a usted en su mensaje.

Daniel tenía el carácter que sobresale, sin miedo y audaz, aun delante de reyes; y de quien habla la Verdad. Un espíritu que no se deja intimidar, de íntegro compromiso a Dios que lo torna en alguien increíblemente virtuoso. ¿No es maravilloso ser valiente por la Verdad?

Ezequiel lo llama ponerse una cara de pedernal. Y el pedernal era muy duro. Decidido, sin compromiso. Primera Crónicas 12:8, la misma virtud se llama rostro de león. No son muchas las cosas que intimidan tanto como un león.

En Filipenses capítulo 1, versículo 27: “Solamente que os comportéis como es digno del Evangelio de Cristo, para que o sea que vaya a veros, o que esté ausente, oiga de vosotros que estáis firmes en un mismo espíritu, combatiendo unánimes por la fe del Evangelio, y en nada intimidados por los que se oponen”. No temáis en nada a vuestros adversarios. Hablad con valentía.

He encontrado una interesante ilustración en un antiguo libro sacado de un sermón de D. L. Moody que les leeré a continuación, y cito: “Existe una historia de un joven que se aproximó con un puñado de hombres a atacar a un rey que tenía un gran ejército de 3000 hombres. El joven solo tenía 500. El rey envió a un mensajero quien dijo que necesitaba rendirse y sería tratado con piedad. El joven llamó a uno de sus soldados y le dijo que tomara una daga y se la clavara en el corazón. El soldado tomó la daga y lo hizo. Llamando a otro, le dijo que saltara al abismo a pasos agigantados. Y el hombre lo hizo. El joven dijo entonces al mensajero que regresara y dijera a su rey que tenía 500 más como esos. Moriremos, pero nunca nos rendiremos. Y también decidle a vuestro rey que lo tendré encadenado con mi perro en media hora. Cuando el rey escuchó eso, no se animó a conocerle y su ejército escapó volando. En 24 horas, el rey estaba encadenado con su perro.” Fin de la cita.

No sé si la historia es real. Pero ilustra el punto. Existe un nivel de compromiso involucrado. Un carácter sin concesiones tiene un arrojo santo, sin miedo, que no conoce la vergüenza de llevar el nombre de Jesucristo. En cierta manera usted puede medir si tiene una postura sin concesiones si vive esa vida intransigente, si encuentra esa audacia sin vergüenza.

Una vez que usted, tal como Daniel, se proponga en su corazón que donde la Palabra de Dios pone el límite, usted también lo hará, sin vergüenza y con audacia, usted verá esa valentía hecha realidad en su vida. Y ése es el tipo de personas que Dios utiliza.

Tenía un amigo llamado Rick Wilder que vivía en San Francisco. Sentía que Dios lo había llamado a enfrentar pecadores. Ése es el lugar para hacerlo. Tenía una iglesia allí. Iba con su gente a la calle. Hablaba con los homosexuales, diciéndoles que necesitaban a Jesucristo. Comenzaba en la esquina y predicaba a Jesús en voz alta. Llegaban los drogadictos, homosexuales, las personas más viciosas y libertinas que usted se pueda imaginar. Los marginados, prostitutas, etc. Él había comenzado una iglesia con la mayor cantidad de “ex” que usted haya visto. Tratar de convertirlos en un cuerpo es una tarea difícil. Me había dicho que le gustaría tomarse unas vacaciones, un día libre. Pero si los dejaba un día, caerían de nuevo en sus viejos hábitos. Entonces, él no podía dejar la ciudad. Pasaba todo el día, toda la semana, ministrando a esas personas. Tenía un espíritu sin concesiones que conllevaba una audacia sin timidez.

En segundo lugar, creo que una vida sin concesiones resultará en un nivel poco común…no solo una desvergonzada valentía sino también un nivel poco común. Las personas que llevan una vida sin concesiones no hacen lo mismo que el resto. ¿Lo han notado?

Hay un pastor en Aberdeen, Escocia, llamado Willy Still. Algunos le dicen el Martin Lloyd-Jones de Escocia. Estaba leyendo un pequeño libro que Eric Leaver me dio el otro día escrito por él llamado El Trabajo Del Pastor. Dice lo siguiente, y cito: “La gente que Dios usa son los bichos más raros.” Él dice: “Por lo tanto, no debería sorprenderle si encuentra algunos bichos raros. En efecto, todas las personas que conozco que han sido utilizadas especialmente por Dios son raros.” Fin de la cita.

Las personas con este tipo de vida intransigente, tendrán inevitablemente un estándar inusual. No harán las cosas de la misma manera que los demás lo hacen. Establecerán su nivel superior a las masas, aún superior a los cristianos. No viven en un plano normal. Establecen estándares que siempre exceden la norma.

Cuando yo era un niño, en la secundaria, leí sobre personas que eran excelsas en la oración. No podía creer el compromiso que habían hecho. Leí un par de biografías misioneras y estas personas no vivían la vida cristiana como los que yo conocía. Había mucha gente que seguía las reglas, pero era como si estas personas hubieran ascendido a otro nivel.

Miremos el final del versículo 8 nuevamente. Dice que no desea una porción de la comida del rey, del vino que él bebe. Versículo 12, dice en efecto, que irá un paso más allá, que: “…nos den legumbres a comer y agua a beber.” Usted puede no comer o beber la comida del rey, pero con seguridad podría comer otra comida o beber otro vino. Pero Daniel dice que quiere lograr a un estándar poco habitual. Nada de vino. Era un abstemio. Abstinencia total. Solo agua y nada de carne. Lo que se conoce como legumbres. Algunos tipos de frijoles y semillas. Eso es todo.

Usted dirá que eso no es necesario. Pero las personas que hacen este tipo de compromiso como el que él hizo, quieren vivir en el plano más alto. Parecen elegir un estándar sobre los demás. Sus ministerios están por sobre el resto. Tienen un nivel de compromiso más alto. Tienen una vida de oración más fiel. Están un poco más comprometidos al estudio profundo de la Palabra de Dios.

Y puedo demostrar este principio aquí con el tema del vino. ¿Por qué Daniel dice que no beberá nada de vino? No se le pide que lo haga. El Antiguo Testamento habla de yayin, una palabra que significa vino, muy común en la sociedad judía. Una mezcla de vino diluida. Se utilizaban bebidas en el sistema de sacrificios. Inclusive había una provisión de vino que se guardaba en el templo. Isaías 24 hablaba de beber vino asociado con un tiempo de canto y alegre. En Isaías 55 el vino es el símbolo de la salvación.

En el Antiguo Testamento no era que el vino - una mezcla apropiada del mismo - en sí mismo estaba mal. ¿Por qué elige este estándar? Así es con estos compromisos. Permítanme darles una ilustración. Levítico 10:8: “Y Jehová habló a Aarón”. Aarón es el sumo sacerdote. Y el Señor le habló a él y a todos aquellos involucrados con el sacerdocio y dice: “Tú, y tus hijos contigo, no beberéis vino ni sidra cuando entréis en el tabernáculo de reunión, para que no muráis; estatuto perpetuo será para vuestras generaciones, para poder discernir entre lo santo y lo profano, y entre lo inmundo y lo limpio, y para enseñar a los hijos de Israel todos los estatutos que Jehová les ha dicho por medio de Moisés.”

En otras palabras, no toques porque si lo haces una vez, podrías caer preso de su tentación y perder la habilidad de distinguir lo santo de lo profano y de enseñar correctamente a tu gente. No estás en una situación para juguetear.

Observemos Números capítulo 6 por un momento: “Habló Jehová a Moisés, diciendo: Habla a los hijos de Israel y diles: El hombre o la mujer que se apartare haciendo voto de nazareo –que significa estar separado, no de Nazaret, esa es una palabra diferente-, para dedicarse a Jehová, se abstendrá de vino y de sidra; no beberá vinagre de vino, ni vinagre de sidra, ni beberá ningún licor de uvas, ni tampoco comerá uvas frescas ni secas. Todo el tiempo de su nazareato, de todo lo que se hace de la vid, desde los granillos hasta el hollejo, no comerá.”

No se requería que todos vivieran de este modo. Pero alguien que quería que su vida fuera distinta, separada para Dios, debía tener un estándar inusual. Era un tema de elección. Pero se establecía que usted quería vivir en un plano superior; y cuando lo hacía, usted establecía un estándar inusual.

Observen conmigo por un momento al capítulo 31 de Proverbios, el último capítulo… Encontrará algo similar. El versículo 4 de Proverbios 31 de: “No es de los reyes, oh Lemuel, no es de los reyes beber vino, ni de los príncipes la sidra”. Daniel puede haber venido de una familia real y haber sido enseñado este impresionante principio bíblico; y eso es parte del motivo por el cual nunca tocó el vino. Puede haber sido que él ya había realizado ese compromiso como parte de la familia real. Pero no es para reyes ni príncipes, a menos que ellos beban y se olviden de la ley y perviertan la justicia de aquellos en aflicción. Dele un trago fuerte a aquel que está por morir. Para alguien que agoniza, tranquilícelo con eso; pero no a personas que deben tomar decisiones a nivel espiritual. Existe un estándar poco común para quienes tienen grandes responsabilidades espirituales.

Primera Timoteo 5: “Ya no bebas agua, sino usa de un poco de vino por causa de tu estómago”, un pensamiento en el Nuevo Testamento acerca de esto. El apóstol Pablo dice esto a Timoteo. ¿Por qué? Creo que Timoteo no bebía nada más que agua. Y Pablo le instruye que beba un poco de vino y no solamente agua. No necesariamente un comando manifiesto hacia él. Era una opción que realizó…un estándar inusual.

Lucas 1 dice de Juan el Bautista: “No beberá vino ni sidra”. En 1 Timoteo dice que no se le ha de dar de beber vino a un anciano. En Tito dice que no ha de beber vino. El punto es que aquellos que eligen lo más alto y lo mejor, aquellos que desean vivir una vida sin concesiones al nivel más alto, buscan un estándar inusual. Y Daniel quería distinguirse de los glotones y borrachos de Babilonia. Y dice que no solo no bebería el vino del rey sino ningún vino, solo agua. En mi vida, en nuestros días, es una elección que he realizado y que no me hace más espiritual. Pero siento que es un punto donde puedo establecer un estándar inusual para mí mismo, para no ser llevado a una situación comprometedora, para evitar toda aparición del mal.

Entonces Daniel, a pesar que el rey así lo ordenó, no bebió. ¡Cuánto más fácil debería ser para nosotros cuando no existe esa orden ni necesidad!

Grandes hombre han caído bajo el poder de la bebida. Y estoy seguro que Daniel conocía las leyes de Dios sobre esto. Más adelante, en el libro de Daniel, vemos a Baltasar perder el Imperio Babilónico en el medio de una borrachera. Alejandro Magno perdió el imperio del mundo a los 33 años porque era un borracho. Cuando el Duque de Inglaterra - llamado el Duque de Wellington - marchaba con su ejército por la península ibérica, se enteró que más adelante en el camino había un negocio vino español que sus tropas podrían disfrutar. Detuvo a su ejército; envió a algunos de sus hombres por adelantado y dijo que destruyeran todo. Así lo hicieron; y él continuó con su ejército.

Se dice que el motivo por el cual Napoleón Bonaparte perdió la batalla de Waterloo frente al victorioso Duque de Wellington fue porque la noche anterior, Marshall Ney estuvo hasta tarde con su vaso de vino favorito; y a la mañana siguiente su cabeza y su mente estaban inestables, tomando malas decisiones. Cuando Francia cayó en guerra durante la Segunda Guerra Mundial, Marshal Petain dijo, y cito: “Francia fue vencida porque su ejército estaba borracho” - fin de la cita. Y el gobierno de Vichy de 1940 dijo que el motivo para el colapso de la fibra moral del ejército francés fue simplemente debido al alcohol. Nunca es bueno para nadie. Daniel tenía un estándar inusual. Una vida sin concesiones no jugará al límite de lo que es correcto. Elegirá lo más alto, lo más noble y lo mejor.

Una vida sin concesiones está caracterizada también por una protección que no es terrenal, que es sobrenatural. Versículo 9: “Y puso Dios a Daniel en gracia y en buena voluntad con el jefe de los eunucos”. Cuando alguien establece un estándar como lo hizo Daniel, Dios estará de su lado. Es solo una cuestión de tiempo desde que leemos: “Y Daniel propuso en su corazón” en el versículo 8 hasta la respuesta de Dios a este compromiso en el versículo 9: “Y puso Dios a Daniel en gracia…”. Entiendan que Dios responde a este tipo de compromiso. Sorprendente.

Permítanme hablar de esto por un minuto. Es axiomático. Considero que aun si las personas no están de acuerdo con sus convicciones, lo admirarán por apegarse a ellas. Todos aman a alguien con carácter. Están tan hartos de personas insípidas, sin carácter, que dudan de todo, que van con la corriente. Uno se cansa de gente débil, sin carácter. Es axiomático que cuando uno conoce a alguien con convicciones, lo respete. Especialmente si sus convicciones son fuertes, morales y conscientes.

La integridad es algo valioso. Le damos importancia. Pero ese no es el tema aquí. No era la integridad de Daniel que influenció a Aspenaz, el príncipe de los eunucos. Ustedes pensarán que Daniel era una persona muy agradable. Creo que lo era, que tenía una personalidad amorosa. Surge más adelante en esta sección, cuando vemos más de él. El modo en como habla, es considerado, carece de agresión prepotente. Un tipo de carácter admirable que va naturalmente con un hombre de Dios. Pero no creo que fuera su extraordinaria personalidad. No creo que fuera el valor humano en su integridad y demás, ni su temple agradable. Creo que el motivo por el cual las cosas salieron bien es porque “puso Dios a Daniel en gracia y en buena voluntad”. Un acto soberano de Dios.

Esto es muy importante. Dios controla todo. Él tenía un plan para Daniel. Un propósito. Y Dios quería que Daniel fuera un testigo en Babilonia. Y pienso que él es en un sentido la clave para la historia de Navidad. Me pregunto si los Magos hubieran venido del este si no hubiera existido un Daniel. Dios tiene un plan de largo alcance para este hombre. Detrás de las escenas del regreso, luego de 70 años, mientras el pueblo regresa a su tierra, detrás de los acontecimientos, están el carácter y el ministerio de Daniel como un agente de Dios. Un hombre sorprendente. Dios tenía un plan y Él conmovió al corazón de ese hombre dándole favor y compasión, diciéndole en su soberanía a Aspenaz que él amaría a Daniel. Y él lo hizo. No sé si él sabía por qué. Ni siquiera Nabucodonosor, quien era brillante, poderoso, no pudo hacer nada para influenciar o cambiar al plan de Dios. Dios puso en el corazón de ese hombre el ser amable con Daniel.      

Si usted vive una vida sin concesiones, disfrutará una protección sobrenatural. A veces me preguntan si no me preocupa lo que sucederá cuando digo lo que la Biblia dice y lo que pienso. Puedo preocuparme por un minuto, pero pasa rápidamente ya que digo: “Dios, ésta es Tu palabra. Tú me metiste en esto, ahora sácame”. Y creo que hasta que llegue el tiempo en que Dios me diga que ya he terminado, disfruto de una protección sobrenatural. Así es. Creo que Dios protege a aquellos que realizan un compromiso con Él.

Lo que es importante en todo esto es que, por lo general, cuando hacemos concesiones, lo hacemos por miedo a meternos en problemas; cuando en realidad Dios sería nuestra protección y apenas uno transige, pierde esa protección sobrenatural. Y está solo, por las suyas. Luego una concesión lleva a otra y otra, hasta que usted está atrapado, ya que si dice la verdad, ellos sabrán que usted ha sido falso todo el tiempo. Sin concesiones…ese es Daniel y Dios lo protegió.

Primera de Reyes capítulo 8, versículo 50: “Y perdonarás a Tu pueblo que había pecado contra Ti, y todas sus infracciones con que se hayan rebelado contra Ti, y harás que tengan de ellos misericordia los que los hubieren llevado cautivos.” Piden compasión de Dios y Dios la tendrá.

Si viviéramos en una sociedad opresiva y nos persiguieran y dispararan a causa de nuestra fe, ¿hablaríamos la Verdad? Si no habláramos la Verdad e hiciéramos concesiones, estaríamos solos. Si hablamos la Verdad sin importar qué suceda, entonces Dios es nuestro protector sobrenatural. Y si Dios dice que usted viva, no existe un rey el mundo que pueda tomar su vida. Eso es maravilloso. No hay nada que temer. Usted dirá que si realmente dice lo que piensa perderá su trabajo. Entonces, transija y pierda el recurso de Dios. ¿Tiene eso sentido? ¿A quién quiere en su equipo, a su jefe o a Dios? No existe un jefe en el mundo que lo pueda mover a menos que Dios lo permita.

Quiero compartir el Salmo 106:46, que considero resume toda la idea. Es extraordinario ver cómo Dios cuida a Su pueblo: “Hizo asimismo que tuviesen de ellos misericordia todos los que los tenían cautivos” no es solo Aspenaz; Dios hizo que todos los caldeos y babilónicos tuvieran compasión de Su Pueblo. ¿Se dan cuenta que Dios puede no solo dominar a un rey sino dominar a toda una sociedad? ¿Por qué? El versículo 45 dice que Él hizo un pacto con ellos, Su Pueblo; y Dios mantiene Sus pactos. Y nosotros tenemos un pacto con nuestro Dios en Cristo. Si vivimos una vida sin concesiones, Dios cuidará de nosotros.

Siempre pienso en David. Era grandioso, pero estoy seguro que hizo cosas torpes. Y una de las más tontas que hizo fue en el país de los filisteos, cuando fue al palacio. Y aquí estaba él, el súper enemigo de los filisteos en el palacio. Y tenía miedo. Y él no dice que era David, el rey del pueblo de Dios, quien hablaba por Jehová, que no vacilaría en dar sus testimonios.

En vez de confrontar la situación pagana, tiene miedo. ¿Saben qué hace? Pretende estar loco. Y empieza a babearse. La Biblia dice que se babeó sobre su barba. En el oriente, la barba era un símbolo de dignidad. Eso era indigno, dejaba mucho que desear. Actuó como un loco; y dice que pasaba sus manos por las puertas como tal. ¿David? ¿El mismo que escribió las Escrituras? ¿Cuyas manos estaban cubiertas de la sangre por las victorias que ganó? ¿El gran hombre de Dios, que ganó el corazón de las mujeres en la tierra? ¿Babeando y haciendo esto?

Entonces, el rey dijo que tenían suficientes locos en la corte y que se deshicieran de él. Y lo sacaron. Pensó que su plan funcionó. Gateando, fue a una cueva en el medio de la nada y escribió un Salmo, en el cual expresa cuán tonto fue, que había transigido. Y por el resto de la historia, Dios registró esa estupidez para que todos lo supieran. En vez de creer que Él era su Salvador y vivir una vida con audacia, sin vergüenza, delante de esas personas, hubiera gozado de una protección sobrenatural. Y esos filisteos no podrían haberle tocado más de lo que Goliat, con esa gran espada filistea, pudo hacer contra su pequeño puñado de piedras. ¡Cuán rápido se olvidó David! Una protección sobrenatural se le promete a quien no hace concesiones.

Escuchen las maravillosas palabras de Proverbios 16:7: “Cuando los caminos del hombre son agradables a Jehová, aun a Sus enemigos hace estar en paz con Él”. ¿No es eso sorprendente? ¿Cuál es entonces el sentido de la vida? Agradar al Señor. Vivir con una audacia sin cobardía. Vivir en un estándar inusual y ganar una sobreprotección sobrenatural. Es emocionante sentir que uno es invencible.

El corazón de todos los hombres está en las manos de Dios. No solo de algunos hombres, sino de todos. Y todo lo que usted tiene que hacer es complacer a Dios y Él controlará sus corazones. La vida de Daniel representa lo que Dios hará por una persona que es obedientemente fiel a Él.

Regresemos al versículo 9 por un momento. La palabra “favor” es la palabra de amor tierno, compasión, etc., que significa realmente amor inagotable. Tenía un amor a toda prueba y visceral. Un tipo de amor al mismo tiempo verdadero y que conocía la emoción. Este hombre realmente amaba a Daniel.

Si usted quiere llegar a alguna parte en el Reino de Dios, no tiene que ser un buen político; simplemente no haga concesiones. Permítale a Dios que lo ubique. Si Él desea que usted ocupe un alto cargo en la sociedad, o que construya una iglesia, o un ministerio, o elevarlo en una situación, viva una vida sin concesiones y permita que Dios trabaje en los corazones de las personas que lo llevarán a ese lugar. No lo busque por sus propios medios.

Dios tiene un cuidado especial por Sus fieles que no hacen concesiones. Pienso en el pequeño Moisés. Él no sabía nada y estaba flotando en el río Nilo. Poco después, acaba viviendo en el palacio del faraón.

Usted se preguntará cómo llego allí. Lo levantaron, lo pusieron allí y fue su propia madre quien lo amamantó. ¿Quién planeó todo eso? Dios. No necesitamos la política, el esfuerzo personal. Cuando no hacemos concesiones, gozamos de una protección sobrenatural. Inclinémonos juntos en oración.

Padre, ¡qué grandes verdades hemos aprendido esta noche! Una vida sin compromisos… las bendiciones de una vida sin concesiones… con una valentía sin vergüenza que nos llama a vivir en un estándar inusual, que nos permite depender por completo de una protección sobrenatural.

Y eso es sólo el comienzo, Señor. Existen al menos cinco otras en este capítulo. ¡Qué maravilloso, qué conmovedor, qué extraordinario es conocer esa bendición que viene de Ti y es otorgada a aquel que vive de acuerdo a Tus estándares!

Gracias, Padre, por lo que nos has enseñado esta noche. Conviértenos en personas intransigentes con el mismo tipo de amor, el mismo tipo de mansedumbre, el mismo tipo de devoción que vimos en Daniel. El mismo tipo de mansedumbre y devoción que vemos en Jesús, nunca transigiendo en lo que sabemos es la Verdad absoluta de Tu Palabra.

Ayúdanos a no vivir del modo que viven otras personas. Ayúdanos a optar por algo superior. Ayúdanos a nunca sentirnos avergonzados. A repetir con el apóstol Pablo: “No me avergüenzo del Evangelio, porque es poder de Dios para salvación.” Que nunca nos avergoncemos para que cuando Te veamos, Tú no te avergüences de nosotros.

Gracias, Señor, por llamarnos a esta vida y prometernos Tu protección cuando la vivamos. Oramos por la gloria de Cristo. Amén.

 

 

 

 

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