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Daniel capítulo 8. ¿Sabe una cosa? Ha sido sorprendente, porque cuando decidí por primera vez que el Señor quería que estudiáramos el Libro de Daniel, realmente pensé que la razón por la que quería entrar al Libro de Daniel, era para hablar del compromiso de la vida de Daniel. Pensé que era algo apropiado, que nosotros viéramos la virtud y la piedad, y compromiso de éste hombre. Entonces, mi preocupación real por estudiar el Libro de Daniel, estaba ligado realmente a los primero 6 capítulos. De hecho, inclusive contemplé que quizás podríamos tomar un descansa entre la primera y segunda sección. Pero, conforme hemos continuado a lo largo del Libro de Daniel, ha sido maravilloso ver cómo Dios nos ha enseñado principios en los primeros 6 capítulos, acerca del compromiso de Daniel.

Y después, al comenzar el capítulo 7, todas las cosas que comenzaron a suceder en el mundo, simplemente llevaron nuestro enfoque a las profecías de este libro. Realmente, no había esperado que Dios moviera la historia, para ayudarnos a entender el Libro de Daniel. Pero, parece como si eso es exactamente lo que Él ha hecho. Y, es emocionante. Y, estaremos viendo eso, conforme continuamos en nuestro estudio.

Viendo de nuevo el capítulo 8 de Daniel, hemos visto que el personaje clave en esta sección de Daniel, es el gobernante mundial final, conocido como el anticristo. Y, ese es el término común que ha sido usado por los cristianos, para hablar de éste individuo durante muchos años. Y entonces, usamos ese término, porque entendemos a quién nos referimos…

Juan dijo en su epístola: “Vosotros sabéis que el anticristo vendrá”.  Era conocimiento común. Y, creo que ellos lo sabían, primordialmente porque ellos conocían el Libro de Daniel. Y, Daniel tiene tanto que decir acerca de él, en el capítulo 7, capítulo 8, capítulo 9, y capítulo 11.
El enfoque primordial parece centrarse en éste gobernante mundial venidero. Pero, no es solo que el Libro de Daniel habla de este individuo. Inclusive el Apóstol Pablo habla de él. En 2 de Tesalonicenses capítulo 2 versículo 3 leemos esto: “Ningún hombre os engañe de ninguna manera, porque el día no vendrá, a menos de que venga primero la apostasía, y ese hombre de pecado sea revelado, el hijo de perdición”. Y, después procede en 2 de Tesalonicenses a describir este individuo. Él dice que: “Se opone y se exalta a sí mismo, por encima de todo aquello que es llamado Dios, o que es adorado. De tal manera que como Dios se siente en el templo de Dios, mostrándose a sí mismo como Dios. ¿No os acordáis que cuando todavía estuve con vosotros, os dije estas cosas?”

Ahora, eso nos indica que no solo Juan estaba enseñando del anticristo y refiriéndose a Daniel, si no que Pablo también estaba enseñando acerca de este anticristo, cuando él estaba con los tesalonicenses. Ahora, el procede a decir: “Y vosotros sabéis qué es lo que lo detiene, hasta que él sea revelado en su tiempo. Porque el misterio de la iniquidad ya está operando. Nada más que hay ahora quién lo detiene, y continuará deteniéndolo, hasta que él sea quitado de en medio. Y entonces, ese impío será revelado, a quien el Señor consumirá con el espíritu de Su boca, y destruirá con el resplandor de Su venida, aquel que opera debido a la obra de Satanás, con todo poder y señales, y prodigios mentirosos, y con todo engaño de injusticia en aquellos que perecen, porque no reciben el amor de la verdad, para que sean salvos. Por esta causa, Dios les envía un engaño fuerte, para que crean la mentira, para que todos aquellos que no creyeron a la verdad, sean juzgados, si no que se deleitaron en la injusticia”.  

Pablo dice, en primero lugar, vendrá una gran apostasía, una gran partida de la fe. Y, ya hemos visto la iglesia apóstata en nuestro propio día. Después de eso, será revelado este hombre de pecado, este hombre de perdición, este que es llamado el inicuo, el impío. Y con todo engaño, él desviará a aquellos que han escogido el dejar el Evangelio de salvación, y seguir el camino del pecado. Y él en última, será destruido y consumido en el resplandor de la venida de Jesucristo.

Entonces, Pablo tuvo el mensaje, Juan tuvo el mensaje, e inclusive nuestro Señor en el discurso del Monte de Olivos, tuvo el mismo mensaje acerca del anticristo venidero. Y básicamente, si usted va al Antiguo Testamento, la fuente de todo eso, es la profecía de Daniel. Porque Daniel lo nombre, lo describe a gran, gran detalle.  

Ahora, resumiendo lo que hemos aprendido acerca de éste individuo, recordaremos que él es un líder político de una capacidad tremenda. Él virtualmente es un hechicero. Él puede hacer lo que parecen ser milagros. Él puede engañar a la gente. Él puede engañar a la gente, para que crea que él literalmente es divino. Él es alguien atractivo. Él es alguien que cautiva la lealtad de lo que queda del mundo después del rapto, y después del Holocausto, y la destrucción de la Tribulación. Él se vuelve un mesías al revés. El mundo confía en él con todos sus problemas, porque él tiene una capacidad tremenda para resolverlos. Y él, tiene éxito temporalmente, al hacer que el mundo salga de su miseria. Ese era un genio financiero, un genio militar. Él va a ser una maravilla de oratoria. Él va a ser un egomaníaco, que va a hacer que Hitler y Napoleón, y todos los Césares se queden cortos, comprados con él. Él de manera constante y gradual, va a adquirir poder, influencia a través de su representante de relaciones públicas, a quien el Apocalipsis llama el falso profeta. Y, finalmente se proclama asimismo no rey, y no presidente, y no dictador, y no gobernante mundial, si no el Dios Todopoderoso. Y, el mundo lo cree.

Él de alguna manera, demuestra un poder aparente sobrenatural. Y, yo creo que estará poseído por demonios, y todas las fuerzas del infierno van a estar manifestando ciertas señales y maravillas. Lo mejor que puede ser dicho de él, es que él es morado por el diablo mismo. La modestia no va a ser su traje. De hecho, él va a ser un egoísta fanático, un hombre de energía tremenda. Y, un hombre de gran acción, un diplomático, un pacificador, y sobre todo, el mundo va a pensar que él es el mesías.       

Ahora, Daniel nos habla acerca de este hombre venidero. ¿Por qué? Porque la profecía de Daniel, describe el período de tiempo conocido como los tiempos de los Gentiles, o el período de la historia en el cual las naciones gentiles dominan la tierra de Israel. Ahora ese período de tiempo comenzó, y nuestro Señor lo llama los tiempos de los Gentiles en el Nuevo Testamento. Pero, ese período de tiempo comenzó con la cautividad Babilonia, y se extiende hasta el regreso de Cristo, cuando él de nuevo le da a Israel la plenitud de su herencia original, y gobierna como rey de reyes, y Señor de Señores. Y, todo el tiempo en medio de estos dos puntos, es el tiempo de las naciones. Estamos viviendo en él en este momento. Y la posición de Daniel, consiste en relatar ese período de tiempo, y ese período de tiempo en últimas, culmina en la forma final de la fase final del gobierno de los gentiles, bajo este gran gobernante mundial, llamado el anticristo, el último.

    

Entonces, Daniel se enfoca hasta ese individuo, que es el clímax, quien llega a la escena y es destruido en un holocausto horrible, cuando Jesús regresa a tomar el lugar que merece como Rey de Reyes, y Señor de Señores. 

Ahora, para que el mundo no se sorprenda, para que nosotros estemos muy conscientes de cómo será este individuo, para que nosotros seamos advertidos, y sepamos qué buscar, qué esperar. Para que nosotros veamos la manifestación de la actividad de Satanás, Daniel no solo apunta al futuro hacia este individuo, si no que Daniel describe a algunos otros que vendrán, que van a operar en el poder y la manera de ser de ese individuo, para que podamos tener una idea de cómo será él.

Y en el octavo capítulo de Daniel, antes de que él llega al cuerno final, en el versículo 23 y en adelante, él habla de dos figuras historias preliminares, quienes de manera evidente y sobresaliente, son como el anticristo final. Y, nos dan una idea de cómo este individuo va a ser. Son, por así decirlo, dos anticristos preliminares. Y por cierto, Juan dice que hay muchos anticristos, anticristos. Y Jesús dijo, que hay muchos falsos cristos, pseudocristos. Hay muchos que han venido. Mesías falsos, que han intentado apoderarse del mundo, cautivar los corazones y las mentes de los hombres, y son ejemplos claros del tipo de persona, y el tipo de poder del anticristo final.   

Ahora, desde la perspectiva de Satanás, a lo largo de la historia humana, Satanás ha tratado de estorbar el plan de Dios. Y entonces, Satanás está detrás de la generación de estos falsos mesías. Y el final, creo yo, va a ser una composición, por así decirlo, de los peores y de todos. Cuando todo el infierno en cierta manera se encuentre en este individuo, para tratar de aferrarse al mundo, para evitar que Jesucristo regrese a tomarlo. Y, yo creo que ese es el esfuerzo, el esfuerzo final de clímax. Pero Daniel quiere que sepamos eso, antes del regreso de Cristo, al final de los tiempos de los Gentiles, esta gran persona va a aparecer en la escena en el mundo.

Ahora, les recuerdo de lo que le dije la última vez. Hay un propósito triple, por el cual Daniel nos da esa información. Número  uno, y realmente por qué se la da a la gente de su propio día, fue para prepararlos para la persecución venidera. Fue para que ellos supieran que no solo iba a haber un desastre final, si no para que también ellos se dieran cuenta de que su historia iba a estar llena de mesías falsos, quienes iban a hacer que sus vidas fueran difíciles, y estuvieran llenas de opresión. El anticristo final, claro, viene en un enojo devastador, en contra del pueblo de Israel. Ellos no deben estar mal preparados para eso, porque habrán otros a lo largo de su historia, que harán lo mismo.

En segundo lugar, yo creo que Daniel se los dio, no solo para prepararlos para la persecución, si no para advertirles que no se confundieran por ésta corriente de la historia. Porque como puede ver, el judío vivía esperando la venida del Mesías, y que él estableciera su Reino. Y, si un judío tuviera esto en su corazón y en su mente, y él no entendiera que las cosas iban a empeorar antes de que mejoraran, él podría confundirse un poco. Hubieron algunas personas cuando inició el siglo, que pensaban que el mundo iba a mejorar, y a mejorar, y mejorar. Y un día, simplemente de manera automática, íbamos a tomar un paso más. Y, nos íbamos a despertar una mañana, y habría una salida del sol más, y ni siquiera lo sabríamos. Pero, estaríamos en el milenio, y Jesús se habría apoderado de la ciudad de Jerusalén, y todo habría sido revertido, y todos habríamos vivido en un cambio en el globo. Cristo estaría reinando. Ellos creyeron que todo iba a mejorar, y mejorar, hasta que eso sucediera, y después, la Primera Guerra Mundial llegó. Y, esas personas terminaron dirigiéndose a las rocas.

Algo salió mal. Los judíos habían sabido a lo largo de sus profetas, que Dios les iba a enviar a su libertador. Dios iba a enviar al Mesías. Ellos vivieron con la esperanza de eso. Y, Daniel es usado por el Espíritu de Dios, para ayudarles a no entrar en pánico, cuando vean que las cosas empeoran. Tienen que empeorar, antes de que mejoren.

En tercer lugar, Daniel siempre llega al Reino. Y, su tercera razón por la que nos da esta información, es que sepamos que no importa lo mal que se ponga, no importa lo fuerte que sean los músculos de Satanás, no importa que tan duro trabajen los demonios, en últimas, el Reino de Dios prevalecerá. Ahora, con eso en mente, veamos el capítulo 8. Y, Daniel nos va a enseñar del cuerno que está por venir, y los dos que vienen antes de él, que nos muestran algo de cómo será él.

Ahora, mantenga en mente, amado, esto. Que todo esto es profecía. Todo esto es dado mucho antes de que estos personajes históricos que Daniel predice, nacieran. Todo esto está avanzado, de tal manera que Dios está prediciendo el futuro. Y, si podemos creer lo que Dios dice que sucederá en la historia, entonces podemos creer lo que Dios dice acerca del destino humano también. Si podemos creer lo que Dios dice acerca de las personas que van a venir y nacer, y ni siquiera han nacido, y es verdad, y es cumplido. Entonces, podemos creer lo que Dios dice acerca del cielo y el infierno también. Este es el sello de autoridad divino.

Ahora, veamos los primeros dos, los anticristos preliminares. Al primero lo llamaremos el cuerno grande. El cuerno grande. De regreso al versículo 3. Ya vimos los versículos 1 y 2 la última vez, y presentamos el capítulo. Ahora, veamos los versículos 3 al 8, el cuerno grande. Versículo 3: “Después levanté mis ojos” – y ésta claro, es la segunda visión de Daniel – “y vi, y he aquí estaba de pie ante el río”. Y, recuerde que él está en Shushan (Susa), y él está ahí junto al río Ulai, el cual realmente era un canal. Y, conforme estaba yo ahí delante del río,” alce los ojos y miré, y he aquí un carnero que estaba delante del río, y tenía dos cuernos; y aunque los cuernos eran altos, uno era más alto que el otro; y el más alto creció después”.

Ahora, conforme usted observa aquí el hebreo, descubrirá que dice: “Había levantado mis ojos” – viendo la visión ahora – “y he aquí – ahí estaba delante del río un carnero”. Un carnero es enfático en el hebreo. Un solo carnero. Creo que ese es el enfoque y el énfasis del texto. Creo que el número parece ser el énfasis. El espectáculo común sería haber visto a un grupo de ovejas con varios carneros. Pero, hay un solo carnero, lo cual en cierta manera está fuera de la norma para las ovejas. No andan solas corriendo. Se mantienen en rebaños. Y, él ve este carnero con dos cuernos, y son muy altos, o literalmente eran cuernos muy altos. Ahora, recordará que hemos compartido con usted, que los cuernos son el símbolo de poder. Un animal se defiende a sí mismo, pelea usando sus cuernos. Y los cuernos eran altos, y eso habla de gran poder.

Ahora, notará también, que hay uno que es más alto que el otro. Uno de los cuernos era más alto que el otro. Este era un carnero. Y, lo que es interesante, es que el que era más alto, vino al final. Y entonces, conforme Daniel ve su visión, ahí está este carnero. Y en primer lugar, él ve dos cuernos, y comienzan a crecer. Uno crece y después de ese, el otro crece después del primero, pero, más allá del primero. Ahora, ¿de qué está hablando aquí? Digo, el cristiano promedio que sienta y lee ese versículo dice: “Amen. Gracias, Señor”. Y, procede al que sigue. Pero, ¿qué es esto? Dice usted: “Bueno, Daniel debió haber comido carne y fresas antes de que se fue a acostar la noche anterior”.

¿Qué está viendo aquí Daniel? Bueno, un poco de historia nos ayuda mucho. Ammiano Marcellino, quien es un historiador del siglo IV, dice esto, y cito: “En todos los gobernantes de Persia o del Imperio Medo-Persa, llevaban un carnero o la cabeza de un carnero, en alguna parte de sus atuendos, o alguna parte de su armadura. Especialmente, cuando iban a la batalla”. Dice Marcellino que: “Cuando un general persa, un monarca persa, pasaba y se colocaba enfrente de sus tropas para una batalla, representaba a un carnero en algún punto, en su atuendo”. Fin de la cita. En las señales del zodiaco, las cuales vienen del ocultismo, la señal del Carnero, Aries, siempre ha estado conectada con Persia. Otros historiadores, nos dicen que el espíritu guardián del Reino Persa, aparecía con la forma de un carnero, con pies limpios, y con pezuñas afiladas. El carnero, entonces, en tiempos antiguos, simbolizaba a Persia, el Imperio Persa.

Ahora, conforme Daniel vio, él comenzó a ver que estos cuernos crecían. Ahora, el Imperio Persa compuesto, tuvo dos partes, ¿no es cierto? Los medos y los persas. Esta es la razón por la que fue conocido como el imperio Medo-Persa. Pero ahora recuerde, Daniel está profetizando antes de que los medos y los persas llegaran al poder. Esto, cronológicamente, es antes de la fiesta del Belsasar, cuando el imperio babilonio cayó. Daniel está diciendo que vendrá un Imperio Persa, constituido por dos partes. Una parte será más alta que la otra. Pero, la parte más alta, vendrá después. Ahora, permítame decirle lo que quiere decir con esto. No mucho después de eso, Ciro llegó al poder. Media ya era un poder importante en el mundo. De hecho, Media le había ayudado al imperio babilonio a conquistar a Siria en el 612 a. C. Media fue un imperio muy importante. Fue un cuerno bastante grande.

Y, hubo un cuerno pequeño, Persia. Persia, era relativamente insignificante. Un país bastante pequeño, que estaba en el sur, y que tenía un territorio menor a 50,000 millas cuadradas. Relativamente insignificante, en medio de la nada, en un desierto. Pero Ciro, fue un persa, y él era un genio. Y Ciro, cuando llegó al poder en Persia, comenzó a crecer. Y, aunque él comenzó más tarde que los medas, finalmente conquistó a Media en el 550 a. C., y él hizo de Persia el más grande de los dos. Y entonces, cuando los dos fueron combinados, Persia siendo el mayor, aunque comenzó más pequeño, estableció el Imperio Medo-Persa.

Ahora, ¿cómo es que Daniel supo todo esto antes de que sucediera? Solo de una manera. Fue Dios. Después, la historia del Imperio Medo-Persa, es bosquejada brevemente en el versículo 4. “Vi que el carnero hería con los cuernos al poniente, al norte y al sur”. Por cierto, no empuja hacia el este, porque es el imperio del este, está en el este. Y dice: “Vi este imperio  Medo-Persa, y vi a Ciro en la visión” – aunque no conocía el nombre en ese entonces – “y, se extendió al poniente, al norte, y al sur”. Y, ¿sabe una cosa? Cuando el Imperio Medo-Persa no existente, no existente en el tiempo de Daniel, cuando se constituyó eso, es exactamente lo que hizo. Fue al oeste y se apoderó de Siria, y se apoderó de Asia Menor, y se apoderó de Babilonia. Y después se empujó al norte, y se apoderó de Armenia, y toda la región que estaba alrededor del Mar Caspio. Empujó al sur, y se apoderó de Egipto, y se apoderó de Etiopía. Y, ya ocupa el este, y así es como se volvió el imperio de esa parte entera del mundo. Exactamente, tal como Daniel lo dijo, se movió al oeste, al norte, y al sur. 

Y por cierto, Ciro encontró casi nada de oposición. El versículo 4 dijo: “Y vi que el carnero hería con los cuernos al poniente, al norte y al sur, y que ninguna bestia podía parar delante de él, ni había quien escapase de su poder; y hacía conforme a su voluntad, y se engrandecía”.

Quizás es el rey más significativo que usted podría conocer de ese entonces, fue un gran rey de Asia Menor, llamado Croeso. ¿Alguna vez ha oído ese término? ¿Alguna vez ha oído la frase, “tan rico como Croeso”? Croeso, es uno de los reyes grandes y ricos de esa parte del mundo. Quizá pudo haber sido el más prominente en la mente de algunos. Pero, casi sin resistencia, Ciro simplemente barrió con todas esas áreas, y ganó la victoria. Isaías hizo la misma profecía 150 años antes que Daniel. ¿Sabe lo que Isaías dijo? Él dijo: “Cuando este rey comience a conquistar a otros” – en Isaías 45, él dijo: “Dios hará que los lugares torcidos se enderecen”. En otras palabras, Dios va a abrir el mapa frente a este gobernante. Él le va a presentar un camino fácil para entrar. Y, la clave está al final del versículo 4: “Hacía conforme a su voluntad”. Cuando Ciro estableció el Reino Medo-Persa, el Imperio Medo-Persa, él fue un tirano absoluto. Un tirano absoluto. Tuvo una dictadura tiránica.

Entonces, el progreso rápido de Ciro en tan solo 10 años, del 549 al 539, en esos años conquistó el mundo. Y, es sugerido por este carnero, frente a Daniel en su visión. Y claro, en el proceso al final del versículo 4 dice: “Y se engrandecía”. Una mejor manera de traducir esa frase hebrea es, se engrandeció a sí mismo. Él se engrandeció a sí mismo. Ciro se caracterizó por dos cosas: obstinado, hizo lo que quiso, y orgullo. Y, ésta es la manera en la que es con los gobernantes del mundo. En tantos casos son arrogantes y son obstinados. Lea el Salmo 2. La torpeza y la insensatez de los gobernantes del mundo que se levantan contra Cristo. “Los reyes de la tierra”, dice el salmista, “imaginan cosas vanas. Se ven a sí mismos. Se establecen más bien a sí mismos, y toman consejo juntos contra el Señor y contra su Ungido”. Y dicen: “Rompamos sus ligaduras, quitemos sus ligaduras de nosotros”. La insensatez de los gobernantes del mundo, que piensa que pueden resistir a Dios.

Pero tratan, y el que se sienta en los cielos se reirá, y el Señor se burlará de ellos por esa insensatez. Y, les hablará en Su ira y en Su gran desagrado. Y, ¿qué es lo que Dios va a decir? “Sin embargo, Yo he colocado a Mi Rey sobre el monte santo de Sion. Nunca resistirán a Mi Rey”. Y claro, su rey no es ningún otro que Cristo. Después, en el versículo 9, él dice: “Rompe esas naciones con una vara de hierro, y destrózalos como un vaso de alfarero”. Pero, los monarcas arrogantes, obstinados del mundo, siempre se levantan contra Dios.

Entonces, vemos aquí al carnero. Y Daniel ve el futuro, y está en el Imperio Babilonio, él está viendo el siguiente imperio. Hubieron cuatro, ¿no es cierto? En una visión anterior. El Imperio Babilonio, Medo-Persa, Griego y, ¿cuál fue el final? Romano. Estos serían los cuatro imperios que existirían a lo largo de la historia de los gentiles. Y, él está en la época Babilonia, y él ahora ve otro vistazo del carnero persa, y más detalles específicos de cómo este imperio se va a manifestar.    

Ahora, observe el versículo 5: “Mientras yo consideraba esto” – él está pensando, reflexionando, contemplando lo que está viendo. “He aquí un macho cabrío venía del lado del poniente sobre la faz de toda la tierra, sin tocar tierra; y aquel macho cabrío tenía un cuerno notable entre sus ojos”. Ahora, vamos a detenernos por un momento. Aquí viene un macho cabrío. Ahora, ¿qué es esto? Una de las frases interesantes en Isaías 14, es una referencia a machos cabríos. Y, si usted estudia el contexto de Isaías 14 versículo 9, descubrirá que los machos cabríos, son expresiones que se usan para hablar de los líderes o jefes. De pronto el Imperio Medo-Persa, ha sido ensamblado, es formidable, es poderoso. Pero, del Occidente viene un macho cabrío. Literalmente el hebreo dice un macho entre los carneros. Un macho cabrío. ¿Quién es?

Bueno, si usted quiere la interpretación, lo único que tiene que hacer, es ir al versículo 20 y 21, mismo capítulo. “En cuanto al carnero que viste, que tenía dos cuernos, éstos son los reyes de Media y de Persia. Y el macho cabrío, el macho cabrío salvaje es el rey de Grecia”, o literalmente el reino de Grecia, sería la interpretación apropiada. “Y el cuerno grande que tenía entre sus ojos es el rey primero”.

Ahora, Daniel ve a este macho cabrío, este macho cabrío, y nos dice que el ángel les dice, Gabriel le dice que éste es Grecia, y que el cuerno en la cabeza del macho cabrío, es el primer rey griego. Ahora, hemos pasado al tercer gran imperio mundial, Grecia.

Ahora, por cierto, al considerar el macho cabrío, no se tiene en mente a un rey en particular. El macho cabrío, simplemente representa al reino de Grecia. Y, ¿dónde estaba Grecia? ¿Al norte? No. ¿Al sur? No. ¿En dónde? Al oeste, tal como la Palabra de Dios dice. Un macho cabrío, por cierto, y esto es algo interesante. Un macho cabrío, puede vencer a un carnero. Un macho cabrío, es más fuerte, y más ágil. Y, eso es muy significativo en la visión. Ahora, Grecia se encontraba directamente al oeste del Imperio Medo-Persa, directamente al oeste. Y, la gran cultura griega, se ve intimidada por el poder oriental de Medo-Persa. Por ejemplo, los medos y los persas, se habían apropiado de toda Asia Menor, y la habían absorbido en su poder. Y literalmente, habían hecho esclavos de los que vivían en las ciudades-estado del Imperio Griego. Y estaban quejándose contra esto, y Grecia estaba lista para tener una guerra contra los medo-persas, eventualmente.

Ahora, todo esto, recuerde, son años y años, y años en el futuro, más allá de lo que Daniel podría haber sabido. Y entonces, el macho cabrío, Grecia, viene del oeste. Y observe: “Cubre la faz de la tierra, y nunca toca el suelo”. Fantástico. Esto muestra la cantidad de territorio que el Imperio Griego conquistó, y la velocidad con la que lo conquistó. Escúcheme, el Imperio Griego, fue más grande que el Medo-Persa, el cual fue más grande que el babilonio. El Imperio Griego, se extendía desde Europa a Asia, e incluía una gran porción de África. Un imperio masivo. Mucho más que los medo-persas jamás conquistaron. Y, los griegos llegaron tan rápido, que literalmente no tocaron el suelo.

Ahora, recuerde usted allá atrás en el capítulo 6, cuando Daniel en su primera visión ve el Imperio Griego. Él ve el Imperio Griego como un leopardo. Y, ¿qué tenía en su espalda? Alas. Un leopardo al lado. Hablando de la velocidad y agilidad. Y entonces, el Imperio Griego, va a conquistar a los medos y a los persas, y eso es exactamente lo que sucedió en la historia. Exactamente.

Ahora, observe al final del versículo 5, que el macho cabrío o el Imperio Griego, tuvo un cuerno notable. Cuerno notable, quiere decir un cuerno grande. Ahora, quiero que conozca al cuerno grande. Los machos cabríos tienen dos cuernos, pero, no este macho cabrío. Para encajar con lo que representa la visión, éste macho cabrío tuvo un cuerno, como un unicornio, que salía entre sus ojos. Ahora, ¿quién es ese? De nuevo, ahí en el versículo 21, el macho cabrío es el rey de Grecia. “Y, el cuerno grande que tenía entre sus ojos, es el rey primero”. Y, ¿quién fue el primer rey del Imperio Griego? Alejandro Magno. Es una predicción de Alejandro Magno, el primer rey.

Alejandro Magno, fue un genio militar. Quizás el genio militar más grande de toda la historia humana. Él nació en el 356 a. C. Mucho, mucho tiempo después de Daniel. Él fue el hijo de un gran conquistador, un hombre llamado Felipe de Macedonia, quien ya había unido a Grecia y a Macedonia. Felipe fue un hombre poderoso, él había unido a Grecia y a Macedonia. Y, él estaba planeando, Felipe estaba planeando pelear contra Medo-Persia. Felipe estaba planeando moverse al este, pero, fue asesinado. Y después de su asesinato, su hijo Alejandro, decidió tomar su causa. Alejandro tenía 21 años de edad, cuando se volvió rey en el 336. Veintiún años de edad. Él fue un hombre que fue preparado, no sé si usted lo sabe, bajo Aristóteles. Él era brillante.

En el 334, dos años después de que él se volvió rey, él guio un ejército y comenzó a atacar a los medos y a los persas. Y, ¿quiere saber algo? Nunca volvió a regresar a casa. Ese ataque lo llevó a las fronteras de la India. Él conquistó el mundo tan rápido. La profecía lo identifica como el cuerno notable, el cuerno grande, el gran cuerno del versículo 21. Y, él es para nosotros el primer líder falso que el Espíritu de Dios quiere que veamos a través de ésta visión. El primer mesías falso, el primero que pensó que podía conquistar al mundo, y capturar al mundo, y pisar al pueblo de Dios, y establecerse a sí mismo. Y, en su camino hacia el este, él mató quién sabe a cuántas multitudes, de multitudes de personas. Y, él aplastó a la población entera de algunas ciudades, tales como la ciudad de Tiro. Él estaba tan enojado con la ciudad de Tiro. Ellos estaban en una isla, lejos de la costa, que él llegó hasta la isla. Él literalmente arrojó las piedras, y todos los restos de la ciudad antigua de Tiro al mar. Y, él hizo un puente, marchó, y mató a la ciudad entera, porque no le dieron las provisiones que él pidió. Y, de una manera ms bien caprichosa, hizo una masacre de la vida humana.

Él estableció una estructura de poder en Israel, que estableció el gobierno griego, y llevó al siguiente líder, del cual Daniel hablará, el cuerno pequeño. Ahora, retomemos la visión en el versículo 6. Hemos conocido a este Alejandro. Veamos lo que él hace. “Y vino hasta el carnero de dos cuernos, que yo había visto en la ribera del río, y corrió contra con la furia de su fuerza”. Aquí viene Alejandro contra el Imperio Medo-Persa.       

“Y lo vi que llegó junto al carnero, y se levantó contra él y lo hirió, y le quebró sus dos cuernos, y el carnero n tenía fuerzas para pararse delante de él; lo derribó por tanto en tierra, y lo pisoteó, y no hubo quien librase al carnero de su poder”. Ahora, aquí usted encuentra el combate entre los medos y los persas, conforme tratan de resistir la velocidad y agilidad increíbles de los griegos. Por cierto, nos dice que vino con la furia de su poder, al final de versículo 6. La palabra hebrea, literalmente dice, la raíz. Quiere decir, caliente. Alejandro estaba caliente. Alejandro estaba caliente, ardiendo. Era como fuego ardiente blanco.

Ahora, la historia registra lo que sucedió. Aquí está Daniel, un par de siglos antes de esto, y él lo presenta todo, y la historia se cumple. Alejandro tenía 35,000 tropas. Y Alejandro, cruzó el Helesponto, y tan pronto como él cruzó el Helesponto, él dejó Grecia, y entró al Imperio Medo-Persa. No muy lejos de ahí, había un lugar llamado el Río Gránico. Y, él cruzó el Río Gránico, y cuando él llegó al otro lado, él encontró un ejército persa inmenso, esperándolo, teniendo muchos más soldados que sus propias tropas. Pero, los historiadores creen que el odio de la cultura griega, hacia las actitudes orientales primitivas de los medos y los persas, había sido fomentado tanto por éste líder increíble, Alejandro, que sus tropas estaban prácticamente peleando a un nivel que no era natural. Y, conforme confrontaron a los persas, literalmente los devastaron. Ellos habían mostrado una fortaleza normal, y el carnero fue derrotado de manera total, y aplastado, y nunca más se volvió a levantar de esa derrota.

Y, no importó que los persas tenían más que Alejandro. Los hombres de Alejandro, estaban ardiendo de enojo, en contra de los medos y los persas. E inmediatamente, Alejandro entonces liberó a todas las ciudades-estado griegas de Asia Menos, y otros lugares que habían estado bajo la esclavitud de los medos y los persas. Y, él entró y tomó Isis en los Montes Taurinos, derrotando a Darío III. Él después aplastó a Tiro. Y, él arrasó con Egipto. Y, él después fue al este, al antiguo lugar de Nínive, en donde él derrotó a una gran multitud de persas. Y, después el imperio entero cayó a sus pies.

Babilonia fue suya. La gran metrópolis. Susa o Shushan fue suya. El lugar de todo el poder. Persépolis fue suya. El tesoro del Imperio Medo-Persa. Ecbatana, el lugar real del verano de los medas, fue suyo. Toda ciudad fue suya, desde Europa hasta África del Norte, hasta las fronteras de la India. Darío fue asesinado y Alejandro se sentó en el trono. Él conquistó, por cierto, Afganistán. Lo que es ahora Afganistán. Conocido en ese entonces como Bactria. Y, ahí estaba una ilustración perfecta del poder del anticristo. Rápido, increíble, eficaz, dominando el mundo. Así es como será con el anticristo. Él será ese tipo de genio militar. Él será un Alejandro, y Napoleón, y un Hitler en uno.

Y, en el umbral de una gloria de esa magnitud, como un joven, creyendo que él podía haber reinado hasta que fuera un hombre de edad avanzada. Él llegó a la ciudad de Babilonia, se involucró una noche en una orgía de embriaguez, y murió. En junio del 323 a. C., a los 33 años de edad. En diez años, él había conquistado al mundo. Y, él nunca regresó a casa. Él murió en un estado de embriaguez. Y, bien pudo haber sido que se ahogó en su propio vómito. Él se vio como alguien que podía conquistar el mundo para Satanás. Él se vio como alguien que podía vencer al pueblo de Dios. Él se vio como alguien a que el mundo podía mirar, y él retrata el poder. Subraye esa palabra, el poder del anticristo.

Pero, fue quebrantado. El anticristo futuro, vendrá con gran poder, pero, él también será quebrantado. Versículo 8, al final del versículo, nos lleva más adelante. Comencemos al principio del versículo 8: “Y el macho cabrío se engrandeció sobremanera; pero estando en su mayor fuerza, aquel gran cuerno fue quebrado”. Ahora, escuche eso, literalmente fue en la cúspide de su fortaleza que fue quebrantado. Y, él fue derrotado por su propia pecaminosidad. Y, cuando él era fuerte, él fue quebrantado. “Y en su lugar salieron otros cuatro cuernos notables hacia los cuatro vientos del cielo”.

En lugar de Alejandro, vinieron cuatro nuevos líderes. Eso es lo que la Biblia dice que sucederá. Un par de doscientos años antes de que sucediera. Y, eso es exactamente lo que sucedió. Escuche. Cuando Alejandro murió, su imperio fue dividido entre cuatro generales. ¿Se acuerda? Casandro, Lisímaco, Seleuco, y Ptolomeo. Y, ¿qué dice? “Hacia los cuatro vientos”. Casandro se quedó con el oeste. Eso era Macedonia y Grecia. Lisímaco se quedó con el norte, Tracia, Bitinia, y Asia Menor. Seleuco también, el este, Siria, Babilonia, y el este. Y, Ptolomeno se quedó con el sur, Egipto, Israel, Arabia.

Y, ¿quiere saber lo que me parece fascinante? Dice usted: “Bueno, todo simplemente cayó por su propio peso, porque lo único que tenía, fueron cuatro generales”. Tomó 22 años, 22 años de las intrigas más increíbles, y los acontecimientos históricos más increíbles, hasta que esas cosas fueron divididas en cuatro. Veintidós años después de Alejandro murió, finalmente llegaron esas cuatro divisiones. Y, esos fueron 22 años de lucha entre todos los generales de Alejandro, lo que finalmente llevó a que terminaran con cuatro. Y, hubo un quinto que se quedó hasta el final, llamado Antígono. Pero, al final él fue derrotado y hecho a un lado, y hubieron cuatro.

Y, le voy a decir algo. Si Antígono hubiera llegado a ahí, podría tomar su Biblia y hacerla a un lado, porque habría estado mal. Pero, no fue así. Ahora, ¿qué hay acerca de estos? El versículo 22, veamos la interpretación dada por el ángel Gabriel. Recuerde, yo le dije, a partir del versículo 15 y en adelante, encontramos la interpretación. Versículo 22: “Y en cuanto al cuerno que fue quebrado”, éste es el cuerno notable, Alejandro, “y sucedieron cuatro en su lugar, significa que cuatro reinos se levantarán de esa nación”. Y así fue, mediante esos cuatro generales. Aunque no con la fuerza de él. En otras palabras, el imperio cuando fue dividido, no fue tan poderoso, como cuando estaba unido. No tuvo la misma fortaleza que tuvo en el tiempo de Alejandro. Él fue un líder increíble. Él fue un hombre asombroso, y los otros nunca llegaron a su nivel.

Pero escuche, Satanás puede enviar a sus líderes falsos y a sus mesías falsos, y a sus cristos falsos, y pueden ir y venir. Pero, siempre revelan la realidad de quienes son, porque siempre son aplastados. Usted nunca puede comparar, por ejemplo, a Alejandro, el cristo falso, con Jesús, el verdadero Cristo. Simplemente, no hay comparación.

Escuche las palabras de Carlos Ross Weede, y cito: “Jesús y Alejandro murieron a los 33 años de edad. Uno vivió y murió para sí mismo; uno murió por usted y por mí. El griego murió en un trono; el judío murió en una cruz. La vida de uno, parecía ser un triunfo; la del otro, parecía ser una pérdida. Uno guio a ejércitos inmensos; el otro caminó solo. Uno derramó mucha sangre del mundo; el otro, derramó la Suya. Uno ganó al mundo en la vida, y lo perdió todo en la muerte; el otro perdió Su vida para ganar la fe del mundo entero. Jesús y Alejandro murieron a los 33 años. Uno murió en Babilonia, y el otro en el Calvario. Uno ganó todo para sí mismo; y uno se entregó a Sí mismo. Uno conquistó a toda lengua; el otro a toda tumba. Uno se hizo a sí mismo Dios; y el otro se hizo a Sí mismo menos. Uno solo vivió para la batalla; el otro solo vivió para bendecir. Cuando el griego murió, cayó para siempre su trono de espadas; pero, Jesús murió para vivir para siempre como Señor de Señores. Jesús y Alejandro murieron a los 33 años de edad. El griego, hizo de todos los hombres esclavos; el judío liberó a todos los hombres. Uno construyó un trono de sangre; el otro construyó uno de amor. Uno nació de la tierra; el otro de arriba. Uno ganó a todo esta tierra, para perder a toda la tierra y el cielo. El otro lo entregó todo, y a todo Él le será dado”. Y después, ésta afirmación final: “El griego murió para siempre; el judío para vive, ¿qué? Para siempre. Jesús y Alejandro murieron a los 33 años de edad”. Fin de la cita.

Carlos Ross Weede, apunta al hecho de que no hay comparación. ¿Qué podemos decir en respuesta a eso? La insensatez de seguir a los farsantes y a los monarcas insignificantes de este mundo, en comparación con el Rey de Reyes, el Señor de Señores, Jesucristo. Daniel dice: “Mantengan sus ojos abiertos, conforme marchan a lo largo de la historia, y observen la llegada y la partida de los mesías falsos”.

Vemos al segundo brevemente. No voy a tomar todo el tiempo. El cuerno pequeño. Hemos visto al cuerno grande. Ahora, quiero que vea al cuerno pequeño, en el versículo 9, y simplemente lo voy a introducir, y la próxima vez, vamos a entrar a los detalles. Ahora, ¿se acuerda usted del macho cabrío? Un cuerno grande ha salido, pero, fue quebrantado, y cuatro cuernos notables salieron de ese. Ahora, versículo 9: “Y de uno de ellos”, una de las cuatro categorías, los cuatro generales: Casandro. Lisímaco, Seleuco, y Ptolemeo, “salió un cuerno pequeño, que creció mucho al sur, y al oriente, y hasta la tierra gloriosa”.      

Ahora observe en el versículo 9, otro cuerno pequeño. De una de las cuatro divisiones del Imperio Griego, conforme comenzó a declinar, salió un rey de importancia, fuera de lo normal. Él crece. En otras palabras, cada una de esas cuatro áreas, tuvieron sus propios monarcas, y sus propios líderes. Pero, uno de ellos comenzó a sobresalir por encima del resto. Literalmente, el hebreo dice, cuando dice que creció mucho, literalmente el hebreo dice que salió de la pequeñez. Comenzando como alguien muy insignificante. Comenzando muy, muy pequeño.

Ahora, esta no es la primera vez que conocemos a un cuerno pequeño. Regrese al capítulo 7, versículo 8. En el capítulo 7 versículo 8, leemos que: “Mientras yo contemplaba los cuernos, he aquí que otro cuerno pequeño salía entre ellos, y delante de él fueron arrancados tres cuernos de los primeros”. Ahora, escuche esto con mucha atención. El pequeño cuerno que usted ve aquí en el capítulo 7, se levanta en la cuarta bestia, versículo 7, y la cuarta bestia representaba, ¿a quién? A Roma, no a Grecia. Roma. Y, el pequeño cuerno del capítulo 7, no es ningún otro, que el anticristo final. Si usted ve un poco más adelante, en el mismo capítulo, descubrirá que el cuerno pequeño, mencionado de nuevo en el versículo 24, es el que habla grandes cosas contra el Altísimo, y cansa a los santos y demás. Y, él viene apenas antes de que el Reino, y el domino, y la grandeza del Reino le es dada al Hijo.

Entonces, el pequeño cuerno del 7, es un pequeño cuerno de la bestia romana. Él es el anticristo. Pero, en el capítulo 8, el pequeño cuerno, es un pequeño cuerno que crece, sale del Imperio Griego. Es un cuerno pequeño diferente O, simboliza al cuerno pequeño final, pero, es diferente. Son semejantes, pero, diferentes. Uno es el anticristo. Pero, este es un monarca que fue parte del reino de Grecia.   

Ahora, sabemos quién es. No hay duda al respecto. Su nombre es Antíoco. Antíoco. Él es una persona muy importante en la historia. Él fue el octavo gobernante. Escuche esto, de la dinastía seléucida. La dinastía seléucida. Recuerde que esa fue la parte que era la parte oriental, Babilonia y Asiria, y todo eso. Los Ptolomeos fueron los más significativos con los seléucidas o la dinastía seléucida. Él fue el octavo gobernante de los seléucidas. Él reinó, escuche esto, del 175 al 164. Entonces, ahora ahí hemos brincado otros 150 años, muy lejos de la vida de Daniel. ¿Cómo es que él supo que esto iba a suceder? “Y él crece”, la Biblia dice, versículo 9, obsérvelo. “Él se engrandeció sobremanera”.    

Ahora, yo le dije antes que él crece, a partir de un estado pequeño. Eso es muy significativo, porque este hombre Antíoco, no tenía derecho alguno al trono. Entonces, él creció a partir de la insignificancia. Eso es indicado por Daniel, cuando dice que él salió de un estado pequeño. Él ascendió al trono después del asesinato de su hermano. De hecho, el heredero legítimo, fue un hombre llamado Demetrio, quien en ese entonces, era un rehén. Entonces, Antíoco tomó el trono, aun cuando él no lo merecía. Y, si quiere saber cómo lo tomó, capítulo 11 versículo 21 dice: “Y le sucederá en su lugar” – y, está hablando del mismo individuo, como lo veremos. “Y le sucederá en su lugar un hombre despreciable, al cual no darán la honra del reino; pero vendrá sin aviso y tomará el reino con, ¿qué? Halagos”. Halagos.   

Comenzó pequeño, porque no era el heredero legítimo. El heredero legítimo, era un rehén. Y de hecho, creo que fue un rehén en Roma en ese entonces. Y, lo hizo mediante adulación. Y, una vez que fue coronado, él se dio a sí mismo el nombre Epífanes. Él era Epífanes, y la gente lo llamaba Epímanes, lo cual significa el maníaco. Él creció hacia el sur, y obtuvo grandes ganancias en Egipto. Él creció hacia el este en Mesopotamia, y al norte en Armenia, y a la tierra gloriosa, literalmente es el hebreo de la tierra agradable. ¿Cuál sería esa? ¿A qué llamaría Daniel la tierra agradable? Israel. Entonces, él gobernó todo. Palestina es la tierra gloriosa. Y por cierto, en el capítulo 11 versículo 16, capítulo 11 versículo 41, Palestina es llamada la gloria, la gloria. Y, ese es realmente el hebreo ahí.

Ahora, permítame darle un pensamiento interesante. Los ptolomeos controlaron el sur, Egipto, y la parte norte del África. Los seléucidas, controlaron el este, e Israel estaba en medio de estos dos puntos. Y, fue un objeto constante de disputa. Durante un tiempo, sería de este grupo, y después será de aquel grupo, y se la devolvían. Y, pasaba de manos de una a otra, y finalmente, ahora llega Antíoco, el padre de Epífanes, y se apodera de Israel. Y entonces, cuando Antíoco se apodera del trono, él literalmente es el rey de Israel.

Ahora, para saber lo que él hace cuando llega a ahí, tendrá que regresar la próxima vez. Y, verá alguno de los actos más increíbles, increíbles que cualquier ser humano en la historia humana jamás ha hecho. Y, se los hizo al pueblo judío. Ahora, escúcheme. Alejandro fue un retrato del poder, del poder militar del anticristo. Antíoco, es un retrato de la naturaleza vil, impía del anticristo. Y, estos elementos compuestos, nos van a llevar al cuerno final, al final del capítulo.     

Permítame concluir diciendo esto. La historia va hacia un lugar. La historia ya ha sido trazada por un Dios soberano. La historia se está moviendo de manera inevitable, a esta hora inevitable, cuando el mundo termina en un mar de sangre horrible, conforme el anticristo trata de pelear contra el Hijo de dios. Jesús vino un vez. Y, Él vendrá otra vez. Siempre hay burladores que dicen, como Pedro registra: “¿Dónde está la promesa de su venida? Todas las cosas siguen como siempre han sido. Creemos en la teoría de la uniformidad. Siempre se queda igual”. A lo cual Pedro responde: “¿Se te olvidó el Diluvio?” Dios no siempre se queda igual, Dios juzga. Él juzgó esta tierra en el Diluvio, y Él la volverá a juzgar, y Él la juzgará con la venida de Jesucristo. Y, para cuando Jesús venga, el mundo se habrá vuelto tan vil, y tan putrefacto, y tan impío bajo el liderazgo de este hombre tan increíble en términos militares, de impiedad infinita, que el mundo será llevado al ápice de su expresión de pecado. Va a ser una masacre sin misericordia del pueblo de Dios. Pero, solo hasta donde Jesús lo permite. Y, Él vendrá en gloria refulgente.    

Ahora, usted es parte del juicio de la sociedad humana, o es parte del triunfo, ¿verdad? O, va a estar ahí para sentir el golpe en la nuca, o va a estar ahí para oír el sonido de la trompeta. O, va a pasar la eternidad en el infierno sin Dios, o la eternidad en el cielo con Él. Y, todo depende de una cosa, y es lo que usted hace con Jesucristo. Jesús dijo que viene un día de juicio, cuando va a haber una separación. Para algunos Él les dirá: “Apartaos de mí al fuego eterno”. Para otros, Él dirá: “Entra en Mi Reino”. Lo que usted hace con Jesucristo, determina eso. Y, Él controla el destino de todo hombre, y la historia del mundo.

Oremos juntos. Padre, con corazones agradecidos, de nuevo hemos tenido el privilegio increíble de ser enseñados a partir de Tu Palabra. Estos momentos se van tan rápido, que es casi algo que nos quita el aliento. Nuestras mentes quedan maravilladas, conforme tratamos de absorber el panorama de la historia. Pensar que podamos pasar una hora, en lo que parece unos cuantos segundos, y marchar desde el tiempo de Daniel, hasta el fin del mundo. Viendo detalle tras detalle, aún antes de que suceda. Nos dice qué tesoro es este Libro. El Libro que es Tu voz hablándonos. Y, este mismo Libro, que puede producir el futuro, también dice: “Si alguno no amare al Señor Jesucristo, sea anatema, maldito”. Jesús es la línea divisora, Padre, y sabemos eso. Tener al Hijo, es tener la vida. No tener al Hijo, es tener la muerte eterna.

Jesús dijo: “Y no queréis venir a Mí, para que tengáis vida”. Oro en esta noche, Señor, que si hay algunos con nosotros, quienes quizás por primera vez, o por primera vez a una nueva profundidad, han visto la realidad de la historia. Y, no te conocen. Que este sea al momento en el que entreguen sus vidas a Ti. Ayúdanos a darnos cuenta de que este no es un Libro falso. Tú escribiste toda palabra en él. Y, todo lo que dijiste es verdad. Todo fue verdad. Tú presentaste ésta predicción de Alejandro, y él la cumplió hasta la letra. Y, Tú hiciste esta predicción de sus cuatro generales, y así fue. Y, Tú hiciste esta predicción de Antíoco, y él hizo todo, lo que Tú dijiste que haría. Y, Tú nos dijiste cómo es que el mundo va a terminar, y nos has dicho cómo podemos escapar. Que nosotros también te creamos ahí.

Mientras sus cabezas están inclinadas, simplemente al despedirnos en un momento de evaluación personal. Si usted ve su vida y hay algún temor, que si el juicio de Dios fuera a caer, ¿usted quedaría fuera? Si hay algún temor en absoluto, entonces, quizás deba corregir su vida delante de Dios. Lo simple que Él le pidió a usted, es que crea en su corazón, en arrepentimiento, que Jesús es el Cristo, el Hijo de Dios, que Él murió por el pecado, que Él resucitó, y confesarlo como su Señor y Salvador. Ahí delante de Él, es lo que necesita hacer para pasar de la muerte a la vida, de la condenación a la libertad, del juicio a la gloria, del reino de las tinieblas, al Reino de Su amado Hijo. Y, puede orar ahí en su corazón, clamando a Dios, porque tenga misericordia de usted, para que usted esté listo cuando todo llegue a su fin.     

Padre, oramos porque Tú traigas a aquellos que necesitan venir, cuyos corazones Tú has preparado por el Espíritu. Llévalos a ti para que puedan comenzar a vivir el tipo de vida correcto. Señor, sabemos que Tú puedes llevar a cabo esa obra en ellos, para que todo esté bien y sea bueno, y disfruten de la eternidad contigo. Pero Señor, queremos llamarlos al arrepentimiento. Y oramos, Señor, que Tú los atraigas a Ti. Que puedan acercarse a alguien y pueda explicarles el Evangelio.

Lleva a cabo Tu obra, Señor, en todos nuestros corazones, y gracias, porque frente al futuro, no tenemos temor en absoluto, porque nuestra vida está escondida con Cristo en Dios, estando eternamente segura. Gracias por esa confianza. En el Nombre bendito de Cristo. Amén.

 

 

 

 

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