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Veamos de nuevo Marcos capítulo 5, y ésta es la segunda parte, este texto que registra realmente dos incidentes, uno adentro, el otro de Marcos 5:21 hasta el final del capítulo, versículo 43. Nosotros ya consideramos la primera porción de este pasaje hasta el versículo 34, y vamos a retomar la historia en el versículo 35 con algo de repaso. Y lo que vamos a ver en los versículos 35 al 43 es, Jesús interrumpiendo un funeral al resucitar a la persona de los muertos. Interrumpir un funeral. ¿No le encantaría a usted poder hacer eso? ¿Acaso no a todos nosotros nos encantaría poder hacer eso? Entendemos que los funerales son la ocasión y experiencia humana más desesperada de todas.

La Biblia con precisión dice que toda  la raza humana está en esclavitud al temor de la muerte, Hebreos 2:15. Romanos 2:6 dice que la raza humana entera está en esclavitud al pecado, y la consecuencia de ser un esclavo al pecado es ser un esclavo al temor de la muerte; la muerte, claro, es el temor definitivo que impregna al resto de los temores con su realidad amenazadora y final, esa es la razón por la que Job 18:14 llama a la muerte “el rey de los terrores”. En el Salmo 55, versículos 4 y 5, leemos: “Mi corazón está en angustia dentro de mí, el horror me ha abrumado, el temor y el temblor vienen sobre mí, porque los terrores de la muerte me han caído”. Todo mundo en la raza humana entiende el temor, el terror de la muerte. Lo cual lleva entonces a la pregunta de todas las preguntas: ¿Acaso alguien ha conquistado la muerte, y puedo yo entrar en esa experiencia de triunfo? Esa es la pregunta contundente.

¿Acaso alguien ha conquistado la muerte, y al hacerlo, han hecho posible para que yo triunfe sobre la muerte? Muchos años atrás hubo un científico canadiense llamado Gebe Hardy, quien en su búsqueda de la religión verdadera dijo: “Solo tengo dos preguntas: ¿Acaso ha sido conquistada la muerte? ¿Y ha sido conquistada para mí?”, y en su búsqueda, terminó en el único lugar en el que esa búsqueda terminará, y ese fue con Jesucristo quien resucitó de los muertos, y por su resurrección provee resurrección para todos los que confían en Él. Él dijo: “Esa es la única pregunta que alguien debe preguntar con respecto a la selección de una religión. ¿Alguien ha conquistado la muerte? ¿Y puede ser ese triunfo ser aplicado a mí?”, él revisó y dijo: “Todos los líderes religiosos en el mundo tienen tumbas ocupadas; únicamente la tumba de Jesús está vacía”. Ciertamente los Evangelios Mateo, Marcos, Lucas y Juan; Jesús dijo tener poder sobre la muerte.

El Evangelio de Juan comienza al decirnos que todo lo que fue hecho, fue hecho por Él; esto quiere decir que Él creó todo lo que vive; también dice: “En Él estaba la vida”; Él mismo dijo: “Yo soy el camino, la verdad y la vida”; Él dijo: “Yo soy la resurrección y la vida”; Él dijo: “He venido para dar vida, y para darla en abundancia”; Él dijo: “Todo aquel que en mí cree, nunca morirá”; Él dijo: “Porque yo vivo, vosotros también viviréis”; y en esa afirmación en Juan 14:19 Él respondió a las dos preguntas: “Yo vivo, y ustedes también pueden vivir”. Conquistar la muerte es la gran pregunta. De hecho, Jesús llegó al punto de decir al principio de su ministerio, al principio mismo en Juan 2:19: “Destruid este cuerpo, y en tres días lo resucitaré”; esa no es una afirmación vacía.

Cada uno de los cuatro Evangelios termina con el relato histórico de la resurrección de Jesucristo. Es verdad, de manera inequívoca, porque hubieron más de 500 testigos oculares; todas las evidencias se han presentado, Él conquistó la muerte para Sí mismo, pero no solo para Sí mismo; cuando los discípulos de Juan el Bautista quisieron saber si Jesús era el Mesías, cuando estaban haciendo la pregunta: “¿Es Él o debe haber otro quien vendrá?”, la respuesta vino, y estas son las palabras de esa respuesta definiendo la realidad de quién era Cristo: “Los ciegos reciben vista, los cojos caminan, los leprosos son limpiados, los sordos oyen, y los muertos son resucitados”. Esa es la respuesta a la pregunta.

Una cosa es hacer la afirmación de que puedes resucitar a gente de los muertos, otra cosa es poder hacerlo; una cosa es decir que conquistarás la muerte, otra cosa es hacerlo; y Jesús mostró su poder sobre la muerte, y en la resurrección es que Él llevó a cabo con una palabra, con un mandato, durante su ministerio, y por el poder mostrado en su propia resurrección. Y como consecuencia, como Hebreos 2 nos dice: “Él entonces destruyó al que tenía el poder de la muerte (éste es Satanás), y los libró de aquellos quienes mediante el temor de la muerte, durante toda su vida, estaban sujetos a su esclavitud”. Ahora, en el pasaje que estamos viendo en el capítulo 5, en cierta manera es el factor final en una serie de historias que nos ayudan a entender el poder de Jesús. La primera vino en el capítulo 4, y vimos su poder sobre la naturaleza conforme Él controló el viento y las olas; y después en el capítulo 5, el capítulo abrió con un maniaco en Gadara, quien estaba poseído por una legión de demonios, miles de ellos; vimos el poder de Jesús no solo sobre la naturaleza sino sobre los demonios.

Y después en nuestro último estudio, conocimos a una mujer con un problema de sangre, y volvimos a ver el poder de Jesús sobre la enfermedad; y aquí en la porción final de este texto, vemos su poder sobre la muerte. Ciertamente no hay alguien que jamás vivió, ningún personaje, ninguna religión, que ha mostrado este tipo de poder histórico; Él sobresale, y es único. Ahora, permítame explicarle el escenario un poco. Regrese al versículo 21 porque como le dije, el milagro de la mujer sanada con el problema de sangre se encuentra a manera de emparedado dentro de la historia de la resurrección, y comienza en el versículo 21: “Cuando Jesús había cruzado en el barco”, esto es del lado este, del lago de regreso al lado noroeste, cerca de la ciudad de Capernaum después de la experiencia de la tormenta y llegando ahí, y después la liberación del maniaco; ahora regresen: “Una gran multitud”, como siempre, llegando a las decenas de miles con mucha probabilidad, “se congregó en torno a Él, y entonces se quedó en la costa.

Uno de los oficiales de la sinagoga llamado Jairo, vino, y viéndolo, cayó a sus pies y le imploró fervientemente diciéndole: Mi pequeña hija está en el punto de la muerte, por favor ven, y coloca tus manos sobre ella para que ella pueda recuperarse y vivir. Y Él se fue con Él, y una gran multitud estaba siguiéndolo y lo estaba presionando”. ¿Qué aprendimos la semana pasada acerca de este hombre? Él es un padre desesperado, él es lo que cualquier padre sería, él está al final de sus recursos, y su hija de 12 años, versículo 42, nos dice que tenía 12 años de edad, está cerca de la muerte y está profundamente ansioso por esta realidad; un padre desesperado con una hija moribunda. Él es un oficial de la sinagoga, esto quiere decir que es parte del establecimiento de la institución religiosa, no es parte del clero, no es un rabino sacerdote ni fariseo ni escriba, sino que es una persona laica quien es parte del sistema, del clero; no obstante, parte de la institución religiosa, ciertamente bajo la autoridad de los escribas y fariseos; todos sabemos lo que pensaban acerca de Jesús, lo odiaban y lo querían muerto.

Pero aquí hay un hombre quien es infiel a su sistema religioso, él ha llegado a creer en Jesús, él ha llegado a creer en su poder, él tiene tanta confianza de que no importa lo que suceda, él nunca demuestra la menor cantidad de duda, él tiene confianza, él es fuerte en la fe en la persona y en el poder de Jesús; él viene y hace una confesión pública, abierta, del dilema en el que se encuentra, y una confesión abierta de que él cree en el poder de Jesús, y eso es público, y eso demostraría su indiferencia hacia la institución religiosa política, a la cual él rendía cuentas. Este es un paso valiente. Lo vemos venir entonces humildemente, él viene y se postra en adoración, y ruega en confianza plena por la curación de su hija.

Señalamos la última vez que él ciertamente había estado consciente previamente de todos los milagros que Jesús había hecho, inclusive del tiempo cuando Él perdonó los pecados del hombre quien fue bajado por el techo de esa misma área, es muy probable que fue la casa de Pedro, la cual está a una distancia muy, muy corta, a dos minutos de la sinagoga caminando en Capernaum, en donde probablemente él era el oficial, es muy probable que era oficial de esa sinagoga; él pudo haber estado en la sinagoga cuando Jesús echó fuera los demonios del hombre que le gritó durante el tiempo en el que Él estuvo hablando ahí; ciertamente él estaba consciente de los milagros, él había llegado a la conclusión de que Jesús, de hecho, era un obrador de milagros divino; él tenía confianza absoluta, y confianza en su poder, y entonces viene a Jesús.

Jesús le responde, y bosquejamos un poco esto, y dijo – en primer lugar, si quiere ver usted la escena completa desde la perspectiva de Jesús, y cómo Él ministró a la gente, diríamos en primer lugar que Él era accesible, Él estaba ahí en medio de la multitud siendo presionado día tras día, únicamente escapando ocasionalmente para enseñar a los discípulos en algún lugar aislado, o estando solo con su Padre; Él no solo fue accesible a las multitudes, Él estuvo disponible a los individuos. Y aquí vino un hombre, y nos dice en el versículo 24 que se fue con él, y no fue fácil llegar a la casa en donde vivía el hombre, y donde la hija estaba tan enferma, debido a que una multitud grande lo estaba siguiendo y presionándolo, habrá sido muy, muy difícil inclusive el moverse.

Después dijimos que no solo fue accesible y estuvo disponible, sino que se le podía interrumpir porque de pronto, en el versículo 25, una mujer que había tenido una hemorragia durante 12 años aparece, y entramos a los detalles de esa historia, eso se encontraría bajo el término médico de fístula obstétrica, eso es un problema inclusive en la actualidad este tipo de hemorragia continua, es un problema particularmente en África, estaba leyendo algo de eso en esta semana; hay hasta cuatro millones de mujeres que tienen este problema en África, puede ser remediado por una cirugía simple a la cual tristemente no tienen acceso; y ciertamente la mujer en esta historia en Israel no tenía ayuda así, pero Jesús le ayudó ahí en el momento, no solo la curó, nos dice en el versículo 34 al final, que ella fue curada de su aflicción; pero en el mismo versículo antes de eso, “hija”, identificándola como una hija de Dios, “tu fe”, literalmente en el griego, “te ha salvado”.

Ella, creo yo, no solo fue librada físicamente de esta situación terrible, terrible, que la hacía inmunda perpetuamente, y cualquier persona a la que ella tocaba la hacía inmundo, y su propio marido y familia; ella no podía ir a la sinagoga, ella no podía ir al templo, ella no podía estar con la gente. Ella fue curada con todas sus implicaciones sociales, pero lo que es más importante, ella fue curada de su pecado. Y entonces, Jesús podía ser interrumpido, nunca estuvo de prisa, se detiene para meter al reino a una de sus hijas; esto, como dijimos la última vez, es Su llamado eficaz a la salvación, Él conoce a sus ovejas, y Él las llama.

Ahora, Él está hablándole a la mujer en el versículo 35, todavía está hablando quizás a la mujer y a la multitud que le rodea, está enseñando aún más, quién sabe de qué fue esa conversación; pero es precisamente en ese momento conforme Él está terminando con esta mujer, y comenzando a moverse en la dirección de la casa de Jairo, quien estaba extremadamente ansioso, simplemente al borde de empujar en medio de la multitud que lo estaba aplastando conforme están comenzando a dirigirse en esa dirección, dice el versículo 35: “Vinieron”, apuntando al plural, mensajeros; “Mientras Él aún hablaba, vinieron de casa del principal de la sinagoga diciendo”, hablándole a Jairo, “Tu hija ha muerto”, tu hija ha muerto.

El retraso ha sido mortal. ¿Sabían ellos que Jairo fue a encontrar a Jesús? Ciertamente lo sabían, ciertamente él le habría dicho a su esposa, su familia, amigos; pero ahora Jesús se ha retrasado, y ella está muerta. Esto nos recuerda, ¿no es cierto?, de la actitud de Marta en Juan 11:21, cuando ella envió palabra de que Lázaro estaba enfermo; Jesús estaba en el Jordán, y le envió palabra de que Lázaro, su amigo, estaba enfermo, y Jesús se tardó. Y cuando Él finalmente llegó, Marta le dice: “Es demasiado tarde, es demasiado tarde, Tú podrías haber hecho algo si hubieras llegado aquí antes de que él muriera”, estas son personas que han visto el poder milagroso de Jesús, pero les ha parecido difícil creer que Él podía resucitar a los muertos. La implicación es que Jesús ha estado desperdiciando su tiempo.

Ciertamente la implicación de estos mensajeros, fueran ellos miembros de familia o asociados, fue que Jairo era una persona excesivamente importante; fuera que Jesús había concentrado su atención, fuera quien fuera quien Jesús le había estado prestando su interés, fuera cuales fueran las razones por las que se movió tan lento, quizás Jesús realmente no entendió cuán importante era Jairo. ¿No habría sido quizás un procedimiento bastante estándar el que la gente brincara cuando Jairo quería algo o necesitaba algo? Quizás él era un buen hombre. Ciertamente él era un hombre noble, religioso, y creo que él ha llegado a ser un creyente en Jesucristo.

En esta historia, su fe es tan sólida como una roca; y quizás ellos estaban viendo la situación de una manera en la que él ni siquiera la veía, porque no hay ninguna afirmación que sale de los labios de Jairo, fuera de confianza en Jesús. Pero ciertamente aquellos que eran parte de su vida, que eran incrédulos, sabíamos eso porque más adelante se ríen de Jesús, pensaban que Jesús había estado desperdiciando su tiempo cuando Él debió haber pasado su tiempo con un hombre muy importante; si hubieran sabido algo de esta mujer, quizás alguien les contó lo que estaba pasando; si hubieran sabido, ellos habrían dicho que Jesús había pasado su tiempo con los más rechazados, en lugar de haber estado con los más respetados. Bueno, los mensajeros expresan una falta de esperanza en este punto, dicen: “¿Por qué molestas más al Maestro? ¿Por qué molestas más al Maestro?”, ese título del Maestro es importante que usted lo vea, porque si usted cree que la reputación de Jesús era de un obrador de milagros, no lo ha entendido.

Su reputación era la de un Maestro, su mensaje era más importante que sus milagros; sus milagros presentaron el punto de que Él era divino, pero su mensaje era crítico, y Él era conocido como el Maestro; título de respeto, “didascalon”, muestra su énfasis. “Es demasiado tarde para molestar al Maestro, tu hija ha muerto”. Ahora, Jesús está en medio de una multitud aplastante, ruidosa, inclusive agresiva, y Él está en tanta calma, Él es como el ojo de un huracán. Y entonces, quiero darle un quinto punto, es una palabra que me gusta, no es usada mucho, Él era imperturbable; me gusta esa palabra, es un sinónimo; si le gusta mejor es otra palabra, es imposible de turbar, significa “en calma”, “tranquilo”, “sin molestia”, “sin turbación”; podría haber caos absoluto a su alrededor.

Mensajeros en pánico, un Jairo ansioso, una multitud que lo aplastaba, haciendo todo tipo de demandas de Jesús, y Él está simplemente en calma total, moviéndose como siempre en los propósitos soberanos de su Padre. Vemos eso desarrollándose en la escena entera conforme Él se mueve hacia la casa. Pero retomémoslo en el versículo 36: “Pero Jesús, luego que oyó lo que se decía”, el diálogo acerca del hecho de que la hija está muerta, y que no había razón alguna para molestarlo más, “dijo al principal de la sinagoga”, aquí está el idioma griego literal, “Deja de temer, continúa creyendo, deja de estar temiendo, continúa creyendo.

Reemplaza tu temor con tu fe”. Hay una demostración maravillosa del Antiguo Testamento de eso, en uno de los Salmos más maravillosos, Salmo 22, el cual nuestro Señor cita en la cruz una parte del mismo: “Dios mío, Dios mío, ¿por qué me has desamparado?”, éste es uno de los clamores de David, de angustia; “Lejos de mi liberación están las palabras de mi gemir. Oh, mi Dios, clamo de día, pero no respondes, y de noche, pero no tengo descanso. Sin embargo, Tú eres Santo, oh, Tú que estás entronado entre las alabanzas de Israel, en Ti nuestros padres confiaron, confiaron y Tú los libraste; en Ti clamaron y fueron liberados, en Ti confiaron y no fueron decepcionados”. Ahí está David ejerciendo alabanza, de tal manera que su fe puede triunfar sobre su temor.

Esa es la actitud que Jesús quiere para este hombre, Jairo: “Deja de estar temiendo, continúa creyendo”. Y Lucas 8:50 añade en el pasaje paralelo, esto está en Lucas y en Mateo, relatos paralelos; Lucas añade que Jesús también dijo: “Y ella será restaurada, ella será restaurada, no tienes nada qué temer”; ahí Jesús le da las palabras que él quería oír tanto. La perspectiva de nuestro Señor es completamente diferente de la de todos los que le rodean, porque Él se mueve en el conocimiento perfecto de la voluntad de su Padre. Versículo 37, comienzan a moverse hacia la casa, eso se implica, y no permitió que les siguiese nadie sino Pedro, Jacobo y Juan, hermano de Jacobo; obviamente Él no podía llevarse a la multitud, ni siquiera podía llevarse a los 12 adentro de la casa, eso sería demasiado, sería pedir demasiado.

Ésta es la primera vez en el ministerio de nuestro Señor en el que Él aísla estos tres, ésta es la primera vez; y acostúmbrese, ¿verdad? El círculo interno, Pedro, Santiago y Juan, ellos fueron tres de los primeros cuatro apóstoles que Él llamó: Jacobo y Juan eran hermanos, y Pedro y Andrés eran hermanos; Pedro se vuelve líder, Jacobo y Juan, los otros dos, más íntimos, y Andrés algunas veces es incluido en el círculo interno. Esta es la primera ocasión en la que Él los separa: Pedro, el líder; Juan, el amoroso; y Jacobo, el primer mártir. No es que se les dio trato especial, sino que más bien se iban a convertir en el canal de experiencias íntimas, enseñanza personal, que le iban a llevar de regreso al resto. No eran la calle cerrada, no eran el final, eran meramente el conducto.

Jesús solo podía entregarse a Sí mismo de manera íntima a unos cuantos, y éste debió haber sido el número perfecto para que Él trabajara con ellos a nivel íntimo, y a través de estos tres diseminó las experiencias y la instrucción de regreso al resto. Es importante que los líderes entiendan eso, creo yo. Entonces, Jesús dice: “Solo ustedes pueden venir”; por primera vez están viéndose uno al otro y diciendo: “¡Wao!”, porque ésta es su primera vez como su triunvirato íntimo. Versículo 38: “Vinieron a la casa del principal de la sinagoga”, tomó un tiempo, yo pensaría que la ocasión con la mujer tomó mucho más tiempo de lo que tomó leerlo, y quizás inclusive tomó mucho más tiempo de lo que tomó predicarlo.

Ahora recuerde, estas son historias que son resumidas, son resumidas, estos son reportes resumidos de estos acontecimientos; las conversaciones fueron más largas y más extensas, y más repetidas, esa es la razón por la que usted tiene afirmaciones diferentes al comparar los registros de los Evangelios, porque no fueron nada más una afirmación, una respuesta, un movimiento, un acto, ese es simplemente un reporte de esto de una manera condensada. No sabemos cuánto tiempo le tomó a Jesús  hablarle a la mujer, hablar a la mujer, a la multitud acerca de la mujer, enseñar; pero quizás horas, quizás horas debido al tiempo que tomaron para llegar a la casa, pasando en medio de la multitud que los aplastaba a la casa; están en una conmoción, y la gente está llorando en voz alta, y lamentándose.

¿Qué le dice eso a usted? El funeral estaba llevándose a cabo a toda fuerza; ha pasado tiempo para que se disemine el conocimiento de la muerte de la niña, para que la gente que llora, y los que tocan las flautas –hablaremos de ellos en un momento– para que ellos fueran invitados, todo mundo está ahí en este caos que se está llevando a todo vapor, y de nuevo veo cómo Jesús no puede ser perturbado en esto, Él nunca se mueve en pánico, nunca, Él se mueve con tanta calma, con tanta tranquilidad de una cosa a otra en los propósitos de Dios.

La conmoción fue estimulada por, Mateo 9:23, diciendo que estaban los que tocaban la flauta, y Mateo dice que la multitud estaba en un desorden ruidoso. Ahora, necesito decirle que esto es un funeral diferente del que usted ha asistido, yo nunca he estado en un funeral que es un caos lleno de ruido; de hecho, normalmente cuando usted va a un funeral, usted va a una funeraria, hay un letrero que está afuera de la puerta que dice: “Por favor, guarde silencio”, “Silencio por favor”, la gente habla en murmullos, y todo mundo se mueve lentamente, no queriendo causar ningún tipo de molestia, y el órgano toca de manera suave; así hacemos los funerales, nosotros hacemos los funerales en ese tipo de manera sombría en el mundo occidental. Así no lo hacían en el mundo oriental, y ni siquiera es hecho así en la actualidad. Permítame decirle lo que estaba pasando aquí, podemos ver esto a partir de la historia.

Los funerales judíos tenían tres elementos que eran algo excepcionales para nosotros; uno, usted venía y expresaba su tristeza en voz alta, usted gritaba, se lamentaba y todo mundo hace eso, y se demanda que usted rasgue su ropa; muy bien, entonces cuando usted va a un funeral en nuestro ambiente, usted encuentra buena ropa, cuando iba a un funeral en ese entonces, y sabía que iba a tener que rasgarlo, iba a tener que rasgar su ropa, usted tenía que encontrar algo que no le molestara romper; esto era tan serio para ellos, que la tradición judía terminó con 39 normas en cómo rasgar su ropa, supongo que había gente que se hablaba el uno al otro acerca de las normas para que no dejaran nada afuera.

Rasgarlo se hacía por ejemplo cuando usted estaba de pie; si usted estaba relacionado con la persona muerta, usted tenía que romper su ropa directamente sobre el corazón; si usted no estaba relacionado con la persona, usted podía romper su ropa en algún punto diferente, cerca del corazón; y por cierto, la rotura debía estar ahí, y el atuendo debía ser usado durante más de 30 días para que usted continuara mostrando su actitud de lloro; usted podía coserlo por razones obvias, pero originalmente tenía que tener una rotura lo suficientemente grande como para que pudieran meter usted su puño. La gente con mayor recato, rasgaba su ropa interior, o usaba la ropa que estaba rota al revés; la tradición llegó a desarrollarse de tal manera que usted podía coserlo de manera suelta, pero tenía que ser evidente que había sido roto.

Entonces, usted tiene gente aquí que está llorando, está lamentándose en voz alta, y están rompiendo su ropa. Ahora, el segundo elemento de un funeral era que usted traía a llorones profesionales, que habían desarrollado el arte de gritar; y al llorar en voz alta en cierta manera motivaban a los demás a hacer lo mismo, podría decir para que el resto de la gente estuviera también lamentándose en voz alta; la agonía era magnificada, no era callada, en silencio. Y después lo tercero que tenían eran flautas que se tocaban, esos eran los instrumentos más comunes, y muchas personas podían tocar la flauta, y todos se aparecían con sus flautas, y tocaban notas no coordinadas, y caos de cosas que no se coordinaban; entonces, si usted llegaba a un acontecimiento como ése, usted ni siquiera creía que era un funeral, usted pensaría que era un acontecimiento musical contemporáneo, ¡sí! Los más pobres de los israelitas tenían que tener por lo menos dos flautas y una mujer que lloraba, de hecho, esto era parte del mundo antiguo.

Séneca, el estadista romano, reportaba que había tantos lloros y gritos en la muerte del emperador Claudio, que sintió que Claudio lo oyó desde la tumba, y eso era lo que estaba pasando, simplemente caos. Y Jesús, en esta tranquilidad majestuosa, entra. Versículo 39: “Y entrando les dijo: ¿Por qué alborotáis y lloráis? ¿Por qué alborotáis y lloráis? La niña no está muerta, sino duerme”. Según Lucas, Él dijo: “Dejen de llorar. ¿Por qué están llorando y haciendo esta turbación? No tiene sentido”. Mateo añade, Él dijo: “Sálganse, sálganse”, lenguaje fuerte. Pedro hizo lo mismo, usted recordará en el libro de Los Hechos, cuando llegó a la casa de Dorcas quien había muerto, también llamada Tábata, y él expulsó a todo mundo, y después por el poder de Cristo la resucitó de los muertos. Éste no es lugar para gritos, para lloros, deténganlo; éste es Jesús en esta autoridad majestuosa, magnífica.

Dice: “Sálganse”, literalmente la palabra griega “conténganse”, deténganse; este funeral se acabó. Bueno, esas palabras habían sacudido a la multitud, ¿podría imaginárselo? Habrían ofendido a los llorones que estaban haciendo lo que su tradición dictaba, y después el Señor explica por qué Él dijo: “Deténganse y sálganse. La niña no está muerta, sino duerme”. En ese momento, Jesús redefinió la muerte como una condición temporal; esa es la razón por la que Él usa la metáfora o la analogía del dormir; el sueño es una falta de conexión temporal, ¿no es cierto? Usted no es sensible al ambiente que lo rodea a usted. Cuando usted está dormido, usted no oye las conversaciones, usted no participa socialmente, usted está dormido; pero es una situación temporal.

Y Jesús está diciendo para esta niña: “Esto es simplemente temporal, está dormida, esto no es permanente”, a menos de que alguno de ellos hubieran visto otra resurrección que Jesús hubiera hecho, nunca en su vida habrían oído de alguien que hubiera sido resucitado de los muertos, y nunca se habrían referido inclusive a la muerte como sueño, como dormir, el dormir siendo algo temporal. Este concepto de la muerte como dormir, es retomado por los apóstoles, ¿no es cierto?, en el Nuevo Testamento. Al Apóstol Pablo le encanta referirse a los creyentes muriendo como “estando dormidos”, como él se refiere en 1ª de Tesalonicenses capítulo 4: “A todos aquellos que duermen en Jesús, que serán arrebatados en el rapto, Dios los va a resucitar”.

Los que conocemos al Señor Jesucristo cuando morimos, el cuerpo duerme. El alma inmediatamente en la presencia del Señor, ausente del cuerpo presente al Señor. Mucho mejor partir y estar con Cristo, ese es el alma, pero el cuerpo duerme hasta la resurrección gloriosa en el regreso de Cristo. Y entonces usted puede referirse a la muerte de un cristiano como una liberación del alma, a la presencia del Señor, pero el cuerpo duerme hasta el día de la resurrección, y entonces la muerte en un sentido para un cristiano se vuelve algo que es descrito como sueño porque es temporal, temporal, un estado temporal. Bueno, la reacción de todos estos que lloraban es bastante predecible supongo, en un sentido nos dice que Jairo pudo haber sido un creyente más bien aislado en el Señor Jesucristo porque no muestran respeto alguno hacia Jesús, versículo 40: “Y se burlaban de Él”, se burlaban de Él; y Lucas añade: “Sabiendo que ella había muerto” – digo, es obvio, unas cuantas horas han pasado, esta niña está azul, esta niña está muerta, han estado ahí, ¿qué estás diciendo?

¿La niña no ha muerto sino que está dormida? Jesús no respondió positivamente a ese tipo de burla, dice: “Mas Él echando fuera a todos”, ya les había dicho según Mateo que se salieran, pero no se habían ido, sino que más bien se quedaron y se burlaron de Él; y entonces Él comenzó a sacarlos, eso nos recordaría su limpieza del templo, ¿no es cierto? No sé cómo lo hizo pero los echó fuera, y vació el lugar. Su burla fue una máscara sobre una afirmación torpe, mostrando ignorancia; es la risa de alguien que se siente superior, es una risa de burla. Y por cierto, si usted puede ir de llorar y lamentarse, en una milésima de segundo a reírse, usted realmente no está llorando; pero el acto se acabó. En Lucas, si usted fuera a leer las palabras de Lucas acerca de esto, realmente se traduce de manera rica, es el verbo “katagelao”, y se traduce “se rieron de Él burlándose”, fue ese tipo de risa, la risa de ridículo, la risa de burla de superioridad supuesta. “¿Qué tipo de necio es éste que cree que esta niña meramente está dormida?”.

El mundo todavía se burla de la realidad del poder de Cristo sobre la muerte, pero eso no lo limita en manera alguna. Accesible, disponible, podía ser interrumpido, imparable, imperturbable, en calma perfecta; finalmente lo que puedo decir amable, quizás compasivo; el último punto aquí es simplemente su ternura, su amor, su bondad. Él vino, desplegó poder, la resurrección simplemente pudo haber sido un despliegue de poder, decir una palabra y se acabó; pero hay tanta ternura mostrada en esto, que vemos su corazón amoroso. De regreso al versículo 40: “Después de limpiar la casa, tomó al padre y a la madre de la niña”, usted tan solo puede verlos acercándose a ellos en la tristeza de ellos, y en el silencio después del caos; Él los toma literalmente, la implicación aquí es que Él de alguna manera quizás les colocó sus brazos sobre ellos, quizás los tomó de la mano, y a los que estaban con Él, Pedro, Jacobo y Juan, y entró donde estaba la niña, entró al lugar donde la niña estaba, lo cual nos dice que probablemente era un hombre próspero, con una casa grande con muchas habitaciones.

Entonces, Él entra a la habitación, y de nuevo, usted ve esta ternura tomando a la niña de la mano. Aquí de nuevo este toque tan personal. Esta sensibilidad tan tierna. Y le dijo a ella – y por cierto, solo Marcos nos da el arameo original; el idioma diario de Jesús fue el arameo, ese fue el idioma que hablaban en Israel; el Nuevo Testamento fue escrito en griego, los otros escritores nos dan la traducción griega: “Niña pequeña, levántate”. Marcos nos da las palabras mismas de Jesús en arameo: “Talita cumi”, que traducido es: “Niña, a ti te digo, levántate”. Talita significa una joven o un cordero, es como si dijera, pequeña cordera; usábamos ese tipo de términos cariñosos, ¿no es cierto? Le decíamos a un bebé pequeño, tu pequeño corderito cuando estamos con ellos, ¿no es cierto? No decimos eso después de que tienen más de 3 años o por ahí, usamos otros animales para describirlos; pero cuando son pequeños, pequeño corderito funciona bien, bastante bien.

No, éste todavía era un corderito a los ojos de Jesús, y tenía 12 años de edad, 12; ella era un cordero para esa familia; ese fue un término de cariño. “Cumi”, levántate; “Pequeña corderita, te digo, levántate”. ¿Entiende lo que está pasando aquí? Jesús le está hablando a una niña muerta. Y Lucas dice: “Inmediatamente el espíritu de ella regresó”, y ella estaba viva; aliento en la persona de ella, vida, alma, su espíritu regresó. Me encanta esto. Y luego, la niña se levantó y andaba sin terapia. Maravilloso. Digo, ¿cómo vas de estar muerto a levantarte y caminar? No es solo caminar, es “peripateo”, esto quiere decir que nunca se sentó, simplemente camina todo el tiempo, y esto es exactamente lo que es el verbo “pateo”, caminar, “peripateo”, andar caminando por todos lados; ella simplemente se levantó y caminó por todos lados, no hubo necesidad de rehabilitación; esto es creador, ella no solo tuvo vida, sino que tuvo toda la fortaleza normal de una niña de 12 años; una joven sin rehabilitación de una enfermedad terminal, sin recuperación.

Pero así es en todo milagro que Jesús jamás realizó, no hay lugar en la Biblia en donde vinieron terapeutas o hubo rehabilitación para ayudarle a una persona que acababa de ser curada para recuperar su fortaleza, no sucede; todo milagro es un milagro completo. Valoro eso aún más en la actualidad, después de 60 sesiones de terapia simplemente para mi rodilla; ella tiene la suficiente edad, ese es el punto de decirle que ella tenía 12 años de edad y está viva, está saludable, ella puede caminar con una fuerza total, ¿y sabe una cosa? El Señor pudo haberla sanado desde lejos, Él no tenía que haber ido a la casa, ¿verdad? Él pudo haberla sanado desde lejos, Él pudo haber dicho: “No tengo tiempo de ir a tu casa, tengo muchas cosas que hacer aquí, pero voy a invocar el poder de Dios”.

Pero después algo habría estado ausente aquí, ¿qué habría sido? Habría sido el toque personal tierno, ¿no es cierto? Habría sido la compasión personal, tierna, empatía; llamemos ese último punto compasión, esa es una palabra que simplemente incluye la amabilidad, la empatía, el amor y todo; y Él es tan sensible. Al final del versículo 43 Él dijo que se le diese de comer; bueno, eso es bastante sensible, porque una vez que ella vivió, ¿puede imaginarse cómo el señor y la señora Jairo, habrían estado respondiendo, y el resto de los pequeños “Jairos” que habrían estado ahí? Digo, habría habido una reunión ahí, ¿no es cierto? Y estaban tratando de procesar simplemente lo que estaba pasando, y era una gran celebración, y había gran gozo, y había una emoción y amor fluyendo entre todos ellos, y hombre, nadie habría pensado en darle a ella algo de comer; hay algo tan normal en eso, ¿no es cierto?

Digo, fue un milagro, pero aún así ella es un ser humano en un cuerpo físico, y ella necesita comer, ella no había comido en mucho tiempo si había tenido una enfermedad terminal. La sensibilidad tierna de eso, Jesús la muestra preocupándose por su necesidad más simple de comida, de nutrición, de sustento; y bueno, de nuevo su ternura es evidente a la respuesta, obsérvela, versículo 42: “Y se espantaron grandemente”. Por cierto, ahí en el griego la palabra “inmediatamente” aparece, muchas veces aparece en los milagros de Jesús, simplemente para afirmar el punto que he estado tratando de explicarle; cuando Él curó a alguien fue inmediato y fue permanente, e inmediatamente hubo un asombro completo por parte de los padres y el resto de la gente que estuvo ahí en el cuarto, incluyendo a los tres apóstoles: Pedro, Jacobo y Juan.

El verbo “axistemi” literalmente significa “estar fuera de sí”, estar fuera de sí con asombro; en otras palabras, usted no tiene una explicación lógica para lo que acaba de ver. La misma palabra es usada en el capítulo 3, versículo 21, y traducida “fuera de sí mismo”; también es usada en 2ª de Corintios 5:13, “más allá de nosotros mismos”. Digo, esto es simplemente inexplicable, esto no sucede nada más. Respuesta común, por cierto, ante la demostración de poder divino por parte de nuestro Señor. Y después, finalmente todavía en la categoría de su gran amor, Él les dio órdenes estrictas, versículo 43, de no decirle a nadie acerca de esto. ¿No decirle a nadie nada acerca de esto?

Ahora nos estamos acostumbrando a esto, ¿no es cierto? Capítulo 1, versículo 25, 34, 44; capítulo 3, versículo 12 aquí; capítulo 7, versículo 36; versículo 26 y 30 del capítulo 8; versículo 9, del capítulo 9. ¿Por qué es que Él siempre dice esto? ¿Por qué no les dice que esparzan esto? Ciertamente la fe de Jairo ha sido confirmada, ¿no lo pensaría usted indicada? Y usted tiene que entender también que había una conversación ahí en esa casa con Jairo, y Jesús y la familia, nada más que no tenemos el registro de esa conversación; pero la fe de Jairo fue confirmada. Yo creo que vamos a conocer a Jairo en el cielo, es muy probable que esa niña pequeña también; la fortaleza de la fe de Pedro, Jacobo y Juan ciertamente fue incrementada, ¿no pensaría eso usted? Si eso fortaleció su fe, ¿por qué no esparcirlo? Nuestro Señor da esta afirmación explícita: “No hagan eso”, pero Él no nos dice por qué. De hecho, cada vez que se registra que Él dijo eso en los Evangelios, nunca se nos dice por qué dijo eso Él, nunca.

Pero permítame presentarle algunas sugerencias. Número uno, Él pudo haberlo dicho para evitar una estampida en la casa, para darle a la familia tiempo para alimentar a la niña, y celebrar, y regocijarse, y darle a Él más tiempo para instruir y enseñar; si ellos hubieran salido inmediatamente de la casa como usted tiende a hacerlo y esparcir esto por todos lados, habría habido una respuesta sensacional y curiosidad que habría llevado a la multitud a la casa, y habría debilitado a Jesús de hacer lo que Él quería hacer, y robarle tiempo preciado a esa familia, y esa reunión, y posiblemente eso está detrás de la afirmación que necesitan darle algo de comer a ella, eso es lo primero que necesitan hacer es cuidar de ella antes de que atraiga una multitud. ¿Estaba eso en su mente? ¿En la mente de Él?

También es posible que Jesús dijo esto, porque Él sabía que las multitudes tenían estas expectativas mesiánicas, ¿verdad? Ahora, los judíos estaban esperando un mesías, que era un mesías que simplemente viniera para demostrar un poder divino inmenso, y usar ese poder para derrocar a Roma, y usar ese poder para proveer todo lo que necesitaban, y todo lo que se les había prometido en los pactos abrahámicos y davídicos; se creía que Jesús era ese Mesías, y si eso se hubiera salido de control, las multitudes podían llegar a ser muy agresivas, y podrían haber tratado de forzarlo a que cumpliera con una función que nunca Él habría buscado. Lea Juan 6:15 donde dice: “Después de que Él los alimentó a todos, trataron de forzarlo para que fuera un rey”. ¿Acaso Él estaba tratando de mantener la flama de expectativa mesiánica baja y no alimentarla con un reporte de una resurrección?

O en tercer lugar, quizás fue porque Él se vio motivado a no incrementar el temor y el odio de los escribas y fariseos quienes eran sus enemigos; si la multitud se emocionaba, entonces Jesús se volvía una amenaza más grande, y ellos habrían incrementado su enemistad, y habrían tenido que hacer algo para detener esa amenaza, y en una acción prematura en contra de Él pudieron haber buscado a Jesús para matarlo. Ya habían intentado eso, ¿verdad? Hasta Nazaret, en su propia ciudad, trataron de aventarlo de un acantilado. Él no quería eso, Él no quería que las expectativas mesiánicas equivocadas se incrementaran, eso es verdad; Él no iba a ser matado en su agenda, sino en la agenda de Dios, en el tiempo de Dios, en el lugar de Dios, y a la manera de Dios; y creo que esas son maneras válidas de entender eso.

Pero creo que hay una que es la culminación de todas, y es ésta: No era tiempo para el Evangelio, no era tiempo para esparcir el mensaje de Jesucristo, era tiempo de escucharlo a Él. Pero no era tiempo aún de salir con el mensaje. ¿Qué quiero decir con eso? Hasta la cruz, la cual está a unos cuantos meses de distancia, hasta la cruz, el entendimiento completo de su misión no puede ser conocido, no puede ser conocido. La gente puede ser salvada al arrepentirse y creer en Él como un santo del Antiguo Testamento, pero el mensaje que debe ser proclamado es un mensaje que tiene en el corazón mismo del mensaje, la cruz, la cruz. Sí, Él es el obrador de milagros, pero mucho más que eso, sí, Él es el Maestro más grande que jamás ha vivido; sí, pero más allá de eso, Él es el Santo, Él es el Hijo de Dios.

Pero para entender de manera completa su misión, usted debe entender su muerte, porque es ahí donde Él es revelado como Redentor y Salvador, y sustituto de los pecadores; ahí es donde usted realmente ve al Hijo de Dios. Esta es la razón por la que la primera vez que alguna persona dice: “Éste es el Hijo de Dios”, es en la cruz; el centurión, viendo a Cristo crucificado, oyendo el eco de su mensaje, entendiendo la verdad, él dice: “Verdaderamente éste es el Hijo de Dios”. La historia completa debe incluir la cruz. Después de la cruz, la resurrección; después de la resurrección, Jesús entonces dice esto: “Id”, ¿a dónde?, “A todo el mundo, y predicad el Evangelio”.

La historia todavía no está completa. Él puede ser visto como un conquistador de demonios, conquistador de enfermedad, conquistador de la muerte; pero Él no puede ser entendido de manera completa hasta que usted lo ve como el conquistador del pecado en la cruz, como nuestro sustituto y nuestro redentor. Su muerte en la cruz entonces ratificada por su resurrección gloriosa, eso lo capacita a Él no solo a dar vida temporal a una niña muerta, sino a dar vida eterna a un alma espiritualmente muerta; la cruz es todo, y esa es la razón por la que Pablo dice en 1ª de Corintios 2:2: “Yo determiné a no saber nada entre vosotros, excepto a Jesucristo y Él crucificado, predicamos a Cristo crucificado”. Qué ejemplo de ministerio es Él.

Accesible, disponible, puede ser interrumpido, imparable, imperturbable, lleno de amor, y el acto definitivo de su amor, el acto definitivo de su compasión es el sacrificio de Sí mismo. Guarden el mensaje hasta que la historia esté completa; y nosotros, de este lado de la cruz, tenemos el mensaje completo. ¿No estamos agradecidos por ello?

Padre, te damos gracias por Tu palabra de nuevo, conforme entramos a la vida de nuestro Salvador. Cuán emocionante es pasar un día con Él, y asistir a un funeral con Él, y estar en una resurrección con Él, y entender que la cruz inclusive en ese entonces estaba en su corazón, apenas unos meses de distancia. Te damos gracias porque Él entregó su vida, que Él es más que un obrador de milagros, más que un Maestro; Él es el Redentor, el Salvador, el que entregó su vida en nuestro lugar. Te alabamos por eso. Pedimos, Señor, que Tú, por Tu gracia, grabes la verdad del Evangelio de Cristo, quien se entregó a Sí mismo por pecadores, y resucitó de manera triunfal sobre la muerte para que ellos también, los que creen en Él, pudieran vivir para siempre. Que ese mensaje eche raíces en todo corazón, abre el corazón a un verdadero entendimiento del pecado, la necesidad del arrepentimiento y fe en Cristo nuestro Salvador, nuestro Redentor. Esta es nuestra oración, en su Nombre. Amén.

 

 

 

 

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