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Quiero que abra su Biblia en el octavo capítulo del Evangelio de Marcos. Cada uno de estos párrafos, cada una de estas secciones es única; varían en énfasis y en tono, y en teología; es difícil ser coherente en caer en algún tipo de patrón semana tras semana, porque son tan diferentes, únicos en sí. Estos registros maravillosos de los acontecimientos históricos de la vida de nuestro Señor, los sermones cambian en forma y estilo de semana a semana, dependiendo de la naturaleza del texto. Y simplemente digo esto esta semana que vamos a estar estudiando una historia de un milagro en los versículos 22 al 26, y en una primera lectura podríamos decir que leemos la historia, y agradecerle al Señor por el milagro, y terminar en oración porque es lo suficientemente simple como para que un niño lo entienda, no necesita mucha explicación; es una joya con toda seguridad, como lo son todos los milagros de Jesús, claro; pero es el contexto en el que es colocado que le da un significado excepcional.

Y a expensas de ser un poco técnico, quiero asegurarme de que entienda, no solo la historia, sino la importancia de la historia, y cómo encaja en el Evangelio de Marcos; en la cronología de la vida de Cristo, en el lugar de la instrucción con respecto a los discípulos, y cómo eso se aplica a nosotros. Entonces, vamos a ver tres cosas. La importancia de la historia será lo único que veremos, la historia en sí misma; pero antes de que hagamos eso, veremos el contexto en el que la historia es contada; esto puede parecer un poco más como un salón de clases, y está bien, porque queremos aprender juntos.

Capítulo 8, versículo 22: “Vino luego a Betsaida, y le trajeron un ciego, y le rogaron que le tocase. Entonces, tomando la mano del ciego, le sacó fuera de la aldea, y escupiendo en sus ojos, le puso las manos encima, y le preguntó si veía algo; él, mirando, dijo: Veo los hombres como árboles, pero los veo que andan. Luego le puso otra vez las manos sobre los ojos, y le hizo que mirase, y fue restablecido, y vio de lejos y claramente a todos. Y lo envió a su casa diciendo: No entres a la aldea”. Ahora, si usted ha estado con nosotros en Marcos, hay algunas cosas conocidas aquí, ¿no es cierto? Usted podrá decir: “Entiendo esto de manera perfecta”, y probablemente estaría en lo correcto; pero quiero enriquecer el contexto y la importancia de esto.

En primer lugar, no podemos llegar a estar tan familiarizados con los milagros, que pasamos por alto la realidad de qué cosa tan asombrosa, fue un milagro en esa era de la historia humana. Las enfermedades estaban en todos lados, realmente no había conocimiento de lo que causaba la enfermedad; no habían curas para nada; la primera cura real no apareció sino hasta el siglo XIX. Fuera lo que fuera que usted tenía, usted lo tenía y vivía con ello; y los inventos que se ofrecían para curar las enfermedades eran raros y hasta simpáticos, si no es que patéticos. La cura para la ceguera, según una fuente muy confiada, era sangre de gallo mezclada con miel de abeja, frotada en los ojos.

Los defectos congénitos y la enfermedad venérea, y una falta de salubridad, infecciones, accidentes, enfermedades de todo tipo, todo esto contribuía a que la gente fuera ciega, y muchas personas estaban ciegas; y de hecho, Juan el Bautista envió a algunos de sus seguidores a Jesús para ver si de hecho Él era el Mesías, porque aunque Juan lo presentó como el Cordero de Dios que quita el pecado del mundo, no parecía como si Él estuviera quitando el pecado del mundo, o que estuviese estableciendo el reino mesiánico; y Juan quería revisar y asegurarse de que tenía la persona correcta, y entonces dijeron: “¿Realmente eres el Cristo o debemos buscar a alguien más? Nuestro maestro Juan quiere saber”, y Jesús respondió de una manera muy interesante, Él respondió a decir en una afirmación: “Dile a Juan, los ciegos reciben su vista”.

Esta fue una marca de su ministerio en un mundo en donde nadie jamás realmente era curado de nada. La gente ciega normalmente eran expulsados por la sociedad, eran vistos como habiendo sido maldecidos por Dios, esa es la razón por la que en Juan 9 los líderes de Israel vienen a Jesús, y lo desacreditan en toda manera que pueden; usted recuerda la historia. Aunque Él acaba de curar a un hombre que nació ciego, ¿recuerda la historia en Juan 9? ¿Y usted recuerda el testimonio del hombre cuando dijeron: Quién es este Jesús; y él dijo: No sé quién es, pero sé que antes era ciego y ahora veo? ¿Y usted se acuerda cómo iniciaron la conversación? Ellos dijeron: “¿Quién pecó? ¿Este hombre o sus padres?”, Juan 9:1-2, porque si usted era ciego, según su teología, usted había sido maldecido por Dios; y ese era el caso de cualquier deformidad, cualquier defecto, cualquier enfermedad. 

Su teología básicamente se alineaba con la de los amigos de Job, quienes asumieron que debido a que Job estaba teniendo muchos problemas, había mucho pecado en su vida. Entonces, eran expulsados de la sinagoga este tipo de personas, y eran aislados de cualquier actividad social y la vida, y quizás únicamente su familia y los amigos llevaban a tocarlos, eran los intocables, los fariseos no los tocaban, los saduceos –otros separatistas– no querían tocarlos, los rabinos no querían tocarlos; entonces, estas personas están en una categoría desesperada. Tiene que entender, de nuevo, que el hecho de que Jesús entrara en ese mundo, en ese tiempo, con esa cantidad tan grande de enfermedades como parte de la vida; y una teología que junto con eso, junto con la enfermedad por todos lados, básicamente decía que está siendo maldecido por Dios; y literalmente Él expulsó la enfermedad de la tierra de Israel y curó a todo mundo que vino a Él.

Hubo una afirmación inmensa que se estaba haciendo acerca de la compasión de Dios, y el poder de Cristo. Digo, no había habido nada como esto en la memoria de alguien porque nunca nada jamás había habido algo así en la historia del mundo. Entonces, no podemos descontar el impacto masivo de la revelación de Jesucristo como el que expulsó la enfermedad de Israel durante los años de su ministerio. Jesús realizó miles de milagros, este simplemente es uno; pero resulta que está en un contexto excepcional, y tiene una importancia única.

Permítame hablar del contexto simplemente para entender la historia. En primer lugar, tiene el elemento excepcional de ser uno de dos milagros que usted encuentra solo en Marcos. Hay muchos milagros que cuentan Mateo y Lucas, que Mateo, Lucas y Juan cuentan, que están por lo tanto en más de un Evangelio; solo hay dos en el Evangelio de Marcos que no están en ningún otro lugar, y estos dos aparecen; éste, y el que está en el capítulo 7, en donde Jesús curó al que era un hombre sordo y mudo. ¿Se acuerda de ese? Ahí en el versículo 32, del capítulo 7, es interesante leerlo debido a los paralelos. Le trajeron a uno que estaba sordo, así como le trajeron al hombre ciego; le rogaron que le colocara su mano sobre él, así como le pidieron que al hombre ciego Jesús lo tocara; y de nuevo, Jesús lo tomó a un lado de la multitud, así como lo hizo con el hombre ciego, lo sacó de la aldea, le colocó sus dedos en sus oídos, lo tocó; escupió, tocó su lengua, así como tocó los ojos del hombre ciego, y les colocó saliva. Y después de nuevo en el versículo 36, Él dio órdenes que no le contaran a nadie, así como lo hizo en el caso del hombre ciego que acabamos de leer.

Entonces, hay algunas semejanzas en estos dos relatos, lo cual nos lleva a creer que éste fue un patrón en la manera en la que Jesús curó. Pero en esta historia en particular del hombre ciego, y la que acabo de leer del capítulo 7, son las únicas dos que Marcos registra que tienen estas semejanzas que los otros escritores no registran; y entonces, nos dan una idea cómo Jesús curó. Cronológicamente el milagro que le acabo de leer acerca del hombre ciego en Betsaida, es el último milagro en Galilea registrado por Marcos, es la firma final de Jesús. Ahora, usted sabe que estamos al final de su ministerio cronológicamente en Galilea, ¿verdad?

Ahí atrás en el versículo 13 dice: “Dejándolos”. Él había estado en la costa noroeste, en el área que estaba primordialmente poblada, un área dominada por los judíos, y Él se fue; después de un conflicto final, su último conflicto galileo con los fariseos y los saduceos, Él se fue; y eso es simbólico. Y Él esencialmente dejó Galilea, y se fue a la costa noreste; técnicamente estaba todavía en Galilea, pero en la ciudad de Betsaida; usted realmente estaba bajo el gobierno del tetrarca de Felipe Herodes, el hijo idumeo de Herodes el Grande, y Él estaba bajo Roma, entonces había una influencia romana.

Y Betsaida había sido renombrada Betsaida Julia, debido a que Herodes la había nombrado Julia en honor a una de las hijas de César Augusto; entonces Él estaba pegado a Roma, había cierta presencia romana, y era una especie de ciudad que estaban en la orilla de Galilea, no lejos inclusive de Decápolis que era un área gentil, un poco al este y al sur. Entonces, Él se está alejando de Galilea. Después de esto, Él va a más de 30 kilómetros al norte, a otra área gentil llamada Cesarea de Filipos, hace un milagro ahí, pero esa no es Galilea. Y después hace un círculo de regreso por Galilea una vez más, con el único propósito de enseñarle a sus discípulos, y no tiene ministerio público, y va camino al otro lado del Jordán, y después por la parte de atrás del Jordán, por el territorio gentil dirigiéndose a Judea, para unos cuantos meses finales en la parte sur de Israel, y después a Jerusalén para morir y resucitar.

Entonces, cronológicamente éste es el último milagro de su ministerio en Galilea. Tiene algo de peso entonces debido a que está al final de todo lo que Él había hecho en Galilea. Geográficamente, como dije, está en la ciudad de Betsaida, el cual aunque es considerado parte de Galilea, y ciertamente judío, después de todo tres de los apóstoles eran de esa ciudad: Pedro, Andrés y Felipe. Realmente se está alejando del centro de Galilea. Ahora, usted sabe, ¿no es cierto?, que desde el capítulo 7, versículo 24, Él comenzó un ministerio ahí en Tiro, Sidón, y después bajó a Decápolis; Él había estado moviéndose por áreas gentiles; realmente había acabado en Galilea, y la geografía muestra eso.

Es un día triste para Galilea. E inclusive en este caso, cuando le traen este hombre, y no sabemos por qué Él estaba en Betsaida, pero Él estaba ahí para enseñar a sus discípulos; ellos estuvieron con Él cuando Él fue ahí. El ministerio público se había acabado, alguien supo que Él estaba ahí, y trajeron a este hombre, pero ya no habrá más ministerio público; y entonces Él saca al hombre de la aldea, lo aísla. ¿Se acuerda usted de que dijo ahí atrás en el versículo 12, cuando dijeron: Queremos una señal del cielo? En el versículo 11 Él dijo: “De cierto, os digo, que ninguna señal será dada a esta generación, a esta gente, ya acabé con las señales, he hecho suficientes, no necesitan más”. Entonces, inclusive la geografía es importante conforme se mueve al borde de ahí y se va.

Inclusive hay un cambio literario aquí también. Este milagro realmente es el principio del acto segundo del drama histórico de Marcos. El primer acto es el ministerio público de Jesús con la gente, el segundo acto es el ministerio privado de Jesús con los discípulos, el tercer acto es la pasión de Jesús. Muy bien. Entonces, estamos entrando en su ministerio privado. Un milagro privado final da lugar a su tiempo privado con los discípulos, y a partir de ahí Él va con ellos a Cesarea de Filipos, y de regreso por Galilea, sin ningún ministerio público, es tiempo para la preparación de sus discípulos. Algunos escritores han dicho que este es un punto tan importante históricamente, que podría ser llamado la división continental del Evangelio de Marcos; todo lo que está antes de esto está llevando a este punto, y todo lo que viene después de esto se desprende de aquí.

Y la cúspide real de la división continental es el capítulo 8, versículos 27 al 30, el siguiente pasaje que veremos la próxima semana en donde Pedro dice: “Tú eres el Cristo”, esa es la confesión de pináculo; ningún ser humano ha dicho eso en Marcos aún; los demonios lo han dicho, los demonios han dicho: “Sabemos que eres el Santo de Dios”, pero esa confesión no ha salido de los labios de ningún ser humano aún. Se vuelve la confesión de pináculo. Capítulo 8, versículos 27 al 30, y esa confesión indica la conversión verdadera de los apóstoles, su salvación, y después su preparación inicia de manera seria hasta llegar a la pasión de Cristo, el cual es el acto tercero y final. Entonces, ese es el contexto en el que este pequeño milagro aparece. Lleva el ministerio galileo a su fin, y comienza el ministerio privado de Jesús con sus discípulos.

Ahora veamos la historia, ese es el contexto, veamos la historia. Y tiene el sentir de un relato de un testigo ocular, eso no debe sorprendernos; dice usted: “Bueno, Juan Marcos no habría estado ahí”, no, claro que no, él no fue uno de los apóstoles ni fue uno de los primeros discípulos de Jesús, él vino después. Entonces, ¿cómo es que esto se convierte en un relato de un testigo ocular? ¿Quién fue el mentor de Juan Marcos? Juan estaba escribiendo su Evangelio a los Romanos en la ciudad de Roma, bajo la influencia, y como su fuente, Pedro; Pedro fue su fuente. Entonces, Pedro, quien era de la ciudad de la aldea de Betsaida, habría estado familiarizado con esto, y se convirtió en la fuente de esto para Marcos; entonces tiene conexiones de un testigo ocular.

Vayamos al versículo 22: “Vino luego a Betsaida”, lo cual significa ‘casa de pesca’, y eso, por cierto, fue cerca de donde Jesús alimentó a los cinco mil hombres más mujeres y niños, ¿verdad?, registrado allá atrás en el capítulo 6, versículos 33 al 34; quizás 20 a 25 mil personas, Él creó peces y pan para ellos, ¿se acuerda de eso? Eso sucedió cerca de aquí. Ahora, un milagro de alimentar a 25 mil personas habría sido bien conocido para la aldea local, y muchas de las personas en esa aldea habrían sido alimentadas en esa comida; están muy, muy familiarizadas con Jesús, muy familiarizadas. Otra cosa que debemos señalar, el lugar aquí es llamado en el versículo 23, ‘la aldea’, ‘la aldea’; pero Lucas 9:10 se refiere a ella como una ciudad, una ‘polis’, ¿era una aldea o era una ciudad?

Bueno, la respuesta es que se volvió una ciudad; siempre había sido una villa. Se volvió una ciudad porque Herodes Felipe quería mejorarla, agrandarla, desarrollarla, e hizo eso; se involucró en algo de desarrollo de Betsaida, y ahí fue cuando la nombró en honor a la hija de César Augusto, y la desarrollo hasta llegar a ser una ciudad; pero siempre había sido una aldea. Y sí, este es el relato de un testigo ocular, y Pedro es el testigo ocular, probablemente él habría sido conocido a él y su familia antes de él como la aldea de Betsaida, una aldea, su nombre sentimental, su nombre conocido, una ciudad y su nueva identidad. No está lejos de Capernaúm, al este de Capernaúm.

Los milagros que Jesús realizó en Capernaúm se dispersaron hasta Nazaret, el cual estaba más al oeste que Betsaida que estaba al este. Entonces, fuera cual fuera lo que el Señor estaba haciendo, fuera el lugar en el que lo estuviera haciendo, la noticia se había esparcido por todos lados; de hecho, la verdad del asunto es que Betsaida había sido muy expuesta a Jesús y a su poder milagroso, entonces Jesús se aparece aquí en la aldea; dice usted: “¿No habría tratado Él de mantenerlo en silencio?”. Pero recuerde, éste es el hogar de Pedro, éste es el hogar de Andrés, éste es el hogar de Felipe, y los jóvenes que venían de ese lugar verían a su familia, y se habría esparcido la noticia de que Jesús estaba ahí.

Y unas personas locales entonces traen a un hombre ciego a Jesús, y saben que Él sana a todo mundo de todo, y le rogaron que lo tocara. Ahora, solo quiero comentar algo de esto. Jesús curó al tocar a la gente, y usted tiene que entender que eran intocables. La institución religiosa no tocaba a la gente como ésta, maldecía a la gente; eran inmundos ceremonialmente, gente expulsada de la sinagoga; pero Jesús simplemente violó ese enfoque convencional, y realmente es algo maravilloso ver esto si usted regresa al capítulo 1, porque caracterizó todas sus curaciones.

La suegra de Simón estaba enferma con una fiebre, y le hablaron a Jesús acerca de esto, entonces Él vino a ella, versículo 31, y la levantó por la mano. Ahí en el versículo 40, un leproso viene a Jesús, cae sobre sus rodillas, y dice: “Si quieres, puedes limpiarme”, y movido con compasión, Jesús estiró su mano y lo tocó y le dijo: “Quiero. Sé limpio”. Usted no toca a la gente, usted no toca a los leprosos con toda seguridad; Jesús tocó a estas personas. Capítulo 3, versículo 10, Él curó a muchos con el resultado de que todos aquellos que tuvieron aflicciones le rodeaban para tocarlo. Él fue identificado como alguien que curaba mediante un toque, y la gente clamaba por acercarse lo suficiente a Él para recibir ese toque.

Cuando una multitud grande se congregó en torno a Él, ahí en la costa del lago, versículo 22 del capítulo 5, uno de los oficiales de la sinagoga llamado Jairo, se acercó y cayó a sus pies y le contó de su pequeña hija, y él dijo: “Ella está al punto de la muerte. Por favor ven, y coloca tus manos sobre ella”. Todo mundo sabía que así era como Él curaba; Él coloca sus manos sobre ti, todo tiene que ver con el toque, Él te toca, tú lo tocas a Él. Y en medio de esa multitud, mientras que Jairo espera que Jesús se vaya y venga, una mujer aparece, quien ha tenido una hemorragia durante 12 años, y ella ha oído de Jesús, en el versículo 27, y ella está convencida de que si ella tan solo pudiera tocarlo, ella se va a curar, dice el versículo 28; entonces así lo hizo, y ella se curó.

Capítulo 6, versículo 5, Él no pudo hacer milagro ahí en su propia ciudad debido a su incredulidad, fuera de que Él colocó sus manos en unas cuantas personas enfermas, las curó. Versículo 56, del capítulo 6, a donde quiera que Él entraba, en aldeas o ciudades o en el campo, estaban colocando a los enfermos ahí en los lugares, rogándole que ellos tan solo pudieran tocar la orilla de su túnica, y todos lo que la tocaron eran curados. Hay algo muy tierno en esto, algo muy compasivo; Jesús no mantiene la distancia, Él no es como los líderes de Israel, Él toca a la gente, la gente lo toca a Él; éste es el Hijo de Dios que puede ser tocado. Hay algo tierno en eso, hay algo de compasión en eso. Ese es el corazón de Dios.

Dios no es indiferente, Dios no es trascendentalmente indiferente, Dios no está alejado. Me encanta lo que dice en Hebreos, que Él es afectado con los sentimientos de nuestras debilidades; y en su ser tocado en el corazón con la compasión, se manifestó en la encarnación con un toque físico. Ese es el toque personal que Dios quiere traer a la vida de toda persona que viene a Él. Él responde. Ellos sabían que así era como Él curaba; Él responde, versículo 23, al tomar al ciego de la mano, Él lo sacó de la aldea, después de escupir en sus ojos y colocarle sus manos sobre él, Él le preguntó: “¿Ves algo?”. Él hizo lo que ningún líder honorable, religioso haría; tomó a un hombre ciego de la mano, reconociendo, claro, que la gente ciega necesita ser guiada; Él lo sacó de la aldea para efectos de aislamiento y de privacidad.

Y después Él hizo lo que Él hizo con el hombre sordo en el capítulo 7. El hombre ciego en Juan 9, Él escupió en sus ojos, y Él colocó sus manos sobre él. ¿Por qué hace esto? No conozco la respuesta a eso, fuera de decir que éste es un símbolo de la transferencia de poder de Él al hombre; el toque, la saliva saliendo de su propia boca, tocando al hombre, simbolizó la transferencia de poder. No es un invento mágico, raro; el poder está en Cristo, el poder está en Cristo; fluye de Él a los ojos, de Él a los oídos, de tal manera que puede haber vista y oído.

Ahora, este es el único milagro en todos los cuatro Evangelios, en donde Jesús le pregunta a la persona curada algo, Él le hizo una pregunta: “¿Ves algo?”, este es el único milagro en dos etapas. Esto quiere decir, en donde Jesús, en dos toques, curó a un hombre. En una ocasión, Él colocó lodo en los ojos de un hombre, y el hombre tuvo que ir y lavarse, pero no fue sino hasta que él se lavó que él pudo ver. Aquí el hombre ve en dos etapas; este es el único milagro, y es el único en donde Jesús le pregunta al hombre que describa lo que le ha pasado. Entonces, al final del versículo 23 Él dice: “¿Ves algo?”, y él vio hacia arriba.

Ahora, eso no lo expresa muy bien, él vio hacia arriba, porque usted no sabe si él está curado si usted lee, “Y él vio hacia arriba”, porque ver hacia arriba en cierta manera significa que usted levanta su cabeza hacia nosotros. El verbo en sí es “anablepsis”, significa “blepo”, “ver”, “él levantó para ver”, sería una mejor manera de traducirlo; él recuperó su vista. Es exactamente el mismo verbo usado en el capítulo 10, versículo 51 y 52, para describir la curación de Bartimeo, el ciego, mismo verbo; y en ese caso es traducido “recuperar la vista”. Entonces, lo que realmente está diciendo es que él podía ver; es el mismo verbo usado en Juan 9, versículos 11, 15 y 18, para describir al hombre que nació ciego que Jesús curó; es la palabra que significa que él recuperó su vista.

Él vio, verbo compuesto. Él miró hacia arriba en el sentido de que él levantó sus ojos y vio. Y él dice eso, “veo hombres”; en el griego dice “veo los hombres”, “los hombres”. Él sabía que Jesús estaba asociado con los hombres, los apóstoles, los discípulos que estaban con Él, que habían cruzado con Él en la barca, que estaban con Él durante este periodo de preparación; querían ir a Judea con Él, y que se volverían parte del cimiento de la iglesia en el Día de Pentecostés, los apóstoles. “Ve a los hombres”. Quizás en la conversación que se estaba llevando a cabo afuera de la aldea, él descubrió quiénes eran los hombres, “veo a los hombres; no obstante, los veo como árboles andando, caminando”. ¿Qué está tratando de decir eso? No están enfocados. ¿Qué tal eso?

Ahora, si usted es ciego, aunque usted hubiera nacido ciego, usted básicamente sabe cómo es una persona, ¿verdad? Y usted sabe que hay una semejanza entre un árbol y una persona; las personas son verticales, y también los árboles; y su experiencia le indicó a él, que él podía ver a los hombres, pero no podía diferenciarse de los árboles, lo cual significa que no había un enfoque claro, era indistinto, vista imperfecta. Versículo 25: “Luego le puso otra vez las manos sobre los ojos y le hizo que mirase, y fue restablecido y vio de lejos y claramente a todos”. Tres palabras son usadas ahí, tres verbos son usados ahí para describir lo que le sucedió a este hombre después del segundo toque. Él tocó sus ojos otra vez.

Este es el único lugar en los cuatro Evangelios en donde Jesús llevó a cabo una curación en dos toques, y todo verbo, todo verbo compuesto que podía ser usado para describir la vista es usado en este pasaje, –hay unos cinco de ellos– todo tiene que ver con la vista desde todo aspecto; y las dos palabras para los ojos son usadas. Él escupió sobre sus ojos, Marcos usa una palabra; la segunda vez, Él coloca sus manos sobre sus ojos, y usa otra palabra; la primera palabra es “somata”, la segunda es “ophthalmos”, de donde obtiene usted oftalmología. Hay una riqueza aquí, todo verbo y toda palabra para ojo es usada.

Y el segundo toque trae una curación clínica de la manera más magnánima, cuando dice: “Mirase”. Eso es “diablepo”, literalmente “ver a través de”, una vista penetrante; se acabó la neblina, “ver a través de”, “ver con precisión” sería otra manera de entenderlo; y después él dice: “Fue restablecido de”, “apocatistemi”, lo cual significa “de regreso a la visión perfecta”. Creo que ver 20/20 es perfecto, por lo menos así lo categorizamos. Entonces, él de manera instantánea vio de manera perfecta, 20/20, o algo quizás inclusive más maravilloso que eso, más claro que eso, su vista fue restaurada lo que debía ser por el cador mismo; entonces él ve con precisión, él ve perfectamente.

Y después hay otro verbo, el último, “él comenzó y vio de lejos y claramente”. Hemos visto “anableplo”, “diablepo”, y aquí es “emblepo”, lo cual significa “fijar los ojos de uno”, esa simplemente es otra manera de decir que él podía enfocar sus ojos perfectamente y ver. Y la palabra es claramente, y de hecho significa “de lejos”. Su visión de cerca era perfecta, y su visión a distancia era perfecta. Dice usted: ¿Por qué estás siendo tan detallado en esto? Porque quiero que sepa que toda curación que jamás Jesús llevó a cabo, trajo a la persona de regreso a la perfección absoluta.

No hubo curación parcial, no como los curadores, sanadores de televisión; esta es visión perfecta, vista penetrante, una visión 20/20 perfecta, él puede ver de cerca claramente, él puede ver de lejos claramente; su visión de cerca y lejana es perfecta; el poder de enfocar, el poder de concentrarse, el poder de distinguir; él puede ver lo más pequeño en su mano, y él puede ver claramente lo que está lejos. Y este es un tipo de curación coherente, constante; no hubo rehabilitación, no hubo ayuda; una visión perfecta instantánea, total, completa, en dos pasos.

¿Por qué los dos pasos? No leo nada aquí que lo explique. ¿Usted sí? Voy a especular un poco más adelante acerca del porqué quizás; pero por ahora dejémoslo así. El versículo 26 entonces dice: “Y lo envió a su casa”; Él le dijo: “Ni siquiera entres, vete a casa”. Eso es lo mismo que Él hizo con el hombre sordo y mudo ahí en el capítulo 7 atrás, en el área gentil, pero ese hombre no obedeció, y la gente que estuvo ahí y vio el milagro no obedeció, y lo esparcieron por todos lados; pero esto es muy privado, y podemos asumir que el hombre hizo lo que se le dijo, lo envió a casa. La persona habría salido rápidamente, pero no sino hasta que Jesús y sus discípulos estuvieran fuera de la aldea.

Ahora recuerde, no hay más milagros en Galilea. “Ni siquiera entres a la aldea”. Esta instrucción es dada por nuestro Señor muchas veces, ¿acaso no la hemos visto muchas, muchas veces a lo largo del Evangelio de Marcos? “No le digas a nadie, no le cuentes a nadie, no le digas a nadie”, y hemos hablado del hecho de que Él no quiera traer a las multitudes que solo vienen para buscar emociones y milagros, Él no quiere incrementar el conflicto con los fariseos que realmente se vuelven más y más peligrosos, y amenazan más y más conforme Él se vuelve público; pero hay más que eso aquí. “No vayas a la aldea y no le digas a nadie”, hay algo muy especial para Betsaida en eso. Hablaremos de eso en unos minutos.

Pero también hay otro elemento en esto, y le he dicho esto también: Jesús no quiso ser conocido simplemente como un obrador de milagros, ¿verdad? E inclusive le dijo a los discípulos: “No digan nada”, porque el mensaje no va a estar completo hasta que la cruz y la resurrección sucedan, ¿verdad? Hasta la cruz y la resurrección, continuarán habiendo este tipo de prohibiciones. Bueno, esa es la historia.

Ahora, finalmente, ¿cuál es la importancia de esto? Vimos el contexto, la historia, ¿cuál es la importancia de esto? ¿Por qué es que Marcos, solo Marcos, registra este milagro, el último en Galilea? ¿Por qué razón? Bueno, le dije, este es el inicio del acto segundo, la preparación de los doce, este es un milagro privado, es para ellos. Y hay varios énfasis que se unen y brotan de este milagro; voy a ver si puedo ayudarle a entenderlos. Número uno, es una demostración de su Deidad, es una demostración de su Deidad. Sabemos que en la próxima sección, versículos 27 al 30, inmediatamente siguiendo este milagro, inmediatamente después de este milagro en la siguiente sección, viene el testimonio de Pedro en nombre de los discípulos, en su relato más pleno que es dado en Mateo: “Tú eres el Cristo, el Hijo del Dios Viviente”; proclaman su Deidad y su identidad como Mesías.

Y es una afirmación uniforme de lo que ellos han comenzado a entender cuando Él caminó sobre el agua, y ellos han dicho: “De cierto, verdaderamente Éste es el Hijo de Dios”, y ahora todo se une, Él es el Hijo de Dios, Él es el Mesías prometido, “Tú eres el Cristo, el Hijo del Dios Viviente”, esa es la gran confesión que es la cima, que establece la división continental en el Evangelio de Marcos. Nadie ha dicho eso aún; esa gran confesión viene aquí, siguiendo esta demostración de que Él es Dios, manifestado en el poder desplegado en este milagro; no es que necesitaban otro milagro, simplemente este es el milagro culminante, el final de toda la cantidad de miles de milagros que evidenciaron su Deidad, que los llevaron bajo el poder de Dios mismo a hacer esta confesión. Es una demostración de su Deidad, como lo fueron todos los milagros.

En segundo lugar, es una probada de su reino, es una probada de su reino. Los discípulos están preguntándose: “¿Qué está pasando con el reino? Miren, ¿dónde está el poder? No está en nuestras manos”, ellos querían sentarse a la diestra, a la mano derecha y a la mano izquierda de Jesús en el reino, ¿dónde está este reino? ¿Dónde está el poder? ¿Dónde estaba la autoridad? ¿Dónde estaba la gloria? ¿Dónde estaba el cumplimiento de todas las promesas hechas a Abraham y a David? ¿Dónde estaba la salvación de Israel, la salvación de las naciones? ¿Qué está pasando aquí? No estaba cumpliéndose como a ellos se les había enseñado, que supusieran cuando el Mesías viniera. Pero, no obstante, están recibiendo un vistazo del reino.

El salmista lo expresó de esta manera, viendo el poder de Dios que será desplegado en el reino: “Jehová”, Salmo 146:8, “abre los ojos de los ciegos, Jehová levanta a aquellos que están postrados, Jehová ama a los justos”. Isaías profetizó que ese tipo de vista dada a los ciegos marcaría al reino del Mesías cuando Él viniera, en Isaías 29:18 él dice: “En ese día el sordo oirá las palabras de un libro, y de su tristeza y oscuridad los ojos del ciego verán”; y de nuevo Isaías en el capítulo 35, describiendo el reino milenario, habla del hecho de que vendrá un día, versículo 5, “cuando los ojos de los ciegos serán abiertos, y los oídos de los sordos serán abiertos, y los cojos brincarán como un venado, y la lengua de los mudos gritará de gozo, y las aguas irrumpirán en el desierto, y los arroyos en el desierto”, y sigue.

Un camino de santidad, un camino que será llamado “camino de santidad”, será para todos aquellos que sean limpios, y ningún necio andará por ese camino; este es una probada, un anticipo, un adelanto de la gloria del reino, cuando las enfermedades físicas disminuyan. Y si alguien muere a la edad de 100, morirá como un bebé. No es un mundo del Edén, pero es un mundo pre-diluvio, vida larga, y bendición están por regresar. “Yo soy el Rey, este es una probada, un anticipo, un adelanto del poder del reino”; entonces usted tiene aquí una afirmación del reino, como también una demostración de la Deidad.

En tercer lugar, usted tiene una confirmación de juicio, tiene una confirmación de juicio. Betsaida no es nada más cualquier aldea, han sido muy expuestos a Jesús; y si usted recuerda esto, en el capítulo 11 de Mateo, Jesús, en el versículo 20, comenzó a denunciar las ciudades en donde la mayoría de sus milagros fueron hechos, las ciudades en donde la mayoría de sus milagros fueron hechos, porque no se arrepintieron; entonces, Él las denuncia, aquí están: “Ay de ti Corasín, ay de ti Betsaida”. Betsaida fue una aldea en donde la mayoría de sus milagros fueron realizados. Después Él dice esto, ¿cuál es la maldición?: “Si los milagros hubieran ocurrido en Tiro y en Sidón, que se hicieron en ti, Betsaida, se habrían arrepentido hace mucho tiempo atrás en silicio y en cenizas; no obstante, te digo, será más tolerable para Tiro y Sidón en el día del juicio que para ti”.

Y después Él pronuncia el mismo juicio contra Capernaúm, su cuartel general para su ministerio en Galilea, y eso es repetido en Lucas 10:13, lo mismo. Betsaida, el hogar de tres apóstoles, la escena de muchos, muchos, muchos milagros, incluyendo la alimentación de la gran multitud. Habían sido expuestos mucho al Señor y a su poder, sin embargo, fueron maldecidos. ¿Y cuál es esa maldición? Que en el juicio del Gran Trono Blanco, en el futuro, cuando todos los impíos lleguen al tribunal final, y todos llegarán ahí, todos los que jamás han vivido, todos los impíos vendrán al tribunal final del juicio del Gran Trono Blanco, y Dios los juzgará y los enviará al infierno eterno para siempre; ese juicio será pronunciado individualmente para la gente y los lugares.

Tiro y Sidón, idólatras, paganas, gentiles, notoriamente impías, una costa, un puerto conocido por su crimen, vicio, prostitución, violencia, por ser profanos, por ser injustos, avaros, condenados por el profeta Jeremías en el capítulo 25 al 47 de su profecía; culpables por vender esclavos judíos según Amós, capítulo 1, versículo 9, éste era un área vil, vil, vil. Tiro y Sidón fueron dos ciudades impías. Por otro lado, estaba Betsaida, judía, orgullosa de su legado religioso, orgullosa de su lealtad religiosa, una aldea con una sinagoga. La gente que viajaba al templo y a la adoración y al sacrificio, Jesús dice: “El infierno estará más caliente para los habitantes de Betsaida que para los habitantes de Tiro y Sidón, mucho peor”. Juicio mucho peores caen sobre ellos.

Nuestro Señor se va de Betsaida, nuestro Señor está negándole al hombre el derecho de regresar y contarle a la aldea lo que le había pasado a él; y de esta manera, asegurándole a los discípulos de la seriedad de esta maldición. Sí, necesitan entender la gracia, necesitan entender la compasión y la ternura de Jesús, y el toque de Jesús; pero sus discípulos necesitan entender también el juicio. Y debido a que Betsaida no se arrepintió cuando tuvieron tanta exposición a Cristo, tendrán un juicio mucho mayor. ¿Cuál es el punto de este milagro? Demostrar la Deidad, adelantar el reino, confirmar el juicio.

Hay un cuarto punto de quiebre que viene aquí. Jesús ahora se va de este lugar, y esta es la salida final, y no le ha ido bien desde el punto de vista de los discípulos, no ha salido bien, y Él ahora se va. ¿Va a mejorar la situación? No. Lo cuarto que quiero que observe es la declaración de muerte. Ellos saben que Él ha sido rechazado, y necesitan saber lo que está por venir. Entonces, a partir de aquí, conforme Él avanza en los últimos días en esa área, hay un tema en su enseñanza. Pase al versículo 31 del capítulo 8: “Y comenzó a enseñarles que le era necesario al Hijo del Hombre padecer mucho, y ser desechado por los ancianos, por los principales sacerdotes y por los escribas, y ser muerto, y resucitar después de tres días”. Él comenzó a enseñarles acerca de su muerte y resurrección; su rechazo, su trato terrible, su ejecución y su resurrección. 

Capítulo 9, versículo 31, están viajando por Galilea, esa pequeña gira privada, versículo 30, no quería que nadie supiera de esto, Él estaba enseñándole a sus discípulos acerca ¿de qué? “El Hijo del Hombre será entregado en manos de hombres, y le matarán, pero después de muerto resucitará al tercer día”. Capítulo 10, versículo 32: “Iban por el camino subiendo a Jerusalén, y Jesús iba adelante, y ellos se asombraron y le seguían con miedo. Entonces volviendo a tomar a los doce aparte, les comenzó a decir las cosas que le habían de acontecer. He aquí subimos a Jerusalén, y el Hijo del Hombre será entregado a los principales sacerdotes y a los escribas, y le condenarán a muerte, y le entregarán a los gentiles, y le escarnecerán, le azotarán, y escupirán en Él, y le matarán; mas al tercer día resucitará”.

Simplemente es una lección tras otra acerca de su muerte y resurrección. La sombra de la cruz ahora cae en el pequeño grupo. El tiempo se está agotando, Jesús habla siempre de su muerte y resurrección. Esto da lugar a un problema, y ese es otro asunto que tiene que ser visto aquí, y eso es la eliminación de la ignorancia. Ahora, los discípulos están teniendo dificultad en entender simplemente todo. De regreso en el capítulo 8, ¿se acuerda los versículos 17 y 18? Él está tratando de hablarles de la herejía y el peligro de la herejía, o la levadura de los fariseos, saduceos y herodianos; y lo único en lo que pueden pensar es en la comida, y entonces están hablando de eso, de dónde está el pan.

Y en el versículo 17, Él dice: “¿No ven, no entienden? ¿Tienen un corazón endurecido? ¿Teniendo ojos no ven? ¿Teniendo oídos no oyen? ¿No se acuerdan?”, esto muestra que necesitan mucha ayuda, necesitan que se elimine su ignorancia, tienen huecos enormes de ignorancia. “Sí, Tú eres el Cristo, el Hijo del Dios Viviente, aquí estamos, hemos dejado la oscuridad, y le hemos dado la espalda al judaísmo, te estamos siguiendo”; hombre, pero más allá de eso no entendieron mucho; y de hecho, su ignorancia aparece rápidamente cuando Jesús habla de su muerte.

Vea el versículo 31 del capítulo 8, en donde acabo de leerle, Él habla de que Él iba a ser matado, versículo 32, Él estaba presentando el asunto de manera clara, esto es bueno. ¿Sabe una cosa? Lo mejor que la gente jamás me puede decir como predicador es: Eso fue claro. Lo claro es bueno, ser simple es bueno. Es fácil que la gente tenga dificultad en entenderlo. Algunas veces se oye a la gente hablar y dice: “Hombre, eso yo no lo entendí”; mire, es fácil que la gente tenga dificultad en entenderlo. Lo único que usted necesita es que usted no sepa de qué está hablando; y si usted no sabe, nadie más va a saber, ¿muy bien? Es difícil ser claro porque tiene que entenderlo usted. Jesús fue claro, no dejó nada afuera; ya no hay un malentendido necesario aquí; no fue por parte del Maestro.

Y para mostrarle lo difícil que fue para ellos aceptar esto, Pedro lo jala a un lado y comienza a reprenderlo; eso es ser bastante osado: “No, Señor”. Entonces, oye lo que Él dijo, y se rehusaron a aceptarlo. Capítulo 9, versículo 31, lo leí, Él lo dice – y otras veces Él lo dice esto claro, de manera regular; todos estos verbos están en tiempo imperfecto, lo cual significa que están repetidos, son continuos: “El Hijo del Hombre va a ser entregado en manos de hombres, y ser matado, y después va a resucitar”, versículo 32. No entendieron la afirmación, pero les dio miedo preguntar. ¿Por qué les dio miedo preguntar? Le voy a decir por qué. Porque el último hombre que habló de esto se metió en problemas serios, porque Jesús le dijo: “Quítate de delante de Mí, Satanás”, eso va a callar a tu grupo rápidamente.

Me acuerdo cuando estuvo en el seminario, un hombre hizo una pregunta, le preguntó algo al Dr. Charles Feinberg el primer día de clase, Feinberg oyó la pregunta y le dijo: “Si no tienes preguntas más inteligentes que hacer, no tomes tiempo de la clase”. Oh, bueno, no creo que hubo otra pregunta el resto del semestre. Nadie va a decir nada después de que Pedro acaba de ser reprendido. Entonces, ahora ni siquiera quieren enfrentar esto. En el capítulo 10, el cual también leí, lo mismo, versículo 33 donde Él dice: “Voy a ser entregado en manos de los principales sacerdotes y los escribas, y me van a matar, y me van a entregar a los gentiles, se van a burlar de Mí, me van a escupir, me van a matar”.

Escuche esto: Jacobo y Juan, los dos hijos de Zebedeo, se acercaron a Jesús diciendo: “Maestro, queremos que hagas lo que nosotros te pidamos”. Es como que Él no dijo nada. Acaban de escucharlo, ignorarlo, a rechazarlo. “Hablemos de dónde vamos a estar en el reino, olvídate de eso”. Digo, eso es tan humano, ¿no es cierto? Cuando usted no lo quiere oír, primero lo oye; y si no lo quiere oír, usted hace una pregunta torpe, y eso lo cierra; y después usted termina ni siquiera oyéndolo. Necesitan ayuda, ¿no es cierto? Necesita que su ignorancia sea eliminada.

Entonces, ¿qué va a pasar? Capítulo 8, versículo 27, después de la gran confesión, comenzando en el versículo 31, es instrucción, instrucción, instrucción, pero es tan difícil para ellos. Pueden entender la parte del divorcio, pueden entender la parte del reino, pueden entender muchas de las lecciones que Jesús da; pero con lo que realmente tienen problemas es que Él va a morir; y ellos no lo entienden hasta su muerte, ¿no es cierto? En el camino a Emaús, Lucas 24:45-47, van caminando por el camino a Emaús, y están quejándose y gimiendo porque está muerto, y Él se aparece y los lleva al Antiguo Testamento y les muestra cómo Él tenía que sufrir y morir, y después resucitar, y Él se revela a Sí mismo a ellos. Entonces, ellos no estaban dispuestos a dejar que la luz de la muerte de Cristo y la resurrección de Cristo brillara en su mente oscurecida, sino hasta después de que sucedieron los acontecimientos; aunque estoy seguro de que fue un tema de la conversación de Jesús diariamente durante meses y meses y meses y meses.

Inclusive Marcos termina su Evangelio – Él termina el Evangelio en sí de Marcos, en el original termina en el 16:8, y lo último que usted encuentra en el 16:8 es la confusión de estos hombres por su muerte y resurrección. El versículo 8 termina de esta manera: “Salieron y huyeron de la tumba temblando en asombro, y no dijeron nada a nadie”, estaban temerosos; esa parte simplemente no podían aceptarla su muerte y su resurrección. Entonces, a partir de aquí, va a haber instrucción incluyendo su muerte y resurrección, la cual fue la parte más dura de entender para ellos, aunque hubieron muchas otras lecciones que les enseñó. Entonces, este milagro marca un momento muy, muy importante en la cronología de la vida de nuestro Señor.

Quiero decir algo más. Creo que este milagro sirve como una ilustración de vista espiritual, una ilustración de vista espiritual. Este es un enfoque secundario resistible al texto. Muy bien, no lo estoy interpretando, simplemente lo voy a usar como una ilustración. Usted ya escuchó la interpretación del texto. Pero una pregunta se queda en mi mente: ¿Por qué en dos pasos? ¿Por qué un milagro en dos pasos? ¿Por qué no tocar al hombre, colocar la saliva en el hombre y él ve? ¿Por qué dos etapas? Podría ser – no puedo ser dogmático porque el texto no lo dice, pero podría ser que esta es la única ocasión en la que usted tiene un milagro en dos etapas, encontrándose en el punto de quiebre en donde los discípulos vieron algunas cosas, pero no veían todo claramente. ¿Por qué está aquí, y solo Marcos lo tiene aquí y está aquí? Ellos creyeron, ellos se habían vuelto de la oscuridad y caminaban en la luz, ellos salieron de la oscuridad a la luz, salieron de la muerte a la vida; pero su capacidad para ver viene en etapas.

¿Acaso Marcos coloca esto aquí porque así es como nuestra vista espiritual viene en etapas? Este es un milagro inolvidable. ¿También tenía la intención de ser una analogía inolvidable, como el hombre cuya vista vino en etapas? ¿Y así también la vista espiritual de los discípulos viene en etapas, gradualmente, más y más? Primero, no tiene enfoque, y finalmente, eventualmente después de la cruz, y después de la resurrección se vuelve clara, y lo ven perfectamente. Un escritor dice, y cito: “Como los hombres ciegos, los discípulos tienen ojos, pero no pueden ver, y oídos, pero no pueden oír”, fin de la cita. Su capacidad para ver tanto física como espiritualmente, dice él, son un regalo de Dios, no una capacidad humana. No hay una pista aquí conforme su fe creció, su curación progresó, su curación a partir de una vista que no funcionaba a la vista parcial y a la vista completa, vino únicamente a partir del toque repetido de Jesús, ¿no es así como nos pasa a nosotros? Comenzamos con un poco de vista, un poco más, y un poco más, hasta que llegamos un día a la vista completa; esta es la obra de Dios a través de nuestro Señor, mediante su Espíritu Santo.

Padre, gracias por la ilustración de esto. Pero ayúdanos a entender en donde quiera que estemos en el viaje, a partir no de entendimiento a mal entendimiento, a entendimiento perfecto. Pero ayúdanos a entender de donde estamos en el viaje, de no entender a entender mal, a entender perfectamente. Es un camino que Tú debes proveer. Tu Palabra es la luz, Tu Palabra es el camino, Tu Palabra expande nuestra visión. Nuestra visión es imperfecta y está borrosa. Como los discípulos, ciertamente sería imperfecta, y estaría borrosa si no entendiéramos el significado de la cruz y la resurrección; nadie puede ver claramente hasta que han visto perfectamente la cruz y  la resurrección; entonces todo es claro.

Gracias por llevarnos al entendimiento completo de quién eres Tú, el entendimiento completo de Tu vida, Tus milagros, Tu enseñanza, y más importante que eso, el entendimiento completo de la cruz, y la resurrección en la cual entendemos todo. Y después, Señor, después de que un entendimiento mayor viene a nosotros, conforme abrazamos más de la gloria de Tu Palabra, llevándonos en mayor profundidad y mayor amplitud a la esfera de la luz. Gracias por Tu verdad, inclusive en esta mañana. En el nombre de Cristo. Amén.

 

 

 

 

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