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Vamos a hablar del tema del divorcio porque es el tema de la enseñanza de nuestro Señor en Marcos capítulo 10. Marcos capítulo 10. Vamos a estar viendo los doce versículos con los que abre este capítulo. Y será en dos partes: una esta mañana y la otra, el próximo domingo. Entonces, voy a tener que decirles eso para que no se pregunten por qué no he cubierto todos los puntos que se relacionan con este tema. No voy a poder hacer eso sino hasta el próximo domingo. Y terminaremos este texto el próximo domingo por la mañana. Y después, el próximo domingo por la noche, voy a añadir un mensaje especial acerca del tema del divorcio de 1 Corintios capítulo 7. Eso les va a dar el panorama completo de lo que las Escrituras enseñan acerca del tema del divorcio. También en el boletín de Grace Today hemos colocado un anuncio del libro El Dilema del Divorcio, el cual es una guía útil para ayudarle a lo largo de las Escrituras para que entienda estos asuntos.

Estamos en Marcos capítulo 10, la verdad acerca del divorcio. Ahora, si usted hace la pregunta ¿cómo es que Dios ve el divorcio? Hay una respuesta corta. La respuesta corta es dada por Dios mismo en Malaquías, la última profecía, al final del Antiguo Testamento. Capítulo 2, versículo 16 en donde Dios dice: “Aborrezco u odio el divorcio… Odio el divorcio.” Esa es la actitud de Dios hacia una institución en la sociedad humana ampliamente aceptada, extremadamente popular y honrada por el tiempo… Dios aborrece el divorcio.

¿Qué llevó a Dios a decir eso mediante el profeta Malaquías al final del Antiguo Testamento? Bueno, la respuesta a eso es simplemente un poco de historia. Los judíos habían regresado de su cautiverio en Babilonia. Usted recordará que debido a su idolatría fueron llevados cautivos a Babilonia. Hubo tres deportaciones. Estuvieron en Babilonia esencialmente durante un período de 70 años después del cual se les permitió regresar a Israel, a re edificar. Ellos regresaron a Babilonia alrededor del año 536 a. C., en 20 años habían reconstruido la ciudad de Jerusalén y el templo. Este fue un templo modesto comparado con el templo de Salomón que había sido destruido por los babilonios cuando saquearon la ciudad. Pero el templo había sido reconstruido. Un templo; y los sacrificios habían sido renovados.

Entonces, tenían una ciudad. Tenían un muro. Ellos fueron constituidos como una nación y ahora ellos tenían su templo y ellos tenían sus sacrificios. Tenían su adoración. En un período de 100 años ellos habían hecho un ritual de su religión. Se habían alejado de Dios. La cautividad babilónica los había curado permanentemente de eso inclusive hasta este día. Pero habían hecho de su religión nada más que un ritual externo.

Malaquías señala que sus actitudes hacia Dios eran de menosprecio, injustas y mostraban un corazón endurecido. Se caracterizaron por una forma de religión que ellos mantuvieron y corazones que estaban llenos de pecado y de desobediencia. Malaquías escribe su profecía para condenarlos. Y les habla acerca de sus pecados; él define sus pecados en términos muy específicos y los llama al arrepentimiento.

Ahora, Malaquías es lo que llamamos un profeta post-exilio. El profetizó después el exilio, después del regreso. Eso lo coloca en el mundo de un hombre con el que usted probablemente está familiarizado, Nehemías… Nehemías. Aunque el libro de Nehemías está mucho más adelante en el Antiguo Testamento, pertenece en la cronología al mismo tiempo que Malaquías. Es colocado antes debido a su historia. Malaquías es colocado al final con respecto al resto de los profetas debido a su profecía.

Los pecados que Nehemías identificó fueran los mismos pecados que Malaquías vio. Entonces, vayamos a Nehemías y al último capítulo de Nehemías el cual cronológicamente sería el último capítulo de la historia del Antiguo Testamento. El capítulo 13 de Nehemías sería el capítulo final al desarrollar la historia del Antiguo Testamento. Nehemías identifica un pecado en particular que es característico del pueblo de Israel.

Capítulo 13, versículo 23: “Vi asimismo en aquellos días a judíos que habían tomado mujeres de Asdod, amonitas, y moabitas;” mujeres idólatras, paganas, “y la mitad de sus hijos hablaban la lengua de Asdod, porque no sabían hablar judaico, sino que hablaban conforme a la lengua de cada pueblo. Y reñí con ellos, y los maldije, y herí a algunos de ellos, y les arranqué los cabellos,” ahí hay un enfoque pastoral nuevo, “y les hice jurar, diciendo: No daréis vuestras hijas a sus hijos, y no tomaréis de sus hijas para vuestros hijos, ni para vosotros mismos. ¿No pecó por esto Salomón, rey de Israel? Bien que en muchas naciones no hubo rey como él, que era amado de su Dios, y Dios lo había puesto por rey sobre todo Israel, aun a él le hicieron pecar las mujeres extranjeras.

“¿Y obedeceremos a vosotros para cometer todo este mal tan grande de prevaricar contra nuestro Dios, tomando mujeres extranjeras? Y uno de los hijos de Joiada hijo del sumo sacerdote Eliasib era yerno de Sanbalat horonita; por tanto, lo ahuyenté de mí.” Sanbalat el que trató de detener la destrucción de Jerusalén. Versículo 29: “Acuérdate de ellos, Dios mío, contra los que contaminan el sacerdocio, y el pacto del sacerdocio y de los levitas.”

Los matrimonios mixtos entre los sacerdotes y la gente que los siguieron. Lo que hace de esto algo tan malo es que se divorciaron de sus mujeres judías para casarse con estas mujeres gentiles. Se divorciaron de sus mujeres judías para casarse con estas mujeres gentiles. Y esto entonces constituye la denuncia de Malaquías. Pase a Malaquías, capítulo 2. Nehemías nos da la historia de esto es su reacción a ello. Y ahora, recibimos directamente de Dios, a través del profeta, la perspectiva divina. Y necesito llevarlo a lo largo de este capítulo para que entienda la severidad de esta denuncia.

El versículo 1 dice: “Ahora, pues, oh sacerdotes, para vosotros es este mandamiento.” Como Óseas dice: “y será el pueblo como el sacerdote,” los sacerdotes estaban guiando en este divorcio de sus propias mujeres judías y se casaban con mujeres gentiles. “Si no oyereis, y si no decidís de corazón dar gloria a Mi Nombre, ha dicho Jehová de los ejércitos,” este Dios hablando a través de Malaquías, el profeta, “enviaré maldición sobre vosotros, y maldeciré vuestras bendiciones; y aun las he maldecido, porque no os habéis decidido de corazón. He aquí, Yo os dañaré la sementera, y os echaré al rostro el estiércol, el estiércol de vuestros animales sacrificados, y seréis arrojados juntamente con él. Y sabréis que Yo os envié este mandamiento, para que fuese Mi pacto con Leví,” los sacerdotes descendieron de los lomos de Leví, “ha dicho Jehová de los ejércitos. Mi pacto con él fue de vida y de paz, las cuales cosas yo le di para que me temiera; y tuvo temor de mí, y delante de mi nombre estuvo humillado. La ley de verdad estuvo en su boca, e iniquidad no fue hallada en sus labios; en paz y en justicia anduvo conmigo, y a muchos hizo apartar de la iniquidad. Porque los labios del sacerdote han de guardar la sabiduría, y de su boca el pueblo buscará la ley; porque mensajero es de Jehová de los ejércitos. Mas vosotros os habéis apartado del camino; habéis hecho tropezar a muchos en la ley; habéis corrompido el pacto de Leví, dice Jehová de los ejércitos. Por tanto, Yo también os he hecho viles y bajos ante todo el pueblo, así como vosotros no habéis guardado Mis caminos, y en la ley hacéis acepción de personas. ¿No tenemos todos un mismo Padre? ¿No nos ha creado un mismo Dios? ¿Por qué, pues, nos portamos deslealmente el uno contra el otro, profanando el pacto de nuestros padres? Prevaricó Judá, y en Israel y en Jerusalén se ha cometido abominación; porque Judá ha profanado el santuario de Jehová que Él amó, y se casó con hija de dios extraño.”

La profanación era el casarse con estas mujeres gentiles. “Jehová cortará de las tiendas de Jacob al hombre que hiciere esto, al que vela y al que responde, y al que ofrece ofrenda a Jehová de los ejércitos.” Si vienen a Mi templo y pretenden adorarme cuando se han casado con una mujer extranjera, que mueran allí mismo. “Y esta otra vez haréis cubrir el altar de Jehová de lágrimas, de llanto, y de clamor; así que no miraré más a la ofrenda, para aceptarla con gusto de vuestra mano. Mas diréis: ¿Por qué? Porque Jehová ha atestiguado entre ti y la mujer de tu juventud, contra la cual has sido desleal, siendo ella tu compañera, y la mujer de tu pacto. ¿No hizo Él uno, habiendo en Él abundancia de espíritu? ¿Y por qué uno? Porque buscaba una descendencia para Dios. Guardaos, pues, en vuestro espíritu, y no seáis desleales para con la mujer de vuestra juventud. Porque Jehová Dios de Israel ha dicho que Él aborrece el repudio,” o el divorcio.

Lo que estaban haciendo era que se estaban divorciando de sus esposas judías para casarse con mujeres gentiles paganas. Así es esencialmente como termina la historia del Antiguo Testamento. Nehemías y Malaquías nos dan la última palabra y la última palabra del Antiguo Testamento a los sacerdotes y al pueblo es: “no se divorcien de sus esposas, Yo odio el divorcio.”

Cuatrocientos años después, llegamos en el Evangelio de Marcos, en el período del Nuevo Testamento. Y pueden regresar al capítulo 10. El divorcio ahora ha sido reestablecido como una alternativa noble. Una conducta justa. Los judíos del día de nuestro Señor han formulado argumentos para justificar y hacer del divorcio algo aceptable. Se han involucrado en esto. Se había desbordado en la cultura de Israel e incluía a los sacerdotes eran los que originalmente fueron condenados 400 años antes por Malaquías y Nehemías. Este asunto del divorcio que abundaba en la tierra de Israel se convierte en el tema de los versículos de apertura de este capítulo.

Permítame leérselo. “Levantándose de allí, vino a la región de Judea y al otro lado del Jordán; y volvió el pueblo a juntarse a Él, y de nuevo les enseñaba como solía. Y se acercaron los fariseos y le preguntaron, para tentarle, si era lícito al marido repudiar a su mujer. Él, respondiendo, les dijo: ¿Qué os mandó Moisés? Ellos dijeron: Moisés permitió dar carta de divorcio, y repudiarla. Y respondiendo Jesús, les dijo: Por la dureza de vuestro corazón os escribió este mandamiento; pero al principio de la creación, varón y hembra los hizo Dios. Por esto dejará el hombre a su padre y a su madre, y se unirá a su mujer, y los dos serán una sola carne; así que no son ya más dos, sino uno. Por tanto, lo que Dios juntó, no lo separe el hombre. En casa volvieron los discípulos a preguntarle de lo mismo, y les dijo: Cualquiera que repudia a su mujer y se casa con otra, comete adulterio contra ella; y si la mujer repudia a su marido y se casa con otro, comete adulterio.”

Muy directo. Lo que Dios ha unido, no lo separen. Y si los separas y te vuelves a casar, eres un adúltero o una adúltera. Esta es información muy pertinente para nosotros en la actualidad, ¿no es cierto? Nos vemos forzados a reconocer que estamos enfrentando en nuestra sociedad con más de una tendencia. Estamos enfrentando un estilo de vida en donde el vínculo sagrado del matrimonio es roto a un paso asombroso y la Iglesia ni siquiera ha escapado esta tendencia terrible.

Ahora, lo que quiero decirles en general es esto: sea lo que sea que la sociedad permita, sean cuales sean las leyes de lo que la sociedad permita, no nos importa. Lo que nos importa es la Palabra de Dios, ¿verdad? La Palabra de Dios. ¿Qué dice el Señor acerca de esto? ¿Qué es lo que la revelación divina demanda de nosotros?

A lo largo de los años, de manera repetida me ha sorprendido el diálogo aparentemente confuso que se lleva a cabo acerca del tema del divorcio. Hay muchas posturas que han sido presentadas y que han flotado. Pero soy un hombre simple y siempre hago la pregunta ¿qué habría pensado la gente que estuvo ahí en el tiempo en el que nuestro Señor dijo eso? Si me das algún tipo de perspectiva compleja, confusa del divorcio en base a información que no está en el pasaje, entonces voy a suponer que esa es la postura equivocada porque lo que Jesús le dijo, se lo dijo a la gente porque Él quiso que ellos entendieran lo que Él quiso decir.

Entonces, si tan sólo nos apegamos al texto, realmente no es tan difícil. Las Escrituras no son confusas. No obstante, hay mucha resistencia a este asunto del divorcio. Hay personas que quieren permitir el divorcio para cualquier cosa y todo asunto en la Iglesia. Quieren inventar una fórmula para el divorcio supuestamente extraída de la Biblia que da mucha flexibilidad para que la gente se divorcie por muchas razones.

Y, por otro lado, tienes a esas personas que son los estrictos que temen al divorcio y quieren asegurarse de encerrar a todo el mundo, ningún divorcio en ningún momento y ningunas segundas nupcias bajo ninguna circunstancia. Esa es una postura que ha sido propagada ampliamente.

Me acuerdo una vez cuando estuve en la parte de arriba de Michigan con un maestro bien conocido que presentaba seminarios por todo el país. Y él tenía un centro ahí. Y estaba ahí con él. Estábamos caminando por uno de los caminos en esta parte de arriba de Michigan. Era un área hermosa. Era el verano. Y él había estado enseñando por todo el país acerca de nada de divorcio, nada de segundas nupcias jamás para nadie en ningún momento. Y si te divorcias, es un pecado y si te vuelves a casar, eres un adúltero o adúltera permanente. Y esta era su postura.

Y estábamos caminando y él me dijo: “¿qué piensas de la cláusula de excepción en los Evangelios?” Yo dije: “¿quieres decir que, ‘si te divorcias de tu esposa excepto por causa de porneia, fornicación, cometes adulterio?’” Esa es la única excepción dada en Mateo 19. “¿Qué piensas de eso?” Le dije, “creo que está en la Biblia… Creo que está en la Biblia. Está en la Biblia, ¿no es cierto?”

Él dijo: “yo no creo en la cláusula de excepción.” Y yo le pregunté cómo podía creer en la Biblia y no creer en la cláusula de excepción, “está en la Biblia.” Y él me dijo: “te voy a decir por qué. ¿Ves esos gansos canadienses?” Y yo vi. Y había ahí una especie de corral o de área acorralada por una cerca grande, con una cerca que estaba asegurada por una cadena llena de gansos canadienses. Estos gansos canadienses estaban contenidos por esta cerca en esta propiedad que tenían ahí. Simplemente, tenían vida salvaje. Y él dijo: “les cortamos sus alas para que no puedan volar y cuidamos de ellos y contribuyen al ambiente del lugar.” Y él dijo: “un día, encontramos un agujero en la cerca y todos trataron de escaparse; y perdimos a muchos de ellos. Esa es la razón por la que no creo en la cláusula de excepción, porque si hay un agujero, la gente lo va a tomar.”

Yo no lo podía creer en ese punto. Y yo dije: “entonces, ¿qué es lo que la cláusula de excepción significa si no hay gansos? Por favor.” ¿Estás bromeando conmigo? ¿Qué tienen que ver los gansos? Tú no puedes formular teología a partir de los gansos. Pero esa era su justificación para una ley en donde no hay divorcio ni hay segundas nupcias. Alguien podría salirse por el agujero.

Entonces, vamos a olvidarnos de los gansos y vamos a olvidarnos de los estrictos y vamos a olvidarnos de los flexibles y vamos a ver lo que la Biblia dice y vamos a descubrir exactamente lo que las Escrituras indican acerca del tema.

Comencemos en el versículo 1. Esta es una especie de transición, entonces, tengo que explicarle un poco la escena. Levantándose de allí, o como Mateo 19… Mateo 19 es paralelo a esto, Mateo 19 dice: “cuando Él había terminado estas enseñanzas…” Nosotros sabemos qué enseñanzas eran. Él está en una casa, Marcos 9:33, en una casa en Capernaúm. Y Él había estado enseñando acerca de la humildad y del discipulado radical. Se acuerdan de los dos últimos mensajes, cuando Él había terminado esto, sentado en Su posición de enseñanza rabínica, se levantó y se fue de ahí, se fue de Capernaúm. Y se fue de Galilea. Este es el final del ministerio de Galilea, del que hemos sido tanto parte. Por más de un año nuestro Señor ministró en Galilea. Y ahora, se acabó. Y se levanta y se va. “Y Él va camino a la región de Judea.”

Él fue de ahí con Sus seguidores a la región de Judea en donde Él pasó unos meses hasta Su muerte. Y cruzó la región de Judea en ciudades y villas, predicando y enseñando y haciendo milagros, así como Él lo había hecho en Galilea.

Mateo y Marcos no nos dan la historia de ese ministerio en Judea. Pero Lucas sí. De hecho, Lucas 10 al 18, toda esa sección es el ministerio de Judea y Juan lo hace, Juan 7 al 11. Entonces, tenemos un registro del ministerio en Judea en tantos Lucas como Juan. Marcos esencialmente se lo salta y Mateo también se lo salta. Marcos nos lleva más allá del Jordán, ¿ven eso ahí? Marcos nos lleva más allá del Jordán. Él fue de ahí a la región de Judea. Pasaron seis meses y más allá del Jordán. Esta área es llamada Perea. Perea. Está del otro lado del Jordán. Al este. Y va hacia abajo desde el lago, el lago de Galilea, hasta la ciudad de Jericó. Toda esa área oriental es la que está del otro lado del Jordán o más allá, como la llamaba los judíos, al área de Perea.

Esta fue la región en donde Jesús inició Su viaje final a Jerusalén para morir. Él estuvo en Perea, según Juan 10, versículos 40 al 42. Y hay muchas personas ahí. Él estaba ministrando ahí al final mismo. ¿Por qué? Porque cuando Él se fue de Galilea Él dejó la hostilidad de Galilea. Seis meses en Judea han incrementado la hostilidad de Judea. Entonces, Él pasó el último período de tiempo breve antes de Su muerte cruzando el Jordán a Perea.

Entonces, en el capítulo 10 realmente usted tiene Su ministerio en Perea. Es tan sólo un capítulo. Y como dije, Marcos ni siquiera nos cuenta acerca de los seis meses. Sólo tenemos un capítulo y después, en el capítulo 11, versículo 1, Él entra a Jerusalén. Los judíos galileos que descendieron a Jerusalén, lo cual empezaban a hacer ahora porque la Pascua estaba por venir, esta es la razón por la que Jesús fue ahí, para estar en la Pascua. Los judíos galileos viajaban al sur por el lado este del Jordán porque si iban por el lado oeste estarían atravesando por Samaria. Y ellos odiaban a los samaritanos porque eran una raza mixta de gente, de matrimonios mixtos.

Y entonces, todos bajaban por el lado este hasta Jericó y de Jericó hasta Jerusalén, subían. Y entonces, nuestro Señor encontraría a multitudes ahí en la última etapa de Su ministerio. Multitudes de personas porque había muchos judíos que se habían mudado ahí durante el reinado de Herodes el Grande. Y vivían ahí, pero también había muchos peregrinos que iban camino a Jerusalén.

Tenía una población judía grande, como dije, que se desarrolló durante el reinado de Herodes el grande, el padre del gobernante actual, Herodes Antipas. Entonces, aquí leemos que hay multitudes congregadas en torno a Él. Esos habrían sido los judíos que vivían en esa área como también los peregrinos que se dirigían a Jerusalén conforme comenzaba la migración para las festividades venideras.

Y después, dice que Él hizo lo que Él normalmente hacía, de acuerdo con sus costumbres. Él comenzó enseñarles y Mateo añade: “y los curó ahí.” Mateo 19, versículo 2. Entonces, es lo mismo que hizo en Galilea. Él sanaba y mostraba Su compasión y Su naturaleza divina y Su poder Divino mientras que enseñaba cerca de la salvación, el arrepentimiento y el Reino, la verdad y la salvación.

Ahora, ahí es donde Él está cuando este incidente sucede en camino a Jerusalén. Usted puede ver eso en el versículo 32. Estaban en el camino que iba a Jerusalén, versículo 46. Llegaron a Jericó, el cual está apenas abajo de Jerusalén, entonces, este es el camino que están tomando.

Mientras que Él está en Perea, Sus pasos son seguidos por sus enemigos incansables, los fariseos, quienes nunca lo dejaron sólo. Quieren desacreditarlo con el pueblo, quieren destruir Su popularidad y quieren destruirlo también. Y los vimos en el capítulo 3, versículo 6, buscando matar a Jesús junto con los herodianos. Conocemos a esa historia entera. Y están ahí con su intención siniestra conocida.

Ahora, eso nos lleva de regreso al texto del versículo 2. Simplemente llamémosla la confrontación, ¿muy bien? La confrontación. “Y se acercaron los fariseos y le preguntaron, para tentarle, si era lícito al marido repudiar a su mujer.” Ahora, el punto de esto no es para efectos de información, ¿verdad? No es información lo que ellos quieren. Esto es para probarlo o para tentarlo con miras a que caiga. Tengo que darles crédito, siguieron haciéndolo, aunque fueron derrotados de manera clara cada vez que hicieron un intento. Y empeoró en la semana final, como veremos más tarde.

Pero siguieron buscando alguna manera de desacreditar a Jesús y más para destruirlo. Y entonces, presentan una pregunta. Y créanme, esto fue el resultado de algunas horas de contemplación. Sabían qué preguntar y sabían en dónde estaban y qué tan pertinente era hacer la pregunta en el lugar en donde estaban.

Entonces, vienen a Jesús para tratar de presentarle una prueba que no pueda probar enfrente de esta multitud masiva. Y comienzan a hacerle la pregunta. Y aquí está la pregunta: ¿es lícito para el marido repudiar a su mujer?” Mateo añade “¿por toda causa?” ¿Es lícito para un hombre divorciarse de una mujer? Esta no es una pregunta al azar. Esta es un asunto muy astuto, muy calculado. Y esta es la razón: el divorcio era común entre los líderes. Era común entre el pueblo. Y el divorcio se acomodaba a su pecado. La gente que se divorciaba por su propia voluntad, quería el divorcio. Los líderes preferían el divorcio. Cuando querían divorciarse, tenían libertad de hacerlo. El estándar del Antiguo Testamento había sido quitado ya desde hacía mucho tiempo. Y en su lugar, una perspectiva rabínica que acomodaba a su pecado hacía que el divorcio fuera fácil. De hecho, los fariseos eran ejemplos espirituales y estaban guiando el desfile del divorcio gratuito o libre.

La opinión reinante en el asunto fue dada por un rabino llamado Hillel. El rabino Hillel había muerto unos 20 años antes de esto, pero su postura prevalecía. El rabino Hillel dijo: “por cualquier razón, deshazte de esa mujer.” Los hombres eran los líderes en este divorcio y usted podía divorciarse de su mujer por quemar su cena. Por dar vuelta de tal manera que alguien viera sus tobillos. Por dejarse el cabello suelto, no metafóricamente, sino literalmente. Por hablarle a un hombre, por hacer un comentario negativo acerca de tu madre o por encontrar a alguien más a quien tú preferías. Y usted tenía la obligación de divorciarse de ella si ella era estéril. Esa fue la postura reinante.

El divorcio era como lo es en la actualidad en nuestro país, por cualquier razón y por toda razón. Y es muy probable que los fariseos hubieran oído a Jesús acerca de esto, y esta es la razón por la que hicieron la pregunta. En Mateo, capítulo 5, Él dijo: “os digo, todo aquel que se divorcia de su esposa excepto por la razón de fornicación,” esa es la clausura de excepción, “hace que ella cometa adulterio. Y toda persona que se casa con una mujer divorciada comete adulterio.”

Lo que Jesús dijo es que, si usted se divorcia de su esposa sin la única razón que Él presenta aquí, usted causará que ella y usted cuando se vuelva a casar, se vuelvan adúlteros. ¿Habían oído eso? Jesús debió haber dicho eso muchas veces en muchas ocasiones. Ellos ven esto como una postura estricta. A ellos les encantaría que la multitud viera a Jesús como alguien estricto: les encantaría que la multitud de pronto se sintiera consciente de sí misma. Les encantaría que la multitud se volviera en contra de Jesús, quien entonces sería culpable de identificarlos como adúlteros y adúlteras. Él podría volver a esa multitud, esos fariseos debieron haber pensado. Él podría volver a esa multitud, en contra de Él con tanta velocidad si Él tan sólo volviera a decir lo que sabemos que dijo antes, Su popularidad sería devastada. Todos ustedes son adúlteros y adúlteras. ¿Se pueden imaginar eso?

Estoy esperando la oportunidad de estar en televisión a nivel nacional y decir: “todos ustedes que están viviendo unos con otros sin casarse son fornicarios. Y todas ustedes personas que se han divorciado el uno del otro sin base bíblica son adúlteros y adúlteras.” ¿Qué le haría eso a mi popularidad? La población entera se volvería en contra de usted; y yo no soy nadie. Eso es lo que ellos querían. Si podía mostrar la intolerancia de Jesús, y que Él estaba en conflicto con los grandes rabinos y con ellos, que estaban viviendo lo que los rabinos permitieron, podían desacreditarlo.

Pero era más que eso. Recuerde dónde están. Están en Perea. Es el lugar gobernado por Herodes Antipas. Herodes Antipas. Herodes Antipas, uno de los hijos de Herodes el grande, era un hombre impío. Él estaba casado. Pero él codició a la esposa de su hermano, quien también estaba relacionada con él. Y él tomó a la esposa de su hermano, su propia pariente y se casó con ella. Y eso llevó a un encuentro con Juan el Bautista. Marcos, capítulo 6, versículo 17. Herodes mismo había enviado y había arrestado a Juan y lo había encarcelado y debido a Herodías, la esposa de su hermano Felipe, porque él se había casado con ella, porque Juan le había estado diciendo Herodes: “no te es lícito tener la esposa de tu hermano.” No nada más puede divorciarte de tu esposa, aunque eres un pagano, no puedes divorciarte de tu esposa y robarte la esposa de otro hombre. Eso es adulterio.

Bueno, a Herodías no le gustó eso. Ella estaba amargada contra él y quería matarlo. No pudo encontrar una manera de hacerlo, bueno, eventualmente ustedes saben lo que pasó. Su hija bailó y el rey hizo una promesa necia y la cabeza de Juan fue servida en un plato. Cuando Juan confrontó el divorcio en la vida de Herodes Antipas y Herodías, le costó su vida. Esta es una manera de pensar inteligente, porque están en el territorio de Herodes Antipas en este momento. Quizás, no hubieran estado lejos de su fortaleza en Macario, la prisión en donde Juan el Bautista había sido encarcelado y en donde había sido decapitado. Y quizás, si tan sólo pueden hacer que Jesús diga las mismas cosas que Juan dijo, pueden elevar el enojo de Herodes y Herodías para que Jesús también sea decapitado. La postura del divorcio de Juan el Bautista le costó su cabeza. Y cuando oyeron la postura de Jesús, eso también podría costarle Su cabeza.

Este es un ataque muy siniestro. Desacreditarlo, inclusive destruirlo. ¿Cómo es que Él va a responder? Como siempre, de manera perfecta. Lo llamaré la aclaración. Él trae claridad al asunto inmediatamente. El versículo 3: “Él, respondiendo, les dijo: ¿Qué os mandó Moisés?” Con esa afirmación, Él descartó la tradición, Él descartó a todo rabino que jamás había traído alguna opinión del tema. Toda opinión humana, toda institución social popular y regresó a ¿qué? A las Escrituras. ¿Qué dijo Moisés? Moisés, quien escribió el Pentateuco.

Él no evitó sus preguntas. Él atravesó sus costumbres. Atravesó su conducta social, atravesó sus rabinos, atravesó sus tradiciones a la palabra del Dios eterno mismo. ¿Qué dijo Dios? ¿Y qué dijo Dios? “Ellos dijeron: Moisés permitió dar carta de divorcio, y repudiarla.”

“Y respondiendo Jesús, les dijo: Por la dureza de vuestro corazón os escribió este mandamiento; pero al principio de la creación, varón y hembra los hizo Dios. Por esto dejará el hombre a su padre y a su madre, y se unirá a su mujer, y los dos serán una sola carne; así que no son ya más dos, sino uno. Por tanto, lo que Dios juntó, no lo separe el hombre.”

Esto es simplemente una repetición exactamente de lo que dice en Génesis. Y hay cuatro razones por la que Dios odia el divorcio. Cuatro razones por las que Dios odia el divorcio. Vamos a pasar al versículo 6 la próxima vez, retrocederemos y hablaremos del tema del divorcio. Pero cuatro razones por las que no es lícito divorciarse.

Número 1, versículos 6, y Mateo añade, “¿no habéis leído?” ¿No puede leer las Escrituras ustedes expertos de la ley mosaica? Esta es una denuncia sarcástica. ¿No habéis leído, dice Él, como se registra en Mateo, desde el principio de la creación, Génesis 1:27, Dios hizo a un hombre y a una mujer? ¿Se les olvidó Génesis 1:27? ¿Se les olvidó Adán y Eva? Y el texto es enfático: “un varón, una hembra, con el propósito de matrimonio”?

Ahora, lo que es importante de eso es que no hay provisión para la poligamia. No están Adán y Eva y Sally y Alicia. Y no hay provisión para el divorcio porque no hay unas cuantas mujeres solteras que están ahí como alternativas u opciones. En el orden de la creación, hubo un hombre y una mujer. No hay recambios. No hay personas adicionales. Fueron creados el uno para el otro y para nadie más. Su unión estaba completa, su unión fue única y son un patrón era que todos los sigamos, todo matrimonio de la misma manera no es una unión menos indisoluble entre un hombre y una mujer. Y no hubo provisiones para ninguna otra persona. El argumento es claro. En el caso de Adán y Eva, el divorcio no sólo es inadmisible, no sólo está mal, sino que es imposible cuando no hay nadie más con quien casarse.

La segunda razón. Primero es por lo que el matrimonio es, un hombre, una mujer. En segundo lugar, es debido a la fortaleza de la unión. Versículo 7: “por esto dejará el hombre a su padre y a su madre,” y Mateo añade, “y se unirá a su mujer.” Esto es Génesis 2:24. Esta es la perspectiva ordenada por Dios del matrimonio. Es una unión fuerte independiente. Dejas a padre y a madre. Rompes la prioridad del vínculo familiar anterior. Y en el lenguaje de Mateo 19:5 el cual es tomado de Génesis 2:24 te unes, te aferras a tu esposa. La idea de esa palabra es pegamento. Literalmente, están pegados. No es una relación a distancia, no es una prueba que veo si me gusta. Están pegados.

Y también esa palabra conlleva la idea de unirse, conlleva la idea de buscar con esfuerzo. Son dos personas conectadas de manera inquebrantable juntas, pegadas y buscándose el uno al otro con esfuerzo para estar unidos en mente y voluntad y espíritu y cuerpo y emoción. El término judío para el matrimonio es kiddushin, significa santificación o consagración. Ambas palabras significan algo completamente apartado para un uso especial. Era usado para describir algo dedicado a Dios como Su posesión exclusiva, Su posesión personal. Cualquier cosa rendida a Dios era kiddushin, entregada a Dios, consagrada a Dios y para ningún otro propósito.

Y de esta manera, esto se convirtió en la palabra para matrimonio, la cual habla de gente consagrándose a sí misma a su cónyuge, un compromiso total. Se convierten en la posesión exclusiva de la otra persona adentro de ese pacto mutuo. Así tanto como un sacrificio ofrecido a Dios era la posesión exclusiva de Dios, el sacrificio de la vida de uno en pacto a un cónyuge hace que esa persona sea la posesión de ese cónyuge. El matrimonio es una unión indisoluble en la cual la gente está en una unión pegada inquebrantable, en donde están juntos y juntos, buscan un corazón, una mente, una voluntad en todo.

La tercera razón por la que Dios aborrece el divorcio, no sólo porque Él lo diseñó que fuera entre un hombre y una mujer y lo diseñó para que fuera inquebrantable, una consagración de pacto; sino, en tercer lugar, porque se vuelven una carne. Versículo 8: “y los dos serán una sola carne así que no son ya más dos, sino uno.” Esto toma la idea de dejar a tu familia y unirse a este extremo. Esa unidad es vista en el producto de esos dos, ¿no es cierto? Hijos. El hijo es el que sale de los dos. Es una unidad indivisible que se manifiesta a sí misma en la descendencia que son los que salen de los dos. La familia entra en juego aquí entonces por implicación. Nosotros entendemos cómo la familia se destruye en el divorcio.

Y después, hay una razón final por la que Dios odia el divorcio y es porque el matrimonio es Su propia obra. El matrimonio es Su propia obra. En una de las afirmaciones más sorprendentes del tema, versículo 9, Jesús dice esto: “por tanto lo que Dios juntó no lo separe el hombre.”

Esa es una afirmación muy interesante. El matrimonio es una obra de Dios. No estamos hablando de matrimonios cristianos. Simplemente, estamos hablando del matrimonio. El matrimonio es una obra de Dios, no sólo como una institución, sino que todo matrimonio es una obra de Dios. Toda unión de dos personas es una obra de Dios porque dentro del propósito del plan soberano de Dios la vida que sale de esa unión ha sido pre ordenada para fines divinos. Hablamos de gracia común, no sólo estamos hablando de una especie de multitud de opciones para disfrutar de la gracia común. Todo matrimonio es un acto de Dios mediante el cual Él concede a un hombre y a una mujer la gracia común del matrimonio y los hijos. Es un acto de Dios. Él coloca a dos personas juntas. Y a partir de esas dos, sale la descendencia, quienes han sido pre ordenados para cumplir con sus fines.

Todo esto es el matrimonio… Todo matrimonio… El nacimiento de todo hijo. Es un acto de Dios. Entonces, usted ciertamente no debe separar lo que Dios ha unido. Permítame decírselo de manera simple: No rompa su matrimonio y tampoco rompa el matrimonio de alguien más, de lo contrario, usted está rompiendo una institución de Dios. No, una unión específica de Dios, todo matrimonio.

Fue Dios quien hizo la unión posible. Fue Dios quien dio el mandamiento “fructificad y multiplicaos, llenad la tierra.” Fue Dios quien dijo “no es bueno que el hombre esté solo, le haré ayuda idónea para él.” Fue Dios quien trajo a Eva a Adán. Fue Dios quien diseñó al matrimonio para que fuera un estado honorable, la Biblia lo llama la gracia de la vida. Todo matrimonio es… Todo matrimonio es Dios colocando a un hombre y a una mujer juntos. No funciona el vivir juntos, vivir en fornicación. Pero donde hay una unión de pacto, Dios está involucrado.

Ahora, ¿quién quiere deshacer una obra de Dios? Este es un testimonio fuerte de la unión permanente del matrimonio. Odio el divorcio. Ahora, aunque Jesús se detiene en este punto al explicar la postura del Antiguo Testamento del matrimonio, yo quiero confirmar profundizando en lo que Él dijo al llevarlos a dos escrituras del Antiguo Testamento. Es tan sagrado el matrimonio en el Antiguo Testamento que cualquier violación demandaba la muerte. Muerte. Muerte. Éxodo 20:14: “no cometerás adulterio,” ¿verdad? Séptimo mandamiento, “no cometerás adulterio.” No cometas adulterio.

¿Cuál es la pena si lo haces? Levítico 20, versículo 10: “si hay un hombre que comete adulterio con la mujer de otro hombre, el adúltero y la adúltera ciertamente morirán.” Ejecútalos. Bastante serio. Así de serio trata Dios al pacto del matrimonio, ejecuta a la gente que lo viola.

¿Qué hay acerca de otras relaciones sexuales ilícitas? ¿Qué hay acerca del sexo prematrimonial? ¿Cuál es el castigo del Antiguo Testamento para eso? De acuerdo con Levítico 19:20, el castigo del Antiguo Testamento para el sexo pre matrimonial es ser azotado. Ser azotado. Pero el adulterio, el cual rompe el mismo vínculo, muerte. Así de sagrado es el matrimonio.

De hecho, el último de los diez mandamientos dice esto: “no codiciarás,” ¿la qué?, “Mujer de tu prójimo,” Éxodo 20, versículo 17. Inclusive el deseo por romper tu matrimonio o el de alguien más porque tú codicias a otra persona está prohibido. Eso es lo que Jesús quiso decir cuando dijo: “si miras a una mujer para codiciarla, ya has cometido adulterio en tu corazón,” Mateo 5:28. La violación del matrimonio es seria. La pena de muerte fue prescrita en el Antiguo Testamento. Y uno de los diez mandamientos está en contra de inclusive cultivar ese tipo de actitudes de lujuria e impulsos que producen ese tipo de conducta en últimas. La violación del matrimonio tanto en mente, como en cuerpo es prohibida y condenada.

Ahora, usted pregunta: “¿por qué sucede con tanta frecuencia?” Porque todos somos pecadores. Vivimos en un mundo caído y nosotros mismos estamos caídos. ¿Por qué prevalece tanto? Porque una de las realidades del matrimonio es el conflicto que existe que tenemos que superar en el poder de Cristo y en el poder del Espíritu Santo.

Permítame ayudarle con eso. Regrese a Génesis 3 y vamos a terminar con esto hasta la próxima vez. Pero esto es importante. Génesis 3, ¿cómo es que la corrupción de un ideal Divino sucedió? ¿Cómo es que usted pasa de lo que acabo de decir a donde estos fariseos estaban en el tiempo de nuestro Señor? ¿Cómo pudieron ellos estar tan cómodos con el divorcio? ¿Qué pasó? ¿Cómo pudieron ellos estar tan cómodos con el adulterio, las segundas nupcias?

Hay una realidad trágica que se manifiesta en las relaciones humanas en el matrimonio y eso sale de la caída. Y Génesis 3 nos da el registro, claro, del pecado de Adán y Eva. Y cayeron y se hundieron en impiedad y corrupción. Y después, Dios pronuncia maldiciones en la mujer en el versículo 16 y en el hombre en los versículos 17 al 19. El hombre es maldecido en su trabajo y la mujer es maldecida en su esfera, hijos y con su marido. Con su marido, en primer lugar, versículo 16, al final del versículo: “tu deseo será para tu marido y él se enseñoreará de ti.” Con sus hijos, “multiplicaré en gran manera los dolores en tus preñeces. Con dolor darás a luz los hijos.” Dolores en el parto, dolor en el parto, parte de la maldición. Inclusive creo que la lucha extendida con los hijos que puede romper el corazón de una madre.

Pero veamos el versículo 16, este aspecto de la maldición se relaciona con el marido y la mujer. “Tu deseo,” a la mujer, Él dice, “tu deseo será para tu marido y él se enseñoreará de ti.” ¿Se oye eso como una maldición a nivel superficial? Usted ve eso y usted dice: “bueno, así es como debe ser. Debo desear a mi marido en términos de amor y afecto y liderazgo y honor y él debe guiarme y dirigirme y gobernar sobre mí.” No… No, eso es lo que el Espíritu Santo dice, lo cual es muy diferente de la maldición original. Tu deseo será para tu marido y él se enseñoreará de ti. Eso es una maldición. No está hablando de la atracción romántica normal hacia tu marido. No está hablando de algún tipo de atracción psicológica del alma que una mujer tiene hacia su marido. No está hablando del sentido normal del marido de responsabilidad de proteger y proveer y cuidar de su esposa. Esto es una maldición.

Comencemos con el “él se enseñoreará de ti.” La palabra hebrea es mashal, la Septuaginta o el equivalente griego sería kathistemi lo cual significa ser instalado en una responsabilidad. Ser instalado en una posición. Elevar a una posición oficial. Aquí está la maldición… Aquí está la maldición, tu marido ahora es instalado como gobernante sobre ti para someterte. ¡Guau! Antes estaban juntos como un equipo, él fue primero y tú saliste de tu costado para que fueras su ayuda, pero ustedes debían fructificar y multiplicarse, ustedes debían cuidar del huerto, ustedes debían gobernar la creación como corregentes juntos en un complemento perfecto. Ahora, ya no va a funcionar así. Él va a ser establecido en una posición autoritaria. Nunca tuvo la intención de ser así. Y tu deseo será para tu marido.

¿Qué significa esto? Deseo… La palabra traducida deseo sólo es usada otra vez en el Pentateuco. En Génesis 4:7. Vea Génesis 4:7. Dios le está hablando a Caín y a la mitad del versículo, el pecado está a la puerta y entonces, el pecado, su deseo es para ti, pero debes dominarlo. Exactamente los mismos términos, el mismo lenguaje. El pecado quiere controlarte. Y tú tienes que dominarlo. Ese es el mismo lenguaje como la maldición en el 3:16. Ella quiere controlarte a ti y tú tienes que dominarla.

¡Guau! Eso es exactamente lo que está diciendo… La maldición es esta. Va a haber una batalla en la casa. Conforme una mujer busca ser independiente, busca ser dominante, busca hacer lo que quiere, busca hacer su voluntad y conforme el hombre trata de controlar la rebelión. Ambos están caídos y se vuelve algo feo. Y lo conocemos como la colisión entre la liberación de las mujeres y el chauvinismo masculino. Es conflicto en el hogar debido a que la mujer está caída, está maldecida con egoísmo y una voluntad fuerte, deseos fuertes y quiere hacer lo que ella quiere y se siente rebelde debajo de esto. Y conforme ella tiene actitudes rebeldes, el hombre también tiene actitudes no amables, dominantes. Y este es el conflicto que lleva al divorcio.

Simplemente, es fácil de romper, terminarlo. Ya no me cae bien ella. Ya no me cae bien él. Ya no quiero vivir con ella. Ya no quiero vivir con él. Y vi a alguien que es mucho mejor para mí.

Entonces, Jesús aquí les está diciendo, regresen al Antiguo Testamento. Pueden reconocer el conflicto, pero eso no cambia el hecho que es un hombre, una mujer, un vínculo fuerte de por vida, la obra de Dios; y Dios odia el divorcio. Inclusive en donde hay conflicto y desafío y lo habrá porque estamos caídos, se quedan juntos, se esfuerzan por buscar esta unidad y Dios bendecirá esa unión. Pero Él odia el divorcio.

Entonces, usted dice: “bueno, ¿hay alguna base para el divorcio?” Bueno, ya sabemos que hay una cláusula de excepción, ¿verdad? La estudiaremos la próxima vez.

Oremos. Ha sido una mañana maravillosa, tener comunión con los Tuyos, ver Tu verdad y Tu Palabra. Es tan rica, tan clara. Te damos gracias porque Tú nos has dicho lo que necesitamos saber para vivir en el lugar de la bendición, para mantenernos como Judas lo dijo, en el amor de Dios, el lugar en donde la bendición cae. Bendice a los matrimonios, todos los matrimonios en esta congregación, todos los matrimonios en esta Iglesia. Que el Espíritu Santo con Su poder maravilloso y el poder de Su gracia divina mitigue los conflictos que son tan naturales a la condición caída de todos nosotros y parte de lo que significa estar maldecidos. Sabemos que sólo en Cristo podemos tener la fortaleza para encontrar el camino del gozo y el amor y la satisfacción para la vida en la unión de dos pecadores. Entonces, te damos gracias por lo que puedes hacer en nosotros y a través de nosotros y estás haciendo a través de la obra de nuestro Salvador.

Úsanos, Señor, para ser una bendición a aquellos que nos rodean. Muchas personas luchan con esto. Que les digamos que no hay esperanza fuera de Ti. Pero en Cristo, lo mejor puede salir de lo que parece ser lo peor. Y Te damos gracias en el nombre de Cristo. Amén.

 

 

 

 

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