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Quiero que abra la Palabra de Dios en el Evangelio de Marcos, el Evangelio de Marcos y capítulo 14. Con algo de disculpas para nuestros invitados, estamos cerca del final de este gran evangelio, y tanto ha sucedido en el pasado que se han perdido, pero todo está disponible en estos, días ¿no es cierto? GRACIA.ORG. Puede descargar nuestro estudio completo de Marcos junto con todo lo demás. Pero conforme llegamos al capítulo 14 de Marcos, nos encontramos en el versículo 43, versículo 43.

Permítame leer estos versículos 43 al 52. “Luego, hablando él aún, vino Judas, que era uno de los doce, y con él mucha gente con espadas y palos, de parte de los principales sacerdotes y de los escribas y de los ancianos. Y el que le entregaba les había dado señal, diciendo: Al que yo besare, ése es; prendedle, y llevadle con seguridad. Y cuando vino, se acercó luego a él, y le dijo: Maestro, Maestro. Y le besó. Entonces ellos le echaron mano, y le prendieron. Pero uno de los que estaban allí, sacando la espada, hirió al siervo del sumo sacerdote, cortándole la oreja.”

“Y respondiendo Jesús, les dijo: ¿Cómo contra un ladrón habéis salido con espadas y con palos para prenderme? Cada día estaba con vosotros enseñando en el templo, y no me prendisteis; pero es así, para que se cumplan las Escrituras. Entonces todos los discípulos, dejándole, huyeron. Pero cierto joven le seguía, cubierto el cuerpo con una sábana; y le prendieron; mas él, dejando la sábana, huyó desnudo.”

Cuando era alumno en el seminario, tenía que escribir mi disertación antes de que pudiera graduarme. Había muchos temas de los que pude haber escrito una disertación, pero mi disertación de graduación se tituló: “Un estudio del personaje de Judas Iscariote,” porque incluso como joven, al principio de mis veintes, él estaba entre las personas más fascinantes en las páginas de las Escrituras, un incrédulo incomprensible. ¿Cómo podía alguien pasar tres años, veinticuatro horas al día, siete días a la semana en la presencia de Jesucristo y hacer lo que hizo? ¿Cómo podía alguien ser así de malo? ¿Así de impío? ¿Así de egoísta? ¿Así de endurecido? ¿Así de falto de esperanza?

Escribí la disertación. El comité aceptó la disertación, y me gradué. Y han pasado muchas décadas, y todavía no puedo comprender a Judas. Pero retrocedamos un poquito. El consejo judío que gobernaba, la Suprema Corte de Israel, se llamaba el Sanedrín; eso simplemente significa la reunión. Era una reunión de líderes religiosos. Algunos eran de la secta de los saduceos que eran los liberales religiosos, pero la mayoría era de la secta de los fariseos que eran los conservadores religiosos y de los fariseos, un grupo de escribas que eran los expertos de la ley.

Todos eran líderes religiosos. Después de todo, Israel se veía a sí misma como un reino teocrático. Dios era Rey, y los líderes religiosos, por lo tanto, servían a Dios al diseminar Su voluntad y Su Palabra en la vida del pueblo. No necesariamente estaban de acuerdo en todo. Tenían un acuerdo fuerte en cómo interpretaban la Escritura. Como dije, los saduceos eran liberales y no creían en la resurrección y no creían en una vida después de la muerte y no creían en los ángeles. Y los fariseos creían en todo eso.

E incluso había divisiones entre ellos. No estuvieron de acuerdo en todo. De hecho, rara vez estuvieron de acuerdo en todo, pero en esta ocasión estuvieron de acuerdo. Estuvieron de acuerdo en un hombre, quizás excepto por una o dos excepciones, como José de Arimatea, pero estuvieron en acuerdo unánime, lo que querían a Jesús muerto, lo querían muerto. Lo odiaban. Tenían celos de Su poder, porque ¿quién de ellos podía resucitar a los muertos? ¿Dar vista a los ciegos? ¿Oído a los sordos? ¿Una voz a los mudos? ¿Quién podía hacer que la gente caminara? ¿Sanarlos de toda enfermedad? ¿Librarlos de demonios?

¿Quién podía crear alimento? ¿Controlar tormentas? Obviamente, tenían celos de Su poder. También tenían celos de Su popularidad porque Su poder le había dado popularidad, un nivel de popularidad como ninguna persona que ha caminado sobre este planeta había tenido porque nadie jamás había hecho lo que Él hizo. Tenían celos de los reconocimientos que recibía de la multitud. Odiaban Su mensaje. El de ellos era un mensaje de “gana tu salvación por obras” y el de Él era un mensaje de “arrepiéntete de tu pecado y recibe tu salvación como regalo de gracia”. Y, odiaban eso porque eran soberbios y con pretensiones de superioridad moral. Querían ganarse su manera de entrar.

Lo odiaban tanto porque estaba metiéndose en el espacio de ellos. Él estaba apoderándose del lugar y popularidad de ellos. Y después, esta semana, su odio hacia Él se incrementó cuando el lunes, llegó, entró en la ciudad, y había cientos de miles de personas reconociéndolo como el Mesías. Eso los aterró aún más, los hizo más hostiles hacia Él. Después regresó el martes, entró al templo en donde los líderes del sanedrín esencialmente dirigían las operaciones del templo, vendiendo animales y cambiando dinero. Y no era nada más que la mafia israelita, una cueva de ladrones, como Jesús dijo.

Y Él entró y los sacó. Un hombre solo con cientos de miles de personas amontonadas en ese patio masivo. Entró, aventó a los cambistas, aventó a los compradores y vendedores de animales y vació el lugar de los bazares de Anás, el que fue sumo sacerdote y estuvo a cargo de eso. Regresó el miércoles al escombro que quedó, se apoderó del lugar entero, y durante un día completo ese lugar hizo eco con la verdad saliendo de Sus labios.

Esos tres días habían sellado su destino con certeza si había alguna duda de que lo querían muerto o no. Pero tenían un problema. El capítulo 14 dice: “Temían al pueblo.” ¿Cómo vas arrestar a este hombre? ¿Cómo vas a cumplir esta ejecución con este tipo de popularidad? Entonces en el capítulo 14, versículos 1 y 2, piensan, Bueno, tú sabes, quizás mejor no lo hacemos durante el festival. Apenas pueden contener su odio por otro día, mucho menos otra semana o dos.

Pero saben que podría ser algo malo tratar de hacer esto en público. Saben que habrán algunas repercusiones con el pueblo y podría comenzar un alboroto. Eso no es bueno. A los romanos no les gusta eso. Y quizás ni siquiera podían manejar al pueblo. Entonces tienen un problema. Necesitan capturar y arrestar a Jesús, callarlo, y matarlo, pero necesitan que alguien se los señale en la oscuridad de la noche cuando todas las multitudes se hayan dispersado. Pero ¿quién? No pueden ofrecerse ellos mismos a uno de Sus doce apóstoles. Hasta donde saben, todos son leales, y eso destruiría su plan.

Tienen que esperar hasta que alguien se aparezca. ¿Quién sería esa persona? ¿Quién haría eso? Todos los que le seguían estaban enamorados de él. ¿Quién traicionaría a Jesús? El pueblo estaba del lado de Jesús cuando Él limpió la corrupción en el templo porque todos eran víctimas de eso. Estaban pagando diez veces lo que se debería pagar por un animal para sacrificarlo. Estaban sacándoles los ojos en el cambio de monedas. ¿Quién iba hacer esto?

Sorpresivamente, alguien se apareció. Capítulo 14, versículo 10: “Entonces Judas Iscariote, uno de los doce, fue a los principales sacerdotes para entregárselo.” Él lo inició. Asombroso. No hubo alguien que se le acercó y lo convenció, él tomó la iniciativa. “Ellos, al oírlo, se alegraron, versículo,” 11. Sí ¿en dónde más van a encontrar alguien que haga esto? “Y prometieron darle dinero,” y él dijo, otro de los cuatro registros de los evangelios, y está en Mateo, Marcos, Lucas, y Juan, todos estos eventos.

Uno de los otros evangelios dice que él negoció por 30 piezas de plata. Estaban dispuestos a darle 30 piezas de plata, lo cual, por cierto, era el precio de un esclavo. Entonces él estaba dispuesto a vender a Jesús por el precio de un esclavo, lo cual es exactamente la cantidad por la que el Antiguo Testamento dice que sería vendido. Sin darse cuenta, cumplieron una profecía que prueba la validez, la exactitud del Antiguo Testamento. Y entonces buscaba oportunidad para entregarle. Tiene que encontrar un momento lejos de las multitudes, de noche, en la oscuridad.

Bueno, usted sabe lo que hemos cubierto en Marcos 14. Ya es jueves, y van juntos a un aposento alto en donde celebran la pascua final, la pascua judía final, legítima, oficial, y después nuestro Señor instituye la Mesa del Señor o el servicio de comunión, la Cena del Señor, con ellos ahí.

A la mitad de esa tarde, ese jueves por la noche, la cual esencialmente va desde la puesta del sol hasta la medianoche, es un tiempo largo, prolongado en el que nuestro Señor enseña ampliamente, registrado en Juan 13 al 16, y muchas cosas están pasando. Pero una cosa que sucede es que surge el asunto de la traición. Aparece el asunto de que alguien va a traicionarlo. Versículo 18 del capítulo 14, Y cuando se sentaron a la mesa, mientras comían, dijo Jesús: “De cierto os digo que uno de vosotros, que come conmigo, me va a entregar.” Simplemente estaban absolutamente impresionados.

Judas era un hipócrita tan especializado, un hipócrita tan experto, que no tenían idea de que era él. De hecho, dice que comenzaron a entristecerse, y a decirle uno por uno, todos ¿seré yo? No pensaban más en Judas de lo que pensaban en ellos mismos. Así de experto era como hipócrita. Jesús dijo: “Es uno de los doce, el que moja conmigo en el plato. Es uno de ustedes. A la verdad el Hijo del Hombre va, según está escrito de él, mas ay de aquel hombre por quien el Hijo del hombre es entregado. Bueno le fuera a ese hombre no haber nacido.” Mejor nunca haber nacido que estar siempre en el infierno.

Entonces Jesús desenmascaró a Judas. El resto no lo entendieron. Judas sí, y Satanás entró en Judas, la Escritura dice: “Y, Jesús lo despidió y dijo: Lo que vas hacer, hazlo pronto.” Entonces ese jueves por la noche, Jesús se queda con los once. Judas, quien ha estado buscando un momento oportuno ahora sabe que Jesús sabe, se va, va a buscar a los miembros del Sanedrín ya tarde, la noche del jueves y prepara el punto de reunión. Él sabe dónde encontrar a Jesús porque sabe a dónde van normalmente de noche Jesús y los discípulos. Van al lugar en el que Jesús acaba de estar, el huerto de Getsemaní, de los versículos 32 al 42. Él había estado ahí orando. Ahí es a donde irán.

Ahora recuerde, hay doce apóstoles y Jesús. Todos eran peregrinos en Jerusalén. El lugar básicamente estaba ahogándose en población que vino para la pascua. No había muchos lugares para quedarse. Probablemente la casa de María y Marta y Lázaro no podía recibirlos a todos, entonces había una persona rica en la ciudad que tenía un jardín en el Monte de los Olivos que proveyó el jardín para ellos, y estuvieron ahí de noche. Era un lugar que la Biblia dice que visitaban, Juan 18, Lucas 22:39 y dice que Judas lo conocía bien. Él sabía que ahí es a donde irían.

Esta es una trampa perfecta para Él. Está afuera de la ciudad, está en el Monte de los Olivos, y cuando el sol se pone en el mundo antiguo, realmente está oscuro. Y entonces él planea llevar a los líderes de Israel y su grupo para encontrar a Jesús en la oscuridad del jardín de Getsemaní.

Nuestro Señor ya está ahí para cuando llegamos a este pasaje en el versículo 43 porque Él vino ahí en el versículo 32. El versículo 32 nos dice que Él vino a Getsemaní, Él estuvo ahí por unas horas, orando. Usted recuerda Su oración, aparta de mí esta copa, tres veces, mas no lo que yo quiero, sino lo que tú, y Él obedece al Padre. Iré a la cruz si eso es lo que me pides que haga, por horrendo que sea estar separado de Ti y llevar el pecado. Él está dispuesto a hacerlo.

Mientras que está orando, los discípulos están durmiendo. Él les advierte que es peligroso dormir cuando usted debería estar orando porque la tentación viene. La reunión de oración se acaba cuando usted llega al versículo 41, a la mitad del versículo, “la hora ha venido, he aquí, el Hijo del Hombre es entregado en manos de pecadores. Levantaos, vamos, he aquí, se acerca el que me entrega.”

Están ahí arriba. Aquí viene este grupo. Y hay tantos como mil de ellos en la multitud que viene. Pueden ver las antorchas. Pueden oír a la multitud moviéndose. Nuestro Señor la ve, dice: “Se acabó el tiempo de oración.” Vámonos. Y Él no va en la dirección opuesta, Él entra a la multitud. Ahí es en donde retomamos la historia en el versículo 43. Y aquí, temprano en la oscuridad del viernes por la mañana, todo comienza a moverse para la ejecución de Jesús. Él estará muerto para las 3 de la tarde. Así de rápido pasa esto.

Una traición, un arresto, dos juicios, uno delante de los judíos y uno delante de los gentiles, cada uno con tres partes, una crucifixión y muerte, todos para las 3 de la tarde. Él estará en la tumba antes de que se ponga el sol, entonces Él estará en la tumba el viernes, sábado en la tumba, y domingo una parte de ese día en la tumba, resucitando más tarde el domingo por la mañana para que cumpla la profecía de ser crucificado y sepultado por tres días. Dios está en control de todos estos detalles. Estos incrédulos torpes que odian a Jesús, están cumpliendo paso a paso el plan de Dios y no son menos culpables por hacerlo porque lo hicieron motivados por el odio de sus propios corazones.

Muy bien, entremos en la escena. Primero está la multitud confrontadora. Mientras que Él todavía estaba hablando, todavía hablándole a Sus discípulos, dijo: Levantaos, vamos, Judas está aquí, están aquí, Judas uno de los doce. Y parece que ese título que lo describe, que acabamos de leer en otra parte de este capítulo, es la manera en la que Marcos habla de la idea increíble de que este hombre rechazó a Cristo. Él simplemente no lo puede superar, uno de los doce, uno de los doce, uno de los doce. ¿Cómo puede ser eso?

Judas, uno de los doce, la tragedia final, el hombre con la oportunidad más grande, y privilegio que podía llegar a tener una persona, estar con Cristo, el Hijo de Dios, ese hombre, uno de los doce. Noche ocupada para él. El Señor lo despidió. Judas fue llenado por Satanás. Usted sabe cómo se ve una persona poseída por demonios en el texto de la Escritura, tenemos descripciones de ellos. Bueno, él está poseído por Satanás mismo. Hay un sentido en el que el diablo ha tomado el control de él. Es una noche desesperada entonces, para Judas, el poseído por el diablo, él tiene que ir a buscar al Sanedrín en la oscuridad de la noche.

En algún punto, probablemente antes de la medianoche, antes de que acabara la pascua y la cena de la mesa del Señor, él tiene que conseguir el permiso de ellos para reunir sus recursos porque piensa que él sabe dónde va estar Jesús, porque aquí es a donde van, al Monte de los Olivos, y él conoce el lugar. Y después tiene que conseguir el permiso de las autoridades romanas para que le den soldados para que acompañen a los judíos, porque los judíos tienen miedo de que incluso con su policía del templo, no podrían manejar algo si comenzara a pasar, algún tipo de disturbio de la multitud, si la gente se entera.

Entonces necesita permiso para tener soldados romanos, y no un grupo pequeño sino un speiran es la palabra griega usada, un grupo. Un grupo completo sería seiscientos soldados romanos. Y los romanos tendrían soldados extra en la pascua debido a la llegada masiva de personas. Los habrían tenido ahí por seguridad. Y, por cierto, recientemente había habido una insurrección judía contra los romanos. Y acabaron con esa insurrección. Y se hace referencia a eso en Marcos 15:7, y uno de los principales en esa insurrección fue un hombre llamado Barrabás, Barrabás.

Entonces a los romanos no les gustaban las insurrecciones. Los romanos habrían complacido a Judas. Entonces es una noche ocupada para este hombre poseído por el diablo, conforme une las partes de este pequeño rompecabezas. Probablemente tuvo que conseguir permiso de Pilato mismo, el gobernador. Pero esos lugares están tan cerca. El Fuerte Antonia, en donde estaban los romanos y en donde Pilato estaba, está a menos de un minuto caminando del muro, el lado noreste del templo, el muro norte del templo. Todo está muy cerca, y él estaba esforzándose por acabar todo. Él había entregado el lugar y, por lo tanto, al Hijo de Dios por treinta piezas de plata.

Entonces la multitud se aparece. Dice en el versículo 43, estaban ahí con espadas y palos. Las espadas habrían sido de los romanos, machaira es la palabra. Llevaban una daga pequeña, una daga muy letal, filosa de los dos lados, una daga de doble filo y eran expertos en usarla, para cortar gargantas y colocar esa daga en los lugares apropiados para terminar rápidamente con una vida. Eran expertos en eso. Palos, habrían sido de la policía del templo. La policía del templo no usaba armas mortales. Controlaban a las multitudes con palos.

Entonces aquí viene la policía del templo, que normalmente eran los que se encargaban de la seguridad del templo, junto con los romanos y sus espadas. Y aprendemos un poco más de esto. También aprendemos de Juan 18:3, Juan nos da más detalles, que vinieron con antorchas y luminarias, la única manera en la que usted podía alumbrar la noche. Era crítico que pudieran ver a dónde iba y encontrar al Señor en el momento apropiado. Entonces de la oscuridad, de la media noche, sale esta multitud enorme, cientos y cientos de ellos juntos, torpes, cobardes, de manera injusta y profana vienen con el propósito de matar al Hijo de Dios. El traidor entonces identifica al Señor. Él les dice cómo lo va hacer.

Entonces usted va de la multitud confrontadora al discípulo traidor. Versículo 44, “Y el que le entregaba les había dado señal, diciendo, Al que yo besare, ése es.” Y después de manera sorpresiva, Judas les da la orden, “prendedle, y llevadle con seguridad.” Él también odiaba a Jesús. Pero si Satanás estaba hablando mediante Pedro cuando Pedro dijo: No, Señor, no vas a morir, Satanás ciertamente estaba hablando mediante Judas cuando Judas dijo: Prendedle y llevadle con seguridad.

Por cierto, esta es una buena indicación de que Jesús no usaba una aureola o Judas habría dicho, es el hombre con la aureola, o, es el hombre con el brillo sobrenatural en Su rostro. No había nada externo que podía identificar a Jesús como divino. Pero había necesidades obvias para poder identificarlo en la multitud y para asegurarse de que alguien más no se levantara y dijera: Soy Jesús; y entonces Jesús se escondiera y se escaparía. La suposición es que Él trataría de escapar. Esa es otra razón de la fuerza, que Él trataría de escapar, que Él no iba a dejar que esto pasara. No querían que alguien más pretendiera ser Jesús mientras que Él se escapaba, entonces Judas dice, Voy a señalarlo, voy a señalarlo. A quién yo bese, Él es. Prendedle.

Un beso, un abrazo fuerte, una señal antigua que se podía dar de varias maneras. Los esclavos besaban pies. Los inferiores besaban manos. E iguales besaban mejillas. Este es un igual. Este es un acto de afecto, honor, amor, respeto. Eso lo hace más feo, ¿no es cierto? Digo todos hemos sido traicionados. Todos sabemos eso. Pero con un beso, esto es hipocresía de la más oscura. El varón de dolores tuvo muchos dolores, y Él puede añadir esto a la lista. El versículo 45 dice, Judas sin vacilar, “Y cuando vino, Judas se acercó luego a él, y le dijo: Maestro, Maestro. Y le besó.

Por cierto, el verbo griego kataphileō (καταφιλέω) aquí significa besar fervientemente, besar fervientemente. Tiene una preposición añadida al frente que intensifica el verbo. Esto fue un afecto continuo, una expresión de afecto. Esto nos recuerda al hijo pródigo viniendo a casa y el padre, ¿se acuerda? En Lucas 15 recibiendo al pródigo y besándolo en la cabeza. Hombre, Judas realmente presentó un espectáculo dramático de afecto falso, diseñado para hacer exactamente inequívoco quién era para que los soldados supieran. Lucas añade esto, Lucas 22:48, “Jesús le dijo: Judas, ¿con un beso entregas al Hijo del Hombre?”

¿Estás traicionando al Hijo del Hombre con un beso? ¿con un beso? Jesús pudo haberlo destruido al instante. Pero no lo hizo. Él se somete a la traición para que la Escritura se cumpliese. Usted recuerda que el salmista dijo, ¿no es cierto? Que su propio amigo conocido levantaría su talón contra Él, y Él sería traicionado en la casa de sus amigos. Marcos no dice nada más de Judas. Él lo besa y desaparece de las páginas de la historia de Marcos.

Entonces ¿qué le pasó a Judas? Mateo nos dice. Mateo capítulo 27 nos dice lo que pasó. “Judas, el que le había entregado,” versículo 3, “viendo que era condenado.” ¿Qué significa eso? Judas se quedó después de que lo traicionó esa noche. Él se quedó para el juicio esa mañana. El juicio pasó en las primeras horas de la mañana. Y al final del juicio, Jesús fue condenada a muerte, y Judas todavía está cerca de los bordes, observando que pasa esto. Y cuando vio que Él había sido condenado, sintió remordimiento y devolvió las 30 piezas de plata a los principales sacerdotes y a los ancianos.

Él regresó a donde se encontraba el Sanedrín, y les devolvió el dinero. Y dijo, versículo 4, “Yo he pecado entregando sangre inocente. Mas ellos dijeron, ¿Qué nos importa a nosotros? Allá tú. Y arrojando las piezas de plata en el templo, salió, y fue y se ahorcó.” ¿Se ahorcó? Eso es remordimiento. Eso no es arrepentimiento para salvación. Él salió y se ahorcó.

Él no hizo eso muy bien porque Hechos 1 dice que finalmente su cuerpo cayó, se despedazó en las rocas y sus intestinos salieron. La cuerda se rompió o la rama se rompió mientras se colgó sobra la orilla, y murió una muerte horrenda, trágica. Y la gente no nombra a sus hijos Judas, ni siquiera tienen perros que los nombran Judas. La ilustración más grande de oportunidad desperdiciada, privilegio desaprovechado, jamás, jamás, jamás, jamás visto.

Entonces arrestan a Jesús. Versículo 46, “Entonces ellos le echaron mano, y le prendieron.” Juan 18:12 dice que el grupo romano y el comandante y los oficiales de los judíos, la policía del templo, arrestaron a Jesús y lo amarraron. Eso nos lleva de regreso al versículo 47. Hemos visto la multitud confrontadora. Hemos visto al traidor feo, trágico, Judas.

Ahora se nos presenta otra persona en el drama. Lo vamos a llamar el discípulo impulsivo, el discípulo impulsivo. Versículo 47, “Pero uno de los que estaban allí, sacando la espada, hirió al siervo del sumo sacerdote, cortándole la oreja.” Esto es extraño. Un incidente sorprendente. Afortunadamente, sabemos quién es este. Si no se nos dijera, sabríamos de cualquier manera. Podríamos imaginarnos que podría ser Pedro, ¿no es cierto? Podríamos imaginarnos que sería Pedro, impulsivo, intempestivo, Pedro. Y tenemos razón.

Según Juan 18:10, fue Pedro. Y según Juan 18:10, el nombre del hombre era Malco y era un siervo de Caifás, el sumo sacerdote, él ni siquiera era un oficial de policía ni era un soldado. ¿Qué está haciendo Pedro? Con frecuencia él parece estar fuera de órbita con el plan, ¿no es cierto? ¿Por qué está haciendo esto?

Le voy a decir por qué está haciendo esto. Él tiene algo qué probar. De regreso al versículo 29 del capítulo 14, Pedro le dijo a Jesús, Aunque todos se escandalicen, yo no. Pedro era un hombre seguro de sí mismo. Hombre, él creía en sí mismo. Sabe, él hubiera encajado en el mundo moderno, si crees en ti mismo, puedes hacer lo que sea. Ese era Pedro. Él creía en sí mismo. él no fracasaría, él no fracasaría. Dice usted, “Bueno, hay algo de osadía ahí, algo de valentía ahí.” Seguro, hay algo de osadía y algo de valentía, pero algo acababa de pasar que llevó a Pedro a ser así de valiente, y le voy a decir lo que era.

Juan 18. Juan 18 da el mismo relato, mismo incidente. Pero debe saber lo que pasó ahí. Todos llegan, el grupo. Jesús se acerca al grupo romano, los oficiales, los principales sacerdotes, los fariseos, la multitud masiva con sus antorchas y armas y luminarias, y Jesús dice, ¿A quién buscáis? ¿A quién están buscando? Le respondieron: A Jesús nazareno. Jesús les dijo: EGO EIMÍ, (Ἐγώ εἰμι) Yo soy. Y él dijo el tetragramaton, el nombre de Dios, el YO SOY. Y eso fue todo lo que tuvo que decir, decir YO SOY.

Judas estaba de pie con Él, y cuando dijo, YO SOY, todos se colapsaron y cayeron al suelo. La multitud entera cayó. Ellos no, no podían tocar Su poder si Él no les daba permiso. Esa es la razón por la que dijo, Nadie me quita la vida, yo la pongo por mí mismo. Él les volvió a preguntar, una vez que se levantaron, ¿a quién buscáis? Y ellos dijeron: A Jesús nazareno. Él les dijo: Os he dicho que yo soy.

Ahora, si usted acababa de ver a Jesús decir, YO SOY en griego, diferente en arameo, pero si usted, tomamos dos palabras, una palabra en arameo, si usted acababa de ver a Jesús decir una palabra y mil personas se colapsaron al suelo, usted se sentiría bien, ¿verdad? Usted sentiría que podría sacar su pequeño cuchillo y comenzar con la multitud porque en cualquier momento, lo único que Jesús tendría que hacer es decir otra palabra, y todos volverían a caer. Fue un acto sorprendente, milagroso, triunfal, glorioso, poderoso de Jesús que le infundió a Pedro fortaleza, él necesitaba volver a probar su lealtad.

Dice usted, ¿De dónde sacó una espada? ¿Qué está haciendo él con una espada? Bueno, Lucas nos dice que Jesús dijo en Lucas 22:36 al 38: “Saben, los envío,” no tomaron un cinto, no tomaron una bolsa, no tomaron zapatos extra, salieron y predicaron el evangelio, y fueron cuidados y sus necesidades fueron satisfechas, pero en el futuro cuando los envíe, más vale que lleven un cinto y más vale que lleven una bolsa, porque va haber persecución ahí afuera. Y, por cierto, más vale que tomen una espada.

Él de hecho les dijo, Si no tienen una espada, más vale que consigan una. No para matar gente. El cristianismo no se extiende como el islam, no se extiende al matar gente. Y cualquier supuesto esfuerzo cristiano por extenderse al matar a alguien es cristianismo falso. Pero Él dijo: Van a necesitar una espada porque van a ser confrontados, van a ser perseguidos, van a necesitar tener la capacidad de defenderse a sí mismos. En lo cual el Señor promueve la defensa personal.

Entonces Pedro dijo al final de esa pequeña conversación en Lucas 22: Algunos de los discípulos respondieron, Tenemos dos espadas, encontramos dos en el grupo.” Bueno, puede estar seguro de que Pedro tenía una de ellas. O hasta donde sabemos, él es Pedro dos espadas. Él pudo haber tenido las dos. Pero él saca una y corta la oreja de Malco.

Ahora mire, él no tenía ninguna preparación quirúrgica, y le prometo que era mejor en aventar redes de lo que era en cortar gargantas porque no le dio a la garganta y le pegó a la oreja. Él no estaba tratando de cortar la oreja de alguien. Él estaba tratando de cortar la garganta porque eso es lo que usted hacía con eso. El hombre se agachó. Y el Señor dice, según Lucas 22: “Basta, no más de esto, no más de esto.” Esto es pensar mal, es impulsivo, y peligroso porque en Mateo 26, le dice a Pedro: Pedro, mete tu espada, porque el que vive por la espada muere por la espada.

Y nuestro Señor, con eso, promueve la pena capital en el crimen capital. Esa es una reiteración de Génesis 9, el que derramare sangre de hombre, por el hombre su sangre será derramada. Pedro, tienen derecho de matarte si matas a alguien. Ese es nuestro Señor promoviendo la pena capital. Mete tu espada en la funda. Juan 18:11 dice: Mete tu espada en la funda. La copa que el Padre me ha dado, ¿no la beberé? Y más adelante Jesús dice, “Mi reino no es de este mundo, de otra manera, mis siervos pelearían. El reino no se extiende por la fuerza, se extiende una persona a la vez por la fe en Cristo. El cristianismo no avanza por la espada, en absoluto.

La gente dice, “Bueno, los cristianos están peleando en Irlanda del norte, y los cristianos están peleando en Bosnia y Croacia, y los cristianos, ¿qué hay acerca de las cruzadas? Nada de eso es cristiano. Podría tener la palabra, no es cristiano, el reino avanza un alma a la vez por la fe en Cristo. Bueno, aprendimos del registro del Nuevo Testamento que el Señor se estiró y le dio una nueva oreja. La única curación en el Nuevo Testamento de una herida fresca. Pedro, así no es como hacemos esto.

Entonces usted ve la multitud, el traidor, y usted ve al discípulo impulsivo. Y después en la siguiente escena pequeña, usted ve al Cristo glorioso, al Cristo triunfal. “Y respondiendo Jesús, les dijo, ¿Cómo contra un ladrón habéis salido con espadas y con palos para prenderme? Cada día estaba con vosotros enseñando en el templo, y no me prendisteis, pero, como para decir aquí y ahora, es así, para que se cumplan las Escrituras.

Sabe, Él está rodeado de esta multitud de personas realmente trágicas, líderes corruptos, apóstatas, religiosos, soldados romanos torpes, ciegos, ignorantes, paganos, que adoraban ídolos, matones de profesión, seguidores débiles, cobardes, pensando mal, y un traidor miserable, malo. Él está de pie ante las fuerzas del infierno y las fuerzas del hombre. Y Él simplemente está a cargo. Él dice, ¿por qué ahora? ¿Piensan que van a encontrar resistencia? ¿Por qué todos los soldados? ¿Por qué toda la policía? ¿Por qué todos los palos? ¿Y dónde estaban el lunes cuando estaba en el templo? ¿Y dónde estaban el martes cuando estuve ahí, y por qué no me arrestaron el miércoles?

Y lo que está haciendo es desenmascarar la hipocresía de esta operación clandestina en la que se lo están llevando de noche porque era una violación de todas sus leyes. Su majestad gloriosa es demostrada mediante la multitud que se cayó cuando Él dice, Yo soy. Demostrada por la tranquilidad, la calma asombrosa, conforme Él hace preguntas razonables: ¿Soy algún ladrón, algún ladrón de carretera, algún pillo, para que necesiten a todos estos soldados y a todos estos policías? ¿Alguna vez he tratado de huir de ustedes? ¿Acaso no estuve ahí todos los días esta semana? ¿Dónde estaban ustedes?

Pero la razón por la que están aquí en este momento a la mitad de la noche en un viernes es porque hoy es el día en el que la Escritura será cumplida. Y en su enojo inconsciente, hostil, están cumpliendo el plan de Dios a tiempo. Esa es la razón por la que están aquí. La Escritura se cumplirá. Él morirá a las tres de la tarde, al mismo tiempo en el que los corderos de la pascua están siendo matados porque Él es el verdadero Cordero de la pascua.

Ahora, un comentario a pie de página que mencioné la semana pasada, solo brevemente. ¿Por qué Satanás trataría de evitar que Jesús fuera a la cruz, lo cual lo hizo antes? Pedro dijo, No, Señor, no vas a morir, no vas a morir, no vas a morir, y Jesús dijo, Quítate de delante de mí, Satanás. Fue Satanás tratando de evitar que fuera a la cruz. Fue Satanás quien lo tentó y dijo, Te daré los reinos del mundo. Puedes tener la popularidad. Puedes tomar tu satisfacción. No necesitas la cruz en Su tentación.

Si Satanás quiere evitar que vaya a la cruz, entonces ¿por qué Satanás entró en Judas e hizo que Judas fuera a la gente que quiere arrestarlo para que puedan matarlo? ¿Por qué Satanás motiva a Judas a ir al Sanedrín para que Jesús sea arrestado y ejecutado? No, no sé cómo funciona la mente de Satanás, pero es bastante, simple, me parece, que lo único que los líderes de Israel no querían hacer era arrestar a Jesús durante la Pascua. Dijeron eso, no querían arrestarlo, 14:2, “No queremos arrestarlo durante este festival, esta Pascua.”

El pensamiento de Satanás pudo haber sido, Si puedo echar andar este arresto durante la Pascua, incluso si lo atrapan a la mitad de la noche, esto va a mostrarse en el día, y el pueblo se va a levantar y detener esta crucifixión. Y si el pueblo no la detiene, el pensamiento de Satanás debió haber sido, voy hacerlo tan intolerable para Jesús con los que le escupan y la burla y la corona y los golpes en el rostro y las golpizas y los azotes y todo, voy hacerlo tan malo para Él que finalmente va a decir: Basta, es suficiente, no voy a morir.

¿Se acuerda en el capítulo 26, versículos 51 al 54? Él le dijo a Pedro cuando Pedro sacó la espada, Él dijo: Mira Pedro, si quisiera, podría llamar a doce legiones de ángeles en este momento… ¿sabe cuántos son esos? Setenta y dos mil. ¿Puede imaginarse qué tipo de defensa 72 mil ángeles serían cuando en el Antiguo Testamento un ángel mató a 185 mil asirios? 72 mil ángeles podrían traer un daño serio. Mete tu espada.

Creo que Satanás debió haber pensado, Si la multitud no lo detiene, Jesús dirá, ya es suficiente, ya es suficiente. Todos ustedes vieron la Pasión del Cristo, ustedes vieron que Él, y en algún punto Él va a decir, Se acabó, no sigo, no voy avanzar más. No merezco esto, y llamar a los ángeles. No, Satanás no quería que fuera a la cruz, él quería que fuera tan malo, que Jesús mismo lo detendría; pero nunca lo hizo porque Él fue obediente al Padre para el beneficio de usted, para mí beneficio. Ahí está Él en tal majestad, esto es para que se cumplan las Escrituras.

Entonces usted ve la multitud, es una multitud fea, el traidor, incluso más feo. El Pedro impulsivo, que decepciona, débil, cobarde al final; porque el versículo 50 dice, y aquí llegamos al punto final, los apóstoles cobardes. “Entonces todos los discípulos, dejándole, huyeron.” Todos ellos, incluyendo a Pedro. Todos se fueron. Eso es lo que Él dijo que harían atrás en el versículo 27, les dijo: Todos os escandalizaréis. Todos van a apartarse. Y en lugar de orar contra esa tentación, se fueron a dormir durante la reunión de oración. Están mal preparados, eran débiles, tenían miedo, fueron infieles, huyeron. Zacarías 13:7 dijo que eso pasaría, “Herid al Pastor y las ovejas serán dispersadas.” Esa profecía fue cumplida. No preparados, impacientes, carnales, inconsistentes, débiles, huyen por sus vidas.

Y después hay un retrato de cierre de la cobardía de una persona. Escuche esto. “Pero cierto joven le seguía, cubierto el cuerpo con una sábana.” Él habría tenido su ropa interior puesta, lo cual siempre usaban, pero nada más que una sábana que lo envolvía. Y le prendieron, mas él, dejando la sábana, huyó desnudo. Este es el único lugar en donde eso aparece. No aparece en Mateo, Lucas, o Juan.

La gente me dice, ¿quién es ese joven? No tengo la menor idea de quién es ese joven. ¿Cómo sabría? Estoy viendo la misma Biblia que usted está viendo. No veo un nombre. ¿Y qué es la sábana? No tengo idea, pero sé que cuando la gente se iba a dormir de noche, se ponía una sábana de lino. Y se envolvió en una sábana de lino, y trataron de atraparlo y él soltó la sábana de lino y corrió. Me encanta eso de la Biblia, simplemente lo dice porque pasó.

Si un comité quisiera organizar esto, diría: Saca eso porque no aporta nada a la historia. ¿Cuál es el punto? ¿Quién es el hombre y por qué lo hizo y qué es la sábana? Le voy a decir lo que pasó. Digo esto lo sabemos. Alguien a la mitad de la noche oyó una conmoción, algún hombre, y pensó, ¿qué está pasando? y saltó de su cama y simplemente se envolvió en una sábana y dijo, “Voy ahí afuera para saber qué está pasando.” Y conforme él estaba investigando en el Monte de los Olivos, quizás él trabajaba ahí, ¿sabe? Quizás estaba en un viñedo ahí arriba.

Y él está investigando ahí afuera y de pronto alguien piensa que es una amenaza que pertenece a la multitud que va con Jesús, y lo atrapan, y él simplemente corre. Y el hombre se queda con la sábana. Y eso, mis queridos amigos, es una interpretación verdadera de este pasaje. Algo más que eso es especulación pura. Algunas personas dicen, “no, no, ese es Marcos, ese es Marcos. ¿Es Marcos? Sí, porque es un relato en primera persona. ¿Quién sabría eso sino el hombre que lo estaba haciendo? ¿Quién sabría eso? Quizás es Marcos. Quizás él simplemente no quiere llamarse a sí mismo porque él tiene pena porque estaba corriendo sin su ropa puesta a la mitad de la noche.

No sé, quizás era Marcos. Quizás la razón por la que está aquí es porque era Marcos y quizás alguien incluso sugirió que antes de que Judas fuera al jardín, él revisó la casa de Marcos porque la madre de Marcos fue una de las primeras creyentes y quizás revisó ahí para ver si Jesús fue ahí en lugar del Monte de los Olivos, y cuando Marcos se enteró de que estaban buscando a Jesús, se puso la sábana y salió por la ventana y como era muy joven, su madre no lo habría dejado salir a la mitad de la noche, y siguió y bueno. Ahora estamos creando algo de ficción aquí en lugar de lo que dice.

¿Cuál es el punto? El punto es que Jesús está solo. Todo mundo se fue. Los apóstoles se fueron e incluso una especie de, no sé, un seguidor normal de Jesús, simplemente un hombre que vio lo que estaba pasando y entre más vio, más supo y fue un seguidor. Él lo estaba siguiendo. Acercándose más y más y más y él también, se fue. Es simplemente para mostrar que no queda nadie, no queda nadie.

Y entonces solo, dice el versículo 53, lo llevaron en la oscuridad de la noche a una corte corrupta para que estuviera en dos juicios de tres partes cada uno, seis tribunales separados. Apilaron acusaciones, sobornaron a testigos, corrompieron a jueces, una corte corrupta, colgarlo en la cruz en la mañana, Él está muerto en la tarde.

Al final, nada se dice fuera de que Jesús triunfalmente, conscientemente va a la cruz, cumpliendo la profecía. Hubieron profecías de Judas, el traidor, hubieron profecías de la dispersión de los discípulos. Hubieron profecías de Él como el Cordero de la Pascua que tenían que ser cumplidas el Viernes. Hubieron profecías de la cruz, que Él sería levantado. Hubieron profecías de Él siendo perforado por los clavos y la espada. Es todo lo que dice la Escritura. Isaías 53, Él es llevado como oveja al matadero. Pero va voluntariamente. Lo hace por amor a su padre y amor por usted porque son los pecados de usted los que él llevó ahí.

Padre, qué experiencia para nosotros, estar ahí en el Monte de los Olivos ese día mediante los ojos de Marcos y los otros escritores del relato del evangelio y experimentar la traición y el arresto de Jesús, por lo menos de una manera pequeña. Simplemente añadiendo a la gratitud que tenemos por su deseo de entregar Su vida, siendo perfectamente santo, sin pecado, y llevando este tipo de burla cuando Él solo había sido adorado para siempre por ángeles y honrado, siendo besado por un traidor, siendo arrestado por pecadores y siendo juzgado, por así decirlo, por Ti en la cruz, para ser castigado por nuestros pecados.

Los horrores de esto van más allá de la comprensión. Sin embargo, Su majestad y magnificencia resplandece. ¡Oh, qué Salvador tenemos! Y te alabamos, oh Dios, por dárnoslo y darnos a Él. En Su gran nombre oramos. Amén

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