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Abra su Biblia en Lucas capítulo 11. Regresamos a Lucas, capítulo 11 y de nuevo, la enseñanza penetrante y maravillosa del Señor Jesucristo. Lucas 11:5 y en adelante, llegamos a una pequeña historia conocida y realmente inolvidable que Jesús cuenta aquí. De hecho, tiene mucho humor en ella y mientras que Jesús no dijo cosas que de hecho son chistosas o que nos hacen reír, ciertamente vemos una calidez de Su humor en esta historia porque es tan parecida a la vida.

La historia comienza en Lucas 11:5: “Les dijo también: ¿Quién de vosotros que tenga un amigo, va a él a medianoche y le dice: ‘Amigo, préstame tres panes, porque un amigo mío ha venido a mí de viaje, y no tengo qué ponerle delante’; y aquél, respondiendo desde adentro, le dice: ‘No me molestes; la puerta ya está cerrada, y mis niños están conmigo en cama; no puedo levantarme, y dártelos.’ Os digo, que aunque no se levante a dárselos por ser su amigo, sin embargo por su importunidad se levantará y le dará todo lo que necesite.

Y yo os digo: Pedid, y se os dará; buscad, y hallaréis; llamad, y se os abrirá. Porque todo aquel que pide, recibe; y el que busca, halla; y al que llama, se le abrirá. ¿Qué padre de vosotros, si su hijo le pide pan, le dará una piedra? ¿O si pescado, en lugar de pescado, le dará una serpiente? ¿O si le pide un huevo, le dará un escorpión? Pues si vosotros, siendo malos, sabéis dar buenas dádivas a vuestros hijos, ¿cuánto más vuestro Padre celestial dará el Espíritu Santo a los que se lo pidan?”

Hombre, lo que comienza como una historia simple, termina siendo bastante teológica, ¿no es cierto? Comienza con lo simple y termina en lo profundo. Un creyente profundo que ha sido moldeado por las Escrituras y ésa es la única manera en la que usted puede madurar: entiende la naturaleza de Dios. Su perspectiva de Dios realmente es la marca distintiva de su madurez espiritual. Entender la naturaleza de Dios es crítico para la madurez espiritual porque al final usted descansa la realidad de su Dios. El conocimiento superficial de Dios, un conocimiento superficial de Dios, un conocimiento limitado de Dios contribuye a un entendimiento limitado y a una fe limitada y a una confianza limitada.

Y entonces, cuando nosotros hablamos de madurez espiritual, estamos realmente hablando acerca de comprender la naturaleza de Dios. Eso es esencial. Esto es decir que usted entiende que Dios es eterno, que Él es poderoso, que Él es santo, que Él no cambia, que Él es omnisciente, que Él es omnipresente, que Él es deliberado en lo que hace, que Él es soberano, que Él está en control perfecto de todo lo que Él ha creado en todo momento.

¿Entiende usted que Dios está por encima de todas las contingencias que se llevan a cabo en el universo creado? Él es trascendente. Él es alto y sublime, majestuoso y exaltado y Él está llevando a cabo Su obra a la perfección, Su plan para el universo y para la humanidad. Él tiene todo bajo control en todo momento y Él tiene conocimiento perfecto y está cumpliendo el plan que Él ordenó desde el principio mismo.

En Job 42:2, leemos estas palabras: “Yo conozco que todo lo puedes, Y que no hay pensamiento que se esconda de ti.” Ahora, ahí hay un comentario de un hombre maduro. Yo sé que Tú estás a cargo de todo y que ningún propósito Tuyo jamás puede ser estorbado. El Salmo 33:11 dice: “El consejo de Jehová permanece para siempre.” Esto significa que lo que Dios dice es fijado de manera permanente. Nada de lo que Dios dice jamás cambia porque nunca hay información nueva. Nada necesita ser aclarado, ninguna circunstancia puede ocurrir de la cual Dios no conoce o sabe ni conocía cuando Él hizo esa declaración.

Esa es la razón por la que el Salmo 33:11 también dice: “Los planes de Su corazón son fijados de una generación a otra.” De generación en generación, los planes del corazón de Dios permanecen firmes. Nada cambia porque no hay más información, no hay contingencia ni circunstancia de la cual Dios no supiera, nada cambia. Él cumple Su plan de manera perfecta hasta el final.

En Proverbios 19:21 leemos: “Muchos son los planes del corazón del hombre pero el consejo de Jehová permanecerá.” Nosotros cambiamos nuestros planes todo el tiempo porque tenemos nueva información, porque las circunstancias cambian. Dios nunca cambia nada. Su consejo está fijo.

En Isaías 14:24: “Jehová de los ejércitos juró diciendo: Ciertamente se hará de la manera que lo he pensado, y será confirmado como lo he determinado.” Todas estas declaraciones acerca de que permanecerá tienen que ver con Dios fijando un propósito que nunca cambia. Yo quise que así fuera y así sucede. Lo planeé y así es y será.

En Isaías 46, un pasaje un poco más prolongado, todo esto en cierta manera se une en términos muy claros. Isaías 46:8. “Acordaos de esto, y tened vergüenza; volved en vosotros, prevaricadores. Acordaos de las cosas pasadas desde los tiempos antiguos; porque Yo soy Dios, y no hay otro Dios, y nada hay semejante a Mí, que anuncio lo por venir desde el principio.” Nosotros no podemos hacer eso. Nosotros no sabemos el fin desde el principio. No podemos afirmar el fin. No podemos cumplir el fin desde el principio. Sólo Dios puede. Esa es la razón por la que Él es Dios. No hay como Él porque no hay alguien que pueda saber cómo va a terminar antes de que siquiera comience.

“Él anuncia lo por venir desde el principio y desde la antigüedad lo que aún no ha sido hecho.” Y no es sólo que Él sabe cómo van a suceder. Dice: “Mi consejo permanecerá, y haré todo lo que quiero.” Desde el principio, Dios determinó el fin, Él planeó el fin y Él dirige todo, opera todo para llegar a ese fin. Versículo 11, “Yo hablé, y lo haré venir; lo he pensado, y también lo haré.” Dios nunca altera Su plan y el plan que Él estableció desde el principio Él se asegura de que se cumpla hasta el final.

Jesús, en el capítulo 1 de Hechos dijo esto en el versículo 7: “No está en vosotros el conocer los tiempos o las épocas que el Padre ha fijado por Su propia autoridad.” Tiempos y épocas, ¿qué significa eso? Tiempo cronológico, tiempo de reloj, tiempo calendario y tiempo de épocas, acontecimientos. Toda la historia cronológica y todos los acontecimientos que ocurren dentro de la historia están fijados en la autoridad misma de Dios. Todo está determinado desde el principio hasta el final por los propósitos de Dios.

En el cuarto capítulo del libro de Hechos, leemos el testimonio de esos primeros creyentes. “Porque verdaderamente,” versículo 27, “se unieron en esta ciudad contra Tu santo Hijo Jesús, a quien ungiste, Herodes y Poncio Pilato, con los gentiles y el pueblo de Israel,” todos se unieron para matar a Jesús. Pero un versículo 28 dice: “Para hacer cuanto Tu mano y Tu consejo habían antes determinado que sucediera.” ¡Qué afirmación! ¡Qué afirmación! Todo lo que fuera que hicieron, fue predestinado por Dios y fue predestinado por Su propósito.

Ahora, Dios es soberano y Dios es omnipotente. Él conoce el plan y Él tiene el poder para cumplir el plan. Él tiene el conocimiento perfecto de tal manera que no hay nada que cambiar en el plan. Él no necesita que nosotros le demos más información y no reacciona a las circunstancias.

Usted pregunta por qué les estoy diciendo todo esto. Porque todas estas realidades acerca de Dios llevan a la pregunta de cómo nuestras oraciones importan, ¿no es cierto? ¿Está llegando ahí usted? Usted comenzó diciendo ‘bueno, entiendo, ¿por qué me molesto por orar? Todo esto parece ahogar mi vida de oración y mis pequeñas peticiones. Y claro, esa es una de las acusaciones que se han hecho por parte de personas que rechazan la teología reformada - si usted tiene una perspectiva fuerte de Dios, si usted tiene la perspectiva bíblica de Dios, simplemente quita el corazón de toda su oración.

Ciertamente, no quiero molestar a Dios, yo no quiero interrumpir a Dios. Digo, Él sabe dónde va, Él sabe lo que está haciendo, Él no necesita información de mí acerca de nada. Y si Él no va a cambiar Su plan definitivo y diseño, si se me dice que ore, quizás lo único que necesito hacer es ciertamente entrar por algo breve y decir ‘bueno, Tú sabes, realmente lamento mucho molestarte, Dios. Simplemente voy a mantener esto al mínimo. Sé que estás muy ocupado y que ya tienes todo planeado y sabes adónde va, pero no voy a tardar mucho.’

La gente me dice eso todo el tiempo. Sé que realmente está muy ocupado y sé que tiene muchas cosas en su mente, pero si tan sólo puedo tener un minuto. Si la gente cree que eso es algún tipo de interrupción en mi vida y no tengo idea de lo que viene en el futuro, cuando pienso en Dios, le diríamos a Dios ‘bueno, es ridículo para mi venir y traer este pequeño asunto frente a Ti cuando Tú has determinado todo de principio a fin. Aún el hecho de que yo nací, de que existo, y que yo venga aquí contigo con esta petición era conocido por Ti desde antes de la fundación del mundo y si todo esto está en el plan, ¿cuál es el punto de todo esto? Bueno, si vengo, me voy apurar y salgo rápido. Quiero decir, es casi vergonzoso, ¿no es cierto? Lo siento Dios, soy yo de nuevo. Y sé que te interrumpo mucho con mis pequeñas cosas.

Pero tenemos que recordar que se nos dice que oremos y acabamos de ver eso, ¿no es cierto? De los versículos 2 al 4 hemos estudiado la oración de los discípulos durante 12 semanas, tres meses. Y todo eso nos estaba enseñando a cómo orar, cómo orar. Y eso fue repetido a partir de un patrón que Jesús estableció originalmente registrado en Mateo 6 cuando Él estaba ministrando en Galilea ocho meses antes de esto. Esto reiteró la misma enseñanza.

Pero todavía nos quedamos con esta pregunta de cómo encajan nuestras oraciones y decimos si tenemos una perspectiva madura de Dios, una perspectiva completa de Dios y entendemos la naturaleza de Dios, ¿realmente tiene algún tipo de efecto nuestra vida de oración?

Bueno, permítame darle una ilustración. Regresemos al libro de Nehemías. Nehemías, capítulo 1. Israel está en cautividad. Dios lo sabe. Y la tierra de Israel, la tierra de Judá, en particular el Reino de Sur, la ciudad de Jerusalén, está en ruinas. Capítulo 1, versículo 3: “El remanente, los que quedaron de la cautividad, allí en la provincia, están en gran mal y afrenta, y el muro de Jerusalén derribado, y sus puertas quemadas a fuego.” Dios sabe todo eso. De hecho, Dios se aseguró de que eso sucediera porque Dios trajo - como usted recordará - a los babilonios para que fueran sus ejecutores, para traer juicio contra Israel por la idolatría. Entonces, Dios sabe todo eso.

Pero quiero que todavía usted vea la respuesta de Nehemías, versículo 4: “Cuando oí estas palabras me senté y lloré, e hice duelo por algunos días, y ayuné y oré delante del Dios de los cielos.” No cambió el dolor del corazón, simplemente porque Dios sabía todo esto y Nehemías sabía que Dios sabía todo esto, no cambió cómo Nehemías se sintió.

Usted dirá “Bueno, quizás él no tenía una muy buena idea. Quizás él realmente no entendía quién era Dios y se abrumó de manera excesiva y lloró y ayunó y oró y ésta en duelo y realmente está en una condición muy emotiva aquí. Quizás él simplemente no sabe que Dios está a cargo. Quizás él realmente es un arminiano suelto flotando ahí en el Antiguo Testamento.

Pero observe su oración en el versículo 5: “Y dije: Te ruego, oh Jehová, Dios de los cielos, fuerte, grande y temible, que guarda el pacto y la misericordia a los que le aman y guardan Sus mandamientos.” Si, él entendía a Dios. Él entendía que Dios era el Señor soberano. Él entendió Su grandeza, Su majestad, todos los atributos que expresan esos términos. Él entendió que tenía un pacto y que Él era fiel a ese pacto. Él entendió Su gracia y misericordia a aquellos que lo aman y guardan Sus mandamientos. Él entendió todo eso, pero a pesar de eso, versículo 6: “Esté ahora atento Tu oído y abiertos Tus ojos para oír la oración de Tu siervo, que hago ahora delante de Ti día y noche, por los hijos de Israel, tus siervos.”

¿Alguna vez le ha hablado a Dios así? Alguna vez le ha dicho “Dios, escúchame. Te estoy hablando. Abre Tus ojos y ve mi situación.” No creo que jamás yo le haya dicho eso a Dios. Y no sólo se lo dijo una vez, él dice ‘estoy orando delante de ti día y noche, ayunando y orando’, delante del Dios de los cielos a quien él entiende de manera completa. Él realmente está entrando con fuerza. Él está diciendo Dios, abre Tu oído, abre Tus ojos y ve la situación.” Esto es bastante atrevido, ¿no es cierto? Es casi vergonzoso.

¿Y sabe una cosa?, en cierta manera entramos a la presencia de Dios y decimos “Tú sabes Señor, soy yo otra vez. Señor, lo que sea Tu voluntad, por favor, quitemos esto desde el principio. Ahí es donde estoy. Yo sé que tienes otras cosas que atender, entonces entiendo sino puedo molestarte con esto.” Ese no es el enfoque de Nehemías. Dios, Tú sabes. Despierta. Mira. Ve, por favor.

Observe el Salmo 17:1: “Oye, oh Jehová, una causa justa; está atento a mi clamor. Escucha mi oración.” Estas personas que oraban en el Antiguo Testamento demandaban ser oídos por Dios. Salmo 27:7- estas son ilustraciones, hay muchas más. Salmo 27:7: “Oye, oh Jehová, mi voz con que a Ti clamo.” Cuando te estoy hablando, Dios. “Ten misericordia de mí, y respóndeme.” ¿Alguna vez usted le ha dicho eso de Dios? Te estoy diciendo Dios, más vale que me escuches y quiero una respuesta. Respóndeme.

El Salmo 55 añade otro componente. “Escucha, oh Dios, mi oración, Y no te escondas de mi súplica.” No te escondas en ningún lugar. Te estoy hablando. Es sorprendente. “Está atento, y respóndeme; Clamo en mi oración, y me conmuevo,” te estoy diciendo que las cosas no están bien, y necesitas escucharme. No quiero que te vayas a esconder algún lugar. Ponme atención. Se oye como mis hijos me hablan cuando estoy distraído.

El Salmo 102 es otro y de nuevo, estas son muestras que le estoy dando. “Oye mi oración, oh Jehová. Y deja que mi clamor por ello la llegue a Ti. No escondas Tu rostro de mí en mi día de aflicción; inclina Tu oído a mi aflicción.” De nuevo, este nuevo tipo de actitud demandante, casi grosera. Es casi grosera. Es como si alguien se le acercara a usted y le dijera mírame. Quiero hablar contigo. Veme. No te distraigas. Usted diría ‘bueno, ¡espera un momento!’.

El Salmo 143 añade otro componente, “Oh Jehová, oye mi oración, escucha mis ruegos; Respóndeme por Tu verdad, por Tu justicia.” Me encanta esto: “Y no entres en juicio con Tu siervo.” No quiero discutir. No quiero que te enojes conmigo. Simplemente tranquiliza, enfría Tu enojo y simplemente escucha. Es una manera sorprendente de hablarle a Dios. Sorprendente. Me sorprende el denuedo, la valentía.

Cuando yo estaba creciendo como niño, mi abuela solía tener esta pequeña frase. Ya no la oigo mucho. Mi mamá la copió y continuó con ella. Ella decía: “Bueno, Johnny, eso demanda muchas agallas.” ¿Alguna vez escuchó a alguien decir eso? “Se necesita muchas agallas.” No sé de dónde salió eso. Si usted busca “agallas” en el diccionario, no sé cómo se conectan. Pero mi mamá decía “eso necesitaba mucha fuerza.” Es como si usted se brincó las trancas, se ha pasado de límite, ha ido demasiado lejos.

Usted preguntará cuál es el punto de hablarle a Dios así. Si usted sabe que Dios es soberano y sabe que Dios es sabio y todopoderoso y que sabe todo y lo conoce todo y ha determinado todo desde el principio el fin y todo lo del medio, ¿de qué sirve orar, cuál es el punto en orar? Y la respuesta es porque Dios no sólo ha ordenado el fin sino que ha ordenado los medios para llegar al fin y no sé usted, pero yo prefiero ser parte del medio de Dios que cualquier otra cosa.

Supongo que podría ser alguien pasivo y no importarme si participo o no del medio que Dios usa para llegar y alcanzar a Su fin. Pero yo prefiero estar involucrado en ser el medio por el impacto residual - para mi es maravilloso, es Su bondad y bendición en esta vida y recompensa eterna en la vida venidera. No tiene que ver con cambiar la mente de Dios. No tiene nada que ver con cambiar los planes de Dios. No tiene que ver con darle información que Él no tenga. No tiene que ver con cambiar las circunstancias que Él quizás no hubiera esperado. Simplemente tiene que ver con ser usado por Dios.

El Antiguo Testamento, y le voy a dar una ilustración, el profeta del Antiguo Testamento dijo que Jesús nacería en Belén. Bueno, ese es el final. Y tenía que ser. Él podía haber nacido en cualquier lugar o todo el Antiguo Testamento podría haber sido desacreditado. El profeta habría estado equivocado. ¿Por qué Jesús nació en Belén? Porque César Augusto, quien no sabía nada acerca de Malaquías o Jesús, determinó que se llevara a cabo un censo en Israel y que todos tenían que ir a su ciudad natal para registrarse para el censo, Lucas 2.

Y entonces, José y María tenían que ir a Belén en el momento exacto del censo, el cual fue exactamente el momento en el que ella dio a luz al bebé. El Mesías nació en Belén. El fin estaba en el plan de Dios desde el principio como lo expresa el profeta en el Antiguo Testamento. El medio fue un César ignorante emitiendo un decreto. Dios usa a los medios como también determina el final.

Y en Hechos, capítulo 2, en donde Pedro está predicando en el día de Pentecostés, él dice: “Ustedes mataron al hijo de Dios por la voluntad y plan predeterminados y determinados por Dios.” El medio de nuestra salvación - Dios determinó que Cristo fuera el sacrificio para nuestra salvación. El medio, soldados romanos; y todas las cosas involucradas en esto.

Como todo lo demás, mire, Dios determinó su salvación desde antes de la fundación del mundo. El medio es a través de su fe y arrepentimiento. Usted no será salvo sin la fe. Usted no será santificado sin obediencia. Y usted no disfrutará de la bondad de Dios en esta vida sin participar en la oración en el cumplimiento de los propósitos divinos. Usted no puede pensar en algo más maravilloso que Dios le permita ser un medio para los fines de Él. Es increíble. No quiero cambiar a Dios.

Permítame decirle, en este momento no quiero cambiar nada. No puedo. Sería ridículo pensarlo. Pero eso sería suponer que yo tengo una idea mejor y eso es torpeza total. Pero pesar que Dios me puede usar a mí, siendo totalmente ignorante del futuro, totalmente inepto para ser un medio mediante el cual Él cumple Sus fines eternos y después no sólo bendecirme por eso, sino que recompensarme para siempre, va más allá de lo que puedo imaginarme.

Esa es la razón por la que la Biblia nos dice que oremos. La oración es el medio mediante el cual la sabiduría infinita de Dios, Su poder infinito, y propósito perfecto son unidos para cumplir Su voluntad. Usted no puede ser salvo sin creer. Usted no puede ser santificado sin obedecer. Y usted no puede disfrutar de la bondad de Dios en esta vida sin participar en Su propósito que se desarrolla a través de sus oraciones y a través de su servicio a Él. Eso es lo que vamos a ver en esta historia.

Pase al versículo 8. Usted notará en el versículo 8 la palabra “importunidad”. Esa es una buena palabra. Si usted tiene la oportunidad de buscarla en el diccionario, esto es lo que usted encuentra. Importunidad es diferente a oportunidad. Todos usamos oportunidad todo el tiempo porque eso es lo que en cierta manera funciona para nosotros en nuestro lenguaje diario. Oportunidad es una palabra en el diccionario que dice, significa una circunstancia favorable para nosotros. Usted ve lo que parece ser una circunstancia favorable para usted y se aprovecha de ella. Usted entra en esa circunstancia para aprovechar en esa oportunidad lo que usted cree que está disponible para usted ahí, es una oportunidad.

Importunidad no es eso en absoluto. Es totalmente diferente. Oportunidad simplemente significa moverse en una circunstancia favorable. Importunidad es mucho más fuerte. Es una palabra que tiene una urgencia y una persistencia en ella pero es más grande que la palabra persistencia. Algunos diccionarios la traducen de esta manera: algo problemáticamente urgente, excesivamente persistente. Es una palabra ahí, pero inclusive imparable hasta el punto de ser molesto.

Lo que sucedió aquí es que este hombre finalmente se salió de la cama y le dio al hombre lo que quería porque era una persona persistente al punto de ser molesta. Él era persistente de manera excesiva. Él presentaba una urgencia que llego a ser hasta molesta. Es la palabra en el griego anaideian, es una hapax legomena, esto es sólo es usada una vez en el Nuevo Testamento, el único lugar en el que aparece. Y realmente lo que significa - y podría usted verlo en algunos comentarios al margen de algunas versiones - es falta de vergüenza, alguien que simplemente hace a un lado todo sentido de vergüenza; en un léxico dijo “valiente”. Atrevido de manera excesiva, otro dijo: falta de vergüenza total. Alguien que simplemente es grosero y que es valiente, atrevido. Alguien que tiene muchas agallas. ¿Debemos orar así?

Eso es lo que Jesús nos va a enseñar aquí, a orar así. Y por lo tanto, participar en el medio mediante el cual Dios cumple Sus fines. Comencemos con la parábola. ¿Muy bien?, vamos a ver dos puntos el día de hoy. Y va a ser todo; pero eso nunca sucede. Entonces, estoy viviendo en una ilusión en mi edad avanzada.

Lucas 11:5, Jesús simplemente entra. El tema es oración. Él les acaba de enseñar a cómo orar, todavía está hablando del mismo tema, probablemente en el mismo lugar, en el mismo momento. “Les dijo también…” Porque Él sabía que esta pregunta surgiría. Si Dios tiene Su Reino y Dios tiene Su voluntad y Dios tiene Su propósito y todo esto, hay una pregunta aquí ¿por qué oramos? Y quizás simplemente oramos, usted sabe, este tipo de oraciones rápidas, ‘entrar y salir’ sin buscar interrumpir a Dios en absoluto. Y ahora Él cuenta la historia.

“¿Quién de vosotros que tenga un amigo, va a él a medianoche y le dice: ‘Amigo, préstame tres panes.’” Ahora, la enseñanza de la oración lleva a una pregunta: ¿no debemos ser algo resistentes o tener algo de vergüenza de molestar a Dios con nuestros problemas debido que, como usted sabe, Él va a hacer lo que va hacer? Entonces, aquí está la ilustración. Jesús entra a la vida diaria, muy simple. Una historia inolvidable. Suponga que tiene un philos, un amigo, alguien por quien usted siente afecto. Significa vecino, ‘prójimo’.

Ahora en Israel, como en otras partes del mundo en tiempos antiguos y un tercio de los países del mundo hoy en día, las personas en los lugares donde no tienen mucho dependen de sus vecinos. Dependen el uno del otro. En cierta manera sobreviven juntos. Obtienen el suficiente pan para el día, se come el pan del día y acabó. El siguiente día vuelven a hacer pan. Y quizás pueden tener una provisión de granos y pueden tener una provisión de aceite como la viuda en el Antiguo Testamento, pero no tienen los preservantes y entonces, no tienen un almacén de comida. No tienen supermercado al que pueden ir las 24 horas, no tienen tiendas de alimentos que ciertamente están abiertas en la noche y no tiene acceso a eso; y entonces, es la batalla por el pan a diario. Y así era.

Y entonces, aquí hay un hombre que tiene un vecino y va a buscarlo a la medianoche. Y este es el peor momento para una visita. Me molesta cuando la gente viene a verme a la medianoche. No me importa lo que digan. Ese no es un buen momento en el cual buscar a alguien. Y por cierto, no había televisión en esos días, entonces no había noches largas de nada. Cuando venía la oscuridad, básicamente se quedaba despierto un poco de tiempo con la luz de una vela, después se iba a acostar porque tenía que comenzar a trabajar a las seis de la mañana. Esa era la hora en la que comenzaba el día de trabajo. Entonces, nadie estaba despierto a la medianoche.

Y dice aquí que este hombre va la casa de su amigo a la medianoche y le dice -probablemente su casa estaban una comunidad pequeña - y comienza a gritar su nombre. “Oye, oye, oye soy yo.” Y él lo está despertando, obviamente. “Amigo, amigo,” siempre es bueno decir esa palabra cuando acaba de hacer eso. Simplemente para repetir, esperando que pueda hacerlo sentir con algún sentido de bienestar que usted lo considera como amigo. Es un saludo considerado si usted acaba de llegar sin ser invitado a medianoche y se está volviendo una molestia en la vida de alguien. Todavía estoy muy convencido de que podría ayudar a aplacar la irritación.

“Préstame tres panes.” Ahora, no quiere decir tres panes grandes como los que estamos acostumbrados a ver. Un pan básicamente era una pieza de pan plano. Él quiere tres piezas de pan plano lo cual era sería una comida normal mojada quizás en un tipo de aceite de oliva o quizás con algún tipo de fruta untado, lo que sea, esto era lo suficiente como para la comida de una noche.

Ahora, esta no es una emergencia. No está diciendo ‘mi esposa está teniendo un bebé’, ‘mi esposa está muriendo’, ‘mi hijo se rompió una pierna’. ‘Tengo un ladrón en la casa’. Él está a la mitad de la noche y dice ‘quiero estos tres panes’. Y el hombre probablemente está pensando ‘¿qué está pasando? Me está despertando para comer algo a medianoche. ¡Esto es ridículo!’ De hecho, es un acto muy generoso y abnegado por parte de él porque él mismo ha sido despertado.

Porque el versículo 6 dice: “Porque un amigo mío ha llegado.” Estoy simplemente compartiendo el gozo aquí contigo. “Un amigo mío ha llegado de un viaje y no tengo nada que darle.” La gente con frecuencia viajaba de noche en esa parte cálida del mundo; y su amigo llegó a medianoche y él tuvo que levantarse recibirlo y atenderlo. Llegó de manera inesperada.

Por cierto, la hospitalidad era esperada en el mundo antiguo, muy esperada entre el pueblo judío. Ellos se concentraban en la hospitalidad. Era parte de su deber social, más una parte de su deber religioso. Parte de su deber con Dios era el cuidar del extraño, ¿no es cierto? Digo, eso es lo que vemos en el Antiguo Testamento. Ellos sabían lo que tenían que hacer. Y entonces, este hombre pobre que recibe a su invitado a la medianoche en su casa tenía algo así como un dilema difícil: puedo ser yo un anfitrión pobre o un vecino pobre, ¿verdad?

Ser un anfitrión pobre no era una opción porque la hospitalidad estaba en un nivel elevado de las prioridades en las consideraciones culturales. Y él sabía que su vecino también lo sabía. Entonces, ambos estaban realmente haciendo lo que era correcto aunque era un poco incómodo para ambos. Y entonces, dice ‘realmente no es para mí, no quiero un refrigerio de medianoche. Es un amigo mío que acaba de llegar, me está visitando de un viaje largo y no tengo nada que darle’. Él obviamente tiene hambre, no ha comido nada, no hay tiendas, no hay restaurantes, no hay un almacén de comida, nada. Muy diferente, por cierto, de nuestro mundo, ¿verdad? Cuando usted simplemente diariamente vive con el pan que tiene.

Y hay una respuesta bastante predecible, versículo 7: “Y aquél, respondiendo desde adentro, le dice: ‘No me molestes; la puerta ya está cerrada, y mis niños están conmigo en cama; no puedo levantarme y dártelos.’” Ahora, esto es exactamente lo que usted esperaría. Usted sabe, sería difícil para mí hacer lo que el hombre hizo. No sé, creo que yo habría terminado siendo un mal anfitrión.

Patricia le diría, como usted sabe que a mí no me gusta molestar a la gente. Y si yo estuviera en esta situación y ella estuviera diciendo ‘mira, tienes a este invitado. Ve con el vecino y consigue comida.’ Yo diría ‘tú ve, yo no quiero ir’. Yo no sé qué es, pero no me gusta molestar a la gente. Ella diría ‘eso es lo que esperaría que dijeras’. Pero él fue y el hombre tiene una respuesta predecible ‘no me molestes, deja de causarme problemas, ¿qué estás haciendo? Las puertas ya están cerradas.’ No era una puerta como las que tenemos que se cierran fácilmente. Algunas veces, las puertas, de hecho, se cerraban mediante anillos, una combinación de metal y hierro; y quitarlas no era algo simple, abrirla habría hecho mucho ruido. Y hay una familia entera ahí. Y él dice ‘mis hijos y yo ya estamos en la cama’. Normalmente la misma cama. Tenían un tapete grande, casas de una sola habitación, ¿verdad? Casa de una sola habitación. La cocina en una esquina, el espacio para vivir por aquí y el cuarto en el mismo lugar. Simplemente desenrollaban el tapete y todo el mundo se acostaba sobre el tapete con algunas almohadas o lo que fuera. Y entre más frío era, más se acercaban el uno al otro. Así es como mantenían el calor.

Entonces si él se levantaba, todo el mundo se levantaría, todos los niños se levantarían. Y probablemente ya para este momento la gente que vive al lado ya se despertó porque están oyendo también la conversación. Todo esto parece muy presuntuoso, muy molesto. Realmente no es una emergencia seria. Digo, ¿se moriría si esperara hasta el desayuno? Digo, ¿no estás excediéndote poco en este tema de la hospitalidad? Dile al hombre que se vaya a acostar. Se le olvidará cuando se quede dormido. Usted sabe, dele un pequeño discurso. ‘Has estado en un viaje largo. Probablemente estás cansado. Simplemente acuéstate, te quedarás dormido y te olvidarás.’ El hombre dice ‘no me voy a levantar y darte nada, esto es demasiado problemático.’

Y después Jesús, brincándose una narración larga, salta al punto de la historia en el versículo 8. “Os digo, que aunque no se levante a dárselos por ser su amigo, sin embargo por su importunidad se levantará y le dará todo lo que necesite.” Realmente no hay sentido en no levantarse porque no se va a ir. Y realmente, ya me despertaste y despertaste a los niños.

Le digo que va a recibir lo que pide por su falta de vergüenza. Esa es la palabra anaideian, por su falta de vergüenza, sus agallas, su atrevimiento. El énfasis aquí es en su atrevimiento. En su valentía. No es tanto en la persistencia y en pedir tanto, si no el atrevimiento de pedir en un momento tan inoportuno, simplemente se necesitaron muchas agallas para hacer esto.

Bueno, es una ilustración perfecta. Es una ilustración perfecta de todos nosotros acercándonos a Dios y diciendo: “sé que es inapropiado interrumpirte porque sé que Tú estás coordinando todo el universo y tienes todas estas cosas que estás haciendo. Pero yo sólo necesito que te sientes y me escuches y veas esto y no te distraigas. Tengo algunas cosas que necesito…” Ahí está, es demasiado.

Pero no es así. El retrato aquí es de denuedo, de atrevimiento, de falta de vergüenza, de importunidad, cosas que parecen casi raras fuera de lugar para hacer nosotros al ir a la presencia del Dios del universo. Pero nuestro Señor nos está enseñando cómo ser invasivos, cómo ser atrevidos en nuestras oraciones. Este hombre no respondió por motivos de amistad sino por motivos de molestia. Él es un contraste con Dios quien por cierto en el Antiguo Testamento dice que no ‘se adormecerá ni dormirá nunca’. Entonces, usted no lo está despertando. Y si este hombre pudo darle a este hombre lo que él quería no por motivos de amistad sino debido a su atrevimiento sin vergüenza, ¿qué es lo que Dios hará, el que lo ama a usted de manera perfecta?, ¿qué le dará cuando usted venga a Su presencia?

Y entonces, la parábola lleva a esta promesa increíble en los versículos 9 y 10. Y esto es excesivo: “Y Yo os digo: Pedid, y se os dará; buscad, y hallaréis; llamad, y se os abrirá.

Porque todo aquel que pide, recibe; y el que busca, halla; y al que llama, se le abrirá.” Esta no es la opinión de alguien. Ésta es la voz de Dios encarnado hablando. ¿Muy bien? ‘Y Yo os digo’ - ésta es la voz de autoridad divina absoluta. ¿Que lo que estás diciendo? Él no dice ‘no se atrevan a venir y tocar en la presencia de Dios demandando cosas.’

Yo esperaría que él dijera eso. Más vale que retrocedan. No sean como ese hombre. No vengan a interrumpir a Dios. Él conoce su necesidad. Él sabe lo que está pasando. Él no necesita información de ustedes. Él puede ver lo que hay en su corazón. Él puede ver su preocupación. Él no dice nada de eso en absoluto. Él dice lo opuesto. Tengan la libertad, versículo 9. “…Pedid, y se os dará; buscad, y hallaréis; llamad, y se os abrirá. Porque todo aquel que pide, recibe; y el que busca, halla; y al que llama, se le abrirá.” Es increíble, ¿no es cierto?

Tres verbos imperativos, presente imperativo. Continúen pidiendo, continúen buscando, continúen tocando. No titubeen en absoluto. No se preocupen. No vacilen en ser osados. No se avergüencen. Pidan. Ese es en cierta manera el primer nivel. ‘Pst, pst. Dios, soy yo.’ Busquen. Ese es el segundo nivel. Zēteō significa “esforzarse” o “demandar”. “Dios, te estoy diciendo, tienes que oírme ahora. Tienes que ver lo que está pasando aquí. No te distraigas.” Toquen. Ahora estás golpeando las puertas del cielo. No teman pedir y ser agresivos en su petición y no teman el golpear en la puerta del cielo.

¿Alguna vez ha pensado usted en la oración de esta manera? ¿Simplemente tomando esa pequeña historia? Es simplemente sorprendente. Santiago dice que ‘no tenéis porque no pedís’ o pide para consumirlo su propia concupiscencia o pide siendo de noble ánimo, realmente no creyendo, pide a partir de un corazón desobediente y ha olvidado que Dios oye las oraciones de aquellos que obedecen Sus mandamientos. ‘¡Oh!,’ dice usted, ‘espere un momento. ¿Es este un cheque en blanco?’ Por favor, no nada más puede pedir, buscar, tocar y va a recibir.

Bueno, ¿es este un cheque blanco? No. Ya ha sido aclarado por los versículos 2 al 4, “Así es como deben orar: “Padre, santificado sea Tu Nombre. Venga Tu Reino. Y después, añadimos Mateo 6 “Hágase Tu voluntad.” Entonces, es siempre de acuerdo con el Nombre de Dios, de acuerdo con el Reino de Dios, de acuerdo con la voluntad de Dios que pedimos. No es un cheque en blanco.

La generosidad de la afirmación en los versículos 9 y 10 es absolutamente sorprendente. Y debido a que el versículo 9 es tan sorprendente, el versículo 10 repite lo mismo. No es necesariamente decir lo mismo dos veces, especialmente cuando realmente no cambia nada. Pero él lo hace debido a que el primer versículo, versículo 9, en cierta manera lo deja a usted sorprendido. Por favor, Dios dice, puedes comenzar a hablar en voz baja estando yo del otro lado de la pared, por así decirlo y puedes levantar tu voz y comenzar a hacer demandas y puedes inclusive golpear a la puerta si quieres y te voy a decir esto. Cuando tú pidas, encontrarás, cuando tú toques, recibirás lo que desees. Yo voy abrir la puerta. ¡Qué gran afirmación!

Jeremías 29:12 al 13 y vamos a cerrar con estos dos. Jeremías 29:12 al 13. No se vaya porque dije esto. Jeremías 29:11, esto es tan bueno. “Porque Yo sé los pensamientos que tengo acerca de vosotros, dice Jehová.” ¿No es eso bueno? ¡Eso es maravilloso! Eso es soberanía, ¿no es cierto? “Pensamientos de paz, y no de mal, para daros el fin que esperáis.” Yo conozco, Yo sé lo que tengo preparado para ti. Ahí hay una afirmación del conocimiento perfecto de Dios, de soberanía perfecta y de que Él está rompiendo Su propósito.

Pero en el versículo 12, Él dice:Entonces me invocaréis, y vendréis y oraréis a Mí, y Yo os oiré; y me buscaréis y me hallaréis, porque me buscaréis de todo vuestro corazón.” En un sentido, las dos parecen contradecirse. Yo conozco mis planes, están establecidos, fijos, son buenos. Pero te digo una cosa, ven y ora y te haré parte del medio del cumplimiento de esos planes cuando me busques con todo tu corazón.

¿Y qué sale de esto? Le voy a decir lo que sale de esto, una experiencia de la bondad de Dios. Una experiencia de comunión con Dios. Esta es la riqueza de lo que disfrutamos en esta vida y en la vida venidera, la recompensa eterna de ser participantes dispuestos en los propósitos de Dios. La próxima vez que ore, sea atrevido. La próxima vez que ore, lo cual debe ser en todo momento, ‘orad sin cesar’, no tenga vergüenza. La próxima vez que ore, vaya a la presencia de Dios dispuesto a derramar su corazón. La próxima vez que ore, pídale a Dios que escuche y vea y que no le dé la espalda a usted y que oiga el clamor de su corazón. Y conforme usted ora y Dios desarrolla y cumple Su propósito, usted estará disfrutando la experiencia de haber sido parte de lo que Él cumple; y disfrutará de Su bondad.

Este concepto, esta gran verdad, esta gran promesa está construida en cierta manera en un axioma, en un principio obvio y está construido en un cimiento divino. Y veremos esas dos cosas la próxima vez. Acompáñeme en oración.

Padre, te damos gracias en este día por una generosidad tan increíble. ¿Qué podemos decir? Simplemente, va más allá de nuestra comprensión. Te damos gracias porque podemos venir a Tu presencia gloriosa como Nehemías, entendiendo plenamente quién eres y sin embargo, orando, ayunando, llorando, rogando porque seamos parte del medio mediante el cual Tú cumples Tus fines. ¡Qué privilegio que podemos disfrutar de una experiencia así y una bendición de esta magnitud de primera mano tanto ahora como por siempre! Te damos gracias en el nombre de Cristo.

 

 

 

 

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