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Llegamos ahora a nuestro estudio de la Palabra de Dios para escuchar lo que Dios ha dicho en las páginas de las Sagradas Escrituras. Lucas, capítulo 11 es nuestro texto y estamos viendo los versículos 5 al 13. Esta es una porción de las Escrituras que es muy, muy rica y alentadora.

Una de las cosas que me gustaría que fuera diferente en el mundo es que los servicios de la iglesia no estuvieran algo así como confinados a los límites de tiempo a los que están en nuestra cultura. Una de las cosas que disfruto al ir a Rusia o a otros lugares del mundo es que usted puede predicar durante tanto tiempo como usted quiera y a nadie le importa, ni nadie se va. No obstante, es una limitación necesaria en nuestra cultura la manera en la que manejamos nuestra adoración - hablar durante 45, 50, 55 minutos, quizás durante una hora ocasionalmente - y después, detenernos porque los límites de tiempo nos fuerzan a proceder al siguiente compromiso.

Y como consecuencia, no siempre puede dar la presentación completa del texto porque Dios no escribió Su Biblia para ser distribuida en una hora o segmentos de 45 minutos. No todo se confina a eso. Y debido a que lo más importante no es asegurarse de que el tiempo está bien sino de que su interpretación es correcta, la riqueza de las Escrituras se derrama semana tras semana. Y digo eso sólo para disculparme con aquellos de ustedes que no estuvieron aquí el domingo pasado.

Tuvimos un tiempo maravilloso el domingo pasado al analizar la primera porción de este texto. Y simplemente, le recomendaría que consiguiera la cinta o el cd que está disponible en el patio, porque sé que es uno de los pasajes más fascinantes y más maravillosos y alentadores de las Escrituras que hemos estudiado hasta este punto en el libro de Lucas. Y vamos a regresar y de hecho, vamos a terminar este texto en esta mañana y va a ser igualmente una bendición para nosotros.

Permítame leerle el texto comenzando en el versículo 5.

“Les dijo,” hablando de Jesús, “también: ¿Quién de vosotros que tenga un amigo, va a él a medianoche y le dice: Amigo, préstame tres panes, porque un amigo mío ha venido a mí de viaje, y no tengo qué ponerle delante; y aquél, respondiendo desde adentro, le dice: No me molestes; la puerta ya está cerrada, y mis niños están conmigo en cama; no puedo levantarme y dártelos. 

 

Os digo, que aunque no se levante a dárselos por ser su amigo, sin embargo por su importunidad se levantará y le dará todo lo que necesite. Y yo os digo: Pedid, y se os dará; buscad, y hallaréis; llamad, y se os abrirá. Porque todo aquel que pide, recibe; y el que busca, halla; y al que llama, se le abrirá. ¿Qué padre de vosotros, si su hijo le pide pan, le dará una piedra? ¿O si pescado, en lugar de pescado, le dará una serpiente? ¿O si le pide un huevo, le dará un escorpión? Pues si vosotros, siendo malos, sabéis dar buenas dádivas a vuestros hijos, ¿cuánto más vuestro Padre celestial dará el Espíritu Santo a los que se lo pidan?”

Un pasaje muy sorprendente. Comienza con una rutina muy simple y terrenal, notando un incidente en una pequeña villa, con un hombre que necesitaba algo de pan para alimentar a un amigo que vino a la medianoche y termina con teología profunda en el versículo final. Uno, de hecho, podría pasar mucho tiempo en esto. Estaba pensando en hacer una serie de 15 semanas simplemente en el versículo 13. ¡Es tan rico!

Ahora, permítame simplemente darle el panorama general de este pasaje y después, regresaremos a verlo de cerca. El Dios vivo y verdadero, el único Dios, el Dios verdadero, el Dios de la Biblia, el Dios y Padre de nuestro Señor Jesucristo es muy diferente de las deidades y los dioses fabricados por los hombres y los demonios. Y la diferencia está en Su naturaleza esencial. Él es amoroso, misericordioso, lleno de gracia, perdonador, accesible, está disponible y generoso.

Esto hace un contraste directo con todos los dioses de las religiones humanas a lo largo de la historia cuyos dioses no son nada amorosos, ni misericordiosos, ni llenos de gracia, ni perdonadores, ni son accesibles, ni están disponibles, ni son generosos. En cierta manera, están diseñados en la misma línea de los reyes y monarcas y gobernantes típicos. Y si usted sabe algo de la historia antigua y la historia de los monarcas sabe que básicamente, normalmente son inaccesibles y no están disponibles. De hecho, en Ester, capítulo 4, versículo 11, usted tiene una caracterización de un monarca típico. Esto sucedió en el Imperio Persa. Esto es lo que se dice.

“Todos los siervos del rey, y el pueblo de las provincias del rey, saben que cualquier hombre o mujer que entra en el patio interior para ver al rey, sin ser llamado, una sola ley hay respecto a él: ha de morir; salvo aquel a quien el rey extendiere el cetro de oro, el cual vivirá.” Usted puede entrar a la presencia del rey y podría perder su vida, usted no puede hacer eso así porque sí.

Ahora, esa es una manera típica en la que funcionaban los monarcas. Usted se acercaba únicamente cuando era invitado; se acercaba de una manera delicada. Usted podría haberse acercado de espaldas, leemos en algunos casos, o postrado y con toda certeza en algunos casos, gateando. Y de manera típica, el rey estaba elevado para a usted le quedara claro que él estaba muy por encima de usted; y usted, de alguna manera, estuviera a sus pies. Usted se acercaba con cierto titubeo, con cierta delicadeza; y ciertamente, no se acercaba con una actitud demandando nada.

Pero nuestro Dios es absolutamente lo opuesto. Él está disponible de manera absoluta, está accesible de manera total, lleno de gracia, misericordioso, compasivo, amable y usted puede ir a Su presencia con valentía y pedir lo que usted quiera. Puede ir a Su presencia en cualquier momento y no interrumpirlo. De hecho, Él desea que usted haga eso.

Pase por un momento a Hebreos 4:16 y aquí hay un versículo que en cierta manera, vamos a usar como trampolín para nuestra discusión de este texto. Hebreos 4:16 en cierta manera amarra el principio que aprendemos en este pasaje de Lucas. Y dice esto en el versículo 16: “Acerquémonos, pues, confiadamente al trono de la gracia, para alcanzar misericordia y hallar gracia para el oportuno socorro.” Y algunas traducciones usan la palabra ‘acerquémonos pues confiadamente’. Algunas tienen la traducción ‘con valentía’. Usemos la palabra ‘valentía’, creo que es una representación más genuina del griego.

No es un trono de ley, no es un trono de justicia. No es un trono de juicio, es un trono de gracia. Entonces, “acerquémonos con valentía al tono de la gracia para alcanzar misericordia y hallar gracia para el oportuno socorro.” Ahora, quiero que vea la palabra “confiadamente”, parrēsia en el griego, parrēsia. Significa libertad al hablar básicamente. Significa decir lo que usted quiera decir. Significa ser valiente en lo que usted dice. Significa ser abierto y franco. Como diríamos, ‘habla de frente y dilo como es’.

Ve a Dios con apertura y franqueza y valentía y confianza y pide lo que quieras del que está dando gracia y misericordia para ayudar. Esta es una promesa que creo que con frecuencia es pasada por alto. Se nos dice que vengamos a Dios con valentía para lo que está en nuestros corazones.

Ahora, lo llevé a ese concepto la última vez. Le mostré algunas oraciones en las Escrituras en donde la gente de hecho dijo ‘Dios, escúchame. Óyeme. Préstame atención. No te escondas de mí, tengo esto en mi corazón y te lo estoy trayendo para que lo entiendas y quiero que actúes, oh Dios, y que escuches y respondas mi oración.’ Y mientras que ciertamente hay una medida de humildad ahí, también hay un elemento muy fuerte de confianza y valentía.

Se me acercaron un par de personas la semana pasada y dijeron “¿Sabes una cosa?, nunca antes habíamos oído eso, ese enfoque. ¿Estás seguro de que realmente es correcto?” Y entonces, no quise que en cierta manera pensaran que yo inventé eso y pensé que debía regresar y apoyar esto históricamente.

Y uno de mis héroes es Martin Lloyd Jones; Martin Lloyd Jones. Y esto es lo que Lloyd Jones dijo, y cito: “Esta valentía santa, esta argumentación, este razonamiento, este presentarle el caso a Dios, este ruego de sus propias promesas, este es el secreto entero de la oración.” Fin de la cita. Eso bastante bueno, ¿no es cierto? Él está de acuerdo conmigo. Él no lo sabe. Él está en el cielo. De hecho, yo estoy de acuerdo con él.

¡Claro!, y para fortalecer eso y para que usted sepa que no es nada nuevo, encontré una maravillosa cita de Thomas Goodwin, el puritano inglés. Él inclusive va un paso más hacia adelante. Thomas Goodwin dijo esto, y cito: “Cuando ores, literalmente puedes ir a Dios y decirle lo que está en tu corazón y reclamar Su promesa. De hecho, tú puedes demandar que Él sea fiel a Su promesa.” Fin de la cita. Y esto es lo que Thomas Goodwin dice. “Demándaselo. Demándaselo.” ¡Guau! Y continúa: “No lo dejes solo, moléstalo con Su propia promesa, dile lo que Él dijo que va a hacer. Cítale las Escrituras,” dice Lloyd Jones. Y usted sabe, Dios se deleita en oírnos hacerlo como a un padre le gusta ver este elemento en su propio hijo que obviamente ha estado escuchando lo que su padre ha estado diciendo que le agrada.

Lloyd Jones continúa diciendo: “El hijo puede ser un poco impertinente. No importa. Al Padre le gusta a pesar de eso. Y Dios es nuestro Padre y Él nos ama y a Él le gusta oírnos rogando Sus propias promesas, citando Sus propias palabras a Él y diciendo: ‘A la luz de esto, ¿puedes Tú refrenarte?’ Deleita el corazón de Dios. Demándalo.” Fin de la cita. Esto es bastante valiente, ¿no?

Pero simplemente quería que supiera que otras personas han visto esto en las Escrituras. Esa es la actitud de la oración valiente que va a Dios y dice ‘Tú hiciste la promesa. Tú dijiste que viniera. Tú dijiste que pidiera lo que está mi corazón. Tú dijiste que fuera valiente; entonces, aquí estamos.’ Ese tipo de valentía es lo que Jesús está enseñando aquí en este pasaje maravillosamente rico en Lucas, capítulo 11.

Ahora, como dije la última vez, sabemos que Dios es Santo y sabemos que Él es Todopoderoso y todo sabio y Él sabe todo. Sabemos que Él es inmutable. Sabemos que Dios es absolutamente soberano, que está en control completo de toda circunstancia, todo detalle. Y Él está llevando a cabo Su plan de manera perfecta.

Sabemos eso; y eso lleva a la pregunta ¿por qué oro? Y si Dios va a hacer lo que Él va a hacer, ¿por qué debo orar? ¿Cómo es que mi oración tendrá algún efecto en eso? Y ciertamente, simplemente voy a entrar y salir lo más rápido que pueda, y debido a que Dios va a lo que Él va a hacer de cualquier manera, no quiero molestarlo o interrumpirlo con mis pequeñas oraciones triviales. ¿Cómo es posible que voy a entender en la función el papel de mis oraciones?

Y le dije la última vez que a pesar de que Dios ha ordenado los fines, Él también ha ordenado los medios. Y el fin ha sido fijado y Él usa el medio para alcanzar Su fin. Y uno de los medios que Él usa para alcanzar Sus fines son nuestras oraciones. Esa es la razón por la que la oración eficaz del justo puede mucho. Dios determina a quién va a salvar desde antes de la fundación del mundo. Él elige a algunos para salvación pero Él, aunque escoge salvarlos -este es el fin - el medio es su fe y su arrepentimiento.

Y Dios ha determinado que seamos conformados a la imagen de Jesucristo, ése es el fin. Pero el medio es nuestra obediencia. Dios ha determinado edificar Su Iglesia pero el medio es nuestro servicio y nuestra predicación del Evangelio. Dios ha determinado que Él unificará a Su Iglesia, el cuerpo de Cristo. El medio es el ejercicio de nuestros dones espirituales. Dios alcanza Sus fines a través de Sus medios y uno de los medios que Dios nos ha dado es la oración. Y a medida que oramos, nosotros somos los medios mediante los cuales Dios alcanza Sus fines.

E inclusive nuestra oración más simple no es insignificante para Dios así como esta ilustración fue tan simple. Todo lo que el hombre quería eran tres pequeños pedazos de pan. Lo que parece ser algo trivial, no una necesidad, no una emergencia, no una gran necesidad. Y eso es exactamente por qué Jesús usó eso como una ilustración. Lo que a usted podría parecerle algo pequeño considerando la grandeza de Dios y lo vasto que es Su Reino y Sus propósitos eternos no es algo pequeño en absoluto.

Usted no necesita sentirse apenado cuando usted va a Dios. Usted no necesita sentir que sus trivialidades no le importan a Él. No necesita considerar eso porque Dios es soberano y por lo tanto no necesita lo que usted le va a decir, su información. Usted no necesita considerar eso porque Su decisión divina y sabiduría y poder ya están en su lugar y Él va a hacer lo que va hacer. Y no necesita pensar que sus oraciones no juegan una parte en eso. Juegan una parte en eso, tienen un lugar y necesita ir y necesita ir con valentía sea cual fuere el asunto. Porque como todo lo demás en nuestra experiencia espiritual, los fines de Dios son alcanzados mediante medios que involucran nuestra voluntad, nuestra obediencia, nuestro deseo, nuestra fidelidad.

Ahora, la palabra clave en Lucas 11 es la palabra “importunidad” o “persistencia”. A eso apunta en el versículo 8 cuando dice “Os digo que aunque no se va a levantar y darle algo porque es su amigo, sin embargo por su persistencia o importunidad él se va a levantar y darle lo que necesita.” Persistencia o importunidad, como le dije, es una palabra muy importante. Anaideian, una palabra muy rara, significa importunidad.

Importunidad es diferente de oportunidad. Oportunidad es simplemente una circunstancia que es favorable para usted. Importunidad es algo que es completamente diferente. Importunidad es otra palabra para ser grosero o demasiado atrevido. Es una palabra para desvergonzado. Es una palabra para ser agresivo en extremo. Es una palabra para, como le dijimos la última vez, tener muchas agallas. Es una palabra para describir, como usted sabe, el apurarse a meterse en un lugar en donde los ángeles temen pisar, ese tipo de actitud.

Y Jesús está diciendo aquí que este hombre recibió lo que quiso porque no tuvo vergüenza. Él se levantó la mitad de la noche y fue allí, molestó a su vecino y aparentemente no le preocupó que el hombre estuviera dormido - él ya estaba en la cama con su familia. Él estaba en la mitad de la noche y él va a ir ahí a molestar a toda la familia. Todo el mundo se va a levantar. El hombre va a tener que darle el pan porque es un deber social el hacerlo y demás. Esto es algo valiente que hacer. Esto es algo grosero. Esto es algo que demanda agallas. Levantar a la familia entera a la mitad de la noche por algo tan simple como tres pedazos de pan.

El Señor aquí nos está enseñando algo acerca de cómo nos acercamos a Él. Él está llamando en este pasaje a las interrupciones sin vergüenza, valientes, la oración que es agresiva, que va a Dios cuando podría parecer inoportuno, no ‘entrar y salir’, sino descargar su corazón entero.

Ahora, la última vez vimos la parábola, versículos 5 al 8. Y no lo leeré de nuevo. El Señor nos presentó este asunto con una historia que todo el mundo entendería. El punto de la historia es que cuando usted no tiene pena de pedir, usted recibe lo que pide. Recuerde lo que dijo Santiago: “no tenéis porque no pedís.” No vacile en pedirle a Dios. En cualquier medianoche, en cualquier circunstancia, no importa lo pequeño que sea, si usted no lo tiene es porque usted no pidió por ello.

Sin pena, somos invitados a invadir, a interrumpir y a venir reclamando al decir que tenemos la invitación y diciendo “Dios, Tú prometiste. Tú dijiste oráramos sin cesar. Tú dijiste que pidiéramos. Tú dijiste que viniéramos. Entonces, demándame si estoy fuera de línea. Aquí estoy.” Y entonces, vimos la parábola y fue fascinante ver esta parábola.

Y lo segundo que vimos fue no sólo la parábola sino la aplicación de la parábola en esta promesa increíble. El segundo punto es promesa, versículos 9 al 10. Y voy a llevarlo ahí nuevamente. Jesús todavía está hablando. “Y Yo os digo: Pedid, y se os dará; buscad, y hallaréis; llamad, y se os abrirá. Porque todo aquel que pide, recibe; y el que busca, halla; y al que llama, se le abrirá.”

Esto simplemente va más allá de la imaginación. Les digo “Vengan, vengan a la mitad de la noche por lo que pueden pensar que es pequeño; vengan y hágame cumplir Mi deber así como un amigo hizo que otro amigo cumpliera con su obligación social de mostrarle hospitalidad para darle algo a alguien que tenía una necesidad. Háganme cumplir Mis promesas. Hágame cumplir Mis responsabilidades. Vengan, pidan, y Yo voy a dar. Busquen y van a encontrar. Llamen y la puerta se les abrirá.”

Esto es casi demasiado sorprendente como para ser verdad, tan sorprendente que después de decirlo una vez en el versículo 9, simplemente como para enfrentar con nuestra incredulidad, Él lo repite en el versículo 10. Esto nuevamente es Dios invitándonos a venir a Su presencia y después hay una progresión. Usted comienza pidiendo y después se vuelve más agresivo; y comienza a buscar y finalmente, comienza a golpear, a llamar, a golpear, a llamar. Su apelación se vuelve más agresiva. ¿Acaso, de alguna manera, esto no le gusta a Dios? ¿Acaso esto de alguna manera irrita Dios? Al contrario. Usted pide, usted recibe; usted busca, lo que significa que usted ruega, y encuentra; usted llama, lo cual significa que se vuelve más intenso, y la puerta a las bendiciones de Dios le serán abiertas a usted.

Ahora, eso simplemente es repaso. Llegamos a un tercer punto, llamemos a esto el principio. La parábola tuvo sentido debido a una promesa. La promesa tiene sentido debido a un principio. Y el principio es un principio bastante simple. Es este el principio: los padres le hacen bien a sus hijos.

Observe el versículo 11 “¿Qué padre de vosotros, si su hijo le pide pan, le dará una piedra? ¿O si pescado, en lugar de pescado, le dará una serpiente? ¿O si le pide un huevo, le dará un escorpión?” Ahora este es un principio básico. Los padres les dan regalos buenos a sus hijos. Hablando en términos generales, hablando en términos humanos, los padres se preocupan por sus hijos.

Él lo está elevando un poco más a partir de la amistad. La respuesta del amigo es ‘no me molestes. La puerta ha sido cerrada, mis hijos y yo estamos en la cama, no puedo levantarme y darte nada. Soy tu amigo pero esta amistad no llega tan lejos. Me gusta ser tu amigo durante el día. No me interesa ser tu amigo a la mitad de la noche.’

La amistad es una cosa y la amistad llega hasta cierto punto. Pero la paternidad es algo diferente, ¿no es cierto? Esto nuevamente es un patrón típico judío de razonar de lo menor a lo mayor. Si un amigo va a responder a su valentía, ¿qué hará un padre?

Mis hijos ciertamente no vacilan en pedirme lo que ellos quieren. ¿Los de usted? Ciertamente nunca han titubeado en pedirle a su madre lo que querían. Y la expectativa es que si es algo que necesitan y sabemos que lo necesitan, van a recibirlo porque entienden la relación que tenemos y es de amor y cuidado y responsabilidad y afecto. Y ese es el punto aquí.

Entonces, Jesús está presentando esta promesa. Pueden pedir, buscar y llamar. Y van a recibir y van a encontrar y la puerta será abierta; y esto está basado en el hecho de que están viniendo a un padre. Esta es la analogía. Ese es el principio aquí. Y es muy interesante cómo lo presenta. Él dice ‘Uno de ustedes padres,’ uno de los discípulos que estaba escuchando esto dice de regreso en el versículo 1 que les está hablando a los discípulos. ‘A uno de ustedes, padres, un hijo le pide un pescado. Su hijo tiene hambre. Él quiere un pescado. Él quiere pescado.” En cierta manera esa era la carne común.

Y entonces, ¿qué le vas a dar? ¿Le vas a dar una serpiente en lugar de un pescado? Digo, si realmente tiene hambre no te vas a burlar de su hambre y darle una serpiente. Algunos sugieren que esta es también la palabra para anguila, Yo creo que es mejor verlo como serpiente. No le vas a dar un animal que podría envenenarlo cuando él quiere alimento, él quiere ser alimentado, no le vas a dar algo que podría matarlo.

Y después, él da otra analogía simple. “Si él pide un huevo, no le vas a ver un escorpión, ¿o sí?” ¿Por qué la comparación? Porque los escorpiones tenían una especie de color amarillento. Hay diferentes razas de diferentes tipos de escorpiones. Pero los historiadores nos dicen que el tipo de escorpiones en esa época tenía una especie de color amarillento, no era diferente del color de un huevo y se enrollaban; y cuando se enrollaban como una pequeña pelota, se veían como un pequeño huevo. Entonces, ahí había una especie de semejanza para hacer que la analogía funcionara. Él dice ‘si tu hijo quiere un huevo porque tiene hambre, no le vas a dar un escorpión mortal.’

Ahora, cuando Jesús enseñó esto en otras partes en el Sermón del Monte en Mateo 7:9, Él añadió una tercera analogía. Él dijo: “Si tu hijo pide pan, no le vas a dar una piedra.’ No te vas a burlar de la necesidad de tu hijo. Y no le vas a dar algo que no puede comer. No le vas a dar algo que lo va a matar, ése es el principio. El principio es que los padres cuidan de sus hijos. Y cuando los hijos vienen y tienen necesidades, el padre satisface las necesidades.

Y entonces vemos la parábola que ilustra que debemos venir en cualquier momento, sin importar cuán simple la necesidad sea y ser valiente de manera excesiva en nuestra petición. La promesa que yace detrás de nuestra venida es que lo que busquemos, si está dentro del marco de Su voluntad, lo vamos a recibir. Eso se basa en el principio de que Dios es un Padre.

Ahora, eso nos lleva al punto cuarto y el más importante. Llamémosle la premisa. Y por premisa quiero decir el meollo, el cimiento sobre el cual la discusión está desarrollada. Y aquí está, versículo 13: “Pues si vosotros, siendo malos, sabéis dar buenas dádivas a vuestros hijos, ¿cuánto más vuestro Padre celestial dará el Espíritu Santo a los que se lo pidan?” Ahora somos llevados a la teología. Este versículo es rico.

Hemos visto una parábola y una promesa y un principio y una analogía y ahora, llegamos a una premisa divina. Ahora llegamos a doctrina bíblica. “Pues si vosotros siendo malos,” podemos detenernos ahí y enseñar acerca de la depravación del hombre, ¿verdad? Vosotros sois malos y Él está hablando a Sus discípulos, Sus seguidores, aquellos que lo aceptaron, que se sometieron a Él, que eran “salvos”. Aquellos que eran Sus hijos pero todavía eran malos. No es sólo lo que hacemos sino lo que somos que es malo. “Pues si vosotros siendo malos” – y por cierto la palabra malos es ponēros, ponēros, malo, impío, sin valor, utilizada en Mateo 5:37 y 6:13 y traducida por muchas traducciones como una referencia Satanás, “el maligno.” Ustedes comparten la naturaleza esencial que el diablo posee. “Pues si vosotros, siendo malos,” inclusive aquellos que siguen a Jesucristo todavía tienen un principio malo de pecado operando en ellos.

Vosotros, siendo malos. No obstante, tienen la imago dei residual, todavía les queda en ustedes el residuo de la imagen de Dios que fue contaminada en la caída pero todavía está ahí, porque al nivel del corazón son malos, “engañoso es el corazón más que todas las cosas y perverso,” Jeremías 17:9; “no hay justo ni aún uno,” Romanos capítulo 3. Somos malos. “Sabéis dar buenas dádivas a vuestros hijos.” Esa es la imagen residual de Dios.

Cuando usted ve lo que llamamos la ‘leche de la bondad humana’, cuando usted ve a personas que no conocen a Dios hacer un buen trabajo como padres, amando a sus hijos, mostrando bondad, dándole a sus hijos lo que necesitan, siendo filántropos; usted está viendo el residuo de la imagen de Dios tan torcida y tan dañada en la caída, pero todavía está ahí. Y entonces, Él dice: “si vosotros, siendo malos, sabéis dar buenas dádivas a vuestros hijos,” y aquí viene la clave “cuánto más.”

Esta es una manera antigua rabínica de discutir, una manera antigua judía de discutir el argumento de cuánto más, el enfoque de cuánto más. “¿Cuánto más que ustedes que son malos, su Padre celestial,” implícito quien no es malo, quien es perfectamente santo, “dará?” Digo, si ustedes que a nivel de corazón son malos dan buenas dádivas, buenos regalos a sus hijos, ¿cuánto más su Padre celestial quien es santo dará a Sus hijos? Si ustedes, que sólo pueden amar de manera imperfecta dan buenas dádivas a sus hijos, ¿cuánto más su Padre celestial quien ama perfectamente le dará a Sus hijos? Si ustedes, que son limitados en su sabiduría dan a sus hijos lo que ustedes creen que es lo mejor, ¿cuánto más su Padre quien es perfectamente sabio dará lo mejor a Sus hijos?

Todo esto presenta un vacío inmenso en nuestro entendimiento. Usted puede ir a Dios porque Él es un Padre amoroso. Pero es un Padre amoroso que está muy por encima del padre más amoroso en este mundo, quien por naturaleza es malo y quien hace su mejor esfuerzo por dar buenos regalos a partir de un corazón corrupto y caído. ¿Cuánto más su Padre celestial va a amarlo a usted con un amor perfecto? ¿Cuánto más con sabiduría perfecta y compasión perfecta y misericordia y gracia perfecta y entendimiento perfecto de su situación y bondad perfecta le dará a usted?

Entonces cuando usted va a Dios, usted va con valentía y usted va con persistencia y usted entra corriendo y descarga lo que está en su corazón y primero pide y después comienza a rogar y después comienza al golpear y sepa esto: que Dios se deleita con eso, se deleita en eso porque Él, con Su amor perfecto y sabiduría perfecta y poder perfecto y provisión perfecta puede dar lo mejor a Sus hijos. De hecho, el Salmo 84:11 dice: “Él no retiene ningún bien de aquellos que caminan rectamente.” Sus hijos. Él no retiene nada. Entonces, ¿cuánto más su Padre celestial dará que cualquier padre terrenal?

¿Sabe una cosa?, Juan 13:1: “Habiendo amado a los Suyos, los que estaban en el mundo, los amó eis telos, al máximo nivel, al fin.” Al punto máximo, de manera completa, de manera ilimitada, total, infinita. Es a partir de ese amor, es a partir de esa sabiduría, es a partir de esos recursos, que Dios da. Muy diferente que un concepto de un monarca terrenal o un dios falso.

Pero está este punto interesante aquí. Dice: “¿Cuánto más vuestro Padre celestial dará el Espíritu Santo a los que se lo pidan?” Eso parece no tener sentido cuando usted lee eso por primera vez. De hecho, el pasaje paralelo, Mateo 7:11, sólo paralelo en enseñanza, aunque en una ocasión diferente, escuche Mateo 7:11. Vea si esto no tiene mejor sentido. “Si vosotros siendo malos,” aquí Jesús enseñó lo mismo en el Sermón del Monte. “Pues si vosotros, siendo malos, sabéis dar buenas dádivas a vuestros hijos, ¿cuánto más vuestro Padre que está en los cielos dará buenas cosas a los que le pidan?” Ahora, ese es un buen paralelo, ¿no es cierto? Ustedes siendo malos saben cómo dar buenos regalos, ¿cuánto más vuestro Padre celestial dará lo que es bueno a aquellos que Le pidan?

Pero no dice eso aquí. Dice “¿Cuánto más vuestro Padre celestial dará el Espíritu Santo?” ¿Cómo es que el Espíritu Santo entró aquí? Y leí algunos comentarios hace no mucho tiempo atrás que dicen que hay una estrechez aquí. En Mateo es aquello que es bueno. Es amplio, ilimitado. Aquí es el Espíritu Santo. Entonces, Él aquí lo estrecha, lo hace particular a esto específico.

Cuando leo cosas así, en cierta manera no se oyen bien, no se oye bien que el Señor hubiera hecho particular Su promesa. Él lo habría hecho tan amplio como fuera posible en un lugar, cualquier cosa que es buena. Y después, hacerlo particular al Espíritu Santo en otro lugar. En cierta manera, me siento en el respaldo de mi silla y entro en mi modo de meditación para tratar de entender lo que realmente está siendo dicho aquí.

El punto entero de esto no es que Dios nos dará de manera particular algunas cosas prescritas si resulta que le pegamos al blanco. La idea entera es que venimos y pedimos lo que está en su corazón y entra corriendo a la presencia de Dios cuando quiera - claro, con una medida de humildad y reverencia; no obstante, aún así, desnudando su corazón, hablando con valentía, siendo persistente, yendo al extremo por así decirlo y puede esperar que Dios, quien es generoso, le dará lo que es bueno. Pero ¿cómo es que el Espíritu Santo encaja aquí?

Permítame explicarlo de una manera simple, ¿muy bien? No dice que usted pide el Espíritu Santo necesariamente. Dice “dará el Espíritu Santo a los que Le piden.” Cuando usted le pide a Dios, lo que usted le pide, lo que sea, Dios le da el Espíritu Santo. Permítanme mostrarle que quiero decir. Usted pide consuelo, Él le dio al Consolador, ¿verdad? Usted pide ayuda, Él le dio al Ayudador. Usted pide verdad, Él le dio al Maestro de la Verdad. Usted pide poder, Él le dio al Espíritu de poder. Usted pide sabiduría, Él le dio el Espíritu de sabiduría. Usted pide guía, Él le dio al Guía. Usted pide amor, gozo, paz, paciencia, benignidad, bondad, fe, mansedumbre, templanza; y Él le dio al Espíritu cuyo fruto es liberado en su vida.

Como puede ver, ésta es la generosidad de Dios. Usted pide el regalo, Él da al Dador. Usted pide el efecto, Él da la causa. Usted pide el producto, Él da la fuente. ¿Es esta generosidad? Él le da a usted conforme a Sus riquezas, no de Sus riquezas. Usted le pide a Dios, por así decirlo, ir al banco. Usted pide algo de dinero, Él le da el banco. Ése es el punto. ‘Simplemente, te voy a dar el Espíritu Santo y de esta manera lo tienes todo, porque a partir del Espíritu Santo viene el poder.’

A partir del Espíritu Santo viene la unción que te enseña todas las cosas. Del Espíritu Santo vienen los dones, del Espíritu Santo vienen los frutos, del Espíritu Santo viene la dirección y la guía. De la obra del Espíritu Santo viene todo. Del Espíritu Santo viene la intercesión a tu favor para que todas las cosas sean para tu bien. ‘Simplemente, te voy a dar el Espíritu.’

¿Hablas de generosidad? Quizás puedes ir a Dios y puedes decirle ‘Señor, necesito consuelo. Señor, necesito algo de poder para poder enfrentar esta circunstancia. Estoy luchando aquí. Necesito sabiduría.’ Sería bastante grosero suponer, por ejemplo si fueras un discípulo, o inclusive para nosotros, si pudiéramos colocarnos a nosotros en esa posición de ir a Dios y decirle ‘Dios, simplemente, no quiero gracia por el momento. No quiero consuelo por el momento. No quiero guía por el momento. ¿Podrías simplemente descender y vivir en mí? ¿Harías eso?’ Eso sería bastante valiente, osado, ¿no es cierto?

Digo, es bastante pedirle a un Dios santo que establezca Su residencia en este vaso de barro, que un Dios santo viva en un humano corrupto. Eso es excedernos, ¿no diría usted eso? ‘Muy bien, aquí estoy Dios. No quiero tres panes planos de pan. No quiero tres galletas aquí para mi amigo. Te estoy diciendo, si eres tan amable, ¿podrías por favor venir, descender y vivir en mí permanentemente?’ ¡Oye! Esa es presunción más allá de la descripción.

Pero eso es exactamente lo que pasa. Esto es exactamente lo que sucede. ¿Qué tan generoso es Dios? ¿Qué más puede hacer Él? Esto no es hacerlo particular. Esto es definición. Él no sólo te da buenas dádivas sino que Él implanta en ti de manera permanente la fuente de cada una de ellas. ‘Vosotros sois,’ 1 Corintios 6:19-20, ‘el templo del Espíritu Santo.’ Eres templo del Espíritu Santo. Entonces, es sólo un tema de ser fortalecido por Su Espíritu en el hombre interior, ¿verdad?

Y luego en Efesios 3:20 dice: “Y a Aquel que es poderoso para hacer todas las cosas mucho más abundantemente de lo que pedimos o entendemos, según el poder que actúa en nosotros.” Dios dice, de hecho, tienen tantas necesidades, necesitan tanto poder, tanta sabiduría, tanta guía, tanta ayuda, simplemente voy a colocar Mi Espíritu en ellos y de esta manera van a tener al dador y a la fuente y a la causa.

Digo, la generosidad de esto es absolutamente asombrosa. Darnos el Espíritu Santo específicamente no es algo menos que buenas dádivas, es algo más que buenas cosas. El Señor está dando un paso más hacia adelante. Él dice ‘Te voy a dar lo que es bueno.’ Y ahora, Él dice ‘Te voy a dar al bueno, al tercer miembro de la Trinidad, el Dios de dioses, Dios el Espíritu para que venga y viva en tu vida.’

Ahora, esos discípulos sabían del Espíritu Santo. Los judíos sabían del Espíritu Santo, de hecho podían decir esa frase y en el credo de los apóstoles “creo en el Espíritu Santo.” Leyeron Génesis y fue el Espíritu Santo quien se movió las aguas, ¿verdad? Y produjo la creación. Isaías, capítulo 40 atribuye la creación al Espíritu Santo. Job 33:4, Eliú da testimonio: “El Espíritu de Dios me ha hecho.” El Espíritu de Dios es el creador. Entonces, ellos conocían la obra del Espíritu de Dios en la creación.

Ellos también sabían que el Espíritu de Dios vino sobre los jueces en el Antiguo Testamento y los ayudó en su liderazgo en Israel. Ellos sabían que el Espíritu de Dios vino en aquellos artesanos que construyeron el tabernáculo y construyeron el templo, que el Espíritu de Dios vino sobre líderes, el rey David y sobre los profetas como Ezequiel y Miqueas y Zacarías. Ellos sabían que el Espíritu de Dios vino por motivos de poder y profecías y para ciertas obras.

Pero ellos también sabían, y esto es realmente importante, ellos también sabían que cuando el Mesías vino, habría un derramamiento especial del Espíritu Santo. Isaías 61 presenta al Mesías diciendo: “El Espíritu de Jehová está sobre mí porque Él me ha ungido para predicar el Evangelio a los pobres.” Usted recuerda Lucas 4, Jesús vino y dijo: “Yo he cumplido eso.” Entonces, ellos sabían que cuando el Mesías viniera, Él sería capacitado por el Espíritu Santo. Y el Mesías así lo fue.

Él nació de una virgen quien por la capacidad de Su Espíritu concibió. Él fue ungido por el Espíritu en Su bautismo. Él fue lleno por el Espíritu y fue guiado por el Espíritu en Su tentación y en Su ministerio. El Espíritu de Dios lo capacitó. Como puede ver, a lo largo del Evangelio de Lucas, conforme avanza a lo largo de todos esos elementos de la vida de Jesús, ellos sabían que así debía ser, eso es lo que el Antiguo Testamento dijo, el Mesías sería ungido por el Espíritu Santo.

Pero también sabían que cuando el Mesías vino, Él traería un Reino que sería dominado por el Espíritu Santo. ¿Cómo sabían eso? Porque en Joel 2:28-29 dice: “El Espíritu de Dios vendrá sobre toda la humanidad. Habrá una liberación del Espíritu Santo como nunca antes ha habido.”

Y usted recordará en el día de Pentecostés, Pedro dice: “Lo que ustedes han visto en el día de Pentecostés ha sido una probada de lo que Joel dijo. El Espíritu Santo va a venir sobre toda la humanidad y habrá profecías y visiones y sueños. Eso va a suceder en el Reino futuro y hubo una probada de ello en el día de Pentecostés.”

Entonces, ellos asociaban al Espíritu Santo con la llegada del Mesías, la vida y ministerio personales del Mesías, con el Reino del mesías también. Pero hay un tercer un elemento. Ellos sabían que el Espíritu Santo va a venir en plenitud a los creyentes que eran parte de ese Reino. ¿Cómo lo sabían? Debido a ese pasaje clave que todos los judíos que conocían el Antiguo Testamento conocían, Ezequiel capítulo 36, ese maravilloso pasaje del nuevo pacto el cual Nicodemo también conocida como maestro en Israel.

Esto es lo que el nuevo pacto promete. Rociaré agua limpia en ustedes, seréis limpios. Los voy a limpiar de toda su inmundicia, todos sus ídolos. Le voy a dar un nuevo corazón, voy a colocar un nuevo Espíritu dentro de ustedes. Voy a quitar el corazón de piedra de su carne, darles un corazón de carne. En otras palabras, voy a regenerar de manera total su alma, su interior.

Y después esto: “Y pondré Mi Espíritu en vosotros y Él hará que ustedes caminen en mis estatutos y que sean cuidadosos en observar Mis ordenanzas.” Entonces, ellos sabían que el Espíritu Santo iba a venir y venía a ellos para capacitarlos para caminar en obediencia a la Palabra de Dios. Ellos sabían que esto estaba en la promesa del nuevo pacto. Ellos sabían lo que Pablo dijo en 2 Corintios 3, que la letra mata y el Espíritu da vida.

Entonces, Jesús entiende que están esperando el Espíritu Santo. Están esperando el Espíritu Santo. Ellos saben que toda la plenitud vendrá en el Espíritu, que cuando el Espíritu venga y establezca Su residencia en ellos, ellos obedecerán la ley de Dios, caminarán en Sus mandamientos. Y entonces Jesús sabe que esto está en sus corazones y les dice: “Si ustedes, siendo malos, saben dar buenas dádivas a sus hijos, cuanto más su Padre celestial quien es perfecto y perfectamente bueno les dará porque ustedes quieren más y lo que ustedes quieren más es el Espíritu Santo porque el tenerlo a Él no sólo tienen la provisión sino que tiene la fuente, ¿verdad?

Y se acuerdan que Jesús les dijo en Juan 14 a los discípulos: “Él ha estado con ustedes,” hablando del Espíritu, “pero ahora estará en ustedes.” Una nueva plenitud. Y Jesús dijo en Juan 7 que “cuando el Espíritu de Dios venga en ustedes, de vuestra alma fluirán ríos de agua viva.” Se convertirán en una fuente abundante de bendición divina. El Espíritu los va a guiar a toda la verdad, Él va hacer que se acuerden de las cosas que les he dicho. Él los va a guiar. Los va a dirigir. Él los va a convencer.

¿Entiende usted que todo lo que le ha sucedido a usted como creyente es producto de la obra del Espíritu Santo? Y llegamos al punto en el que podríamos entrar en la neumatología, el estudio del Espíritu. Como pecador, usted fue convencido por el Espíritu, Juan 16, así es como usted llegó a comprender su pecado. Cuando usted confesó a Jesús como Señor, cuando usted lo hizo, lo hizo por el Espíritu Santo. Ninguno confiesa a en Jesús como Señor sino es por el Espíritu Santo, 1 Corintios 12:3. Usted recibió el conocimiento de la verdad de Dios del Espíritu Santo porque es sólo por el Espíritu que conoce las cosas de Dios. Primera de Corintios capítulo 2. El hombre natural no las entiende.

A usted se le dio libertad de la ley del pecado, de la ley de la muerte por el Espíritu Santo. “Donde está el Espíritu del Señor, Segunda de Corintios 3:17 dice, hay libertad.” Usted fue sellado para la vida eterna por el Espíritu Santo, Efesios 1. Usted camina en justicia por el Espíritu, Romanos 8. Usted fue bautizado en el Espíritu, 1 Corintios 12, literalmente inmerso en Su vida y poder. Usted es habitado por el Espíritu, 1 Corintios 6:19-20. Usted es lleno del Espíritu, Efesios 5:18. Ustedes dotado por el Espíritu Santo, 1 Corintios 12.

A usted se le dan virtudes piadosas por el Espíritu, el fruto del Espíritu, Gálatas 5. Usted es capacitado por el Espíritu para el evangelismo, Hechos 1:8. El Espíritu Santo ora constantemente por usted, Romanos 8, quién gime con gemidos indecibles intercediendo por usted. Usted es santificado por el Espíritu, 2 Tesalonicenses 2. Usted es conformado a la imagen de Cristo por el Espíritu de un nivel de gloria al siguiente, más y más como Cristo, 2 Corintios 3:18. Usted tiene esperanza en el Espíritu, Romanos 8:23. El Espíritu es el arrabōn, la garantía, el enganche, el anillo de compromiso de su gloria eterna futura.

En resumen, cuando el Señor le dio al Espíritu Santo, le dio todo, absolutamente todo. Por Su presencia, por Su poder, por Su gracia, somos los poseedores de manera permanente de todo lo que necesitamos y mucho más que eso. “Él puede hacer mucho más abundante de lo que podemos pedir o entender.” Usted tiene más recursos en el Espíritu Santo de lo que puede inclusive imaginarse.

Todo el pasaje es excesivo. Dios le da más al darle al Espíritu Santo de lo que usted jamás podría llegar a entender. Esa es la razón por la que también la oración de Pablo era que Dios nos diera el Espíritu de sabiduría y conocimiento para que entendiéramos lo que tenemos. Y es para aquellos que piden. Usted pide y Él no le da lo que es del Espíritu, Él le da a usted el Espíritu.

Dios no es como ese vecino, ¿verdad? Quien se molestó y dijo ‘vete’ pero finalmente, cedió. Él es generoso. Él nos da inclusive más de lo que podemos llegar a imaginarnos porque no podemos comprender a Dios o a Su poder o a Su sabiduría o a Sus recursos, no podemos comprender al Espíritu a pesar de que Él vive en nosotros. Esa es la razón por la que Él puede hacer mucho más abundantemente de lo que podamos pedir o entender. No deshonre a Dios al dudar de Su generosidad. Vaya a Él en la mitad de su noche y sepa que usted no lo puede interrumpir. Él se deleita en que usted esté ahí. Y hágalo cumplir Sus promesas y sea persistente y demande que Él lo escuche y le de lo que es mejor. ¿Le ayuda esto a ver la oración de una manera diferente? Muy bien.

Esto es tan abrumador para nosotros, Padre. Somos tan indignos, tan inmerecedores. Y sin embargo, Tú nos has dado mucho más allá de lo que jamás podríamos comprender. Pedimos una dádiva y nos diste al Dador. Sólo podemos decir “gracias” y vendremos y rogaremos y oraremos y pediremos y buscaremos y llamaremos porque Tú nos has dicho que así es como recibimos y encontramos y las puertas serán abiertas para nosotros.

Te amamos y Te damos gracias por ser el generoso que eres, ¡tan magnánimo! Nunca podríamos ser tan valientes como para pedir que vivieras en nosotros. Y sin embargo, eso es lo que has hecho. Te damos gracias por eso, y Te damos gracias porque el Espíritu está ahí para fortalecernos, para enseñarnos, para guiarnos, para confortarnos, para ayudarnos, para interceder por nosotros y guardamos y sellarnos hasta la gloria eterna. Por esto Te damos gracias en el nombre de Cristo.

 

 

 

 

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