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Tenemos el gozo de regresar a nuestro estudio del evangelio de Lucas, ésta gran historia inspirada de la vida y ministerio de nuestro Señor Jesucristo. Si es tan amable, abra su Biblia en el capítulo 20 de Lucas, llegamos al versículo 9, y a una parábola profética, una parábola profética acerca del asesinato del Hijo de Dios. Si usted ha estado con nosotros en días recientes, en nuestro estudio del evangelio de Lucas, usted está muy consciente del hecho de que ahora hemos entrado en la última semana de la vida de nuestro Señor antes de Su muerte.

Al llegar a esta sección es miércoles, miércoles de la semana de la pasión. El viernes Él será crucificado, el domingo Él resucitará. Este es el miércoles. Nuestro Señor pasó el miércoles en el área del templo enseñando verdad del reino y predicando el evangelio, así se nos dice en el capítulo 20, versículo 1. El día antes, el cual fue martes, Él limpió el templo, nos dice en el capítulo 19, versículo 45, “Entrando en el templo comenzó a echar fuera a todos los que vendían, y compraban en él, diciéndoles: Escrito está: Mi casa es casa de oración; mas vosotros la habéis hecho cueva de ladrones,” o “una cueva de ladrones”

Él había entrado a la ciudad en Su entrada triunfal el lunes, Él entró al templo al final del lunes, vio lo que estaba pasando, regresó el martes por la mañana, limpió el templo, expulsó a los comerciantes que de manera ilegítima estaban operando ahí, estaban profanando y blasfemando el nombre de Dios y la casa de Dios. Habiéndolo limpiado Él entonces tomó posesión de él, usándolo como un lugar para su propia enseñanza y predicación. Él también sanó a personas que eran cojas y ciegas, como también enseñaba la verdad del reino, y predicaba el evangelio.

No obstante, su acto de expulsar a los profanadores del templo, deteniendo el negocio que se operaba en el templo bajo los auspicios de los principales sacerdotes y los sumos sacerdotes, fue un golpe final, por así decirlo, fue el ataque final en contra del liderazgo judío, la institución religiosa judía. Lo querían muerto, lo habrían querido matar por mucho, mucho tiempo, y más y más estaban volviéndose más hostiles y estaban más ansiosos por terminar con su vida ahí, y esto fue la gota que derramó el vaso. Jesús sabía que así sería, el lo hizo porque era correcto, Él sabía que daría lugar a Su muerte el viernes, y eso fue por diseño divino, porque Él debía morir el viernes porque ese era el día en el que los corderos de la Pascua eran matados. Y Él estaba muriendo como el verdadero sacrificio de la Pascua por el pecado.

Pero eso todavía está a dos días de distancia, ahora es miércoles y en un último despliegue de compasión y empatía y bondad y amabilidad y gracia, nuestro Señor pasa el día, inclusive el día siguiente el jueves, enseñando y predicando el evangelio, trayendo el mensaje de salvación y perdón y vida eterna al pueblo. Ellos están escuchando. Están escuchando de manera pronta, todavía están emocionados por Su entrada triunfal el lunes, todavía están esperando que Él, sea su rey y Mesías prometido, que Él va a cumplir todo lo que se había prometido a Abraham y a David y a los profetas a lo largo del Antiguo Testamento. todavía están esperando que Él sea el libertador que ha sido esperado por mucho tiempo, quien entonces aplaste a Sus enemigos y guie a Israel a esa preeminencia del reino final gloriosa.

Y entonces están escuchando, están escuchando con atención profunda. Y los líderes también están escuchando, no se pierden una cosa que Él dice, están ahí en toda multitud a quien Él habla. Lo quieren muerto y están buscando los pasos que lleven a eso, aunque no es fácil. El capítulo 19 termina con estas palabras, “Y enseñaba cada día en el templo, pero los principales sacerdotes, los escribas y los principales del pueblo procuraban matarle, y no hallaban nada que podían hacerle porque todo el pueblo estaba en suspenso oyéndole. Tenían miedo, como aprendimos la última vez, de adoptar una postura en contra de Él, porque Él era tan popular, sin embargo, estaban desesperados por matarlo, porque Él amenazaba su teología, su religión y su imperio financiero.

Entonces, mientras que Jesús le está hablando a la gente, Él le está hablando a la gente en la parábola que tenemos frente a nosotros acerca de los líderes. Esta parábola a la que llegamos en el versículo 9, es una de tres parábolas dirigidas a los líderes, Mateo da las tres, Lucas únicamente da una. Durante el día, el miércoles, desde muy temprano por la mañana, a lo largo del día, Jesús se estaba moviendo ahí por el tiempo enseñando. Bien pudo haber sido que Él repitió con algunas variaciones esta parábola varias veces, el relato de Mateo de la parábola es sustantivamente, exactamente lo mismo con unas cuantas variables. El relato de Marcos de la parábola es en esencia lo mismo, con unas cuantas variables. Y es muy probable que conforme Él se movió en la masa de la gente, volvió a contar y volvió a presentar estos temas. Pero no hay diferencia esencial en esta parábola.

Como dije en el evangelio de Mateo usted tiene otras dos parábolas, esta es la segunda de las tres, Lucas únicamente nos da esta. Permítame contarle la historia que Jesús contó, la parábola profética que comienza en el versículo 9. “Comenzó luego a decir al pueblo esta parábola: Un hombre plantó una viña, la arrendó a labradores, y se ausentó por mucho tiempo. Y a su tiempo envió un siervo a los labradores, para que le diesen del fruto de la viña; pero los labradores le golpearon, y le enviaron con las manos vacías. Volvió a enviar otro siervo; más ellos a este también, golpeado y afrentado, le enviaron con las manos vacías. Volvió a enviar un tercer siervo; más ellos también a este echaron fuera, herido. Entonces el señor de la viña dijo: ¿Qué haré? Enviaré a mi hijo amado; quizá cuando le vean a él, le tendrán respeto. Mas los labradores, al verle, discutían entre sí, diciendo: Este es el heredero; venid, matémosle, para que la heredad sea nuestra. Y le echaron fuera de la viña, y le mataron. ¿Qué, pues, les hará el señor de la viña? Vendrá y destruirá a estos labradores, y dará su viña a otros.” Esa es la historia.

Ahora, conforme vemos esta historia y las afirmaciones subsecuentes de nuestro Señor, que la siguen. Se nos va a presentar la muerte venidera de Cristo y sus implicaciones. Este entonces es una parábola muy importante, porque mira hacia adelante, a este acontecimiento que está por suceder. También es excesivamente importante porque mira hacia atrás, a lo largo de toda la historia de Israel, es una historia que abarca todo, presentada en palabras muy simples, una historia sorprendente, una historia cargada de significado, una historia sorprendente, contundente como usted lo puede ver.

Ahora, conforme desarrollamos esta historia, voy a llevarlo a que vea cuatro características, una la ilustración, la historia misma; dos, la explicación; y después la semana próxima veremos la extensión y la aplicación. Pero para comenzar, la ilustración y la explicación. Versículo 9, “Comenzó luego a decir al pueblo esta parábola.” Él está hablando a esta multitud masiva que lo ha estado rodeando desde que Él entró a la ciudad un par de días antes. Esta gran multitud ahora está en el área del templo. Él le está hablando a ellos, y mezclados entre ellos claro, están los líderes. La historia es contada a la gente, a oídos de los líderes, y lo que es más importante, es una historia acerca de los líderes. Simple de entender.

“Un hombre plantó una viña,” una ocurrencia muy común en Israel. De hecho, desde un punto de vista agricultural o desde un punto de vista agrario, Israel está dividido en dos tipos de tierra, tierra plana y los costados de los montes. La tierra plana es dónde usted planta el grano, los costados de los montes es dónde usted planta las viñas. Ellos preparaban terrazas para las viñas, quitaban las piedras, creaban pequeños muros que les permitían preparar las terrazas, y después llenaban esos costados de monte con viñas. Muy, muy común.

En el relato de Mateo de la historia, el cual podría ser el relato más completo de la historia, o quizás la misma historia con un poco de detalles diferentes que Jesús contó en otro lugar, durante los días que Él estuvo enseñando en el templo. Mateo nos muestra un poco de la totalidad de este esfuerzo por parte del hombre que plantó la viña, él habla de levantar un muro alrededor de ella, metió también un lagar, construyó una torre, de tal manera que alguien podía sentarse y observar para que no fuera atacada por animales o enemigos. Entonces, era un trabajo muy, muy minucioso el plantar una viña. Cosas muy, muy conocidas por ellos, muy común y corriente. Todos los costados de los montes de Israel, y hay muchos, estaban cubiertos de viñas así.

“Y la arrendó a labradores,” hecho de manera muy común también, este habría sido un dueño ausente, este es un dueño que no está ahí, que no vive ahí, él es dueño de la tierra, pero él no está presente. Estos son granjeros que alquilan, me imagino que podemos llamarlos así, así los llamaríamos en nuestro país, o granjeros contratados que vienen. No son dueños de ninguna tierra, pero tienen ciertas capacidades agrícolas, y rentan la tierra de un dueño que está ausente, con miras a producir una cosecha, y pagarle al dueño de la tierra cierto porcentaje contratado, y sobre el cual ellos han acordado. Son trabajadores contratados entonces, a quienes se les da el beneficio de trabajar en la tierra. Tienen lo mejor de todo, realmente, tienen la libertad de trabajar la tierra como quieren, pueden ser tan creativos como quieran, no tienen alguien que está supervisándolos, esta es una oportunidad maravillosa. Este es un gran privilegio como también una gran responsabilidad. Trabajan duro, y pueden producir el cultivo y van a pagarle al dueño lo que acordaron pagarle. Todo lo demás se lo quedan. Entonces, sin tener que comprar la tierra, pueden obtener lo mejor de esto, y pueden trabajar duro y tener muy buena utilidad para vivir.

El dueño dice, si usted regresa al versículo 9, “se ausentó por mucho tiempo,” mucho tiempo. Todos los viajes tomaban mucho tiempo en esos días, este habría sido un tiempo largo, largo, un tiempo extendido, lejos de hecho, un tiempo tan largo fuera que él ni siquiera regrese entre el tiempo que él contrata a estas personas para plantar, y el tiempo de la cosecha. Entonces es un tiempo largo. Todo mundo habría entendido ese tipo de situación. Habían personas que eran dueños de la tierra en Israel, que no vivían en Israel, judíos que se habían mudado a algún otro lugar. Entonces, ese es el escenario común.

Después viene la temporada de cosecha, versículo 10: “Y a su tiempo,” en el tiempo apropiado, “envió a un siervo a los labradores.” Dulos, él viene como un representante autorizado del dueño, y él viene con un propósito obvio en mente para que le puedan dar algo de la utilidad de la viña. Esto habría sido parte del acuerdo en un contrato, habrían estado de acuerdo en esto, el dueño habría acordado esto. Esto es simplemente un tiempo para que el dueño venga y reciba su parte de la cosecha, para que él pueda tener lo que le corresponde. Ahora es momento de recibir lo que le corresponde. No hay nada raro en esto, es un procedimiento muy normal. Por cierto, este tipo de trabajo de acuerdo se lleva a cabo en la actualidad. Se lleva a cabo en la actualidad por todo el mundo, y así ha sido por siglos durante milenios en el mundo, esto es muy, muy común, el cultivo por arrendamiento. Lo que no es común es la respuesta de los granjeros que alquilaron.

De regreso al versículo 10, “Pero los labradores le golpearon,” esto es, al siervo que vino, “y le enviaron con las manos vacías.” Ahora, ese es el shock en la historia. Y muchas de nuestras historias que el Señor cuenta, conocidas por nosotros en la Biblia tienen este momento de enojo, este momento de shock, este momento de conducta vergonzosa inaceptable, sino criminal. Los oyentes verían esto como ingrato, impío y criminal, ilegal. No pagarle era ilegal, golpear al siervo y enviarle de regreso con nada era un acto criminal abierto. La palabra “golpearon” es una palabra fuerte, literalmente puede significar que lo golpearon por todo el cuerpo. Un abuso real. Lo enviaron de regreso sin nada.

Versículo 11, la respuesta del dueño, “Volvió a enviar a otro siervo; más ellos a este también golpeado y afrentado.” El verbo griego, del cual obtenemos la palabra en inglés ‘traumatizado’ y afrentado, “le enviaron con las manos vacías”. “Volvió a enviar a un tercer siervo; más ellos también a éste echaron fuera, herido.” En el registro de Mateo, él inclusive tiene más siervos siendo enviados, y algunos de ellos matados, y algunos de ellos apedreados. Estos granjeros que habían alquilado la tierra se habían conducido de una manera absolutamente inapropiada, se les había dado privilegios, se les había dado oportunidad para que les fuera bien, se les había dado libertad, habían hecho compromisos y promesas y contratos, ellos manifiestan lo que es conducta egoísta, amargada, rebelde, criminal y inclusive al grado de cometer homicidio. Son criminales, irrespetuosos, impíos.

Sorprendentemente, este dueño en la historia, quien ya ha demostrado una paciencia sorprendente, él habría tenido todo el derecho después de que habían golpeado al primer esclavo, y lo habían enviado de regreso, él pudo haberse aparecido, haber llamado a las autoridades apropiadas, y traer justicia y retribución. No lo hizo. Él envió un segundo esclavo, eso es misericordioso. Eso es ser amable y paciente. Hicieron lo mismo al segundo esclavo, él envía a un tercero, le hacen lo mismo a él. Este dueño es extremadamente paciente. Dándoles oportunidad tras oportunidad, tras oportunidad para hacer lo que es correcto. Lo que dijeron que harían, lo que acordaron hacer.

Y entonces, él hace la pregunta en el versículo 13, “Entonces el señor de la viña dijo: ¿Qué haré?” Esa parece una pregunta torpe, ¿no es cierto? Para ahora, todo mundo habría esperado venganza. Venganza después del siervo número uno, venganza después ciertamente del número dos, y el número tres, ¿Por qué te atreves a hacer esta pregunta? ¿Por qué inclusive hay un soliloquio aquí? ¿Qué hay que cuestionar? ¿Qué haré? Eso debería ser obvio. La gente habría adoptado la postura del dueño ofendido, habrían en sus mentes dicho: “Esto es lo único que hay que hacer. Ven y véngate, toma represalias. Ojo por ojo, diente por diente, vida por vida”.

Pero, el dueño es muy paciente de nuevo, y decide que él tratará una vez más. Al final de versículo 13, “Enviaré a mi hijo amado; quizá cuando le vean a él, le tendrán respeto.” En el relato de Mateo de la parábola, Mateo dice: “Finalmente, enviaré a mi hijo.” Finalmente, en último lugar, enviaré a mi único hijo amado, quizás lo respetarán. Esa frase, simplemente una manera de decir, esto será lo que yo espero que suceda, le mostrarán respeto. Entrepo, literalmente ser avergonzado para respetar, después de todas las cosas vergonzosas que han hecho hasta este punto.

Ciertamente uno podría esperar algún tipo de trato justo, civil de mi propio hijo amado. Quizás ellos tenían un concepto bajo de gente que eran esclavos, quizás veían a los esclavos como muchas personas en el mundo secular y gentil veían a los esclavos, como animales. Entonces, el dueño expresa un pensamiento razonable, de que le mostrarán respeto a un hijo, sino a un esclavo. Pero observe lo que sucede en el versículo 14. “Más los labradores, al verle,” antes de que él pudiera decir algo, aparentemente. Nada es afirmado como algo que salió de sus labios en absoluto. Lo vieron, sabían quién era, discutían entre sí, dialogizomai, dialogaron, entraron en una discusión y esto es lo que concluyeron: “Este es el heredero; venid matémosle, para que la heredad sea nuestra.” Planeación cuidadosa, conocimiento pleno de quién es él, los inquilinos premeditan su homicidio para que puedan controlar y poseer todo. No lo quieren metiéndose, no quieren que él se lleve nada de lo que ellos creen ahora que es de ellos. Y la manera de obtener eso es matarlo.

Alguien escuchando la historia podría imaginarse que quizás pensaron que el padre estaba muerto, esa es la razón por la que el heredero vino, porque él no dijo nada. Quizás asumieron que cuando él se apareciera, el rey, que el heredero, el dueño más bien, le habría entregado la propiedad a su hijo y lo único que tenían que hacer entonces era matar al hijo, y les perteneciera a ellos. De acuerdo con el Talmud, si tres años pasaban y nadie reclamaba la tierra, era parte de aquellos que trabajaban en la tierra. Entonces, si se deshacían del hijo, suponiendo que el hijo había venido porque el padre quizás habría estado muerto, les pertenecería a ellos. Querían la herencia que fuera de ellos de manera total, no querían que el hijo ejerciera ningún control, que no tuviera autoridad alguna, o que les pidiera algo a ellos.

Ellos inmediatamente hicieron lo que planearon, versículo 15, “Y le echaron fuera de la viña, y le mataron.” Es una historia que nos sacude, como muchas de las parábolas de nuestro Señor. Una respuesta sorprendente, impresionante, diseñada para generar enojo, diseñada para hacer que la audiencia se sienta enojada en contra de esos granjeros inquilinos. Esto es inaceptable para gente que vive conforme a la ley, gente religiosa. Esto es inaceptable para gente que cree que es gente buena que adora a Dios, que trata de hacer lo que es correcto. Esto es ridículo. Esta es una conducta semejante a la de los paganos.

Y entonces, ellos se identifican de manera plena, empática con el dueño, y están enojados en contra de los granjeros inquilinos. Versículo 15, al final del versículo. “¿Qué, pues, les hará el señor de la viña?” Jesús presenta la pregunta que los mete. ¿Qué hará el dueño de la viña a ellos? El dueño no está muerto, el dueño está vivo, ¿qué hará él? Él le pide a sus oyentes que completen la parábola, que terminen la parábola. Notará usted en el versículo 16, que dice, “Vendrá y destruirá a estos labradores, y dará su viña a otros.” Y parece como si Jesús respondió la pregunta, no les dio una oportunidad de responder, pero, si usted ve el relato de Mateo, y como le digo con tanta frecuencia, creo que el relato completo de estas historias está en el conjunto de las parábolas, en los evangelios separados.

Escuche lo que el relato de Mateo, de la historia, añade. Un detalle muy útil. Mateo 21:41: “Ellos le dijeron” Ellos, siendo la gente que había oído la historia. Ellos le dijeron, cuando Él hizo la pregunta, ¿qué pues hará el dueño de la viña a ellos?, “Ellos le dijeron, él traerá a esos miserables a un fin miserable.” Claro, eso no es difícil de entender, eso es exactamente lo que deberían hacer, pero es importante señalar que la gente afirmó eso. “Ellos le dijeron, él traerá a esos miserables a un fin miserables.” En segundo lugar, ellos también dijeron: “Y va a rentarle la viña a otros granjeros que le pagarán la utilidad en la temporada apropiada.”

Esa es la concusión de la gente. Esa es su conclusión. Sí, dos cosas, él los destruirá y él entregará la tierra bajo el cuidado de otros. Esa es la única respuesta sensata. Esa es la única respuesta razonable. Eso es exactamente lo que la gente dijo. Y nuestro Señor afirma eso en el versículo 16, Si, él vendrá y destruirá a estos granjeros, y entregará la viña a otros. Eso es exactamente lo correcto, todo mundo sabe eso. Obviamente, si usted los ha destruido a ellos, usted tiene que entregar la viña a alguien más para que la cuide. Esto es juicio apropiado. Y nadie discutiría en contra de esto, esto es exactamente lo que la gente dijo. Él destruirá a esos miserables, y le entregará su tierra a alguien más. Eso es lo que la gente dijo. Estaban absolutamente en lo correcto. Ellos ahora están adentro de la historia. Ellos ahora están adentro de la historia.

¿Cuál es la explicación? ¿Qué es lo que esta historia significa? Esa es la ilustración, escuche la explicación. Segunda mitad del versículo 16, “Cuando ellos oyeron esto, dijeron: ¡Dios nos libre!” Bueno, esto es extraño, ¿qué quieres decir? La gente cuando lo oyó dijo que nunca sea así, m genoito en el griego, la negación más fuerte posible en el idioma griego. No, no, no, no puede ser, no puede suceder. Nunca, nunca, nunca. Si ellos acaban de decir destruirá a esos granjeros, y entregará la viña a alguien más, ¿Por qué entonces ellos dirían, no, no, no, no dejes que suceda, eso no puede ser? Le voy a decir por qué. Porque habían llegado a entender el significado.

Por favor, observe de nuevo la oración al final del versículo 16, “Cuando ellos oyeron esto.” Oyeron, el verbo griego es akoúo de lo cual obtenemos acústica, significa comprender, significa percibir al oír, significa ‘entender’. Por ejemplo, en Apocalipsis, capítulos 2 y 3, ahí hay una frase repetida, “El que tiene oídos para oír, oiga lo que el Espíritu dice a las iglesias.” Eso es repetido una y otra y otra vez, “el que tiene oídos para oír, oiga lo que el Espíritu dice a las iglesias.” No está hablando de oír sonidos, no está hablando de oír palabras, está hablando de entender mensajes. Y esa es la manera en la que akoúo es usada a lo largo del Nuevo Testamento. Oíd, en el sentido de entender.

Ellos dijeron, maten a esos granjeros y reemplace a esos granjeros. Y después lo entendieron. Haya sido que fue una historia tan obvia que la epifanía fue momentánea, o haya sido que Jesús se los explicó, lo entendieron. Y tan pronto como lo entendieron, dijeron: “No, no, no, no, no, no, whoa, whoa, whoa, no, no puede ser así. No puede ser así. No se puede hacer eso. No podemos matar a esas personas, y no podemos quitarles la viña. No puede pasar, ellos entendieron el significado de la historia. Lo entendieron, y entraron en pánico.

¿Qué entendieron? Le voy a decir. Veamos la historia de nuevo, y veamos lo que entendieron. “Un hombre plantó una viña,” el hombre es Dios; ¿la viña es? Israel. Es evidente que este es Dios estableciendo a Israel. El originador y poseedor de Israel es Dios. Israel es Su pueblo, escogidos, elegidos, formados de los lomos de Abraham, llevados a lo largo de los patriarcas, floreciendo hasta llegar a ser una nación completa, habiendo sido recuperada de la cautividad egipcia, este es Israel. De hecho, en Isaías 5, maravillosos siete versículos de apertura de la profecía de Isaías. Isaías dice, “Dios plantó una viña,” y responde a la pregunta, ¿quién es esta viña? “esta viña es la casa de Israel,” Isaías 5:7. Y el hecho de que Dios plantó a Israel es descrito a detalle. Dios los plantó en un lugar fértil, la tierra maravillosa de Canaán, Dios plantó a una viña escogida. Esto quiere decir que los genes de los judíos están entre lo más noble de toda la humanidad, Dios los protegió, Dios levantó un muro, Dios colocó protección, una reja alrededor de ellos, construyó un lagar, podría ser un símbolo del sistema sacrificial, una torre de protección. Dios hizo todo lo que pudo, y Dios tenía todo derecho de esperar uvas buenas, Isaías escribe, pero Él recibió beushim, uvas agrias.

Dios hizo todo lo que pudo al tratar a Israel, para que recibiera una buena cosecha, Dios recibió absolutamente nada. Isaías dice que Dios va a pisar Su viña, y no va a llover lluvia sobre ella, va a ser aplastada y secada. Isaías está describiendo a una Israel apóstata, infiel, desobediente, rebelde, blasfema, que está a punto de ser llevada en la cautividad por los babilonios en el 586. Aquí estamos de nuevo, en palabras muy parecidas a Isaías 5, Y Jesús está diciendo nada ha cambiado, nada ha cambiado. Israel es la viña de Dios, plantada, añadiendo los elementos que Mateo añade, con un lagar, con una torre, con un muro de protección, todo eso, Dios plantó a Israel.

Esas palabras también están en el Salmo 80, 8 al 16 en dónde Dios asemeja a Israel a una viña, Jeremías 2:21, un retrato muy, muy conocido de Israel. Habrá sido muy conocido para la gente, conocían bien la cautividad babilónica, conocían bien el pasaje de Isaías porque es seguido inmediatamente con la gran visión de Dios de Isaías 6. Pero, ¿quiénes son los labradores? Dios planta la viña, ¿quiénes son los labradores? Son los que Dios coloca a cargo de cuidar de Su viña, Su nación. ¿Quiénes eran ellos? Líderes religiosos, aquellos que eran responsables de guiar al pueblo por los caminos de Dios, de guiarlos a la obediencia y adoración verdadera, aquellos a quienes se les dio el cuidado de la nación, nunca dueños, siempre administradores de la posesión de Dios. Dios es el que es el dueño de Su propia nación. Estos son aquellos a quienes se les dio responsabilidad para guiar espiritualmente, reyes, predominantemente sacerdotes. Inclusive incluyendo algunos falso profetas auto-designados. Cualquiera y todos los que tuvieron responsabilidad por el bienestar espiritual de Israel predominantemente, el sacerdocio.

Entonces Dios, establece a su nación, de los lomos de Abraham. Dios la coloca en las manos del sacerdocio y de ciertos gobernantes, hombres piadosos, ancianos, hombres sabios, y Dios sale en un viaje por mucho tiempo. ¿Qué es eso? 2000 años de historia del Antiguo Testamento, 2000 años de historia del Antiguo Testamento. Hasta que Dios decide en ciertos intervalos enviar a ciertos esclavos para recoger Su cosecha. Él permanece lejos, y Él de hecho no regresa hasta que Él regresa en la forma de Su Hijo. Pero el viaje largo retrata la historia del Antiguo Testamento. Dios les dio a los líderes religiosos y espirituales de Israel, el cuidado de la nación. A reyes, y sacerdotes. Desde los patriarcas Abraham y en adelante. En el tiempo de Jesús eran los sumos sacerdotes, los principales sacerdotes, escribas, fariseos, saduceos, ancianos, y líderes. Ellos tuvieron la administración espiritual de la nación.

El versículo 10, literalmente el griego dice, “en el tiempo”. En el tiempo designado, en el tiempo apropiado, podríamos decir el tiempo de la cosecha, como lo hace una versión, en temporadas apropiadas en la historia de Israel, Dios envió a siervos, ¿quiénes eran? Profetas, profetas verdaderos, profetas del Antiguo Testamento, enviados a Israel para traerle a la nación la ley de Dios, para regresar la nación a la ley de Dios, a la obediencia y a la justicia, los profetas vinieron cuando vinieron, para llamar a la nación para producir fruto espiritual para el honor y la gloria de Dios.

Desde Moisés hasta Juan el Bautista todos tuvieron la misma responsabilidad, todos estaban llamando al pueblo a caminar de acuerdo con la ley de Dios, amar a Dios, arrepentirse de su pecado, volverse a Dios, a clamar a Dios por perdón y salvación, y a ser obedientes a Su ley. Ese el fue el mensaje y el ministerio de todos los profetas verdaderos. Fueron enviados de Dios, para volver al pueblo para que dejaran su pecado y de regreso al Dios verdadero, fueron enviados para regresar al pueblo de regreso a la ley de Dios, de regreso a la santidad, de regreso al arrepentimiento verdadero y la búsqueda de la justicia.

Hubieron muchos de ellos a lo largo de más de 2000 años de historia, desde Moisés a Juan el Bautista.  Y, ¿cómo fueron ellos tratados? Bueno, de acuerdo con la historia, fueron maltratados. Fueron golpeados, fueron tratados de manera vergonzosa, fueron heridos, fueron expulsados, usando todas las palabras fueron matados, fueron apedreados. La historia de Israel es una historia de apostasía, deserción, rebelión espiritual. La historia de Israel es una historia de profetas viniendo a llamar a Israel de regreso. Y profetas siendo rechazados y maltratados, y calumniados, y abusados y matados.

Justino Mártir, con su dialogo con Trifón acusa a los judíos de haber cortado a Isaías por la mitad, con una sierra de madera. Y él es al que se refiere Hebreos 11:37, como uno cortado, o aserrado. Jeremías constantemente maltratado, arrojado a un pozo, la tradición dice que los judíos lo apedrearon hasta matarlo. Ezequiel enfrentó el mismo odio y hostilidad, Amos tuvo que huir por su propia vida, Zacarías fue rechazado y apedreado, y Miqueas recibió golpes en la cara. Un escritor dice, “La hostilidad uniforme de reyes, sacerdotes, y el pueblo a los profetas es una de las características más sorprendentes en la historia de los judíos. La cantidad de hostilidad varió, y se expresó a sí mismo en diferentes maneras, en términos generales incrementando en intensidad, pero siempre ha estado ahí.

Profundamente, conforme los judíos lamentaron el cese de profetas después de la muerte de Malaquías, generalmente se opusieron a ellos mientras que se les concedieron. Hasta que el regalo fue quitado, parecieron tener poco orgullo en esta gracia excepcional mostrada a la nación, y poca valoración de ella, o gratitud por él. Usted se acuerda de los fariseos y los escribas que le dijeron a Jesús, le dijeron, “Tú sabes, si hubiéramos estado cuando nuestros ancestros abusaron a los profetas, nunca hubiéramos hecho eso.” Han pasado 400 años cuando usted llega a la vida de Cristo, y desde que ha habido un profeta. Se sienten como si ellos nunca le habrían a los profetas lo que sus ancestros hicieron. Y si hubieran tenido profetas, ellos no hubieran hecho eso. Esa era una manera ideal de pensar, porque ellos estaban tan prontos a matar no solo a los profetas, sino al Hijo mismo.

Para entender esto regrese a Jeremías capítulo 7, quiero simplemente mostrarle sin pasar por toda historia de todo profeta, simplemente, comentarios generales por parte de Dios acerca de este asunto, Jeremías capítulo 7, versículo 23. Jeremías 7:23, un par de pasajes aquí van a presentar el punto. Versículo 23, Jeremías 7, “Mas esto les mandé, diciendo: Escuchad mi voz, y seré a vosotros por Dios, y vosotros me seréis por pueblo; y andad en todo camino que on mande, para que os vaya bien. Y no oyeron ni inclinaron su oído; antes caminaron en sus propios consejos, en la dureza de su corazón malvado, y fueron hacia atrás y no hacia adelante.”

Escúche esto, versículo 25, “desde el día que vuestros padres salieron de la tierra de Egipto, hasta hoy. Y os envié todos los profetas mis siervos,” ahí están los esclavos, los siervos de la parábola, “enviándolos desde temprano y sin cesar, pero no me oyeron, ni inclinaron su oído, sino que endurecieron su cerviz, e hicieron peor que sus padres.” Simplemente empeoraron, inclusive cuando Dios envió a sus profetas. Jeremías 25, versículo 4, “Y envió Jehová a vosotros todos sus siervos los profetas,” los predicadores, una y otra vez, “enviándolos desde temprano y sin cesar; pero no oísteis, ni inclinasteis vuestro oído para escuchar cuando decían: Volveos ahora de vuestro mal camino y de la maldad de vuestras obras, y morareis en la tierra que os dio Jehová a vosotros, y a vuestros padres para siempre; y no vayáis en pos de dioses ajenos, sirviéndoles y adorándoles, ni me provoquéis a ira con la obra de vuestras manos; y nos haré mal.”

Ese es el mensaje que los profetas les dieron una y otra vez, una y otra vez. Versículo 7, “Pero no me habéis oído, dice Jehová, para provocarme a ira con la obra de nuestras manos para mal vuestro.” Y después él procede a pronunciar juicio y destrucción en manos de Nabucodonosor y los babilonios. Versículo 11, “Toda esta tierra será puesta en ruinas y en espanto; y servirán estas naciones al rey de Babilonia setenta años.” La cautividad babilónica fue el juicio de Dios, contra un pueblo que fue rebelde y apóstata y desobediente y no quiso escuchar a los profetas. Pase a Mateo capítulo 23, al Nuevo Testamento. El capítulo más notable, este principio va a ayudarle a entender cómo, que tan bien conocida era la historia de matar a los profetas entre los judíos.

Mateo 23, este es Jesús hablando en contra de los líderes, versículo 29: “¡Ay de vosotros, escribas y fariseos hipócritas!  porque edificáis los sepulcros de los profetas, y adornáis los monumentos de los justos.” Esa era su hipocresía, parte, eran hipócritas en todo frente, pero uno de sus actos hipócritas era tratar de reverenciar a los profetas que sus ancestros habían aborrecido, abusado, maltratado y matado. Y lo que hacían era tratar de adornar los monumentos del profeta, no querían que la gente pensara que eran como ellos, eran mucho mejores, nunca le harían eso a un profeta verdadero. Entonces, construyeron tumbas más grandes para honrar a los profetas, adornaron los monumentos de los justos.

“Y decís” versículo 30, “que si hubiésemos vivido en los días de nuestros padres no hubiéramos sido sus cómplices en la sangre de los profetas.” Cómo dije hace un momento, querían presentarse a sí mismos, como mejores que sus ancestros, sus ancestros eran bien conocidos por haber matado a los profetas. Pero, Jesús no los vio así, versículo 33, “¡Serpientes, generación de víboras! ¿Cómo escaparéis de la condenación del infierno? Por tanto, he aquí yo os envío profetas, y sabios y escribas; y de ellos, a uno mataréis y crucificareis, y otros azotaréis en vuestras sinagogas, y perseguiréis de ciudad en ciudad.”

Jesús está diciendo, “No son diferentes, porque tan poco como salgan mis apóstoles, y los predicadores del evangelio salgan, van a hacerles exactamente lo que sus padres le hicieron a los profetas de la antigüedad. Los van a perseguir, los van a ejecutar. Y eso es lo que hicieron. Todos los apóstoles, excepto por Juan, fueron martirizados. La matanza siguió.  Versículo 35 dice de hecho: “para que venga sobre vosotros toda la sangre justa que se ha derramado sobre la tierra, desde la sangre de Abel el justo hasta la sangre de Zacarías, hijo de Berequías, a quien matasteis entre el templo y el altar.” ¿Cuán apóstatas son? mataron al último de los profetas, que mataron en el templo, entre el altar y el lugar santo. “¡Jerusalén, Jerusalén!” Versículo 37, dice Jesús, “que matas a los profetas y apedreas a los que te son enviados.” Esa es la historia, esa es la historia de Israel, apóstata, desobediente, incrédula, rebelde, idólatra, blasfema, matando a los profetas.

En Lucas 6, versículos 22 y 23 nuestro Señor está dando las bienaventuranzas, y una de ellas es, “Bienaventurados seréis cuando los hombres os aborrezcan,” versículo 22 de Lucas 6. “Bienaventurado seréis cuando los hombres os aborrezcan y cuando os aparten de sí y os vituperen, y desechen vuestro nombre como malo, por causa del Hijo de Hombre.” Jesús dice eso, porque Él sabe que eso es lo que va a pasarle a esa primera generación de creyentes judíos, en manos del liderazgo judío. Él sabe eso. Y después Él dice en el versículo 23, “gozaos cuando pase” “y alegraos, porque he aquí vuestro galardón es grande en los cielos, porque así hacían sus padres con los profetas.” Nada nuevo, nada nuevo en absoluto.

En el capítulo 11 de Lucas, de nuevo en el versículo 49, “Por eso la sabiduría de Dios también dijo: Les enviaré profetas y apóstoles; y de ellos a unos matarán y a otros perseguirán, para que se demande de esta generación la sangre de todos los profetas que se ha derramado desde la fundación del mundo, desde la sangre de Abel hasta la sangre de Zacarías, que murió entre el altar y el templo; sí, os digo que será demandada de esta generación.” Esta es una nación a lo largo de su historia, de su historia larga, el tiempo del Antiguo Testamento, esta es una nación que abusó y persiguió y mató a los mensajeros, los siervos que Dios envió a reclamar un derecho de las buenas uvas de la viña que Él había plantado. En el capítulo 13 de Lucas, usted se acuerda de esto porque no fue hace mucho tiempo que lo vimos, de nuevo, versículo 34, el mismo tipo de palabras, Lucas 13:34, ¡Jerusalén, Jerusalén, que matas a los profetas,” lo mismo que dice en Mateo 23, “y apedreas a los que te son enviados.” Esto es lo que ustedes hacen.

Esteban, Hechos 7, el primer mártir cristiano, su predicación, escuche lo que dice en Hechos 7:51, “Duros de cerviz, e incircuncisos de corazón y de oídos,” predicándole a los judíos en Jerusalén. “Vosotros resistís siempre al Espíritu Santo, como vuestros padres, así también vosotros. ¿A cuál de los profetas no persiguieron vuestros padres? Wow. Esteban pregunta, ¿a cuál de los profetas no persiguieron vuestros padres? Y mataron a los que anunciaron de antemano la venida del Justo, de quien vosotros ahora habéis sido entregadores y matadores.” Ustedes mataron a los profetas que anunciaron la venida del Justo, y ahora han matado al Justo. “Oyendo estas cosas, se enfurecían en sus corazones, y crujían los dientes contra él.” Y lo apedrearon hasta matarlo. Y murió.

Y Saulo, estaba en acuerdo total con esto, amenazando matanza, destrozando a la iglesia siguió con la ola de matanza en esa primera generación, pensando que él estaba promoviendo el judaísmo. Así es como siempre ha sido. Dios es paciente, un profeta viene, otro profeta, otro profeta, otro profeta, mismo trato, mismo trato. Finalmente, al interpretar la historia, regrese a Lucas 20. El dueño hace la pregunta importante sobre cualquier otra cosa, “¿Qué haré?” versículo 13, “Enviaré a mi hijo amado, quizá cuando le vean a él le tendrán respeto.” Eso es inequívoco, ¿no es cierto? Eso es inequívoco. Dios envió a Su Hijo amado, Lucas 3:22, “Este es Mi Hijo amado.” Dios dijo en Su bautismo, Mateo 17:5, “Este es Mi Hijo amado.” Dios dijo en Su transfiguración.

En el relato de Marcos de esta parábola, Marcos dice, “Él tuvo uno más que enviar, a un hijo amado.” Juan 3:16, “Porque de tal manera amó Dios al mundo que dio a Su Hijo unigénito.” Él es distinto de cualquier otro mensajero, Él no es un esclavo, Él es un Hijo, Y dios solo tiene uno. Él último mensajero del Antiguo Testamento de Dios, Profeta de todos los profetas. Él es el heredero de todo lo que Dios posee, Él es el que tiene toda autoridad divina, todo derecho divino a la obediencia y al honor, como también todos los derechos divinos al juicio. Deberían haberlo respetado, deberían haberlo reverenciado, deberían haberlo adorado, deberían haberse avergonzado y haberlo respetado después de lo que le habían hecho a los profetas que anunciaron Su venida.

Y nos es como si no supieran quien era, por favor observe la historia, “cuando los labradores lo vieron,” la vida entera de Jesús fue marcada por evidencias interminables de que Él de hecho era el Hijo de Dios, el Mesías. Era inequívoco, era evidente. Y los labradores, dicen, este es el heredero. ¡Que condenación! Este es el heredero. Ellos sabían cuáles eran sus declaraciones, ellos sabían que las había sustanciado mediante poder sobre la enfermedad, poder sobre la muerte, poder sobre los demonios, conocían Su poder milagroso, sabían que no había explicación para Él fuera de que Él era divino. ¿Por qué no creyeron? Escuche esto, Juan 12:42, “No obstante muchos, e inclusive de los lideres creyeron en Él, pero debido a los fariseos, no lo estaban confesando para que no fueran sacados de la sinagoga porque amaban la aprobación de los hombres en lugar de la aprobación de Dios.”

Nunca fue cuestión de evidencias. Nunca. Inclusive dijeron, sabemos que hablas las palabras verdaderas de Dios, nunca discutieron Sus milagros, nunca negaron un milagro, jamás. Simplemente no fue aceptable para ellos creen en Él, porque amaban su propia religión y la alabanza que les traía más de lo que amaban a Dios. No era un asunto de cabeza, era un asunto de corazón. Él es el Mesías, Él es el único Hijo de Dios amado, y entonces Jesús en la historia, una vez que la multitud la entendió, está diciéndole a Sus asesinos, que Él sabe exactamente lo que están a punto de hacer, en dos días, lo van a matar, lo van a matar. Porque quieren control de la herencia, para que la herencia sea nuestra. Control sobre el sistema religioso, control sobre su propia versión del reino de Dios, quieren quemar a los herejes. Esto ha sido hecho a lo largo de la historia cristiana, por parte de aquellos que se veían a sí mismos como los administradores del reino de Dios, auto-designados. Quieren control, quieren su mundo de la sinagoga, y su mundo del templo como es, y Jesús es un problema real. ¡Matémoslo para que podamos aferrarnos a nuestra religión!

Matarlo, ¿a qué se refiere eso? a la crucifixión en dos días. Lo han estado planeando por mucho tiempo, están a punto de cumplirlo rápidamente. También dice “que lo expulsaron de la viña, y lo mataron”. ¿Lo expulsaron de la viña? ¿qué representa eso? rechazo completo, expulsarlo de su nación como un aislado, como un rechazado. Algunos inclusive ven una indicación de que Él fue crucificado afuera de la ciudad, lo cual probablemente lo hicieron para simbolizar que Él había sido rechazado por la nación. Él murió afuera de la ciudad. Esta es Su historia. Esta es Su historia completa, y cuando la gente la entendió se dieron cuenta de lo que habían dicho, “Destruye a esos labradores miserables, dale la viña a alguien más. ¿Qué acabamos de decir? Acabamos de condenar a nuestra propia religión, y a nuestra propia nación.”

Esa es la razón por la que responden al final del versículo 16, “Que nunca sea así, no, no, no, no, no, no, nos retractamos, nos retractamos, nos retractamos nunca deberíamos haber dicho eso. Nunca deberíamos haber dicho eso. ¿Destruid? ¿Qué es eso? versículo 16, “Vendrá y destruirá a estos labradores,” juicio divino, ya predecido, 13:35 de Lucas, “Vuestra casa os es dejada desierta,” regrese al capítulo 19, versículo 42, “Oh, si también tu conocieseis, a lo menos, en este día, lo que es para tu paz, ahora está encubierto de tus ojos. Porque vendrán días sobre ti cuando tus enemigos te rodearán con vallado, y se sitiarán y por todas partes te estrecharán, y te derribarán a tierra y a tus hijos dentro de ti. Y no dejarán en ti piedra sobre piedra, por cuanto no conocisteis el tiempo de tu visitación.”  Destrucción, esto es predicción de la destrucción de Jerusalén en el 70DC por parte de los romanos. Decenas de miles, si es que no cientos de miles de judíos fueron matados. Y la ciudad y el templo fueron destrozados hasta dejarlos al nivel del suelo.

A partir de ese momento, ningún sacerdocio jamás ha existido en Israel, no hay templo, no hay sacrificios, no hay ceremonias, no hay saduceos, no hay fariseos, no hay principales sacerdotes, no hay sumo sacerdotes, el sistema entero terminó, nunca jamás ha vuelto a ser restaurado. La gente entendió la historia, y entraron en pánico. Esta es la destrucción de nuestros líderes, este es nuestro desplazamiento del lugar de bendición. No tomó mucho tiempo. En unos cuantos días, estas personas que están aterradas aquí, no, no no, no, no, no, no queremos que seas nuestro rey, no queremos que hagas esto, nunca mataremos al hijo, nunca mataremos al hijo, queremos que seas nuestro Mesías, esas mismas personas que están diciendo eso aquí, de hecho, van a decir: ¡Crucificadle! ¡Crucificadle! ¡Crucificadle! Y la gente seguirá a sus líderes al juicio, a la destrucción, y al infierno.

Y hay otro elemento, “Y dará su viña a otros,” ¿quiénes son los otros? Eso es para la semana próxima. Y ese es el punto alto de la historia. Esa es la culminación de la historia. Realmente, dice usted, espera un minuto, esa es la iglesia. No es así de simple. Si fuera así de simple, lo hubiera dicho. Hay mucho más, y realmente es verdad poderosa. Eso es para la semana próxima. ¿Cómo concluimos esto? Bastante fácil realmente. Las consecuencias son eternas para aquellos que rechazan a Jesucristo, sean los judíos de su propio día, o los judíos y gentiles en este día, o en cualquier día entre estos dos puntos, y más allá de estos puntos.

O usted ama al Señor Jesucristo, o usted está maldecido. O usted lo reconoce como el Hijo de Dios, el único Salvador, y usted confía y cree en Él, o usted está condenado. El juicio se promete para todos aquellos que rechazaron a Cristo. Si alguno no amara al Señor Jesucristo, dice la Escritura, sea anatema, sea condenado.

Dios le ha dado a usted, cierto privilegio, al oír la verdad, conocer la verdad, oír el mensaje de Cristo, no toda persona en el mundo tiene ese privilegio. Usted lo tiene. En ese sentido usted ha estado bajo el conocimiento de la verdad, lo cual produce responsabilidad. ¿Qué va a hacer usted con esa verdad? usted va a hacer como los líderes de Israel, quienes debido a que algo más es más importante para usted, que usted posee el amor de su propio pecado, su propio sistema, su propia filosofía, o sus propias relaciones, va a menospreciar a Cristo y se va a aferrar a lo que condena. Este es el momento de dejar todo, confiar en Cristo, para que usted no sea destruido, y añadido al número de aquellos que le dieron la espalda a todo el potencial que se les ofreció en las bendiciones de Su reino.

Padre al llegar al final de esta discusión en esta mañana, y no cerca del fin del texto, hemos abarcado lo suficiente como para conocer la urgencia de reconocer a Jesucristo como Señor y Salvador. Para aquellos a quienes se les ha dado el privilegio de la revelación de quien es Él, llevan la responsabilidad de creer, de abrazarlo como Salvador, o sufrir las consecuencias eternas más aterradoras. Que tu gracia sea abundante el día de hoy. En un mundo que predominantemente está dominado por aquellos que no conocen y aman a Cristo. Que no sigamos a la mayoría, a los muchos en el camino a la destrucción, sino que toda persona que está aquí entre por el camino angosto, abrazando a Jesucristo como Señor y Salvador con un corazón de penitencia, para que entremos a gozo y bendición, para que seamos parte de los que son los nuevos administradores de verdad del reino y bendición. No solo temporalmente, sino por la eternidad.

Que tu obra poderosa de gracia y salvación opere en corazones el día de hoy. Trae muchos a Tu Hijo. Oramos en Su nombre. Amén.

Disponible sobre el Internet en: www.gracia.org 
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