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Abra su Biblia, si es tan amable en Lucas capítulo 23. Lucas capítulo 23. Creo que tengo que explicar algo acerca del título del mensaje. Sin duda alguna, cuando vio el boletín el día de hoy y vio el título, “La Comedia en el Calvario”, probablemente fue sorprendido por esto. Es una idea que nos causa shock. Es una noción irreverente. De hecho, superficialmente es cruel y podría también ser considerado blasfemo, el pensar en el Calvario, como una comedia. Y ciertamente, usted nunca ha pensado en ello como tal. Cuando usted piensa en el Calvario, piensa en sus horrores, sus crueldades, sus agonías. Usted no piensa en ella como una comedia, ni debería pensarlo así. Yo no pienso en ella como una comedia, pero, la gente que participó en ella cuando sucedió, lo convirtió en una comedia. Para ellos el Calvario fue una broma. La definición de diccionario clásica de una comedia es: “Un acontecimiento burlón, que es una farsa”. Eso es Webster. Si quiere usted un sinónimo para esa definición de comedia, podría ser sátira, farsa, o quizás simplemente lo pueda llamar una burla, una broma. Una broma más bien extendida.

Y, desde el punto de vista de los que crucificaron a Jesús, el todo del acontecimiento, el acontecimiento común, todo había sido torcido en una burla pervertida y extendida. Verdaderamente lo fue, desde su punto de vista. Una comedia y Jesús era el objeto de la burla, de la broma. ¿Cuál fue la broma? Este es el Rey de los judíos. Algo que les causaba risa a ellos. Ahora recuerde, Jesús ya había sido despojado de su libertad cuando Él fue arrestado. Despojado de sus derechos, cuando Él fue condenado injustamente. Despojado de sus amigos, cuando todos los dejaron, despojado de su ministerio. Él había sido despojado de su ropa, hasta el punto de quedarse en ropa interior. Pero, eso no fue suficiente, estaban a punto de despojarlo de su vida. Pero, en el proceso querían asegurarse de que lo despojaran de su honor, y cualquier respeto que todavía quizás Él poseyera. Y entonces, la ejecución de Jesús, está diseñada para ser una gran broma, una sátira cómica. ¿Es este un Rey? Lucas dice muy pocas palabras acerca de la crucifixión, muy pocas. Pero, dice muchas palabras acerca de la actitud de la gente que estuvo ahí. Burla, menosprecio, desprecio, sarcasmo, todo en contra del Rey de los judíos, de quien se reían. Ahora, obviamente, desde el punto de vista de Dios, lo que los que lo crucificaron pensaron, era tan ridículo, tan irónico y chistoso, que era totalmente serio. Los judíos se unieron al juego de la comedia, con Jesús como el objetivo de su sarcasmo ridículo, quizás para apaciguar su culpabilidad. Y, claro que los soldados romanos se unieron al juego de comedia, con Jesús como su objetivo, quizás para aliviar su aburrimiento. Pero Lucas, nos describe la comedia en el Calvario. ¿Qué tan mal puede estar la gente? ¿Qué tan lejos pueden llegar a estar de la realidad?

Escuchemos lo que Lucas escribe, comenzando en el versículo 33 de Lucas 23. “Y cuando llegaron al lugar llamado de la Calavera, le crucificaron allí, y a los malhechores, uno a la derecha y otro a la izquierda. Y Jesús decía: Padre, perdónalos, porque no saben lo que hacen. Y repartieron entre sí sus vestidos, echando suertes. Y el pueblo estaba mirando; y aún los gobernantes se burlaban de él, diciendo: A otros salvó; sálvese a sí mismo, si éste es el Cristo, el escogido de Dios. Los soldados también le escarnecían, acercándose y presentándole vinagre, y diciendo: Si tú eres el Rey de los judíos, sálvate a ti mismo. Había también sobre él un título escrito con letras griegas, latinas y hebreas: ESTE ES EL REY DE LOS JUDÍOS. Y uno de los malhechores que estaban colgados le injuriaba, diciendo: Si tú eres el Cristo, sálvate a ti mismo y a nosotros”. Hay tres acciones verbales descritas aquí, menospreciar, burlar, y abuso. Y, definen la actitud de la multitud, tanto de los judíos como de los romanos, todos ellos burlándose de Jesús. Hay tres afirmaciones que refuerzan la intención de esas tres acciones. Tres afirmaciones irónicas de burla, de sarcasmo, de menosprecio. “Él salvó a otros, no puede salvarse a sí mismo”. “Debido a que eres el Hijo de Dios, sálvate a ti mismo”. “Tú eres el Cristo, ¿no es cierto? Sálvate a ti mismo y a nosotros”. Todas con la intención de ser sarcásticas, en contra de su declaración de risa, que fue colocada sobre su cabeza. “Este es el Rey de los judíos”.

De hecho, fue más que tan solo sus burlas, lo que hace de esto una comedia. Habían preparado esta comedia con mucho cuidado. Habían coronado a Jesús, como un rey es coronado sobre su pueblo, sobre el pueblo, nada más que en una cruz. Habían colocado en su cabeza una corona. No una corona de oro, si no una corona de espinos, que se habían metido en su frente, causando que la sangre cayera por su rostro. Y, después está su comedia diabólica, en la que habían crucificado un ladrón a su derecha y otro a la izquierda. Esto es para desfilar a un rey, que tiene a su derecha y a su izquierda, a sus dos asistentes principales, la segunda y tercera persona más honorable en la corte. Y entonces, colocan a dos criminales, uno a cada lado de este rey, como si fueran sus asistentes más respetados. Y después le ofrecen vino real de burla, como si estuvieran cumpliendo con su deber de servir la necesidad de monarca. Y, no solo comenzó ahí, Él había estado llevando la corona de espinas por un tiempo, y antes cuando estuvo en el salón del juicio de Pilato, le habían colocado una túnica de burla, una túnica real de burla. Y, le habían colocado un cetro en su mano, una caña, y lo habían reconocido como un rey, y habían tomado la caña, y le habían golpeado en la cabeza con él, y le habían escupido para mostrar su menosprecio ante la noción de que éste era un rey.

La burla entera, realmente en cierta manera comenzó ahí, y después comenzó a escalar. Y, los romanos realmente la convirtieron en un melodrama de comedia total. Y, todo estaba bajo el título: “Este es el Rey de los judíos”. Qué burla. Los judíos se burlaron de esto. La cruz para ellos, dice Pablo, era un tropezadero. No había manera en que su Mesías, que el Hijo de Dios jamás fuera crucificado. Fue una broma el pensar en Él como su rey, su Mesías. Un hombre crucificado, crucificado por sus archienemigos, los romanos paganos, idolatras. Era igualmente ridículo para los romanos, que vieron a un Dios crucificado como “insensatez”, necesidad. Pablo dice en 1 de Corintios 1. Imposible de creer. Él decía ser un rey, Él no tenía ejército. Él decía ser un rey, él no tenía mucha gente que lo cuidara. Él dijo ser un rey, Él no tenía territorio. Él dijo ser un rey, Él no conquistó a nadie jamás. Qué broma. Qué burla. Y entonces, ellos extendieron la burla, hasta llevarla a una comedia total, y todo era una gran burla. Y, fueron tan crueles en su comedia, como para insultar de manera sarcástica, como lo hicieron de esta manera, en la cara el Cristo crucificado. Como leímos en el texto previo, este era un momento para reírse. Si usted regresa al versículo 27, están siguiendo a Jesús camino a la cruz, la gran multitud de gente. Y, entre ellos mujeres que estaban llorando y lamentándolo. Eran los llorones oficiales, que habían sido de manera debida contratados, que iban a acontecimientos como este. “Pero, Jesús volviéndose a ellas”, en el versículo 28, “les dijo: Hijas de Jerusalén, dejen de llorar por mí, sino que más bien lloren por ustedes y por sus hijos. Este no es tiempo de reír, este, de hecho es tiempo de llorar, y no llorar por mí. Si no llorar por ustedes, porque me han rechazado, y Dios los ha rechazado a ustedes”.

Más vale que venga a la cruz con la actitud correcta. No debe reírse a costa de su eternidad. Dada la naturaleza brutal de la crucifixión para comenzar. Debería haber sido suficiente que Jesús fue crucificado, sin añadir insulto a la herida, y convertirlo en una burla, y burlarse de Él, conforme Él colgaba ahí en agonía. Ahora, regresemos al versículo 33: “Y cuando llegaron al lugar llamado de la Calavera, le crucificaron allí, y a los malhechores, uno a la derecha y otro a la izquierda”. ¿Necesito decirle a usted que el Nuevo Testamento es extremadamente restringido en cómo describe la crucifixión de Jesús? Extremadamente restringido. Tres palabras griegas ahí, “ahí lo crucificaron a Él”. Cuatro palabras en español. Tres palabras en español, “le crucificaron allí”. “Ahí lo crucificaron”. Eso es todo lo que dice. Eso es lo que dice en Mateo, eso es todo lo que dice en Marcos. Eso es todo lo que dice en Lucas, y eso es todo lo que dice en Juan. No hay detalles en absoluto, nada. Nada acerca de los martillos, ni de los clavos, ni nada físico en absoluto. Simplemente tres palabras, “Le crucificaron allí”. ¿Por qué no hay más explicación de lo que esto involucraba? Porque para todos los lectores de la época en la que el Nuevo Testamento fue escrito, ellos sabían bien lo que significaba ser crucificado.

La crucifixión era común. Se nos dice que tantos como 30,000 personas fueron crucificadas en la tierra de Israel, alrededor del tiempo de Cristo, 30,000. Los romanos siempre los crucificaban en lugares públicos, ahí junto a las carreteras, y en los montes, para que todo mundo viera los resultados de la rebelión en contra de Roma. Ellos estaban muy conscientes de lo que una crucifixión involucraba. No se necesitaba describirla, y no hay necesidad para que el escritor de la Biblia describiera a Jesús, y la crucifixión en sí que Él soportó, porque habría sido exactamente lo mismo que toda persona antes había soportado. Probablemente necesito recordarle, aunque es muy obvio, que dice que ahí lo crucificaron, y a los criminales. Lo que le hicieron a Él, se lo hicieron a ellos. Entonces, la crucifixión de Jesucristo no es una experiencia solitaria para Él, en absoluto. Hubieron decenas de miles de personas que fueron crucificadas en el mundo antiguo, hasta que finalmente fue declarada ilegal en el siglo D. C. Decenas de miles, si no es que cientos de miles fueron crucificados. Y, de una u otra manera, era igual para todos ellos. Entonces, la Biblia no está preocupada por darnos los detalles acerca de los elementos físicos de la crucifixión, ya que ese no es el punto. Y, eso era algo que todos conocían bien.

La crucifixión de hecho se remonta al 500 a. C., al siglo VI. Parece haber sido inventado por los persas. Darío crucifica a 3,000 babilonios. Esta es la primera vez en la que leemos acerca de la crucifixión. Alejandro Magno, en el gran Imperio Griego, crucificó a 2,000 ciudadanos de la ciudad de Tiro, en venganza por la manera en la que lo trataron. Y, los colocó en cruces a lo largo de la costa, para que todo mundo los viera. Alrededor del 100 a. C., Alejandro Janneo crucificó 800 fariseos, e hizo que sus esposas e hijos los vieran ser crucificados. Los romanos llegaron al poder en el 63 a. C., y usaron la crucifixión de manera extensiva, y la perfeccionaron como un arte fina de tortura. En el 70 D. C., cuando los romanos conquistaron a Israel y destruyeron el templo, y mataron a los judíos, los historiadores dicen que Tito usó tantas cruces para crucificar a judíos, que se les acabó la madera. La crucifixión era muy común. No necesitaba una explicación. Pero, los judíos no podían comprender que su Mesías fuera crucificado. Él debía venir como un conquistador, no como uno que había sido conquistado. Y, especialmente que Él será crucificado al ser rechazado por los líderes de Israel. Y, después ejecutado por los romanos idólatras paganos. Este es no es su Mesías. Este es un agente de Satanás, quien hace lo que hace, a través del poder de Satanás. Como las decenas de miles de otros criminales de lo más bajo, como la escoria de criminales, porque la crucifixión estaba reservada solo para ellos.

Esta era una idea tan imposible, que Jesús verdaderamente era el Rey de los judíos, que para ellos era una broma absoluta. La broma permaneció por cierto después del Calvario. En mis varias visitas a la Ciudad de Roma, siempre me parece fascinante cuando lo puedo hacer, el ir al, al Monte Palatino, cerca del Circo Máximo, e ir a lo que una vez fue un cuartel de soldados romanos. Y, en el cuartel hay grafiti antiguo que se remonta a los primeros siglos. El dibujo del grafiti está literalmente tallado en una piedra, y hay un cuerpo de un hombre crucificado con la cabeza de un asno. Y, abajo del hombre crucificado con la cabeza de un asno, está un cristiano postrándose. Y, el grafiti dice: “Alaxamenos adora a su Dios”. Qué broma. Qué broma. Un Dios crucificado. Nada más que adorar a un asno. Justino Mártir, un cristiano que practicaba la apologética en su primera apología, en el 152 D. C., resumió la perspectiva de Cristo, que tenía la gente en el mundo, y esencialmente pensaban que era una broma. Ellos dicen, escribe Justino, y cito: “Nuestra locura consiste en esto, que le damos a un hombre crucificado un lugar equivalente al Dios creador          incambiable y eterno”. Fin de la cita. Entonces, si usted cree que un hombre crucificado es el Dios creador eterno, usted es un insensato. Y, eso es una broma. Era locura total para los homicidas de Jesús, el considerarlo de manera diferente que los otros que fueron crucificados. De hecho, para los judíos su crucifixión selló el hecho de que Él no era el Mesías, porque Deuteronomio 21:23 dice: “Maldito es todo aquel que colgare de un madero; maldecido por Dios”.

Por lo tanto, cualquier persona que fuera crucificada, era tratada con menosprecio, era tratada con desprecio. Estaba reservada para los peores de los más bajos, los parias sociales, los que habían sido rechazados. Y entonces, cuando llegaron a la cruz, de manera típica llegaban a la cruz con burla. Y, la idea de que Jesús decía ser el rey ungido de Dios, y el Mesías, era objeto de tanta risa, tanta risa, tan absurdo, y tan ridículo, que pudieron convertir todo esto en un melodrama de comedia. Para ellos un hombre como Jesús, diciendo ser un rey, solo demostraba que Él pertenecía a un asilo para los locos. No obstante, Él era rey. Y, una persona lo reconoció, ahí abajo, en el versículo 42. Uno de los dos ladrones, quien estaba en una posición para ser parte de la comedia, le dijo a Jesús: “Acuérdate de mío cuando vengas en tu reino”. Él podía ver más allá de la broma. Él podía ver más allá de la farsa, de la broma, y poder ver la verdad. Por el momento, Jesús parece ser un príncipe de insensatos. Qué mal estuvo esa evaluación. De regreso al versículo 32: “Y cuando llegaron al lugar llamado de la Calavera”. No sabemos dónde está ese lugar. Hay un lugar tradicional, hay un lugar más contemporáneo, se discute si es uno o el otro, o quizás otro lugar. No sabemos. Nada en el Nuevo Testamento dice que fue un monte, nada. Pero, tradicionalmente esa era la manera en la que los romanos crucificaban a gente, en un lugar elevado, para que la gente pudiera verlos.

Querían mostrar esto, mostrar el punto de la ejecución. Entonces, tradicionalmente se ha considerado que fue algún tipo de lugar elevado, y era llamado la Calavera, quizás porque tenía algún tipo de configuración que representaba o se parecía a una calavera. Eso es todo lo que sabemos. Sabemos que era llamada La Calavera, Gólgota en arameo o en hebreo, Calvaria en latín, o Calvario. Algunos han dicho que fue llamado la Calavera, debido a las calaveras de la gente, los cráneos de la gente que habían sido crucificados, que estaban ahí en el suelo. No creo, no creo que los judíos habrían querido un lugar donde hubiera cráneos por todos lados. Pero, es interesante que su nombre está asociado con la realidad terrible de lo que sucedía ahí, muerte. “Le crucificaron allí”. Esa es la misma frase en los cuatro evangelios. Muy restringida. “Le”, significa los soldados romanos. Puede verlo en Marcos 15, versículos 16 al 24. Fueron los soldados romanos quien de hecho crucificaron a Jesús. Antes de que lo crucificaron, de acuerdo con Mateo 27:34, le dieron a tomar vino mezclado con hiel. ¿Qué era esto? Bueno, tan crueles como era, había algo de sensibilidad humana en ellos. De tal manera que le daban a la persona que iba a ser crucificada, una anestesia suave. Quizás no se acercaba a quitar las agonías de la crucifixión, pero, los sedaban lo suficiente, como para que pudieran clavarlos a la cruz sin que pelearan. No necesitaban anestesiar a Jesús y entonces, después de probarlo, Él no estuvo dispuesto a beberlo.

Él quiso recibirlo todo con sus facultades totalmente alerta. Él no necesitaba ser anestesiado para que pudieran clavarlo ahí. Él iba a colocar sus manos y sus pies de manera dispuesta. Eso es todo lo que sabemos. Ellos lo crucificaron y Él rechazó la anestesia, el sedante, pero, no fue crucificado solo, dos criminales. Algunos creen que fueron colaboradores de Barrabás, porque Barrabás aunque era un homicida, también era un rebelde. Y, usted no guía una rebeldía, una insurrección por sí solo. Y, Barrabás había sido soltado, porque era la costumbre soltar un prisionero en la Pascua. Y, ellos quisieron a Barrabás y no a Jesús. Quizás estos dos eran colaboradores de Barrabás, quien eran culpables de algunos elementos de insurrección. Se hace referencia a esto en las Escrituras en un par de maneras, Los criminales y también – criminales y también ladrones. Entonces, no podemos estar seguros. Pero, los tres son crucificados de la misma manera. De regreso ahora a Lucas 23: “Le crucificaron allí y a los malhechores”. Creo que a veces queremos aislar a Jesús de esa escena, pero, no podemos hacer eso. Lo que Jesús experimentó, ellos también lo experimentaron. Los tres recibieron exactamente el mismo trato. Los tres son crucificados de la misma manera exacta, como miles de otros antes de ellos y después de ellos lo serían. Y, sé que cuando usted lee, “Lo crucificaron”, le gustaría conocer más, y tiene un derecho de saber más. Entendieron cuando ellos leyeron esto en su original, porque ellos estaban experimentando la realidad de la crucifixión hasta el siglo 4 D. C.

Entonces, quizás algo de un resumen, simplemente para que entienda lo que estaba pasando. Pero, quiero que mantenga en mente, que esto está siendo aplicado a tres personas, no uno, y lo había sido a miles y miles de otros antes, y lo sería también a muchos después. A lo largo de los años, se ha hecho mucho estudio acerca de esto. Han habido muchas personas que se han interesado en ver la crucifixión de Cristo desde el punto de vista histórico, bíblico, inclusive patológico, para poder extraer todo lo que se pueda de la historia, a partir de otras crucifixiones y formas de tortura. Inclusivo, en el mundo más moderno, viéndolo desde un punto de vista médico. Quizás el tratado más conciso y útil apareció en marzo 21 de 1986, en JAMA, en la publicación de la Asociación Médica Norteamericana, la cual como ustedes saben, es una publicación de prestigio. Y, éste estudio en particular de la crucifixión de Jesucristo, fue hecho por el Departamento de Patología de la Clínica Mayo, en Rochester, Minnesota, una institución muy buena, una institución de mucha reputación. Tomaron las declaraciones precisas de los cuatro evangelios, las fuentes históricas precisas, y su conocimiento patológico y médico, y lo que hicieron es que presentaron un articulo muy útil, el cual quizás quiera leer usted mismo, por esta publicación JAMA, en sus siglas en inglés, del 21 de marzo de 1986.

Todo su estudio incluyó el hecho de que toda persona que era crucificada, era golpeada antes de la crucifixión. Esto siempre era hecho. Tiras en forma de trenza, tiras de piel en forma de trenza con partes de metal, y de hueso de oveja, o algún otro tipo de animal, de hueso de otro animal, eran incluidas ahí, y eran usadas para lacerar a la víctima, de la parte de abajo del cuello, hasta la parte de atrás de las rodillas. En el momento en que él estaba siendo latigado, lacerado, sus brazos eran extendidos, estirados hacia arriba, y estaban amarrados a un poste. Dos personas lo golpeaban de manera alterna. No sabemos si siguieron la prescripción judía de no más de 40 latigazos. No sabemos cuántos latigazos recibían estas personas, no hay indicación. Pero, lo que sucedía, era que el hueso y el metal rasgaba la carne, y causaban contusiones profundas, laceraciones, y también afectaban los tejidos subcutáneos, llegando hasta los músculos. Y, lo que producía era dolor, pérdida de sangre, y un shock en el sistema circulatorio. Los tres recibieron esto. Quizás Jesús tuvo algunas agonías que se incrementaron, porque se dice de Jesús, que cuando lo llevaron de regreso a la sala del juicio después de esto, le colocaron una túnica. Habría sido una túnica antigua, con la tela endurecida, hecha de lana, que no habría hecho nada más que agitar e irritar sus heridas abiertas. Y, después le metieron una corona de espinas en su cabeza, le golpearon en la cabeza con una caña, y le escupieron, y en algún punto le quitaron otra vez la túnica, o cual de nuevo, habría afectado y habría abierto las heridas. Habría habido dolor intenso, pérdida de sangre, hematidrosis, haciendo que la piel fuera hipersensible. Y, añadiendo esto a la falta de sueño, a la falta de alimento, la falta de agua, y después de todo vino la crucifixión para los tres de ellos.

Los romanos no la inventaron, pero hombre, la perfeccionaron. Fue una muerte baja, con una agonía máxima. Las víctimas cargaban la cruz, quizás una parte de la cruz en la parte de atrás de su cuello y en sus hombros, y sus brazos estaban atados a esta parte. Jesús recibió ayuda, porque aparentemente no se estaba moviendo lo suficientemente rápido, o alguna otra motivación. Entonces, a Simón de Cirene, se le pidió que cargara su cruz, y fue que quizás tomó la parte de madera de los brazos de Jesús, y lo cargó. O, Jesús de hecho estaba cargando su cruz entera y Simón tomó la parte de abajo, que estaba pasando por las piedras. Porque Lucas dice que la cargó detrás de Él. Y, llegando al lugar de la crucifixión, se les ofrecía un sedante, el cual Jesús rechazó. Y, después eran arrojados al suelo en su espalda, boca arriba. La parte de la cruz entonces era quitada de los hombros, y sus brazos eran clavados a la parte de la cruz. Los romanos usaban clavos. Los arqueólogos han encontrado los restos de víctimas crucificadas, que se remontan hasta el siglo I y antes, y los clavos eran clavos de hierro, que eran de varios centímetros de longitud, probablemente de 6 a 10 centímetros, alrededor de centímetro y medio de diámetro, en forma cuadrangular. Eran metidos por las muñecas, exactamente aquí, y no en las palmas de las manos, para que pudieran cargar con el peso completo del cuerpo que se estaba colgando. Entonces, acostados sobre su espalda en el suelo, cada uno de estos tres habrían sido clavados a la parte trasversal de la cruz, con estos clavos grandes y cuadrangulares, metidos en cada muñeca.

La víctima era entonces levantada y la parte trasversal de la cruz, era entonces unida a la parte horizontal. Los pies entonces eran clavados y las rodillas estaban estiradas. Los pies eran clavados con un clavo, un pie sobre el otro, para que la víctima pudiera empujarse para respirar, para inhalar y exhalar, y jalar también en las heridas para hacer lo mismo. Y, sea que estuviera jalando con las muñecas o empujando con los pies, estarían jalando y empujando en contra de la herida. Y por cierto, la condición en la que estaban, y las rodillas dobladas era tan severa, que no podía usted respirar en esa posición. Los soldados podían traer la muerte en minutos, al romper las piernas. Si rompían las piernas y la víctima no podía empujarse hacia arriba, moría en minutos, porque no podía respirar. Para sobrevivir la víctima, se empujaría hacia arriba y jalaría las heridas. Los insectos llegaban a las heridas, a los ojos, a los oídos, a la nariz. Las aves de carroña despedazaban las heridas abiertas. Por cierto, nadie sobrevivía a la crucifixión.

Para confirmar la muerte en horas o días, cuando los romanos pensaban que la persona podía estar muerta, el cuerpo era penetrado con una lanza, y era perforado precisamente en el lugar exacto, en el corazón, en el cual el flujo de sangre y agua, como se describe en la Biblia, salía para indicar la muerte. Y por cierto, a todos los soldados romanos se les ensenaba dónde estaba ese lugar más preciso en una anatomía humana, para que supieran dónde colocar su lanza. Si eran soldados, eran homicidas. Si eran soldados, mataban, eran asesinos. Cada esfuerzo de la persona en la cruz por respirar, significaba que tenía que jalarse hacia arriba, o empujarse hacia arriba, lo cual causaba que sus heridas se frotaran contra la cruz, que estaba áspera, y después de nuevo rasgaba y abría más aún esas heridas. Los clavos en las muñecas, aplastaban o afectaban el nervio motriz. Y, cuando un nervio es dañado y el nervio es perforado, el dolor es constante. Los sentimientos de dolor son constantes. Los clavos en los pies, probablemente habrían perforado un nervio profundo, este es el nervio de las plantas de los pies, con el mismo resultado. Entonces, lo que usted tiene, es un dolor constante en sus pies y en sus manos. El peso del cuerpo jalándose en contra de estos sentimientos tormentosos, agonizantes de dolor, lucha por empujarse hacia arriba, por jalarse hacia arriba, y la respiración es superficial. No tiene suficiente oxígeno, ¿qué es lo que recibe usted? ¿Qué es lo que le pasa? Contracciones, calambres musculares, y añadiéndole a esto deshidratación, arritmias, infarto, problemas de corazón. Uno ni siquiera puede comprender lo doloroso que es todo esto. Hay una palabra para esto, tormentoso. Tormentoso. Esa es la palabra más extrema, de las palabras más extremas que conocemos en el español, para describir el dolor. Esta es la experiencia de los tres hombres, los tres. Pero, para uno de ellos, este fue su destino. Pero, no solo fue su destino, si no que también fue el nuestro.

Ahora, los judíos debieron haber sabido. Pero, en lugar de que esto probara que Jesús no era su Mesías, hizo exactamente lo opuesto. Probó que era su Mesías. Observe el Salmo 22. Vayamos 1000 años antes, al Salmo 22. Mil años antes, al tiempo de David, nadie ha visto la crucifixión, no existe, si no hasta 500 años antes de Cristo. Estos son 100 años. Versículo 12, Salmo 22: “Muchos toros me han rodeado. Toros fuertes de Basán me han rodeado”. ¿Qué es esto? ¿Qué es esto? Basán originalmente era tierra de los amorreos, una tierra de los amorreos al este del Jordán y al sur del Monte Hermón. Allá arriba en la parte norte de Israel, una tierra hermosa, fértil. La nieve sobre el Monte Hermón enviaba suficiente agua al norte. Estas eran tierras de pastura muy bien regadas. Como consecuencia, era tierras en donde el ganado era criado. Grandes toros crecían en la tierra de Basán. Amós 4:1 dice que era la tierra de las vacas, en donde usted tiene toros, usted tiene vacas, y entonces esta es un área fértil, muy fructífera. Una vez fue el territorio de los amorreos, pero, le fue dado por Dios a Israel. Representa a los poderosos y a los fuertes, y entonces, es un símbolo de los judíos. Los poderosos, los fructíferos, los que están bien alimentados, los judíos que están bien irrigados. Todos me rodean, abren su boca como un león hambriento. Este es odio, enemistad, hostilidad, esto es precisamente lo que esos líderes de Israel bien alimentados, y que estaban floreciendo le estaban haciendo a Jesús, conforme le rodeaban en la cruz.

Después, él comienza a describir algo de lo que es la crucifixión. Aunque nunca nadie había visto algo así. “Soy derramado como agua, todos mis cuerpos están descoyuntados; mi corazón es como cera que se ha derretido dentro de mí. Mi fuerza está seca, mi lengua se pega a mi paladar, tú me colocas en el polvo de la muerte, para que los perros y otros símbolos me han rodeado. Malhechores me rodean; traspasaron mis manos y mis pies”. ¡Wow! “Puedo contar todos mis huesos, ven, me miran. Han dividido mi ropa entre ellos, y por mi ropa echan suertes”. ¿No es sorprendente? Lo que estaba pasando ahí, Dios lo estaba cumpliendo, como el cumplimiento de una profecía, de 1000 años antes. 300 años antes, en el 700 vino un profeta llamado Isaías. Y, en Isaías 53, ese gran capítulo en su profecía, Isaías describe esta crucifixión antes de que alguien jamás hubiera visto una crucifixión. Isaías dice esto, en Isaías 53 versículo 5: “Él fue molido por nuestras trasgresiones, él fue traspasado por nuestras trasgresiones, molido por nuestras iniquidades; y el castigo de nuestra paz cayó sobre él, y por su llaga fuimos nosotros curados”. En el siguiente versículo, él dice: “Dios hizo que el pecado de todos nosotros cayera sobre él. Él fue traspasado por nuestras trasgresiones”. Un salmista, 1000 años antes, dice que será traspasado. Sus manos y sus pies serán traspasadas, serán perforadas. Setecientos años antes, el profeta Isaías dice que él será perforado, traspasado, no por sus propias trasgresiones, si no por nuestras trasgresiones. Y, ahí lo tiene, lo que aparta a Jesús de los otros dos. Ellos fueron traspasados por sus propias trasgresiones. Él fue traspasado por las nuestras.

No son los sufrimientos físicos de Jesús los que son únicos, es lo que logra lo que es único. Ciento cincuenta años más tarde, aún mucho antes de que los judíos hubieran estado expuestos a la crucifixión, viene otro profeta llamado Zacarías. Y, Zacarías viendo al futuro dice: “Algún día derramaré en la casa de David”, capítulo 12 versículo 10, “y en los habitantes de Jerusalén, el espíritu de gracia y súplica; y me verán a mí, a quien traspasaron, y llorarán por él, como quien llora por un hijo unigénito. Y llorarán amargamente por él. Mientras que se rieron una vez cuando lo traspasaron, en el futuro lloraran cuando miren hacia atrás a lo que hicieron”. David predijo que Jesús sería perforado. Isaías predijo que Jesús sería perforado, que sería traspasado. Quinientos cincuenta años antes de la cruz, Zacarías predice que sería traspasado Jesús y un tiempo cuando los judíos mirarán atrás, y reconocerán lo que hicieron. ¿Cómo podrían haber sabido esto? ¿Cómo podrían haber sabido que el Mesías sería traspasado? La crucifixión no existía. Esto se vuelve la marca de su naturaleza como Mesías. Escucha Apocalipsis 1:7: “He aquí viene con las nubes, y todo ojo lo verá, aún los que lo traspasaron; y toda tribu de la tierra llorará por él”. ¿Quiénes son los que lo traspasaron? Los judíos. Algún día ellos van a ver al que traspasaron. Ellos lo traspasaron y traspasaron también al ladrón que estaba a su izquierda, y traspasaron al ladrón que estaba a su derecha. Los ladrones fueron traspasaron por sus propias trasgresiones. Él fue traspasado por nuestras trasgresiones. No fueron los elementos físicos de su crucifixión lo que fue único. No fueron únicos. Fue el propósito y el logro de su crucifixión lo que es único. Sí fue maldecido, pero, él fue hecho maldición por nosotros. Sí fue traspasado, pero, él fue traspasado por nuestras trasgresiones. Sí, él fue traspasado, pero, fue traspasado por nuestras trasgresiones. Fue necedad para los griegos, fue tropezadero para los judíos, y lo convirtieron en una broma, una farsa, una burla.

Algún día en el futuro, los judíos lo van a ver de manera diferente. No se van a reír, van a llorar. Una vez Jesús fue muerto una vez, y los judíos pudieron mentir acerca de eso, y sobornaron a los soldados romanos para mentir acerca de la resurrección. Tuvieron que justificar lo que habían hecho. Tuvieron que mantener la burla de que este Jesús era el Rey. Tuvieron que mantenerlo así. Entonces, aún cuando ya se ha ido, aún cuando Él ya murió, y han negado su resurrección, Él ascendió al cielo, y tienen que mantener la comedia viva. Y, ¿adivine qué? 70 D. C., la comedia terminó y terminó de manera seria y mortal. Quizá no se ría de la cruz, y quizá no lo vea usted como comedia. Quizás la mayoría de la gente no lo vea así, pero, le voy a asegurar esto, la mayoría de la gente no lo toma lo suficientemente serio. ¿Qué tan seria es la cruz? No hay salvación, no hay perdón, no hay cielo, a menos de que usted se entregue a Jesús como su Señor y Salvador, y crea en el sacrificio que Él ofreció en la cruz, para pagar la paga por sus pecados. O, toma usted la cruz seriamente, o se convierte en una tragedia eterna. Bueno, la próxima vez veremos más de cerca la comedia. Como dije, la mayoría de la gente probablemente no se ríe de la cruz. Esa fue la blasfemia definitiva. Y, es sorprendente cuando usted ve ese relato, y se da cuenta de que Lucas dice virtualmente nada acerca de la crucifixión en sí de Jesús, simplemente, ahí lo crucificaron. Pero, todas sus palabras tienen que ver con la actitud de la gente. Porque él está pintando para nosotros esta apostasía final de Israel, el error de una blasfemia tal, como convertir al Hijo de Dios en una burla. Esto también habla del asunto de la gracia de Dios. Porque fue de esa cruz, en medio de la comedia que Jesús dijo: “Padre”, ¿qué? “Perdónalos”. ¿Hubo una ilustración más grande de gracia en la historia? Yo espero que su perspectiva de la cruz sea la correcta, la que salva.

Padre, despídenos ahora. Trae a algunos, Señor, al cuarto de oración, los que Tú quieres que vengan. Exalta a Tu Hijo. En su nombre oramos. Amén.      

 

 

 

 

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