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Llegamos al párrafo final en el capítulo 23 del relato de Lucas de la vida de nuestro Señor Jesús. Abramos nuestras Biblias en Lucas, capítulo 23, en los versículos 50 al 56. Esta sección del Evangelio de Lucas se concentra en la sepultura de Jesús. Y me imagino, en un sentido contra intuitivo, lo he titulado La Sepultura Sobrenatural de Jesús. Eso se puede oír un poco como una contradicción. ¿Cómo puede ser sobrenatural una sepultura? Hemos visto la cruz y hemos visto algunos elementos sobrenaturales ahí -la oscuridad, el terremoto, las rocas partiéndose, el velo siendo rasgado, la resurrección de los muertos- milagrosos, con seguridad. Y ciertamente, cuando nosotros hablamos acerca de la resurrección de Jesucristo, es un milagro masivo conforme Él regresa de los muertos y da vida a Su propio cuerpo.

Pero, ¿en qué sentido es la sepultura de Jesús sobrenatural? Y supongo que la sepultura de Jesús no es algo que usted haya considerado mucho. Celebramos la muerte de Cristo y la resurrección de Cristo, pero la sepultura de Cristo es tan sobrenatural y tan divino, llevado a cabo por Dios, como cualquier otra cosa en la encarnación. De hecho, la sepultura de Dios es importante que los cuatro escritores del Evangelio hablan de esto y dan detalles. Y el detalle que ellos dan se relaciona con los elementos sobrenaturales Su sepultura.

La realidad es esta: que desde el momento en el que Jesús entregó Su Espíritu y Su cuerpo estaba muerto, Él, estando vivo, entró en la presencia de Dios en el paraíso desde donde controló todo detalle de Su propia sepultura. Él no sólo planeó Su propio funeral, Él estuvo a cargo del mismo. Las características divinas, pre planeadas, profetizadas y ejecutadas de manera poderosa de la sepultura del cuerpo de Jesús nos proveen evidencia muy fuerte de realidades muy importantes tales como el propósito divino de la historia. Como la soberanía de Dios en todas las cosas. Como la autenticidad de las Escrituras y la veracidad de las afirmaciones de Cristo. Su sepultura trae evidencia, prueba de todas estas realidades.

Para aquellos de ustedes estén luchando con el hecho de que, si hay o no un propósito divino en la historia, si Dios es soberano, sobre todo, si las Escrituras son verdaderas o no, si Cristo realmente es quien dijo ser, hay suficiente en Su sepultura como para quitar ese tipo de dudas.

Ahora, recuerde esto en general. Dios se mueve en la historia en dos maneras directamente; Él se mueve en la historia de dos maneras directamente. Una son los milagros. Un milagro es Dios cumpliendo Su propósito al interrumpir y/o suspender la ley natural y el proceso natural. Él creo el universo. Él creo las leyes y los procesos que sustentan el universo. Pero rara vez, extremadamente de manera rara, Dios interrumpe esos procesos un. Dios suspende esos procesos y hace algo que no tiene explicación científica. Que es, de manera pura e inexplicable, milagrosa y sobrenatural.

Pero es muy raro. Usted puede contar los milagros en el Antiguo Testamento -y no hay muchos de ellos. Después de que el ministerio de Jesús y los apóstoles concluyó, el resto del Nuevo Testamento presenta muy pocos milagros. Hay un torrente de milagros como nunca antes habían ocurrido en la historia llevados a cabo por Jesucristo para certificar Su identidad como Mesías y realizados por Sus apóstoles para afirmar y certificar que eran los mensajeros de Su Evangelio. Pero inclusive conforme el Nuevo Testamento se aleja de los apóstoles, los milagros se desvanecen de la escena. Son muy, muy raros en toda la historia humana. Hubo esta gran explosión de milagros en torno al tiempo de Cristo; el resto del tiempo, son muy raros.

De manera opuesta, la providencia se lleva a cabo todo el tiempo y esa es la segunda cosa que quiero que usted entienda. Dios opera en el mundo a través de la providencia. Esto no es raro. De hecho, nunca hay una milésima de segundo en la cual no esté operando. La providencia es otra manera en la que Dios lleva a cabo Su obra constantemente en este mundo. Sin interrumpir la ley natural, sin suspender los procesos naturales, Dios cumple Su proceso al tomar el número infinito de actitudes y expresiones y actos y conductas de seres humanos libres y de seres espirituales quienes toman decisiones y hacen cosas. Y Dios toma todo esto y los entreteje de manera perfecta en Su propio propósito.

Hay un milagro más grande que un milagro y eso se lleva a cabo todo el tiempo. Él entreteje todas las conductas infinitas de los hombres y los demonios con precisión meticulosa para cumplir exactamente Su voluntad. Este es un despliegue mucho mayor de sabiduría divina y un despliegue mucho mayor de poder divino que una interrupción momentánea de la ley natural.

Y esto es constante, esto se lleva a cabo todo el tiempo. Es un despliegue de sabiduría y poder constante, ininterrumpido, sorprendente operando en cada milésima de segundo y tomando todo lo que es hecho, todo lo que es dicho, toda conducta y entretejiéndolo de manera perfecta en Su propio plan de tal manera que el fin es lo que Dios ha entretejido como un tapete de historia redentora que ve al final exactamente de la manera en la que lo vio al principio cuando Él trazó el plan.

Ahora, esto lo ve usted de muchas maneras en las Escrituras. Y en ningún otro lugar mejor que en la sepultura de Jesús. Dios están actuando aquí, Cristo está actuando aquí, el Espíritu Santo está actuando aquí. La Trinidad está activa y, sin embargo, está tras bambalinas. En la sepultura de Jesús usted tiene acciones llevadas a cabo por tres grupos de personas. Usted tiene acciones por parte de soldados neutrales. Hay acciones que llevan a cabo santos amorosos y hay acciones que llevan a cabo enemigos que lo odian, líderes espirituales pecadores que lo odian. Los soldados, los santos y los pecadores, todos están actuando. Un grupo es neutral, el otro es positivo y el otro grupo es negativo.

Uno realmente no tiene nada en juego. Algunos tienen todo en juego porque lo aman. Y algunos tienen todo en juego porque lo odian. Pero sea que usted esté en la categoría neutral o que esté en la categoría amorosa o que esté en la categoría de odio, todo lo que es hecho encaja para cumplir los propósitos de Dios.

Los soldados hicieron lo que hicieron porque se le dio el deber de hacer eso y eso es lo que siempre hicieron. Los santos hicieron lo que hicieron porque sus corazones los motivaron a ser eso. Los líderes espirituales, los pecadores de Israel hicieron lo que hicieron porque fueron motivados por el odio continuo en contra de Jesucristo y querían prevenir que algo saliera mal con lo que ya habían cumplido.

Pero, de cualquier manera, fueran cuales fueran los motivos de los corazones que motivaron la conducta, Dios está ordenando todo eso no de la manera fatalista, sino en una expresión masiva de sabiduría y poder mediante la cual las decisiones libres de estas personas están entretejidas en un tapete perfecto para que Dios cumpla Su propósito de desplegar el hecho de que Él manda la historia, Él es soberano, las Escrituras son verdad y Cristo es de hecho Dios.

Ahora, veamos estas tres categorías conforme pensamos en la sepultura de Cristo. Antes de que lleguemos a Lucas 23 le vuelvo a recordar lo que dije. Este es un acontecimiento tan importante que Mateo escribe acerca de ello, Marcos escribe acerca de esto, Lucas escribe acerca de esto y Juan escribe acerca de esto.

Para comenzar con el punto uno, la providencia es vista en la acción de los soldados neutrales. Vayamos a Juan 19, la providencia en la acción de los soldados neutrales. Iremos a Juan 19. Antes de que lleguemos a la parte de la que habla Lucas, necesitamos en cierta manera entender la secuencia cronológica aquí; y esta sección en Juan nos dice lo que sucede primero.

Versículo 31: “los judíos, por tanto,” y cuando usted ve la expresión los judíos en el Evangelio de Juan casi siempre se refiere a los líderes de Israel. Entonces, este sería el Sanedrín, aquellos que querían ver a Jesús muerto y habían llevado a cabo Su muerte en la cruz. No es una afirmación de menosprecio del pueblo judío como tal, sino que los judíos, Juan lo usa para representar a estos líderes espirituales que lo odiaban. Los judíos, por tanto, debido a que era el día de la preparación; eso significa el día de preparación para la Pascua. La Pascua siempre cae en Nisán 14. Esta semana en Nisán 14 resultó ser un sábado, lo cual lo colocaba en el día de reposo. Entonces, debido a que usted tenía la Pascua y una pascua es en el día de reposo se convierte en un día importante, se vuelve una Pascua elevada. Y entonces, debido a que era un día de preparación para que el cuerpo no permaneciera en la cruz en el día de reposo, porque ese día de reposo era un día importante, le pidieron a Pilato que Sus piernas fueron rotas para que fueran quitados.

Ahora, estos judíos fastidiosos, hipócritas, neuróticos que guiaron aquel desfile son un estudio sorprendente en las dificultades de ser un legalista y las dificultades de ser un hipócrita. Ellos estaban tan preocupados por no contaminar el día de reposo tan importante, el día de reposo de la Pascua, al tener cuerpos muertos e inclusive vivos, cuerpos crucificados que están colgados ahí en el suelo. No quiero que esos cuerpos estén ahí muertos o vivos. Los quieren abajo porque creen que van a contaminar su celebración.

Entonces, vienen a Pilato, el cual, va en contra de sus propios escrúpulos, por no decir algo más, porque antes el Juan 18 dice, en el final de Juan 18, que cuando los judíos se reunieron con Pilato, Pilato salió a ellos porque no iban a entrar al pretorio porque no se querían contaminar a sí mismos. Entonces, hicieron que Pilato saliera porque ese era un lugar gentil. Pero aquí y este es el día mismo de la preparación para la Pascua, ellos se involucran en algún tipo de conversación con Pilato y no dice que hicieron que Pilato saliera a ellos. Podemos asumir que el asunto era lo suficientemente importante para ellos como para romper una ley de contaminación, para guardar de manera superficial otra ley de contaminación. No obstante, ellos van a Pilato.

Ahora recuerde que Jesús entregó Su vida. La muerte es una sorpresa, excepto en el caso de Jesús. Dice al final del versículo 30 que Él entregó Su Espíritu. Él había estado en la cruz por sólo seis horas. Él había sido puesto en la cruz a las nueve de la mañana y Él había entregado Su vida a las tres de la tarde. El tiempo normal era de dos a tres días. Los dos ladrones todavía estaban vivos porque no estaban en control de su propia muerte de la manera en la que Jesús estaba. Los tres, de acuerdo con los judíos, habrían profanado el día de reposo importante si eran dejados en la cruz muertos o vivos. Los cuerpos necesitaban descender. Necesitaban estar muertos, necesitaban estar abajo o habrían contaminado nuestra tierra.

Probablemente esto lo basaron en Deuteronomio 21:22 y 23 el cual habla acerca de la ejecución y de quitar los cuerpos y de deshacerse de ellos de manera apropiada. Querían que esos cuerpos estuvieran muertos y abajo antes de que comenzara el día de reposo. Y comenzaba alrededor de las seis de la tarde, cuando bajaba el sol. No les importaba asesinar al Hijo de Dios, quien había sido declarado inocente siete veces. Pero de manera escrupulosa, querían evitar algún tipo de contaminación ceremonial tradicional mientras que, al mismo tiempo, se estaban contaminando a sí mismos aún al pedir que fueran protegidos de esa contaminación. Y están muy familiarizados con la crucifixión ya que tanto como 30,000 judíos habían sido crucificados en ese entonces en esa época de la historia en la tierra de Israel. Así se nos dice. Entonces, estaban muy familiarizados con esto. Y los cuerpos permanecían ahí dos o tres días. No obstante, si usted quería que alguien muriera muy, muy rápido, en algunos cuantos minutos, había una manera de hacer eso, versículo 31 -le pidieron a Pilato que fueran rotas sus piernas.

Esto involucraba, de acuerdo con los historiadores, tomar una especie de mazo de hierro enorme y golpear ambas piernas, astillándolas con golpes aplastantes. Un acto horrendo, horrendo que hacía que la muerte fuera casi inmediata. En parte, debido a un choque adicional al choque de la crucifixión, en parte, debido a una pérdida de sangre adicional a la pérdida de sangre de la crucifixión. Pero primordialmente debido a la asfixia, porque la única manera en la que una persona crucificada podía sobrevivir sería empujando hacia arriba con las piernas y jalando hacia arriba con los brazos, ayudando a las piernas estaban empujando para poder respirar. Y una vez que ya no podían empujar hacia arriba, sus pulmones se colapsarían y no podrían respirar. Esto traía la muerte de manera inmediata. No querían que Jesús estuviera en esa cruz, lo querían muerto y abajo. Sirve al propósito de ellos al no contaminar su día de reposo. Lo que ellos no sabían era que Él ya estaba muerto. Y Dios quería que estuviera muerto y abajo también. Entonces, ellos simplemente fueron el medio de cumplir los propósitos de Dios. Ellos, por todas las razones equivocadas.

Bueno, Pilato, quien ha sido totalmente intimidado por los judíos les da permiso. Versículo 32: los soldados por tanto vinieron, rompieron las piernas del primer hombre y del otro hombre que fue crucificado con Él porque todavía estaban vivos -como estaban normalmente las víctimas crucificadas. “Pero al llegar a Jesús, cuando vieron que ya estaba muerto, no le rompieron Sus piernas.”

 Ahora, los soldados son expertos en la muerte. Ellos conocen lo que es un cuerpo muerto cuando ven uno. Esto es lo que hacen. Es su profesión. Son ejecutores. Matan gente. Ellos saben quién está muerto cuando lo ven. Él verdaderamente está muerto. Usted pregunta por qué algo de esto algo tan serio. Porque una de las herejías más antiguas que niega la resurrección es la idea de que Jesús realmente nunca murió. Él entró en un semi coma, lo llevaron a la tumba y acostado ahí en la tumba, en la frescura de la tumba y con las especias aromáticas en torno a cuerpo, Él revivió, salió de este coma y salió caminando.

Y si el único testimonio de que estaba muerto fue digamos el testimonio de Juan, el cual es dado en el versículo 35, “el que ha visto ha dado testimonio y su testimonio es verdadero y él sabe que está diciendo la verdad para que vosotros también creáis,” Juan refiriéndose a sí mismo. Si lo único que tuviéramos fuera el testimonio de Juan, entonces los críticos podrían decir: “bueno, después de todo, Juan es un testigo tendencioso, realmente no podemos confiar en él.” Pero aquí está el testimonio de algunos soldados indiferentes, neutrales, quienes simplemente mataban a la gente como profesión y saben quién está muerto cuando ven a una persona muerta. No tienen nada en juego aquí. Él está muerto, y ellos saben que Él está muerto. Y debido a que Él está muerto, ellos no le rompen Sus piernas.

Como un acto final, sellando que Él está muerto, versículo 34: “uno de los soldados perforó Su costado con una lanza.” Metió una lanza en Su costado e inmediatamente salió sangre y agua.” Esto obviamente es una indicación de que estaba muerto. La sangre saliendo de Su costado junto con el fluido linfático que está contenido en el pericardio alrededor del corazón podrían indicar que Su corazón explotó. Eso, literalmente, por Su propia voluntad. Él hizo que Su propio corazón explotara y salió brotando de Su costado.

Eso sería coherente con el Salmo 69, versículo 20. En el Salmo 69 hay referencias a la cruz, a Jesús teniendo sed y dándosele a beber vinagre. Y después, dice en el versículo 20: “el menosprecio ha quebrantado mi corazón.” Y quizás el rompimiento, el dolor de corazón no fue simplemente un tipo de ruptura de corazón emocional, sino una ruptura de corazón real. Entonces, Él verdaderamente está muerto.

¿Por qué es esto importante? Juan dice: “yo estuve ahí, lo vi, doy testimonio, estoy diciendo la verdad para que ustedes crean.” ¿Y por qué sucedió esto? Versículo 36: “esto pasó para que la Escritura se cumpliese: Ni un hueso de Él será quebrantado.” Salmo 34:20, Salmo 34:20-cientos y cientos de años antes, al describir la muerte del Mesías, se afirmó que ni un hueso de Él sería quebrado. Esto era necesario, queridos amigos, porque en Éxodo 12:46 dice que un cordero de la Pascua no podía tener un hueso roto. El Cordero de la Pascua era un Cordero sin mancha y sin un hueso roto. Y la profecía era que cuando el Mesías viniera y ofreciera el sacrificio definitivo, ni un hueso de Él sería quebrantado. Y aquí es cumplido.

Y eso no es todo. Versículo 37, Juan escribe, y de nuevo otra Escritura dice: “mirarán a Aquel,” ¿quién?, “a quien traspasaron.” Zacarías 12:10. Zacarías dijo que un día los judíos mirarían a aquel a quien traspasaron, Zacarías 12:10. Las acciones de los soldados en el cuerpo de Cristo estaban bajo control divino para certificar las promesas de las Escrituras. Y, por lo tanto, validar las afirmaciones de Jesucristo siendo el cumplimiento de esas promesas y también para afirmar Su muerte, la cual entonces afirma la realidad de Su resurrección. Él no puede resucitar de los muertos a menos de que esté muerto. Sabemos que está muerto y la profecía es cumplida inclusive en Su muerte. Los judíos hipócritas, el gobernador romano Pilato, quien está tan intimidado, los soldados, se mueven con una medida de libertad haciendo lo que quieren hacer. Sin embargo, la voluntad de Dios es cumplida.

Entonces, Jesús controló no sólo Su propia muerte, sino la manera en la que trataron Su propio cuerpo conforme Él está colgando en la cruz. Creo que, en las palabras de Pedro, Él fue muerto en la carne, pero vivificado en el Espíritu. Su cuerpo estaba colgando ahí, pero Él está vivo y controlando todo. Entonces, la acción de estos soldados indiferentes, la usó Dios providencialmente para cumplir la Escritura mostrando la veracidad de las Escrituras y la autenticidad de Jesucristo como el cumplimiento de las Escrituras. Y también para certificar la resurrección al afirmar que Él de hecho estaba muerto. Y esto, por parte de testigos indiferentes.

Ahora, eso nos prepara para regresar a Lucas 23, versículo 50. Llegamos ahora a la remoción en sí del cuerpo de la cruz. El fluido ha salido de Su costado y Él todavía está colgando ahí. Cuando los líderes judíos fueron a Pilato y pidieron que esto fuera hecho, como le acabo de leer, Pilato envió a los soldados para hacerlo. Ellos usaban ese método llamado crucifractura o crucifragium. No se lo hicieron a Jesús. Pilato no sabe eso todavía, cuando alguien más viene a visitarlo. Versículo 50: “Había un varón llamado José, de Arimatea, ciudad de Judea, el cual era miembro del concilio, varón bueno y justo. Este, que también esperaba el Reino de Dios, y no había consentido en el acuerdo ni en los hechos de ellos, fue a Pilato, y pidió el cuerpo de Jesús.” Ahora, vemos a un santo amoroso. No solo soldados neutrales, indiferentes, sino un santo amoroso y la providencia opera través de él.

¿Qué motivó a este hombre? Tenía mucho en juego. Mucho estaba en juego. Él es un miembro del concilio. Él es un miembro del Sanedrín. Él es uno de 70. Las personas elite de la nación más el sumo sacerdote, un total de 71, quien pertenece a la suprema corte de Israel. Nosotros no sabemos si era sacerdote o laico. Estaba constituido por ambos. Pero de pronto, sale de la nada. No lo volvemos a ver en ningún lugar antes o después. Y, sin embargo, él es tan importante que Mateo lo identifica, marco lo identifica, Lucas lo identifica y Juan lo identifica a él. Es algo sorprendente. Un varón llamado José, un miembro del concilio. Esta es su única aparición en las Escrituras y es una aparición maravillosa. Y se nos da suficiente detalle como para decirnos que este hombre es bueno en el sentido correcto y justo en el sentido verdadero.

Su historia es breve, pero su historia es maravillosa. Es una historia de salvación. Es un testimonio inesperado, algo sorprendente de fe en Cristo. En contraste al rechazo de la nación entera y en contraste a la hostilidad del resto del concilio, por lo menos uno de los 71 creyó en Jesús. Él es como el ladrón en la cruz en el hecho de que él es salvo. Pero él es diferente de ellos. El ladrón es un rechazado de la sociedad, el centurión es un rechazado gentil. Pero él está adentro. Esta es un alma rescatada de los líderes elite de Israel. Este es uno de los pocos nobles y de los pocos poderosos y de los pocos prominentes que son salvos. El disidente solitario. Varón bueno y justo.

Lucas dice: el bueno en el sentido correcto de bondad espiritual y justo, (dikaios, la misma palabra usada exactamente en el versículo 47 acerca de Cristo). Ciertamente este hombre era justo. Jesús fue justo y José fue justo. Jesús fue justo por naturaleza y José fue justo por gracia, ¿verdad? Pero fue la misma justicia. Si usted es justo, tiene la misma justicia que Dios tienen, que Cristo tiene. Eso es lo que Pablo dice en Filipenses capítulo 3. Que él tenía una justicia no de él, sino la justicia de Dios imputada a él a través de la fe en Jesucristo. Entonces, José es tan justo como Jesús es justo, sólo que en el caso de José es un regalo de gracia. En el caso de Jesús, es parte de Su naturaleza esencial. Ambos justos: uno por naturaleza, uno por gracia.

Hubo unos pocos como este en Israel. Si usted regresa al comienzo de Lucas, versículo 5 del capítulo 1, las primeras dos personas que son identificadas en la historia de Cristo son Zacarías y Elisabet, los padres de Juan el Bautista, el precursor de Cristo. Dicen el versículo 5 de Lucas 1: “Hubo en los días de Herodes, rey de Judea, un sacerdote llamado Zacarías, de la clase de Abías; su mujer era de las hijas de Aarón, y se llamaba Elisabet. Ambos eran justos delante de Dios, y andaban irreprensibles en todos los mandamientos y ordenanzas del Señor.” Ambos eran justos. Como pueden ver, ellos habrían sido como José, justos y buenos, lo cual significa obedientes.

O en el capítulo 2, versículo 25, hubo un hombre en Jerusalén, recuerda cuando Jesús fue llevado al templo para Su presentación ceremonial, “Y he aquí había en Jerusalén un hombre llamado Simeón, y este hombre, justo y piadoso,” ahí están de nuevo esas dos cosas, habiendo sido hecho justo, se vuelve obediente. “Esperaba la consolación de Israel;” esperando la consolación, esperando al Redentor, esperando a la redención, esperando al Reino como Zacarías y Elisabet también. Ahí en el versículo 37 usted conoce a una viuda llamada Ana y ella: “y era viuda hacía ochenta y cuatro años; y no se apartaba del templo, sirviendo de noche y de día con ayunos y oraciones. Esta, presentándose en la misma hora, daba gracias a Dios, y hablaba del Niño a todos los que esperaban la redención en Jerusalén.”

Había estas personas en medio de esta nación apóstata que eran buenas y justas, devotas, personas obedientes. Esperando al Reino, esperando por lo tanto al Rey, esperando la redención, esperando por lo tanto al Redentor. Estos eran creyentes verdaderos. Estos eran el remanente. Y simplemente, como comentario al margen en este punto, le digo esto: la historia redentora se mueve a través de la historia de los creyentes del remanente. El resto de la gente en este mundo son incidentales. La historia redentora se mueve únicamente a través de los redimidos. Y los redimidos son siempre ese remanente. Este es el flujo de propósito de Dios que continúa a través de esta generación. Y aunque Israel era apóstata, estaban esas personas que creían. Había un remanente. Y el remanente es siempre la continuación en la historia redentora. Y de alguna manera, José de Arimatea a era parte de eso. Él había llegado a afirmar su fe en Cristo.

¿Cómo sabe eso, simplemente porque dice que era bueno y justo? Porque Mateo dice que él era un discípulo de Jesucristo, un discípulo de Jesucristo, como él definitivamente se había comprometido a sí mismo con Cristo, él de alguna manera había podido seguir a Cristo. Él de alguna manera había podido escuchar a Cristo y había sido convencido por Cristo. Y después, Juan nos dice de manera muy interesante, un discípulo de Jesús, pero uno secreto por temor a los judíos. Guau.

Ahora, la Biblia no exalta de manera particular a los discípulos en secreto. De hecho, usted tiene una ilustración de discípulos secretos en Juan 12, versículos 42 y 43 quienes en verdad no eran creyentes verdaderos. Eran secretos sólo en el sentido de que se vieron atraídos a Jesús, pero no eran reales. Este era real. Sólo que él no había vencido la intimidación de ser un miembro del Sanedrín. Quienes estaban involucrados en cumplir la muerte de Cristo y él no había llegado al lugar en el que había tenido el suficiente valor, la suficiente valentía como para ponerse de pie y decir que él amaba y creía en el Señor Jesucristo. Él era cobarde por el momento.

Pero por lo menos, de acuerdo con el versículo 51, “él no había consentido en el acuerdo ni en los hechos de ellos.” Él quizás no se apareció para cuando el voto fue tomado o él se fue a una esquina. Pero su amor por Cristo estuvo en su desacuerdo, sino en su confesión abierta. A él le parecía algo horrendo lo que estaban haciendo, cuando lo estaban discutiendo. Él estaba devastado por lo que le hicieron a Jesús. Fue horrendo para él, un hombre a quien se le había dado justicia por parte de Dios por su fe verdadera. Él fue un hombre verdaderamente justo y se manifestó en su obediencia bajo el título de su bondad. Él estaba esperando el Reino de Dios. Él estaba esperando la redención de Dios, esperando al Mesías que traería el Reino. Usted no puede ser tener un Reino sin un Rey.

Él era de Arimatea, una ciudad de judíos, probablemente en Judea; no sabemos bien dónde. Algunos la asocian con Ramathaim-zophim, el cual era el hogar de Samuel. Algunos, con una ciudad cerca de Lida, pero no sabemos dónde estaba. Ellos sabían dónde era y él pudo haber sido identificado como José de Arimatea porque él se volvió un creyente y esto es para que la Iglesia más adelante pueda identificar quién él era.

Él estaba esperando el Reino de Dios, así como Zacarías y Elisabet, así como Simeón y Ana, así como Juan el Bautista. Él era un judío quien era un judío verdadero; él era un judío creyente. Y él habría tenido el corazón roto. ¿Por qué pidió el cuerpo de Jesús? ¿Por qué quiso exhibirse a sí mismo? Bueno, quizás él estaba cansado de esconderse. Quizás, él sintió que era lo mínimo que podía hacer por su Mesías, dar un paso al frente. Quizás, él creía en la promesa de Jesús, que Él resucitaría. Si él era un discípulo de Jesús y un seguidor de Jesús, él lo habría oído decirlo. Quizás, él quería asegurarse como el ladrón, ¿se acuerda del ladrón que le dijo “acuérdate de mí cuando vengas en Tu Reino”?

Entonces, el ladrón en la cruz entendió que, debido a que Jesús estaba muriendo no significaba que era el fin. Él todavía era el Rey y Él tendría un Reino. Él ciertamente debió haber creído por lo menos lo que el ladrón creyó. Y él sabía que, si él no daba un paso hacia el frente y declaraba su fe en esta hora de crisis, él quizás no sería aceptado en ese Reino. Y él, a diferencia del ladrón, tiene la oportunidad de demostrar su amor. El ladrón no tuvo la oportunidad de demostrar su amor a Cristo, porque él no vivió lo suficiente. Este hombre, sí.

Él estuvo dispuesto a ser fiel en público a Cristo. ¿Qué podía hacer? ¿Cómo lo podría hacer? Lo más noble que se le ocurrió sería quitar a Jesús de la indignidad final, lo cual sería esto: que Jesús sería arrojado en un foso con todos los criminales crucificados. Eso era hecho como la profanación final de los criminales que eran rechazados.

Marcos 15:43 lo dice de esta manera: “él cobró valentía y entró ante Pilato.” Eso demandó mucha valentía. Y le voy a decir por qué. Los judíos estaban ahí adentro hablando con Pilato. Es muy probable, es un lugar muy pequeño, todo el mundo los conocía, todos lo conocían a él. Los judíos estaban ahí adentro hablando con Pilato y ellos dijeron: “queremos que vayas y le rompas las piernas para estos cuerpos puedan ser quitados.” Le han pedido esto a Pilato. Pilato envía a los soldados, los soldados no le han reportado lo que ha pasado todavía. Y mientras que estos judíos que habían pedido esto están saliendo, José está entrando. No sabemos si se encontraron en la calle, quizás. No sabemos si se vieron el uno al otro a los ojos.

Los líderes judíos están preguntando para qué va a ver a Pilato, pero ya no importaba. Él no podía permanecer en secreto acerca de su fe. Él cobra toda la valentía que tiene en su corazón y va a ver a Pilato; y de esta manera se contamina a sí mismo. Pero esto no era diferente de lo que los líderes habían hecho. Y Juan 19:38 dice que apenas después de que habían pedido que las piernas fueron rotas, fue cuando se apareció José. Y cuando él entra, si usted lee el Evangelio de Juan, él pregunta, Pilato no sabe lo que ha pasado todavía, porque no han venido de regreso a reportarle si Jesús está de hecho muerto. Entonces, Pilato tiene que esperar a que le llegue la información antes de que pueda liberar el cuerpo.

Marcos 15:43 al 45 dice que Pilato tuvo que enviar a investigar qué había pasado. Así de cerca están pasando estas cosas. Ellos pidieron que esto fuera hecho. Ellos se están yendo, él estaba llegando. Él pidió el cuerpo. Pilato todavía no ha recibido el informe. Y está muy cerca. Se acuerda, no es cierto, que todo esto sucedió en un área muy, muy cercana. De hecho, Pilato tiene que hablarle al centurión para que regrese y le diga si de hecho estos hombres están muertos.

¿Que está motivando a este hombre? Bueno, dice usted, su amor por Cristo. Él quiere librarlo de la indignidad final. Bueno, eso es cierto. Es su deseo el poder elevarse por encima de una conciencia culpable, porque él ha sido un discípulo en secreto y lo está consumiendo. Y él finalmente quiere declarar sufre de una manera abierta. Él entiende Deuteronomio 21:22 y 23, que la gente necesita una sepultura apropiada, inclusive si son personas que han sido castigadas. Ciertamente, un hombre inocente. Él no quiere que Jesús sea arrojado en el foso de los cuerpos con el resto de la escoria. Él tenía algo de historia sabiendo que hay algunas ocasiones escritas en la historia romana en las cuales los romanos le daban a la familia el cuerpo de un criminal ejecutado. En algunas ocasiones raras, ellos hacían eso. Y entonces, él quizás pensó que eso podía suceder. Quizás, él pensó que Pilato lo haría porque Jesús había sido declarado inocente tantas veces. Quizás, si él tenía una conciencia que lo estaba plagando debido a vivir en secreto; Pilato inclusive habría tenido una conciencia peor plagándolo, porque él había ejecutado a un hombre inocente y quizás él podría darle a Pilato por lo menos una oportunidad final para hacer con este hombre algo que era amable. Quizás, todo eso es verdad. Pero eso no es lo que lo motivó.

Ahora, hay otra pequeña parte de la historia que usted necesita conocer. Él era rico. Mateo 27:57 dice que él era un hombre rico. Mateo 27:60 dice que él era dueño de una tumba. Y la tumba era su propia tumba donde él iba a colocar a sus miembros de la familia y él mismo sería colocado también ahí. Entonces, él tenía su propia tumba y él era un hombre muy rico. La tumba nunca antes había sido ocupada. Entonces, él habría sido una persona relativamente joven. Y todo el mundo en su familia estaba vivo.

Entonces, aquí está un hombre rico con su propia tumba en la cual nunca antes nadie había sido colocado. Él era la persona perfecta para venir y decir: “dame el cuerpo; yo tengo una tumba.” Y habría sido la tumba más apropiada para el rey Jesús, una tumba en la cual nunca antes había sido colocado.

Lo que realmente estaba detrás de esto era el propósito de Dios. Pase a Isaías 53; Isaías 53 habla de cómo Jesús fue crucificado por nosotros, azotado, herido por Dios y abatido. Versículo 4. Ciertamente llevó Él nuestras enfermedades y sufrió nuestros dolores, etcétera. Jehová cargo en Él el pecado de todos nosotros, versículo 6; versículo 7, como Cordero fue llevado al matadero y como oveja delante de sus trasquiladores enmudeció y no abrió Su boca. Y él sigue hablando de eso. Después, versículo 9: “y se dispuso con los impíos Su sepultura.” Claro, él debía ser arrojado en el foso con el resto de los criminales, ahí en ese lugar.

“Mas con los ricos fue su muerte.” ¿Qué es tan sorprendente es eso? ¿Qué tan sorprendente es eso? Se había planeado que Su tumba fuera con los impíos, pero Él fue sepultado con los ricos. José está haciendo lo que está haciendo de manera libre, motivado por el amor de su corazón y el deseo de salir de las sombras. Él se está apresurando no porque él tema violar el día de reposo, él ya se ha contaminado a sí mismo al ir a Pilato. Además, él se va a contaminar al tocar un cuerpo muerto. Él está siendo motivado a hacer esto por sus propias motivaciones y decisiones libres, pero tras bambalinas, está determinado por Dios para que Jesús cumpla Isaías 53:9 y no sea arrojado a una pila de cuerpos con criminales, sino que esté en una tumba con los ricos. Él se movió a velocidad divina en una dirección divina, no sólo al darle a Cristo una sepultura apropiada, honorable, sino al cumplir Isaías 53:9.

Hay algo más aquí. Regrese a Mateo 12:40, Mateo 12:40. Y aquí hay otra profecía que tiene que ver con la sepultura de Jesús dada por Jesús mismo. Entonces, usted tiene una profecía del Antiguo Testamento, Isaías 53:9 y una profecía del Nuevo Testamento, Mateo 12:40. Jesús dice: “porque como estuvo Jonás en el vientre del gran pez tres días y tres noches, así estará el Hijo del Hombre en el corazón de la tierra tres días y tres noches.” Un día y una noche simplemente representaba un día en cualquier parte del día. Usted puede ver eso a partir de muchos textos en el Antiguo Testamento. Jesús dice: “Yo estaré tres días en la tumba.” Una porción de tres días en la tumba. Él tuvo que estar en la tumba el viernes, tuvo que estar en la tumba el sábado y tuvo que estar en la tumba el domingo. Una parte del viernes, una parte del domingo y todo el sábado calificaría. Lo cual significaba que Jesús necesitaba ser sepultado antes del atardecer para que estuviera ahí parte del viernes.

Entonces, de nuevo regresando al Evangelio de Lucas, José, siendo movido por Dios en la dirección de quitar el cuerpo de Jesús de la cruz, nadie más se ofreció como voluntario. No hubo ningún tipo de argumento acerca de quién iba a quedarse con el cuerpo de Cristo. Si no era José, no habría sido ninguna persona. Y él habría sido arrojado en un foso de criminales e Isaías 53 habría estado mal. Y podría no haberlo hecho en el día de reposo; pudo no haber sido el tipo de acción que se necesitaba tomar para asegurarse de que él estuviera ahí en el viernes, como también el sábado y el domingo. Pero Dios sabe todo eso.

Y entonces, aquí viene este hombre, de la nada. A él se le da permiso, Pilato envía el centurión -ellos envían al centurión de regreso y le dice a Pilato: “sí, está muerto.” Y entonces él le dice a José, quien estaba aguardando esta información: “puedes tener el cuerpo.” Él consintió darle a él el cuerpo. Y el versículo 53 entonces lo retoma. Y quitándolo. Marcos 15:46 dice que lo hizo él mismo con sus propias manos. La cruz sería colocada en el piso. Él habría estado jalando los clavos ahí por la cabeza de los clavos y jalando los pies de manera gentil por encima de las cabezas de los clavos, del clavo que había traspasado los pies. El habría estado jalando las espinas de la frente, de la cabeza. Y después, él habría lavado el cuerpo de pies a cabeza, todo el sudor, toda la suciedad y todo el polvo que se había acumulado en la sangre, habría sido lavado. Y él estaba ahí solo, lavando el cuerpo de su Rey. Debieron haber sido momentos dolorosos, increíbles para él.

Después, dice: “lo envolvió en una sábana.” Él había comprado esa sábana de lino previamente; y él envolvió a Jesús por sí mismo, de acuerdo con Marcos 15:46. Los judíos no embalsamaban como los egipcios, por ejemplo. Simplemente, envolvían el cuerpo en pedazos de tela y les rociaban fragancia en polvo ahí para que, en cierta manera, quitaran la fuerza del olor de la carne que estaba en descomposición. Esa es la razón por la que en la tumba de Lázaro, recuerde usted, su hermana dijo: “su cuerpo apesta en tan sólo unos días.” Él no tenía especie alguna. Ninguno de los escritores dijo que él tenía de especie alguna. Él tenía simplemente tela.

Pero alguien más se apareció. Pase al capítulo 19 de Juan. Y casi terminamos, entonces, aguante un poco. Juan 19, alguien más se apareció. Versículo 38: “Después de todo esto, José de Arimatea, que era discípulo de Jesús, pero secretamente por miedo de los judíos, rogó a Pilato que le permitiese llevarse el cuerpo de Jesús; y Pilato se lo concedió. Entonces vino, y se llevó el cuerpo de Jesús.” Versículo 39: “También Nicodemo,” ¿se acuerda de él? Nicodemo, el que antes había visitado Jesús de noche en el capítulo 3 y escuchó esa grandiosa presentación del Evangelio de nacer de nuevo.

Nicodemo vino, Nicodemo, quien no creía en esa ocasión. Y a quien se le advirtió que él sería condenado si no creía. Esa fue una de las conversaciones más fuertes que Jesús jamás tuvo con un líder espiritual. Él ahora también ha decidido y también se volvió un seguidor de Jesús. Él primero vino a Él de noche. “También Nicodemo, el que antes había visitado a Jesús de noche, vino trayendo un compuesto de mirra y de áloes, como cien libras.” El mejor cálculo que puedo yo llevar a cabo es de unos 30 y tantos kilos; eso sería apropiado para un rey. Porque este hombre también tiene medios. Él se aparece.

Y la primera pregunta que yo hice fue: ¿dónde está Pedro?, ¿dónde está Andrés?, ¿dónde están los discípulos? Estos son extraños totales. Este es un hombre que no había hecho un compromiso previo con Cristo, por lo menos registrado en las páginas de las Escrituras. Y alguien viene de la nada, es decir José. Pero son reales.

La mirra es una resina fragante, con textura de chicle, que es elaborada en una forma de polvo. Una fragancia muy, muy fuerte. Y los aloes, ustedes los conocen bien. Vienen de una planta del árbol de sándalo y también es un polvo aromático. Y mezclan todo eso para que literalmente el olor de la fragancia sea más fuerte que el olor de la carne que se está descomponiendo. Ellos simplemente lo colocaban en grandes cantidades en medio de las tiras de tela conforme estaban envolviendo el cuerpo y después, colocaban un manto sobre ellos. Por cierto, el manto de Turín es un fraude -simplemente una nota al margen- y hay muchísima evidencia que indica eso. Pero ellos colocaban algún tipo de vestimenta, normalmente un manto de lino sobre los pedazos de tela con los que envolvían el cuerpo.

Después, de regreso al versículo 53: “lo puso en un sepulcro.” Sería el sepulcro, la tumba misma de José, que había sido excavada en la roca. “Y lo puso en un sepulcro abierto en una peña en el cual aún no se había puesto a nadie.” Apropiado para un rey. Ahora, a Él se le había asignado morir y ser arrojado con los impíos. Sin embargo, con los ricos está en Su muerte y la profecía de Isaías 53 es cumplida y la profecía misma de Jesús de Mateo 12:40 es cumplida, porque todavía es viernes y Él ahora está envuelto con polvo y en la tumba. Y en Juan 19:41 dice que esta tumba estaba en un jardín -estaba en un huerto.

Aquí están estos dos hombres, no sé si se conocían el uno al otro. No sé cómo es que Nicodemo descubrió lo que José estaba haciendo. Quizás, Nicodemo también estaba en el concilio, no lo sé. Quizás, él era cercano a José o tenían algún amigo en común. Pero viene para que lo que fue profetizado sucediera y para que Él estuviera tres días en el corazón de la tierra. Era común colocar repisas en este tipo de tumbas. Y usted colocaba a mucha gente ahí. Y una vez que la carne se deterioraba de manera total y lo único que usted tenía eran los huesos recolectados ahí sobre la repisa, usted los colocaba en una pequeña caja. Y claro, Jesús nunca vio eso porque Su carne nunca vio corrupción.

El funeral. No se cantaron himnos. No se hizo oración alguna. No se predicó sermón alguno. Sin embargo, nunca jamás alguien fue sepultado de una manera tan amorosa, tan generosa. Inclusive Asa, cuyo cuerpo fue colocado en una cama en 2 Crónicas 16, inclusive Asa no tuvo una sepultura tan rica como Jesús en las manos de los hombres. Y todas estas acciones de estos dos hombres fueron supervisadas por Dios. Esto es tan importante.

Versículo 54: “era día de la preparación.” Todavía era viernes; el día de reposo estaba por comenzar. Él está en el suelo el viernes y después, conocemos a otras personas amorosas. Ahora, “Y las mujeres que habían venido con Él desde Galilea,” María Magdalena, Juana, Susana, las dos Marías. Las hemos conocido, ellas estuvieron en la cruz, “a distancia,” de acuerdo con el versículo 49 “… siguieron también, y vieron el sepulcro, y cómo fue puesto Su cuerpo.” Vienen siguiendo a José, vieron la tumba y vieron cómo fue colocado Su cuerpo.

Usted pregunta cuál es el punto de decirles eso. Están sorprendidas. No saben cómo interpretarlo. Ellas no ayudan a estos dos hombres. Simplemente, observan. Ellas van y lo ven. ¿Por qué es esto importante? Porque una de las dos grandes acusaciones en contra de la resurrección de Jesucristo es que las mujeres en la mañana fueron a la tumba equivocada. La razón por la que pensaron que Jesús resucitó es que fueron a una tumba que fue la tumba equivocada; y no había nadie ahí. Allí no habría habido nadie. Y esto hace a un lado la posibilidad. Ellas sabían exactamente dónde fue sepultado Jesús. Ellas fueron ahí cuando estos hombres lo sepultaron ahí y vieron cómo Él fue sepultado. Entonces, la idea de que fuera la tumba equivocada es ridícula. Entonces, las acciones libres de estas mujeres, independientes de cualquier conocimiento de nada, ayudan a refutar una mentira terrible acerca de la resurrección de Jesucristo.

Bueno, están tan conmovidas. Vieron lo que estos dos hombres hicieron. Se sintieron mal. Entonces, en el versículo 30, versículo 56, “Y vueltas, prepararon especias aromáticas y ungüentos.” No pueden dejar que esos dos hombres fueran los únicos que ungieron el cuerpo de Jesús. Entonces, regresaron ese viernes en el tiempo que le quedaba, quizás una hora o algo así, obtuvieron las especias y mezclaron sus propias especias. No les iban a ganar los extraños. Y en el día de reposo, ellas descansaron de acuerdo con el mandamiento. Ellas fueron damas judías obedientes que cumplieron con su deber. Temían a Dios, amaban las Escrituras y guardaron el día de reposo porque Éxodo 20:10 les decía que tenían que mantener el día de reposo santo y no hacer ningún trabajo, ninguna obra.

Entonces, ellas prepararon todas las especies el viernes por la noche, antes del día del reposo, descansaron el día de reposo y después en el versículo 1 del 24, “El primer día de la semana, muy de mañana, vinieron al sepulcro, trayendo las especias aromáticas que habían preparado, y algunas otras mujeres con ellas.” Hombre, qué shock enfrentaron. Ellas supieron exactamente a donde ir, ¿no es cierto? Porque ellas habían estado ahí el viernes. Sea que usted sea un soldado neutral o un santo amoroso, Dios está en control de todo para Sus propios propósitos.

Finalmente, rápidamente, en tan sólo un minuto, ¿qué hay acerca de los líderes espirituales que lo aborrecían? ¿Usa Dios lo que ellos hacen? Absolutamente.

Pasea Mateo 27 y ahí vamos a concluir. Mateo 27:62, simplemente le voy a leer esto y hacer un comentario. “Al día siguiente,” que es después de la preparación, esto sería qué, el sábado ahora, ¿muy bien? El sábado; Jesús está en la tumba- “se reunieron los principales sacerdotes y los fariseos con Pilato.” A ellos realmente no les importa contaminarse de acuerdo con sus propios estándares. Entonces, ellos van a reunirse con Pilato en el día de reposo, la Pascua. Y ellos dicen: “Señor, nos acordamos que aquel engañador dijo, viviendo aún: Después de tres días resucitaré.”

Observe cómo lo describen, como un ¿qué? Un engañador. “Manda, pues, que se asegure el sepulcro hasta el tercer día, no sea que vengan sus discípulos de noche, y lo hurten, y digan al pueblo: Resucitó de entre los muertos. Y será el postrer error peor que el primero.” Temen que los discípulos vayan a venir y van a robarse el cuerpo. Lo que ellos no saben es que los discípulos no harían eso. En primer lugar, no son así de torpes. Usted no roba un cuerpo y después pretende que está vivo y va a entregar su vida como mártir por causa de una mentira.

Además, ellos no esperan que Él resucite. Es triste decirlo; pero temían que los discípulos vinieron y robaran su cuerpo. Y entonces dicen: “mira Pilato, tenemos que tener una guardia romana en esa tumba.” Versículo 65: “Y Pilato les dijo: Ahí tenéis una guardia; id, aseguradlo como sabéis.”

Hombre, ellos piensan bueno, con esto ya quedó. “Entonces ellos fueron y aseguraron el sepulcro, sellando la piedra y poniendo la guardia.” Ellos no podían romper el sello, el sello romano. Estaban evitando que los discípulos se robaran el cuerpo. De manera ingenua, ellos acaban de refutar otra mentira acerca de la resurrección -que los discípulos vinieron y robaron el cuerpo. Lo cual históricamente ha sido otra mentira acerca de la resurrección, lo cual también es ridículo e imposible. Y lo hicieron en su odio. Entonces, en un esfuerzo por evitar una mentira, ellos desacreditaron una mentira mucho mayor -que Jesús no resucitó.

Dios reina, amigos y Él opera en toda situación para cumplir Su propósito. Los ve usted en el caso de la sepultura de Jesucristo; Sus propósitos son cumplidos. “Y todo esto es escrito,” dice Juan, “para que creáis que Jesús es el Cristo y para que, creyendo, tengáis vida en Su nombre.”

Padre, Te damos gracias de nuevo por la gloria de este relato en toda su riqueza, la sepultura de Cristo. Cuán poderoso es, de hecho. Oh, Señor, esto no es más que un microcosmos de cómo Tú controlas todo, todo el tiempo, de manera incesante. Los milagros son raros, la providencia nunca cesa conforme Tú diriges todo con sabiduría infinita y precisión para cumplir Tus propios fines, para Tu propia gloria y para el beneficio de aquellos que Te conocen y Te aman. Gracias por esto. Gracias por dejarnos ver que Cristo, aunque Él estuvo muerto en la carne, estaba vivo en el Espíritu, cumpliendo todo detalle, cumpliendo las Escrituras y de esta manera, certificando que Él era el Mesías, demostrando que Tú eres el gobernante de la historia y el Dios soberano sobre todas las vidas, sean indiferentes, sean creyentes o sean incrédulos que Te odian. Tú gobiernas todo para cumplir Tu propósito. Nos regocijamos en el conocimiento de la verdad de que Jesús es de hecho el único Salvador y lo confesamos a Él como nuestro ser Señor y Salvador para Tu gloria y nuestro gozo eterno, en Su nombre. Amén.

 

 

 

 

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