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Hoy comenzamos el estudio del Evangelio de Juan y estoy tan contento por hacer esto. Realmente fue el primer libro que enseñé. Hice algunas series cuando llegué por primera vez en mil novecientos sesenta y nueve antes de hacerlo e hicimos unos cuantos estudios de libros que realmente se volvieron hacer a lo largo de los años.  Pero este fue el primer libro de cierta extensión que enseñé originalmente allá por mil novecientos setenta y qué gozo fue en ese entonces. Y el Señor ha usado inclusive los mensajes de esa serie a lo largo de los años para que fuera una bendición para otras personas.  Pero realmente estoy muy contento de estar de regreso en el Evangelio de Juan. 

Quiero mucho al autor -Juan mismo- que nunca se refiere a sí mismo en su Evangelio. De hecho, ninguno de los cuatro Evangelios identifican dentro del Evangelio al autor. La historia de la Iglesia nos dice quién es el autor. Es historia universal regresando a la era apostólica y entonces sabemos que es Mateo, Marcos, Lucas y Juan. Y mientras que Juan he mencionado veinte veces en los otros Evangelios, nunca es mencionado en su Evangelio por nombre.  No obstante, él escoge referirse a sí mismo de otra manera. Él se llama a sí mismo el discípulo que Jesús amó. Y si tuvieras la opción entre llamarte a ti mismo Juan o llamarte a ti mismo el discípulo a quién Jesús amó, no es una decisión difícil de tomar.

Siempre está asombrado e impresionado por el hecho de que era tan amado por Cristo. Él es al que encontramos apoyándose, recostándose -por así decirlo- en el Señor al final de la vida. Él comienza como el hijo del trueno.  Él tiene un hermano, y un hermano mayor, llamado Jacobo o Santiago. Son llamados Boanerges: los hijos del trueno. Ellos querían llamar al fuego del cielo para consumiera algunas personas que andaban estaban tratando mal a Jesús y necesitaban ser templados. Y obviamente, a lo largo de lo años, Juan fue templado de una manera maravillosa. A tal grado, que es conocido en la historia como el apóstol de amor. Y la razón por la que es conocido como el apóstol del amor es porque él hace referencia al amor ochenta veces en sus escritos. Ochenta veces. Entonces, de manera genuina, él debe ser identificado como el apóstol del amor.

Y también es una realidad de Juan que él estaba preocupado por la verdad. Él menciona la verdad veinticinco veces en su Evangelio y veinte veces en sus Epístolas. Entonces, cuarenta y cinco veces él llama cerca de la verdad, ochenta veces él habla del amor.  Pero cien veces en este Evangelio usa la palabra Creer. Creer. Uniendo esto, él quiere que creamos la verdad para que podamos entrar en una relación de amor con el Señor. Realmente, esto es amarrar a Juan con el uso de su vocabulario más conocido.

Juan tuvo un padre llamado Zebedeo. Ellos tuvieron un negocio de pesca en Galilea. El nombre de su madre es Salomé y, de acuerdo con Juan 19:25, ella pudo haber sido hermana de María, la madre de nuestro Señor. Lo cual haría que él fuera pariente de Jesús. Un pequeño grupo allí que se conocían entre sí bien y realmente el matrimonio entre ellos a lo largo de los años pudo haber llevado ese tipo de relación. Y como dije, él comienza siendo una persona muy radical y severa y siendo egoísta. Inclusive, vemos a su mamá pidiéndole a Jesús si él y su hermano podían sentarse a la derecha y a la izquierda de Jesús en el Reino. Y a lo largo de los años -la obra del Señor en sus corazón- el Espíritu Santo continuó trabajando en su corazón y unos cuantos años con el amado apóstol Pedro y él se convierte en el apóstol del amor, el apóstol de la verdad y el apóstol de la fe. Y eso es lo que vamos a encontrar, conforme lo conocemos en este maravilloso Evangelio.

El Evangelio de Juan, en sí mismo, es identificado por muchos a lo largo de los siglos como el más santo de los santos, el santísimo en el Nuevo Testamento. Es el lugar más sagrado al que puedes ir. De hecho, si hay un capítulo más sagrado en la Biblia entera, sería el capítulo diecisiete de Juan en donde nuestro Señor Jesús ora al padre en esa oración íntima intratrinitaria. Realmente no hay algo como ese capitulo en ninguna otra parte de las escrituras. Ese podría ser considerado el propiciatorio del lugar santísimo. Pero Juan con frecuencia es llamado el lugar santísimo porque en este Evangelio la gloria de nuestro Señor Jesucristo es desplegada de manera plena. Y eso no era accesible a la gente en el antiguo pacto: esto es el lugar santísimo. Sin embargo, ahora se ha vuelto accesible a nosotros en el nuevo pacto porque el velo ha sido rasgado, el camino está abierto, entramos de nuevo a la presencia de Dios. Y al entrar al Evangelio de Juan, nosotros como un sacerdote de la antigüedad en el día de la expiración, tenemos acceso al lugar santísimo para ver la gloria de Cristo. En este Evangelio, tenemos comunión de la manera más profunda con el Señor Jesús. Oiremos su corazón palpitando; tocaremos esas cicatrices causadas por la heridas con Tomás y diremos, ‘Mi Señor y mi Dios’.

Y en algunas maneras, el Evangelio de Juan es lo suficientemente simple como para que un niño lo entienda. En otras maneras, es sublime como un ángel. Es tanto gentil como un cordero como valiente como un león; tan profundo como el mar y tan elevado como los cielos. Sin embargo, sus verdades deben y pueden ser contenidas en un corazón human. Es un relato impresionante. El mensaje de Juan simplemente es este: El Dios eterno mismo se ha vuelto humano. Ese es el mansaje de Juan. El creador se ha vuelto parte de su creación -totalmente Dios y totalmente hombre- ¿y para qué? Para que él pueda salvar a pecadores de su pecado, la muerte, el juicio y el infierno eterno. Ese es mensaje del Evangelio de Juan, que el Dios eterno, infinito, trascendente, que todo lo conoce, todo poderoso, que está en todo lugar, incambiable, eterno, ese Dios verdadero y vivo -quien es al mismo tiempo un Dios y sin embargo tres personas- se ha vuelto hombre.

En el versículo catorce de Juan 1, la frase establece eso cuando Juan escribe: “El Verbo se hizo carne. El Verbo fue hecho carne.” El Verbo es un título dado a Jesús. En Mateo capítulo 1, en el nacimiento de Cristo, el ángel dice: “Lo llamarás Emanuel.” Lo cual es, ‘Dios con nosotros’, porque ese bebé mismo es de hecho Dios con nosotros. En Lucas 1: 32 y 35, él debía se llamado Hijo del Altísimo. Hijo de Dios porque es ______ en carne humana. Ésta es la verdad esencial de la fe Cristiana, que Jesús es Dios en carne humana. Dios el eterno, infinito, trascendente, que todo lo conoce, todo poderoso, que está en todo lugar, el Dios incambiable eterno ha venido a su creación en forma humana. Esa realidad enorme es el cimiento de la fe Cristiana.

Hay cuatro Evangelios que cuentan la historia. Tres de ellos, Mateo, Marcos y Lucas, nos dan la historia terrenal.  Tres de ellos ven el nacimiento y la vida y las experiencias y los viajas y el llamado de Jesús a sus seguidores y la enseñanza y las parábolas y los acontecimientos de su vida, incluyendo su arresto y su juicio y su ejecución y sus resurrección y muchas de las características con las que estamos tan familiarizados en estos llamados Evangelios sinópticos, porque son la sinopsis de su vida terrenal. Pero Juan no nos da la historia terrenal. Juan no nos da la perspectiva histórica de la vida de Cristo. Juan nos da la historia celestial. Él nos da la perspectiva sobre el natural de Cristo. Y en esa manera, Juan es único. De esta manera, Juan es único. Noventa porciento de lo que está en Juan no está en Mateo, Marcos o Lucas. Noventa porciento de esto es únicamente algo que encontramos en Juan que declara bajo la inspiración del Espíritu Santo. No hay nada en el Evangelio de Juan acerca del nacimiento de Cristo. No hay nada cerca de la primera etapa de la vida de Cristo. No hay nada cerca del bautismo de Cristo. No hay nada cerca de la tentación de Cristo. No hay nada cerca de la transfiguración de Cristo. No hay nada cerca de los viajes de Cristo. No hay nada cerca de la agonía de Cristo en el huerto. No hay cerca de su asunción al cielo porque Juan no se esta concentrando en la historia de su vida. No hay parábolas. Las parábolas son historias terrenales. No hay historias terrenales. Este es un libro celestial. Este es una mirada celestial al Señor Jesucristo. Este es el Evangelio más celestial de todos los Evangelios por mucho.

El propósito de Juan es convencer al pecador de la persona verdadera de Cristo, la persona verdadera de Cristo, para que creáis, Juan 20:31, que Jesús es el Cristo, el hijo de Dios. Y que para que creyendo, tengáis salvación en su nombre. Este es un libro de salvación. Es un libro evangelístico. Y para que tengas salvación, debes creer en el verdadero Cristo. Escríbalo en algún lugar.  Juan 20:31: “Estas cosas han sido escritas para que creáis.” Y esa es una palabra que usa cien veces. “Para que creáis que Jesús es el Cristo, el hijo de Dios, y que para que creyendo tengáis vida, vida eterna en su nombre.” Para tener vida eterna, usted debe creer en el verdadero Cristo. No en un Cristo falso. No en una representación errónea de Cristo. No en el Cristo de la intuición human, la filosofía humana y la religión falsa, sino en el verdadero Cristo.

Por lo tanto, Juan nos da este tesoro inmenso. Veintiún capítulos demostrando en cada párrafo que Jesús es Dios en carne humana, que él es el Dios verdadero y el hombre verdadero, totalmente Dios y totalmente hombre. Este es el Cristo que es el verdadero Cristo. Este es el Cristo en el que debe creerse para que uno sea salvo. Y Juan apoya ese hecho acerca de la identidad de Cristo al mostrar sus declaraciones divinas, apoyando esas declaraciones, al registrar obras divinas -milagros, palabras divinas, títulos divinos y adoración divina.  Y Juan presenta todo esto para demostrar que estamos hablando de una persona divina. Una persona divina. Y ese es el objetivo de Juan. Juan escribió tres epístolas y al final del Nuevo Testamento, claro recibió las glorias del Evangelio de Apocalipsis, pero aquí en este libro él nos da este gran tratado evangelístico, por así decirlo.

Y solo cuando entiende que Cristo es quien es y entiende su persona primero y después su obra, hay alguna posibilidad que usted pueda ser salvo. Debe creer. Debe creer la verdad. Y cuando avancemos a lo largo de esto juntos, vamos a encontrar razones que nos lleven a afirmar lo que ya creemos como Cristianos. Y esto es para equiparnos, armarnos para declarar la verdad acerca de Jesucristo. Parece como si esto estuviera bajo ataque y siempre está bajo ataque. La gente quiere hablar acerca de Jesús, pero no quieren definir quién es.

Esta semana vino a la luz cuando Billy Graham se reunión con Mitt Romney en una junta privada y el siguiente día la organización de Billy Graham quitó al Mormonismo como secta de su página de Internet. Realmente algo inconcebible. Lo puede ver en la página de Internet. Es su proclamación, con una declaración, con una afirmación de que no querían meterse en asuntos teológicos que tuvieran tintes políticos. Y entonces, ¿le damos honor al falso Cristo del Mormonismo y deshonramos al verdadero Cristo? ¿Cómo puede eso ser? La gente toma a la ligera la gloria de Cristo, ¿no es cierto? En las maneras más asombros. Qué triste. El mensaje del Antiguo Testamento, como lo vemos en Isaías 52, es que Jesús es Dios. Él no es nadie más que Dios. Nada más que Dios. Él no es un hermano espíritu creado de Lucifer y Adán como dicen los Mormones. Hay muchos otros conceptos aberrantes de un supuesto Jesucristo.

El Nuevo Testamento, sin embargo, está lleno de evidencia de que él es Dios y no necesito presentarles todo esto. Ustedes lo saben. Está por todos lados en el Nuevo Testamento. Filipenses 2 sería un buen lugar donde empezar. Filipenses 2: “El cual, siendo en forma de Dios, no estimó el ser igual a Dios como cosa a que aferrarse, sino que se despojó a sí mismo, tomando forma de siervo.” Ustedes conoces ese gran pasaje. Leemos en Hebreos capítulo 1 que él es la representación exacta de Dios, que Dios le dice: “Oh Dios, tu trono ha sido establecido en el cielo,” como lo leemos en Hebreos 1. Y las escrituras están cargadas de evidencias de que él es Dios. Simplemente si usted toma los títulos dados a Jesús, también son dados a Dios y puede ver la igual allí. Dios y Jesús son ambos llamados pastor, ambos llamados juez, ambos son llamados Santo en las escrituras. Ambos son llamados el primero y el último. Ambos son llamados la luz. Ambos son llamados el Señor del Día de Reposo. Ambos son llamados salvador. Ambos son llamados el traspasado, en el mismo versículo en Zacarías 12-10. Ambos son llamados Dios Fuerte. Ambos son llamados Señor de los Ejércitos. Ambos son llamados alfa y omega. Ambos son llamados Señor de Gloria. Ambos son llamados redentor, y puedo continuar -títulos que son dados a Jesús que pertenecen solo a Dios. Nuestro Jesús es descrito como el eterno, omnipresente, omnisciente, omnipotente, inmutable, incambiable, soberano, todo glorioso y eterno.

Jesús hizo obras que solo Dios puede hacer. Él creó, el resucitó a los muertos. Él venció al reino de las tinieblas. Él perdonó el pecado. Él recibió adoración en muchas ocasiones a lo largo de su vida y ministerio. Él declaró que él tenía el derecho de ser adorado después de su resurrección. En Juan 14 él dice que él es en el nombre en quien toda oración debe ser hecha para que sea aceptada por Dios y respondida por Dios. Si pides algo en su nombre, él la oye y lo hace. Él responde a oración como solo Dios lo puede hacer. Él hace obras que solo Dios puede hacer. Él recibe adoración que solo Dios puede recibir. Él responde a la oración que solo Dios puede responder y vamos a ver eso conforme avanzamos a lo largo del Evangelio de Juan y vemos evidencia sobre evidencia sobre evidencia de su deidad. La suma de lo que Juan nos va mostrar en este evangelio se encuentra allí en el versículo 14: “Y aquel Verbo fue hecho carné y habitó entre nosotros.” “Y aquel Verbo fue hecho carne y habitó entre nosotros,” esa es la declaración más concisa en la Biblia acerca de la encarnación. “Aquel Verbo fue hecho carne y habitó entre nosotros.” El Verbo no es ningún otro que Cristo. Y explicaré por qué es el término que Juan usa, pero el Verbo, quien es Jesucristo, es Dios quien se volvió hombre. El infinito se vuelve finito. El eterno entra al tiempo. El invisible se vuelve visible. El Verbo -él es llamado el Verbo en el versículo 14 y tres veces en el versículo 1- Juan no explica eso. Juan no lo explica. Podrías preguntar, ‘Bueno, por qué es que Juan no lo explica? ¿No parece un poco raro? ¿Por qué no simplemente dice Jesús? Realmente simplificaría las cosas’. Él dice el Verbo porque era un término perfecto para usarse para identificar a Cristo de lado sobrenatural.

Había un entendimiento filosófico del Verbo -ese es el término griego logos. Los filósofos hablaban de logos como la realidad que era visible en la creación. Ellos creían en un espíritu logos, algún tipo de fuente de poder no personal, algún tipo de identidad de energía no personal. Ellos creían en algún tipo abstracto de principio -de razón la llamaban- o principio de orden y estructura. Una especia de fuerza no personal que flotaba en el universo. Algún tipo de entidad no personal de sabiduría, porque ellos entendían que no podías tener la creación en la cual ellos vivían sin tener una fuente para ella. Pero ellos creían que era impersonal, o mejor dicho, no personal. E inclusive, la gente común veía el logos -la identificación filosófica de esta fuerza no personal poderosa en el universo- como la fuerza responsable de la manera en la que eran las cosas. Y Juan viene y dice: “Permíteme presentarte el hecho del que el logos no es una fuerza impersonal. El logos es una persona.” El persona es una persona, no una realidad impersonal, sino un Dios personal que vino al mundo en el hombre Jesús. No solo un concepto, sino una persona.

Y después, más allá de eso, para el pueblo judío, ellos no necesitaban una explicación porque la frase, ‘la palabra del Señor’, apareció tantas veces en el Antiguo Testamento. Y la palabra del Señor simplemente era la revelación de Dios. No podías saber nada acerca de Dios si él no hubiera hablado. Y esa es la razón por la que Hebreos 1 lo expresa de esta manera. Hebreos capítulo 1: “Dios, habiendo hablado muchas veces y de muchas maneras en otro tiempo a los padres por los profetas, en estos postreros días nos ha hablado por el Hijo.” Así como el Antiguo Testamento es el Verbo escrito y la revelación de Dios, el Nuevo Testamento es el relato del Verbo encarnado en la persona de Jesucristo. Entonces, él es el Verbo, ya que en él Dios habla, y ese concepto fue bien establecido entre los judíos. La palabra del Señor vino a tal o cual. Lees eso a lo largo del Antiguo Testamento. La palabra del Señor o el Verbo del Señor con frecuencia vino a los profetas y con frecuencia vino a los padres. Fue la voluntad de Dios expresada y comunicada a través de la revelación.

Entonces, el Verbo, o la palabra del Señor, es la expresión de Dios al pueblo. No hay una mayor demostración de eso que Jesucristo. Él es Dios hablándonos. Si quieres oír de Dios puedes leer el Antiguo Testamento y oirás lo que Dios le habló a los padres y a los profetas que lo escribieron, pero si quieres la revelación más completa de Dios, vas al Nuevo Testamento porque Dios habló de la manera más completa en Cristo. En Cristo. Entonces, Juan nos está diciendo que Jesús es la encarnación de Dios y, como vemos en Hebreos 1, él es la representación exacta de la naturaleza de Dios. Dios habla en Cristo de la manera más clara, más complete y salvadora. Entonces, aquel Verbo fue hecho carne. Fue hecho. Guinomai.

Aunque Dios es inmutable -Dios es un ser puro, eterno- no está cambiando, desarrollándose, creciendo. Él es puro, eterno, constante, inmutable, incambiable, es un ser que no cambia de manera constante, sin embargo, él entra en la creación y se vuelve humano, lo cual es el proceso de volverse. Y él comienza en un vientre y se vuelve un niño y crece en sabiduría y estatura y favor con Dios y los hombres. Él, quien es ese ser puro, se vuelve un hombre, se vuelve carne -eso es lo que eso significa- y habitó entre nosotros. Él no es una visión. Su humanidad no es una aparición. Su humanidad no es un fantasma como lo podemos señalar. Algunas personas lo han dicho -los docetístas, esto es un grupo de herejes- que él no tuvo apariencia humana o alguna aparición de humanidad o alguna ilusión de humanidad. Él, de hecho, fue hecho carne y habitó entre nosotros. Filipenses 2: “Fue hecho a semejanza de hombres.” Hebreos 2: 14 dice él participó de carne y sangre. Durante treinta y tres años, “la plenitud de la Deidad,” Colosenses 2: 9, la plenitud de la Deidad habitó en él corporalmente. Totalmente Dios y totalmente hombre. No mitad Dios y mitad hombre, sino totalmente Dios y totalmente hombre. Ese es el mensaje de Juan a lo largo de este libro. Debes estar en lo correcto acerca de Cristo. Tener el entendimiento correcto acerca de Cristo. Totalmente Dios y totalmente hombre. Cualquier ataque en contra de su deidad es una herejía. Cualquier ataque en contra de su humanidad es una herejía.

Ahora, para demostrar que Jesús es totalmente Dios en carne humana, enfatizar el aspecto de deidad, Juan nos lleva a lo largo de tres verdades muy importantes. Hay tres cosas que demuestran la deidad de Cristo: su preexistencia con Dios, su coexistencia con Dios y su auto existencia con Dios. Él es preexistente, coexistente y auto existente. Y no quiero que se enreden con los términos. Esos no son términos complicados y espero poder presentárselos de una manera fácil de entender. Este es el mensaje de Juan: en el principio era al Verbo. Una declaración simple: en el principio. ¿Qué principio? ¿El principio de qué? En el principio de Génesis 1: 1. Ese es el principio.  Es el principio. En el principio. El mismo principio que está en Génesis 1: 1. En el principio creó Dios los cielos y la tierra. En ese principio, era el Verbo. ¿Cuál es la importancia de eso? El Verbo ya estaba existiendo. Esto quiere decir que el Verbo -quien es ningún otro que el Hijo de Dios, Jesucristo- ya estaba existiendo cuando Dios creó todo lo que existe. 

Ahora, si no eres parte de la creación -si no eres parte del tiempo y el espacio, entonces eres eterno. Esta es una declaración muy importa. Juan afirma su preexistencia. Él existió antes de el principio de todo lo que existe. Él ya estaba existiendo. Ese es el tiempo imperfecto del verbo ser, el verbo _____. El tiempo imperfecto quiere decir continuamente. Él estaba existiendo continuamente ya cuando el principio comenzó. Él no comenzó con el principio. Él no es parte de la creación. Él no es un ser creado. Él ya es un ser que estaba existiendo. El tiempo comenzó con la creación. El tiempo comenzó con el primer día cuando Dios creó, y el segundo día y el tercer día y -así continuamente el tiempo ha marchado hasta el tiempo en el que un día terminará y viviremos en la eternidad sin tiempo. Pero desde que el tiempo comenzó -con el inicio del tiempo fue el inicio de la creación- este ser, el Verbo, existió antes del tiempo y por lo tanto, está afuera del tiempo, y por lo tanto, es eterno. En el punto en el que todo comenzó él ya era. Describiendo existencia continua antes de la creación.

La preexistencia del eterno, del que es llamado el Verbo, esto es tan importante y es tan claro. Esta es la razón por la que Jesús -y lo veremos esto a lo largo del Evangelio de Juan. Toma un título o usa un título que Dios usa para describir su propia eternalidad. Cuando Moisés quiso saber cuál era el nombre de Dios, Dios le dijo, ‘Mi nombre es yo soy el que soy. Mi nombre es el verbo ser. Mi nombre es ser eterno’. Y de manera repetida, en el Evangelio de Juan, Jesús dice, ‘Yo soy. Yo soy. Yo soy’.  El verbo yo soy.  El verbo ser. Y él, inclusive, va tener la valentía, el atrevimiento, de decirle a los judíos: “Antes de que Abraham fuera, yo soy,” en Juan 8: 58. “Yo soy.” Él solo habla de si mismo en el tiempo presente continuo porque nunca hubo un momento en que el no existió. Él siempre habla en el tiempo presente continuo porque nunca hubo un momento en que él no existiera. Esto, entonces, es también reforzado en el versículo 1: “En el principio, era el Verbo y el Verbo era con Dios.” El Verbo era con Dios, eso es repetido en el versículo 2: “Este era en el principio con Dios.” Es interesante que eso se dice dos veces. “El Verbo era con Dios,” versículo 1, y de regreso, en el principio con Dios. Lo repite dos veces. “En el principio, ere al Verbo; el Verbo era con Dios. Este era en el principio con Dios.” Aquí Juan hace un énfasis para que quede claro quién es Jesús. Ahora, escucha esto, cuando el principio comenzó, él ya existía. Él existía como Dios. Él está fuera del tiempo. Él existe como el Dios eterno, pero escucha esto, él no solo existe como el Dios eterno -y lo dice en el versículo 1, el Verbo era Dios- sino que él existió eternamente con Dios.

Esto es muy, muy importante porque lo que nos dice, no es que solo él es el Dios eterno. Esto es muy, muy importante porque lo que eso dice, no es solo que él es el Dios eterno, sino que él es distinto del Dios eterno. Y aquí es donde entendemos que hay un Dios, sin embargo, hay tres personas y aquí encontramos a dos de ellas. Él es Dios -el Verbo era Dios- pero el Verbo también era o estaba con Dios. ¿Cómo puede ser Dios y al mismo tiempo con Dios? Solo puede ser explicado de una manera trinitaria. Ser Dios por naturaleza y, sin embargo, ser una persona distinta, estar con Dios, ser con Dios. Hay una ilustración hermosa de esta relación que bien podría ser la intención del escritor de Proverbios. Si escuchas el capítulo 8 de Proverbios, en donde hay un registro de la creación desde una perspectiva maravillosa. Proverbios capítulo 8 -este puede ser el testimonio quizás del hijo de Dios quien es Dios y  sin embargo es con Dios. Proverbios 8, versículo 27: “Cuando formaba los cielos, allí estaba yo; Cuando trazaba el círculo sobre la faz de abismo; Cuando afirmaba los cielos arriba, Cuando afirmaba las fuentes del abismo; Cuando ponía al mar su estatuto, para que las aguas no traspasasen su mandamiento; Cuando establecía los fundamentos de la tierra, con él estaba yo ordenándolo todo, y era su delicia de día en día, teniendo solaz delante de él en todo tiempo. Me regocijo en la parte habitable de su tierra; Y mis delicias son con los hijos de los hombres.” ¿Podría ser este el testimonio del que es el Verbo que estaba con Dios cuando Dios estaba creando? Sabemos, a partir de Génesis 1, que el Espíritu Santo estuvo allí moviéndose sobre la faz de las aguas y dando forma a la creación. La Trinidad entera está involucrada en esta obra creadora. Sí, Dios el padre es el creador, claro. Sí, el Espíritu Santo participa en la creación, por supuesto. El Espíritu Santo es el que se mueve sobre la creación inanimada y le da vida. Pero escucha de nuevo la explicación de cómo trabajaron juntos a partir de Hebreos 1. Hebreos capítulo 1 -y simplemente dice esto en el versículo 2: “En estos postreros días nos ha hablado por el Hijo, a quien constituyó heredero de todo, y por quien asimismo hizo el universo.” Dios es el creador, pero el agente de la creación que usa es el Hijo, el Verbo. Entonces, lo que tenemos aquí es un distinción muy importante que responde a los abelianístas, a los modalistas, la gente que dice que Dios es solo uno, como lo pentecostales de unidad de los que hemos hablado.

Hay alrededor de veinticinco millones de ellos que creen que no hay Trinidad, pero solo hay un Dios y algunas veces él actúa como el padre, algunas veces él actúa como el Hijo y algunas veces él actúa como el Espíritu. Y no tienen idea de lo que está pasando en el bautismo cuando tienes al hijo siendo bautizado y al padre diciendo, ‘éste es mi hijo amado en quien tengo complacencia’, y al Espíritu Santo descendiendo como una paloma. ¿Qué es eso? Claro que hay muchas otras preguntas que no pueden responder, pero no llegaron a su herejía mediante la razón. Llegaron allí mediante revelación demoniaca. Jesús es el agente mediante quien el Padre crea.

En el Antiguo Testamento, Dios, por ejemplo, es el Dios -es el juez de toda la tierra. Sin embargo, en el Nuevo Testamento, el agente de juicio claramente es Cristo porque a él se le ha encomendado todo juicio. Ahora, entras a la actividad, a la operación interna de la Trinidad, ahora estas entrando allí. No es importante para mí entender todo eso, solo hasta el punto que conocemos las escrituras, lo que nos está diciendo. ¿Podemos hacer eso? Pero el punto que estoy simplemente presentando o explicando es que mientras que él era Dios, él también era con Dios como una persona distinta. Como una persona distinta. Entonces, tenemos su preexistencia.

Juan comienza con el hecho de que, cuando estás hablando acerca de Jesús estás hablando de un Dios preexistente, eterno, no parte de una creación.  Por cierto, en el mormonismo ellos no solo creen que Jesús es el hermano espíritu creado de Adán y Lucifer, sino que creen que el Dios de la Biblia es creado por otro Dios. Junto a verdad de preexistencia, viene la segunda verdad de coexistencia. Ya establecimos eso simplemente al hacer un comentario acerca de la última frase del versículo 1: “El Verbo era Dios.” El Verbo era Dios. Si él preexistió el tiempo y el espacio, si él preexistió la creación, si él ya existía antes de que todo lo que fue creado fuera creado, entonces él no fue creado. Y si él es no creado, él tiene que ser Dios. Todos los ángeles fueron creados. Todos los ángeles caídos cayeron de una creación en la cual Dios los hizo santos y se revelaron y se desviaron y cayeron. Toda persona en el universo, toda personal en el universo es un ser creado, excepto el creador mismo.  Esta es una expresión poderosa, por cierto. Una expresión muy potente. El Verbo era Dios. Cuatro palabras, theos an jo logo, literalmente en el griego, ‘Dios era el Verbo.’ Dios era el Verbo. Una expresión griega poderosa. En Juan 17, Jesús habla en su oración al Padre en el versículo 5, acerca de la gloria que él tuvo antes de que el mundo comenzara, cuando él era proston theon, al mismo nivel con Dios. Como lo dije, en Filipenses él dice que él -esto no fue algo a lo cual de aferró. De despojó de ello por causa de la encarnación. Colosenses 2: 9: “En él habita corporalmente toda la plenitud de la Deidad.” Él es totalmente deidad. Él es deidad total. Dios era el Verbo, cuatro palabras en griego.  La declaración más clara, más directa de la deidad del Señor Jesucristo en los cuatro Evangelios. Dios era el Verbo.

Entonces, él es preexistente, está fuera del tiempo y el espacio antes de que cualquier cosa que fue hecha fuera hecha y él es coexistente, él es Dios totalmente. Estos son elementos esenciales para la fe salvadora.  En tercer lugar, su auto existencia, su auto existencia. Él es auto existente, esto es obvio, si no, eres creado, entonces exististe afuera de la creación. Debes ser auto existe. Preexiste, coexistente, auto existente. ¿Cómo establecemos eso? Versículos 3 y 4: “Todas las cosas por él fueron hechas y sin él nada de lo que ha sido hecho fue hecho.” Esta es una reiteración esencialmente de lo que leímos en Hebreos, que Dios hizo todas las cosas a través de él. En él estaba la vida y -nos vamos a detener allí. Esta es la prueba de su auto existencia. Todo lo que existe llegó a ser a través de él. Esa es una declaración positiva. Simple, clara, una evidencia evidente, una evidencia clara. Ni siquiera puedes rebatirla, de que el Señor Jesucristo es de edad eterna. Todo lo que existe él lo hizo. Todo vino de él. Él no vino de nadie o de nada. Todo vino de él.

Escuchen lo que dice 1 de Corintos 8: 6: “Solo hay un Dios, el Padre, del cual proceden todas las cosas y nosotros somos para él.” Es lo mismo. Dios es el creador. El Espíritu es un agente en la creación, pero al final Dios hace toda su creación mediante el Verbo, el Señor Jesucristo. Esto no niega a Dios como creador; no niega a un papel o una función que el Espíritu Santo tiene al traer el orden a la creación. Pero dice que el hijo de Dios es el agente mediante el cual la creación es llevada a cabo. Sabemos a partir del Antiguo Testamento que Dios es el creador. Puedes leerlo a lo largo de los Salmos. Lea, por ejemplo, el Salmo 102, un maravilloso testimonio de la identidad de Dios como creador. Lea Isaías 40, Isaías 42, Isaías 45. Hay muchos lugares en el Antiguo Testamento que hablan acerca de Dios como creador, por no decir nada acerca de Génesis 1 y 2. Marcos 13: 19 habla de Dios creando. Romanos 1: 25 habla de Dios como el creador.

A lo largo del Nuevo Testamento, se hace referencia a Dios como el creador. Entonces, claro, es el Señor Jesucristo mediante quien Dios hizo todo lo que él hizo como leemos aquí y en Hebreos capítulo 1.  La confesión positiva es que todas las cosas, por él fueron hecha. La confesión negativa en el mismo versículo es que sin él nada de lo que ha sido hecho fue hecho. Esa es la declaración negativa. Tiene la declaración positiva y la negativa. Nada. Ese es el griego. Literalmente en griego, ‘ni una cosa’. Ni una cosa existe que él no haya hecho. El creador de todo debe, necesariamente entonces, ser alguien que no fue creado. Si él no es parte de la creación, entonces él no fue creado, ¿no es cierto? Esto es necesario. Solo el Dios eterno no fue creado. Los judíos están de acuerdo con esto. Solo el Dios eterno no fue creado. Si Jesús es el creador de todo lo que es creado, entonces él también no fue creado y por lo tanto, él es el Dios eterno. Jesús es Dios. No puede escapar su deidad. Sin embargo, mientras que él es Dios, él es con Dios. Él es Dios, sin embargo, es distinto de Dios. Él es Dios, sin embargo, él es el medio a través de quien Dios crea, lo cual, de nuevo enfatiza su distinción. De nuevo, el argumento es simple , debido a que Dios, el Hijo, es el creador de todo lo que existe, él tienen que estar afuera de la creación y eso implica que él no fue creado. Él tiene que estar afuera del tiempo y eso sería ser eterno.

Ahora, esto también lleva otra conclusión, una conclusión muy obvia que se afirma al principio del versículo cuatro. En él estaba la vida. Él no recibió su vida de alguien. Él no recibió vida de alguien. Nadie le dio vida. En él estaba la vida. Ahora, esto comienza a llevarlo a lugares de los cuales no puede escapar. Comienza a pensar en Dios siendo eterno y siendo alguien que está eternamente vivo. No hubo nunca un momento en el que Dios no existiera. Eso es más de lo que su mente frágil puede recibir o la mía: la eternalidad de Dios. Pero, como una parte esencial de su eternalidad, como es evidenciada por su creación, estaba la vida. Él estaba vivo y él la fuente de la vida. Esa es una declaración tan profunda: en él estaba la vida. Y la palabra usada no es vios porque él no solo está hablando de vida biológica -la cual es una forma de vida- sino que la palabra es zoe, la cual tiene que ver con vida espiritual, el principio de vida, la realidad de la vida. Cuando un pequeño bebé llega al mundo, ese bebé tiene vida biológica y ese es el funcionamiento del cuerpo humano, pero hay otro tipo de vida que existe en ese bebe que no puede ser cuantificada, no puede ser encontrada y no puede ser ubicada y no puede ser ligada al ADN. Esa es vida espiritual. Esa es vida esencial que no es observable y esa es la vida que viene de Dios. Claro, como en si mismo, los componentes que crean la vida biológica a todo nivel, desde el animal más simple de una célula al ser más complejo, al ser humano, inclusive un ser más asombroso y complejo -la esfera sobrenatural de seres angelicales- Dios tiene el poder para todo ese tipo de vida, incluyendo y abarcando la realidad de la vida espiritual, y la vida espiritual dura por siempre. 

Entonces, en él está la vida biológica y la vida espiritual mediante la cual él puede crear el mundo físico, el cual morirá y mediante el cual él crea al ser eterno para que nunca muera. En él está la vida. Cuando está viendo al Señor Jesucristo, está usted viendo al que en si mismo es vida. Él dijo eso, ‘Yo soy el camino, la verdad’. ¿y qué? ‘La vida’. Él no puede ver a Cristo de ninguna otra manera. Esa es una declaración inmensa, una declaración inmensa. En él estaba la vida. Él es la realidad fundamental de todo lo que existe. Es en él que vivimos y somos y nos movemos, tenemos nuestra existencia. Todo lo que existe, existe porque tiene vida de él. En él estaba la vida. La gente viene con algún tipo de idea acerca de Jesús, diciendo que fue un ser creado, y aquí es a done debes llevarlos. Él no es el Jesús de las sectas; él no es el Jesús de la esfera de la teología de la liberación; él no es el Jesús de liberalismo; él es el Jesús quien es totalmente Dios, totalmente hombre, quien es el medio por quien todo existe.

Y no solo él es el medio por quien todo existe, sino que ______ dice que por su poder él sostiene o sustenta todas las cosas. Él no solo dio vida, sino que él sustenta a la vida. Él no solo creó, sino que él sustenta la creación por que en él estaba la vida. Y después Juan hace una maravillosa declaración, ‘Y la vida era la luz de los hombres’.  Y mientras que podrás distinguir entre luz y vida, no lo puedes hacer aquí. Lo que Juan está diciendo es que la vida es lo mismo que la luz de los hombres. Es la misma frase. La vida era la luz así como el verbo era Dios. Es la misma construcción griega y Juan está conectando la vida y la luz. El que era la vida se volvió la luz de los hombres. Esa es la razón por la que él encarno, ¿no es cierto? Esa es la razón por la que él vino al mundo, para brillar en las tinieblas, para revelar a Dios. La vida era la luz. Esa es una declaración de igualdad. Esa es una declaración paralela. La vida y la luz, en este caso, son lo mismo. Lo mismo. La luz es la revelación de la vida. Jesús dijo en Juan 8: 12: “Yo soy la luz del mundo.” ¿Verdad? “El que me sigue no andará en tinieblas.” Juan 8: 12: “Yo soy la luz del mundo.” Veremos eso cuando lleguemos a Juan 8. Es una declaración asombrosa.

Él es la vida manifiesta y la vida manifiesta es llamada luz, la metáfora de luz en contra de las tinieblas o lo caído. Jesús es la fuente de vida eterna. Él es la vida divina eterna. Manifiesta en el mundo como luz brillando en las tinieblas, en la oscuridad. Es impresionante y la luz del versículo 5 dice: “La luz en las tinieblas resplandece.” El versículo 9 dice: “Aquella luz verdadera que alumbra a todo hombre, venía a este mundo. En el mundo estaba y el mundo por él fue hecho, pero el mundo no le conoció. La luz brilla en las tinieblas y las tinieblas no lo comprendieron. Probablemente tienes una lectura allí al margen, en algunas versionas -no sé porqué no reemplazan esta comprender porque comprender es una palabra antigua en algunos idiomas. Para nosotros significa entender y eso no es lo que está diciendo el idioma original. Lo que realmente está diciendo, es que la oscuridad, las tinieblas, no katalambano. Katalambano es la manera más vívida de explicar que realmente lo que está diciendo es que vences. Golpeas y vences y dominas. Eso es lo que está diciendo y lo que está diciendo es que el que es la vida ha venido al mundo y es la luz del mundo y las tinieblas no lo pueden vencer, no lo pueden abrumar. ¿Ustedes saben eso? La oscuridad no puede vencer la luz. La luz siempre vence a la oscuridad. Entras a un lugar aislado que está totalmente oscuro, en un cuarto y -simplemente entras con una vela y la luz va a vencer a la oscuridad.

La vida de Dios, el eterno, la vida eterna Jesús, viene al mundo como luz y él alumbra al mundo y él continúa alumbrando al mundo. Y observa esto, la oscuridad no lo puede vencer. Las tinieblas no prevalecieron contra ella. ¿Cuáles son las tinieblas? ¿A qué se está refiriendo? Bueno, si va a Lucas 22: 53, Jesús venía a la cruz y dijo: “Esta es la hora de la potestad de las tinieblas.” Esta es la hora del poder de las tinieblas. Aquí es cuando el infierno va arrojar todo lo que tiene contra mí. Las tinieblas se refieren a satanás, los demonios y todo el complejo de las tinieblas, de la oscuridad. Este es el reino o la esfera, el dominio de las tinieblas. De eso está hablando. Las tinieblas demoniacas no pueden vencer la luz. Las tinieblas ha tratado de hacerlo. Satanás trató de destruir la línea mesiánica muchas veces. Satanás trató de matar a todos los bebés y atrapar al mesías en la matanza cuando Jesús solo era un niño. Los demonios estuvieron tras Jesús uno y otra y otra y otra vez. Trataron de vencerlo en toda manera posible. Satanás mismo viene a él en la tentación para tratar de que él se postre, de que él viole la palabra de Dios. Y Satanás hace todo lo que puede en el huerto, como ustedes saben, para que él fuera en la dirección opuesta al voluntad del Padre y al sacrificio de la cruz. Y Jesús, a lo largo de sus viajes, se encontró con demonios en donde quiere que iba, que andaban tras él, atacándolo todo el tiempo podríamos decirlo. Y debido a que la promesa de Dios de traer un redentor, o más bien, desde la promesa de Dios de que iba traer un redentor, Satanás ha hecho lo que él ha podido por extinguir la luz, la luz que ahora ha venido en Cristo. Pero las tinieblas, la oscuridad, todas las tinieblas demoniacas, todas las fuerzas del infierno, junto con su maldad humana que lo sigue, no puede tener éxito en extinguir la luz. La luz brilla. La luz todavía brilla.

Esta apertura del Evangelio de Juan es una declaración tan potente de la persona de Cristo y su impacto en el mundo. Las tinieblas demoniacas no pueden extinguir la luz y la luz está brillando en el mundo. Esta brillando en el mundo y ha estado brillando en el mundo durante mucho, mucho tiempo. Ha estado disponible a cualquiera que escuche, a cualquiera que oiga. Ustedes saben en Romanos capítulo 10 se nos recuerda del hecho que Dios le dice a Israel, ‘Todo el día he estirado mis manos a un pueblo desobediente y obstinado’. Todo el día he estirado mis manos a un pueblo desobediente. Deberían haber oído y creído. Versículo 18 nos dice en Romanos 10: “Seguro nunca han oído, ¿verdad?” Claro que sí. Su voz ha salido por toda la tierra y sus palabras hasta los fines del mundo. El mensaje de la luz ha salido a Israel hasta los fines de la tierra. Las tinieblas no pueden extinguir el mensaje, pero debe creerlo. Deben creerlo. La fe viene por el oír acerca de Cristo y creer.

Un último versículo, Juan 8: 24, Jesús dijo esto: “Por eso os dije que moriréis en vuestros pecados; porque si no creéis que yo soy, en vuestros pecados moriréis.” No debes morir en tus pecados, querido amigo que me escuchas. ‘No debes morir en tus pecados e ir al infierno eterno, pero en vuestros pecados moriréis a menos de que creáis que yo soy. Que soy el que es descrito aquí en esto primeros cinco versículos de apertura y probado en el resto de este impresionante Evangelio’. ¿Cree usted que Jesús es Dios en carne humana? Ese es el cimiento de la fe salvadora. Si usted no cree eso, en sus pecados morirá, sin ser perdonado y enfrentara el castigo total de esos pecados. Confíe en él y su sacrificio a favor de usted y sus pecados serán perdonados. El versículo 12 dice, más a todos los que le recibieron, a los que creen en su nombre, les dio el derecho, la potestad de ser llamados hijos de Dios. Si usted cree en su nombre. Su nombre significa quien es él en realidad.

Padre, te damos gracias de nuevo en esta mañana porque hemos podido reunirnos para adorar, adorarte a ti. Adorarte a ti o Cristo y a ti, Padre, y a ti Espíritu Santo. Levanta nuestras canciones de alabanza, himnos de alabanza y oraciones de petición, adoración, gratitud. Lo hemos venido a hacer. Hemos venido a levantar nuestras canciones de alabanza, himnos de alabanza y oraciones de petición, adoración, de gratitud. Estamos agradecidos porque hemos sido expuestos al texto impresionante, maravilloso, divino de las sagradas escrituras, que nos da la verdad más profunda y comprensible en un idioma que, inclusive, un niño podría entender. La simplicidad de esto, las pocas palabras, la claridad, la brevedad, el poder claro de su evidencia, estamos conscientes de que estamos abriendo un libro sobrenatural y no hecho por los esfuerzos de los hombres. Lo que dice es verdad. Lo que dice acerca de nuestro Señor es verdad acerca de él, que lo creamos con todos nuestros corazones para que creyendo tengamos vida en su nombre. Padre, te damos gracias por la gracia que se nos ha extendido a nosotros. Somos indignos. No merecemos ser parte de tu reino. No merecemos ser llamados tus hijos, tener la potestad, el derecho de ser hijos de Dios. Qué regalo tan impresionante, asombroso vivir en tu cielo eterno con todas sus glorias y gozo para siempre. Si esto es lo que le das al que cree en tu Hijo, oro Señor que tú lleves a cabo una obra de gracia salvadora en los corazones de muchos hoy, que se vuelvan de su pecado y se vuelvan a la única esperanza en el Señor Jesucristo. Gracias por la verdad clara que nos has dado. Expresamos nuestro amor y gratitud en su nombre. Amen.

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