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Muy bien. El Evangelio de Juan. Qué maravilloso lugar en el que nos encontramos en una época de oscuridad para brillar en la luz, ¿no es cierto? Se nos ha presentado al Señor Jesucristo en este Evangelio: Él es el Verbo, Él es la Vida, Él es la Luz; y como aprendimos en los primeros cuatro versículos, y en el quinto versículo se comenzó a explicar ese concepto de la ‘luz’. Y ahora llegamos hasta el versículo 13 la última vez, y vamos a retomar nuestro estudio en el versículo 14. Permítame leérselo: “14 Y aquel Verbo fue hecho carne, y habitó entre nosotros (y vimos su gloria, gloria como del unigénito del Padre), lleno de gracia y de verdad. 15 Juan dio testimonio de él, y clamó diciendo: Este es de quien yo decía: El que viene después de mí, es antes de mí; porque era primero que yo. 16 Porque de su plenitud tomamos todos, y gracia sobre gracia. 17 Pues la ley por medio de Moisés fue dada, pero la gracia y la verdad vinieron por medio de Jesucristo. 18 A Dios nadie le vio jamás; el unigénito Hijo, que está en el seno del Padre, él le ha dado a conocer”.

Juan abre su Evangelio con 18 versículos que podríamos llamar un prólogo, un prólogo. Este es Juan hablando en términos teológicos, comenzando en el versículo 19 él entra en la parte narrativa en la cual él comienza a contar la historia de la vida de Jesús en el mundo; y entre afirmaciones que Jesús hace, las obras que Él hace, y los milagros que Él lleva a cabo, y nos da la historia maravillosa hasta la cruz y la resurrección. Pero en el prólogo de apertura, él presenta su declaración de tesis, y la declaración en el prólogo de apertura es que Jesús es Dios en carne humana, que Él es el creador del universo que se ha vuelto parte de su creación; Él es el ser puro, eterno, que se ha vuelto hombre. Ese es el mensaje de Juan, que Jesús no es un hombre creado, que Él es Dios en carne humana, y eso, queridos amigos, es la doctrina más esencial en la fe cristiana; ahí está, y esa es la razón por la que ha habido, y continúan habiendo tantas herejías acerca de Jesucristo, acerca de la esencia o la naturaleza o la persona de Jesucristo; esta es la doctrina más importante en la fe cristiana; debe ser conocida, debe ser creída para que haya un escape del infierno y entre al cielo, que Jesús es Dios.

Resumida en cuatro palabras al principio del versículo 14: “Y aquel Verbo fue hecho carne”, esa es la verdad central del cristianismo, ese es el tema del Evangelio de Juan, ese es el tema del Evangelio de Juan, y esa es la convicción que se requiere de cualquier persona para que escape del infierno, entender que aquel Verbo fue hecho carne. Ahora, hemos ya aprendido en los primeros 13 versículos de apertura, que lo que eso está diciendo es que el Dios único, verdadero, eterno, se volvió humano; que el infinito se volvió finito, que el eterno entró al tiempo, que el omnipresente se volvió confinado o fue confinado al espacio de un  cuerpo humano, que el invisible se volvió visible; la verdadera iglesia de Jesucristo siempre ha creído eso, siempre ha proclamado eso, siempre ha demandado eso; cualquier otro concepto de Cristo es inaceptable, es una herejía condenadora.

Esta es la única perspectiva, el único concepto de Cristo, mediante el cual alguien puede escapar del infierno y entrar al cielo. Esta es la razón por la que Juan presenta de una manera tan detallada la deidad de Jesucristo, y él da su propósito en el capítulo 20 versículo 31 al final de su Evangelio, al decir en Juan 20:31: “Pero éstas se han escrito –esto es todo en el Evangelio hasta este punto– para que creáis que Jesús es el Cristo, el Hijo de Dios, y para que creyendo, tengáis vida en su nombre”. La única manera de tener vida eterna es creer en Él, creer en quién es Él en primer lugar, y lo que Él ha hecho. Entonces, en su prólogo de apertura, Juan habla de la naturaleza de Jesucristo, él lo presenta como el Verbo, esta es una metáfora que habla de Cristo como viniendo de Dios, como Dios revelándose a sí mismo, descubriéndose a sí mismo; y él dice: “En el principio era el Verbo”; en otras palabras, Él ya existía cuando todo eso comenzó. “Comenzó”, eso quiere decir que él es eterno. En el principio, antes de que todo comenzara, Él ya existía. Él era con Dios, lo cual significa que aunque era Dios, Él al mismo tiempo era distinto de Dios; Él era con Dios, y era con Dios, esto es trinitario: hay un Dios, sin embargo hay tres personas. Jesús es Dios, y al mismo tiempo Él es con Dios. La teología aquí es profunda.

Y en el principio cuando todo existió, todo lo que fue hecho, todo lo que existió, Él era el verbo ‘ser’, un ser puro, Él existió eternamente. Y para probar eso, todas las cosas, todo lo que existió, todas las cosas por Él fueron hechas, y sin Él nada de lo que ha sido hecho fue hecho, y eso es porque Él es vida, Él tiene vida en sí mismo, Él es creador; y el creador, cuyo ser eterno, dice el versículo 5: “Vino a la oscuridad de este mundo –a las tinieblas de este mundo– como una luz”, y así es como él presenta este increíble libro, así lo introduce; la llegada de la luz, la vida misma de Dios, el mismo Verbo de Dios vino al mundo. Ahora, creo que sería apropiado decir que Juan estaba obsesionado de manera legítima con esta gran doctrina esencial; y de nuevo, los animo a mantener en mente que cuando alguien habla de religión y llega Jesús, debes concentrarte en qué Jesús están hablando.

¿Están hablando del que es el Dios eterno? ¿El que es el creador? ¿Que existió de manera infinita para siempre? O, ¿están hablando de algún otro Jesús? Juan está obsesionado con esto. En la última década del primer siglo, en los noventas, él escribió su Evangelio, y él también escribió tres epístolas; y simplemente para mostrarles cómo estaba esto tanto en su corazón, pasen a 1ª de Juan por un momento. 1ª de Juan. Y Juan comienza esta pequeña epístola, él está escribiendo esta epístola, creyentes, para identificarles las marcas de la verdadera salvación, y escuchen cómo comienza. Él comienza realmente de una manera muy parecida en la que comenzó su Evangelio, diciendo: “Lo que era desde el principio…”, esto es Cristo, quien cuando el principio comenzó él ya existía porque Él es eterno.

1 Lo que era desde el principio, lo que hemos oído, y lo que hemos visto con nuestros ojos, lo que hemos contemplado, y palparon nuestras manos tocante al Verbo de vida 2 (porque la vida fue manifestada […]”, ahí está, palabras paralelas; el Verbo eterno, la Vida misma, manifestada a sí misma en el mundo, Juan dijo: “Y lo vimos con nuestros propios ojos, y lo vimos y oímos, y lo tocamos con nuestras manos”, y dice en el versículo 2: “[…] hemos visto, la hemos visto y testificamos, y os anunciamos LA VIDA ETERNA […]”, y podrías poner esto con letras mayúsculas ‘LA VIDA ETERNA’, significando aquí el Hijo de Dios, y continúa: “[…] la cual estaba con el Padre, y se nos manifestó); 3 lo que hemos visto y oído, eso os anunciamos […]”; él no puede superar esto, Juan está absolutamente impresionado por el hecho de que él ha oído, él ha visto, él ha oído, él ha visto profundamente el rostro de – y ha tocado al creador del universo en forma humana; y creo que esto sería algo por lo que deberías estar obsesionado, ahí es en donde se encuentra Juan.

3 Y lo que hemos visto y oído, y tocado, les declaramos, –versículo 3– para que también vosotros tengáis comunión con nosotros; –esto es para que entren al reino creyendo en Él– y nuestra comunión verdaderamente es con el Padre, y con su Hijo Jesucristo. 4 Estas cosas os escribimos, para que vuestro gozo sea cumplido”, porque el gozo completo solo puede encontrarse en conocerlo. Y realmente Juan nunca superó esto. ¿Te preguntas por qué Juan se refiere a sí mismo en su Evangelio, no por su nombre, sino se llama a sí mismo el ‘discípulo a quien Jesús amaba’, o el discípulo que se acostó, o se apoyó, o reposó en Jesús? Porque él nunca, nunca pudo dejar de contemplar la realidad de que Éste, el Dios eterno, el Creador, el Dios verdadero en carne humana, en forma humana, “Y Él me ama, y Él camina conmigo, y Él habla conmigo, y lo toco, y tengo comunión con Él, y no puedo superar esto, no puedo dejar esto”, esta es la obsesión de sus escritos.

En el capítulo 2 de 1ª de Juan, ahí en el versículo 22, él dice: “22 ¿Quién es el mentiroso, sino el que niega que Jesús es el Cristo? Este es anticristo, el que niega al Padre y al Hijo. 23 Todo aquel que niega al Hijo, tampoco tiene al Padre. El que confiesa al Hijo, tiene también al Padre. 24 Lo que habéis oído desde el principio, permanezca en vosotros. Si lo que habéis oído desde el principio permanece en vosotros, también vosotros permaneceréis en el Hijo y en el Padre”. De nuevo, él regresa a este punto: “Si usted distorsiona la realidad de quién es Cristo, usted se va a aislar, se va a apartar de Dios”; esto es algo muy, muy serio para Juan. Ahí en el capítulo 4: Amados, no creáis a todo espíritu, no crean toda declaración, todo maestro, todo espíritu detrás de todo maestro; prueben los espíritus, vean si son de Dios, vean si son de Dios, porque muchos falsos profetas han salido por el mundo”. ¿Cómo sabe usted cuando alguien es un falso profeta? “En esto conoced el Espíritu de Dios”, este es el espíritu que está atrás, el verdadero Espíritu.

Todo espíritu que confiese que Jesucristo ha venido en carne es de Dios; aquellos que afirman la deidad y humanidad de Jesucristo son de Dios; y todo espíritu que no confiesa que Jesucristo ha venido en carne, no es de Dios, y este es el espíritu del anticristo, el cual vosotros habéis oído que viene, y que ahora ya está en el mundo. Juan es absolutamente claro en afirmar que el concepto de Jesucristo es determinante, determinante. Ahí en el versículo 12 del mismo capítulo: “12 Nadie ha visto jamás a Dios. Si nos amamos unos a otros, Dios permanece en nosotros, y su amor se ha perfeccionado en nosotros. 13 En esto conocemos que permanecemos en él, y él en nosotros, en que nos ha dado de su Espíritu. 14 Y nosotros hemos visto y testificamos que el Padre ha enviado al Hijo, el Salvador del mundo. 15 Todo aquel que confiese que Jesús es el Hijo de Dios, Dios permanece en él, y él en Dios”. Si distorsiona la deidad de Jesucristo, no estás en el reino de Dios; si distorsiona la deidad de Jesucristo, no estás en el reino de Dios. Capítulo 5, no ha terminado: “1 Todo aquel que cree que Jesús es el Cristo, es nacido de Dios –eso es simple–; y todo aquel que ama al que engendró, ama también al que ha sido engendrado por él”.

Entonces, todo aquel que cree que Jesús es el Cristo, es nacido de Dios. Versículo 4: “Porque Porque todo lo que es nacido de Dios vence al mundo; y esta es la victoria que ha vencido al mundo, nuestra fe. 5 ¿Quién es el que vence al mundo, sino el que cree que Jesús es el Hijo de Dios?”. Y finalmente, en el versículo 20: “Pero sabemos que el Hijo de Dios ha venido –lo hemos visto, lo hemos oído, lo hemos tocado– y nos ha dado entendimiento para conocer al que es verdadero; y estamos en el verdadero, en su Hijo Jesucristo. Este es el verdadero Dios, y la vida eterna”. En la segunda carta, después de la primera epístola, ahí en el versículo 7 él dice: “Porque muchos engañadores han salido por el mundo, que no confiesan que Jesucristo ha venido en carne. Quien esto hace es el engañador y el anticristo”. Versículo 9: “Cualquiera que se extravía, y no persevera en la doctrina de Cristo, no tiene a Dios; el que persevera en la doctrina de Cristo, ése sí tiene al Padre y al Hijo. 10 Si alguno viene a vosotros, y no trae esta doctrina, no lo recibáis en casa, ni le digáis: ¡Bienvenido! 11 Porque el que le dice: ¡Bienvenido! Participa en sus malas obras”.

Todo tiene que ver con Cristo, y quién es Cristo. Ahora, con eso en mente, podemos regresar al primer capítulo del Evangelio de Juan. Es, por lo tanto, algo que no es sorprendente que todas las doctrinas cristianas, de todas las doctrinas cristianas que hay, no hay una doctrina que ha sido más atacada, y ha sido más afrentada, que la verdad con respecto a la encarnación de Jesucristo; ha habido todo tipo de jesuses, todo tipo de cristos ofrecidos al mundo, y en el futuro se nos advierte que conforme nos acercamos a la venida de Cristo, los falsos cristos se multiplicarán, los falsos jesuses se multiplicarán, y tendremos que ejercer discernimiento para saber si la gente está hablando del Cristo verdadero. Dicho de otra manera, es tan condenador creer en el Jesús equivocado, como lo es creer en ningún Jesús. Creer en el Jesús equivocado te condena tanto al infierno, como te condena a creer que eres salvado por una roca, o alguna religión animista; no puede ser salvado al creer en algo equivocado acerca de Cristo; usted debe creer en su deidad y humanidad, y esa es la razón por la que Juan está siendo tan fuerte en este punto. Ahora, en los versículos 14 al 18 llegamos al crescendo, al clímax; “Y aquel Verbo fue hecho carne”, el Verbo fue hecho carne. El ‘Verbo’ significando o refiriéndose al Hijo de Dios pre-encarnado, cuyo ser eterno se volvió carne, ‘sarx’; algunas veces la palabra ‘carne’ es usada en un sentido moral, obras de la carne, como en Romanos 8, Gálatas 5, pero algunas veces es usada en un sentido físico, y esa es la manera en la que es usada aquí. Romanos 1:3 dice que Jesús fue el hijo de David según la carne, hablando en términos humanos.

Entonces, algunas veces tiene un componente moral, y otras veces simplemente está hablando de un componente físico, y ese es el caso aquí. El Verbo eterno se volvió humano, eso es lo que significa, el Verbo eterno se volvió humano. Entonces, tienes al Dios hombre, el Dios eterno quien es ser eterno puro, y no se convirtió en absoluto como sus creaturas lo son; se convierte en parte de su creación. Dios y hombre son unidos en una persona para que nunca vuelvan a ser separados, escuche eso, son unidos en una persona para que nunca vuelvan a ser separados; sin embargo, nunca confundidos y nunca mezclados. Su naturaleza humana no vence su naturaleza divina, y su naturaleza divina no vence su naturaleza humana; ambas son perfectas, y distintas, e indivisibles, y, sin embargo, no están mezcladas ni confundidas.

La deidad de Cristo no es disminuida por su humanidad, ni su humanidad es vencida por su deidad. Y quizás puedo ilustrar esto diciendo lo siguiente: Cuando usted vea a Cristo en el cielo, Él será exactamente el mismo Dios hombre que lo fue cuando caminó en la tierra, en la forma post-resurrección del cuerpo que los discípulos vieron cuando pasaron 40 días con Él, Él es el mismo Cristo; Él no se convierte en una especie de neblina flotante en el cielo, como algunas de estas personas tontas dicen que han tomado viajes falsos al cielo, y después inventan cosas; Él es exactamente quién es, Él será el mismo que estuvo en la tierra, totalmente hombre, totalmente Dios, de la misma manera que Él caminó en la tierra. Y permítame dar un paso más hacia adelante: su humanidad no es la humanidad de Adán antes de su caída, Él no tiene una humanidad pre-caída; algunas personas creen eso, sí, que Él es completamente hombre, pero Él es completamente hombre en el sentido de lo fue Adán antes de la caída; eso no es verdad, Él es completamente hombre en el sentido de que Adán fue hombre después de la caída.

¿Cómo sabemos eso? Porque Él vivió, y creció y murió, y ese es un factor de una condición caída. Además, si Él no hubiera vivido en la forma de ‘el hombre’ después de la caída, Él no hubiera tenido la capacidad de entender nuestras debilidades, y nuestras propensidades a pecar y ser tentado en todo según nuestra semejanza, y hubiera salido como un sumo sacerdote misericordioso compasivo. Entonces, Él es verdaderamente humano en el sentido que somos humanos en la esfera post-caída, con una excepción: sin pecado, Él no tiene pecado. Santo, inocente, sin mancha, separado de los pecadores, sin pecado para siempre. 2ª de Corintios 5: “No conoció pecado”. Entonces, Juan dice: “Este Dios hombre, el Verbo fue hecho carne”; y después él dice: “Y habitó entre nosotros”, habitó entre nosotros. ‘Skē·no’, quiere decir ‘levantar tu tienda’; Él trajo su tienda a nosotros, y acampó en nuestro mundo, durante 33 años Él vivió en nuestro mundo; Él tomó la forma de un hombre, vino, se volvió uno de nosotros (Hebreos 2, Filipenses 2), creció en sabiduría, estatura, favor con Dios y los hombres, no puede negar eso. Eso es 1ª de Juan, se los acabo de leer en el 4:2-3.

Si niegas que Jesús vino en la carne, que el Hijo de Dios fue un hombre real, entonces eso es una herejía y no conoces a Dios. Dios en forma humana moró, habitó con nosotros. ¿Cómo supimos que Él era Dios? Juan nos da tres declaraciones muy importantes, y están ligadas a tres palabras, es evidencia clara de que éste es Dios. Primera palabra: Gloria; segunda palabra: Gracia; tercera palabra: Dios. Y vamos a ver esto brevemente. Sé que están familiarizados con esto. De regreso allí al versículo 14. Primer punto: el Cristo encarnado despliega gloria divina, el Cristo encarnado despliega gloria divina. En el versículo 14 Juan dice: “Y vimos su gloria, vimos su gloria”, y era gloria, gloria como de, o que pertenece al ‘monogenes’ del Padre, ‘monogenes’. “Y estaba lleno de gracia y de verdad. Vimos su gloria”. ¿Qué es gloria? ¿Qué significa eso? Tiene que regresar al Antiguo Testamento para entender eso realmente; la gloria de Dios es intrínseca a su naturaleza, es quién es Él, es la suma de sus atributos.

Tome todos los atributos de Dios y puede enlistarlos, todos los atributos de Dios en complejidad perfecta son su gloria, su gloria intrínseca innata, su gloria intrínseca innata, todos sus atributos. Pero después también está su gloria manifiesta, y Él manifiesta su gloria simbólicamente y en realidad. Permítame explicarle lo que quiero decir. Moisés, en Éxodo 33 dice: “Muéstrame tu gloria. Y quiero ver tu gloria”, y el Señor dice: “Muy bien, te voy a mostrar mi gloria. Pero tengo que advertirte que no te la puedo mostrar de manera total, no te la puedo mostrar completamente porque ningún hombre puede ver mi rostro, y vivir”. Y entonces, el Señor dijo: “He aquí un lugar junto a mí, tú estarás sobre la peña. Y cuando pase mi gloria, yo te pondré en una hendidura de la peña, y te cubriré con mi mano hasta que haya pasado, después apartaré mi mano, y verás mis espaldas mas no se verá mi rostro; porque si ves mi gloria plena, serías incinerado en un milisegundo”. ¿Qué tipo de gloria es esta? ¿Qué es esto? Esta es la naturaleza de Dios, la esencia de Dios, esto es el complejo eterno de todo lo que Él es, la manifestación gloriosa de Dios en luz refulgente, manifiesta en luz refulgente.

Creo que esto es algo de lo que Adán y Eva vieron cuando caminaron y hablaron con Dios en el huerto, porque Dios es invisible, Él es llamado repetidamente el ‘Dios invisible’; entonces, ¿qué vieron? Ellos caminaron con la ‘shekiná’, ellos caminaron con la presencia de Dios manifiesta en luz hasta cierto punto; y quizá pudieron haber absorbido más de su gloria, debido a que no eran personas caídas; y una vez que cayeron, tuvieron que ser expulsados porque ya no podían ver su gloria o tener comunión con Él. Entonces, Moisés dice: “Muéstrame tu gloria”, y Dios dice: “Te voy a dejar ver solo mis espaldas, –la parte de atrás, el resplandor por así decirlo– te voy a dejar que veas las orillas, o de lo contrario serás incinerado en un milisegundo”, esa es la majestad y gloria poderosa de Dios, que nos destruirían porque somos pecadores.

Y después, la gloria es definida; Moisés dice: “Muéstrame tu gloria”, y Él dijo: “Muy bien”, y Dios se la mostró, versículo 19: “[…] haré pasar todo mi bien delante de tu rostro, y proclamaré el nombre de Jehová delante de ti; […]”, esto es: “Delante de ti voy a proclamar mis atributos, voy a mostrar gracia a ti, voy a mostrarte compasión”, y después en el versículo 6 del siguiente capítulo, pasando Jehová, pasando el Señor delante de él, en el versículo 5: “Y el Señor descendió en la nube, y estuvo allí con él, proclamando el nombre de Jehová”; esta luz refulgente, brillante, y el Señor comienza a describir su gloria; versículo 6: “6 Y pasando Jehová por delante de él, proclamó: ¡Jehová! ! ¡Jehová! Fuerte, misericordioso y piadoso; tardo para la ira, y grande en misericordia y verdad; 7 que guarda misericordia a millares, que perdona la iniquidad, la rebelión y el pecado […]”, etcétera. La gloria de Dios es el complejo de todos sus atributos, y algunas veces fue manifiesta en luz refulgente.

Más adelante, cuando los hijos de Israel estaban caminando en el desierto, ustedes recuerdan que Dios los guió mediante una columna ardiente de noche, y cuando el tabernáculo fue construido en Éxodo 40, la gloria de Dios descendió al tabernáculo; y cuando el templo fue construido (1ª de Reyes 8:11), la gloria de Dios descendió al templo. Entonces, la gloria de Dios se refiere a sus atributos; pero, con frecuencia, se manifiesta de manera visible en el Antiguo Testamento como ‘luz’. En el futuro, (Mateo 24, Mateo 25) Jesús regresa y dice en esos dos capítulos (capítulo 24: 29-30, capítulo 25: 31) que Él regresará en gran gloria, y la ‘shekiná’ estará de regreso. Apocalipsis dice que la gente va a pedirle a las rocas y a los montes que los escondan del rostro de la gloria, el cielo se va a oscurecer, la luna y el sol no darán su luz, y en la oscuridad vendrá esta presencia ‘shekiná’ refulgente de Jesucristo; de nuevo, la manifestación de los atributos de Dios en ‘luz’. Entonces, eso había sucedido en el pasado, y en el futuro sucederá de nuevo, y mientras tanto la gloria viene a la tierra en Jesús. Muy bien.

Y en una ocasión Mateo –Lucas también lo registra– subieron al monte Pedro, Jacobo y Juan, ¿recuerdan?, y el Señor se quitó –por así decirlo– por un momento su carne, ¿y qué es lo que vieron?, vieron su gloria, y fue algo que los cegó tanto que cayeron como hombres muertos bajo el asombro, bajo el mero asombro, y la fuerza de esta luz refulgente, y aunque estaba velada hasta cierto punto, de lo contrario se habrían quemado. Y Pedro escribe: “Cuando estuvimos en el monte santo, vimos su gloria, vimos su gloria”; regresemos ahora cuando Juan dice: “Y vimos su gloria, vimos su gloria”. Él podría referirse a que vieron la luz, la ‘shekiná’, la luz refulgente, porque Juan estuvo allí en ese monte, ciertamente podría referirse a eso; y esto fue escrito mucho tiempo después de que eso sucedió, entonces él hubiera recordado esa experiencia, como también Pedro la recordó; pero es más que eso.

Cuando Juan dice: “Vimos su gloria”, él no solo está hablando de la representación de esa gloria en luz, él está hablando de la realidad de sus atributos, los cuales fueron manifiestos a lo largo del ministerio en la vida de Cristo. Juan podría decirlo de esta manera: “Vimos su amor, vimos su misericordia, vimos su sabiduría, vimos su conocimiento, vimos su poder, vimos su justicia, vimos su santidad, vimos su compasión, vimos su omnipotencia, vimos su omnisciencia, vimos su enojo, vimos su ira, vimos su bondad, vimos su paciencia, lo vimos todo. Vimos todas esas cosas que el Señor enlistó allá atrás en Éxodo 33 y 34, y vimos la luz, y vimos la luz. Vimos su gloria. No cuestionamos que este es Dios, ¿no es cierto? Vimos la luz manifiesta que simboliza su gloria, y vimos los atributos que constituyen su gloria, lo vimos todo, lo vimos todo. Vimos una representación visible de su gloria, y vimos la representación invisible de esa gloria en su vida”.

Vamos a descubrir en Juan 2, cuando vayamos a una boda junto con Jesús, que Él hizo un milagro ahí. Y en el versículo 11 de Juan 2, dice: “Este principio de señales hizo Jesús en Caná de Galilea, y manifestó su gloria […]”; Él no retrajo –por así decirlo– su carne como lo hizo en la transfiguración, sino que Él manifestó la gloria de su poder al crear vino de la nada. Entonces, Juan dice: “Miren, vimos su gloria. Sí, en el monte santo, gloria visible; pero sí, vimos esa gloria invisible en la operación de sus atributos”. Entonces, cuando le preguntas a Juan si Jesús es Dios, el Dios hombre, Dios en carne humana, Juan te va a decir: “Sí, sí es, porque vimos su gloria”. En segundo lugar, Juan le va a decir que la encarnación de Cristo da su gracia, da su gracia. Al final del versículo 14: “Lleno de gracia y de verdad”; no a medias, no fracciones, no incompleto, sino lleno de gracia y verdad, gracia y verdad están juntas en este pasaje, necesitan estar juntas, necesitan estar juntas porque la única manera en la que puede usted experimentar gracia es al creer, ¿qué?, la verdad. Van juntas, van juntas. Y entonces, Juan dice: “Hemos experimentado quién es Él, y de manera intrínseca; Él es el ‘monogenes’ del Padre, ese es su ser esencial. También hemos experimentado su gloria, a través de su gracia y verdad, manifestadas en sus obras y palabras y vida”.

Y después, Juan llama a su amigo Juan el Bautista, lo llamaremos Juan A y Juan B. Juan el Apóstol llama a Juan el Bautista y dice: “Juan dio testimonio de Él, y clamó diciendo: Éste es de quien yo decía: ‘El que viene después de mí, es antes de mí, porque era primero que yo’”. ¿Cómo puede alguien que viene después de mí, existir antes de mí? Juan dice que: “Él vino después de mí, Él nació después de mí”. Elizabeth estaba embarazada con Juan el Bautista antes de que María estuviera embarazada y esperando a Jesús; Juan nació primero, y Juan dice: “El que nació después de mí, fue antes de mí, Él existió antes de mí”; de nuevo, este es ser eterno puro. Entonces, Juan el Apóstol toma algo del testimonio de Juan el Bautista. ¿Por qué cree usted que hace eso? ¿Es eso necesario? Es necesario si usted es judío y cree en Deuteronomio, que todo tiene que ser confirmado por la boca de dos o tres testigos, ¿por qué no? Era Juan el Bautista.

Este lenguaje aquí, los verbos aquí, indican que éste fue el patrón constante de Juan; esto es lo que él siempre estaba diciendo: “El que viene detrás de mí, el que viene después de mí, es antes de mí, tiene un rango más alto que yo, porque Él existió antes de mí”. ¿Cómo podría alguien que viene después de mí haber existido antes de mí, a menos de que él es eterno? Entonces, el testimonio de Juan A, el Apóstol, Juan B, el Bautista, unidos, juntos, declaran que Jesús es la gloria divina, que Jesús es la gloria divina, Dios divino en despliegue. Número dos: El Cristo encarnado da gracia. “Porque de su plenitud tomamos todos, y gracia sobre gracia, pues la ley por medio de Moisés fue dada, pero la gracia y la verdad vinieron por medio de Jesucristo”. Estamos tan contentos de ser librados de la ley, ¿no es cierto?, y trajo gracia, y la gracia vino a través de Cristo; entonces, Él despliega su gloria, da gracia, esta es la evidencia de su deidad; Él está lleno de gracia y verdad, Él está lleno.

En el versículo 16: “Y de su plenitud tomamos todos […]”, y después lo ilustra diciendo en el griego: “[…] gracia tras gracia”, gracia en el lugar de gracia; eso es lo que es, es simplemente un almacén interminable que nunca se acaba de gracia sobre gracia sobre gracia. Me encanta que la preposición después de gracia tras gracia, tras gracia, después de que esta gracia es movida, hay más gracia que llena el vacío, nunca se disminuye la gracia. Hemos recibido la plenitud de la gracia que Él posee, gracia en el lugar de la gracia, y en el lugar de la gracia hay gracia, y en el lugar de la gracia hay gracia. Romanos 5, Pablo dice: “En esta gracia permanecemos, vivimos, aquí es donde existimos”. La gracia viene constantemente a nosotros porque hemos creído la verdad del Evangelio, y no recibimos una pequeña cantidad de gracia. Usted recuerda, el Apóstol Pablo estaba preocupado por su aguijón en la carne, y nuestro Señor dijo: “Bástate mi gracia”, ¿verdad? “Bástate mi gracia”; es una reserva que nunca, nunca se acaba.

Leemos en Hebreos: “Acercaos al trono de la gracia”; esta reserva nunca disminuye, siempre hay gracia para toda necesidad que jamás tenga usted. Juan dice: “¿Cómo sabemos que Él es Dios? Porque estamos viviendo en esta esfera de la gracia, que continúa siendo derramada y derramada, y derramada en nosotros, en nuestras vidas; y todo lo que conocíamos bajo la ley eran amenazas, y advertencias, y muerte, y juicio; y viene Cristo, y es gracia en el lugar de la gracia, y en el lugar de la gracia”. Y al final del versículo 17: “[…] la gracia y la verdad vinieron por medio de Jesucristo”. ¿Prometido en el Antiguo Testamento? Sí, prometido en el Antiguo Testamento. ¿Activado en el Antiguo Testamento? Seguro. Noé halló gracia a los ojos de Jehová, del Señor; gracia a lo largo del Antiguo Testamento. Toda persona jamás salvada en la historia del mundo ha sido salvada por la gracia de Dios; pero la gracia no vino – no había venido, no había sido cumplida de manera plena hasta que Cristo vino y pagó su paga en la cruz. La palabra ‘vinieron’ aquí es ‘egeneto’, viene del verbo ‘ginomai’, convertirse, y significa ‘fue, existió’.

Podríamos leerlo de esa manera: “La gracia y la verdad ‘fueron’ a través de Jesucristo”. Bueno, dice usted: “Si solo vinieron – si solo existieron a través de Jesucristo, entonces, ¿hubo gracia antes de Jesucristo?”, sí, Dios, quien sabía que el Cordero fue inmolado desde la fundación del mundo, estaba aplicando la gracia que aún no había sido validada; y la gracia que Cristo exhibió y compró en la cruz, se extendió de tal manera atrás, como se extiende hacia adelante. La gracia que Cristo mostró, y compró en la cruz, se extiende tanto hacia atrás como hacia adelante. Juan dice: “Éste no es un hombre ordinario. La verdad del Evangelio nos dice que este es el Señor Jesucristo, el Hijo del Dios viviente, el Dios hombre, totalmente Dios, totalmente hombre. Lo vemos, lo hemos experimentado, lo hemos tocado, lo hemos oído; Él desplegó gracia, y dio gloria”. Un punto final. El Cristo encarnado define a Dios, Él define a Dios; Él despliega gloria, da gracia y define a Dios. Me encanta el versículo 18: “A Dios nadie le vio jamás”, ¿por qué? Él es invisible. Hay ocasiones en las que Dios ha aparecido como humo y fuego, y cosas así, pero Él no tiene forma. A Dios nadie le vio jamás; no obstante, el ‘monogenes’, el unigénito Hijo, el Encarnado, el que está en el seno del Padre; ‘seno’ realmente es una palabra anticuada, permítame decirle lo que significa. Es usada, de hecho, en el libro de los Hechos, es usada en el libro de los Hechos para referirse a una bahía, a una bolsa, a un contenedor, a un compartimiento; es una palabra para doblar el material. Si por ejemplo, usted toma mucho material y lo apila, y tenía varios dobleces, ese sería la palabra usada; para referirse también a una bolsa muy apretada, muy pequeña.

Entonces, lo que él está diciendo es que el ‘monogenes’, quien está pegado, quien está íntimamente cerca de la presencia misma de Dios –es un retrato hermoso–, quien está doblado en Dios, Él lo ha explicado, Él le ha dado a conocer; su última declaración: “Él le ha dado a conocer”, realmente es poderosa. ¿No le gustaría que alguien le explicara a usted quién es Dios? Cuando alguien le dice: “¿Cómo explicarías a Dios?”, ¿a dónde irías? Bueno, irías a este versículo, y dirías: “Mira a Jesucristo, observa a Jesucristo, Él explica a Dios”. Por cierto, la palabra ‘dado a conocer’ es una palabra interesante esa frase, es la palabra ‘exegeomai’, de la cual obtenemos la palabra ‘exegeta’; usamos esa palabra mucho en el seminario, porque le enseñamos a la gente a hacer exégesis, cómo hacer una exégesis de las Escrituras. ¿Qué significa eso? Significa explicar, interpretar, dar el significado. Jesús hace una exégesis de Dios.

Entonces, ¿quiere saber algo acerca de Dios? Jesús define a Dios; Él despliega gloria, Él da gracia, y Él define a Dios. Entonces, no venga conmigo con algún tipo de pensamiento absurdo acerca de que Jesús es un hombre amable, un buen maestro, un líder religioso noble, eso no es una opción; Él es Dios, Él es Dios. Y si usted va a creer eso, si usted cree eso y lo recibe, “a los que le recibieron –¿verdad?, versículo 12– les dio potestad, les dio el derecho de ser hechos hijos de Dios, a los que creen en su nombre”. Para ser hijo de Dios, usted tiene que creer en su nombre; para creer en su nombre, usted debe creer que Él es quien es Él.

Padre, de nuevo estamos agradecidos por lo claro, y sin embargo, lo profundo que es tu Palabra; y te agradecemos por el tesoro que cada versículo, cada frase es para nosotros. Nos sentimos como que hemos avanzado demasiado rápido; podríamos pasar un año en ese pasaje únicamente. Vamos a tener que confiar en tu Espíritu Santo, que Él nos dé entendimiento en estas verdades conforme regresamos y meditamos, y meditamos en estas ricas verdades; y lo que es más importante Señor, oro por los que aún no han confesado a Jesús como Señor y Salvador, que todavía no han llegado a conocer al Dios hombre que murió en la cruz para pagar la paga, o el castigo de sus pecados, y resucitó para proveer vida eterna. Que esos corazones sean abiertos hoy, que ellos crean, y que no se vayan sin que hayan simplemente oído esto predicado, y se vayan en una desobediencia rebelde y hagan a un lado la oportunidad de encontrar descanso eterno; que ellos entren al descanso que se encuentra solo a través de la fe en Cristo. Oramos en su nombre. Amén.

Para más información sobre los mensajes y libros del pastor John MacArthur, y de los derechos legales de los mismos, puede acceder a la página en gracia.org.

 

 

 

 

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