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Abra su Biblia en el capítulo 15 del Evangelio de Juan. Juan capítulo 15. Este sería nuestro tercer mensaje en los once versículos de apertura de este capítulo. Ciertamente sería posible ir más rápido de lo que vamos, pero este es un texto elemental y definitivo. Sé que muchos de ustedes han estado en nuestra iglesia por mucho tiempo, han caminado con el Señor mucho tiempo, conocen las Escrituras, pero para creyentes nuevos, para aquellos que acaban de llegar a conocer a Cristo, que están comenzando a entender las Escrituras, y para aquellos que quizás por fuera están viendo y diciendo, ‘estoy tratando de entender lo que es cristianismo’, esta es una porción critica de las Escrituras.

Entonces, he reducido la velocidad del tren, aquí un poco en el capítulo 15, porque quiero que entienda esto. Este es un capitulo definitivo, particularmente estos once versículos de apertura. Y simplemente para recordarle en donde estamos, llegamos a Juan 13, llegamos a la Pascua el jueves por la noche de la semana de la Pasión, y claro Cristo es crucificado el viernes. Entonces, esta es la última noche antes de su crucifixión y él celebra la Pascua con los doce discípulos. Y en esa comida de Pascua, la cual se estira hasta horas más tardes de esa misma noche, y durante una caminata subsecuente después que dejaron el aposento alto y se dirigieron al jardín, en donde sería llamados a orar con él, y donde el seria arrestado y llevado a un juicio falso y crucificado al día siguiente. Todas esas horas que el pasó con esos hombres fueron horas críticas para él, para que depositara promesas en ellos.

Del 13 al 16 del Evangelio de Juan, es el relato compuesto de todo lo que él les prometió, y para nosotros también. No hay nada como esto en las Escrituras. Es el legado más rico, maravilloso de Jesús a su propio pueblo amado. Pero hubo en esa noche, una realidad sobresaliente de la presencia de un discípulo falso, un hipócrita, quien aún no había sido descubierto por los otros once discípulos. El Señor siempre había sabido acerca de Judas, pero los otros no. De hecho, no había razones aparentes dadas por Judas ni en su lenguaje ni en su conducta, que les indicara a ellos que él era falso, que él era un desertor y un apostata, y se alejaría y traicionaría a Jesús. No había razones obvias para creer que él era una herramienta de Satanás, que Satanás de hecho, entraría en él, y saldría para perpetrar la venta del Salvador. Él estaba bien incrustado entre los otros once.  

Y cuando nuestro Señor dijo, “uno de ustedes me traicionará”, todos tuvieron la tendencia de pensar aún más de que serían ellos, que él. Pero conforme esta noche avanza, el drama de Judas, claro, se desarrolla. Conforme usted comienza en esta sección, regrese al capítulo 13 por un momento. En esa noche de jueves, antes de celebrar la fiesta de la Pascua, Jesús sabiendo que su hora, la hora de su muerte había llegado, que el partiría de este mundo al Padre, habiendo amado a los suyos que estaban en el mundo, él los amó hasta el máximo. Y él expresa ese amor en el legado de promesas que él les da, en estos capítulos subsecuentes a lo largo de estos capítulos, hasta el capítulo 16, y después en la oración al Padre en el 17, en la cual él le pide al Padre que cumpla todas las promesas.

Este es un conjunto increíble de promesas, producidas a partir del amor de Cristo por los suyos. Pero inmediatamente en el versículo 2 leemos, “durante la cena, el diablo, habiendo ya puesto en el corazón de Judas Iscariote, el hijo de Simón, traicionarlo”. Estamos apenas a un versículo de haber entrado en esta noche increíble y conocemos a Judas. Pedro le pregunta al Señor, en una pregunta en el versículo 9 acerca de limpieza, Jesús le dijo, versículo 10, “él que ha sido lavado solo necesita lavar sus pies, pero está completamente limpio. Ya vosotros estáis limpios, pero no todos vosotros”, porque él sabía él que le iba a traicionar. Por esta razón él dijo, “no todos ustedes están limpios”.

Ahí en el versículo 17, él dijo, “si conocéis estas cosas, son bienaventurados si las hacen. No hablo de todos vosotros, conozco a los que he escogido, pero esto es para que la Escritura se cumpla. El que come mi pan, ha levantado su talón en contra de mí”. Y de nuevo, él se refiere a Judas, el traidor. Ahí en el versículo 26, nuestro Señor respondió a la pregunta, ¿quién es este traidor?, “este es a quien entregue el pan mojado”. Entonces, “después de que él había mojado el pan, él lo tomó y se lo dio a Judas, el hijo de Simón Iscariote, después del pan Satanás entonces entró en él. Por tanto, Jesús le dijo, lo que vas a hacer hazlo pronto”. Versículo 30, “él recibió el pan, salió inmediatamente y era la noche”.

Este es el trasfondo del capítulo 15. Entonces, veamos los once versículos de apertura del capítulo 15. Y usted verá en lo que nuestro Señor dice aquí, dos tipos de pámpanos, dos tipos de discípulos. Aquellos que permanecen y dan fruto, y aquellos que se van y son quemados. Y en el trasfondo, está Judas. Nuestro Señor dice, “Yo soy la vid verdadera y mi Padre es el labrador. Todo pámpano que en mí no lleva fruto, lo quitará. Y todo aquel que lleva fruto lo limpiará para que lleve más fruto. Ya vosotros estáis limpios por la palabra que os he hablado”. Él puede decir eso, por cierto, porque Judas ya se había ido. Los once que quedaban estaban limpios.

Y después él los instruye, “permaneced en mí, y yo en vosotros. Como el pámpano no puede llevar fruto por sí mismo, sino permanece en la vid, así tampoco vosotros si no permanecéis en mí. Yo soy la vid, vosotros los pámpanos, el que permanece en mí y yo en él, este lleva mucho fruto, porque separados de mí nada podéis hacer. El que en mí no permanece, será echado fuera como pámpano y se secará, y lo recogen y los echan en el fuego y arden. Si permanecéis en mí, y mis palabras permanecen en vosotros, pedid todo lo que queréis, y os será hecho. En esto es glorificado mi Padre, que llevéis mucho fruto y seáis así mis discípulos. Como el Padre me ha amado, así también yo os he amado, permaneced en mi amor. Si guardareis mis mandamientos, permaneceréis en mi amor, así como yo he guardado los mandamientos de mi Padre, y permanezco en su amor. Estas cosas os he hablado, para que mi gozo esté en vosotros y vuestro gozo sea cumplido”.

Estamos hablando acerca de permanecer en Cristo, y estamos viendo esta metáfora muy vívida que es una ilustración, un retrato de palabras. Jesús se asemeja a sí mismo a una vid, y el Padre es el que cuida de la vid. Como usted sabe, el Padre fue el que cuidó de Jesús. Ciertamente Él cuidó de él en el tiempo de su tentación cuando Él envió a ángeles del cielo para ministrarle. Pero Él satisfizo toda necesidad que él tuvo a través y a lo largo de su encarnación y su humillación. Él únicamente hizo lo que el Padre le mostró que hiciera, le dijo que hiciera, se sometió completamente al Padre, el Padre cuidó de la vid verdadera. En la vid verdadera hay pámpanos, hay pámpanos, según el versículo 2 que dan fruto y hay pámpanos que no dan fruto. Los pámpanos que dan fruto son limpiados, podados, para dar más fruto, los pámpanos que no dan fruto, son quitados. Y el versículo 6 dice, “arrojados, secados, recogidos, y arrojados en el fuego y arden”.

Esto nos lleva a contemplar la pregunta, a la que se hace referencia de manera esencial en el versículo 8, “Y seáis así mis discípulos”. ¿Cómo prueba usted ser un discípulo verdadero? ¿Cómo prueba usted ser un discípulo verdadero? Bueno, ¿cuál es la naturaleza de una relación verdadera con Jesucristo? ¿cuál es la naturaleza de eso? ¿cómo define usted eso? ¿cómo debemos entender lo que significa, estar conectado a Cristo? ¿cómo debemos entender la realidad espiritual de nuestra unión con Dios? ¿qué dice la Escritura acerca de la relación del cristiano con el Señor? Ahora, esto es muy, muy importante. Tiene una importancia crítica, porque en Mateo 7 Jesús dijo, “muchos me dirán, Señor, Señor, hicimos esto en tu nombre, y aquello en tu nombre, y Yo le diré, ‘Apartaos de mí, nunca os conocí’”

Y después siguió en ese sermón del monte, para concluir y decir, hay gente que construye una casa religiosa, en la arena, y cuando viene el juicio se colapsa. En Mateo 3, un poco más adelante, Jesús dijo, la semilla de la verdad del evangelio será sembrada, y parte de esa semilla caerá en tierra, que se cómo que está recibiendo la semilla, pero debajo de la superficie hay una cama de roca, y entonces antes de que pueda dar algún fruto, se seca y muere. Y otra semilla caerá en tierra que está llena de arbustos y van a ahogar su vida antes de que puedan dar frutos. Y lo que nuestro Señor está diciendo es, necesita usted esperar que algunas personas den una especie de manifestación especial de que pertenecen a Dios y de que pertenecen a Cristo.

Y después en Mateo 13, el Señor dijo, “Habrá en el reino trigo, y habrá cizaña’, y será muy difícil para ustedes separarlos. Habrá en el reino un tiempo cuando la red es arrojada, la red es aventada y todo el reino es metido, y después tiene que ser separado. El reino es como una semilla pequeña, la semilla de mostaza que se convierte en un arbusto enorme, tan grande que los pájaros pueden construir sus nidos en ella. Lo cual significa que el reino será enorme, pero no necesariamente todos serán genuinos. Y vivimos una época en la que vemos eso. Cuando nuestro Señor dio esas afirmaciones a los discípulos, claro, la iglesia ni siquiera había nacido. Y ahora aquí estamos, y vemos un mundo en donde el cristianismo es masivo, por lo menos lo que dice ser cristianismo es masivo.

Siempre van a haber cristianos falsos, entonces la pregunta es, ¿cómo prueba usted ser un discípulo verdadero? No solo, como es que otros saben que usted es un discípulo verdadero, pero, lo que es más importante, ¿cómo sabe usted? Esta es una pregunta critica, critica. La pregunta más crítica que puede hacerse. Y es respondida aquí. Y vamos a retomarla en el versículo 4. “Permaneced en mí, permaneced en mí”. La palabra ‘permaneced es usada diez veces en este pasaje. Juan la vuelve a usar en 1 Juan 4, 1 Juan 5, quizás tengamos tiempo de ver esas en tan solo un minuto.

Permaneced. Sé que es una especie de palabra antigua, en cierta manera tiene tonos espirituales. Simplemente es la palabra griega ‘meno’, quedarse, permanecer, no se vayan. De hecho, no hagan lo que Judas hizo. No se vayan, no se alejen de Cristo. Quédense, permanezcan. No se vayan. No deserten. No se desvíen. No se conviertan en un apóstata. Esta es su palabra a los once discípulos que quedan, “continúen creyendo”, “continúen siendo fieles”. Este es un llamado a cualquier persona y a toda persona que está pegada al cristianismo, y podría estar en peligro de dejarlo, de abandonar. Si sucede, 1 Juan 2:19, “Salieron de nosotros porque no eran de nosotros”. No hagan eso. No deserten.

Hebreos 10 dice, el castigo más severo en el infierno pertenecerá a aquellos que estuvieron cercanos a Cristo, y le dieron su espalda a él, porque pisaron la sangre del pacto, y lo consideraron como algo no santo. Si usted en algún sentido es como Judas, conectado al cristianismo, no se aleje. Muchos han hecho eso, capítulo 6. Hubo un éxodo entero de personas que eran llamadas ‘discípulos’, que ya no andaban más con él. Judas no es un personaje solitario, inclusive en el evangelio de Juan, pero él es el prototipo de desertor. Todos hemos vivido lo suficiente como cristianos, probablemente, como para ver a alguien que profesó una fe en Cristo, y que le dio la espalda y se alejó. Nuestro Señor dice,” no hagan eso”. “No hagan eso”.

Y después, él da promesas, “aquellos que se quedan”. ¿Cuál es el valor de permanecer? ¿Por qué debo quedarme? Bueno, el pasaje comenzando en el versículo 4, y hasta el versículo 11, enlista una serie de promesas para aquellos que permanecen, que se quedan. Y son básicas. Esto es simplemente un estudio bíblico básico y lo que le voy a dar en esta mañana, realmente es elemental. Esto en cierta manera es cristianismo 101. El primer beneficio del que le hablé la semana pasada es ‘salvación’, ‘salvación’, ‘vida eterna’. “Porque de tal manera amó Dios al mundo que dio a Su Hijo unigénito para que todo aquel que en él cree no se pierda, más tenga” ¿qué? “vida eterna”. ¿Qué es la vida eterna? No es algo que usted va a recibir en el futuro, es algo que usted posee ahora. Tendrá vida eterna. ¿Qué es la vida eterna? La vida eterna debe ser la vida de Dios, porque no puede ser la vida del hombre, o de ningún otro ser creado, entonces, la vida eterna es la vida de Dios.

Entonces, crea en el Señor Jesucristo y usted tendrá vida, usted vivirá. “El que tiene al Hijo, tiene la vida”. Juan 14:6, “Yo soy el camino, la verdad, y la vida”. ¿Qué es la salvación? es tener la vida de Dios en usted, la vida eterna de Dios. La vida eterna de Dios no está separada de Dios y entonces la salvación es afirmada en ese cuarto versículo en estas palabras, “Permaneced en mí, y yo en vosotros. Y yo en vosotros”. Bueno, el versículo 5, el pámpano que permanece, “Yo en él. Yo en vosotros”. ¿Cómo define usted a un cristiano? No alguien que cree algo, únicamente, aunque hay una necesidad de creer. No alguien que está conectado a doctrina sana, aunque eso es esencial. No es alguien que pertenece a una iglesia, aunque eso ciertamente es importante. La mejor manera de definir a un cristiano es que Cristo vive en esa persona, que él posee esa vida eterna que pertenece únicamente a Dios.

Y vimos eso la semana pasada, entonces, no voy a repetirlo de nuevo. Pero, vimos la semana pasada que la Trinidad vive en un creyente. La Trinidad establece su residencia en un creyente. 2 Corintios 4:10 dice, “La vida de Jesús es manifestada en nuestro cuerpo”. Es una afirmación asombrosa. Escuche 1 Juan 4, versículo 12, “Nadie ha visto a Dios en ningún momento, si nos amamos los unos a otros, Dios permanece en nosotros”. Y después, versículo 13, “Él nos ha dado Su Espíritu”. Y después, versículo 15, “Todo aquel que confiesa que Jesús es el Hijo de Dios, Dios permanece en él, y él en Dios”. Y después, versículo 16, “Hemos llegado a conocer y creer el amor que Dios tiene por nosotros, Dios es amor y el que permanece en amor, permanece en Dios, y Dios permanece en él”. Una y otra vez. Lo mismo en el capítulo 5, versículo 11, “Este es el testimonio que Dios nos ha dado, vida eterna, y esta vida está en su Hijo. El que tiene al Hijo, tiene la vida, él que no tiene al Hijo de Dios no tiene la vida”.

Entonces, en esa área simple, esa categoría de 1ra de Juan que le leí, rebotamos un poco en el capítulo 4 y 5, Dios está en nosotros, el Espíritu está en nosotros, y Cristo está en nosotros. El Dios Trino reside en un creyente verdadero. Si usted tiene una fe verdadera, si a usted le ha concedido Dios una fe verdadera salvadora, que como leímos en 1 Pedro, va a llegar hasta la gloria, hasta la revelación de Jesucristo, entonces, usted es el lugar en donde vive el Dios Trino. Eso es lo que significa ser un creyente, ser un cristiano, y nada menos que eso. El hecho de que usted posee vida eterna, no nada más significa que usted vivirá para siempre, los incrédulos vivirán para siempre en una especie de muerte eterna. Tener vida eterna, es tener al que es vida eterna.

Entonces, cuando alguien le pregunta a usted, ¿qué significa ser un cristiano? Usted dígale, significa que el Dios Trino del universo, Padre, Hijo, y Espíritu Santo, ha establecido su residencia en mí. Ahora, usted tiene la responsabilidad de convencer a la persona de que eso es verdad, por la manifestación de Dios mediante su vida, la vida de usted. Y eso nos llevó a la segunda cosa que vimos la última vez, la segunda promesa. La primera es salvación, Dios establece residencia en usted. La segunda es ‘fruto’. Versículo 4, de nuevo, “como el pámpano no puede llevar fruto por sí mismo, sino permanece en la vid”, es la ilustración agricultural, así tampoco vosotros sino permanecéis en mí. Yo soy la vid, vosotros los pámpanos, el que permanece en mí y yo en él, este lleva mucho fruto, porque separados de mí nada podéis hacer.”

Comienza negativo en el versículo 4, después se vuelve positivo en el versículo 5, después regresa a negativo al final del versículo 5. El meollo, únicamente conforme usted permanece en él, y él permanece en usted, usted puede dar mucho fruto, mucho fruto. Este fruto, entonces, según el versículo 8 se convierte en la prueba de que usted es un discípulo, eso es lo que el versículo 8 dice, “en esto es glorificado mi Padre, que llevéis mucho fruto y seáis así mis discípulos.”

Entonces, esa es la única manera en la que sabemos que somos discípulos de Cristo, que somos genuinos, que somos pámpanos conectados a la vid. Nuestro Señor dijo en otra ocasión, por sus frutos los conoceréis. Un buen árbol no produce fruto malo, un árbol no produce fruto bueno. Árbol bueno, fruto bueno. Fue Juan el Bautista, no es cierto, en el tercer capítulo de Mateo, quien vio a los fariseos y a los saduceos que venían, querían un bautismo. Y él les dijo, “generación de víboras, ¿quién os advirtió que huyereis de la ira venidera? Por tanto, da fruto que muestre arrepentimiento”. Y después él dijo, “el hacha ya está a la raíz de los árboles, por lo tanto, todo árbol que no da buen fruto es cortado y arrojado al fuego”. Mismo lenguaje. Si usted es un pámpano sin fruto, o un árbol sin fruto, usted va a ser cortado y va a ser quemado. Dar fruto que manifieste, en primer lugar, entonces, arrepentimiento.

Entonces, hablemos de lo que es el fruto. En primer lugar, el fruto es arrepentimiento genuino, en base a Mateo 3:8. El fruto es arrepentimiento genuino. Una penitencia genuina, honesta, acerca del pecado, tristeza por el pecado. No tristeza por las consecuencias del pecado, existe ese tipo de tristeza, pero tristeza por la realidad del pecado. Una verdadera tristeza que es real por el pecar, la tristeza del arrepentimiento. Eso claro es un fruto elemental que está en la raíz. Si el Señor está operando en usted, si usted está conectado a Cristo, si su vida está fluyendo a través de usted, habrá un arrepentimiento honesto.

En 2 Corintios 7, Pablo dice, “ahora, me regocijo, no porque habéis sido contristados, sino que habéis sido contristados al punto de arrepentimiento. Porque fuisteis contristados según la voluntad de Dios, para que no sufrieseis, no padecieseis perdida en nada a través de nosotros, porque la tristeza que es según la voluntad de Dios, produce un arrepentimiento sin remordimiento, llevando a la salvación, pero la tristeza del mundo produce muerte”. Sabe una cosa, la gente vive en el mundo y están tristes, lamentan la manera en la que su vida va, eso simplemente lleva a la muerte. La tristeza puede abrumar a un pecador, pero es una tristeza que lleva a la muerte. Quita todo de la vida, quizá lleva al suicidio, pero una tristeza piadosa lleva al arrepentimiento, que lleva a la salvación que es vida.

Entonces, cuando hablamos de fruto y vemos nuestras vidas, y preguntamos, ¿qué es fruto? En primer lugar, es, arrepentimiento, es arrepentimiento. Ese es un buen lugar donde comenzar. Es un arrepentimiento continuo, es una tristeza continua, no por las consecuencias del pecado, sino por el pecado mismo. Hay una gran diferencia. La mayoría de la gente, está triste, lamenta las consecuencias del pecado, pero no el pecado en sí mismo. Ahora, se nos dice que demos fruto en esta sección, que demos más fruto, y que Dios es glorificado cuando damos mucho fruto. Hay una progresión aquí que es muy importante que entendamos. Hay una progresión en nuestras vidas, una progresión relacionada con permanecer y quedarse. Quizás es ilustrada bien en un par de pasajes que le voy a mostrar, de manera más notable, Colosenses 1:9.

Pablo dice esto, “Por esta razón desde el día que lo oímos, no hemos cesado de orar por vosotros, y de pedir que seáis llenos de conocimiento de su voluntad, en toda sabiduría y entendimiento espiritual, para que andéis de una manera que es digna del Señor, agradándole en todo, dando fruto en toda buena obra, e incrementando en el conocimiento de Dios”. Incrementando. Sabe una cosa, es realmente importante que haya un incremento. Regrese al versículo 5 de Colosenses 1, “la esperanza que está establecida para vosotros en el cielo, que tiene que ver con la verdad, el evangelio ha venido a vosotros”, versículo 6, así como todo el mundo también, está constantemente dando fruto, e incrementando inclusive como ha estado incrementando en vosotros desde el día que lo oísteis”. Eso simplemente conecta con la idea de que hay fruto, más fruto, mucho fruto. Pablo está diciéndole a los colosenses, que, ahora han comenzado a producir fruto, y está incrementándose. Nunca al punto de satisfacción.

Filipenses, capítulo 3, palabras conocidas, el testimonio de Pablo quien ciertamente fue fructífero, pero él dijo, “no que lo haya alcanzado ya, ni que ya sea perfecto, sino que prosigo para que pueda alcanzar aquello para lo cual también fui alcanzado por Cristo Jesús. Hermanos, no me considero habiéndolo ya alcanzado, pero una cosa hago, olvidando lo que queda atrás, y extendiéndome a lo que está por delante, prosigo a la meta al premio del supremo llamamiento de Dios en Cristo Jesús”. Conforme permanecemos en Cristo, y conforme cedemos a Cristo, y conforme incrementamos en el conocimiento de Cristo, nuestro fruto se incrementa. Por todo medio de gracia, por todo medio de gracia, nuestra permanencia más profunda y más amplia y más elevada y más rica, y nos volvemos más fructíferos.

Algunas personas han sugerido que en cierta manera no hacemos nada. Estas son las personas ‘Deja a Dios, no hagas nada’. Deja a Dios, los silenciosos, solían ser llamados. Que usted no debe hacer nada, si usted hace algo eso es la carne, usted simplemente en cierta manera se sienta ahí, y deja que Dios lo haga a través de usted. Ciertamente eso no estuvo en la mente de Pablo. En el mismo texto de Colosenses 1:29, en donde dice, “a quien proclamamos, a Cristo, amonestando a todo hombre y enseñando a todo hombre, en toda sabiduría, para que, a fin de presentar a todo hombre completo en Cristo, por esta causa también yo, trabajo al punto de sudar y quedar exhausto, agonizando según su poder el cual opera poderosamente en mí”. Fue el poder de Dios, pero Pablo estaba trabajando al punto del sudor y quedar exhausto. Él estaba agonizando, usando todo poder en él, toda oportunidad, toda fibra de su ser. Sí, es confiar en el poder actual de Cristo, pero también es obedecer todo mandato, buscando toda disciplina espiritual.

Pablo dice en 1 Corintios 9, “golpeo mi cuerpo y lo pongo en servidumbre”. Es una batalla, es una lucha. Esa es siempre la imagen, no corremos como la gente que está corriendo sin dirección, corremos como aquellos que corren para ganar el premio. Entonces, debe haber en nuestra permanencia, un compromiso que se incrementa con Cristo, el cual entonces nos hace más fructíferos. Aplicado al arrepentimiento, significa que nuestro arrepentimiento viene, conforme crecemos en la gracia y el conocimiento de Cristo. Nuestro arrepentimiento viene con mayor prontitud, mayor rapidez, viene con más frecuencia, es una marca de madurez espiritual ser alguien que se arrepiente continuamente. Si damos evidencia, 1 Juan 1:9, si damos evidencia de que nos arrepentimos al confesar nuestros pecados, demostramos que él es fiel y justo para estar perdonando nuestros pecados, tiempo presente. Si somos los que estamos confesando, somos los que estamos dando evidencia de que estamos siendo perdonados.

Entonces, la primera cosa que le señalaría con respecto al fruto, es que es una actitud que básicamente domina nuestra vida. Una tristeza por el pecado que está en nosotros, no la consecuencia, sino la realidad, sino la realidad del pecado. Eso es fruto que prueba que usted es un discípulo verdadero. En segundo lugar, actitudes espirituales. Otro tipo de fruto, primero arrepentimiento, otro tipo de fruto, actitudes espirituales. Gálatas 5:22, “El fruto del Espíritu es, el fruto del Espíritu quien mora en nosotros, este es el producto, esta es la manifestación de la vida de la Trinidad en nosotros, amor, gozo, paz, paciencia, benignidad, bondad, fe, mansedumbre, templanza. Esas son actitudes, ¿no es cierto? Esas son actitudes. Esos no son actos, esos no son conductas, es lo que está detrás de las conductas.

Entonces, aquí de manera clara, el fruto son actitudes espirituales virtuosas. Y, por cierto, todas ellas, todas ellas, fueron manifestadas de manera perfecta en Jesucristo. Entonces, podríamos decir que es fruto en nosotros, en manifestar las características mismas de Cristo. No en la perfección en la que él las poseyó, pero esas mismas virtudes son las que buscamos. En Efesios 5:9, dice, “fruto es toda bondad y justicia, y verdad”. Eso es interno, un amor por la bondad, ser bueno con la gente. Un amor por la justicia, honrar a Dios. Un amor por la verdad, como es revelada en las Escrituras. ¿Cómo sabe usted si es cristiano? Usted ama la bondad, usted ama la justicia, usted ama la verdad. Esas son actitudes. Esas son las actitudes que están detrás de las conductas.

Entonces, hay una actitud de arrepentimiento hacia el pecado, podríamos decir que el primer fruto es resentir el pecado, y confesarlo, y darle la espalda. El segundo fruto es el fruto de actitud. Actitudes que son virtuosas, como es indicado en Gálatas 5. En tercer lugar, otro tipo de fruto y simplemente lo estoy llevando a usted a Escrituras que demuestran esto. Un tercer aspecto, y uno muy importante de fruto, vaya al capítulo 13 de Hebreos por tan solo un momento. Hebreos capítulo 13, versículo 15. Aquí hay instrucción que, mediante él, esto es a través de Cristo, sin el no podemos hacer nada, ¿verdad? De nuevo es a través de él, él es mencionado en el versículo 12 como el que santificó a su pueblo a través de su propia sangre. A través de él, quien vive en nosotros, la vid verdadera, de la cual extraemos nuestra vida, a través de él entonces, nosotros ¿de vez en cuando?, ¿todo domingo?, continuamente ofrezcamos un sacrificio de alabanza a Dios, esto es el fruto de labios que dan gracias a Su nombre. Eso es adoración.

Y, por cierto, ese es el lenguaje que es tomado del capítulo 14, de la profecía de Oseas. Oseas dice, en el capítulo 14, “Volveos oh Israel, a Jehová vuestro Dios, porque habéis tropezado debido a vuestra iniquidad. Tomen palabras con vosotros y regresen al Señor, regresen al Señor y estén listos para hablar. Estén listos para hablar. Díganle a Él, quita toda la iniquidad y recíbenos en tu gracia”. Estas son las palabras de arrepentimiento, salvación, esto está viendo la conversión de un futuro de Israel. Y después, al hacer eso, presentan el fruto de nuestros labios, el fruto de nuestros labios. Quita nuestro pecado, recíbenos en tu gracia, para que presentemos el fruto de nuestros labios. Usted no puede adorar, hasta que usted haya sido redimido. Usted no puede adorar hasta que usted sea arrepentido y ha sido salvo. Eso es lo que Oseas está diciendo.

Va a venir un tiempo en el futuro cuando Israel va a venir y se va a arrepentir, van a llevar de regreso palabras a Dios. Dios no quiere oír esas palabras y adoración, a menos que haya habido arrepentimiento verdadero y salvación verdadera. Entonces, ofrezcamos continuamente, sacrificios de alabanza a Dios, esto es, frutos de labios que agradecen a su nombre. Vio usted esa pequeña frase, ‘da gracias’, esa probablemente no es la mejor traducción del griego. El griego es la palabra, homologe, logeo es un verbo griego que significa hablar, o decir, de lo cual obtenemos ‘logos’. Homo, H O M O significa ‘lo mismo’, ‘lo mismo’, homogéneo, lo mismo.

Entonces, lo que está diciendo es esto, ofrezcan a Dios un sacrificio de alabanza, el fruto de labios que dicen lo mismo a Su nombre. ¿Qué significa eso? ¿Qué hacemos en la adoración? Le devolvemos a Dios las mismas cosas que Él nos ha revelado acerca de Sí mismo. Esto es la adoración, es decirle de regreso a Dios, todo lo que Él nos ha revelado a nosotros como algo que es verdad acerca de sí mismo. Todo eso en las Escrituras, no inventamos cosas, la alabanza verdadera, entonces es, decirle de regreso a Dios, todos sus atributos, como son revelados en las Escrituras. Usted va a lo largo de las Escrituras de principio a fin, los atributos de Dios están esparcidos por todas las páginas de las Sagradas Escrituras.

Entre más conoce usted la Biblia, más conoce usted la naturaleza y virtud y ser esencial de Dios. Entre más conoce usted quien es Él, y cuáles son sus atributos, más puede usted decirle de regreso a Él, ‘Dios, tu eres el creador, tu eres el sustentador, tu eres el redentor, tu eres el sabio, tú lo sabes todo, todo suficiente, todopoderoso, tu eres incambiable, tu eres un Dios de gracia, amoroso, bueno, tu eres justo, santo, puro. ¿Qué es la adoración? Es decir, las mismas cosas de regreso a Dios, que Él ha dicho que son verdad acerca de Él. Y esa es la única adoración que Dios acepta. Él no quiere que usted esté inventándolo a Él, recreándolo a Él, inventando su propia noción de Dios, sino que más bien, le diga de regreso a Él lo que es verdad acerca de Él, como es revelado por Él.

La segunda cosa es decir de regreso a Dios, no solo lo que Él ha revelado acerca de su naturaleza, sino lo que Él ha revelado acerca de Sus obras. Entonces, cuando usted ve los Salmos, usted lee cosas como “tú eres el Dios que hizo esto”, “tú eres el Dios que sacó al pueblo de Egipto”, “tú eres el Dios que partió el Mar Rojo”, “tú eres el Dios que guió a Israel a lo largo del desierto”, “tú eres el Dios que nos trajo a la tierra prometida”, “tú eres el Dios que nos protegió en la Pascua”, etc., etc., etc. Usted llega al Nuevo Testamento, “tú eres el Dios que nos ha redimido a través de la ofrenda de Tu Hijo, el Señor Jesucristo, a quien tu colocaste en la cruz, y después resucitaste de los muertos”. En otras palabras, esa es la suma y sustancia de la alabanza. Es decirle de regreso a Dios, con un corazón agradecido, todo lo que Dios ha revelado que Él es, y todo lo que Él ha revelado que Él ha hecho, eso es alabanza.

Entonces, su alabanza, esencialmente está confinada por la revelación divina. Entre más conoce usted acerca de la Palabra de Dios, más conoce usted acerca de Dios y de lo que Él ha hecho. Y entre más conoce usted acerca de lo que Él es, y lo que Él ha hecho, más pura es su alabanza. Eso es fruto, ese el fruto de sus labios, adoración. ¿Cuál es el fruto entonces de su vida que manifiesta que la Trinidad está en usted? Uno, es arrepentimiento continuo. Dos, son actitudes que son actitudes semejantes a Cristo. Amor, gozo, paz, paciencia, benignidad, bondad, fe, mansedumbre, templanza. Y es alabanza que realmente le devuelve a Dios, una representación verdadera de quien es Él, como Dios revelado en el Antiguo Testamento y como el Dios y Padre de nuestro Señor Jesucristo revelado en el Nuevo, el Dios Trino. Y alabándolo, y agradeciéndole, y glorificándolo por todo lo que Él es y todo lo que Él ha hecho.

Permítame darle a usted otro componente. Un cuarto, Filipenses capítulo 4. Y esto en cierta manera va en mayor profundidad de una manera más específica. En Filipenses capítulo 4, el apóstol Pablo obviamente estaba en necesidad, en tiempos muy difíciles para él, y amigos queridos le enviaron ofrendas. Le enviaron provisiones, alimentos, y él estaba extremadamente agradecido. De hecho, en el versículo 16 de Filipenses 4, él les recuerda que cuando él estuvo en Tesalónica le enviaron una ofrenda, más de una vez, para su necesidad. Ellos fueron muy, muy generosos y amorosos hacia él. En el versículo 17 él dice esto, “No que busque la ofrenda”. Este es el corazón puro de Pablo, “no que busque la ofrenda misma, sino que busco la utilidad”, dice una versión, “la utilidad que incrementa para la cuenta de ustedes”.

Esa palabra utilidad no es la palabra para utilidad, en griego es karpón, es la palabra ‘fruto’. Es la palabra karpón, la cual es simplemente la palabra griega para fruto. Gracias por la ofrenda, estoy tan contento porque enviaron la ofrenda, no porque quiero la ofrenda, sino que quiero el fruto que incrementa su cuenta, la cuenta de ustedes. Él vio esa ofrenda, esa expresión de amor como fruto espiritual producido a través de ellos, por el Dios que vivía en ellos. Es la importancia semejante del capítulo 15 de Romanos. Macedonia y Acaya, 15:26, han tenido a bien hacer una contribución para los pobres entre los santos en Jerusalén. Estas iglesias gentiles estaban enviando dinero para Jerusalén, para creyentes pobres. Tuvieron a bien hacer esto, estaban endeudados a ellos, porque si los gentiles han compartido en sus cosas espirituales, están endeudados a ministrarles también, cosas materiales.

En otras palabras, el evangelio vino a través de los judíos, vino primero a ellos y después a través de ellos. Entonces los gentiles están enviando una ofrenda. Versículo 28, “por tanto, cuando haya terminado esto, voy a colocar mi sello en este fruto de ellos e iré camino a España”. Él vio a los gentiles enviándole dinero a los judíos pobres en Jerusalén, como fruto espiritual. Entonces, podríamos añadir algo más a la lista. Fruto espiritual es contribuciones a aquellos que están en necesidad, contribuciones a aquellos que están en necesidad. 2 Corintios 9 veo esto como “semillas sembradas que producen fruto”, el que siembra escasamente, recogerá escasamente. Una ofrenda de dinero. 

Entonces, ¿qué es fruto? Es arrepentimiento, es virtud espiritual, es alabanza y adoración. Y son expresiones de amor satisfaciendo necesidades. De hecho, Juan pregunta en 1 Juan, “si ves a tu hermano tener necesidad, y no satisfaces su necesidad, ¿cómo mora el amor de Dios en ti? ¿cómo puedes probar que eres un cristiano, si no amas a tu hermano? Esa es una gran parte de 1 Juan.

Entonces, ahora le damos un quinto elemento de fruto, 1 Corintios 14, 1 Corintios 14, si, y usted sabe lo que está pasando en 1 Corintios 14, algunos de ustedes lo saben. Caos en la iglesia corintia con las lenguas y todo tipo de caos. Conforme todo mundo estaba haciendo lo que quería en los servicios, el paganismo se había infiltrado en la adoración. Y entonces Pablo, quiere detener toda esta plática sin significado, todo esto que es absurdo. Entonces él dice en el versículo 14, “Si oro en lenguaje u otro lenguaje, mi espíritu ora, mi mente queda sin fruto si estoy orando en un idioma que no conozco, mi mente no está involucrada. Entonces, ¿cuál es el resultado? Oraré con el espíritu y oraré con la mente también. Cantaré con el espíritu y cantaré con la mente también. No voy a estar involucrado en cosas que no entiendo y ustedes no entienden, ¿cuál es el punto? De otra manera, si bendicen solo en el espíritu, ¿cómo es que el que llene el lugar de los no dotados dirá el amén ante su gratitud?, debido a que él no sabe lo que ustedes están diciendo. Esto sería, según el versículo 14, sin fruto, sin fruto.

Entonces, usted debe ser fructífero diga cosas que edifican. Ese es otro tipo de fruto. Comunicación que edifica, comunicación que bendice, comunicación que instruye. Podría ser en una oración, podría ser en un ambiente de enseñanza, podría ser en una conversación, podría ser en un contexto de consejería, o discipulado. Lo que estaban haciendo es lo que la gente hace en la actualidad, se va a un rincón y pronuncia un balbuceo para sí mismo, en algún tipo de idioma absurdo, incoherente, que no conocían, no les ayudó a ellos, ciertamente no le ayudó a nadie más, fue egoísta, y les daba algún tipo de gratificación carnal sin edificar a nadie, incluyendo a ellos.

Ahora, si el don real era usado y existía el don real en la era apostólica, entonces el versículo 13 dice, ‘si de hecho van a hablar en idioma dado por Dios, entonces, oren porque sea interpretado, nunca dejen que sucedan si no es interpretado, porque el entendimiento es todo’. Entonces, cuando usted comunica verdad a alguien, eso es fruto. Cuando yo les predico, les enseño, ese es el fruto de la vida en mí. Ahora, otro, voy a dar dos mas rápidamente. Conducta pura, conducta pura. Tenemos que llegar a la conducta, ¿verdad? Hemos hablado del arrepentimiento, es interno, y hemos hablado de virtudes internas, hemos hablado de la adoración que comienza en el corazón y sale.

Ahora comenzamos a extendernos, una comunicación que bendice a otros, y después conducta pura, simplemente conducta pura. Conducta justa, Filipenses 1:11, “siendo llenos del fruto de justicia que viene a través de Jesucristo”. O Colosenses 1:9-10, dice esencialemente lo mismo, “Para que andéis como es digno del Señor, agradándole en todo, dando fruto en toda buena obra. Dando fruto en toda buena obra”. Hebreos 11:12 esencialmente dice lo mismo. Conducta general. Entonces, ahora hemos hablado de arrepentimiento, hemos hablado de la idea de manifestar virtudes semejantes a Cristo, a nivel interior, adoración, contribuciones de amor a la gente en necesidad, comunicación que bendice a otros, una vida de conducta justa, esto es fruto. Y así es como usted prueba que usted es un discípulo real.

Un final. Traer gente a Cristo. Eso es fruto, eso es fruto, traer gente a Cristo. Juan 4, cuando Jesús estaba hablando con la mujer en el pozo de Samaria, él le estaba hablando a los discípulos, conforme los samaritanos estaban saliendo de la aldea hacia él, en el versículo 34, él dijo, “mi comida es hacer la voluntad del que me envió, y hacer su voluntad. No digáis, hay cuatro meses y después viene la cosecha”, eso habría sido el calendario agricultural, no digan miren, levanten sus ojos, miren los campos están blancos para la siega”. Y creo que él vio a los samaritanos caminando por el campo, ya él que cosecha está recibiendo su paga y está congregando, está recogiendo fruto para vida eterna de tal manera que el que siembra y el que cosecha puedan regocijarse juntos.

Algunas veces usted siembra, algunas veces usted cosecha, algunas veces usted siembra y cosecha, ¿verdad? Bueno, el lenguaje de 1 Corintios, uno siembra, uno riega y Dios es el que da ¿el qué? el crecimiento. Esto es fruto, esto es fruto. El apóstol Pablo quería ir a Roma en el capítulo 1 de Romanos con un propósito en mente. Romanos 1:13, “para que pueda obtener algo de fruto entre vosotros, así como entre el resto de los gentiles. Y estoy en obligación a los gentiles, barbaros, sabios, necios. Por mi parte estoy dispuesto a predicarles el evangelio a ustedes que están en Roma. Porque no me avergüenzo del evangelio, porque es poder de Dios para salvación a todo aquel que cree, al judío, primeramente, y también al griego.” Quiero venir y tener algo de fruto, ¿Qué quiso decir? Algunas personas que habían venido a Cristo, por el poder de Dios a través del apóstol Pablo, fruto espiritual, fruto espiritual.

En Romanos 15:18 él dijo, “Porque no me atrevo a hablar de algo fuera de lo que Cristo ha hecho a través de mí, resultando en la obediencia de los gentiles por palabra y obra”. Eso es fruto espiritual, fruto espiritual. Eso es, creo, el fruto más maravilloso, porque es el producto final de todo lo demás. Si usted vive una vida que resiente y se resiste al pecado, si usted vive una vida que busca la santidad, si usted vive una vida en oración, si usted vive una vida con el tipo correcto de actitudes espirituales, si usted vive una vida que le hace bien a otros, demuestra amor a ellos y se manifiesta justicia general, su vida tendrá un testimonio poderoso, y cuando usted dice que el Dios Trino vive en usted, habrá algo que respalde esa afirmación. Eso hace que el evangelio sea atractivo y el Señor lo usará a usted para llevar a otros a la salvación.

Pablo escribió en 1 Corintios 16:15, “Os exhorto hermanos, vosotros conocéis a la casa de Estéfanas, ellos fueron los primeros frutos de Acaya. Él vio a la gente que vino a Cristo bajo su ministerio, su fruto. Arrepentimiento, semejanza a Cristo, virtudes espirituales, adoración, expresiones de amor, conducta justa, y ganar almas para Cristo. Y como leemos de lo que Pedro dijo, si ves estas cosas, sabrás que eres un discípulo verdadero. “Si estas cualidades son tuyas” 2 Pedro 1:8, “y están incrementándose, os harán que no estéis ociosos, ni sin fruto en el conocimiento verdadero de nuestro Señor Jesucristo”. Si usted “carece estas cosas, está ciego, ha olvidado la purificación de sus pecados anteriores. Entonces, sean diligentes hermanos, mucho más para asegurarse de su llamado al escogerlos a ustedes. Y mientras que practiquen estas cosas, nunca tropezarán. Sino que sabrán que una entrada al reino eterno de nuestro Señor y Salvador Jesucristo será provista abundantemente a ustedes”.

Ahora, hay muchos otros beneficios por permanecer, pero eso es para la semana próxima.

Señor, gracias de nuevo por las riquezas de tu Palabra y verdad. Gracias por bendecirnos, con este regalo, sobre todo los regalos más preciados que cualquier cosa. Gracias por darnos la oportunidad de adorarte hoy, de levantar tu alabanza. Ahora, que vayamos y vivamos las cosas que sabemos que son verdad, para tu honra y gloria. Oramos en el nombre de Cristo. Amén.

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