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Realmente he quedado asombrado, creo yo, por ver una paradoja extraña en nuestro tiempo, en la actualidad. El cristianismo está siendo atacado, creo que todos sabemos eso, los cristianos están siendo perseguidos, la Biblia está siendo hecha a un lado, está siendo sacada del foro público, pero al mismo tiempo en el que la iglesia está siendo hecha a un lado y la Biblia está siendo hecha a un lado, los cristianos están siendo perseguidos, es interesante que se ha convertido popular entre la gente mundana y pecaminosa, decir ser cristianos.

Simplemente me sorprende. Inclusive decir que son evangélicos. Deportistas, actores, políticos, personalidades de televisión, personajes de programas de realidad, todo tipo de gente que tienen un perfil muy público, dicen ser cristianos mientras que sus vidas y conducta no se asemejan a lo que es el cristiano, parecen tener poca consideración hacia Dios, o Cristo, en términos de un papel o un lugar dominante en sus vidas. Poco respeto hacia la Biblia, en términos de obedecer sus mandatos, y vivir bajo sus principios.

Sin embargo, es popular decir que usted es seguidor de Jesucristo. Estaba leyendo la semana pasada, un artículo escrito por un hombre que dijo que era el pastor de Bruce Jenner. Y entonces, el escribió un artículo titulado “Fui a la iglesia con Bruce Jenner; esto es lo que me enseño acerca de Jesús.” Hay bastantes pseudo-pastores que son celebridades, que buscan hacer sentir bien a la gente que de manera falsa dicen ser cristiana, especialmente, gente prominente. Es algo muy extraño. De hecho, es peligroso ser un cristiano verdadero, pero está de moda ser uno falso. Ese pensamiento nos lleva a nuestro texto, en Juan 15.

Juan 15, es claro, la enseñanza del Señor Jesús. Estas son las palabras mismas de nuestro Señor. Y claro, sus palabras dominan los capítulos 13, 14, 15, 16 y 17. Todas esas son palabras de nuestro Señor en el jueves por la noche de la semana de la Pasión, la noche antes de su crucifixión, su última noche en el aposento alto celebrando la Pascua con sus discípulos. Y durante ese tiempo, él exhibió a Judas como el traidor. Y dice en el capítulo 13, versículo 30, que “Judas salió inmediatamente”.

Entonces, a partir de ese punto en el capítulo 13, versículo 30 y en adelante, él le está hablando a los once discípulos que quedaron, que no se fueron. Eso está en su mente en esta noche final. El contraste entre Judas, el seguidor falso, el discípulo falso, el apóstol falso, el cristiano falso, por así decirlo, y los once que eran genuinos. Nuestro Señor presenta esa distinción entre Judas y los otros, en una perspectiva muy clara, y muy bien definida, en los once versículos de apertura del capítulo 15.

Permítame recordarle estos versículos al leerlos. Él dice, “Yo soy la vid verdadera, y mi Padre es el labrador. Todo pámpano que en mí no lleva fruto, lo quitará, y todo aquel que lleva fruto lo limpiará, para que lleve más fruto. Ya vosotros estáis limpios por la palabra que os he hablado. Permaneced en mí, y yo en vosotros. Como el pámpano no puede llevar fruto por sí mismo sino permanece en la vid, así tampoco vosotros sino permanecéis en mí. Yo soy la vid, vosotros los pámpanos. El que permanece en mí, y yo en él, este lleva mucho fruto, porque separados de mí, nada podéis hacer. El que en mí no permanece será echado fuera como pámpano, y se secará y lo recogen y los echan en el fuego, y arden. Si permanecéis en mí, y mis palabras permanecen en vosotros, pedid todo lo que queréis y os será hecho. En esto es glorificado mi Padre, en que llevéis mucho fruto, y seáis así mis discípulos. Como el Padre me ha amado, así también yo os he amado. Permaneced en mi amor. Si guardareis mis mandamientos, permaneceréis en mi amor, así como yo he guardado los mandamientos de mi Padre y permanezco en su amor. Estas cosas os he hablado, para que mi gozo esté en vosotros y vuestro gozo sea cumplido.”

Ahora, las preguntas que son respondidas en este texto, son estas: ¿Cuál es la naturaleza del cristianismo verdadero? ¿Qué distingue a un discípulo verdadero? ¿Cómo distinguimos a los cristianos verdaderos de los cristianos falsos? ¿Cómo debemos entender y explicar nuestra relación actual con Dios a través de Jesucristo? Estas son preguntas básicas, básicas, las preguntas más básicas de todas las preguntas. Obviamente hay muchos que dicen que creen en Jesús, inclusive lo llaman Señor, inclusive van a la iglesia. Les podría gustar la Biblia, pero Jesús advirtió acerca de la fe superficial. En Mateo 7, él dijo, “Muchos me dirán en el día del juicio, “Señor, Señor, hicimos esto y aquello en tu nombre”. Y yo les diré, “Apartaos de mí, hacedores de maldad. Nunca os conocí””

En el capítulo 13 él dijo que hay gente que dan algún tipo de señal de que hay vida real, pero nunca dan fruto, debido al amor a las riquezas, a las preocupaciones del mundo, la persecución que ser un cristiano traen. Se secan y mueren. Jesús dijo que van a haber cristianos falsos creciendo al lado de los cristianos verdaderos, en ese mismo capítulo 13 de Mateo. No podrán ser distinguidos hasta el juicio cuando los ángeles hagan la separación. Jesús hizo que se alejaran personas que supuestamente vinieron creyendo en él, y siguiéndolo. Él lo hizo en Juan 2, él lo hizo en Juan 6, él lo hizo en Juan 8, él lo volvió a hacer en Juan 12, como usted recuerda. Él lo hizo con el joven rico que vino haciendo la pregunta, ¿qué hago para recibir la vida eterna? Y el hombre se fue triste, en lugar de salvo.

Y cuando hubo gente que quiso seguirlo como discípulos, él dijo cosas a ellos como, “a menos que estéis dispuestos a dejar padre y madre, y odiar a madre y padre, y odiar su propia vida, y dejar todo lo que tienen y tomar su cruz y seguirme, no pueden ser mi discípulo. Él le dijo a la gente que calculara el costo y entendiera lo que realmente estaban haciendo. Y después les dijo a sus propios discípulos, que es difícil convertirse en un seguidor verdadero, que es difícil porque es el fin de ti. Niégate a ti mismo. Podría costarte la vida, toma tu cruz y es una vida de obediencia. Sígueme.

No obstante, siempre hubieron, y todavía hay gente que se pegan a Jesús de alguna manera superficial. Judas es su prototipo. Él en cierta manera es el personaje principal, el modelo principal o ejemplo de un creyente falso, nadie desde ese entonces podría estar tan cercano a Jesús como él lo estuvo, debido a que él ya no está aquí. Durante tres años él siguió a Cristo y después, como dije, a partir del capítulo 13, versículo 30, él se fue, él salió. Y salió a perpetrar el crimen más horrendo en la historia humana, la traición del Hijo de Dios, llevando a su ejecución.

Al llegar al capítulo 15, el Señor ha estado diciendo muchas cosas esa noche, a sus discípulos, muchas cosas desde que Judas se fue, muchas promesas maravillosas él les ha dado y a nosotros, muchas advertencias, él les ha hablado de lo que vendrá, él les ha hecho promesas, él ha descrito lo que deben esperar de hostilidad y persecución en el futuro. Y eso va para todos nosotros, después de ellos. Él dijo mucho. Pero aquí en el capítulo 15, tenemos esta afirmación definitiva acerca de distinguir a un pámpano Judas, de un pámpano verdadero. Un discípulo falso, de un discípulo verdadero, un cristiano falso, de un cristiano verdadero. Él lo hace con esta analogía de una vid y pámpanos. Dios es el labrador, Dios es el granjero, Cristo es la vid, la vid verdadera, es Cristo, quien obviamente está trabajando en su encarnación bajo el liderazgo y el cuidado del Padre, él lo dice a lo largo de su ministerio entero. Él se sometió al Padre en todo lo que él hizo. El Padre es el que está cuidando de la vid. Hay dos tipos de pámpanos. Hay pámpanos fructíferos, creyentes verdaderos como los once que permanecieron, y pámpanos sin fruto, como Judas quien se fue.

Ahora que Judas se fue, nuestro Señor habla en el versículo 4. Y ahí es donde queremos retomarlo. A los once que quedan, y a los demás que todavía dicen ser seguidores de Cristo, “Permaneced en mí”. Ese es el mandato. La palabra es quédense, permanezcan, no hagan lo que Judas hizo. No se vayan, no salgan, quédense, permanezcan. Este es un mandato simple, pero realmente domina el resto de este texto. La palabra ‘permanecer’ es usada diez veces. Quédense, quédense. Simplemente, yo haría un eco de eso a ustedes. Si usted hizo una profesión de fe en Cristo, si usted se ha apegado a Cristo por lo menos desde la perspectiva humana, de lo que podemos ver y experimentar, no se vaya, quédese, quédese, de evidencia de que su fe es real. ¡Quédese!

Si usted se va, usted demuestra que usted es un pámpano sin fruto. Nunca tuvo vida eterna, y será cortado, se secará y quemará, arderá. Le sigo recordando a usted de 1 Juan 2, “Salieron de nosotros, porque no eran de nosotros. Si hubieran sido de nosotros, habría continuado con nosotros, pero salieron de nosotros para que se manifestase que nunca fueron de nosotros”. Pero al que permanece nuestro Señor hace promesas increíbles. Y eso es lo que hemos estado viendo.

Regrese al versículo 4, la primera promesa es la salvación, vida eterna. Eso se contiene en sus palabras, “Yo en vosotros”. Permanezcan en mí, quédense, y permanezcan y yo en vosotros. Así es como usted define lo que significa ser un cristiano. Significa ser morado por Dios, morado por Dios, ahí en el versículo 5 dice lo mismo. “El que en mí permanece, Yo en él”. De regreso en el capítulo 14, él hizo promesas que son igualmente sorprendentes. Capítulo 14, versículo 16, “Pediré al Padre y él os dará otro Ayudador, para que Él esté con vosotros para siempre. Este es el Espíritu de verdad, a quien el mundo no puede recibir porque no lo ve, ni lo conoce. Pero ustedes lo conocen porque Él permanece con vosotros, y estará en vosotros, en vosotros. Ahí se nos promete que el Espíritu Santo estará en nosotros como creyentes verdaderos. Verdad increíble.

Ahí en el versículo 20, “En aquel día sabréis que Yo estoy en mi Padre, y vosotros en mí, y Yo en vosotros”. No solo el Espíritu, sino el Hijo. Y ahí en el versículo 23, “Si alguno me ama, él guardará mi Palabra, y mi Padre le amará. Y vendremos a él, y haremos nuestra morada con él.” El Espíritu Santo, el Hijo, y el Padre, el Dios Trino establece Su residencia en la vida de un creyente. Eso es lo que la salvación es. Esa vida eterna que recibimos en la presencia misma de Dios. Nos volvemos, como Pedro dice, “participantes de la naturaleza divina”.

Entonces, le recordamos que cuando usted se describe a sí mismo, y dice, “Soy cristiano”, y alguien dice, “¿qué significa eso?”, es mucho más de que usted crea ciertas cosas, o que vaya a ciertos lugares, o cumpla con ciertas ceremonias religiosas, significa que la Trinidad vive en usted. Dios ha establecido residencia en usted. Usted es el lugar donde Él vive. Usted es Su templo. Juan, usted recordará esto, dijo lo mismo en su primera epístola, 1 Juan 4, “Si nos amamos unos a otros, Dios permanece en nosotros, y su amor es perfeccionado en nosotros. Por esto sabemos que permanecemos en él, y él en nosotros, porque él nos ha dado de su Espíritu. Hemos visto y testificamos que el Padre ha enviado al Hijo para ser el Salvador del mundo. Todo aquel que confiesa que Jesús es el Hijo de Dios, Dios permanece en él, y él en Dios. Y hemos llegado a conocer, y creemos el amor que Dios tiene por nosotros, Dios es amor y el que permanece en amor, permanece en Dios, y Dios permanece en él.”

Usted lo tiene de nuevo, al Padre, el Hijo y el Espíritu Santo, todos permaneciendo en el creyente. Eso es la salvación, usted es una nueva criatura, porque usted se convirtió en un participante de la naturaleza divina. Usted en la actualidad es el poseedor de la vida misma de Dios, la cual es tan eterna como Dios es. Usted nunca morirá, usted únicamente irá a la gloria eterna. Otra manera de entender, es que su salvación, la salvación de usted, fue un cambio más grande de lo que es su resurrección, porque a usted se le dio la naturaleza divina. Usted únicamente está esperando la totalidad de su expresión. Eso es la salvación. Entonces, lo primero que viene a uno que permanece es la salvación.

La segunda cosa es justicia, o santificación, santificación. Versículo 4, de nuevo, “Cómo el pámpano no puede llevar fruto por sí mismo sino permanece en la vid, así tampoco vosotros sino permanecéis en mí. Yo soy la vid, vosotros los pámpanos. El que permanece en mí y yo en él, este lleva mucho fruto, porque separados de mí, nada podéis hacer.” Usando la metáfora agricultural, un pámpano, una rama que está ahí en el suelo, no va a dar ningún fruto, porque el fruto viene de la raíz a través de la vid, y se extiende a las ramas. No obstante, si están conectados darán fruto, darán fruto. Ustedes van a dar, según el versículo 5, “mucho fruto”. ¿Qué es esto? hablamos de esto la última vez, básicamente es justicia, justicia. Lo cual es otra manera de hablar de santificación, la justica es ser separado del pecado y eso es la santificación.

Entonces, si usted es un creyente verdadero, entonces Dios ha establecido residencia en usted. Esa presencia de Dios, esa naturaleza divina que mora en usted, se manifestará por sus propias características. Y su vida, dará una demostración de justicia. Eso es santificación. Filipenses 1:11, habla del ‘fruto de justicia’. Romanos 6:22, habla del ‘fruto de santidad’. Romanos 7:4, ‘fruto para Dios’. Santiago 3:17, ‘buen fruto’. 2 Corintios 9:10, ‘justicia’. Colosenses 9:10, ‘el fruto de toda buena obra’. Efesios 5:9, ‘toda piedad, justicia y verdad’. El fruto de justicia, piedad, verdad. Hebreos 12:11, ‘el fruto apacible de justicia’.

En otras palabras, si usted está conectado a la vid, la vida de Dios, la cual es pura y santa, se manifestará a sí misma a través de usted. Usted será caracterizado por justicia, por pensamientos justos, palabras justas, y obras justas. No perfecto, porque esa naturaleza divina todavía está encarcelada en la carne humana no redimida. Y no será, sino hasta que se deshaga de este cuerpo pecaminoso, que la expresión será perfecta. No obstante, está ahí.

¿Y que es este fruto justo? Lo cubrimos la última vez. Arrepentimiento hacia el pecado, un arrepentimiento verdadero, y un arrepentimiento de por vida. Ese es fruto justo. Juan el Bautista dijo eso. Actitudes santas, el fruto del Espíritu: amor, gozo, paz, paciencia, benignidad, bondad, fe, mansedumbre. Alabanza y adoración, el fruto de nuestros labios dándole alabanza a Dios. Dando para la necesidad de la gente, Filipenses 4, Romanos 15, eso es fruto. Comunicación de la verdad que bendice a otros, eso es fruto. 1 Corintios 14. Conducta pura. Filipenses 1, Colosenses 1. Y después, finalmente dijimos, cuando usted trae a alguien al conocimiento de Cristo, a través del evangelio, eso es fruto. Romanos 1, 1 Corintios 16. Cualquier obra justa que viene como resultado de una naturaleza justa, y una actitud justa. Entonces, ¿qué recibe usted si se queda? Salvación. Santificación. Salvación, santificación. Justicia.

Ahora, permítame llevarlo a la tercera, y le voy a dar seis antes de que acabemos esta mañana. Un total de seis. Número tres: oración respondida, oración contestada, oración contestada. Vea el versículo 7, “Si permanecéis en mí, y mis palabras permanecen en vosotros, pedid todo lo que queréis, y os será hecho”. Esa es una promesa sorprendente, ¿no es cierto? “Pedid todo lo que queréis y os será hecho”. Si permanecen en mí. Hay dos requisitos aquí. Requisito número uno: si permanecen en mí. Si usted es un creyente verdadero. Si usted es un pámpano verdadero. Si usted tiene una unión permanente con Jesucristo, en la que su vida está viniendo a través de usted.

Permítame verlo desde el otro lado. Si usted no es un pámpano verdadero, usted está solo, amigo mío, usted está solo. Dios no garantiza que responderá sus oraciones. Ningún involucramiento en su vida. Usted no tiene promesas, usted no tiene certezas. Usted no puede reclamarle nada a él. Él no tiene ninguna obligación para con usted. Dios nunca promete responder la oración de un incrédulo, o de un creyente falso. Él no tiene obligación alguna de hacer eso. Si usted es un pámpano Judas, usted no tiene que demandarle a Dios. Creo que es importante recordarle eso, porque hay muchas, “oraciones” flotando en el aire, pronunciadas por personas que oran a Dios sin ninguna relación verdadera con Él. Y de alguna manera esperan una respuesta. Dios puede, si Él escoge, claro, responder una oración para cumplir sus propios propósitos, pero Él no tiene obligación alguna.

Pienso en eso, cuando hay algún tipo de ‘Día nacional de oración’. O cuando oigo a la gente, en cierta manera, a la ligera decir, ‘estamos orando por ti’. Y quiero preguntar, ¿a quién, y en base a qué, y por qué? Dios no tiene obligación alguna para con los hijos de Satanás de responder sus oraciones, excepto una oración, arrepentimiento y fe en Cristo, y un clamor por salvación. Cualquier otra oración, usted está solo. Bueno, usted está solo, pero usted realmente no está solo, porque usted es de su padre el diablo, usted está en el reino de las tinieblas, no el reino de la luz. Usted está bajo el poder del príncipe del aire que opera en los hijos de desobediencia, para cumplir con su propia voluntad. Usted es parte del reino del cual los creyentes son librados. Entonces, no está solo. Usted tiene a Satanás y a sus demonios moviéndose en el reino de usted, y cumpliendo los propósitos de ellos.

Pero, por otro lado, versículo 7, “Si permanecéis en mí”. Si usted es un pámpano que permanece, un poseedor de vida eterna verdadera, si estáis permaneciendo en mí, todo cambia. Puede pedir todo lo que queréis y os será hecho. Ahora, eso se oye como un cheque en blanco. Algunas personas, creen que debería ser que lo que la gente decide que quiere, Dios tiene que dárselos, como si fuera algún tipo de genio, que sale de una lámpara y lo frotan y les da lo que quieran. Pero hay un segundo requisito. El primer requisito, “si permanecéis en mí”. Segundo requisito, versículo 7, “y mis palabras permanecen en vosotros”. “Y mis palabras permanecen en vosotros”.

Ahora, eso no está hablando de las letras rojas en su Biblia. No está hablando de las cosas en sí que Jesús dijo. No me gustan las Biblias de letras rojas por esa razón misma. Todo es de Dios. Pero eso simplemente está diciendo, sí la verdad de Dios permanece en usted. ¿Por qué dice él eso? porque al ser un creyente, usted tiene acceso a Dios. Al ser un creyente, usted tiene la promesa que sus oraciones serán respondidas, pero también para saber que su oración va a ser respondida usted tiene que conocer algo acerca de Dios. Usted tiene que orar dentro del marco de la revelación de Dios.

Entonces Jesús dice, ese segundo requisito es que, tomando las palabras de Pablo en Colosenses 3, “que la Palabra de Cristo more en abundancia en vosotros”. Usted entiende de las Escrituras quien es Dios, lo que Él desea, usted entiende quien es Cristo, lo que él desea, usted entiende quien es el Espíritu Santo y lo que Él desea. Puede imaginarse sin ese requisito, si Dios tan solo dijera, “Si permaneces en mí, pide lo que quieras, y Yo lo haré”, nosotros estaríamos a cargo de todo. Si Dios simplemente fuera un genio que saliera de la lámpara pequeña y nos diera todo lo que queremos, todos estaríamos en una dirección de destrucción personal, de auto-destrucción. Santiago dice, ‘miren, este es el problema. Sus oraciones no son respondidas porque piden para consumir cosas en sus propios deseos pecaminosos. En otras palabras, ustedes están pidiendo desde su propia perspectiva. Ustedes quieren lo que quieren.

Mire, hay gente que se llama a sí misma cristiana, que cree que podemos pedir lo que sea, y Dios tiene la obligación de dárnoslo. No, si usted es un creyente, un creyente verdadero, usted cumple con el requisito número uno, pero el requisito número dos es que usted ore dentro del marco de las palabras que han sido reveladas de Dios a usted, que le dicen a usted acerca de Dios, y de Su voluntad, y de Su camino, y de Su reino, y Su propósito. Ahora, los discípulos, ahí atrás en Mateo 6 dijeron, “Señor, ¿cómo debemos orar?” Y Jesús dijo, “Van a orar así. Padre nuestro que estás en los cielos, santificado sea tu nombre. Hágase tu voluntad, y venga tu reino”. Muy bien, entonces, llegarán a mí. Toda la oración legitima, comienza con el reconocimiento del nombre de Dios, esto es lo que es coherente con Su Persona gloriosa, la voluntad de Dios, lo que es coherente con Su propósito glorioso, y Su reino, lo que es coherente con Su plan glorioso que se está desarrollando. Persona, propósito y plan.

Entonces, necesito tener las palabras de las Escrituras, las palabras de la revelación, las palabras que me hablan acerca de Dios, y Cristo y el Espíritu Santo y el reino de los cielos, y la voluntad de Dios. Necesito tener esas palabras, permaneciendo en mí, para que controlen mis peticiones. Regrese al capítulo 14, por un minuto. Vimos esto hace meses atrás. Versículo 13, “Todo lo que pidieres en mi nombre, lo haré, para que el Padre sea glorificado en el Hijo. Si piden algo en mi nombre lo haré”. Acaso eso significa que, si usted tan solo incluye ‘en el nombre de Jesús, Amén’, al final ¿usted va a recibir lo que quiere? No. No es algún tipo de formula. Si pides algo coherente con Mi nombre. ¿Cuál es mi nombre? Señor Jesucristo. Cualquiera cosa coherente con mi señorío soberano, cualquier cosa coherente con mi propósito salvador, cualquier cosa coherente con mi dominio mesiánico sobre mi reino glorioso. Ustedes están pidiendo en el marco del nombre de Cristo, el nombre de Dios, los propósitos de Dios.

Observe el capítulo 16, por un minuto, el versículo 23. Va a volver a salir en esta misma noche de jueves, en el aposento alto, o camino al huerto en este caso. Versículo 23, “En aquel dia no me preguntareis nada. De cierto de cierto os digo, si le pidiereis al Padre lo que fuere”, aquí viene el requisito de nuevo, “en mi nombre. Él os lo dará. Hasta ahora, no habéis pedido nada en mi nombre. Pedid y recibiréis, para que vuestro gozo sea cumplido”. Versículo 26, “En aquel día, pediréis en mi nombre, y no os digo que pediré al Padre a favor de vosotros, porque el Padre mismo os ama, porque vosotros me habéis amado a mí.” En otras palabras, todo lo que pidiereis en mi nombre, coherente con mi propósito, y mi gloria, y mi reino, lo que cual es equivalente a la gloria del Padre y su reino. El Padre lo hará para mostrar Su gloria. Pero siempre es en mi nombre, en mi nombre, en mi nombre. Es repetido una y otra vez.

Entonces, le recuerdo que esta es una promesa increíble, increíble, por parte del Señor, que todo lo que usted le pida de manera coherente con Su persona, propósito y plan, Él lo hará. La oración de usted debe demostrar, 2 Corintios 10:5, que todo pensamiento ha sido llevado cautivo a la obediencia de Cristo. Usted ora dentro del marco del propósito divino. Usted inclusive podría decir esto, ‘Padre, esto pido, porque esto podría ser lo que tu deseas para tu gloria. Esto podría ser lo que tu deseas para tu reino. Esto podría ser lo que tu deseas para exaltar a tu Hijo. Esto podría ser lo que tu deseas para mostrar el poder de tu Espíritu Santo. Este es el principio, siempre con la mira en el nombre divino, en el plan divino, en el propósito divino, en la persona divina.

Esto es lo que Santiago llama, la oración de un justo. Y Santiago dice en el 5:16, Santiago 5:16, esa oración es eficaz, “la oración eficaz del justo”. Porque él ora a partir de 1 Corintios 2:16, “tenemos la mente de Cristo”. Si usted tiene una relación rica, amorosa, obediente con la vid, y si la vida verdadera de Dios corre por su vida, sus deseos van a ser los deseos de Él. los amores de usted van a ser los de Él, los anhelos de usted van a ser los anhelos de Él, y usted pedirá siempre en ese marco. Sus oraciones siempre serán, ‘glorifícate a Ti mismo, extiende Tu nombre, extiende Tu reino, extiende Tu evangelio’.

Ahora, Juan entendió esto, él estaba ahí escuchando esto, y él escribió 1 Juan 3:22, estas palabras. “Todo lo que pidiéremos, lo recibiremos de Él, porque guardamos sus mandamientos, y hacemos las cosas que son agradables a sus ojos. Este es su mandamiento, que creamos en el nombre de su Hijo Jesucristo, y nos amemos unos a otros, así como Él nos manda. El que guarda sus mandamientos, permanece en Él, y Él en él.” Todo está ligado, permanecer, obedecer, amar, orar. Judas 20 tiene una pequeña frase interesante, “orando en el Espíritu”.

Algunas personas creen que orar en el Espíritu, es caerse desmayado. Usted lo ha visto en la televisión, estoy seguro. Orar en el Espíritu es mirar hacia arriba en su cabeza y pronunciar algún tipo de balbuceo, ¡No! Orando el Espíritu. ¿Qué quieres decir, orando en el Espíritu? ¿Cómo es que el Espíritu ora? Romanos 8, el Espíritu ora conforme a la voluntad de Dios. El Espíritu ora conforme a la voluntad de Dios. El Espíritu conoce la mente del Padre, el Padre conoce la mente del Espíritu. El Espíritu ora de manera coherente con la voluntad de Dios, con la voluntad divina en mente. Orando en el Espíritu no es alguna experiencia estática, de manera absurda. Es orar específicamente, y de manera particular dentro del marco de la voluntad y propósito de la Persona de Dios, como es revelado en las Escrituras.

Ahora, cuando usted ora así, y cuando usted ora desde el punto de vista de que usted no solo conoce esas cosas, sino que es un creyente obediente, usted ha cumplido los requisitos para que sus oraciones sean respondidas. Dios será fiel en responder a las oraciones de usted. Ahora, hay mucho que decir más de eso, y quizás un poco más adelante en nuestro estudio de esta sección.

Permítame darle una cuarta bendición, una cuarta bendición. Si usted permanece, el Señor le promete a usted certeza, certeza. Versículo 8, “En esto es glorificado mi Padre, en que llevéis mucho fruto, y seáis así mis discípulos”. El labrador que trabaja duro encuentra su gloria en la vid fructífera. El labrador que trabaja duro, encuentra su gloria en la vid fructífera. Me acuerdo, conocí a un caballero, un caballero de casi noventa años de edad, que cultivaba uvas en la parte central de valle y él quería mostrarme su operación. Una de las empresas más grandes de cultivo de uvas en California. Y pensé que mi iba a llevar a una oficina y me iba mostrar algo. Llegué ahí, me subí a una camioneta pick up, rebotamos por algunos caminos, y terminamos en tierra que nos cubría los pies hasta los tobillos, caminando de hilera en hilera, en hilera, mientras que él metía la mano y sacaba las uvas. Él me mostró el fruto de su labor al mostrarme las uvas. Y me explicó todo tipo de uva. Él descubrió que si yo quería saber acerca de él, no necesitaba ver su camioneta pick up, y no necesitaba ver su oficina, necesitaba ver su fruto. Y después necesitaban comerlo, lo cual fue una experiencia increíblemente maravillosa.

Esto es lo que el Padre hace. El Padre es glorificado cuando Él camina de las hileras de Sus hijos, y cuando Él ve el fruto, la gloria de Dios está en el despliegue de Su propio fruto a través de nosotros. Dios es glorificado cuando damos fruto, es como Mateo 5:16, “Así brille vuestra luz delante de los hombres”, es una metáfora diferente, misma idea. “Así brille vuestra luz delante de los hombres para que vean vuestras buenas obras, y hagan” ¿qué? “glorifiquen a vuestro Padre que está en los cielos”. Esa gloria va para Dios. Es tan simple como esto, para un creyente, un creyente verdadero, usted no es la explicación de su vida, usted no es la explicación. La gente podría estar ahí tratando de entender porque es usted como es, no hay una respuesta humana, no hay una respuesta humana. No hay explicación humana que explique quien soy. Yo no soy la explicación de mi vida. Dios en mí es la explicación de mi vida.

Si hay algún amor en mí, es el amor de Cristo que ha sido derramado en mi corazón. Cualquier amor trascendente, más allá del amor humano, más allá del amor normal, es el amor de Cristo derramado en mi corazón. Si hay algún gozo en mí, cualquier gozo inalterable, cualquier gozo que nunca es tocado, cualquier gozo que trasciende todos los gozos terrenales, es el gozo de Cristo en mí. Si hay alguna paz en mí, cualquier paz en medio de asuntos horrendos, si hay alguna tranquilidad en mí, que es inexplicable, es la paz de Cristo que sobrepasa todo entendimiento. Si hay alguna gentileza o mansedumbre en mí, si hay alguna humildad en mí, es la gentileza y la mansedumbre de Cristo en mí. Si hay alguna verdad en mí, es la verdad de Cristo en mí. Cualquier sabiduría en mí, es la sabiduría de Cristo en mí. Yo no soy la explicación de mi vida, Él lo es.

Ahora, el beneficio de esto, beneficio increíble, simplemente un beneficio increíble. De regreso a ese mismo versículo, versículo 8, “Y seáis así, mis discípulos”. El beneficio es que sé que soy un creyente. ¿Cómo sé que soy un creyente? ¿Cómo sé eso? porque yo no puedo explicar mi vida. Yo no puedo explicar mi amor, no puedo explicar mi paz, mi gozo, mi conocimiento, mi sabiduría, mi entendimiento, mi utilidad. No puedo explicarme a mí mismo a nivel humano. No puedo, no puedo. Algo está pasando en mí que no tiene explicación a nivel humano. Entonces, veo mi vida y tengo certeza de que soy un pámpano verdadero porque veo todo este fruto. Todo el fruto del que hablamos la semana pasada.

Vaya a 2 Pedro 1. Pedro habla de virtud aquí, en primer lugar, en el versículo 4. 2 Pedro 1:4, él dice, “Hemos llegado a ser participantes de la naturaleza divina, habiendo huido de la corrupción que hay en el mundo a causa de la concupiscencia.” Entonces, hemos sido transformados, salimos de lo corrupto a lo incorruptible. Nos hemos convertido en participantes de la naturaleza divina, eso es Dios en nosotros, la vida eterna en nosotros. Y como resultado de eso, como resultado de eso, hemos sido librados de la corrupción en el mundo a causa de la concupiscencia. Ahora que estamos permaneciendo, ¿qué hacemos? ¿simplemente nos sentamos ahí? No. Nos ocupamos, y profundizamos esa permanencia.

¿Cómo hacemos eso? poniendo toda diligencia, versículo 5, toda diligencia. “Añadid a vuestra fe, virtud; a la virtud, conocimiento; al conocimiento, dominio propio; al dominio propio, paciencia; a la paciencia, piedad; a la piedad, afecto fraternal; y al afecto fraternal, amor.” ¿Qué hacemos? Cultivamos eso en nosotros. Y el resultado, si eso sucede, “porque si estas cosas”, vean el versículo 8, “están en vosotros y abundan”, más fruto, mucho fruto, “no os dejarán estar ociosos ni sin fruto, en cuanto al conocimiento de nuestro Señor Jesucristo.”

Usted ve su vida y usted sale y hace ministerio; y es diligente, en probar su fe; y saliendo en fe; y siendo moralmente puro, y excelente; y teniendo conocimiento sano, y ejerciendo dominio propio; y perseverando en la verdad; y la obediencia y la piedad; y el amor fraternal; y el amor. Si usted busca esas cosas, usted no estará ocioso ni sin fruto. Y entonces verá a su vida, y dirá, ¡Mira mi vida! ¡Mira la utilidad! ¡Mira el fruto! Si usted no hace eso, el versículo 9 dice, “Pero el que no tiene estas cosas, tiene la vista muy corta, es ciego”, y usted va olvidar la purificación de sus antiguos pecados. Usted va a perder el toque con su condición o estado verdadero. Un creyente desobediente, un creyente pecaminoso, un creyente irresponsable puede ser un pámpano verdadero, pero perder toque con esa realidad.

“Por lo cual”, versículo 10, “Hermanos, tanto más procurad, haced firme vuestra vocación y elección”, no estar cierto, para Él, él sabe, pero ¿cómo sabe usted?  bueno, mientras usted practica estas cosas, usted nunca va a tropezar en la duda. Nunca. Usted va a salir rugiendo, entrando al reino eterno de nuestro Señor Jesucristo, en el futuro. Sea diligente, sea diligente. Si usted es diligente en ser fructífero, usted va a tener certeza, y usted va a vivir con lo que Pedro dice en 1 Pedro 1, “lo que es más precioso que el oro, la prueba de su fe”.

Entonces, el pámpano verdadero, es bendecido con salvación, santificación, provisión mediante oración respondida, y certeza. Dos más. Número cinco: amor. Esto va a ser rápido, va a ser rápido. Amor, versículos 9 y 10. Nuestro Señor usa palabras que nos son conocidas, “Como el Padre me ha amado, así también yo os he amado, permaneced en mi amor. Si guardareis mis mandamientos, permaneceréis en mi amor, así como yo he guardado los mandamientos de mi Padre y permanezco en Su amor”. Para nosotros, una afirmación en el versículo 9, “Permaneced en mi amor, permaneced en mi amor. Quédense en el lugar de mi amor.”

Judas lo expresó de esta manera, Judas 21. “Conservaos en el amor de Dios”. ¿Qué quiere decir con eso? quédense en donde puedan ser bañados con el amor de Él. Quédense en donde puedan ser bañados con su amor. No se salgan del círculo, en donde su amor es derramado. Bueno, ¿cómo se queda usted en ese círculo? ¿cómo hace eso? Usted lo ama de regreso. ¿Cómo demuestra ese amor? Regrese al 14:15, “Si me amáis, guardad mis mandamientos”. Versículo 21, capítulo 14, “El que tiene mis mandamientos, y los guarda, es el que me ama. Entonces, es bastante claro, y lo volvemos a ver en el versículo 10 del capítulo 15, “Si guardareis mis mandamientos, permaneceréis en mi amor”.

Entonces, ¿cómo se queda usted en el lugar en donde usted puede recibir abundantemente el amor divino? ¿Siendo, qué? obediente. Sea obediente. Usted es un pámpano que permanece. Usted está conectado. Usted tiene esa vida eterna viviendo en usted. Quédese en el lugar en donde usted pueda recibir la máxima cantidad de amor. Sale usted de ese círculo, y usted va a ser disciplinado, usted va a recibir disciplina, va a tener problemas, pruebas, todo hijo que el Señor ama ¿qué? Él disciplina. Capítulo 17, al final, conforme Jesús hizo esa gran oración, versículos 25, 26 él dijo, “Oh Padre Justo, aunque el mundo no te ha conocido, yo te he conocido. Y estos han conocido que Tú me enviaste, y les he dado a conocer Tu nombre, y lo daré a conocer aún, para que el amor con el que me has amado esté en ellos, y yo en ellos.”

Esta es una cosa increíble, que el amor mismo que el Padre tiene por el Señor Jesucristo, es el amor que Jesús ora que el Padre ponga en nosotros. Esto es amor más allá de la comprensión. Capítulo 13, versículo 1 dice, “Habiendo amado los suyos que estaban en el mundo, él los amó hasta el máximo nivel”, al máximo. Él los amó tan infinitamente como Dios es infinito. Su amor hacia nosotros es sorprendente, es perfecto, es incondicional, es soberano, en que lo amamos porque Él nos amó primero, no falla, es eterno, es sacrificial, es de gracia, es misericordioso, es generoso, es abundante, y es inquebrantable, “nada jamás nos separará del amor de Dios, que es en Cristo Jesús”. Romanos 8.

Su amor es derramado en nosotros y el diluvio básicamente está conectado a nuestra obediencia. Entre más obedece usted, más usted es inundado con amor divino. ¿Y quien es el ejemplo de obediencia? Versículo 10, “Así como yo he guardado los mandamientos de mi Padre, permanezco en su amor.” Jesús obedeció perfectamente al Padre, y el Padre derramó amor divino, perfecto en el él. Entre más somos como Cristo, más del amor de Dios experimentamos. Entre más seguimos la obediencia de Cristo, más abundante el amor de Dios se vuelve en nosotros.

Es algo sorprendente vivir una vida cristiana por mucho tiempo y simplemente vivir en las realidades abundantes de las que estamos hablando, tener salvación. Algunos beneficios de tener la edad que tengo, haber tenido salvación y ver santificación, y ver oraciones respondidas, y entender que soy un pámpano verdadero, permaneciendo en la vid verdadera,  que la Trinidad vive en mí, debido al fruto. Y, después, a ver que he vivido tantos años en el amor de Dios, simplemente derramado en mí. Increíble.

Entonces, esto es un pámpano verdadero. Este es un creyente verdadero. Salvo, santificado, con una conexión directa a Dios, para lo que está en el corazón de Él, de Dios, certeza, e inundado de amor. Hay una bendición de beneficio final. Y ese es gozo. Versículo 11. Gozo. “Estas cosas” refiriéndose a todo lo que acaba de decir en los diez versículos anteriores, “estas cosas os he hablado para que mi gozo esté en vosotros, y vuestro gozo sea cumplido”. Si hay algún amor en mí, es el amor de Cristo. Si hay alguna paz en mí, es su paz. Si alguno gozo en mí, es su gozo. Porque yo soy un participante de la naturaleza divina. Les estoy diciendo todas estas cosas a ustedes, para que ustedes tengan mi gozo, y que el gozo de ustedes pueda ser cumplido. Estas son buenas noticias para los once. Escuchen, la vida cristiana no es una vida de rigidez, restricción, refreno, privación, esto no es legalismo infeliz, esto no es algún tipo de experiencia horrenda de tener que producir, hacer lo que tenemos que hacer, sin gozo. Esto es vivir como las Escrituras dicen, “gozo inefable”, “gozo inefable”. Gozo que ni siquiera puede ser expresado. Él dice en el capítulo 16, versículo 22, “ahora tienen tristeza, pero los volveré a ver, y su corazón se regocijará y nadie les va a quitar su gozo”.

Todas estas cosas son permanentes. Una salvación permanente, una santificación permanente, acceso permanente al trono de Dios, para todo lo que es necesario. Certeza permanente, amor permanente, gozo permanente. Juan retomó esto cuando él escribió su primera epístola. Capítulo 1, versículo 4, él dijo, “Estas cosas os he escrito para que vuestro gozo sea cumplido”. Usted tiene una alternativa, usted puede darse la vuelta y hacer lo que Judas hizo, usted puede alejarse, alejarse de la salvación, alejarse de la santificación, de la justicia. Alejarse de la oración respondida, usted puede alejarse de la seguridad y la certeza de saber que usted pertenece al Señor. Usted puede alejarse del amor abundante, divino. Y usted se puede alejar del gozo eterno. Usted puede hacer eso.

Usted puede alejarse de que todo eso sea perfeccionado en el cielo, y un día oír las palabras del Señor, “Entra en el gozo de tu Señor”, cuando usted entre en el gozo eterno. Usted puede alejarse de todo eso, Judas lo hizo, Judas lo hizo. Pero si usted se aleja, hay advertencias, vea el versículo 2. “Todo pámpano que en mí no lleva fruto, lo quitará”. Y después, versículo 6, “El que en mí no permanece, será echado fuera como pámpano, y se secará y lo recogen, y los echan en el fuego, y arden”. Jesús dijo mucho más del infierno, de arder eternamente en el infierno, de lo que él habló del cielo.

Usted puede alejarse, Judas se alejó, y Jesús dijo que se fue a su propio lugar. Su propio lugar fue el infierno. Él se alejó de la presencia de Dios, y él está ahí, y estará ahí para siempre. Esa es la opción, no hay punto medio. “Los echan en el fuego y arden”, no necesitamos explicar eso. El Nuevo Testamento describe el infierno, tinieblas eternas, lloro, crujir de dientes, fuego, remordimiento, quemar, arder, lugar horrible. Podemos tomar esa decisión. Pedro obviamente entendió esto y escribió estas palabras, “Si después que han escapado las contaminaciones del mundo mediante el conocimiento del Señor y Salvador Jesucristo”, él tiene que estar pensando en Judas. “Escapan la contaminación”, se refiere, se han salido del mundo, han entrado a la esfera de Cristo, se han metido en su mundo, al mundo de Cristo. Si han hecho eso, y se enredan otra vez en ellas, son vencidos, su postrer estado viene a ser peor que el primero. ¡Wow!

“Porque mejor les hubiera sido, no haber conocido el camino de la justicia, y después de haberlo conocido, volverse atrás del santo mandamiento que les fue dado. Es como un perro que vuelve a su vómito, y la puerca lavada a revolcarse en el cieno”. No se vaya, quédese. Todas las promesas son para aquellos que permanecen.

Padre, te damos gracias porque nos has dado Tu palabra. Gracias por su aliento para nuestros corazones, como también su advertencia. Entendemos la seriedad de Tu palabra. Gracias Señor, por la claridad inescapable con la que has hablado de un asunto que es más importante que cualquier otro, tanto en el tiempo como en la eternidad. Señor, toma esta verdad y aplícala a corazones, que lleve a cabo tu obra, a tu manera, para tu gloria, tu honra, tu reino, ese es nuestra oración. Habla a los corazones de aquellos que quizás únicamente estén conectados superficialmente, y Señor, concédeles una fe verdadera y salvadora, arrepentimiento verdadero, y vida verdadera y eterna.

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