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Quiero que abra su Biblia en el capítulo 15 del evangelio de Juan. Estamos en algunas verdades maravillosas en esta sección del evangelio de Juan. Como usted sabe comenzando en el capítulo 13, y hasta el capítulo 16, esos cuatro capítulos simplemente están cargados de promesas. Promesas, compromisos, para aquellos que pertenecen a Cristo. Primero, claro, como usted sabe, este es, este es un tiempo registrado entre nuestro Señor y los apóstoles, la noche de la última pascua, durante la semana de la pasión, esa la noche del jueves. Al día siguiente, el viernes, él será crucificado.

Y aquí, en cierta manera, tenemos el último testamento de Jesús dado a sus hombres antes de que él va a la cruz. Es simplemente un párrafo, tras párrafo, tras párrafo de bendiciones, de gracias, que son las más maravillosas e impresionantes que son dadas a sus discípulos indignos. Y extendidas para nosotros también, a todos los que creen. Entonces, hemos amado cada porción de este texto. Hemos llegado al capítulo 15, versículos 12 al 17, y es un punto elevado. Y si usted puede tener un punto elevado, cuando todo es un punto elevado, este podría ser. Creo que, de manera breve, quiero recordarle que cuando usted llega a la Biblia, usted está oyendo las palabras mismas de Dios. usted está oyendo las palabras mismas de Dios.

En este caso, debido a que estamos en los evangelios, y Jesús es el orador, usted está oyendo las palabras de Dios, de los labios mismos del Hijo de Dios. Y, debido a que han sido escritas por el apóstol Pablo, usted está oyendo las palabras mismas de Dios en los labios mismos de Jesucristo, a través de la pluma misma de un escritor inspirado por el Espíritu. Entonces, todo miembro de la Trinidad está involucrado. La palabra de Dios en los labios del Hijo, inspirado en la Escritura por el Espíritu Santo, “Toda Escritura es inspirada por Dios,” toda Escritura viene de Dios, no es un libro humano. Es la Palabra de Dios. Entendemos eso, sabemos eso. De tal manera, que todo lo que vemos aquí, para nosotros es una revelación de Dios, quien se está revelando a sí mismo y su verdad, y su voluntad, a nosotros. 

Entonces, permítame leer los versículos 12 al 17, simplemente para presentar el texto, y después hacer unos cuantos comentarios antes de venir juntos a la mesa del Señor. “Este es mi mandamiento, que os améis unos a otros, como yo os he amado. Nadie tiene mayor amor que este, que uno ponga su vida por sus amigos. Vosotros sois mis amigos, si hacéis lo que yo os mando. Ya no os llamaré siervos, porque el siervo no sabe lo que hace su Señor. Pero os he llamado amigos, porque todas las cosas que oí de mi Padre, os las he dado a conocer. No me elegisteis vosotros a mí, sino que yo os elegí a vosotros, y os he puesto para que vayáis y llevéis fruto y vuestro fruto permanezca, para que todo lo que pidiereis al Padre en mi nombre, Él os lo de. Esto os mando, que os améis unos a otros.”

Verdad poderosa aquí. Y vamos a verla de nuevo como lo hicimos la última vez. Pero simplemente para recordarle, somos esclavos y amigos. Somos esclavos que se han convertido en amigos, somos esclavos en el hecho de que estamos bajo el señorío de Dios, bajo el señorío de Jesucristo, que él es nuestro amo y le obedecemos. Hemos cedido nuestra voluntad, nuestra propia ambición, nuestros propios deseos, nuestros propios planes, negándonos a nosotros mismos, rechazando todo lo que se impone sobre nosotros, y únicamente hacemos la voluntad del que es nuestro Señor y Amo. Somos esclavos.

Pero somos esclavos que nos hemos convertido en amigos. En otras palabras, hemos sido elevados como esclavos, todavía se demanda de nosotros que seamos obedientes, pero, hemos sido elevados al nivel de intimidad con nuestro Señor, de tal manera que como el versículo 15 dice, somos amigos porque todo lo que el Padre ha revelado al Hijo, el Hijo nos lo ha dado a conocer a nosotros. No hay secretos. Somos esclavos en el sentido más verdadero de la palabra, bajo el amo más maravilloso, incomparable, perfecto. Y al mismo tiempo, hemos sido elevados a la amistad, porque no solo somos esclavos que se nos dice que hagamos, somos íntimamente involucrados con toda la revelación. Todo lo que Dios le ha revelado a Cristo, él nos lo ha descubierto. Eso es lo que es la amistad, conocer todo lo que hay que conocer acerca de alguien.

Entonces, somos esclavos que somos amigos. ¿Cómo llegamos a ser esto? ¿Cómo es que esto nos llegó a pasar? La respuesta viene del pasaje que acaba de leer. Probablemente lo vio y quizá no lo vio. Es afirmado de manera simple. Vaya al versículo 16, “No me elegisteis vosotros a mí, sino que yo os elegí a vosotros.” Eso tiene sentido, ¿no es cierto? No creo que usted se podría ofrecer como voluntario para ser el esclavo del Cesar. No creo que usted podría ofrecerse como voluntario para que fuera el amigo íntimo, personal de cualquier monarca en el mundo antiguo, o simplemente en el mundo actual.

Y hubieron grandes gobernantes y reyes, de autoridades, y amos y señores por todo el mundo romano, y por todo el mundo del oriente medio, en la parte oriental. Esa no fue una posición para voluntarios. Eso no solo estuvo abierto para cualquier persona. Esa fue una posición para lo que usted era elegido. Usted era elegido para ser un esclavo, como todos los esclavos lo eran. Eran elegidos, y eran comprados. Usted entonces fue elegido para ser elevado como un esclavo, al nivel de amistad personal, íntima y conocido.

Y hablamos de eso, que la gente que probablemente conocía más acerca del gobernante eran los esclavos más íntimos, los que estaban ahí al lado de su cama cuando él se iba a acostar en la noche. Y estaban ahí en la mañana cuando se despertaban, los que lo veían llorar y reírse, y los que veían todas las imaginaciones internas de sus decepciones, y éxitos, los que conocían lo que él amaba y lo que él odiaba, lo que él temía, y lo que él buscaba. Esos eran los más íntimos de él. Y, ese es el tipo de amigo que somos de Cristo. Somos sus esclavos, hacemos todo lo que él nos manda, pero él literalmente nos ha dado acceso a los secretos de su propio corazón.

Las cosas que están escondidas de los sabios y prudentes, la Biblia nos dice, que son reveladas a nosotros, porque somos esclavos que somos amigos íntimos. No alcanzamos esta posición al ofrecernos como voluntarios. No comenzó con nosotros. Y eso es lo que nuestro Señor le está diciendo en el versículo 16. Y simplemente quiero que vea eso, en cierta manera es el enfoque primordial en esta mañana. “No me elegisteis vosotros a mí, sino que yo os elegí a vosotros.” Ahora, sé que hay cosas en la Biblia que la gente no entiende, muchas de ellas. Hay algunas cosas que no entendemos, porque no podemos. Porque hay una realidad infinita en ellas, y tenemos mentes finitas, estamos confinados. Hay realidades eternas que no podemos entender, hay muchas de ellas. Simplemente trate de pensar en la eternidad, y vea cómo funciona eso.

Entonces, hay cosas que no podemos entender porque somos finitos. Hay cosas que no podemos entender porque simplemente no tenemos suficiente trasfondo en términos de historia, para que en cierta manera podamos reconstruir la escena entera. Entonces, vemos algo en la Biblia y no lo podemos entender de manera completa, y cosas que no entendemos porque somos ignorantes. Hay cosas que no entendemos porque tendemos a ser tendenciosos hacia nuestra propia condición caída.

Entonces, cuando vamos a la Palabra de Dios tenemos que decir, ‘Mira, hay cosas que no entendemos.’ Y hay esas cosas que le pertenecen al Señor, dicen las Escrituras. Los escritores del Antiguo Testamento de hecho estaban escribiendo conforme el Espíritu de Dios les habló, y escribieron. Y después Pedro dice, que leyeron lo que escribieron para tratar de entender lo que estaban diciendo, porque estaban hablando del futuro. Querían saber qué tiempo, que persona, quien era de quien estaban escribiendo. El Mesías no había venido, no había vivido, ni había pasado por su vida, muerte, resurrección, ministerio y todo eso. Entonces, no estaban del todo seguros de que estaban escribiendo, o de quien estaban escribiendo. Entonces, los escritores del Antiguo Testamento no entendieron el significado completo, inclusive de las cosas que escribieron.

Y lo mismo sería el caso con los escritores del Nuevo Testamento. Aunque entendieron a Cristo, y entendieron las realidades de todo el cumplimiento de las profecías del Antiguo Testamento acerca de Cristo, relacionadas con su primera venida, hubieron muchas cosas acerca de su segunda venida que no entendieron. Y después hubieron cosas que una apóstol dice, que simplemente fueron difíciles de entender. Simplemente fueron difíciles. Quizás difíciles porque no conocemos el futuro. Quizás difíciles porque no tenemos mentes infinitas. Quizás difíciles porque no tenemos toda la información de trasfondo.

Pero quiero admitirle como alguien que ha estudiado la Biblia por mucho, mucho tiempo, hay cosas que son desafiantes de entender, por las razones de no poder reconstruir el contexto para entenderlo de manera precisa, por el hecho de que tengo una mente finita, una mente muy limitada, no puedo entender lo que es infinito, lo que va más allá de mí. Por cierto, me encantan las cosas que no puedo entender, porque me prueba que la Biblia no fue escrita por hombres, es una de las marcas de su divinidad.

No obstante, paradójicamente, hay algunas cosas que la gente cree que son difíciles de entender que no los son. Una de esas cosas es la doctrina de la elección divina, o de la selección divina. Hay gente que cree que eso es algo muy difícil de aceptar, que es una noción muy confusa, que Dios elige a personas, que Dios escoge a personas, predestina a personas a salvación, escribió sus nombres en un libro desde antes de la fundación del mundo, y llama a los suyos a sí mismo y cumple su propia voluntad al congregar a la gente que ya ordenó, y nombró y escogió. Hay gente que tiene problemas con eso, que quiere discutir en contra de eso, debatir eso, esa no es una de las cosas que no es clara. Esa no es. Esa es totalmente clara. Eso está en alta definición.

Muy bien, vea el versículo 16. No sé de qué otra manera lo puede decir. No me elegisteis vosotros a mí. ¿Alguien está confundido? No me elegisteis vosotros a mí. Ese es el negativo. Digo, podríamos extender eso para que dijera, esta no es una organización de voluntarios. Ustedes no decidieron convertirse en parte de ella. No me elegisteis vosotros a mí. Ese es el negativo, sin ambigüedad. No hay ambigüedad aquí. El positivo es, “Yo, os elegí a vosotros”. Ese tampoco es ambiguo. Y entonces, usted tiene la afirmación negativa, simple, no ambigua, seguida por una afirmación positiva, simple, no ambigua, que no lo deja a usted con confusión en absoluto. Si usted es un esclavo del Señor Jesucristo, que ha sido elevado a ser un amigo íntimo, no es debido a que usted eligió, es porque él eligió.

Ahora, a quien le dice el Señor esto. Bueno, sabemos eso directamente en ese contexto, él está hablando a sus discípulos, sus apóstoles. Judas ya se fue, han quedado once, los creyentes verdaderos. Y entonces, les está hablando a ellos. Él les está diciendo, ‘Sí, ustedes no me eligieron a mí, sino que yo los elegí a ustedes’. Entonces alguien podría decir, ‘Bueno, sí, eso es verdad de los apóstoles. Y es verdad de los apóstoles, realmente no sabemos que estos apóstoles estaban buscando conectarse al Mesías, estaban interesados, estaban fascinados. Algunos de ellos estaban siguiendo el ministerio de Juan el Bautista. Pero él los eligió.

Y usted puede regresar al registro del evangelio y usted puede seguir la historia de cómo él los encontró, y los eligió. Pero fueron los primeros, con respecto a lo que él dice aquí, pero no los últimos. Todas las palabras preciadas de esperanza que él les da en los capítulos 13 al 16, en esa noche. Todas las promesas sorprendentes se extienden a través de ellos a toda persona que jamás creerá. De tal manera que cuando dice, “No me elegisteis vosotros a mí, sino yo os elegí a vosotros, es tan relevante para usted como lo fue para Pedro. Es tan relevante para usted como lo fue para Santiago, o para cualquiera de los otros once apóstoles. Porque esto se extiende a todos los que son los esclavos de Cristo, todos los que son esclavos de Cristo que se convierten en amigos. Toda promesa, toda identificación aquí es extendida a todo creyente a lo largo de la historia humana entera.

Ahora, dice usted, ‘Bueno, ¿cómo puedes estar seguro de eso? Bueno, si estuviéramos tiempo, simplemente podríamos pasar por el 13, 14, 15 y 16 y podría mostrarle como afirmación, tras afirmación, tras afirmación extiende todas las promesas, extiende todos los compromisos, y extiende todas las identificaciones mucho más allá de los once a quien nuestro Señor está hablando. Usted ve eso a lo largo de esto. Usted ve todo eso aquí, pero específicamente, permítame mostrárselo en el capítulo 17. En el capítulo 17, el Señor acabó de hablar, muy bien, él ha dicho todo en el capítulo 13, 14, 15 y 16, todas las promesas, todos los compromisos.

Capítulo 17 comienza, Jesús habló estas cosas. “Y levantando sus ojos al cielo”, ahora él va a orar. Y su oración es, misma noche, “Padre, por favor ahora cumple todas estas promesas,” cumple todas estas promesas. Recuerde, él aún está en la encarnación, él se ha despojado a sí mismo, él ha adoptado la forma de un siervo, él está sujeto al Padre, y entonces él está pidiendo al Padre que cumpla todo lo que él ha prometido. Todo lo que él ha prometido.

Ahora, observe el versículo 2, él dice, “La hora ha llegado para que el Hijo te glorifique”. Después en el versículo 2, así como le has dado autoridad sobre toda carne, para que a todo lo que tú le has dado, él le de vida eterna. Muy bien, ahora la oración es, Señor, estoy orando esto Padre, por todos que me serán dados para recibir vida eterna. Ahora hemos ido mucho más allá de los once, estamos abarcando toda la historia redentora. A todos que serán dados por el Padre, al Hijo, para recibir vida eterna. Y después si usted pasa al versículo 6 él dice, “Les he dado a conocer tu nombre a los hombres que me distes”. Estos once hombres. “Me los diste del mundo, eran tuyos y tú me los diste. Y han guardado tu Palabra. Ahora han llegado a conocer que todo lo que me has dado es de ti, porque las palabras que me diste se las he dado. Y las recibieron, y han entendido verdaderamente que vine de ti, y creyeron que me enviaste.” Y después esto, “Yo pido por ellos, pero no pido por el mundo, sino por aquellos que me has dado. Porque, tuyos son.” Yo estoy orando por todo lo que me has dado. Todo lo que me has dado.

¿Son únicamente los once? No, no. De regreso en el capítulo 6, leemos estas palabras tan poderosas. Nuestro Señor dice, “Todo lo que el Padre me da, vendrá a mí.” Juan 6:37. Después Juan 6:44, “Ninguno puede venir a mí, si el Padre que me envió no le trajere.” El Padre está trayendo, el Padre está trayendo. Están viniendo, están viniendo a lo largo de toda la historia redentora, “Todo lo que el Padre me da, todo lo que el Padre me da.” Esa es una designación de todo creyente verdadero, todos somos regalos de amor del Padre, al Hijo, regalos de amor del Padre al Hijo, conforme el Padre congrega una novia para Su Hijo, para una gran boda en el cielo. Una novia que lo va a honrar y glorificar, y servir y manifestar su alabanza por los siglos de los siglos. Eso es lo que la historia redentora es, el Padre consiguiendo una novia para Su Hijo. Y dándosela, uno por uno. La imagen es poderosa.

Entonces, él está orando. ‘Sí estoy orando por estos hombres que me diste. Pero no solo estoy orando por estos hombres que me diste, estoy orando por todos los que me serán dados en el futuro, que serán los destinatarios de vida eterna. No estoy orando por el mundo, sino que estoy orando por aquellos que tú me das.’ Después ahí en el versículo 20, capítulo 17, “No pido únicamente por estos, sino también por aquellos que van a creer en mí a través de la palabra de ellos.”

Ahora, ¿cómo es que alguien cree? Usted no puede creer al menos que usted oiga el evangelio. Y ¿a donde va usted a conseguir el evangelio? usted va a las Escrituras. Usted va al Nuevo Testamento, el cual es escrito por los apóstoles, y los asociados de los apóstoles. Entonces, nuestro Señor está orando, no solo porque toda esta voluntad sea cumplida para estos once hombres, sino para todos aquellos que creerán mediante su testimonio, el cual esencialmente está registrado en las Escrituras del Nuevo Testamento. “Estoy pidiendo por todas los que creerán en mí, mediante su palabra, para que todos sean uno.” El ve colectivamente a todos los redimidos de todas las épocas, como uno. “Así como tu Padre estás en mí y yo en ti, para que ellos también estén con nosotros, para que el mundo crea que tú me enviaste. La gloria que me has dado se las he dado, para que sean uno, así como nosotros, yo en ellos, y Tú en mí, para que sean perfectos en unidad, para que el mundo sepa que tú me enviaste y los amaste, así como tú me amaste a mí. Padre, deseo que ellos también, a los que me diste, estén conmigo donde yo estoy. Tráelos a todos a la gloria, tráelos a todos al cielo para que vean mi gloria que tú me diste, porque tú me amaste desde antes de la fundación del mundo.”

Él está haciendo una oración que literalmente se adelanta y abarca a todo lo que el Padre le dará para salvación, conforme el Padre congrega una novia para Su Hijo. El retrato es un retrato increíblemente poderoso. Entonces, todos nosotros, estamos en la categoría del capítulo 15, versículo 16, “No me elegisteis vosotros a mí, sino que yo los elegí a vosotros.” Usted fue esclavo para ser un esclavo y el precio fue pagado. El precio fue la sangre preciada de Cristo quien mediante su muerte lo compró a usted del mercado de esclavos del pecado, ahora él es su Señor y Amo y estoy lo obedece, usted lo obedece.

No obstante, no solo se han convertido en esclavos, han sido elevados a ser amigos, y de manera característica se aman los unos a otros. Entonces, esto en cierta manera, es ampliar esto un poco más, somos esclavos que nos convertimos en amigos, somos esclavos que obedecemos a nuestro amo con gozo y gratitud, somos amigos que amamos a nuestro amo, y también, de manera característica al amar a nuestro amo, nos amamos los unos a otros. Esos son los versículos 12 al 17. Somos conocidos por nuestro amor. Obedecemos, y amamos. Eso realmente es todo. Así es como usted define quienes somos. Obedecemos a nuestro amo, a quien amamos, y amamos a otros que son nuestros amigos esclavos.

Ahora, permítame estirarlo un poco más. Nuestra esclavitud, es extrema. Nuestra esclavitud es extrema. Esta esclavitud espiritual es tan extrema como puede ser. No tenemos libertades, no tenemos un gobierno independiente. Obedecemos todos sus mandamientos, él provee todo para nosotros, él nos compró, él es nuestro dueño, él nos asegura, él provee para nosotros, él nos protege, su voluntad es nuestra voluntad. Es un tipo de obediencia extrema, es un tipo de esclavitud extrema, que le damos a nuestro amo, amado, perfecto, glorioso, amoroso, santo. Nuestra esclavitud es extrema.

Pero, en segundo lugar, nuestra amistad es extrema. Esta es una amistad extrema, es una amistad extrema. Dice usted, ‘¿porque definición?’ Por la definición del versículo 13. Obsérvelo, “Nadie tiene mayor amor que este, que uno ponga su vida por sus amigos.”  Eso es extremo. Dice usted, ‘¿soy tu amigo? Muy bien, veamos qué tan lejos llevas eso. ¿vas a morir por mí? ¿vas a empujarme de las vías y vas a dejar que el tren te aplaste? ¿es ese tipo de amistad?’

Estoy leyendo un libro interesante, parte de este libro es de un hombre que he conocido a lo largo de los años, quien fue un ‘boina verde’ en Vietnam, y quería leer más de su historia. Y al leer este libro, uno de los personajes principales en el libro nos lleva de regreso a la guerra de Vietnam y los horrores, y las matanzas que se estaban llevando ahí. Hay una historia de un hombre llamado Benavidez, que, por todos los relatos, parecía ser un hombre, un individuo muy insignificante, pero cuyo heroísmo fue absolutamente más allá de la comprensión. En una ocasión cuando sus amigos, quienes eran parte de su unidad, estaban atrapados en la jungla, atrapados por una fuerza masiva del Viet Cong, y cuando todos los intentos de rescate habían sido hechos y los helicópteros habían chocado y hombres estaban muriendo por todos lados, él pidió si podía saltar en un esfuerzo final para entrar.

Y no tenía un arma, nada más que una pequeña daga. Y este tipo de hombre insignificante, no descriptivo de Texas, únicamente tomó una cosa y el oyó que sus amigos, algunos de ellos, había doce de ellos para comenzar, cinco estaban muertos, quedaban siete, y todos estaban heridos. Y él había oído que estaban heridos porque un reporte de radio salió y él tomó lo que estaba más cerca de él, lo cual fue un paquete médico. No podían hacer que bajara, porque tenían miedo de bajar el helicóptero hasta el punto en el que estuviera en un punto que pudiera ser blanco del fuego enemigo. Entonces, él dijo, ‘Está bien’. Y el lado del helicóptero con la puerta abierta, de ahí él aventó la bolsa y después él saltó totalmente solo, sin un arma, y fue a buscar a sus amigos para entregarles ayuda médica, en medio de una pelea de fuego, increíble.

El resto de la historia usted la va a tener que leer. El heroísmo es épico, obviamente. Entendemos eso, honramos eso, respetamos eso, y sabemos que eso es lo que nuestro Señor está diciendo. Esto es axiomático, ¿verdad? Nadie tiene mayor amor que este, que uno ponga su vida por sus amigos. Entendemos eso. Esa no es una verdad espiritual, eso es simplemente realidad, ¿verdad? Eso es axiomático, eso es una verdad auto-evidente. Eso es lo más que usted puede hacer por alguien, es entregar su vida. Digo, nos emocionamos cuando oímos que alguien quien quiere entregar un órgano vital para salvar la vida de alguien más. Entendemos ese sacrificio. Leímos de este tipo de cosas a lo largo de la historia, temo decir que leemos acerca de ellas aparentemente menos y menos en el mundo en el que vivimos, pero entendemos eso. Esa es una forma extrema de amistad.

Entonces, una cosa es que usted diga, que es mi amigo. Usted sabe, soy tu amigo. Pero no me pidas, usted sabe, cambiar mi agenda. En serio. Muy bien. Hay un tipo de amistad, acepto eso, puedo entender eso, usted sabe. Envíeme una tarjeta de Navidad. Está bien. No va más allá de eso. Pero, estamos hablando de terminología extrema aquí. Esta es una esclavitud extrema en donde hacemos todo lo que nuestro comandante nos dice que hagamos. Lo hacemos con gozo. Este es un tipo extremo de amistad, en donde, literalmente estamos dispuestos a dar nuestras vidas. Mire, eso es lo que Jesús dijo, ¿verdad? “Si alguno va a venir en pos de mí, niéguese a sí mismo y tome su…” ¿qué? “…su cruz.” Esa es una ejecución, podría ser eso.

Pablo dijo, en mi vida muero diario. Cada día podría ser el último día al llevar el evangelio a la gente. Mi vida siempre está en juego. Entonces, el Señor dice que esta es una relación extrema que tenemos con él. Es un tipo extremo de esclavitud en donde obedecemos todo, un tipo de amistad extrema en donde entregamos nuestras vidas. Y él es nuestro modelo, regrese al versículo 10: “Si guardareis mis mandamientos, permaneceréis en mi amor, así como yo he guardado los mandamientos de mi Padre y permanezco en su amor.” Él es el modelo de obediencia perfecta. Él hizo todo lo que el Padre quiso que él hiciera. Él es el modelo perfecto de obediencia.

Él también es el modelo perfecto de sacrificio. Pase al versículo 13, “Nadie tiene mayor amor que este que uno ponga sus vidas por sus amigos.” Y eso es exactamente lo que él hace. Eso es exactamente lo que él hace. Él da su vida por nosotros. Él es nuestro modelo. Él no dio su vida únicamente como un ejemplo, él dio su vida como una expiación, pero fue un ejemplo. Pedro dice que él nos dio un ejemplo, también, de amor sacrificial. Entonces, escuche, si usted es un esclavo y un amigo, y usted tiene el privilegio de tener esta esclavitud extrema, y esta amistad extrema, permítame decirle algo, usted no eligió esto. Va en contra de todo lo que hay en la naturaleza de usted, todo. En contra de todo.

No es una organización de voluntarios. Y esa es la razón por la que en el versículo 16, usted lee de manera tan clara, y no ambigua, “No me elegisteis vosotros a mí, sino que yo os elegí a vosotros.” Ahora, alguien que no entiende eso, no está tratando. Eso no es oscuro, y es muy extensivo. ¿Qué quieres decir, que me eligió para qué? lo eligió para que fuera esclavo y amigo. Eligió revelar todo lo que oí de mi Padre, para que seas un amigo íntimo y no te guardes secretos. En otras palabras, la salvación. “Yo os elegí,” ese es el verbo griego ‘eklego’ del cual obtenemos la palabra ‘elegido’, es la doctrina de la elección. Los elegí para fueran mis esclavos que son amigos, y les di a conocer toda la verdad. Eso es salvación.

Pero no termina ahí. Después él dice esto: “Os he puesto para que vayáis.” Esto no es solo salvación, esto es una comisión. Esto es una comisión. “Y os he puesto para que vayáis.” Es el verbo griego, tithemi, ‘establecer’, ‘fijar’, ‘ordenar’, ‘designar’. Muy fuerte. En otras palabras, cuando usted fue elegido para ser un esclavo, quien es un amigo íntimo, cuando usted fue elegido para esta esclavitud extrema, esta amistad extrema, fue con miras a cumplir una comisión. Y es una comisión a ir. Esto es como una probada de la gran comisión, ¿no es cierto? un adelanto de la gran comisión. “Id por todo el mundo y predicarle el evangelio a toda criatura.” Os he puesto para que vayáis.

Y después también, para asegurarse que usted tiene todo lo que necesita, al final del versículo 16: “Todo lo que pidiereis al Padre en mi nombre, él os lo de.” Entonces, los he elegido para salvación, los he elegido para una comisión, los he elegido para una provisión. Y con esa salvación y esa comisión, y esa provisión, su vida tendrá un impacto eterno. Por favor, regrese al versículo 16 de nuevo: “Los elegí, y os he puesto para que vayáis y llevéis fruto, llevéis fruto.” Para que su vida importe, para que su vida tenga influencia espiritual, para que produzca justicia, todas las cosas que vimos cuando hablamos de frutos, ¿se acuerda, en los once versículos de apertura en Juan 15? Fruto es justicia en toda forma, pero particularmente fruto es añadir gente al reino, ganar pecadores a Cristo, predicar el evangelio.

Son designados para ir y dar fruto, ¿qué quieres decir con ir y dar fruto? Vaya, ve, y lleve el evangelio. Vaya y traiga gente al conocimiento de Cristo. Y me encanta esto, “Y vuestro fruto permanezca.” La palabra permanezca es el verbo meno, es permanecer de nuevo, regresemos a la palabra permanecer, “Si permaneciereis en mí, y mi palabra permanece en vosotros, van a tener una vida poderosa, y van a ir, y van a dar fruto, y el fruto que sale de la vida de usted también va a permanecer, y va a seguir, y seguir, y seguir.” Habla usted de una vida que importa, esto es increíble.

Pablo dice, en 2 Corintios, esto significa que somos olor de vida para vida. Nuestras vidas importan. Mire, su vida importa más de la de cualquier otro incrédulo en el mundo, no me importa cuál sea su cargo o méritos, porque no importa lo que alguien más haga, es temporal ¿verdad? Se acaba en la tumba, se acabó, se cierra. Su vida importa para siempre, usted es un olor de vida para vida, vida para vida, para vida, como si fuera interminable en términos eternos. Usted da fruto que permanece. Hay muchas personas que hacen cosas y obviamente, sino conocen al Señor, y no lo han hecho por causa del reino, todas se queman, todas mueren, todas se acaban. Esto es algo asombroso.

Este es un privilegio más allá de cualquier calculo, más allá de la comprensión. Pecadores indignos que somos, hemos sido elegidos para tener una influencia tan eterna. Literalmente, nuestras vidas importan para siempre, somos los que, recuerde, que estamos comprando amigos para la eternidad, que nos van a dar la bienvenida en el cielo cuando lleguemos. Es una paradoja extraña, ¿no es cierto? que el rey elige esclavos para sean sus amigos, para tener este tipo de influencia eterna. Pero él los elige de entre los no aptos, y los inmerecedores. ¿Por qué? porque eso es lo único que hay, no hay otro tipo de personas.

Pero él nos eligió y nos colocó en un privilegio tan elevado y con tal dignidad, con tal impacto para la eternidad. Ustedes no eligieron esto, ustedes no hicieron esto. Esto estuvo mucho más allá de su capacidad, mucho más allá de su voluntad, mucho más allá de su plan y su diseño y muy lejos de sus capacidades naturales, como un pecado muerto, caído, ciego. Él nos eligió, es así de simple. Esa es la verdad. Él nos eligió, él nos eligió. Dice usted, ‘Pero yo estuve dispuesto.’ Usted estuvo dispuesto, porque él hizo que usted estuviera dispuesto, usted creyó porque él abrió los ojos de usted, usted recibió vida porque él le dio vida a usted. Esto no es difícil de entender. El Antiguo Testamento es claro en esto en Deuteronomio 10:14-15: “He aquí, a Jehová vuestro Dios pertenecen el cielo y los cielos más altos, la tierra y todo lo que en ellos hay. Sin embargo, en vuestros padres, el Señor puso su amor para amarlos, y eligió sus descendientes después de ellos, inclusive a ustedes, por encima de todas las demás naciones.” Ese es Israel, Él los eligió a ustedes.

Israel no eligió a Dios, Israel no eligió a Dios, Abraham no eligió a Dios, Dios eligió a Abraham, lo sacó de Ur de los caldeos. Él eligió a Israel, esa es la razón por la que el Salmo 105:43 dice que los judíos son sus elegidos. Salmos 135:4, “Jehová ha escogido a Jacob.” Él escogió a los patriarcas, Él escogió a la nación. Deuteronomio 7:14, “Jehová vuestro Dios os ha elegido a vosotros, para que seáis su pueblo para su propia posesión, de todos los pueblos sobre la faz de la tierra.” Él os eligió a ustedes. Esa es la historia entera del Antiguo Testamento.

Nunca he conocido a alguien que diría, ‘Bueno, sabes una cosa, todas las naciones del mundo tuvieron alternativas, e Israel simplemente escogió a Dios.’ ¿En serio? Usted no puede encontrar eso en el Antiguo Testamento, así no es cómo Dios opera. ¿Y en donde estaban buscando para encontrarle a Él? de cualquier manera. No. Israel mis elegidos dice la Biblia. Israel mis escogidos, Israel mi elegido, esto es coherente con Dios, Dios llama a Cristo mi elegido, mi escogido.

Usted llega al Nuevo Testamento y el mismo patrón. Muchos son llamados, pero pocos escogidos. Marcos 13 dice que Dios va a hacer algunas cosas en el futuro, por causa de los escogidos, por causa de los escogidos, los elegidos. Juan 3 dice que el Espíritu Santo salva a quien Él quiere, cuando Él quiere, y esta es una obra divina. Le leí Efesios 1, “Elegidos en él desde antes de la fundación del mundo,” predestinados para ser redimidos, todo es decisión divina. “Porque por gracia sois salvos,” Efesios 2:8-9 “Porque por gracia sois salvos por medio de la fe, y eso ni siquiera es de ustedes, es un regalo de Dios.”

2 Timoteo 2:10 dice esto, el testimonio de Pablo, “Todo lo soporto por causa de aquellos que son elegidos.” Soporto todas las cosas por causa de los elegidos, para que puedan obtener la salvación que es en Cristo Jesús, y con ella gloria eterna. Todo lo que él hizo en el ministerio fue por causa de alcanzar a los elegidos. Tito 1 lo mismo, predicar a los elegidos para que puedan oír y creer. Santiago 1:18, “Él de su voluntad, nos hizo nacer, nos regeneró por la palabra de verdad.” Somos nacidos de arriba. Somos renacidos.

Santiago 2:5, “escuchen hermanos amados, ¿acaso Dios no escogió a los pobres de este mundo para que fueran ricos en fe y herederos del reino?” Claro, Él eligió, así como Él eligió a Israel, así como Él eligió a Cristo, así como el eligió a los patriarcas, así como Él eligió a los apóstoles, Él continúa eligiendo a su pueblo. 1 Pedro 1, Pedro escribe a aquellos que son elegidos, Apocalipsis 13, aquellos cuyos nombres fueron escritos desde la fundación de la tierra, en el libro de la vida del Cordero. Es claro, aquellos que son de Dios y de Cristo, esclavos que son amigos, son elegidos. Somos elegidos para esta realidad sorprendente de salvación, comisión, provisión, e impacto eterno.

¿Por qué es que Dios elige? Bueno, porque ningún hombre por sí mismo busca a Dios, no podríamos hacer eso. Y, lo que es más importante, lo hace porque Él es Dios y es para Su gloria. Escuche a Romanos 11:33, “Oh profundidad de las riquezas de la sabiduría y el conocimiento de Dios, cuan insondables son sus juicios, e inescrutables sus caminos.” Acuérdese de eso, no va a poder entenderlo todo. ¿Quién ha conocido la mente del Señor? O ¿Quién fue su consejero? ¿Quién le dio a Él primero para que le fuera devuelto? ¿Cree usted que usted hizo algo que obligó a Dios para que Él hiciera algo por usted? ¿Quién ha llegado a hacer eso? ¿Quién se ha ganado esto? ¿Quién en algún momento ha escogido esto y Dios tuvo que responderle? ¿Quién le dio primero a Él para que Él tuviera que volverle a pagar, se lo devolviera? No, porque de Él, por Él, y para Él son todas las cosas, a Él sea la gloria por los siglos de los siglos. Amén.

Ahora, usted es un creyente. Usted no se dice a sí mismo, ‘Felicidades por tu arrepentimiento y tu fe’ ‘Felicidades por tu sabiduría, felicidades por tu virtud moral, tu fortaleza.’ ¿En serio? Si usted es un creyente verdadero, usted le da gracias a Dios, ¿no es cierto? desde lo más profundo de su corazón, porque usted entiende que es un milagro que usted es lo que es. Cuando usted quiere que alguien sea salvo, usted va a Dios y ora. Y usted ora, ‘Señor, concede vida, concede fe, concede arrepentimiento. Salva a esta persona, Señor. Por favor, muestra tu gracia, salva a esta persona.’

Y en su mente usted no está diciendo, yo sé que esto realmente es malo Dios, por favor perdóname, porque estoy violando sus libertades personales. ¿Qué? usted nunca ha tenido ese pensamiento en su vida entera. Usted nunca ha tratado de evitar esa especie de cortar libertades personales, de un pecador condenado. Saben que no tienen ninguna libertad, excepto por escoger el pecado. Digo, estoy hablando en términos instintivos, sabemos esto de manera instintiva, entendemos que Él salva, Él nos salva, viene de Él. y venimos y creímos y nos arrepentimos, y recibimos a Cristo con corazones humildes, con temor, quebrantados por nuestro pecado y con hambre de justicia porque Él nos hizo querer eso. Entonces oramos.

1 Corintios 1, este es un gran tema, pero usted puede ver como hay una simplicidad magnifica aquí, “Considerad vuestra vocación y llamado.” 1 Corintios 1:26, “Considerad vuestra vocación hermanos,” simplemente piensen en eso. Su llamado divino de Dios. Él eligió, y Él llamó, “no muchos sabios según la carne, no muchos poderosos, no muchos nobles.” Dios tomó decisiones, Él eligió. Y Él escogió a los pobres del mundo, como le leí antes, y no muchos nobles, no muchos poderosos, etc. Versículo 27, “Dios ha elegido las cosas necias del mundo para avergonzar a los sabios. Dios ha elegido a las cosas débiles del mundo para avergonzar a lo que es fuerte. Y las cosas bajas del mundo, y lo menospreciado, Él ha escogido lo que no es, para que Él pueda invalidar las cosas que son.”

Aquí está Dios eligiendo a todo lo bajo, lo más bajo de lo bajo ¿para qué? versículo 29, ninguno ¿qué? “se gloríe ante Dios” porque “por Él estáis vosotros en Cristo Jesús, quien nos ha sido hecho por Dios sabiduría de Dios, justicia, santificación y redención. Para que como está escrito, él que se gloria, gloríese en el Señor.”  El punto entero es que Dios escogió todo para que Él recibiera toda la gloria. Ahora, si usted cree que usted eligió, entonces ese texto es absurdo. Más vale que lo corte de su Biblia. Es ridículo. Si la decisión es de usted y no de Dios, ¿cómo es que eso termina con la jactancia humana? ¿cómo es que eso detiene la jactancia humana? Hace que sea ridículo eso.

De nuevo, es tan obvio. Otro pasaje, Romanos 9. Y en Romanos 9, Pablo admite que algunas personas creen que esta idea de Dios escogiendo es injusta, porque escuche, nuestro cerebro, nuestras mentes, nuestro pensamiento está caído junto con el resto de nosotros. Entonces, tenemos nuestro propio sentido caído de lo que es correcto. Entonces, algunas veces la gente concluye que, si Dios elige, eso viola la libertad humana, y eso está mal, entonces, versículo 14, “¿Hay injusticia con Dios ¿hay injusticia en Dios? ¿acaso Dios está siendo injusto, porque él amó a Jacob y aborreció a Esaú, porque Él escogió a cuál de los dos el escogería antes de que inclusive naciera? Porque como le dijo a Moisés, versículo 15, “Él tiene misericordia de quien tiene misericordia, y compasión de quien tiene compasión. Así que no depende del que quiere, ni del que corre, sino de Dios que tiene misericordia,” Y él decidió lo que él haría con Faraón. Él decide en quien tendrá misericordia, versículo 18, de quien él desea, y él endurece quien él desea.

Y entonces, usted va a decir, ‘Bueno, ¿por qué entonces eres responsable por resistirlo? ¿quién podrá resistir su voluntad? Por el contrario, más antes hombre, quien responde a Dios, cállate. El fondo es este, si Dios no toma la decisión, entonces, ¿por qué estas acusaciones son dadas en contra de esto? prueban que es claro que él tomó la decisión. Y no es una afrenta para la independencia humana caída. Ese texto tampoco tiene sentido si la gente escoge. Si Faraón escogió, y Jacob escogió, y Esaú escogió, y todo mundo escoge, pero entonces, ¿de dónde vienen las acusaciones?

Si Pablo está diciendo que Dios escogió, entonces esas acusaciones van a levantarse, y se levantan. La salvación es su elección, en toda su totalidad. Y no es de manera independiente de nuestra fe, no es independiente de nuestra respuesta, pero Él escoge hacernos estar dispuestos. Y después nos hace suyos. Esta es la doctrina que más aplasta el orgullo, que más exalta a Dios, que más gozo produce, que más honra concede, que motiva más la santidad en toda la Biblia. Y que más esperanza da en toda la Biblia.

Padre, entendemos que todo lo que acabamos de estar diciendo, es solo una realidad debido a la muerte de Cristo en la cruz, que fue su sacrificio en la cruz, porque no podríamos haber sido elegidos y aceptados, a menos de que nuestros pecados hubieran sido pagados de manera completa. Y entonces, venimos con este sentido abrumador de gratitud, con este sentido abrumador, asombroso de la realidad de la identidad como tus amigos esclavos, que hemos sido elegidos a realidades tan sublimes, como la salvación, comisión, provisión, influencia eterna. Te damos toda la gloria y toda la alabanza, pero sabemos que es la cruz, y esa es la razón por la que hemos estado cantando toda la mañana de la cruz, fue ahí que nuestros pecados fueron pagados para que pudiéramos ser elegidos. Gracias por eso.

Padre, haz más de lo que lo podemos pedir o entender, según ese poder que resucitó a Cristo de los muertos, pedimos en el nombre de Cristo. Amén.

Disponible sobre el Internet en: www.gracia.org 
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