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Juan 15, comenzaremos con el versículo 17 ahora, no voy a terminar este pasaje entero, es demasiado importante, pero vamos a iniciar. Se lo voy a leer en su totalidad, versículos 17 al 25.

“Esto os mando, que os améis unos a otros. Si el mundo os aborrece, sabed que a mí me ha aborrecido antes que a vosotros. Si fuerais del mundo, el mundo amaría lo suyo, pero porque no sois del mundo, antes yo os elegí del mundo, por eso el mundo os aborrece. Acordaos de la palabra que yo os he dicho, el siervo no es mayor que su señor. Si a mí me han perseguido, también a vosotros os perseguirán. Si hay guardado mi palabra, también guardaran la vuestra. Mas todo esto os harán por causa de mi nombre, porque no conocen al que me ha enviado. Si yo no hubiera venido, ni les hubiera hablado, no tendrían pecado. Pero ahora no tienen excusa por su pecado. El que me aborrece a mí, también a mi Padre aborrece. Si yo no hubiese hecho entre ellos obras que ningún otro ha hecho, no tendrían pecado. Pero ahora han visto, y han aborrecido a mí y a mí Padre, pero esto es para que se cumpla la palabra que está escrita en su ley, ‘Sin causa me aborrecieron’.”

Le he estado diciendo que esta noche, esta noche de jueves, la última noche que nuestro Señor pasó con sus discípulos celebrando la pascua, está ha sido una noche como ninguna otra y hasta ahora ha sido una noche de amor. Comenzó con una expresión por Juan, que habiendo a los suyos que estaban en el mundo, los amó hasta la perfección. Ha sido dominada por amor y ha sido un tiempo increíblemente maravilloso que nuestro Señor ha pasado con sus discípulos. Pero ahora, de pronto, en un cambio dramático, cambia de amor a odio.

Y la palabra aborrecer es usada de manera repetida en este pasaje, una y otra y otra vez. Y entiendo que es una palabra fuerte y tiene la intención de ser una palabra fuerte. Esta es una porción muy incisiva, muy poderosa de las Escrituras. Esencialmente, nuestro Señor les promete persecución como resultado del odio. Les dice, y a todos los que lo seguirán, que en el nombre de Cristo serán aborrecidos por el mundo. Obviamente, esto comenzó con el odio hacia Cristo mismo, lo odiaron tanto que lo mataron. Y no pasó mucho tiempo para que ese odie se transfiriera a sus seguidores. La iglesia nació en el segundo capítulo de Hechos, en el capítulo 3 Pedro predica un sermón, y para el capítulo 4 los apóstoles son arrestados, y encarcelados por la autoridad judía. En el capítulo 5, son encarcelados de nuevo, en el capítulo 6 comenzamos a conocer algunos de los creyentes en la primera iglesia, por nombre, y uno de ellos es Esteban. Y en el capítulo 7, él es apedreado hasta la muerte, por una multitud, después de un juicio falso, ante la corte alta judía, el Sanedrín.

Para el capítulo 8, la persecución general se desata en contra de todos los creyentes, dirigida por un hombre llamado Saulo. Para el capítulo 12, el primer apóstol es asesinado. Es Santiago, es Jacobo el hermano de Juan y él es matado por Herodes. En el mismo capítulo 12, Herodes encarcela a Pedro, encerrándolo hasta que encontrara el tiempo apropiado para ejecutar a Pedro, pero Pedro fue liberado por un ángel. La persecución continuó, para que supiéramos a partir de la historia que todos los apóstoles fueron martirizados, excepto por Juan que fue exiliado a Patmos.

Llegamos al capítulo 9, y tenemos la conversión de Saulo, en Pablo, e inmediatamente después de su conversión, enfrenta amenazas y persecución por parte de los judíos mismos en Damasco, en donde él fue convertido. Comenzando en el capítulo 9, él enfrenta persecución y eso sigue hasta el final del libro de los Hechos, en el capítulo 28, todo tiene que ver con Pablo predicando el evangelio, plantando iglesias, estableciendo líderes y siendo perseguido. Su vida estuvo al filo de la muerte diariamente a partir de complots de los judíos y los enemigos de la cruz entre los gentiles. Los primeros perseguidores de los cristianos fueron los judíos, que vieron a los cristianos como herejes, y en el capítulo 16 de Juan, versículo 2, Jesús les dijo a sus discípulos que esperaran esto, ‘Os expulsarán de las sinagogas. Una hora vendrá en la que toda persona que os mate, pensará que está ofreciendo servicio a Dios.

Esta fue la actitud de los judíos. Los expulsaron de la sinagoga y pensaban que estaban sirviendo a Dios cuando los ejecutaron. Los judíos entonces fueron los primeros perseguidores de los cristianos, fueron los que mataron a Cristo, y fueron los que siguieron con la persecución de sus seguidores. En el libro de los Hechos, el evangelio comenzó a esparcirse en el mundo mediterráneo. Y en el mundo mediterráneo, obviamente los gentiles estaban en control. No paso mucho tiempo después de que los gentiles continuaron con la persecución, y comenzaron a usar la espada en contra de los cristianos. Los romanos continuaron con esa persecución, esencialmente por casi trescientos años.

Los romanos pensaron que tenían razón de deshacerse de estos cristianos, estos seguidores de Cristo, pero hubieron razones políticas, los cristianos decían, ‘Jesús es Señor’, y no decían ‘Cesar es señor’. La lealtad a Jesús como Señor produjo una sospecha fuerte de deslealtad a Cesar, y de esta manera deslealtad al estado romano. Y para ellos era una especie de traición. Los cristianos también se rehusaron a ofrecer sacrificios a Cesar, en esas ocasiones en las que se les demandaba. Eran vistos como traidores. También eran vistos como revolucionarios porque seguían hablando de otro rey y otro reino. Su rey era Jesús, y su reino era el reino de Dios.

Y después para empeorar las cosas, evitaron la molestia de los romanos al reunirse en lugares secretos por la noche, y sus reuniones clandestinas únicamente alimentaron más la sospecha de su lealtad, y el hecho de que quizás estaban tratando de comenzar con algún tipo de revolución, particularmente entre los esclavos. Y después, los cristianos predicaron un Dios, mientras que los romanos creían en muchos. Y entonces los romanos pensaron que los cristianos eran una especie de grupo ateo, quien negaba a los dioses.  Esto tuvo ramificaciones políticas porque no había separación entre la iglesia y el estado, no. No hasta Estados Unidos ciertamente, no en tiempo romano.

También tuvieron razones sociales. Los romanos estaban aterrados porque los cristianos estaban teniendo una influencia fuerte entre las clases bajas, la gente pobre, y eso encaja con lo que la Biblia dice, ‘no muchos poderosos, no muchos nobles. Dios ha elegido a los pobres y a los débiles, y a los nadie, y a los nada.’ 1 Corintios capítulo 1. Y estaban escuchando, y estaban oyendo, también temían que esto se extendería a los esclavos, y podría haber una revolución de esclavos. Y después, todos los acontecimientos sociales del mundo romano, todos los festivales sociales que conducían también, estaban ligados a la adoración de ídolos, eran inseparables. Los cristianos se rehusaron a participar en la adoración idolatra en el templo, y entonces se aislaron a sí mismos de la vida social.

Entonces, estaban aislados de la vida política, aislados de la vida social, y para añadir a eso, estaban viviendo vidas puras y justas las cuales eran una reprensión constante, personal, para la vida libertina del mundo romano. Inclusive económicamente, los cristianos eran malos para los negocios. Los predicadores cristianos y maestros, y testigos, trajeron el evangelio y el evangelio libraba a la gente de los demonios, y eso era malo para el negocio de los demonios. Y los medios poseídos por demonios, y brujas y adivinos, hacían mucho dinero al expulsar demonios, y al tener a gente librada de demonios, eso era malo para el negocio de los demonios. Usted ve eso en Hechos 16, y en Hechos 19 usted ve que fue malo para el negocio de los ídolos, porque la gente quemaba a sus ídolos, y eso hacía que las ventas de ídolos, se desplomara.

Los cristianos eran, por todas estas razones y muchas más, una amenaza. Era un grupo de personas extranjeras, viviendo en el mundo romano. No absorbían, no se integraban, no se mezclaban. Existieron en aislamiento total del sistema, pero lo afectaron. A principios del siglo segundo, Plinio, el gobernador romano de Bitinia, lamentó en una carta que él escribió a Trajano, el emperador, que el esparcimiento del cristianismo había causado que los templos paganos quedaran desiertos, y la venta de los animales sacrificiales se desplomaran significativamente.

Los cristianos, entonces, fueron culpados por todo, todas las plagas, todas las hambres, desastres naturales, incluyendo el incendio de Roma. Por estas y más razones, los cristianos llegaron a ser aborrecidos en el imperio romano. Fueron aborrecidos comenzando por los judíos, y continuamente por los judíos, y ahora para añadir a eso eran aborrecidos también por los gentiles. Ahora, esto no era nada más personal, aunque era personal, iba a haber un precio por venir a Cristo, usted iba a tener que ser aislado de padre, madre, hermana, hermano, usted sabe que Jesús dijo todas esas cosas, él vino a traer espada para separar a la gente de su familia y sus amigos, porque eso es lo que el evangelio hace.

Definitivamente existía ese aislamiento personal, y persecución personal que los individuos sintieron, pero fue más que eso de lo que nuestro Señor estaba hablando aquí. Hay algo oficial en esto, y la persecución oficial de los romanos comenzó en el 64, esa fue la primera bajo Nerón, el emperador Nerón. Los cristianos fueron arrestados, en todos lados fueron torturados, fueron crucificados, fueron arrojados a los animales salvajes, fueron quemados como antorchas para las fiestas en el jardín de Nerón. Pedro y Pablo probablemente fueron capturados en el periodo de la persecución de Nerón. Y ese fue el tiempo en el que fueron matados.

Tres décadas después, conforme esa persecución bajo Nerón se desvaneció, tres décadas más tarde en los noventas, otro gobernante vino, llamado Domiciano, y el lanzó otra persecución oficial que se extendió más allá de Roma, llegando hasta Asia Menor, inclusive fue más extensiva que la anterior y es en ese periodo de persecución bajo Domiciano que Juan fue expulsado a la isla de Patmos, y Antipas, que conoció a Juan fue martirizado. La persecución esporádica por parte de los romanos continuó en el siglo segundo, y en el siglo tercero. Justino Mártir, por ejemplo, un líder cristiano, fue ejecutado en ese periodo de tiempo.

Otra persecución que cubrió todo el imperio, vino en el año 250 AD bajo el emperador Decio. Quizás la más violenta de todas las persecuciones, vino bajo Diocleciano comenzando en el año 303. Las iglesias fueron destruidas, rollos de las Escrituras fueron quemados, los cristianos fueron masacrados, esto siguió hasta el 324 cuando Constantino llegó al poder y estableció al cristianismo como una religión del estado. Y ese fue el precursor del sistema católico romano, el cual continuó siendo el archi-perseguidor de la iglesia verdadera.

Durante mil años, después de eso y más, el sistema romano persiguió a los cristianos verdaderos en todos lados. El catolicismo romano floreció y creció hasta la edad media, y fue el perseguidor primordial de los creyentes verdaderos. La reforma vino, todos sabemos eso, los reformadores fueron perseguidos, los del pacto fueron matados, todos conocemos esas historias. Estuve de pie en un pequeño cementerio en Edimburgo, y vi el interior de una pequeña cárcel donde los del pacto fueron encerrados, todavía está ahí, antes de que fueran quemados en la estaca o decapitados.

Esto ha continuado a lo largo de la historia. Es interesante, que una fuente católica romana dice que, ‘en toda la historia de la iglesia, alrededor de setenta millones de cristianos han sido matados por su fe.’ Setenta millones, probablemente un número conservador. Y después este articulo dice esto, ‘Dos terceras partes de ellos, después del comienzo del siglo veinte.’ Este articulo continúa diciendo que cientos de miles han sido matados desde 1990 y todavía están siendo matados.’ Toda esa historia es exactamente lo que Jesús dijo en el pasaje que les leí. Nos aborrecen, nos aborrecen. Y debido a que nos aborrecen, nos perseguirán.

Es una profecía que es absolutamente precisa. Jesús dijo eso, y eso es exactamente lo que ha sucedido. Quizás usted nunca pensó en eso como una profecía, pero eso es lo que es, y una muy precisa. Nos dice lo que iba a venir, y eso es lo que la historia ha registrado. Y el Señor dijo todo esto en la noche antes de su muerte, con los once, conforme caminó al huerto de Getsemaní, en donde él sería arrestado, y él mismo sería ejecutado al día siguiente y comenzó la hostilidad que todavía se lleva a cabo, inclusive en la actualidad.

Los asesinos masivos de cristianos en la actualidad son musulmanes, y no parece haber ninguna tregua en contra de los cristianos. Ni siquiera en contra de los cristianos verdaderos, simplemente aquellos que se llaman a sí mismos cristianos, no pueden entender la diferencia. Ahora, las palabras de Jesús hasta este punto, que hemos estado viendo en los capítulos 13 y 14, y la primera parte del 15, han sido palabras de promesa y palabras de consuelo, y palabras de aliento, y palabras de esperanza. Usted podría decir que han sido palabras de bendición celestial. Han sido palabras de amor, pero ahora son palabras no de bendición celestial, sino de persecución terrenal.

Él les dio tantas promesas para alentarlos, él iba a preparar un lugar para ellos en la casa del padre y regresaría y se los llevaría al cielo. Iban a estar mejor con él, si él se fuera, porque él enviaría al Espíritu Santo, y el Espíritu Santo estaría en ellos. Él dijo que lo que pidieran en su nombre él lo haría, todos los recursos del cielo estarían a su disposición mientras que estuvieran en la tierra. Les dijo que poseerían al Padre, Hijo y al Espíritu Santo, y establecerían su residencia en ellos permanentemente. Serían capacitados por, amados por la Trinidad. Les dijo que se les daría paz, se les daría gozo, que serían fructíferos, y que su fruto permanecería eternamente. Y después, todos serían llevados a la gloria. 

Todo tenía que ver con el amor y promesa, y esperanza, y consuelo, y después este cambio dramático de amor al odio. Con todas las bendiciones celestiales, ahora viene la hostilidad terrenal, aborrecimiento y persecución. El mundo, dice él, será hostil hacia ustedes. Eso es verdad, lo ha sido, lo es y siempre será. Y, por cierto, ser perseguido es el costo del discipulado, “Toma tu cruz, y sígueme.” Para algunos hay muerte en esto, para todos hay una medida de persecución. Esa medida de persecución está relacionada a la fidelidad de usted, a su fidelidad.

El Señor les había dado, a todos, las pruebas de su amor hacia ellos y ahora él les advierte del odio del mundo. Cuando alguien me dice, ¿qué crees lo que debemos hacer acerca de la persecución de cristianos alrededor del mundo? Y de nuevo digo, acéptala. De hecho, quizás si fuéramos más fieles habría más de ella, no menos. Y él, conforme comienza a hablar de esto en el versículo 18, el versículo 17 nos sirve como una muy buena transición. Observe el versículo 17, “Esto os mando, que os améis unos a otros.” Él dijo eso ahí atrás en el versículo 12, él lo vuelve a decir, “Esto os mando, que os améis unos a otros.” 

Ahí atrás en el capítulo 13:34-35 él dijo, “Por esto conocerán todos los hombres, que son mis discípulos, si os amáis unos a otros.” Él les dijo, ‘ámense unos a otros, como yo los he amado.’ Ahora él dice, ‘les mando que se amen unos a otros, se sigan amando unos a otros, lo van a necesitar, lo van a necesitar.’ Es como si dijera ‘Ámense unos a otros profundamente, ámense unos a otros humildemente, ámense unos a otros lealmente, ámense unos a otros fervientemente, ámense unos a otros de manera devota, ámense unos a otros sacrificialmente, como yo los he amado, porque lo único que tienen son el uno y el otro. Lo único que tienen son el uno y el otro. No van a recibir eso del mundo, van a recibir odio del mundo.’

Entonces, ámense el uno al otro. Pedro más tarde en su epístola él dice, “Amen a los hermanos.” Pedro dice, “Tened amor ferviente el uno por el otro.” Pablo describe como es ese amor en 1 Corintios 13, nos necesitamos el uno al otro. Necesitamos amor fraternal, necesitamos la comunión de los santos, en amor. El amor es el vínculo perfecto que nos mantiene unidos, necesitamos esto porque no vamos a recibirlo del mundo. ¿Por qué es que el mundo nos aborrece tanto? ¿Por qué? Bueno, en este pasaje nuestro Señor da tres razones por lo menos. Le voy a decir la primera, y únicamente mencionar la segunda. El resto las cubriremos la próxima vez.

Razón número uno, viene del versículo 18 y 19. Versículo 18, únicamente vamos a leer la primera parte. “Si el mundo os aborrece”. Si el mundo os aborrece, y esa es una clausula condicional que espera una respuesta positiva. Entonces podría ser: “Debido a que el mundo os aborrece”. Después pase al versículo 19, “Si fuerais del mundo, el mundo amaría lo suyo, pero porque no sois del mundo, antes yo os elegí del mundo, por eso el mundo os aborrece.” Entonces, si usted pregunta porque nos aborrecen, ¿cuál es la respuesta? Porque no somos parte del sistema. Existimos como una entidad no absorbida. Somos un problema.

Hay un libro interesante, un libro secular, del porque los judíos son liberales. Usted puede hacerse la pregunta, cuando los estadounidenses han sido tan buenos con el pueblo judío, cuando las raíces de la bondad estadounidense, básicamente se encuentran en el cristianismo, ¿por qué los judíos son tan liberales políticamente? La respuesta es porque la experiencia pasada con el cristianismo en Europa, los hizo estar en contra del cristianismo, porque supuestos cristianos hicieron la vida miserable para los judíos. Fueron perseguidos en el nombre del cristianismo en Europa.

Y cuando usted lee el libro, “Porque los judíos son liberales”, y usted comienza a ver lo que el autor dice que estaba detrás de esa persecución, el asunto predominante con las naciones de Europa, por los judíos, fue que no podían hacer que se integraran. No podían hacer que ellos absorbieran la cultura, entonces se sentaron ahí como una entidad extranjera, y no hicieron lo que el resto de la gente hicieron, y entonces se volvieron una amenaza para ellos. Tenían diferentes leyes para vestirse, diferentes leyes alimenticias, diferentes rutinas, una religión diferente, una tradición diferente, costumbres diferentes, y fueron objetos de la persecución debido a que no se integraban.

Las culturas de Europa trataron de forzarlos para que se integraran, y nunca lo hicieron. Y tenían pequeñas unidades en las que existían juntos, comenzaban con negocios y artesanías, y todos estaban contenidos en la esfera de su propia vida y nacionalidad y religión. Esto generó mucha hostilidad y odio y temor, dice el autor de ese libro. Bueno, esa es una especie de microcosmos de cómo el mundo nos ve. Somos un problema, porque simplemente no somos parte del mundo. El mundo va en cierta dirección y no vamos en esa dirección. El mundo cree ciertas cosas y nosotros no. El mundo acepta ciertas cosas y nosotros no. El mundo dice que ciertas cosas están bien, y nosotros no creemos eso. Somos una entidad extranjera, aislada, existiendo dentro de otro sistema, y no nos integramos.

El mundo, kosmos, ¿qué significa eso? básicamente en las Escrituras significa los malos caídos. Y permítame decirlo de otra manera, caído y cayendo, porque la raza humana no ha acabado de caer. Si, en Génesis 3 cayó, pero ha estado cayendo desde ese entonces. Comenzó la caída y continúa cayendo. Hombres malos, van de mal en peor, en peor, en peor, el mundo, el sistema de humanidad gobernado por la maldad, todavía está cayendo. Entonces, ¿qué es el mundo? es el sistema malo, caído y cayendo de gente no regenerada controlado por Satanás.

En el evangelio de Juan, capítulos 12, 14, 16, nuestro Señor dice, “Satanás es el gobernante de este kosmos.” Juan 8, “Se están en el kosmos, en el sistema, sois de vuestro padre el diablo.” Hay dos reinos existiendo en el mundo, está el reino de Satanás y el reino de Dios, y no se mezclan, no se combinan. No aplaudimos a aquellos que hace maldad, como el sistema lo hace, Romanos 1:32. Saben que las cosas están mal pero aún aprueban a los que las hacen. No hacemos eso, no hacemos eso. Proverbios 29:27 dice, “El que es recto en el camino es abominable al impío.” El que es recto en el camino es abominable para el impío. El sistema impío odia la justicia.

“Si fuerais del mundo…”, y no los son, si fuerais del mundo, “…el mundo amaría lo suyo.” Filéo, eso simplemente está hablando de afecto natural. Si están en el mundo tienen un afecto natural hacia ellos, y ellos hacia ustedes. Pero, me encanta esto, “Antes, Yo los elegí del mundo.” Cuando usted se convirtió en cristiano, usted fue elegido por Dios para salir del mundo. Usted no es del mundo, a la mitad del versículo 19, usted no es del mundo, ¿por qué? “Porque yo os elegí del mundo.” Usted ahora es una reprensión viviente para el mundo. Nos convertimos en la conciencia del mundo, nos odian por eso. Y, oh, por cierto, les encanta ver a alguien que se dice cristiano, caerse y arder en un desastre moral. Les encanta ver eso. Se alimentan de eso.

2 Corintios 4, el apóstol Pablo dice, “Nosotros, quienes damos manifestación de la verdad, nos recomendamos a nosotros mismos a la conciencia de todo hombre. Hay una ley de Dios escrita en el corazón de toda persona, los no regenerados como también nosotros, la ley de Dios está en el corazón. Y nosotros predicamos la verdad, agarra su corazón, alumbra su conciencia y o los acusa o los justifica. Somos la conciencia del mundo, y nos aborrecen por ello. Cuando usted se convirtió en cristiano su relación con el mundo cambió. “Yo os elegí.” Usted ve eso, de regreso, lo que él dijo en el versículo 16, “No me elegisteis vosotros a mí, sino que yo os elegí a vosotros, y os he puesto para que vayáis y lleved fruto, y vuestro fruto permanezca.” Esto simplemente está reiterando la elección divina, soberana para salvación. “Yo os elegí, cuando yo los arranqué del mundo. Y los hice míos. Hubo una desconexión total.”

Escuche a Gálatas 6:14, cuan dramático es, “El mundo me ha sido crucificado a mí, y yo al mundo.” Esa parte de mi existencia se acabó, está muerta. Soy un ciudadano del cielo, mi Padre está ahí, y mi herencia está ahí, mi Salvador está ahí, mi iglesia triunfal está ahí, mi recompensa está ahí. Somos extranjeros y peregrinos, dicen las Escrituras, en este mundo. Filipenses 2:15 lo describe bien, “Mostrándose ser hijos irreprensibles, inocentes de Dios en medio de una generación maligna y perversa, entre la cual aparecen como luminares en el mundo.” entonces, aquí estamos, en el reino de las tinieblas y somos las luces. ¿Y qué hace la luz? Efesios 5:11, “exhibe la oscuridad”. Brillamos en la oscuridad y la exhibimos, y nos odian por ello.

Santiago 4:4 invierte eso y dice, “La amistad con el mundo es hostilidad hacia Dios.” Si es amigo del mundo, usted es hostil hacia Dios. 1 Juan 2 dice, “Si alguno ama al mundo, el amor del Padre no está en él.” Entonces, nos aborrecen porque no somos parte de ellos. Literalmente hemos sido arrancados, “Yo os elegí a vosotros.” Ese es un reflexivo medio, se traduciría de manera precisa, “Yo os elegí para mí mismo.” “Yo los recogí, yo los saqué del reino de las tinieblas.’ Dicho en Colosenses 1, “Es trasladé del reino de las tinieblas al reino del Hijo amado de Dios.”

Ahora, el gobernante del reino de las tinieblas no está contento por ello. Él odia a Dios, él odia a Cristo, él odia al Espíritu Santo, él odia a la iglesia, él odia a los creyentes, él odia a la verdad. 1 Pedro 5:8 dice, “que el anda alrededor como león rugiente, buscando a quien devorar.” El odia a los justos, la iglesia sale, predica pecado, juicio, infierno, salvación, evangelio, gracia, el mundo lo aborrece. Dice usted, ‘Bueno, no parezco ser tan aborrecido por el sistema.’ ¿Puedo elevar eso, rápidamente, para usted? Si usted quiere ser fiel, como un creyente, intente esto. Pase a 1 Juan 3:11.

1 Juan 3:11, “Este es mensaje que habéis oído desde el principio, que nos amemos unos a otros. No como Caín, que era del maligno.” Wow. ¿Por qué es que Caín hizo lo que hizo? Él era del maligno, Satanás. El mató a su hermano. ¿Por qué ese joven tomó una pistola y le disparó a gente? No creo que una explicación psicológica es la respuesta. Creo que una explicación teológica es la respuesta. Él está controlado por Satanás. Satanás es un mentiroso y un homicida, Juan 8. Ese joven era del maligno.

Cualquier persona que aborrece el cristianismo, que persigue a cristianos, es del maligno. Caín mató a su hermano, no porque únicamente estaba celoso, seguro estaba celoso. No porque tuvo algún tipo de crisis psicológica, no porque se sintió rechazado e insatisfecho, sino porque su vida y su pensamiento estaba controlado por Satanás. Eso es lo que dice. ¿Por qué razón lo mató? Porque sus obras eran malas, y las de su hermano eran justas. Permítame decirle como puede usted elevar la hostilidad. Comience identificando la maldad como maldad. No queremos hacer eso.

Permítame ayudarlo. El Papa es malo, él es del reino de las tinieblas. Él es anticristo. Cualquier persona que diga que los ateos se van al cielo, es anticristo. Jesús dijo, “En vuestros pecados moriréis, y adonde yo voy nunca podréis venir, porque no creen en mí.” No solo necesita creer en Dios, sino en Jesucristo.

La homosexualidad es mala, alterar la identidad de género es mala, el adulterio es malo, la fornicación es mala, la mentira es mala, la soberbia es mala, el vivir centrado en uno mismo es malo, la justicia personal es malo, esa es la razón por la que mataron a Jesús, porque él dijo que su religión era mala. Sus vidas eran sepulcros blanqueados, pulidos por fuera con religión, pero adentro estaban lleno de huesos apestosos, muertos. Si usted regresa al capítulo 7 de Juan, y el versículo 7, Jesús dijo, él está hablando al pueblo, él dijo, “El mundo no os aborrece…” simplemente a la gente a la que le está hablando, caminando en Galilea. “…pero me aborrece a mí. ¿Por qué me aborrece a mí? Porque yo doy testimonio de que sus obras son…” ¿qué? “…son malas.” Si no decimos eso, estamos pecando. Usted puede decirlo en amor, pero tiene que ser dicho.

Nos aborrecen porque no somos parte del sistema, porque mediante nuestra vida, reprendemos al sistema, y por nuestro mensaje condenamos lo que es el sistema. Condenamos todo en él, condenamos su filosofía, su religión, sus ideologías, sus metas, sus objetivos, todo. Y eso significa que la hostilidad viene de individuos, pero también se incrementa y viene colectivamente, primordialmente de la religión organizada. Quizás está resumido en las palabras de 2 Timoteo 3:12, Pablo dice, “Y también, todos los que quieren vivir piadosamente en Cristo Jesús padecerán persecución.”

No todos hemos enfrentado el mismo nivel de persecución, nadie nos está quemando en la estaca, aún. Pero en algún, en el mundo, los creyentes están siendo matados, decapitados, se les está disparando. El reino de las tinieblas, me parece, se está apoderando más y más y más de manera más agresiva de esta cultura. El mundo nos aborrece, simplemente, porque no pertenecemos al mundo. Y somos una reprensión viva y verbal para esta cultura. Lo que esta cultura afirma, lo rechazamos. Su estándar de bondad y maldad lo rechazamos. Sus tolerancias las rechazamos. Sus metas y objetivos lo rechazamos. Seguimos la Palabra de Dios, el mundo no.

No obstante, es interesante, no es cierto, que tantas personas que están en el mundo ahora, les gusta llamarse a sí mismas, cristianas. Pero eso debe esperarse, Jesús dijo, “Satanás va a sembrar cizaña entre el trigo.” Esta es la historia de la iglesia, esta es la historia del cristianismo, somos aborrecidos porque no somos del mundo. Somos una entidad extraña que reprende en medio de este sistema. Satanás nos odia, los demonios nos odian, y todos los súbditos del reino de las tinieblas están en contra de nosotros. Así es.

Hay una segunda razón, únicamente la voy a presentar. Nos aborrecen porque no somos parte del mundo y nos aborrecen porque aborrecieron a nuestro Señor Jesús. Regrese al versículo 18, “Si el mundo os aborrece, sabed que a mí me ha aborrecido antes que a vosotros.” Cualquier persona que aborrece a Cristo es mala, porque no hay nada en Cristo que deba ser aborrecido. Simplemente es maldad. Pero si lo aborrecieron a él, dijo él, “Y si los aborrecen a ustedes, me aborrecieron a mí antes de que los llegaron a aborrecer a ustedes.” Después, versículo 20, “Acordaos de la palabra que yo os he dicho.” Esto está ahí atrás en Mateo 10:24, “El siervo no es mayor que su Señor. Si a mí me han perseguido, también a vosotros os perseguirán. Si han guardado mi palabra, también guardaran la vuestra.”

Punto simple: Nos van a tratar como trataron a Cristo. El mismo Satanás, los mismos demonios, el mismo reino de las tinieblas, el mismo odio hacia Dios, hacia la justicia, bondad, la verdad que existe. Lo aborrecieron a él, nos aborrecerán a nosotros. Esa es la razón por la que mataron a Esteban, esa es la razón por la que mataron a Jacobo, y porque la matanza ha seguido desde ese entonces. Y realmente creo que, tenemos que aceptar esa realidad, y creo que debemos ser más fieles en hablar la verdad, lo cual podría inclusive elevar la persecución. Pero es necesario, es necesario. Debemos ser fieles.

Mateo 5, Jesús dijo, “Van a ser perseguidos.” “Pero bienaventurados son cuando son perseguidos por causa de mí.” Usted no espera ser tratado mejor que su Señor. Si él, el perfecto, fue tratado de esa manera, ¿cómo es que nosotros los imperfectos, esperamos ser tratados diferente? Y si somos cristianos, identificados con Cristo, esperamos que el mundo que está a cargo de Satanás, tenga exactamente la misma actitud hacia nosotros, que tuvieron hacia él. No me sorprende, y usted tampoco debería estar sorprendido. Y si usted no ha experimentado nada de eso, quizás usted está tratando de ser un discípulo secreto. Quizá usted necesita más valiente acerca de lo que usted dice. Y no solo acerca del buen lado de conocer a Cristo, sino acerca de la realidad de la muerte y el juicio y el infierno. El infierno, el castigo eterno, el pecado. Esas cosas necesitan ser proclamadas, y necesitamos decir, “Sus obras son malas. Y la maldad tiene una consecuencia, y es divina, y es eterna, a menos de que sean perdonados mediante el evangelio de Jesucristo.’

Una porción muy importante de las Escrituras. Oh tengo mucho más que decir del punto dos, y mucho más que decir del punto tres, la próxima vez.

Señor, de nuevo, estamos abrumados por la seriedad de esto, tu nos has explicado el mundo a nosotros. Lo entendemos, lo vemos, tu Palabra abre nuestros ojos, entendemos porque es como es. Esto es tan útil. Ayúdanos también ha saber que somos bienaventurados cuando somos perseguidos por causa de la justicia. Somos bienaventurados cuando la gente habla mal de nosotros, debido a Cristo. El cielo se abre y nos bendice, inclusive en medio del sufrimiento. Hay testimonio de eso a lo largo de toda la historia, de la bendición que viene, inclusive en la hora de la muerte para aquellos que sufrieron el martirio en manos de pecadores.

Señor, no tenemos algún tipo de problema que nos hace anhelar eso, algún tipo de idea torcida de heroísmo, pero queremos ser fieles en proclamar la verdad, de hablar abierta y honestamente acerca de la maldad y el pecado, y el juicio y el infierno, para que los pecadores puedan huir a Cristo. Ayúdanos a ser fieles, a recordar que en este mundo tendremos problemas, a recordar que en este mundo tendremos aflicción, pero tú has vencido al mundo entonces podemos tener ánimo, siempre triunfamos en Cristo. Y si tenemos fruto que permanece, si vamos a tener fruto, si vamos a ser usados para congregar a los elegidos a la salvación, tenemos que hablar la verdad. Ayúdanos a confrontar el pecado en nuestro mundo, y a nuestro alrededor y a los pecadores y a mostrarles el camino del perdón en Cristo.

Y Señor, oro por aquellos creyentes alrededor del mundo que ahora están sufriendo, que están encarcelados, que son perseguidos, que están bajo la amenaza de la muerte. Y algunos de ellos quizás, ni siquiera sean cristianos reales, porque de alguna manera en las circunstancias extremas en las que están, tengan suficiente conocimiento del cristianismo para venir a un conocimiento verdadero del Salvador. Oro Señor, porque tú le des a tu iglesia poder en medio de la persecución, conforme la persecución escala, que tu iglesia sea purificada por ella, que los falsos huyan porque no quieren sufrir. Que la iglesia que es verdadera y genuina, redimida sea conocida, y sea fiel en proclamar el evangelio, por el alto llamado que nos has dado escogiéndonos del mundo, estamos tan agradecidos.

Hemos muerto al mundo y el mundo a nosotros. Somos ciudadanos del cielo, aquí somos peregrinos y extranjeros, pero también somos embajadores. Se nos ha dado el ministerio de la reconciliación para predicar el evangelio de la muerte sustitutiva, y la resurrección de Cristo. Que seamos fieles y útiles a ti, en esa tarea que es la más sublime de todas las tareas en el mundo. Pedimos en el nombre de Cristo. Amén.

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