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Estamos estudiando el evangelio de Juan, y quiero que regrese al capítulo 15. Juan 15. Y hemos estado viendo los versículos 17 al 25. Hicimos eso la semana pasada, y vamos a concluirlo esta mañana. Es una porción muy interesante de las Escrituras, es una que debe ser entendida por los creyentes, es una que creo que en la actualidad es pertinente, porque nos dice que esperar como creyentes en el mundo. Y lo estamos viendo por todo el globo, inclusive en la actualidad. Es una profecía que nuestro Señor dio, y siempre ha sido cumplida y está siendo cumplida frente a nosotros en este momento.

El texto comienza en el versículo 17, retomémoslo ahí. “Esto os mando, que os améis unos a otros. Si el mundo os aborrece, ñ que a mí me ha aborrecido antes que a vosotros. Si fuerais del mundo, el mundo amaría a lo suyo, pero porque nos sois del mundo antes yo os elegí del mundo, por eso el mundo os aborrece. Acordaos de la palabra que yo os he dicho. El siervo no es mayor que su Señor. Si a mí me han perseguido, también a vosotros os perseguirán. Si han guardado mi palabra, también guardaran la vuestra. Mas todo esto os harán por causa de mi nombre, porque no conocen al que me ha enviado. Si yo no hubiera venido ni les hubiera hablado, no tendrían pecado, pero ahora no tienen excusa por su pecado. El que me aborrece a mí, también a mi Padre aborrece. Si yo no hubiese hecho entre ellos obras que ningún otro ha hecho, no tendrían pecado, pero ahora han visto y han aborrecido a mí y a mi Padre. Pero esto es para que se cumpla la palabra que está escrita en su ley, ‘Sin causa me aborrecieron.’”  

Un grupo de investigación, recientemente estimó que unos cien millones de personas, que se llaman a sí mismas cristianas, están bajo persecución en el mundo, en la actualidad. Alrededor de cien millones, probablemente un número bajo. La persecución por parte del islam, es la persecución más abierta en contra de cristianos, comenzó desde el siglo siete, y todavía se lleva a cabo por lo menos en 41 países musulmanes. Pero los cristianos no solo han sido el objeto del odio musulmán. Los cristianos han sido a lo largo de toda la historia de la iglesia, la gente más odiada y perseguida en el mundo, particularmente, los cristianos verdaderos. Pero inclusive los cristianos nominales en nombre, han sido perseguidos, los cristianos han sido perseguidos por muchas naciones, y muchos gobiernos a lo largo de la historia.

No lo voy a arrastrar por todo, hicimos un poco de eso la última vez, pero, regrese al siglo diecinueve y usted encontrará que los otomanos mataron a dos y medio de millones de cristianos. Regrese al siglo veinte, y se estima que los soviéticos mataron a medio millón de cristianos y los alemanes, a otro cuarto de millón. Los cristianos han sido perseguidos por decenas de miles por todo el planeta, desde Madagascar a España, desde México a China, desde Japón a India, desde Alemania a Rusia, desde Francia a todo tipo de países en el medio oriente.

¿Por qué es esto? la respuesta simple nos es dada en el texto que le acabo de leer. Nuestro Señor, de manera explícita predice odio por parte del mundo para los cristianos. Inclusive nos dice por qué. Pero debería ser obvio, antes de que veamos ese texto que el cristianismo es odiado porque es verdad, es verdadero. Y el mundo entero yace bajo el poder del maligno, de Satanás quien es un mentiroso. El cristianismo le dice la verdad acerca de todo, la verdad acerca de Dios, la verdad acerca del hombre, la verdad acerca del pecado, la verdad acerca del tiempo, la verdad acerca de la eternidad, la verdad acerca de la creación, la verdad acerca de la consumación, la verdad acerca del infierno, la verdad acerca del cielo, la verdad acerca del pecado, la verdad acerca de la justicia, la verdad acerca de la vida, la verdad acerca de la muerte, la verdad acerca de la vida después de la muerte.

El cristianismo dice la verdad porque la Biblia dice la verdad. Satanás es un mentiroso, y el domina el reino del mundo, él y sus demonios. Están en guerra con Dios, están en guerra con Cristo, están en guerra con el Espíritu Santo, y están en guerra, por lo tanto, con la revelación de Dios que es la Biblia. Satanás y sus huestes están en guerra con el evangelio, están en guerra con la iglesia. No debería sorprendernos que, en la actualidad de nuestro propio país, el cual ha tenido cierto respiro durante su breve historia, no nos debería sorprender ahora, que, en lugar de seguridad para los cristianos, que en un tiempo fue parte de Estados Unidos, se está desvaneciendo rápidamente.

Nuestro sentido de libertad y seguridad está amenazado seriamente. Las persecuciones de cristianos continuaran escalando. No hemos sufrido aún hasta la sangre, como algunos en todo el mundo, donde leemos casi diariamente acerca de cristianos que están siendo matados y decapitados. Pero esto no es sorprendente para nosotros, y le dije la semana pasada. Cuando la gente me dice, ¿qué hacemos acerca de que los cristianos están siendo perseguidos alrededor del mundo? mi respuesta es, “nada’. Porque eso es exactamente lo que el Señor dijo que sucedería. Estamos comenzando a experimentar lo que cristianos a lo largo de la historia de la iglesia han experimentado. No nos debería sorprender. Eso es exactamente lo que nuestro Señor dijo. Y claro, él lo predijo y es preciso, como cualquiera otra cosa que él dijo, es preciso.

Ahora, en las palabras que le leí, en el capítulo 15 de Juan, fueron dadas por nuestro Señor a sus once discípulos, después de que Judas se había ido para preparar la traición. Fueron dadas a esos once discípulos que quedaron, en la noche, antes de la crucifixión de Jesús. Hasta este punto la conversación había sido acerca del amor. Comenzó en el capítulo 13, siguió a lo largo del capítulo 14, hasta la primera parte del capítulo 15. Y le dije que en cierta manera fue una noche de amor. Él estaba mostrando su amor a ellos, él estaba haciendo todo tipo de promesas abundantes para ellos, acerca del gozo, y la paz, y la venida del Espíritu Santo, y fruto y bendición, y oración respondida y todos los recursos del cielo que estarían disponibles para ellos. Y él les estaba diciendo que tendrían el Espíritu Santo, el Consolador, y poseerían todo lo que necesitaran, fue una noche de amor. Fue una noche en la que él estaba bañándoles con el amor del cielo. Él se iba y estaban en una especie de pánico porque él se iba, y entonces él los alienta y los consuela con todas estas promesas, que salen de su amor por ellos, y son promesas que se extienden más allá de esos once, a los creyentes a lo largo de toda la historia.

Pero esa noche de amor cambió dramáticamente en el versículo 18. En el versículo 18, la palabra aborreciere aparece tres veces, por lo menos tres veces en la traducción en inglés, dos veces en el griego. Y después vuelve a aparecer. Y otra vez, y otra vez, y otra vez a lo largo de los versículos que le leí. Y de pronto una noche de amor se convierte en una noche de odio. Es un cambio dramático. Los discípulos que han estado de entender todas estas promesas de amor, ahora son confrontados con el hecho de que mientras que serán amados por Dios, serán odiados por el mundo. Usted podría resumirlo al decir esto. Los cristianos son las personas más amadas por Dios, y de todas las personas, son las más odiadas por Satanás. Somos las amadas por Dios y por lo tanto bañadas con todas las bendiciones del cielo, somos las más odiadas por Satanás y por lo tanto acosadas con lo peor del infierno.

Y vivimos en ese mundo, los amados y los más aborrecidos. Los más bendecidos y los más atacados. Tenemos el tesoro espiritual más grande, y tenemos la mayor probabilidad de perder el tesoro terrenal más grande. Así es como vivimos, esa es la razón por la que Jesús dijo, ‘Más vale que calcules el costo antes de que te conviertas en cristiano. Serás amado por Dios, pero serás odiado por el mundo.” Esta es una profecía de persecución. Usted ve en el versículo 20, la palabra ‘perseguir’. Sabemos lo que eso significa, significa atacar con el deseo de dañar a alguien.

Y la historia del cristianismo es una historia de persecución basada en odio. Eso no va a cambiar, porque Satanás es el dios de este mundo, el príncipe de la potestad del aire, quien opera en los hijos de desobediencia. Él manipula a su fuerza demoniaca, mediante seres humanos que son pecaminosos y no han venido a la fe en Cristo, y no han sido transformados. Entonces son súbditos del reino de las tinieblas, cumplen sus objetivos y sus objetivos son odiar a Dios, Cristo, el Espíritu Santo, la Biblia, el evangelio, y los cristianos. Y como dije la semana pasada, hemos tenido una especie de respiro en Estados Unidos, debido a la influencia fuerte del cristianismo al principio de nuestro país, pero, eso está disminuyendo con mucha rapidez.

Nuestro Señor, predice entonces que los cristianos van a ser odiados, van a ser odiados severamente. Capítulo 16, versículo 12 dice, “El tiempo va a venir cuando la gente os mate, y piense que están ofreciendo servicio a Dios.” Esto es serio. Van a ser perseguidos, van a ser matados, van a ser matados. Y esa ha sido la historia de la iglesia. Muchos casos, los predicadores más nobles, más elevados, los más sublimes, los predicadores más fieles de la verdad fueron perseguidos, encarcelados y ejecutados. Entonces, nuestro Señor hace una transición en el versículo 17 y dice, “Esto os mando, que os améis…” literalmente, que se sigan amando unos a otros, “…así como yo los he amado.”

¿Por qué dice eso él en este contexto? Porque esto es tan importante, somos lo único que tenemos. El mundo es nuestro enemigo, el mundo es hostil hacia nosotros. El mundo odia nuestro mensaje, odia nuestro evangelio, odia nuestra santificación, odia nuestra influencia. Nosotros somos todo lo que tenemos, y nuestro Señor dice, ‘Van a tener que amarse el uno al otro.’ Ahí es de donde el único amor verdadero va a venir, lo más probable es que no venga de su familia. Jesús dijo voy a traer una espada para separar a gente, en una familia cuando alguien cree el evangelio, terminan odiando a su padre, su madre, a su hermana, su hermano, hay un aislamiento, el odio toma el lugar del amor normal. Entonces, deben amarse el uno al otro, y ese debe ser un amor extensivo, él dice, ‘Ámense como yo los he amado.’

¿Cómo los había amado a ellos? Humildemente, los había amado al servir sus necesidades, él los había amado al bañarlos con todos los recursos que él tenía. Él los amó sacrificialmente, versículo 13 dice, “Nadie tiene mayor amor que este, que uno ponga su vida por sus amigos.” Y Jesús los amó lo suficiente como para morir por ellos, así es como debemos amar. Debemos amar sacrificialmente, humildemente, generosamente, misericordiosamente, en gracia, amablemente, perdonándonos. Nos amamos unos a otros, tenemos que vivir el uno con el otro. Somos lo único que tenemos en el mundo. Hay un sentido en el que rodeamos los vagones, y el cuerpo de Cristo se convierte en la esfera en la que vivimos, y amamos, porque es difícil en el mundo.  

Y después en esta sección nuestro Señor, comenzando en el versículo 18, les da varias razones por las que el mundo nos odia. Comenzamos la semana pasada, entonces, únicamente voy a repasar brevemente.

Razón número uno: No somos del mundo. Retómalo en el versículo 18. “Si el mundo os aborrece…” debido al que el mundo os aborrece, “…sabéis que a mí me ha aborrecido antes que a vosotros.” Si fuerais del mundo, el mundo amaría a lo suyo. Pero porque no sois del mundo, antes yo os elegí del mundo, por eso el mundo os aborrece. Entonces, razón número uno por al que el mundo nos odia, es que no somos parte del mundo. ¿Qué queremos decir por el mundo? No queremos decir el ambiente físico, no queremos decir el planeta, no queremos decir eso. Bueno, ¿qué es lo que mundo significa en un contexto bíblico? Mundo es kosmos, kosmos es un sistema ordenado. Lo opuesto de kosmos en el griego es caos, caos es una realidad desordenada. El mundo es un sistema ordenado, es un kosmos. Hablamos de cosmología, inclusive hablamos de cosméticos, los cuales ordenan donde hay desorden, como ustedes damas, todas entienden.

Entonces, kosmos es un sistema ordenado. Ahora, el mundo, como un sistema ordenado, es un sistema ordenado de maldad, caído y cayendo. Continúa cayendo. Es un sistema de gente no regenerada, controlada por Satanás y demonios. Es un sistema de mentiras y engaño, e ideas equivocadas e ingenio humano y entendimiento humano, levantado en contra del conocimiento de Dios, ideas anti-Dios, pensamientos anti-Dios. Este es el mundo, es un sistema de mentiras satánicas y engaño. Y opera en la esfera moral e espiritual.

Una buena definición 1 Juan 3:11 casi un contexto parecido en donde Juan el apóstol le dice a los creyentes, “Este es el mensaje que oísteis desde el principio. Que os améis unos a otros.” Y él está regresando al texto de Juan 15, el Señor dijo, “Ámense unos a otros”, van a necesitar hacerlo porque son todo lo que tienen. “Y no como Caín, quien era del maligno.” Y debido a que él era del maligno, quien es Satanás, y el maligno es un homicida y un mentiroso, él mató a su hermano. “¿Y porque razón lo mató?” ¿porqué es que Caín mató a Abel? “porque sus obras eran malas y las de su hermano eran justas.”

Entonces, “no os sorprendáis hermanos, si el mundo os aborrece.” ¿Por qué nos aborrece? Sus obras son malas y las nuestras justas. Ese es un problema para el mundo. Somos como una conciencia para el mundo. Hay tantos puntos obvios en los que usted podría demostrar esto en el mundo en la actualidad. Simplemente póngase de pie y diga, ‘La homosexualidad es mala’, como le estaba diciendo la semana pasada. O cualquier otro pecado es malo. La mentira es mala, el engañar es malo, la avaricia es malo, la fornicación. Simplemente pase por la lista de pecados, inclusive los pecados respetables, y observe al mundo reaccionar.

La razón por la que quieren aislarnos, la razón por la que quieren eliminarnos del discurso público es porque aman la maldad y somos justos. Literalmente, hemos sido transformados de tal manera que somos nuevas creaciones. Las cosas viejas pasaron, y las nuevas cosas tiene que ver con justicia. Amamos lo que es verdad, amamos lo que es recto, amamos lo que es honorable. Si fueras del mundo, Jesús dijo, “los amarían”. Usted estaba bien antes de q          ue se convirtiera en cristiano, todo mundo lo aceptaba a usted. Lo amaban a usted, no los confrontaba usted a ellos, no los exhibía, no los intimidaba, tenían una afinidad natural.

Por eso, “pero debido a que no sois del mundo, sino que yo os elegí del mundo, el mundo os aborrece.” Vimos eso, hasta cierto detalle la última vez. El mundo es un sistema de maldad, eso incluye religión, eso incluye toda ideología que es anti-Dios, anti-Escrituras. Incluye religión, es ateísmo, el cual es una especie de religión que hace del hombre, Dios. Es teísmo, creando algún otro Dios que no existe, que realmente es un demonio, es politeísmo, teniendo muchos dioses. Es poli-demonismo, adorando a muchos espíritus demoniacos. Es cualquier forma de idolatría, cualquier secta, cualquier filosofía, cualquier psicología. Lo que esté en contra de Dios, lo que esté en contra de las Escrituras, es parte del sistema, y odia a Dios.

Y odia a Cristo, y odia a las Escrituras, y odia la verdad, porque es dirigido por Satanás.

De regreso en Juan, capítulo 3, al principio de este evangelio nuestro Señor presentó esto de manera clara en el versículo 20, él dijo esto, “Todo el que hace lo malo, aborrece la luz.” Todo el que hace lo malo aborrece la luz. ¿Por qué? él no viene a la luz por temor que sus obras sean exhibidas. Aborrecen la luz. Somos la luz del mundo, traemos luz en la iniquidad, quitamos la roca y descubrimos la maldad que está abajo. Somos odiados debido a eso. “No os sorprendáis si el mundo os aborrece. Yo os elegí del mundo.” Ahora, literalmente somos ciudadanos del cielo, que hemos sido transformados, tenemos nuevas naturalezas, amamos lo que es puro y recto y santo, y bueno. Amamos la ley de Dios, amamos a Dios, amamos al pueblo de Dios, amamos la verdad, y somos una reprensión para el mundo.

Entonces, como vimos la última vez, la primera razón por la que nos odian es porque no somos parte del sistema de maldad. Confrontamos ese sistema, convencemos de pecado a ese sistema, intimidamos a ese sistema, tanto con nuestras vidas como con nuestro mensaje. Ahora, en segundo lugar, y esto en cierta manera es donde nos quedamos y hacia donde nos dirigimos la semana pasada, el mundo nos aborrece, primero porque no somos del mundo, en segundo lugar, porque aborrecieron a nuestro Señor Jesucristo. Regrese al versículo 18 por un minuto. Él dice, “Sabed que a mí me aborrecieron antes que a vosotros”. Y después ahí, en el versículo 20, “Acordaos de la palabra que os he dicho, el siervo no es mayor que su señor,” él les dijo eso a ellos, sin duda alguna, muchas veces y usted lo encuentra diciendo cosas así, de regreso en el capítulo 10 de Mateo.

Pero esa misma noche, él había dicho eso en el capítulo 13, versículo 16. “De cierto, de cierto os digo, un esclavo no es mayor que su amo, ni el que es enviado es mayor que el que lo envió. Eso es axiomático. Un esclavo no es mayor que el amo, de lo contrario él sería el amo. Me aborrecieron a mí antes de que llegaran a aborrecerlos a ustedes, simplemente acuérdense, les dije, “Un esclavo no es mayor que su amo. Si me persiguieron a mí, también a vosotros os perseguirán. Si han guardado mi palabra, también guardarán la vuestra.” Los van a tratar a ustedes de la manera en la que me trataron a mí.

El apóstol Pablo dije esto, “Llevo en mi cuerpo las marcas de Cristo,” al final de Gálatas 6. Llevo en mi cuerpo las marcas de Cristo, todos los golpes, todos los azotes, todas las piedras, todo lo que él recibió, las marcas de estar en la cárcel, todas eran heridas que Pablo tenía, debido a que Cristo no estaba ahí. Llevo en mi cuerpo las marcas de Cristo, las heridas de Cristo. Lo que él simplemente estaba diciendo era, me golpearon a mí, porque yo vengo en Su nombre. Me aborrecieron a mí, porque yo lo represento a él. Así es. Jesús les dijo a sus discípulos, ‘van a ser perseguidos, van a ser aborrecidos, por causa de mí nombre.’

Esteban viene, en el libro de los Hechos, y levanta a Cristo y lo apedrean hasta la muerte. Así como lo habían hecho con Cristo, habían crucificado a Cristo, este predicador predica a Cristo, lo apedrean hasta la muerte y en Hechos capítulo 8 una persecución entera se desata en Jerusalén, y la matanza de cristianos comienza, y eventualmente alcanza al primer apóstol y después a todos los demás. Mataron a todos los apóstoles, y lo más probable es que fue así, excepto por Juan que fue exiliado a la isla de Patmos. Si usted lee la carta de Pablo a los Corintios, la primera y la segunda carta, él habla constantemente acerca de lo que él sufrió. Simplemente sufrimiento interminable, interminable por causa del evangelio.

Pero hay una afirmación muy importante que él hace, en 1 Corintios capítulo 4, él dice, “Somos calumniados, nos hemos convertido en la escoria del mundo, la basura de todas las cosas, somos considerados como escorias, estamos en la parte de abajo de la sartén. Somos el residuo que tiene que ser tallado de la parte de abajo. Aquí estaba este hombre, el más grande de los hombres que jamás había vivido, el apóstol Pablo. Él era mayor que Juan el Bautista, quien fue el hombre más grande que jamás haya vivido, pero todo mundo en el reino es mayor que Juan porque estamos de este lado de Cristo.

Y todos los que están de este lado de Cristo, difícilmente usted podría encontrar uno más fiel y más diligente y más usado que Pablo. Y sin embargo para el mundo él era la escoria, la basura de la tierra. La basura, ¿por qué? Jesús dijo, “Me aborrecieron a mí, los van a aborrecer a ustedes.” Piénselo de esta manera, él era perfecto, nunca pecó, nunca fracasó, nunca dijo algo equivocado, nunca hizo algo equivocado, nunca pensó algo equivocado, no hubo nada hipócrita en él, él era integridad absoluta, perfección absoluta, y de cualquier manera lo aborrecieron.

Nosotros quedamos cortos de eso. Podemos ser hipócritas, estamos luchando con el pecado, pensamos cosas que no deberíamos pensar, decimos cosas que no deberíamos decir, hacemos cosas que no deberíamos hacer. Nosotros manchamos el nombre de Cristo. Nuestro Señor está diciendo, ‘Miren, si me aborrecieron a mí, sin pecado, sin falla alguna, ¿no creen que los van a aborrecer a ustedes? Y van a tener razón de aborrecerlos porque ustedes no son perfectos. Ustedes van a alimentar ese odio.’ Ustedes no pueden esperar algo diferente de lo que el mundo nos está dando. Odiaron al Señor Jesucristo perfecto, ciertamente, no van a amar a cristianos imperfectos.

Entonces, nuestro Señor dice, ‘Espérenlo, va a ser así, van a aborrecerlos porque no son del mundo. Los van a aborrecer porque me aborrecieron a mí, y ustedes me pertenecen y ustedes predican en mi nombre, y viven en mi nombre, y proclaman mi nombre, y proclaman mi verdad, y van a aborrecerlos de la misma manera que me aborrecen a mí. No son mayores que su amo.

Ahora, eso nos lleva a un pensamiento final acerca de la fuente de esto. Y realmente está detrás de todo. La tercera razón que nuestro Señor da aquí, por el odio del mundo, es esta. Uno, no somos del mundo. Dos, aborrecieron a nuestro Señor. Y tres, el mundo no conoce a Dios. El mundo no conoce a Dios. Esto necesita ser dicho y entendido de manera muy clara porque la mayoría de la gente cree que conoce a Dios. ‘Oh, yo creo en Dios. Yo soy una persona espiritual, ustedes saben, tengo un lugar en mi vida para Dios. Oro a Dios.’ A pesar de todas esas afirmaciones, por cierto, observen el versículo 21. “Más todo esto os harán por causa de mi nombre...” toda esta persecución, odio, “porque, no conocen al que me ha enviado.”

No conocen al que me ha enviado, ¡no conocen a Dios! hablando de gente religiosa. Estoy hablando de líderes de religiones, estoy hablando de teólogos, y sacerdotes, y pastores, y gurús, y personajes religiosos, no conocen a Dios. Es inclusive pero que eso, no solo no conocen a Dios, pase al versículo 23, “El que me aborrece a mí, también a mi Padre aborrece.” Pase al final del versículo 24, “Y han aborrecido a mí y a mi Padre." Aquí está la condición de un ser humano no regenerado, en el mundo, no conoce a Dios. Aborrece a Dios, aborrece a Dios. La gente no ama a Dios, “si me amareis…” ¿qué harían? ¿qué? “…guardaríais mis mandamientos.”

El primero del cual es, “Este es mi Hijo amado, en quien tengo complacencia, a él oíd.” Usted rechaza a Cristo y usted aborrece a Dios. No conocen al que me envió, es una afirmación fuerte de la realidad de los religiosos, no conocen a Dios. Por cierto, esto fue algo que Jesús dijo mucho. Y recuerde, él está circulando entre líderes judíos que creen que, no solo conocen a Dios, sino que conocen a Dios mejor que cualquier otra persona en el mundo. Y él les dice cosas como esta, ahí atrás en el capítulo 7, versículo 28, él clamó en el templo enseñando y diciendo, ambos me conocen a mí y saben de dónde soy. Ustedes me conocen a mí y yo soy Jesús, ustedes saben de dónde vine, Nazaret. “No he venido de mí mismo, sino que el que me envió es verdad, a quienes vosotros no conocéis.” Yo lo conozco, ustedes no. Esa es una condenación del sistema religioso entero de Israel. No conocen a Dios.  

Más adelante en ese capítulo 8, versículo 19, estas personas judías le dijeron, ‘¿Y dónde está tu Padre?’ Él dijo, “Ustedes no me conocen ni a mí ni a mi Padre. Si me conocierais a mí, también conoceríais a mi Padre. Si me conocierais a mí, también a mi Padre conoceríais.” No lo conocen a Él, y no me conocen a mí.

Más adelante en ese capítulo 8, versículo 41, dijeron, “Tenemos un padre Dios, Dios es nuestro padre”. Jesús dijo, “Si Dios fuera vuestro padre, me amaríais a mí, porque yo procedí y he venido de Dios.” Pero, versículo 44, “Vosotros sois de vuestro padre el diablo, y los deseos de vuestro padre queréis hacer, quien es un homicida y él no permanece en la verdad. No hay verdad en él. Cuando él habla mentira, de su propia naturaleza habla, porque él es mentiroso y padre de mentira. Porque yo hablo la verdad no me creen, ¿por qué no me creen?” Versículo 47, “Él que es de Dios oye las palabras de Dios. Por esta razón no la oyen ustedes porque no son de Dios.”

Ustedes no conocen a Dios, no solo no conocen a Dios, ustedes aborrecen a Dios, ustedes aborrecen a Dios. Ustedes dicen ahí en el versículo 54, “Él es vuestro Dios.” Pero el versículo 55 Jesús dice, “No han llegado a conocerle a Él, pero yo le conozco, y si yo digo que no lo conozco sería un mentiroso como ustedes. Pero lo conozco, prueba, yo guardo Su palabra.” Este es el meollo, si usted no viene a Cristo para salvación, usted no conoce a Dios. Usted está ciego, y está sordo, y mudo, y muerto. El mundo, 1 Corintios 1, “por sabiduría no conoció a Dios,” no puede encontrar a Dios por usted mismo. Cuando Cristo viene, en 2 Tesalonicenses 1:8, dando juicio y retribución, vienen a aquellos que no conocen a Dios, que no conocen a Dios.

Ahora, no estoy diciendo que usted no conoce o sabe que un Dios existe, porque eso es obvio. Piense en Romanos 1, por un minuto, “Pues habiendo conocido a Dios, no lo honraron como a Dios. ¿Qué significa eso? conocieron a Dios como una entidad, conocieron a Dios como una fuente, conocieron a Dios como la causa. A partir de la creación del mundo podían ver sus atributos invisibles, su eterno poder, su naturaleza divina. Es obvio de manera clara, siendo entendido por lo que ha sido hecho, de tal manera que no tienen excusa. Claro que saben que hay un Dios.

Estaba hablando con un hombre, tratando de explicarle eso. Él había tocado el saxofón durante setenta años y yo le dije, ‘¿podría usted tomar un saxofón y tocarlo por accidente?’ ‘Claro que no, claro que no.’ ‘¿Acaso las notas se podrían arreglar, ordenar a sí mismas en una página sin tener un compositor o alguien que lo arreglara?’ ‘No, claro que no, eso es ridículo.’ Yo le dije, ‘entonces, si usted no puede tocar un saxofón sin algún compromiso mental y trabajo. Y si usted no puede ver notas que al azar se ordenan a sí mismas en una página para tocar, para producir una pieza hermosa de música. Usted ciertamente no podría asumir que el universo entero es un accidente, ¿o sí?’ ‘No.’ Entonces yo le dije, ‘tiene que haber un Dios’ y él dijo, ‘¡claro!’

Entonces, él sabe que hay un Dios, pero no conoce a Dios. Por cierto, en Romanos 1:21, “Habiendo conocido a Dios” es el verbo griego ‘ginosko’. Ginosko significa conocer por observación, reconocer, darse cuenta, percibir. Sí, tiene que haber una fuente, tiene que haber un alguien que hizo todo esto. Eso es razonable, eso es racional. Decir que nadie lo hizo es locura. Conocer por observación eso es ginosko, usted lo ve, usted reconoce que es una realidad.

Pero de regreso a Juan 15, cuando nuestro Señor Jesús dice, “No conocen al que me envió”, él usa el verbo oída, un verbo griego diferente, que significa conocer internamente. Entender, inclusive apreciar, respetar, considerar con honor. Ustedes saben por observación que Dios existe, pero no lo honran. Y eso es lo que Romanos 1 dice, no lo honran, ustedes no lo conocen verdaderamente. Entonces Romanos 1 dice, “los hombres se entenebrecieron en su mente, fútiles, profesando ser sabios se volvieron necios, y cambiaron la verdad de Dios por una mentira.” Romanos 1:28 dice, “No consideraron apropiado reconocer ya a Dios” y el versículo 30, “se volvieron aborrecedores de Dios” Romanos 1:30. 

La raza humana aborrece a Dios, no lo conoce y lo aborrecen. ¿Por qué lo aborrecen? Lo aborrecen al Dios verdadero porque aman su pecado. Y él se siente en juicio en contra del pecado. Esta ignorancia total de Dios es la condición de todo ser humano, están aislados de la vida de Dios, aislados de Dios en su totalidad, Efesios 2. Viven en oscuridad y muerte, Efesios 4. No tienen esperanza, son inútiles, están perdidos, hablan de Dios, dicen que creen en Dios, tienen algún tipo de idea de Dios, pero es una mentira diabólica, no conocen a Dios.

Leí esta semana una encuesta de algunas personas en nuestro país, realizada por Ligonier, y Lifeway, la cual es el brazo de publicaciones de la Convención Bautista del Sur. Y estaban buscando encontrar la herejía más grande en Estados Unidos. Una encuesta interesante. ¿Cuál pensaría usted que sería la herejía más grande en Estados Unidos? Con lo que terminaron fue algo muy interesante, es una negación de la depravación humana. Es una negación de la depravación humana. Estadísticas: 67% de la gente en este estudio, dice que todo mundo peca por lo menos un poco, pero la mayoría de la gente es buena por naturaleza. 67% de la gente. 40% dijo, Dios me ama por el bien que hago.

Por otro lado, con respecto a la incapacidad humana, 16% dijo, la gente no tiene la capacidad de volverse a Dios por su propia iniciativa. 16% dijo, la gente no tiene la capacidad de volverse a Dios por su propia iniciativa, 84% dijo, claro que sí, básicamente buenos, hacen cosas buenas. 71% de los estadounidenses están de acuerdo en que un individuo debe contribuir a su propio esfuerzo para la salvación personal. 64% de los estadounidenses están de acuerdo en que una persona obtiene paz con Dios, al tomar primero la iniciativa de buscar a Dios y después Dios responde con gracia.

Entonces, resumiéndolo, la mayoría dijo, ‘Pecamos un poquito, pero por naturaleza somos buenos. Hacemos bien y Dios recompensa nuestras buenas obras al amarnos, tenemos la capacidad de volvernos a Dios por nuestra propia iniciativa, y la salvación involucra que tomemos nosotros la iniciativa, y después Dios nos responde. Esa es una mentira enorme, creída por la mayoría de la gente. Algunas veces alguien me dice, ‘¿Por qué eres un calvinista? O ¿Por qué crees en las doctrinas de la gracia o la soberanía de Dios?” Es bastante simple, realmente es simple, se reduce a esto. ¿Está listo para escucharlo?

Puede una persona, sin la ayuda de Dios, una persona, una persona pecaminosa, que nace en este mundo, cualquier persona. ¿puede un pecador, sin la ayuda de Dios, dejado a sí mismo, escoger a Cristo, volverse del pecado, abrazar la verdad, recibir el evangelio, creer y ser salvo? Si usted dice si, entonces usted no entiende la naturaleza pecaminosa del hombre. Si el hombre está ciego y está muerto y doblemente cegado por Satanás y aislado de Dios, y en las obras de su carne no puede hacer nada bueno, y toda su justicia es como trapo de inmundicia, y nadie busca a Dios y todos son veneno y corrupción. Si el hombre no puede hacer nada, entonces, usted tiene que ser un calvinista. Porque Dios tiene que invadir. Esta es una mentira de que hay bondad en el hombre, es un fracaso en entender a Dios.

Pero creo que, inclusive algo peor que eso, es que la gente aborrece a Dios y no lo sabe. La gente, en público, oigo a la gente hablar positivamente de Dios, ‘Dios te bendiga’, hablando de Dios, gente que aborrece a Dios. ¿Por qué digo que aborrecen a Dios? porque aborrecen su ley, aborrecen sus estándares morales, aborrecen las Escrituras, aborrecen la justicia, y están cómodos con el pecado y la iniquidad. Usted oye a gente decir, ‘Bueno, sí. Yo amo a Dios y soy cristiano y vivo esta vida de pecado, de inmoralidad.’ Usted no ama a Dios, usted no conoce a Dios, usted ha inventado a un dios que tolera la iniquidad de usted, su iniquidad.

Y cuando yo le presento al Dios verdadero, que confronta su pecado como pecado, el odio que usted tiene hacia Dios entonces se vuelve hacia mí. Usted únicamente puede conocer a Dios al conocer a Cristo. Él es el único camino a Dios, nadie viene al Padre sino por mí, él dijo. Usted no puede conocer a Dios a menos de que usted venga a Cristo, y usted no puede venir a Cristo y confesarlo como Señor al menos que el Espíritu Santo lo capacite para hacerlo. 1 Corintios 12:3, “Nadie confiesa a Jesús como Señor sino por el Espíritu Santo, es un milagro divino.”

Dice usted, ‘Bueno, ¿qué puedo hacer al respecto?’ clame a Dios porque le muestre su gracia y le de vida. Usted no conoce a Dios, usted nace siendo un rebelde, nace siendo hostil, nace como enemigo, usted está aislado de Dios, hostil en su mente. No solo usted está aislado de Dios y no conoce a Dios, sino que usted aborrece a Dios. Usted podría amar a un dios de su propia creación que tolera como es usted, pero no es el Dios verdadero. Y hay aún más, de regreso al versículo 22 por tan solo un minuto. “Si yo no hubiera venido, ni les hubiera hablado, no tendrían pecado, pero ahora no tiene excusa por su pecado. El que me aborrece a mí, también a mi Padre aborrece. Si yo no hubiese hecho entre ellos obras que ningún otro ha hecho, no tendrían pecado, pero ahora han visto, y han aborrecido a mí y a mi Padre.” 

¿Qué está diciendo? Bueno, aborrecen a Dios, sabemos eso, él ha dicho eso, pero también me aborrecen a mí. Y él está diciendo, ‘Si yo no hubiera venido y les hubiera hablado, si yo no hubiera hecho las obras entre ellos que nadie más ha hecho, no tendrían pecado.’ ¿Qué significa eso? no tendrían pecado en un área específica. No significa pecado general, claro, por cuantos todos pecaron, y están destituidos de la gloria de Dios. Todos son pecadores, pero, no tendrían este pecado. ¿Pero cuál es ese pecado? Es el pecado de rechazar a Jesucristo. Ese es el pecado condenador. Si yo no hubiera venido, y les hubiera hablado, no tendrían pecado.

Usted sabe, Hebreos 1, Dios habló y paso el tiempo por los padres y los profetas, como en estos postreros días nos ha hablado por su hijo. Cristo es la revelación completa de Dios, él es la revelación completa de Dios, él es la gloria de Dios en carne humana. Entonces, él es la revelación completa de Dios, si yo no hubiera venido, no tendrían el pecado ahora de rechazar doblemente a Dios. Rechazaron a Dios, como revelado en la naturaleza sin excusa, Romanos 1. Rechazan a Dios, como se rebelaron en el Antiguo Testamento, me rechazan a mí por lo tanto han rechazado la revelación completa, final, de Dios. Y me aborrecen a mí, y a mi Padre, a pesar de las obras que yo he hecho.

El pecado más grande, es el rechazo de la revelación más grande, y la revelación más grande es Cristo, y el pecado más grande es rechazar a Cristo. Él está diciendo, ‘Si yo no hubiera venido y hubiera revelado completamente a Dios, manifestado a Dios, los hombres no podrían cometer el pecado más grande de todos los pecados en contra de la revelación completa. Esa es la razón por la que Hechos 17 dice que hubo un tiempo en el pasado, antes de que Cristo viniera en el que Dios pasó por alto el pecado, no significa que no le importaba a él, significó que hubo una especie de tolerancia porque Cristo no había venido. Pero ahora, dice Pablo, en el areópago en Hechos 17, “Dios manda a todos los hombres que se arrepientan, porque Él ha revelado a Cristo.”

Y Hebreos 10 lo dice de esta manera, “Cuanto más severo será el castigo en el infierno, para la persona que tuvo por indigno el pisar al Señor Jesucristo y su sacrificio.” Aborrecer a Dios es ser condenado al infierno. Aborrecer a Dios en la revelación plena de Cristo, es traer sobre usted un juicio eterno de un grado mucho mayor, un grado mucho mayor. Cristo vino y reveló a Dios, de una manera en la que nunca antes había sido revelado. El pecado del hombre alcanza su cumbre cuando rechazan a Cristo.

Tenemos una nación aquí, de personas que han sido expuestos a la historia del Señor Jesucristo, han sido expuestas al evangelio, y hay un rechazo masivo de Jesucristo, y ese es el pecado más serio que cualquier ser humano jamás cometerá. Entonces, ahí está la profecía de nuestro Salvador que, así como el mundo aborrece a Dios, lo aborrece a él, y nos aborrece a nosotros porque le pertenecemos a él. todo ese odio es injustificable, es injustificable aborrecer a Dios, Romanos 1; es injustificable aborrecer a Cristo, Juan 15, pero lo hicieron y lo hacen.

Entonces, ¿cómo es que los once discípulos enfrentan esto en la oscuridad de esa noche, camino al huerto en donde Jesús va a ser arrestado y ejecutado? ¿Cómo van a responder a esto? ¿van a decir, el plan entero se ha destruido? ¿Dios no tiene el poder, Satanás ha ganado? ¿Cuál es su respuesta? Esto es abrumador. No solo van a matar a Cristo, sino que nos van a matar a nosotros. Nos van a aborrecer.

Hay una razón más, una afirmación más que Jesús hace que es muy importante. Esta el hecho de que nos aborrecen porque no somos del mundo, nos aborrecen porque aborrecieron a nuestro Señor, nos aborrecen porque no conocen a Dios, pero en cuarto lugar y muy importante, nos aborrecen para cumplir las Escrituras, nos aborrecen para cumplir las Escrituras. Y no solo esta Escritura, observe el versículo 25. “Pero esto es para que se cumpla la palabra que está escrita en su ley” Salmo 69:4. “Sin causa me aborrecieron.”

El Salmo 69 es un salmo mesiánico, es un salmo que ve hacia adelante al Mesías, a la venida del Mesías. Muchas cosas en el Salmo 69 son de Cristo, y se indican en el Nuevo Testamento. Los escritores del Nuevo Testamento regresan al Salmo 69. Pero el Salmo 69:4 dice esto del Mesías, “Aquellos que me aborrecen sin causa, son más que los cabellos de mi cabeza. Aquellos que me quieren destruir son poderosos, siendo de manera equivocada mis enemigos.” Dios se anticipó al aborrecimiento, se anticipó a que aborrecerían a Su Hijo, Dios se anticipó a que matarían a Su Hijo, y eso fue parte de Su plan redentor. Matar a Cristo estuvo en el plan de Dios. Aborrecer a Cristo fue profetizado. Matar a Cristo fue profetizado, Isaías 53, Salmo 22, específicamente.

Pero escuche el sermón de Pedro en Pentecostés, Hechos 2:22, “Varones de Israel, escuchad estas palabras, Jesús Nazareno, hombre certificado por Dios, para vosotros con milagros, y maravillas, y señales que Dios hizo a través de él en medio de vosotros, como ustedes mismos sabéis. A este hombre entregado por el plan determinado de Dios y anticipado conocimiento de Dios, clavasteis en una cruz, por manos de hombres impíos y lo matasteis. Pero Dios lo levantó.” Por el plan de Dios ustedes lo mataron, aborrecer a Jesús estaba en el plan, aborrecer a Jesús estaba en el plan.

En el capítulo 4 del libro de los Hechos, no lo voy a leer, versículos 23 al 31, dicen exactamente lo mismo, exactamente lo mismo. Esta dentro del propósito de Dios, que aborrecieran a Cristo y lo mataran. Versículo 28, “Hicieron lo que la mano de Dios y el propósito de Dios predestinó”. Entonces, hombres, él está diciendo a los apóstoles, este nos es el fin del plan, este es el plan, que me aborrecieran sin causa, siguiendo el plan. Fue necesario que él fuera aborrecido, que él fuera crucificado, que llevara en su cuerpo nuestros pecados en la cruz.

Estoy seguro que los discípulos se están viendo el uno al otro, preguntándose ¿cómo sobrevivimos esto? ¿cómo sobrevivimos esto? ¿cómo vamos a cumplir la promesa del versículo 16, de ir y dar fruto que permanece eternamente? ¿cómo vamos a sobrevivir? Cómo vamos a ser usados? Respuesta, los últimos dos versículos del capítulo, “Pero cuando vengan el Consolador, a quien yo les enviaré del Padre, el Espíritu de verdad, el cual procede del Padre, él dará testimonio acerca de mí. Y vosotros daréis testimonio también, porque habéis estado conmigo desde el principio. “¿Cómo superarán la persecución? ¿Cómo van a superar el odio? ¿Por el poder de quién? del Espíritu Santo, el Espíritu Santo.

Y entonces, por el poder del Espíritu Santo, los creyentes han entrado al mundo desde estos primeros apóstoles, y literalmente han volteado de cabeza al mundo. Y el evangelio se ha esparcido por todo el mundo, el Señor nos ha dado el ministerio de la reconciliación, la persecución viene, siempre estará ahí, el aborrecimiento siempre estará ahí, pero también estará siempre ahí el poder del Espíritu Santo para lograr los propósitos de Dios para congregar a su iglesia.

Padre, estamos agradecidos de nuevo, por la verdad de las Escrituras, tan profunda, tan poderosa, tan rica. Ayúdanos Señor, a entender como es el mundo para nosotros, ayúdanos a elevarnos por encima de esto en el triunfo que hay en Cristo, siempre triunfamos en Cristo Jesús, en el mundo tendremos tribulación, pero tú has vencido al mundo. Padre, danos oportunidad inclusive en un mundo que nos aborrece para predicar tu verdad, proclamar el evangelio, venga lo que venga a nuestro camino, a manera de rechazo y persecución que continuemos siendo fieles y hagamos lo que 1 Crónicas 16 dice, que leímos antes, que prediquemos a los pueblos del mundo, tomemos la verdad de la salvación a las naciones, la llevemos a ellos.

Señor, continúa congregando a tu iglesia a través de creyentes, inclusive en medio de la persecución. Edifica a tu iglesia, y ayúdanos siempre a recordar las palabras maravillosas de nuestro Señor Jesús en las bienaventuranzas, cuando él dijo “Bienaventurados los que han sido perseguidos por causa de la justicia, porque de ellos es el reino de los cielos. Bienaventurados sois cuando la gente os insulta y os persiga, y diga todo tipo de falsedades y de maldades en contra de vosotros debido a mí. Regocijaos, y estad gozosos, porque vuestra recompensa en el cielo es grande.”

Haz prometido recompensar a tus siervos perseguidos y fieles, con bendiciones eternas. Que seamos fieles y veamos hacia adelante eso. Estas cosas pedimos en el nombre de nuestro Salvador. Amén.

Disponible sobre el Internet en: www.gracia.org 
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