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Yo diría que más allá de la persona de nuestro Señor Jesucristo mismo, que Pablo ha tenido la mayor influencia en mi vida y esa influencia se ha estado llevando a cabo durante la mayor parte de mi vida y ha sido bastante intensa en los últimos 50 o algo así, con toda certeza. Pablo, el autor de trece de los Libros del Nuevo Testamento. Pablo, la persona que sobresale en el Libro de los Hechos y la persona dominante para la mayor parte del Libro de los Hechos, es la persona principal en el escenario después de que nuestro Señor asciende de regreso al cielo. Él ha sido para mí un modelo de ministerio un patrón a seguir en toda manera. Él es el autor inspirado de Libros que determinan toda nuestra teología, todo nuestro entendimiento del Evangelio y su profundidad y altura y amplitud en todo sentido. Él es, en mi mente, aquel a quien sigo conforme él sigue a Cristo y él mandó a los creyentes: “Sed imitadores de mí” dijo él, “así como yo, de Cristo”. 

Su conversión es una de las grandes historias de la historia humana y conforme llegamos al 9º capítulo de Hechos, Hechos capítulo 9, llegamos a uno de los grandes días en la historia del mundo. La conversión de un hombre llamado Saulo, cuyo nombre eventualmente fue cambiado a Pablo. Tan grande fue la transformación que aparentemente necesitaba reflejarlo en su nombre y entonces se nos dice en el capítulo 13, versículo 9 que su nombre fue cambiado a Pablo. La importancia de su conversión es indicada por el hecho de que ocupa tanto del Libro de los Hechos, no solo esta porción del noveno capítulo, sino que su conversión de nuevo es repetida en el capítulo 22 del Libro de los Hechos conforme el presenta su propio testimonio y después se vuelve a repetir en el capítulo 26 de Hechos.

Entonces aquí, en el capitulo 9, vemos esta transformación sorprendente y después es repetida para nosotros de nuevo en el capítulo 22 y de nuevo en el capítulo 26. La conversión de este hombre fue el punto de quiebre en el que el futuro de la iglesia giró y era apropiado que, debido a la importancia masiva de su conversión, que fuera una conversión única. Porque él fue un individuo único; por nacimiento - un judío, por convicción - un fariseo, por ciudadanía - un romano, por educación - un griego y después por gracia - un cristiano. Él se volvió un misionero, un teólogo, un evangelista, un pastor, un maestro, un predicador, un organizador, un líder, un pensador, un estadista, un peleador y alguien que amaba todo al mismo tiempo.

Sería difícil imaginar que ha habido otro como él. Yo creo que conforme abordamos el relato de su conversión en el capitulo 9, tenemos que recordar que ya lo hemos conocido en el Libro de los Hechos. Y usted se acuerda en donde lo conocimos. Lo conocimos allá atrás en el capítulo 7, versículo 58. Cuando el evangelista fiel a las sinagogas Helenistas, un hombre llamado Esteban, había predicado su sermón maravilloso cubriendo la historia del Antiguo Testamento y culminando la llegada del Justo, el Mesías, el Señor Jesucristo a quien los judíos habían traicionado y asesinado. Se apresuraron a apedrearlo hasta la muerte y antes de arrojar las piedras en contra de Esteban, dice en el versículo 58, que los testigos pusieron sus ropas a los pies de un joven que se llamada Saulo.

Y el capítulo 8, versículo 1 comienza: “Y Saulo consentía en su muerte”. De hecho, le dije en ese momento que sin duda alguna él fue el que estuvo a cargo de la coordinación de la ejecución de Esteban, esa es la razón por la que las túnicas fueron colocadas a sus pies. Y en ese día una gran persecución comenzó en contra de la iglesia en Jerusalén y todos fueron esparcidos por las tierras de Judea y de Samaria, salvo los Apóstoles. Saulo fue el gran perseguidor de la primera iglesia que causó que la iglesia fuera dispersada. Primero fueron dispersados en Judea y Samaria, llevaron el Evangelio ahí y vimos como el Evangelio llegó a Samaria en particular en el capítulo 8.

Después de ver el ministerio de Felipe en el capitulo 8, ahora llegamos al capitulo 9 y leemos ahora Saulo. Yo creo que las palabras y conducta de un Esteban en sangre, eventualmente tuvieron una función para terminar una carrera prometedora para un Fariseo joven que exhalaba fuego, llamado Saulo. Y fue un punto crítico para que se convirtiera en el evangelista más eficaz de la historia. Permítame contarle un poco de Saulo, y tengo que tomarlo de todos lados entonces un poco de narrativa histórica. El hogar de Saulo estaba en Tarso, Tarso fue una ciudad de Asia menor, ahí en la frontera siria, hoy día estaría en la frontera de Siria y Turquía.

En aquellos días, Tarso era una ciudad muy distinguida. Era distinguida por su universidad, era una de las tres grandes universidades en el mundo antiguo.  Las otras grandes universidades estaban en Atenas y en Alejandría, en Egipto. Estaba considerada, junto con esas dos, como Harvard, Yale y Princeton en nuestra época. Sus malecones llenos estaban en el Río Cidonis y la hacían una ciudad cosmopolita llena de gente que iba y venía junto con cargamento también. El padre de Saulo fue un ciudadano romano, pero un judío. Él transmitió los bienes invaluables del judaísmo y la ciudadanía romana a su hijo. Sin duda alguna, su padre también fue un fariseo y Saulo por lo tanto heredó su tradición farisaica.

Saulo era tan judío que él podía decir en el testimonio que él da, un testimonio sorprendente, en Filipenses capítulo 3, estas palabras: “Yo fui circuncidado al octavo día de la nación de Israel, de la tribu de Benjamín”. Una tribu extremadamente noble, por cierto. Hebreo de hebreos - eso significa totalmente entregado a las tradiciones, en cuanto a la ley – fariseo. Él cubrió toda área en el judaísmo en cuanto a celo – perseguidor de la iglesia, en cuanto a la justicia que es por la ley irreprensible. Un judío muy devoto. Para mantener la tradición judía todo niño tenía que aprender un oficio y el joven Saulo fue instruido para que aprendiera a tejer tela de pelos negros de cabra y hacerlos tiras que pudieran ser ensamblados cosidos para hacer tiendas. Esta fue una industria común en Tarso.

Alrededor de los 13 años, cuando un niño judío se volvía oficialmente un hijo de la ley, es muy probable que en ese momento Saulo se fue a Jerusalén. ¿Por qué fue ahí? Porque su familia quería que estudiara el judaísmo al nivel más elevado y el nivel más elevado era estudiar bajo un maestro llamado Gamaliel. Gamaliel era tan elevado y tan reverenciado como un maestro que él mismo, de hecho, era llamado “la belleza de la ley”. Eso quiere decir que la ley nunca era más hermosa que cuando era expresada por Gamaliel.

Entonces Saulo se habrá sentado bajo la enseñanza de Gamaliel, esto habría incluido años de memorizarse el Antiguo Testamento, años de preguntas y respuestas intensas, discutir y debatir, de un lado a otro acerca de la ley, del Antiguo Testamento. Él se habría convertido en un experto en el judaísmo, experto en el Antiguo Testamento, mientras que él estuvo en Jerusalén durante ese tiempo estudiando bajo Gamaliel. No es probable que él llegó a conocer a Jesús. Si hubiera conocido a Jesús en su ministerio terrenal, sin duda alguna él lo habría mencionado.

No me parece posible que él hubiera conocido a Jesús o lo hubiera visto personalmente, o lo hubiera oído personalmente y no hubiera hecho referencia a eso en algún punto. También es posible que antes de que Jesús, de hecho, comenzara con su ministerio, él haya acabado su educación y regresó a Tarso. Y si él regresó después de haber estudiado bajo Gamaliel no hay duda alguna en que él habría sido un líder crítico en la sinagoga. Él habría tenido una responsabilidad seria ahí como maestro. Él era muy rígido, muy celoso, muy legalista, farisaico, tradicional.

Este joven Saulo, rígido, habría entonces sido un miembro crítico de la forma farisaica de la religión en la ciudad de Tarso para promover todo lo que ellos creían entre los judíos ahí y hubieron muchos judíos en Tarso. No obstante, ya para el tiempo de Esteban, él está de regreso en Jerusalén. No sabemos que es lo que lo llevó de regreso, pero él está muy agitado. ¿Y por qué es que él está tan enojado? Porque él es un judío Helenista, él es un judío que viene de afuera de Israel y este hombre, Esteban, ha estado circulando entre las sinagogas Helenistas en Jerusalén y predicando a Jesucristo.

Esteban mismo fue un judío Helenista, un judío de afuera de Israel y él está congregando a un gran número de judíos Helenistas para que vengan a oír acerca de Cristo. Y hay convertidos, hay convertidos y estos nuevos convertidos, estos nuevos creyentes en Jesús, están diciendo que Él murió para pagar la paga por el pecado y Él resucitó de los muertos para proveer salvación y están predicando a un Cristo resucitado. Se están volviendo más agresivos, la iglesia se está expandiendo y explotando por los miles y él está enfurecido. Él pudo haber tratado de discutir con ellos en las sinagogas, él pudo haber tratado de refutarlos. Él ciertamente trató de callar a Esteban, no con un argumento, sino con una ejecución. Él entonces se elevó por la mera fuerza de liderazgo y pasión para volverse líder del movimiento, para aplastar el cristianismo.

Años después, él dijo esto, está registrado en Hechos 26: “Yo mismo estaba convencido de que debía hacer muchas cosas para oponerme al nombre de Jesús de Nazaret y lo hice en Jerusalén y no solo llevé a muchos de los Santos a la prisión, teniendo la autoridad del Sumo Sacerdote, sino que cuando eran matados yo eché mi voto en contra de ellos y los castigué con frecuencia en todas las sinagogas y traté de hacerlos blasfemar. Y en furia intensa en contra de ellos, los perseguí inclusive hasta ciudades extranjeras.” Éste es Saulo. Lucas lo dice simplemente, “Saulo asolaba la iglesia”. Y eso, allá atrás en el capítulo 8 al principio, le dije que esa palabra describe a un animal salvaje que está pisando fuera de control un jardín o a un ejército devastando una ciudad.

Después de quitar de manera exitosa de Jerusalén a aquellos que él creía que eran herejes, amenazando la religión verdadera del judaísmo, él mismo decidió que los perseguiría. No fue suficiente que se fueran de Jerusalén, él quería acabar con ellos, cazarlos en donde quiera que estuvieran. Él oyó que un grupo de ellos se había ido a Damasco y él aseguró el permiso de las élites religiosas para ir a Damasco y ahí es en donde retomamos el texto en el capítulo 9: “Saulo, respirando aún amenazas y muerte contra los Discípulos del Señor, vino al sumo Sacerdote y le pidió cartas para las sinagogas de Damasco. A fin de que, si hallase algunos hombres o mujeres de este camino, los trajese presos a Jerusalén”. Él inicia con una campaña feroz, persiguiendo a estos creyentes y él va a comenzar con una redada, por así decirlo, en Damasco.

Él era como ese caballo de guerra que tiene el aroma de la batalla y está exhalando furia esperando una nueva conquista. Por cierto, la palabra “respirando” aquí literalmente es todavía es inhalando. Inhalando, no exhalando amenazas y homicidio, inhalando. ¿Qué significa eso? El aliento mismo de su vida era matar a los Discípulos del Señor, él vivía para arrestar y matar cristianos. Su pecado, no muy diferente de el de Amán de Mardoqueo, que en el día de Ester quería exterminar a todos los judíos. Saulo no quedaría satisfecho hasta que los cristianos fueran exterminados. Todos los mafetés, todos los aprendices, los discípulos, todos los seguidores de Jesús - él estaba buscándolos a todos.

Entonces, queriendo encontrar a alguno que perteneciera al camino. A cualquiera, a alguno – no solo en Jerusalén, sino donde quiera que fueron. La erradicación era su objetivo y esto llevó a un viaje a Damasco. Un viaje que cambió al mundo. Él era tan respetado entre las autoridades judías que él consiguió permiso de ellos para llevar su guerra a ciudades distantes, esa es la razón por la que dice en el capítulo 26, versículo 12 que a él se le había dado permiso para ir a todos lados y exterminar a los cristianos. El sumo Sacerdote como presidente del Sanedrín, era la cabeza del estado judío en términos de asuntos internos y su autoridad era respaldada por el poder romano y él actuaba como el que tenía autoridad absoluta para autorizar a Saulo. Con esa autoridad él sale a Damasco.

Damasco en tiempos antiguos era llamada por un escritor, “un puñado de perlas y esmeraldas”. ¿Por qué? Por que era una ciudad hermosa, blanca, en un área verde de planicies y árboles. Los orientales solían llamar a Damasco “el paraíso sobre la tierra”. La ciudad de Damasco antecedía a Abraham, sin embargo, permanecía. Había una comunidad judía grande ahí, los historiadores estiman que hubieron decenas de miles de judíos ahí en el 66 después de Cristo, 66 después de Cristo, 20,000 de ellos fueron masacrados, 20,000 fueron masacrados. Damasco tuvo varias sinagogas con tantos judíos, muchas sinagogas.

Su ubicación geográfica era algo así: 2,200 pies sobre el nivel medio del mar, 60 millas hacia adentro – a partir de la costa, ahí en la esquina del Mediterráneo en donde Siria se encuentra con Turquía en la actualidad. Unas 160 millas al norte de Jerusalén. Era, en tiempos antiguos, la capital de Siria. Se estima que habían ciento cincuenta mil personas ahí, era una ciudad grande. Y es probable que los cristianos ahí todavía no se habían separado de las sinagogas. Que los cristianos esparcidos se fueron ahí, predicaron el Evangelio y ganaron a convertidos.

Así es como todo comenzó, pero es muy probable que todavía no habían dejado las sinagogas como el grupo original de cristianos no había dejado el templo. Y también es probable que había un líder cristiano que había llegado a la fe en Cristo y estaba guiando a estos judíos que se acaban de convertir y su nombre era Ananías. Lo vamos a conocer un poco más adelante en el versículo 10. Pablo dice acerca de él que él era un hombre devoto según la ley, teniendo un buen testimonio de todos los judíos que vivían ahí. Entonces él era un líder significativo en la ciudad, sin duda alguna, vino a Cristo y él tuvo una gran influencia en ese comienzo para ese grupo de cristianos. Quizás también habían refugiados creyentes de Jerusalén.

No obstante, Pablo escuchó que habían cristianos en Damasco. Son identificados, por favor regrese al versículo 2, son identificados como “hombres o mujeres de este camino.” De “este camino”, ese fue un término que se usaba en ese entonces para describir al cristianismo. Pablo también se refiere a este término en su testimonio en el capítulo 22, habla del camino. Esa es una designación probablemente sarcástica porque los cristianos creían que, sabían que mediante a Jesucristo, era el único camino a Dios. Quizás esto es burla como la palabra “cristiano” que fue usada inicialmente de ellos en Antioquía y ese era un término de menosprecio; pequeños cristos. En este término son objetos de burla como aquellos que promueven que solo hay un camino, regresando a las palabras de nuestro Señor: “Yo soy el camino, la verdad y la vida. Ninguno viene al Padre si no por Mí”.

Cualquier persona que estaba asociada con la estrechez de este Evangelio cristiano era objetivo para Pablo, era un blanco para Pablo y él iba a encontrar a cualquiera que perteneciera a “el camino”, hombre o mujer - los iba a hacer prisioneros y los iba a llevar de regreso a Jerusalén. Ahora, eso le hace a usted entender que él no fue solo, él fue con algún tipo de policía, algún tipo de fuerza, lo más probable es que fue policía del templo. Debían regresarlos a Jerusalén. ¿Por qué? Para ser juzgados como herejes, blasfemos y después ser castigados como ofensores eclesiásticos, castigados por el Sanedrín y quizás castigados por la muerte como su líder lo había sido.

Desde Jerusalén a Damasco usted básicamente va en línea recta al norte. He tomado esa ruta unas cuantas veces en mi vida, he ido a Damasco, las ruinas de Damasco son sorprendentes cuando uno las ve inclusive en el día de hoy. Usted va al norte cruzando Judea, después por Samaria hasta Siria y a la ciudad de Damasco. Quizás a lo largo del camino pasando por Samaria usted habría oído del avivamiento que estaba llevándose a cabo bajo Felipe, como es registrado en capítulo 8, y los samaritanos estaban viniendo a la fe y Pedro y Juan vinieron y el Espíritu vino y hubieron señales y maravillas siendo llevadas a cabo por Felipe y gente estaba siendo salvada. Quizás el oyó de eso quizás no. Pero él está cargado de papeles para Damasco.

Los historiadores nos dicen que las caravanas normalmente tomaban unos seis días para ese tipo de viaje. Armado con su comisión por parte del sumo Sacerdote para hacer lo que él quería hacer con toda su escolta, casi llegaron a los muros de Damasco, casi. Y después llegamos al versículo 3: “Mas yendo por el camino aconteció que al llegar cerca de Damasco repentinamente le rodeó un resplandor de luz del cielo y cayendo en tierra, oyó una voz que le decía: Saulo, Saulo. ¿Por qué me persigues? Él dijo: ¿Quién eres señor? Y le dijo: Yo soy Jesús, a quién tú persigues. Dura cosa te es dar coses contra el aguijón. Él temblando y temeroso dijo: ¿Señor qué quieres que yo haga? Y el señor le dijo: Levántate y entra a la ciudad y se te dirá lo que tienes que hacer. Y los hombres que iban con Saulo se pararon atónitos oyendo la verdad la voz, más sin ver a nadie.

Entonces Saulo se levantó de tierra y abriendo los ojos no veía a nadie así que, llevándole por la mano, le metieron en Damasco dónde estuvo tres días sin ver y no comió ni bebió.” Un cambio serio de planes. ¿Qué tenemos aquí? Él se encontró con el Señor Jesucristo y entonces vino su conversión excepcional. Quiero considerarla bajo 4 características simples: Primero, un contacto divino. Después, convicción divina, conversión divina, comunión divina. Simplemente una manera de dividirlo. El contacto divino viene en el versículo 3: “Más yendo por el camino, aconteció que al llegar cerca de Damasco repentinamente le rodeó un resplandor de luz del cielo”. No necesito recordarle de nuevo, aquí hay otra ilustración.

Otra ilustración como vimos en la ilustración del Eunuco de Etiopía, quien encontró a Felipe por que el Espíritu Santo estaba haciendo que todo pasara de acuerdo con la voluntad de Dios. Así es de nuevo como la salvación sucede, siempre es la voluntad soberana de Dios. Siempre su propósito se lleva a cabo por su poder y su determinación. Este es un acto directo, soberano, de Dios para Saulo. Ahora admito, que toda persona que es salva es salva debido a una obra soberana de Dios. Pero no todos tienen este tipo de experiencia. Yo ciertamente no la tuve, ni usted tampoco. Dios llama, pero normalmente llama en una voz callada, pequeña. Pero en el caso de Saulo, Él llamó con una apariencia refulgente, aplastante, devastadora.

Ahora, podríamos añadir mucho más al versículo 3, por que el versículo 3 es muy corto. Pero, para hacer eso, tendría que llevarlo a usted al capítulo 22 y al capítulo 26 y no estamos ahí todavía. Pero permítame tomar algunas cosas de esos 2 capítulos, por que en esos 2 capítulos Pablo da su testimonio cuando él es llamado a la corte. Y si tomamos de lo que aprendemos en el 22 y en el 26 podemos llenar ahí e incluir detalles. Esos capítulos nos dicen que era a medio día, el sol estaba en su ápice. Y si usted ha llegado a estar bajo el resplandor del sol en el medio oriente al medio día, usted entiende que es un sol brillante. Pero hubo algo mucho más brillante, por que leemos más adelante en el Libro de los Hechos que, “Una luz resplandeció por encima del brillo del sol. Brillando alrededor de Pablo y de todos aquellos que viajaban con él”. Una luz más brillante que el sol. El sol es brillante pero distante. Esto está en medio de ellos. El grupo entero entonces se colapsa al suelo en mero terror.

También se nos dice más adelante en el Libro de los hechos, que fue una luz del cielo. Fue una luz, en este versículo también dice, del cielo que los rodeó con su resplandor. Milagrosa, sobrenatural, trascendiendo el brillo del sol de medio día. El capítulo 26, de nuevo, el testimonio de Pablo es dado, dice: “Los hombres se levantaron, pero Saulo permaneció en el suelo”. Capítulo 22, versículo 9 dice: “Oyeron el sonido, oyeron ruido, pero no pudieron entender”. Dice que no entendieron, dice que no pudieron expresar o distinguir palabras. Esto es parecido a lo que leemos en Juan 12:29, usted podrá recordar Juan 12:29, entonces la multitud de personas que estuvo allí lo oyó. Estaban diciendo que había habido un relámpago, otros estaban diciendo que un ángel le había hablado. El cielo ahí le había hablado a Cristo y la gente oyó el sonido, pero no pudo distinguirlo.

Bueno, esta fue una situación semejante. Los otros están sorprendidos arrastrándose, tratando de entender lo que está pasando, confundidos, estupefactos y en su falta de claridad son muy diferentes de Pablo. La luz irrumpe a Saulo y él ve a Jesús. ¿Cómo sabes que él ve a Jesús? Bueno, vaya usted al versículo 7: “Y los hombres que iban con Saulo se pararon atónitos, oyendo la verdad la voz, mas sin ver a nadie”. Mas sin ver a nadie. Pero ese no es el testimonio de Pablo, vaya al versículo 17: “Fue entonces Ananías más adelante y entró a la casa y poniendo sobre las manos dijo: Hermanos habla el Señor Jesús que se te apareció en el camino”. Eso es suficiente, el Señor le apareció en el camino.

En el versículo 27: “Entonces Bernabé tomándole lo trajo a los Apóstoles y les contó como Saulo había visto en el camino al Señor.” Y en su propio testimonio en el capítulo 22, versículo 14, simplemente se lo leo: “Y él dijo: El Dios de nuestros padres te ha designado para que conozcas su voluntad, y veas al Justo, y oigas una palabra de su boca.” Pablo vio al señor, dice usted bueno, ¿Qué significa eso? No puede ir más allá de lo que la escritura dice. Él vio al señor, 1ª de Corintios 15:8, él habla de las apariciones de Cristo y él dice: “Y al menor de todos, me apareció a mí”. O “Él me apareció en lo menor de todos”.

Él vio al Cristo glorificado, él vio al Cristo trascendente saliendo de en medio de esta luz refulgente, brillante. Creo que éste es una especie de secuela gloriosa, ¿No es cierto? Después de Esteban. Esteban vio el cielo abierto y él vio a Jesús estando de pie a la diestra de Dios, ¿Se acuerda que vimos eso al final del capítulo 7? Él ve al Señor Jesús junto a Dios en el cielo. Saulo estuvo ahí, vio, estuvo ahí cuando Esteban vio al Cristo glorificado. Y         aquí, él mismo, ve al Cristo glorificado. Los cielos son abiertos una vez más y este hombre homicida llamado Saulo va a ver la gloria refulgente de la misma persona que Esteban vio. Y la oración de Esteban es respondida. ¿Se acuerda usted de la oración de Esteban? “Señor, no les tomes” ¿Qué? “En cuenta este pecado”. Lo cual quiere decir, perdónalos por esto. El Señor está a punto de perdonar a aquel que guio la ejecución y responder a la oración de Esteban.

Entonces ese es el contacto, Dios soberanamente establece contacto con el pecador         que es el objeto de su gracia electiva y poder soberano regenerador. No siempre es así de dramático, pero siempre es así de soberano. La salvación de cualquier persona es iniciada de manera total por parte de Dios. Saulo iba en dirección a un camino sin idea alguna de dar la media vuelta e ir en la dirección opuesta y Dios soberanamente le dio la vuelta. Contacto divino. Y después vemos en el versículo 4, la convicción divina. Esto es muy interesante, convicción divina. A llevar a una persona a la salvación hay un contacto iniciado por parte de Dios y después está la convicción de pecado. Y en donde hay salvación genuina, hay una potencia en esa convicción.

Y el versículo 4 dice: “Y cayendo en tierra, oyó una voz que le decía: Saulo, Saulo. ¿Por qué me persigues?” Él no sabe lo que está pasando obviamente, él está a los pies de su conquistador. Él está en la posición correcta, podrá decir usted, para la conversión. En los escritos de Lucas, la repetición de un nombre como este, parece implicar una reprehensión o una advertencia, “Martha, Martha. Jerusalén, Jerusalén. Simón, Simón”. Aquí, “Saulo, Saulo”. Hay una naturaleza enfática en esa repetición. “¿Por qué me persigues? ¿Por qué razón?”

Recuerden Juan 15:25 Jesús dijo: “Sin causa me aborrecieron”. “¿Por qué estás haciendo esto? ¿Por qué estás haciendo esto?”

Esta es una afirmación emocionante, necesito simplemente desmenuzarla por un minuto. “¿Por qué me persigues?” Bueno espera un minuto, Jesús ni siquiera estaba ahí. Él estaba de regreso en el cielo. Pero nuestro Señor identifica para nosotros esta realidad tan significativa, de que perseguir a cualquiera de los suyos es perseguirlo a Él. Que Él es inseparable de los suyos. Él está ligado con todos los miembros de su cuerpo de tal manera que todo ataque que es dirigido en contra de nosotros es un ataque que cae sobre Él. Él verdaderamente está identificado con nosotros, perseguirnos es perseguirlo a Él. Saulo estaba atacando a Jesús. Más adelante en su vida el diría con gusto, “Estoy aceptando ahora los ataques que fueron dirigidos a Él. Llevo en mi cuerpo las marcas de Cristo.”

Saulo aprendió la gran verdad, que él pronto enseñó y vivió. Que todo miembro del cuerpo de Cristo es un miembro de Cristo, es uno con Cristo - la cabeza gloriosa del cuerpo y si un creyente es tocado en la tierra, ese toque es sentido en el cielo. Así de identificados estamos con Él. Verdaderamente, Él lleva nuestras tristezas y lleva nuestros dolores. Saulo estaba persiguiendo a Jesús cuando él persiguió a su pueblo. Él es confrontado con el verdadero punto. Usted tiene que entender esto. Cuando Dios inicia la salvación, inmediatamente usted necesita ir al punto que importa. Y el punto que importa, lo que importa es afirmado aquí: “Me estás persiguiendo a Mí, ¿Por qué?” Ese es el punto de convicción que es esencial. ¿Por qué es que usted está tratando a Jesús como lo trata? Eso es lo que importa.

Hay muchos pecados en el mundo, pero el pecado que es el más importante es el conocimiento del pecado de rechazar a Jesucristo. Lo que importa para la convicción no es que un hombre sea un mentiroso, no que una mujer es cruel o no es amable o engañoso o lo que sea, o inmoral. El crimen por el que la gente es condenada al infierno es rechazo de Cristo. 1ª de Corintios 16:22 de nuevo, “Si alguno no amara al señor Jesucristo se anatema, sea condenado, maldecido”. Esto es siempre lo que importa. La obra del Espíritu Santo Juan 16, nuestro Señor dijo: “Consiste en convencer al mundo de pecado porque no han creído en Mí”. Ese es el crimen de todos los crímenes. Ese es el pecado imperdonable. El crimen imperdonable. Y Saulo literalmente es hecho pedazos con esa condenación, “Tú estás persiguiendo al Hijo de Dios”. Esa es la convicción que necesita recibir en el corazón.

Ahora eso lleva a la conversión, la conversión divina en el versículo 5. Esto de nuevo es una descripción muy abreviada pero el versículo 5 registra: “Él dijo: ¿Quién eres?” ¿Cuál es la siguiente palabra? “Señor”. Algo dramático ha sucedido. “¿Quién eres Señor?” Él ni siquiera está seguro de la persona que está viendo. Él nunca antes había visto a Jesús. Pero aún si hubiera visto a Jesús antes, esto no iba a ser igual por que Jesús no era el mismo en su forma glorificada. Pero él rápidamente descubre que él ha sido condenado por perseguir a Jesús quién es Señor. El ahora está reconociendo que él es Señor. “¿Quién eres, Señor?” Y Él dijo: “Yo soy Jesús”. Y el capítulo 22, versículo 8 añade: “De Nazaret. A quien tú estás persiguiendo”. “Aquel a quien has estado persiguiendo”.

Yo diría que Jesús ha cautivado la atención de Pablo, ¿No diría usted eso? Lo ha llenado del temor de la convicción y le ha presentado la verdad acerca de sí mismo. “Yo soy Jesús de Nazaret”. Dice usted, ahora, espera un minuto, eso no es suficiente para ser salvo. Decir, “Yo soy Jesús de Nazaret”. Ni siquiera es suficiente decir, “Señor, eso no es suficiente”. Usted tiene razón. Pero ¿Puedo ayudarle un poco? Pablo, Saulo, conocía muy bien el Evangelio cristiano. Él era un teólogo muy bien preparado. Fue debido a la herejía, que él estaba matando a estas personas. Él sabía lo que estaban diciendo, él sabía que estaban proclamando a este hombre como el Mesías, este hombre como el Hijo de Dios, este hombre es el sacrificio escogido de Dios para el pecado, este hombre resucitó de los muertos, este hombre ha sido ungido por Dios como el justo.

Y tengo toda la confianza de que él no olvidó las palabras culminantes del sermón de Esteban al final del capítulo 7. Que a éste que habían matado es el justo, un título mesiánico y que Esteban había dicho: “Lo veo el Hijo del hombre. De pie a la diestra del trono de Dios en el cielo”. No, todas las partes ya estaban en su mente, pero hasta este punto, para él es herejía. Es herejía, blasfemia y ellos decían que él había resucitado de los muertos. Y ahora el sabe que así fue. La verdad horrenda cautiva su alma; Jesús está vivo, Él es el Hijo de Dios, Él es el Mesías. Él es aquel que desde la gloria estaba de pie a la diestra de Dios. Y creo que toda la sangre derramada debió haber ahogado a Saulo en la tristeza del pecado, él estaba hecho pedazos, penitente, quebrantado, ahora a los pies del Cristo conquistador necesitando misericordia. Su corazón está quebrantado en arrepentimiento y tristeza y al mismo tiempo sanado en fe. Su conversión fue contundente, repentina. Todas sus dudas fueron borradas y él conoció la verdad inmediatamente.

La conversión de Pablo ha sorprendido a la gente. Renán, el ateo francés, dijo que “Fue una consciencia que estaba incómoda por los nervios tensos, fatiga del viaje, los ojos inflamados, por el sol caliente y un golpe repentino de fiebre que produjo alucinaciones para Pablo”. Otros escritores dicen que fue una tormenta eléctrica la que azotó ese día y en temor, él imaginó que vio a Jesús por que él sintió tanta culpabilidad por lo que él le estaba haciendo a los seguidores de Jesús. Una postura muy popular es que el sufrió de epilepsia. El Dr. Klausner escribe, algunos epilépticos han sido personalidades grandes y poderosas: Mahoma, Agustín, San Bernardo, Savonarola como también Napoleón, Julio César, Pedro el grande, Pascal Russo y Dostoievski. ¿Acaso fue este un ataque epiléptico? Es ridículo.

Saulo aclamó, “¿Quién eres Señor?” La respuesta le fue dada: “Yo soy Jesús”. Él usó su nombre personal, el nombre que fue dado a Él cuando Él nació como un bebé en este mundo, porque Jesús significa Jehová – salva.  La batalla se acabó, la batalla se acabó. Había sido una batalla muy difícil para Saulo, él había estado dando coses contra el aguijón. ¿Qué significa eso? Un aguijón era un instrumento afilado que era usado para perforar o picar y usted los usaba para picarle a un buey para que siguiera avanzando. De hecho, Shamgar en Jueces mato creo que a 600 hombres con el aguijón de un buey. ¿Qué significa dar coses contra el aguijón? Significa simplemente, traer dolor sobre usted mismo al continuar haciendo lo que usted hace. Él literalmente estaba golpeando su propia consciencia al resistir a Dios. Usted no pude pelear contra Dios, revelarse contra Dios, estar en guerra contra Dios y no sentir el dolor.

Entonces todo esto es simplemente para decirnos de este encuentro sorprendente, sorprendente. En el primer contacto, la gracia soberana de Dios, la convicción de su pecado en contra del Señor Jesucristo, él responde en penitencia humilde y creo que la conversión se lleva a cabo. Eso se vuelvo obvio conforme la historia continúa.  Una buena manera de entender la conversión como parte de la historia es ver, por tan solo un minuto y únicamente voy a tomar un minuto para hacer esto, 1ª de Timoteo. 1ª de Timoteo capítulo 1, versículo 12 – aquí Pablo le da un testimonio a Timoteo: “Doy gracias a Cristo Jesús nuestro Señor, al que me fortaleció, porque Él me tuvo por fiel poniéndome en el ministerio. Habiendo yo sido antes blasfemo, perseguidor e injuriador, mas fui recibido a misericordia por que lo hice por ignorancia e incredulidad. Pero la gracia de nuestro Señor fue más abundante con la fe y el amor que es Cristo Jesús. Palabra digna es esta y digna de ser aceptada, que Cristo Jesús vino al mundo para salvar a los pecadores, de los cuales yo soy el primero. Más por esto alcancé misericordia para que Jesucristo mostrase en mí el primero, toda su clemencia, como un ejemplo de aquellos que creían en el para vida eterna. Por tanto, al rey invisible, eterno, el único y sabio Dios sea honra y gloria por los siglos de los siglos, Amén.” Ese es su testimonio. Ese es el testimonio interno.

Vemos la historia externa en este capítulo 9º. De regreso a Filipenses 3, más acerca de lo interno, que estaba pasando en su corazón él dice esto – Filipenses 3:7: “Pero cuantas cosas eran para mi ganancia, las tengo por pérdida por amor a Cristo. Mas que eso, todo lo que tengo por pérdida a la luz del valor que sobrepasa todo de conocer a Cristo Jesús, Señor mío. Por quien lo he sufrido todo y lo tengo por basura a fin de ganar a Cristo y ser hallado en Él. No teniendo una justicia mía derivada de la ley sino la que es por la fe en Cristo. La justicia que viene de Dios por la fe. A fin de conocerle y el poder de su resurrección y la participación de sus padecimientos. Siendo conformada su muerte, para que de alguna manera llegue la resurrección de los muertos.”

1ª de Timoteo 1, Filipenses 3, tenemos el testimonio interno, prueba de esa conversión viene rápidamente. ¿Cómo sabes que fue convertido ahí? Le voy a dar la prueba. Está en su testimonio en el capítulo 22 y le voy a leer esto, capítulo 22 él está dando su testimonio de nuevo y él dice en el versículo 8: “Y yo respondí: ¿Quién eres Señor? Y él me dijo: Yo soy Jesús Nazareno a quien tu persigues. Y aquellos que estaban conmigo vieron la luz con toda certeza, pero ellos no entendieron la voz del que me estaba hablando. Y yo dije: ¿Qué haré Señor?, ¿Qué haré Señor? Y el Señor me dijo: Levántate y ve a Damasco y ahí se te dirá todo lo que se ha designado que tu hagas.”

¿Cómo sabe usted que fue convertido? ¿Cuál es la primera respuesta de una conversión verdadera? Sumisión. Confesarlo como Señor. Él tenía un nuevo amo. “Amo, Señor. ¿Qué quieres que yo haga?” Lo llama Señor, lo llama Señor como toda persona debe hacerlo, que es salva. Lo llama Señor, el reconoció la verdad de que Jesús es Señor. Usted no lo hace Señor, él es Señor. Capitulo 10 de Hechos, versículo 36: “La palabra que él envió a los hijos de Israel predicando paz mediante Jesucristo, Él es Señor de todos.” La conversión fue inmediata, absolutamente inmediata. “¿Qué haré Señor? ¿Qué quieres que haga Señor? ¿Qué quieres que haga?” Versículo 6: “Levántate y entra en la ciudad y se te dirá lo que debes hacer. Y los hombres que iban con Saulo se pararon atónitos oyendo la verdad, la voz, mas sin ver a nadie. Así que llevándole por la mano le metieron en Damasco. Aunque sus ojos estaban abiertos, no podía ver nada.”

Él está quebrantado, devastado, despedazado, derretido, sumiso, obediente, así opera la salvación. El contacto soberano, divino, sobrenatural. La convicción del gran pecado de rechazar a Jesucristo. La conversión a un seguidor sumiso de un nuevo Amo Celestial. Y hay un componente final, la comunión divina. Versículo 9, donde estuvo 3 días sin ver y no comió ni bebió. ¿Qué hizo? ¿Qué hizo durante 3 días? Le voy a decir lo que hizo, él tuvo comunión con su nuevo Amo. La última cosa que él había visto antes de que perdiera la vista, fue la presencia refulgente de la gloria de Jesús.

Esa escena dominó esos ojos que ahora no veían. Era una ceguera que yo pensaría, no fue la ceguera de la oscuridad sino la ceguera de la luz. No la ceguera de ver la oscuridad de una noche oscura, sino la ceguera de ver el brillo de un sol refulgente. Fue dicho de un astrónomo, quien cometió el error de ver por mucho tiempo el sol refulgente, que su ceguera no era la ceguera de la oscuridad sino la ceguera de la luz. Mucha culpabilidad lo había cargado, él tenía mucho en que pensar por 3 días. ¿No es cierto? Él no sabía nada de su futuro, él no sabía ya quién era, él no sabía lo que debía hacer. Esto fue devastación total de todo lo que él era. Y fue en esos días que todo aquello que él había considerado preciado, se volvió basura.

La salvación fue repentina pero sus profundidades con frecuencia son comprehendidas lentamente. Él ahora está sorprendido, él es inútil, él no tiene amigos, él tiene amigos que ahora son enemigos y enemigos que no saben que deben ser amigos. Durante 3 días él tuvo comunión con su Señor. Este es un retrato magnífico de la salvación, en toda su belleza y gloria. Es repentina, es explosiva, es un milagro en un momento, pero debe incluir esa obra soberana. Esa convicción de rechazar a Cristo como el gran pecado. Esa conversión de someterse y decir “Señor ¿Qué quieres que haga?” Y después, esa contemplación y comunión que piense en profundidad acerca de este milagro. Bueno, ese es el principio. Mucho más por venir acerca, inclusive, de este encuentro conforme lo vemos la próxima vez.

Padre, estamos tan agradecidos de nuevo a Ti por darnos la verdad. De nuevo, conforme estábamos hablando de esto esta mañana, tantos escritores sin embargo todos dicen lo mismo acerca de la salvación del pecado, del juicio, de la gracia, de la misericordia, de la justicia. Aquí simplemente hay otro encuentro. Sin embargo, uno excepcional. Señor oro que inclusive en esta noche haya algunos pecadores aquí. Que Tú en tu gracia detengas en seco y hagas que brille la luz gloriosa de Cristo ante sus ojos oscurecidos. Dales a conocer a Cristo y que ellos se den cuenta del pecado horrendo de rechazarlo a Él y que caigan delante de Él en su misión amorosa y digan: “Señor, Señor ¿Qué quieres que yo haga?”

Y después Señor, a partir de ese momento, que comiencen en esa comunión dulce contigo. Que profundiza su entendimiento de este milagro divino. De nuevo te damos gracias por un día maravilloso hoy y Tú nos has bendecido en tantas maneras. Continúa bendiciéndonos inclusive conforme disfrutamos de la comunión juntos y te damos gracias en el nombre de Nuestro Salvador. Amén.

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