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Abramos nuestras biblias en Romanos capítulo 13, de nuevo esta noche, conforme regresamos a la Palabra de Dios. Es una sección maravillosa, maravillosa, una que estoy seguro si usted es un estudiante de la Escritura, lo ha leído muchas veces, la ha meditado y quizás la ha enseñado y compartido con otros. Gran verdad. Romanos capítulo 13, versículos 8 al 10. Permítame leer estos versículos para que tenga un contexto para la lección que Dios nos ha traído esta noche.

Comenzando en el versículo 8, “No debáis a nadie nada, sino el amaros unos a otros; porque el que ama al prójimo, ha cumplido la ley. Porque: No cometeréis adulterio, no matarás, no hurtarás, no codiciarás, y si hay algún otro mandamiento, está incluido en esta afirmación: Amarás a tu prójimo como a ti mismo. El amor no hace mal al prójimo; por tanto, el amor es el cumplimiento de la ley.”

Michel Griffith, quien ha escrito algunos libros muy útiles, en una ocasión dijo que, “El entusiasmo es mucho más fácil que la obediencia.”  Él tenía razón. Y creo que el apóstol Pablo habría dicho amén a eso. Acompáñeme por un momento al séptimo capítulo de Romanos, y en el versículo 14, él dice: “Sabemos que la ley es espiritual; pero yo soy carnal, vendido al pecado. Porque lo que hago, no lo entiendo; pues no hago lo que quiero, sino lo que aborrezco, eso hago.” Versículo 19, “Porque el bien que quiero no lo hago, pero el mal que no quiero, eso hago.”

Pablo habría estado de acuerdo con Michel Griffith en que el entusiasmo es más fácil que la obediencia. Entendemos eso, no importa cuánto queremos obedecer, a veces encontramos que es difícil hacer eso. No importa cuán dispuestos estamos por hacer la voluntad de Dios, nos encontramos limitados por nuestra humanidad e incapaces de cumplir todo el bien que nosotros en nuestros corazones deseamos hacer. Pero quiero señalarle que, a pesar de esta dificultad en la cuestión de la obediencia, la obediencia aun es esencial para el creyente. Si pudiera reducir la vida cristiana a una palabra, diría que es la palabra obediencia, seguir la verdad de Dios, seguir al Espíritu de Dios, obedecer la Palabra de Dios.

La obediencia, el poder, la bendición y el gozo son cuatro patas de la misma silla. Todos son elementos esenciales de la vida cristiana. Y la obediencia ciertamente se encuentra en el corazón de eso, porque sin obediencia no hay poder, no hay bendición, no hay gozo. Necesitamos entender eso. Hay algunas personas que nos dicen que la vida cristiana es cuestión de simplemente dejar todo y dejar que Dios haga algo, y hay un sentido en que tenemos que permitir que el Espíritu y el poder de Dios operen a través de nosotros, pero hay una cantidad tremenda de esfuerzo por nuestra parte, en el Espíritu, por obedecer.

Hay que admitir que la palabra obediencia no es una palabra popular. Para un hijo la obediencia es una palabra amenazadora. La obediencia es una invasión de su mundo de independencia. La obediencia para un hijo puede ser una palabra muy fuerte, una palabra muy frustrante, una palabra que los aleja de los que más quieren hacer a lo que menos quieren hacer. Y algo de esa versión de la niñez a la obediencia se mantiene a lo largo de la vida adulta, ¿no es cierto?

Y en particular con una persona no regenerada, esto es una persona que no conoce a Dios. No hay deseo por obedecer a Dios, no hay deseo por obedecer la Palabra de Dios. No hay una autoridad en la vida de un incrédulo desde su punto de vista, él hace exactamente lo que quiere hacer, pero de manera opuesta a lo que un niño siente acerca de la obediencia y de manera opuesta a lo que un incrédulo se siente por la obediencia, un cristiano, como es ilustrado por Romanos capítulo 7, tiene un gran deseo por obedecer. Y si fuera a presentar una distinción clave entre un cristiano verdadero y un cristiano falso profesante, te diría que es un deseo de corazón por obedecer. Ese es el indicador más genuino de la conversión genuina de Pablo en Romanos capítulo 7, es ese corazón de obediencia, ese deseo por obedecer.

Para un cristiano la obediencia es una palabra dulce, es una palabra de esperanza, es una palabra de aliento, es una expresión a la que le da la bienvenida del deseo más profundo del corazón de un cristiano. La ilustración suprema de eso que yo encuentro en la Escritura y podría acompañarme por un momento está en el Salmo 119. Sin duda alguna, esta es la afirmación más grande, o series de afirmaciones jamás hechas por algún hijo de Dios en relación al deseo por la obediencia.

En el Salmo 119 y versículo 10, el salmista dice: “Con todo mi corazón te he buscado. No me dejes apartarme de tus mandamientos.” En el versículo 16, “Me deleitaré en tus estatutos, no me olvidaré de tu palabra.” En el versículo 20, “Mi alma está quebrantada por anhelar tus ordenanzas en todo tiempo.” Versículo 24, “Tus testimonios son mi delicia.” Versículo 33, “Enséñame oh Jehová el camino de tus estatutos y lo guardaré hasta el fin.” Versículo 34, “Dame entendimiento, y guardaré tu ley. Sí, la guardaré con todo mi corazón.” Versículo 35, “Hazme ir por el camino de tus mandamientos, porque en ellos tengo mi delicia.” Versículo 40, “He aquí, he anhelado tus preceptos, dame vida en tu justicia.” Versículo 44, “Entonces guardaré tu ley continuamente para siempre.” Versículo 45, “Andaré en libertad porque busco tus preceptos.” La única libertad que el salmista quería era la libertad de la obediencia.

En el versículo 47, “Me deleitaré en tus mandamientos que he amado.” Versículo 48, “Mis manos también levantaré a tus mandamientos que he amado, y meditaré en tus estatutos.” En el versículo 54, “Tus estatutos han sido mis canciones en la casa de mi peregrinaje.” Versículo 70, “Su corazón está grueso, pero me deleito en tu ley.” Versículo 72, “La ley de tu boca me es mejor que millares de oro y plata.” Versículo 77, “Que tus misericordias vengan a mí para que viva, porque tu ley es mi delicia.” Versículo 92, “Si tu ley no hubiese sido mi delicia, hubiera perecido en mi aflicción.” El versículo 97 lo resume, “Oh cuánto amo yo tú ley, es mi meditación todo el día.” Versículo 98, “Tú, mediante tus mandamientos me has hecho más sabios que mis enemigos, porque ellos siempre están conmigo.”

Versículo 99, “Tengo más entendimiento que todos mis maestros, porque tus testimonios son mi meditación.” Versículo 103, “Cuán dulces son tus palabras a mi paladar, si, más dulces que la miel a mi boca.” Versículo 111, “Tus testimonios he tomado como herencia para siempre, porque son el gozo de mi corazón.” Versículo 112, “He inclinado mi corazón a cumplir tus estatutos siempre, hasta el fin.” Versículo 113, “Odio los pensamientos vanos, pero amo tu ley.” Versículo, 115, “Apartaos de mí, malhechores, porque guardaré los mandamientos de mi Dios.” Y después ahí en el versículo 127, “Por tanto, amo tus mandamientos, por encima del oro, sí, por encima del oro refinado.” Versículo 128, “Por tanto, estimo todos tus preceptos acerca de todas las cosas como correctos, y aborrezco todo camino falso.”

Versículo 129, “Tus testimonios son maravillosos por tanto mi alma los guarda.” Versículo 131, “Abrí mi boca y suspiré, porque anhelo tus mandamientos.” Una indicación de desesperación real. Y en el versículo 140, “Tu palabra es muy pura, por tanto, tu siervo la ama.” Versículo 143, “La aflicción y la angustia se han apoderado de mí. Sin embargo, tus mandamientos son mi delicia.” Versículo 159, “Considera como amo tus preceptos, revíveme oh Jehová conforme a tú misericordia.” Versículo 163, “Odio y aborrezco la mentira, pero tu ley amo.” Versículo 164, “Siete veces al día te alabo a ti, debido a tus ordenanzas justas.” Versículo 165, “Mucha paz tienen los que aman tu ley, y nada los hará tropezar.” Versículo 167, “Mi alma ha guardado tus testimonios y los amo excesivamente.” Finalmente, versículo 174, “He anhelado tu salvación oh Jehová, y tu ley es mi delicia.” Es sorprendente, ¿no es cierto? Ahí está el hambre de un corazón redimido.  

Y conocemos suficiente acerca de David, siendo el que es el salmista, como para saber que él no siempre hizo lo que dijo que quería hacer en el Salmo, ¿verdad? Digo, cualquier estudio panorámico de la vida de David revelará el hecho de que David no podía vivir al nivel de su propio amor, en un sentido. Pero es la marca de la salvación genuina tener una pasión grande y consumidora hacia la obediencia, amar la ley de Dios al punto de desear obedecerla. Esto es esencial, esto marca la actitud del hijo de Dios verdadero. El espíritu de un corazón que está dispuesto a obedecer, anhelando obedecer, no por temor, sino por amor.

En el Nuevo Testamento encontramos en 1 Pedro capítulo 1, versículo 2, que Pedro se dirige a los peregrinos, los llama en el versículo 2, “escogidos según la presencia de Dios Padre, mediante la santificación del Espíritu, para obediencia,” para obedecer. La obra santificadora del Espíritu de Dios es una obra para obedecer, produce un corazón obediente, produce lo que Pablo en Filipenses 2:12 estaba diciendo cuando él dijo, “Por tanto amados míos, como siempre habéis obedecido, no en mi presencia solamente, sino mucho más en mi ausencia, ocupaos de vuestra salvación con temor y temblor.” Ustedes que son creyentes, como siempre han obedecido, mantengan su obediencia para que manifiesten por fuera la salvación que está en el interior.

En el último capítulo de Romanos, versículo 19 del capítulo 16, Pablo dice: “Vuestra obediencia ha sido dado a conocer a todos los hombres.” En otras palabras, la marca de su cristianismo es una vida de obediencia, un testimonio de obediencia. Es entonces, el patrón de obediencia lo que es la marca del cristiano, como Romanos 7:22 Pablo dice, “Porque según el hombre interior me deleito en la ley de Dios.”

Ahora, ¿qué involucra la obediencia? Si un cristiano verdadero tiene el corazón que anhela obedecer, ¿qué involucra? Simplemente, como hemos visto en el Salmo 119 significa guardar la Palabra de Dios. Y en el Salmo 119 David usó una serie entera de palabras para referirse a la Escritura: mandamientos, ordenanzas, preceptos, estatutos, tu Palabra. Todos esos términos básicamente se refieren a la revelación de Dios. Y el corazón de la obediencia dice que la pasión consumidora de mi vida es obedecer la Palabra de Dios.

Alguien viene y dice: “Bueno, ahora espera un minuto. Si somos salvos por gracia y salvos a la gracia, y estamos en la gracia, como Romanos 5 dice, “esta gracia en la que estamos,” y ya no estamos bajo la ley como Romanos 6 lo indica, entonces, ¿acaso no estamos ya obligados a la ley?” Eso es verdad en un sentido, no es verdad en otro sentido. No estamos obligados a la ley en términos de su poder. En otras palabras, la ley después de que somos convertidos, no tiene poder para condenarnos. No estamos obligados a la ley en términos de su paga, no tiene poder para matarnos, para ejecutarnos, pero estamos obligados a la ley en términos de sus preceptos, porque Dios no ha cambiado su moralidad. Dios no ha abandonado su estándar de verdad.

Entonces dice en Romanos 8, que, aunque en el versículo 1 no hay condenación para los que están en Cristo Jesús, esto es, la ley no tiene poder sobre nosotros, la ley no puede ejecutar una paga, un castigo sobre nosotros. Aun así, hemos sido hechos, versículo 2 dice, hemos sido liberados de la ley del pecado y de la muerte. Esto es, de la capacidad de la ley de hacer que seamos culpables del pecado, para morir. Porque lo que la ley no podía hacer, porque era débil mediante la carne, Dios enviando a Su propio Hijo en semejanza de carne de pecado, y por el pecado condenó el pecado en la carne. En otras palabras, debido al sacrificio de Cristo, la ley ya no nos puede matar, Él murió en nuestro lugar.

Pero cuando fuimos redimidos, y aunque ya no estamos bajo el poder y castigo de la ley, el propósito de la redención está en el versículo 4, “para que la justicia de la ley,” pudiera ser eliminada, ¿es lo que dice? No, “cumplida en nosotros, que ahora andamos, no conforme a la carne, sino conforme al Espíritu.” En otras palabras, andar en el Espíritu, ahora tenemos la capacidad de cumplir la ley. Como puede ver, somos libres de la ley únicamente en el sentido de su poder, de dominarnos y condenarnos, su castigo a sentenciarnos a muerte, no somos libres de la ley en términos de sus preceptos. Todavía se nos manda y somos llamados a una vida de obediencia, a la Palabra de Dios revelada.

Ahora, obviamente la pregunta es, ¿cómo vamos a guardar la ley? ¿cómo podemos guardarla? Si somos llamados a la obediencia y si por naturaleza anhelamos la obediencia, ¿cómo vamos a guardar esa ley cuando nos encontramos refrenados? Sí, tenemos el poder del Espíritu en nosotros, la ley del Espíritu de vida en nosotros, como leímos en Romanos 8, esa ley que nos capacita a hacer la voluntad de Dios, pero también tenemos en Romanos 7, ¿no es cierto? la carne. Y ahí está la batalla. En el hombre interior nos deleitamos en la ley de Dios, pero tenemos otra ley que hace guerra en nuestros miembros, y ese es el principio del pecado en nuestra humanidad.

Y entonces tenemos el principio del pecado en nuestra humanidad, que está en guerra en contra del corazón de obediencia. Y todo cristiano pelea esa batalla. Todo cristiano. Hace un par de miércoles por la noche, atrás, tuvimos nuestra reunión de familia, una dama se puso de pie, realmente fue un testimonio hermoso. Ella había sido cristiana por una semana, o algo así. Y entonces, hizo la pregunta de manera muy simple, ella puede estar aquí esta noche, ella hizo la pregunta, ella dijo: Sabes, desde que recibí a Cristo en mi vida, simplemente estoy en guerra constante, ¿cuándo va a acabarse esto?

Y yo dije: Cuando usted se muera, o se vaya al cielo. Ella dijo: ¡Oh, no! Fue una aflicción absoluta, instantánea. Pero yo dije: La evidencia que puedo ver aquí en lo que usted dice, de que usted es un individuo redimido, es que usted tiene una guerra, porque la gente no redimida no tiene una guerra, pero usted sí. Y es su humanidad lo que queda en guerra en contra de la nueva creación que se deleita en la ley de Dios. La parte de esperanza de eso es que entre más pelea la batalla por más tiempo, más victorioso va a hacer, y usted va a aprender a ganar la victoria. Inclusive antes de que el Señor venga a librarlo a usted de los refrenos de su humanidad.

Entonces, todos nosotros enfrentamos un corazón de obediencia si somos un cristiano verdadero. realmente creo que el corazón de un cristiano es un corazón de obediencia, un anhelo por hacer lo que es correcto, eso es Romanos 7, y algunas veces es refrenado por nuestra carne. Ahora, ¿cómo entonces superamos eso? Digo, ¿cuál es la clave para la obediencia? ¿cómo llegamos a eso? ¿cómo podemos simplificar eso? Quiero que veamos si podemos descubrir eso en Romanos capítulo 13, en esta noche.

Ahora, cómo sabemos a partir de esta sección de Romanos, comenzando en el capítulo 12, esta es la parte práctica de la epístola. Y él está hablando de todas las ramificaciones de ser un alma justificada, todo va a resultar a partir de nuestra salvación. Relación correcta de Dios se explica, no es cierto en el versículo 1. La relación correcta con el mundo está en el versículo 2 de Romanos 12, la relación correcta con la iglesia está en el versículo 3 al 8, la relación correcta con todo mundo viene en los versículos 9 al 21, la relación correcta con el gobierno, como lo hemos estado viendo, no es cierto, en el capítulo 13 1 al 7.

Y ahora tenemos la relación correcta con la sociedad en general, en los versículos 8 al 10. Esto es simplemente otra dimensión de la vida que es impactada por la salvación. afecta todo, como nos relacionamos con Dios, con el mundo que nos rodea, con la iglesia, con todo mundo en general, con el gobierno, y con la sociedad. Él va a entrar en el capítulo 14, como nos relacionamos con el hermano más débil, ¿no es cierto? en términos de no causar que él tropiece o se ofenda. Ésta sección entera es el resultado de relaciones correctas que vienen de un alma redimida.

Ahora, él dice en los versículos 8 al 10, que lo que es clave en su relación, dentro de la sociedad, es la palabra amor. Y quiero tratar, simplemente de mostrarle de manera muy simple en este pasaje, en esta noche, que el amor es la clave de la obediencia. Hemos tratado de decir ya, que la obediencia es lo que está en nuestro corazón por hacer, y estamos tratando de entender cómo hacerlo. Y la clave para entender eso, es entender el amor. Porque el amor, él dice dos veces en el pasaje, es el cumplimiento de la ley entera, como puede ver.

Entonces, en cierta manera él reduce toda la obediencia a una cosa, y eso es amor. Me acuerdo oír un hombre en una ocasión cuando era joven, decir: “La vida cristiana puede ser vivida así, ama a todo mundo de manera perfecta, y haz lo que quieras.” Pensé que eso se veía bastante bien, nada más que no pensé que tenía mucho sentido. ¿Ama perfectamente y haz lo que quieras? Pero lo entiendo, y creo que usted también, después de que usted haya visto este pasaje un poco más de cerca.

Entonces, Pablo dice: En referencia a su relación con la gente que lo rodea, el amor es la clave. Y después él expande eso, y dice de hecho, que el amor es todo en la vida cristiana. La clave de todo en términos de relaciones, todas las relaciones. Y él nos da tres amores aquí que en cierta manera podemos rastrear a lo largo del texto. Una: es la deuda del amor. Dos: el cumplimiento del amor. Y, en tercer lugar: el diseño del amor.

En primer lugar, observe la deuda del amor, en el versículo 8. Y él comienza diciendo: No debáis a nadie nada, sino el amaros unos a otros.” No debáis a nadie nada, sino el amaros unos a otros. ¿Qué quiere decir con no debáis a nadie nada? Él acaba de estar escribiendo de pagar sus impuestos, ¿no es cierto? en los versículos 6 al 7, y éste es un puente del texto previo. Él ha estado hablando de la necesidad de pagar sus impuestos, es una transición natural, entonces de llegar a ésta idea de pagar todas sus deudas, todas ellas, sean las que sean. Él va de las deudas que les debemos al gobierno, a las deudas que les debemos a cualquier persona en general, simplemente en nuestras relaciones con la gente que nos rodea. Y el imperativo aquí se aplica a toda relación. Ningún creyente debe tener deudas que no han sido pagadas. Cosas bastantes pragmáticas, pague sus deudas. No le deba a nadie nada.

Ahora, la gente aquí inmediatamente ha hecho la pregunta después de leer esto, ¿acaso esto significa que no se nos permite el crédito? ¿acaso eso significa que no debemos tomar prestado, que no debamos tomar prestado dinero pagando interés, que no debemos tener obligaciones financieras en absoluto, que si no podemos pagar en efectivo no podemos comprar, es eso lo que significa? ¿No hay base para tomar prestado nada, en cualquier momento por ninguna razón? Descubrámoslo.

Regrese en su biblia al capítulo 22 de Éxodo, Éxodo capítulo 22, en el versículo 25 y aquí en Éxodo Dios está estableciendo algunas leyes para la sociedad, y reglas y principios. Y en Éxodo 22:25 dice: “Si prestas dinero,” voy a leer eso de nuevo. “Si prestas dinero a alguna de las personas de mi pueblo que es pobre entre vosotros,” alguien obviamente necesita el dinero, “no serás para él como un usurero, ni le impondrás usura.”

Ahora, la usura es una palabra antigua que básicamente significa interés desorbitante, explotar a alguien. Como cuando usted no puede pagar ninguna de sus deudas y está en tantas deudas que usted va al lugar en el que dicen que van a consolidar todas sus deudas, y usted va a pagar interés que lo va a sofocar. Cuando usted encuentra a alguien y le presta dinero, y son pobres, estos están en una posición en la que necesitan el dinero, no es dinero que no necesitan. Lo necesitan. Usted se los presta, pero no les cargue un interés desorbitante. La usura no significa ningún interés, no es simplemente un indicador de interés en absoluto. Significa interés que es injusto.

Ahora, la suposición del versículo 25 está perfectamente bien prestar dinero. La otra suposición es que si está perfectamente bien prestarlo debe estar perfectamente bien, ¿qué? tomar prestado. En base al hecho de que usted está tratando con una necesidad, ésta es una persona que tiene que tenerlo. Y la advertencia es, no cargar un interés elevado porque usted tiene una persona desesperada en sus manos, que realmente no tiene otra opción.

En Deuteronomio capítulo 15, encontramos aún más enseñanzas en el Antiguo Testamento que nos ayuda a entender esto. Deuteronomio 15:7, “Si hubiera entre vosotros hombre pobre, de uno de vuestros hermanos, dentro de las puertas de la tierra que Jehová tu Dios te da, no endurecerás vuestro corazón, ni cerrarás vuestra mano de tu hermano pobre, sino que abrirás vuestra mano a él, y ciertamente le prestarás lo suficiente para su necesidad en aquello que él necesita. Guárdate de que no haya un pensamiento en vuestro corazón impío, diciendo: El séptimo año, el año de la liberación está cerca y tu ojo sea malo en contra de tu hermano pobre.”

En otras palabras, ¿sabe usted lo que pasaba en el año séptimo, no es cierto? todas las deudas eran canceladas, y la tierra no era usada y alguien podría decir: No le voy a prestar a ese hombre el dinero, el año próximo es el año de la liberación, el año próximo es el año sabático y esto va a ser cancelado, no le voy a prestar mi dinero, no me lo va a pagar, él dice: No hagas eso, si tiene necesidad, se lo prestas. Versículo 10, “Se lo darás, y tu corazón no se entristecerá cuando se lo des, porque por esto Jehová tu Dios te bendecirá por en todas tus obras, y en todo lo que coloques en tu mano. Porque los pobres nunca dejarán de estar en la tierra, por tanto, te mando diciendo, abrirás tu mano a tu hermano, a tu pobre y al necesitado en tu tierra.

En otras palabras, el préstamo era algo muy importante. La gente pobre, por ejemplo, el granjero cuyo cultivo no salió bien, o hizo una inversión no sabía, o le robaron, o lo que pudo haber hecho que causara su pobreza, debemos prestarles a esas personas, por lo tanto, no suponemos que el tomar prestado y prestar está mal. En caso de necesidad, en la Biblia, está bien es promovido, siempre y cuando no sea en un interés exorbitante y aquí encontramos que si es hecho debe ser hecho con un corazón dispuesto, con un corazón dispuesto.

Observe el Salmo 37, por un momento, en el versículo 26, y aquí simplemente un reconocimiento de un hombre justo, de un hombre bienaventurado, de un buen hombre. Dice, él siempre es misericordioso, y aquí está lo que lo caracteriza, y presta, y su simiente es bendita. Los justos no solo no son desamparados, sino que muestran gracia, misericordia, y prestan y son bendecidos.

Entonces, es algo bendito prestarle a alguien que tiene necesidad por lo que usted tiene, de manera excesiva. En Proverbios 19:7, “Todos los hermanos del pobre lo aborrecen, cuanto más sus enemigos se alejan de él. Él los busca con palabras, sin embargo están ausentes para él.” En otras palabras, la gente pobre a veces no puede obtener lo que necesita de la gente que dice que son sus amigos. Pero ahí en el versículo 17, el que tiene misericordia del pobre, presta, me encanta esto, ¿a quién? a Jehová presta. Y el que ha dado Él se lo volverá a pagar. Usted le presta dinero a alguien que está en necesidad, usted le está prestando al Señor, y el punto no es que, si él le devuelve el dinero, esto es la persona a quién usted se lo prestó. El punto es que el Señor promete que Él le va a devolver a usted, que Él se lo va a pagar a usted.

Puedo dar testimonio de eso en mi propia vida. Ha habido ocasiones cuando se nos ha pedido prestar una cantidad de dinero a alguien que estaba en una necesidad, en un estado de gran necesidad, y lo hicimos con buena fe y con corazones gozosos y dispuestos. Y le puedo prometer que nunca hemos hecho eso sin experimentar la bendición superabundante de Dios. Ese es el testimonio del texto también.

En Mateo capítulo 5, versículo 42, llegando al conocido Sermón del Monte, dice, y aquí está uno de los principios que nuestro Señor quería que practicáramos, Mateo 5:42, “Dad a aquel que os pide, y de aquel que os pida prestado, no os alejéis.” Cuando alguien con necesidad, usted debe responder de manera dispuesta para satisfacer esa necesidad. En Lucas 6:35, es lo mismo. “Amad a vuestros enemigos, haced bien y dad, prestad, esperando nada. Y vuestra recompensa será grande.”

Entonces, todo eso para decir esto. El texto de la Escritura, Antiguo Testamento y Nuevo Testamento siempre indica que el que da, el que presta es generoso, que debe ser hacia aquellos que están en necesidad, debe ser hecho sin una alta tasa de interés, debe ser hecho con un corazón dispuesto, debe ser hecho con un espíritu que dice: Le estoy prestando al Señor, debe ser hecho con la esperanza de recompensa eterna, recompensa espiritual, inclusive más que esperar que le pague de regreso.

Pero quiero añadir como una nota a pie de página que la Escritura realmente no conoce nada acerca de tomar prestado y prestar para cosas que no están relacionadas con la necesidad. Realmente dice muy poco de eso. No promueve que nos endeudemos por el lujo, como alguien ha dicho, hoy la gente compra cosas que no necesita, con dinero que no tiene, de gente que ni siquiera quiere. En Mateo 25:27 el Señor está dando una parábola ahí, y habla del hecho de que uno de los siervos a quienes él les dio un talento, versículo 27, debería haber colocado el dinero a los cambistas, y después cuando yo viniera habría recibido lo mío con interés. Ahora, ahí hay una indicación, y realmente es la única en el Nuevo Testamento en dónde el Señor de hecho dice, una inversión sabia, colocar dinero en un banco para ser usado para producir interés, una inversión sabia, así es buena. Las suposiciones que usted dándole a su dinero ellos lo están prestando, produciendo interés que le van a pagar a usted.

Entonces, el Señor entiende que hay circunstancias en los negocios en las que el préstamo es un hecho necesario. Hay muchos negocios que usted ni siquiera podría operar, es obvio que muy pocos de nosotros podríamos vivir en un hogar si no fuera por el hecho que tomamos prestado dinero. El tomar prestado es razonable, particularmente el prestar y tomar prestado en referencia a personas que tienen necesidad para las necesidades básicas de la vida. Realmente rentar dinero. Usted puede rentar dinero como usted renta una casa, o renta un auto, renta cualquier otra cosa, pero mantenga esto en mente, el que toma prestado es siervo del que presta. Sea lo que sea que usted le debe, usted no lo puede usar para ningún otro propósito, ¿verdad?

Entonces, por mucho que esté usted en deuda, así tiene usted de fondos disponibles que no puede usar usted al Señor, o lo que el Señor pueda poner en su corazón. Entonces, usted debe ser muy cuidadoso y refrenarse mucho en términos de como toma prestado usted. Pero no está mal, lo que está diciendo es si usted debe ¿qué? páguelo. No está prohibiendo el tener deudas, está prohibiendo el no pagarlas. Es esencialmente, exactamente lo que usted tiene en el Salmo 37:21, el impío toma prestado y no paga. Salmo 37:21, “El impío toma prestado y no paga.” Eso no es aceptable para el Señor. Pague sus deudas. No deba a nadie nada, que usted tiene la obligación de pagar.

Y después él hace una transición sorprendente. “Pero,” versículo 8, “el amaros unos a otros.” En otras palabras, la única deuda que usted siempre tiene es, ¿qué? el amor. Esa es una deuda que usted constantemente debe, usted constantemente paga y usted nunca acaba de pagar. Usted debe amor, usted debe amor, usted paga amor, usted todavía debe amor, usted paga amor, usted todavía debe amor. Usted pasa su vida entera pagándolo y nunca acaba de pagarlo.

Orígenes, uno de los primeros padres dijo: La deuda del amor permanece con nosotros permanentemente y nunca nos deja. Esta es una deuda que pagamos diariamente y para siempre debemos. La deuda del amor.” Y el apóstol está diciendo: Esto es algo que el debemos a todo mundo en la sociedad, le debemos a todo mundo que nos rodea. Esto es algo que caracteriza nuestra vida como Juan 13:34-35 “Por esto conocerán todos los hombres que son mis discípulos si os amáis unos a otros.” ¿Verdad? Debemos ser marcados por el amor, en 1 Juan, es la característica misma de un cristiano, capítulo 2, versículo 10, “El que ama a su hermano permanece en luz.” Capítulo 3, versículo 23, “Y este es su mandamiento, que creamos en el nombre de su Hijo Jesucristo, y que nos amemos unos a otros como el nos dio mandamiento.”

Capítulo 4, versículo 7, “Amados, amémonos unos a otros, porque el amor es de Dios.” Versículo 21, creo que también lo dice, “Este mandamiento tenemos de él, que nosotros que amamos, que el que ama a Dios ame también a su hermano.” En otras palabras, es la marca de un cristiano, que él ama, que él ama.” Y este amor debe ser hacia toda la gente. Le debemos eso a todo mundo, lo pagamos toda nuestra vida y nunca disminuye, debemos amar, debemos amar. Jesús presentó esto de manera clara en su ministerio, repetidamente conforme llamó a sus discípulos y a la gente que escuchaba sus mensajes a amar. Amad a vuestros enemigos, dijo Él. Amad a vuestros enemigos, Mateo 5:44. Orad por aquellos que os tratan mal y os persiguen para que seáis hijos de vuestro Padre que está en los cielos.”

En otras palabras, su Padre que está en los cielos es el que ama a sus enemigos, ustedes ámenlos también. Ámenlos también, sean distintivos conforme son marcados por el amor. Y no vimos ya eso en el capítulo 12 de Romanos, por ejemplo, en el versículo 14, “Bendecid a los que os persiguen, bendecid y no maldecid.” Y después en el versículo 20, “Si vuestro enemigo tiene hambre aliméntalo, si tiene sed dale de beber y demás. En otras palabras, debemos mostrar amor, inclusive a nuestros enemigos, a toda la gente que nos rodea demostramos nuestro testimonio cristiano al demostrar amor. Gálatas 6:10 dice: “Haced bien a todos los hombres, especialmente a los de la familia de la fe.”

Pablo dijo en Colosenses 3:14, “Vestíos de amor.” 1 Corintios 14:1, “Seguid el amor.” Filipenses 1:9 “Abundad en amor.” 1 Timoteo 2:15, “Perseverad en amor.” Y Pedro añade en 1 Pedro 1:22, “Sed fervientes en amor.” Y obviamente debemos estar ligados, unidos por el vínculo de la perfección, el cual es el amor. Entonces, debemos amar a todo mundo. Esa es nuestra deuda, esa es la deuda del amor. Los cristianos deben ser conocidos en el mundo como aquellos que aman.

Ahora, ¿qué es el amor? ¿cómo demuestra usted amor? ¿es una emoción? ¿es un sentimiento espiritual? ¿es un sentimiento cálido? ¿qué es el amor? Bueno, permítame explicar lo que es bíblicamente, y únicamente lo voy a explicar brevemente. El amor en primer lugar es enseñar a otros la verdad de Dios. Eso en sí mismo, creo yo, es un elemento sumamente importante del amor. Pablo, en 2 Corintios capítulo 6 habla de todas las cosas con las que él está comprometido. Todas las cosas que él ha hecho por los corintios, él ha venido a ellos, ha pasado por todo tipo de luchas, encarcelamientos, tumultos, labores, desvelos, ayunos, versículo 5.

Versículo 6, pureza por conocimiento, por perseverancia, por bondad, por el Espíritu Santo, por amor genuino, por verdad, por Palabra de verdad, por el poder de Dios, por la armadura de justicia, a diestra y a siniestra lo que, lo clave que quiero que vea es que él vino por conocimiento, por la Palabra de verdad. El amor es cuestión de enseñar la verdad, el amor es cuestión de expresar la verdad, el amor es decir lo que tiene que ser dicho a partir de la Palabra de Dios. Es Efesios 4 en dónde dice, “Hablando la verdad en amor, hablando la verdad en amor.” Yo creo que el amor involucra enseñarle a otro lo que necesita ser enseñado. No es un sentimiento es un acto.

En segundo lugar, involucra ministrar a las necesidades de otros, ministrar a las necesidades de otros. No solo es darles hechos, es darles asistencia personal, la ayuda personal. En Hebreos 6:10, “Dios no es injusto para olvidar vuestro trabajo y labor de amor.” ¿Y qué es eso? Que aquello que habéis mostrado hacia su nombre administrarles a los santos y ministran su labor de amor, y su trabajo de amor, es su ministerio a las necesidades de los santos. Es un acto, no un sentimiento. Es un verbo, no un nombre, no un sustantivo en su forma más pura. Entonces, amor es enseñarles a otros lo que necesitan saber. Es llegar a ellos por la Palabra de Dios, y por conocimiento. Es venir a ellos en ministerio.

En tercer lugar, yo creo que el amor es servirse unos a otros, de una manera que hace que crezcan debido a su conducta cuidadosa. En otras palabras, poner un ejemplo. El amor pone un ejemplo. El amor pone un ejemplo positivo de vida espiritual para que la gente pueda crecer de ese ejemplo. Pablo le escribe a los Gálatas que están en necesidad de este mensaje, y él dice, “Hermanos, han sido llamados a la libertad. Hermanos, han sido llamados a libertad. Nada más no usen la libertad como una ocasión para la carne, sino por amor servíos unos a otros.” Ahora, lo que él quiere decir ahí es, sí, son llamados a la libertad, pero no a usar esa libertad para ofender a alguien más, sino que más bien, refrenar esa libertad para servir a alguien más. Entonces, la idea es, el amor es un acto de conducta cuidadosa que estimula el crecimiento de alguien más en lugar de refrenarlo. Es el tipo de vida que guía a otros hacia el Señor, no hacia el pecado.

Hay otro elemento del amor. El amor también cubre los pecados de otros. 1 Pedro capítulo 4, versículo 8, “El amor cubrirá multitud de pecados.” ¿Se acuerda usted de ese pasaje? El amor entonces, es algo que le enseña a la gente la verdad. Usted ama a alguien, usted habla la verdad. Si usted ama a alguien, usted le da la Palabra de Dios. Pablo dijo en ese pasaje en 2 Corintios 6, “Mis palabras son honestas, he sido muy abierto y los amo. Y aunque ustedes me amen menos por hacerlo, el amor habla la verdad. El amor le ministra a las necesidades de otros. El amor sirve a otros con conducta cuidadosa que los lleva hacia el Señor, no hacia el pecado. No desfila su libertad. Y el amor cubre las faltas, no tiene prisa de exhibir, tiene prisa de cubrir.

Otra cosa que el amor hace es que el amor perdona. El amor perdona. En Efesios, capítulo 4, versículo 32, dice: “Antes sed benignos unos a otros, compasivos, perdonándoos unos a otros, así como Dios por causa de Cristo os ha perdonado. Sed pues, en base a un corazón perdonador, imitadores de Dios como hijos amados, y andad en amor. Así como Cristo nos amó y se entregó a sí mismo por nosotros.” Ámense entre ustedes y entréguense por ellos como Cristo nos amó y nos perdonó, amen a otros y perdonen.

Le voy a decir otra cosa acerca del amor. El amor soporta. Todo lo soporta, en términos de 1 Corintios 13, ese pasaje resume todas estas cosas. Pero el amor soporta, el amor es paciente. Dice en Efesios 4:2, “Soportándoos, o perdonándoos unos a otros,” es tomar sus fallas y sus errores y las cosas en ellos que no son tan agradables. Y finalmente, me imagino a manera de resumen, el amor se sacrifica por otros. “Ninguno tiene mayor amor que este, que un hombre ponga,” ¿qué? “su vida por sus amigos.” Vea Juan 15:12-15, “Y vosotros sois mis amigos, Jesús dijo, si hacéis todo lo que os he mandado.”  

Entonces, el amor, el amor es una acción, el amor enseña, el amor ministra necesidades, el amor pone un ejemplo que no lleva a la gente hacia el pecado, el amor cubre sus fallas, y el amor perdona, el amor soporta todos sus problemas y todas sus idiosincrasias. Y el amor se sacrifica por ellos. La idea entera de un amor abnegado es de darle a alguien lo que necesitan, en términos de verdad espiritual y ayuda y preocupación. No es cuestión de cómo se siente usted emocionalmente. Debemos esto. Esto es lo que le debemos a la gente. No les debemos deber nada más. Pague sus deudas, y usted les debe amor, esa es su deuda. Y créame, este amor es el corazón de la vida cristiana, es el imán que atrae al mundo.

Dice usted, pero ¿cómo podemos amar así? ¿cómo podemos hacer eso? Yo creo que es porque tenemos una capacidad nueva. La deuda del amor está ligada a una capacidad nueva, antes de que usted fuera salvo usted no lo podía hacer, pero ahora según Romanos 5:5 usted lo puede hacer. ¿Se acuerda usted de ese pasaje? Claro que sí, Romanos 5:5, “La esperanza no avergüenza porque el amor de Dios ha sido derramado en nuestros corazones por el Espíritu Santo que nos ha sido dado.”

¿Cómo podemos amar así entonces? Porque el amor de Dios es, ¿qué? derramado en nuestros corazones. Tenemos una nueva capacidad. Tenemos un nuevo recurso para amar como debemos amar, para amar como Epafrodito amó, quién amó tanto que sirvió a Pablo, y sirvió a la iglesia, y sirvió al Señor hasta que casi lo mató. ¿Cómo podemos amar así? Porque el amor de Dios es derramado, eso significa derramado abundantemente, más que suficiente. Un amor más allá de la descripción nos es concedido. Ese amor de Dios se vuelve el pozo del que extraemos cuando queremos amar al darle a otros.

Alguien haría la pregunta, yo mismo la hice: Bueno, debo ser obediente, parte de esa obediencia es que tengo una deuda de amor y debo amar a todo mundo, para amar todo mundo tengo que tener un amor sobrenatural, Dios me da ese amor sobrenatural, eso se vuelve el pozo del cual saco la cubeta. Ahora, ¿cómo bajo la cubeta? ¿cómo aprovecho eso? Permítame ver si puedo darle una pequeña lista que quizás podría escribir. ¿Cómo es que bajo mi cubeta espiritual? Podremos llamarlo así. ¿Cómo es que entro en este amor? ¿Cómo me lo apropio, como puedo hacerlo mío? Creo que hay varias, una serie de varios elementos.

En primer lugar, es importante que usted entienda el recurso. Usted tiene que saber que el pozo está ahí, ¿verdad? en primer lugar entienda el recurso, está ahí, está disponible. ¿Se acuerda usted de Efesios 3, la oración de Pablo, que usted pueda comprender, conoce esa, Efesios 3:18? “Para que podáis comprender con todos los santos, cuál es la amplitud y profundidad y amplitud, y que conozcáis el amor de Cristo que sobrepasa,” ¿qué? “conocimiento.” Lo primero es que usted tiene que comprender lo que está disponible, y darse cuenta de que hay amor para cualquiera experiencia, y amor para toda ocasión. El pozo es más que suficiente.

Entonces, en primer lugar, usted lo entiende. Usted entiende el recurso. Y usted toma ese recurso y lo hace de usted por fe. Si Señor, si Dios, el amor está ahí, y ese es el amor que necesito para esa persona, y esa persona, y esa persona, y esa persona, y esa persona, quién sea. En primer lugar usted entiende el recurso. En segundo lugar, se somete al Espíritu Santo. Llega un punto en la vida en la que usted aprende a ceder al Espíritu Santo, el factor de control en su vida. Usted puede llevar su amargura y su ansiedad y su odio, y su enemistad, y su venganza, y su…y todas las cosas que usted siente hacia alguien.

Usted puede llevarlas por usted mismo, o puede cederlas al Espíritu de Dios. Y cuando usted se somete al Espíritu de Dios, entonces el Espíritu de Dios controla su vida y la amargura es reemplazada por amor, y la venganza es reemplazada por afecto. 1 Tesalonicenses 4, “Pero en cuanto al amor fraternal, no tenéis necesidad de que os escriba, porque vosotros mismos sois enseñados por Dios a amaros unos a otros, son enseñados por Dios a amar. ¿Cómo? Porque el Espíritu de Dios ha derramado ese amor en su corazón, Gálatas 5:22, “El fruto del Espíritu es amor, gozo, paz…” pero amor primero.

Entonces, lo primero que usted debe saber es que el amor está disponible, usted entiende el recurso. Lo segundo que usted debe saber es que, si usted se somete al Espíritu de Dios, Él le enseñará a amar. Usted es enseñado por Dios a amar a otros. Usted no necesita ser enseñado por alguien más para que sepa cómo hacerlo. No es un truco, usted cede al Espíritu de Dios, y el Espíritu le enseña a usted.

Hay un tercer factor. Y no estoy seguro de que estos necesariamente están divididos como se los estoy dando, o inclusive organizados en este orden en particular, cronológicamente. Simplemente estoy extrayendo los elementos. El tercero viene a nosotros de 1 Pedro 1:22. “Viendo que habéis purificado vuestras almas, en obediencia a la verdad, mediante el Espíritu para el amor no fingido de los hermanos. Mirad que os améis unos a otros con amor puro, fervientemente.” La tercera cosa es un corazón purificado. ¿Qué significa eso? Eso significa que usted no va a poder ejercer la deuda de amor hasta que usted haya enfrentado, ¿qué? el pecado en su vida. Hasta que usted lo vea como pecado, usted ve su amargura como pecado, usted ve su venganza como pecado, usted ve su enojo como pecado, su hostilidad como pecado, cualquier actitud equivocada que ve en su vida, la ve como pecado. Eso debe ser confesado, eso debe ser enfrentado.

Entonces, en primer lugar, entiende el recurso. Después se somete al Espíritu quién le enseña a usted a amar, involucrado en eso está la purificación del corazón. Después hay otra cosa en 1 Pedro, mientras que estamos ahí, capítulo 4, versículo 7, “Pero el fin de todas las cosas se acerca. Por tanto, sed sobrios y velad, ¿qué? en oración. Y sobre todas las cosas, tened amor ferviente entre vosotros, porque el amor cubrirá la multitud de pecados.” Él nos indica que hay una cosa clave para buscar el amor, y es ésta, el fin de todas las cosas está cerca. En otras palabras, queridos amigos, vivimos en un sentido de urgencia, ¿no es cierto?

Ese es el cuarto punto. Reconozca la urgencia del amor. Es momento de que dejemos los guantes, ¿verdad? y comencemos a amar, “porque el fin de todas las cosas se acerca.” Es momento para que vivamos como debemos vivir. Es momento para que atraigamos a la gente como debe ser atraída. Entonces, entendemos el recurso, nos sometemos al Espíritu, purifica el corazón, reconozca la urgencia. Regrese a Colosenses 3:14, y hay otro elemento en esta deuda de amor, siendo pagada de manera apropiada, Colosenses, esto es muy, muy básico. “Sobre todas estas cosas,” sobre todo lo demás, “vestíos de amor,” vestíos de amor.

Ahora, ¿sabe usted lo que esto me dice? Esta es una decisión consciente. Esta es una decisión consciente. Escojo amar. Estaba aconsejando una pareja, que han estado teniendo dificultades en su matrimonio, y han estado teniendo problemas o tuvieron problemas más bien de manera seria por un tiempo, y me senté con ellos y brevemente compartí con ellos: “Ustedes deben tomar una decisión consciente. Amar. Usted tiene que preparase a sí mismo en momentos cuando usted se siente enojado, momentos en los que se siente como que quiere demandar sus derechos, momentos cuando usted siente que ha sido defraudado, privado, momentos cuando usted es interrumpido, cuando ha sido tratado de manera grosera, cuando las palabras no amables no han sido pronunciadas.

Ustedes deben prepararse, deben entrenarse a tomar una decisión consciente a amar.” Tuvimos una gran plática de eso. Y recibí una llamada telefónica dos días después, y el hombre involucrado dijo: Solo quiero decirte que la diferencia en los últimos días en nuestro matrimonio ha sido que ambos, cada vez que algo se presenta como un problema, nos estamos esforzando por hacer lo que podamos en el Espíritu de Dios por tomar una decisión consciente de amar, y hacer la paz y mostrar amabilidad sin importar cuál sea el precio para nuestro propio ego. Esa es una decisión consciente que debe hacer. Hay un factor en aprender cómo pagar la deuda de amor. Escojo amar, escojo amar, escojo hacer la paz, escojo perdonar. Usted aprende a hacer eso al entrenar su mente a hacer eso bajo el poder del Espíritu de Dios, y un compromiso con la obediencia.

Hay una sexta cosa en esta cuestión de aprender a como amar, y eso podría sonar como si realmente sale de la nada. Eso es estar con creyentes. Estar con creyentes. A usted le va a ser muy difícil hacer esto si usted está aislado. Dice usted, ¿De dónde sacas ese principio? Hebreos capítulo 10, versículo 24 dice como usted bien sabe, “No dejando de congregarnos, y mucho más cuando veis que aquel día se acerca.” ¿Por qué? “Para que os estimuléis unos a otros,” ¿a qué? “al amor.” Hay un estilo a amar que ocurre en la dinámica de la comunión cristiana, y la rendición de cuentas que eso trae a nuestra vida.

Entonces, ¿cómo vamos a amar como debemos amar? Bueno, debemos entender que el recurso está ahí. Sométase al Espíritu Santo, purifique el corazón, reconozca la urgencia, debemos hacer esto porque el fin de todas las cosas está cerca, tome una decisión consciente, esté en la comunión. Y hay dos más que vienen a mi mente, número siete, es concentrarse en otros. Concéntrese en otros. Esta es una clave real. En Filipenses, y usted está muy familiarizado con este pasaje maravilloso, hemos comentado de este pasaje muchas veces a lo largo de los años.

Pero en Filipenses capítulo 2, Pablo dice, “Si hay algún consuelo en Cristo, algún consuelo de amor, alguna comunión del Espíritu, alguna misericordia y compasión tierna.” En otras palabras, si hay algún amor en la comunión, si va a haber amor, se del mismo amor, que sea el mismo amor, versículo 2, esto es amando a todo el mundo igual. Una mente, un mismo parecer, ¿cómo lo hace? Nada hagáis por contienda o por vanagloria, antes bien con humildad estimando cada uno a los demás como superiores a él mismo. No mirando cada uno por lo suyo propio, antes bien mirando también por lo de los otros. En otras palabras, si va a haber amor en la comunión, debemos estar preocupados por otros, no en nosotros, ¿verdad? No estoy buscando ser amado, estoy buscando amar. Esa es una perspectiva totalmente diferente. Concéntrese en otros.

Y después, una última, considere los resultados, considere el resultado, esa es una razón maravillosa, maravillosa, para vivir una vida de amor debido a los resultados maravillosos. Oh cuán maravillosos son los resultados. Dice usted, ¿Qué quieres decir con eso? Bueno, aprendemos inclusive de la vida de nuestro Señor mismo, la Escritura nos indica que Él amó, y como resultado de Su amor, Él fue amado de manera correspondiente. Juan lo resumió, nosotros lo amamos a Él. ¿Por qué? Porque él nos amó primero. Hay una dinámica en el amor que es recíproca. La gente todo el tiempo está buscando ser amada. Si tan solo se dieran cuenta que, si tan solo buscaran amar, serían amados. ¿Entiende usted eso?

Entonces, debemos amar. Esa es una deuda que debemos pagar, la deuda del amor. ¿Cómo vamos a pagarla? ¿Cómo pagamos la deuda del amor? Entiende el recurso, está ahí, está disponible. Si no lo aprovechamos la culpa es nuestra. Sométase al Espíritu y sea instruido por Él a amar. Purificamos nuestros corazones mediante la confesión del pecado. Reconozca la urgencia, tome una decisión consciente que es en la comunión, concéntrese en otros en lugar de nosotros mismos, y considere el efecto, considere el efecto. El amor dado, inevitablemente es amor, ¿qué? devuelto y recibido.

Entonces, Dios mediante una nueva creación de gracia y salvarnos, nos ha dado una nueva capacidad de cumplir la deuda de amor. La reserva del amor es absolutamente inagotable, es inagotable. Sirve el permitirnos el privilegio de representar a Dios en el mundo, al amar como él amó, y ser amados de manera correspondiente. Un escritor antiguo escribió, por la naturaleza misma, por su naturaleza misma, el amor es el deber que cuando es realizado nunca se acaba. Debido a que él ama no verdaderamente al que ama con el propósito de dejar de amar, al amar el amor es intensificado. Entre más es ejercido menos puede llegar a ser satisfecho.” El amor entonces debe ser un deseo profundo que emana de un corazón regenerado. Es un elemento de nuestra obediencia. De hecho, es el aspecto supremo de nuestra obediencia y podemos hacerlo. Podemos cumplir la deuda de amor, debido a una capacidad nueva.

Ahora, esto simplemente nos mete al pasaje, pero no voy a tomar el tiempo para seguir. Vamos a hacer eso en dos semanas. Pero quiero terminar con algo que quiero que usted considere de una manera pragmática. ¿Muy bien? Dice usted: Bueno, ¿cómo voy a comenzar? Quiero pagar la deuda que debo, la deuda del amor. ¿Qué debo hacer? Permítame sugerir algunas cosas, ¿muy bien? Mañana, todo esto es para mañana, esta es su tarea. Mañana. ¿Está listo? Escuche cuidadosamente, arregle una disputa. Busque a un amigo olvidado, llámele a ese amigo. Reemplace una sospecha con una confianza. Reemplace una sospecha con una confianza. Deje que una amargura del pasado muera, por el poder de Dios. Escríbale una carta a alguien que lo ama a usted, y no la espera. Aliente a alguien a quien usted conoce muy bien, con cuanto significa para usted. Guarde una promesa.

Aquí hay unas cuantas más. Pídale a Dios que le ayude a olvidar algo malo que alguien le ha hecho a usted, que usted recuerda muy bien. Reduzca sus demandas sobre la gente en su casa. Diga gracias. Diga gracias. Diga gracias, todo el día. Y después dígale a alguien que los ama, una y otra, y otra vez. Simplemente tres más. Ore por un enemigo, cualquier enemigo. Escoja a uno de la lista. No sé qué tan larga es su lista, escoja a uno.  Oh, aquí hay una buena, envíele un cheque a alguien que usted sabe que tiene una necesidad. Y después, finalmente, pídale a Dios que le ayude a amar como Jesús amó.

Oremos juntos. Tenemos una deuda de amor, Padre. Sabemos eso. Deseamos de la profundidad de nuestro corazón, pagar esa deuda. Eso es parte de nuestra obediencia, de hecho, realmente es el resumen de nuestra obediencia porque en el amor la ley entera es cumplida. Reconocemos que podemos amar porque tenemos el recurso, está ahí, ha sido derramado, está en la profundidad de nuestro ser. Queremos amar de esa manera. Ayúdanos a tomar esos pasos necesarios para amar y reconocer que el amor es servicio abnegado, para aquellos que nos rodean que tienen necesidad.

Ayúdanos en los días venideros a practicar estas cosas, que son maneras prácticas en las que podemos demostrar nuestro amor. Agrádate con la manera en la que pagamos nuestras deudas, no debiendo a ningún hombre nada, sino debiendo a todo mundo amor, siempre pagando, y siempre debiendo. Para que el mundo pueda saber que te pertenecemos a Ti por nuestro amor. Y para que se vean atraídos por ese amor, al único que puede salvarlos. Aquél en cuyo nombre oramos, nuestro Señor Jesucristo. Amén.

Disponible sobre el Internet en: www.gracia.org 
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