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Queremos tomar algo de tiempo en la Palabra de Dios en esta noche, así que permítame alentarlo a abrir su biblia, si es tan amable en Romanos capítulo 13. Estamos viendo los versículos 8 al 10. El título de esta sección en particular es “La Clave para la Obediencia” o supongo que otra manera de abordarlo es “El Amor cumple la Ley.”

Romanos 13:8-10 dice esto, “No debáis a nadie nada, sino el amaros unos a otros, porque el que ama a su prójimo ha cumplido la ley. Porque, no cometerás adulterio, no matarás, no hurtarás, no codiciarás, y si hay otro mandamiento se encuentra incluido en esta breve afirmación, amarás a tu prójimo como a ti mismo. El amor no hace mal al prójimo, por tanto, el amor es el cumplimiento de la ley.” 

Ahora, como señalamos en nuestro último estudio de este texto en particular, en el que comenzamos a ver estos versículos, uno de los resultados de la justificación, uno de los resultados de la salvación, uno de los resultados de estar bien con Dios es una nueva relación única con la sociedad, y esa es una relación de amor. “Un nuevo mandamiento os doy,” Jesús dijo en Juan 13:34, “que os améis unos a otros.” Por esto sabrán todos los hombres que son mis discípulos, si os amáis unos a otros. La marca distintiva, como sabemos, entonces, de un cristiano, es el amor. Es el amor que no solo de manera distintiva marca a un cristiano, sino que cumple la ley, dice el apóstol Pablo.

Ahora, en este pasaje breve le señalé que hay tres características del amor cristiano presentadas: la deuda del amor, la manifestación del amor, y el diseño del amor. Comenzamos la última vez al ver la deuda del amor, el versículo 8 dice: “No debáis a nadie nada, sino el amaros unos a otros.” Ahora, recuerde, la afirmación no debáis a nadie nada es un puente de la sección previa, los versículos 6 y 7, él ha estado hablando de pagar sus impuestos que usted le debe al gobierno. Y usted debe pagar sus impuestos, esa es una deuda. Él hace un puente ahí acerca del amor, simplemente al decir, “No debáis a nadie nada, sino el amaros.”

En otras palabras, paguen todas sus deudas, y la deuda que siempre pagarán y nunca realmente acabarán de pagar es la deuda del amor. Ahora, mencionamos la última vez, al explicar el pasaje, que esto no significa que los cristianos no pueden tener una deuda, significa que deben pagar la deuda que tienen. No nos está prohibiendo que tomemos prestado, únicamente nos obliga a pagar. “El impío,” dice el Salmo 37:21 “toma prestado y no paga.” Y la impiedad no viene en el tomar prestado, sino en el no pagar. Lo que Pablo está diciendo es que paguen sus deudas cuando las deben pagar. No deben quedar con ninguna deuda pendiente, ninguna deuda debe quedar sin ser pagada, y eso significa que debemos ser un poco cuidadosos acerca de cómo nos endeudamos.

Yo le diría que la mayoría de la gente se endeudad, de tal manera que no se pueden salir de esa situación. La mayoría de la gente tienen deudas que no pueden pagar en base a hechos de descuidos. Esto es, han incurrido una deuda que no pueden pagar porque no pensaron, o fueron descuidados, actuando en base al impulso, o debido a un amor al lucirse. Esto es, querer tener algo para mostrarlo a otras personas, a tal grado que ni siquiera reconsideraron su capacidad de pagarlo.

Supongo que a veces la gente incurre en deudas debido a la envidia, desesperadamente quieren tener lo que otras personas tienen, quieren estar al mismo nivel de otras personas, y entonces piensan que deben tener ciertas cosas que no están en una posición de comprar. De otra manera en la que la gente se mete en deudas es por el amor a la comodidad. Están insatisfechos con las cosas que tienen y piensan que estarán más cómodos si tuviera algo más.

Ahora, cuando usted incurre en una deuda debido a descuido o a un amor a lucirse, envidia o al amor a la comodidad, esos son procesos no sabios, esas son maneras no sabías de incurrir en deudas. Y debido a eso, podría encontrarse en una situación en la que usted es incapaz de pagar la deuda. No obstante, hay algunas razones para meterse en una deuda que son muchos más legítimas que esas. Una es por ejemplo, una inversión sabia. Y la Escritura nos indica que hay un lugar para tomar prestado dinero para hacer una inversión sabia. Ayudar en un negocio que va a traer una utilidad mediante la inversión, la gente podía tomar prestado dinero en tiempos bíblicos, tanto en tiempos del Antiguo, el Nuevo Testamento, y estar en cierta cantidad de deudas en base a una inversión.

Hubieron ocasiones, por ejemplo, cuando un granjero que quería plantar sus cultivos, necesitaba tomar prestado dinero para comprar su semilla, o un granjero que quería criar algunos animales necesitaba tomar prestado algo de dinero para criar a los animales, lo cual después él pagaba, y él conseguía una utilidad mediante su diligencia a través del cultivo o la crianza. Meterse en ese tipo de deuda era razonable porque era una inversión necesaria para alcanzar una utilidad, para tener un trabajo legítimo y apoyar o sostener a su familia. Tomar prestado de esa manera, tomar prestado para los negocios se hacía de manera común, tanto en el Antiguo como en el Nuevo Testamento, en esas épocas. Y junto con esto no era raro que se pagara interés. No hay nada en la Escritura que prohíbe que el interés sea pagado en base a un préstamo que se base a una deuda para conseguir una utilidad, una inversión.

De hecho, en Mateo 25:27, inclusive el Señor sugirió al siervo infiel que él habría hecho bien en colocar su dinero en el banco para que hubiera ganado interés. Si alguien gana interés alguien paga interés. Y entonces, hay ocasiones cuando el Señor inclusive está diciendo que eso es obviamente legítimo. El interés, lo cual es llamado en la Biblia usuaria, no era prohibido entonces en casos cuando usted estaba tomando prestado para conseguir una utilidad. Pero hubo un segundo tipo de préstamos que por lo menos es legítimo en la Escritura, en el cual, el interés se prohibía y era tomar prestado en un caso de necesidad desesperada. Podría llegar un momento en su vida cuando usted de hecho no tenía nada, y usted tomaba prestado para vivir. En un caso cuando usted tomaba prestado para vivir, ningún interés debía cargarse.

Eso era de hecho, usuria, más allá de lo que marca la Escritura. De hecho, en Levítico capítulo 25, versículo 37, “No le darás tu dinero con interés, ni le prestarás tu provisión alimenticia para conseguir utilidad.”  Y, ¿de quién está hablando? Versículo 35, “Si tu hermano se ha vuelto pobre y no puede apoyarse a sí mismo, nunca le darás dinero a alguien que es pobre y le vas a cargar interés.” Lo mismo se indica ahí en el capítulo 23 de Deuteronomio, en el versículo 19, “No le prestarás a tu hermano con interés.”

Interés de dinero, interés de lo que sea que se presta con interés. A un extranjero podrás prestarle con interés, pero a tu hermano no le prestarás con interés para que Jehová tu Dios te bendiga y demás. Y esto de nuevo, tiene como referencia a alguien que está en necesidad. Entonces, en dónde había una versión involucrada, simplemente era una práctica de negocios, y el interés no aparece de modo escritural, prohibirse. Pero cuando había una necesidad, cargarle interés a alguien era violar la ley de Dios.

Ahora, debido a que Israel primordialmente no era un pueblo comercial, el dinero se prestaba primordialmente para aliviar la pobreza. Entonces, el Antiguo Testamento no dice mucho acerca del dinero siendo prestado para efectos de intereses de negocios. Y en el caso de prestar dinero para alguien pobre, cualquier interés se prohibía en la ley. De hecho, un hombre generoso que daba sin pensar en el interés, que inclusive daba sin pensar necesariamente en que le devolvieran el dinero, era considerado un hombre verdaderamente piadoso. La piedad verdadera era demostrada en la generosidad que buscaba ayudar a una persona privada.

En el Salmo 15, por ejemplo, ¿Quién habitará en tu tabernáculo? ¿Quién morará en tu monte santo? ¿Quién es el que realmente viene a la presencia de Dios? El que anda en integridad, obra justicia, habla verdad en su corazón, no habla mal con su lengua, no hace mal a su prójimo, no recibe algo mal contra su hermano a cuyos ojos el hombre vil es menospreciado, pero honra a los que temen a Jehová. El que jura para su propio daño y no cambia, el que no da su dinero para interés, ni recibe recompensa contra el inocente. Un hombre verdaderamente justo entonces es alguien que da dinero a la gente y no les carga interés. Esa es la marca de una persona piadosa.

Una de las razones que Dios de hecho juzgó a Israel en la cautividad babilónica, es que estaban cargándole interés a la gente pobre. Habían violado la ley de Dios a tal grado que estaban cargándole interés para aprovecharse de la condición de pobreza de alguien más. En el capítulo 18 de Ezequiel encontramos esto indicado en el versículo 5, “Si un hombre es justo y hace lo que es lícito y correcto y no ha comido en los montes, ni ha levantado sus ojos a los ídolos de la casa de Israel, ni ha contaminado a la esposa de su prójimo, ni se ha acercado a una mujer inmunda y no ha oprimido a nadie, sino que ha restaurado al deudor, su compromiso, no ha arruinado a nadie por violencia, ha dado de su pan al hambriento y a cubierto al desnudo con un atuendo, y no ha dado dinero por interés, este es un hombre a quien Dios bendecirá.”

Y Ezequiel realmente está diciendo, los estoy condenando porque estas personas no están en su tierra. Este es el hombre que Dios está buscando, uno que da sin cargar interés. La gente había desobedecido. El pueblo había desobedecido. Me acuerdo leyendo ahí en el capítulo 5 de Nehemías, que Nehemías hizo un juramento para detener a la gente, al pueblo de continuar haciendo esto, inclusive después del tiempo en el que fueron llevados en la cautividad.

Entonces, la Biblia permite tomar prestado con interés en un sentido de negocios, no de una manera en la que usted está cargando interés en contra de alguien que está en una situación de pobreza. Eso es atar una carga no amable sobre ellos, y violar la ley de Dios. Pero cuando el interés es legítimo o en dónde se ha incurrido legítimamente en una deuda, sea que tenga interés o no, debe ser pagada. Y esa es la indicación del capítulo 13, versículo 8, “No debáis a nadie nada.” Paguen sus deudas, así es como Pablo comienza su punto.

Ahora, entonces él parte de ahí, a la deuda real, en la que siempre pagamos y nunca terminamos de pagar, dice, la deuda que queremos pagar continuamente sin embargo nunca acabamos de pagar, y es amarnos unos a otros. Esa es la deuda del amor. Y hablamos de esto, ¿no es cierto? la última vez, acerca del hecho de que es posible pagar esa deuda, porque tenemos una capacidad nueva. En otras palabras, Dios ha derramado en nuestros corazones una capacidad de amar. Romanos 5:5, “El amor de Dios ha sido derramado en vuestros corazones.” Se nos ha dado la capacidad de amar en nuestra salvación, y entonces, aprovechamos esa capacidad nueva, sumergimos la cubeta, por así decirlo, de fe en las profundidades del pozo del amor, y compartimos amor con otros. Esa es nuestra deuda, debemos amar a otros.

Me encanta lo que Guy dijo esta noche acerca de comer arroz y vegetales, e ir al hogar de un extraño perfecto que había preparado una comida entera de eso, porque él sabía que eso iba a satisfacer la necesidad de este hombre, que eso lo atraería a los cristianos. Ese tipo de amor abnegado, considerado, esa capacidad está implantada en el corazón de todo cristiano, y un cristiano que no demuestra amor, que no paga la deuda de amor a todo el mundo, sino importar quienes son, sin importar en cuanta competencia pueda estar esa persona, cuan desconsiderado, cuan amargado, la persona que hace eso, no está usando la capacidad que Dios le ha dado. Y entonces, comenzamos con una deuda de amor, la cual es servida por una capacidad nueva.

El segundo punto que queremos señalar es, el cumplimiento del amor, el cual está basado en un nuevo mandamiento. El cumplimiento del amor en los versículos 9 y 10. Ahora, aquí Pablo ilustra este amor nuevo de una manera muy maravillosa, lo vimos en nuestro estudio de Mateo 22, lo vamos a ver de nuevo esta noche. Él muestra como la ley nueva, es la ley real del amor, como Santiago 2 la llama. Es una ley que abarca todo. Y él presenta su punto de una manera muy, muy maravillosa, observe el versículo 9: “Porque esto,” dice él, “no cometerás adulterio, no matarás, no hurtarás, no codiciarás. Y si hay cualquier otro mandamiento está incluido en este dicho, esto es: Amarás a tu prójimo como a ti mismo.” El amor no hace mal al prójimo.

Ahora, aquí hay un resumen maravilloso de la ley de Dios. Y el apóstol Pablo da una ley, la ley de amor, y dice que esa ley cumple todas las demás leyes. En otras palabras, los Diez Mandamientos y él nombra cuatro de los diez, y después él añade el de amar a su prójimo como a sí mismo. Pero todos esos mandamientos son cumplidos en esa ley real, nueva que Santiago llama la ley real de la libertad, que es la ley del amor. Y creo que es maravilloso mencionar en este punto que Pablo nos muestra que el amor y la ley no son contradictorios. El amor y la ley no se excluyen de manera mutua. El amor es el cumplimiento de la ley.

De hecho, usted puede tomar todos los Diez Mandamientos y usted puede resumir los Diez Mandamientos en dos afirmaciones: “Amarás al Señor tu Dios, con todo tu corazón, mente, alma y fuerzas, y amarás a tu prójimo como a ti mismo.” En esos dos mandamientos usted tiene toda la ley y los profetas juntos. Y este es el punto que Pablo está presentando, si nosotros como cristianos decimos, ¿cómo puedo cumplir la ley de Dios? ¿cómo puedo guardar toda la ley de Dios? la respuesta es, en amor.  El amor es el cumplimiento de la ley.

Ahora, Pablo sugiere cuatro de los mandamientos, el séptimo, el sexto, el octavo y el décimo. Él deja afuera el quinto y el noveno, de la segunda mitad de los Diez Mandamientos. Y no creo aquí hay alguna razón en particular para eso, él simplemente los está seleccionando como muestra de los Diez Mandamientos. Y esa es la razón por la que él dice, observe el versículo 9, “Y si hay algún otro mandamiento,” él realmente solo está presentando una muestra de los Diez Mandamientos y tomando cuatro de ellos.

Ahora, en cierta manera está fuera de secuencia a partir de nuestro texto hebreo. Esto es, vienen del texto hebreo, el séptimo, el sexto, el octavo, y el décimo. Pero en la Septuaginta, el Antiguo Testamento griego, están en el orden de la lista ahí, como se enlista en Deuteronomio 5:17-21. Entonces, Pablo aquí se está refiriendo por lo menos en su propia mente a un texto, que es la Septuaginta. Esto es una traducción griega del Antiguo Testamento. Y él simplemente enlista cuatro de los mandamientos y dice: “Si ustedes tan solo saben esto, tienen la ley entera, la ley está resumida en esta afirmación: “Amarás a tu prójimo como a ti mismo.” La ley entera está resumida en esa afirmación.”

Entonces, la clave para obedecer la ley es el amor. Si amamos vamos a obedecer la ley. Digo, esto es simple, no cometerás adulterio es un punto mudo si usted ama a alguien, ¿no es cierto? Y si usted oye una pareja decir: “Bueno, cometimos adulterio porque nos amábamos demasiado el uno al otro.” Mi respuesta a eso es: No. Cometieron adulterio porque se amaban el uno al otro muy poco, porque el amor no contamina, ¿lo ve? El amor no roba la pureza, el amor no roba la santidad, el amor no hace eso. La lujuria hace eso, el egoísmo hace eso.

Usted nunca comete adulterio, y usted nunca comete fornicación porque usted ama demasiado, lo hace porque usted ama muy poco. Usted tiene demasiada lujuria. Y lo mismo con respecto a matar, no matarás. Ahora, si usted ama a alguien no es necesario el mandato, ¿verdad? Digo, no necesito que alguien me recuerde no matar a la gente, si yo los amo. Es innecesario decir, no hurtarás. No voy a quitarle lo que le pertenece a alguien a quien amo. No voy a codiciar lo que ellos tienen, si los amo.

Entonces, el amor no es para reemplazar la ley, no estamos diciendo que lo viejo se acabó y lo nuevo está llegando. Lo que estamos diciendo es, el amor, es lo que Pablo dice, es el cumplimiento de la ley. El amor nos da la médula, el meollo para que entendamos como la ley entera de Dios puede ser cumplida. Y lo que Dios está buscando no es obediencia externa, y eso es lo que esto dice. Digo, a los fariseos les gustaba decir, bueno, no cometemos adulterio, no matamos, no robamos, y no codiciamos, pero sus corazones estaban llenos de esto, ¿verdad? Estaban cometiendo adulterio con sus mentes, eran homicidas en sus pensamientos, con odio, robaban lo que podían robar y codiciaban lo que no tenían.

Y entonces, si lo único que usted tuviera era la ley externa y su definición externa usted de hecho podía cumplirla sin cumplir su intención. Esa es la razón por la que la Escritura dice, la intención es que usted ame para que usted no cometa adulterio. No porque usted tiene miedo de que lo sorprendan, o porque quiere ser piadoso, sino porque usted ama a la persona. Usted no debe matar, no porque usted quiere evitar el ser sorprendido, quiere aparecer como alguien religioso. Usted no mata, sino porque usted ama a la persona.

En otras palabras, el guardar el mandamiento fluye del corazón de amor. Usted podría obedecer la ley por temor, seguro. Los hombres podrían temer el castigo de Dios, podrían temer el juicio de Dios y entonces obedecen por temor. Pero usted realmente no obedece a la ley de manera plena, porque el temor no es el motivo básico para la obediencia. La Biblia no dice, “Tendrás terror del Señor tu Dios con todo tu corazón, mente, alma y fuerzas.” La Escritura dice, muchas personas se acercan a Dios con sus labios, pero sus corazones están, ¿qué? lejos de Él. El temor lo va a refrenar a usted de cierta maldad, y su efecto puede ser hasta cierto punto productivo, pero está incompleto. Debemos guardar la ley, no por temor únicamente, sino por amor.

Ahora, hay otras personas que guardan la ley por egoísmo, lo hacen porque piensan que van a obtener algo de esto. Estaban entrevistando a esa persona que peleó por el campeonato de peso completo la otra noche, y aquí estoy peleando por el Campeonato Mundial, debe ser porque he hecho tanto bien a tantas personas. Esa es una filosofía interesante de la vida, él se llevó su cuarto de millón de dólares y se fue sintiendo que estaba ahí porque le había hecho tanto bien para tanta gente. Hay ese tipo de personas que quieren vivir una vida moral porque sienten que Dios les debe algo y van a recibir algo, pero eso en sí mismo no es un motivo puro, ese es el motivo del egoísmo, no está completo.

Podría refrenarlo de la maldad, podría inclusive a ayudarlo a ser algo de bien externamente, pero la intención verdadera de la ley es cultivar amor desde el corazón. Así es como la ley realmente es cumplida. Y recuerde, ahí atrás en Mateo 22, lo que el Señor dijo: Amarás al Señor tu Dios con todo tu corazón, con toda tu alma, y con toda tu mente. Este es el primero y más grande mandamiento. El segundo es semejante a él, amarás a tu prójimo como a ti mismo. De estos dos mandamientos dependen toda la ley y los profetas, ¿verdad? Digo, es algo maravilloso entender esto.

Ahora, si usted fuera a regresar a la Ley por un minuto, ¿podríamos hacer eso por tanto solo un momento breve? Regrese a Éxodo capítulo 20, y le voy a dar la versión condensada de esto, pero regrese a Éxodo capítulo 20, y quiero mostrarle como es que los Diez Mandamientos simplemente son la ley del amor. Los primeros cuatro de los diez se relacionan con Dios, la segunda mitad de ellos se relacionan con relaciones en referencia a los hombres. Y realmente comienza en el versículo 3, “No tendrás dioses ajenos delante de mí.” Ahora, esa es una descripción perfecta del amor. El amor en primer lugar es leal, ¿escucho eso? El amor es leal. El amor es leal, es verdadero, está concentrado en Dios únicamente, no tienen otros dioses. El verdadero amor hacia Dios significará que no hay amor hacia ninguna otra deidad, ¿verdad? El amor es leal. Y si usted realmente ama a Dios usted será leal a Dios.

En segundo lugar, el amor es fiel. “No te harás ninguna imagen de ninguna semejanza en los cielos o en la tierra o lo que está en el agua o debajo de la tierra. No te postrarás delante de ellos, ni los servirás porque yo Jehová tu Dios soy Dios celoso, visitando la iniquidad de los padres sobre los hijos, hasta la tercera y cuarta generación de los que me aborrecen, y mostrando misericordia sobre miles de los que me aman y guardan mis mandamientos.” Y aquí aprendemos que el amor es fiel, es leal, está concentrado de manera verdadera y única en el Dios verdadero. Guarda su promesa, está dedicado a su objeto, y obedece. Ese es, esto es simplemente otra dimensión del amor.

En tercer lugar, el amor es reverente. “No tomarás el nombre de Jehová tu Dios en vano porque Jehová no tendrá por inocente al que tome su nombre en vano.” Si usted ama a Dios, ¿va a maldecir Su nombre? Si usted ama a Dios, ¿va a ser infiel a Su Palabra? Si usted ama a Dios, ¿va a serle desleal y va a seguir otra deidad? Claro que no. Por lo tanto, el resumen de esos primeros tres es amor, simplemente son maneras de demostrar amor.

Y después finalmente en referencia a Dios, versículo 8, “Acordaos del día de reposo para mantenerlo santo, seis dias trabajarás y harás toda tu obra, pero el día séptimo es el día de reposo de Jehová tu Dios, no harás ningún trabajo, ni tú ni tu hijo, ni tu hija, ni tu siervo, ni tu sierva, ni tu rebaño, ni el extranjero dentro de tus puertas, porque en seis días Jehová hizo el cielo y la tierra, y el mar y todo lo que hay en ellos, y reposó el séptimo día. Por lo tanto, el Señor Jehová bendijo el día de reposo y lo santificó.”

Y, ¿qué está diciendo él ahí? El amor se aparta a sí mismo para la devoción y la adoración pura, sin contaminación y sin concesiones. Podríamos decir que el amor es santo. El amor reconoce el lugar de Dios. El amor se aparta a sí mismo para la devoción y la adoración. Si usted dice que ama a Dios, va a adorar a Dios. Si usted dice que ama a Dios, usted va a servir a Dios y guardar sus mandamientos. Si usted dice que ama a Dios, usted va a ser fiel a toda Su Palabra, usted va a ser reverente a Su nombre, usted va a ser leal a Él como su único Dios.

Entonces, usted podría decir que en los primeros cuatro de los Diez Mandamientos, son resumidos en el primer y más grande mandamiento de Deuteronomio 6 citado por el Señor en Mateo 22, y es este: “Amarás al Señor tu Dios, con todo tu corazón, alma, mente y fuerzas.” Ahora, escúcheme. ¿Si yo amo al Señor mi Dios con todo mi corazón, alma, mente y fuerzas voy a tener que preocuparme por estas leyes? Realmente no, porque si lo amo así, nunca voy a tener otro dios, nunca voy a hacer algún tipo de imagen, siempre lo voy a obedecer, nunca voy a tomar Su nombre en vano, y siempre voy a recordar que es un Dios Santo que debe ser adorado, ¿verdad?

Entonces, el amor cumple toda la ley, es simplemente así de simple. Ahora, los últimos seis mandamientos son los que realmente Pablo menciona, y hablan del amor hacia los hombres. Por ejemplo, versículo 12, “Honra a tu padre y a tu madre, para que tus días se alarguen sobre la tierra que Jehová tu Dios te da.” Ahora, ¿no es eso una expresión de amor? Si usted ama a su padre y a su madre, usted los va a honrar. Claro. Entonces podríamos decir que el amor es respetuoso, el amor es respetuoso, se inclina ante la autoridad, respeta a aquellos que son dignos de respeto.

En el versículo 13, no matarás. Claro que no, porque el amor es protector. El amor no mata, el amor protege, cree que toda vida es sagrada, todo ser humano es creado a la imagen de Dios. Y el versículo 14, “No cometerás adulterio,” dice que el amor es puro. El amor no contamina a otras personas. El amor vive para exaltar lo que es santo y puro, y bueno, y virtuoso. No robarás, no hurtarás, el amor es abnegado. No toma lo que le pertenece a alguien más, da en lugar de tomar.

El amor es veraz, versículo 16, “No presentarás testimonio falso contra tu prójimo.” No miente, no da testimonio falso. Y el amor está satisfecho. No codicia a la esposa del prójimo, codicia la casa del prójimo, o a su siervo o a su sierva, o a su buey o a su asno, cualquier cosa que sea del prójimo. ¿Ve usted el punto? El amor cumple la ley entera. Y la segunda mitad cumple la segunda parte de esa gran ley. Amarás a tu prójimo, ¿qué? como a ti mismo.

Entonces, eso resume la ley. Y eso es exactamente lo que Pablo está diciendo. Ahora usted puede regresar a Romanos capítulo 13. Entonces, todas estas cosas, no cometerás adulterio, no matarás, no hurtarás, no codiciarás, y cualquier otro mandamiento, está incluido de manera breve en este dicho, esto es “Amarás a tu prójimo como a ti mismo.” Y, por cierto, esa es una cita exacta de Levítico 19:18. ¿Qué es lo que Dios está diciendo en los Diez Mandamientos? Está diciendo dos cosas, ¿está listo para escuchar esto? Voy a resumir la ley entera, “Ámame. Ama a los hombres.” Ahí está. Ámame, ama a los hombres. Esa es la plenitud de la ley, de eso dependen toda la Ley y los Profetas. Todo está ahí en esas dos cosas simples.

Y sabe una cosa, supongo que cuando usted ve la Biblia, y es gruesa, y usted ve tanto ahí, usted se pregunta, ¿cómo voy a guardar todo esto? ¿cómo puedo conocer todas las reglas que hay? Es muy simple, ame a Dios, ame a los hombres, haga lo que quiera. Dice usted: ¿estás bromeando? No. Eso es exactamente lo que quiero decir. Ame a Dios con todo su corazón, alma, mente y fuerzas, ame a su prójimo como a sí mismo, y simplemente haga lo que quiera. Y créame, si usted está viviendo en esas condiciones, lo que usted va a querer va a ser exactamente lo que Dios quiere.

Así es como la Ley es cumplida, usted no va a matar a nadie, usted no va a contaminar a nadie, usted no va a robar a alguien, usted no va a codiciar lo que es de alguien si usted los ama. De hecho, voy a hacer una confesión, robo cada vez que quiero, sí, cada vez que quiero robar, robo. ¿Quiere saber algo? No quiero robar. Entonces, estoy protegido. Dice usted, ¿qué es? Es el Espíritu de Dios cultivando en el corazón el amor que evita cualquier deseo por eso.

Ahora, ¿qué quiere decir amarás a tu prójimo como a ti mismo? Él no está hablando de algún tipo de amor propio psicológico, él no está presentando eso, él no está presentando el que usted desarrolle una imagen personal saludable. Simplemente está diciendo, si algo básico en la vida es esto: usted se preocupa más de usted que por cualquier otra persona. Es parecido a Filipenses 2, dónde Pablo dijo: “No mirando cada uno por lo suyo propio, sino cada cual también por lo de los otros.”

Esté tan preocupado por la comodidad y la felicidad y la paz y el gozo de otros, como lo está por la de usted, lo cual se da por sentado. Es asumido. Digo, ¿la cara de quién lava usted en la mañana? ¿el cabello de quién usted cepilla? ¿la ropa para quién la compra? ¿Usted está tan preocupado por las comodidades de quién? Bueno, de la misma manera usted tiene instintos hacia la preservación personal y la comodidad personal. Usted debería de la misma manera, tratar a otros. Ponga tanto atención a ellos como lo hace hacia usted mismo.

Y entonces, usted siempre está amando, amando, amando, amando. Dice usted, ¿quién es mi prójimo? Bueno, cualquier persona que se encuentra usted, que cruza su camino, cualquier persona. Y usted dice: Bueno, es difícil hacer eso. Usted tiene una nueva capacidad para eso. El amor de Cristo ha sido derramado en su corazón. Ahora, si usted quiere saber cómo actúa ese amor, lea 1 Corintios 13. Le voy a decir cómo actúa ese amor. Está todo aquí.

Entonces, la deuda del amor es una deuda impagable. Usted la va a pagar toda su vida y nunca va a acabar de pagarla. Y su deuda consiste en seguir amando, y seguir amando, y la manifestación de eso es simplemente hacia su prójimo. Esto es cualquier persona que cruza su camino, debería sentir el amor de usted. Y ese amor significa que usted va a cumplir la ley. Usted nunca va a ser algo a ese prójimo dañino si usted ama.  

Y eso nos lleva al último pensamiento, y hemos tocado esto al final del versículo 8, al final del versículo 10, porque el que ama al prójimo ha cumplido la ley, versículo 8, versículo 10, por lo tanto, el amor es el cumplimiento de la ley. El versículo 8 literalmente dice, “Porque el que está amando ha cumplido la otra ley,” eso es muy importante, porque el que está amando ha cumplido la otra ley. ¿Sabe usted cual era la otra ley?

La segunda parte de esa afirmación doble de Mateo 22, “Amarás al Señor tu Dios con todo tu corazón, alma, mente y fuerzas. Amarás a tu prójimo como a ti mismo.” Esa es la otra ley. Y el que está amando cumple esa otra ley, número dos de las dos leyes más grandes. Y después el versículo 10 indica que ese amor es la plero, el amor es el cumplimiento, el cumplimiento de la Ley. Entonces, el amor le da la Ley, la medida completa du su cumplimiento.

Ahora, escuche, un fariseo, un legalista, alguien guardando la ley por temor, o alguien guardando la ley por intereses personal, nunca realmente pude cumplir la ley, nunca puede cumplir su intención. El legalismo nunca hará eso. usted puede refrenarse así mismo de la doctrina o refrenarse a sí mismo del homicidio, y de mentir, y de la codicia y todo eso, usted podría refrenarse de eso por temor o por interés personal, o por querer verse religioso, por algún legalismo, eso no es el cumplimiento de la ley, y eso es superficial. Para cumplirla tiene que ser por amor que está en usted, amor que puede ser una realidad debido a la obra de Jesucristo.

Y yo creo que dice en Mateo 5:17, que Jesús no vino para destruir la Ley, sino para cumplir la Ley. Usted puede tomar esa afirmación de Jesús cumpliendo la Ley, de muchas maneras. Él la cumplió al cumplirla proféticamente. Él la cumplió al guardarla perfectamente, y Él la cumplió al ser la expresión perfecta de amor en toda manera en la que podía ser cumplida, la cumplió. Entonces somos llamados a amar, y si amamos cumplimos la ley entera. Y esa es nuestra relación única hacia la sociedad.

Ahora, recuerde, todos estamos de regreso al capítulo 12, versículo 1, cuando todo esto comenzó a desarrollarse. A partir del capítulo 3, hasta el final del capítulo 11, todo ha sido acerca de la salvación, redención. Ahora que somos redimidos, llegamos al capítulo 12 y vemos los resultados. En primer lugar, presentamos nuestros cuerpos, y después no nos conformamos al mundo. Y después comenzamos a usar nuestros dones. Y después comenzamos a demostrar ciertas virtudes y gracias a la iglesia y al mundo que nos rodea. Y después con respecto al gobierno nos sometemos y pagamos nuestros impuestos. Y después con respecto a nuestra relación hacia toda la sociedad, nos caracterizamos por el amor.

Y de nuevo estamos de regreso a Juan 13:34-35, “Este nuevo mandamiento os escribo, que os améis unos a otros. Por esto sabrán todos los hombres que son mis discípulos.” Y el amor es el cumplimiento de la Ley entera. Podría ser difícil ilustrarlo así, ¿alguna vez ha pensado en el hecho de que el amor de que en la música básicamente hay siete notas? Es correcto, ¿no es cierto Clayton? Siete notas. Es sorprendente. Usted sabe, ¿un niño pequeño puede aprender esas siete notas en una hora? Pero un Handel o Bach o Beethoven no podría agotar esas siete notas en toda una vida, es increíble lo que esas siete notas pueden crear debido a un número casi infinito de combinaciones e interpretaciones.

Esas siete notas expresan la gran música de heroísmo, la música suave de cortesía, porque el amor puede ser heroico, y el amor puede ser cortes, el amor puede ser patriota, el amor puede ser expresado en el martirio, expresiones grandiosas de amor y de devoción. Sin embargo, algunas veces, en el acto más pequeño, más insignificante una palabra en silencio, un toque amoroso, el amor, como la música es tan simple, un niño puede entenderla, sus combinaciones son infinitas, una vida entera nunca podría comenzar a agotar sus posibilidades. Eso es una gracia tan amplia que incluye todo lo que existe en términos de la vida cristiana, actitud, palabras y acciones. Es posible cumplir la Ley, la única manera es mediante el amor.

Entonces, Pablo dice, esa debería ser su relación con toda persona a su alrededor. Ahora, permítame ver si puedo ayudarle a ver como se manifiesta esto, escuche con mucha atención. Quiero leer 1 Corintios 13, pero no quiero que vea su biblia, voy a leerle una paráfrasis. Viene de un grupo de personas en Sudáfrica. Escuche esto. 1 Corintios 13, “Si tengo el idioma de manera perfecto, y hablo como alguien que es su primer idioma y no tengo su amor hacia ello, no soy nada. Si tengo diplomas y títulos y conozco todos los métodos actuales, y no tengo su toque de entendimiento de amor, no soy nada. Si puedo discutir, debatir de manera exitosa contra las religiones de la gente, y hacer que se vean como necios, y no tengo su nota de amor, no soy nada.”

“Si tengo toda la fe y grandes ideales, y planes magníficos y no tengo su amor que suda, sangra, y llora y ora y ruega, no soy nada. Si doy mi ropa y dinero a ellos y no tengo su amor hacia ellos, no soy nada. Si rindo todos los prospectos, dejo hogar y amigos, hago sacrificios por una carrera misionera, y me amargo y tengo egoísmo en medio de las molestias diarias de una vida misionera, y no tengo el amor que cede sus derechos, su recreación, y sus planes superficiales, no soy nada. La virtud ha dejado de salir de mí. Si puedo curar todo tipo de enfermedad, pero hiero corazones y lastimo sentimientos por falta de su amor que es amable, no soy nada. Si puedo escribir artículos o publicar libros que ganan el aplauso, pero no puedo transcribir la Palabra de la cruz en el lenguaje de su amor, no soy nada.”

Debemos una deuda, y la deuda que debemos es amar. Es posible, porque tenemos una capacidad nueva. Se nos ha dado un mandamiento nuevo, y el mandamiento nuevo es que, de hecho, hagamos eso. El diseño, es que cumplamos la Ley de Dios. Lo que nunca podría ser hecho mediante la Ley, puede ser hecho mediante el amor provisto en nosotros por la salvación, la obra del Espíritu de Dios.

Y amados, solo quiero decirles al cerrar nuestro tiempo breve, en la Palabra en esta noche, que, si hay algo que por necesidad necesita caracterizar a los creyentes, es la expresión del amor, la expresión del amor. Simplemente para presentarlo de manera muy práctica, oí dos cosas muy interesantes hoy. Una dama se me acercó esta mañana y ella dijo: “Nunca he estado en un lugar, nunca he estado aquí antes, nunca he estado en un lugar dónde he sentido tanto amor, tanta amabilidad. Toda persona a mi alrededor se me acercó hoy, y me ayudó. Fui a un grupo de escuela dominical y me abrazaron y me hicieron sentir bienvenida. Estoy abrumada por esta expresión de amor.”

Y yo dije: “Bueno, me da mucho gusto escuchar eso.” Alguien más se me acercó más tarde, el día de hoy, y dijo: “Oí a dos meseras hablando en el restaurante que está ahí adelante en la calle. Y estaban hablando de lo malos que son en Grace Community Church, para dar propina.” Ahora, eso podría parecerlo algo pequeño a usted, pero ciertamente expresa volúmenes, si usted es una mesera. Me parece una manera más bien pequeña de mostrar mucha virtud cristiana. Quizás ni siquiera pudo haber sido alguien de Grace, pero por otro lado podía haber sido. El mundo nos está viendo, y también el Señor, y lo que ambos quieren ver es amor en las cosas pequeñas, como también en las cosas grandes.

Inclinémonos en una palabra de oración. Padre nuestro, sabemos que el ejemplo más grande de amor es nuestro Señor Jesucristo mismo, Su amor es el modelo, y Su amor fue sacrificial de manera plena. Él se entregó a Sí mismo inclusive a aquellos que rechazaron el regalo. Él se entregó a Sí mismo a aquellos que lo menospreciaron, que se burlaron de Él, que fueron ingratos, pero Él fue amor, y el amor tiene que dar. Que aprendamos a dar, no porque queremos recibir, no porque queremos obtener prestigio, o favor de los hombres, no porque queremos vernos religiosos, sino porque queremos dar, porque estamos llenos de amor.

Ayúdanos a amar a los que son aborrecibles, como también a los que son agradables. Ayúdanos a amar a aquellos que nos aman, y a aquellos que no nos aman. Ayúdanos a amar a aquellos que parecen ser nuestros enemigos, nuestra competencia más cercana, aquellos que no son amables, que son injustos, para que el mundo pueda saber que tenemos una deuda que pagar, y nuestra deuda es amor. Algunos de nosotros somos muy quisquillosos por pagar nuestras deudas financieras y miserables, cuando hablamos de pagar la deuda de amor. Que seamos fieles, que el mundo nos conozca porque somos amorosos con los hombres, lleva a cabo tu obra en todo corazón, para que experimentemos la liberación plena del amor derramado en nosotros.

Oramos en el nombre de Cristo. Amén.

Disponible sobre el Internet en: www.gracia.org 
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