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Veamos juntos esta noche el primer capítulo de Romanos. Romanos capítulo 1. Examinando de nuevo los versículos 19 al 23. Percibo una cantidad tremenda de interés en el pasaje. Hay una gran cantidad de interés en mi propio corazón al descubrir toda la profundidad de verdad que Dios tiene en este texto que es significativo en particular. Y puedo darme cuenta también por su respuesta, que usted está igual de emocionado por lo que usted está aprendiendo.

Estamos viendo los versículos 18, realmente, hasta el 23, Pablo presenta el evangelio del Señor Jesucristo, con una afirmación directa de la ira de Dios. Ahí es en dónde las buenas noticias tienen que comenzar, tienen que comenzar primero por las malas noticias. Recordémonos estos versículos al seguir conforme leo comenzando en el versículo 18.

“Porque la ira de Dios se revela desde el cielo contra toda impiedad e injusticia de los hombres que detienen con injusticia la verdad; porque lo que de Dios se conoce les es manifiesto, pues Dios se los manifestó. Porque las cosas invisibles de él, su eterno poder y deidad, se hacen claramente visibles desde la creación del mundo, siendo entendidas por medio de las cosas hechas, de modo que no tienen excusa. Pues habiendo conocido a Dios, no le glorificaron como a Dios, ni le dieron gracias, sino que se envanecieron en sus razonamientos, y su necio corazón fue entenebrecido. Profesando ser sabios, se hicieron necios, y cambiaron la gloria del Dios incorruptible en semejanza e imagen de hombre corruptible, de aves, de cuadrúpedos y de reptiles.”

Así es como Pablo comienza el mensaje de las buenas noticias de Jesucristo. La ira de Dios se revela en contra de toda impiedad. Ahora, Pablo sigue la línea, creo yo, al presentar el lado negativo de las buenas noticias del Señor mismo. Nuestro Señor tuvo más que decir acerca del juicio, más que decir acerca de la destrucción, más que decir acerca de la condenación, y más que decir acerca del infierno que cualquier otra persona registrada en la Escritura. Y si usted piensa que es raro que esta gran epístola acerca de la doctrina de la salvación abra con esta afirmación acerca de juicio, es porque usted realmente no ha pensado por mucho tiempo como todo el Nuevo Testamento abre. Porque conforme usted entra en el Nuevo Testamento, usted entra en primer lugar al evangelio de Mateo.

Y quiero que pase ahí por un momento, quiero introducir nuestros pensamientos mediante un viaje rápido a lo largo del evangelio de Mateo. Y quiero que vea un enfoque repetido que nuestro Señor da en este evangelio, y recuerde que esta es la introducción, esta es la apertura del Nuevo Testamento. Y usted encuentra por ejemplo en el capítulo 3, versículo 7, cuando Él vio a muchos de los fariseos y a los saduceos venir para bautizarse, él les dijo: “¡Oh, generación de víboras! ¿Quién os advirtió que huyeseis de la ira venidera?” 

Versículo 11, Juan añade, Juan el Bautista, “Yo de hecho os bautizo con agua para arrepentimiento, pero el que viene tras mí, cuyo calzado no soy digno de llevar, él los bautizará con Espíritu Santo y con fuego. Su aventador está en su mano, y limpiará su era. Y recogerá su trigo en el granero, y quemará la paja en fuego que nunca se acabará.” Capítulo 5, versículo 22, “Pero yo os digo que cualquiera que se enoje,” y el Señor está hablando ahora, “contra su hermano, será culpable de juicio. Y cualquiera que diga necio a su hermano, será culpable ante el Concilio. Y cualquiera que le diga fatuo, quedará expuesto al infierno de fuego.”

Versículo 29, “Por tanto, si tu ojo derecho te es ocasión de caer, sácalo y échalo de ti, pues mejor te es que se pierda uno de tus miembros y no que todo tu cuerpo sea echado al infierno. Y si tu mano derecha te es ocasión de caer, córtala y échala de ti, pues mejor te es que se pierda uno de tus miembros y no que todo tu cuerpo sea echado al infierno.” Capítulo 7, versículo 22, “Muchos me dirá en aquel día, Señor, Señor, ¿no profetizamos en tu nombre, y en tu nombre echamos fuera demonios y en tu nombre hicimos muchos milagros? Entonces les declararé: Nunca os conocí, apartaos de mí hacedores de maldad.”

Capítulo 8, versículo 12, “Más los hijos del reino serán echados a las tinieblas de afuera, allí será el lloro y el crujir de dientes.” Capítulo 10, versículo 15, “De cierto os digo, que en el día del juicio será más tolerable el castigo para la tierra de Sodoma y de Gomorra, que para aquella ciudad.” Versículo 28, “Y no temáis a los que matan el cuerpo, más el alma no pueden matar. Temed más bien a aquel que puede destruir el alma y el cuerpo en el infierno.”

Capítulo 12, versículo 36, el Señor continúa hablando, “Más yo digo que toda palabra ociosa que hablen los hombres de ella darán cuenta en el día del juicio. Versículo 41, “Los hombres de Nínive se levantarán en el juicio con esta generación, y la condenarán, porque ellos se arrepintieron de la predicación de Jonás, y he aquí más que Jonás en este lugar. La reina del sur se levantará en el juicio con esta generación y la condenará, porque ella vino de los fines de la tierra para oír la sabiduría de Salomón. Y he aquí más que Salomón en este lugar.” Y claro, en ese pasaje el Señor está hablando de un juicio comparable.

En el capítulo 13, versículo 40: De manera que como se arranca la cizaña y se quema en el fuego así será en el fin de este siglo. Enviará el Hijo del Hombre a sus ángeles y recogerán de Su reino a todos los que sirven de tropiezo, y a los que hacen iniquidad y los echarán en el horno de fuego, allí será el lloro y el crujir de dientes.” Versículo 49, “Así será al final del siglo, saldrán los ángeles y apartarán a los malos de entre los justos, y los echarán en el horno de fuego, allí será el lloro y el crujir de dientes.”

Capítulo 16, versículo 26, “Porque ¿qué aprovechará al hombre, si ganare todo el mundo, y perdiere su alma? ¿O que recompensa dará el hombre por su alma?” Capítulo 18, versículo 34, “Entonces, su señor enojado le entregó a los verdugos,” de hecho, la palabra griega para ‘verdugos’ es ‘torturadores,’ “hasta que pagase todo lo que le debía.” Un retrato de juicio. Capítulo 22. Y usted tiene en el capítulo 22, en la parábola de la fiesta de las bodas, versículo 7, “Al oírlo el rey, se enojó. Y enviando sus ejércitos destruyó aquellos homicidas y quemó su ciudad.” En el versículo 13, “Entonces el rey dijo a los que servían: atadle de pies y manos, y echadle en las tinieblas de afuera. Y allí será el lloro y el crujir de dientes.” Y Dios es visto como el rey en juicio.

Capítulo 23, versículo 33, nuestro Señor dice: “Serpientes, generación de víboras, ¿cómo escaparéis de la condenación del infierno? Por tanto, he aquí, yo os envío profetas y sabios y escribas, y de ellos algunos mataréis y crucificaréis, y a otros azotaréis en vuestras sinagogas, y perseguiréis de ciudad en ciudad, para que venga sobre nosotros toda la sangre justa que se ha derramado sobre la tierra, desde la sangre de Abel el justo hasta la sangre de Zacarías, hijo de Berequías a quien mataste entre el templo y el altar. De cierto os digo, que todo esto vendrá sobre esta generación.”

Capítulo 24, versículo 50, “Vendrá el Señor de aquel siervo,” de nuevo, de manera parabólica representando a Dios, “en día que este no espera, y a la hora que no sabe, y lo castigará duramente, y pondrá su parte con los hipócritas. Allí es el lloro y el crujir de dientes. Finalmente, capítulo 25, versículo 26, de nuevo en parábola: “Respondiendo su señor le dijo: Siervo malo y negligente, sabías que siego dónde no sembré, y que recojo dónde no esparcí. Por tanto, debías haber dado mi dinero a los banqueros, y al venir yo, hubiera recibido lo que es mío con los intereses. Quitadle, pues, el talento, y dadlo al que tiene diez talentos. Porque al que tiene le será dado, y tendrá más; y al que no tiene, aun lo que tiene le será quitado. Y al siervo inútil echadle en las tinieblas de afuera; allí será el lloro y el crujir de dientes.”

Ahora, eso es suficiente para entender el mensaje, ¿no es cierto? Ahora, ¿qué punto estoy tratando de presentar? Ahora, escuche con atención. Quiero que entienda que no hay engaño en el corazón de nuestro Señor, conforme el mensaje del Nuevo Testamento es dado. Es claro desde el principio mismo que Dios es un Dios de juicio, que Dios es un Dios de ira, que Dios es un Dios que castiga el pecado, y predominantemente ese mensaje es pronunciado por el Señor Jesucristo mismo.

Y, por cierto, así es precisamente como el Nuevo Testamento termina, así como comenzó. “He aquí, yo vengo pronto, y mi galardón conmigo para recompensar a cada uno según sea su obra.” “Yo soy el Alfa y la Omega, el principio y el fin, el primero y el último. Bienaventurados los que lavan su ropa para tener derecho al árbol de la vida y para entrar por las puertas en la ciudad. Más los perros estarán fuera, y los hechiceros, los fornicarios, los homicidas, los idólatras y todo aquel que ama y hace mentira. Yo testifico a todo aquel que oye las palabras de la profecía de este libro, si alguno añadiere a estas cosas Dios traerá sobre él las plagas que están escritas en este libro. Y si alguno quitare de las palabras del libro de esta profecía Dios quitará su parte del libro de la vida, y de la santa ciudad y de las cosas que están escritas en este libro.”   

Escuche, el Nuevo Testamento comienza con advertencias de juicio, y esa es precisamente la manera en la que termina. Y entonces, no nos sorprende, conforme llegamos a la epístola a los Romanos encontrar al apóstol Pablo comenzando con su presentación del evangelio con una afirmación advirtiéndole a los hombres acerca de la ira de Dios. Comienza exactamente aquí en el versículo 18, en dónde él comienza a delinear su mensaje, los primeros diecisiete versículos siendo introducción, y él abre con una afirmación de la ira de Dios.

Ahora, ya hemos comenzado a estudiar esto, y nos hemos hecho la pregunta que hacemos con frecuencia, ¿acaso Dios es justo? ¿es Él justo en un juicio así? ¿acaso Él tiene un derecho a tener dicha ira y dichos actos de venganza? Y las respuestas viene en los versículos 19 al 23. Y como consecuencia este es un pasaje muy crucial, porque la gente con mucha frecuencia critica al Dios de la Biblia al decir que Él es injusto, Él es abrumador, Él es un Dios de juicio, Él es condenador, cómo puede un Dios de amor enviar a la gente al infierno y demás. Y desde el principio Pablo habla de Su ira, y después defiende el derecho de Dios a actuar de esa manera.

Ahora, estamos viendo entonces, en los versículos 19 al 23, razones para la ira de Dios. Una secuencia de razones dadas por Pablo que también son un paralelo del declive y caída del hombre. Ahora, desde el principio mencioné que hay cuatro razones básicas por las que la ira de Dios es justificada, es correcta. Y estas también relatan el declive del hombre. Número uno, usamos la palabra revelación, como título. Y en los versículos 19 al 20, aprendimos que Dios tiene un derecho de estar enojado porque aquello que es conocido por Dios les es manifiesto, porque Dios se los manifestó, por las cosas invisibles de su naturaleza, que los hombres nunca podían ver, todavía hay rendición de cuentas porque Dios se ha revelado a sí mismo en Su mundo creado, y eso es lo que el versículo 20 está diciendo, por las cosas que son hechas Dios es manifiesto de tal manera que los hombres no tienen excusa.

Entonces la primera razón por la que Dios puede actuar en juicio en contra del hombre es porque los hombres han recibido la verdad de Dios. Y cómo mostramos, ellos hubieran vivido al nivel de la luz que Dios les había dado, Él les habría dado más luz. Dios ha sido revelado en Su creación. Y quiero únicamente recordarle dos pasajes de comparación muy esenciales, el primero está en Hechos capítulo 14, versículo 15, en dónde Pablo dice, “Nosotros somos hombres semejantes a vosotros que os predicamos que os volváis de estas vanidades, esto es de los dioses falsos, para servir al Dios vivo que hizo el cielo, la tierra y el mar y las cosas que hay en ellos, el cuál no se ha dejado a sí mismo,” Pablo dice, “sin testimonio, haciéndonos bien y dándonos lluvias del cielo y llenando de sustento y de alegría nuestros corazones.”

En otras palabras, el Dios de la creación ha manifestado Su naturaleza, y esa naturaleza es visible en Su mundo creado. Y después, Hechos 18, un pasaje igualmente esencial. En el versículo 23, Pablo pasa junto a una inscripción en particular, a un ídolo, al dios no conocido. Y él decide que él debe hablarles de quién es. Y él dice, el Dios verdadero, el Dios real, versículo 24, el Señor del cielo y de la tierra. Y después en el versículo 27 él dice: “Si lo buscan lo van a encontrar porque no está lejos de cada uno de nosotros, porque en él vivimos y somos, y nos movemos.”

Y entonces, el Nuevo Testamento nos dice que Dios es revelado en Su creación. De hecho, inclusive va más allá en Juan 1:9, para decir que Cristo es la luz viniendo al mundo para alumbrar a todo hombre. Dios se ha revelado a Si mismo en Su orden creado, a toda persona. Por lo tanto, el hombre es responsable por la revelación de la verdad de Dios. Ahora, si los hombres, y quiero que usted entienda esto, si los hombres aceptan la luz que tienen, afirman esa luz, creen esa luz, entonces creo que Dios les va a dar más luz para llevarlos al conocimiento de Cristo. Y es importante en este punto decir esto, nadie jamás es salvo, corto de fe en Jesucristo. Desde el momento que se llevó a cabo la obra de Cristo en la cruz, y la tumba abierta, nadie puede ser salvo fuera de Cristo. “Y en ningún,” ¿qué? “otro hay salvación.” Solo en el nombre del Señor Jesucristo, por lo tanto, debemos alcanzar a la gente con el nombre de Cristo.

Dice usted, “Bueno, ¿Qué hay acerca de esas personas que están en algún lugar remoto? Si viven al nivel de luz que tienen, creo que Dios les va a permitir oír el mensaje para ser salvos. Y Él hace eso, claro, por Su gracia soberana, predeterminada, predestinada, conforme Él busca redimir a los hombres. Y Él va a traer por así decirlo, a los elegidos a sí mismo, y Él les va a dar el privilegio de oír. Como puede ver, la Gran Comisión nos dice que vayamos y prediquemos, y vayamos y hagamos discípulos de toda nación. Vayan y prediquen el evangelio a toda criatura, y eso asume que deben oír el evangelio de Cristo.

Los hombres son juzgados y enviados al infierno no porque no vivieron al nivel de luz que tuvieron, sino porque rechazaron a Cristo. Eso es Juan 16. El Espíritu ha venido al mundo para convencer al mundo porque no ha creído en Jesucristo. Ese es el pecado cardinal. Y entonces deben oír de Cristo. Pero creo que, si viven al nivel de la luz que tienen en la gracia soberana maravillosa de Dios, Él va a traerles el mensaje de Cristo, mediante un misionero, mediante un libro, la gente que siempre se pregunta de los paganos debe encontrar su respuesta en la naturaleza, la esencia y el perdón de Dios. Él no está limitado. Él es justo, y Él es misericordioso y Dios es soberano. Y a quien Él atrae a sí mismo, y a quien Él llama, Él le va a permitir que oiga el mensaje. Pero quiero apresurarme a añadir, no piense que si la gente no es salva es porque Dios no he justo, porque ninguno de nosotros lo merece.

Entonces, no estamos viendo la bondad del hombre, como si ese fuera el punto primordial. Estamos viendo la misericordia de Dios. entonces, creo que hay suficiente luz para todo hombre, y si los hombres viven al nivel de esa luz, Dios va a hacer que les llegue el mensaje por su poder soberano, de tal manera que todo lo que el Padre me da, dijo Jesús, ¿qué? vendrá a mí, y no he perdido a ninguno de ellos. Entonces vemos que en los versículos 19 y 20, la primera razón por la que se justifica el juicio es que los hombres tienen la revelación.

Segunda razón: rechazo. Los hombres le han dado la espalda a esa revelación. Y el versículo 21 lo dice: “Habiendo conocido a Dios, no lo glorificaron como a Dios, ni le dieron gracias, sino que se envanecieron en su razonamiento, y su necio corazón fue entenebrecido.” Le dieron la espalda a la revelación. Habiendo conocido a Dios, ¿cómo conocieron a Dios? Bueno, en base a los versículos 19 y 20, conocieron a Dios debido a su mundo creado, y todo lo que hay ahí de esta manera revelando su naturaleza en su creación. No tuvieron excusa, sin embargo, le dieron la espalda. ¿Y cuál fue la clave? No le glorificaron como a Dios, se rehusaron a darle gloria a Dios, y entramos en eso en cierta medida de detalles la última vez, entonces no lo vamos a volver a cubrir. Pero esa es la definición cardinal del rechazo del hombre. No quieren glorificar a Dios. Y ese es el problema, los hombres no le responden a Dios.

Ahora, no nos debería sorprender eso. Cuando Cristo vino al mundo, Dios en carne humana, y tampoco le respondieron a Él, se rehusaron a glorificar a Cristo. Porque así es con el hombre caído, él se rehúsa a glorificar a Dios, y realmente es un problema de ego, el prefiere glorificarse a sí mismo. Ahora, encontramos en ciertos detalles la última vez, hablando del esfuerzo de Dios por hacer que los hombres lo glorificaran a Él. Y pensé, saben quizás hay alguna pregunta en la mente de alguna persona para saber ¿qué significa el glorificar a Dios? Darle honor y demás. Pero prácticamente, supongamos que somos cristianos y decimos: No, glorificamos a Dios. No somos como esas personas en Romanos 1, somos el contraste, estamos concentrados en glorificar a Dios, verdaderamente deseamos hacer eso. ¿Qué es lo que hacemos al hacer eso? Si sabemos lo que es glorificar a Dios, podemos saber lo que no es glorificar a Dios, ¿verdad? por contraste.

Entonces, ¿qué significa glorificar a Dios? Ahora, agárrese de su asiento, porque le voy a dar a usted esto rápido. He cubierto esto en una serie hace algunos años atrás, pero es material absolutamente importante, quizás el más importante que jamás he predicado, y voy a cubrirlo rápidamente. ¿Cómo glorifican los hombres a Dios? ¿Cómo es que usted y yo glorificamos a Dios? Número uno: al confesar a Jesús como Señor. Ahí es en dónde todo comienza. En Filipenses 2:9 Dios le exaltó hasta lo sumo, y le dio un nombre sobre todo nombre, para que ante el nombre de Jesús toda rodilla se doble, de las cosas que están en los cielos, en la tierra y debajo de la tierra, y toda lengua confiese, escuche esto, que Jesucristo es Señor para gloria de Dios. Para comenzar, glorificamos a Dios al confesar a Cristo como Señor. Ahí es donde todo comienza. Y eso es precisamente lo que el mundo no quiere hacer. No quiere reconocer el señorío de Cristo, más de lo que en la era del Antiguo Testamento reconocieron el señorío del Dios soberano en el Antiguo Testamento. Se rehúsan a hacer eso, sea a Dios en el Antiguo Testamento, sea a Cristo en el Nuevo.

Hay una segunda manera en la que glorificamos a Dios. Glorificamos a Dios al vivir para ese propósito. En otras palabras, la meta de nuestra meta entera está apuntando a esa dirección. Ese es precisamente el significado de 1 Corintios 10:31, “Si pues coméis o bebéis,” y el escoge dos de los aspectos más mundanos, rutinarios, elementales de la vida, comer y beber, los cuáles son muy neutrales, en cierta manera cosas no religiosas, pero él dice, inclusive eso o cualquier otra cosa, haced todo, ¿para qué? para la gloria de Dios.

Ahora eso simplemente significa que, en todas las actividades de la vida, hacemos lo que hacemos para honrar a Dios. ¿Así vive la gente en nuestro mundo? ¿Es ese su enfoque? Oh, no. Oh, no les preocupa hacer eso en absoluto. Ni siquiera están interesados en lo que glorifica a Dios, pero ese debe ser el enfoque de nuestra vida. En otras palabras, apuntamos a eso a costa de lo que sea. De hecho, el Señor inclusive le dijo a Pedro: Vas a morir. Y el escritor Juan dice: Esto habló Él, hablando porque muerte él glorificaría a Dios. Juan 21.

Entonces, glorificar a Dios para Pedro era morir, estar dispuesto a pagar el precio supremo de su propia vida para darle a Dios la gloria. ¿Cómo glorificamos a Dios? En primer lugar, confesando a Jesús como Señor; en segundo lugar, apuntando nuestra vida a esa meta sin importar lo que nos cueste. En tercer lugar, glorificamos a Dios al confesar nuestro pecado. En Josué 7:19, Josué se acercó a Acán, quien había robado cosas de Jericó, y se le había dicho que no hiciera eso, Dios había dicho que estaba prohibido, pero él había robado algunas cosas. Y Josué le dice, escuche esto: “Da gloria al Dios de Israel, y confiesa tu pecado.” La confesión de pecado glorifica a Dios.

Dice usted, ¿cómo es posible? Ahora, escuche con atención, porque cuando usted peca Dios reaccionará de una manera santa. Y cuando usted peca hay disciplina. Pero si usted admite el pecado, usted afirma el hecho de que usted merece la disciplina. Entonces, cuando Dios los disciplina a usted, usted no lo va a acusar de ser injusto. Cómo puede ver, cuando usted niega su pecado, entonces usted también negará que Dios tiene un derecho de disciplinarlo a usted, y entonces usted va a culpar su esencia al decir que Él es injusto. Y entonces, Josué le dijo a Acán: “Tú confiesa tu pecado porque estás a punto de morir, y cuando tú mueras, y toda persona que está implicada contigo, queremos que se sepa que tú estás muriendo de manera injusta porque has de manera violenta y deliberada, pecado contra Dios.

Entonces, glorificamos a Dios al admitir nuestro pecado, y eso es algo que el mundo no quiere hacer. 1 Juan 1 dice que es característico de los hombres decir: No tenemos pecado, y hacen de Dios, ¿un qué? un mentiroso. Y el mundo no quiere confesar a Jesús como Señor, no van a apuntar su vida a la gloria de Dios, no quieren confesar su pecado y eso es expresado en la afirmación: No le glorificaron como a Dios. No están interesados en la vida en términos de Dios.

En cuarto lugar, glorificamos a Dios al confiar en Él. En Romanos, capítulo 4, versículo 20, dice, hablando de Abraham, “No vaciló ante la promesa de Dios, mediante la incredulidad.” Cuándo Dios dijo: “Vas a tener un bebé,” y él tenía cien años y Sara noventa, habría sido fácil dudar. “Pero él no vaciló ante la promesa de Dios mediante la incredulidad, sino que fue fuerte en la fe, lo cual dio gloria a Dios.” ¿Sabe usted lo que glorifica a Dios? Cuando usted cree en Él. Es correcto, cuando usted cree en Él. Cuándo usted cree en Su palabra, cuando usted cree en lo que Él dice. Los incrédulos no creen eso, no están interesados en lo que Dios dice, no creen en las Escrituras, no creen que Dios es digno de confianza, no van a colocar su vida bajo Su cuidado, no van a confiar en Él para el destino, no lo quieren glorificar. Y sigue de ahí.

Glorificamos a Dios al alabarlo, esa es otra. Salmo 50:23 dice: “El que ofreciera alabanza me honrará.” Glorificamos a Dios cuando lo alabamos, los incrédulos no hacen eso. Otra, glorificamos a Dios cuando oramos. Juan 14, “Si pides algo en mi nombre, yo lo haré para que el Padre sea glorificado en el Hijo.” Juan 14:13-14. La oración da a Dios una oportunidad de ser glorificado, y los hombres no oran porque no oran la gloria de Dios. En 1 Pedro 4: 10-11 dice: “Ministren su don para la gloria de Dios.” Y de lo que está hablando son dones de servicio y dones de hablar. Sirva al cuerpo para la gloria de Dios, sirva a la iglesia de manera abnegada. Los hombres no están interesados en eso, no están interesados en servirse unos a otros, mucho menos a la iglesia.

En 2 Tesalonicenses 3:1, dice, Pablo dice: que cuando él proclama la Palabra, le da gloria a Dios. Los incrédulos no hacen eso. En 1 Corintios capítulo 6, dice que no debemos unirnos a una prostituta, a una ramera, que debemos cuidar de nuestro cuerpo con santidad, porque nuestro cuerpo es el templo del Espíritu Santo. ¿No sabéis que habéis sido comprados por precio? glorificad a Dios en vuestros cuerpos y en vuestro espíritu los cuales son de Dios. Y eso significa que glorificamos a Dios mediante pureza moral. Cómo puede ver, la Biblia es muy clara acerca de cómo glorificar a Dios. Usted glorifica a Dios al confesar a Cristo como Señor, al apuntar su vida a ese propósito, usted glorifica a Dios al confesar su pecado, al confiar en Él, al alabarlo, al orar a él, al ministrar a Su pueblo, al proclamar Su Palabra, al ser moralmente puro, y también en 2 Corintios 4:15, Pablo nos dice que glorificamos a Dios al ganar a gente a Jesucristo. El mundo no está interesado en eso, ni siquiera saben cómo hacerlo.

Y encontramos en Juan 15:8 que glorificamos a Dios al dar mucho fruto, el fruto de justicia. Como puede ver, ese es el lado positivo, eso es lo que significa glorificar a Dios. Pero los que rechazan en este mundo, no están interesados en eso, no quieren creer en Jesucristo, no quieren confesarlo como Señor, no van a apuntar su vida a la gloria de Dios, no van a confesar la culpabilidad de su pecado, no van a confiar, no van a dar fruto espiritual, no van a alabar, no van a orar, no van a ministrar al pueblo de Dios, no les preocupan los perdidos y no tienen pureza moral en absoluto.

Y entonces viven en una posición violenta y directa a aquello que glorifica a Dios. No quieren hacer eso. Y esa es la característica de toda la raza humana fuera de la regeneración. “Por cuantos todos pecaron y están destituidos,” ¿de qué? “de la gloria de Dios.” Simplemente no hacen eso. Ni están agradecidos, Pablo dice en el capítulo 1, versículo 21, no están agradecidos. ¿Por qué van a estar agradecidos? No ven a Dios como la fuente de nada. Y una ausencia de gratitud es una profanación terrible y blasfemia contra el nombre de Dios que nos da todas las cosas buenas. Pero los hombres no están agradecidos.

Pienso en Lucas 17, con tanta frecuencia, acerca de los leprosos que vinieron y Jesús los limpió a todos y ¿cuántos regresaron? Hubieron diez, ¿cuántos regresaron y dijeron gracias? Uno. Y Jesús dijo: “Tú eres salvo. Los otros nueve simplemente fueron físicamente sanados.” Solo uno estuvo agradecido. Los hombres se rehúsan a glorificar a Dios, y el problema real es que buscan glorificarse a sí mismos. Permítame darle ahora una ilustración, Daniel capítulo 4, este hombre que quiero que usted conozca en Daniel 4, es Nabucodonosor, el monarca más grande en la historia del mundo. Desde el punto de vista del mundo, fuera del dominio de Dios, Nabucodonosor, el rey del reino de oro, Babilonia. Nabucodonosor, quien fue superior a cualquier otro rey. Y él se rehusó a glorificar a Dios, no estaba interesado en eso.

De hecho, él estaba tan concentrado en su propia gloria que el versículo 30 dice, Daniel 4, él dijo: “No es esta la gran Babilonia que yo edifiqué, para casa real, con la fuerza de mi poder, y para gloria de mi majestad.” Ahora, él no refrenó su ego, él simplemente le da rienda suelta. Y él está caminando por su palacio, gritando en alta voz: “Miren lo que yo he hecho para mi propia majestad.” “Aún estaba la palabra en la boca del rey, cuando vino una voz del cielo: A ti se te dice, rey Nabucodonosor”. Y cuando usted oye eso venir del cielo, usted está en problemas serios, “A ti, se te dice rey Nabucodonosor, el reino ha sido quitado de ti,” eso es suficiente. Sabe una cosa. Llega un punto en la paciencia de Dios cuando se cierra la puerta, y Él solo puede tolerar hasta cierto punto.

“Y de entre los hombres te arrojarán, y con las bestias del campo será tu habitación, y como los bueyes te apacentarán, y siete tiempos pasarán sobre ti hasta que reconozcas que el Altísimo tiene dominio en el reino de los hombres, y lo da a quien él quiere.” Hasta que tú entiendas quien es Dios, vas a ser un loco, vas a comer pasto como un buey. “En la misma hora se cumplió la palabra sobre Nabucodonosor,” instantáneamente el más grande monarca del mundo perdió su razón, se convirtió en un loco, “y fue echado de entre los hombres y comía hierba como los bueyes, y su cuerpo se mojaba con el rocío del cielo, hasta que su pelo creció como plumas de águila, y sus uñas como las de las aves.” Siete años de esta locura.

“Más al fin del tiempo, yo Nabucodonosor, alcé mis ojos al cielo, y mi razón me fue devuelta, y bendije al Altísimo, y alabé y glorifiqué al que vive para siempre, cuyo domino es sempiterno, y su reino por todas las edades.” Yo creo que usted va a ver a Nabucodonosor en el cielo, pero ciertamente aprendió de manera difícil que Dios debe ser glorificado, porque los hombres no hacen eso.

Ahora, ¿qué sucede? ¿siempre tiene que ser así? Sí. Siempre. Inclusive conforme usted llega al fin del Nuevo Testamento, al libro de Apocalipsis, usted encuentra la misma actitud básica. En Apocalipsis 14, versículo 6, “Vi volar por el medio del cielo, a otro ángel, que tenía el evangelio eterno.” Ahora, el evangelio eterno es un término muy interesante. Yo creo que simplemente son las noticias por parte de Dios, que Dios juzga el pecado y recompensa la justicia. Ese es el mensaje permanente. Y éste ángel lo está predicando. ¿Y qué dice en el versículo 7? “Temed a Dios,” ¿y qué? Dadle gloria, porque la hora de su juicio ha llegado. Y adorar a aquel que hizo el cielo y la tierra, el mar y las fuentes de las aguas.” Y Dios llama al mundo a adorar, a darle gloria. Pero como usted sabe, si sabe algo del libro de Apocalipsis, no responden. Ahí en el capítulo 15, versículo 4 dice: “¿Quién no te temerá oh Señor y glorificará tu nombre? Pues solo tú eres santo.” Y este es el mensaje a lo largo de la Biblia, que los hombres se rehúsan a glorificar a Dios.

Ahora, ¿qué sucede? De regreso al versículo 21. ¿Qué sucede? Bueno, se envanecieron en sus razonamientos. Literalmente, vacíos, inútiles, y resultó el dialogo humano. Fueron de la verdad a la vaciedad, y después de la vaciedad, como vimos la última vez, “y su necio corazón fue entenebrecido.” La vaciedad creó un vacío y aspiró las tinieblas. Ahora, ¿qué son las tinieblas? ¿qué tipo de tinieblas? ¿qué queremos decir? Bueno, los razonamientos vacíos, simplemente para recordarme de la última vez, simplemente significa reflexiones sin significado, pensamientos sin significado, dialogo humano inútil. De hecho, la palabra es “dialogismos”, para imaginaciones. Diálogo humano, debate humano, discusión humana, información humana, palabras vacías. Y en la vaciedad y el vacío llega corriendo, llega rápidamente la oscuridad.

Y la oscuridad en la Biblia es vista de dos maneras, primero es intelectual, y la segunda es moral. Y no tengo el tiempo en esta noche, pero si pudiéramos, podríamos rastrear eso, usted encontrará a lo largo de la Escritura, que las tinieblas retratan la ignorancia intelectual. Y usted también descubrirá que retrata la perversidad moral. Y la encuentra por todo el Antiguo Testamento, y por todo el Nuevo Testamento, también. Las tinieblas o la oscuridad se refieren a ignorancia intelectual, la ausencia de verdad, y la ausencia de justicia, perversión moral. Eso es precisamente lo que sucede. El hombre le dice no a Dios, él no quiere glorificar a Dios, él decide que va a producir sus propias reflexiones, y en su gran estado vacío en dónde no hay nada que sale de su propia mente, él crea un vacío que aspira la oscuridad intelectual y la perversión moral.

Y entonces, el hombre ha perdido el entendimiento. Él ha perdido la virtud. Bueno, esa es la razón por la que las filosofías de este mundo tienden hacia la inmoralidad, no tienen poder para refrenar, están básicamente entrelazadas con la inmoralidad, las filosofías mundanas acomodan la inmoralidad porque ambas salen de la oscuridad del infierno mismo. Ahora, lo único que le va a dar a usted los razonamientos vanos del hombre es un legado de oscuridad, oscuridad intelectualmente y oscuridad moralmente. Todas las filosofías del mundo van a dejarlo con nada más que eso.

Acompáñeme rápidamente a Colosenses capítulo 2, y le voy a mostrar por qué. Colosenses, capítulo 2, versículo 8. Ahora, esto viene directamente del Espíritu Santo a través de Pablo. “Mirad, que nadie os engañe.” La palabra para ‘engañe’ es un verbo muy raro usado de ‘secuestrar a alguien, saquear una casa, o seducir y aprovecharse de una niña joven.’ No dejen que nadie los secuestre, los seduzca, los saquee, por medio de filosofías. Ahora, eso es bastante claro, ¿no es cierto? Sabiduría humana. Las teorías de Dios y el hombre, las teorías de la verdad producidas por los razonamientos vacíos de un corazón entenebrecido.

Cuando alguien se me acerca y dice: “Bueno, voy a tomar filosofía,” en lo único en lo que pienso es en este pasaje, Colosenses 2:8. Usted está a punto de ser secuestrado, saqueado, y violado, porque usted se ha entregado a los razonamientos inútiles de corazones entenebrecidos que no conocen la verdad y no conocen la moralidad. Son huecas sutilezas. Y creo que esa frase describe la filosofía. Es una ilusión vacía. Se presenta como algo, no es nada sino aquello que puede destruir el alma, es según las tradiciones de los hombres.

Esto es, es humana, es del nivel de pensamiento humano inepto, y encarna los rudimentos del mundo. Y esos son, esa es una frase usada varias veces, significa los elementos básicos de sabiduría humana, las opiniones infantiles azotadas por la pobreza de un mundo lleno de insensatos. La filosofía no lo ayuda a usted a progresar. La filosofía no le da a usted algo profundo. La filosofía no le da a usted algo nuevo, es un retroceso a las perversiones básicas de la mente humana, carente de Dios y perdida en la oscuridad del pecado.

Entonces, el hombre rechaza la revelación y él se queda con un legado de tinieblas. Y eso lo va a llevar al paso tres. Finalmente llegamos ahí. Paso tres: racionalización. Póngase cómodo, voy a terminar esto, créame. Racionalización. Esto es fascinante. Usted puede ver aquí la caída del hombre. La tercera razón por la que el hombre tiene un derecho de juzgarlos es racionalización, versículo 22, “Profesando ser sabios se hicieron necios.” Aquí está. Han dicho no a la revelación, han rechazado de manera absoluta la verdad, se quedaron con filosofía vacía, humana, sin significado, sus corazones oscuros están llenos de engaño, y anuncian que son sabios.

Ahora, eso es racionalización. La futilidad que resulta en la pérdida de estar fuera de toque con la realidad. Ni siquiera saben ya lo que es la sabiduría.  Han erosionado el estándar. El hombre no piensa de manera correcta acerca de nada. ¿Por qué va a pensar de manera correcta acerca de cómo piensa él? Él no piensa de manera correcta acerca de nada más. Él se rehúsa a aceptar la verdad, entonces de hecho él destruye el poder para discriminar. ¿Entiende usted eso ahora? Sabe una cosa, algunas veces cuando escucho a los filósofos y leo su basura y oigo a estas personas hablando de lo que ellos creen, y lo que está bien, y lo que está mal, es muy frustrante para mí. Y usted se dice a sí mismo, ¿cómo es que llegaron a pensar así? Y usted tiene que recordar que piensan de manera ilógica, han abandonado cualquier derecho a pensar de manera apropiada.

Entonces, todo va a salir mal, no tienen poder para discriminar. No pueden percibir la verdad, no pueden percibir el error. Sabe una cosa, años atrás los cristianos decidieron que tenía que creer en la evolución. Porque fueron intimidados por los filósofos que enseñaron la evolución. Y entonces inmediatamente buscaron lugares en el sistema cristiano en el que usted podía meter la evolución. Y todavía creemos en la creación y Dios lo comenzó, y después la evolución se apoderó y terminaron con lo que es conocido como la evolución teísta, o el creacionismo progresivo. Y fue un acomodo, porque la gente fue intimidada por la racionalización de una multitud de necios que no conocían la verdad de cualquier manera.

¿Qué hay acerca de la teología liberal? Más escuelas, iglesias, han sido arruinadas por las teologías de liberales porque la gente ha sido intimidada por su supuesto intelectualismo, cuando no saben nada. Son necios, viven en una locura definitiva creyendo que son sabios. Y después, en la actualidad la psicología. La gente cree que los psicólogos tienen todas las respuestas. No tienen las respuestas, no sea intimidado por ellos. los hombres creen que son inteligentes cuando son insensatos absolutos.

Por cierto, a usted le podría interesar saber, ¿cuál es la palabra aquí? “se hicieron necios,” es morain de la cual obtenemos ‘torpe’. Los hombres son torpes, pero creen que son sabios. ¡Qué engaño tan increíble! ¿Sabe usted lo que son? Son sabios, muy bien, pero su sabiduría está limitada a una esfera, son sabios en su propio engaño. ¿Sabe usted lo que eso significa? Son sabios solo en su propia percepción, auto estilizada, engañada. Eso es todo. Martin Lloyd-Jones, es el gran santo de Dios, quien está ahora con el Señor, escribió esto: “El desvío entero hacia el modernismo que ha manchado a la iglesia de Dios, y casi destruyó su evangelio vivo, podría ser rastreado a una hora cuando los hombres comenzaron a volverse de la revelación, a la filosofía.” (Fin de la cita)  

Dicho de manera simple, cuándo dejaron de escuchar la Palabra de Dios y decidieron que quisieron escuchar a los hombres. Y entonces ahora usted puede tomar una buena institución cristiana, y usted comienza a sentirse intimidado por la comunidad académica, entonces usted comienza a meter a gente que está preparada, y entrenada en las filosofías del mundo y rápidamente atacan todo lo que usted promovió, e intimidan a la gente que no tienen las supuestas credenciales.

Acompáñeme a 1 Corintios 1. Ahora escuche esto con atención, la filosofía siempre está en contra del evangelio. Siempre está en contra del evangelio. La sabiduría del hombre en contra de la sabiduría de Dios. Entonces, en 1 Corintios 1:17 Pablo dice: “Cristo no me envió a bautizar, sino a predicar el evangelio, no con sabiduría de palabras.” En otras palabras, no solo hablar por hablar, “porque la predicación de la cruz es para aquellos que perecen,” ¿qué? “locura”.

Ahora, aquí usted ve esta locura de nuevo. Mientras que los hombres están diciendo, su locura es sabiduría. Están diciendo, la sabiduría verdadera es locura. Ahí es dónde están, ahí es donde la humanidad existe, en esa esfera. Pero para nosotros que somos salvos, la predicación de la cruz es, ¿qué? el poder de Dios. “Porque escrito está: Destruiré la sabiduría de los sabios.” La supuestamente llamada sabiduría, por cierto. Esto es citado de Isaías. “Y destruiré el entendimiento de los prudentes, ¿dónde está el sabio? ¿dónde está el escriba? ¿dónde está el disputador de este siglo? ¿acaso Dios no ha hecho necia la sabiduría de este mundo? Es necia, no se intimide usted.

¿Qué es lo que la sabiduría humana jamás hizo para transformar vidas? ¿Acaso la filosofía de los hombres a lo largo de sus generaciones ha salvado al hombre del declive constante? No. No tiene poder. 1 Corintios 1, versículo 21 dice: “Porque ya que en la sabiduría de Dios el mundo por sabiduría no conoció a Dios, agradó a Dios por la locura de la predicación, salvar a los que creen. Lo que la sabiduría del hombre no pudo hacer, la locura de Dios lo hizo. Versículo 25, “Porque la locura de Dios es más sabia que los hombres. La debilidad de Dios es más fuerte que los hombres.”

El mensaje directo, claro, presentado por cristianos no preparados con vidas transformadas, excede infinitamente a las complicaciones confusas de filosofía humana. Eso es lo que está diciendo. Necios. Necios. El necio más grande de todos, es aquel que ha rechazado la luz. Se ha metido en las tinieblas, y ahora racionaliza que estas tinieblas son luz, y que la luz son tinieblas. Él piensa que es una súper mente, y él es un torpe. Es así de simple.

Ahora, usted ve el declive y caída del hombre. Revelación: Dios le dio la verdad. Rechazo: él se rehusó a creer en la verdad. Racionalización: él afirma entonces que el error que él ha inventado es la verdad. Y él tiene que hacer eso para convencerse a sí mismo de que él está en lo correcto. Pero es locura, porque es un engaño vacío. Ahora, paso cuatro en el declive y caída del hombre, es la religión. ¿Qué sucede? Versículo 23. Y únicamente voy a introducir esto. Hombre, el tiempo vuela. Wow.

“Entonces, cambiaron la gloria del Dios incorruptible, en semejanza de imagen de hombre corruptible, de aves, de cuadrúpedos, y de reptiles. El hombre se volvió religioso e hizo ídolos de los hombres, e hizo ídolos de las aves, e hizo ídolos de las bestias, e ídolos de las serpientes, e insectos y cosas como esas. Ahora, escúcheme. La religión no es el punto más alto en el ascenso del hombre, la religión es el fondo, es el nivel más bajo. Primero, Dios es revelado, y él conoce a Dios mediante el mundo creado, pero él rechaza eso. Y en el vacío con el que queda, entra rápidamente en las tinieblas de la ignorancia intelectual y la perversión moral.

Y en medio de su oscuridad, él no puede enfrentar el hecho de que él está mal, entonces él racionaliza que él está en lo correcto, pero aún en su corazón hay un sentimiento vacío, porque algo en él demanda un Dios, entonces él inventa uno. ¿Es eso increíble? ¿Es eso increíble? Que el hombre elimine al Dios verdadero, y después él cree uno que no existe, y se llame a sí mismo sabio. Estaría al nivel de un padre, que tuviera un hijo y dijéramos asesinar a su hijo, y comprara en su lugar un títere como ventrílocuo, y viviera el resto de su vida presentándole a la gente a este títere, como su hijo. Lo descartaríamos, eso es lo que el hombre ha hecho. Bueno, veremos como la próxima semana.

Oremos. Señor, sentimos que estamos tratando con algunas verdades ricas, profundas, eternas. Y esta no es la sabiduría del hombre, ésta es Tú sabiduría. ¡Cuán emocionante, poder entender por qué el mundo es como es. Sabemos algunas veces que la racionalización es muy sofisticada a nivel de la universidad, algunas veces es muy simplista, como todo hombre y mujer que individual que te rechaza, racionaliza en su propia mente que están bien a su propio nivel, pero es tan simplista. 

Sabemos que el hombre que no quiere aceptar la revelación que entra en el rechazo, también tiene que entrar a la racionalización. Él tiene que vivir con el hecho de que él está en lo correcto, y entonces el mundo está lleno de una fantasía. Dios, ayúdanos a traspasar este mundo de necios. Nosotros que una vez fuimos también necios, que no seamos tan prontos como para condenar sabiendo que también fuimos necios, pero por Tú gracia ya no los somos, y que debemos alcanzarlos, darles la verdad.

Dios, ayúdanos a iluminar un poco de luz en su oscuridad para que la luz gloriosa de Jesucristo pueda irrumpir en ellos. Que no lleguemos al punto en el que simplemente nos aislamos como aquellos que lo sabemos todo, sino que en humildad sepamos que si no fuera por Tu gracia y misericordia tiernas, seríamos igual de ignorantes que el resto. Y en gratitud profunda y adoración y alabanza, que salgamos a este mundo oscuro, como Jesús vino para traer la luz, para que la oscuridad se disipe, y a partir de las complejidades de sus racionalizaciones entren en la simplicidad de Cristo, y la luz del evangelio glorioso que es tan fácil, tan fácil de entender, e inclusive un niño puede conocer.

Oramos en esta noche por cualquier persona querida que está en medio de nosotros, que aún está en la oscuridad que pueda ver a Cristo en toda Su gloria, y no continúe en la dirección que inevitablemente termina en la ira de Dios. Por causa de Jesús oramos. Amén.

Disponible sobre el Internet en: www.gracia.org 
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