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Abra su Biblia si es tan amable en el sexto capítulo de la epístola de Pablo a los Romanos. Estamos avanzando a lo largo de esta epístola maravillosa, para aquellos de ustedes que quizás estén con nosotros por primera vez o por primera vez en mucho tiempo, estamos estudiando Romanos: La Gran Magna Carta de la Fe Cristiana; nos encontramos en el sexto capítulo. Estamos viendo en particular los  primeros 14 versículos y lo hemos dividido en tres partes, ésta es la tercera de esas tres partes. Y en esta noche vamos a titular la sección de los versículos 10 al 14, de hecho los versículos 11 al 14: La Vida del nuevo hombre.

Si hay algo que Dios quiere de su pueblo es que sea santo. Pedro en su primera  epístola presentó eso de manera  abundantemente clara cuando citó a Dios diciendo: “Sed santos, porque yo soy Santo”, eso es básico en la voluntad de Dios. Y si realmente somos el pueblo, como dijo el coro que éramos, que desea hacer lo que Él quiere que hagamos, entonces lo que Él quiere que hagamos es que seamos santos; y eso es lo que vamos a estudiar en nuestro estudio en esta noche. Observe el versículo 11 y coloquemos el texto en nuestra mente: “11Así también vosotros consideraos muertos al pecado, pero vivos para Dios en Cristo Jesús, Señor nuestro. 12 No reine, pues, el pecado en vuestro cuerpo mortal, de modo que lo obedezcáis en sus concupiscencias; 13 ni tampoco presentéis vuestros miembros al pecado como instrumentos de iniquidad, sino presentaos vosotros mismos a Dios como vivos de entre los muertos, y vuestros miembros a Dios como instrumentos de justicia. 14 Porque el pecado no se enseñoreará de vosotros; pues no estáis bajo la ley, sino bajo la gracia”.

El relato de la resurrección de Lázaro por parte de nuestro Señor, de los muertos, vino a la mente esta semana conforme estudiaba este pasaje. Es una historia maravillosa del poder de resurrección de Dios. Usted se acuerda que Lázaro ya tenía cuatro días de muerto, él estaba tan muerto que cuando Jesús se acercó a la tumba y pidió que fuera abierta, la hermana de Lázaro en horror dijo: “Señor, ya para este momento apesta”. Lo que ella quiso decir es que él estaba demasiado muerto como para molestarse con él. Pero Jesús vino, y demandó que a pesar de la protesta de ella, la tumba fuera abierta. Él habló la palabra y Lázaro resucitó de la tumba y salió caminando. Y  cuando salió en donde todo el mundo lo podía ver, el texto dice que todavía traía puesta la ropa de la tumba y nuestro Señor dijo: “Quítensela y déjenlo ir”, ese suceso por alguna razón, se quedó en mi mente como una analogía.

Veo muchas personas que han sido levantadas de la mortandad de estar separadas de Dios, que han sido redimidas; sin embargo, todavía llevan la ropa de la tumba, y el Señor les diría: “Quítate tu ropa de la tumba, suéltate, sé libre”. Si puedo tomar esa verdad de la resurrección del caso de Lázaro como una analogía, permítame hacer eso, y dejarlo con eso en mente. Como Lázaro, necesitamos quitarnos la ropa de tumba; hemos sido resucitados de los muertos, caminamos en vida nueva, necesitamos  deshacernos de aquello que queda de nuestra mortandad, y creo que esa es la esencia de la verdad en el texto que le acabo de leer. Sabemos ya para cuando llegamos al versículo 11 que hemos muerto y resucitado, ¿no es cierto?, y hemos visto eso en los primeros 10 versículos; lo estudiamos en profundidad en las últimas dos semanas, y ahora debemos aprender en los versículos 11 al 14 que habiendo sido resucitado de los muertos, y habiendo experimentado en nuestra posición, victoria sobre la muerte en cuanto a su paga y su poder, victoria sobre el pecado en cuanto a su paga y su poder, ahora estamos listos para avanzar, quitarnos la ropa de la tumba y vivir a la plenitud de vida.

Ahora realmente creo que los cristianos quieren hacer esto, creo que los cristianos quieren conocer la verdadera victoria sobre su enemigo conquistado: el pecado. Si usted ve en Romanos capítulo 7 simplemente para ayudarnos en nuestro pensamiento en este punto, encontramos en el versículo 15 que Pablo dice esto: “Porque lo que hago no lo entiendo, pues no hago lo que quiero, sino lo que aborrezco eso hago”, y lo que nos dice ahí es que como creyente, él tiene un deseo de hacer lo que está bien, él tiene un deseo de ver la victoria en su vida, él tiene un deseo de conquistar el pecado, y  después lo oímos decir algo muy parecido en el versículo 18: “Yo sé que en mí, esto es en mi carne no mora el bien, porque el querer el bien está en mí, pero no el hacerlo, porque no hago el bien que quiero, sino el mal que no quiero, eso hago”,  y aquí está un hombre luchando con el pecado. Pero realmente creo que él como otros creyentes desea la victoria, en Romanos 7 él quizá no conozca el secreto de esa victoria; pero creo que sino solo fuera el capítulo 8 sino – si regresara al capítulo 6, encontraría esa realidad, ese secreto si quiere llamarlo así.

Ahora, ¿cómo nos quitamos la ropa de la tumba?, de eso es de lo que queremos hablar. ¿Cómo es que nos limpiamos?, ¿cómo es que como Pedro dijo: “Nos despojamos”, como lo dijo en 1ª de Pedro 2:1: “Cómo nos despojamos de aquello que no debe estar en nuestras vidas”? Vamos a encontrar la respuesta muy vívida en este texto creo yo. Ahora recuerde, simplemente a manera de trasfondo de esta pasaje, Pablo está hablando del gran tema de la justificación por la fe, él ha explicado cómo uno es justificado, cómo uno es redimido en los capítulos 3 y 4, él presenta la seguridad de esa redención en el capítulo 5,  y ahora él presenta el efecto de esa redención en los capítulos 6, 7, y 8, y el efecto de la redención es producir santidad. En primer lugar, santidad en nuestra posición ante Dios y después santidad en nuestra práctica. En primer lugar santidad en nuestro estado, como los antiguos teólogos solían llamarlo, y después “santidad” en nuestra conducta.

Ahora tres palabras claves son necesarias para que entendamos cómo vencer el pecado; se las voy a dar y después voy a regresar para estudiarlas a detalle conforme las estudiamos, de hecho puede seguir su pequeño bosquejo ahí sí gusta, las tres palabras están en el texto: sabed, considerad, y presentad;  y la fuerza de este pasaje entero se encuentra bajo estos tres términos. Todo lo que hemos dicho en las últimas dos lecciones va regresar y unirse asimismo bajo el primer término. Entonces tomemos el primer término, es el término “sabed, sepan”. Observe en primer lugar en el versículo 3 la primera palabra “sabéis”, versículo 6 la primera palabra “sabiendo”, versículo 9 la primera palabra “sabiendo”.

Los primeros 10 versículos de Romanos 6 son doctrinales, son cognitivos, nos están presentando información básica, verdad sustantiva sobre la cual podemos edificar. Y entonces conforme vemos nuestro texto en el capítulo 6 versículo 11 la primera palabra es “así también”, y eso nos lleva de regreso a los primeros 10 versículos de nuevo. El término podrá ser traducido: “Habiendo entonces establecido las cosas, ahora avanzamos”. El término “así también” simplemente significa: Ahora, después, de que todo eso está bien en la mente y a la mano, buscamos la siguiente verdad y esa es su intención; no puede llegar al versículo 11 sin los primeros 10 versículos, y como hemos aprendido creo, en los años que hemos enseñado la Palabra de Dios y la hemos estudiado juntos, que el deber siempre se basa en la doctrina ¿verdad?, que la exhortación nunca viene en un vacío, siempre se edifica sobre un precepto, está edificado sobre una verdad divina. Debido a que esto es verdad, así es como deben conducirse, y entonces hemos tenido 10 versículos de doctrina sólida y elemental. ¿Y cuál ha sido esa doctrina? Permítame dársela lo más rápido que pueda. Que el creyente es uno con Cristo ¿verdad?, cuando Él murió, nosotros morimos; cuando Él fue sepultado, fuimos sepultados; cuando Él resucitó, resucitamos; conforme Él camina  en una vida nueva, así también nosotros caminamos en una vida nueva. En otras palabras, Pablo ha estado diciendo que estamos unidos con Jesucristo en su muerte, por lo tanto nosotros también habiendo cumplido la paga por el pecado, hemos resucitado con Cristo en su resurrección, y por lo tanto caminamos en vida nueva.

Toda demanda de la ley fue satisfecha, toda demanda del pecado fue satisfecha,  el poder del pecado ha sido conquistado, Cristo nunca más volverá a morir, él lo dice eso de manera muy clara en los versículos 9 y 10. Y debido a que Él nunca volverá a morir, nosotros nunca volveremos a morir, porque su muerte de manera tan eficaz conquistó el pecado, nosotros al morir con Él también hemos conquistado el pecado de manera eficaz. Entonces lo que  él ha dicho es que cuando usted se convirtió en cristiano, y usted cree en ese momento en Jesucristo mediante un milagro divino, usted entra en su muerte y resurrección, su vida antigua muere, y usted resucita para caminar en una vida nueva. Al morir en Cristo el creyente paga la paga del pecado, de tal manera que el pecado y la muerte ya no puede hacer demandas de ese creyente; no solo la paga ha sido pagada, sino que el poder del pecado es quebrantado, y el pecado ya no tiene dominio sobre él; ahora vivimos en una vida nueva, somos una nueva creación, un nuevo hombre, una nueva naturaleza por así decirlo; no somos lo que solíamos ser.

El capítulo 5 terminó recordará usted del versículo 12 en adelante diciéndonos en esencia que estábamos en Adán, y cuando estábamos en Adán todos morimos, pero cuando venimos a Cristo y en Él todo fuimos hechos vivos. Entonces la raza humana entera puede ser identificada como estar o en Adán o en Cristo; si están en Adán, cuando Adán pecó ellos pecaron; cuando Adán cayó, ellos cayeron;  cuando Adán murió, ellos murieron; y si nosotros por la fe en Cristo, cuando Cristo muere, morimos; cuando Él resucita, resucitamos; esa es la esencia de la solidaridad teológica que el Apóstol Pablo está enseñando en este gran texto, y entonces para comenzar debemos saber que esto es verdad, y hemos estado explicándole eso a usted en las últimas dos lecciones.

Si vamos a vivir, creo yo, la plenitud de la nueva vida en Cristo, si realmente vamos a vivir como nuevas criaturas, entonces comienza con el conocimiento del hecho de que no soy lo que solía hacer, soy nuevo y tengo que saber eso para comenzar. ¿Y cuál es la esencia de esa vida nueva? Ya no estoy bajo la tiranía del pecado, ¿se acuerda de eso?, el pecado ya no es mi amo absoluto, necesito saber eso. Ahora yo creo que es un principio básico de la palabra de Dios que la gente, en primer lugar, tiene que saber lo que es verdad. Recuerde usted allá atrás en Oseas, cuando el profeta Oseas dijo del pueblo de Dios que fueron destruidos por una falta de conocimiento;  no una falta de dedicación, no una falta de consagración, no una falta de compromiso, ni siquiera una falta de actividad de oración, ni siquiera una falta de religión, ni siquiera una falta de revelación, sino una falta de conocimiento; no sabían y  por lo tanto no podían funcionar. Usted nunca podrá vivir lo que usted no conoce.

¿Se acuerda usted en la condenación tan especial de Isaías capítulo 1 versículos 2 y 3?  Isaías resume su condenación del pueblo de Dios y dice: “Israel no sabe”, ¡no saben! Y si usted ve el Nuevo Testamento usted encuentra lo mismo. De hecho, en Filipenses 4 versículo 8: “Por lo demás, hermanos míos, todo lo que es verdadero, todo lo honesto, todo lo justo, todo lo puro, todo lo amable, todo lo que es de buen nombre; si hay virtud alguna, si algo digno de alabanza, en esto pensad”; consideren lo que saben que es verdad. En Colosenses capítulo 3 versículo 8, una palabra muy importante para nosotros, él habla de despojarse de enojo, ira, malicia, blasfemia, palabras deshonestas de su boca, que no se mientan los unos de los otros; debido a que os habéis despojados del viejo hombre con sus obras, el viejo hombre ha sido quitado –ya vimos eso–, y se han vestido del nuevo hombre, después él dice: “El cual es renovado según conocimiento”, es renovado en conocimiento. Usted no puede operar en base a lo que no sabe, y entonces comenzamos a “saber”.

Y amados, sabemos que el poder del pecado, de funcionar como tirano ha sido quebrantado, ¿no es cierto?, sabemos que no tenemos que ser presa del poder del pecado, sabemos que no necesitamos ser víctimas del pecado, sabemos con toda certeza que no pueden forzarnos a hacer lo que va en contra de Dios. Ahora, una vez que usted sabe eso, creo que usted va camino a la victoria, porque le da confianza a su corazón, la duda se va, el temor se va. Usted sabe que está tratando con un enemigo derrotado, usted sabe que está tratando con un monarca que ha sido derrocado. La tumba realmente  está abierta y realmente hemos salido de la tumba, y podemos quitarnos la ropa de la tumba y continuar con la victoria, entonces comienza con “saber”.

Ahora vayamos a la segunda palabra en el versículo 11: “Así también”, ahora que usted entiende la parte de “saber”, haga que el cimiento este establecido, “considerad”, esa es la segunda palabra, “considere”; “Consideraos muertos al pecado, pero vivos para Dios en Cristo Jesús, Señor nuestro; no reine, pues, el pecado en vuestro cuerpo mortal, de modo que lo obedezcáis en sus concupiscencias”.

Ahora el segundo término es “considerad”, y aquí amados, la doctrina da lugar a la fe. La palabra “saber” tiene que ver con la mente, la palabra “considerad” tiene que ver con el corazón. Usted sabe que es así a nivel intelectual, y ahora cree que así es, lo considera.

Ahora, ¿qué significa “consideraos”?, logidsomo, y la palabra tiene muchas posibilidades de traducción, es usado en una especie de expresión matemática; en su sentido literal, significa numerar algo o contar algo o estimar algo; pero también es usado de una manera figurada. De hecho ha sido usada de manera extensiva en el capítulo 4, creo ocho veces es usada ahí, básicamente traducida, “imputar o colocar en la cuenta de alguien”, donde el Señor dice: “En la salvación, Dios coloca en nuestra cuenta la justicia”; pero también puede ser usada en un sentido figurado, para referirse a calcular en la mente o razonar en la mente, o afirmar en la mente que algo es de una manera, y así es como es usada aquí. Podemos traducirla simplemente “afirmar”; ustedes saben y ahora firman que es verdad, o concluyen que es verdad, o si lo quiere colocar en la categoría del  término cristiano genuino que incluye todo, “cree que es verdad”. Usted lo sabe porque la información dice que así es. Ahora créalo con una creencia de corazón, llegue a esa confianza firme.

Ahora en este punto alguien podrá decir: “Bueno, ¿sabes una cosa?, esto es difícil, es difícil para mí creer que yo soy una persona que ya no posee una naturaleza de pecado, me cuesta trabajo creer que soy una persona que ya no es víctima del viejo hombre, es difícil para mi creer que yo he muerto; no obstante vivo, sin embargo no yo, pero Cristo vive en mí. Es difícil para mí creer que yo poseo la naturaleza divina, es difícil para mí creer que dentro de mí esté implantada una cimiente incorruptible, es difícil para mí creer que soy nueva criatura y he aquí todas las cosas son nuevas, es difícil para mí  creer que estoy ya listo para la eternidad, y que esa obra de haber sido trasladado a la Gloria para mí va ser menos de un cambio de lo que la salvación fue. Es difícil para mí creer que la vida de Dios vive en mi alma, es difícil para mí creer que Jesucristo vive en mí; es difícil para mí aceptar eso, sé que lo dice ahí pero, es difícil para mí afirmarlo”. Bueno lo entiendo, de hecho le voy a decir porque es difícil, ¿sabe por qué es difícil?, le voy a dar cuatro razones por la que es difícil.

La primera razón es porque quizás nunca antes se le ha enseñado eso, creo que es difícil para muchas personas porque nadie jamás le ha dicho eso, digo simplemente creen que van a ser víctimas del pecado toda su vida. Hay muchas personas que creen que cuando usted es salvo, todo lo que el Señor hace es salvarlo a nivel de transacción, y lo deja en el mismo desastre en el que ha estado toda la vida; y  en cierta manera, usted va viviendo por la jungla del pecado y su tiranía el resto de su vida, y no conoce nada diferente, y eso es algo trágico que decirle a la gente. De otra manera se les dice que cuando usted se convierte en cristiano no es transformación, es adición; usted era un viejo hombre en una naturaleza vieja, simplemente recibe una nueva que se le añade, y ahora usted tiene una guerra enorme que se lleva a cabo adentro de usted, pobre de usted como puede ver. ¡No! Podría ser que nunca antes se le ha enseñado cuál es el cimiento, y ahora simplemente se le esté enseñando, y quizás lo esté entendiendo lentamente.

Permítame darle otra razón. Otra razón por la que es difícil creer que el pecado no tiene tiranía sobre usted y el pecado no tiene el poder para controlarlo de manera absoluta, simplemente es porque Satanás no quiere que usted crea eso; no creo que él quiera que usted crea eso, no creo que él quiere que  usted crea, que él y todas sus fuerzas y el pecado han sido derrotadas en términos de su capacidad definitiva de controlarlo a usted. Si leo mi Biblia de manera correcta, Satanás siempre se aparece como el acusador de los hermanos ¿no es cierto?, así es, y él no solo acusa a los hermanos ante Dios, créame, él acusa los hermanos ante los hermanos, y Satanás va ser todo lo que puede por hacer que el cristiano se sienta tremendamente culpable, y algunos cristianos se matan así mismo debido a esto. Vemos eso, cristianos que comenten suicidio, y muchos cristianos viven en una ansiedad tremenda; satanás no quiere que creamos que el pecado es un enemigo derrotado, y quizás no se nos ha enseñado eso. Esas son dos razones. 

Permítame darle una tercera razón, y esto podrá ser una sorpresa. La tercera razón por la que usted no sepa esto –y escuche esto–, es porque básicamente la recreación redentora que Dios llevó a cabo en usted –¿está listo parta escuchar esto?– fue no empírica, no experimental, es correcto; fue una transacción divina, no fue experimental. Cuando usted fue salvo no hubo una muerte real, y una sepultura real, y una resurrección real, ocurrió a nivel espiritual, pero toda esa verdad no fue experimental. Sabemos eso porque hay personas que han sido salvos por mucho tiempo, y ni siquiera saben que eso pasó; quizás usted no lo supo hasta hace dos semanas atrás, como puede ver no es experimental, no es empírico. La salvación en su esencia más pura no es experimental, no es empírica, usted no puede definir la salvación de una persona por algún tipo de  experiencia externa.

He visto a personas que vienen en una respuesta de invitación a un cuarto de oración, y lloran hasta más no poder y no fue genuina, ¿usted no las ha visto? Yo he visto a personas que se ven como que muy frías y calculadoras en todo el proceso, y fue tan genuina como puede ser y la transacción divina realmente ocurrió; como puede ver básicamente la redención no es experimental,  es un hecho de fe; usted no puede experimentar morir en Cristo; de hecho, usted no puede experimentar su sepultura, no puede experimentar ser resucitado, tiene que recibirlo por fe. ¿Y quiere saber algo? La gente que siempre está corriendo por todos los lados buscando señales no tiene gran fe, simplemente tienen fe pequeña.

La gente con la gran fe pueden aceptar el hecho de la palabra de Dios sin tener alguna prueba externa. La gente que anda por todos lados buscando fenómenos externos que verifiquen la realidad de Cristo en su vida no tienen gran fe, eso es duda buscando prueba. Pero no tenemos cosas objetivas externas verificables que podemos ver como nuestra evidencia de muerte, sepultura y resurrección en Cristo; no podemos ver que el hecho del pecado es un enemigo derrotado, Dios no nos da esta visión del pecado como habiendo sido derrotado y noqueado ahí está en el piso, no tenemos eso; y entonces eso lo hace difícil.

Pero permítame darle la cuarta y la mejor razón. Es difícil para nosotros reconocer que hemos tenido la victoria sobre el pecado, como dije: Número uno, porque quizás nunca se no ha enseñado eso; número dos, porque el enemigo no quiere que creamos eso; número tres, porque todo esto no es empírico; y número cuatro–y ésta es la mejor razón–, porque la furia del conflicto con el pecado en nosotros nos hace preguntarnos cómo eso puede ser verdad, ¿entendió eso?, eso es muy importante. La furia del conflicto con el pecado en nosotros, la cual muchas veces perdemos, ¿no es cierto?, nos hace dudar cómo esto puede ser posible.

Y cuando yo comencé con esta serie en Romanos, el primer mensaje que di fue muy interesante. Deliberadamente no dije nada acerca de esto, simplemente presenté que estábamos muertos y que habíamos llegado a vivir otra vez,  el poder del pecado había sido quebrantado; y créame la gente vino y dijo: “Oh no puedes creer eso, no puedes creer que el poder del pecado es quebrantado en nuestras vidas.  Bueno, tenemos una batalla tan fuerte con el pecado, ¿en dónde colocamos eso?, ¿en dónde está nuestra categoría teológica para eso?”, y cuando dije que no había una nueva naturaleza y una vieja naturaleza, algunas personas simplemente llegaron a tener un conflicto teológico, digo, no podían recibirlo, decían: “Bueno, si no hay naturaleza antigua, ¿de dónde viene el pecado? digo, solía saber en dónde estaba, tenía un nombre para eso, tenía una caja, ahora me quitaste mi caja y ahora no sé de dónde viene”, le voy a dar una caja, la que Pablo tiene, pero tiene que esperar hasta que lleguemos ahí, eso está en el versículo 12.

Entonces eso es legítimo, digo, aquí está Pablo, un cristiano, yo creo en Romanos 7, y qué está diciendo: “Estoy cansado de la batalla –¿no es cierto?–. Las cosas que no quiero hacer las hago, las cosas que quiero hacer no las hago, ¡Oh miserable de mí!”, y entonces es difícil creer que la tiranía del pecado ha sido quebrantada, porque hay una verdadera lucha que se lleva acabo con el pecado y perdemos muchas veces. Pero de cualquier manera tenemos que creerlo. Dice usted: “Bueno ¿cómo vamos a creer?”, porque la Biblia lo dice, es un hecho de fe. Considérelo, afírmelo, créalo.

Ahora no estoy hablando de juegos sicológicos, no estoy hablando de eso que la antigüedad solían decir en los 20‘s y en los 30’s diariamente en todo sentido estoy mejorando y mejorando, no estoy hablando de eso; no  estoy hablando de levantarse de cada mañana y decir: “Realmente eres maravilloso, realmente eres santo, realmente eres justo”, hasta que finalmente tienes un caso de auto hipnosis, y te has convencido a ti mismo de algo que no es verdad;  no estoy hablando de jugar juegos con la mente, no estoy hablando de eso; no estoy hablando de engañarnos a nosotros mismos; estoy diciendo que tenemos que creer la Palabra de Dios: el pecado en su poder es quebrantado; tiene que creerlo, digo, enfrentémoslo.

Abraham tuvo dificultades en creer que él iba a tener un hijo también, es correcto, tenía 99 años de edad; Sara tenía 90. Ambos habían pasado ya mucho tiempo atrás por la etapa de producción, y él vio a Sara y debió haber sonreído, y ella simplemente se carcajeó. Pero en Romanos dice que creyó en Dios, digo, era un hecho de fe, simplemente tenía que creerlo porque no había manera en la que básicamente fuera posible; pero amados tenemos que creer esto, como lo expresó un escritor, y citó: “Qué podrá ser más frustrante que ser un cristiano que  se vea a sí mismo primordialmente como un pecador sentado en sí mismo; sin embargo, cuyo propósito en la vida es producir santidad centrada en Dios”, fin de la cita.

Bueno, realmente quiere ser esquizofrénico, eso es una buena manera de verlo. Creer que usted es un pecador vil, sin esperanza, miserable bajo la tiranía del pecado, y supuestamente tiene que producir santidad, eso lo va frustrar. Entonces Pablo dice: “Consideraos, afirmen que es verdad –que es lo que dice–, consideraos a vosotros mismos muertos al pecado”, en verdad quiere decir verdaderamente muertos al pecado, considérenlo, afirme que su biografía ha sido escrita en dos volúmenes; volumen uno, es el viejo hombre, la naturaleza vieja, el viejo yo antes de la salvación; volumen dos, es el nuevo hombre, el nuevo yo, la nueva creación. Volumen uno, terminó con mí muerte en Cristo. El volumen dos comenzó con mí resurrección en Cristo. Es tan imposible como inconcebible  reabrir el volumen uno.

Entonces, ¿la doctrina de la salvación por la gracia no me lleva al pecado?, esa fue la pregunta original en el versículo 1. ¿La doctrina de la salvación por la gracia, no me libera para pecar, y Dios simplemente tiene que continuar ejerciendo gracia a favor de mi pecaminosidad multiplicada? ¡No, no, no! Porque cuando fui salvo, el pecado como un tirano fue cancelado, y debo creer eso. “Yo estoy en Cristo, y su Santidad es mía, y el pecado ya no tiene dominio sobre mí”. Ahora, lo que eso significa es que yo –y esto es en  teoría–: “Yo realmente nunca tengo que pecar ¿verdad?, nunca soy un pecador forzado, una víctima de algún estado miserable, inherente en mí que no ha sido conquistado; el pecado ya no tiene dominio, estoy en Cristo, y Cristo está en mí”. Un pensamiento maravilloso.

Años atrás en medio de una revolución latinoamericana, un ciudadano estadounidense fue capturado y sentenciado a la muerte. Un oficial estadounidense corrió ante aquellos que lo iban a ejecutar, y sacó una bandera estadounidense para colocarla en frente del hombre, apenas antes de que estaban listos para matarlo, y él les dijo: “Sí ustedes disparan a la bandera americana, ustedes van incurrir la ira de una nación entera”, y lo dejaron ir. Y hay un sentido en el cual estamos cubiertos por una justicia protectora de Jesucristo. Isaac Watts lo dijo de ésta manera, y citó: “En él las tribus de Adán se jacta de más bendiciones, de los que sus padres perdieron”, fin de la cita.

Entonces estamos en su propósito eterno, su plan eterno, su presencia eterna, su poder eterno. Hemos sido bendecidos con toda bendición espiritual en los  lugares  celestiales, Él está produciendo en nosotros su buena voluntad, el que comenzó en nosotros la buena obra la perfeccionará hasta el día de Jesucristo. Dios nos ha creado nuevos y necesitamos considerar eso.

Ahora, ¿qué significa cuando usted hace eso? ¿Qué significa cuando usted afirma que realmente está muerto al pecado y vivo a Dios a través de Jesucristo? ¿Qué es lo que realmente significa? Permítame darle algunas cosas, algunas implicaciones prácticas de esto.

En primer lugar, si podemos afirmar esto en nuestros corazones, sabemos entonces que tenemos confianza en la tentación ¿verdad?, podemos tener confianza en la tentación; digo, podría ser resumido por las palabras mismas del Apóstol Pablo: “No os ha sobrevenido ninguna tentación que no sea humana;  y fiel es Dios que no os dejará ser tentado más de lo que podéis resistir, sino que juntamente con la tentación (¿dará qué?) la salida”. Nunca abra una tentación que usted no puede en el poder de Dios enfrentar con victoria, nunca,  porque el pecado no es su jefe, su señor, su tirano. Entonces saber eso, y  afirmar eso, significa que podemos tener la confianza en la tentación, y eso es algo maravilloso qué saber. Digo, usted podría volverse paranoico, temiendo  cada vez que viniera una tentación, quizás esa sería la que usted nunca podría enfrentar, pero usted puede tener confianza en la tentación.

En segundo lugar, y esto puede oírse extraño, pero inclusive puede tener confianza cuando peca. Dice usted: “¿Qué quieres decir con eso?”, bueno, puede tener confianza de que cuando peque usted no va perder su salvación. El pecado puede levantar su cabeza horrenda y causar que usted lo obedezca, aunque usted no tiene que obedecerlo; pero lo que no puede hacer es alejarlo de manera permanente de Dios, no puede. Nunca tendrá que volver a pagar la pena, eso es lo que significa cuando dice en los versículos 9 y 10 que cuando Cristo murió, Él murió una vez y Él nunca volverá a morir otra vez, porque la muerte, esa única muerte, proveyó para esa única paga y rompió el poder del pecado.  De tal manera que aun cuando pecamos, cuando caemos y fracasamos, podemos tener confianza de que no hemos perdido nuestra redención. Es un gran pensamiento, gran verdad. Entonces cuando usted puede considerarse así mismo como estando realmente muerto, entonces tiene confianza en la tentación, inclusive tiene confianza en el pecado.

Y yo diría, en tercer lugar, el saber que la tiranía del pecado es quebrantada, significa que usted tiene confianza en la muerte, usted tiene confianza en la muerte. “El que en mí cree –dijo Jesús–, aunque esté muerto, él (¿qué?) vivirá; y el que vive y cree en mí, (¿qué?) nunca morirá”. ¡Hombre! Quiero tener confianza en la tentación, que no es más de lo que puedo soportar; quiero tener confianza inclusive en mí pecado, de que no me va a sacar de la mano de Dios y me va condenar; y quiero tener confianza al enfrentar la muerte, de que la muerte no me va vencer; y usted puede tener esa confianza cuando usted sabe que esto es verdad, y usted lo afirma en su corazón. Y cuando usted es liberado de temer la  tentación, y usted es liberado inclusive de temer un desastre definitivo de sus fracasos y sus pecados, y si usted es liberado de temer la muerte, usted puede disfrutar la plenitud de la bendición de  su caminar con Dios, y eso es lo que viene cuando usted aprende a afirmar o considerar que estas cosas son verdad. Entonces considere que está vivo a Dios, es un estado permanente, y quiero que note que el texto griego dice que “usted está vivo, para Dios en Cristo Jesús”, ese es el texto griego de esa frase final, “en Cristo Jesús”; y estamos de regreso a ese mismo aspecto de nuestra unión con Él. Maravilloso.

Todo es debido que estamos con Él. Cuando Él murió, ¿acaso fue su paga por el pecado suficiente?, ¿lo fue? Entonces, cuando morimos en Él, también la nuestra; y el pecado ya no puede hacer demandas de nosotros. Esa es la razón por la que no tememos inclusive cuando pecamos de que seremos desechados, porque la paga fue pagada de manera perfecta y el poder del pecado fue roto de manera definitiva, en Cristo, en Cristo, en Cristo. Escuche, no hay una religión en el mundo que diga eso, la gente no dice: “Estoy en Buda, estoy en Mahoma, estoy en Confucio, estoy en Mary Baker Eddy, Patterson, Grover Fray, estoy en Madame  Blavatsky, estoy en Annie Besant, estoy en el “Juez” Rutherford, estoy en James Rossell, no dicen eso; estoy en José Smith, pero estamos en Cristo”. Maravilloso. Y entonces lo consideramos, lo afirmamos como verdad.

Tercera palabra: Y ahora llegamos al corazón de esto. ¿Quiere la tercera palabra?, está al principio del versículo 13, ¿cuál es? “Presentéis”. Algunas traducciones dicen: “cedan”, podría ser traducida de cualquier manera. Ahora si “saber” tiene que ver con la mente, y si “considerad” tiene que ver con el corazón, entonces “presentar” tiene que ver con la voluntad, “presentar” o “ceder” tiene que ver con la voluntad.

Juan 13:17, una de mis afirmaciones favoritas, el Señor dice: “Si sabéis estas cosas, bienaventurado sois si las (¿qué?) – si las  hacéis”, es correcto; esto es el Cut de grass. Versículo 12: “No reine, pues, el pecado en vuestro cuerpo mortal, de modo que lo obedezcáis en sus concupiscencias; ni tampoco presentéis, vuestros miembros al pecado como instrumentos de iniquidad, sino presentaos vosotros mismos a Dios”. Ahora, aquí hay tanta teología en estos dos versículos, simplemente voy a tener un tiempo maravilloso, simplemente espero poder terminar. Sea paciente, esto es tan emocionante.

Vamos a responder algunas preguntas en este punto creo yo. Ahora el versículo 12: “Pues”, y cuando vemos un “pues” sabemos para qué está ahí; nos lleva de la afirmación pasada a la presente, debido a que de hecho estamos muertos al pecado, realmente muertos, verdaderamente muertos, de hecho muertos –eso es lo que significa–, ya que estamos verdaderamente muertos, realmente sucedió, no hay nada más a lo que deseamos, y estamos vivos a Dios, entonces no reine el pecado en nuestro cuerpo mortal.

Ahora, hemos estado diciendo durante 10 versículos que el pecado no tiene tiranía  sobre nosotros, que el pecado no es nuestro amo, que el pecado no es nuestro Señor, y quiero añadir esto: Nunca hemos dicho que el pecado no es una fuerza  que todavía tiene que ser enfrentada, simplemente  ya no es nuestro Señor, no nuestro amo, toda es una fuerza que tenemos que enfrentar. Y esta exhortación en el versículo 12 nos dice que aunque el pecado fue un monarca derrocado, todavía está en nuestro alrededor dando órdenes, que no necesitan ser obedecidas, pero a veces las obedecemos y quiere llevarnos de regreso bajo su control, aunque no tiene el derecho de hacer eso. No reine el pecado.

Ahora, aquí usted ve el pecado personificado y es personificado como un rey, y un rey que gobierna sobre la vida de personas. Antes de que fuéramos cristianos, de hecho el pecado era nuestro rey, el pecado era nuestro soberano; éramos sus esclavos, es correcto, éramos sus esclavos.  De hecho en el versículo 17 dice: “Erais esclavos del pecado”, eso es un hecho.

Ahora escuche con mucha atención, aquí hay una exhortación en el versículo 12: “No reine, pues, el pecado”, ¿qué quiere decir? Escuche, sí el pecado ya no es el monarca, entonces no lo deje actuar como si fuera, ¿entendió eso?, digo, no tiene ningún derecho de hacer eso, entonces no le dé ningún derecho. Este es un hecho: el pecado no tiene dominio; eso es un hecho, eso es indicativo, esto es una exhortación; no lo deje actuar como si lo fuera, eso es un imperativo, su poder está quebrantado; no lo deje actuar como sí todavía tuviera algún derecho. Pedro, creo yo, habla del mismo tema en 1ª de Pedro en un pasaje hermoso, capítulo 2 versículo 9: “Mas vosotros sois linaje escogido, real sacerdocio, nación santa, pueblo adquirido por Dios”, ¡hombre!, son cosas maravillosas ¿verdad?, “Para que anunciéis las virtudes de Aquel que os llamó de las tinieblas a su luz admirable; quienes antes no eran pueblo, pero ahora sois el pueblo de Dios; que no habíais alcanzado misericordia, pero ahora habéis alcanzado misericordia”.

¿Quiere saber lo que es un cristiano? Simplemente léalo ahí: “Linaje escogido, real sacerdocio, nación santa, pueblo adquirido de Dios, llamado para anunciar alabanzas, sacado de las tinieblas a la luz, ahora el pueblo de Dios, ahora destinatarios de misericordia”, después él dice: “Queridos amados, os ruego, entonces que nos abstengáis de las pasiones carnales”, digo, ¡vean quienes son! ¡No necesitan eso! Y aquí viene una verdad importante: “No reine, pues, el pecado en vuestro cuerpo mortal”, ¿será tan amable de subrayar eso?, su cuerpo mortal, creo que eso va a borrar mucha confusión.

¿Sabe en dónde quiere reinar el pecado?, lo dice en ese versículo, ¿en dónde quiere reinar?, ¿en su qué?, en su cuerpo, en su cuerpo mortal, ¿qué significa mortal?, corrupto. ¿Es nuestro cuerpo mortal aquello que va morar de manera eterna con Dios? ¡No! Ese es nuestro cuerpo glorificado; es este organismo terrenal, maldecido, físico, que incluye el cuerpo físico con todos sus miembros y órganos como también el cerebro y todas sus funciones, es el cuerpo físico que el pecado busca gobernar.

Ahora escúcheme con mucha atención: Antes de que usted fuera salvo, el pecado no sólo reinaba en su cuerpo sino también en su alma, pero yo creo que cuando usted fue redimido, la nueva criatura es el alma, y el pecado sólo se queda con el cuerpo físico para gobernar. Y digo eso porque eso es lo que él dice, es un término muy específico. Esta no es nuestra vieja naturaleza, no estamos hablando de la naturaleza, del verdadero hombre, del verdadero yo interno; esa fue el alma, el hombre interior; no es el nuevo hombre, la nueva naturaleza compartiendo residencia con el alma vieja, vil, gobernada por el pecado, ¡no, no!, eso está muerto y tenemos una nueva alma; el verdadero yo, el nuevo hombre, el hombre interior es santo y puro y va camino al cielo.

La única plataforma de operaciones que tiene el pecado en mí, siguiendo la terminología de Pablo –y claro hablando de semántica, pero que quede claro–, la única plataforma de operaciones es el cuerpo; ¿quiere algunos otros cuerpos?, ¿quiera alguno otros términos? Nuestra carne, nuestra humanidad; y la palabra “mortal” en el diccionario la busqué y significa “temporal, sujeto a la muerte, y perteneciente a este mundo”. Somos almas nuevas, somos nuevas criaturas, pero el pecado todavía queda en nuestros cuerpos; y eso quiere decir, escuche: si tan sólo pudiéramos deshacernos de estos cuerpos tendríamos santidad instantánea, ¿lo cree?, eso es exactamente lo que la Biblia enseña.

Romanos 8:21, véalo: “Porque la creación misma, es el aguardar la manifestación de los hijos de Dios, (está hablando de lo físico), será libertada de la esclavitud de la corrupción, a la libertad gloriosa de los hijos de Dios”, Dios, ¿no será maravilloso cuando nos deshagamos de esta parte de nosotros? Porque sabemos que toda la creación, toda la dimensión física, gime a una y aún está con dolores de parto, y no solo la creación entera, sino que también nosotros mismos que tenemos la primicias del espíritu, nosotros también gemimos dentro de nosotros mismos, esperando la adopción, la redención de nuestro (¿qué?) – de nuestro cuerpo”. Eso es lo que estamos esperando, estamos esperando  un cuerpo redimido, queremos deshacernos del que tenemos.

Observe Filipenses capítulo 3, y quiero que vea la coherencia del Apóstol al enseñar este principio. Filipenses 3:20: “Porque nuestra ciudadanía está en los cielos”, ahora ese es el alma, somos ciudadanos celestiales, somos nuevas criaturas, somos participantes de la naturaleza divina, somos morados por el Espíritu de Dios viviente, nuestra ciudadanía está en los cielos de donde también esperamos al Salvador, al Señor Jesucristo, y cuando Él venga, ¿qué es lo que va hacer?, ¿va cambiar nuestra alma? ¡No! Él va cambiar nuestro ¿qué?, el cuerpo de la humillación nuestra para que sea semejante al cuerpo de la Gloria suya, eso es lo que estamos esperando. Simplemente otro pasaje para ayudarle en su pensamiento 1ª de Corintios 15:50, una afirmación muy importante: “Pero esto digo, hermanos (aquí vamos, ¿está listo para escuchar esto?) que la carne y la sangre no pueden heredar el reino de Dios”. ¿Quiere saber algo? No puede entrar al cielo en eso, en lo que está usted en este momento.

Ahora usted lo ve y piensa que es maravilloso quizás, y relativamente hablando podría estar mucho mejor que el de alguien más. No puede entrar al cielo con él, ¿por qué?, al final del versículo 50: “Porque ni la corrupción hereda la incorrupción”.  Ahora, ¿qué vamos hacer con eso?, digo, ¿cómo vamos a entrar? Oh, le voy a decir cómo, le voy a mostrar un misterio: “No todos dormiremos; pero todos seremos transformados, en un momento, en un abrir y cerrar de ojos, a la final  trompeta; porque se tocará la trompeta y los muertos serán resucitados incorruptibles, y nosotros seremos transformados; porque es necesario que esto corruptible se vista de incorrupción, y esto mortal se vista de inmortalidad; y cuando esto corruptible se haya vestido de incorrupción, y esto mortal se haya vestido de inmortalidad, entonces se cumplirá la palabra que está escrita: Sorbida es la muerte en victoria, y demás”. Ahora, ¿entiende usted lo que está pasando?

Ahora regresemos a Romanos 6, permítame mostrarle algo. Observe lo que Pablo no dice, escuche lo que no dice, él no dice: “No dejen, por lo tanto, que el pecado reine en su alma”, él no dice: “No dejen que el pecado, por lo tanto reine en su espíritu”, él no dice: “No deje que el pecado reine en usted”; él dice: “No lo deje reinar (¿en dónde?) en su cuerpo mortal”,  ese es el único lugar en el que puede operar, ¿por qué?, porque el verdadero usted, el verdadero yo, es santo ahora, y esa es la razón por la que tiene esa lucha.

En Romanos 7, en donde dice: “Quiero las cosas correctas”, eso viene del verdadero yo, pero mi cuerpo me es un problema. ¿Ha notado eso? Lo he notado. Permítame mostrarle. Romanos 7 – no quiero seguir adelantándome a Romanos 7 porque quiero sorprenderlo cuando lleguemos ahí, pero no puedo hacer eso. Romanos 7:17. Regrese al versículo 15, tenemos que cubrirlo todo. “15 Porque lo que hago, no lo entiendo; (no me entiendo a mí, él dice) pues no hago lo que quiero, sino lo que aborrezco, eso hago. 16 Y si lo que no quiero, esto hago, apruebo que la ley es buena”; en otras palabras: “Aquí estoy haciendo las cosas que no quiero hacer”; en otras palabras: “Algo en mí –dice– no quiero hacer eso, pero mi cuerpo quiere hacerlo”. Y entonces él dice, versículo 17: “De manera que ya no soy yo, quien hace aquello”. ¡Qué afirmación! ¿Quién es?, ¿qué quieres decir?, ¿qué no eres tú quién lo hace?, él dice: “No soy yo”, ¿qué yo?, “Yo estoy crucificado con Cristo, mas no yo, más  Cristo vive en mí”; y esa nueva alma incorruptible, preparada, eternamente santa que Dios hizo, no es lo que lo está haciendo, sino el pecado que mora en mí. ¡Oh! No eres tú, es el pecado que mora en ti.

¿En dónde mora, Pablo? Versículo 20: “Y si hago lo que no quiero, ya no lo hago yo, sino el pecado que mora en mí”. Yo sé que ya dijiste eso, ¿pero dónde está en ti? ¿No queremos saber dónde está? Bueno, veamos el versículo 22: “Porque según el hombre interior me deleito en la ley de Dios”. Digo el verdadero yo, el nuevo yo, la nueva criatura; “Pero veo otra ley”, escuche esto: “Mis, (¿qué?) miembros”, ¿sabes lo que esa palabra significa?, partes corporales “que se rebela contra la ley de mi mente”. ¿Qué acerca del versículo 25? Después de la primera afirmación: “Así que, yo mismo con la mente sirvo a la ley de Dios, mas con la carne (¿qué?) a la ley del pecado”, y espero que entienda el significado del Apóstol Pablo.

Quiero llevarlo al versículo 24 de Romanos 7, y esto le va dar creo yo, la conclusión fuerte: “¡Miserable de mí! ¿Quién me librará (¿de qué?) de este cuerpo de muerte? Simplemente sácame de este cuerpo, ¡me está matando!”. ¿Ahora lo entendió? ¿No es esto maravilloso? Como puede ver, debido a que usted es una nueva criatura, y todo lo que tiene que hacer es salir de este cuerpo, y va conocer la libertad gloriosa del Hijo de Dios. ¡Hombre! Bueno, tenemos que seguir, regresemos a Romanos 6. ¡Oh, por cierto!, acabo de pensar en algo.

La lucha entonces viene en el punto de nuestro cuerpo, ¿no es cierto?, deseos corporales y demás, esa es la razón por la que dice en Romanos 12: “Así que, hermanos, os ruego por las misericordias de Dios, que presentéis vuestros (¿qué?) cuerpos”, como puede ver, ese es el punto. Esa es la razón por la que 1ª de Corintios 9:27, ahí Pablo dice: “Yo, ustedes saben, yo golpeo mi cuerpo, abajo cuerpo, (¿se dan cuenta?) lo pongo en servidumbre”, porque es el cuerpo lo que  es el problema; ahora esos son los términos de Pablo para la lucha.

Ahora regresemos a Romanos 6 como dije, veamos el  versículo 12. Él dice entonces: “No reine, pues, el pecado en vuestro mortal, de modo que lo obedezcáis en sus concupiscencias”. El cuerpo tiene concupiscencias, el cuerpo tiene sus deseos. Los deseos del cuerpo claman por ser satisfechos, y demandan obediencia, y recuerde es del cuerpo de donde viene, y su cerebro y sus procesos de pensamiento son parte de ese cuerpo. Ahora, qué es lo que esto nos dice: “No reine, pues, el pecado en vuestro cuerpo mortal, de modo que lo obedezcáis en sus concupiscencias”. Lo que esto nos dice es que el pecado lo va dominar a usted, si usted lo deja ¿verdad?, digo, si usted consiente el cuerpo y alimenta el cuerpo, y usted entretiene el cuerpo, y expone el cuerpo a la tentación, va tener un problema; debido a que es el cuerpo y todos sus factores sensoriales que son expuestos a este mundo, y se convierten en canales mediante los cuales la tentación puede llevarlos a pecar a usted, y el pecado puede reinar en usted, entonces el pecado lo va dominar a usted y usted no lo enfrenta.

¿Pero sabe que más me dice esto? No tiene que dominarlo debido al hecho mismo que él dice: “No reine”, indica que no tiene que reinar ¿verdad?, él dice: “No dejen que el pecado reine en su cuerpo mortal”, ¿sabe lo que eso significa para mí?: “Me gustaría, pero no tengo que dejarlo”, ¿no es eso confortante? ¡Claro que lo es!  Dice usted: “Bueno, ¿cuál es el factor clave?”, debe ser mi voluntad, sí me dice no hacerlo, y yo soy el hombre que tiene que dejarlo reinar o no.  Digo, usted puede volverse muy místico acerca de la vida cristiana y puede decir: “No haga nada, y deja que Dios haga todo”, ¿se da cuenta? Puede volverse muy místico acerca de que: “Bueno, yo no hago nada y Dios lo hace todo”, ¿se da cuenta? Como puede ver, los mandatos en la Biblia no son para Dios, sino para usted; y la implicación  aquí, es que su voluntad tiene que ser activada, y ahí está la palabra “presentéis”, su voluntad está involucrada.

Al pecado le gustará gobernarlo a usted y lo va dominar si usted lo deja; usted no tiene que dejarlo, y su voluntad es un factor clave. Creo que eso es lo que Pablo tiene  en mente, en Filipenses 2:12 y 13, en donde dice: “Necesitan ocuparse de su salvación, con temor y temblor;  es Dios quien produce en ustedes, así el querer como el hacer, por su buena voluntad”, pero sólo va venir a la superficie, conforme a su voluntad es activada, conforme con la de Él. Y le voy a decir otra cosa que dice, dice que: “La santidad en la conducta no es algo instantáneo repentino, es un estilo de vida y usted pelea a lo largo del proceso para ser santo, porque mientras que usted esté en esté en (¿qué?) este cuerpo, usted va tener problemas”. 

Entonces, estas personas que dicen: “Bueno, ¿sabes una cosa? Hace 10 años el pecado fue radicado de mi vida”, mi reacción a eso es simplemente: “Sienta y vea sí está todavía ahí, porque usted todavía tiene su cuerpo y usted todavía va tener su problema”. La santificación es un proceso, y esa es la razón por la que no conocemos la plenitud de la santificación, hasta que lleguemos a estar con Dios. Entonces su voluntad se encuentra implícita en el versículo 12, su voluntad  realmente, y de manera estricta, es el punto en el versículo 13, entonces él dice: “Ni tampoco presentéis, vuestros miembros”, sus partes corporales amados, facultades, órganos, las inclinaciones de la humanidad encerradas en ese cuerpo,  inclusive su pensamiento, razón, imaginación; todo lo que está en su humanidad, todo lo que está en su carne, lo físico, lo terrenal, lo corruptible, la parte mortal de usted, no presente eso como un instrumento. Esa palabra siempre es usada en el Nuevo Testamento, jopla, es traducida a “arma”, siempre es traducida a “arma”, y “arma” probablemente es la mejor traducción aquí, Pablo de manera coherente la usa para eso.

El pecado es visto como un rey, él es un rey que demanda nuestros cuerpos para que sean armas para promover el pecado, él usa nuestros cuerpos como armas para ganar dominio sobre el mundo. El cuerpo se convierte en el arma para que promueva la injusticia. Entonces él dice: “No dejen que Satanás sea un rey, que recolecta armas para traer injusticia por todo el mundo; no lo dejen usarlo como una de sus armas”; entonces no presente sus partes corporales como armas de injusticia para  la propagación del pecado. Ahora, no hay nada de malo con sus partes corporales. Dios vio la creación que él había hecho y dijo: “Es buena”, y puede usar sus manos y sus pies, y toda parte de su cuerpo para su Gloria, ¿verdad? Claro, Romanos 12:1: “Presentad vuestros cuerpos en sacrificio vivo”,

¿Está listo para esto? ¿Cuál es la siguiente palabra? Santo y aceptable. Su cuerpo es aceptable para Dios, es correcto, su cuerpo es neutral en ese sentido; lo puede usar como un instrumento para pecar, o lo puede usar como un  instrumento de justicia, y usted decide, usted decide. Lo positivo entonces está a la mitad del versículo: “Sino presentaos vosotros mismos a Dios, como vivos de entre los muertos”, y amados, ahí está siempre la sustancia o el cimiento y  esa frase “como vivos de entre los muertos”, nos lleva de regreso al capítulo, ¿no es cierto?, y nos lleva de regreso a la palabra “sabéis”, ¿han olvidado quiénes son? ¿no han afirmado quiénes son?

Ahora presenten en base de eso, y presente sus partes corporales como armas de justicia en las manos de Dios para producir lo que Él quiere; usted tiene que ver su cuerpo como una arma en la mano de un Dios Santo para producir justicia, ¿no es eso maravilloso? Dios quiere usar su cuerpo como un arma de justicia cortando en medio del mundo pecaminoso. “Aquí está mi hombre, aquí está mi mujer, aquí está mi joven”; un arma de justicia, ¡qué gran pensamiento! Que Dios cuando Él quiera luchar con el pecado, va a escogerlo a usted y va escogerme a mí, y va pelear contra el pecado con nuestra vida justa. ¡Un pensamiento glorioso!

El pecado es un monarca derrocado. Queremos saberlo, debemos saberlo y debemos afirmarlo, y debemos presentar nuestras vidas como armas en las manos del Dios Todopoderoso para cumplir propósitos de justicia. Después se lo concluye en el capítulo 14, y yo también: “Porque el pecado no se enseñoreará en vosotros”. ¡Oh, qué gran pensamiento! Su tiranía es quebrantada, ya no estamos bajo su control incesante, nunca más: “Pues no estáis bajo la ley, sino bajo (¿qué?) la gracia”. Una afirmación de nuestra posición: “No estamos bajo la ley”, ¿qué quiere decir con eso?  Bueno, la ley y el pecado van de la mano, porque la ley vino para mostrarnos  nuestro ¿qué?, nuestro pecado; la ley manda, la ley demanda, la ley reprende, la ley condena, la ley restringe; pero la ley no puede conquistar el pecado, ni su paga, ni su poder.

Por la ley ninguna carne será justificada, entonces estar bajo la ley es estar condenado, estar bajo la ley es estar bajo el poder del pecado, la ley únicamente incrementa nuestra esclavitud al manifestar la pecaminosidad del pecado, y la incapacidad total del hombre de hacer lo que está bien. Entonces estar bajo la ley, en cierta manera, resume la esclavitud al pecado. La ley agrava el pecado, la ley condena al pecador, la ley demanda la paga y la ley no tiene capacidad de librar a  la víctima; no están bajo eso, están bajo la gracia y la gracia, incluye, resume toda la justicia en Cristo, toda la misericordia de Dios en la salvación.

Y entonces Pablo responde a la pregunta en el versículo 1: “¿Perseveraremos en el pecado para que la gracia abunde?”. ¡Oh no, no, no! Somos nuevas criaturas, lo sabemos, lo consideramos, y cedemos, nos presentamos a Dios, y el pecado  ya no es nuestro amo, no estamos bajo la ley, estamos bajo la gracia. Amados, ese es el camino para conocer la victoria; sepan quienes son, créanlo con todo su corazón, preséntense a Dios. Esos solo son los primeros 14 versículos de estos tres capítulos, y nos esperan grandes cosas por delante.

Oremos. Padre, gracias por nuestro tiempo en esta noche, gracias por lo que has hecho por nosotros, tan indignos. Gracias porque no somos lo que éramos, somos nuevos, listos para el cielo, miembros del reino, bendecidos con toda bendición espiritual en los lugares celestiales en Cristo Jesús, participantes de la naturaleza divina, poseyendo todas las cosas que pertenecen a la vida y a la piedad, completos en Él. Pero, oh, el cuerpo, nuestra humanidad, nuestra condición corrupta, nuestra mortalidad es una carga tan grande. Gemimos esperando la redención de nuestros cuerpos; pero hasta que ese momento venga, Señor, ayúdanos a saber que el pecado es un enemigo conquistado, ayúdanos a creerlo con nuestros corazones como también saberlo con nuestras mentes, y ayúdanos con nuestras voluntades a presentarnos a Dios para que Él nos tome como armas para la batalla por la justicia, armas en su mano.

Padre que seamos santos en práctica, en cuerpo como lo somos en posición y en alma. Padre, te damos gracias por lo que has hecho en nuestra comunidad en esta noche, como has abierto nuestros corazones para entender Tu Palabra. Gracias por el querido Apóstol Pablo, que regalo fue él para nosotros. Un instrumento que tú usaste; gracias por usarlo, para que podamos aprender estas verdades. Oramos, Padre, que cada uno de nosotros nos sometamos a lo que la Palabra de Dios y el Espíritu de Dios, nos presenta para Tu Gloria en el Nombre de Cristo. Amén.

Para más información sobre los mensajes y libros del Pastor John MacArthur, y de los derechos legales de los mismos, puede acceder a la página en gracia.org.

 

 

 

 

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