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Abramos nuestras biblias y vayamos juntos a Romanos capítulo 7. Romanos Capitulo 7.

Quiero leer para entrar a nuestro mensaje los versículos 14 hasta el versículo 25. Romanos capítulo 7 comenzando en el versículo 14.

“Porque sabemos que la Ley es espiritual, mas yo soy carnal, vendido al pecado, porque lo que hago, no lo entiendo. Pues no hago lo que quiero sino lo que aborrezco, eso hago. Y si lo que no quiero esto hago apruebo que la Ley es buena, de manera que ya no soy yo quien hace aquello sino el pecado que mora en mí. Yo sé que en mí, esto es, en mi carne, no mora el bien, porque el querer el bien está en mí, pero no el hacerlo, porque no hago el bien que quiero sino el mal que no quiero, eso hago. Y si hago lo que no quiero, ya no lo hago yo sino el pecado que mora en mí. Así que, queriendo yo hacer el bien hallo esta ley que el mal está en mí, porque según el hombre interior me deleito en la ley de Dios. Pero veo otra ley en mis miembros, que se rebela contra la ley de mi mente y que me lleva cautivo a la ley del pecado que está en mis miembros. ¡Miserable de mí! ¿Quién me librará de este cuerpo de muerte? Gracias doy a Dios por Jesucristo, Señor Nuestro, así que yo mismo con la mente sirvo a la Ley de Dios, mas con la carne a la ley del pecado.”

Esa es una descripción incisiva de alguien en conflicto consigo mismo, alguien que ama la Ley moral de Dios, alguien que en la profundidad de su vida quiere obedecer la Ley moral de Dios, pero es jalado y alejado de su cumplimiento por el pecado, el pecado que está en él. Es la experiencia personal de un alma en conflicto. Es una batalla, es una lucha que se lleva a cabo en el corazón. El conflicto es muy real, es muy intenso, es muy fuerte. Esto es una realidad, encuentra su resumen en el versículo 24: “¡Miserable de mí!” ¿Hay una condición miserable en esta batalla? ¿Hay una condición miserable en este conflicto? Y después el clamor: “¿Quién me librará?” Y después la afirmación: “”Gracias doy a Dios por Jesucristo Señor Nuestro.” Pero aun sabiendo eso concluye: “Así que yo mismo con la mente sirvo a la Ley de Dios, mas con la carne a la ley del pecado.” Ahora algunas personas dicen que este es un cristiano siendo descrito y algunas personas dicen que este no es un cristiano. Y la gente ha estado diciendo estas dos cosas desde que      Romanos 7 fue escrito, movimientos enteros han dependido para su vida misma de la interpretación de Romanos 7. Un lado dice que hay demasiada esclavitud al pecado para un cristiano; el otro dice que hay demasiado deseo para la bondad, para un incrédulo. No puede ser un cristiano y estar esclavizado al pecado y no puede ser un incrédulo y desear el guardar la Ley de Dios, y ahí está el conflicto al interpretar el pasaje.

Vamos a hablar de la perspectiva no cristiana por un momento y probablemente nos va a tomar un par de semanas el hacer esto así que seremos pacientes. No solo hablar de las dos perspectivas sino cubrir el pasaje, la postura del no cristiano. Ahora la gente que quiere que creamos que esto está hablando de un no cristiano, dice que el versículo 14 es la clave. “Yo soy carnal vendido al pecado.” Y entonces dicen que tiene que ser un incrédulo. Y después el versículo 18: “Yo sé que en mí, esto es mi carne no mora el bien porque el querer el bien está en mi pero no el hacerlo.” Y dicen, “este tiene que ser un incrédulo porque una persona que es cristiana sabe hacer lo que está bien.” ¿Dónde está la evidencia del poder del Espíritu Santo ahí? Y dicen, “la ignorancia muy obvia de la persona en el versículo 18 que no sabe cómo alcanzar los resultados que quiere.” ¿Acaso uno en Cristo es tan impotente? Y después de nuevo el versículo 24: “¡Miserable de mí!” Parece estar más bien lejano de la promesa del capítulo 5, versículo 1. Siendo pues, justificados por la fe tenemos paz para con Dios mediante por Nuestro Señor Jesucristo por quien también tenemos acceso por la fe, en esta gracia en la que estamos firmes y nos regocijamos en la esperanza de la gloria de Dios y después él procede a hablar del hecho de que no solo tenemos la esperanza y el goce sino todos los beneficios. ¿Cómo puede este hombre ser tan miserable con tantos beneficios? ¿Cómo puede él ser carnal, vendido al pecado cuando en el 6:14 dice que el pecado no se enseñoreará de vosotros? Y después de manera invariable entran al capítulo 6 a detalle; por ejemplo, capítulo 6, versículo 2: “Porque los que hemos muerto al pecado, ¿Cómo viviremos aún en él?” Capítulo 6: “Sabiendo esto, que nuestro viejo hombre fue crucificado juntamente con él, para que el cuerpo del pecado sea destruido a fin de que no sirvamos más al pecado.” Versículo 7: “Porque el que ha muerto ha sido justificado, liberado del pecado.” Versículo 11: “Así también vosotros considerados muertos al pecado.” Versículo 12: “No reine pues el pecado en vuestro cuerpo mortal.” Versículo 17: “Pero gracias a Dios que aunque erais esclavos del pecado habéis obedecido de corazón a aquella forma de doctrina en la que fuisteis entregados.” Versículo 18: “Libertados del pecado.” Versículo 22: “Más ahora que habéis sido libertados del pecado y hecho siervos de Dios.” Ahora con todo eso en el capítulo 6, ¿Cómo es posible que pueda decirse en el 7:14: “Más yo soy carnal vendido al pecado”, hablando de un cristiano? ¿Entiende el problema?

Ahora trataremos con cada una de estas cosas conforme avanzamos a lo largo del pasaje. Pero aquí permítanme tan solo decir en una referencia general al capítulo 6, que el énfasis en el capítulo 6 se encuentra en la nueva creación, la nueva naturaleza, la nueva identidad, la nueva persona en Cristo, el yo redimido. Por lo tanto, el énfasis se encuentra en la santidad del creyente y en su nueva creación y en su yo redimido. Él ha quebrantado el dominio del pecado. El énfasis en el capítulo 7 no necesariamente tiene que ser el mismo como en el capítulo 6 y todo cristiano sabe que aunque él es nuevo en Cristo y el dominio del pecado es quebrantado y el pecado ya no lo domina, el pecado todavía es un problema. Y entonces sea que usted quiera ver o no a un cristiano en el capítulo 7, todavía tiene que ver un cristiano teniendo conflicto con el pecado, aunque su nueva creación, aunque su nuevo yo es santo. Y esa es la razón por la que es tan importante que entendamos lo que enseñamos en el capítulo 6, que aquello que es recreado es el nuevo yo, que ese nuevo yo redimido es santo, pero todavía va a haber un conflicto. Y sea que usted vea ese conflicto en el capítulo 7 o no, todavía hay un conflicto y como he señalado quiero añadir aún en el capítulo 6. Nota capítulo 6 versículo 12: “No reine pues el pecado en vuestro cuerpo mortal de modo que lo obedezcáis en sus concupiscencias.” Ahora espera un momento, acabas de decir que morimos al pecado, acabas de decir que el pecado, el cuerpo de pecado, versículo 6, fue destruido y por lo tanto no serviríamos al pecado. ¿Entonces por qué en el versículo 12 nos estas mandando a que no se enseñoree sobre nosotros? Como puede ver, tiene el mismo problema en el capítulo 6, todavía tiene que enfrentar el problema del creyente y el pecado, y en todo lo que Pablo dijo en el capítulo 6 acerca de nuestra nueva naturaleza y nuestra nueva creación y nuestra nueva esencia. Él nunca dijo que a partir de ahí ya no tendríamos una batalla con el pecado. Versículo 12 implica que el pecado todavía podría tener un lugar de reinado, todavía podría estar gritándonos órdenes a las que podríamos estarnos sometiendo. Todavía podríamos estar obedeciendo al pecado. Siga el versículo 13: “Ni tampoco presentéis vuestros miembros al pecado como instrumentos de inequidad.” Lo cual significa que usted podría hacer eso. Y entonces se le manda a no hacer eso, entonces por un lado el problema en el capítulo 7 es el problema en el capítulo 6, porque tiene todas esas afirmaciones acerca de que ha muerto al pecado, está muerto al pecado, el pecado no tiene dominio sobre usted, su servicio al pecado esta quebrantado. Ahora son siervos de Dios y están libres del pecado, son libres del pecado al mismo tiempo tienen los mandatos a no dejar que el pecado se enseñoree sobre usted. Entonces, no se encuentran problemas en la interpretación del capítulo 7 que no se encuentran tampoco en la interpretación del capítulo 6. Observe el capítulo 6 versículo 19: “Hablo como humano por vuestra humana debilidad.” ¿Ahora se acuerda usted de lo que dijimos acerca de eso? ¿Cuándo usted peca no es el nuevo usted verdad? ¿Qué es? Es su carne, su humanidad y entonces él dice, “tengo que recordarles estas cosas porque su carne todavía está ahí, porque así como para inequidad presentasteis vuestros miembros para servir a la inmundicia de la inequidad, así ahora para santificación presentad vuestros miembros para servir a la justicia. Y la implicación de nuevo es que usted podría presentar sus miembros al pecado.” Usted podría presentar sus miembros al pecado. Entonces el discutir que el capítulo 7 no se puede referir a un cristiano debido a las afirmaciones en el capítulo 6, es realmente mal entender la intención del capítulo 6 y creo que es un argumento más bien débil. Ahora veamos el capítulo 7 versículos 14 al 25 y veámoslos como si fuera un cristiano, como si fuera un cristiano el que se tiene en mente. Versículo 22: “Porque según el hombre interior me deleito en la Ley de Dios.” Esa es una afirmación muy fuerte, ¿No es cierto? Porque según el hombre interior, me deleito en la Ley de Dios. Desde otro ángulo o hablando desde la otra perspectiva, hacemos la pregunta. ¿Acaso un incrédulo se deleita en la Ley de Dios según el hombre interior? Usted no encuentra una indicación de esto en las escrituras, de hecho en el capítulo 8 de Romanos, versículo 7, a la mitad del versículo dice que la persona no regenerada no se sujeta a la Ley de Dios, no se sujeta a la Ley de Dios.

Observe el versículo 25: “Gracias doy a Dios por Jesucristo Señor Nuestro. Así que yo mismo con la mente sirvo a la Ley de Dios.” Eso se oye como un cristiano para mí por dos razones. Agradecerle a Dios por Jesucristo Nuestro Señor y servir la Ley de Dios con su mente. Es un servicio del corazón, es el servicio de la parte más profunda del hombre. Y le recuerdo de lo que dice en el capítulo 8 de nuevo, que el que está fuera de Cristo no puede sujetarse a la Ley de Dios. Ahora regrese al versículo 15 y obsérvelo, “porque lo que hago no lo entiendo, pues no hago lo quiero sino lo que aborrezco eso hago.” ¿Sabe usted lo que eso dice? Para mí eso dice que hay una batalla aquí, porque la parte más genuina, más profunda de este individuo quiere hacer lo que está bien pero algo lo mantiene alejado de hacerlo. ¿Es eso el caso? ¿Es verdad eso de una persona no salva? ¿Qué realmente anhelan hacer lo que está bien pero de manera inexplicable se les previene el hacerlo? No según Jeremías quien dijo: “Engañoso es el corazón más que todas las cosas” y ¿Qué? Y perverso.

Observe el versículo 18: “Yo sé que en mí, esto es mi carne, no mora el bien, porque el querer el bien está en mi, pero no el hacerlo porque no hago el bien que quiero sino el mal que no quiero, eso hago.” Lo tiene en el versículo 19: “Porque no hago el bien que quiero sino el mal que no quiero eso hago.” En el versículo 21: “Así que yo queriendo hacer el bien hallo esta ley que el mal está en mí.” Entonces el corazón y el alma y la mente y en la profundidad del individuo anhela hacer lo que está bien, la inclinación es hacia el bien, pero hay un principio de maldad ahí que hace que no sea cumplido de manera tan fácil. Sea quien sea esta persona, escuche esto, él anhela hacer buenas cosas y se encuentra haciendo, ¿Qué? Cosas malas. Hasta dónde puedo leer en Romanos capítulo 3, la persona mala no anhela hacer la voluntad de Dios. No hay justo en 1, en Romanos 3 dice que “todo acerca de ellos es malo, todo.” “No hay quien entienda, no hay quien busque a Dios”, versículo 11. Nadie busca los propósitos de Dios, la voluntad santa de Dios, la Ley santa moral de Dios. No hay temor de Dios delante de sus ojos, no les importa Él o su Ley. El conflicto aquí, la tensión, la batalla entre lo que Pablo dice, me deleito, amo, apruebo, quiero, anhelo y lo que él de hecho hace creo yo solo puede ser verdad en una persona redimida. Realmente no creo que en una persona no regenerada, en una persona no redimida, en una persona no salva realmente hay mucho de una batalla. Digo, no creemos por un momento que la gente sin Dios básicamente, realmente son personas buenas, quienes simplemente parece que no pueden vivir de manera correcta. Creemos que realmente son personas malas que actúan la maldad que está en su interior. Ahora otra pregunta surge en este punto, y este ha sido un debate igualmente intenso. Muy bien digamos que es un cristiano, simplemente para hacer que Mac Arthur esté contento, digamos que es un cristiano. ¿Qué tipo de cristiano es este? Algunas personas dicen que es una descripción de un cristiano en un nivel bajo, muy bajo de espiritualidad. Digo, este hombre ni siquiera entiende lo que está pasando. Él está tratando en su propia fuerza guardar la Ley. Un escritor dice que esta es la miseria terrible del fracaso de un cristiano que intenta agradar a dios bajo el sistema mosaico. En cierta manera, un tipo de cristiano súper legalista tratando de producir su propia justicia y es incapaz de hacerlo en su propia carne. Bueno, ¿Es un cristiano legalista? ¿Es una especie de cristiano que piensa que en si es bueno por sí mismo, de bajo nivel? Francamente, no lo creo. Y la razón porque no lo creo es porque ese tipo de cristianos normalmente no tienen este tipo de percepción. Si usted aprende algo acerca de un legalista siempre aprenderá que viven con la ilusión de que son muy, muy espirituales. Ni por un momento creen que son así. ¿Sabe qué tipo de cristiano es este? Amigo mío, este el cristiano más maduro y espiritual que jamás podría haber. Quien ve con tanta claridad la incapacidad de su carne en contraste a la santidad del estándar divino ¿Se da cuenta? Y entre más maduro es él, y entre más espiritual es él, mayor será la sensibilidad ante sus propias faltas. Muéstreme usted a un tipo de cristiano “infantil”, carnal, legalista, que piensa que es bueno en sí mismo y le voy a enseñar a alguien que vive con la ilusión de que todo lo que él está haciendo realmente es muy espiritual. Enséñeme usted una persona con este tipo de actitud quebrantada. Enséñeme una persona que está agonizando en las profundidades de su propia alma porque no puede hacer todo lo que está escrito en la Ley de Dios, y le voy a ensenar a usted una persona espiritual.

Y entonces yo creo que lo que usted tiene aquí es a Pablo, es correcto a Pablo, y usted ve la palabra “yo” 46 veces en esta porción de las escrituras en Romanos 7, si me acuerdo correctamente. No las cuente en este momento, pero bueno, lo dice mucho y creo que lo que usted tiene aquí algunas personas dicen, “bueno, este es Pablo antes de que fuera salvo, este es Pablo cuando se acababa de salvar y él era infantil y en cierta manera era carnal.” Yo creo que este es Pablo en las alturas mismas de su percepción cristiana, este es Pablo a nivel de la madurez. Y lo que él ve es que no vive al nivel de la Ley Santa de Dios aunque lo desea con todo su corazón y se encuentra a si mismo debilitado por esa terrible realidad de que el pecado, en su realidad residual todavía se aferra a él, y ese es un reconocimiento profundamente sensible. En Primera Corintios capitulo15 versículo 9, él dice lo mismo en otros términos. “Porque yo soy el más pequeño de los Apóstoles, que no soy digno de ser llamado Apóstol, porque perseguí a la Iglesia de Dios pero por la gracia de Dios soy lo que soy.” ¿Ve eso? Él no dice yo estaba preparado para ser un Apóstol, él dijo que “yo en este momento no soy digno de ser un Apóstol, yo soy el más pequeño de todos” En Efesios 3:8, “a mí”, dice él, “que soy menos que el más pequeño”. Ahora va a bajar más, él solía ser el más pequeño ahora es menor que el más pequeño. Como puede ver el hombre, entre más se percibe a sí mismo, en contraste a la Ley Santa de Dios, aunque nuestro juicio en relación con otros hombres, él es el hombre supremo. Él en su propia mente es más pequeño que el más pequeño que todos los santos. Lo llevo a Primera de Timoteo 1:12: “Doy gracias a Cristo Jesús Señor Nuestro, quien me capacitó y me consideró fiel colocándome en el ministerio, habiendo sido antes blasfemo, perseguidor, injuriador.” Dice usted, claro que lo era. Pero extendió misericordia porque lo hizo en ignorancia, incredulidad y la gracia de Nuestro Señor fue mucho más abundante con la fe y el amor que es en Cristo Jesús. Después esto, “Palabra fiel es esta y digna de ser recibida por todos.” Que Cristo Jesús vino al mundo para salvar a los pecadores de los cuales, ¿Yo soy qué? El primero. No digo fui, sino soy el primero. No obstante, por esto mismo obtuve misericordia. Escuche, creo que esto es exactamente lo que él está diciendo en Romanos 7. Este es Pablo, muy avanzado en su apostolado, maduro en el Señor, caminando en la dinámica de la vida espiritual, habiendo experimentado el poder de Dios y la sabiduría de Dios y el conocimiento de Dios. Y entre más sabe él y más experimenta él, más él odia el pecado que ve que se cuelga de él.

Y los términos que él usa en Romanos 7 son tan precisos que creo que no podemos dejar de ver esto. Sea quien sea esta persona, él odia el pecado. Versículo 15: “Yo lo aborrezco”, dice él, sea quien sea esta persona, él ama la justicia. Versículos 19 y 21: “Quiero hacer el bien, sea quien sea esta persona, se deleita en la Ley de Dios desde la profundidad de su corazón.” Versículo 22: “Sea quien sea esta persona, lamenta profundamente sus pecados.” Versículos 15, 18, 24: “¡Miserable de mí!” Sea quien sea esta persona, él agradece a Dios por la liberación que es suya en Jesucristo Señor Nuestro. No me diga que este hombre no es un cristiano. El cristiano, entonces, vive en dos extremos. Él los mantiene en tensión; temporalmente él vive en este mundo como un hombre de carne y sangre, sujeto a las condiciones de la vida mortal. Él es un hijo de Adán, Adán es su compañero y el resto de los hombres también, quienes heredaron la simiente pecaminosa. Pero espiritualmente él ha pasado de las tinieblas a la luz, de la muerte a la vida, él ahora comparte en la muerte, sepultura y resurrección de Cristo y él ahora es el poseedor de una simiente incorruptible eterna, la naturaleza divina. Él es una nueva creación, él ya no está en Adán, él está en Cristo. Pero el pecado se cuelga en su humanidad y entonces él está consciente de la presencia y el poder del pecado que mora en él. Y él lo desprecia, y lo odia y lo aborrece porque él ha gustado, él ha probado de la simiente incorruptible. Este es el hombre en Romanos 7. Ahora simplemente para reforzar esto, hay un cambio más bien dramático en los tiempos de los verbos en el capítulo. Los verbos del capítulo 7, versículo 7 al 13 están en el tiempo pasado y yo creo que hablan antes de su conversión. Y explicamos esto a detalle para señalar que esta era su experiencia de convicción, pre-conversión cuando él enfrentó la Ley de Dios y los verbos están en el tiempo pasado.

Ahora ______, tan pronto como usted llega al versículo 14 están en el tiempo presente, hasta el versículo 25. El cambio en el tiempo de los verbos es una nota lingüística muy importante. Nos dice que Pablo se ha movido del pasado antes de que fue redimido al presente. También hay un cambio muy interesante en circunstancia en relación con el pecado. De los versículos 7 al 13, el pecado lo mata, el pecado lo hiere. Él dice eso en el versículo 11, “porque el pecado tomando ocasión por el mandamiento me engañó y por él, me mató.” El pecado lo mató. Mató toda su justicia personal, todas sus esperanzas, todas sus seguridades. Cuando entendió que él realmente era un pecador viendo la Ley de Dios, simplemente lo devastó. Simplemente lo aplastó, el pecado lo mató.

Pero de pronto, cuando Ud. llega al versículo 14, él está peleando con el pecado y él no va a permitir que lo mate. Él no va a ceder al pecado, y entonces yo creo que este es el testimonio mismo de Pablo de como es el vivir como un creyente maduro controlado por el Espíritu, quien ama con todo su corazón la Ley majestuosa de Dios, preciosa, hermosa, santa y se encuentra a si mismo encerrado, envuelto en carne humana, e incapaz de cumplir la Ley de Dios como su corazón quisiera hacerlo. Yo también creo que en esta sección él continúa su discusión de la Ley y él está afirmando, como vimos la última vez, al judío, que no hay nada de malo con la Ley. La Ley no puede salvar, vimos eso; la Ley no puede santificar, pero todavía es buena, ¿Por qué hace qué? ¿Convence de qué? De pecado. Y eso es verdad antes de que Ud. sea salvo, y ¿Adivine qué? También es verdad, después. Y yo creo que en el 7:14 al 25 él está siguiendo el mismo argumento, esa es la razón por la que la palabra “porque” aparece en el versículo 14. Simplemente sigue, así como el pecado no afectó la bondad de la Ley antes de que él era salvo, tampoco afecta la bondad de la Ley después de que él es salvo. La Ley revela el pecado como pecaminoso antes que usted es salvo y revela el pecado como pecaminoso después de que usted es salvo. ¿Y sabe una cosa? Cuando usted se vuelve cristiano, y usted lee acerca del pecado en la Biblia, ¿Está usted menos preocupado por su pecado porque usted ahora es un cristiano? ¡No! Usted debe estar, ¿Qué? ¿Más preocupado por el pecado? Y la ley siempre lo revela. Cuando David dijo: “En mi corazón he guardado tus dichos para no pecado contra ti”, él estaba diciendo que la Palabra de Dios en el corazón se convierte en el punto de convicción. No es nada más información, ¿Usted entiende eso? No vivimos la vida solo necesitando información, necesitamos convicción. Y la Ley tiene ese poder. Entonces mientras que nos está diciendo que la Ley no puede salvar, y la Ley no puede santificar, él afirma que es buena y santa y justa porque lo convence de pecado antes de que usted es salvo y lo trae a Cristo después de que usted es salvado. Usted entiende el estándar santo de Dios y anhela, con todo su corazón cumplirlo. El problema no es la ley, el problema es nosotros. Pogo lo dijo: “Hemos encontrado el enemigo y es nosotros.”

Ahora, el patrón del texto, veámoslo. Versículo 14. Es un retrato del pecado que mora en la vida del creyente y trataremos de explicar algunas de la dificultades conforme avanzamos. Pero pensé que darle esa perspectiva general al principio, en cierta manera, echarían dar las cosas. Este es un pasaje muy incisivo. Es un pasaje raro en la Biblia porque hace algo que rara vez sucede, y no puedo pensar en otro pasaje que hace esto, simplemente en este momento. Lo que es, es una serie de lamentos. Es una serie de clamores, de dolor, de lamento. Es una serie de lamentos desesperados, tristes. Y se repiten. Hay uno y después hay dos, y después hay un tercero. Y básicamente dicen lo mismo, tres veces. Este es el clamor de un corazón quebrantado, de un alma afligida, de un alma en gran conflicto. Ahora cada uno de estos tres lamentos sigue el mismo patrón. Pablo describe su condición, da prueba de la misma, y después describe la fuente de la misma. El describe su condición, da la prueba de que él está en esa condición, y después la fuente de su problema. Veamos el primer lamento.

Versículos 14 al 17. Y quizás pasemos un poco más de tiempo en el primero, porque habiendo interpretado ese, el resto simplemente van a ser aparentes para nosotros. La condición está en versículo 14 y comienza cada uno de los lamentos con una condición. El primero comienza en el versículo 14, el segundo comienza en el versículo 18 y el tercero comienza en el versículo 20. Y cada uno comienza con una afirmación de la condición” “Porque sabemos que la Ley es espiritual, mas yo soy carnal, vendido al pecado.” La palabra “porque” nos dice que Pablo no está presentando un nuevo tema. Él continúa con el mismo tema del pasaje previo; esto es la bondad de la Ley, la virtud de la Ley, en que nos muestra nuestro pecado. El problema no es la Ley, el problema somos nosotros. Y la razón por la que él está hablando de la Ley es porque los que estaban cuestionando su enseñanza habían dicho: “Bueno, cuando predicas al vacío por la gracia a través de la fe, fuera de la Ley, estás hablando mal de la Ley, estas devaluando la Ley.” Y él dice” “En absoluto, la Ley es buena, yo soy pecaminoso.” La ley hace un trabajo bueno, no salva y no santifica pero convence de pecado. Entonces él dice: “Sabemos que la Ley es espiritual, mas yo soy carnal, vendido al pecado.” El comienza con una afirmación directa de que la Ley es espiritual. ¿Qué quiere decir él con esto? Viene del espíritu de Dios, viene de Dios mismo. De esta manera refleja la naturaleza santa, divina de Dios. Tal como lo dijo en el versículo 12, ¿Se acuerda de eso? De manera que la Ley a la verdad es santa y el mandamiento es santo, justo y bueno.

Ahora de nuevo, permítame recordarle que creo que usted tiene que tener aquel testimonio de un hombre regenerado. No veo que las personas no regeneradas, no redimidas, impías, que no conocen a Jesucristo tienen una percepción como esta, de la Ley santa de Dios. En el versículo 18, él realmente dice lo mismo: “Quiero hacer la ley de Dios.” En el versículo 19: “Quiero hacer la Ley de Dios.” En el versículo 21: “Quiero hacer la Ley de Dios.” En el versículo 22: “Me deleito en la Ley de Dios.” No veo un deleite así en el corazón de un hombre no regenerado. Pero después Pablo procede a decir: “Tengo una barrera al hacer esto.” Aunque la Ley es espiritual, aquí está en contraste: “Yo soy carnal.” Zarkinos: “Yo soy humano, yo estoy ligado a la tierra. Yo soy físico.” Él no dice “estoy en la carne”, él no dice “estoy totalmente controlado por el carne.” Eso no es verdad. Observe el capítulo 7, versículo 5: “Porque mientras estábamos en la carne, las pasiones pecaminosas quedan por la Ley obraban en nuestros miembros, llevando fruto para muerte. Estábamos en la carne, ya no estoy en la carne” Versículo 8 de capítulo 8: “Y los que viven según la carne” —y necesita subrayar en la carne en el 7:5 y en el 8:8. “En la carne” es una condición no regenerada y sus términos son muy precisos aquí. “En la carne” es una posición no regenerada, no redimida. Él dice: “Yo no estoy en la carne”, pero él dice: “Yo soy carnal.” “Yo soy carnal.” “Yo soy carnal”, ¿Dice usted, puede un cristiano ser así? Escuche esto. Primera de Corintios 3, versículo 1: “De manera que yo hermano no puede hablarlos como espirituales sino como a carnales, como niños en Cristo.” Versículo 3: “Porque aún sois carnales, pues habiendo entre vosotros celos, contiendas y disensiones no sois carnales y andáis como hombres.” Él le dice a los cristianos Corintios: “Ustedes son carnales, ustedes son carnales, ustedes están actuando de una manera pecaminosa carnal. No estamos en la carne pero escuche, la carne todavía está en nosotros. Ya no estamos en la carne en términos de estar cautivos a ella.”

Ahora observe el versículo 18: “Y yo sé” —Romanos 7:18— “que en mi”. Esto es: “En mi carne no mora el bien.” Él dice: “La carne todavía está ahí y no yo estoy en ella, pero ella todavía está en mí.” En el versículo 25: “Yo mismo con la mente sirvo a la Ley de Dios, mas con la carne a la ley del pecado.” Usted ya no está en la carne, la carne está en usted. Y eso es simplemente un término para nuestra humanidad. Podrá ser el mismo término como el capítulo 6, versículo 12: “No reine, pues, el pecado en vuestro”, ¿Qué? “Cuerpo mortal.” No reine en su mente, es una mente renovada. Él está usando la palabra mente de esa manera en Romanos 7: “No reine en su nueva creación, en su nueva naturaleza.” Reina en su cuerpo mortal y entonces los términos son muy coherentes. El pecado está en nuestra humanidad, esta es la razón por la que, amados, les dije esto hace unas semanas atrás. Cuando usted muere, inmediatamente va al cielo porque usted ya está listo para el cielo. Lo único que tiene que hacer es deshacerse de la carne. Y cuando usted deja el cuerpo, eso es lo único que tiene que enfrentar.

Ahora cualquier cristiano podrá hacer la afirmación en el versículo 14, la gente tiene problemas con esto, permítame ver su puedo explicarlo de manera simple. Soy carnal, ¿Puede usted decir eso? Yo puedo decir eso. Digo: ¿Es verdad? Usted dice: “si”, pero ciertamente no estás hablando con términos técnicos, teológicos aquí. ¡No, no, no! Solo estoy diciendo, yo podré decir eso como cristiano, soy un pecador salvado por gracia, todavía soy un pecador, ¡que Dios me ayude si no! Si digo: “Bueno, debido a que ya soy salvo no peco, mi esposa, estaré aquí para dar testimonio, como puede ver el punto es que puedo decir eso, yo puedo decir soy carnal. Hay cosas que en mi representan eso, me enojo, me irrito, no cumplo con mi deber como debiera hacerlo todo el tiempo. No mantengo la diligencia que debería en la búsqueda de Dios que yo deseo. Veo mi humanidad, veo mi carnalidad que, me estorba en el cumplimiento de todas las cosas que debería hacer. Soy insensible, desconsiderado con la gente cuando necesitan mi gentileza, y no soy gentil. Cuando necesitan mi bondad y no soy amable y demás, yo me veo a mi mismo como humano, me veo a mi mismo como pecaminoso. No siempre hablo de manera piadosa, toda persona que me habla de la manera en la que debería. Todos podemos decir esto, es una afirmación general. Y después viene esta y esta parece ser el verdadero Waterloo para los interpretes: “Vendido al pecado.” Ahora realmente tienen una afirmación fuerte.

Ahora, esperen un momento. Si fuimos librados del pecado, ¿Cómo podríamos estar vendidos al pecado? Bueno, observe el versículo 23: “Pero veo otra Ley en mis miembros que se rebela contra la ley de mi mente y que me lleva cautivo a la ley del pecado, que está en mis miembros.” Una afirmación muy interesante y cuando llegue ahí le voy a decir lo que significa. Difícilmente puedo resistir no decirle eso en este momento, pero lo voy hacer. Pero lo que él está diciendo aquí es lo mismo: “Yo fui llevado a la cautividad, a la ley del pecado”, versículo 23. “Vendido al pecado”, versículo 14. ¿Qué quiere decir él con esto? Bueno, el griego de hecho, dice: “vendido bajo el pecado.” El principio de pecado, la realidad del pecado, no tanto obras, sino que me veo a mi mismo, todavía, como estando vendido bajo el pecado. Hay un sentido en el que todavía tengo cierta esclavitud. Ahora, mantenga en mente en el capítulo 6, él estaba hablando acerca de su nueva creación, y esa nueva creación, esa simiente pura, eterna, incorruptible, eterna, la naturaleza divina, la nueva naturaleza. Todo lo que ustedes en Jesucristo, santo, puro, incontaminado, no contaminado y justo, por la justicia imputada de Jesucristo, de eso no está hablando aquí. Él está diciendo: “Yo, no mi nueva naturaleza, sino yo en general me veo a mi mismo como vendido al pecado, bajo pecado.” Y después en los versículos 23 al 25, el lo llama “la ley del pecado que está en mis”, ¿Qué? Miembros. Y de nuevo, esos términos son coherentes, los miembros tienen que ver con los miembros corporales, lo físico, lo carnal. E inclusive va más allá de lo físico, a las emociones, el sentimiento, la mente, el pensamiento. Pero siempre son los miembros, el cuerpo, la carne. Está en nuestra humanidad. ¿Puede este lamento venir de un cristiano? “Yo soy carnal, vendido al pecado.” Qué tal esto, Salmo 51:5. David dijo eso, simplemente escuchen. “He aquí en maldad he sido formado. Y en pecado me concibió mi madre.” Ahora se oye como un hombre quien nunca ha sido redimido, ¿No es cierto? ¿Pero David había sido redimido? Oh sí. Él simplemente está viendo una realidad acerca de sí mismo. Es una percepción, amados. Y aquí está un cristiano maduro, aquí está un hombre que ve su vida y seria uno de los primeros que dirían, “Hombre, tu sabes, tienes que elevar tu imagen personal.” Estas son palabras terribles. Realmente nos recuerda, francamente, dice en capítulo 6: “Quien viene ante Dios” y él está adorando a Dios y ve esta gran visión de Dios y él dice: “¡Ay de mí! ¡Maldíceme!” Lo cual significa “maldíceme, condéname, condéname Dios, porque yo soy un hombre con una boca sucia y vivo en medio de un pueblo con bocas sucias.” Y lo único que el Profeta puede ver en contraste a la santidad gloriosa de Dios es su propio pecado. Y aquí está la madurez del Apóstol Pablo, quien ahora entiende cuan espiritual es la Ley, y eso le ha pensar en ella como algo externo, ¿No es cierto? Y él no sabía que estaba hablando del corazón, y esa es la razón por la que la Ley acerca de la codicia en el corazón, versículo 7, realmente lo confrontó y lo mató. Y el ahora ve que la Ley es algo profundo y espiritual, y algo santo, versículo 12. Y algo justo y bueno, y conforme realmente entiende la Ley de Dios y él se ve a sí mismo, y se ve a sí mismo como carnal, es una percepción que es legítima. Es lo mismo que él quiso decir en Primero Timoteo 1, cuando dijo, “De los cuales yo soy”, ¿Qué? El primero. Es solo cuestión de percepción. No solo puede un cristiano decir que él está vendido al pecado aunque redimido, porque estamos vendidos al pecado. ¿Puede romper la esclavitud al pecado que usted tiene? No es esta vida, no en esta vida. Y entre más espiritual es usted, entre más maduro es usted, es más probable que usted diga esto. Entonces vendido al pecado, no tenemos que confundirnos con los términos. No quiere decir que el de hecho se vendió a sí mismo al pecado para cometer pecado. Como se dice de Acab en Primero de Reyes 20 o de los israelitas idolatras en Segundo de Reyes 17, no es que él salió y se vendió al pecado, es que él reconoce que hay una esclavitud aquí. ¿Y sabe una cosa? Han habido ocasiones cuando usted a ha sido cautivo al pecado. Le voy a decir cuando son esos momentos: cada vez que usted peca. Cada vez que usted peca, usted ha perdido la batalla. El pecado lo llevó cautivo a usted, ¿Verdad? Y entonces Pablo coloca todos nuestros sentimientos, expresa todos nuestros sentimientos en palabras al expresar la base del conflicto en el interior del creyente. Y todos entendemos esta percepción, todos podemos ver que hay pecado en nuestras vidas, no debe estar ahí. No es la realidad, no lo más puro acerca de nosotros, no es nuestro nuevo yo, pero está ahí. Este es simplemente el conflicto de todo cristiano. Hay un sentido en el cual aunque estamos libres en la nueva naturaleza, todavía estamos esclavizados por la humanidad en la que moramos. Y quiero volver a decir, realmente no creo que una persona no regenerada puede hacer una afirmación como esta. Porque no creo que saben que la Ley es espiritual, por un lado, y por otro lado, no saben que son carnales. Y tampoco creo que están vendidos bajo el pecado. Viven con la ilusión de que todo está bien, eso es exactamente lo que él dice en el versículo 11, que el pecado tiene una manera de, ¿Hacer qué? De engañar. Pero cuando la ley es vista como algo realmente espiritual entonces un hombre se ve a sí mismo tan lejos de cumplir la Ley Santa de Dios que se ve a sí mismo como no espiritual. De hecho, esa es la manera en la que el versículo realmente podrá ser leído. La Ley es espiritual pero yo no soy espiritual, experimentando una esclavitud al pecado. El gran comentarista exegético Crownfield escribió, y cito: “Entre más esfuerzo un cristiano con mayor seriedad a vivir de la gracia y a someterse a la disciplina del Evangelio, más sensible él se vuelve al hecho de que aún sus mejores actos y actividades son desfigurados por el egoísmo que todavía es poderoso dentro de él, y no es menos malo porque con mayor frecuencia es disfrazado de manera más sutil que antes.”

Ahora, permítame decirle algo que le va a sorprender: él tiene razón. Usted no es menos malo ahora de lo que solía hacer en su mortalidad y humanidad no redimidas. Usted es malo. Y no muchos grados de esto, solo se necesita un pecado para hacer malo. En usted hay una nueva naturaleza que es santa, pero esa presencia pecaminosa de la carne todavía está ahí. En gran comentarista de la antigüedad Thomas Scott escribió, y cito: “Cuando el cliente compara sus méritos actuales con la espiritualidad de la Ley y con su propio deseo y dirección y anhelo de obedecerla, él ve que a un grado, todavía es carnal, y bajo el poder de propensidades malas de las cuales, como un hombre vendido como esclavo no puede liberarse de manera total a sí mismo. Él es carnal en una proporción exacta al grado en el que él queda corto de una conformidad perfecta a la Ley de Dios.” Es una gran afirmación. Él es carnal, a un grado exacto, o en proporción exacta, al grado en el que él queda corto de una conformidad perfecta a la Ley de Dios. ¿Y no lo ven ustedes, amados? Esto es realmente lo que el versículo 13 estaba diciendo: “El pecado es tan pecaminoso, el pecado es tan miserable, es tan vil, que inclusive cuando una persona ha sido redimida, el pecado se aferra a él de una manera miserable.” Esa es su condición. Y la de usted y la mía como cristianos. La prueba de esto, versículo 15, aquí está la prueba: “Porque lo que hago no lo entiendo.” Pues no hago lo que quiero sino o que aborrezco, eso hago. El hombre que piensa que es bueno en sí mismo, moral, puede engañarse a sí mismo pero un cristiano verdadero guiado por el Espíritu no se va a engañar. Él ve la prueba en él, del pecado que mora en él. Observe el versículo con atención: “Porque lo que hago, no lo entiendo.” Y después más adelante él dice: “lo que aborrezco, eso hago.” La palabra “entiendo” habla de una intimidad de amor. Fue dicho de José, que él no había conocido a María. Es la idea de la palabra en el griego. Y creo que suceda, aunque se traduce “entiendo” en Reina-Valera 60, en contraste a la palabra “aborrezco” y nos da la libertad de entenderlo de esa manera. Y lo que él está diciendo es que aquello que hago, no lo amo, no me encanta. Y lo que aborrezco, lo hago, lo cual es otra manera de decir lo mismo. Ahora eso realmente, es un conflicto interno real, del nivel más profundo. Él dice, “mi voluntad esta frustrada.” No es tanto que cuando él quiera hacer una cosa buena, él no la pueda hacer. Es que cuando él ve la Ley de Dios, y lo quiere hacer, no puede. ¿Lo entiende? No es algo que debilite, ahí dice, “bueno, aquí estoy como cristiano y me gustaría decir algo bueno acerca de esto o me gustaría hacer algo bueno. Me gustaría hacer algo honorable y santo pero no sé cómo hacerlo.” Esa no es la idea, es que él está hablando de algo específico que no puede hacer.

Lo que él está diciendo es que “hay toda una Ley de Dios y quiero obedecer y estoy totalmente frustrado al tratar de hacerlo.” Y usted conoce a esa frustración, tan pronto como usted ha hecho algo bueno, usted recibe una palmada en la espalda por hacerlo hecho inmediatamente. Usted hizo algo malo, y se enorgulleció. Y usted queda frustrado y dice que lo acaba de decir, “¡Oh, miserable de mí! ¿Cuándo me desharé de este conflicto?” Su voluntad esta frustrada, no es que la maldad gana todo el tiempo, simplemente es que tiene un estándar tan elevado porque la Ley es tan santa, justa y tan buena, tan espiritual que cuando ve el estándar elevado de la Ley, él quiere ganar todo el tiempo para estar del lado de Dios, y cualquier victoria para la maldad se ve para él como una derrota horrenda. Y esta es la razón por la que digo, y con tanta frecuencia lo digo, que el camino a la espiritualidad esta pavimentado con un sentido de su propia condición miserable, siempre. No su propia gloria personal. Aquí hay un hombre verdaderamente espiritual, aquí hay un corazón quebrantado, contrito. Esto es un hombre clamando: “¡Oh Dios, no puedo ser todo lo que Tú quieras que sea, no puedo cumplir toda Tu Ley, santa, justa y buena!” ¿Y sabe una cosa? Hay muchos cristianos que no están en este punto, y no es porque son tan santos, es que porque son tan superficiales en su comprensión de la Ley Santa de Dios. Bueno, él nos ha dado la condición, y él nos ha dado la prueba y él ahora nos da la fuente.

Y vamos a detenernos con esta. Versículo 16: “Y si lo que no quiero, esto hago, apruebo que la Ley es buena.” Digo, no es la culpa de la Ley porque yo quiero hacer la Ley. “Bueno”, dice usted, “¿Qué es lo que hace que quieras hacer la Ley?” Le voy a decir lo que me hace quiere hacer la Ley: esa nueva creación. Esa nueva naturaleza, esa simiente incorruptible, eterna en mí. Esa parte de mi de la que Juan habló cuando dijo: “Si realmente son nacidos de nuevo, no van a pecar.” Esa nueva parte de mi realmente anhela hacer la Ley, realmente quiere hacer la Ley y entonces yo afirmo que la Ley es buena porque la parte buena de mi quiere hacerla, ¿Se da cuenta? La Ley es buena. Ahora entonces, versículo 17: “De manera que ya no soy yo quien hace aquello.” Ahora, entonces versículo 17: “Si no es la Ley lo que está mal, si la Ley no es mi problema, de manera que ya no soy yo quien hace aquello, sino que el pecado que mora en mi.” Ahora escuche con mucha atención, usted no va a entender esto si usted no entiende lo que voy a decir. El cristiano en su corazón tiene el sentido de la excelencia moral de la Ley de Dios. Entre más maduro es el cristiano, mayor la profundidad de su compromiso con la dirección del Espíritu de Dios en su vida. Más profundo va a ser su amor hacia el Señor Jesucristo, más profundo va a ser su sentido de la Santidad de Dios, mayor va a ser el anhelo de cumplir la Ley. Y debido a que es la mejor parte de él lo que quiere cumplir la Ley de Dios, entonces, la Ley de Dios debe ser lo mejor. Y entonces, no es la Ley de Dios lo que es el problema, es problema es el pecado que mora en mí. Es nuestra humanidad, de nuevo.

Pero aquí en el versículo 17 está la afirmación clave para interpretar el pasaje entero. En el versículo 14 él simplemente habló en generalidades, y él en cierta manera, nos dio una perspectiva de su humanidad no redimida como algo que lo dominaba a sí mismo, y usted y yo conocemos esa experiencia. Tenemos el sentimiento, a veces, de que el pecado simplemente domina. No podemos ser todo lo que queremos ser para Dios. ¿Alguna vez se ha sentido así? No podemos ser tan poderosos, no podemos ser tan puros, no podemos ser tan santos como sabemos que Su Ley quiere que seamos. Y entonces, decimos en el versículo 14: “Soy carnal.” Y me veo a mi mismo cautivo por el pecado. Y esa es una afirmación no técnica, es simplemente una afirmación general. Y él dice: “Yo soy carnal.” Y él no está dividiéndose a sí mismo en dos, no está diciendo: “Bueno, no soy yo, es el pecado en ese punto”, él simplemente está diciendo, “soy responsable.” Creo que el versículo 14 es muy importante porque dice al cristiano que si usted peca, quien es responsable, ¿Usted? Y eso nos protege de una especie de dualismo filosófico, y esto está siendo enseñado en muchos círculos en la actualidad, que cuando usted peca, simplemente es su vieja naturaleza, entonces déjala pecar. De cualquier manera, usted no puede corregir una naturaleza vieja, déjelo hacer lo que quiera y que Dios no lo hace responsable, simplemente es su vieja naturaleza y él dice: “¡Yo, yo!” Y él acepta la responsabilidad y también usted debe aceptarla. Soy yo, él no es dos personas. Él está hablando en términos no técnicos. Cuando veo la Ley pura y santa de Dios, veo mi pecaminosidad y él dice: “¡Oh, que pecaminoso soy! Y entre más entiendo la Ley de Dios, mas veo lo cautivo que soy al pecado. Pero no quiero que se confundan”, dice él en versículo 17. Y permítanme aclarar esto: no es realmente yo que hago eso, sino que no es eso importante como puede ver, él ahora le va a dar una distinción técnica.

Ahora escuche esto: “Ya no soy yo.” ¿Quiere saber algo? No hay “ya no más” en la vida de un incrédulo. Lo que él era, él todavía es. Ya no hay más “no máses” en la vida de una persona no regenerada. El ya no tenía “no máses”, él tampoco tiene “ahoras”, él no puede decir “ahora soy diferente, ya no soy de esa manera”, ya no hay “ahoras”, y tampoco hay “no máses”. Cuando él dice deuketi, un adverbio negativo de tiempo, a partir de este punto algo cambió. Ahora, desde que Cristo ha venido a mi vida y yo he sido redimido, ya no es ese profundo yo interno, en un sentido técnico. Ya no soy yo el que hago esto, sino el pecado que se cuelga. ¿Está comenzando a entender la distinción que él hace? Usted tiene que entender esto para entender la naturaleza de la regeneración. El divide los cabellos semánticos en el versículo 17, no en el 14. En el 14, él simplemente hace una afirmación general. En el 17, él lo aclarar al decir: “ahora que quede claro, realmente ya no soy yo, solía ser yo.” Cuando yo poder decir “yo era carnal y yo estaba vendido bajo el pecado”. Y eso es realmente lo que había de mí, pero ahora, ya realmente no soy el nuevo yo. Es simplemente Gálatas 2:20 de nuevo: “Porque soy yo, es el yo viejo. Estoy crucificado con Cristo pero vivo, más no vivo yo, no el yo viejo. Cristo vivo en mí.” Y la vida que vivo, por la fe en el hijo de Dios quien me amó y se entregó a sí mismo por mí. Como puede ver, él está diciendo, “soy yo, pero no soy yo; es un nuevo yo.” Y eso es lo que está diciendo en el versículo 17. Entonces, después de la salvación, la parte del hombre en donde el pecado ya no reside en lo más profundo de su ser, ya no reside en el ego. Ya no está ahí en la sustancia misma de lo que el hombre es. Es recreado para ser como Cristo, y el pecado halla su morada residual en su carne, en su humanidad. Y él dice eso, en el versículo 18: “En mi carne no mora el bien”. ¿Cuáles la fuente del problema de Pablo? La condición, el conflicto, la prueba. No hago lo que yo quiero, hago lo que no quiero hacer. La fuente, al final, del versículo 17, el pecado, ¿Qué? Que mora en mí, el pecado que mora en mí. Quiero decirle que hay una diferencia enorme entre el pecado que sobrevive y el pecado que reina. El pecado ya no reina pero sobrevive en nosotros. Voy a cerrar con esto.

Somos como un artista no preparado, que tiene una pintura que está por pintar. Tiene una perspectiva clara, quizás él está afuera, ve las montañas y los árboles y los ríos y él tiene ahí su paleta, tiene sus diferentes colores y él está listo para pintar este panorama glorioso. El problema es que realmente es un verdadero torpe y no puede pintar ni siquiera figuras de palitos, mucho menos panoramas, paisajes. Él tiene la escena que debe ser pintada en toda su majestad gloriosa, maravillosa. Él tiene todas las pinturas para pintarla, pero no tiene la capacidad. Él es debilitado por su incapacidad física. No es que no lo puede percibir, no es que no tiene todas las herramientas disponibles, es que simplemente es su torpeza, le estorba. El problema no está con la escena, con el panorama, ¿Verdad? No hay nada de malo con el panorama, con el paisaje. La culpa ni siquiera la tiene la pintura. La culpa está en la capacidad del pintor, y ahí es donde realmente el cristiano encuentra su frustración. Yo creo que ahí es donde llegamos al punto en donde le pedimos al artista, al pintor maestro que coloque su mano en nuestra mano, que detenga nuestra mano conforme de tenemos el pincel. Y damos los pincelazos que de manera independiente de él, nunca podremos pintar. Y esa es la razón por la que tenemos que reconocer que la victoria que experimentamos solo viene cuando nos presentamos a nosotros mismos, a aquel que puede vencer la carne.

En Gálatas, voy a cerrar con este versículo 5:17: “Porque el deseo de la carne es contra el Espíritu y el del Espíritu contra la carne. Y estos se oponen entre sí para que no hagáis lo que quisieres. ¿Se oye conocido? Como Romanos 7. Dice usted, “bueno, conozco esa batalla.” ¿Cómo la ganas? Retrocedo un versículo, digo esto, andad en el Espíritu y no satisfagáis, ¿Qué? Los deseos de la carne. Yo creo que el Espíritu nos puede dar la victoria, pero permítame advertirle, entre más victoria tiene usted, entre más maduro es usted en Cristo, entre más ve la justicia ganando sobre el pecado, mas reconocerá usted la pecaminosidad del pecado y más se encontrará usted mismo. En Romanos 7, es un lugar para personas que están totalmente comprometidas de todo corazón, cuyo anhelo más profundo es cumplir la Ley entera de Dios, y están en gran aflicción porque no lo pueden hacer. Y claman: “¡Miserable de mí!” Versículo 24: “¿Cuándo?” ¿Cuándo me voy a deshacer – de qué? Del cuerpo. Los términos son siempre coherentes. ¿Cuándo voy a descargar esta carga y llegar a la gloria y cumplir de manera eterna la Ley de Dios? Ese es el primer lamento. Tenemos dos por delante.

Oremos. Padre nuestro, te damos gracias en esta noche por este pasaje tan, tan útil que abre nuestros corazones a nosotros y nos ayuda a ver la lucha. Te damos gracias, Oh Dios, porque somos nuevos en Cristo. Pensamos en las palabras del Apóstol Pablo a la Iglesia Corintia cuando escribió “si alguno está en Cristo, nueva criatura es.” Las cosas viejas pasaron, he aquí todas son hechas nuevas. Y sabemos, Padre, que en la nueva naturaleza todas las cosas son nuevas, que en ese nuevo yo, que estamos en Cristo, todo es nuevo. Y hay justicia ahí. Pero, Padre, la carne, el cuerpo de esta muerte, nuestros miembros, este cuerpo mortal, con su naturaleza carnal residual, se cuelga de nosotros. Y causa una batalla. Ayúdanos a saber que no es la culpa de la Ley. La Ley es santa, justa y buena. Es la culpa del pecado. Y Dios, danos el deseo de corazón de cumplir toda Tu Ley buena, de ver al pecado derrotado. Y sabemos que viene cuándo caminamos en el poder del Espíritu. Cediendo a Él, probando la dulzura de la victoria, hasta el día en el que Jesús venga y nos libere del cuerpo de esta muerte, y nos volvamos todo lo que debemos ser en Tu presencia gloriosa. Mantén nuestros corazones abiertos, conforme continuamos estudiando este capítulo para que podamos escucharte a Ti hablando. Te damos gracias en el nombre de Cristo. Amén.

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