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En esta noche como usted sabe regresamos al octavo capítulo de Romanos para nuestra última mirada en esta serie. Conforme avanzamos a lo largo de esta epístola maravillosa. Y quiero que abra su Biblia si es tan amable al octavo capítulo de Romanos, y como la introducción de nuestro mensaje en esta noche, quiero leerle comenzando en el versículo 35. Romanos capítulo 8.

“¿Quién nos separará del amor de Cristo? ¿tribulación, o angustia, o persecución, o hambre, o desnudez, o peligro, o espada? Como está escrito, por causa de ti somos muertos todo el tiempo. Somos contados como ovejas de matadero, antes en todas estas cosas somos más que vencedores por medio de Aquel que nos amó. Por lo cual estoy seguro de que ni la muerte, ni la vida, ni ángeles, ni principados, ni potestades, ni lo presente, no lo por venir, ni lo alto, ni lo profundo, ni ninguna otra cosa creada, nos podrá separar del amor de Dios, que es en Cristo Jesús, Señor nuestro.” En Jeremías capítulo 31, y versículo 3, Dios le dijo a Su pueblo Israel, “Con amor eterno te he amado.” Y así es como Dios expresa su amor aquí en Romanos 8. Es un amor eterno. Es un amor del cual no puede haber separación.

Un escritor de un himno, desconocido para nosotros lo expresó de una manera tan hermosa cuando él escribió: ‘Cuan firme cimiento vosotros santos del Señor, es establecido para vuestra fe en su palabra excelente. ¿Qué más puede él decirles a ustedes de lo que él ya ha dicho? A vosotros a quienes a Jesús para encontrar refugio han huido. No temas, estoy contigo. Oh no desmayes porque soy tu Dios y aún te ayudaré. Te fortaleceré, te ayudaré y haré que permanezcas en pie. Sostenido por mi mano justa, omnipotente, cuando a través de las aguas profundas te llame atravesar. Las aguas de la tristeza no te vencerán, porque contigo estaré para bendecir tus problemas y santificarte en tu aflicción más profunda. Cuando a través de pruebas ardientes tu camino se encuentre, mi gracia toda-suficiente será tu provisión. Las flamas no te herirán, solo diseño consumir tu escoria y tu oro refinar. El alma que en Jesús se ha apoyado para encontrar reposo, yo no, yo nunca dejaré en manos de sus enemigos. Esa alma, aunque todo el infierno se esfuerce por sacudir, yo nunca, no nunca, nunca desampararé.’

¡Que promesa! Es la promesa de tantos siglos de Dios para Su pueblo redimido. Es expresada en las palabras hermosas y conocidas del Apóstol Pablo en 2da de Timoteo 1:12 cuando él dice, “Porque yo sé en quien he creído, y estoy persuadido de que es poderoso para guardar aquello que le he encomendado para aquel día.” Y entonces podemos estar de pie en nuestra salvación con gran confianza de que Él que nos amó nos ha amado con un amor eterno, del cual no puede haber separación. Que aquello que le hemos encomendado, Él guardará. Que confianza. Esto, claro, es la verdad de la seguridad eterna. Esta es la verdad de la salvación vista en su plenitud. Que aquellos que son redimidos, son redimidos para siempre.

Y ese es el tema de hecho del final de Romanos 8, como es realmente el tema del capítulo entero. Pablo ha estado presentándonos de manera muy poderosa, la verdad de la seguridad eterna. Él resumió su presentación en el versículo 28 cuando dijo: “Y sabemos que a los que aman a Dios, todas las cosas ayudan a bien, esto es a los que conforme a Su propósito son llamados. Porque a los que antes conoció también los predestinó para que fuesen conformados a la imagen de Su Hijo, para que Él sea el primogénito entre muchos hermanos. Y a los que predestinó a estos también llamó, y a los que llamó a estos también justificó y a los que justificó a estos también glorificó.” En otras palabras, la razón por las que todas las cosas en ultimas operan en conjunto para nuestro bien eterno, es porque cuando Dios nos llamó, Él nos llamó a la gloria, y nada puede cambiarlo. Un consuelo maravilloso es lo que eso trae a nosotros.

Y entonces, a lo largo del capítulo hemos estado aprendiendo acerca de cómo estamos seguros en Cristo, debido al ministerio del Espíritu y eso culmina en los versículos 28 al 30, en la expresión de la confianza que tenemos en el plan de Dios, de que todas las cosas están operando en conjunto para nuestro bien definitivo, porque esa es la manera que Dios lo planeó desde un principio. Primero vino el pre conocimiento, después la predestinación, después el llamado, después la justificación, y después la glorificación, y Él nos escogió para la gloria. Y entonces, estamos en el camino. Y entonces hemos estado celebrando la seguridad del creyente. Y ¡oh que cosa tan maravillosa ha sido para nosotros!

Y conforme él lleva a una conclusión estas grandes verdades, él hace la pregunta en el versículo 31, como usted recordará a partir de nuestro último estudio, ¿Qué pues diremos a esto? ¿Cuál debe ser nuestra respuesta? ¿Cuál debe ser nuestra reacción a estas promesas grandes, profundas, acerca de nuestra seguridad eterna? Bueno, él se adelanta a que algunos se van a oponer y algunos van a decir: No, podemos perder nuestra salvación. Bueno, podríamos perder nuestra salvación. No, podríamos rechazar nuestra salvación, podríamos abandonarla, o se nos podría perder. Y entonces, conforme cierra el capítulo, él en cierta manera tiene un dialogo recurrente con alguna objeción posible que pudiera surgir.

¿Cuál debe ser nuestra respuesta? Bueno, algunos podrían decir. Bueno, quizás Dios va a cambiar su parecer, o quizás algo nos va a sacar de la mano de Dios o quizás Dios no está determinado en aferrarse a nosotros. Quizás él deliberadamente nos va a soltar. Quizás hay alguna manera en la que Dios nos podría perder y dejar ir. Y entonces, él responde a ese pensamiento, en el versículo 31 al decir, “Si Dios es por nosotros, ¿quién contra nosotros? ¿conoce usted a alguien más poderoso que Dios? ¿Quién va a ser que Dios abra su mano? ¿Quién va a ser que Dios deje de aferrarse a sus hijos redimidos, aquellos por los que Cristo pagó el precio supremo de su propia sangre? ¿Quién es lo suficientemente poderoso para hacer eso? especialmente cuando 1ra de Juan 4:4 dice: “Mayor es el que está en vosotros que el que está, (¿en dónde?) en el mundo.” ¿Quién es más grande que Dios? Y la respuesta, claro, es un ‘nadie’ resonante. Nadie.

Como puede ver y debido a que Dios es Dios, y Dios es como Dios, Infinito en poder, es totalmente imposible estorbar su voluntad. Es totalmente imposible detener que Él complete Su plan eterno, y si Él nos salvó a la gloria, nada puede cambiar eso. Debido a que mi Dios es infinito en poder puedo decir, “no temeré lo que el hombre pueda hacerme”. Debido a que mi Dios es infinito en poder, puedo decir, “cuando temo, en Él confiaré’. Debido a que mi Dios es infinito en poder, diré,” en paz me acostaré, y dormiré, porque tú Señor me haces morar en seguridad.”

Debido a que mi Dios es infinito en poder, puedo decir con Moisés, “el Dios eterno es mi refugio, y acá abajo están los brazos eternos.” No. Estamos seguros en Dios. El Salmista lo resume de manera tan maravillosa en el Salmo 91, obsérvelo por un momento. Lo leo con frecuencia. “El que habita al abrigo del Altísimo, morará bajo la sombra del Omnipotente.”

En primer lugar, moramos en secreto. Estamos escondidos, por así decirlo, del enemigo. Estamos escondidos en el lugar secreto, en donde el Altísimo mora, y estamos bajo Su sombra, esto significa, estamos bajo Su protección. Y Él, versículo 2, es nuestro refugio. Y Él es nuestra fortaleza. En Él confiamos. Y Él te librará del lazo del enemigo, y el ruido de la pestilencia, y Él como un águila que está sobrevolando sobre nosotros y Él nos está cuidando.

Somos sus aguiluchos, y Él nos mantiene seguros de las redes de aquellos que quieren atrapar a las aves. Él nos cubre con sus alas. Debajo de sus alas confiaremos, su verdad es nuestro escudo y adarga, de tal manera que no tememos del temor de noche o de la flecha que vuela de noche. Ni de la pestilencia que camina en la oscuridad, ni de la destrucción que está ahí al atardecer. Y mientras que mil puedan caer a nuestro lado, y diez mil a nuestra diestra, nunca se nos acerca. Lo único que jamás veremos con nuestros propios ojos es la recompensa de los impíos, no lo experimentaremos, solo lo veremos. Porque hemos hecho, a Jehová quien es nuestro refugio, al Altísimo nuestra habitación.

De tal manera que ninguna maldad nos caerá, ni ninguna plaga se acercará a nuestra morada porque Él manda a sus ángeles a cuidarnos en todos nuestros caminos, y ellos nos llevan en sus manos, no sea que caigamos o tropezamos sobre una piedra. Y pisaremos al león y al áspid, el joven león y la serpiente pisamos bajo los pies. ¿Por qué? ¿Por qué él había hecho, que? porque Él colocó Su amor sobre mí. Por tanto, dice Dios, Yo lo libraré y lo colocaré en las alturas, porque él ha conocido Mi Nombre. Y cuando alguien ama a Dios, correspondiendo a Su amor, cuando alguien cree en el nombre de Dios, Él nos coloca en las alturas, esa es la promesa.

Él me invocará, dice Dios, Y yo le responderé. Yo estaré con él en los problemas. Yo le libraré, y lo honraré. Con larga vida lo satisfaceré y le mostraré mi salvación, de tal manera que usted no solo puede ir a Romanos 8 para ver la maravilla infinita de una salvación segura. Usted la puede ver en el Salmo 91. En Números 14:9 la Escritura dice que el pueblo dijo: “Jehová está con nosotros, no los temáis.” Esa fue la palabra de Josué y Caleb. En Deuteronomio 33:29 dijo, “Bienaventurado eres Israel, ¿Quién es como tú, oh pueblo salvado por Jehová? El escudo de tu ayuda, quien es la espada de esa excelencia. Y usted recuerda Josué 10:42, en donde dice: “Jehová, el Dios de Israel peleó por Israel.” Y en la misma manera Dios permanece en pie para defender a Su pueblo redimido.

Y entonces es una verdad grande y gloriosa que, si Dios es por nosotros, nadie con éxito puede estar en contra de nosotros. Nadie con éxito puede estar en contra de nosotros, nadie. Ciertamente no Dios. Versículo 32, ‘el que no escatimó ni a su propio Hijo, sino que lo entregó por todos nosotros, ¿Cómo es que con él’, esto es con su Hijo, ‘no nos dará libremente todas las cosas’, ¿acaso el Dios quien entregó a su Hijo para redimirnos, no nos dará lo que necesitemos? Acaso, dicho de otra manera, ¿el Dios que nos redimió del pecado nos guardará?

Dicho de otra manera, ¿acaso el Dios que nos dio lo mayor en el regalo de su Hijo para salvarnos, no nos dará menos que eso para guardarnos? Como puede ver Dios predeterminó establecer su amor sobre nosotros, y a partir de esa predeterminación a un amor eterno, estamos seguros en una salvación eterna que nos lleva a la gloria, habiéndonos dado lo más grande, el regalo de su Hijo, Dios no retiene lo menor, o lo menos, las otras cosas para mantenernos salvos. Como puede ver, si entendemos la cruz, si entendemos lo que Dios hizo para salvarnos del pecado, entendemos lo que significa entonces, estar seguros en su salvación.

Si podemos ver que Dios nos amó cuando éramos miserables, y cuando éramos miserables e impíos, Él nos amó lo suficiente como para salvarnos, ahora que le pertenecemos a Él y estamos en Cristo, ¿acaso Él no nos ama lo suficiente para guardarnos? Y si Él es lo suficientemente poderoso como para redimirnos de nuestra esclavitud al pecado, ¿acaso Él no es lo suficientemente poderoso para guardarnos en su Hijo? Y entonces entendemos que Dios no nos abandonará. Negar la seguridad del creyente es malentender el corazón de Dios, es malentender el regalo de Cristo, es malentender el significado de la cruz, es malentender la definición Bíblica de la salvación. regrese a Romanos 5 por un momento y el versículo 8, ‘más Dios muestra su amor para con nosotros en que siendo aún pecadores’, esa es la afirmación importante, ‘Cristo murió por nosotros’.

Dios nos amó tanto que mientras que éramos pecadores, Cristo murió por nosotros, mucho más ahora habiendo sido justificados por su sangre, seremos sangre de la ira a través de Él, si ya hemos sido justificados mediante la sangre de Cristo, ciertamente en ultimas vamos a ser salvos de la ira. En otras palabras, si Él nos salvó aquí y ahora, Él nos salvó para la gloria. Si su sangre fue aplicada ahora para que fuéramos salvos, Él nos salvó ahora y entonces, de la ira que es venidera. Porque si cuando éramos enemigos, el versículo 10 dice, fuimos reconciliados con Dios mediante la muerte de su Hijo, mucho más habiendo ya sido reconciliados estamos siendo salvos por su vida.

En otras palabras, Pablo dice esto, si cuando éramos enemigos fuimos salvos por la muerte de su Hijo, no cree usted que ahora que somos hijos, seremos mantenidos salvos mediante la vida de su Hijo. Si en su muerte, Él pudo redimirnos, en su intercesión viva no puede él guardarnos, la respuesta es claro. y entonces el 32 dice, que Él nos dará todas las cosas para mantenernos en el lugar de la seguridad, Él nos ha salvado para la gloria eterna, y eso es incambiable. Y esa es la razón por la que Filipenses 4:19 es tan amplio, ‘mi Dios suplirá todo lo que os falta conforme a sus riquezas en gloria en Cristo Jesús’, y la necesidad más grande que tenemos es la necesidad de ser salvos y mantenernos salvos y alcanzar la gloria.

Dice usted, ¿pero que si pecamos? 2da de Corintios 9:8 dice, ‘y poderoso es Dios para hacer toda gracia abundar hacia vosotros, entonces entender el amor de Dios y la obra de Cristo es la base de un entendimiento de la seguridad. Dice usted, ¿pero y que si caemos en pecado, y que si nos enredamos en algún tipo de pecado? Versículo 33, viene otra objeción que es respondida, ‘¿quién acusará a los escogidos de Dios, quien va a venir a la corte y va a demandar que haya otro juicio para aquellos que son los escogidos de Dios? ¿quién va a hacer eso? ¿Dios lo hará? el que justifica. En otras palabras, si Dios es la corte suprema del universo y Él ya emitió su veredicto de que somos justos en Cristo, si Él ya nos perdonó, nos liberó de nuestros pecados, si eso ya fue hecho por Dios.

¿Quién va a hacer una corte más elevada? ¿Quién acusará a los escogidos de Dios? Satanás intenta, él es el acusador, vimos eso la última vez, Apocalipsis 12:10, noche y día acusando a los hermanos, delante de Dios y siempre siendo rechazado, porque Dios ya ha emitido su veredicto. Dice usted, bueno quizás Cristo va a cambiar su mente, versículo 34, ¿quién es el que condena, Cristo? Cristo el que murió, más aún el que resucito, el que está a la diestra de Dios, quien hace siempre intercesión por nosotros, difícilmente. Ahora en los versículos 31 al 35, como le dije en la última vez, Él está tratando con personas, ¿hay alguna persona que puede quitarnos la salvación? bueno, realmente solo podríamos decir que quizás Dios podría, y encontramos aquí que Él no lo hará, Él se aferra a nosotros con un amor eterno, y si Él nos dijo a su Hijo para salvarnos, Él nos dará menos que eso para guardarnos.

Cristo no lo hará porque Él fue a la cruz por nosotros, Él resucitó por nosotros, Él ascendió por nosotros, y Él intercede por nosotros, y entonces Él no nos va a condenar. Dice usted Satanás, sí, pero Satanás no es una corte más elevada, y él es expulsado cada vez que viene con sus acusaciones. En Isaías 50, versículos 8 y 9, escuche lo que el profeta dice, ‘el que justifica esta cerca, ¿quién contenderá conmigo? Que gran afirmación, el que me justifica está cerca, quien contenderá conmigo, estemos de pie juntos, quien es mi adversario, acérquese a mi aquí, Jehová Dios me ayudará, ¿quién es el que me condenará? Y quizás simplemente el pensamiento de Pablo vino de Isaías mediante la inspiración del Espíritu Santo.

Si somos los escogidos de Dios, si Dios nos ha hecho justos en Jesucristo, si Cristo ha dado su vida por nosotros, murió, resucitó, ascendió y está intercediendo, si todo eso ha sido hecho a favor nuestro, ¿acaso Él no guardará aquellos por quienes Él ha entregado su vida? Observe Hebreos 9 por un momento, y quiero mostrarle unos cuantos versículos, Hebreos capítulo 9, y quiero que vea los versículos 7 al 11, Hebreso 9:7 pero en la segunda, esto es en la parte interna el lugar santísimo, iba el sumo sacerdote solo, una vez al año, no sin sangre, la cual él ofreció por sí mismo y los errores y los pecados del pueblo, este es el día de la expiación, el sumo sacerdote entra y ofrece su ofrenda en el lugar santísimo, el Espíritu Santo estaba así, mostrando que el camino al lugar santísimo todavía no se había manifestado, mientras que el primer Tabernáculo estaba todavía en pie.

En otras palabras, simplemente fue un acto simbólico, y el Espíritu Santo estaba mostrando que el sacrificio real no había sido hecho, porque si ya hubiera sido hecho, el sacerdote no hubiera tenido que estar entrando cada año ¿verdad? Entonces estaba simbolizando lo que estaba por venir, únicamente fue una figura, lo cual es símbolo para el tiempo presente, según el cual, se presenta en ofrendad y sacrificios que no puedes hacer perfecto en cuanto a la conciencia, al que practica ese culto. En otras palabras, únicamente eran símbolos, no podían perfeccionar al individuo, ya que consiste solo de comidas y bebidas de diversas abluciones y ordenanzas acerca de la carne, impuestas hacia el tiempo de reformar las cosas o el Nuevo Testamento.

Todos esos símbolos del Antiguo Testamento estaban retratando algo que estaba por venir en el versículo 11. Pero estando ya presente Cristo, subraye eso en algún lugar en su Biblia. Pero estando ya presente Cristo, o enciérrelo en un círculo, Sumo Sacerdote de los bienes venideros por el más amplio y más perfecto Tabernáculo no hecho de manos, es decir, no de esta creación, y él sigue hasta versículo 14 para hablar como mediante la sangre de Cristo, hemos sido limpiados para servir a Dios. Como puede ver, Jesucristo fue ese sacerdote perfecto, quien ofreció esa ofrenda perfecta para hacernos perfectos al traernos a Dios, y negar la seguridad del creyente es negar la suficiencia de la obra de Cristo, la suficiencia de la obra de Cristo. Estamos seguros.

Retroceda a Hebreos 6 por un momento, versículo 17, cuando Dios quiso mostrarnos la seguridad de su salvación dice en el versículo 17, él quiso mostrarles a los herederos de la promesa la inmutabilidad, esto es, la naturaleza incambiable de su consejo. Entonces Dios dice, quiero mostrarles que no voy a cambiar de parecer. Si los salve ahora, los voy a salvar para siempre. Y quiero mostrarles eso al confirmarlo mediante un juramento, para que, mediante dos cosas inmutables, y las dos usted las puede escribir en el margen: su promesa y su juramento. El hizo una promesa y el juró guardarla, en la cual es imposible para Dios mentir, para que tuviéramos una fuerte esperanza, aquellos que hemos huido para encontrar refugio, para aferrarnos a la esperanza que fue establecida frente a nosotros. Y dicha esperanza tenemos como un ancla del alma, segura y firme. Simplemente piénselo. Tremendo.

Dios nos ha dado un pacto de gracia en Cristo, es el nuevo pacto del cual él está hablando aquí. Y ese nuevo pacto, fue prometido, y Dios juró guardarlo de tal manera que por dos cosas inmutables, su promesa y su juramento, de Dios, por parte de Dios que no puede mentir, Él promete guardarnos. Y eso se convierte para nosotros en una esperanza fuerte, aquellos que hemos acudido para encontrar un refugio y una esperanza a la que podemos aferrarnos. Y aquí de hecho hay una. Y nuestra esperanza, versículo 19, me encanta esto, es un ancla del alma. Es como que si Dios nos ha anclado. ¿Y dónde está el ancla? Dice al final del versículo 19, “entró dentro del velo”. El Señor tomó el ancla y él ancló en el santuario celestial. Entonces están anclados. Si usted es salvo, usted tiene una cuerda, espiritualmente hablando, que va atrás del velo celestial, y está anclada en el lugar santísimo y en el cielo del cielo por la obra de Jesucristo.

Entonces no hay persona, no hay persona alguna, ni Dios, ni Cristo, ni Satanás, ni nadie, que pueda hacer que Dios pueda hacer que usted se pierda o que cambie de parecer o rompa su promesa. Y su promesa fue para la vida eterna en Cristo. Ahora, otra persona que se opone podría venir y decir, Bueno, espera un minuto. Quizá no una persona, pero tú mismo. Y aquí es cuando la gente que trata de enseñar que usted puede perder su salvación, normalmente aterrizan, dicen que usted puede salirse por rechazo, incredulidad, o cambiar de parecer o darle la espalda o pecar y apartarse. Es algo así como si hubiera una resbaladilla y usted puede resbalarse hasta cierto punto, pero si usted pasa cierto punto usted no puede regresar, y esa es la resbaladilla del pecado. Y usted puede resbalarse hasta cierto punto, mediante rechazo deliberado. Usted puede salirse.

En otras palabras, dicen, los pecados y circunstancias y tentaciones y presiones y todas esas cosas pueden hacer que usted rechace su salvación. Y después invariablemente van a decir, porque yo conozco a este hombre y el solía ser cristiano, y él le dio la espalda y se apartó y en cierta manera así es como es siempre defendido. Y entonces en los versículos 35 al 37, el apóstol Pablo trata con el hecho de las circunstancias. ¿Qué tal si bajo la presión, por ejemplo, bajo la presión de la tentación, caemos y rechazamos a Cristo y nos sacamos? Observe el versículo 35, ¿Quién nos separará del amor de Cristo? ¿Qué le va a hacer eso a usted? ¿Qué lo va a sacar a usted? Y el “que” aquí es la misma palabra tis como el “quien”. Y la única razón por la que el “quien” está en el versículo 33, y el “que” está en el versículo 35, es porque en el versículo 33 obviamente está hablando de personas y en el 35 está hablando de ciertas circunstancias: tribulación, angustia, persecución, y demás.

Entonces, ¿Qué es lo que va a hacer que usted haga eso? ¿Qué es lo que va a hacer que usted le dé la espalda a Dios o se aparte o pierda su salvación, algún tipo de situación, algún tipo de presión, que? ¿tribulación o angustia, o persecución o hambre o desnudez, o peligro de espada? Ahora, esas son las situaciones pesadas. Digo, ¿acaso es que usted se mete en ese tipo de cosas y usted simplemente se va, se aparta? Observe esto, ¿acaso eso nos separa del amor de Cristo? Note esto si es tan amable, que el amor de Cristo no está hablando de su amor hacia Él sino es su amor hacia usted. ¿Qué puede hacer que Él deje de amarlo a usted? Porque escuchen amados, su salvación, la salvación de ustedes no se basó en su amor hacia Él. Usted únicamente lo ama porque usted ¿qué? primero lo amó usted y su salvación está basada en el amor de Él.

Entonces, si usted se está saliendo, Él tiene que cambiar de parecer. ¿Y qué va a hacer eso? ¿Qué va a hacer que Él deje de amarlo a usted? Sabemos que es el amor que Cristo tiene por usted, porque el versículo 37 enfatiza aquel que nos amó. Versículo 39 vuelve a enfatizar del amor de Dios que es en Cristo Jesús. Entonces el 37 y 39 unidos con el 35 nos dicen, que Él está hablando del amor que Cristo tiene por nosotros, que va a romper ese vínculo. Oh, dice usted, cosas que vienen a la vida de una persona y abandonan. ¿Qué tipo de cosas? Bueno, todas estas cosas que él nombra. Y creo que esa es la razón por la que él simplemente las nombra. Son las cosas más fuertes que podrían ser nombradas. Bueno, que puede hacer eso.

Escuche Juan 13:1, “Ahora antes de la fiesta de la pascua cuando Jesús sabía que su hora había venido, que él debía irse de este mundo al Padre, (escuche esto) habiendo amando a los suyos que estaban en el mundo, los amó hasta el fin”, dice, es amor incambiable. 2da de Tesalonicenses capítulo 2, no sé si usted en algún punto ha leído esta pequeña bendición al final del segundo capítulo. “Ahora, nuestro Señor Jesucristo mismo y Dios nuestro Padre, quien nos amó y nos dio consolación eterna, y buena esperanza a través de la gracia, consuele vuestros corazones, y os establezca en toda buena obra.” ¿Qué nos ha dado Dios? Él nos ha amado y nos ha dado consolación eterna y buena esperanza mediante la gracia.

Si la razón por la que tenemos consolación eterna y la razón por la que tenemos un amor interminable es porque sabemos que cuando pecamos Él nos da, ¿qué? gracia. Es consolación eterna y buena esperanza a través de la gracia que consuela nuestros corazones.

Entonces, ¿qué va a cambiar el amor de Dios? Bueno, veamos la lista. ¿Qué hay acerca de tribulación? Es una palabra interesante, thlipsis en el griego, es cuando usted está acorralado y queda sin alternativas. Tiene que ver con una presión tremenda. De lo que recuerdo, nuestra palabra en ingles tiene que ver con una especie de golpiza. Tenían cierto instrumento que usaban para golpear el trigo, para que pudiera liberar al grano y separar a la cizaña, y eran un par de partes de madera con una tira de piel a la mitad y usted lo flagelaba, y eso en cierta manera está tras bambalinas, una presión intensa.

La palabra con frecuencia es usada de dificultades externas en las Escrituras, de ser acusado de ciertas cosas, de ser rechazado por la gente en su grupo, o su sociedad o su familia, o lo que sea. De soportar daño corporal y demás, cuando la presión real viene, cuando realmente el calor es intenso, cuando el sol comienza a quemar y hay un precio por que pagar por ser un creyente. ¿Acaso eso lo separa del amor de Cristo? ¿Qué hay de la angustia? Esa es otra palabra interesante. Eso tiene que ver más con la dificultad interna. La palabra en el griego steno chria, dos palabras: estrecho y espacio. Y significa estar atrapado en un espacio estrecho, estar atrapado sin salida. A usted se le acabaron las alternativas. Y creo que quizás tiene que ver con tentación. Mientras que en 1ra de Corintios 10:13 dice que vamos a ser llevados a través de la tentación, la única salida es atravesar. Cuando usted está en medio de la tentación Dios va a proveer un camino de escape, ¿para que usted pueda qué? no salir, ¿sino qué? soportarlo.

Y entonces, no solo presión exterior, y amenazas exteriores y tipos de dificultades exteriores, sino una tentación interna, en la que no hay salida, es fuerte, que viene en contra de usted. ¿Acaso eso puede causar que usted sea separado del amor de Cristo? ¿Qué hay de la persecución? Digmos…del testimonio de Jesucristo, físico, sufrimiento mental o físico en manos de aquellos que rechazan a Cristo. ¿Puede eso causarlo? ¿Qué hay acerca de hambre? No tener alimento, estar totalmente privado, ser metido en una celda y ser dejado ahí para que muera debido a su fe en Jesucristo. ¿Qué hay acerca de la desnudez? Eso significa, no literalmente desnudez, sino no tener ropa, ser tan pobre, y estar tan privado que difícilmente puede vestir su cuerpo. No tiene alimento, no tiene ropa.

¿Qué hay acerca de peligro? El usa la palabra peligro ahí, lo cual básicamente significa ser expuesto a peligro. Él siempre había sido objeto de peligro, de complot. Él usa la palabra peligro ahí, lo cual básicamente significa ser expuesto a traición a peligro, a complots. Él siempre fue objeto de complots, y la palabra es machaira, la daga del asesino, y significa muerte. Digo, todas estas cosas son cosas muy pesadas. Rechazo externo, enemistad, y amargura. Tentación interna y luchas y aflicción, la persecución que viene, la privación que puede venir en contra de alguien que abraza a Cristo, que no tiene nada que comer y que no tiene ropa, y el peligro de quedar expuesto a la traición y a complots de aquellos que odian lo que usted ama, inclusive la muerte.

Estos son los peores ataques posibles. Digo, estas son las peores situaciones de presión posible. ¿Acaso nos llevan a rechazar a Cristo? ¿Podrían alejarnos de su amor y afecto? ¿Podrían llevarnos a dudar de Él? ¿Podrían llevarnos a dudar de su amor y afecto? ¿Podríamos tambalearnos en esos tiempos, y podríamos debilitarnos y podríamos preguntarnos, e inclusive podríamos caer en un pecado, y el Señor simplemente nos va a desechar y expulsar?

Por cierto, esto no es tan solo teoría. Todo en el versículo 35 lo experimentó Pablo, ¿sabía usted eso? Lo único que tiene que hacer es recordar 2da de Corintios, y la lista entera está ahí. La lista entera. “He estado en trabajos abundantes, en azotes sin números, prisiones con frecuencia, con muerte con frecuencia. De los judíos, cinco veces recibí 39 azotes, tres veces fui golpeado con varas, una vez fui apedreado, tres veces estuve en naufragio, una noche y un día estuve en las profundidades, en viajes con frecuencia, en peligros de aguas, peligros de ladrones, peligros de los de mi nación, peligros de los gentiles, peligros en la ciudad, peligros en el desierto, peligros en el mar, peligro entre falsos hermanos, y en cansancio, dolor, en desvelos con frecuencia, hambre, sed, ayuno, frio, y desnudez.” Cada una de esas y muchas más que son enlistadas ahí en Romanos, también están enlistadas en 2da de Corintios capítulo 11. Esto no es teoría, esta es la vida de Pablo.

Y Él está diciendo, ¿acaso la tribulación, aflicción, persecución, hambre, desnudez, peligro o espada, me separaron de Cristo? Acaso eso causó que, en mis momentos de debilidad, Él dijera, él no vale la pena el problema, ¿lo voy a abandonar? ¿Acaso eso rompió el vínculo del amor de Cristo que me sostiene? ¿Cuál es la respuesta? Versículo 36, “Como está escrito”, ¿Qué tiene que ver con algo? “por causa de ti somos muerto todo el tiempo, somos contados como ovejas de matadero. Y él cita el Salmo 44:22 de la Septuaginta, la traducción griega del Antiguo Testamento. Y lo que él está diciendo es, ‘oigan, esto es viejo, esto no nos saca del amor de Dios. Esto simplemente muestra porque estamos en Él.’ Digo, esto no es nada extraño, ‘por causa de ti somos matados todo el tiempo. Digo, esta es la historia de aquellos que aman a Dios.

Por cierto, en ese pasaje, es un ruego porque Dios libre a Israel en la aflicción. Y lo que Pablo está esencialmente diciendo es, al tomar ese texto es que todos los santos de todas las épocas han soportado esto, va con el territorio. Es parte del paquete. Digo, Mateo 10:37-39, ‘si usted no está dispuesto a decirle no a su padre, y a su madre, y a su hogar, y a todo lo demás. Si no está dispuesto a tomar su cruz y seguirme, si no está dispuesto a pagar el precio, calcular el costo, y venir en pos de Cristo. Usted no es digno de, ¿qué? de ser su discípulo. Entonces Pablo dice, no es esto lo que nos aleja de Cristo, esto simplemente nos recuerda que le pertenecemos a Él.

Como puede ver, dice en 2da Timoteo 3:12 como lo he señalado muchas veces, “Y también todos los que quieran vivir piadosamente en Cristo Jesús padecerán persecución.” Digo, simplemente es la manera en la que sabemos que estamos ahí. Ahora, dice usted, ¿qué tal si ese tipo de cosa realmente le pasan a la gente y los alejan de Cristo? Entonces, la realidad del asunto es que nunca fueron salvos. Y eso es lo que 1ra de Juan 2:19 dice, y usted debería conocer este versículo, porque es un versículo muy importante, dice en el versículo 19: “salieron de nosotros”. 1ra de Juan 2:19, “salieron de nosotros, pero no eran de nosotros, porque si hubieran sido de nosotros habrían continuado con nosotros, pero, salieron de nosotros para que se manifestase que no todos eran de nosotros”.

¿Entiende usted el punto? Cuando alguien se va, eso no significa que perdieron la salvación, es prueba de que realmente nunca la tuvieron, nunca la tuvieron. Oh no, versículo 36 dice, “por causa de ti somos muertos todo el tiempo”, y eso es simplemente algo que pasa todo el día, eso no es nada nuevo. Observe la pequeña frase, “por causa de ti”, “por causa de ti” expresa una disposición. Lo expresa, expresa una disposición hermosa por parte de los que verdaderamente son redimidos por Dios, y están dispuestos a soportar la cruz. Y es simplemente lo que el salvador dijo. Aquellos que son verdaderamente mis discípulos están dispuestos a tomar la cruz, por causa de ti estamos dispuestos a sufrir. Por causa de ti estamos dispuestos a pagar un precio, a calcular el costo.

Eso es exactamente lo que Jesús estaba confrontando en Lucas capítulo 9, versículo 57: “Y sucedió que conforme iban por el camino, cierto hombre le dijo: Señor te seguiré adonde quiera que vayas. Pero Jesús le dijo: las zorras tienen agujeros, y las aves del cielo tienen nidos, pero el Hijo del Hombre no tiene donde reposar su cabeza.” Ahora, esa es una buena manera de desanimar a un seguidor, dile que no tiene ningún lugar adonde ir, y no tiene recursos. Y otro hombre siguió, el Señor dijo: Sígame. Y él dijo, Señor simplemente necesito ir primero y sepultar a mi padre. Lo que él no le dijo es que el padre no estaba muerto, él quería quedarse hasta que recibiera su herencia. Y Jesús le dijo: deja que los muertos entierren a sus muertos, y tu ve y predica el reino de Dios.

“Y otro le dijo: Te seguiré. Permíteme primero irme a despedir de aquellos que están en casa. Y Jesús le dijo: ningún hombre, habiendo colocado su mano en el arado y mirando atrás es apto para el Reino de Dios.” Como puede ver, la persona que coloca su mano en el arado y mira atrás, no solo no está en el Reino, sino que no es apto para estar en el Reino. Entonces, cuando una persona coloca su mano en el arado, y se divide no está en el reino y después afuera, ni siquiera son aptos para estar en él. Usted viene con un compromiso de seguir, sea cual sea el precio, sea cual sea el costo.

El creyente verdadero persevera a través de estas cosas, como tribulación, aflicción, persecución, hambre, desnudez, peligro y espada. El creyente verdadero persevera en eso, él avanza en medio de eso. Y esa es la razón por la que dice en Hebreos 3, “porque nos hemos vuelto participantes de Cristo, si nosotros estamos aferrándonos al principio de nuestra confianza, firmes hasta el final.” Versículo 14, un versículo muy importante. ¿Cómo puede saber si alguien se ha convertido en participante de Cristo? Porque él se aferra de manera fiel hasta el final. ¿Lo ve? Él se aferra de manera fiel hasta el final. No se aparta.

Y entonces, hay una disposición por seguir hasta el final. Aun si es necesario enfrentar la muerte, para aquellos que nombran el nombre de Cristo en algunas circunstancias. Entonces, regresemos a Romanos 8. Pablo dice, “¿Quién nos separará del amor de Cristo?” Y él enlista estas cosas muy serias que podrían tentarnos a abandonar nuestra fe, o llevarnos a pecar. ¿Acaso estas cosas lo van a hacer? No, totalmente lo opuesto, esto es algo que encaja simplemente de manera perfecta. Esto es simplemente como ha sido escrito acerca del pueblo de Dios. Por causa de Él somos matados todo el tiempo. Siempre somos como ovejas llevados al matadero. Eso simplemente significa que somos como ovejas en camino a ser matadas. Y eso no es nada nuevo.

Y después viene su respuesta en una palabra en el versículo 37, No, no, no estas cosas no nos separan del amor de Cristo. No, de hecho, en todas estas cosas somos, ¿qué? más que vencedores, por medio de Aquel que nos amó. No en nuestra propia fortaleza, a través de Él que nos amó, en todas estas cosas. ¿Qué cosas? Tribulación, aflicción, persecución, hambre, desnudez, peligro y espada. Esas cosas nunca causaran que un creyente verdadero deje su fe. Nunca harán que Dios nos deje ir. Y la razón por la que usted se mantiene salvo, no es porque usted se aferra, es porque Él se aferra, y Él no va dejarlo ir a usted a través de esas cosas. Y usted, de su lado, va a perseverar. Él no lo deja ir a usted, y usted tampoco, porque usted es fiel hasta el final.

Esa es la marca de un creyente verdadero. Juan 8:31-32. “Muchos creyeron en su nombre y Él les dijo, si continúan en mi Palabra, entonces, son mis discípulos reales.” Son los que continúan, los que se aferran, los que dan evidencia de que Dios se está aferrando a ellos. Y entonces en todas estas cosas no solo no nos hace perder la salvación, sino que en lugar de eso nos volvemos súper vencedores. La palabra aquí es una palabra tremenda, hypernikomen. Usamos la palabra nike o nique para hablar de un misil. Es esta palabra, vencedor. Nikao, el verbo. Nike, conquistando.

Y somos los súper niques, somos los súper conquistadores, ganadores de una victoria avasalladora, abrumadora. No solo ganamos, ganamos por mucho. Digo, cuando somos azotados por la tribulación, y somos azotados por la aflicción y la persecución y somos azotados por el hambre y la desnudez, y el peligro y la espada, no nada más apenas lo superamos, salimos venciendo de manera avasalladora, súper vencedores.

Dice usted, ¿cómo puede ser un súper vencedor? o ganas o pierdes. Bueno no, es más que eso. No solo ganamos. Salimos siendo súper vencedores por dos razones. Razón número 1 es que cuando salimos, la situación entera nos hace mejor que cuando comenzamos. Porque todo lo que sucede en nuestras vidas nos está refinando, ¿verdad? Como le dije antes, cuando atravesamos ese tipo de luchas, salimos odiando el pecado más, amando más la justicia, deseando más de Dios, entendiéndonos más a nosotros mismos mejor, capaces de ayudar a otros porque lo hemos vivido. Simplemente nos enriquece de cualquier manera que usted lo vea. La persona que ha atravesado estas cosas y ha visto lo horrible que es su propio pecado, y ha visto su propia debilidad, y su propia carne y ha visto todas las luchas que tienen, sale del otro lado con un mejor entendimiento de sí mismo, un mayor anhelo por Dios, una mayor hambre por santidad y todo eso es bueno.

Entonces, no solo es una victoria, es una victoria de la que salimos mejor. Somos súper vencedores, no solo eso, permítame darle una segunda razón por la que somos súper vencedores. Es porque cada una de esas cosas opera para nosotros, produce para nosotros un peso mayor de gloria. En últimas, va a haber una recompensa más grande. Cada vez que atravesamos ese tipo de cosas, las cuales no nos separan del amor de Cristo, sino que nos refinan, no solo salimos siendo mejores aquí y ahora, sino que salimos siendo destinatarios de una mayor recompensa en el futuro. Y ese es el aspecto de súper vencedores. Es un gran pensamiento. Es un gran pensamiento.

Y entonces, digo, Pablo realmente desarma ese argumento. ¿Piensa usted que ese tipo de cosas va a separarlo a usted del amor de Cristo? Simplemente lo opuesto, simplemente lo opuesto. Cuando un creyente verdadero atraviesa ese tipo de cosas, de pronto el espíritu de gracia y gloria reposa sobre él. Y ve cosas que nunca antes vio acerca de lo que él debería ser, él ve sus debilidades, sí, y él ve la fortaleza de Dios. Él quiere huir de su propio pecado y huir a la santidad de Dios con un sentido mayor de dirección de lo que jamás quizás tuvo, y de ahí sale una devoción pura a Jesucristo, y un peso de gloria eterno más grande. No nos separan.

¿Y quién hace eso posible? Todo es a través de Aquél que nos amó. A través de Aquel que nos amó él se aferra, él se aferra. El vínculo nunca se rompe, nunca se rompe. Pablo escribió esto creo, durante el inverno en Corinto, y ni Pablo, ni la iglesia de Roma, estoy seguro, podían haber entendido cuan poco tiempo pasaría antes de que estuvieran en la necesidad de esta verdad consoladora. Porque cuando las flamas de la persecución comenzaron a azotar, y vieron a la gente sufrir, podría haber causado que ellos se preguntaran acerca de la doctrina de la salvación, ¿verdad? Y lo único que tenían que saber era que los creyentes verdaderos atravesarían y saldrían de eso como súper vencedores. Y si la gente se iba y abandonaba la fe, únicamente era evidencia de que habían salido de nosotros porque no eran de nosotros. Cuan útil es entender eso.

Y entonces, cuando usted ve a alguien que parece haber creído y abandona la fe, sepa esto, que como la semilla que fue plantada en pedregales no hubo raíz real ahí. Floreció por un poco de tiempo y cuando el calor vino, se secó y murió. Pablo mismo habría sido matado con un sufrimiento único. Los lectores de esta epístola habrían sido hombres y mujeres, cuya sangre mojaría las arenas del anfiteatro romano. Y enfrentarían la muerte cantando las alabanzas de Jesucristo, ¿no es cierto?

Como puede ver, no hay persona en el universo que pueda acusar a los escogidos de Dios, y alterar la salvación que Dios ha prometido, y no hay circunstancia que pueda romper el vínculo de amor que mantiene unido a un creyente y a su salvador. Él no los deja, y nosotros tampoco. Esos queridos romanos, que tuvieron que sufrir como mártires, debieron haber sido consolados por esto, aquellos que fueron masticados por bestias salvajes, aquellos que fueron empapados en brea y ardían en las fiestas de Nerón como antorchas en su jardín, aquellos que pelearon con hombres, y con bestias y demonios del infierno, siempre estuvieron seguros en los brazos seguros de amor del salvador. Que pensamiento.

Ahora, después de afirmar que ninguna persona, ninguna circunstancia podría jamás, jamás, jamás quitar nuestra salvación, Pablo lo resume, versículos 38 y 39. Y comentar en esto es como embellecer una flor hermosa, es como tomar un pincel y tratar de pintar un atardecer y añadirle más color. Simplemente, no hay mucho que usted puede hacer, inclusive para explicar la maravilla de esto, pero, permítame intentarlo. Aquí está su resumen final. “Por lo cual estoy seguro”, deténgase ahí. Usted tiene que saber lo que esto significa, es una conclusión estable. Él no está diciendo, hombre, ciertamente lo espero. He llegado a una convicción estable, absoluta.

Este es un hecho, es como 2da Timoteo 1:12, “por lo cual estoy seguro de que Él es poderoso para guardar eso”. Lo sé. Tengo una certeza de confianza, estoy persuadido, ¿de qué? Y aquí viene, “ni la muerte, ni la vida, ni ángeles, ni principados, ni potestades, ni lo presente, ni lo por venir, ni lo alto, ni lo profundo, ni ninguna otra cosa creada nos podrá separar del amor de Dios que es en Cristo Jesús, Señor nuestro.” Simplemente una explosión, y la lista es, digo, tuve que revisar esta lista. Estoy seguro de que ni la muerte, el gran enemigo, las puertas del Hades, la muerte no puede separarlos. De hecho, la Biblia inclusive dice, “estimada es a los ojos de Jehová la muerte de sus santos”. La Biblia también dice que Él está con nosotros conforme caminamos en medio del valle de sombra de muerte.

Y siempre recuerdo al Doctor Barnhouse, la muerte de su esposa cuando los hijos todavía eran jóvenes y ella murió y se para estar con el Señor. Él estaba manejando del funeral en su auto y él estaba tratando de pensar en una manera de explicarle a sus hijos lo que había pasado y un tráiler doble pasó al lado de ellos rápidamente, y los oscureció con la sombra sobre el auto y lo sorprendió. Y él entonces pensó, y él sabía que tenía su ilustración. Y les dijo a sus hijos, niños, ¿preferirían que los atropellara un tráiler o la sombra de un tráiler? Y ellos dijeron: eso es fácil papi, la sombra. Eso no duele. Y él dijo: Sí, y mamá pasó por el valle de la sombra de muerte, no hay dolor ahí. La muerte no nos puede separar. Lo único que hace la muerte es ¿qué? llevarnos a su presencia. Porque estar ausente del cuerpo es estar presente con el Señor.

Y después él dice: “ni la muerte, ni la vida”. La vida con todos sus peligros. La vida con todas sus dificultades. La vida con todos sus problemas y tentaciones de aflicciones. La vida con todo lo que nos puede arrojar. Todo el dolor y toda la tristeza y todas las heridas y todas las ansiedades de la vida, ¿lo puede hacer? No, no. No la vida. Ningún estado de ser, ni la muerte ni la vida. Y después él dice. Ni los ángeles, probablemente pensando en los ángeles buenos, aquí, ángeles santos. Dice usted, bueno, ¿acaso un ángel santo querría alterar nuestra salvación? No, pero eso no importa. Él simplemente está diciendo que no podría suceder si lo hiciera.

Y él dijo lo mismo en Gálatas 1 cuando él dijo, “aunque un ángel del cielo predicara otro evangelio. Sea anatema sino es la verdad.” Simplemente, es hipérbole. En un sentido, digo, no podría suceder, pero si sucediera, inclusive un ángel un ángel santo no podría hacerlo. ¡Ah, pero los demonios! Ni los principados, dice él. Y eso parece ser un término que probablemente lo usa aquí, aunque es usado tanto para los buenos y los malos. Parece de manera más dominante, referirse a ángeles malos. Por lo menos, así se usa en Efesios 6. Ni ángeles buenos, ni ángeles malos. Ninguno estado de ser, y ningún ser sobrenatural puede cambiarlo.

Y después él dice, “ni lo presente, ni lo por venir” ni algo aquí y ahora, y nada algo allá y en ese entonces. Ni algo en esta época, ni algo en la eternidad. Ninguna dimensión del tiempo, ni ahora, ni nunca. Usted no puede perder su salvación, él dice, no ahora, ni nunca. Ni en la muerte, ni en la vida, ni por los ángeles santos tomándola, ni los demonios tomándola. No. Imposible. Ninguna dimensión de tiempo, ningún ser, y ningún estado de ser. Y después al final del versículo 38, él dice: “ni potestades”. Esa es una palabra algo interesante. Los comentaristas luchas con lo que significa. Permítame darle la postura de MacArthur. Cuando es usada en el plural, en el Nuevo Testamento, la forma dunamis, cuando es usada en el plural, en la mayoría de los casos se refiere a milagros, u obras poderosas. Y viene podría ser que eso es lo que Pablo tiene en mente. Ningún milagro, ninguna obra poderosa, ninguna cosa sobrenatural, nada más sea de nuestro control, jamás puede separarnos de Cristo. Ningún estado de ser, ningún ser, ningún tiempo y ningún poder. Y después él incluye esto: “ni lo alto, ni lo profundo”. Bueno, ¿qué es lo que eso tiene que ver con esto? ¿qué es lo alto y lo profundo?

La palabra hupsoma era usada para hablar de una estrella en su zenit. Y cuando una estrella estaba en su zenit, decían que la estrella estaba en lo más alto. Entonces, tiene que ver con ir a la infinidad del espacio. Y la profundidad es la palabra bathos, y era astronómicamente usada para hablar de una estrella en su punto bajo. Entonces, lo que él está diciendo es esto, nada al final de un espacio exterior allá afuera. Y nada, tampoco del otro lado, en el otro extremo, de un fin del infinito al otro, porque la altura es infinita, y la profundidad es infinita. Porque lo alto es infinito, y lo profundo es infinito. Y entonces, el resumen de esto, nos deja perplejos, ¿en dónde es que usted va a perder su salvación?

Si no puede suceder en la muerte, y no puede suceder en la vida, y los ángeles santos no lo pueden hacer, y los demonios no lo pueden hacer, y las cosas presentes no lo pueden hacer, y las cosas que están por venir no lo pueden hacer, y nada de la orilla infinita del espacio allá arriba, a la orilla infinita del espacio allá abajo no lo pueden hacer, oh, pero va a ver alguien que va a decir, Oh sí, pero, pero yo mismo lo puedo hacer. Entonces, él dice, “ni ninguna otra cosa creada.” ¿Se da cuenta? Es como, Romanos 3 en donde él dice, “por cuanto todos pecaron”. Él habla de toda la pecaminosidad del hombre. Él dice, no hay justo. Y usted sabe que alguien va a decir, excepto por mí. Entonces él dice, “no hay justo, ni aún uno”. Y aquí él simplemente incluye, “ni ninguna otra cosa creada, podrá separarnos del amor de Dios que es en Cristo Jesús, Señor nuestro”.

Es el amor de Dios en Cristo, nuestro Señor, lo que nos sostiene. En los versículos 31 al 34 creo que se centra en el amor de Dios, en los versículos 35 al 39 se centra en el amor de Cristo. Estamos escondidos con Cristo en Dios, ¿verdad? Y no deberíamos sorprendernos ante esto. Sabe una cosa, no deberíamos sorprendernos por esto. Escuche Juan 17:23, Jesús ora acerca de nosotros al Padre, él dice, “Yo en ellos, Tú en Mí, para que sean perfectos en uno”. Él ora para que la gente que Él redime sea llevada a la perfección. ¿Cree usted que sus oraciones son respondidas? Él está orando porque la gente a quien Él redime lleguen a la perfección. Creo que sus oraciones son respondidas. “Para que el mundo sepa que tú me has enviado, y me has amado, así como me has amado. Padre, quiero que los que me has dado, estén conmigo adonde yo estoy, para que vean mi gloria que tú me diste, porque tú me has amado desde antes de la fundación del mundo.” Padre, él dice, quiero que los que me has dado estén conmigo en la gloria. ¿Cree usted que Dios respondió esa oración? Claro. Entonces, no nos sorprende que estamos seguros.

En una ocasión, hubo un hombre, un hombre de Dios escoces llamado Jorge Matheson. Jorge Matheson el 6 de junio de 1882, escribió en un himno que se ha convertido en un favorito de cristianos. Uno de los himnos más hermosos del amor seguro de Dios, que jamás ha sido escrito. Él nació en Glasgow alrededor de 1842, y como niño él únicamente tuvo visión parcial, y su vista progresivamente empeoró con el tiempo. Él llegó a estar completamente ciego a la edad de 18 años. A pesar de esta discapacidad, por cierto, él fue un erudito brillante, y se graduó de la Universidad de Glasgow y siguió a estudiar en el seminario. Se graduó ahí, y se convirtió en el pastor de una iglesia que tenía dos mil personas en Edimburgo, predicando sin ver. Él se volvió uno de los más grandes predicadores y uno de los oradores más grandes de su época, y él nunca se casó. Él tuvo una gran herida en su corazón porque él estaba enamorado de una joven quien decidió que, aunque estaban comprometidos, ella no se iba a casar con él, pero le devolvió su anillo porque ella no podía estar contenta con un hombre que estaba ciego, y entonces lo dejó.

Y a partir del dolor de esa experiencia, él escribió un tributo al amor de Dios, y esto es lo que él escribió: “Oh amor que no me dejarás, descanso mi alma cansada en ti. Te devuelvo la vida que debo, para que, en las profundidades de tu océano, su flujo sea más rico, más lleno”. Inclinémonos en oración. Padre, todos nos regocijamos en el amor que no nos dejará.

Todos nos regocijamos con el texto de Jeremías, “con amor eterno te he amado”. Oh Padre, cuán bendecidos son las personas que están seguras en ese amor. Cuan agradecidos estamos porque nunca nos dejarás. Ninguna persona, ni circunstancia jamás puede alterar nuestra salvación eterna, fundada en tu amor predeterminado, de amarnos hasta la gloria. Gracias, oh Dios, por oír la oración de Cristo, quien dijo, Padre, oro porque los que me has dado estén conmigo en donde yo estoy, para ver mi gloria. Anhelamos ese día.

Tome un momento, y agradézcale al Señor en su corazón, por las maravillas de esta salvación. Nos has sacudido ahora, por meses y meses de Romanos 3 a lo largo de Romanos 8, y termina en el crescendo de gloria, el himno de seguridad. Ofrezca su gratitud. Algunos de ustedes quizás estén diciendo: No puedo. No puedo hacer eso, porque no tengo esa salvación. Bueno, es ofrecida a usted como regalo, y yo le pediría que abra su corazón a Cristo. Cree en el Señor Jesucristo dice la Biblia, y serás salvo. Confiese con su boca, que Jesús es el Señor, crea que Dios lo levantó de los muertos. Si el Espíritu de Dios motiva su corazón, simplemente ore una oración simple: Señor Jesús, sé mi Salvador, perdona mis pecados, dame esa salvación eterna.

Escuche querido amigo, si hay alguna duda en su mente, disipe esa duda con una oración honesta de sumisión al señorío de Cristo, y someta su corazón a Él en fe. Padre nuestro, te pedimos que tú toques toda vida, con tu verdad. Y tu Espíritu, convenza de pecado a aquellos que están sin el Salvador. Atráelos a Él para que conozcan las glorias de nuestra salvación maravillosa. Haznos estar siempre agradecidos, siempre llenos de alabanza y maravilla por un regalo tan grande e inmerecido como el que poseemos.

Oh Dios, ¿qué podemos decir? Si, que vivamos para tu alabanza. Para que tu sepas de que nuestra gratitud es genuina. Y trae al cuarto de oración, conforme cerramos, a todos los que tu deseas que vengan, para que podamos ayudarles a encontrar un camino para conocerte. Oramos en el nombre de Cristo. Amen.

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