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Permítanme decirles, conforme en cierta manera se preparan para abrir su Biblia, que el cristianismo, como ustedes saben, es una experiencia en la vida de manera total. El cristianismo no es un apéndice que se añade a la vida. No es periférico. El cristianismo es una experiencia que afecta toda área de la vida. Toca todo elemento de la vida, pensamiento, palabra, obra y relación. No hay nada en una vida que no sea afectado por la transformación del Señor Jesucristo. Y entonces, la vida cristiana no es divisible. No puede ser segmentada. No puede ser aislada de alguna parte de la vida.

Y conforme usted estudia el Nuevo Testamento, se vuelve obvio que el Espíritu de Dios presenta una y otra vez la totalidad de la experiencia cristiana. Si usted ve Efesios 5 y 6, por ejemplo, comienza a ver que toda relación es tocada por el Espíritu de Dios en la vida del creyente. Habla de los maridos, y esposas, y padres, e hijos, y amos y siervos.

Si usted ve Colosenses, capítulo 3, ve nuevamente lo mismo. Toda relación es impactada por el poder de Cristo en una vida. Pero sólo por un momento, pase a 1 Tesalonicenses 4; y permítame seleccionar uno de muchos pasajes posibles que ilustran la totalidad de la experiencia cristiana.

Comenzando en el versículo 1 de 1 Tesalonicenses 4, el apóstol Pablo dice: “Por lo demás, hermanos, os rogamos y exhortamos en el Señor Jesús, que de la manera que aprendisteis de nosotros cómo os conviene conduciros y agradar a Dios, así abundéis más y más.” Él dice que deben vivir de acuerdo con su fe. Y luego, él dice: “Porque ya sabéis qué instrucciones os dimos por el Señor Jesús; pues la voluntad de Dios es vuestra santificación; que os apartéis de fornicación. Que cada uno de vosotros sepa tener su propia esposa en santidad y honor; no en pasión de concupiscencia, como los gentiles que no conocen a Dios;” versículo 6: “Que ninguno agravie ni engañe en nada a su hermano; porque el Señor es vengador de todo esto, como ya os hemos dicho y testificado.” Versículo 7: “Pues no nos ha llamado Dios a inmundicia, sino a santificación.” Versículo 8: “… el que desecha esto, no desecha a hombre, sino a Dios…” Versículo 9: “Pero acerca del amor fraternal no tenéis necesidad de que os escriba, porque vosotros mismos habéis aprendido de Dios que os améis unos a otros.”

Entonces, lo que el apóstol está diciendo aquí es que ahora que se han convertido en creyentes, eso afecta toda relación. No más relaciones ilícitas. No más lujuria. No más relaciones impías. Pero sólo el amor verdadero y el amor puro. Y el versículo 12: “A fin de que os conduzcáis honradamente para con los de afuera, y no tengáis necesidad de nada.”

Entonces, sea que usted esté hablando de aquellos que están en la fe con amor fraternal o aquellos que están afuera de la fe, tiene que asegurarse de que toda relación sea impactada de manera apropiada por su fe en Cristo. Y puede leer el capítulo 2 de Santiago y ver la misma enseñanza, una enseñanza muy parecida, en donde Santiago dice que como congregación no deben ser parciales. No deben mostrar parcialidad. No deben decir a un hombre que es rico que se siente en un lugar de prominencia y el que es pobre que se siente abajo, que se quite de su camino.

Todos estos pasajes nos hablan de la multiplicidad de dimensiones de relaciones que son impactadas por el cristianismo. Afecta todas nuestras relaciones dentro de la familia, todas nuestras relaciones afuera de la familia. Nuestras relaciones con los pobres y los ricos, todas están cubiertas. Ahora, en nuestro texto, el apóstol Pablo dice que nuestro cristianismo afecta nuestras relaciones con aquellos que están en autoridad sobre nosotros. Afecta nuestra relación con el gobierno, los gobernantes, los líderes -sea a nivel local o a nivel nacional.

Y lo que aquí estamos aprendiendo aquí es que se nos da dirección muy estricta y clara por parte del Espíritu de Dios para saber cómo relacionarnos con el gobierno que está por encima de nosotros. Y de hecho, si sólo traemos la epístola en un enfoque total, si lo vemos de manera total, Pablo ha dicho que debido han sido justificados por la gracia a través de la fe, debido que han sido colocados en una relación correcta con Dios, debido a que se han vuelto ciudadanos de Su Reino sin Celestial, debido a que ahora son controlados por Su Espíritu Santo y viven bajo Su Señorío, toda dimensión de la vida es diferente. Toda dimensión, y él comenzó, no es cierto, en el capítulo 12, versículos 1 y 2. E inmediatamente tenemos una relación diferente con Dios y nos presentamos a Él como sacrificios vivos.

Y después, comenzando en el versículo 3, él habla de cuán diferente nuestra relación es con los creyentes. Debemos ministrarles. Debemos amarlos. Debemos ser amables con ellos. Nuestra relación con aquellos en necesidad es tocada en el versículo 13, “compartiendo para las necesidades de los santos; practicando la hospitalidad.” Y después, él habla de nuestra relación con aquellos que rechazan y odian nuestro Evangelio y también a nosotros. Debemos bendecir a aquellos que nos persiguen: “bendecid, y no maldigáis.”

Versículo 17: “No paguéis a nadie mal por mal; procurad lo bueno delante de todos los hombres.” El versículo 21 dice: “No seas vencido de lo malo, sino vence con el bien el mal.” Entonces, lo que él está diciendo es que todas las relaciones son impactadas por nuestra justificación. Y esa es la intención de la epístola. Muchas personas sienten que la epístola a los romanos es un gran tratado de la doctrina de la salvación. Y ése es su punto más elevado. ¿Pero me permite sugerirle que ése es sólo un medio para llegar a un fin?

Si todo lo que Pablo quisiera hacer fuera enfocarse en el asunto de la justificación, él podría haber terminado con la epístola en el capítulo 11. Pero no fue así. Él procede a hablar de las implicaciones de las doctrinas, las cuales han sido establecidas en los primeros once capítulos. Y esas implicaciones las estamos viendo en este momento. Y entonces, es esencial que un cristiano entienda que su relación con la autoridad, su relación con el gobierno y aquellos que están sobre él, es impactada de manera dramática por su salvación. Somos llamados a vivir como ciudadanos modelos, para que podamos alcanzar al mundo que nos rodea con el Evangelio salvador de Jesucristo.

Ahora, la semana pasada les señalamos que este no es el único pasaje que trata con esta verdad. Recordará que vimos en 1 Pedro 2:2 en donde Pedro dice esencialmente lo mismo. “Manteniendo buena vuestra manera de vivir entre los gentiles; para que en lo que murmuran de vosotros como de malhechores, glorifiquen a Dios en el día de la visitación, al considerar vuestras buenas obras.” ¿Cómo es que los gentiles glorifican a Dios? “Por causa del Señor someteos a toda institución humana, ya sea al rey, como a superior, ya a los gobernadores, como por él enviados para castigo de los malhechores y alabanza de los que hacen bien. Porque esta es la voluntad de Dios: que haciendo bien, hagáis callar la ignorancia de los hombres insensatos.”

En otras palabras, la manera en la que usted se conduce bajo las autoridades en su país, nación, ciudad, o lo que sea demostrará su fe, la legitimidad de su fe a esa sociedad. Y entonces, debemos someternos al rey, al gobernador o a cualquier persona que esté sobre nosotros en autoridad. Y quiero llevarlo a otro pasaje que no hemos visto en detalle; y simplemente lo mencionamos brevemente la semana pasada. Primera de Timoteo, capítulo 2. Primera de Timoteo capítulo 2, versículos 1 al 4. Y quiero que noten algo que va a ser el cimiento para nosotros conforme continuamos en nuestro estudio.

Ahora, el apóstol Pablo escribe instrucciones a Timoteo. Y son básicamente instrucciones para la Iglesia. Para la Iglesia, versículo 15 del capítulo 3 dice: “Sepas cómo debes conducirte en la casa de Dios, que es la iglesia del Dios viviente.” Estos son principios de conducta para la Iglesia. “Exhorto ante todo, a que se hagan rogativas, oraciones, peticiones y acciones de gracias, por todos los hombres; por los reyes y por todos los que están en eminencia, para que vivamos quieta y reposadamente en toda piedad y honestidad.” Capítulo 2, versículo 1. “Porque esto es bueno y agradable delante de Dios nuestro Salvador, el cual quiere que todos los hombres sean salvos y vengan al conocimiento de la verdad.”

Ahora, ahí hay dos puntos muy, muy esenciales que emanan de esa breve lectura. Primero, que debemos orar, e interceder, y suplicar y dar gracias a Dios por los reyes y por todos los que están en autoridad para qué vivamos una vida quieta y reposada, en toda piedad y honestidad o sinceridad. En otras palabras, si queremos vivir una vida tranquila y en paz, si queremos poder caminar como Dios quiere que caminemos y disfrutar de la paz para que podamos vivir nuestra piedad, nuestro enfoque es el orar por aquellos que están con autoridad sobre nosotros. No afectamos a nuestros gobernantes mediante la protesta. No afectamos a nuestros gobernantes mediante la desobediencia. No afectamos a nuestros gobernantes mediante la revolución y la revuelta, sino mediante la oración.

Y entonces, el texto dice que exhorta ante todo que vengamos a Dios en oración como resultado de eso podamos llevar una vida quieta y pacífica, una vida de piedad, una vida de integridad la cual será la voluntad de Dios, porque a través de ello los hombres vendrán a conocer al Salvador. Ése es el deseo de Dios. En Jeremías 29:7, leemos: “Y procurad la paz de la ciudad a la cual os hice transportar, y rogad por ella a Jehová; porque en su paz tendréis vosotros paz.” Éste es un mensaje a los judíos en la cautividad en Babilonia. Y la palabra de Dios a ellos a través de Jeremías es que busquen la paz en ese lugar. Son cautivos, son prisioneros. Han sido llevados ahí como rehenes, por así decirlo. Pero busquen la paz y oren al Señor por ella.

Y de nuevo, se da la misma instrucción, que si usted quiere paz en una sociedad, disfrutar su fe y esparcir su fe, entonces ore por aquellos que están en autoridad sobre usted. Ése es el patrón diseñado por Dios. Y encaja, ¿no es cierto? Con 2 Corintios 10:3 y en adelante en donde Pablo dice que las armas de nuestra milicia no son carnales, ¿verdad? Sino que son espirituales. Y son poderosas para la destrucción de fortalezas. Y el arma más poderosa que tenemos como creyentes para derribar las fortalezas, por así decirlo, las fortalezas del enemigo de Dios, son las armas de la oración.

Y entonces, para los cristianos, la revolución no tiene lugar. La oración tiene lugar prioritario. En un libro muy significativo escrito por Robert Culver, titulado Hacia una perspectiva bíblica del gobierno, él dice lo siguiente, y cito: “Aquellos que están en la Iglesia cuyo activismo cristiano ha sido llevado primordialmente a manifestarse, a protestar, a marchas, a gritar, bien pudieran estar ausentes del autor de estos versículos. Y entonces, ellos podrían observar en primer lugar el orar y después, en consejo con sus amigos; y después de eso, predicar en los hogares y los lugares comerciales. Cuando Pablo llegó a ser oído por los poderosos, fue para defender su acción como predicador como un camino al cielo.” Fin de la cita.

En otras palabras, Pablo dice que cuando hablamos de cambios políticos, cuando hablamos de asuntos de gobierno, oren. Si usted va a ser arrojado a la prisión, asegúrese que usted es arrojado no por una protesta política sino por predicar el Evangelio de Jesucristo.

La meta de ese tipo de oración entonces es llevar una vida tranquila y reposada para que –y eso es lo segundo que sale de eso- tengamos la oportunidad de ver a los hombres salvos y venir al conocimiento de la Verdad. Y entonces, oramos porque Dios nos permita tener el privilegio de vivir una vida tranquila y reposada para radiar la gracia salvadora de Jesucristo. La vida tranquila, pacífica debe ser la marca distintiva de un cristiano.

Y me entristece, francamente, cuando oigo toda esta retórica acerca de enojo, y violencia reacción, y revolución y levantamiento. Escuche nuevamente la palabra de Pablo a la Iglesia tesalonicense en el capítulo 4, versículo 10. “Pero os rogamos, hermanos, que abundéis en ello más y más,” en amor es lo que quiere decir, “y que procuréis tener tranquilidad, y ocuparos en vuestros negocios, y trabajar con vuestras manos de la manera que os hemos mandado, a fin de que os conduzcáis honradamente para con los de afuera, y no tengáis necesidad de nada.” Estudien para tener tranquilidad, ocúpense de sus propios negocios, trabajen con sus propias manos como les hemos mandado, para que anden de manera honesta con los de afuera, para que no les falte nada. Estudien para estar tranquilos. Aprendan a buscar la paz.

Francamente, amados, todo lo que podemos esperar del gobierno es protección de la vida, y protección de la propiedad; protección de la vida y protección de la propiedad. Si hace eso, sirve el propósito que Dios tiene en mente para el gobierno. Hoy, desgraciadamente, en nuestra sociedad, creo que inclusive en esas áreas vemos fallas. Parece como si nuestro gobierno estuviera tolerando tantas demandas que para defenderse a sí mismos, algunas personas están perdiendo algo de su propiedad, defendiéndose a sí mismas cuando ni siquiera son culpables de nada; pero simplemente para permanecer y mantener su inocencia, hay un gran costo.

Y también pienso en parte nuestro país. Fracasan en la protección de la vida con sus millones y millones de abortos. Pero a pesar de esas cosas, como cristianos, debemos orar y vivir una vida pacífica, influenciando al mundo no mediante protestas políticas, no mediante esfuerzos para derrocar al gobierno, sino mediante una vida piadosa y una predicación valiente, que confronta, que es directa, del Evangelio salvador de Jesucristo. Ese debe ser nuestro mensaje. Como el profeta Amós, como el profeta Nahúm, como el profeta Malaquías, tenemos todo el derecho de confrontar los pecados de nuestra sociedad desde el punto de vista de la Palabra de Dios, pero no involucrarnos en actos políticos de violencia, o de revolución, o de protesta, o revuelta contra el gobierno.

Y otro pasaje al que quiero llevarlos conforme comenzamos está en Tito 3. Y nuevamente, es la misma idea. Y simplemente estamos escogiendo algunas de las cosas de las que tocamos brevemente la semana pasada. En Tito 3:1, Pablo está estableciendo en orden las cosas para la Iglesia sobre la cual Tito va a tener influencia y responsabilidad; dice: “Recuérdales que se sujeten a los gobernantes y autoridades, que obedezcan, que estén dispuestos a toda buena obra. Que a nadie difamen, que no sean pendencieros, sino amables, mostrando toda mansedumbre para con todos los hombres.”

Y después, en el capítulo 3, versículo 8, él dice: “Palabra fiel es esta, y en estas cosas quiero que insistas con firmeza, para que los que creen en Dios procuren ocuparse en buenas obras.” Entonces, nuevamente somos llamados a un espíritu de sumisión a las autoridades sobre nosotros, a una vida de piedad, a una vida de buenas obras, una vida que busca la paz. Ese es el principio inequívoco con el cual comenzamos nuestra mirada a Romanos 13.

Ahora, puede regresar a Romanos 13. Con eso en mente, venimos al texto. Y comienza con esta declaración, versículo 1: “Sométase toda persona a las autoridades superiores.” Esa es el mandato medular dado a los cristianos. No discute su virtud, sus requisitos, sus cualidades, sea que sean buenos o malos, sean que hayan sido elegidos o designados, sea una república o monarquía. No discute nada de eso. Dice que debemos someternos. Y me parece sorprendente que en Mateo 23 nuestro Señor le habló a gente en el contexto del templo y dijo que los escribas y fariseos se sientan en el asiento de Moisés. Y todo lo que les digan que hagan, háganlo. Ellos tienen un lugar de autoridad dado por Dios.

Él dice que hagan lo que les digan. Sólo que no sean como ellos. Ellos eran hipócritas. Pero su autoridad es concedida por Dios aunque eran hombres perversos en sus propios corazones. Ahora, me sorprende que algunas personas, a pesar de la claridad de este mandato persisten en desobedecerlo, no sólo nuestra sociedad y en nuestra cultura, sino en otras también.

Y esta semana, tuve la oportunidad de leer un libro titulado Malas noticias para hombres modernos. Y en ese libro, el autor llama a los cristianos a pelear. De hecho, él usa la palabra “únanse y peleen”. Él ‘los llama a pelear usando’ y éstas son las palabras ‘confrontación, activismo, protesta, desobediencia civil y levantamiento.’ En ese libro entero, del inicio al fin, no hay mención de Romanos 13. Y eso es comprensible. Si usted va a adoptar esa perspectiva, más vale que evite esos versículos. Jesús nunca le enseñó a Su pueblo a rebelarse contra el rey. Él nunca le enseñó a Su pueblo a matar a gobernantes injustos. Él nunca le enseñó a Su pueblo a marchar en la plaza del gobierno. Nunca les enseñó a bloquear el edificio administrativo, a sentarse en la oficina del presidente, a molestar a los líderes, a violar la ley. No importaba la forma de gobierno que fuera, ése no era el tema. Ni siquiera afirma si es capitalista o socialista, si es una democracia, o una monarquía. El tema es simple. Debemos alcanzar al mundo.

Y para del alcanzar al mundo, tenemos que demostrar una vida piadosa, virtuosa, pacífica; y de esta manera, que sea atractiva a otros. Si vamos a dejar que nuestra luz brille en una generación perversa y maligna, debe ser la luz del Evangelio glorioso que brilla en la faz de Jesucristo.

Ahora, habiendo dicho eso, quiero recordarle lo que vimos la última vez, que sólo hay una ocasión tolerada en las Escrituras en las que violamos este mandato; y es cuando el gobierno nos demanda hacer lo que Dios nos prohíbe hacer o nos demanda no hacer lo que Dios nos manda hacer, ¿verdad?

La única vez en la que quebrantamos este mandato de someternos a las autoridades superiores es cuando Dios mismo nos ha llamado a hacer algo que está siendo prohibido o que se nos manda a no hacer, algo que se nos llama a hacer. Un par de ilustraciones de esto nos pueden ayudar.

Pase en su Biblia por un momento a Éxodo 1. Versículo 15: “Y habló el rey de Egipto a las parteras de las hebreas, una de las cuales se llamaba Sifra, y otra Fúa, y les dijo: ‘Cuando asistáis a las hebreas en sus partos, y veáis el sexo, si es hijo, matadlo; y si es hija, entonces viva.’” Están en una situación difícil.

El gobierno les está diciendo que si es un hijo varón, lo maten. Quien dice esto es el rey de Egipto. Versículo 17: “Pero las parteras temieron a Dios, y no hicieron como les mandó el rey de Egipto, sino que preservaron la vida a los niños.” Versículo 20: “Y Dios hizo bien a las parteras; y el pueblo se multiplicó y se fortaleció en gran manera. Y por haber las parteras temido a Dios, él prosperó sus familias.”

Claro, ¿cuál era la bendición más grande para la persona judía? El tener una familia. Y entonces, desobedecieron porque eso sería una variación al mandato de Dios. Eso sería asesinato y no podían violar la ley de Dios. Y hubo otra ocasión para esto.

Observen por un momento en su Biblia la profecía de Daniel. Y aquí tiene una ilustración muy clara y precisa de un hombre que se rehusó a hacer lo que el rey dijo porque estaría en violación con lo que Dios había dicho. Y recuerda en Daniel 1, que Daniel fue tomado cautivo en Babilonia con otros los jóvenes príncipes de Israel, varios de los cuales son nombrados en el versículo 7. Sus nombres hebreos reales están en el versículo 6: Ananías, Misael y Azarías.

Y dicen en el versículo 8: “Y Daniel propuso en su corazón no contaminarse con la porción de la comida del rey, ni con el vino que él bebía; pidió, por tanto, al jefe de los eunucos que no se le obligase a contaminarse.” Ahora, aquí usted tiene una situación en la que Daniel es instruido por el monarca babilónico a participar del alimento de Babilonia y comerlo. Hacer eso habría sido violar lo que él sabía que eran las leyes reveladas por Dios, ya que los judíos tenían leyes alimenticias muy específicas. Y él no se contaminaría con comida que no había sido prescrita por Dios. Sin embargo, en toda la actitud de Daniel, hay un Espíritu de sumisión.

Versículo 8 dice que él le pidió al jefe de los eunucos no contaminarse a sí mismo. Él pide permiso. Él va con aquel que está sobre él; y pide permiso. Y él se involucra en un breve diálogo. Él dice: “Te ruego que hagas la prueba con tus siervos por diez días, y nos den legumbres a comer, y agua a beber. Compara luego nuestros rostros con los rostros de los muchachos que comen de la ración de la comida del rey, y haz después con tus siervos según veas.”

Y ésta fue una manera maravillosa y conciliadora en la que más Daniel buscó obedecer a Dios sin abusar de este hombre que estaba cumpliendo las leyes de su rey. Y entonces, en el versículo 14, el hombre consintió; y pasaron los 10 días. Y, por supuesto, usted conoce la historia. Cuando pasaran los 10 días y el hombre vino a revisar a todos, Daniel y sus amigos se veían mucho mejor que los otros. Llegaron a un lugar de prominencia.

Ahora, Daniel pudo haber protestado. Pudo haberse revelado. Él pudo haber sido irrespetuoso al que estaba sobre él. Él pudo haber hablado mal del rey. Pudo haber hecho todo tipo de cosas, pero usó un medio conciliador de obedecer a Dios en medio de una situación difícil. Pero él no hizo concesiones. Más adelante, conforme usted sigue por un momento el libro de Daniel, usted recuerda que tres de sus amigos, claro, en el capítulo 3, se rehusaron a postrarse ante la imagen idólatra. Y como resultado de eso, ellos desobedecieron al rey. Se les dijo que se postraran. No lo hicieron, debido a que no podían postrarse al rey cuando Dios les había dicho que sólo se postraran ante Él. Y entonces, están en medio del mismo dilema. Y ellos van a ser fieles a Dios diciendo que si quieren arrojarlos al fuego, los arrojen. Y si Dios los quiere librar, los librará; y si no los quiere librar, aun así no se van a postrar.

Entonces, había una actitud en la que no iban a hacer concesiones. Pero había un sentido de respeto en lo que dijeron en el versículo 17. “He aquí nuestro Dios a quien servimos puede librarnos del horno de fuego ardiendo; y de tu mano, oh rey, nos librará. Y si no, sepas, oh rey, que no serviremos a tus dioses, ni tampoco adoraremos la estatua que has levantado.” Ellos no hablaron mal en contra de él. Ellos no fueron irrespetuosos. Ellos lo llamaron usando su título apropiado. Simplemente dijeron que no harían eso. “Pero estamos más que contentos de sufrir la consecuencia que usted piense que es apropiada para nuestra mala conducta aparente.”

Y de nuevo, su actitud es sorprendentemente conciliadora y amable a la luz de lo que ellos pudieron haber dicho. Como resultado de eso, dice el capítulo 3 en el versículo 30: “Entonces el rey engrandeció a Sadrac, Mesac y Abed-nego en la provincia de Babilonia.” Ellos fueron promovidos porque el rey obviamente apreciaba hombres con gran convicción. A él tampoco le molestaba tener gente en su equipo que pudiera caminar en medio de hornos de fuego ardiente. Y luego en el capítulo 6 encontramos, por supuesto, el relato tan conocido de Daniel en el foso de los leones.

Y ahora ha salido del contexto babilonio y estamos en el Imperio Medo Persa. Y quiero decir, como un comentario al margen aquí, que no hay nada absolutamente malo en que alguien sirva en una posición gubernamental. No hay nada de malo con servir en una función de gobierno civil o gobierno estatal o cualquier otro tipo de liderazgo. Es una posición honorable. Y Daniel es el mejor ejemplo de eso en las Escrituras. Y cada vez que él fue un hombre que no hizo concesiones, obtuvo una reputación mayor.

Y debido a que su espíritu no hacía concesiones, él era constantemente promovido hasta que finalmente se convirtió en el Primer Ministro de toda la nación, de todo el Reino. Es algo honorable servir en el gobierno, no es algo deshonroso. Daniel es la ilustración de eso. Pero fue la actitud maravillosamente conciliadora, y al mismo tiempo de no hacer concesiones, que lo hizo prosperar. Usted recuerda que Daniel oró. Y entonces, esos príncipes que querían deshacerse de Daniel hicieron que el rey firmara un edicto en el cual establecía que nadie podía orar a nadie, ni nadie podía postrarse ni honrar a ningún otro dios.

Y claro, Daniel siguió con sus oraciones. Y él prosiguió haciendo lo que estaba bien delante de Dios. Y entonces, él fue arrojado al foso de los leones. Pero no fue irrespetuoso en absoluto, como usted sabe. Y en el versículo 21, apenas antes de que Dios lo protegiera: “Entonces Daniel respondió al rey: ‘Oh rey, vive para siempre’.” Esto parece ser algo extraño para un hombre que está por ser arrojado a un foso de lesiones por parte de este rey. Pero él entiende que la autoridad es ordenada por Dios. Y él es sumiso de una manera única y confía sabiendo que no importa lo que el rey le haga, él está en las manos de Dios.

Dios lo libró al final del capítulo 6 en el versículo 28 donde dice: “Y este Daniel prosperó durante el reinado de Darío y durante el reinado de Ciro el persa.” El enfoque de no hacer concesiones por parte de Daniel y sus amigos significaba desobedecer al gobierno. Pero su actitud es un modelo para todos aquellos que llegan a esa encrucijada, de tener que enfrentar la realidad de no poder hacer lo que el gobierno dice o no poder dejar de hacer lo que ellos dicen que usted no haga. Él nunca titubeó en su honor y respeto al rey; y tampoco sus amigos Ananías, Misael y Azarías. Ellos nunca fueron irrespetuosos.

De hecho, permítame darle algo del patrón de lo que veo fluyendo de la experiencia de Daniel. En primer lugar, normalmente obedecemos, respetemos y hacemos todo en respuesta a aquellos que están en autoridad buscando agradarles. Debemos ser ciudadanos modelos, obedientes no solamente de manera externa, sino obedientes en Espíritu. En segundo lugar, resistimos y desobedecemos sólo cuando se nos manda a hacer algo que la Palabra de Dios prohíbe o se prohíbe hacer algo que la Palabra de Dios manda. Y esas dos cosas son ilustradas en la profecía de Daniel. Él no hizo lo que la Palabra de Dios le prohibió, esto es, comer cierta comida del rey. Y él no dejó de hacer lo que Dios le mandó hacer; y eso era orar.

El tercer principio que fluye de esto, aun cuando el gobierno y la Palabra de Dios estén en conflicto, nosotros no debemos de desobedecer de manera abierta hasta que no hayamos hecho todo lo que podamos hacer por tratar de resolver el conflicto de manera pacífica. ¿Escuchó eso? Tratar de resolver el conflicto de manera pacífica.

Nunca olvidaré en el estado de California hace unos años atrás cuando un grupo de iglesias bautistas perdió su estatus de excepción de impuestos. Y les exigían pagar grandes montos de dinero fiscal, los cuales se rehusaron a pagar. Y algunas de estas Iglesia fueron confrontadas por oficiales del estado. Este es el estado de California hace unos años atrás. Y nos enteramos de esto cuando Sam Ericsson, quien ahora es un abogado en Washington, para la sociedad legal cristiana, estaba aquí con nosotros sirviendo y era parte de nuestra iglesia. Y Sam dijo que era increíble que en el estado de California estas iglesias fueran tratadas así. Y comenzó a indagar; y esto es lo que había sucedido.

La Secretaría de Hacienda de nuestra nación envió un formulario a todas las iglesias, un simple formulario para ser firmado. Y lo que básicamente decía era “nosotros, como Iglesia, no nos involucremos en actividades políticas.” En otras palabras, para mantener el status de excepción de impuestos, tenemos que ser una iglesia de manera total. Bueno, me parece sorprendente que el estado comprendió algunas cosas que no todas las iglesias siquiera llegan a entender acerca de lo que una Iglesia debe ser.

Ahora, hay ocasiones en las cuales nos involucramos en cosas que son políticas, como el aborto y las leyes relacionadas con el homosexualismo, sus libertades y ese tipo de cosas. Y hay ocasiones en las que queremos hablar acerca de esos asuntos que son muy políticos como la pena capital y tratar de manera justa con los criminales y demás. Entonces, todo lo que necesitábamos hacer en este formulario era decir que no nos involucraríamos en ninguna actividad política excepto en esas situaciones en las que el estado está involucrado en cosas que se hablan en la Palabra de Dios. Y entonces, sentimos que son asunto de conciencia inmoralidad; y tenemos que hablar.

Todas las iglesias que escribieron eso, todas las iglesias que enviaron ese enfoque más bien conciliador no tuvieron ningún problema en absoluto. Las iglesias que tan sólo dijeron que no firmarían ese papel y que protestarían ese formulario, y que se involucrarían en lo que quisieran, enfrentaron el hecho de que el gobierno les quitó el privilegio de estar exentas de impuestos. Y algunas de ellas, debido a que no pagaron, fueron confrontadas. Y Sam Ericsson viajó a Sacramento para hablar con los oficiales estatales. Y se sentó en una junta.

Y les explicó que la intención simplemente era decir que hay ocasiones en las que las Escrituras interceptan con las cosas que el estado hace; y entonces hay ocasiones en las que tenemos que hablar acerca de asuntos que son asuntos de referendo, o de votación, o asuntos del gobierno. Pero no a menos de que se relacionen con la Palabra de Dios y nuestra conciencia moral hablaremos de esos asuntos. Y él les dijo que ese es el problema aquí. La respuesta de esas personas en el estado fue que si hubieran sabido eso, no habrían redactado el formulario del modo que le hicieron. Se disculparon. Y esos líderes del estado le dijeron a Sam que nunca volverían a producir otro formulario en el estado relacionado con ese asunto sin consultar con él primero. Simplemente fue cuestión de buscar una manera conciliadora de enfrentar el asunto.

Y Daniel fue con los líderes y les dijo: “Miren, no es algo que no podamos resolver, entonces para que pueda mantener mis convicciones y ustedes puedan seguir con lo que ustedes quieran hacer, ¿qué podemos hacer?” Ahora, eso nos lleva al cuarto punto que aprendemos del patrón de Daniel y es que si la desobediencia es necesaria, debemos estar dispuestos a sufrir el castigo consecuente.

Si somos llamados a la obediencia y nuestro gobierno dice vas a ser castigado por eso, no nos importa si es lo que tú crees que es bíblico, entonces tenemos que aceptar de manera callada y pacífica ese castigo, así como lo hicieron Ananías, Misael y Azarías cuando entraron al horno de fuego ardiendo y así como Daniel lo hizo cuando fue al foso de los leones. Y todo lo que simplemente queremos hacer es comprometernos con proteger a aquel a quien estamos obedeciendo. ¿Verdad? Y no podemos estar en manos más seguras.

Pero en todo momento, como dijimos con Daniel, decimos - por así decirlo – ‘oh rey, para siempre vive’. Y nunca debemos tener más que una actitud de respeto y honra hacia las autoridades que están sobre nosotros. Esto habla volúmenes de la integridad de la fe cristiana. Y también habla de manera fuerte y clara del hecho de que el cristianismo no es un punto de vista político. No es un grupo político. No es una perspectiva social limitada alguna idea o algún concepto de existencia social o económica. Sino que es un concepto de salvación de almas. Eso es lo primordial y lo he tratado de mostrar de varias maneras.

Ahora, regresemos a Romanos y veamos, por lo menos de manera breve, cómo Pablo desarrolla las razones por las cuales este principio es válido. Debemos estar sujetos a las autoridades que están sobre nosotros. ¿Por qué? Él da siete razones, siete razones muy lógicas, conectadas entre sí. Y fluyen una de la otra; y de hecho, inclusive se solapan entre sí. Y vamos a ver una a la vez. Veremos algunas esta vez y luego algunas en las dos próximas semanas a partir de esta noche, cuando nos reunamos nuevamente. Comencemos desde el principio.

La primera razón de este mandato a someterse a las autoridades superiores, muy importante, es la siguiente, versículo 1: “Porque no hay autoridad sino de parte de Dios y las que hay por Dios han sido establecidas.” Y entonces, decimos en primer lugar, que el gobierno es por decreto divino. El gobierno es por decreto divino. La autoridad civil en cualquier forma viene, de manera directa, de Dios. Es una institución como el matrimonio es una institución. En un sentido, no importa quién es la pareja, no importa cómo es su estilo de vida, lo que importa a nivel de compromiso, es que el matrimonio es una institución de Dios, ¿no es cierto? Dios diseñó que para poder preservar la sociedad y tener relaciones significativas, estableció estas instituciones. Y la Iglesia es una institución de Dios; y también lo es el gobierno.

El gobierno es una institución de Dios. Ahora observe cómo lo dice. “No hay autoridad sino de parte de Dios.” Ahora esto quiere decir que no hay poder en ningún lugar en la existencia que no refleje el propósito y la voluntad de Dios. ¿Escuchó eso? Esa es una declaración inclusiva. No hay ahora poder en ningún lugar que no represente la autoridad de Dios. No existe ningún poder en ningún lugar que no represente la autoridad de Dios. No existe gobierno civil de ninguna nación del mundo, nunca ha existido y nunca existirá, fuera de que Dios lo haya instituido.

El Salmo 62:11 dice: “El poder pertenece a Dios.” Todo poder pertenece a Dios. Toda creación pertenece a Dios. Todas las cosas pertenecen a Dios en el cielo y la tierra. El mundo entero pertenece a Dios. El hombre y todos sus contactos sociales y todas sus relaciones sociales son solo lo que él es y se relaciona a quién es él mediante el acto creador y el propósito y la voluntad de Dios. Dios es inminente en el mundo. Él, quien creó al mundo, controla al mundo. El administra al mundo para Sus propios propósitos. Y solo Él es soberano. Y cualquier persona que representa alguna soberanía en la tierra, tiene soberanía delegada.

Sólo Dios tiene derecho soberanos, no delegados. Entonces, toda autoridad viene del Señor. No importa cómo sea es autoridad. Ahora, cuando usted trae eso al área del gobierno, tenemos que decir que toda autoridad es de Dios. Usted dirá “espera un momento, ¿estás hablando de la China comunista?” “Sí.” “¿Estás hablando de Rusia?” “Sí.” Y usted puede continuar, pero eso no lo cambiará. Todo poder que existe es ordenado por Dios y no existe poder que no refleje una autoridad ordenada por Dios. Así es como es.

Dios es el soberano definitivo. Y creo que esto refleja un pensamiento dado por el apóstol Pablo predicando en el Areópago en Hechos 17. Él habla de las naciones. Y dice en el versículo 26 que todas las naciones de los hombres que moran sobre la faz de la tierra, esto es hablando de Dios, ha predeterminado los límites de sus habitaciones. En otras palabras, Dios es el que ha diseñado y creado las naciones. La extensión, esto es su duración en la Tierra, y la amplitud, esto es sus marcas de identificación. Entonces, el regalo de autoridad es un regalo divino. Ningún tirano jamás obtuvo el poder sin que Dios se lo permitiera.

Ahora, usted debe hacerse algunas preguntas. Probablemente lo está haciendo en este momento. Usted preguntará qué hay acerca de los gobiernos crueles. ¿Cómo puede decir eso acerca de los gobiernos comunistas, cómo puedes decir eso acerca de Adolfo Hitler? ¿Cómo puedes decir eso acerca de los gobiernos abusivos, cómo puedes decir eso, que son ordenados por Dios? Bueno, permítame responderlo simplemente diciendo esto. Yo no lo dije, simplemente lo leí. Lo dijo la Biblia. Entonces, ese no es mi problema. No hay autoridad sino de parte de Dios.

Y después, el otro lado de esto es que el poder que existe ha sido establecido por Dios. ¿Quiere decir que en nuestra nación eso es lo que dice? Si es un poder, es ordenado por Dios. Entonces usted preguntará que hay acerca de los abusos crueles. Escuchen, los abusos crueles y las injusticias y los errores del gobierno no reflejan la naturaleza santa de Dios y no reflejan la voluntad santa de Dios. Tanto como el divorcio en un matrimonio no refleja la voluntad santa de Dios. Pero el matrimonio, no obstante, es una institución de Dios. Y a pesar de que hay apostasía en la Iglesia, la Iglesia es todavía una institución ordenada por Dios. Pero la apostasía no refleja la naturaleza de Dios.

No, los abusos no niegan lo sagrado, ni el enfoque divino y la autoridad de ninguna de las instituciones de Dios, sea en el hogar, la Iglesia o el gobierno. Francamente, los hombres abusan todos los regalos de Dios, ¿no es cierto? Y los gobernantes impíos son partes del plan de Dios para castigar a naciones impías. Y para permitir a la maldad que siga su curso hacia la destrucción. Y si la verdad fuera conocida, y quizás algún día así será en el cielo, Dios ha diseñado por Su propósito soberano y voluntad, una razón por la cual todo gobierno que existe en la faz de la Tierra existe. Algunos son para beneficio de aquellos que han hecho bien. Algunos son para el castigo de aquellas personas que han hecho mal. No podemos saber por qué Dios instituye cierto tipo de gobiernos en cierto lugar.

Dios ha ordenado que el gobierno proteja y preserve a los hombres, para proteger su vida y su propiedad. Para hacer eso, la función del gobierno debe ser el reprimir la maldad, al reprimir el crimen y exaltar y honrar a aquellos que son virtuosos y buenos. Entonces, Pablo dice: “Los poderes que hay por Dios han sido establecidos.” Los que hay, espero que sepan eso, no son la voluntad de la mayoría. La mayoría simplemente refleja el propósito soberano de Dios. Las que hay, por Dios han sido establecidas. Están ahí por deseo por diseño de Dios. Y eso significa cualquier poder gubernamental en cualquier forma.

Entonces, amados, la razón número uno por la cual nos sometemos al gobierno, es porque el gobierno está en ese lugar por el decreto de Dios. Es el tiempo para que Dios actúe en una nación en la que Él escoge hacer lo que Él quiere. Expresa la voluntad divina. A veces, Él quiere castigar a una nación. A veces, Él quiere hacer que una nación prospere. A veces, Él quiere bendecir a un pueblo. A veces, Él escoge jugar a un pueblo. Pero el gobierno en todas sus formas es por decreto divino.

Ahora, eso nos lleva al segundo principio. Y de hecho, es un principio dramático. Y es el siguiente: La resistencia al gobierno -esta es otra razón por las que nos sometemos- es rebelión contra Dios. Eso viene como consecuencia, ¿no es cierto? Versículo 2: “De modo que quien se opone a la autoridad, a lo establecido por Dios resiste; y los que resisten, acarrean condenación para sí mismos.” Eso no podría ser más claro.

Si usted se resiste al gobierno, se resiste a la institución de Dios. La palabra “establecido” aquí, algunas veces traducida ordenanza. Significa instituir. Debido a que Dios es el poder que está detrás de todo gobierno, cualquier persona que se resiste a la autoridad del gobierno, cualquiera que se alinea contra el gobierno, toda persona que se ha resistido y continúa con una actitud de resistencia permanente contra el gobierno, toda persona que se ha colocado en contra del gobierno al rehusarse a apoyarlo, al desobedecerlo, resiste a Dios.

Hace años atrás, en 1839, Robert Halldane escribió en su maravilloso comentario de Romanos, y cito: “El pueblo de Dios entonces, debe considerar la resistencia al gobierno bajo el cual viven como un crimen muy terrible, inclusive como resistencia a Dios mismo.” Fin de la cita. Es una declaración bastante sorprendente. Y una que le mencioné la semana pasada, y ha sido atribuida de manera plena a Georgie Vins  y a aquellos que han salido de Rusia que nos dicen que los queridos hermanos y hermanas en Rusia no se resisten contra su gobierno. Y si son encarcelados, simplemente y únicamente será por su amor y proclamación del Evangelio de Jesucristo.

No importaba si el emperador romano era bueno o amable, si era perseguidor de cristianos o amante de los cristianos. No importaba si era elegido por el puerto pueblo, si era establecido por el Senado o si él llegó al poder mediante un golpe de estado. No importaba si era la autoridad imperial del César, si era justa o injusta, si era impía o básicamente buena. Nada de eso importaba.

Simplemente y únicamente el gobierno, como existe en cualquier situación, es para el propósito de Dios en esa situación. Y la resistencia y rebelión en contra de ese gobierno es resistencia y rebelión en contra de Dios. Y lo vuelvo a decir, a menos de que sea obvio que el gobierno ha cruzado la línea y lo está forzando a usted a hacer lo que es contrario a lo que todas las Escrituras indican, Dios opera en el mantenimiento de ese gobierno. Obedecemos.

Honramos al gobierno, sea el Presidente, o el gobernador, o al Senado, la policía, lo que sea. Y estoy pensando, usted recuerda, regresando al horror de David cuando él tuvo la oportunidad de matar a Saúl, ¿se acuerda de eso? Pero él simplemente no lo hacía. El simplemente no lo pudo hacer. Él entendió esta verdad de honrar al que está en autoridad. Era tan importante en Israel enseñarle a los niños que éste era el castigo para un hijo desobediente; el que era desobediente a sus padres, ¿era castigado con qué? Muerte.

Entonces, el gobierno sido decretado de manera divina y resistirlo es resistirse a Dios. Ahora, conforme concluimos, quiero llevarles a un tercer pensamiento. Aquellos que se resisten serán castigados. Observe nuevamente el versículo 2. “Y los que resisten acarrean condenación para sí mismos.” Si usted resiste al gobierno, será castigado. Así es. La palabra es crima. Es una palabra que significa juicio.

Es usada en 1 Corintios 11:29 acerca del juicio de Dios. Pero aquí es usada primordialmente en referencia al castigo que viene por parte de Dios a través de las autoridades civiles… a través de las autoridades civiles. Dios ha ordenado que el gobierno castigue a los malhechores. Y si usted se resiste al gobierno, va a ser castigado. Ahora, si como Daniel usted tiene que desobedecer debido que tiene un mandato más elevado, entonces usted acepta el castigo. Pero si no es en esa situación, si es simplemente una decisión que usted toma por resistirse, claro, usted va a recibir el castigo. Ahora, eso fue verdad en la economía del Antiguo Testamento.

Si puedo desviarme tan sólo un momento para darle algo de explicación. El castigo en el Antiguo Testamento es muy interesante. Si usted regresa al Antiguo Testamento y ve cómo eran castigados los criminales, es un estudio fascinante. No tenemos tiempo, obviamente para entrar en profundidad en ese estudio. Pero conforme usted estudia el Antiguo Testamento, la economía del Antiguo Testamento, usted ve que había maneras en las cuales las personas serán castigadas. Y permítame sugerirle cuáles eran. Simplemente en general. La restitución era una.

En otras palabras, lo que usted tomaba, tenía que devolverlo. Recientemente nuestro hogar fue robado. Se llevaron algunas cosas de valor como un reloj de oro que había tenido durante años. Era de mi abuelo. Llevarán algo de la plata que recibimos cuando nos casamos y algunas cosas como esas. Y recientemente, la policía llamó y dijo ‘atrapamos a los hombres que hicieron esto’. Sabemos porque mencionaron este reloj, y demás y demás. Pero lo llevaron a una casa de empeño en Hollywood y lo derritieron antes de que lo pudiéramos recuperar. Y ahora, los tenemos en bajo custodia. Uno de ellos salió pagando una fianza. El otro está ahí porque tenía una orden de arresto y demás.

Ellos dijeron “lamentamos decirles que no hay modo en que usted pueda jamás recuperar los bienes que le robaron’. Lo cual no es algo serio. Pero lo que pensé fue en el patrón del Antiguo Testamento de la restitución. La manera en la que un criminal era castigado era no metiéndolo en un lugar donde no sirve para nada para nadie durante mucho tiempo, sino el darle la dignidad de trabajar con sus manos.

También encuentra usted en el Antiguo Testamento que el castigo era invariablemente corporal. Esto es que era físico. Era corporal. Era un asunto de recibir latigazos, de tal manera que cuando el dolor venía instantáneamente y la vergüenza era pública, y era ahora, y se acababa, usted continuaba viviendo. Usted había pagado por su castigo. Usted pagaba con su castigo por su crimen y seguía viviendo. Usted cometía otro crimen y lo iba a volver a recibir. Y claro, si el crimen era digno de muerte -y había casi 35 crímenes diferentes por los cuales se prescribía la pena de muerte- usted moría y moría muy rápido, obviamente. Entonces, su sistema de castigo era muy simple. Para cualquiera de los crímenes menores, era castigo corporal y restitución. Para los crímenes mayores, era la muerte. Y su objetivo en el castigo era múltiple.

En primer lugar, era cuestión de justicia. En segundo lugar, refrenaba el crimen. En tercer lugar, refrenaba a los criminales. En cuarto lugar, les permitía la rehabilitación. En otras palabras, usted pagaba y se acababa. Usted no iba y se sentaba en alguna celda y aprendía cómo ser un mejor criminal y era violado por un grupo de homosexuales. Y obviamente, en este tipo de juicio inmediato y castigo había una prevención de la venganza privada. No había prisiones en el judaísmo del Antiguo Testamento. Y no hay nada en el texto del Antiguo Testamento que indique que los israelitas jamás debían tener una prisión.

No hay mandato de Dios en todos los mandatos que son dados para la ley social levítica, para la vida de Israel, para que ellos establecieran una cárcel. Ellos no crearon cárceles. Ellos no operaban cárceles. Eran parte del orden social romano y otros órdenes sociales paganos. Sólo hay una ocasión en Jeremías 37 en donde querían deshacerse de Jeremías. Ellos no saben qué hacer con él; y entonces, querían encarcelarlo. Entonces, hicieron una cárcel en un hogar, lo cual me indica que ni siquiera tenían una. Entonces, las cárceles no es lo que es promovido bíblicamente.

El pago instantáneo del criminal era llevado a cabo en el castigo severo. Los latigazos, el castigo corporal y después, la oportunidad para las restitución, lo cual restauraba la dignidad del hombre. A principios de la historia de Norteamérica, quizás le interese saber que los puritanos usaban el castigo físico corporal. Recordará viendo algunos de los retratos o pinturas en sus libros de los inicios de la historia norteamericana de la gente sentada en cepos con sus cabezas y sus manos y sus brazos metidos en esos pequeños agujeros. Y decimos ‘¡oh, que terrible, que doloroso! Yo he estado en la iglesia hora y media y me tengo que poner de pie. No quiero imaginarme estar de ese modo durante tres o cuatro días o una semana o lo que fuera’ Ellos utilizaban el castigo corporal, físico. Ellos comprendían que eso era indicativo del reflejo escritural. Y donde el crimen era muy severo, podía haber expulsión. Y el crimen más severo, ejecución.

Francamente, fueron los cuáqueros quienes vinieron e introdujeron el sistema carcelario o penitenciario. La primera cárcel norteamericana fue lo que era llamada la cárcel de la calle Walnut. Y ya para 1790, la ley había establecido el encarcelamiento como la manera apropiada de castigar a los criminales. Es algo reciente, inclusive la historia norteamericana. En la actualidad, tenemos en los Estados Unidos de Norteamérica medio millón de prisioneros y la tasa de crimen más alta en el mundo occidental. Y usted se pregunta si funciona. Y nosotros respondemos ‘claro, claro que no funciona’. Las cárceles son tierra fértil para los criminales, los homosexuales, la brutalidad. Operan escuelas de crimen. El sistema penitenciario norteamericano, dice un escritor bíblico, es anti bíblico, inhumano, ineficaz, ineficiente y torpe. Fin de la cita.

Por cierto, hemos castigado de acuerdo con las estadísticas en 1982 a 25 de cada 500 criminales serios. Cuatrocientos setenta y cinco no son castigados. El los 25 que son castigados, son castigados al ser colocados en un lugar en donde se sientan durante años y años. Dios le ha dado al gobierno el derecho de castigar. Y ahora oímos todo el tiempo acerca de la promoción de los derechos de los prisioneros, ¿no es cierto? De tal manera que las prisiones rápidamente se están convirtiendo en clubes sociales. Y a algunas personas no les molesta estar ahí. Reciben alimentos de manera gratuita, son cuidados por el estado y demás. Pero en la economía del Antiguo Testamento, el gobierno tenía el derecho de castigar de manera inmediata. Y castigaban de manera corporal y castigaban inmediatamente; y forzaban la restitución, lo cual le permitía a una persona recuperar su dignidad y pagar sus deudas. Algo que es interesante es que el proceso de restitución normalmente era conducido al asignarle a ese hombre a una familia. Y él vivía en esa familia y era cuidado por esa familia mientras que trabajaba y podía llevar a cabo su restitución. ¡Qué manera tan digna de restaurar la honra de un hombre!

Entonces, fueran cuales fueran las demandas del crimen, el castigo debía ser cumplido, debía ser aplicado rápidamente. Usted recuerda, no es cierto, la reflexión de Eclesiastés. Está en el capítulo 8, versículo 11: “Por cuanto no se ejecuta luego sentencia sobre la mala obra, el corazón de los hijos de los hombres está en ellos dispuesto para hacer el mal.” Si usted no cumple una sentencia rápidamente, entonces los hombres van a cometer mal. Hemos llegado a ese lugar en el que no es hecho rápidamente nuestra sociedad. De tal manera que cualquier castigo de un malhechor es un derecho dado por Dios, dado al gobierno. Y cuando una persona viola la ley, ellos deben esperar ser castigados porque Dios le ha dado al estado are el derecho de hacer eso.

Entonces, la autoridad humana castiga a los violadores. Y ciertamente, dice usted, ¿es esta la autoridad humana castigando? Sí, pero en un sentido, es representativa de Dios. Los instrumentos de castigo son humanos. La ley, la fuente, es Dios. Escuche, ¿ve usted que cuando todo esto comienza a desmoronarse, cuando olvidamos que el gobierno son institución de Dios, que las autoridades que han sido ordenadas por parte de Dios, para cualquiera que sea su propósito, cuando comenzamos a permitir que la maldad no sea castigada, entonces el instrumento entero del gobierno comienza a desmoronarse? Y me temo, queridos amigos, que la política no va a cambiar eso. Y creo que estamos viendo el colapso de nuestro gobierno. Creo que estamos observando el colapso de nuestra sociedad.

Sólo hay una manera de cambiar eso; y eso no es mediante la acción política. Es mediante el Evangelio salvador de Jesucristo. ¿Verdad? Esa es nuestra prioridad. Eso es con lo que debemos estar comprometidos. Entonces, nos sometemos al gobierno. ¿Por qué? El gobierno es de Dios, el gobierno lo ha establecido Dios. Y revelarnos es revelarnos en contra de Dios. Y resistirse, trae castigo. El resistirse trae castigo.

La cuarta, la cual simplemente introduciré y cubriremos la próxima vez está en el siguiente versículo. Versículo 3: “Porque los magistrados no están para infundir temor al que hace el bien, sino al malo.” Y eso nos dice que debemos someternos al gobierno, porque el gobierno sirve para restringir la maldad. Y así es. ¿Sabe usted que inclusive un gobierno comunista chino restringe la maldad? ¿Sabe usted que el gobierno ruso restringe la maldad? Cualquiera de los gobiernos que están tras la cortina de hierro que menospreciamos restringe la maldad. Cualquier gobierno hace eso.

No hay gobierno sobre la faz de la Tierra, por ejemplo, que lo castigue usted por no haber violado a alguien. No hay gobierno en el mundo que lo castigue por no haber robado alguien. No hay gobierno que lo castigue por no haber asesinado a alguien. No. Inclusive el peor tipo de gobierno enfrenta correctamente asuntos de lo que está bien y lo que está mal. Estaba hablando con alguien de Etiopía hace no mucho tiempo atrás. Y Etiopía es un país que está en turbulencia, en una turbulencia gubernamental increíble.

En Etiopía se está llevando a cabo la revolución. Y diríamos que es el peor tipo de situación en términos gubernamentales. Estamos hablando del hecho de que en una situación de crimen como en Etiopía, y esto es lo que la persona me comentó, un misionero que había dicho ‘bueno, tres años atrás aquí había violación. Tres años atrás había violaciones en Adís Abeba’, una ciudad en donde no sé cuántos millones de personas viven. Pero ellos dijeron que no había habido ninguna desde ese entonces porque al día siguiente, el hombre estaba ahorcado en la plaza del pueblo.

A usted quizás no le guste la política de Adís Abeba. Y quizás no le gusta el estilo de gobierno que tienen, sea cual fuere el estilo que tengan allí. Pero ese gobierno, como cualquier otro, está ocupado al menos por conocer la diferencia entre lo que está bien y lo que está mal. Amados, eso entró en la caída. Si comes del árbol del conocimiento del bien y del mal, conocerás el bien y el mal. E inclusive personas caídas, pecaminosas, saben eso. Y el gobierno lo sabe.

Y me atrevo a decir, odio decirlo, no me gusta decirlo, que usted está más seguro en las calles de Irán por la noche que lo que usted está en las calles de Los Ángeles. Porque si usted se mete en problemas en Irán, no dura mucho tiempo. Y ellos, por lo menos saben lo que es el crimen y lo enfrentan. Aunque ciertamente no querríamos vivir bajo ese tipo de gobierno. Entonces, el gobierno ha sido establecido para restringir la maldad. Inclusive esos gobiernos con los que no nos gustaría identificarnos o someternos, ellos tienen una medida del entendimiento de lo que está bien y de lo que está mal. Y vamos a entrar en detalle en eso cuando continuemos con nuestro estudio.

Bueno, me voy a detener en este punto. Me siento algo frustrado porque hay mucho más para decir y siento como que les estoy dando la mitad cada vez de lo que quiero decir que hay en mi corazón. Pero encomiendo esto a su cuidado y al cuidado del Espíritu Santo hasta que podamos regresar y podamos verlo de manera total la próxima vez, dos semanas a partir de esta noche. Inclinémonos en oración.

Señor, sólo sabemos que en nuestros corazones deseamos ser lo que Tú quieres que seamos. Ése es nuestro deseo más profundo. No estamos trayendo un motivo adicional a este texto porque hay muchas cosas que no nos gustan y nos gustaría cambiar. Y hay muchos queridos hermanos y hermanas que amamos en todos los países que están viviendo bajo situaciones gubernamentales muy opresivas y difíciles. Y Señor, hay tantas cosas que nos gustaría cambiar.

Algo en nosotros clama en contra de la injusticia y la desigualdad. Algo clama en contra del poder cruel en contra de la Iglesia. Algo en nosotros clama a favor de aquellos en nuestras sociedades alrededor del mundo que pueden estar siendo oprimidos y tratados de manera injusta. Y deseamos ver que los gobiernos cambien; y que sus actitudes cambien. Y sin embargo, Señor, tenemos que ir lo que Tú nos has dicho, que la prioridad para nosotros no es la política, no es la estructura social.

La prioridad para nosotros es la vida piadosa, la vida pacífica, una vida quieta que exalta a Jesucristo con integridad y honestidad; y una proclamación valiente, y directa y fuerte del Evangelio salvador. Padre, ayúdanos a ser fieles en hacer esto y saber que sea cual fuere el gobierno que esté ahí, está ahí porque por Tu providencia y Tu soberanía refleja Tu propósito para ese tiempo y ese lugar y ese pueblo; y no hay autoridad que exista que no esté ahí sino porque Tú lo has permitido. Y todo autoridades ordenada por Ti.

Y ayúdanos como cristianos a saber que si desobedecemos a ese poder y nos lleva a un castigo justo, es porque eso es resistirte y causa que seamos dignos del castigo que Tú has delegado a ese gobierno. Entonces, Señor, ayúdanos a ser ciudadanos modelo, quienes mediante nuestra buena conducta callaremos la ignorancia de hombres insensatos. Que el mundo nunca nos vea como un grupo políticamente activo, como un grupo que adopta cierta perspectiva social o un grupo con cierto tipo de filosofía de gobierno, de liderazgo. Pero que nos vean como distintivamente cristianos, reflejando el amor del Señor Jesucristo, la verdad de la Palabra de Dios. Y que sea, oh Señor, que cuando esos tiempos vienen, cuando Tus hijos deben ir en contra del gobierno porque Tú nos has mandado a hacerlo, que sea con un Espíritu de gracia, con un Espíritu que está dispuesto a recibir el castigo que venga, comprometiéndonos, encomendándonos al cuidado del que nos cuida, nuestro propio Dios y Padre celestial.

Y que nosotros, en todo momento, mostremos respeto a aquellos que están en autoridad sobre nosotros, mientras que no hacemos concesiones en nuestro compromiso con la obediencia. Y de esta manera, que te traigamos gran gloria y honor a Ti. Y que prosperemos así como Daniel y sus amigos, para Tu alabanza en gloria, en el nombre de Cristo. Amén.

 

 

 

 

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