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Ha sido nuestro privilegio en las últimas semanas, y lo será de nuevo esta mañana, estar estudiando 2 Corintios capítulo 3, la rica carta desde el corazón de Pablo a su amada Iglesia corintia. Y conforme estamos en el capítulo 3, estudiando los versículos 6 al 18, estamos considerando el tema: la gloria del nuevo pacto. El nuevo pacto.

Les he recordado en las semanas pasadas que el nuevo pacto es el pacto en la sangre de Cristo, esa es la promesa de la salvación mediante la muerte y la resurrección de Jesucristo. El nuevo pacto es glorioso. El nuevo pacto es todo suficiente. El nuevo pacto salva.

Es el nuevo pacto el que se encuentra en el corazón del Evangelio cristiano: que Jesús murió, resucitó para proveer perdón de pecados, una justicia que cubre y vida eterna. Predicamos el nuevo pacto. Predicamos el Evangelio. Y también lo hizo Pablo.

Desafortunadamente, Pablo se vio estorbado por parte de algunas personas que estaban predicando el antiguo pacto también, tratando de confundir el tema de la salvación. El Evangelio de Jesucristo es suficiente para salvar. Nosotros siempre decimos que la salvación es mediante la gracia, únicamente, mediante la fe únicamente, en Cristo únicamente. No tiene un ritual necesario que contribuya a la salvación. No hay ceremonia y no hay obras humanas. Un pecador quebrantado y contrito y humillado por su propia iniquidad, reconociendo que no hay manera de escapar del juicio y de la iniquidad, viene a Dios, ruega por gracia, ruega por misericordia, ruega por perdón. Y Dios, en base a lo que Jesucristo ha hecho para satisfacer Su propia justicia y proveer una expiación para ese pecador, perdona, abraza el pecador, cubre al pecador con la justicia de Cristo y le da la promesa de la vida eterna. Ése es el Evangelio cristiano.

No hay ceremonia alguna que se parte de eso. No hay ritual que se parte del mismo. Esa es la razón por la que, en una Iglesia verdaderamente cristiana, en donde el Evangelio es entendido, un ambiente verdaderamente del nuevo pacto, no tenemos ceremonias ni símbolos, sino más bien la explicación clara de la realidad en Jesucristo. No dependemos de símbolos para nuestra salvación, dependemos de la realidad de Jesucristo.

Pero siempre, siempre, sea en el día de Pablo o en nuestro día, están aquellos que quieren venir con lo que nosotros llamamos la religión simbólica, un tipo de religión sacramental, religión sacerdotal, que incluye, en algún tipo de conducta, significado espiritual, realidad espiritual y gracia salvadora.

Hubo este tipo de personas en Corinto que hacían eso. Que venían y demandaban que las personas que ya habían sido redimidas en Cristo, para validar su redención y para asegurar su redención, necesitaban guardar la ley ceremonial de Moisés. Estos gentiles necesitaban ser circuncidados. Ellos necesitaban asegurarse que hubiera un seguimiento en los lavamientos, y sacrificios y demás. Estaban demandando un regreso a símbolos del antiguo pacto que ahora eran obsoletos debido a que había venido la realidad. Regresar y exaltar a los símbolos es algo fútil. No sólo rechaza la realidad del Evangelio, sino que pervierte el propósito y el significado de los símbolos, los cuales nunca tuvieron la intención de ministrar gracia, nunca tuvieron la intención de ministrar vida espiritual, sino que fueron únicamente retratos de aquello que podría y haría eso.

Entonces, al enfrentar esto en Corinto, Pablo escribe en esta sección una preocupación porque la gente comprenda la diferencia entre el nuevo pacto y el antiguo. O, mejor dicho, que la gente entienda la transición del antiguo pacto al nuevo. No es que el antiguo pacto y el nuevo pacto sean opuestos. No es que se oponen el uno al otro. Es que uno da lugar al siguiente.

El antiguo pacto en y por sí mismo no estaba completo, no podía salvar, no podía conceder justicia. Tenía que ser hecho a un lado y ser reemplazado por el nuevo. El antiguo pacto, no obstante, cumplió con un propósito. Un propósito muy bueno. Y ese propósito fue cumplido históricamente. Y cuando el tiempo vino para que ese propósito se desvaneciera, se desvaneció. Y el nuevo pacto lo reemplazó.

Conforme he estado pensando en todo esto, he estado tratando de cubrir tanto como pudiera para ayudarle a entenderlo, he llegado a estar más consciente de que hay algunas personas entre los evangélicos que no entienden la relación entre el antiguo pacto y el nuevo pacto. Entre la ley y el Evangelio. Entre la ley y la gracia.

Esto me fue señalado esta semana de una manera muy sorprendente y decepcionante. Estaba hablando con un individuo que me contaba de su Iglesia, me contaba de su pastor. Y él me estaba diciendo que después de años en el pastorado y después de años en esta Iglesia en particular, él había acudido a su pastor para hacer algo de estudio como laico; y le preguntó cómo era que se salvaba la gente del Antiguo Testamento. A lo cual el pastor inmediatamente respondió: “al guardar la ley.” Y, por supuesto, no sé qué tan amplio sea este malentendido, pero cuando usted lo encuentra al nivel del liderazgo espiritual, es, de hecho, algo triste. Nadie jamás fue salvo por la ley en ninguna época. Jamás. La ley no podía salvar.

Ahora, permítame hablarle un poco acerca de la ley. En cierta manera, vamos a regresar entrando a un embudo para regresar a donde dejamos. Cuando hablamos acerca de la ley en la Biblia, nosotros estamos hablando acerca de la ley que colocamos bajo la categoría de la ley mosaica, esto quiere decir aquello que Dios le reveló a Moisés. Dios le reveló Su ley a Moisés. Ahora, la ley que Dios le reveló a Moisés, que se registra en el Antiguo Testamento, particularmente, claro, en la ley de los primeros cinco libros, esa ley, tiene tres componentes básicamente. Tres componentes. Ley civil, ley moral y ley ceremonial.

Ahora, permítame ver si puedo ayudarle a entender los propósitos de esos. La ley civil fue la instrucción dada por Dios para la vida socioeconómica de su pueblo, Israel. Ciertamente, algunas de las cosas que Dios dio en su ley civil para la vida de ellos, los trascendería. Pero primordialmente, Él le dio un tipo de orden para la vida social de ellos que los aislaría del mundo que los rodeaba para que no fueran influenciados por el paganismo y pudieran mantenerse a sí mismos como un testimonio puro del único Dios en el mundo. Entonces, en la ley de Moisés hay un componente de la ley civil que estuvo diseñado para hacer que Israel fuera una nación única.

En segundo lugar, hay un componente moral. Hay una parte de la ley revelada a Moisés que es ética, que es moral. Y que no tiene nada que ver con conducta social en términos de un sistema socioeconómico para hacer que una nación sea distinta. Tiene que ver con la moralidad. Tiene que ver con conducta hacia Dios y hacia el hombre en una esfera social, pero conducta que es moral. Es la parte moral de la ley. Tiene que ver con el corazón. Tiene que ver con virtud, con justicia y con pecado.

El tercer componente de la ley es el componente ceremonial. El componente ceremonial de la ley es una serie de retratos o símbolos. De una u otra manera, todos están ligados a la redención. Todos están ligados al propósito salvador de Dios. Pueden demostrar la pecaminosidad del hombre, lo cual retrata su necesidad de ser salvo. Pueden demostrar el sacrificio de la cruz, por ejemplo, los sacrificios animales. Pueden demostrar la necesidad de limpieza en el sentido de lavamiento. Pueden demostrar la meta o el beneficio de la salvación, el cual el reposo, esto es el día de reposo.

Pero todos los componentes simbólicos de la ley mosaica están diseñados en torno al propósito redentor de Dios, de tal manera que la ley, entonces, con esas tres partes, abarcaba mucho. Dada a un pueblo especial identificaba cómo este grupo de personas debía vivir en el mundo para que fuera un grupo de personas apartado. Usted sabe que tenían leyes alimenticias y tenían ciertos festivales y festividades y todo esto prescribía su rutina diaria. Ellos tenían ciertas costumbres y tradiciones en el modo en que se vestían y cómo preparaban la comida y todo eso que los aislaba. Y había modos en los que tenían que tratar con las cosas que poseían, sus cultivos y sus animales y todo eso, lo cual los estructuraba como una entidad auto contenida, aislada en ciertas maneras del resto del mundo.

Y, sin embargo, tenían que alcanzar al resto del mundo con la verdad acerca del único Dios verdadero. Pero ése era el aspecto civil. La ley ceremonial, como dije, eran retratos y símbolos. Nunca una persona fue salva al hacer un sacrificio animal. Nunca una persona fue salva por atravesar por algún lavamiento ceremonial. Nunca una persona fue salva al guardar el día de reposo o un año de jubileo. La gente no fue salva al guardar la ley ceremonial, fue el retrato de la necesidad de ser salvo.

Ahora después, miramos a la del medio, más importante, la ley moral. Ahora, escuche esto. Cuando viene el nuevo pacto, la ley civil, aquello que identifica de manera única a la nación como la nación de Israel como un pueblo apartado, es hecha a un lado. ¿Por qué? Porque el muro del medio ha sido derribado. Judío y gentil son hechos uno en Cristo, correcto. Entonces, ya no hay más un código ético, único, civil y social para la Iglesia.

Ahora, en la actualidad hay algunas personas que creen que todavía lo hay. Algunas veces, lo llamamos re construccionistas o teonomistas; y quizás, puede haber oído esos términos. Si no los ha oído, bien. Y si usted no sabe de qué estoy hablando, aún mejor. Pero están tratando de imponer la identificación civil del tipo de vida de Israel en la Iglesia, lo cual es algo innecesario. Todo ha sido hecho a un lado. El Nuevo Testamento presenta esto de manera clara para nosotros.

Ahora, la ley ceremonial fue hecha a un lado. Colosenses 2: “ninguno los haga guardar ninguna de esas festividades de lunas nuevas y festivales.” Y claro, el libro de Hebreos muestra que todo el sistema sacrificial ha sido hecho a un lado.

Pero el corazón y el alma de la ley entonces es la ley moral. La ley moral. La ley ceremonial era temporal. Retratando al nuevo pacto que estaba por venir. Esa es la razón por la que le dije en las últimas dos semanas que un tipo ceremonial de cristianismo sacramental, sacerdotal, simbólico, es una perversión. Porque todo ese enfoque a la ceremonia en la religión verdadera del judaísmo sólo era un retrato del nuevo pacto. Y una vez que viene el nuevo pacto, usted no necesita nada de eso. Voy hablar un poco más de eso en un minuto.

Ahora, veamos la ley moral. Tomemos esa parte del medio llamada la ley moral. Y permítame decirle que hubo tres razones básicas para la ley moral. Tres razones. Razón número uno, revelar a Dios. Usted nunca verá la existencia de Dios de manera más clara. Y esa es la esencia de su naturaleza moral, Su santidad. Su atributo supremo de lo que usted verá en Su ley revelada. Esto es Él. Ese es Dios. Es la expresión más verdadera de Dios que viene, que se expresa en Su ley. Dios es revelado como el Santo, Santo, Santo que los ángeles dijeron que era en Isaías 6, cuando usted ve a Su ley. Entonces, revela a Dios.

En segundo lugar, revela a la voluntad de Dios para la conducta del hombre. Y luego, hay un tercer propósito de la ley. El tercer propósito de la ley moral, por lo tanto, es presentar a un hombre como pecador, porque conforme el hombre pecaminoso viene a la ley y ve al Dios tanto y el estándar Santo de Dios para él y ve en su propia vida, se da cuenta de que queda corto, ¿verdad? Entonces, expone su pecado. El propósito de la ley entonces, en el Antiguo Testamento, en una categoría, era identificar a un grupo único de personas que viviría apartado del mundo como un testimonio del Dios verdadero.

El segundo componente de la ley, el ceremonial, era darle a ese grupo de personas retratos vívidos, simbólicos de una redención que necesitaban desesperadamente, lo cual estaba por venir más adelante en la promesa del nuevo pacto para ellos. Y la parte del medio, la parte moral, era revelar a Dios, revelar la voluntad de Dios para el hombre y dejar a los hombres muy conscientes de que quedaban cortos y que eran pecadores. Dios nunca quiso que la parte ceremonial de la ley siguiera, y siguiera, y siguiera; y sin embargo, eso era lo que los judíos quisieron hacer con ello.

Estas personas llamadas judaizantes o falsos maestros o falsos apóstoles o del grupo de la circuncisión, iban por todos lados y seguían a Pablo. Y claro, adondequiera que había una Iglesia, estaban confundiendo el escenario diciendo ‘tenemos que guardar las ceremonias, tenemos que guardar las ceremonias, tenemos que guardar las ceremonias,’ porque se habían confundido en algún punto y engañado al creer que esas ceremonias jugaban una parte en la salvación. Y nunca, nunca tomaron parte en ello. Ellos estaban demandando un regreso a los símbolos del antiguo pacto, lo cual era obsoleto debido a que la realidad había venido.

¿Por qué necesita usted el símbolo? Ellos querían regresar y exaltar los símbolos; y eso es absolutamente fútil. No sólo, como dije, rechaza la realidad del Evangelio, sino que rechaza el significado del símbolo. Rechaza el significado del símbolo. Deja el Evangelio de la realidad en Cristo y el Evangelio de la gracia y se vuelve al sacramentalismo vacío de símbolos y sombras y retratos.

Y eso era lo que estaba pasando en Corinto; y eso es lo que Pablo tuvo que confrontar para que entendieran que el antiguo pacto estaba bien. Tuvo su día, tuvo su gloria. Pero el nuevo pacto había venido y el antiguo se había acabado. Y eso es lo que básicamente está diciendo en este capítulo, como veremos.

Ahora, le he estado diciendo que hay un paralelo a eso en la actualidad. En la actualidad tenemos una situación muy parecida. Tenemos cristianismo evangélico, ortodoxo, fundamental que van por todos lados como nosotros, personas que creen en esto, predicando el evangelio en Cristo, salvación por la gracia únicamente, mediante la fe únicamente, en Cristo únicamente, el gran testimonio de las Solas de la reforma. Vamos predicando el Evangelio y también confundiendo el escenario. Y atrás de nosotros está la Iglesia Católica romana, la Iglesia griega ortodoxa y ciertas formas sacramentales sacerdotales de alta Iglesia litúrgica del protestantismo promoviendo símbolos y retratos, como si fueran la realidad.

Y esto es exactamente lo mismo que el apóstol Pablo estaba enfrentando. Nada más que, en ciertas maneras, es peor. Por lo menos, los judaizantes tenían un grupo de símbolos ordenados e instituidos por Dios. Por lo menos, ellos podrían decir ‘bueno, están en la Biblia’. ‘Están en el Antiguo Testamento’. Por lo menos, los legalistas judíos podían regresar a sistema que ahora, aunque era obsoleto, originalmente había sido instituido y prescrito por Dios mismo en el Antiguo Testamento.

Por otro lado, el catolicismo romano ha sustituido los símbolos que nunca estuvieron en la Biblia y los inventaron. Y son símbolos, créanme, que reemplazan la realidad. El catolicismo, a lo largo de los años y formas de la ortodoxia griega y la ortodoxia oriental, inclusive formas de protestantismo, han inventado sus propios sistemas no escriturales de obras y ceremonias.

El sistema romano, por ejemplo, tiene el rosario, oraciones a los santos y a María, oraciones en fórmula, penitencia, veneración de santos y ángeles, etcétera, etcétera. Nada de eso es bíblico. Nada de eso es del Antiguo Testamento. Nada de eso es del Nuevo Testamento. Ellos simplemente lo inventaron.

Y todo esto es el resultado de sus propias tradiciones e inventos y concilios y edictos. Este tipo de cosas también aparecieron, por ejemplo, en el luteranismo, en donde usted tiene la creencia de que la gracia se administra en la presencia real de Cristo en el servicio mismo de comunión, en donde el ritual se convierte en una realidad. Ellos hacen la afirmación blasfema, estos sacramentalistas, de que Cristo de hecho está presente en los elementos. Él está en el pan y Él está en el vino y cuando la misa se lleva a cabo y está siendo ofrecida para usted en la misa, Él está siendo sacrificado literalmente, realmente, una y otra y otra vez. Inclusive, la peor forma del ritualismo judío, nunca llegó al punto de inventar todo ese tipo de cosas absurdas.

Entonces, no hay nada que no experimentemos en la actualidad. La salvación verdadera, simple, pura como se entiende en el nuevo pacto, siempre está siendo oscurecida por los ritualistas. Así fue en ese entonces. Así es en la actualidad.

Ahora, Pablo quiere que entendamos que el antiguo pacto tuvo una gloria, pero fue una gloria temporal. Cumplió su función bien. Tuvo su lugar. Cumplió con su propósito. Pero ahora, ha venido el nuevo pacto y el nuevo pacto es el pacto salvador.

Regresemos entonces a nuestro texto, tanto que podría ser dicho de todo esto. El antiguo pacto, entonces, viendo la ley moral, fue diseñado para producir una conciencia de pecado. Fue diseñado para llevar a una persona al pecado. Ahora, si usted hubiera sido un judío viviendo en el Antiguo Testamento, como le dije la última vez, y usted hubiera sido expuesto a la ley de Dios tal como ellos fueron expuestos, y era leída todo día de reposo, estaban conscientes de la ley de Dios, la enseñaban a sus hijos día tras día, sentándose, poniéndose de pie, caminando, andando por el camino. Y conforme eran expuestos a la ley de Dios, revelaban a Dios, revelaban el estándar Santo de Dios para su vida. Y como consecuencia, exponía su pecado, porque nunca podían vivir conforme al estándar. Nunca, nunca. Y entonces, despertaban a la realidad del pecado.

Y llevaba a esa persona del Antiguo Testamento, a ese judío del Antiguo Testamento a un punto de desesperanza o a punto de quebrantamiento o contrición, como es usada esa palabra. A punto en el que él decía: “no puedo vivir al nivel de la ley de Dios. Soy maldito.” “Maldito es todo aquel que no permaneciere en todas las cosas escritas en el libro de la ley,” dice en Deuteronomio.

Y entonces, él sabía que, si él quebrantaba la ley, de cualquier manera, él estaba condenado. Entonces, él tiene una revelación del propósito perfecto de Dios, la mente perfecta de Dios, la naturaleza perfecta de Dios y la voluntad perfecta de Dios para el hombre. Él no puede vivir a ese nivel. Él es un pecador miserable y no tiene esperanza. Él no puede salvarse a sí mismo. ¿Qué va a hacer?

Bueno, la mentira era: “guarda todos los sacrificios. Y si tú tan sólo cumples con los sacrificios y te apareces en el templo en los tiempos apropiados y guardas el día de reposo y cumples con todos los lavamientos y guardas una dieta kosher y cuidas toda la ley del día de reposo y simplemente, haces todo esto, eso te salvará. Eso te salvará.” Y éste es el tipo de judaísmo falso con el que crecieron y engañó a la nación entera, de tal manera que ya para cuando Jesús llega, todo el liderazgo de la nación entera de Israel cree que la manera de enfrentar el problema del pecado es mantener las ceremonias. Y es el cumplir con esos rituales diarios, con el propósito de orar en la hora correcta; es atravesar por la multitud de cosas que hacen ceremonialmente, que los libra de la consecuencia de su pecaminosidad.

Entonces, en lugar de ver la parte ceremonial de la ley como un retrato de la redención, la vieron como un medio de redención, así como lo hace el catolicismo en la actualidad. Usted puede ver los símbolos del catolicismo y decir ‘bueno, ciertamente son simbólicos de la realidad’. Si tan sólo pudieran ver la realidad. Pero el símbolo oscurece la realidad y el engaño es que, si cumples con los símbolos, te has salvado a ti mismo. Es el mismo engaño.

Entonces, la ley que lleva a los hombres al pecado nunca tuvo la intención de darles una solución para su pecado al guardar las ceremonias. Sin embargo, eso se convirtió en la perversión del judaísmo y eso es en la actualidad la perversión de cualquier tipo de religión sacramental sacerdotal. No es una relación, no es una realidad, es simplemente una multitud de símbolos.

Pero el engaño es mortal porque el engaño, usted pensaría, es la solución al problema; y no lo es. Entonces, tenemos a todas estas personas que son religiosas, muy religiosas. Y usted puede ir a la tierra de Israel y usted ve a algunas personas judías religiosas, digo, muy religiosas, y están guardando todas las ceremonias y atraviesan por todo. Digo, son devotas y son ortodoxas y están atravesando por todo. He ido al templo, la sinagoga más bien en donde estaba el templo. He estado ahí. He pasado horas ahí y he visto a estos hombres estudiando la letra de la ley, los detalles de la ley. Los he visto con los pequeños niños a sus pies conforme les están enseñando todo. Y están atravesando por esto y hacen esto hora tras hora, y día tras día, y día tras día. Y su conclusión es que no pueden vivir al nivel de la ley.

Y para acomodar esa incapacidad, guardan ciertas ceremonias y ciertos rituales y hacen ciertas obras a un lado. Y ese es el medio Salvador. Y nunca son llevados al punto en donde en desesperanza total y en horror total por su incapacidad y viendo su incapacidad y lo inútil que es la religión ceremonial, no llegan al punto de acercarse a Dios clamando, golpeándose el pecho diciendo: “Señor sé propicio a mi pecador y sálvame por gracia.” Ellos nunca llegan a eso. Ellos sustituyen la ceremonia por la salvación que Dios provee en Su Hijo. Y de nuevo, le digo que usted tiene lo mismo aquí. Usted lo tiene con los católicos Romanos que están contentos con ir y asistir a la ceremonia semana tras semana, tras semana, tras semana; y creen en su corazón que eso se encarga de su pecado. Y no es así. No estoy diciendo esto porque no me caigan bien los católicos. Lo estoy diciendo porque los amo. ¿Qué necio va a querer dejarlos en su engaño?

Entonces, el apóstol Pablo quiere llevarnos de regreso y dice: “mira, necesitas entender el propósito de la ley en todos sus componentes; su componente moral, llevarte a la desesperanza. Su componente ceremonial, mostrarte cuán desesperadamente necesitas a Salvador. No debes ver la ley como tu salvación en su forma ceremonial. Circuncidar a las personas no va a salvarlas. Hacerlos atravesar por ceremonias mosaicas no va a salvarlos más de lo que algún esfuerzo personal por guardar la ley moral podría salvarte, no puede ser, porque tan pronto como quebrantas un punto, estas condenado.

Esa es la razón por la que Pablo dice en el versículo 6 que cualquier verdadero predicador, cualquier verdadero ministro, cualquier verdadero siervo de Dios es un siervo de un nuevo pacto, de un nuevo pacto.

Como puede ver, todo lo que la ley tenía la intención de hacer era hacer que su pecado fuera visible para usted. Voy a hablar de esto un poco más en un momento. Ahora, al describir el mejor nuevo pacto que él presenta a partir del versículo 6, Pablo presenta ocho puntos. Él sólo hizo siete la semana pasada, pero encontré otro. Entonces, esta semana él va a presentar ocho. Pero él de hecho no hace ninguno de ellos, porque él no va a llegar ahí. Pero yo encontré ocho maneras en las que él muestra la superioridad de nuevo pacto aquí. Ocho maneras.

Da vida, produce justicia, es permanente, trae esperanza, es claro, está centrado en Cristo, es liberador y transformador. No se preocupen por eso, llegaremos a ellos. Ocho elementos superiores del nuevo pacto que hacen que coloquemos el antiguo pacto en su lugar apropiado. Ha sido reemplazado. Maravilloso. Es una distinción emocionante, maravillosa.

Ahora, permítame recordarle el primero. Entramos en ése la semana pasada. El nuevo pacto da vida. Versículo 6. Véalo ahí: “el cual asimismo nos hizo ministros competentes de un nuevo pacto, no de la letra, sino del espíritu; porque la letra mata, mas el espíritu vivifica.” Usted recuerda que explicamos eso. Que el nuevo pacto da vida porque es espiritual. Es capacitado por el Espíritu Santo. Es interno, no es externo. Y la palabra letra aquí no es tanto la idea de la ley misma, sino de la mala representación o formalidad o ceremonia. Letra literalmente significa un mal entendido de la ley. Por cierto, es descrito en Romanos 2:27 al 29, en donde habla del que está circuncidado físicamente y el que no lo está. Dice, por ejemplo, en el versículo 27: “Y el que físicamente es incircunciso, pero guarda perfectamente la ley, te condenará a ti, que con la letra de la ley y con la circuncisión eres transgresor de la ley.” Y ahí, él distingue la letra de la ley. La letra de la ley.

Y de nuevo, ahí en el versículo 29 él dice: “… no en letra; la alabanza del cual no viene de los hombres, sino de Dios.” Entonces, la letra ahí es distinguida de la ley ahí. Ya señalé esto la semana pasada. Entonces, no voy a entrar de nuevo a detalle.

La letra es un malentendido de la ley. La letra es lo que le dije. Es ver la ley moral y después decir: “oh, la cura es guardar la ceremonia”. Y entonces, usted crea algún medio externo, mecánico, de observancia de guardar físicamente estos códigos y estas ceremonias; y, por lo tanto, mediante eso, un sistema de supuesta salvación. Eso es la letra. Y eso es algo particularmente condenador. La ley es suficiente para matarlo a usted. La ley lo va a matar en un sentido positivo porque lo va a llevar a la desesperanza. Y esperamos que lo lleve a Cristo. La letra lo matará de una manera negativa. La letra va a matar con toda certeza permanentemente, porque la letra parece ser la respuesta a su dilema. Es el engaño de una religión falsa y sacramental.

La letra realmente es un matón, algo que mata. Entonces, Pablo está diciendo: “mira, cuando tienes a estas personas que vienen imponiéndoles este tipo de cosas externas, este malentendido, este mal concepto de la ley, los va a matar. Sólo el Espíritu puede dar vida. Estamos predicando a Cristo y el poder del Espíritu en el Evangelio del nuevo pacto.” El sistema sacramental hace que la gente busque la salvación por la letra, por el ritual religioso, una distorsión condenadora del cristianismo verdadero.

Ahora, veamos el segundo punto. Este es el único que vamos a cubrir. De nuevo, les dije que no me voy a apresurar, porque realmente quiero que entiendan eso. El segundo punto es que el nuevo pacto produce justicia. El nuevo pacto produce justicia. Veamos el versículo 7 y simplemente vamos a comenzar con éste. Y vamos a traducirlo de manera diferente. “Debido a que el ministerio de muerte grabado con letras en piedras fue con gloria…” Deténgase ahí. Ahora, Pablo, con toda certeza, había sido acusado de despreciar o menospreciar la ley de Dios. Él había sido acusado de estar en contra de la ley de Dios. De hecho, lo arrestaron en Jerusalén por eso y dijeron: “él habla en contra de la ley”.”

Él fue llamado por los judíos un antinominiano, alguien que está en contra de la ley, nomos siendo la palabra griega para ley. Él siempre estaba siendo golpeado con esa acusación de que estaba en contra de la ley y las costumbres y las ceremonias del judaísmo. Entonces, él aquí y que sepamos que no está en contra de eso. Él ve el antiguo pacto y él ve a la ley en su perspectiva apropiada.

Pero su perspectiva apropiada es verla, a partir del ministro versículo 7, como un ministerio de muerte. “Debido a que el ministerio de muerte,” él dice. El ministerio de muerte. La ley mata. ¿Está listo para escuchar esto? La ley es el asesino en serie más grande de la historia de la humanidad. Es correcto. La ley mata más allá que cualquier otra persona que mata. Tiene un ministerio de muerte. La ley de Dios tiene el ministerio de muerte. Simplemente, mata a toda persona que se le pone enfrente.

Permítame ilustrarle esto al pedirle que me acompañe a Romanos, capítulo 7. Romanos, capítulo 7. Siga este pensamiento de Pablo ahora. Comencemos en el versículo 7. “¿Qué diremos, pues? ¿La ley es pecado?” Bueno, la respuesta: “En ninguna manera.” Mē genoito. No, no, no, no, no, y no nunca, nunca puede ser. La ley no es pecado. No hay nada malo con la ley, es totalmente justa y buena. La ley no es pecado. Pero, por el contrario, observe al versículo 7. Esto es tan poderoso. “Pero yo no conocí el pecado sino por la ley;” ahora, ¿cómo es que yo sabría que estoy pecando si no hubiera una ley para definir mi pecado? Y él da una ilustración: “Porque tampoco conociera la codicia, si la ley no dijera: No codiciarás.” Yo no habría sabido eso. Ahora, si no hay ley, no hay manera de definir el pecado. Entonces, Pablo dice: “la ley vino para definir el pecado. Fuera de la ley, yo no sabría que estaba en pecado. Si no me dicen que la codicia es un pecado, no voy a saber que está mal hacer eso.” Entonces, la ley vino, observe esto, la ley vino para definir al pecado, para definirlo. Y donde la ley está, usted sabe que hay pecado.

Usted sabe cómo opera el ser humano. ¿Sabe cómo somos? Permítame tomar una ilustración contemporánea de la actualidad. Remueva la ley de Dios de la sociedad, ¿muy bien? Simplemente, saque la ley de Dios y remuévala de la sociedad. Ahora, ¿cómo decidimos qué está bien y qué está mal? No podemos, ¿verdad? Entonces, la señora está a cargo de algún departamento de la Universidad UCLA, estaba en la radio ayer y dice: “hemos sido malentendidos en UCLA, alguien nos está acusando de discriminar contra homosexuales y lesbianas porque tenemos un programa y debido a que el programa militar tiene en su juicio una política discriminatoria homosexual, y debido a que UCLA tiene un programa para aceptar militares, por lo tanto, UCLA discrimina en contra de los homosexuales.” Y después, entra en un gran discurso acerca de esto todo. “Nunca pensaríamos en hacer eso, no queremos hacer eso. UCLA tiene una política y nuestra política es que queremos aceptar todo tipo de preferencia sexual, etcétera, etcétera.”

Aquí está la institución educativa en la parte sur de California que supuestamente está educando a la siguiente generación de personas que van a guiar al mundo. Y no tienen absolutamente idea de lo que está bien y lo que está mal. En absoluto. Y quieren correr lo más rápido que puedan al programa de radio más cercano para asegurarse de que nadie piense que ellos van a tener algún tipo de estándar que es tan anticuado como el bíblico. Entonces, no hay manera de definir lo que está bien y lo que está mal.

Ahora, ¿qué mensaje quieren enviarles a los estudiantes, a los alumnos? Básicamente, “hagan lo que quieran,” ¿verdad? Lo que quieran hacer, simplemente háganlo. Entonces, lo que usted está diciendo es “simplemente, vive tu humanidad.”

Es lo que Hugh Hefner dijo en los años 1960. Nunca olvidaré cuando era un estudiante del seminario. Leí un artículo en Cristianismo Hoy, esta revista que tenía una entrevista con él, en la cual él dijo: “¿qué hay de malo con el sexo explícito?” Él estaba comenzando la revista Playboy y todo esto, toda esa mentalidad. “Después de todo, ¿qué hay de malo con esto? Es un deseo natural, ¿no es cierto? Tenemos un deseo natural de comer. Tenemos un deseo natural de beber y dormir y tenemos un deseo natural de hacer esto. Y esto es simplemente es ser humano y tenemos ese deseo de manera más bien frecuente como tenemos por comer. ¿Qué tiene de malo hacer eso? Eso es simplemente conducta humana.” ¿Y sabe qué? Esa mente depravada y caída simplemente dice ‘sí, sí’. Y simplemente, hace eso. ¿Y usted cree que están ahí afuera diciendo: ‘oh culpabilidad, culpabilidad, culpabilidad’? No, pero ellos no conocen las reglas.

Ese es el motivo por el que escribí el libro La Conciencia que Se Desvanece, porque no hay sistema que informe al sistema de advertencia. Entonces, ¿por qué se van a sentir mal por esto? Es sólo cuando viene una ley con autoridad que dicen: “espera un momento, ¿está mal hacer eso? ¿Y me estás diciendo que soy un pecador y que los pecadores se van al infierno?” Simplemente, saque la ley y usted no puede hacer que la gente entienda ningún mensaje.

Pablo dice: “yo estuve bien hasta que me encontré con la ley. Y cuando me encontré con la ley, dije: “codicia, codicia. No puedes hacer eso.” Yo simplemente pensaba que eso era una conducta humana normal, codiciar, codiciar, codiciar. Yo codiciaba casi todo lo que veía.” Entonces, define el pecado.

Ahora, le voy a dar el segundo pensamiento. No sólo él define el pecado. Observe el versículo 8: “Mas el pecado, tomando ocasión por el mandamiento, produjo en mí toda codicia…” Me encanta eso. Es como decirle a alguien: “no pienses en un elefante rosa. No te atrevas a pensar en un elefante rosa.” Tan pronto como usted le dice eso a alguien, no codicies, ¿qué van a hacer? Codiciar. Cuando usted continúa imponiéndoles la ley, simplemente incita todo en ellos. Y es ese sentido de decir ‘esto está mal y ¡oh! Y de pronto, comienza a ver que la codicia se ve por todos lados en su vida, ¿no es cierto? Está por todos lados. Está por todo lugar. Estuvo ahí todo el tiempo, nunca fue definido para usted.

Y después, cuando vino la ley, su condición caída dijo: “no me gusta esa ley.” Y algo en usted comienza a empujarlo a hacer más de eso. Es como este pequeño niño que está ahí en la tienda. Y ahí hay un pequeño letrero en la caja que dice “no tocar”. Y usted está ahí y lo ve y su mamá voltea hacia el otro lado y él toca. “Manténgase lejos de las flores”. Y él simplemente voltea y mete su pie ahí para poder decir que lo hizo.

Simplemente, la manera en la que la ley está hecha. Y cuando confronta la condición caída del hombre, define su pecado y eso incita a su pecado. ¿Se acuerda del Progreso del peregrino, cuando la ley entra y al cuarto y es como un siervo y comienza a desempolvar y demás? Y nunca sabe lo sucio que está hasta que usted comienza a desempolvar, hasta que entra la luz por la ventana y usted simplemente dice ¡hombre! Y así es la ley, simplemente agita el polvo por todos lados. Eso es lo que hace. No puede producir justicia. Es simplemente un homicida. Es un homicida en serie. Tiene el ministerio de la muerte.

En el versículo 8: “porque sin la ley el pecado está muerto. Y yo sin la ley vivía en un tiempo; pero venido el mandamiento, el pecado revivió y yo morí.” ¿Qué quiso decir? Bueno, él murió una muerte espiritual. Él se dio cuenta que su condición era muerte espiritual. Él se dio cuenta que estaba separado de la vida de Dios, que era un pecador que estaba condenado. Y hallé que el mismo mandamiento que era para vida, a mí me resultó para muerte. Versículo 11: “porque el pecado, tomando ocasión por el mandamiento, me engañó, y por él me mató. De manera que la ley a la verdad es santa, y el mandamiento santo, justo y bueno.”

El problema no es con la ley, el problema es ¿qué? Es conmigo, conmigo. Versículo 14: “Porque sabemos que la ley es espiritual; mas yo soy carnal, vendido al pecado.” La ley, la ley moral fue dada por Dios para matarlo a usted. Esa es la razón por la que tenemos que predicarla. Esa es la razón por la que usted simplemente tiene que tener la ley moral. Simplemente tiene que levantarla y mantener el estándar alto para que mate a la gente.

Observe Gálatas, capítulo 3, creo que voy a tomar un minuto con esto y después, cerraremos. Gálatas 3. La ley entonces está diseñada para traerle a los pecadores el conocimiento de su pecado, no para salvarlos. No puede producir justicia. Simplemente, produce muerte. La ley es inferior. No puede salvar. Su propósito es revelar el pecado, llevar al pecador arrepentido a la fe en Dios, rogándole el perdón de gracia por parte de Dios hecho posible en el sacrificio de Cristo.

Observe el versículo 21. “¿Luego la ley es contraria a las promesas de Dios? De ninguna manera.” Me genoito de nuevo, “porque si la ley dada pudiera vivificar, la justicia fuera verdaderamente por la ley.” La ley no se opone a las promesas de Dios. Esto es la promesa de Dios para vida eterna y salvación. La ley no se opone a eso. No es contraria a esto. Simplemente, no la puede producir, no puede hacer que pase. Si pudiera, entonces la justicia habría sido por la ley. Pero no puede. La ley no puede producir justicia. El antiguo pacto no puede producir justicia

Ahora escúchenme. Nadie podía guardar la ley moral. Entonces, guardar la ley no lo salvaba a usted. Y pasar por las ceremonias y los símbolos y los retratos no lo salvaba porque eso tampoco lo podía salvar a usted. Y ser simplemente un judío en la comunidad tampoco lo salvaba. Nada de esto lo salvaba. No hay nada inherente en la ley para salvarlo. De hecho, de regreso en el versículo 10: “maldito todo aquel que no permaneciere en todas las cosas escritas en el libro de la ley para guardarlas.” Si usted la quebranta una vez, la ley lo va a maldecir. Entonces, la ley no lo va a salvar.

De regreso en el versículo 19 dice: “la ley fue añadida a causa de las transgresiones. En otras palabras, la ley vino, históricamente, Dios trajo la ley para definir el pecado, para incitar el pecado y para llevar al pecador a la desesperanza. Y versículo 22 dice: “Mas la Escritura lo encerró todo bajo pecado, para que la promesa que es por la fe en Jesucristo fuese dada a los creyentes.” La idea entera de la ley era cerrar al pecado en su pecado y hacerlo correr hacia un Salvador. En el versículo 23: “Pero antes que viniese la fe, estábamos confinados bajo la ley, encerrados para aquella fe que iba a ser revelada. De manera que la ley ha sido nuestro ayo,” nuestro paidagōgos, nuestro tutor, “para llevarnos a Cristo, a fin de que fuésemos justificados por la fe.”

Y ese no es un tutor que se sienta en un salón de clases y da lecciones. Este es un guardián moral. Esto normalmente era un hombre que era un siervo. No es que estaba tanto dando información, que estaba siguiendo al niño por todos lados, disciplinando y conformando su conducta a un estándar. La ley es nuestro tutor para llevarnos a Cristo para que podamos estar justificados por la fe. Esa es la única manera en la que usted puede llegar a ser justificado. Esa es la manera en la que Abraham fue justificado cuando él estuvo delante de la ley. Y así es como toda persona es justificada, toda persona. Y todos los que creen siguen la fe de Abraham, son los hijos de Abraham porque son de la fe.

La fe es el único modo en el que usted será salvo en cualquier período del tiempo, jamás. La ley es simplemente para llevarlo a Dios. Y después, él dice esto en el versículo 25: “Pero venida la fe, ya no estamos bajo ayo,” bajo tutor. Usted puede hacer eso a un lado. Su propósito ha sido cumplido. Hágala a un lado. Nos trajo a Cristo. Y ahora, la ley está escrita en nuestros corazones y ahora, podemos cumplirla… Romanos 8… Por el poder del Espíritu Santo que mora en nosotros. Todo lo que la ley hace es matar.

Esa es la razón por la que en Romanos 3, él dice: “y por las obras de la ley ninguna carne será justificada.” La ley simplemente trae el conocimiento del pecado. Eso es lo único que puede hacer. Es entonces, un ministerio de muerte.

Regrese a 2 Corintios 3 y un comentario más ahí. Él dice: “y si el ministerio de muerte,” y sabemos que está hablando de la ley debido a la siguiente afirmación, “grabado en letras en piedras.” ¿De qué está hablando ahí? Los diez mandamientos, ¿verdad? Éxodo 32, versículos 15 y 16. Usted recuerda que Moisés estaba en el monte. Dios le estaba dando la ley. Le dio los diez mandamientos escritos en roca. Dice en esos versículos, Éxodo 32, versículos 15 y 16: “Y volvió Moisés y descendió del monte, trayendo en su mano las dos tablas del testimonio, las tablas escritas por ambos lados; de uno y otro lado estaban escritas. Y las tablas eran obra de Dios, y la escritura era escritura de Dios grabada sobre las tablas.” Eso es lo que Pablo tiene en mente, esa misma escritura. Sin duda alguna, grabada en tablas cuando escribe aquí de la ley grabada en piedra.

Ahora, ¿qué eran los diez mandamientos? Escuche con atención: era simplemente el resumen de la ley moral. Era el resumen de la ley moral reducida a diez mandamientos. Pero realmente, la ley entera está incluida en esos diez, así como los diez en su totalidad están incluidos en los dos: “amarás al Señor tu Dios con toda tu alma, mente y fuerzas y a tu prójimo como a ti mismo.”

Entonces, Dios escribió su ley moral en piedra y el propósito de eso era destruir. A lo largo de los años de mi vida y ministerio, he recolectado muchos recuerdos fascinantes. He viajado por todo el mundo, como ustedes saben. Por muchos lugares. Y he llegado a casa con todo tipo de cosas que la gente me ha dado y son parte de mi vida. Y en cierta manera, tengo muchos recuerdos que me rodean en mis diferentes oficinas y estudios.

Un tesoro muy preciado que me fue dado varios años atrás por parte de un amigo, algo bastante pequeño y algo oscuro, pero al cual nunca veo sin tener una lágrima en mi corazón, sino es que, en mis ojos, es un bosquejo hecho a lápiz enmarcado de alguien que supuestamente es Moisés. Y en su cabeza, él tiene las tablas de piedra. Y él tiene esta mirada enojada en su rostro. Y él está listo para traerlas sobre la cabeza de esta persona que, es débil, que se ve temerosa, literalmente lista para aplastar su vida con la ley. Lo único que rodea a esta alma pobre, débil, es Cristo. Y él tiene sus brazos en su pecho y sus hombros sobre su cabeza y él está con totalmente protegido por el abrazo de Cristo, de tal manera que nunca podría ser golpeado. La ley sólo podía pegarle a Cristo y claro, Él la despedazaría en un millón de pedazos.

Y al ver eso y pensar en lo que eso expresa de manera magnífica, lo que la ley busca hacer y sólo lo que Cristo puede evitar que la ley haga. Porque Cristo, dice Gálatas 3, llevó la maldición. La ley descendió nada más que quitó la vida de ¿quién? La vida de Él. Destrozó Su vida. Y al destrozar Su vida, fue destrozada en términos de su propia capacidad de matar a quienes Él protege. ¡Tremendo! La letra en piedra mata. Hombre, cualquier persona que esté pensando que llega al cielo al guardar la ley moral, al ser una persona buena, moral, olvídelo. Va a aplastarlo hasta hacerlo polvo a menos de que usted esté protegido por Cristo. Y cuando le pega a Él, nunca le tocará a usted. De hecho, Él morirá en su lugar. Verdad tremenda.

Pablo dice: “esta ley, no me mal entiendan, vino con gloria. Vino con gloria. Hubo gloria en el monte.” La nube estuvo ahí, los relámpagos, los truenos estuvieron ahí, los ángeles estuvieron ahí porque la ley fue mediada por ángeles. Dios estuvo ahí escribiendo con un dedo de fuego en tablas de piedra. Había gloria por todos lados. No piense que la ley es despreciada. No piense que Moisés, Moisés elevó lo que Pablo menosprecia. No, Pablo no menospreció la ley de Dios como decían sus enemigos. Él dice: “vino con gloria.” Fue con gloria. Tuvo su lugar. Fue santa, gloriosa, justa y buena. Lo que Pablo menosprecia no es la ley, sino el mal uso de la ley. La representación equivocada de la ley. La ley vino con gloria, pero, al final del versículo 7, que la gloria de la ley fue ¿qué tipo de gloria? Gloria que se desvanecía, gloria que se desvanecía.

Tuvo gloria, pero una gloria que pasó y que es reemplazada por la gloria del nuevo pacto. El nuevo pacto da vida. El nuevo pacto produce justicia. La ley no podía dar vida, sólo mata. No podía producir justicia, lo único que hizo fue incitar el pecado, produjo muerte y pecado. El nuevo pacto, vida y injusticia.

Ahora, ese es el cimiento del resto del pasaje. El resto es una ilustración. ¿Y sabe cómo es que él lo ilustra? Lo ilustra de una manera sorprendente y maravillosa al llevarnos de regreso a un incidente con Moisés en ese monte cuando él fue a recibir la ley de Dios, vio a Dios cara a cara y salió con la gloria de Dios reflejada, brillando en su rostro. Pablo escoge este acontecimiento maravilloso, increíble en la historia redentora como su ilustración de la gloria que se desvanece en el antiguo pacto para ser reemplazada por la gloria permanente del nuevo. Entonces, la próxima semana regresaremos a Éxodo. Viviremos con Moisés a través de ese incidente, el cual se convierte en el cimiento para el resto del pasaje. Oremos juntos.

Estamos tan bendecidos, Señor nuestro, por tener un entendimiento. Inclusive un entendimiento simple es Tu gran verdad profunda, de Tu provisión para nosotros en Cristo. Estamos tan agradecidos porque nos has abierto un entendimiento apropiado de la ley y el Evangelio, el antiguo pacto, el nuevo.

Padre, sabemos que la salvación siempre ha sido por Tu gracia mediante la fe simple del pecador arrepentido, producida en su corazón por el Espíritu Santo. Señor, oramos por alguien que está aquí en esta mañana, que esté viviendo bajo el engaño terrible, aterrador de que de alguna manera pueden guardar suficientes leyes morales y ser lo suficientemente buenos como para ganarse el cielo. Oh Señor, sálvalos de ese engaño condenador.

Y Señor, salva a esa persona que cree que, si puede hacer suficientes ceremonias e ir a la Iglesia lo suficiente y encender suficientes velas y seguir suficientes rosarios y repetir suficientes oraciones y atravesar por un bautismo apropiado o estar en alguna misa apropiada o involucrarse en un servicio de comunión, que eso, de alguna manera, los va a salvar. Líbralos de ese engaño igualmente condenador. Y encierra a todo pecador en su pecado. Que reconozca su pecado. Que su pecado sea incitado en toda dimensión de su vida y así pueda ver la totalidad de su pecado. Y que él o ella entonces vengan rogando y en arrepentimiento a Cristo, quien recibirá el golpe en lugar del corazón arrepentido. Te damos gracias porque el nuevo pacto en Cristo da vida, vida abundante, vida eterna y produce justicia, la justicia misma de Cristo imputada para cubrirnos. Padre, Te damos gracias por esto.

Líbranos de que jamás regresemos a las cosas externas cuando la realidad es Jesucristo. Y que nosotros, con Pablo demos testimonio del hecho de que solíamos hacer todo eso hasta que vimos el valor que sobrepasa todo de conocer a Cristo y todo lo demás, se convirtió en basura. Que nosotros con Pablo busquemos conocer a Cristo, el poder de Su resurrección, la participación de Su padecimiento y que seamos conformados a Su muerte. Danos vida centradas en Cristo para que seamos para Su gloria y alabanza, porque pedimos esto en Su Nombre. Amén.

 

 

 

 

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