
Por muchos meses, hemos estado estudiando la epístola maravillosa de Pablo a los corintios llamada 2 Corintios; y regresamos a esa epístola y al capítulo 6 para nuestro estudio esta mañana. Sistemáticamente, estudiamos la palabra de Dios enfatizando estos libros del Nuevo Testamento porque toda palabra es pura, toda palabra procede del corazón mismo de Dios. Toda palabra de la Escritura de hecho para nosotros es un tesoro, como también una responsabilidad para nuestra edificación y nuestra obediencia.
Hemos llegado a 2 Corintios capítulo 6, un párrafo que comienza en el versículo 14 y llega hasta el primer versículo del capítulo 7 y tiene que ver con separarnos de los incrédulos. Es un pasaje muy directo y útil de la Escritura, algo bien conocido para cristianos. Sin embargo, no muy bien aplicado en la vida de la iglesia.
Este es el mensaje número 3 en esa serie, para aquellos de nosotros que están aquí por primera vez. Por favor, acepte mis disculpas. Si quiere la serie completa, las primeras dos cintas ciertamente están disponibles para usted. Pero conforme abordamos este texto en particular es iniciado por las palabras de apertura en el versículo 14: “No os unáis en yugo desigual con los incrédulos”. Eso prepara el contexto entero para lo que está por venir y lo que está por venir es una serie de 5 razones por las que ese principio, de hecho, debe ser seguido. Es un mandato y hay 5 motivos para obedecerlo. Estaremos viendo esta mañana de nuevo estos 5 y terminaremos nuestro estudio el próximo domingo.
Permítame comenzar en una introducción simplemente para presentarle el tono un poco, sin cubrir las cosas que ya hemos visto en el pasado. Simplemente, al decir que la fe en Cristo lleva a la transformación total del ser entero de una persona. La Biblia llama a los cristianos nuevas criaturas. Dice: “Las cosas viejas pasaron; he aquí todas son hechas nuevas”.
Cuando alguien se vuelve un cristiano, cuando nace de nuevo, cuando es transformado por la fe en Jesucristo, entra en una esfera totalmente diferente de la de los no transformados, los no regenerados, los no cristianos. Tenemos, como cristianos, pensamientos diferentes, valores diferentes, estándares diferentes, creencias diferentes, sentimientos diferentes, principios diferentes, motivos diferentes, metas diferentes, actitudes diferentes, esperanzas diferentes. Vemos la vida desde una perspectiva totalmente diferente de la que la ve la gente incrédula y esa diferencia es radical.
Es tan radical que la comunión, la asociación, la armonía, la participación con los incrédulos se ve, en el mejor de los casos, algo superficial. Podemos compartir externamente y en cierta manera, algo superficial en las cosas en común, podemos disfrutar un país en común, una comunidad en común. Podemos tener una familia en común, podemos trabajar en un trabajo en común, podemos tener pasatiempos en común, podemos estar de acuerdo en gustos naturales y cosas que no nos gusten, pero cuando usted llega al interior en la profundidad, la diferencia es tan radical. De hecho, no es solo una diferencia, es una oposición total.
El creyente y el incrédulo están opuestos de manera tan fuerte el uno con el otro en el corazón que solo una relación superficial realmente es posible. Para el creyente, Jesucristo es Dios. Él es Salvador. Él es Señor. Él es Amo. Él es el objeto de todo amor y a quien se le debe toda la reverencia.
Para el incrédulo, Cristo podría ser un hombre quien es tratado con diferencia, indiferencia y desobediencia. Para el creyente, vivir para la gloria de Dios es todo. Promover el honor de Jesucristo es nuestro deber supremo y para el incrédulo, él mismo es todo y la satisfacción y la comodidad y el éxito de sí mismo dirige toda la vida. Dos perspectivas diametralmente opuestas y eso causa limitaciones severas en nuestras relaciones. Podemos hablar de eso. Eso es algo importante que reconocer, pero hay algo incluso más significativo y es el asunto en este texto. Mientras que este texto reconoce el hecho de que solo podemos tener relaciones superficiales con los incrédulos en base a la afirmación del versículo 15, qué tiene un creyente en común con un incrédulo, el enfoque de este texto está dirigido específicamente en involucrarnos con incrédulos en cualquier esfuerzo espiritual o religioso en común.
Está hablando de la incompatibilidad en congruencia absoluta que los creyentes y los incrédulos tienen con respecto a compartir en adoración, ministerio, enseñanza. Esto es enseñanza teológica o evangelismo. Debería ser obvio para nosotros que no hay compatibilidad, pero, de hecho, no lo es.
Mientras que los creyentes y los incrédulos pueden jugar juntos, y pueden trabajar juntos, y estudiar juntos, y planear ciertas cosas juntos, y comer juntos y tener ciertos niveles de amistad, tan pronto como el punto se vuelve espiritual, y religioso y se involucra en la adoración, ministerio, la enseñanza, el evangelismo, no hay punto en común. No hay armonía, no hay una plataforma en común, no puede haber algo mutuo.
Tristemente, es ese principio mismo que estaba siendo violado en Corinto. Ustedes recuerdan que hemos hablado de esto, no quiero cubrirlo en demasiado detalle, los corintios estaban asistiendo a fiestas de ídolos. Estaban asistiendo a lo que Pablo llama en 1 Corintios 10, la mesa de los demonios. Incluso estaban involucrándose con prostitutas. Estaban asistiendo a la Acrópolis en Corinto en donde había mil sacerdotisas prostitutas y eran, por así decirlo, en las palabras de Pablo en 1 Corintios 6, se estaban uniendo a Cristo una ramera; y después, venían a la adoración de la iglesia.
Estaban involucrados en la adoración pagana y, para añadirle a eso, le habían abierto las puertas a la iglesia y habían dejado que los falsos maestros entraran. Habían abrazado a esos falsos maestros, creído a esos falsos maestros y los habían seguido. Entonces, habían violado este principio en esos frentes.
Primero, habían ido a la adoración pagana y, en segundo lugar, habían permitido que la adoración pagana viniera a ellos. Eso es exactamente a lo que se está dirigiendo Pablo aquí. Cuando Pablo dice “no os unáis en yugo desigual con los incrédulos”, él está hablando de participar con incrédulos en adoración pagana o dejar que los incrédulos participen con usted en la adoración verdadera. Y esto parece tan obvio y tan directo que usted pensaría que no podríamos pasarlo por alto, no podríamos malentenderlo, pero la iglesia no lo ha entendido por mucho tiempo. La Iglesia ha abierto sus puertas a lo largo de su historia a falsos maestros y los ha dejado entrar y hacer su trabajo, que come como gangrena, como Pablo lo expresa, lo cual contamina, y destruye la mente y hacen naufragio de la fe de la gente.
La Iglesia ha abierto sus puertas a ese tipo de enseñanza falsa y todavía lo está haciendo incluso en la actualidad. De hecho, la iglesia en la actualidad está tratando con mucho esfuerzo por abrazar a la cultura y redefinirse a sí misma, a un nivel cultural para que los incrédulos se sientan cómodos ahí. Una estrategia inconcebible a la luz de este principio.
A lo largo de los años, los evangelistas han pensado que podrían ser más exitosos cuando iban a una ciudad si se unían a católicos romanos, si se unían con los liberales teológicos de esa ciudad y juntos se involucraban en un esfuerzo evangelístico cooperativo supuestamente para evangelizar a la ciudad. Ha habido cristianos que han asistido, han ido a facultades teológicas y varias instituciones y han estado al lado de incrédulos, al lado de hombres que niegan la inerrancia y la autoridad de la Escritura y algunas veces, la deidad de Jesucristo, y niegan las doctrinas de la salvación por gracia mediante la fe únicamente y toda enseñanza asociada a eso. Y han estado al lado de la misma institución con esos hombres, esforzándose por cumplir con un esfuerzo espiritual, mientras que estaban unidos a aquellos que promueven doctrina demoniaca.
Ese son el tipo de asuntos que están en juego en este texto; evangelismo cooperativo, esfuerzos educativos cooperativos en escuelas entre comillas teológicas, cristianas y seminarios, ambientes uniéndose a iglesias que están pastoreadas y guiadas por liberales que niegan las verdades mismas que uno afirma. La gente me pregunta esto todo el tiempo: “Estoy en una iglesia liberal. ¿Qué debo hacer?” Respuesta, váyase inmediatamente. La gente a veces me dice: “He venido a conocer a Cristo. Estoy en la Iglesia católica. ¿Qué debo hacer?” Váyase inmediatamente.
La indicación de ese texto no podría ser más clara. No os unáis en yugo desigual con los incrédulos. Y de nuevo, el contexto es un contexto de esfuerzo espiritual, actividad espiritual, adoración, enseñanza, evangelismo y ministerio. Esto prevalece mucho el día de hoy, conforme los evangélicos abren más, y más y más sus brazos y quieren abrazar a la cultura y hacer que se sienta cómoda, quiere volver a abrazar al sistema romano y quiere que se sienta cómodo, quiere abrazar el liberalismo, quiere abrazar los falsos maestros que están por todos lados. Y nosotros, que tratamos de cuestionar eso, somos vistos como enemigos de la unidad de la iglesia.
Es la corrupción del cristianismo mediante la concesión y la desobediencia de este principio y entonces, es importante que entendamos este principio y que oigamos lo que el Espíritu de Dios tiene que decir en él.
Regresemos al versículo 14, simplemente recordemos el mandato que está en el corazón de este texto: “No os unáis en yugo desigual con los incrédulos”. Y recuerde usted que él traza esa imagen del yugo desigual de Deuteronomio, en donde la prescripción de Dios a los hijos de Israel fue: no unan a un buey y a un asno al mismo yugo, de lo contrario no van a poder tener un surco derecho. Esas dos bestias tienen naturalezas diferentes.
El esfuerzo espiritual en común es el punto aquí, y usted no puede unir a un creyente, a un incrédulo y alcanzar un fin piadoso. Y lo único que va a hacer es desviarse de los propósitos verdaderos de Dios e inevitablemente corromper a los creyentes que están involucrados en una alianza impía como esa. No os unáis en yugo desigual con los incrédulos.
Ahora, hay 5 motivos de esto. Hay 5 razones para esto y las he compartido con usted, por lo menos al principio. Regresemos y repasemos las primeras dos. En primer lugar, dicha asociación es irracional. Es irracional, y ese es el punto de Pablo, conforme él hace algunas preguntas retóricas que realmente son axiomáticas y todas implican respuestas negativas. Versículo 14: “Porque ¿qué compañerismo tiene la justicia con la injusticia y qué comunión la luz con las tinieblas y qué concordia Cristo con Belial o Satanás, o qué parte el creyente con el incrédulo?” Todas esas preguntas retóricas tienen la intención de mostrar lo irracional que es unir a creyentes e incrédulos en cualquier esfuerzo espiritual.
La respuesta a eso es autoevidente. Esa es la razón por la que las llamamos axiomas. Un axioma es una verdad autoevidente. Es obvio que la justicia y la injusticia no pueden ser compañeras. La luz y las tinieblas no pueden tener comunión. Cristo y Satanás no pueden trabajar juntos, y los creyentes y los incrédulos no comparten nada en común espiritualmente. Es absolutamente irracional hacer eso. En otras palabras, el sentido común le diría usted que es contraproducente, “¿Cómo pueden caminar 2 juntos, a menos de que estén de acuerdo?”, dijo el profeta Amós.
En segundo lugar, y todavía estamos repasando, no sólo es irracional estar unido con incrédulos en cualquier esfuerzo espiritual, es sacrilegio. Es sacrilegio. Esto es de mucho mayor peso, como un argumento o un motivo, que el primero observe el versículo 16: “¿Y qué acuerdo hay entre el templo de Dios y los ídolos?” Respuesta, ninguno. “Porque vosotros sois el templo del Dios viviente, como Dios dijo, Habitaré y Andaré entre ellos, y Seré su Dios, y ellos serán mi pueblo”.
Ahora, recuerde que le dije que toda la religión falsa es adoración de demonios. Un ídolo no es nada, pero un demonio está detrás de ese nada, representando esa deidad de tal manera que la adoración de los ídolos, la adoración de cualquier religión falsa, no es nada más que la adoración de demonios, las doctrinas demoniacas propagadas por espíritus engañadores mediante mentirosos hipócritas, dice el apóstol Pablo a Timoteo, y todo es parte de la falsificación satánica viniendo de uno que se disfraza como Ángel de luz, que quiere condenar a la gente mediante la religión.
Todos los sistemas religiosos son demoníacos y Pablo le dice a los corintios en 1 Corintios 10: “No pueden comer en la mesa del Señor y en la mesa de los demonios”. No pueden estar yendo de acá para allá. Es blasfemo y la razón es, vosotros sois el templo del Dios viviente. Y me encanta la frase del Dios viviente. A Pablo le gusta usar eso cuando él está hablando de ídolos porque él la presenta como contraste en referencia a los ídolos muertos. Ustedes son el templo del Dios viviente. No pueden meter ídolos a su templo.
Recuerdo lo que pasó, vimos eso la última vez en Ezequiel. Ezequiel vio los ídolos en el templo de Dios y Dios se fue “e ichabod” estaba escrito en el templo. Ni puede usted tomar el templo de Dios y meterlo en un templo de ídolos. Vimos eso en 1 Samuel, ¿no es cierto? Capítulo 4, cuando tomaron el Arca del Pacto los filisteos y la colocaron en el templo de Dagón el dios pez, y Dios derribó a Dagón, y le cortó su cabeza, y le cortó sus manos y trajo una plaga de ratones que trajo una muerte negra sobre la población; y aquellos que no murieron fueron azotados por tumores. No puede tomar el templo de Dios y colocarlo en un templo de ídolos, y no puede tomar un ídolo y meterlo al templo de Dios. No podemos coexistir.
Los griegos y los romanos, claro, tenían sus panteones. Eso significa, todos los dioses tenían grandes templos y todos los dioses eran incluidos ahí juntos. No tenemos a nadie más que al Dios vivo y verdadero, y meter a un ídolo al Templo de Dios es profanar y blasfemar Su nombre y tomar el templo de Dios y colocarlo en un templo de ídolos es hacer lo mismo. Y aquí estaban los corintios, quienes eran el templo de Dios entrando un templo de ídolos y comiendo involucrados en un festival, y algunas veces, en las cosas inicuas que pasaban. Y aquí estaban los corintios tomando, tomando a falsos maestros que realmente son satánicos y los estaban metiendo a la iglesia, el cual es el templo colectivo de Dios y dejándolos tener un lugar y enseñar e influenciar y dicha actividad blasfema, es sacrilegio. Somos el templo del Dios viviente. No podemos tener nada que ver con los ídolos, idolatría.
Entonces, el mandato es apoyado en primer lugar por lo racional del mismo y la reverencia del mismo. Unirse con incrédulos en cualquier esfuerzo espiritual es irracional y sacrilegio. Aún a veces la gente me dice: “Sabes, he venido a Cristo y voy a la Iglesia católica o voy a mi iglesia liberal antigua o voy a mi secta antigua y después, vengo aquí”. Eso es exactamente lo que los corintios estaban haciendo. Eso es exactamente lo que se prohíbe aquí. Es irracional y es sacrilegio. Cuando usted vino a Cristo, usted se volvió el templo del Dios viviente. No puede tomar el templo del Dios viviente y colocarlo en un templo a ídolos en un ambiente de demonios sin profanar el nombre mismo de Dios.
Muy bien. Vayamos a un tercer punto. Unirse con incrédulos también es desobediente. No sólo es irracional y sacrilegio, es desobediente. Y el versículo 17 presenta eso de manera abundantemente clara porque dice: “Por lo cual salid de en medio de ellos y apartaos, dice el Señor y no toquéis lo inmundo”. Entonces, aquí tiene usted un mandato directo. Entonces, a alguien que se une con los religiosos falsos, está en desobediencia directa. Por lo cual es un eslabón muy importante, debido a que son el templo de Dios, debido a que Dios caminen ustedes, debido a que ustedes son Su posesión propia, como el versículo 16, dice: “Por lo tanto, sepárense de manera total”, reconociendo que usted es habitado de manera personal por el Dios todopoderoso viviente, reconociendo la gracia inexpresable y privilegio de tener comunión constante y poder del Espíritu Santo, residente el soberano que vive en usted, no le deja alternativa fuera de obedecer a su Rey y su Rey, dice: “Sepárese, sepárate”.
Ninguna otra alternativa ni siquiera puede ser considerada. Dios ha mandado de manera explícita esto y el mandato está aquí, en el versículo 17. Pablo dice: “Estoy hablando por Dios mismo y diciéndoles, salgan de en medio de ellos y sepárense y no toquen lo que es inmundo”.
El mismo pensamiento, de hecho, en ciertas maneras las mismas palabras son expresadas por el profeta del Antiguo Testamento, Isaías. Regrese Isaías, capítulo 52. Pablo conocía ciertamente esta Escritura bien y es un compañero apropiado. De hecho, bien podría ser que Pablo la tenía en mente cuando él escribió ese versículo 17. En Isaías 52:7, el profeta Isaías recibe revelación de Dios con respecto a la salvación venidera. Él habla de cuán hermosos son sobre los montes los pies del que trae alegres nuevas, el evangelio, el que anuncia la paz, el que trae nuevas del bien, el que publica salvación, el que dice a Sion “tu dios reina”. En otras palabras, cuán maravilloso es cuando alguien viene y predica el evangelio.
Escuche versículo 8: “Alzarán la voz juntamente darán voces de júbilo; porque ojo a ojo verán que Jehová vuelve a traer a Sion. Cantad alabanzas, alegraos juntamente, soledades de Jerusalén; porque Jehová ha consolado a su pueblo, a Jerusalén ha redimido. Jehová desnudó su santo brazo ante los ojos de todas las naciones, y todos los confines de la tierra verán la salvación del Dios nuestro”. Entonces, sabemos de qué está hablando. Él está hablando de un tiempo, cuando Dios va a mandar al Salvador y el evangelio será predicado. Israel será salvo.
Ahora, versículo 11, cuando eso suceda—dice él: “Apartaos, apartaos, salid de ahí. No toquéis cosa inmunda. Salid de en medio de ella. Purificaos.” Y allí hay una afirmación muy parecida, si no paralela, ni siquiera lo que Pablo tiene en mente, el pasaje sobre el cual está edificando, por así decirlo, en 2 Corintios, capítulo 6. ¿Y qué está diciendo? Está diciendo: “Miren, cuando la salvación venga, sepárense totalmente, salgan de sus patrones idólatras. Salgan de esos ambientes idólatras, no más fiestas idólatras, ni festivales, ni comidas, ni celebraciones, sepárense totalmente. Incluso, si pueden evitar el pecado abierto de prostitución o el pecado abierto de glotonería y de vomitar, y después comer más o el pecado abierto de embriaguez, y entregarse a muchos pecados y el hablar de manera impía, incluso si pudieran evitar todo eso, simplemente estar en ese ambiente, no puedes evitar la contaminación de la adoración falsa y la enseñanza falsa. Va a atacar la singularidad y tu devoción a la verdad”. Debes separarte de manera total de aquello que come como gangrena y el llamado a Israel en el tiempo de su salvación.
Cuando sucede a lo largo de la historia y ciertamente al final, cuando el Mesías viene y la nación es salva, se vuelve un llamado a los corintios y a todos los que creen. Desde el momento de la salvación en adelante, usted se separa totalmente particularmente de la religión falsa. No significa que no alcanzamos a los incrédulos, se nos manda a ir por todo el mundo y predicar el evangelio a toda criatura, volvernos todas las cosas a todos los hombres para que de alguna manera salvemos a algunos de ellos. Y estamos aquí en este planeta para que podamos alcanzar a los perdidos, y amarlos y traerlos a Cristo. No significa que debemos divorciarnos de un cónyuge inconverso. No significa eso en absoluto. No significa que aislamos y cortamos toda conexión y relación con los incrédulos. Lo que significa es que nos separamos con cualquier forma de religión falsa. Eso es lo que significa.
No participamos en eso y no permitimos que eso venga a nuestro lado, como si lo estuviéramos aceptando. Dice usted: “¿Quieres decir que los incrédulos no deberían venir a la iglesia?” No, no quiero decir eso. Ora a Dios porque vengan y cuando vengan, que sean salvos. Lo que quiero decir es que la iglesia no debe diseñarse para hacer que los paganos se sientan cómodos. Ese no es su propósito. Se les debe hacer que rindan cuentas de manera estricta por sus pecados cuando entran al lugar de adoración y deben sentirse incómodos y desconcertados.
Efesios capítulo 5, reitera básicamente el mismo principio. Obviamente, aquellos que estaban en Éfeso, que estaban viniendo a Cristo, saliendo del mismo tipo de trasfondos paganos y necesitaban separarse de manera total de eso, y en el versículo 6 de Efesios 5, Pablo habla de gente que engaña con palabras vacías, gente que no es nada más que hijos de desobediencia sobre quienes la ira de Dios va a venir. Y él les dice a los efesios en el versículo 7: “No os volváis partícipes con ellos”. No participen con aquellos que están involucrados en esas religiones falsas. Antes eráis tinieblas, pero ahora sois luz en el Señor. Andad como hijos de luz y versículo 10, tratando de aprender lo que es agradable al Señor, no participar en las obras infructuosas de las tinieblas, sino que más bien expónganlas porque vergonzoso es aún hablar de lo que hacen en secreto.
Las cosas en las que estaban involucrados en las religiones de misterio, las religiones secretas que eran una abominación absoluta para Dios, y él les dice a los efesios: “No tenga nada que ver con ellas. Son luz. Sepárese de manera total de las tinieblas. Hagan lo que es agradable al Señor. Nunca participen en ninguna de sus obras infructuosas.”.
Y escuche, más vale que usted vaya a un bar y pase la noche ahí, que vaya a una institución religiosa proclamando el error y pase una tarde ahí, porque su mente pura y su entendimiento de la verdad está en juego en ese ambiente. La gente envía a sus jóvenes a universidades que dicen ser cristianos y no hacen nada más que atacar las doctrinas sanas de la palabra de Dios; y se preguntan por qué regresan como un producto que está confundido.
En Apocalipsis capítulo 18, el ángel sale del cielo y dice, “Babilonia, Babilonia caída. Babilonia caída” y habla del hedor de Babilonia, el sistema mundial anticristiano del Anticristo satánico final. Y después, el ángel dice: “Dios va a destruir este lugar, Dios va a derribarlo”. Y después, en el versículo 4 de Apocalipsis 18, dice: “Salid de ella, sálganse de ahí sepárense de ese sistema impío”. Somos un pueblo santo, somos un pueblo santificado. Eso significa apartado. Estamos separados. Vivimos en una cultura profana y contaminada. Entendemos eso. Somos luces en un mundo oscuro, pero no nos involucramos en actividad religiosa mutua de ningún tipo con aquellos que no se aferran a la fe sana de las Escrituras.
Esto es mandado y de regreso entonces a nuestro texto por un momento en 2 Corintios capítulo 6, simplemente para apuntar que los 2 verbos usados ahí en el versículo 17 “salid” y “separaos” ambos son imperativos en el griego, ἐξέρχομαι (exercomai) y ἀφορίζω (aforizo) son imperativos. Esto es: son mandatos.
Si usted está en esa situación, sálgase de ella. Esto no es nada nuevo, amados, absolutamente nada nuevo. Usted puede regresar hasta el Pentateuco, regresar a los Escritos de Moisés, la Ley, la primera parte de la Escritura. Vea, por ejemplo, Levítico, capítulo 20. Este es un tema en Levítico. No es solo en el capítulo 20. De hecho, está por todo el libro de Levítico. Alcanza una especie de punto alto en Levítico 20, pero escuche lo que dice Jehová. Habla a Moisés, versículo 1: “También le diréis a los hijos de Israel, cualquier hombre de los hijos de Israel o del extranjero que está en Israel, que entrega a cualquiera de sus descendientes a Moloch—Eso era sacrificio de niños, ofrecido en un fuego al dios Moloch— ciertamente morirá el pueblo de la Tierra lo apedreará y también colocaré Mi rostro contra ese hombre y lo cortaré de entre su pueblo”. Eso significa: le va a quitar su vida porque él ha entregado algo de su descendencia a Moloch “para contaminar Mi Santuario y profanar Mi Nombre Santo”.
No puede tener a nadie en el contexto de Israel, “Mi pueblo, haciendo algo que profane Mi nombre” y aquí está la adoración de Moloch. Él dice en el versículo 6: “Y la persona que atendiere a encantadores o adivinos, para prostituirse tras de ellos, yo pondré mi rostro contra la tal persona, y la cortaré de entre su pueblo. “Santificaos, pues, y sed santos, porque yo Jehová soy vuestro Dios —versículo 8— Y guardad mis estatutos, y ponedlos por obra. Yo Jehová que os santifico”. Ahí en el versículo 24 al final del versículo: “Yo Jehová vuestro Dios, que os he apartado de los pueblos”. Versículo 26: “Habéis, pues, de serme santos, porque yo Jehová soy santo, y os he apartado de los pueblos para que seáis míos”.
De nuevo, esto de separación. Esta es separación verdadera bíblica. Nos separamos completamente de todos aquellos que están involucrados en religión falsa, de cualquier forma; falsos maestros, formas falsas religiosas, sean grandes o pequeñas. Por cierto, este tema continúa a lo largo del capítulo 21 hasta el capítulo 22 de Levítico.
A los creyentes siempre se les ha dicho, sea en Levítico por Moisés, sea en Isaías por Isaías, sea en 2 Corintios por Pablo, a los creyentes de todas las épocas se les ha dicho que se separen completamente de cualquier ambiente religioso pagano, cualquier cosa que no sea la Verdad de Dios. Hoy día, diríamos el liberalismo, neo ortodoxia, romanismo, sectas, herejes, falsos maestros que abundan por todos lados. Debemos separarnos de ellos. No debemos adorar ante el altar de Satanás. En estar expuestos a ídolos demoníacos o ideologías de demonios.
De hecho, en 2 Corintios 10, Pablo dice que tenemos una tarea. Y la tarea que tenemos, según el versículo 4, es destruir fortalezas, destruir fortalezas satánicas. Él las llama en el versículo 5: “Especulaciones e ideologías y toda altivez que se levanta contra el conocimiento de Dios”; intelectualismo soberbio, religión falsa, ideologías humanas. Todos esos sistemas falsos que son las fortalezas mismas las destruimos y versículo 5, “llevamos cautivo todo pensamiento a la obediencia de Cristo”.
No nos asociamos con ellas, las atacamos. La gente dice: “Bueno, no deberías hablar en contra de estos grupos”. Sí, necesitamos hablar en contra de ellos. Son las fortalezas. Son las especulaciones satánicas. Son las ideologías demoníacas. Son el intelectualismo soberbio del hombre que se levanta contra la Verdad de Dios y debemos atacarlas con la Palabra de Dios. Esa es nuestra arma espiritual.
Entonces, no separarnos es desobediencia, es una violación del mandato. Salid de en medio de ellos, y separaos, y después él añade: “No toquéis lo inmundo”. Dios ve la religión falsa como lo más abominable de todo. Esa es la razón por la que dije: “Estaría mejor usted pasando una tarde en un bar que una tarde en una iglesia o una institución que propaga religión falsa”. No toquéis. La palabra toquéis es ἅπτομαι (haptomai). Significa tocar de una manera carnal. Es usada, por ejemplo, en 1 Corintios 7: “Bueno, le es al hombre no tocar mujer para evitar la fornicación”. Es usada en 1 Juan 5:18, cuando habla de que el maligno nos toca. Es un toque dañino, carnal. No nos acercamos a eso.
Usted recuerda en Judas cuando dice, cuando usted encuentra alguien ahí, les da el evangelio y usted los arrebata como si fueran una rama del fuego, es como rescatar a alguien de un incendio. Es ese tipo de religión falsa que causa naufragio de la fe, trastorna la fe, come como gangrena. Usted podría pensar que puede bailar con ella o puede abrir las puertas de la iglesia y dejar que entre como una inundación sin que tenga efecto negativo alguno. Usted está totalmente equivocado, la iglesia no puede abrazar a los impíos, no puede permitir tolerar la teología falsa, la doctrina falsa, esas cosas que niegan la verdad de la palabra de Dios. No puede involucrarse con personas que no creen la verdad en ningún esfuerzo espiritual, sea adoración, enseñanza, evangelismo, cualquier ministerio. No podemos hacer eso.
Entonces, somos mandados por el Señor a separarnos. No hacerlo es irracional, sacrilegio y desobediente. Le voy a dar uno más esta mañana. No hacerlo es infructuoso. Uso esa palabra en lugar de torpe. Es tonto porque nos corta de las bendiciones de Dios. Se dio cuenta al final del versículo 17, y el versículo 18, al final del versículo 17, dice: “Salid de en medio de ellos y apartaos—dice el Señor—y no toquéis lo inmundo, y Yo recibiré y seré para vosotros por Padre, y vosotros me seréis hijos e hijas, dice el Señor Todopoderoso”.
No separarse es tan necio porque lo que usted está haciendo es cortarse de las bendiciones de una relación íntima con Dios. Aquí está Dios, su Padre, que quiere abrazarlo a usted. Recibiré literalmente significa recibir con favor. Esta es la única ocasión en la que εἰσδέχομαι (eisdecomai) es usada en el Nuevo Testamento. Significa abrir sus brazos y abrazar. Y ese es Dios quien quiere darle la bienvenida a usted. Por cierto, eso bien podría ser tomado de la traducción griega de Ezequiel 20 en el versículo 34, en donde Dios promete recibir a Israel para Sí mismo cuando ella sale de su idolatría. Y Él está diciendo: “Sí, te apartas de manera total, mis brazos están totalmente abiertos para derramar bendición, bendiciones de mi amor para ti”.
Ahora observe y quiero comentar aquí algo al margen, y no sé exactamente en dónde hacerlo, pero lo voy a hacer aquí. Se dará cuenta que conforme hemos cubierto los versículos 16, 17 y ahora el versículo 18, he estado mencionando que estas son tomadas del Antiguo Testamento y he sugerido que pudieron haber sido Isaías o de algún otro pasaje que se tiene en mente aquí. Cuando usted llega a este pasaje en el versículo 18, bien podría ser que en la mente de Pablo había un texto en 2 Samuel, capítulo 7, en el versículo 14, el cual dice: “De hecho, que me seréis hijos e hijas, y seré Padre para vosotros” pero de ninguna manera estas referencias del Antiguo Testamento son citas directas y solo quiero comentar acerca de eso.
Lo que le dije en nuestra primera sesión es que Pablo toma un mosaico de enseñanza del Antiguo Testamento y lo une para crear este texto inspirado en particular y me lleva a decirle que cuando usted estudia la Biblia tiene que mantener esto en mente. Permítame decirle, cómo los escritores del Nuevo Testamento usan el Antiguo Testamento. En primer lugar, hay ocasiones en las que lo citan de manera directa. Hay ocasiones en las que los escritores del Nuevo Testamento citan de manera directa el Antiguo Testamento hebreo original. En segundo lugar, hay ocasiones cuando los escritores del Nuevo Testamento citan una traducción del Antiguo Testamento hebreo como la Septuaginta, la cual es una traducción griega y hay ocasiones cuando citan la traducción griega del hebreo.
En tercer lugar, hay muchas ocasiones cuando los escritores del Nuevo Testamento dan el sentido de un pasaje del Antiguo Testamento sin citar directamente las palabras del mismo. En otras palabras, han tomado libertades inspiradas para dar el sentido del texto sin las palabras exactas. Lo cual, claro, expresa el mismo significado.
En cuarto lugar, los escritores del Nuevo Testamento con frecuencia mezclan una combinación de pasajes del Antiguo Testamento para que usted no tenga el sentido de un pasaje, sino que usted tenga el sentido de varios mezclados para llegar a un punto.
En quinto lugar, hay ocasiones cuando escritores del Nuevo Testamento simplemente dan la enseñanza general del Antiguo Testamento sin referirse a ningún pasaje específico. Entonces, cuando usted lee en el Nuevo Testamento, y dice: “Jehová dijo” o “como el profeta dijo” podría ser cualquiera de esos usos del Antiguo Testamento. Hay ocasiones cuando dichos usos no son identificados por la frase “como Dios dijo” pero simplemente son tomados del Antiguo Testamento.
Pero una nota final, los escritores del Nuevo Testamento nunca citan algo con autoridad que no sea el Antiguo Testamento. Entonces es la única fuente de autoridad. Y entonces, aquí está el apóstol Pablo. De esa manera, extrayendo del Antiguo Testamento, básicamente extrayendo el sentido general del mismo, unas cuantas escrituras combinadas, quizás unas cuantas palabras específicas y uniéndolas en un mosaico de verdad inspirada de manera absoluta, para presentar el punto de que si nos separamos, y salimos y nos alejamos de lo inmundo, el Señor va a abrir Sus brazos para derramar bendición sobre nosotros; y entonces, le digo, ¿sería yo un pastor infiel si yo dejara que esta iglesia se involucrara en cualquier forma de violación de esto? Yo rendiría cuentas a Dios por haberlos llevado a ustedes a una situación en la que ustedes habrían perdido bendición.
¿Por qué haría yo eso? La gente algunas veces me dice: “¿Te critican mucho cuando adoptas posturas fuertes?” Respuesta: recibo algo de crítica cuando adopto posturas, pero eso está bien. Hay mucho en juego y lo que está en juego entre las muchas cosas es que tengo que rendir cuentas a Dios por cómo los pastoreé a ustedes y si no soy fiel en pastorearlos a ustedes, a los pastos verdes y las aguas tranquilas y los lugares de bendición, entonces no quiero tener que estar de pie delante de Dios para dar cuentas por mis tolerancias que les causaron a ustedes perder bendición.
Entonces, voy a trazar las líneas de la manera más cercana y clara que yo puedo conforme, entiendo que la Biblia las traza; y vamos a hacer todo lo que podamos por vivir dentro de esas líneas, no por ser rígido, sino por beneficio espiritual. No puede haber bendición real en la vida de un creyente que es pecaminoso a alianzas impías con idólatras impíos. Usted va a perder algo. No significa que usted va a morir ahí inmediatamente. No significa que usted va a terminar en bancarrota, en la prisión del pordiosero. Simplemente, significa que usted va a perder la plenitud de la bendición de Dios.
Hay una recompensa inmensa para uno que no hace concesiones con los sistemas impíos. Versículo 18: “Y seré para vosotros por Padre, y vosotros me seréis hijos e hijas, dice el Señor Todopoderoso”. En otras palabras, se van a involucrar en todas las riquezas de ser un hijo de Dios. Como dije, eso probablemente de manera más notable se refiere a 2 Samuel 7:14, en donde esa afirmación misma se presenta. Y, de hecho, en 2 Samuel 7:14, esa afirmación se le hizo a David. Y es en el texto acerca de Dios prometiéndole a David un hijo que sería Salomón, y después un hijo mayor que será el Mesías. Y cuando Dios hizo la promesa de que David tendría un hijo y ese hijo construiría el templo como Salomón lo hizo, al mismo tiempo que Dios le estaba haciendo esa promesa a David. Él estaba recordando a David de la pureza y cuán importante era que él se quedará separado, que su hijo se mantuviera separado y conociera la plenitud de la bendición de la paternidad de Dios.
De hecho, en 2 Samuel 7:14 dice acerca de ese hijo: “Él me construirá casa para mi nombre” y se refiere a Salomón y después, más adelante, al Mesías, “y estableceré el trono de su reino para siempre. Le seré padre y él me será hijo, pero cuando el cometa iniquidad—Salomón—lo corregiré con la vara de los hombres y los azotes de los hijos de los hombres. Él será mi hijo y yo tendré toda esta bendición para él, pero si él viola lo que le digo, tendré que corregirlo”. Y esa es la alternativa que tenemos.
Todo hijo a quien el Señor ama Él los azota, según Hebreos. Entonces usted tiene la alternativa, azote o bendición, y todo regresa a la obediencia. Entonces, Dios le dijo a David, el hijo Salomón: “Si él me obedece, lo bendeciré, si no obedece, lo disciplinaré”. La idea es que Dios abraza con bendición a aquellos que se separan a sí mismos de pecado.
Ahora, cuando usted se volvió cristiano, usted recibió la autoridad de volverse un hijo de Dios. Dios es su Padre y usted es su hijo y su hija. Usted ha recibido en una forma de tanta gracia toda la riqueza de esa paternidad de Dios. Pero cualquier alianza que contamina, cualquier cosa que interrumpe esta comunión maravillosa con Dios, entonces corta la bendición. Dios es Nuestro Padre y somos Sus hijos, y debemos repudiar todas las alianzas religiosas que contaminan con las tinieblas, y la impiedad, y el pecado y Satanás, o seremos disciplinados y perderemos la bendición.
Bueno, esa promesa fue dada a David y al hijo de David, Salomón, y usted conoce la historia triste. Vaya a 1 Reyes, capítulo 11. Salomón no escuchó, él no obedeció y él simplemente hizo una alianza impía tras otra. Él fue el que hizo concesiones de manera suprema. Capítulo 11 de 1 Reyes, en el versículo 1, cuenta la historia triste. Ahora Salomón, el Rey, amó a muchas mujeres extranjeras. Usted podrá decir que él nunca vio a una mujer que no le gustaba. Digo, él era el mujeriego prototipo, el rey Salomón amó a muchas mujeres extranjeras junto con la hija de faraón, ni siquiera le importaba quiénes eran y claro, la hija de faraón sería tan pagano como pagano puede ser y habría tenido todo tipo de ídolos y dioses falsos. Él amó a moabitas, amonitas, edomitas, sidonios y mujeres hititas. Todas ellas de las naciones acerca de las cuales Jehová había dicho a los hijos de Israel: “No os asociaréis con ellas, ni ellas se asociarán con vosotros”. No puedes ir ni en una dirección, ni en la otra.
¿Por qué? Porque escúcheme con cuidado. Su sociedad no se puede distinguir de su religión. Sus sociedades, sus culturas estaban dominadas por sus deidades. No pueden asociarse con ellas, porque si ustedes entran en cualquier alianza, cualquier participación religiosa no pueden participar en su religión, no pueden dejar que participen en la suya, porque ciertamente harán que su corazón se vaya en pos de sus dioses. Dios dijo eso y Salomón lo ignoró y se aferró a estas mujeres en amor. Él lo ignoró.
Para mostrarle cuán lejos fue este hijo, él tuvo 700 esposas. Ahora, una esposa puede afectar a un hombre. Setecientas trabajando en él; él tenía princesas, él tenía 300 concubinas, las esposas eran las princesas, era el rey, 300 concubinas. Esas simplemente eran mujeres extras en caso de que se aburriera con las 700. Y sus esposas alejaron su corazón. ¿Por qué? Porque todas tenían sus propios dioses. Todas tenían sus propias deidades. Todas eran paganas. Y sucedió que cuando Salomón había envejecido, sus esposas alejaron su corazón tras otros dioses y su corazón no estaba entregado de manera total a Jehová, su Dios, como el corazón de David, su padre, lo había estado. ¿Es eso triste?
Usted pensará que Salomón era tan sabio cuando se le preguntó lo que quería, él quiso sabiduría de Dios. Él estuvo cerca de la verdad todo el tiempo, pero hombre, cuando usted se expone a sí mismo a la influencia de la idolatría, es devastador.
Nunca olvidaré un joven con quien tuve una relación cercana en el seminario. Una de las cosas más trágicas, éramos amigos cercanos. Participamos en todo tipo de actividades juntos. Él se dirigió al ministerio como yo. Nos graduamos el seminario de Talbot el mismo año. Él se casó con una budista. No pasó mucho tiempo hasta que hubo un altar budista en su casa. No pasó mucho tiempo hasta que él había abandonado la fe. Una esposa. Sabe una cosa, cuando yo veo a hombres que son notables, prominentes en la iglesia y los evangélicos, y de pronto, parecen caer en alguna desviación seria o error, siempre quiero preguntar, “¿Cómo es la esposa?” Ciertamente en muchos, muchos casos, sino en la mayoría de los casos, ahí es en donde las sutilezas de Satanás entran.
Salomón, según el versículo 5: “Siguió a Astoret, diosa de los sidonios, y a Milcom, ídolo abominable de los amonitas. E hizo Salomón lo malo ante los ojos de Jehová, y no siguió cumplidamente a Jehová como David su padre. Entonces edificó Salomón un lugar alto a Quemos, ídolo abominable de Moab, en el monte que está enfrente de Jerusalén, y a Moloc, ídolo abominable de los hijos de Amón. Así hizo para todas sus mujeres extranjeras, las cuales quemaban incienso y ofrecían sacrificios a sus dioses. Y se enojó Jehová contra Salomón, por cuánto su corazón se había apartado de Jehová, Dios de Israel, que le había aparecido dos veces”.
Usted pensaría que, si había tenido dos visitas personales por parte de Dios, él no habría tenido problemas aferrándose a su teología, pero los tuvo. Y le había mandado acerca de esto que no siguiese a dioses ajenos. Más él no guardó lo que mandó Jehová y dijo Jehová: “Salomón, por cuanto ha habido esto en ti y no has guardado mi pacto y mis estatutos que yo te mandé, romperé de ti el reino y lo entregaré a tu siervo”.
Eso es lo que sucede cuando usted hace alianzas impías. Dios simplemente le arranca la bendición de sus manos. Vaya al capítulo 11, versículo 31. Aquí está Jeroboam, quien usted sabe, llegó a ser el rey siguiendo a Salomón, cuando el reino se dividió y este Ahías, el profeta le habla a Jeroboam en el versículo 31: “Toma para ti los 10 pedazos porque así dijo Jehová, Dios de Israel, he aquí que yo rompo el Reino de la mano de Salomón, y a ti te daré 10 tribus”. Entonces, 10 tribus son arrancadas de la mano de Salomón y 10 de ellas se van al norte. “Y él tendrá una tribu por amor a David, mi siervo, y esa fue Benjamín, que fue dada con Judá, ciudad que yo he elegido de todas las tribus de Israel, por cuanto me han dejado, y han adorado Astoret, diosa de los sidonios, y todo eso”. Y él pasa por todo el escenario. El Reino fue dividido, fue arrancado de la mano de Salomón. Fue dividido de manera trágica. Nunca hubo otro rey bueno en el norte.
Usted llega al versículo 38. Y será, él le dice a Jeroboam en versículo 37: “Yo, pues, te tomaré, y tú reinarás en todas las cosas que deseare tu alma, y serás rey sobre Israel”. Pero después, él dice: “Y si prestareis oído a todas las cosas que te mandaré y anduvieres en mis caminos e hicieres lo recto delante de mis ojos, guardando mis estatutos y mis mandamientos, como hizo David, mi siervo, yo estaré contigo y te edificaré casa firme como le edifiqué a David, y yo te entregaré a Israel”.
De nuevo, Dios regresa y dice: “Estoy haciendo este reino pedazos, pero si tan solo me obedeces, te voy a bendecir”. Es el mismo punto. Cuando usted hace alianzas impías, usted es maldecido. Cuando usted no lo hace, usted es bendecido. Dios, quien es Padre, desea derramar lo mejor de sus regalos amorosos sobre sus hijos y Él hará simplemente eso si no nos unimos a los incrédulos.
Entonces, resumiendo lo que hemos dicho, si nos unimos con los incrédulos en cualquier esfuerzo espiritual es irracional, es sacrilegio, es desobediente y es infructuoso. Hay un punto más. Voy a guardar eso hasta el próximo domingo. Es uno muy importante y está en el versículo 1 de capítulo 7. Es ingrato, es ingrato. Él dice en el versículo 1: “Así que amados, puesto que tenemos tales promesas, limpiémonos de toda contaminación de carne y de espíritu, perfeccionando la santidad en el temor de Dios”. El punto es ¿cómo puedes tomar todas estas promesas que Dios te ha dado, todos estos regalos monumentales de Él y ser tan ingrato como para buscar alianzas impías? Más acerca de eso la próxima vez.
Al cerrar, hay un relato maravilloso, de hecho, como un relato algo antiguo de un hombre quien fue traído a un juicio, llamado Ignacio. Él estaba de pie, cara a cara, con el emperador Trajano. “¿Quién eres tú?”, dijo Trajano. “Tú, miserable de un diablo, quien estás tan listo para violar nuestras órdenes, mientras que tú engañas también a otros para que puedan llegar al mismo fin malo”. Ignacio dijo, “Ningún hombre llama a uno que lleva a Dios un miserable y un diablo, porque los diablos están alejados de los siervos de Dios”. Trajano dijo: “¿Y quién es aquel que lleva a Dios?” Ignacio respondió: “Aquel que tiene a Cristo en su corazón”. Trajano dijo: “¿No piensas entonces que nosotros también tenemos dioses en nuestros corazones viendo que los empleamos como aliados contra nuestros enemigos?”.
Ignacio dijo: “Estás engañado cuando llamas a los diablos de las naciones dioses, porque hay un Dios que hizo el cielo y la Tierra y el mar y todas las cosas que están en ellos, y un Cristo Jesús, el Unigénito Hijo cuya amistad disfruto”. Trajano dijo, “¿Estás hablando de aquel que fue crucificado bajo Poncio Pilato?” Ignacio dijo: “Hablo de aquel que clavó en la cruz el pecado y a su autor, y sentenció toda maldad de los diablos para que fuera pisada por aquellos que lo llevan en sus corazones”. Trajano dijo: “¿Llevas a Cristo entonces dentro de ti?” Ignacio dijo: “Sí, porque escrito está ‘Moraré en medio de ellos y andaré en ellos’”.
Trajano, entonces, pronunció la sentencia, y esta es la sentencia: “Es nuestra orden, que Ignacio, quien dice que él lleva al crucificado en sí mismo, sea colocado en cadenas por los soldados y llevado a Roma la poderosa, para que ahí sea hecho alimento para bestias salvajes como un espectáculo y diversión para el pueblo”.
Las líneas están trazadas con esa claridad. Tenemos a Cristo en nuestros corazones, no tenemos comunión religiosa con aquellos que no la tienen. Somos hijos de Dios, ellos son los hijos de Satanás. No puede haber esfuerzo espiritual mutuo. Dicha concesión profana el nombre de Cristo, da certeza falsa al incrédulo y contamina al cristiano. Más acerca de esto, la próxima vez. Oremos.
Padre, estas palabras son tan directas y tan claras para nosotros. Ayúdanos, Padre, para verlas, para ver su aplicación. No podemos ponernos de pie aquí y proveer toda aplicación concebible a estos asuntos. Es suficiente conocer el principio y andar en el Espíritu, quien entonces da sabiduría y fortaleza para la aplicación en toda situación. Llamamos a tu iglesia para que salga, y se separe y al mismo tiempo, con lágrimas y pasión, alcanzar a los perdidos que están atrapados en estos sistemas malos.
Queremos alcanzarlos con el evangelio, pero no podemos participar de ninguna manera con ellos, ni que ellos participen con nosotros. No sea que actuemos en sacrilegio, en desobediencia, de manera irracional y de manera infructuosa, ingrata. Padre, pedimos que Tú nos des sabiduría. Ayúdanos a encontrar ese equilibrio delicado en el cual todavía podemos amar, y traer la verdad y arrebatar esas ramas del fuego. Oramos en el nombre glorioso de Cristo, quien murió para salvar a pecadores. Amén.
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