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Abramos nuestras Biblias en Filipenses 2. Y veremos en esta mañana los versículos 9 al 11. Filipenses 2: 9-11, ‘Exaltando a Jesús como Señor’, exaltando a Jesús como Señor. Con mucha frecuencia pienso en las palabras de Henry Martin, el gran misionero a la India, quien dijo: “No puedo tolerar la existencia si Jesús es continuamente deshonrado”; él no podía soportar la existencia de si Jesús iba a ser deshonrado de manera continua. No creo que ninguno de nosotros podría, aquellos que lo conocemos y lo amamos, entristece nuestros corazones el ver a Jesús deshonrado, el verlo con tanta frecuencia blasfemado, el ver su nombre degradado y arrastrado, y siempre ha sido así, aún en la época antes de Cristo, en el Antiguo Testamento, cuando David, el salmista, dijo: “Los denuestos de los que te vituperaban han caído sobre mí, oh Dios”; en otras palabras: “Cuando tú eres deshonrando, siento el dolor”.

Ninguno de nosotros que realmente amamos al Señor Jesucristo, desearía que su humillación fuera interminable, claro; anhelamos la exaltación de Cristo, inclusive ahora anhelamos la plenitud de esa exaltación en el día en el que Él venga a reinar en este mundo. Si usted contempla la humillación de Cristo, si usted lo ve menospreciado, usted ve el odio, y es rechazado, ignorado, maldecido, es vituperado, es golpeado, es arrancado, es traicionado, negado, flagelado, calumniado, y en últimas crucificado, esa humillación debe llenar de dolor su corazón como alguien que ama a Jesucristo. Una injusticia tan cruel, una hostilidad tan abierta, y una ingratitud tan desafiante, que fue traída en contra de Él, que le trajo abuso, es impensable e intolerable, y siempre debe ser una tristeza para aquellos que lo adoran. Pero, usted sabe, fue el plan de Dios que fuera humillado, fue el plan de Dios, como lo vimos en los versículos 6 al 8, que el que existía en forma de Dios, no estimara el ser igual a Dios como cosa a qué aferrarse, sino que se despojara a sí mismo tomando forma de siervo, hecho semejante a los hombres; y estando en la condición de hombre, se humillara a sí mismo, haciéndose obediente hasta la muerte, y muerte de cruz.

Pablo acaba de darnos una cronología de la humillación de Jesucristo. Hemos estudiado los pasos hacia abajo, inclusive hasta morir en la cruz; pero al llegar a nuestro texto en esta mañana en el versículo 9, llegamos al pasaje en el que Pablo describe la exaltación del Señor, y los pasos de regreso a la gloria que Él ahora posee con Dios. Observe el versículo 9 conforme leemos el texto: “9 Por lo cual Dios también le exaltó hasta lo sumo, y le dio un nombre que es sobre todo nombre, 10 para que en el nombre de Jesús se doble toda rodilla de los que están en los cielos, y en la tierra, y debajo de la tierra; 11 y toda lengua confiese que Jesucristo es el Señor, para gloria de Dios Padre”. Esa es la exaltación de Jesucristo. Su humillación en los versículos 6 al 8, su exaltación en los versículos 9 al 11. Y amados, quiero que entiendan que si ustedes no entienden nada más en esta mañana que el Evangelio  no está completo sin la exaltación de Jesucristo, eso es suficiente; usted en este maravilloso himno, tiene todo lo que los comentaristas están de acuerdo en que fue un himno de la primera iglesia.

La historia de Jesucristo estando en la gloria con Dios, descendiendo y regresando a ser restaurado a la gloria que Él tuvo con el Padre antes de que el mundo comenzara; esa es la plenitud del mensaje cristiano. Y el mensaje cristiano está incompleto sin un entendimiento de la exaltación de Jesucristo; pero parece que la mayoría están contentos con dejarlo en su humillación sin un entendimiento apropiado de la plenitud de su exaltación. Esta semana, tuve el privilegio de visitar a Joan Hankenson, quien fue operada; la fui a ver dos veces al hospital, y cada vez que estaba hablando y llorando con ella, y estaba ahí en el cuarto, en la habitación, en la pared, –era un hospital católico–, y el ver el crucifijo ahí colgando de la pared, y otros en los hospitales conforme iba pasando por ahí, y recordé con qué frecuencia no solo en el catolicismo romano, sino inclusive en el protestantismo estamos contentos, estamos satisfechos con ver a Cristo en su humillación, sin un entendimiento apropiado de su exaltación; y tendemos a verlo en la cruz en lugar de verlo en la gloria, a la cual fue levantado por el Padre; y entonces, este pasaje es muy instructivo para nosotros conforme examinamos su verdad, y conforme presenta la exaltación de Jesucristo.

Ahora, en los versículos 6 al 8, señalamos los pasos hacia abajo, y ahora quiero recordarle los pasos hacia arriba, cuatro pasos en la exaltación de Cristo: resurrección, ascensión, coronación, e intercesión. Resurrección, ascensión, coronación, e intercesión. Usted recordará que Dios le resucitó de los muertos, y eso, claro, fue el primer paso de la humillación de regreso a la exaltación. Y en Hechos 13 el Apóstol Pablo predica acerca de este tema; él dice de manera muy incisiva en el versículo 33 que Dios resucitó a Jesús, Dios lo resucitó; y también está escrito en el Salmo segundo: “Tú eres mi Hijo, hoy te he engendrado”. Y después dice en el versículo 34 de Hechos 13, en cuanto al hecho de que Él lo resucitó de los muertos para no volver a corrupción, Él ha hablado de esta manera: “Y te daré las bendiciones santas y seguras de David”; en otras palabras: “Te daré la promesa hecha a David, la promesa de un reino”.

Por lo tanto, dice en otro Salmo: “Porque no permitirás que tu Santo enfrente corrupción”; porque David, después de que él había servido el propósito de Dios en su propia generación, durmió, y fue sepultado entre sus padres, y enfrentó corrupción; pero Aquel a quien no resucitó no enfrentó corrupción. “Por lo tanto, sea conocido por vosotros, hermanos, que a través de Él el perdón de pecados es proclamado a ustedes, y a través de Él todo aquel que cree es librado de todas las cosas de las cuales no podían ser liberados a través de la ley de Moisés. Dios lo resucitó de los muertos y a través de esa resurrección proveyó perdón y libertad del pecado y de la muerte, y de la ley”. Dios resucitó a Cristo.

Paso uno: De regreso hacia arriba. El paso dos, está registrado en Hechos 1, en el versículo 9 dice que Jesús, cuando Él estaba hablando con sus discípulos, terminó lo que Él estaba diciendo, y Él fue levantado mientras ellos estaban viendo, y una nube lo recibió ahí, y lo dejaron de ver; y conforme ellos estaban viendo fijamente el cielo, mientras Él partía, he aquí dos hombres en ropas blancas, estuvieron de pie al lado de ellos (dos ángeles sin duda) y dijeron: “Hombres de Galilea, ¿por qué están de pie viendo al cielo? Este Jesús, quien ha sido tomado de ustedes al cielo, regresará de la misma manera en la que lo vieron irse al cielo”; ahí está el paso dos en su exaltación; Él ascendió ahí frente a sus ojos, inmediatamente en una nube, y Él fue llevado al cielo. En el capítulo 2 de Hechos, versículo 33, dice que el resultado de eso fue que Él fue exaltado a la diestra de Dios, Él fue exaltado a la diestra de Dios. Fue en ese punto –dice el mismo versículo, Hechos 2:33– que Él envió al Espíritu Santo, el cual Él ha derramado –dice– en el Día de Pentecostés.

Entonces, paso uno: Dios lo resucitó de los muertos; paso dos: Él ascendió al cielo. ¿Y a dónde al cielo? A la diestra de Dios. Después llegamos ahí, a la diestra de Dios, a la tercera fase de su exaltación: su coronación, su coronación. Ahí a Él se le fue dado el derecho de gobernar. En Mateo 28:18 registra de manera maravillosa las palabras de Jesús quien dijo: “Toda autoridad (o toda potestad) me ha sido dada en el cielo y en la tierra”. Cuando Él ascendió a la diestra de Dios Padre, Dios le dio toda autoridad. En Marcos 16:19, Marcos lo dice de esta manera: “Entonces, cuando el Señor Jesús les había hablado, Él fue recibido al cielo, y se sentó a la diestra de Dios”, en ese momento Él recibió toda autoridad, toda potestad en el cielo y en la tierra. En Juan 5:22, Juan dice: “Todo juicio le fue dado en su mano”; en otras palabras, Él fue colocado en la posición de juzgar todo caso de todo asunto que viene delante del Dios Santo; Él, por lo tanto, se convirtió en el gobernante supremo, en el trono mismo de Dios, a la diestra de Dios.

Ahora, ¿cuál es la importancia de la diestra de Dios? Bueno, la diestra siempre fue el símbolo de poder y autoridad; el Rey se movía en poder y autoridad con su mano derecha; Cristo entonces se vuelve la mano derecha, la diestra de Dios, esto es, el que actúa con la autoridad y el poder del Dios Todopoderoso. En el maravilloso capítulo séptimo de Hechos, en donde Esteban está siendo apedreado, dice en el capítulo 7, versículo 55, que él fue lleno del Espíritu Santo, y él vio fijamente al cielo, y Dios le dio un vistazo de gloria, y él vio la gloria de Dios; ahora, escuche esto: “Y Jesús, estando de pie a la diestra de Dios, y dijo en una voz terrenal: He aquí veo los cielos abiertos, y al Hijo del Hombre de pie, a la diestra de Dios”; la multitud estaba irritada, y clamaron a gran voz y se taparon sus oídos, y arremetieron contra él a una, y lo sacaron de la ciudad para aplastarlo bajo las piedras; y fue cuando estaban crujiendo los dientes contra él, y cuando estaban enojados contra él por predicar a Cristo que Dios le dio ese vistazo; y él ahí conforme moría bajo esas piedras, esa visión quedó vívida en sus ojos. Sí, Jesús fue levantado a la diestra de Dios, al lugar de poder, al lugar de autoridad; ¿cuánto poder?, ¿cuánta autoridad?

Efesios 1 nos dice que habiendo sido restaurado a ese lugar, dice, que Él está sentado a la diestra en los lugares celestiales, Efesios 1:20, escuche esto: “Por encima de todo gobierno y autoridad, y poder, y dominio, y todo nombre que es nombrado, no solo en este siglo sino también en el venidero”, Él está encima de todo; todo gobierno, toda autoridad, todo poder, todo dominio, todo nombre, en toda época. Y el versículo 22 dice que Dios ha colocado todas las cosas en sujeción, bajo sus pies, y ha dado a Él como cabeza sobre todas las cosas a la iglesia, la cual es su cuerpo, la plenitud de Él que lo llena todo y en todo. Él gobierna todo, Él es la mano derecha, la diestra de Dios, poder, autoridad, gobierno, dominio sobre todo. En el capítulo 4 de Efesios, versículo 10 dice: “Él ascendió por encima de todos los cielos para que Él llenara todas las cosas”; esa es la exaltación de Cristo, ese es el elemento de coronación. Resurrección, ascensión a la diestra, coronación para gobernar todo y toda persona en existencia.

En Hebreos nos dice en el capítulo 2, versículo 9, lo vemos a Él quien fue hecho por poco tiempo más bajo que los ángeles, esto es Jesús, debido al sufrimiento de la muerte, coronado con gloria y honor; ¿cuánta gloria?, ¿cuánto honor? Él es el soberano del universo, Él es la diestra de Dios, la diestra de poder, dominio y autoridad. Y entonces, cuando usted ve a Cristo, debe verlo no solo en humillación sino en exaltación. Resurrección, ascensión, coronación; Él gobierna sobre todo el universo, todo el universo. Dice en 1ª de Pedro 3:22: “Ángeles, autoridades, y potestades han sido sujetas a Él quien está a la diestra de Dios en el cielo”; es eso exaltación. Pero hay otra fase, una cuarta: Intercesión; o como algunos les gusta llamarla, ‘sesión’. Él está en sesión abierta como sumo sacerdote; su primer acto: Él dio al Espíritu Santo, Él envió al Espíritu Santo (Hechos 2:33 lo señala), y ahora Él se sienta en ese asiento de intercesión, Él es la cabeza de la iglesia.

Como lo vimos en Efesios 1, É es el sumo sacerdote, el sumo sacerdote compasivo, quien es tocado con todos los sentimientos de nuestras debilidades, quien vive perpetuamente para hacer intercesión por nosotros, dice Hebreos; y usted puede leer acerca  de su obra sacerdotal en Hebreos 4, 5, 6, 7, 8 , y 9, todos esos capítulos celebran su obra intercesora. Él es el que en Efesios 4:8 dio a la iglesia a los hombres dotados, Él es el que nos concede fe, el que nos concede arrepentimiento, el que nos concede perdón como el Hijo de Dios exaltado, majestuoso.

Quizá no hay una porción de las Escrituras que presente un resumen mejor de su exaltación, como lo hace Hebreos 1; ¿serían tan amables de ver este texto conmigo por un momento? Hebreos 1, el Cristo resucitado, ascendido, coronado, intercediendo, es visto en gloria majestuosa en este maravilloso, maravilloso capítulo; y dice de Jesucristo en el versículo 2, que lo estableció como heredero de todas las cosas; esa es una declaración que abarca todo de manera absoluta; Él es el heredero de todas las cosas, Él literalmente ha heredado todas las cosas; esa es la razón por la que en Apocalipsis 5 lo ve usted tomando el rollo, el libro; el rollo es el título de propiedad de la tierra, y el rollo estaba sellado; en esos días cuando daban títulos de propiedad a personas, lo sellaban, para que cuando fuera roto, se reconociera que había sido roto y quizás adulterado; en este caso, era un último testamento, una última voluntad, el sello de Apocalipsis 5, el cual era el título de propiedad de la tierra, para asegurarse de que nadie lo rompiera y lo abriera, sino solo una persona que tenía el derecho de manera válida y legítima, y para ello fue sellado siete veces; y Jesús rompe los siete sellos conforme desenrolla el título de propiedad de la tierra, para tomar posesión de la tierra, para tomar posesión de todo el universo.

El desarrollo del libro de Apocalipsis es el desarrollo de Cristo abriendo el título de propiedad, y tomar posesión de lo que le pertenece a Él de manera legítima como el heredero de todas las cosas; Él es establecido heredero de todas las cosas, Él gobierna sobre todas las cosas, y algún día va a implementar el título pleno de la tierra y el universo en su reino majestuoso y eterno. Además, dice de Él que Él es el brillo –versículo 3– de la gloria de Dios; Él es el resplandor, Él es la representación exacta de la naturaleza de Dios. Después dice en el versículo 3, cuando Él había hecho ya purificación por los pecados, esto es cuando Él logró la redención en la cruz, se sentó a la diestra de la majestad en las alturas, habiendo llevado a cabo su obra en la cruz, Dios lo resucitó de los muertos, lo levantó al cielo y lo sentó a su diestra, y Él fue exaltado por encima de los ángeles, por encima de los ángeles, porque, ¿a cuál de los ángeles dijo Dios jamás: Tú eres mi Hijo, te engendré hoy? La respuesta es: a ninguno de ellos. ¿A cuál de los ángeles dijo Dios jamás: Les seré Padre y él me será por Hijo? La respuesta es: a ninguno de ellos.

Cuando Él trae al primogénito al mundo, cuando Jesús nació, Él dice que todos los ángeles de Dios le adoren; Él es más alto que los ángeles, ninguno de ellos es el Hijo de Dios en el sentido que Cristo lo es; ninguno de ellos es llamado a ser adorado, ellos son llamados a adorar al Hijo. Pero del Hijo, el versículo 8 dice: “Tu trono, Dios, es para siempre; tu trono, Dios, es por los siglos de los siglos. Cetro de justicia es el cetro de tu reino. Has amado la justicia y odiado la impiedad. Por lo tanto, Dios, el Dios tuyo, te ungió con óleo de gozo por encima de tus compañeros”, Él es Dios, Él es Dios eterno, Él es llamado Dios por los siglos de los siglos, Él es Dios justo, y Él es ungido por encima de sus compañeros los ángeles; ¿y cuál de ellos podía competir de quien es dicho: Porque tú, Señor, en el principio estableciste el cimiento de la tierra? Él es el Dios creador, y los cielos son obras de tus manos; Juan dice eso: “Porque sin Él, nada de lo que ha sido hecho fue hecho”. Pablo dice en Romanos 11:36: “Porque de Él, y por Él, y para Él son todas las cosas”. Cristo es el que hizo los cielos; ellos perecerán, pero tú permanecerás; todos van a envejecer como un atuendo y como manto, Tú los vas a enrollar, como un atuendo ellos serán cambiados, pero Tú eres el mismo y tus años no llegarán a un fin; Él es el creador eterno, el Dios sustentador.

¿A cuál de los ángeles dijo jamás: Siéntate a mi diestra hasta que ponga tus enemigos por estrado de tus pies? Él no le digo a un ángel, Él se lo dijo a Cristo. Cristo está por encima de los ángeles, por encima de los ángeles, es superior a los ángeles. Simplemente son espíritus ministradores que le sirven a los herederos de salvación, los ángeles sirven a los hombres que son redimidos, los hombres y los ángeles adoran al Señor Jesucristo quien es exaltado. Entonces, el escritor de Hebreos lo resume: Él es el Cristo exaltado, levantado por encima de cualquier creación angélica o humana. Ahora, esa es la verdad central emocionante del cristianismo: Jesucristo es Señor; como le dije la semana pasada, y ese es el pensamiento primordial en este pasaje entero que se señala aquí en el versículo 11; Jesucristo es Señor. Y no es un entendimiento pleno del Evangelio, a menos de que usted comprenda que Él es Señor, a menos de que usted confiese que Él es Señor, y afirme eso con su corazón y boca, eso es cristianismo.

Como puede ver, la exaltación de Cristo, presenta elementos muy esenciales; debido a que Él es exaltado, tenemos la certeza de que la redención está terminada; debido a que Él es exaltado, tenemos la certeza de que la esperanza del cielo está segura, ya que Él es nuestra ancla dentro del velo, en donde nuestra esperanza está anclada; debido a que Jesucristo es exaltado, tenemos la certeza de que hay perdón continuo para aquellos por quienes Él intercede; es un Evangelio incompleto el que se detiene en la humillación. Él debe ser visto como el Cristo resucitado, ascendido, coronado, intercediendo, exaltado. Y hemos hablado mucho, enfatizado mucho la gracia, y apropiadamente, pero lo hemos dejado sin equilibrio; hemos hablado tanto, enfatizado tanto que la salvación es un acto de gracia, que hablamos de recibirla como un regalo; Jesús murió por ti, y recibe el regalo que Él ofreció; hay más que eso, es más que un Jesús humillado que murió por ti, y te ofrece un regalo; es un Jesús coronado que te llama a doblar la rodilla en sumisión; ambos son esenciales. Esta es nuestra fe.

Tenemos que llegar hasta el versículo 11, al proclamar a Jesucristo, no solo a un Cristo humillado, a un Cristo exaltado quien es Señor; y creo que predicar la mitad de ese mensaje ha producido resultados trágicos; hay personas que creen que Jesús solo es una persona humillada que murió para darles un regalo gratuito, y no tienen sentido de lealtad a su Señorío soberano. Entonces, veamos el pasaje con eso como introducción en mente, y veamos cuáles son las cosas que nos pueden llamar a un entendimiento más profundo de su exaltación. La semana pasada vimos dos declaraciones, en esta semana dos más. La fuente de su exaltación fue la primera, versículo 9: “Por lo cual Dios también le exaltó hasta lo sumo, y le dio el nombre”, la fuente de su exaltación: Dios; y cuando usted es exaltado por Dios, amados, son exaltados por el Único  que exalta a aquellos que son exaltados de manera legítima. Y ser exaltado por Dios, lo coloca donde debe estar; Dios le exaltó hasta lo sumo. Es una verdad maravillosa.

El segundo punto que vimos la última vez: el título de su exaltación; no solo la fuente (Dios), sino también el título. ¿Cuál es el título de su exaltación? Es Señor. Note, si es tan amable, el versículo 9: “Dios le dio el nombre que es sobre todo nombre”, y le señalé la última vez que no es el nombre Jesús, es el nombre Señor. El nombre Jesús es un nombre humano, no es un nombre nuevo, es el nombre humano que Él llevó, y muchos otros llevaron antes de Él; es el nombre de su humillación, es el nombre del Salvador, el sacrificio; y a Él se le dio el nombre que es sobre todo nombre, ¿y cuál fue ese?, es mencionado en el versículo 11: “Jesucristo es Señor”, ese es el nombre que es sobre todo nombre, ese es el nombre de soberanía, ese es el nombre de majestad, ese es el nombre de monarquía; Él tiene muchos nombres, pero ese es el nombre de su majestad y su soberanía.

¿Se acuerda usted en Apocalipsis 3? Una promesa hermosa es dada aquí a los creyentes en la iglesia, particularmente la iglesia en Filadelfia es mencionada aquí; pero escuche lo que dice Apocalipsis 3:12, esta es una promesa para todo creyente: “Escribiré en él”, esto es en el vencedor, el creyente, “Escribiré en él, el nombre de mi Dios, y el nombre de la ciudad de mi Dios, la nueva Jerusalén, la cual desciende del cielo, de mi Dios”, y en tercer lugar: “Mi nuevo nombre”. ¡Oh, me encanta eso! ¿Cuál es el nuevo nombre de Cristo? Él dice: “Voy a escribir en mi pueblo tres cosas: el nombre de mi Dios, el nombre de la ciudad de mi Dios, y mi nombre nuevo”. Dice usted: “¿Qué significa eso?”, significa que si usted es creyente, lleva el sello del nombre de Dios. En segundo lugar, es sellado con el nombre ‘cielo’; y en tercer lugar, es sellado con el nombre de Cristo, ¿cuál es el nuevo nombre de Cristo? Señor. ¿Qué significa eso? Eso muestra a quién le pertenece usted. ¿No es eso maravilloso?

Usted le pertenece a Dios, usted pertenece al cielo, usted pertenece al Señor, y algún día su nombre ‘Señor’ será expandido (Apocalipsis 19) para que se vuelva Rey de Reyes, y Señor de Señores. Ese es el nombre dado a Él en la exaltación. La fuente de su exaltación es Dios, el nombre de su exaltación es Señor. Lleguemos en tercer lugar a la respuesta a su exaltación. La respuesta a su exaltación. “Para que en el nombre de Jesús se doble toda rodilla, de los que están en los cielos y en la tierra, y debajo de la tierra, y toda lengua confiese que Jesucristo es el Señor”, esa es la respuesta. En una palabra: Adoración, adoración. La fuente: Dios; el nombre: Señor; la respuesta: Adoración, adoración. ¡Qué verdad tan magnífica! Por favor, observe que la palabra ‘para que’ en el versículo 10 es una cláusula de propósito; ‘jina’ con un verbo subjuntivo, indica propósito, resultado.

Entonces, se leería de esta manera: A Él le es dado ese nombre, que es sobre todo nombre, para que con el resultado de que en el nombre de Jesús toda rodilla se doblará, y toda lengua confesará que Jesucristo es el Señor. El propósito de darle a Él ese nombre, fue colocarlo en autoridad, y causar que toda persona se postrara ante esa autoridad. Por favor, observe que dice que ‘en el nombre de Jesús’; observe que no dice que en el nombre ‘Jesús’, sino que en el nombre de Jesús, ¿y cuál es el nombre de Jesús? ¡Señor! Señor, ‘Kurios’, Señor; para que en el nombre de Jesús, toda rodilla se doblará y toda lengua confesará que Jesucristo es el Señor. En eso consiste la salvación. Como puede ver, esa es la razón por la que vino, para que al morir, Él pudiera llevar a cabo nuestra salvación; ser resucitado, ascendido, coronado, e interceder por nosotros, y lo vemos ahora no en su humillación sino en su exaltación; ahora lo vemos no como una persona humillada, sino una persona exaltada; lo vemos como Señor.

Y la salvación es para aquellos que confiesan a Jesús como Señor. Para respaldar esto, desde un punto de vista negativo, Mateo 7 dice que las personas falsas que profesan de manera falsa la salvación, dicen: “Señor, Señor”, y Él dice: “Yo no los conozco”; es esencial para la salvación que usted reconozca a Jesús como Señor, eso es lo que Él es. Inclusive, aquellos que lo hacen de manera superficial, y no son salvos –como se indica en Mateo 7–, por lo menos entienden que reconocer a Jesús como Señor es el punto de fondo, aunque el hecho de que ellos lo hacen no es genuino. El propósito, entonces, es la respuesta de su exaltación, es que debemos adorar; debemos adorarlo.

En primer lugar, eso significa que en el nombre de Jesús, el cual es el nombre Señor, debemos doblar nuestras rodillas; “Toda rodilla se doblará”, ese es un subjuntivo ‘para que’ se doble, para que en el nombre de Jesús se doble toda rodilla; ese es un subjuntivo, pero adopta la fuerza de un futuro indicativo, lo cual significa que toda rodilla se doblará, toda rodilla se doblará, es lo que se implica aquí; deben hacerlo ante su Señorío, deben, sea por voluntad o a fuerza, es toda rodilla se doblará. Él fue exaltado. A Él se le dio un nombre con el propósito de que toda rodilla se doble, y toda rodilla se doblará. Algunos, por la gracia de Dios, han sido capacitados para doblarse por voluntad, y otros se doblarán a fuerzas; toda rodilla se doblará. Ahora, recuerde que esa frase ‘para que se doble toda rodilla’, y después en el versículo 11, ‘Toda lengua confiese’, esas dos frases son tomadas de Isaías 45:23; e Isaías 45:23 es uno de los grandes textos del Antiguo Testamento, que enfatizan con mucha fuerza la autoridad única y la soberanía de Dios; entonces, ese es el punto aquí, esa también es la razón, amados, por la que les dije la semana pasada, que creemos que es el nombre ‘Señor’, no el nombre ‘Jesús’ el que es el nombre que está sobre todo nombre, porque en el contexto de Isaías 45 lo indica.

Él dice aquí: “Le voy a dar un nombre, el nombre de Jesús, el cual es sobre todo nombre, para que el nombre de Jesús, el cual es sobre todo nombre, el nombre de Jesús que debe llevar a toda rodilla a doblarse”; y regresamos al lugar de donde él sacó eso, Isaías 45; y sabemos que no es el nombre ‘Jesús’, es el nombre ‘Señor’. Isaías 45 está hablando de manera directa de la majestad soberana del Señor Dios. Escuche Isaías 45:21, él dice: “No hay Dios fuera de mí, un Dios justo y Salvador. No hay ninguno fuera de Mí. 22  Volveos a Mí y sed salvos todos los fines de la tierra, porque yo soy Dios y no hay otro. 23 Por mí mismo he jurado […]”; en otras palabras: “Yo no juzgo por una autoridad más elevada, no hay otra. La palabra ha salido de mi boca en justicia y no regresará. Todo lo que yo digo es justo, y todo lo que digo sucede”.

Entonces, Él dice: “[…] ante Mí, toda rodilla se doblará, y toda lengua confesará lealtad. 24Y dirán: Solo en el Señor hay justicia y fortaleza”. Como puede ver, Isaías está hablando de señorío, y soberanía, y majestad. Y usted avanza en los siguientes pasajes, conforme él entra al capítulo 46, lo puede ver en el versículo 5: “¿A quién me asemejaréis? –Dios dice– ¿A quién me haréis igual y me compararéis para que seamos semejantes? 6 ¿Aquellos que toman oro de la bolsa, y pesan plata en una balanza, y contratan a alguien que trabaja con oro, y lo hacen un Dios? ¿Me van a comparar a mí con un ídolo? 7 Lo llevan en el hombro, y lo llevan, lo colocan en su lugar y está de pie ahí, no se mueve de su lugar; uno le puede clamar, y no puede responder, no puede liberarlo de su aflicción. ¿Me van a asemejar a eso? 8 Recuerden esto, y estén seguros, tráiganlo a su mente ustedes transgresores. 9 Acordáos de las cosas pasadas desde los tiempos antiguos porque yo soy Dios, y no hay otro Dios, y nada hay semejante a mí, 10  que declara lo por venir desde el principio, y desde la antigüedad lo que no ha sido hecho, diciendo: Mi propósito se establecerá, y haré todo lo que quiero”.

Ahora, Isaías 45 y 46, de manera clara están diciendo que Dios es Señor, y Dios es soberano, y Dios está a cargo, y Dios gobierna. Cuando usted ve a Pablo tomando esta idea, él está diciendo que en el nombre de Jesús, el cual es Señor, la misma respuesta: Toda rodilla se doblará, y toda lengua confiese que Jesucristo es Señor. Ese es el nombre que Él lleva en la exaltación, ese es el nombre que Él lleva en la exaltación. Esa es la razón por la que lo conocemos como el Señor Jesús, el nombre de su exaltación y el nombre de su humillación; pero debemos conocer ambos. Usted no solo recibe a Jesús, recibe al Señor Jesús; usted no solo recibe un regalo de un salvador humillado, usted dobla la rodilla ante un Dios soberano, coronado y majestuoso. El universo inteligente entero –lo puede ver ahí en el versículo 10– es llamado a adorarlo; tres categorías: aquellos que están en el cielo, y en la tierra, y debajo de la tierra; es como si el Apóstol, bajo la inspiración del Espíritu Santo, simplemente está recolectando el universo entero y diciendo que todos van a doblar la rodilla, todos confesarán a Jesucristo como Señor.

Ahora, ¿a qué se refiere con la frase ‘los que están en los cielos’? Dígame usted, ¿quién está en el cielo en la actualidad? Dos grupos, ¿quiénes son? Los ángeles y los creyentes redimidos, sus espíritus están ahí, sus cuerpos resucitados todavía están en las tumbas esperando la resurrección, el día de resurrección, cuando el Señor Jesús regrese, pero sus espíritus están ahí ahora. Entonces, los que están en el cielo, ya están reconociendo a Jesucristo como Señor, están doblando la rodilla, están adorando, están confesando su señorío, ¿quién está ahí?, son los ángeles santos, los ángeles elegidos, los ángeles no caídos; serafines, querubines, millones y millones, los ‘Marian’ y ‘Mariam’ para usar el término griego, diez mil veces… diez mil y miles de miles de ángeles que adoran a Dios en el cielo; y después están los santos, no los santos militantes, sino los santos triunfales, son los santos los que ya están en la presencia de Cristo.

Dice en Hebreos –me encanta esto– en el 12:23, la asamblea general y la iglesia de los primogénitos que están en el cielo, los espíritus de los hombres justos hechos perfectos; ya lo están haciendo. A lo largo de su tiempo, desde que han estado en el cielo, lo han estado haciendo; los ángeles de manera incesante, y los redimidos de manera incesante, han estado adorando al Señor de la gloria. Ahora, vemos un vistazo, como si estuviéramos en una ventana, para ver cómo es su adoración en Apocalipsis. ¿Me acompaña por un momento a Apocalipsis 4? Y simplemente para recordar lo que está pasando ahí en este momento, en este momento mientras que nosotros estamos haciendo esto, esto es lo que están haciendo. Juan nos da un vistazo del cielo, y en ese vistazo increíble –versículo 2– dice que él estaba en el espíritu, él ve un trono, él ve al que está sentado en el trono, quien es Dios, en un retrato majestuoso del trono en el versículo 3: “Y después, alrededor del trono, 24 ancianos. Y hay relámpagos y truenos, y sonidos, y hay lámparas que están ardiendo”, ahí indicando la presencia del Espíritu de Dios, y un mar de cristal y todo eso.

Y después él llega al versículo 8, las cuatro criaturas vivientes, sin duda refiriéndose a ángeles importantes: Las cuatro criaturas vivientes, cada una de ellas teniendo seis alas y demás, y están clamando –vean esto– día y noche, no dejan de decir: “Santo, santo, santo es el Señor Dios, el Todopoderoso que era, que es, y que ha de venir”; esa es la adoración incesante, eterna, angélica, del Dios exaltado. Y siempre que aquellos seres vivientes dan gloria, y honra, y acción de gracias al que está sentado en el trono, al que vive por los siglos de los siglos; ahí están los ángeles, y representan las huestes angélicas. Después dice en el versículo 10, de los 24 ancianos, y lo más probable es que representan a los hombres redimidos; se postran delante del que está sentado en el trono, y adoran al que vive por los siglos de los siglos, y echan sus coronas delante del trono, diciendo: “Señor, digno eres de recibir la gloria, la honra y el poder, porque Tú creaste todas las cosas, y por tu voluntad existen y fueron creadas”; en otras palabras: “Tú eres el Señor, tú eres soberano, tú estás a cargo”. Entonces, en el cielo, los ángeles y los espíritus de los hombres justos, hechos perfectos, los primogénitos, la asamblea que ya está en la presencia de Dios, están confesando a Jesús como Señor, están doblando la rodilla en adoración a Él. Es magnífico, es un retrato absolutamente magnífico. Los ángeles lo están adorando, y los redimidos lo están adorando.

¿Y qué hay de la tierra? ¿Qué hay de la tierra? ¿Qué está pasando en la tierra? Él dice eso, no solo los que están en el cielo, sino también dice: “Los que están en la tierra”. Ahora, eso se refiere a nosotros. Nosotros doblamos nuestra rodilla, y toda lengua en esta tierra el día de hoy doblará la rodilla; doblamos la rodilla por la gracia maravillosa de Dios, y sumisión a Cristo como nuestro Señor y Salvador; somos parte del grupo que está en la tierra, hombres y mujeres, que doblan la rodilla a Cristo, que lo confiesan como Señor; somos aquellos que seguirán el patrón de Romanos 10:9-10, que: “Si confesares con tu boca que Jesús es el Señor, y creyeres en tu corazón que Dios le levantó de los muertos”, ¿por qué están esos dos conectados? Porque es Jesús como Señor, porque Dios lo resucitó; esa es la exaltación. Paso uno: creemos eso; y debido a que creemos eso, y nos hemos sometido a su Señorío, entonces después doblamos nuestras rodillas y confesamos a Jesucristo como Señor, como aquellos que representan al grupo de la tierra.

Pero, ¿quiere saber algo? El resto de la gente en esta tierra también doblará la rodilla ante Jesucristo, vendrá el día cuando Él regrese a esta tierra, y doblarán la rodilla por obligación, no tendrán alternativa. Escuche, 2ª Tesalonicenses 1:7, dice: “Cuando el Señor Jesús sea revelado de los cielos, con sus ángeles poderosos, en llama de fuego, Él juzgará a aquellos que no conocen a Dios –y escuche esto– y a aquellos que no obedecen el Evangelio de nuestro Señor Jesús, de nuestro Señor Jesús. Y a éstos dará el castigo de eterna destrucción, excluidos de la presencia del Señor, y de la gloria de su poder”, ellos también van a doblar la rodilla. Todo ser humano que esté en la tierra, doblará la rodilla cuando Jesús venga. Algunos doblarán la rodilla en adoración y amor, como nosotros lo hemos hecho; algunos doblarán la rodilla en terror, y temor y horror, para entrar al castigo eterno y condenación; pero todos en esta tierra se postrarán, doblarán la rodilla. Cuando Él regrese a someter la tierra, Él destruirá los impíos de la tierra, y los arrojará al infierno, y establecerá su Reino; y tomará a su Reino a los suyos, somos las ovejas de Mateo 25, nos lleva al Reino. Los cabritos se postrarán también ante su Señorío, sucumbirán ante su Señorío también, pero serán destruidos.

Las ovejas serán llevadas al Reino, los cabritos serán expulsados. ¿A dónde irán? Dice en Mateo 25:41: “Apartaos de mí, malditos; al fuego eterno preparado para el diablo y sus ángeles”; eso nos lleva al tercer nivel: debajo de la tierra. Eso habla del lugar del castigo eterno que conocemos como el infierno; está ocupado por los demonios condenados, y los hombres condenados. Jesucristo ahora está recibiendo la adoración sin estorbos de los elegidos y los santos ángeles, y los espíritus de los hombres justos hechos perfectos, los santos redimidos en su presencia; Él ahora está recibiendo adoración en la tierra, en esta tierra, por parte de los santos que lo aman y creen en Él, y por gracia han sido salvados; y Él algún día vendrá a la tierra, y Él demandará por obligación la adoración del mundo incrédulo; ellos doblarán la rodilla ante Él, y lo confesarán como Señor sin opción alguna.

Y después, Él los arrojará –dice Mateo 25:41– al lugar preparado para el castigo eterno, y encarcelamiento del diablo y sus ángeles caídos; y entonces, la categoría que está debajo de la tierra, será ocupada por los demonios condenados, y los hombres condenados, quienes también llevarán el Señorío de Cristo en una expresión interminable de su ira por los siglos de los siglos. Aún cuando Él murió en la cruz, 1ª de Pedro 3:18-22 dice que su cuerpo estuvo en la cruz, y en la tumba, pero su espíritu descendió a la prisión donde los demonios están atados, y Él proclamó en ese foso, donde los demonios están atados en castigo, su triunfo sobre ellos, su triunfo sobre ellos. Sí, es Señor, y Él será Señor para siempre por los siglos de los siglos, y Él someterá a los reinos de esta tierra, como dice el Salmo 2; Dios le dará las naciones de este mundo como su heredad; habrá algunos que vendrán de manera dispuesta; al resto, Él quebrará con barra de hierro, dice en el Salmo 2.

Él gobernará de una u otra manera, por opción o por fuerza; esa es la expresión de su Señorío. Cuando usted habla de Jesucristo, amado, usted está hablando del Señor y Amo, y Soberano del universo, y Él gobernará, y Él es Señor. Y toda lengua –me encanta eso–, toda lengua confesará que Jesucristo es el Señor. Y toda lengua –me encanta eso–, confiese que Jesucristo es Señor. ¿Qué significa ‘confesar’? ‘Exomologeo’, significa reconocer, afirmar, estar de acuerdo. Toda persona estará de acuerdo con que Él es Señor; los demonios condenados dirán: “Él es Señor”, no hay duda al respecto. Las almas condenada de los hombres: “Él es Señor”; los ángeles santos: “Él es Señor”; los santos resucitados, glorificados: “Él es Señor”; todo mundo dirá: “Él es Señor”. Y cuando dice ‘toda lengua’, no significa toda lengua física en toda boca, significa toda ‘glosa’, todo idioma, todo idioma humano, todo idioma angelical, todos los idiomas; o una mejor manera de decirlo, todos los pueblos, todos los seres, todos los seres racionales, reconocerán su Señorío. Ahí vamos, ahí vamos.

Nos dirigimos al día en el que Jesús sea el gobernante supremo del universo; Él ya se sienta en ese lugar, pero Él todavía no ha traído al universo de manera total bajo su autoridad. Dice usted: “¿Por qué?”, porque este es el día de la gracia, en el cual Él llama a los hombres y mujeres a reconocerlo por voluntad, en lugar de enfrentarlo como Señor a fuerzas; pero todos los seres creados doblarán la rodilla, y confesarán en el lenguaje, o en el idioma que confiesen, que Jesús es Señor; esa es la confesión más importante en el cristianismo. Y eso, por cierto, fue la primera confesión de la primera iglesia: Jesucristo es Señor. No nos detenemos en la humillación, entramos a la resurrección, ascensión, coronación, intercesión; esta es la confesión de salvación del alma. Sí, recibo un regalo de un Cristo humillado que murió en mi lugar, y también doblo mi rodilla y confieso a un Cristo exaltado como Señor, soberano.

La fuente de su exaltación es Dios, el título de su exaltación es Señor, la respuesta a su exaltación es adoración; y finalmente el propósito de su exaltación es gloria. Obsérvelo, lo dice. Me encanta esto, y quiero que piense en esto: “Para gloria de Dios Padre”. Ahora, eso me impactó la primera vez que lo leí en ese contexto. Espere un momento, usted regrese a Isaías 45, Dios dice: “Yo soy Dios, y no hay ningún otro. Yo soy Dios, y no hay nadie semejante a Mí. ¿A quién me compararéis? Yo no le pido consejo a nadie, Yo no busco el consejo de nadie, Yo no busco información de nadie, Yo hago exactamente lo que quiero; Yo haré todo lo que yo quiero, mis propósitos se cumplirán. Yo soy Dios, y Yo soy Dios, y nadie más”. Y ahora, de pronto, toda rodilla se dobla ante Jesucristo, toda rodilla se dobla ante Aquel que es llamado Señor; y usted podría asumir aquí que cuando toda rodilla se doble, y toda lengua confiese a Jesucristo como Señor, es para la irritación de Dios Padre, o es para vergüenza de Dios Padre, o es para la blasfemia de Dios Padre; porque, ¿acaso no es esto una deidad que compite?

Ah, pero ahí está el misterio. Que cuando el Hijo es glorificado, el Padre es glorificado; gloria perfecta para el Hijo, es gloria perfecta dada al Padre; el que honra al Hijo, honra al Padre; el que no honra al Hijo, no honra al Padre (Juan 5:23); ese es el misterio de la trinidad, esa es la majestad que Dios es glorificado cuando el Hijo es glorificado; que Dios es glorificado cuando su Hijo es exaltado; esa es la razón por la que el Padre ve al Hijo y dice: “Este es mi Hijo amado, en quien tengo complacencia. A Él oíd”. Esta es la razón por la que cuando usted cree en el Señor Jesucristo, y lo confiesa como Señor, usted no solo exalta al Hijo, usted exalta al Padre. Él no nos está llamando a adorar a Dios a través de Jesús, Él nos está llamando a adorar a Jesús como Dios, y eso no compite con Dios padre, le da gloria. Ese es el misterio de la trinidad. Dios es exaltado en lo que Él logró en Cristo. Debido a que son uno, no hay competencia, no hay vergüenza, no hay blasfemia en esto.

Dice en Romanos 9:5: “Cristo, según la carne, quien es sobre todo, (muy bien, Cristo es sobre todo) Dios bendito por los siglos”; ¿no es eso una declaración maravillosa? Cuando Cristo se volvió el soberano del universo, Dios lo bendijo para siempre; no hay competencia ahí. De hecho, en 1ª de Corintios 15:25-28 dice que Cristo sujetará a todo en el universo, y cuando tenga todo sujeto y Él sea el gobernante sobre todo, Él lo disolverá bajo el dominio del Padre; son uno y el mismo, uno y el mismo, Dios es glorificado en todo lo que glorifica al Hijo; Dios es glorificado en todo lo que levanta o exalta al Hijo. Pienso en el testimonio de Jesús mismo, en Juan 13:31: “Ahora el Hijo del Hombre es glorificado, y Dios es glorificado en Él; si Dios es glorificado en Él, Dios también se glorificará a sí mismo en Él”, es algo que está íntimamente legal.

Ahora, ¿cuál es el propósito? ¿Cuál es el propósito de la exaltación de Cristo? La gloria de Dios. ¿Y no es esa la manera en la que cuando glorificamos a Cristo por lo que Él hizo, también glorificamos a Dios quien lo hizo en Él? Seguro, seguro. Cuando usted dice: “Jesucristo es Señor”, usted no está quitándole el lugar a Dios, usted no está deshonrando a Dios, usted no le está trayendo rivales a Dios, usted no está blasfemando a Dios, usted no está ridiculizando a Dios, usted no está apenando a Dios, usted no está rebajando a Dios, usted está exaltando, glorificando a Dios; ese es el Evangelio, ese es el Evangelio de humillación y exaltación, Jesucristo es Señor. Usted debe llamar a la gente a hacer eso. ¿Entiende eso, amado? Cuando usted presenta el Evangelio, debe llamar a la gente a doblar la rodilla y confesar que Jesucristo es Señor, ese es el Evangelio.

¿Se acuerda usted cuando comenzamos todo esto? ¿Sabe usted que todo esto realmente es una lección, una ilustración? ¿Cuál es el punto de Filipenses 2:1-11? Bueno, si usted regresa por un momento, un momento breve, a la primera parte del capítulo, notará que en el versículo 2 dice que el mensaje de Pablo aquí es que debemos todos ser unánimes, sentir una misma cosa; él está llamando a la unidad, ¿recuerda eso?; pero él dice que el camino a la unidad –versículos 3 y 4– es a través de ¿qué?, la humildad, ¿se acuerda de eso? “No hagáis nada por contienda o por vanagloria, antes bien con humildad”. Entonces, él está llamando a la unidad, y él dice: “El camino a la unidad es la humildad”, y él dice: “Ahora, si necesitan una ilustración de humildad, aquí está Cristo, quien se humilló a sí mismo” –versículos 5 al 8–, y después él incluye esto: “Y Él fue exaltado por Dios”, dice usted: “¿Por qué él dice eso?”, porque él quiere que sepamos que el mismo Dios que exaltó a un Cristo humillado, exaltará a un creyente humillado, ¿es eso alentador? Eso es todo.

Santiago 4:10: “Humillaos en la presencia de Dios, y Él os exaltará”. Esta verdad maravillosa acerca de Cristo, esta soteriología tremenda, esta gran declaración de la doctrina de salvación no es más que una ilustración de la necesidad de tener humildad. Y una de las cosas más contundentes para que usted busque la humildad, en la misma manera en la que Cristo la buscó, es que usted sepa que del otro lado de su humillación viene la exaltación por parte de Dios Padre, y el que exaltó a su Hijo, lo exaltará a usted; necesitamos unidad en la iglesia, amados, usted sabe eso; queremos tener esa unidad que mantiene el mismo amor, que tiene un alma, y que tiene la intención de tener un propósito en mente; y la única manera en la que eso sucederá es a través de la humildad; el ejemplo de humildad es Jesucristo. Y lo que es contundente, que nos motiva, nos impulsa a humillarnos a nosotros mismos, es que si nos humillamos a nosotros mismos, ¿Dios qué va a hacer? Nos levantará. Si usted se levanta, Dios lo abatirá; si usted se abate, Dios lo levantará. Deje que la humillación y exaltación de Cristo, no solo sea la verdad más grande en la historia cristiana, sino que sea un recordatorio constante para usted del hecho de que si usted se humilla al buscar la unidad en la iglesia, Dios lo levantará.

Inclinémonos juntos en oración. Gracias Padre esta mañana por encontrarte con nosotros en esta hora con tu verdad, y sentimos el poder de tu Espíritu Santo también. Oh, cuánto nos regocijamos en la verdad poderosa de que Jesucristo es Señor, lo afirmamos; y, oh Dios, si hay alguien en nuestra comunión en esta mañana que no ha afirmado eso con todo su corazón y alma, que ésta sea la hora en la cual la afirmación sea hecha; que tu Espíritu se mueva en ellos para convencerlos de pecado y la declaración, para que ellos doblen la rodilla ante el que es Señor; el que ha sido, el que fue resucitado, y ascendió, y fue coronado, y quien intercede a favor de los suyos. ¡Qué gran verdad! Oh Dios, cómo te agradecemos por el Señorío de Cristo, porque Él es el Señor sobre todo el universo, que Él es el Señor sobre Satanás, porque Él es el Señor sobre los ángeles caídos, porque Él es el Señor sobre la muerte, porque Él tiene las llaves del infierno y la muerte, porque Él es el Señor sobre el pecado, porque Él es el Señor del perdón conforme Él intercede a favor de su pueblo. Reconocemos a Jesucristo como Señor sobre nuestras vidas en toda área. Ayúdanos, Señor, a someternos a ti, en el nombre de Jesús. Amén.

 

 

 

 

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