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Por esta mañana llegamos a Filipenses capítulo 2 y el texto donde nos encontramos comienza con el versículo 17 y llega hasta el versículo 30. Esta porción en particular Filipenses 2:17 al 30, la hemos titulado “Siervos espirituales modelo”, porque aquí tenemos ilustraciones personales de tres hombres que pueden ser el patrón para nuestra propia vida cristiana: Pablo, Timoteo y un hombre llamado Epafrodito. Y antes de que nuestro estudio de estos tres hombres se acabe, usted virtualmente tendrá un ejemplo que seguir para su vida, en términos de vida piadosa.

Antes de que veamos el texto de manera particular, permítame tan solo decir unas cuantas cosas personales, que quizás nos ayudarán a encontrar nuestro camino para entender de manera específica este pasaje maravilloso. Si usted me conoce a nivel personal, inclusive si no me conoce, usted probablemente puede suponer que es verdad, usted sabe que me encantan los libros, y paso mucho tiempo leyendo libros. De hecho, los libros son una preocupación importante de mi vida. Rara vez hay un día en mi vida en el que no estoy leyendo. Eso es simplemente parte de mi vida, lo cual me encanta.

Y en el proceso de leer, no solo recojo información, sino que, en el proceso de leer, hago amistades con personas que escriben porque de manera típica, si encuentro un autor cuyo corazón se manifiesta en su escritura hay un vínculo que comienza a desarrollarse a lo largo de años y años de lectura. Y entonces he establecido muchas grandes amistades con santos de Dios que están ahora con el Señor, porque he absorbido tanto de su corazón, tanto de su alma, tanto de su mente en el proceso de leer sus escritos de la palabra de Dios.

Uno de esos hombres es un caballero llamado F. B. Meyer. Algunos de ustedes que han estudiado la Biblia pueden conocer el nombre. El nació en Londres, Inglaterra y fue preparado en la universidad de Londres. Y por muchos, muchos años él fue un maestro fiel, un predicador fiel y un escritor fiel de comentarios y libros devocionales. Dios lo uso de una manera profunda y todavía lo está usando en la actualidad. Me di cuenta en uno de los catálogos que recibí de una de las cosas de publicaciones aquí en este país, que un nuevo libro por F. B. Meyer está por salir, probablemente es una reimpresión de algo que él escribió hace mucho tiempo atrás. No necesariamente algo que acaba de ser descubierto. Pero su material es fresco, es rico en principios, verdades, tiene demanda. El murió en 1929, entonces él ha estado con el Señor por mucho tiempo.

A la edad de ochenta y dos años todavía estaba sirviendo en su ministerio, predicando, enseñando, escribiendo, siendo usado por Dios. Él fue un hombre con gran distinción, tanto en lo que él conocía, como en lo que él decía, y la manera en la que él vivía. Un hombre que básicamente se había ganado mucho respeto, un hombre que era admirado, y era un hombre espiritualmente profundo. Él tenía un corazón cálido, amoroso hacia Cristo. Es muy evidente a partir de sus escritos que él estaba muy cercano a Cristo en su relación personal.

Pero a la edad de ochenta y dos años, se le pidió que resumiera su vida en una oración o dos, a los cuales él respondió con estas palabras: “Únicamente tengo una ambición, ser el mensajero de Dios.” Solo una ambición, ser el mensajero de Dios. F. B. Meyer como muchos otros, tuvo el corazón de un siervo humilde, abnegado, uno que estuvo dispuesto a entregarse en la tarea más simple. No para su satisfacción personal o su ganancia personal, sino por causa del Señor a quien él amaba. Y realmente fue su corazón humilde, abnegado, de siervo, que lo hizo tan útil al Señor su Dios.

El ministró a partir de una relación profunda, personal, íntima con Cristo, que simplemente se manifiesta en los escritos que él nos ha dejado. Él está muy lejos de la mentalidad de superestrella de la actualidad, o el énfasis en la celebridad. Un hombre muy humilde, muy manso, sin embargo, muy profundo. Él entendió lo que Jesús quiso decir en Mateo capítulo 20, cuando dijo, “El que quiera ser grande entre vosotros, será vuestro servidor. El entendió el principio de que la grandeza sale del sacrificio. Y él es un hombre en muchas maneras, quien siguió el modelo de Pablo, quien siguió el modelo de Timoteo, quien siguió el modelo de Epafrodito.

Y entonces, en un sentido muy real para mi vida, en cierta manera es un paso entre Pablo y yo. Alguien entre muchos a quien puedo imitar en mi vida, pero todo se remonta al patrón bíblico. Y aquí en Filipenses capítulo 2, encontramos al apóstol Pablo ofreciéndose a sí mismo, a su hijo amado Timoteo, y a su querido amigo Epafrodito, como modelos de vida espiritual, como modelos de servicio espiritual para que nosotros los sigamos.

Y, ¿por qué es que él ha llegado a este punto? Bueno, permítame tan solo recordarle de lo que usted ya sabe, en caso de que se le haya olvidado. En este texto en particular, Pablo ha estado enfatizando la importancia de la humildad. De hecho, cuando él comenzó el capítulo 2 fue la humildad lo que estaba en su mente. En el versículo 3 él dice, “Nada hagáis por contienda o por vanagloria; antes bien con humildad, estimando cada uno a los demás como superiores a uno mismo; no mirando cada uno por lo suyo propio sino cada cual también por lo de los otros. Haya pues entre vosotros este mismo sentir que hubo en Cristo Jesús.”

Y después él procede a hablar de cómo en el versículo 8 él se humilló a sí mismo. Entonces, el tema de los primeros seis versículos es humildad, y Cristo es el gran ejemplo. Pablo nos está enseñando de la importancia de la humildad. Y después de explicar la importancia de la humildad, y explicar como Dios honrará al humilde, así como Él exaltó al Cristo humillado. Él entonces, en los versículos 12 y 13 habla de cómo debemos manifestar nuestra salvación. Dios opera y nosotros la desarrollamos en la manera en la que vivimos. En otras palabras, debemos demostrar una vida transformada en nuestra conducta.

Entonces, de una manera humilde debemos manifestar nuestra salvación. Sin importar cuán difícil llegue a ser, él dice en el versículo 14, “Háganlo sin quejas y sin disputas”. Y entonces, si tan solo pudiéramos resumir todo lo que él dijo en los versículos 1 al 16, sería algo así: “Somos llamados a manifestar humildemente nuestra salvación, sabiendo que es el poder de Dios operando en nosotros, y hacerlo en toda circunstancia, y en toda dificultad sin quejas y sin contiendas.” Y ese es el patrón de nuestro servicio espiritual, “Manifiesta tu salvación con humildad y sin quejas.”

Y ahora él dice, permítame darles tres ilustraciones. Permítanme encarnar los principios, para que puedan ver como se manifiestan en mi vida, en la vida de Timoteo, y en la vida de Epafrodito. La humildad, un espíritu que no se queja, manifestando su salvación en el poder de Dios. Eso es principio, y aquí está el patrón. Aquí está la ilustración. Tres siervos modelo, que viven su vida cristiana, que prestan su servicio a Dios en humildad, sin queja, manifestando en el exterior lo que Dios había colocado en el interior. Pero hay más aquí que tan solo tres ilustraciones aisladas. Porque hay una nota tremendamente rica de afecto aquí. Pablo, Timoteo y Epafrodito todos estaban juntos cuando se escribió esto en Roma.

Pablo era el prisionero, Epafrodito había sido enviado de la iglesia filipense para ministrar a las necesidades de Pablo, y Timoteo era el hijo de Pablo en la fe. Entonces, todos estaban unidos aquí, geográficamente juntos, espiritualmente juntos, ministerialmente juntos, juntos en corazón. Estaban unidos juntos en una causa en común, todos trabajando para alcanzar una meta en común. Y entonces, hay una rica nota de compañerismo, afecto personal y amor, encerrado en estos tres hombres.

También hay un sentido en el que los tres ilustran la misma cosa. Los tres ilustran servicio, humilde, abnegado, sacrificial. Los tres ilustran el manifestar su salvación en el poder de Dios, los tres ilustran una actitud que no se queja, que no contiende. En ese sentido, los tres ilustran la misma cosa. En cierta manera, es una sucesión de fuego rápido, de modelos que debemos seguir. Pero al mismo tiempo, hay un elemento en el testimonio de cada uno de ellos que es excepcional para ese hombre. Y entonces, me gustaría identificar a Pablo de manera única como el que se gozaba de manera humilde, o el que se gozaba de manera sacrificial, sería una mejor manera de decirlo. El que se regocijaba de manera sacrificial, identificar a Timoteo como el que mostraba empatía de manera singular, y después identificar a Epafrodito como el que se jugaba todo de manera amorosa. Y voy a tener que explicar esa, yo sé.

El que se gozaba de manera sacrificial, él que mostraba empatía de manera singular, él que se jugaba todo de manera amorosa. Y en esas tres maneras, cada uno presenta una característica distintica y única en su personalidad. Una característica espiritual, muy útil para nosotros, conforme vemos el asunto de vivir nuestra vida para la gloria de Dios. Ahora, recuerde donde está el corazón de Pablo, conforme él llega al versículo 17. Él acaba de decir esto en el versículo 16, “No quiero correr en vano, y no quiero trabajar en vano.”

Pablo ministró a partir del amor. Él dice en 2 Corintios 5, “El amor de Cristo me motiva.” Pero él también ministró a partir de temor. Había en el corazón de Pablo un temor saludable. Es expresado en varias ocasiones, y estoy seguro que existió en Timoteo, y estoy seguro que existió en Epafrodito también. Pero ese temor va como algo así, “Temo que mis esfuerzos terminen siendo nada. Temo que haya corrido en vano, o haya trabajado en vano.” El ministró a partir de una pasión y celo, y un temor motivador de que a menos de que él diera su máximo esfuerzo, todo podría desmoronarse.

Él lo dice de otra manera en 1 Corintios 3, en donde él dice que él tiene temor en un sentido, de que, aunque él ha construido sobre el fundamento que Dios ha establecido, esto es Cristo, que algún día su edificio pudiera ser madera y heno y hojarasca y pudiera quemarse. Él demuestra ese temor de otra manera, en 1 Corintios 9:27 cuando él dice, “Me temo que al predicarle a otros, yo mismo pudiera ser descalificado moralmente.”

Entonces, mientras que del lado positivo ciertamente sirvió a Cristo motivado por el amor, del lado negativo existió un temor saludable que hacía que él se viera muy motivado y fuera muy celoso, y fuera muy apasionado en la manera en la que él abordaba su ministerio. Y estoy seguro que eso era verdad de Timoteo. Y estoy seguro que también de Epafrodito. Él se veía obligado a hacer lo que él hizo. Él se veía motivado a hacer lo que hacía. Él sabía que Dios lo había llamado y él sabía que Dios lo había adoptado, y Dios lo había preparado, y Dios le había revelado aquello que él necesitaba saber

Y entonces, quería llevar a cabo su trabajo de manera completa y quería hacerlo bien. Y entonces, Pablo es un hombre apasionado, usted se dará cuenta de que Timoteo también es un hombre apasionado, quien no está consumido con sus propios intereses, sino con el interés de Cristo. Y usted se dará cuenta de que Epafrodito es un hombre apasionado, porque en el versículo 30 dice que él arriesgo su vida. Él literalmente se jugó la vida, él aventó los dados por su vida y se enfermó, casi hasta la muerte con tal de que cumpliera su ministerio.

Entonces, usted está tratando con hombres de pasión, hombres de celo. Estos no son hombres indiferentes, no son hombres apáticos, son hombres motivados por el amor de Cristo, por un lado, y el temor del fracaso por otro lado. Y es, creo yo, a partir de este celo y pasión que fueron los hombres que llegaron a ser, de manera única.

Mi amigo, a quien le mencioné hace un momento, F. B. Meyer ha escrito con respecto a esta pasión, estas palabras maravillosas. “Ciertamente”, dice él, “de que antes que cualquier servicio que realicemos para Dios o los hombres, sea de beneficio permanente o duradero, debe ser saturado con la sangre de nuestro corazón. Aquello que no nos cuesta nada, no beneficiará a otros. Si no se derraman lágrimas y oración, si ese amor el cual el apóstol habla en otro lugar, que cuesta, está ausente, podemos hablar con las lenguas de hombres y de ángeles, podemos conocer todos los misterios y todo el conocimiento, podemos entregar todos nuestros bienes para alimentar a los pobres, pero no beneficiará de nada. Más bien, busquemos entregarnos como una ofrenda. Y entonces, hacer mucho sin sentir el menor esfuerzo de alma. Como la fertilidad de Egipto en cualquier año dado, es en proporción directa a la actitud de las aguas del Nilo, así la cantidad de nuestro fruto real en el mundo es medida por el gasto de nuestra fuerza espiritual.”

Y después él dice esto, “Fue debido a que Moisés fue preparado para ser borrado del libro de Dios por su pueblo, que él los llevó durante cuarenta años a lo largo del desierto, y los depositó en las fronteras mismas de la tierra prometida. Fue debido a que Jesús lloró por Jerusalén que él pudo enviar un pentecostés a esa ciudad culpable. Fue debido a que Pablo fue preparado para ser maldecido por sus hermanos según la carne, que él pudo volver a tantos de las tinieblas a la luz, y del poder de Satanás a Dios.” Después el cierra con una pequeña cita, “No hay dolor en el corazón, no hay semilla espiritual.”

F. B. Meyer está diciendo lo que sabemos que es verdad. La gente que hace una diferencia en el mundo es la gente con pasión y la gente con celo. Y entonces, aquí conocemos a tres hombres con una pasión. Una pasión por manifestar su salvación con temor y temblor, una pasión por manifestar su salvación con humildad, una pasión por manifestar su salvación sin quejas, sin importar cuales fueran las circunstancias en las que estaban. Siervos espirituales del Señor, que vivieron para exaltarlo a costa de lo que fuera, que buscaron esa exaltación con abandono, quienes entonces se convierten en modelos que nosotros sigamos.

Ahora, en esta mañana vamos a ver a Pablo, la semana próxima vamos a ver a Timoteo, y la semana final veremos a Epafrodito. Comencemos con Pablo. Llamaremos a Pablo, el que se regocijaba de manera sacrificial. Él ofreció servicio humilde, abnegado a Cristo, pero lo vemos de manera única como él que se regocijó de manera sacrificial. Y él se presenta a sí mismo como una ilustración. Veamos el versículo 17. “Y aunque sea derramado en libación sobre el sacrificio y servicio de vuestra fe, me gozo y regocijo con todos vosotros. Y asimismo gozaos y regocijaos también vosotros conmigo.” Vamos a detenernos ahí.

De esta manera Pablo se presenta a sí mismo como una ilustración de gozo sacrificial. Ahora, permítame detenerme en este punto, y presentarle un punto que puede entrar en nuestras mentes, ciertamente ha entrado en la mía. Y eso es que cuando usted le está predicando a alguien más, o cuando usted está usando alguna verdad espiritual que usted quiere ilustrar, y usted quiere encontrar la ilustración correcta que usar, ¿no es demasiado usarse a sí mismo como la ilustración? ¿no habrá sido mejor para Pablo, simplemente hablar de Timoteo y Epafrodito sin presentarse a sí mismo aquí? ¿acaso ese no es un acto de soberbia? En absoluto, la respuesta a la pregunta es: no, en absoluto.

En primer lugar, usted debe recordar que conforme Pablo escribe, ¿él está bajo la inspiración de quién? el Espíritu Santo. El Espíritu Santo conocía el corazón de Pablo de manera perfecta. Él sabía exactamente como era Pablo en el interior, y el Espíritu Santo no vaciló en alentar a Pablo, literalmente dirigió a Pablo para usarse a sí mismo como una ilustración. Permítame explicar el punto que necesita ser explicado. La razón por la que nos rehusamos a presentarnos como el modelo espiritual, es porque conocemos tanto acerca de nosotros mismos como para saber que el modelo no es lo que debería ser.

Pero escuche con atención, cuando una persona verdaderamente es espiritual, y verdaderamente piadosa, y verdaderamente profunda, y verdaderamente camina en intimidad con Dios, existe la ausencia total de conciencia de uno mismo que está presente en el hipócrita. Y entonces, Pablo puede usarse a sí mismo de manera más bien rápida, de hecho, casi fácil, como una ilustración, porque es el reflejo de la intención más pura y el motivo más puro y entonces es realizado sin conciencia de sí mismo. Es la expresión de un hombre genuinamente humilde, de un hombre genuinamente espiritual, de un hombre genuinamente piadoso.

Y de esta manera no es un problema para él, como él dijo en 1 Corintios, para decir literalmente a nosotros, “Sed imitadores de mí, así como yo de Cristo.” Si a usted le parece difícil decir eso acerca de usted mismo, y establecerse a sí mismo como el estándar para que otros lo sigan, es porque hay una conciencia de usted mismo ahí. Esa conciencia de uno mismo nace de un sentido de ineptitud, porque usted no es delante de Dios lo que debería ser. Por otro lado, Pablo no conoce nada de esa conciencia de sí mismo, y de manera libre él expresa el hecho de que él es el estándar y el modelo. Y de manera libre el Espíritu de Dios lo alienta a ser eso, estando plenamente consciente de lo que está en su corazón.

Entonces, hacer esto no está mal. Hacer esto es lo correcto, nada más que hay pocos que pueden ser conscientes de sí mismos y humildes y ser humildes a tanta profundidad que lo pueden hacer como Pablo lo hace, de manera tan fácil. Entonces, él es la primera ilustración y de manera correcta. Y es piadoso para él decirlo, porque es el reflejo más genuino de su corazón puro.

Entonces, este es su testimonio. Es su testimonio del servicio de su vida. Y lo que él dice aquí en el versículo 17 y 18, es que con gusto estoy ofreciendo mi vida. Estoy sacrificando mi vida con gusto y encuentro gran gozo en hacerlo. Permítame darle algo de la imagen. Muy bien. Es una imagen muy vivida aquí. Es la imagen del sacrificio con la que estaba tan familiarizada la gente de la antigüedad. Hablemos de sacrificio en la actualidad, no sabemos lo que eso significa, no sabemos lo que un sacrificio real es, nunca hemos visto a alguien sacrificar un cordero, o un carnero, o una cabra. Nunca hemos visto eso. No tenemos ese tipo de situación en nuestra sociedad y entonces no tenemos el sentido muy vívido de perspectiva sacrificial e imagen que los lectores de la carta filipense tenían, y la gente en el tiempo de Pablo tenía.

Pero Pablo está hablando de un altar. Y él está hablando de un animal. Y él está hablando de sangre. Y él está hablando de sufrimiento. Y él está hablando de derramar en libación o llamado de otra manera, una ofrenda de bebida. Esa es la imagen que está en su mente. Y conforme él ve su vida, y se da cuenta de que él debe manifestar su salvación de manera humilde y sin quejas, él reconoce que al hacer eso, él va a tener que ofrecerse a sí mismo como un sacrificio, lo cual él hace con gusto.

Y él dice, “Esto es lo que ustedes, claro, deben seguir. Este es el patrón.” Ahora, veamos lo que él quiere decir de manera específica. Muy bien, lo que él quiere decir de manera específica. Versículo 17, él dice, “Y aunque sea derramado en libación.” Ahora, quiero hablar de eso por un momento. ¿Qué es eso? ¿Qué es una ofrenda de bebida? Bueno, en el mundo antiguo del sacrificio, por cierto, tanto en el mundo judío, como en el mundo pagano, tenían este tipo de ofrendas de bebida. Esto es lo que de manera típica sucedía. Después de que el animal en el altar había sido matado y estaba siendo quemado, había una especie de etapa final de ese sacrificio. En el que, el que ofrecía el sacrificio venia y tomaba vino, algunas veces usaban agua. Ocasionalmente, inclusive, tenemos la ilustración de que usaban miel.

Pero predominantemente vino.

Y derramaban vino, o en el suelo, al frente del altar o encima del sacrificio que estaba ardiendo. Y en dicho caso se evaporaba inmediatamente, y se volvía algo que subía al aire, simbolizando que subía ese sacrificio a la nariz de la deidad, para quien estaba siendo ofrecido. Entonces, Pablo dice, “Ahora estoy ofreciendo mi vida como la etapa final de ofrenda de bebida sobre otro sacrificio. Esta es la parte final de su sacrificio completo. Por cierto, si quiere algunas escrituras que consultar en esto, 2 Reyes 16:13 describe la ofrenda de bebida judía. Jeremías 7:18 habla de las ofrendas de bebidas paganas. Y Oseas 9:4 señala que la ofrenda de bebida era vino. Y esas simplemente son seleccionadas de varias escrituras.

El proceso era así. El que ofrecía venía, y ante el altar el animal era matado, colocaba el animal sobre el altar lo que quemaba. En algún punto durante el proceso de incinerado la ofrenda de bebida era derramada como el acto sacrificial final. Y eso es exactamente lo que Pablo tiene en mente. El ve toda esta escena sacrificial. Ahora, observe esto, pero lo que él ve en su sacrificio es la ofrenda de bebida como el toque final de otro sacrificio.

Ahora, regresemos al versículo 17 con eso en mente, y veamos como se desarrolla. El comienza, “Y aunque sea derramado”…y demás. Ahora, permítame tan solo mencionar. “Y aunque”, “Y aunque” es un condicional de primera clase en el griego, lo cual significa que indica algo que así es. Entonces, debería ser traducido, “Debido a”. “Pero debido a que estoy siendo derramado.” Estoy siendo derramado está en tiempo presente. Entonces sea lo que sea a lo que se está refiriendo está sucediendo ‘en este momento’.

Algunas personas han tratado de hacer que este versículo se refiera a su martirio, a su muerte futura en caso de que él fuera ejecutado, mientras que fuera encarcelado aquí, o cuando su martirio viniera, eso lo tenía en mente. No es un futuro, este es un tiempo presente. No hay razón para empujar esto a una interpretación futura. Él está hablando de algo que está sucediendo en este momento. Entonces, él está diciendo, “Aún si” (y es el caso) en este momento estoy siendo derramado como una ofrenda de bebida.” Observe esto. Él vio entonces, no su muerte como un sacrificio, sino su vida como un sacrificio en el que su muerte únicamente era la culminación. Su vida entera era una ofrenda de bebida, su vida entera había sido derramada. Está sucediendo en este momento.

Estoy ‘spendomai’, estoy siendo derramado, en la actualidad, en el presente. No puede significar su muerte, puede terminar con su muerte, pero él está hablando de su vida sacrificial. Aquí está él, debido a la causa de Cristo, es un prisionero encadenado a un soldado romano, veinticuatro horas al día. Él está encadenado, él no puede continuar desarrollando su ministerio como él había tenido la libertad de hacerlo previo a este tiempo. Y en la dificultad de estar encadenado a un soldado romano, no tiene privacidad, y sea cual sea el tipo de abuso al cual pudo haber sido objeto, él se ve a sí mismo como derramando su vida como una ofrenda para agradar a Dios.

Ahora observe esto. Este tipo de sacrificio es uno voluntario, y Pablo lo estaba haciendo de manera voluntaria. Por cierto, aquellos que piensan que Pablo se está refiriendo a su muerte, están asumiendo que él estaba esperando que él pudiera morir. Pero no percibo que él realmente pensaba que iba a morir. Era una posibilidad remota. Pero de regreso en el capítulo 1, versículo 24, aunque él estaba en cadena, él dice permanecer en la carne es “más necesaria por causa de vosotros, y convencido de esto sé que permaneceré.”  Y en el capítulo 2, versículo 24, “confío en el Señor que yo mismo vendré a vosotros en breve.”

Todas sus indicaciones son que él va a vivir. Y él ve el sacrificio presente que él está haciendo por causa de Cristo como una ofrenda de bebida siendo derramada. Ahora, sigue el pensamiento en el versículo 17. “Debido a que estoy siendo derramado en libación, sobre el sacrificio y servicio de vuestra fe, me gozo y regocijo con todos vosotros.” Ahora, observe que hay un sacrificio más grande que la ofrenda de bebida, o libación. La libación o la ofrenda de bebida, es el sacrificio de Pablo. El sacrificio más grande que él indica es el de la iglesia filipense. ¿Vio usted eso? Esto es un punto muy poderoso. Yo estoy siendo derramado como libación, encima, o sobre el sacrificio real, el cual es el sacrificio de ustedes. Ustedes están haciendo el sacrificio grande. Yo simplemente soy la etapa final de ese sacrificio.

Y la pregunta surge inmediatamente. Ahora, ¿Por qué dice él esto? ¿Por qué él le dice a los filipenses, la ofrenda de ustedes es la grande, el sacrificio real es el de ustedes, el mío es tan solo una pequeña ofrenda de bebida derramada en la parte de arriba? ¿Por qué dice él eso? Bueno, en primer lugar sabemos que los filipenses estaban sufriendo mucho por su fe. Regrese al capítulo 1, versículo 29. Bueno, versículo 28, él dice: “No quiero que de ninguna manera estén alarmados por sus adversarios. No se alarmen por sus adversarios.” Después vaya al versículo 29, “Porque a vosotros os es concedido por causa de Cristo, no solo que creáis en Él, sino también que sufráis o padezcáis por causa de Él.”

Entonces, tienen adversarios, están sufriendo por causa de Cristo. Después el versículo 30 dice, “Inclusive están experimentando el mismo conflicto que habéis visto en mí, y ahora oís que hay en mí.” Ustedes están viviendo lo que yo estoy viviendo. Estaban en un ambiente hostil, estaban en un ambiente impío, estaban en una sociedad pagana, y estaba produciéndoles esa persecución que es indicada ahí en esos versículos. Entonces, Pablo dice, el sacrificio grande es el de ustedes, ustedes son los que están sufriendo conforme proclaman a Cristo en Filipos. El mío es tan solo derramar una libación encima de su gran sacrificio.

Ahora, ¿acaso esto le dice a usted algo de la virtud de Pablo? ¿cuál dijimos que era el tema en los primeros seis versículos de Filipenses 2, ¿cuál es? Humildad, ¿no es cierto? ¿ve usted su humildad ahí? ¿acaso Pablo no tan solo dice? Regrese al capítulo 2 versículo 4, “No mirando cada uno por lo suyo propio, sino cada cual también por lo de los otros.” Inclusive más fuerte que eso, versículo 3, “…con humildad, considerando a los demás…” ¿Cómo qué? “…más importante que uno mismo.” ¿Entiende usted ahora porque él ve el sacrificio de ellos como el más grande y él de él como el más pequeño? Simplemente es el reflejo de la humildad de su corazón.

Este no es un hombre soberbio, este es un hombre humilde. Este no es un hombre que pueda ser acusado de soberbia, porque se usó a sí mismo como una ilustración. Este es un hombre cuya humildad sale en la manera misma en la que él se usa a sí mismo como una ilustración. Él pensaba que el sacrificio de los filipenses era más grande que el suyo. Y eso es simplemente contrario a la naturaleza humana. Digo, alguno de nosotros podríamos haber estado diciendo, Señor, ¿Por qué soy un prisionero? ¿Por qué estoy encadenado a un soldado romano, cuando he vivido una vida piadosa, cuando te he servido fielmente, cuando he proclamado la verdad? ¿Por qué es tan difícil para mí, y la iglesia filipense por allá tiene libertad, y están viviendo su vida con libertad y disfrutando de un tiempo maravilloso? Y mira cuanto más he hecho yo por ti que los filipenses.

No, no es ese tipo de manera de pensar en absoluto. Esa es la manera de pensar de un corazón soberbio que piensa en sí mismo. Pablo nunca hizo la pregunta, ¿por qué estoy sufriendo? El nunca hizo la pregunta ¿por qué estoy encadenado? Él dijo, esta es mi ofrenda de vida, una muy pequeña comparada con la más grande que ustedes han ofrecido en su servicio a Cristo. Este es un corazón humilde.

Ahora, observe esa frase, “Sobre el sacrificio y servicio de vuestra fe.” El sacrificio que ellos estaban realizando realmente era el entregar sus vidas por la causa de Cristo, predicando, enseñando, proclamando, viviendo por Cristo. Y él lo llama “el servicio de vuestra fe”, el servicio de vuestra fe. La palabra servicio es leiturgia, de la cual obtenemos ‘liturgia’. ¿Por qué? porque significa “servicio sagrado, servicio religioso, servicio sacerdotal.” Es usada de esa manera en la Septuaginta. Es usada de Epafrodito en el versículo 25. Dice de él ahí, que él ofreció ministerio espiritual, litúrgico, sagrado, o servicio sagrado.

Entonces, Pablo los ve, los ve como sacerdotes. Así como Pedro dice, “real sacerdocio”, 1 Pedro 2. Y él ve a los filipenses como sacerdotes que están ofreciendo sus vidas como un sacrificio. Y la suya, en comparación, simplemente como algo pequeño comparado con el de ellos. Eran personas fieles, eran personas sacrificiales, se regocijaba por ellos. Él simplemente se regocijaba por ellos, debido a la fidelidad de ellos al Señor.

En el capítulo 4, versículo 18 él dice que “el dinero que me enviasteis, el cual fue sacrificial”, no tenían tanto como ellos enviaron, ellos sacrificaron. No tenían mucho para dar. Y él dijo, lo que enviaron, al final del versículo 18 con Epafrodito, lo que enviaron es “olor fragante, sacrificio acepto, agradable a Dios.” Como puede ver, él vio a las vidas de ellos como el sacrificio grande, y fue demostrado en la generosidad con el que ellos se estaban esforzando por satisfacer las necesidades de Pablo, de una manera monetaria, al enviarle dinero. Pero eran personas sacrificiales, sus vidas simplemente eran la parte de arriba de ese sacrificio.

Pero permítame profundizar. Usted no puede nada más ver esto como comparándolos como un sacrificio más grande y uno más pequeño. Hay un sentido en el que hay una unidad también aquí. Y realmente es un sacrificio, porque era la costumbre que el sacrificio era colocado sobre el altar, y después el que había traído el sacrificio derramaba la ofrenda de bebida como el elemento final de ese sacrificio. Entonces, lo que Pablo está diciendo es que ustedes y yo juntos estamos ofreciendo a Dios el sacrificio de nuestra vida. En este sacrificio hay una especie de acto fraternal, real, amoroso, leal. El en cierta manera amarra su corazón al de los filipenses y dice, “No me importa en absoluto ser parte de su servicio sacrificial a Cristo, juntos nos estamos ofreciendo nosotros mismos.”

Entonces, él había llegado a un altar en común, con las personas que él amaba. Y ellos habían llegado a un altar común con el apóstol que ellos amaban. Y esa es la razón por la que decimos que aquí Pablo ilustra el sacrificio. Su vida entera era un sacrificio. Pero observe la actitud que iba junto con esto. Muy bien, de regreso al versículo 17. Y esto es clave. Dice, “Debido a que estoy siendo derramado como una ofrenda, me regocijo.” El regocijo se conecta con él, ‘debido a que estoy siendo derramado.’ Es el hecho de que uno llevó al otro. ¿Por qué te estás regocijando? ¿Saben porque me estoy regocijando? Me estoy regocijando porque estoy siendo derramado como una ofrenda.

Dice usted, “Espera un minuto.” ¿No es gozo a pesar de? Escuche esto si es tan amable, es gozo ‘debido a’. ¿Puede entender esto? No es gozo, ‘a pesar de’, es gozo ‘debido a’. ¿Qué quieres decir? Lo que quiero decir es que la expresión más elevada de la vida de Pablo, fue entregarse a sí mismo como un sacrificio. Y por lo tanto, incorporado en esto estaba la experiencia más grande de gozo. ¿Alguna vez se ha sentado y ha dicho, como es que tal y tal misionero, puede vivir bajo esas condiciones? ¿Cómo es que tal y tal misionero puede ir a ese lugar, quedarse en el lugar, soportar lo que han soportado por años y años, y años? ¿Cómo pueden enfrentar eso? Le voy a decir cómo. Porque ven la vida como un sacrificio que agrada a Dios. Entre más grande es el sacrificio, más grande es el gozo, entre más suprema es la ofrenda, más grande es la emoción.

Ese es el meollo. No es gozo ‘a pesar de’, es gozo ‘debido a’. Y afirmamos en el testimonio de Pablo aquí, que su gozo más grande vino en el momento de su sacrificio más grande. Y la razón por la que algunos de nosotros conocemos tan poco de ese nivel de gozo es porque no conocemos nada de ese nivel de sacrificio. Y entonces, no podemos identificarnos. Es difícil identificarnos con eso. Su gozo estaba en el sacrificio. Su gozo estaba en la ofrenda, porque eso es para lo que él vivía. Esa es la razón por la que él dijo, “Si vivo, vivo para el Señor. Si muero, muero para el Señor. De cualquier manera, soy del Señor.” Esa es la razón por la que él dijo, “No considero mi vida como de estima para mí mismo. Simplemente quiero terminar lo que el Señor me dio que hiciera.” Y su gozo más grande vino en el punto del sacrificio más grande, porque esa fue su meta más grande.

Entonces, él le está diciendo a los Filipenses, “No se preocupen por mí. ¡Nunca he estado tan contento!” Estaban preocupados, enviaron a Epafrodito, enviaron dinero, querían satisfacer sus necesidades, estaban cargados por él. ¿Y qué les dice?, versículo 17, “Me gozo, y comparto mi gozo con todos ustedes. Y ustedes también, ¡gócense de la misma manera y compartan su gozo conmigo! ¿Qué quiere decir, “regocijaos de la misma manera? Bueno, ustedes están enfrentando sufrimiento, y están enfrentando persecución, y están enfrentando oposición. Ustedes también regocíjense, y yo me regocijaré, y nos regocijaremos juntos, porque han colocado sus vidas en el altar. Porque yo he derramado mi vida sobre el altar, y que todo agrada a Dios, y ese es nuestro gran gozo.

Esta epístola entera, como ustedes saben está llena de gozo. De regreso en el capítulo 1, versículo 4. Él tiene gozo cada vez que él piensa en ellos. Él ora por ellos con gozo en toda oración. Cada vez que él piensa en ellos él tiene gozo. Él tiene gozo porque el evangelio está siendo predicado, versículo 18, “Cristo es proclamado, y en esto me regocijo. Y continuaré regocijándome”… aunque me estén criticando. El tiene gozo debido a su amor por ellos, capítulo 4, versículo 1, “Hermanos amados, a quienes anhelo ver, gozo y corona mía.” Y él los vuelve a llamar amados míos al final del versículo. En el versículo 10, “En gran manera me regocijé en el Señor, porque habéis revivido vuestra preocupación por mí.” El no solo se regocijaba en su amor por ellos, él se regocijaba en su amor por él. Él se regocijaba cada vez que pensaba en ellos. Él se regocijaba en el sacrificio de ellos. Este es un tiempo de gozo.

Y entonces, él les dice, “Regocíjense. No se sientan mal por mí, regocíjense. Yo estoy compartiendo mi gozo con ustedes. Ustedes compartan su gozo conmigo.” Como pueden ver, este gozo, amados, no está relacionado con las circunstancias ¡en absoluto! Pero la mayoría de nuestro gozo lo está. Si las circunstancias son positivas, tenemos gozo terrenal, si las circunstancias son negativas, perdemos nuestro gozo terrenal. Muchos cristianos nunca han conocido la emoción de un gozo espiritual que nace del sacrificio. Pero aquí, él dice, “Me regocijo, y comparto mi gozo.” Suncairo, juntos estamos contentos, él dice.  

Este entonces es el modelo de lo que llamaremos, el que se regocija de manera sacrificial. Este hombre, Pablo, es sorprendente. Porque lo que él nos muestra es que entre más es el sacrificio, más grande es que…el gozo. Y eso es tan extraño para la mayoría de nosotros. Y vemos a una persona, como un misionero o alguien que está entregado a la obra de Dios en un lugar difícil, privado de comodidades, solo, incómodo, miserable, siendo medido por estándares humanos, y decimos, “¿cómo pueden ellos soportar eso? ¡qué existencia tan miserable!” Y realmente lo opuesto es la verdad, porque en su sacrificio definitivo, han encontrado el gozo espiritual definitivo del cual conocemos tan poco, pero el cual es un regalo del Espíritu de Dios al creyente que en últimas es una creyente obediente, sacrificado.

Pablo, por cierto, hace referencia a este tipo de gozo en varias ocasiones. 2 Corintios 7:4, él dice: “Sobreabundo de gozo en toda nuestra aflicción. Estoy sobreabundando de gozo en todas nuestras aflicciones.” Como puede ver él es una ilustración perfecta de no quejarse, ¿verdad? No importaba lo que le estaba pasando, él continúo regocijándose de gozo. Colosenses 1:24, “Me gozo en mis padecimientos, por causa de vosotros”, dice él. 1 Tesalonicenses capítulo 3, versículo 7, él habla de aflicción. Y después en el versículo 9, “¿qué gracias podemos darle a Dios por vosotros, a cambio de todo el gozo en el que nos regocijamos?” Él estaba regocijándose en medio de la aflicción. Otra vez.

Entonces, aquí tiene usted a este hombre que se regocijaba de manera sacrificial. Y esto es tan típico. He leído el libro de los mártires de Fox varias veces. He leído muchas cosas diferentes de la primera iglesia. He leído acerca de mártires que murieron, creo que hay unos pocos mártires en la historia que murieron y dejaron algún tipo de registro en algún lugar, que no he leído en algún punto de mi vida. Y leo, y leo, y leo, y cada vez que leo estas cosas, es como se regocijaban mientras que estaban ardiendo en la estaca. Cómo se regocijaron mientras que estaban siendo crucificados. Cómo se regocijaban mientras que estaban siendo golpeados. Y su carne dice, “Bueno, ¿cómo pueden hacer eso?” Y usted regresa al hecho de que el sacrificio definitivo produce el gozo definitivo.

De nuevo, F. B. Meyer dijo, “Fue de esta manera que los mártires se esforzaron hasta el punto de la muerte, en la estaca regocijándose porque habían sido tenido por dignos de sufrir por el nombre de Cristo.” Y después él dice, “Cuando una vez el alma, ha tenido un vistazo del verdadero significado de la vida, y ha aprendido el privilegio que está dentro de su alcance, identificarse a sí mismo con el Hijo de Dios en su gran acto de redención, un resplandor semejante de gozo comienza a brillar en pasajes de luz, que hasta ese entonces habían sido oscuros, y habían sido prohibidos.”

Hombre, ¡eso es verdad! Usted ve las pruebas y dificultades, y situaciones difíciles, e incomodidad física, el dolor inclusive, la muerte como oscuro y algo prohibido. Pero una vez que usted llega al punto del que usted se abandona total a la voluntad de Dios para agradarlo a Él, nada es oscuro, nada es prohibido, la luz brilla en todo y el sacrificio definitivo lleva al gozo definitivo. Y la razón por la que conocemos tan poco de ese tipo de gozo, es porque conocemos tan poco de ese tipo de sacrificio.

Para nosotros, como puede ver, la única cosa que trae gozo es lo que hacemos para nosotros mismos. Y de vez en cuando, el gozo de ver algo hecho para alguien más. Pero me pregunto, ¿cuántos cristianos realmente no están consumidos con el gozo que es de ellos, debido al sacrificio total que han hecho por Cristo? Obtenemos algo de gozo por lo que hacemos para otros como una satisfacción al alimentar a los hambrientos y ayudar a los pobres, sea lo que sea, ayudando a niños pequeños, a gente enferma. Pero, ¿cuántos de nosotros estamos emocionados por el gozo que hay en los sacrificios que hacemos por la causa de Cristo? Permítame hacer la pregunta. ¿Qué está usted sacrificando en el servicio a Cristo? ¿Qué cantidad de tesoro, que cantidad de tiempo, que está usted sacrificando por causa de Cristo?

Lo voy a decir de otra manera. ¿A qué le dijo usted “no”, para decir “sí” a la voluntad de Dios? ¿A que le ha dicho usted “no”, para decir “si” al reino de Dios? ¿A qué le ha dicho usted “no”, para decirle “si” a la iglesia de Dios? Esa es la pregunta. Pablo vivió una vida de gozo sacrificial. Y le digo, y probablemente lo diré hasta que muera algún día, la razón por la que tenemos una sociedad tan insatisfecha e infeliz, es porque inclusive entre cristianos están tratando de encontrar gozo en las posesiones, en lugar del sacrificio en donde el gozo definitivo se encuentra. Y entonces están persiguiendo una ilusión.

Dice usted, “Bueno, no me molesta mi vida. No está tan mal.” Bueno, eso quizás es verdad. Dios en su gracia le ha permitido disfrutar de algo de felicidad, pero usted nunca conocerá el gozo verdadero, el gozo sacrificial, el gozo que sobrepasa todo gozo. El gozo que le permite a un hombre ser quemado en la estaca y cantar con expresiones de gozo en sus labios los himnos de su gran Dios y Salvador. Usted quizás nunca conozca ese gozo que sobrepasa todo. El gozo que brota de la ofrenda sacrificial, el esfuerzo sacrificial, el gozo más grande.

Ahora, permítame concluir esto. Y quiero que usted entienda esto. Esto realmente es la clave. Si usted es como yo, usted está diciendo, “Bueno, estoy muy lejos del apóstol Pablo. ¿Cómo vaya a conocer este tipo de gozo? ¿Cómo voy a experimentar este nivel de vida? ¿en dónde lo aprendió Pablo? ¿Puedo decirle en donde lo aprendió? Él lo aprendió de Cristo, porque fue Jesucristo en Hebreos 12:2 “quien soportó la cruz debido a…(¿qué?) al gozo puesto delante de Él.” Jesús es la ilustración perfecta de sacrificio definitivo y gozo definitivo. Jesús al entregar su vida, soportó la cruz y lo hizo por el gozo definitivo de ofrecerle a Dios el sacrificio definitivo que le era agradable. Pablo lo aprendió de Jesús.

Y  él anheló, él anheló aprender de Cristo en su propia vida. Observe Filipenses capítulo 3. Y vamos a llegar a esto más tarde en nuestro estudio, pero el capítulo 3, versículo 10, observe su oración: “A fin de conocerle”…dice usted, “Bueno, ¿qué no ya le conoces?” Oh, quiero conocerlo más. Quiero conocerlo más, en más profundidad, en más plenitud. “¿Y qué quieres conocer acerca de Él?” Quiero conocer el poder de su resurrección. Eso es poder para entregar mi vida como un sacrificio, poder para jugarme todo. Y después quiero conocer la participación de sus padecimientos. Y quiero conocer el gozo del sufrimiento en el sacrificio definitivo. Eso es lo que él está diciendo.

Como puede ver, él halló su modelo en Cristo. Y creo que él halló su fortaleza para vivir ese modelo en su relación con Cristo. No creo, no creo que hay ningún truco para esto. No creo que hay ninguna estrategia para llegar a este tipo de lugar. La realidad del asunto es, que conforme usted ve al mundo y lo evalúa, y mira hacia atrás en la historia parece como si la mayoría de la gente que se sacrificó vivió en otra época, ¿no es cierto? Vivieron en otra era. Algunas personas pensarían que eso es imposible porque la consejería cristiana todavía no se había inventado. ¿Cómo podrían enfrentar sus luchas y problemas?

Pero me parece que la mayoría de la gente que sacrificó de manera total su vida vivió en otra época. O si viven en la actualidad, viven en una sociedad que no es esta. Sin embargo, sabían cómo entregarlo todo, sabían cómo entregar su vida entera, y todo lo que tenían jugárselo y al hacerlo recibir el gozo definitivo. ¿Cómo sabían hacer eso? De la misma manera en la que Pablo lo supo. Se acercaron a Cristo. Se acercaron a Cristo. Todo fluía de su relación con Cristo.

Ahora, permítame cerrar, pero esto es tan importante. Escuche. Tengo un gran temor de eso, porque yo en lo personal creo que en la doctrina de la santificación, lo que la Biblia básicamente enseña es que su eficacia como cristiano, está relacionada de manera directa a una cosa, y eso es simplemente esto, su eficacia como cristiano está relacionada de manera directa a la proximidad en la que usted vive en comunión intima con Cristo. Ese es el punto. Y no oigo a nadie hablando de eso. Eso no es popular en la nueva santificación. Pero yo creo que puedo ver la vida de una persona, ver su conducta, y decirle que tan íntima y que tan cercana es su relación con el Cristo viviente. Porque eso es lo que dicta el tipo y calidad de vida que viven.

Como puede ver, este tipo de actitudes espirituales que hacen que una persona se sacrifique y encuentre gozo y sacrifique, son actitudes que fluyen del corazón de Cristo porque así es como el se sintió acerca de su sacrificio, y le viene a uno que es íntimo con Él. el corazón y alma de la santificación y crecimiento espiritual o volverse todo lo que usted debe ser, está encerrado en su unión con Cristo. Es como una rama que permanece, que usted da fruto. Usted fue elegido en Él desde antes de la fundación del mundo. Usted fue escogido para volverse como Él a lo largo de toda la eternidad. Y en el tiempo, mientras tanto, mientras usted vive. Usted debe vivir en Él, y a través de Él, y por Él.

Sin embargo, el énfasis actual en la santificación menciona muy poco acerca de Cristo, muy poco acerca de cultivar una intimidad con Él mediante la oración, y el estudio de la Palabra de Dios, y mediante anhelos y deseos y amor profundo hacia Cristo, que es cultivado mediante esas disciplinas. Hoy día son trucos y formulas y  psicología cristiana, e introspección e imagen personal, y estar a tono con usted mismo, y examinar sus problemas profundos, y buscar pistas para poder entender cómo es que sus padres lo trataron a usted, y en su pasado y estar metiéndose con todas esas cosas. Y eso aleja a la gente de la solución de las necesidades de la gente, la cual es una unión consumidora, profunda, penetrante, permanente, con Jesucristo, que es cultivada momento a momento.

Esto me fue ilustrado la otra noche, me es ilustrado de muchas maneras. Puedo pensar en muchas de ellas, pero ésta realmente me pegó duro. Estaba sentado ahí en el auto, en la autopista, porque había autos golpeados por todos lados. Entonces, simplemente estaba sentado ahí, con el motor apagado esperando que algo pasara y escuchando la radio. Y en la estación salió un psicólogo cristiano que aconsejó en la estación cristiana local, y una dama llamó y les dijo, “Me gustaría hacer una pregunta acerca de mi problema.” Y ellos le respondieron, en esos tonos muy sensibles que con frecuencia usan. Y dijeron, “Bueno, ciertamente nos gustaría ayudarle, ¿cuál es su problema?” Y ella dijo, “Soy una persona obsesionada con algo. Y tengo dos cosas por las que estoy obsesionada.” Ella dijo, “Son la comida y el sexo.” Y ella dijo, “Si no tengo deseo de comer, tengo deseo sexual.” Y ella simplemente dijo, “Sabe una cosa. Soy cristiana y no sé qué hacer con esto.”

Y su respuesta fue, “Bueno, dígame. Cuando dice que tiene deseos sexuales, ¿qué quiere decir?” “Oh”…ella dijo, “simplemente me acuesto con todo mundo. Conozco alguien y simplemente tengo esa necesidad.” Y después vino la respuesta, “Cuénteme de su padre. ¿Cómo es su relación con su padre?” “Oh bueno, mi padre era pasivo. Él estaba ahí y tu sabes, lo amo, pero era pasivo.”

“A-ha, hummm, sí, sí. ¿Ahora cuénteme de su relación con su madre?”

“Amor/odio, exactamente lo que dijo.” “Amor/odio, nos amamos. Yo le amo, ella me ama, pero también hay antagonismo, ella es dominante, ella quiere controlar.”

“Oh sí.  Mmm mmm! Sí, sí. Y ahora, ¿usted está viviendo sola, verdad?”

“Sí”

“A-ha. ¿Se da cuenta de que podría estar haciendo esto para castigar a su padre y a su madre por la manera en la que la han tratado a usted. La indiferencia de su padre, porque él no le enseñó a usted la manera apropiada para que usted viviera y no le dio ninguna guía y ahora le está mostrando lo que usted piensa de eso. Y ahora está vengándose de su madre que trató de controlarla a usted, al vivir una vida fuera de control.
 

“Oh, bueno. ¡Nunca había pensado en eso!

“Sabe una cosa. Lo que usted realmente necesita es, usted tiene que ser liberada de esas heridas causadas por sus padres, y usted necesita terapia. Realmente necesita terapia.”

A lo cual respondió. “Oh, he estado en terapia constante con una consejera cristiana por un año, y no ha ayudado.”

“Ohhh” dijo él, “como puede ver, es como sacar carne del congelador.” Esta fue la ilustración. “Usted no solo la puede sacar y comérsela, toma mucho tiempo que se descongele. Y va a tomar mucho tiempo para que estos sentimientos se descongelen.”

Y ahí estaba yo, solo, sentado ahí en la autopista y pensando, “basura”. Y no sé lo que el hombre que estaba a mi lado pensó, porque lo dije creo tres veces, fuerte, “basura”. Dice usted, “Bueno, ¿qué le habrías dicho a esa mujer?” Yo le habría dicho a esa mujer, por quien no siento nada más que compasión, yo le habría dicho, “Querida mujer, si estás viviendo una vida de fornicación constante la Biblia dice que los fornicarios y los adúlteros no heredarán el reino de Dios. Es mi gran temor que crees que eres cristiana pero no lo eres, porque si eres cristiana tendrías un anhelo por servir al Señor Dios. Puedes tropezar y caer en pecado, todos lo hacemos. Pero los deseos de tu vida serán los deseos de amor y afecto hacia Jesucristo.”

Entonces, yo le habría dicho, “Me temo que no eres cristiana. Necesitas caer de rodillas y arrepentirte ante un Dios Santo, y rogarle a ese Dios que en su gracia te perdone, te perdone de tu pecado, y te salve, y te de una nueva naturaleza que tiene hambre de Dios y sed de justicia.” En segundo lugar le habría dicho, “Si existiera alguna posibilidad remota de que eres cristiana, querida dama, más vale que caigas de rodillas y clames a Dios en arrepentimiento, no sea que Dios te mate por tu pecado continuo. Ruégale a Dios porque muestre su gracia y después necesitas meterte en la Palabra y en la oración y quedarte ahí, y si es necesario durante semanas hasta que hallas identificado y sacado el pecado de tu alma. Y necesitas clamar por tener una relación continua intima con Jesucristo, que sea tan rica y tan llena que el poder mismo de Cristo sea transferido a tu vida.”

Pero ese no es el mensaje popular en la actualidad. Ahora es, santificación sin Cristo. Me entristece. ¿En dónde es que Pablo encontró la fortaleza para esto? Él dijo en el 3:10, “A fin de conocerle, “ quiero poder de Él, quiero gozo en sufrimiento que viene de Él. En el capítulo 4, él sabía en el versículo 13, “Todo lo puedo en Cristo que me fortalece.” ¿Adónde van para encontrar fortaleza, amados? ¿A dónde van? Los cristianos están corriendo por todos lados tratando de encontrar fortaleza en todo, excepto por una relación que se va incrementando en intimidad y profundidad con el Cristo viviente, cultivada en la oración, tiempo en la Palabra, y un afecto creciente por Él. “Todo lo puedo en Cristo que me fortalece.”

Después él dice, en el versículo 19, “Mi Dios pues suplirá todo lo que os falta, conforme a sus riquezas en gloria en Cristo Jesús.” De tal manera que toda su fortaleza, y toda sus necesidades se encuentran en Cristo. Y si usted pasa a Colosenses, lo único que tiene que hacer es ir al capítulo 2, y leer el versículo 3, “En Él están escondidos todos los tesoros de la sabiduría y del conocimiento.” ¿Quiere fortaleza?, está en Cristo. ¿Quiere que sus necesidades sean satisfechas? Está en Cristo. ¿Quiere sabiduría? Está en Cristo. ¿Quiere conocimiento? Está en Cristo.

Y le digo esto, él dice en el versículo 4 de Colosenses 2, “Para que nadie los engañe con algún argumento persuasivo.” Él dice, “quiero que se mantengan siendo disciplinados”, versículo 5, “quiero que permanezcan siendo estables en su fe en Cristo”. Versículo 6, “Recibieron a Cristo”… ¿ahora qué?... anden en Él. Han sido firmemente arraigados, y ahora están siendo edificados en Él, esa es la clave.” Y versículo 8, “No dejen que nadie los lleve cautivos mediante filosofías, engaños, tradiciones de hombres. Esos son principios elementales, humanismo, en lugar de Cristo, porque en Él habita corporalmente toda la plenitud de la deidad. Y vosotrois estáis completos en Él. Él es la cabeza sobre todos.”

Amados, ¿puedo ser tan elemental como para decir que la relación de todo cristiano está edificada en una intimidad continua con Jesucristo y de ahí viene la solución a todas las demandas de la vida? ¿Cómo es que Pablo puede vivir así? ¿Cómo es que él puede ser un prisionero encadenado a algún romano? ¿Cómo es que él puede enfrentar todo lo que él vive y tener un espíritu que dice, “ofrezco mi vida de manera voluntaria y me regocijo en esto”? Le voy a decir cómo. Él estaba tan cercano a Cristo que él conocía las actitudes mismas que eran las actitudes de Cristo en su propio sacrificio personal gozoso.

Dice usted, “¿Cómo alcanzo ese nivel?” Quiero asegurarles una cosa, usted tienen amados, viviendo en ustedes al mismo Cristo. Es así. El mismo Cristo. La única pregunta es, si usted se ha apropiado o no de su presencia. Y si usted continúa o no cultivando esa unión que le dará a usted la plenitud de ese gozo sacrificial.

Bueno, oremos juntos. Padre, te agradecemos en esta mañana por el ejemplo de este querido hombre. Pablo, quien caminó con Jesús, quien era una rama que permanecía, para quien el vivir era Cristo a tal grado que él dijo, “Y yo vivo, más no yo, sino Cristo vive en mí.”

Señor, ayúdanos a tener una intimidad como esa con Cristo. No estoy preguntando cuál es su relación con la iglesia. No estoy preguntando cuál es su relación con su estudio bíblico, cuál es su relación con su escuela dominical, cuál es su relación con su don, su ministerio.

¿Cuál es su relación con Cristo? Porque es a partir de esa relación que todo fluye.

Entonces Señor, ayúdanos a regresar a eso. Danos ojos para ver y oídos para oír lo que la Palabra de Dios revela como el medio de santificación, que es intimidad con Jesucristo, cercanía a Él, cultivada a partir de la oración, la Palabra, cultivada a partir de la obediencia, cultivada a partir de un ruego porque lo amemos más conociéndolo mejor. Que Cristo siempre esté en nuestros pensamientos, y que nuestro amor hacia Él se incremente, al punto en el que estamos tan perdidos en la unión, que Su actitud se convierte en nuestra actitud, y el gozo sacrificial expresado por Él, se convierte en nuestro estilo de vida. Y te agradeceremos por esa esperanza que por Tu gracia podemos vivir así, en el nombre de Jesús. Amén.

Disponible sobre el Internet en: www.gracia.org 
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