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Llegamos en este mensaje en particular a Filipenses capítulo 3. Y quiero leerle los versículos 4 al 11, aunque no cubriremos la sección entera quiero leérsela. Y entonces hablaremos de la primera mitad de ella en esta mañana y la segunda mitad la próxima vez, y describiré lo que quiero decir a detalle en un momento.

Filipenses, capítulo 3, versículo 4, Pablo escribe, “Aunque yo tengo también de qué confiar en la carne. Si alguno piensa que tiene de qué confiar en la carne, yo más. Circuncidado al octavo día, del linaje de Israel, de la tribu de Benjamín, hebreo de hebreos, en cuanto a la ley fariseo, en cuanto a celo perseguidor de la iglesia, en cuanto a la justicia que es en la ley irreprensible. Pero cuantas cosas eran para mi ganancia las he estimado como pérdida por amor de Cristo. Y ciertamente aun estimo todas las cosas como pérdida por la excelencia del conocimiento de Cristo Jesús mi Señor, por amor del cual lo he perdido todo, y lo tengo por basura para ganar a Cristo y ser hallado en Él. No teniendo mi propia justicia que es por la ley, sino la que es por la fe de Cristo, la justicia que es de Dios por la fe. A fin de conocerle y el poder de su resurrección y la participación de sus padecimientos llegando a ser semejante a Él en su muerte si en alguna manera llegase a la resurrección de entre los muertos.”

Ahora, en esos versículos maravillosos está uno de los testimonios personales más grandes en el Nuevo Testamento. También es una de las afirmaciones más significativas del asunto de la salvación que se halla en el Nuevo Testamento. Es el testimonio mismo de Pablo, de la actitud dramática que ocurrió en su mente en la encrucijada en la que él conoció al Cristo viviente. Nos lleva al corazón mismo de la actitud del pecador en la conversión. Y usted se dará cuenta como leímos que Pablo ve este asunto de la salvación desde el punto de vista de una transacción o un intercambio. Él inclusive usa terminología de negocios y de contabilidad. El corazón del pasaje está en los versículos 7 y 8. Y usted observará en el versículo 7 la palabra ‘ganancia’ es usada, ‘kerdos’, significa utilidad. Y si usted fuera un contador usted indicaría este como el término para describir la columna de utilidad. Se relaciona su uso a eso. Observará también en el versículo 7 la palabra ‘pérdida’. De nuevo, esa palabra zemia, es usada en el griego extra bíblico para describir una pérdida de negocios. Y entonces esta será la columna de pérdidas.

Entonces el Apóstol Pablo está hablando de utilidad y pérdida. Observará también el versículo 7 la palabra ‘tengo’, esa palabra ‘hegeomai’, significa contar o considerar. Entonces Pablo aquí está hablando de una transacción de negocios que involucró una columna de utilidades y una columna de pérdidas. Hubieron ciertas cosas que él sintió que estaban en la columna de utilidad, que él cambió a la columna de pérdida cuando él conoció a Cristo. De hecho, él dice de manera muy clara en el versículo 7, “Todo lo que era por ganancia, esas cosas las tengo por pérdida.”

Ahora, lo que usted tiene aquí es una transacción. Usted tiene al Apóstol Pablo pasando una vida entera acumulando utilidades espirituales y llenando una columna de utilidad espiritual dependiendo de esa columna de utilidad espiritual para ganarle la salvación. Eso es lo que él quiere decir en el versículo 9, “Por la justicia mía que viene por la ley.” Entonces ahí él tiene su columna de utilidades llena mediante la cual él espera ganarse la salvación. Pero él encuentra a Jesucristo. Y al encontrar a Jesucristo él se enfrenta, versículo 9, con una justicia que no era de él, sino una justicia que viene por la fe en Cristo.

E instantáneamente él considera todo lo que una vez él vio como utilidad como pérdida, y lo deja todo para ganar a Cristo. Él se da cuenta de que todo lo que él había estado acumulando para ganarse el reino era basura. Esa es la palabra que él usa en el versículo 8, basura. Y él lo entrega todo por Cristo. La salvación entonces fue una transacción. Aquí estaba a un judío. Aquí estaba un judío por descendencia con todas las credenciales, que ve todas sus credenciales judías y supone que de esta manera él ha ganado la entrada al reino y ha impresionado a Dios mucho, solo para darse cuenta al confrontar al Cristo viviente de que todo lo que él evalúa como utilidad de hecho era pérdida, basura, negativo. Y él de manera dispuesta lo deja todo por Cristo intercambiando una justicia que él pensaba que él podía ganarse, pero no podía por una justicia que Dios le dio mediante la fe.

Ese es el tema de este gran pasaje. Y lo que Pablo está diciendo es que, “Estoy dispuesto a dejar el confiar en lo que una vez fue de valor para mí como un medio de salvación para entonces confiar en Cristo.” Es un intercambio. Y eso es la salvación. Es negación de uno mismo. Jesús dijo, “Niégate a ti mismo y sígueme.” En otras palabras, “Considera todo lo que has alcanzado como inútil, sin valor y sígueme.” Esta actitud en particular es descrita de la manera más magnífica en las palabras de Jesús. Acompáñeme a Mateo capítulo 13. Y aquí tenemos de los labios mismos de nuestro Señor mismo el principio claro para entender lo que Pablo está diciendo en su testimonio personal.

En Mateo capítulo 13, en el versículo 44 el Señor Jesús dice esto, “El reino de los cielos es como un tesoro escondido en el campo.” Ahora, la frase el reino de los cielos significa a la esfera en donde Dios gobierna. Esa es la esfera de la salvación. Podríamos inclusive usar la palabra salvación. Entonces leámoslo así. La salvación es como un tesoro escondido en el campo. Inclusive podríamos decir Cristo El Salvador es como un tesoro escondido en el campo, el cual un hombre encontró y escondió, y por gozo va y vende todo lo que tiene y compra ese campo.

Ahora, la idea es esta, usted tiene un hombre que ha acumulado riqueza, él ha acumulado cierta utilidad, él tiene ciertas posesiones. Pero él tropieza y se encuentra con un tesoro que es de tanto valor que con todo gusto va a dejar todo lo que él tiene para obtener ese tesoro. Ese es el intercambio. Él venderá todo, va a liquidarlo para adquirir ese tesoro verdadero.

Versículo 45, la misma idea es dada en otra palabra, “El reino de los cielos – o la esfera de salvación – es como un comerciante buscando perlas finas.” Aquí está un hombre que está buscando perlas finas. La suposición es que él ha acumulado mucho. Él tiene muchas posesiones. Él puede tener muchas perlas. Pero versículo 46, “Al encontrar una perla de gran valor. Él fue y vendió todo lo que tenía y lo compró.”

Y de nuevo usted tiene la misma idea. Aquí está un hombre que ha acumulado mucho, pero lo ve como algo que no tiene valor cuando es comparado con el gran valor de la perla que él descubre. Un hombre con muchas posesiones encuentra un tesoro, deja a todas sus posesiones por el tesoro. Un hombre con muchas perlas deja sus perlas por esa perla de gran precio. Este es el intercambio. Acumulamos mucho en nuestra vida y suponemos que tiene valor y le damos cierto valor. Pero cuando es comparado con Cristo es pérdida. Tal fue la enseñanza de Jesús y tal fue la experiencia de Pablo.

De la experiencia de Pablo, F.B. Meyer escribe, “Él fue un hombre con una naturaleza religiosa rica, capaz de tener un hambre infinita de Dios, quien pasó de un lugar a otro en medio de las religiones del mundo buscando la mejor. Pero finalmente cuando él llegó en donde la gema del cielo y la tierra y el mar, la perla de gran precio estaba brillante, él sacrificó con gusto todo lo que poseía para ganarla.” Fin de la cita. Eso es exactamente lo que Pablo está diciendo aquí. Eso es exactamente lo que Jesús dijo que en eso consistía la salvación.

La actitud de un hombre en la encrucijada de la salvación es, “Voy a dejar todo lo que tengo, todo aquello en lo que he dependido para ganarme mi favor con Dios, por Cristo lo voy a dejar todo.”

La palabra pérdida merece nuestra atención. La verá ahí en el versículo 8 al final del versículo. Él considera todo lo que estaba en la columna de utilidad como pérdida. Es la palabra skubalon. La palabra se refiere o a excremento humano o a basura que ha sido tirada, algo que no tiene valor, desperdicio, rechazado, suciedad. Algunas biblias la traducen estiércol, algunas biblias la traducen basura, algunas inclusive pueden decir desperdicio. Pero Pablo está diciendo, “Toda mi columna de utilidad vi que era estiércol, inútil, basura. Deshazte de ella, no tiene valor.” Esa es una afirmación muy fuerte cuando usted considera lo que estaba en su columna de utilidades. Lo que estaba en su columna de utilidades está enlistado en los versículos 5 y 6, y hay ciertas credenciales pesadas ahí, pero Pablo las trata todas como si fueran basura, absolutamente inútil.

Ahora escuche, el vicio – escuche con atención – el vicio no es el único lodo de la vida, el vicio no es el único desperdició inútil, el vicio no es la única basura, el vicio no es lo único que es desperdicio. La religión es basura también. Cualquier esfuerzo inventado por el hombre para ganarse la salvación es tanta basura como el vicio. Y Pablo está hablando a partir de la experiencia personal. Él dijo que Cristo lo salvó. Él dijo, “Yo fui el primero de los pecadores.” Y escuche, él fue el primero de los pecadores no porque él vivió una vida llena de vicio, de lujuria, de libertinaje, porque no la vivió.

Él vivió una vida eminentemente moral. Pero él vio la basura más vil, más profunda de la vida como la religión, no la inmoralidad. Una cosa es actuar de manera inmoral, algo más es creer que Dios es tan bajo que usted puede ganarse la aceptación con él. Una profana a Dios a un grado, la otra profana a Dios a un grado mayor. Una viola su ley, inmoralidad. Una supone que Él es menos de lo que Él es y viola su naturaleza. De esta manera la religión es basura. Y la basura que Pablo vio en su propia vida no fue la basura del vicio, sino que fue la basura de la religión, de tratar de agradar a Dios mediante el esfuerzo personal y las obras religiosas.

Ahora, Pablo está dando su testimonio personal comenzando en el versículo 4. ¿Por qué hace él eso? Bueno, al final del versículo 3 él dijo que los cristianos verdaderos no confían en la carne. Los cristianos verdaderos no confían en nada de lo que hacen por ganarse la salvación. Confianza cero en la carne. Los cristianos verdaderos, aquellos que tienen la circuncisión verdadera, la cuál es una circuncisión espiritual, adoran en el Espíritu de Dios dice el versículo 3, “Y su voz y su gloria y su jactancia, todo está en Cristo Jesús y no confían en la carne en absoluto.”

La carne no provee nada inclusive cuando actúa de manera religiosa. Hay personas, bastantes de ellas, el mundo está lleno de ellas, que viven bajo la ilusión engañosa de que pueden ganarse el camino a Dios, que mediante el deber religioso y la ceremonia religiosa y todo eso pueden ganarse el acceso a la presencia de Dios, que pueden adquirir el privilegio de la vida eterna. Eso es confianza en la carne. Pablo dice, “Los creyentes verdaderos no tiene nada de eso.” Pablo no quiere nada de esa ilusión.

Ahora, recuerde que los Filipenses estaban siendo atacados por un grupo conocido como los judaizantes, eran personas judías o personas en la religión judía que creían en Cristo hasta cierto grado. Pero también para ser salvo usted tenía que ser físicamente circuncidado y guardar todas las leyes de Moisés. Y entonces llegaron a la iglesia de Filipos y dijeron, “Aquellos de ustedes que están creyendo en Cristo y pensando que eso suficiente para la salvación están equivocados. Deben circuncidarse y deben guardar toda la Ley Mosaica.”

Y entonces estaban imponiendo sobre estos creyentes este énfasis doble; circuncisión y la Ley Mosaica. Pablo entonces está escribiendo y siendo diciendo, “Guardaos – versículo 2 – de esas personas. Son perros. Son obreros malos. Son la circuncisión falsa. Guárdense de ellos. No dejen que ellos les impongan esto. Los cristianos verdaderos adoran en el Espíritu de Dios. Se regocijan en Cristo Jesús y no confíen en la carne.” Esto es en la circuncisión o en las obras. Y él quiere que sea claro. Lo que él está diciendo aquí es que los cristianos son el pueblo verdadero del pacto, y estos judaizantes no lo son.

Ahora, habiendo dicho eso en versículo 3 él se adelanta a su reacción, ¿qué va a pasar? Los cristianos van a decir, “Hombre, Pablo, realmente lo has explicado claramente aquí. No debemos confiar en la carne.” Y los cristianos van a decirle a los judaizantes, “Oigan, Pablo dice que no hay que tener confianza en la carne.” ¿Y qué van a decir los judaizantes? Bueno, van a decir algo así, van a decir, “Ah, bueno, tú eres cristiano. Tú no entiendes el valor de ser judío. Tú no entiendes los privilegios del judaísmo porque tú eres un cristiano gentil.” ¿Y qué sabe Pablo? Pablo es un cristiano también. ¿Qué sabe él de esto?

Entonces Pablo quiere cerrar esto de una vez por todas. Entonces lo que él hace, él presenta todas sus credenciales judías. Y de hecho lo que él está diciendo es, “Miren, puedo decirles no confíen en la carne como alguien que tiene toda razón para confiar en la carne. Y no pueden decir soy cristiano. ¿Entonces qué sé yo? Yo en primer lugar antes de que fuera cristiano soy un judío de judíos. Conozco los privilegios de ser judío. Conozco los beneficios del judaísmo. Lo he experimentado todo y les estoy diciendo de esa experiencia es basura.”

Él no está menospreciando el judaísmo porque él tiene celos de algo que él no tiene. Él no está menospreciando el judaísmo porque él tiene envidia de lo que alguien más tiene. Él no está menospreciando el ser judío en el sentido de que él no lo podía tener, entonces él va a castigar a toda persona que lo tiene, en absoluto. Él está diciendo, “Yo he estado ahí. He estado en esa misma plataforma. Tengo credenciales religiosas judías impecables y les puedo decir no confíen en la carne, es basura. Es basura, es desperdicio, es inútil. No tiene valor.”

Por cada ventaja que estos judíos podían afirmar él podía afirmar lo mismo. Ellos podían decir, “Oh, es algo maravilloso, hombre, cuando tú sigues la ley. Es algo maravilloso cuando eres celoso por la ley de Dios. Es algo maravilloso cuando atraviesas por la circuncisión. Y todo eso es algo maravilloso. ¿Qué sabes tú? Son gentiles. Es algo maravilloso.” Pablo dice, “Yo sé. Yo sé y lo conozco bien y lo conozco de primera mano y es basura.” Eso es lo que él está diciendo.

Ahora, veamos su testimonio en el versículo 4, “Aunque yo tengo también de qué confiar en la carne. Al final del versículo 3 dice, “Los cristianos no confían en la carne aunque yo mismo – esa es una forma enfática ahí – podría tener confianza inclusive en la carne. Digo, no es que no sé de qué estoy hablando – escuchen – si hubiera confianza en la carne podría tenerla. Podría tenerla. Si alguien más tiene en qué confiar en la carne, yo mucho más que cualquier otra persona.” Literalmente a un grado más elevado. Ciertamente a un grado más elevado que la mayoría, si no es que todos los judaizantes que estaba plagando Filipos. Entonces él está diciendo, “Si hubiera alguien que debería confiar en la carne de manera legítima sería yo. Y si alguien más tiene por qué confiar en la carne, yo tengo más razón de hacerlo.”

Ahora, él no estoy diciendo esto para elevar su ego. Él no está diciendo esto para convencer a la gente su superioridad espiritual. Él simplemente está diciéndolo por causa de argumento. Él realmente no quiere jactarse en su carne. Él realmente no tiene ninguna confianza en su carne. En 2ª de Corintios lea el capítulo 11, versículo 16; al capítulo 12, versículo 1 en algún momento. Y él usa el mismo argumento de jactarse ahí, pero él lo llama necio. Es necio jactarse. Solo lo hago para presentar un punto. Solo para efectos de argumentos. Él dice, “Si alguien pudiera jactarse en la carne sería yo debido a mis credenciales judías impecables, mis credenciales religiosas.”

Como puede ver, él sabía lo que era ser un judío. Ser un judío en el sentido más elevado del término, sin embargo, él deliberadamente lo abandonó todo por causa de Jesucristo. Él lo consideró todo como sin valor. Lo vendió todo para ganar el tesoro verdadero, la verdadera perla, esto es Cristo.

Ahora, en los versículos 4 al 7 él dice lo que fue pérdida. Y en los versículos 8 al 11 lo que fue ganancia. Y a la mitad está Cristo. Él dice, “Esto es lo que fue pérdida.” Versículos 4 al 7. “Y esto es lo que fue ganancia en Cristo. Dejé todo esto y esto es lo que gané.” La próxima semana vamos a ver los versículos 8 al 11 y ver lo que fue ganancia en Cristo, pero ahora veamos lo que fue perdida. Ahora, mantenga esto en mente, no comenzó como pérdida, todo estaba en su columna de utilidad. Era su utilidad, sus credenciales, sus méritos judíos, privilegios y derechos. Pero él vio a Cristo y él entendió el Evangelio y él se dio cuenta de que era inútil.

Me gustaría titular este mensaje créditos religiosos que no impresionan a Dios, créditos religiosos que no impresionan a Dios. Pablo está diciendo en todo sentido, “Yo soy un judío auténtico. Yo tengo una descendencia excelente. Lo he tenido todo, pero lo considero sin valor cuando hablamos de Cristo, porque nada de esto puede ganar la salvación.” ¿Entiende usted que ese es su punto? Él no está diciendo que no tiene valor socialmente. Él no está diciendo que no tiene valor a nivel educativo. Él no está diciendo no tiene valor históricamente. Él está diciendo no puede salvarlo usted, no puede redimirlo. Pero si pudiera yo podría jactarme en esto.” Y él está diciendo cuán necio es jactarse en sus créditos religiosos.

Y, por cierto, escúcheme con atención cuando digo esto, la mayoría de la gente en el mundo cree que van alcanzar la vida eterna al acumular créditos religiosos. La mayoría del mundo cree eso. Las únicas personas que no creen esos son cristianos, el resto sí están engañados. Y eso es particularmente verdad entre los judíos porque hay precedente en el Antiguo Testamento para su religión. Y entonces creen que, si viven, por eso están acumulando en la columna de utilidad los créditos que impresionan a Dios y mediante los cuales Él les va a concebir conceder salvación. Pablo dice, “No es así. Es basura, es desperdicio, es algo inútil. No tiene valor. Porque he descubierto – dice él – en mi encuentro con el Cristo viviente, que la salvación es por la gracia mediante la fe. No tiene nada que ver con lo que usted ha recibido mediante legado. No tiene nada que ver con el esfuerzo humano. No tiene nada que ver con los deberes religiosos. Tiene todo que ver con Cristo. Tiene todo que ver con Cristo.”

Entonces aquí está su lista de cosas que en un momento en su vida consideró como utilidad, ahora considera pérdida, y todas son sus credenciales judías. Observe el versículo 5, y quiero darle siete puntos, quiero que los escuche con mucha atención. Los vamos a ver rápidamente simplemente de manera breve. Número uno, la salvación no es por el ritual. La salvación no es por el ritual. Él dice, “La primera cosa que era utilidad para mí y la llegué a considerar como pérdida fue que yo fui circuncidado al octavo día.” Ahora, el griego literal se lee así con respecto a la circuncisión, “Uno del día octavo.” “Con respecto a la circuncisión yo fui uno del octavo día.” Dice usted, “¿Qué quiere decir con eso?”

Bueno, en Génesis 17:12, Génesis 21:4, Levítico 12:31, “Dios instituye la circuncisión.” Esa operación física, como una señal de su pueblo. Y él dijo que tenía que ser hecho en el día octavo después de que un niño varón nacía. Ese era un rito judío estricto. ¿Y qué es lo que Pablo está diciendo? Él está diciendo, “Oigan con, con respecto a mí, yo pasé, yo seguí el Libro Mosaico, yo fui circuncidado el octavo día. Yo pasé por el ritual básico del judaísmo, el rito y ceremonia mediante la cual uno es iniciado en el pueblo del pacto.” Y, por cierto, él usa ese primero porque la circuncisión era lo que más les importaba a los judaizantes.

Entonces él dice, “Yo no soy un ismaelita.” Ismael recordarán ustedes no fue circuncidado hasta su año 13 de acuerdo con Génesis 27:25. “Yo no soy un pagano que se convierte en un prosélito al judaísmo y en la edad adulta es circuncidado. Yo soy un judío legítimo por nacimiento circuncidado al octavo día, fiel al ritual cardinal en el nacimiento, un judío de sangre creado en las ceremonias de la religión de mis ancestros. Seguí ese requisito básico. Mis padres me circuncidaron.”

Entonces él está diciendo, “Yo nací como judío. Yo nací en la fe judía. Seguí los rituales desde el principio mismo. Comencé con el rito más esencial, el sacramento que ellos pensaban que era absolutamente necesario para la salvación.” Entonces él dijo, “Yo veo esa circuncisión que ustedes ven tan vital para la salvación y les estoy diciendo que es basura. Es basura porque la salvación no es por ritual.” No es por rito. No es por ceremonia. No es por símbolo. No es por sacramentos. No es por misas. No es por rutinas y rituales y lavamientos y bautizos.

No me importa si usted está hablando de símbolos judíos y sacramentos judíos y ordenanzas judías y rituales y ceremonias, o que usted está hablando de ritos y rituales católico romanos, o que usted está hablando de bautizo protestante o sacramentos protestantes o la mesa del Señor o algún otro ritual, o que usted está hablando de encender velas o usar cuentas para orar o seguir cierta fórmula para orar. Ceremonias, ritos y rituales no traen salvación. Eso es lo que él está diciendo. “Entonces consideré ese rito judío, de todos los ritos el más genuino, circuncisión, como basura. En lo que a la salvación concierne es inútil, es desperdicio, es basura. Deshazte de él, no puede ayudar.”

En segundo lugar, él dice, “La salvación tampoco es por la raza. Si alguien tuviera un derecho para jactarse yo podría, porque no solo yo fui circuncidado al octavo día, sino que soy de la nación de Israel.” La implicación aquí es que algunos de los judaizantes probablemente fueron gentiles que se convirtieron después. Fueron circuncidados más tarde en su vida y realmente no eran de la nación de Israel, eran prosélitos. Pero Pablo está diciendo, “Yo soy del pueblo de Israel.”

Y usted sabe tan bien como yo que el Antiguo Testamento está lleno de la enseñanza de que los hijos de Israel eran el pueblo del pacto, eran el pueblo escogido por Dios. Fue en ellos que Él estableció su amor según Romanos capítulo 9, versículos 3 al 5, son grandemente bendecidos. Dicen que son los israelitas a quienes le pertenecen la adopción como hijos y la gloria y los pactos y la recepción de la ley y el servicio del templo y las promesas de quien son los padres y de quien es el Cristo. Ellos tenían todos los privilegios. “A Israel solo he conocido – Amós 3:2 – eran el pueblo amado y escogido por Dios. Él los amo soberanamente.”

Y entonces él dice, “Yo soy un israelita. Yo soy de la nación de Israel.” ¿Acaso podían todos los judaizantes afirmar un legado como este, un legado religioso? ¿Poseían por raza los derechos del pueblo escogido de Dios? Pablo sí. Y Pablo entendió el significado de eso. Permítame ayudarle con eso. Todos los judíos verdaderos vinieron de Abraham a través de Isaac y a través de Jacob, porque Jacob luchó con un ángel en Génesis 32, y después de esa lucha, recordará usted, su lucha con Dios. ¿Su nombre fue cambiado a qué? A Israel.

Entonces de ahí vienen los hijos de Israel. Abraham a través de Isaac, a través de Jacob, quien fue Israel. Hay otras personas que pueden rastrear su legado de regreso a Abraham, porque Abraham tuvo otro hijo llamado Ismael. Él fue un hijo ilegítimo que nació de la sierva Agar. Él fue Padre del pueblo árabe. Hay algunas personas que pueden decir, “Soy hijo de Abraham.” Pero los ismaelitas no son los hijos de Israel, son los hijos de Abraham a través de Agar. Hay algunas personas que pueden decir, “Yo soy a través de Abraham e Isaac, porque Isaac tuvo dos hijos, Jacob y Esaú.” Y Esaú produjo a los edomitas, más personas árabes. Y hay personas que pueden decir, “Yo soy de Esaú. Entonces vengo a través de Abraham e Isaac.” Pero solo aquellos que vienen a través de Abraham, Isaac y Jacob son israelitas.

Entonces Pablo está diciendo, “Yo soy puro en términos de mi legado judío. Descendencia pura del pueblo escogido por Dios.” Esa es una credencial. Y quiero decirle en este momento que los judíos creían que si eran circuncidados en el octavo día y si eran de la línea pura que descendía de los lomos de Jacob y viniendo a través de las doce tribus que eran los hijos de Jacob, por lo tanto, eran el pueblo escogido de Dios, que eran los salvos, los redimidos, los herederos de la gloria eterna. Pablo dice, “La realidad del asunto es que eso es inútil. Eso es absolutamente inútil. Ninguna virtud religiosa es ganada por el nacimiento.”

¿Entiende eso? Hay personas en la actualidad que quieren afirmar la salvación de familias. Tuercen la historia del carcelero de Filipos de que él fue salvo y su casa entera, y supone que cuando una familia cuando los padres son salvos que los hijos que nacen a esos padres están en una relación de pacto con Dios, y esa es la razón por la que se involucran en el bautismo de infantes, lo cual es una forma de identidad del pacto, el bautismo de infantes, cómo usted identifica a un hijo como habiendo nacido en identidad de pacto. La salvación de casa debido a los padres. No es así. No es así. Su familia religiosa no le concede una posición delante de Dios. El hecho de que usted haya nacido en una nación cristiana no le concede una posición ante Dios. El hecho de que usted haya nacido en una familia cristiana no le concede una posición ante Dios. No hay salvación. Es inútil. Es basura.

En tercer lugar, la salvación no es por rango. La salvación no es por rango. Él dice en el versículo 5, “Circuncidado al octavo día de la nación de Israel, de la tribu de Benjamín.” Ahora, esta es una tribu de rango. De todas las tribus, ciertamente las dos más élite fueron Judá y Benjamín. Hablamos mucho de Judá porque de la línea de Judá viene el Mesías, pero no podemos olvidar a Benjamín. Benjamín fue una tribu muy, muy élite. Permítame decirle por qué. Benjamín en primer lugar fue el más joven de dos hijos que le nacieron a Raquel. Y usted recordará la historia en Génesis capítulo 30, que Raquel fue la esposa favorita de Jacob. Y eso hizo que Benjamín fuera un hijo favorito. De hecho, él fue el último, y por lo tanto él fue el bebé de todos, y el bebé de la esposa amada, el Benjamín amado profundamente.

Además, Benjamín según Génesis 35:9-19, “Fue el único de los hijos de Jacob que nació en la tierra prometida.” Y de esta manera él tuvo una identidad excepcional y título que lo hacía acreedor de esa tierra. Además, Benjamín recibió una prioridad militar única. Lea Jueces 5, versículo 14, Oseas 5:8, y usted descubrirá que aparentemente cuando las tropas salían a la batalla Benjamín estaba al frente. Debieron haber sido soldados leales, valientes, grandes soldados. Además, cuando fueron a buscar a un rey, ¿a qué tribu acudieron? Benjamín. Y hallaron a Saúl, 1ª de Samuel capítulo 9, quien era de la tribu de Benjamín.

Recordará usted que cuando Dios dividió la tierra, la tierra prometida, Él asignó ciertas secciones de la tierra a las tribus. No sé si usted se acuerda de esto. Pero la sección que le dio a Benjamín incluía a la ciudad de Jerusalén. Entonces la ciudad santa misma estaba en el territorio de Benjamín. Y de esta manera Benjamín era una tribu muy, muy noble porque en su territorio estaba la gran ciudad santa de Jerusalén, Jueces 1:21 señala eso. Además de acuerdo con 1ª de Reyes 12:21, recordará usted que después de Salomón se dividió el reino debido a que hubo una revolución. Y el reino del norte y el reino del sur fueron divididos.

Y Benjamín permaneció leal a la dinastía davídica y se quedó con Judá en el sur. Y Benjamín y Judá formaron el reino del sur legítimo. El reino del norte salió en rebelión y eventualmente fue llevado al cautiverio en el 722 a. C. Entonces Benjamín fue leal a David en el momento en el que el reino se dividió. Benjamín y Judá entonces formaron el reino del sur. Un hombre muy famoso vino de la tribu de Benjamín, el hombre que Dios usó para liberar a la nación entera de Israel de ser masacrados. Y el nombre de ese hombre fue a Mardoqueo. Y Mardoqueo fue usado por Dios en la historia de Ester para preservar al pueblo de Israel. Mardoqueo fue de la tribu de Benjamín.

Entonces era un grupo noble por varias razones. Estaba por encima de las otras tribus. No perfecta de ninguna manera. No quiero ser malentendido. Shimei, ese necio que maldijo a David y le aventó piedras era de la tribu de Benjamín, 2ª de Samuel capítulo 16 y 19 registran eso. Él se arrepintió más adelante. Pero Shimei fue un benjamita, ciertamente no alguien a quien usted quiere reclamar, y quizás la peor de las actividades de los benjamitas se registra en Jueces 19:20, en donde ellos violaron en masa a una persona. Y esa víctima terminó siendo desmembrada y enviada por todas las tribus, algo terrible. Terminó de hecho en que 25,100 benjamitas fueron masacrados.

Entonces toda la historia de Benjamín es digna, usted sabe, de copiar. Pero fueron un grupo noble. Eran considerados una tribu de rango. Lo que también es interesante cesto, que para el tiempo cuando Pablo escribió Filipenses la mayoría de los judíos no conocían su tribu. Dos razones; los registros fueron perdidos en la cautividad babilónica; y en segundo lugar, los matrimonios mixtos habían borrado las líneas, las líneas de las tribus. Lo que Pablo está diciendo es que nunca ha estado involucrado, “Mi familia nunca ha estado involucrada en matrimonios mixtos. Nos hemos mantenido como benjamitas puros.”

Entonces él realmente era de sangre pura. Él es un judío en el sentido más puro, que inclusive conoce su tribu. Lo cual no era el caso para todos los judíos, y quizás los judaizantes en este caso ninguno de ellos pudieron haber conocido su tribu, ningunos de ellos habrían sido de la tribu de Benjamín quizás. ¿Entonces qué está diciendo él? “Vengo de una tribu de rango, de un grupo de personas de rango. Vengo de una clase privilegiada. Eso no significa nada. Eso no es adecuado para salvarme del pecado. No es adecuado para que esté bien con Dios. Eso no vale nada con respecto a eso. La aristocracia más elevada en Israel no pudo hacerme un hijo de Dios.” Y eso es obvio inclusive para nosotros en la actualidad. Ningún legado religioso noble puede hacer que usted esté bien con Dios.

Usted inclusive puede ser un sacerdote, inclusive puede ser una persona religiosa, puede ser un líder religioso, puede ser un maestro en la religión, puede estar en una familia religiosa, puede ser un hijo de predicador o de misionero, usted puede nacer en una familia religiosa, una familia de ministerio y Dios no está impresionado. El rango no tiene nada que ver con la salvación. Y en donde esté usted, en el estrato social de la religión es inmaterial para Dios, inmaterial. Él no está impresionado. Estar bien con Dios no es ganado por el ritual, la ceremonia, el rito. No es ganado por la raza. No es ganado por el rango.

Ahora, esos tres son recibidos por herencia. Pablo recibió todo eso y realmente no pudo ganárselos. Sus padres lo circuncidaron. Sus padres determinaron que él iba a estar en la nación de Israel y la tribu de Benjamín. Entonces él dice, “Esto lo recibí por herencia.” Pero ahora dice él, “Aquí hay cuatro cosas que alcancé por esfuerzo.” Entonces él añade a su utilidad heredada su utilidad alcanzada. Y después dice, “Esto también lo considero basura.”

Número cuatro, las últimas cuatro él alcanzó. Número cuatro, la salvación no es por la tradición. La salvación no es por la tradición. Él dice, “Hebreo de hebreos.” Ahora, podrían haber varias maneras de entender lo que él quiere decir con esto. Prefiero pensar junto con varios comentaristas que lo que él está diciendo aquí es, “Yo soy un hijo hebreo de padres hebreos.” En otras palabras, “He mantenido mi tradición. He mantenido mi tradición.” Esto es dirigido por cierto a los judíos que están dispersos, que han sido esparcidos por todos lados, incluyendo quizás a estos que están en Filipos. Y habiendo sido dispersados han sido impactados mucho por la cultura griega. Muchos de ellos perdieron el idioma hebreo.

Y cuando perdieron el idioma perdieron la cultura, perdieron su tradición. Usted tiene muchos judíos en la actualidad que están tratando de recuperar su tradición, pero realmente nunca la han adquirido otra vez sin el idioma. Pero en esos días estaba el mismo problema. Se habían convertido en víctimas de la cultura griega. Entonces perdieron su idioma, perdieron su tradición. Él está diciendo, “Yo no. Tuve padres hebreos. Soy un hijo hebreo. Yo soy un hebreo de hebreos, mantuve mi tradición.” Él fue criado en una ciudad pagana. Él fue criado en la cultura griega en Tarso de Silicia, la cual está cerca de Galacia en la parte noreste del Mar Mediterráneo, no en la tierra de Israel. Él fue criado en territorio gentil bajo la cultura griega y bajo dominio romano.

Pero él dice, ustedes conocen su testimonio, “Yo fui fiel y estuve comprometido a nivel personal con la tradición del judaísmo y el idioma de mis padres.” Usted se acuerda según Hechos 22:13, él dejó su país y él se fue a Jerusalén para estudiar bajo Gamaliel, quien era el maestro primordial entre los judíos. Según Hechos 21:40 él podía hablar hebreo sin problema. Él era un judío. Él era un hijo hebreo de padres hebreos. Él siguió el idioma. Él siguió las tradiciones. Él siguió las costumbres. Él nunca se desvió. De acuerdo con Hechos 26 escuche esto en los versículos 4 y 5, él dice, “Todos los judíos conocen mi manera de vivir desde mi juventud, la cual desde el principio fue pasar entre los de mi propia nación y en Jerusalén debido a que han sabido de mi por mucho tiempo acerca de mí. Si están dispuestos a dar testimonio de que viví como un fariseo de acuerdo con la secta más estricta de nuestra religión.”

Él fue un hebreo que fue leal. Y todo mundo lo sabe él dice, “Todos los judíos lo saben.” Él era un joven bien conocido porque él tenía capacidades eminentes. Él era conocido ampliamente inclusive como un judío joven y todo mundo sabía de su devoción a la tradición. ¿Sabe usted lo que Dios dijo? “No estoy impresionado. No estoy impresionado.” Ningún nivel de lealtad a su religión tradicional puede salvarlo a usted. Ninguna cantidad de lealtad a su adoración de los ancestros puede salvarlo a usted. Eso no tiene valor. Esto es estiércol. Esto es basura.

Deshazte de eso. No hay tesoro ahí. No hay perla ahí. Simplemente porque usted es leal a su – al catolicismo de sus padres o al judaísmo de sus padres o su trasfondo protestante tradicional, usted es luterano porque sus padres son luteranos, usted es presbiteriano porque su familia siempre ha sido así, ustedes bautista porque todo mundo ha sido bautista. Ese tipo de lealtad a la tradición no tiene valor como medio de salvación. No tiene valor. La salvación no viene en esos términos.

Número cinco, la salvación no es por la religión. No solo no es por tradición, sino por religión. Pero a nivel religioso Pablo realmente había alcanzado – observe el versículo 5 en cuanto a la ley, fariseo. Acabo de leer del 26:5 de Hechos en donde dijo que él vivió su vida conforme a la ley farisaica, y aquí él dice lo mismo. Él dice, “Cuando hablamos de la ley fui un fariseo.” En otras palabras, “Cuando hablamos de mi perspectiva de la Palabra de Dios adopté la perspectiva farisaica.” ¿Qué significa eso? Ese es el nivel más alto de mérito religioso en el judaísmo. Usted no puede llegar más alto que ser un fariseo. El fariseo era el fundamentalista radical religioso, ese era el fariseo.

El fundamentalista, literalista, legalista de mente estrecha que interpretaba la Palabra de Dios de manera específica directamente para la vida. ¿Sabe usted dónde vinieron? Salieron del periodo inter testamentario entre el final del antiguo y el principio del nuevo. Hubieron 400 años ahí cuando no se escribió nada. Y durante esa época los judíos comenzaron a desviarse y a meterse al liberalismo. Comenzaron a cuestionar la autoridad de la Escritura. Comenzaron a hacer concesiones. Y en ese entonces vino este grupo llamado los fariseos, que significa separatistas. Y estaban afirmando que deben apegarse a la escritura, deben apegarse a la Palabra de Dios, que no podía haber un desvío.

Entonces pensaban que tenían que guardar, proteger la escritura. Tenían que estudiar la escritura. Tenían que interpretar la escritura. Tenían que proclamar la escritura. Tenían que aplicar a la escritura. Y reprendían a la gente que no la aplicaba. Esos eran los fariseos. Comenzaron con una causa noble. Comenzaron como hombres nobles. Obviamente a lo largo de un periodo de tiempo degeneraron. Y el punto de su degeneración fue cuando llegaron a creer que su apego estricto a la ley era lo que los salvaba. Esa fue la falla fatal. Fueron un grupo élite durante el tiempo de Cristo.

El mejor número que se estima es que no había más de 6,000 de ellos, eso es todo, no más de 6,000. Porque era un estilo de vida tan estricto, demandante, legalista, circunscrito, que muy pocas personas querían seguir. Pablo dice, “Mi perspectiva de la ley un fariseo.” Eso significa, “Conozco la ley. Puedo interpretar la ley. He protegido la ley y he vivido a la luz de su interpretación más estricta.” No todos los fariseos eran víboras y necios e hipócritas y líderes ciegos y ladrones y farsantes envidiosos, celosos y soberbios. Algunos de ellos eran serios. Estaban haciendo su mejor esfuerzo por alcanzar estatus con Dios mediante la religión.

Entonces este pequeño grupo de personas élite, incluido en su grupo Pablo, y no solo Pablo, sino que aparentemente él dice, “No solo yo fui un fariseo, sino que vengo de una línea de fariseos.” No sabemos si él está hablando de otros fariseos en la línea de los fariseos o del hecho de que su Padre pudo haber sido un fariseo también. Pero usted lo lee en Hechos 22:3, Hechos 23:6, Hechos 26:5, Gálatas 1:14. Él con frecuencia se refiere a su trasfondo farisaico. Entonces él dice, “Llevé la religión a su nivel más elevado.” Muy religioso.

¿Alguna vez usted ve en el mundo a gente así? Muy religiosos hasta – están metidos hasta el cuello en la religión. Usted los ve por todo el mundo. Los he visto por todo el mundo usando túnicas y cumpliendo con todo tipo de actividad religiosa y muchos de ellos operando como sacerdotes sacrificando, adoptando para sí mismos cargas imposibles de llevar, viviendo en pobreza y soledad, muchos de ellos en dolor y privación, viviendo para cumplir un patrón religioso que creen va agradar a Dios. El meollo es que él no está impresionado. Él no está impresionado. Sea religión judaica, sea religión budista, sea islam, sea catolicismo romano, sea protestantismo. La forma religiosa no impresiona a Dios. Y le devoción religiosa no puede salvarlo a usted. Pablo dice, “Consideraba mi devoción farisaica la ley de Dios como basura. Basura.”

Número seis, la salvación no es por sinceridad. La salvación no es por la sinceridad. En el versículo 6 él dice, “En cuanto a celo. Hombre, si alguien debería confiar, yo debería confiar, porque en cuanto a celo era perseguidor de la iglesia. Fui perseguidor de la iglesia.” ¿Qué tan celoso eras tú Pablo? “Tan celoso que maté cristianos.” Eso es bastante celoso. Por cierto, para el judío el celo, celos, el celo era – escuche – la virtud más elevada de la religión. ¿Escuchó eso? ¿Qué es celo? Son dos lados de una moneda. Muy bien. El celo es la moneda. Un lado es amor. El otro lado es odio. ¿Qué quiero decir? El celo dice, “Amo a Dios tanto que odio cualquier cosa que lo ofenda a Él.”

Eso es celo. Amo a Dios tanto que odio cualquier cosa que lo ofenda a Él. Pablo amaba a Dios. Él amaba a la ley de Dios. Él amaba la comunidad de Dios. Esto es el pueblo judío. Él amaba todo lo que Dios había revelado, a tal grado que él odiaba cualquier cosa que él pensaba que ofendía a Dios. Y él pensaba que los cristianos ofendían a Dios. ¿Por qué es que él mató a cristianos? Debido al celo. Él amaba al judaísmo tanto que él odiaba cualquier cosa que lo amenazaba, y el cristianismo lo amenazaba. Y entonces él persiguió a los cristianos. ¿A qué grado? Lea el Libro de los Hechos. Él exhalaba amenazas y matanzas sobre ellos. Él mató a cristianos. Él los persiguió. Él quiso quitarles la vida. Oiga, él está por encima de los judaizantes.

Lo único que los judaizantes hacían era buscar prosélitos. Él persiguió. “¿Piensan que tienen celo? Yo tengo más. Yo los perseguí para matarlos.” De hecho, él dice, “Yo soy el menor de los apóstoles.” 1ª de Corintios 15:9, “Yo soy el más pequeño de todos los apóstoles – ¿por qué? – porque yo perseguía a la iglesia. Yo no soy ni siquiera digno de ser nombrado apóstol porque yo perseguía a la iglesia.” ¿Por qué lo hiciste Pablo? “Celo por Dios. Amaba al judaísmo tanto que odiaba el cristianismo porque lo amenazaba.” Eso es celo. ¿Sabe una cosa? Él era sincero, ¿no es cierto? Oigo a gente decir, “Bueno, realmente no importa en qué religión estés mientras que sea sincero.” Es como decir, “No importa que veneno tomes siempre y cuando sea sincero. Vas a estar bien.” La actitud mental no tiene nada que ver con eso, es cuestión de verdad. Pablo fue sincero. Él tenía celo por Dios. Él era tan celoso por el judaísmo que no había nada que él no hiciera. Y él trató de acabar con el cristianismo de manera imparable debido a su celo por Dios. Muy sincero.

El mundo está lleno de personas sinceras en términos religiosos. Gente muy sincera en su religión. Hacen un gran esfuerzo y sacrificio personal a un costo elevado, pagan el precio queriendo agradar a Dios. Muy sinceros. Van a la iglesia algunas personas inclusive diariamente, todos los días. Muchos católicos van diariamente. Hay gente en religiones que oran ciertas oraciones diariamente. Los protestantes van a la iglesia diariamente, toda la semana, debería decir en el día del Señor, cumpliendo con una función muy sinceros en su corazón, queriendo hacer lo que es correcto.

Dios no está impresionado. Dios no está impresionado. La salvación no es por ritual. La salvación no es por raza. La salvación no es por rango. La salvación no es por mantener la tradición. La salvación no viene mediante la religión. Y la salvación no viene por la sinceridad. Usted puede tener mucho celo y estar absolutamente equivocado. Y Pablo dice, “Yo pensé que estaba en lo correcto, pero lo tuve con basura cuando conocí a Cristo.”

Finalmente, la salvación no es por la justicia de la ley. La salvación no es por la justicia de la ley. Usted podrá decir obras justas, versículo 6, “En cuanto a la justicia que es por la ley, ¿cuál fue la manera en la que yo lo hice? Irreprensible.” ¿Qué quiere decir eso? Hallado tiene la idea de aquellos que han observado su vida y no podían encontrar algo que pudieran señalar como transgresión. Externamente el hombre vivido conforme a la ley.

Ahora, él no está diciendo, “Yo no tuve pecado.” Él no está promoviendo perfección ausente de pecado. Él no está diciendo, “Antes de que fuera salvo fui perfecto. No tuve pecado.” De otra manera él no habría tenido la necesidad de ser salvo. Pero lo que él está diciendo es esto, “Que en general con respecto a la justicia que es promovida por la ley de Dios o el estándar de vida justa promovido por la ley de Dios, nadie podía echarme irreprensible. Vivió una vida irreprensible. Desde el punto de vista del juicio humano fui un modelo de judío y viví por la ley de Dios.” Hombre, este es un testimonio excepcional.

Escuche, si usted pudiera ser salvo por obras, él habría sido salvo, ¿verdad? Que lista. Este hombre tiene la columna de utilidad llena. Y él dice, “Miren, no estaba bien. Yo había llenado mi columna de utilidad con todas las cosas que me ganaba en la salvación hasta que conocí a Cristo. Y descubrí que la justicia mía no era adecuada. Pero hubo una justicia en Cristo por la gracia dada a mí por la fe recibida, que fue la perla de gran precio, que fue el tesoro verdadero.

Y entonces tuve todas estas otras cosas como estiércol y vine a Cristo.” Versículo 7, “Todo lo que era ganancia para mí. Todas las cosas – de los versículos 5 al 6 – todas esas cosas las tengo por pérdida.” No son un positivo, son un negativo. ¿Por qué? “Las condenan a usted. Te envían al infierno bajo un engaño, bajo una ilusión. Y entonces las vi por lo que eran. Eran pérdida, eran basura, no ganancia. Por causa de Cristo. Y tengo todas las cosas por pérdida a la luz del valor excesivo de conocer a Cristo Jesús mi Señor, por quien he sufrido la pérdida de todas las cosas y las tengo por basura a fin de ganar a Cristo.” Ahí está.

¿Puedo darle a usted un contraste final? Dos hombres, dos hombres vinieron a la misma encrucijada. Pablo era uno. El otro en el que me gustaría que pensara es un joven rico en Mateo 19, “Jesús vino a un joven rico y le dijo, debes obedecer la ley. Él dijo, ¿qué parte de la ley?” Jesús le dio algunos mandamientos. Él dijo, “Todas estas cosas he guardado.” En otras palabras, “He sido irreprensible en cuanto a la justicia que es por la ley. He sido hallado irreprensible.” Aquí estaba un hombre que tenía a su columna de utilidad llena.

Él probablemente también era judío. Él también quizás fue fiel a la tradición. Ciertamente él fue un joven rico, un líder, lo cual significa que él probablemente era un líder en la sinagoga, lo cual significa que él fue un judío muy honorable, de rango, tradicional, fiel. De lo contrario él nunca habría ascendido a ese nivel. Él era extremadamente religioso. Y él fue muy sincero, de lo contrario nunca habría venido a Jesús ni le habría preguntado cómo obtener la vida eterna.

Entonces usted tuvo ahí a un judío sincero, religioso, tradicional, leal, llamado el rico en Mateo 19. Y él viene a Jesús, y Jesús le pregunta acerca de su vida, y él dice, “Siempre he guardado la ley.” Así como Pablo. Y después Jesús le muestra un camino mejor. Él dice, “Vende todo lo que tienes y sígueme.” Y el joven dijo, “No.” Y se fue. Pablo dijo exactamente lo opuesto. Pablo dijo, “Tengo todas estas credenciales hombre, tengo raza, rango, ritual. Tengo tradición, religión, sinceridad, justicia de obras. Tengo mi columna de utilidad llena.” Jesús dijo, “Déjalo todo y sígueme.” Y Pablo dijo, “Sí.” Y él lo tuvo por basura todo por ganar a Cristo. Y el joven rico lo tuvo todo por ganancia y dejó a Cristo.

Toda persona en el mundo está en una de esas dos categorías. Cuando usted se encuentra con Cristo, o deja todo lo que usted ha estado viendo como lo que lo lleva a la salvación y toma únicamente a Cristo, o se aferra todo a aquello a lo que usted se ha estado aferrando para su salvación y le da la espalda a Cristo. Esas son dos categorías. Usted está en una de ellas. Todo mundo lo está. Eso es todo. ¿Entonces de quién es usted hijo? ¿Hijo de Pablo o el hijo del joven rico? ¿De qué está dependiendo usted para su salvación? ¿O está confiando en usted y en sus méritos o en Cristo? Y cuando usted llega a confiar en Cristo todos los méritos se vuelven basura. Ese es el intercambio.

Padre, te damos gracias en esta mañana por tu palabra, un texto tan claro, un testimonio tan grande de este hombre maravilloso, conforme tú te moviste en su vida. Padre, gracias porque nos has dado la misma oportunidad. Nos has mostrado de nuevo esta mañana la basura que la mayoría de la gente considera como de valor, y están acumulando basura, estiércol que no les va a llevar a nada. Cuando podrían dejarlo todo y volverse a Cristo y recibirlo todo. Padre, oro por la salvación de muchos que van a vender todo lo que tienen para comprar la perla, el tesoro, salvación en Cristo por gracia mediante la fe en su obra perfecta en la cruz.

Gracias por el regalo de salvación que podemos recibir conforme Tú nos lo ofreces. Con eso en mente oremos para que muchos lo reciban en este día para que sea para Tu gloria en el nombre de Jesús. Amén.

Disponible sobre el Internet en: www.gracia.org
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