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Tenemos el gran privilegio en esta mañana de regresar a nuestro estudio maravilloso de 1 Tesalonicenses, capítulo 5. Y lo invito a que tome su Biblia -si es tan amable-, y la abra en ese gran capítulo. Esta mañana quiero predicar en tan solo un versículo, el versículo 16. Un versículo con, únicamente,  tres palabras en español. 1 Tesalonicenses 5:16 simplemente dice: “Estad siempre gozosos.” Y quiero usar eso como un punto inicial para hablar acerca del tema del gozo cristiano. Ahora, como usted sabe, esto es parte de una serie más grande, comenzamos en el capítulo 5, versículo 12 en donde comenzamos a explicar este asunto de cultivar un rebaño saludable.

Pablo, preocupado por la salud del rebaño en Tesalónica, dio la instrucción de cómo las ovejas debían tratar a los pastores y cómo los pastores deben tratar a las ovejas, y, después, cómo las ovejas deben tratar a las ovejas y, ahora, él llega a una nueva relación. No la relación de oveja-pastor o de oveja-oveja sino la relación de oveja con el Gran Pastor. Y aquí entramos a una mirada a la vida interna del creyente. Si el rebaño va a ser saludable no solo la relación entre pastor y las ovejas  debe estar bien, entre oveja y oveja sino entre oveja y el Gran Pastor. Nuestra relación con el Señor Jesucristo, con Dios mismo, debe estar bien.

Y, entonces, comenzando en el versículo 16 y hasta el versículo 22 el apóstol Pablo da una serie de exhortaciones que tienen que ver con la vida interna del creyente. Nuestra relación con Dios mismo. Él comienza con esas breves palabras: “Estad siempre gozosos.” La explicación del gozo cristiano es claro, crucial y esencial para todos nosotros que nombramos el nombre de Jesucristo. Mucho se puede decir, mucho debe ser dicho y mucho ha sido dicho. Pero quiero comenzar, el día de hoy, nuestro estudio con una afirmación que puede sorprenderle. De hecho, podría parecer fuerte sino  es que imposible de creer. Después quiero decirle por qué esa afirmación es verdad y enseñarle su importancia y su aplicación.

Aquí está la afirmación: “No hay acontecimiento o circunstancia que pueda ocurrir en la vida de cualquier cristiano que deba disminuir el gozo de ser cristiano.” Permítame repetir eso: “No hay acontecimiento ni circunstancia que pueda ocurrir en la vida de cristiano alguno que deba disminuir el gozo de ese cristiano.” De hecho, inclusive, permítame ir más allá de eso. Si hay un acontecimiento o circunstancia, fuera del pecado, que disminuya su gozo, usted ha pecado. Usted ha pecado. ¿Acaso eso se oye ridículo? ¿Dado los ayes y los dolores y las dificultades de la vida?

No obstante, no importa cómo se escuche, el mandato de las Escrituras es explícito: “Estad gozosos.” ¿Con qué frecuencia? Siempre. No hacer eso constituye desobediencia y pecado. Por lo tanto, podemos decir, que no existe acontecimiento o circunstancia que pueda ocurrir en la vida de cristiano alguno que deba disminuir el gozo de ese cristiano. Lo disminuirá si reaccionamos de manera impropia al mismo. Ahora, ¿cómo podemos vivir así? ¿Cómo podemos vivir de tal manera que estemos siempre gozosos? ¿Cómo podemos vivir en un gozo que no disminuye? ¿Cómo podemos transcender todo acontecimiento y toda circunstancia que ocurre de tal manera que nada toque nuestro gozo? Eso es, realmente, lo que estamos buscando el día de hoy en este estudio.

Comencemos con el mandato mismo: “Estad siempre gozosos.” Y note que, inicialmente, este no es el único lugar en donde un mandato así se nos presenta. El gozo se presenta tanto en el Antiguo como en el Nuevo Testamento y hay varios lugares en las Escrituras en donde mandatos semejantes son dados sin minimizar Filipenses 4:4: “Regocijaos en el Señor siempre.” De nuevo digo: “Regocijaos”, es casi como si él dice: “Regocijaos en el Señor siempre.” De nuevo digo: “Regocijaos.” Es casi como si él dice: “Regocijaos en el Señor siempre.” Y, después, él sabe que alguien dirá: “Excepto” y, entonces, él dice: “De nuevo digo: Regocijaos.” En 1 Pedro, artículo 4, versículo 13, Pedro dice: “Al grado en el que comparta en los padecimientos de Cristo, continúen regocijándose.” Se nos manda a seguir regocijándonos, a regocijarnos siempre. A estar siempre gozosos y otra vez digo: “Regocijaos.” Y, entonces, aquí el mandato en el versículo 16 es coherente con otras porciones de las escrituras de otros mandatos.

Ahora alguien podría decir: “Espere un momento, ¿qué hay acerca de Romanos 12:15 donde hay: “Regocijaos con aquellos que se regocijan. Gozad con los que gozan y llorad con los que lloran”? ¿Acaso eso no niega el mandato “Estad siempre gozosos”? ¿No hay un momento en el que debemos llorar?” Sí lo hay, pero de lo que Pablo está escribiendo ahí en Romanos 12:15, simplemente, es identificarse con las experiencias de emociones humanas siendo sufridas por aquellos que lo rodean a usted o están siendo enfrentadas, o disfrutadas, o soportadas. Si la gente a su alrededor está feliz, entonces, esté feliz con ella. Si la gente de su alrededor está triste, entonces, comparta su tristeza de una manera empática, compasiva. Es, simplemente, una identificación externa con la emoción humana normal y debemos compartir en eso. Pero, inclusive, cuando estamos llorando, aun así no se nos quita la responsabilidad de regocijarnos. Dice usted: “Puede hacer ambos.” Es correcto. 2 Corintios 6:10, Pablo escribe: “Tristes, pero siempre regocijándonos.”

La experiencia normal de la emoción humana en la tristeza no ha ansiolado la necesidad de trascender eso y regocijarse. De hecho, el énfasis en nuestro texto presenta eso. En español dice: “Estar siempre gozoso”, en griego dice: “Siempre regocíjense”, y el énfasis está en el adverbio: en todo momento estén regocijándose. La nota enfática es en el “todo momento”, estar siempre. Aparentemente esta palabra “gozoso”, “escairte”, fue un elemento esencial en el vocabulario cristiano al principio porque se aparece por todos lados. Cuando Jesús salió de la tumba uno de los escritores de los Evangelio dice: “Salud”, pero la palabra en sí es: “Gozaos”. Probablemente era un saludo que se usaba con mucha frecuencia y, francamente, en mi libro sería: “Hola”.

La palabra “regocijarse” era usada, ciertamente, por la Primera Iglesia. Usted recordará que, a partir del Concilio salieron aquellos que habían sido dignos de sufrir por la causa de Cristo y salieron diciendo que fue su privilegio el haber sufrido y estaban regocijándose por eso. Hay varias ocasiones en el libro de los Hechos, no solo ese en el capítulo 5, versículo 41, sino en otras ocasiones en donde vemos el gozo incesante, interminable, independiente de la iglesia primitiva, de la Primera Iglesia. Pablo y Silas estaban orando y cantando himnos de alabanza a Dios mientras estaban encerrados en un calabozo apestoso con sus miembros corporales estirados lo más que podían estirarse y, después, metidos en el cepo. La agonía del estiramiento y los músculos atrofiándose y acalambrándose habría sido más allá de cualquier descripción, sin embargo, estaban cantando himnos y experimentando el gozo cristiano.

Hay ocasiones en las que la palabra “regocijarse” parece ser una parte tan normal en el vocabulario cristiano que supondríamos que estaban muy, muy familiarizados con ella. Pablo, en esa bendición hermosa, llena de gracia que encierra la Segunda de Corintios dice: “Finalmente, hermanos, regocijaos.” “Regocijaos.” Es muy probable que era un saludo frecuentemente usado entre ellos al verse el uno a otro. No solo decían “gracia y paz”, sino que también podían decir “regocijaos”. En el tiempo final de Nuestro Señor, cuando los discípulos registrado en Juan 13-17, él menciona “el gozo” y “el gozo pleno” ocho veces. Fue parte de su legado un gozo trascendente, un gozo más allá de la emoción humana respondiendo a las circunstancias positivas. Se enfatiza, continuamente, en otras amonestaciones, mandatos y exhortaciones del Nuevo Testamento y, una y otra vez, de todos nosotros como creyentes, nos manda regocijarnos en todo momento sin importar lo que está pasando, sin importar cuales son las condiciones. Se nos llama a un gozo incondicional, independiente, inclusive en momentos de adversidad severa. El mandato no es hecho a un lado.

Por ejemplo, en Mateo capítulo 5 -usted conoce bien las palabras de Nuestro Señor-, en el versículo 10 en adelante: “Bienaventurados los que sois perseguidos por causa de la justicia porque de ellos es el Reino de los Cielos.” “Bienaventurados cuando seáis insultados y perseguidos y se diga todo tipo de maldad sobre nosotros falsamente por causa de Mí. Regocijaos y estad gozosos. Regocijaos y alegraos.” En Lucas, capítulo 6 encontramos en el versículo 22 palabras semejantes: “Bienaventurados sois cuando los hombres os aborrezcan y os expulsen y os insulten y digan maldad de vosotros por causa del Hijo del Hombre. Alegraos en ese día y brinquen de gozo.” Entre más severa es la persecución, mayor el salto.

En Juan capítulo 16 versículo 20, un pasaje maravilloso de esperanza uy promesa, Jesús dice: “De cierto de cierto os digo, que lloraréis y os lamentareis pero el mundo se regocijará.”

Seguro. Cuando Jesús muera, el mundo se regocijará, los discípulos llorarán, estaréis tristes pero vuestra tristeza se convertirá en gozo. Él dice: “Habrá un día cuando ya no tendréis tristeza, vuestro corazón” versículo  22 “se regocijará y nadie quita su gozo de vosotros.” Pablo al escribir a los Colosenses en el capítulo 1 dijo: “Si tengo que entregar mi vida llevándoles el Evangelio a ustedes, me regocijo.” Santiago dice: “Tened por sumo gozo cuando os halléis en diversas pruebas.” Pedro dice, esencialmente, lo mismo, 1 Pedro 1:6: “En lo cual vosotros ahora os alegráis, aunque ahora por un poco de tiempo, si es necesario, tengáis que ser afligidos por diversas pruebas.” No, los problemas serios en la vida, el problema y el dolor serio no hace a un lado el mandato, al gozo incesante, interminable, continuo. Y las Escrituras añaden que nuestro gozo debe ser grande, nuestro gozo debe ser abundante. Nuestro gozo debe ser excesivo. Nuestro gozo debe ser animado. Salmo 32:11: “Nuestro gozo debe ser inefable. Nuestro gozo debe ser lleno de gloria, nuestro gozo debe ser con asombro. Y, entonces, debemos regocijarnos siempre.” Ahora en este punto necesito decir algo y es esto: un gozo como este no es natural.

Entonces, si usted está diciendo: “Eso es imposible, lo que él está diciendo es imposible, no puede ser hecho.” Y tiene razón, desde el punto de vista humano, no es natural. No obstante, es gozo, sobrenatural, y ese es el tipo de gozo del que estamos hablando. No estamos hablando de felicidad, lo cual viene de las circunstancias o debido a que algo, simplemente, resulta ser bueno. No estamos hablando de una respuesta superficial, emocional, a una circunstancia positiva. No estamos hablando de un gozo natural, sino de un gozo sobrenatural. Es un gozo a otro nivel, es a un nivel divino. Esa es la razón por la que dicen en Gálata 5: “El fruto del Espíritu es amor.” ¿Cuál es el siguiente? Gozo. Esa es la razón por la que en Romanos 14 usted tiene en el versículo 17 esa afirmación maravillosa de que el Reino está constituido de gozo en el Espíritu Santo. Es un gozo espiritual, es un gozo del Espíritu Santo, es un gozo sobrenatural. Entonces, se nos manda estar siempre gozosos y después se nos instruye diciendo que no es natural, no es normal, es sobrenatural, es un Ministerio, es un regalo, es un producto, es un fruto del Espíritu Santo.

Ahora, alguien inmediatamente, entonces, dirá: “Bueno si no es natural y no es normal y no emana de mi propia naturaleza humana y tengo que depender del Espíritu de Dios para que lo produzca, entonces, ¿porqué se me manda regocijarme? Si es la obra del Espíritu ¿por qué me están mandando a mí a regocijarme?” Y la respuesta es la misma respuesta que usted tiene que dar a todos esos aspectos de las Escrituras que involucran la voluntad humana. Todo mandato en el Nuevo Testamento es un mandato hacia la santidad la cual solo puede ser producida por Dios. Todo mandato al creyente es un mandato a la santidad que solo puede ser producido por Dios. Sin embargo, mi voluntad está involucrada en eso.  Y, entonces, mientras que el gozo es un producto del Espíritu de Dios, no está haciendo un lado mi voluntad, no está dándole la vuelta a mi voluntad. El Espíritu Santo da este gozo cristiano sobrenatural, es espiritual, es sobrenatural, es divino, es una obra de Dios en el hombre interior, sin embargo, yo debo ejercer mi voluntad sobre la carne para que esa obra del Espíritu Santo se lleve a cabo. Debo estar involucrado. Es una obra de Dios, pero no sin mi voluntad. La experiencia del gozo cristiano fluye de Dios a través del Espíritu y después tiene que fluir a través de mí.

Entonces, en primer lugar, se nos manda al gozo incesante. En segundo lugar, reconocemos que no es natural, es sobrenatural, la obra del Espíritu, pero, en tercer lugar, demanda la cooperación de mi voluntad. Ahora, eso debe llevarnos a una definición. ¿De qué tipo de gozo estamos hablando, ahora, si mi voluntad tiene que estar involucrado en esto? ¿Qué es? El Espíritu Santo, ciertamente, no necesita que se le defina. El Espíritu Santo no necesita que se le defina, Él lo sabe pero, yo no estoy seguro de que lo entiendo. Entonces, si tengo que activar mi voluntad en este proceso, ¿qué es el gozo, por definición, que estoy buscando?         

Ahora escuche con mucha atención -este es el corazón de lo que voy a decir, aquí está la definición-. El gozo cristiano es la emoción que emana de la confianza profunda del cristiano, de que Dios está en control perfecto. Permítame volverlo a decir. El gozo cristiano, es la emoción que emana de la confianza profunda del cristiano de que Dios está en control completo y perfecto de todo y va a producir a partir de Él nuestro bien el tiempo y nuestra gloria en la Eternidad. Ese es el gozo cristiano. El gozo cristiano no es una emoción encima de una emoción. No es un sentimiento que está encima de un sentimiento, es un sentimiento que está encima de un hecho. Es una respuesta emocional a lo que sé que es verdad acerca de mi Dios. Esa es la sustancia del gozo. Todos nosotros debemos estar en el hábito de estar expresando constantemente el gozo asombroso cuando contemplamos la relación eterna incambiable con Dios que tenemos a través del Señor Jesucristo.

Ahora, siga la secuencia. Debemos regocijarnos todo el tiempo. Eso no es normal, eso no es natural, eso es sobrenatural, es una obra del Espíritu de Dios, pero demanda nuestra voluntad. Si nuestra voluntad va a estar activada en esto, tenemos que saber de qué estamos hablando, y de lo que estamos hablando comienza con una confianza profunda de que Dios está en control de todo y Él está haciendo que todo sea para nuestro bien en el tiempo y nuestra gloria en la Eternidad. Si yo puedo fijar esa gran realidad en mi mente, entonces, tengo ese cimiento profundo a partir del cual mi gozo cristiano puede emanar. Muy bien, entonces, con eso entendemos el mandato. Ahora, quiero llevarlo a edificar, a construir esa base, esa confianza profunda, pero quiero que lo veamos desde el punto de vista de la pregunta de: ¿por qué? Alguien dice estar siempre gozoso, si alguien siempre va a decir “¿por qué?”  Como los niños pequeños “¿por qué? ¿Por qué tengo que hacer eso?” Permítanme darle algunas razones para motivar su obediencia a este mandato, y las razones mismas que le voy a dar, le va a ayudar a establecer un cimiento de confianza. Muy bien, ¿por qué debo obedecer el mandato a estar siempre gozoso? Tengo problemas en mi vida, tengo dificultades, las cosas no van como yo quiero, no tengo el trabajo que quiero, no tengo las circunstancias que quiero, no todo va como a mí me gusta, ¿por qué debo estar siempre gozoso?

Razón número uno. Como un acto de aprecio hacia la naturaleza de Dios, Como un acto de aprecio hacia la naturaleza de Dios. Oh, esto es tan importante. En 2 de Crónicas, capítulo 7, escuche el versículo 10: “En el día 23 del mes séptimo” eso no tiene nada que ver con la festividad que Salomón estableció “En el día 23 del mes séptimo, Él envió al pueblo a sus tiendas regocijándose y contentos de corazón debido a la bondad que Jehová había mostrado.” Se da cuenta, ahí es donde comienza. Mi gozo comienza en la Naturaleza de Dios. Un corazón contento, un corazón que se regocija debido a la bondad que el Señor ha mostrado. Escuche las palabras del salmista en el salmo 28 versículo 7: “Jehová es mi fortaleza y mi escudo, mi corazón confía en Él y soy ayudado, por tanto, mi corazón se regocija y con mi canción yo le agradeceré.” ¿De dónde viene el gozo? De su circunstancia.
No, no, mi Dios. Él es mi fortaleza, Él es mi escudo. Mi corazón confía en Él. Soy ayudado. Mi gozo comienza en la persona de mi Dios independientemente de mis circunstancias.

En el salmo 71:23: “Mis labios gritarán de gozo cuando cante alabanzas a ti y mi alma que Tú has redimido. Cuando yo pienso en lo que Tú has hecho por mí y comienzo a alabarte estoy lleno de gozo. En el salmo 89, y en versículo 16, y no podemos obviamente ver todas las posibilidades: “En Tu Nombre se regocijan todo el día.” Simplemente, me encanta eso. ¿En qué se están regocijando? en Tu Nombre. ¿Qué quiere decir con Tu Nombre? Tú Persona, debido a quién es Dios. Debido a lo que Él ha hecho. Isaías 61:10 dice que Él nos ha vestido con las túnicas de justicia. En el Nuevo Testamento no puedo resistir una referencia a Lucas 10:20: “No obstante, no os regocijéis en esto, en que los espíritus se sujetan a vosotros, sino regocijaos de que vuestros nombres están registrados en el Cielo.” ¿No es eso maravilloso? Dios escribió Su Nombre en el Libro de la Vida del Cordero desde antes de la fundación del mundo. Eso es porque Él es un Dios Soberano, lleno de Gracia, amoroso, misericordioso y compasivo. Regocíjese en eso. Esa es la base de su gozo, la Persona de Dios, la Naturaleza de Dios. Ahí es en donde todo tiene que comenzar. Nehemías, un versículo más, 8:10 dice: “El gozo de Jehová es vuestra fortaleza.” Cuando usted aprende a gozarse en quién es Dios, usted se vuelve fuerte.

En segundo lugar, otra razón para estar siempre gozoso, es como un acto de aprecio por la Obra de Cristo. No solo como un acto de aprecio por la Persona de Dios, sino como un acto de aprecio por la Obra de Cristo. Deténgase a reconocer lo que el Señor Jesucristo ha hecho por usted, aunque usted es total y absolutamente indigno inmerecedor de ello. Esta es la razón por la que el ángel dijo en Lucas 2:10: “No temáis aquí traigo buenas nuevas de gran gozo.” ¿Qué es? Un Salvador. El Salvador trae gozo. En Juan capítulo 15 y en el versículo 11 otro texto de las Escrituras: “Estas cosas os he hablado” dijo Jesús “Para que mi gozo esté en vosotros y para que vuestro gozo sea completo. Todo lo que digo, todo lo que hago es para producir gozo para ustedes. Para ustedes.” Pablo escribiendo en ese gran capítulo 5 de Romanos habla de la Obra Redentora de Cristo, su expiración sobre la Cruz y él dice: “Es en esta gran Obra de Cristo que nos exaltamos, que nos regocijamos.” De hecho en, Filipenses 3:3 Pablo dice que, un cristiano es el que adora en el Espíritu de Dios y se regocija en Cristo Jesús.

No me importa lo que esté pasando en su vida, no me importa cuáles sean sus problemas, no me importa qué dificultades esté enfrentando, usted tienen una salvación eterna producida en la Obra maravillosa de Jesucristo y concedida a usted mediante la decisión soberana de Dios y en esos asuntos usted se puede regocijar. Escucha 1 Pedro 8: “A quien amáis sin haberle visto, y aunque ahora no le veáis pero creáis en Él, vosotros os regocijáis grandemente con gozo inefable lleno de gloria.” ¿Por qué? “Debido a que tenéis salvación”, dice en el siguiente versículo.


En tercer lugar, estad siempre gozosos, no solo como un acto de aprecio por la Persona de Dios y la Obra de Cristo, sino como un acto de aprecio por el Ministerio del Espíritu. Como un acto de aprecio por el Ministerio del Espíritu. De regreso a Romanos 17: “Ustedes tienen gozo en el Espíritu Santo, el espíritu de Dios quien está produciendo amor y gozo.” Él está intercediendo por ustedes, constantemente, con gemidos indecibles para que sus oraciones, que de otra manera están desviadas, sean traídas para conformase con la Voluntad de Dios. Romanos 8 dice: “Él es el que está operando en usted para hacer que las cosas produzcan propósito y metas divinas. El Espíritu es el que lo liga usted a Cristo y Él es la garantía de su herencia futura. Él lo sella con amor en usted, Él lo llena de servicio y poder, Él lo capacita, Él lo dota motivado por aprecio gratitud al Padre, al Hijo y al Espíritu Santo. Debemos estar siempre gozosos. Nada puede tocar la Naturaleza de Dios y disminuirla. Nada puede tocar la Obra de Cristo y disminuirla. Nada puede dañar la Obra del Espíritu de Dios. Va a alcanzar su propósito el Dios ___ está operand, y esa es una razón suficiente para el gozo incesante. Y, ahora, permítanme avanzar en esta pequeña lista de los que lo llevan a cabo, el Padre el Hijo y el Espíritu, a la Obra que están haciendo. Aquí hay algunas razones más para gozarse.

 Número cuatro, como un acto de aprecio por las bendiciones espirituales. Como un acto de aprecio por bendiciones espirituales. Deténgase a pensar, en el hecho de que usted, según Efesios capítulo 1, versículos 3 y 4, ha sido bendecido con toda bendición espiritual en los lugares celestiales en Cristo. Deténgase a pensar en que tiene todas las cosas que pertenecen a la vida y a la piedad. Deténgase a pensar que en Cristo mora toda la plenitud de la deidad y usted está completo en Él. Deténgase a pensar que se ha vuelto participante de la naturaleza divina. Deténgase a pensar que mi Dios suplirá todas vuestras necesidades según sus riquezas en Gloria en Cristo Jesús, deténgase a pensar que usted puede hacer todas las cosas por Cristo que lo fortalece. No hay fin al flujo continuo de bendiciones de Gracia en su vida y esa es suficiente razón para el goce incesante.

Número cinco, debemos estar siempre gozosos como un acto de aprecio por la Providencia Divina. Como un acto de aprecio por la Providencia Divina. ¿Qué es la Providencia? He enseñado eso antes, solo le recuerdo. La providencia es un término usado para describir la capacidad de Dios de dirigir los detalles innumerables que existen en el Universo y hacer que todos operen para su bien en el tiempo y su Gloria en la Eternidad. Dios, literalmente, dirige todo aspecto del espacio, materia, tiempo, fuerza y energía, para que todo se una para cumplir un Plan y unos propósitos perfectos. Todo pensamiento, toda palabra, por todo ser que existe, toda cosa natural y sobrenatural, se mueve en unísono para encajar en el Plan perfecto de Dios, aunque desde sus propios puntos de vista son un número innumerable de factores independientes que están actuando. Dicho de manera simple, se resumen estas palabras: “Y a los que aman a Dios, todas las cosas les ayudan a bien. A los que conforme a su propósito son llamados.” Romanos 8:28. No importa lo que esté pasando en su vida, debe haber una gratitud incesante y gozo, por la Providencia Divina, conforme Dios dirige todo para Su bienestar y Su Gloria Eterna. Dios, el Dios que es poderoso para guardarnos en caída quien los sostiene.

Número seis, debemos tener gozo incesante como un acto de aprecio por la promesa de la gloria futura. Como un acto de aprecio por la promesa de gloria futura, o si lo quiere simple, como un acto de aprecio por el Cielo. No importa lo que esté pasando en esta vida, esto sabemos, que aquél a quien hemos encomendado nuestra vida, la va a guardar hasta la Eternidad. El que comenzó en nosotros una buena obra la perfeccionará hasta el día de Jesucristo. Lo que le he encomendado a Él, Él lo va a guardar. El apóstol Pablo lo dijo también por el Espíritu de Dios cuando fue inspirado para escribir acerca de su propio gozo. Él dice: “Yo me regocijo, y me regocijaré aún.” ¿Por qué Pablo? “Simplemente, porque para mí vivir es Cristo, y morir ¿qué? Ganancia. Si yo vivo en la carne bien, si me voy a la Gloria mejor, me regocijo, debido a la esperanza de la Gloria futura.” El salmista, en el salmo que leí antes, lo mismo. El salmista dice: “A Jehová he puesto siempre delante de mí. Yo veo a Dios, veo Su Persona, por tanto, mi corazón está contento, mi gloria se regocija, ¿por qué?, porque Él nunca abandonará mi alma en la tumba, en el Sepulcro. Él nunca me permitirá enfrentar putrefacción. Él me mostrará el camino de la vida, eso es Resurrección. Estaré en su presencia a su diestra para encontrar placeres para siempre.” El salmista tenía la esperanza de vida futura.

En Hebreos, capítulo 10 hay una gran afirmación en el versículo 34. Habla de aquellos que de manera dispuesta y gozosa aceptaron que les quitaran su propiedad de manera injusta, porque ellos sabían que tenían una mejor posesión y una permanente. Estaban gozosos aún cuando perdieron su propiedad ante ladrones porque tenían su enfoque en un mejor lugar, una mejor posesión. ¿Por qué debe usted regocijarse?, ¿cuál es la razón? ¿Cómo un acto de aprecio por la Persona de Dios el Padre, Dios el Hijo y Dios el Espíritu Santo? Cómo un acto de aprecio por las bendiciones espirituales, Providencia Divina y la promesa de la gloria futura. Le voy a dar unas cuantas más aquí.

Número siete. Como un acto de aprecio a la oración respondida. Como un acto de aprecio por la oración contestada. Usted lo toma como algo a la ligera, que Jesús dijo: “Todo lo que pidáis en Mi Nombre lo haré.” ¿Es eso algo pequeño? ¿Es algo pequeño cuando Jesús prometió al Espíritu en Juan 16? Él prometió al Espíritu y Él dijo: “Hasta ahora no habéis pedido nada en Mi Nombre. Pedid y recibiréis para que vuestro gozo sea cumplido.” Qué promesa de oración: “Voy a enviar a mi Espíritu, y cuando mi espíritu venga a morar en ustedes, y los haga clamar abba Padre sepan esto, que cuando ustedes pidan, yo voy a enviar lo que ustedes pidan para que su gozo sea cumplido.” Usted valora la oración respondida. Usted aprecia el hecho de que usted clama a Dios Él oye y responde a su oración y le muestra cosas grandes y poderosas que usted quizás no conozca. No importa lo que esté pasando en su vida, el gozo incesante es el fruto de alguien que aprecia la oración respondida. Dios no tiene que hacer eso, pero lo hace. Él responde cada oración que usted hace, según su voluntad perfecta, para su bienestar definitivo en el tiempo y su gloria en la Eternidad.

Número ocho. Otra razón por la que debe estar gozoso incesantemente es como un acto de aprecio por las Escrituras. Como un acto de aprecio por las Escrituras. Usted debe estar tan agradecido por la guía que usted tiene en la Palabra de Dios, por sus recursos, por su instrucción, que no importa lo que se le quite. Mientras que usted tenga las Escrituras usted tiene el bien más preciado. Deseable más que el oro y más que mucho oro afinado y dulce más que la miel y la que destila de panal. El salmo 19 dice. Y el salmo 119 el salmista escribe en el versículo 14: “Me he regocijado en el camino de tus testimonios más que de toda riqueza. Me acabo de regocijar en la palabra.” Él dice: “Simplemente, me regocijo en la Palabra.” Dice él. En el versículo 111: “He heredado Tus Testimonios, para siempre son el gozo de mi corazón”. Versículo 162: “Me regocijo en tu Palabra como el que encuentra gran botín. Jeremías 15:16. Jeremías dijo: “Fueron halladas Tus Palabras por mí, yo las comí y Tu Palabra me fue por gozo y el regocijo de mi corazón.” Y cuando Pablo dice: “La Palabra de Cristo muere en abundancia en vosotros.” En Colosenses 3:16 él dice: “Conforme la Palabra more en abundancia ricamente en ustedes, ustedes van a hablarse entre sí mismos en salmos, himnos, van a cantar melodía. Debe haber gozo por el aprecio del alimento y el sustento de la Palabra de Dios que alienta su alma y es una guía y brújula para su vida.”

Dos más. Número nueve. Usted debe estar siempre gozoso como un acto de aprecio por la comunión cristiana. Como un acto de aprecio por la comunión cristiana, estar agradecido por la maravillosa familia que Dios le ha dado a usted. En 1 Tesalonicenses 3, nuestro mismo libro,  versículo 9, me encanta lo que Pablo dice: “¿Qué gratitud podemos darle a Dios por vosotros, por todo el gozo con el que nos regocijamos ante Dios por vosotros?” Ni siquiera conozco palabras para decir cuánto gozo hay en, simplemente, conocerlos. Simplemente compartir con ustedes, simplemente tener comunión con ustedes. En 2 Timoteo 1:4 Pablo le dice a Timoteo: “Anhelo verte conforme recuerdo tus lágrimas para que pueda estar lleno de gozo. Simplemente estar contigo es gozo, una fuente de gozo.” Una pequeña carta a Filemón en el versículo 7 Pablo dice: “He llegado a tener mucho gozo y consuelo en tu amor.” El amor de los santos, una fuente de gozo. 2 de Juan 12, Juan dice: “Tengo tantas cosas que escribirte pero no quiero hacerlo con papel y tinta. Espero venir a ti y hablarte cara a cara para que tu gozo sea cumplido.” Debe haber gozo en la comunión cristiana. Un gozo incesante interminable. Esa comunión nunca puede ser quebrantada.

Y, finalmente, número diez. ¿Por qué regocijarse? Como un acto de aprecio por la predicación del Evangelio. Como un acto de aprecio por la predicación del Evangelio. Eso es tan maravilloso. Pablo en Filipenses 1 dice: “Cristo es predicado y en esto me gozo.” “Me gozo.” En Hechos 15, quizás más enfocado en el punto que estamos presentando, versículo 3: “Por lo tanto habiendo sido enviados por la iglesia Pablo y Bernabé estaban pasando por Fenicia, y Samania describiendo detalles, la conversión de los gentiles. Estaban trayendo gran gozo a todos los hermanos. ¿Encuentra usted gozo en eso?, o está usted inmerso en su mundo personal o en su pequeña secta de manera narcisista, en cierta manera, inmerso en usted mismo y, simplemente, porque no todo está todo bien con usted, no podrán regocijarse, aunque hay muchos que están oyendo el Evangelio y se están arrepintiendo y creyendo y siendo convertidos. Ese es un acto de aprecio por la predicación del Evangelio, que lleva al gozo.

Debe usted estar siempre gozoso, absolutamente. ¿Por qué? En aprecio por la Persona de Dios, la Obra de Cristo, el Ministerio del Espíritu, como acto de aprecio sobre las bendiciones sobrenaturales, la Providencia Divina, la gloria futura, la oración respondida, las Escrituras, la comunión cristiana y la predicación del Evangelio. El tercer punto que quiero presentarle. Estorbos. Dice usted,  la luz de todo eso, si no tengo gozo ¿cuál es el problema? Bueno, usted tiene algunos estorbos -ahora, escuche con mucha atención porque voy a presentarle esta rápidamente pero quiero que me oiga-.

Hay varios estorbos. Número uno. Si usted no está experimentando gozo, quiero que revise este inventario. Número uno, salvación falsa. Salvación falsa. Hay algunas personas que no tienen gozo porque no tienen una fuente verdadera de gozo. No tienen al Espíritu Santo, no son convertidos, no son salvos, están en la iglesia, no son salvos. Usted se acuerda en Mateo 13, 20 y 21 de que la semilla fue sembrada en la tierra que tenía la cama de roca, la tierra pedregosa y dice que recibieron la Palabra con gozo pero vivió por poco tiempo porque la primera vez que vino una prueba, se acabó. Hay algunas personas que producen un gozo humano pero no se sustenta a sí mismo porque el Espíritu Santo no mora ahí para sustentarlo a un nivel sobrenatural, y entonces, vienen la primera prueba y, simplemente, lo aplasta. El gozo espiritual viene del Espíritu de Dios que, únicamente, mora en los creyentes verdaderos. La Salvación falsa, la Gracia barata no puede producir gozo cristiano. Produce un sustituto falso que no dura.

Segundo estorbo. Satanás mismo. Yo creo que Pedro lo dice cuando dice que Satanás anda alrededor mirando a quién devorar. Hay una destrucción ahí y esa destrucción es la destrucción del gozo y la paz y el contentamiento. Satanás quiere venir por usted y tentarlo en sus pruebas y robar su gozo. Esta es la razón por la que Pablo le dice a los Corintios: “No hay lucha alguna que estén atravesando que es más de lo que puedan soportar.” Pero a la mitad de eso -usted sabe-, el poder de Dios está disponible pero la dificultad viene por el ataque de la tentación del enemigo. Satanás quiere robar su gozo, entonces, los estorbos al gozo muy simples. Salvación falsa, la cual no puede producir gozo verdadero y Satanás mismo que va a buscarlo a usted en la tentación, en medio de su prueba, para quitarle el gozo. Entonces, considere la fuente si está luchando en ese punto.

En tercer lugar, un tercer estorbo es la ignorancia. La ignorancia. Escúchenlo. Lo voy a decir de la manera más simple que puedo decirla: la doctrina mala roba el gozo; la teología mala; un entendimiento inadecuado de la soberanía de Dios; un entendimiento erróneo  de la expiación perfecta de Cristo; un entendimiento inadecuado de la seguridad del creyente; no comprender el Ministerio del Espíritu Santo; no entender todas las bendiciones espirituales que Dios nos ha garantizado en Cristo;  no comprender el recurso de la oración; cualquier tipo de teología mala no reconoce las razones del gozo y roba nuestro gozo. Esa es la razón por laque que Juan dice cuando él dice su epístola: “Hijitos míos, estas cosas os he escrito para que vuestro gozo sea qué cumplido. Les estoy enseñando teología para que tengan un cimiento para el gozo.” Si usted no cree en la Persona de Dios, que Él siempre es un Dios de gracia misericordioso, amable, compasivo hacia los Suyos, tiene un problema. Porque usted podría preguntase por qué las cosas malas le están pasando a usted y podría pensar que Dios lo está haciendo porque Él es inconstante, incoherente. Si usted no cree que Dios es Soberano y está en control usted podrá pensar que las cosas le están pasando porque Dios no lo puede evitar. Eso le va a quitar su gozo. Si usted no entiende su seguridad en Cristo, usted se va a preocupar cada vez que algo venga y piense que usted ha perdido su Salvación. Y eso va a robar su gozo. La teología mala va a robar su gozo. Ignorancia.

Número cuatro, incredulidad. Incredulidad. La incredulidad simplemente es no creer en lo que usted conoce. Usted no puede ser ignorante, pero usted puede ser incrédulo. Viene de la anterior, no cree en las cosas que son verdad. Una cosa es ser ignorante, usted no sabe lo que es verdad. Otra cosa es no creer lo que usted sabe que es verdad. Si usted no cree, si usted no puede generar por el poder de Dios en su vida y al ceder ese poder la fe para creer, y toma el escudo de la fe, entonces, usted va a ser azotado por todos los dardos de fuego. Entonces, si usted no cree en la seguridad del creyente o no cree en el control Soberano y providencial de todo; y usted no cree que la gloria eterna está establecida; y usted no cree que Dios nunca a va a dejarlo ser tentado más de lo que pueda enfrentar; y usted no cree que toda bendición espiritual les huye en Cristo; y que usted es capaz de hacer todas las cosas en Él. Si usted no cree eso, aunque usted sabe que dice eso, usted va a tener un problema, usted va a perder su gozo. Eso se llama duda. La duda destruirá el gozo.

Cinco. Ingratitud. Ingratitud. Esta es la actitud que nunca tiene suficiente. Si usted es una persona ingrata, usted va experimentar una pérdida de gozo. La persona que nunca tiene suficiente, siempre espera más, siempre quiere más, siempre demanda más, dame más, no importa lo que el Señor haga, no es suficiente. No importa lo que tenga, nunca es suficiente. El Señor les da un trabajo, no es el trabajo correcto. El Señor les da un cónyuge para la vida. No es el correcto. No importa lo que el Señor hace, nunca es suficiente. No hay reverencia. No hay humildad. Por cierto, la ingratitud es el hijo feo del orgullo. La ingratitud matará su gozo porque usted nunca tendrá lo suficiente. Si usted no aprende a agradecerle a Dios por cada detalle que Él hace por todo lo que le ha dado, por toda bendición que usted tiene, si usted siempre está diciendo más, más, más, más y usted vive en esa falta de contentamiento absoluto, eso da lugar a la ingratitud y roba el gozo.

Eso lleva al número seis, expectativas falsas. Expectativas falsas. Esta es la aberración, por cierto, de que Jesús ha prometido hacer que su vida sea feliz, rica y exitosa, saludable y llena de milagros, que Jesús, simplemente, va a hacer truco sobre truco por usted y va darle todo tipo de cosas fabulosas y ricas. Eso hace que la gente se predisponga a tener una pérdida de gozo cuando Jesús no les da lo que ellos esperan. Esa es la razón por la que el Evangelio de la Prosperidad es tan mortal, porque le da a la gente expectativas falsas de que todos van a ser curados de todas sus enfermedades, que Jesús los va a hacer a todos ricos y que todas estas cosas buenas van a pasar y nunca van a tener problemas. Esas expectativas falsas van a destruir su gozo porque así no va a ser. Jesús tuvo otro plan. Aquí está su plan: “En este mundo tendréis aflicción, problemas.” Juan 16:33: “Van a tener problemas, esa es una promesa.” Esa es una promesa, vas a tener problemas. No riqueza, problemas. No prosperidad, problemas. No éxito, problemas. “Pero yo he vencido al mundo.” Esa es la fuente de su gozo. Pablo aprendió eso. De nuevo en Filipenses capítulo 4, él sabe eso: “Me regocijé en el Señor grandemente” dice él “es fácil para mí, he aprendido a estar contento sea cual sea la circunstancia en la que esté. Me he regocijado grandemente en lo que está pasando, si soy rico, si soy pobre.” Pero si usted tiene expectativas falsas de lo que Jesús debe darle a usted, va a robar su gozo.

Número siete. Y esta es la fuente de las últimas dos. Simplemente es el orgullo clásico. Simplemente orgullo. Estar centrado en uno mismo. Si usted está, simplemente, centrado en sí mismo, usted nunca a va a ser feliz, porque ¿sabe una cosa? Nada es más miserable que simplemente estar viviendo para usted mismo. Esa es una relación miserable. El estar centrado en usted mismo, el análisis personal, el estar viviendo para analizarse uno mismo, que lo hace enfocarse en usted mismo, es mortal para el gozo. Ese es el problema primordial en la consejería contemporánea. La victimización psicológica, la terapia del abuso hace que la gente se vuelva a sí misma y empiece a verse a sí misma y entrar en toque con sí misma y usan la frase “escúchese a sí mismo”, “escúchese a sí mismo”, “escúchese a sí mismo”, y lo que usted va a oír son muchas tonterías. Lo que usted va a oír es engaño porque su corazón es engañoso, lo que usted va a oír es una culpabilidad no realista porque no puede aceptar el perdón. Lo que usted va a oír es el odio y amargura hacia alguien más a quien usted está culpando por sus problemas. Permítame decirle algo, ninguna persona saludable se escucha a sí misma. La gente saludable se habla a sí misma. La gente saludable se habla a sí misma, no escuchan. Ellos dicen: “Yo. Cállate. Guarda silencio. Esto es lo que la Biblia dice. Alinéate.” Le voy a decir algo más, eso es verdad en la vida, la gente débil se escucha a sí misma, la gente fuerte se habla a sí misma. Se disciplinan a sí mismos, alinean su vida con la verdad. No se escuche a sí mismo. Lo que usted va a oír simplemente lo va a echar a perder. Escuche la Palabra de Dios y después háblese a sí mismo. Orgullo. El orgullo es simplemente toda esa introspección. Ese egoísmo, simplemente, va a destruir su gozo.

Número ocho, el olvido. El ser olvidadizo. “Bendice alma mía Jehová” Salmo 103:2 “y no olvides ninguno de sus beneficios.” El ser olvidadizo robará su gozo. Una de las razones por las que mantiene usted ese banco de memoria, una de las razones por las que Dios no le deja olvidar no es solo para que pueda recordar sus agendas, no solo para que pueda recordar sus número telefónicos y direcciones. Una de las razones por las que Dios le dio a usted una memoria es para que pueda almacenar un catálogo de todas sus bendiciones -¿entiende eso?- Es bueno que usted regrese y las recite una y otra y otra vez. Lea como el salmista del Antiguo Testamento hace eso, una y otra y otra y otra vez sigue recitando el catálogo de bendiciones que fue parte de su propia experiencia en la Historia Redentora. Llama a recordar, llama a recordar inclusive Jesús a la iglesia en Apocalipsis: “Acuérdate de dónde has caído ah, Éfeso, y regresa y hazlo como lo hiciste en el pasado y conoce la bendición de Dios.”

¿Qué es lo que estorba el gozo? ¿Qué lo roba? Salvación falsa, Satanás, la ignorancia la incredulidad, la ingratitud, las expectativas falsas, el orgullo, el ser olvidadizo. Número nueve, la falta de oración. Esta es la actitud: confío en mis propios recursos, no necesito la oración, yo puedo hacerlo solo. Eso va a quitarle su gozo cuando fracase continuamente. Hablo de nuevo en Filipenses 4, dice: “Regocijaos en el Señor siempre y otra vez digo regocijaos. ¿Cómo hago eso? El Señor está cerca, por nada estéis afanosos sino sean conocidas vuestras peticiones en toda oración y súplica con acción de gracias.” Como puede ver la fuente de su gozo era la oración. Entonces, ¿qué va a robar su gozo? La falta de oración, confiar en su propia ingenuidad, sus propios recursos y un último -y escuche con mucha atención, este es el clímax y la conclusión-, sentimientos.

Los sentimientos robarán su gozo. Las emociones. Este es el problema primordial que estorba el gozo. Usted se vuelve víctima de la emoción. Este es un problema serio. La gente carece de la disciplina para operar su vida en base a un entendimiento de la verdad divina y de esta manera se hunden en el mar indisciplinado de la emoción. Y lo que hacen es que dicen: “Bueno, ¿cómo nos podemos regocijar cuando no nos sentimos gozosos?” Como puede ver, para ellos el gozo es un sentimiento encima de un sentimiento y si usted tiene el sentimiento, entonces, puede tener otro sentimiento llamado gozo. Dicen: “¿Cómo podemos controlar nuestros sentimientos?, después de todo, tus sentimientos no son controlables.” Esa es una mentira que viene del infierno. Sus sentimientos lo son. Más vale que sean controlables. Ustedes han hecho un gran trabajo esta mañana. Han estado aquí por mucho tiempo y ninguno ha dicho lo que han pensado. Varios de ustedes no han hecho lo que les gustaría hacer. Se han controlado a sí mismos. Si puede hacerlo por una hora y media, podrán hacerlo por más tiempo. Ustedes han controlado su emoción todo el tiempo.

Algunos de ustedes han tenido ganas de pararse y decir “Gloria”. No lo hicieron. Algunos de ustedes han tenido el deseo de irse y no lo hicieron. Algunos de ustedes tuvieron el deseo de dormirse y se durmieron. Ustedes y yo y todos nosotros aprendemos que debemos controlar nuestros sentimientos. La idea de la filosofía en la actualidad de que se siente bien, lo hacemos, no creemos eso, verdaderamente, si lo hiciéramos -claro-, tendríamos suficiente para tener una sociedad con más y más criminales porque le estamos diciendo a la gente que haga lo que tienen ganas de hacer y, entonces, hacen lo que tienen ganas de hacer y, después, tenemos que confrontarlos. ¿Cómo podemos controlar nuestras emociones? ¿Cómo no podemos ir controlados por nuestros sentimientos? Permítame darle algunas cosas simples que reconocer. En primer lugar, reconozca que Dios nos creó como seres racionales y nuestros sentimientos deben ser controlados por la razón. Su emoción debe responder a su mente, a la razón. No podemos todos ceder a nuestros sentimientos. Tendríamos un caos absoluto. No habría ninguna relación humana que sobreviviría. Si toda persona hiciera exactamente lo que tiene ganas de hacer y dijera exactamente lo que tiene ganas de decir sería el fin de la sociedad como la conocemos, como la humanidad. No pueden ser guiados por sus sentimientos, no pueden gobernar su vida. Tarde o temprano tiene que controlar sus sentimientos y lo que controla sus sentimientos es lo que usted sabe que es verdad. Y entonces estamos de regreso a establecer el cimiento de todas esas razones para regocijarse, ¿verdad? En la Persona de Dios, la Obra de Cristo, el Ministerio del Espíritu y todo lo que ellos proveen. Por cierto, la gente no regenerada no puede controlar sus sentimientos. No pueden. Realmente, no pueden controlarlos.

La sociedad va a tratar de poner algún tipo de refreno y algunos controles en ellos pero conforme la sociedad hace más ligeros los refrenos y los controles la gente comienza a operar y a mostrar más y más la incapacidad que tienen de controlar sus sentimientos. Tienen algunas restricciones sociales para hacer eso pero no pueden controlar genuinamente sus sentimientos. Por otro lado, uno de los propósitos de Dios en la Salvación, uno de los propósitos de Dios en el Nuevo Nacimiento, fue restaurar sus sentimientos a la función que Dios quería que tuvieran. Entonces, como cristiano, tenemos una nueva naturaleza y ahora nuestros sentimientos pueden ser controlados por la Voluntad de Dios, la cual nos es dada mediante la Palabra y el Espíritu. Entonces, ahora nuestras emociones responden a lo que es verdad acerca de Dios, Cristo, el Espíritu.

Nuestro gozo no es el resultado de los sentimientos, es un resultado del conocimiento de la verdad. Esto sea, está la confianza profunda, está esa base de verdad de la cual mi gozo emana. Job no fue víctima alguna de sus sentimientos. Él dijo: “Aunque me matare en Él confiaré.” David no fue víctima de sus sentimientos. Cuando él estaba siendo perseguido por Saúl, él dijo: “Jehová es mi luz y mi salvación. ¿De quién temeré? Esteban no fue víctima de sus sentimientos, cuando él estaba siendo aplastado hasta la muerte bajo las piedras sangrientas y dijo: “No les tengas en cuenta este pecado.” Pablo no fue víctima de sus sentimientos cuando estaban siendo atacados sin misericordia por esos apóstoles falsos corintios, y él dijo: “Mi fortaleza es perfeccionada en la debilidad, esa es la verdad de Dios y, entonces, me regocijaré en mis sufrimientos.” Ciertamente, Jesús no fue víctima de los sentimientos, cuando dijo en el huerto: “Más no se haga mi voluntad, sino la tuya.” Y en la Cruz: “Perdónalos porque no saben lo que hacen.” No, los grandes baluartes no son víctimas de sus sentimientos. Los sentimientos estorbarán el gozo verdadero. Usted tiene que disciplinarse a sí mismo para que no viva en base a sus sentimientos sino en base a la verdad. Y a partir de la verdad emana el gozo verdadero. El cristiano gozoso piensa más de su Señor de lo que piensa en sus dificultades personales. El cristiano gozoso piensa más en sus riquezas espirituales en Cristo que en su pobreza en la tierra. El cristiano gozoso piensa más en su futuro eterno glorioso que en su dolor actual. Y cuando usted vive así el mandato a estar siempre gozoso, se vuelve posible. No solo posible, sino deseable.

Oremos. Padre, ha sido bueno esta mañana el estar inmersos en esta verdad, gracias por ella. Que sea aplicada en nuestras vidas por causa de Cristo. Amén.

 

 

 

 

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