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El texto de esta mañana es 1 Tesalonicenses 5:18. Pablo escribe: “Dad gracias en todo, porque esta es la Voluntad de Dios para con vosotros en Cristo Jesús.” Pablo simplemente dice: “Dad gracias en todo”, de manera muy directa, sin excepción, sin excusa. Nada está fuera de esos parámetros “Dad gracias en todo”, esa pequeña frase en pantí, en el griego significa: “en conexión con todo lo que ocurre.” En conexión con todo en la vida, da gracias. Sin importar lo que pueda ser, con excepciones obvias de pecado personal, él está diciendo: “sin importar lo que le suceda a usted en la vida, esté agradecido.” Sin importar qué situación, sin  importar qué circunstancia, sin importancia qué lucha, vicisitud, prueba, esté agradecido. Dé gracias. No importa cuál sea la situación, debemos encontrar razón para agradecerle a Dios.

Este no es algún tipo de gratitud nebuloso que está en el espacio, es una gratitud dada de manera directa a Dios. Por cierto, demos recordar que la gratitud es la esencia de la vida cristiana y la actitud cristiana y ser ingrato es la esencia misma del corazón no regenerado. El apóstol Pablo, en Romanos capítulo 1, identifica al impío con palabras muy directas. En el versículo 21 él dice: “Habiendo conocido a Dios.” Esto es mediante la conciencia y la creación, Dios les fue manifestado visiblemente a ellos y experimentalmente les fue manifiesto a ellos, pero aunque, conocieron a Dios, mediante la creación y la conciencia él dice: “No le glorificaron como a Dios, ni le dieron gracias.” Ahí está la condenación en contra del hombre no regenerado, ahí está la condenación en contra del no cristiano. Él se reúsa a ser lo que es básico, y eso es agradecerle a Dios por todo. Dios quien creó todo, Dios quien le da vida y aliento, en quien vive y se mueve y tiene su ser, Dios quien se ha revelado a sí mismo en la conciencia, por lo tanto, le ha dado un estándar de lo que está bien y lo que está mal.


Dios quien da toda buena dádiva y todo don perfecto, es el único a quién toda gratitud debe ser dada. Y es la característica del hombre no regenerado, no salvo, que no le va a dar gracias a Dios. Él puede sin significado y de labios para afuera decir frases como: “gracias a Dios por eso”, o él puede en algún tipo de actividad semireligiosa, ofrecer algún tipo de oración de gracias a un dios que no conoce, pero algo así no califica como gratitud verdadera. Si usted ve a la gente no salve en el mundo, en cierta manera, caen en ciertas categorías, en varias categorías, que presentan un marco general, un escenario de su ingratitud.

En primer lugar, hay personas que viven la vida pensando que las cosas suceden como resultado de la suerte, creen que, simplemente, una serie de acontecimientos afortunados sobre las cuales nadie tiene control, simplemente resulta pasar de esa manera y si no pasa como ha de pasar para ellos, se amargan, se quejan, se enojan, se vuelven hostiles y la vida, en cierta manera se vuelve algo margo y aunque puedan tratar de manipular los factores de suerte de la vida, no tienen éxito y, entonces, no tienen gratitud en absoluto. ¿A quién le van a agradecer? Usted no puede agradecerle a la suerte. La suerte ni siquiera tiene control sobre sí misma. No hay gratitud en su corazón. El poco bien que pueda venir a sus vidas se lo atribuyen a la suerte y el resto de ello no les gusta.

Y, después, están aquellos fatalistas en el mundo que no necesariamente creen que la suerte está a cargo, creen que es algún tipo de fuerza que está allá afuera, hay algún tipo de inevitabilidad fija, quizás por las estrellas o por algún otra aberración en su propio pensamiento y, de alguna manera, todo es forzado por un camino y ellos de manera fatalista y reusándose, aceptan lo que es absolutamente inevitable e incambiable, y así es como será. Fue el destino, no discuten contra eso. ¿A quién le van a agradecer por lo bueno que sale en eso? No hay nadie a quien agradecer, es una fuerza sin nombre, un movimiento que no se puede identificar, que no tiene personalidad y, por lo tanto, no hay alguien a quien agradecerle sea por bueno o malo.

 Y, después, están aquellas personas en la tercera categoría, que creen que de alguna manera pueden controlar su vida. Son los pensadores positivos. Normalmente, son la gente exitosa quienes habiendo sido exitosos, si no están seguros del por qué al principio, y después, eventualmente, se lo atribuyen a su propia capacidad, pero todo lo bueno que les pase a ellos, ellos lo han hecho, ellos lo han ordenado, ellos lo han planeado, ellos lo han hecho suceder, ellos lo han soñado, planeado, lo han hecho suceder y todo el crédito es para ellos. Nada para Dios después de todo. ¿Qué tuvo que ver Él con algo? Y, entonces, el mundo está constituido por este tipo de personas ingratas. Algunos son ingratos porque simplemente es cuestión de suerte y a quién le van a agradecer, y algunos son ingratos porque simplemente es el destino y no hay nadie realmente ahí. Y hay algunos que son ingratos hacia Dios, porque si hay algo bueno, ellos son los que deben recibir la gratitud, después de todo, ellos lo han hecho y Dios no recibe crédito. Él recibe un hueso de vez en cuando en algún tipo de expresión religiosa que, realmente, es más una blasfemia que cualquier otra cosa, porque muestra un corazón falso, hipócrita.

 

Usted encuentra el mismo tipo de naturaleza en todos los regenerados. Puede adoptar diferentes formas que las tres que le presenté, pero, son por naturaleza ingratos, no le agradecen a Dios, pero cuando una persona se vuelve cristiano, lo que es característico de ese creyente, de ese cristiano, es agradecerle a Dios por todo. De pronto, hay un nuevo corazón y una nueva alma y una nueva vida interna. Hay algo diferente en el hombre interior e incorporado en ese corazón nuevo de gratitud, clama la gratitud a Dios.

Es tan difícil encontrar a alguien más agradecido que un cristiano nuevo. La gratitud se vuelve parte de la médula de nuestra vida nueva. Es fruto de la Gracia de la obra Espíritu dentro de nosotros pero, ¿no es interesante cómo inclusive los cristianos pueden volverse ingratos? El hecho de que una persona no regenerada sea ingrata es normal pero que un cristiano sea ingrato es anormal. Eso va en contra de su vida nueva, su nueva naturaleza, su nueva persona, el nuevo “yo” el nuevo “usted” y, entonces, debido que podemos caer en el pecado de ingratitud, el Nuevo Testamento repetidamente nos llama a la gratitud. No tengo tiempo de ver todos los textos del Nuevo Testamento que nos llaman a ser agradecidos, simplemente, voy a compartir unos cuantos con usted.

Espero formen una teología de la gratitud que pueda ayudarle a alentarlo. Y el principio primordial que coloca todo en su lugar es Romanos 8:28: “Y sabemos que a los que aman a Dios todas las cosas les ayudan a bien.” Esto es a los que conforman su propósito son llamados. Esa realmente es la sombrilla que cubre todo asunto de la vida, no importa lo que suceda. Todo está bajo la sombrilla de Romanos 8:28, y será mediante Dios haciendo que todo sea para nuestro bien. Y esto va a ser porque Dios va a hacer que todo sea para nuestro bien. Quizás en sí mismo no sea bueno, pero Dios va a tomar algo malo y lo va a convertir en un propósito bueno para nuestro buen y para nuestra gloria eterna. Si usted vive creyendo que Dios está llevando a cabo su plan, controlando soberanamente todos los detalles de la vida, mezclándolos juntos, tomando todo componente para llegar a una meta soberanamente designada para su bien y gloria, entonces, usted puede enfrentar todo en la vida y estar agradecido porque usted sabe que encaja dentro del plan definitivo.

 

Yo puedo estar agradecido por el dolor que enfrento en una cirugía si sé que debido a eso va a haber curación. Yo puedo estar agradecido por la dificultad que enfrento en preparación a algo, si sé que el producto de esa preparación va a cambiar vidas. Yo puedo estar agradecido por el propósito del dolor que pueda enfrentar mi cuerpo si sé que al final voy a estar con mayor salud, debido a que hago ejercicio. Hay muchas cosas en la vida que involucran eso. Mientras que usted vea el resultado final, usted puede estar agradecido, inclusive, por un proceso que es menos que gozoso. Cuando vemos el resultado final de lo que Dios está haciendo, mezclando todas nuestras vidas para el bienestar y gloria definitivos, entonces, podemos dar gracias en todo.

 

Pero ¿no es interesante ver cómo de alguna manera no estamos agradecidos? La Primera Iglesia se caracterizó por la gratitud. Con frecuencia recuerdo 1 Corintios 14, porque tiene tanto que decir acerca de las lenguas pero, con mucha frecuencia, ciertas cápsulas hermosas de verdad se pierden ahí porque no las vemos. Una de ellas está en 1 Corintios 14:16, en donde el apóstol Pablo está hablando de la Iglesia Corintia, hablando en estos lenguajes estáticos que eran una perversión de los lenguajes verdaderos, y él está hablando ahí en el versículo 16 y él dice: “Si tú bendices en el espíritu únicamente, ¿cómo es qué el que llena el lugar de los no dotados dirá amén ante tu gratitud debido a que no sabe lo que estás diciendo? Porque no estás dando gracias lo suficiente, pero el otro hombre no es edificado.” Si estás hablando en idiomas que nadie entiende, ¿cómo es que alguien va a saber que estás dando gracias? Bueno, el principio aquí que encontramos es que cuando la Primera Iglesia se reunía, y se congregaba, se congregaban con el propósito de dar gracias. Eso era parte de su adoración. Alguien tenía un salmo, alguien tenía una oración y alguien tenía una Palabra del Señor y muchas personas tuvieron la oportunidad de decir gracias. Cuando usted tiene una comunión de creyentes y tiene la ocasión en grupos más pequeños que este, es apropiado, es bueno para usted, abrir eso a un tiempo de gratitud. Eso fue característico de la Primera Iglesia. Y eso estimulaba los corazones de los creyentes a la necesidad de estar agradecidos conforme se congregaban.

En la actualidad, vivimos en un día en el que es muy difícil para nosotros elevarnos por encima de la cultura poderosa que se infiltra, que nos rodea y vivimos en una época ingrata. Esta tiene que ser una de las épocas más ingratas que jamás ha existido. Por un lado, usted tiene a personas que tienen más de lo que jamás han tenido pero usted también tienen a personas que saben que hay más que podrían tener que no tienen y, entonces, sin importar lo que tienen, no tienen todo lo que podrían tener y, entonces, no tienen todo lo que quieren y, entonces, esto da lugar a un tipo de ingratitud terrible. Como consecuencia, el Nuevo Testamento nos manda a estar agradecidos en esta cultura y necesitamos ser recordados, una y otra vez, el Pueblo de Dios en particular, para que no caigamos en los patrones de aquellos que nos rodean. 2 de Corintios 4:15 dice: “Todas las cosas son para ustedes, para que la Gracia que ustedes están esparciendo a más y más personas, puedan causar que haya mayor gratitud. Se abunde en acciones de gracias para la Gloria de Dios.” Lo que él quiere decir ahí es que conforme la gente recibe la Gracia de Dios en la salvación, lleva a mayor gratitud. Debe ser normal, debe ser característico, debe ser el patrón de la vida de todo cristiano que estamos dándole gracias a Dios de manera interminable. En 2 de Corintios 9:11 él simplemente está diciendo: “Habiendo estado enriquecidos con todo, produce gratitud a Dios.” No solo usted tiene la salvación, sino que tiene todo. Dios ha derramado todo. Dios le ha dado pan para su alimento, Él va a proveer su semilla para sembrar y va a incrementar la cosecha de su justicia, y el resultado de todo lo que Él está haciendo en su vida, debe ser gratitud incesante.

En Efesios capítulo 5, el apóstol Pablo escribiendo al principio del capítulo, en el versículo 3, dice: “No se mencione inmoralidad, impureza o avaricia entre vosotros.” Y él está hablando ahí a cerca de obras. Después en el versículo 4 dice: “No debe haber inmundicias ni palabras inmundas, sino más bien gratitud.” Y él está hablando ahí de palabras, él está diciendo cuando habrá su boca nada sucio debe salir de ahí. Lo que debe salir es gratitud, los cristianos deben ser conocidos por su gratitud de simplemente constante, cuando abren su boca están expresando gratitud a Dios. Allí en el capítulo 5 versículo 18, mismo capítulo Efesios versículo 18, escuche esto, él dice: “No os embriaguéis con vino, en lo cual hay disolución, antes bien sea llenos del Espíritu y qué va a pasar. Hablando entre vosotros con almos himnos y cánticos espirituales, cantando y alabando al Señor en vuestros corazones eso es gozo, regocijando su oración la alabanza va a pasar.” Después versículo 20: “Dando siempre gracias por todo en el nombre de Nuestro Señor Jesucristo a Dios Padre. Un creyente lleno del Espíritu es un creyente normal, es un creyente agradecido, es un creyente gozoso, es un creyente que está orando.” Eso es lo que él está diciendo.

Si usted está lleno del Espíritu, usted va a estar dando gracias por todo. Simplemente, va a salir de usted. Usted deber estar dando gracias debido a su salvación. Usted debe estar dando gracias a Dios porque Él ha derramado para proveer todas las necesidades de su vida espiritual, y usted va a estar dando gracias si está lleno del Espíritu, inclusive en tiempo de problemas. Pablo dice: “Por nada estéis afanosos, sino sean conocidas vuestras peticiones en toda oración y ruego.” ¿Con qué? Acción de gracias. Inclusive, en los tiempos de gran ansiedad, en los tiempos de gran temor y preocupación y estrés, usted debe caracterizarse por la gratitud. Colosenses capítulo 2 versículo 6: “Por tanto, así como recibisteis a Cristo Jesús al Señor, así andad en Él. Habiendo estado firmemente arraigados y ahora siendo edificados en él, establecidos en vuestra fe, así como fuisteis instruidos y mostrando gratitud.” ¡Wow! Él dice: “Ustedes deben hablar de la manera correcta.” Y así es como deben caminar. Caminando, rebosando de gratitud, simplemente, la gratitud debe estar brotando en usted debido a todo lo que usted tiene en Cristo.

Usted debe caracterizarse por una gratitud que rebosa en su vida. Debe decirse de todo cristiano: “ese es una persona agradecida. Hombre qué persona tan agradecida.” Cada vez que esa persona abre su boca, da gracias a Dios. Rebosa la gratitud en él. Colosenses capítulo 3 versículo 15 dice: “Y la paz de Cristo gobierna en vuestros corazones a la cual habéis sido llamados en un cuerpo y estad agradecidos.” Versículo 17: “Y todo lo que hagáis sea de palabra u obra hacedlo todo en nombre del Señor Jesús, dando gracias en todo.” Absolutamente en todo. En el versículo 2 del capítulo 4 él dice: “Entreguen su vida a esto. Entreguen su vida a orar con una actitud de gratitud. Entreguen su vida a ello.” Ahora, este es el tercer componente, por cierto, en nuestro texto. Regresa a 1 Tesalonicenses capítulo 5, este es el tercer componente aquí, en la actitud de las ovejas para con el Gran Pastor.

 

La primera fue gozo, la segunda fue oración, la tercera es gratitud, versículos 16, 17 y 18. Aquí encontramos la responsabilidad del creyente delante del Señor en términos de su actitud de corazón. Él debe tener un gozo incesante interno, oración incesante continua, gratitud diaria constante. Digo, eso debe caracterizar nuestra vida. Debe ser el patrón de nuestra vida, y, por cierto, estos tres mandatos: estar siempre gozosos, orar sin cesar, dad gracias en todo, estos tres mandatos penetran los rincones más profundos del corazón redimido. Penetran los rincones más profundos del corazón redimido, y si usted, “¿qué quieres decir con eso?” Son el mejor termómetro de la condición espiritual de una persona. ¿Escuchó eso? Son el mejor termómetro de la condición espiritual de una persona.

No juzgue su espiritualidad porque asiste a la iglesia, no juzgue  su espiritualidad por actividad ministerial, no juzgue su espiritualidad por el hecho de que usted cumple su deber como cristiano. Usted da su dinero, se aparece en su estudio bíblico, sea lo que sea. No juzgue su espiritualidad por el hecho de que usted no ha violado a nadie, porque usted no ha robado a nadie, usted no ha asesinado a nadie, usted no ha cometido adulterio, usted no ha cometido fornicación, usted no ha mentido, usted no ha robado en sus impuestos, usted no ha abusado a su esposa, usted no ha abusado de sus hijos, no juzgue su espiritualidad por eso. Vaya más profundo que eso. Hay muchas personas que pueden cumplir con las funciones por fuera de una manera hipócrita. Si usted quiere conocer la realidad de su condición espiritual, si usted quiere saber si está lleno del Espíritu Santo, entonces, lo único que necesita hacer es preguntarse: “¿estoy siempre gozoso? ¿Estoy orando contantemente?” Y: “¿estoy agradecido continuamente?” Porque, de ahí emana todo. Eso es lo que está saliendo de adentro, va a llevar a una actitud correcta en todos los deberes que usted hace, en todas las responsabilidades y ministerios pero los rincones más profundos del corazón redimido, son tocados cuando hay gozo constante, oración constante y gratitud constante.

Si usted no es una persona gozosa, que está en oración, agradecida, usted está luchando con la carne, cuando usted está controlada por el Espíritu, las cosas caen en su lugar. Después él dice en el versículo 18: “Porque esta es la voluntad de Dios para con vosotros en Cristo Jesús.” Esta es la Voluntad de Dios para usted en Cristo Jesús. Por cierto, esto cubre esos tres mandatos, no solo el último. La Voluntad de Dios en Cristo Jesús es que usted tenga gozo constante, esté constantemente en oración y tenga gratitud constante, esa es su voluntad. Ahora, ¿qué es lo que significa cuando dice: “Esta es la Voluntad de Dios para con vosotros en Cristo Jesús”? Él en “Cristo Jesús” modifica el “vosotros”. Ustedes que son cristianos, ustedes que están en Cristo Jesús, para ustedes esta es la Voluntad de Dios.

No hay punto en que Dios lo quiera para el mundo. No pueden estar constantemente y verdaderamente gozosos. No pueden estar en una comunión constante con el Señor, ni siquiera tienen una relación y ciertamente no van a estar agradecidos, pero para ustedes que están en Cristo Jesús, ustedes que están en el Cuerpo de Cristo, ustedes que han sido unidos a Él, esta Voluntad de Dios es presentada a usted como un mandato, dice usted: “¿tengo que producirlo por mí mismo?” ¡No! No solo es la Voluntad de Dios el desearlo, es la Voluntad de Dios el hacerlo. Filipenses 2:13: “Porque Dios es el que en vosotros produce, así el querer como el hacer por su buena voluntad.” ¿Verdad? Entonces Él lo quiere y Él lo hace suceder por Su Espíritu Santo. Esa es la razón por la que digo si usted está lleno del Espíritu, usted va a hablar en salmos, himnos y cánticos espirituales ¿Por qué? Eso es regocijo. Y usted le va a ofrecer eso al Señor ¿Por qué? Eso es oración. Y usted va a estar dándole gracias porque esa es la esencia que fluye del control espiritual interno.

Aquellos que son miembros del Cuerpo de Cristo, entonces, deben caracterizarse por el gozo incesante, la oración incesante, la gratitud incesante. Eso es común, eso es normal, eso es rutinario, porque nosotros -que debemos ser llenos del Espíritu-, debe ser parte de nuestra vida. Ahora vemos nuestra vida y decimos: “Ahora, espera un momento. Me gustaría que eso fuera verdad, me gustaría que viviera continuamente cantando canciones de alabanza, ofreciendo oración al señor y agradeciéndole por todo sin importar lo que fuera pero no siempre lo hago.” Bueno eso es porque usted es pecaminoso y porque la carne todavía está ahí. Pero necesitamos entender eso mejor. ¿Cómo es que vamos a enfrentar eso? ¿Qué es lo que corrompe esos manantiales internos que me lleva a que no esté siempre gozoso en oración y agradecido? ¿Qué corrompe eso? Le voy a dar una lista. Siete. Siete cosas que corrompen la fuente más profunda del corazón y estorban el gozo, la oración y la gratitud.

Número uno, es duda. Duda. ¿Qué quieres decir con eso? Digo duda acerca de Dios. Duda acerca de quién es Dios. Usted no está seguro, en primer lugar, de que la Palabra de Dios es confiable. Cuando Él dice que, Él hace que todas las cosas sean para bien, para aquellos que aman a Dios y son llamados según Su Propósito, cuando Él dice que Su Corazón y Deseo para nosotros, es para nuestro bienestar y no maldad, cuando Él dice que Él anhela los beneficios de Su Amor sobre nosotros.

“Sí, no estoy seguro de que podemos confiar en Él, cuando Él dice que Él es fiel y que Su Misericordia son nuevas cada mañana, Él quizá no nos esté diciendo la verdad.” Si usted duda de la veracidad de Dios, si usted duda de la naturaleza de Dios, usted va a tener problemas estando agradecido, porque usted no va a estar, necesariamente, seguro de que Él realmente va a guardar su promesa, que Él haga que todo sea para el bien de usted, o si usted duda de Su Poder Soberano, quizás usted piensa que Él tiene buenas intenciones, pero simplemente no puede hacer lo que Él quiere. Claro que usted puede confiar en Su Palabra. Él tiene buenas intenciones, Él simplemente no tiene el poder para hacerlo, está más allá de ello, es demasiado complejo, demasiado difícil. ¿Él no puede hacer que esto salga bien? Él no va a poder hacer esto y entonces usted duda de Su Poder Soberano. Él no va a poder hacer que esto funcione o quizás usted duda de Su Sabiduría.

Usted dice: “Mira, te voy a decir algo. Él quiere guardar su palabra, Él tiene la capacidad de guardar Su Palabra, da más que Él no es demasiado inteligente, y por eso cuando Él hace las cosas realmente no son muy buenas. Si ÉI tan solo me consultara a mí, yo podría aclararle algunas cosas, porque yo entiendo esto si sale a mi manera será perfecto. Y, por cierto, puedes ver que el Plan que Dios está cumpliendo, ciertamente no llega al estándar que yo he establecido.” Y, entonces, usted cuestiona Su Sabiduría. Y después algunos podrían inclusive cuestionar Su amor y decir: “Bueno, Dios nunca dejaría que esto sucediera si realmente me amara. Ciertamente Él no me puede amar y permitir que esto esté sucediendo.” Cualquiera de esas cosas de dudas que atacan la Persona de Dios, la Palabra de Dios, el Amor, la Sabiduría, el Poder o la Naturaleza de Dios van a quitarle su gratitud. Eso va a envenenar los manantiales de su corazón redimido que deben estar produciendo una gratitud rebosante.


En segundo lugar: egoísmo. Usted puede añadir a la duda egoísmo. Esto realmente va a contaminar los manantiales de la gratitud. Esta es la actitud que dice: “Mira, no quiero las cosas como son. Yo lo quiero como yo lo quiero. No estoy contento con la manera con la que Dios está haciendo las cosas en mi vida. No estoy satisfecho con las circunstancias en las que me encuentro en la actualidad. No estoy contento con las cosas que están pasando en mi mundo pequeño, no lo quiero así, no es lo que yo deseo.” Eso es egoísmo. Y el egoísmo básicamente dice: “Dios salte del trono y colócame ahí. Yo quiero estar a cargo, yo quiero estar a cargo de mi vida, yo quiero tomar las decisiones, la voluntad personal es más importante que la Voluntad de Dios. Mi plan es más importante que el Plan de Dios.” Egoísmo. “Quiero mi vida de esta manera, quiero mi trabajo de esta manera, quiero mi iglesia de esta manera quiero a mi cónyuge de esta manera quiero a mis hijos de esta manera, quiero mi carrera de esta manera, quiero, quiero, quiero.” Y si Dios no entra y encaja en mi plan de manera perfecta, entonces la voluntad personal comienza a enojarse contra el Plan de Dios y un espíritu ingrato es el resultado.

 El tercer lugar, el tercer estorbo  para un corazón agradecido, sería la mundanalidad. Mundanalidad, el amor del mundo. Y si usted “¿qué quieres decir son eso?” Bueno, alguien cuya visión está llena de cosas triviales, alguien cuya visión está llena de placer, prominencia, popularidad, prestigio, gente, lugares, posesiones, búsquedas. No puedo pensar en más “p”. Alguien cuya visión está llena con las cosas triviales del mundo. Las cosas pasajeras, y están tan inmersos con todas esas cosas que si todo eso no sale como ellos quieren, no van a estar agradecidos. Digo, tenían su ojo en una relación con una persona, tenían su ojo en cierto mérito que les trae placer o experiencia o logro, tenían su ojo en un lugar en el que querían estar, o cierta posesión que querían tener, o cierta búsqueda que querían lograr. Tenían su ojo en algún tipo de prestigio que querían alcanzar, o cierta popularidad que querían alcanzar y no sucedió, y debido a que no sucedió, su vida entera está destrozada y usted y yo conocemos a gente así, a personas en nuestro mundo quienes debido a que no llegaron a donde ellos querían llegar, aventaron la toalla espiritualmente y se fueron a casa, y pasan el resto de su vida con una actitud ingrata. Nunca ven la bendición de Dios porque no la buscan.

 

Usted conoce el gran himno antiguo “Sé Tú mi visión oh Señor de mi corazón” Ese es el corazón de la visión cristiana. Sé Tú mi visión Señor de mi corazón. Eres Tú a quien veo. Eres Tú a quien quiero, eres Tú a quien anhelo. Y mientras que esa sea su visión usted va a ver la Bendición de Dios derramada en su vida, pero si su visión es el mundo material, entonces, usted no va a ver eso, y usted no va a tener causa para estar agradecido porque, todo aquello a lo que usted ha afianzado su deseo y no sale como usted quiere lo va a llevar a la ingratitud.

Número cuatro, un espíritu crítico. Un espíritu crítico. Aquí, de nuevo, es algo que va a robar la gratitud. Un espíritu crítico, una persona que está amargada, una persona que es negativa, una persona que tiene una actitud amarga hacia la vida. Puede ser producida por varias cosas, pero si no es controlada va a destruir un corazón agradecido, va a cegar su visión, va a afectar su entendimiento, va a ser inútil para Dios y va a ser un dolor para todas las personas que le rodean a usted. Va a corromperlo espiritualmente, va a corromper su amor, este espíritu crítico, este análisis excesivo de todo, esta necesidad de criticar todo, que no es exactamente como debe ser. Un espíritu crítico produce una persona negativa, amargada, ingrata, y eso, de nuevo, emana del orgullo, emana de un ego engrandecido que dice: “Yo merezco algo mejor que esto. Yo soy digno de algo mejor que esto.” O dice: “Quiero que la gente piense que soy mejor de lo que realmente soy, entonces, quiero cosas a mi alrededor que me hagan ver bien.” Y no me está haciendo ver bien. Y, entonces, me amargo. O he sido lastimado o he sido herido por alguien y simplemente voy a tomar el dolor y voy a llevarlo por el resto de mi vida. Ese tipo de actitud crítica destruye la gratitud.

Número cinco: impaciencia. Impaciencia. Algunas personas no dan gracias simplemente porque no están contentas con la percepción de que Dios no opera conforme a lo que ellos creen que Dios debe hacer, conforme a su agenda. Dios no  opera según la agenda de ellos, Dios no opera según el reloj de ellos. Simplemente no pueden esperar. Usted conoce gente así. Quieren gratificación instantánea, gratificación instantánea. No pueden enfrentar el proceso, no pueden decir: “Gracias Señor, yo puedo ver tu mano operando. El proceso es lento, lo veo. Te doy gracias por ello, te alabo por ello.” Dicen: “Dios”, es como el niño que está haciendo un berrinche “Lo quiero, lo quiero ahora. No quiero procesos, en mí tiempo, no el tuyo.” Ellos quieren todo arreglado en su mundo en su mundo y lo quieren arreglado inmediatamente. No pueden esperar pacientemente, no pueden agradecerle a  Dios pacientemente por un proceso que no ha sido terminado. Ellos quieren que Dios cumpla las metas de ellos en el tiempo de ellos. La impaciencia simplemente va a destruir la gratitud. Aprenda a darle gracias a Dios por el proceso, y aprenda si usted está viendo a su cónyuge en la vida, o a sus hijos o lo que sea, aprenda a ver las pequeñas señales del proceso por las que pueda agradecerle a Dios porque Él está cumpliendo su Gran Propósito. No tenga prisa por ver que las cosas sucedan cuando están sucediendo de manera perfecta, conforme al tiempo de Dios. ¿Qué roba la gratitud? duda, egoísmo, mundanalidad, espíritu crítico, impaciencia

Dos más: frialdad. Frialdad espiritual. Podría llamarlo apatía. Podría llamarlo apatía. Usa la palabra frialdad, por pensar en el corazón tibio de los de la Odisea o, por pensar en la Iglesia Efesia en el Apocalipsis quien también había dejado a su primer amor. Hay una falta de celo por el servicio cristiano, hay una falta de amor hacia Cristo, hay una falta de diligencia en el estudio de las Escrituras, hay una falta de pasión en la adoración, hay un descuido de la Biblia y un descuido de la oración. Hay un desperdicio de tiempo en las cosas triviales de la vida y deja a la gente vacía. Simplemente, se vuelven indiferentes espiritualmente, apáticos. Alguien se me acercó el otro día y dijo: “¿Cómo vamos a enfrentar la apatía espiritual que nos rodea cuando tengamos nuestro tiempo como ancianos juntos en esta semana?” La gente está muy consciente de que hay una apatía que existe entre muchas personas cristianas, y ese tipo de frialdad que roba la gratitud, ni siquiera están buscando cosas por las que deben estar agradecidos.

Han perdido esa intimidad con el Señor, han perdido ese gozo intenso en el estudio de la Palabra y, como consecuencia, sus corazones no tienen gratitud. Y, finalmente, está la rebelión. Y con esto, simplemente, quiero decir rebelión, clara, abierta: “No estoy agradecido porque estoy enojado con Dios. No estoy agradecido porque no me gusta lo que Él está haciendo en mi vida. Yo estoy enojado y no tengo gratitud y sé que soy un ingrato y voy a quedarme así, ingrato.” Simplemente son rebeldes. Hay personas así, sorprendente. Su vida no es lo que quieren ni de manera deliberada no le dan gracias a Dios porque son ingratos. En cualquier forma, cualquiera de  estas siete, usted tiene pecado abierto. Usted está desafiando el mandato de Dios a dar gracias en todo. Usted está desafiando la instrucción del Nuevo Testamento de que usted debe estar siempre agradecido por su salvación, por las bendiciones interminables de Dios.
Usted debería estar agradecido por el don inefable de Cristo. Usted debe estar agradecido por la salvación, agradecido por la victoria sobre el pecado y la muerte. Usted debería estar agradecido por la Guía Divina, por la provisión completa, para todas sus necesidades. Usted debería estar agradecido por la esperanza de Gloria. Usted debería estar agradecido por el poder de la Palabra, el poder de la oración, la Bondad de Dios, la Misericordia de Dios, la Santidad de Dios que nunca erra, usted debería estar agradecido por la vida y el aliento, agradecido por el Cielo,  agradecido por todo. Y si usted no está agradecido, eso es pecado. Si usted no está agradecido, porque usted es rebelde, porque usted es frío y es indiferente porque usted es impaciente, porque usted es crítico, porque usted es mundano, porque usted es egoísta o porque usted está dudando a Dios, eso es pecado.

Dar gracias en todo, es el resultado de la vida llena del espíritu. Como dije en Filipenses 2, usted no puede producirlo por usted mismo. Esta es la razón por la que Dios produce en usted así el querer como el hacer, por Su buena Voluntad. Él está llevando a cabo su obra, para ser agradecido, y eso está sucediendo mediante el poder del Espíritu de Dios. Si usted está lleno del Espíritu, Él lo produce, ¿Qué pasa cuando usted está agradecido? Dios es glorificado, usted en bendecido. La iglesia es edificada y los perdidos son alcanzados. Un impacto tremendo. Hay un impacto tremendo cuando usted está agradecido. ¿Qué es lo que Dios pide en un rebaño que está creciendo? ¿Qué es lo que Él le pide a las ovejas en términos de estar relacionado con Él? El pide que se regocijen todo el tiempo, oren todo el tiempo y den gracias todo el tiempo. Ese es su deber espiritual y ese es un deber que es capacitado por el poder del Espíritu Santo morando en nosotros y conforme cedemos al Espíritu, Dios produce eso.

 

 

 

 

 

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