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Regresamos en nuestro estudio de la Palabra de Dios en esta mañana a 1 de Tesalonicenses capítulo 5. Conforme nos acercamos rápidamente a la conclusión de esta epístola maravillosa, nos encontramos en esta mañana estudiando el texto de los versículos 21 y 22. Primera de Tesalonicenses 5:21-22. El apóstol Pablo escribe: “Examinadlo todo; retened lo bueno. Absteneos de toda especie de mal.”

Hace un par de meses atrás tuve la oportunidad, como ustedes saben, de manejar por todo el país de Estados Unidos para llevarle el automóvil a mi hijo. Y en el proceso, íbamos manejando por las carreteras de Arkansas; y conforme íbamos avanzando por la carretera, estábamos en una carretera de dos carriles en el medio de una lluvia. Y estábamos viendo las pequeñas granjas ahí al lado de la carretera.

Y de pronto, después de que pasamos por un monte, había un letrero grande que decía “colchas.” Y ya por varios años había estado buscando una colcha que pudiera comprarle a mi esposa Patricia. Y entonces, pensé, “bueno, me voy a detener aquí y ver cómo se ven las colchas”. Y entonces, me orillé ahí al frente de esta pequeña casa y toqué en la puerta. Y una pequeña dama salió a la puerta y yo le dije que estaba buscando colchas. Y ella dijo: “oh, por favor, pase”. Y entré y había varias colchas que estaban colgadas ahí. Y ahí a la izquierda estaba su marido sentado en una silla grande con unas pilas de muchos libros a su lado y el control de la televisión junto a él. No sé desde cuando no se había movido. Parecía que no se había movido en décadas.

Y entré en esta casa pequeña, parecía ya algo vieja. Y dije: “simplemente estoy interesado en las colchas.” Y ella dijo: “bueno, permítame mostrarle una”. Y ella sacó en primer lugar una colcha que no tenía ni rima ni razón. Era una colcha llena de pedazos de tela de todo tipo de patrones, todas cosidas juntas. Y dije: “no, realmente eso no es lo que estoy buscando”. Y le describí el tipo de colcha que estaba buscando, lo cual ella encontró y se la compré; y mi esposa ahora ya la tiene. Pero tuve que ir al pequeño banco que estaba ahí en la ciudad para sacar algo de efectivo para regresar y pagar.

Y cuando regreses y entré, noté que había muchos libros por todos lados, literatura de profesores del seminario de Dallas, literatura de los testigos de Jehová, literatura de la comunidad de unitarios unidos, todo tipo de literatura. Y algunos videocasetes de diferentes ministerios carismáticos. Y ya para ese momento, supe que el nombre del marido era Johnny, lo cual fue una coincidencia interesante.

Y le dije: “oye, Johnny, tienes mucha información aquí”. Y él dijo: “bueno, hay algo bueno en todo esto”. Y me di cuenta que no solo su esposa hacía colchas, sino que él tenía una teología de colcha, con pedazos y tiras de todo cosido junto. Eso es típico. Muy típico. La gente lee, escucha en televisión, en la radio, en cintas, con poco o ningún discernimiento. Simplemente, una especie de colcha que está uniendo todo en algún tipo de teología amorfa que tiene poca rima o razón.

El apóstol Pablo en este texto está diciendo: “más vale que examinen todo, y más vale que lo examinen cuidadosamente y más vale que identifiquen lo que está bien, se aferren a ello y lo que no está bien, lo hagan a un lado”. Ese es uno de los componentes en las áreas fundamentales de la vida espiritual. Desafortunadamente, la Iglesia en la actualidad tiene una credulidad sin límites. Se acepta todo. Me parece que, si un problema excede al resto en la Iglesia, es la falta de discriminación espiritual total que caracteriza al cristianismo.

Decisiones malas, razonamiento equivocado, entendimiento superficial, conocimiento superficial, ignorancia por todos lados; todo esto ha contribuido a afectar más a la Iglesia a lo largo de su historia que todas las persecuciones combinadas. Las persecuciones han afectado, pero es el caos interno y la confusión interna sobre la doctrina que ha dejado las cicatrices más serias en la Iglesia. Y esto no es sólo el resultado de la debilidad humana al no de discernir la verdad, sino cada obra de Satanás quien disfrazado como ángel de luz quiere confundirnos lo más que puede.

Como resultado, la mayoría parece que en la actualidad tiene una teología de colcha en donde tienen una mezcla de todo tipo de cosas. El error no sólo es visible al nivel más elemental, básico de la teología, sino también a los niveles más complejos y profundos.

Ahora, esto no debe suceder, porque se nos ha advertido de manera apropiada. Las Escrituras nos advierten de doctrinas de demonios, herejías destructivas, mitos, enseñanzas perversas, mandamientos de hombres, especulaciones, asuntos controversiales, espíritus engañadores, fábulas mundanas, conocimiento falso, filosofía falsa, filosofía vacía, tradiciones de hombres, sabiduría humana; y dice que todas son trampas para los cristianos.

Jesús dijo que los lobos vendrían vestidos de ovejas. Pablo dijo: “lobos rapaces entrarán y no perdonarán al rebaño”. Pablo le escribió a Timoteo y le dijo: conforme avanzan los tiempos, los hombres van a empeorar y el engaño va a incrementarse. Pablo de nuevo dijo: “habrá doctrinas de demonios que van a desviar a la gente”.

Dicho de una manera suave, hay un mundo de caos y confusión en la Iglesia. Nadie quien entiende las Escrituras y está conscientes de sus advertencias acerca del error debe ser tan ingenuo como para hacer una declaración como la que ese hombre hizo ese día. Bueno, hay bien en todo ello. Por ningún momento podemos creer que toda persona que dice estar en Cristo y hablar en nombre de Cristo está hablando la verdad. Pero la gente parece ser tan ingenua.

En muchos casos, la Iglesia, creo yo, es como los fariseos del día de Jesús. En Mateo, capítulo 16, un par de versículos interesantes que sería importante que señalen. Mateo 16, versículo 1. “Vinieron los fariseos y los saduceos para tentarle, y le pidieron que les mostrase señal del cielo. Mas Él respondiendo, les dijo: Cuando anochece, decís: Buen tiempo; porque el cielo tiene arreboles. Y por la mañana: Hoy habrá tempestad; porque tiene arreboles el cielo nublado. ¡Hipócritas! que sabéis distinguir el aspecto del cielo, ¡mas las señales de los tiempos no podéis! La generación mala y adúltera demanda señal; pero señal no le será dada, sino la señal del profeta Jonás. Y dejándolos, se fue.”

Él dijo: su problema es simple. Su conocimiento no científico, limitado, elemental de cómo distinguir el clima excede su discernimiento espiritual. ¡Qué manera tan increíble de confrontarlos! “Ustedes no conocen mucho acerca del clima y su manera de evaluar el clima es muy elemental. Pero por poco que conocen el clima, conocen más acerca de eso que de la teología.” No tenían capacidad de distinguir entre lo falso y lo verdadero. Y Jesús los condenó por eso. Y, de hecho, dijo: “no tengo nada que ofrecerles.” Distinguir entre la verdad y el error es esencial en la vida cristiana. Esa es la razón por la que Pablo dice esto en este texto.

Ahora recuerde, comenzando en el versículo 16, Pablo ha estado en listando los elementos elementales de la vida cristiana: “estad siempre gozosos, orad sin cesar, dad gracias en todo porque esta es la voluntad de Dios para con vosotros en Cristo Jesús. No apaguéis al Espíritu, no menospreciéis las profecías o las Escrituras o la revelación de Dios.” Y debemos examinarlo todo para que podamos discernir lo que está bien y lo que está mal.

Este es un resumen maestro de todos los componentes de la vida cristiana básica. Debemos tener gozo constante, debemos estar en oración incesante, debemos estar agradecidos sin importar lo que suceda. Nunca debemos apagar la obra del Espíritu de Dios. Nunca debemos menospreciar la revelación de Dios, sino exaltarla y obedecerla. Y debemos examinarlo todo cuidadosamente para que podamos discernir lo que está bien y lo que está mal.

Ahora permítame ver el texto por un momento, porque es bastante fácil de interpretar. Examinadlo todo. El texto, de hecho, dice: “sino examinadlo todo”. La palabra examinarlo es dokimazō, esa es una palabra conocida para los estudiantes del Nuevo Testamento, porque con frecuencia es usada para referirse a algo que es probado para revelar su legitimidad. A veces, es usado de probar metales.

Prueben todo para ver si es genuino, para distinguir entre lo que es verdadero y falso, lo que está bien y lo que está mal, lo que es correcto y lo que es incorrecto, para separar el trigo de la cizaña. Por cierto, este proceso, tomando las palabras de Pablo a los Efesios, es un esfuerzo por aprender lo que es agradable al Señor. Distinguir. La palabra podría ser juzgar. Juzga en todo, evalúa en todo, distingan todo; y todo significa todo, todas las cosas. Debemos ser como el rey David, quien pudo discernir, dice, en 2 Samuel 14:17, el bien del mal.

Ahora, una vez que usted ha discernido eso, ¿qué es lo que dice? Versículo 21: “retened lo bueno.” Retener significa abrazar, recibir de todo corazón. Toma posesión de la palabra bueno, esa palabra familiar kalos, significa lo que en sí mismo es bueno, genuino, verdadero, no sólo agradable y que parece hermoso, sino lo que es de manera inherente genuino, verdadero, noble, correcto y bueno. Cuando usted encuentra eso, abrácelo, aférrese a ello.

El versículo 22 dice: “absteneos de toda especie de mal.” Y la palabra absteneos es una palabra muy fuerte. Significa mantenerse alejado de. La palabra apa está ahí. Significa evitar. Y enfatiza la separación total del creyente de lo que es considerado malo en enseñanza y conducta. Cuando usted ve algo que es malo, no verdadero, falso, evítelo.

Nunca en las Escrituras se da ningún tipo de margen para que nosotros nos expongamos a lo que no es verdad. Debemos evitarlo. Debemos huir de él. Enfatiza, entonces, la separación total del creyente de lo que es considerado malo. Mal es mal en el sentido activo, como algo malo, dañino, que está causando daño y lastima a toda persona que lo toca. Es venenoso, es mortal. Manténgase alejado como se mantendría alejado de una plaga.

Lenski tuvo razón cuando él escribió: “las peores formas de impiedad consisten en perversiones de la verdad, mentiras espirituales, aunque en la actualidad muchos ven estas formas con indiferencia y las consideran como algo más bien inofensivo.” El hecho de que las perversiones morales están incluidas es evidente, también éstas operan para destruir la vida espiritual y aparecen en muchas formas. Sí, la palabra mal es perversión moral. Pero él tiene razón, la peor forma del mal es la perversión de la verdad.

Ahora, observe nuevamente el versículo 22. Él dice: “Deben evitar toda especie”. Toda especie. La palabra especie aquí es simplemente una palabra sencilla. Significa especie, tipo o forma. Él está diciendo maldad en cualquier forma, maldad en cualquier especie, maldad en cualquier tipo. Una vez que lo ha discernido, evítelo. Y sí, eso incluye conducta moral. Perversión moral. Pero el corazón de lo que él está diciendo aquí tiene que ver con la perversión de la verdad. Esto, entonces, se convierte primordialmente para nosotros en un llamado al discernimiento. Un llamado al discernimiento.

Esto no es algo que es extraño para el estudiante del Nuevo Testamento. Hay otros lugares en el texto en donde se llama a un discernimiento como este. De hecho, muchas afirmaciones como esta vienen de la pluma del apóstol Pablo. Él está preocupado porque seamos personas que disciernen. Que separemos.

Ahora, habiéndole simplemente dado ese vistazo al texto, y eso es suficiente, quiero concentrarme en esta mañana. Y voy a comenzar con lo que va a terminar siendo una serie de dos semanas. Y quiero hablar de este tema del discernimiento, porque estoy muy preocupado por esto. Hay una gran falta de discernimiento en la Iglesia, como le he estado diciendo y se manifiesta en tantas diferentes maneras.

La Iglesia contemporánea que no discierne, por ejemplo, con frecuencia ha rechazado a Darwin y a Huxley, pero ha aceptado a Freud. Con frecuencia, ha rechazado la doctrina y ha favorecido y ha aceptado las relaciones como si fueran la prioridad. Se ha fascinado con el entretenimiento y se ha aburrido con la exposición. Se ha enamorado de los sentimientos y ha devaluado la prioridad de pensar con claridad. Como resultado, el cristianismo evangélico, escuche esto, está peleando por su vida misma. Vuelvo a decir eso. El cristianismo evangélico, desde mi punto de vista, está peleando por su vida misma. Y nuestra época llama a gente con discernimiento.

Ahora, la cultura que nos rodea, no ayuda. Porque vivimos en una cultura que no discrimina. Vivimos en una cultura, de hecho, que ha definido de una manera nueva y ha valorado de manera inaceptable el discernimiento. Por ejemplo, puede ser notado de manera simple que solía ser cuando alguien era una persona de discriminación, eso era una indicación de su nobleza, una indicación de su sabiduría, una indicación de que debían ser honrados y respetados. Eran deseables. Esa era una persona de discriminación, una persona que podía discriminar entre lo bueno y lo malo, lo verdadero y lo falso, lo que era mejor.

Hoy en día, una persona que discrimina es alguien que va a ser demandado. La palabra ha tomado un significado totalmente diferente. Ya ni siquiera se permite en nuestro vocabulario. Este es un día en el que no se van a tolerar los absolutos. Este es un día en el que no se tolerará la discriminación de ningún tipo. Y no estoy hablando acerca de discriminación racial, lo cual es intolerable para Dios. Estoy hablando de discriminación de cualquier tipo. Este no es un tiempo que tolerará las convicciones. Este no es un tiempo que tolerará al dogma.

Ustedes lo están viendo en este momento, conforme leen los periódicos acerca de Bob Vernon, uno de nuestros ancianos, quien es el jefe asistente de la policía en Los Ángeles. Es intolerable para esta cultura que este hombre crea en la Biblia, la cual afirma la sumisión de las mujeres, el pecado de la homosexualidad y la necesidad de disciplinar a sus hijos. Eso es intolerable en esta cultura junto con cualquier otra perspectiva, porque es una época en la que usted no discrimina acerca de nada. Entonces, la Iglesia está viviendo en un ambiente de pensamiento que no discrimina. Y hallamos que eso no sólo acelera nuestro propio problema. La Iglesia no puede convertirse en víctima del espíritu de esta época.

Ahora, quiero responder a tres preguntas en esta serie acerca de este tema del discernimiento y esta mañana voy a comenzar con la pregunta número uno. La pregunta número uno es por qué hay una falta de discernimiento como esta. Le acabo de decir que la cultura está metida en esto, pero ¿por qué hay una falta de discernimiento así en la Iglesia? ¿Por qué? Y voy a tratar de darle algunas respuestas. No va a ser como un sermón normal, porque voy a estar hablando en algunos términos teológicos y evaluando el escenario como lo veo en la Iglesia. Entonces, escuche con atención.

Existen, creo yo, algunas causas que podemos identificar para entender por qué hay una falta de discernimiento tan terrible en la Iglesia en el día de hoy. La principal es la que le voy a dar en primer lugar. El debilitamiento de claridad y convicción doctrinales. El debilitamiento de claridad y convicción doctrinales. Esa es la número uno. Hubo tiempo mucho mejores en la historia de la Iglesia cuando los cristianos eran animados a pensar conforme a la Biblia, animados a pensar teológicamente, a probar todo, a escudriñar las Escrituras de manera cuidadosa, a distinguir cuidadosamente sus verdades. Y cuando descubrían lo que era verdad, adoptar una postura firme y ser inamovibles.

En la actualidad, aquellos que adoptan posturas firmes en la base de doctrina bíblica son con mucha frecuencia criticados por ser contenciosos y no ser amorosos, porque la norma en la actualidad es analizar de manera superficial la superficie de la verdad escritural y después, llegar a justificar ese enfoque superficial ligero, como el Espíritu de generosidad deseable hacia aquellos que difieren. Esto ha inundado a la Iglesia. Usted simplemente puede ver de las Escrituras de manera panorámica y no debe ser demasiado dogmático, porque si usted es demasiado dogmático no es amoroso hacia alguien más quien tiene una opinión diferente. Y después de todo, ciertamente no queremos causar problemas.

Jane Adams escribe: “en ningún lugar esta tendencia es más aparente que en la consejería cristiana”. Él también escribe, y cito, “los expertos auto estilizados en la psicología, sociología y en la educación, quienes tienen títulos de doctorado de filosofía en sus campos y títulos de escuela dominical en la Biblia, hablan con autoridad acerca de la enseñanza cristiana en la vida presentándose a sí mismos como voceros de Dios”. Fin de la cita.

Lo que él básicamente está diciendo es que el asunto de la interpretación bíblica ha sido invadido por personas que no están preparadas de manera adecuada para realizar esa tarea. No obstante, hay una falta de discernimiento no sólo en la arena de la consejería, sino que hay una falta de doctrina y convicción en el ministerio en general, como yo lo veo.

El compartir ha reemplazado a la predicación. El otro día, estaba en una entrevista de radio y una persona llamó y él dijo: “te he estado escuchando por un tiempo y sólo quiero que sepas que eres una persona mucho más amable en la radio el día de hoy de lo que yo pensaba simplemente al escucharte en tus sermones.” Bueno, cuando predico mis sermones no creo que digo cosas que no son amables porque si así fuera, las editarían antes de que llegaran a la radio. Y no sé cómo es que él pudo llegar a la conclusión de que era una persona mucho más amable simplemente al escucharme.

Pero lo que él realmente estaba diciendo es que yo estaba en una conversación con una dama y hubo una gran medida del desacuerdo. Y yo estaba tratando de ser lo más amable que podía y gentil y ser cuidadoso en cómo manejaba esa situación. Y fue mucho más tolerable ver eso de lo que era escuchar a alguien expresar con convicción la doctrina. Y fue mucho más fácil para él el escucharme en una conversación gentil con alguien que estaba en desacuerdo que predicar doctrina. Ese es el ambiente de nuestra época.

Como dije, hay una ola cultural detrás de esto. No es un accidente que la Iglesia, en el nombre de la unidad, el amor y las relaciones se ha desviado de la claridad y la convicción y la doctrina y ha comenzado a favorecer la apertura rechazando una postura estrecha y el dogmatismo. Este ha sido el clima que prevalece en la cultura que nos rodea.

De hecho, hay una gran guerra en torno de los estándares. La guerra en torno de los estándares está a todo vapor, ¿no es cierto? Digo, si usted tenía una convicción acerca de algo, sería totalmente arbitrario porque no hay ningún estándar. Ha habido tanto antagonismo en contra de las convicciones simplemente en general en nuestra cultura.

No sé si usted se da cuenta de esto, pero todo está abierto a la opinión de la gente. Estoy hasta hablando acerca de la historia. La historia revisionista ahora ha cuestionado todo lo que los historiadores han creído. La ciencia, inclusive en el campo de la ciencia, están cuestionando cosas que durante años habían sido creídas. Todas las creencias se han vuelto únicamente verdad en términos relativos y sólo tienen valor en términos relativos, sea que usted esté hablando de sociología, psicología, filosofía, economía, educación o de lo que usted esté hablando.

Y claro, para el mundo, la religión es la más subjetiva de todas porque creen que simplemente es una experiencia personal, no una revelación Divina. Y entonces, la cultura se está volviendo más y más relativa y la Iglesia está contagiándose de la enfermedad.

Esta tendencia fue visible, por cierto, en la Iglesia años atrás. El domingo pasado cuando estaba en mi casa por este problema de cuello y no pude estar con ustedes, terminé de leer el volumen dos de la biografía de Martin Lloyd-Jones. Disfruté todo momento de esta biografía y le recomiendo las 777 páginas.

Pero conforme estaba leyendo la última sección de este libro, era interesante para él decir las cosas que estaban relacionadas de manera directa con este asunto mismo del discernimiento que fue registrado ahí. Él vio una tendencia que venía. La tendencia del relativismo en la Iglesia, la muerte de la caridad doctrinal ya por el año 1971, hace 20 años atrás. Y esto es lo que él dijo, y cito, “hay una relación muy obvia en la actualidad en contra del intelectualismo. Y esto se encuentra entre los estudiantes en Estados Unidos y más y más en este país. Ya no se confía en la razón y está siendo dejada a un lado. Siguiendo a D.H. Lawrence, muchos están diciendo que nuestros problemas se deben al hecho de que hemos sobre desarrollado nuestro celebro. Debemos escuchar más a nuestra sangre y regresar a la naturaleza. Y entonces, al volverse en contra del intelectualismo y promover de manera deliberada el credo de la irracionalidad, se entregan a sí mismos al deseo por la experiencia y colocan a la sensación por encima del entendimiento. Lo que importa es el sentimiento y el placer, no el pensamiento. El pensamiento puro no lleva a ningún lugar”. Fin de la cita.

Veinte años atrás, Martin Lloyd-Jones vio el movimiento del relativismo infiltrándose a la Iglesia. En lugar de ver el peligro de la tendencia y poner atención a sus palabras, los evangélicos se acomodaron a sí mismos a la tendencia, como si fuera algún tipo de contribuyente a su causa.

Y en Inglaterra, un hombre llegó a la prominencia llamado David Watson; y él guió el movimiento del relativismo en la Iglesia de Inglaterra. Esto es lo que él dijo. “La razón por la que,” y esta es una cita de él, “la razón por la que yo viajo con un equipo dotado como lo son en las bellas artes, es que tienen la capacidad de comunicar el Evangelio con mucha más eficacia de lo que yo podría con meras palabras.” Fin de la cita. Esa es una afirmación asombrosa. Ese es un abandono del patrón bíblico para la proclamación de la verdad a través de las palabras. Y reflejaba el ambiente de la época.

David Watson, entonces, se convirtió en el socio de John Wimber y el movimiento de la viña, del cual hablaremos mucho más en las próximas semanas. En el cual la doctrina ni siquiera es un problema. De hecho, John Wimber ha dicho que estamos en el proceso de catalogar nuestra experiencia para que podamos diseñar o inventar una teología. Experiencia pura. David Watson dice: “no quiero predicar porque la verdad puede ser comunicada mejor a través de las bellas artes”. Me permite recordarle que Jesús no fue un cantante, Él fue un predicador. Y Juan el Bautista no fue un cantante, él fue un predicador. Y los apóstoles no fueron actores, fueron predicadores.

David Watson procedió a criticar a la iglesia cristiana por concentrarse exclusivamente en la mente. Esto es lo que Watson dijo: “la mayoría de las iglesias se apoya mucho en la Palabra hablada y escrita y después, se preguntan por qué tan pocas personas piensan que la fe cristiana es relevante.” Él está diciendo que la palabra escrita y la palabra hablada hacen de la fe cristiana irrelevante. El cristianismo irrelevante no es mental. El cristianismo irrelevante no es racional. No es doctrinal. Es emocional. Es experimental. Es místico.

Este movimiento ha llegado como una inundación. El énfasis en la Iglesia ha pasado de predicar la doctrina a la mente, a darle a la gente un conocimiento mayor de la verdad divina a ser poco menos que inducir sentimientos e inducir emociones, enfocándose en necesidades junto con este enfoque relativista con el movimiento carismático y con esos psicólogos que entran a la Iglesia con sus asuntos de relaciones, y la predicación se vuelve mística, enfocada en las relaciones y relativista. La adoración comenzó a descender.

Y usted lo puede ver en muchas maneras. Simplemente, lo ve en la música, sería una manera. La adoración comenzó a descender de cantar grandes verdades acerca de Dios, música centrada en la letra, a música en donde el sonido, el ritmo, y la armonía dominan para inducir sentimientos cálidos. Y emocionantes. El estilo de la música se movió de aquello que era acompañado de manera clásica en los himnos, las grandes letras, a sonidos que son más parecidos y familiares para el mundo de la música popular.

Si en cierta manera puedo darle una perspectiva en todo esto, estoy seguro de que Satanás sabía que nosotros, los cristianos evangélicos, no adoptaremos la teología del liberalismo. Y entonces, él nos vendió la hermenéutica. ¿Qué quieres decir con eso? Satanás sabía que no íbamos a adoptar su teología, y entonces nos vendió sus principios de interpretación. Entonces, tarde o temprano íbamos a llegar a su teología. Un tipo de cristianismo en donde la doctrina y la convicción son menospreciados. Usted llega a la ciudad típica, encuentra el púlpito en donde el hombre de Dios de manera clara y profunda y fiel expresa la doctrina y le voy a enseñar un grupo pequeño de personas fieles. Usted encuentra a una Iglesia en donde están gritando y bailando y moviéndose y saltando y le voy a enseñar una multitud de personas, en la mayoría de los casos.

La Palabra de Dios nunca pasará de moda, pero tristemente, ha sido hecha a un lado para darle lugar al nuevo relativismo evangélico. Los predicadores son comediantes, relatores de anécdotas y consejeros, pero no heraldos teológicos poderosos y proclamadores de la verdad divina.

De hecho, esto es tan serio que ha llegado a un lugar en donde inclusive al nivel más elemental del Evangelio, no hay convicción. En un libro llamado Evangelismo de Poder, escrito por John Wimber, y lo menciono porque él es tan popular alrededor del mundo, en ese libro llamado Evangelismo del Poder, en el cual él instruye a la Iglesia en cómo evangelizar, no hay discusión del Evangelio. No está en el libro. El Evangelio no está en el libro; sin embargo, ellos presentan relatos de personas que se salvan y que se vuelven cristianas en base a milagros supuestos que vieron sin que el Evangelio no se les predicara. Peter Wagner dice, profesor ahí en el seminario de Fuller, que el evangelista argentino Omar Cabrera tiene a personas que se salvan antes de que él comience a predicar. No les preocupa la doctrina, aparentemente.

Me acuerdo que hablé en una comida en el Comité de hombres de negocios del Evangelio, la cual fue una de las experiencias más interesantes de mi vida. Ese es un grupo carismático. Y alguien en el grupo de manera equivocada había pensado que yo había recibido el bautismo del Espíritu y que yo había hablado en lenguas. Y entonces, me invitaron a que viniera y diera mi testimonio acerca de las lenguas. De lo que ellos no se dieron cuenta, claro, es que yo no había recibido el bautismo del Espíritu Santo y había hablado en lenguas; y yo pensé que ellos querían que yo viniera y simplemente, les diera la perspectiva bíblica porque estaban interesados en oír lo que creemos.

Y entonces llegué ahí y estaban listos para oír este gran testimonio acerca de cómo me convertí en un carismático. Y yo estaba suponiendo que querían las cosas directas de la Palabra de Dios acerca de la verdad. Y entonces, comencé a predicar. Y fue la única vez en mi vida que de hecho fui sacado del púlpito de manera corporal, literal, física. Después de unos 20 minutos, el hombre me jaló del saco y me sentó. Y él llegó al púlpito y comenzó a decir: “tenemos de orar, oremos”. Y él oró porque, en algún momento, en el medio de la noche, porque Dios llegará a mí y que yo comenzara a hablar en lenguas. Y él trató de disculparse con la multitud. Y esto continuó por un rato.

Y después de que terminó, nunca lo olvidaré, un hombre se me acercó al final y dijo: “bueno, eso fue muy interesante”. Y él continuó con esta pequeña conversación, fue un momento bastante volátil, por cierto. Regresé. Yo le dije que no había terminado. Que necesitaba terminar algunas cosas. Y dije algunas cosas, pero los sacudió, créame.

Pero después, este hombre me dijo, yo dije: “sabes qué, mi preocupación es que la gente que está metida en este asunto experimental, ni siquiera son cristianos”. Esto es lo que el hombre dijo, él dijo, “bueno, yo he estado en este grupo durante nueve años. Y esto es lo que yo creo. Yo creo que hay esta escalera larga y grande, cuando llegas a la parte de arriba, algún día, y tocas en la puerta, está este hombre llamado Jesús que sale y que simplemente tú esperas que te deje entrar. Nueve años y no entiende el Evangelio. Nueve años y no tiene sentido de claridad acerca de la doctrina.

El otro día estaba en una entrevista de radio. En una entrevista de dos horas; y la anfitriona del programa me dijo - esta es una estación cristiana. La anfitriona del programa me dijo: “bueno, ¿cómo es que una persona se convierte en cristiano?” Yo dije: “en primer lugar, reconoces tu pecaminosidad. Es necesario reconocer que yo soy un pecador.  Y estar dispuesto a volverme y a arrepentirme de mi pecado y después, reconocer que no puedo salvarme a mí mismo. Que no tengo recursos en mí para redimirme a mí mismo y me entrego en dependencia total a la misericordia de Dios y creo en Jesucristo como el Hijo de Dios, quien vino al mundo, quien murió y pagó el precio de mi pecado y resucitó para mi justificación.” Y la anfitriona dijo: “usted no cree que toda persona que se salva tiene que creer todo eso, ¿verdad?” Yo le dije: “sí; sí”. La anfitriona me dijo: “ciertamente, yo no enfrenté con ninguno de mis pecados cuando yo me salvé”. Y yo le pregunté cómo es que ella se salvó.

Esta fue la respuesta: “yo estaba metida en drogas, alcohol, viviendo con mi novio en la ciencia de la mente durante seis años y un día, simplemente conseguí el número telefónico de Jesús. Yo le dije: “simplemente, ¿conseguiste el número telefónico de Jesús?” “Simplemente, conseguí el número telefónico de Jesús y supe en dónde estaba Él. ¿Qué es lo que estas personas están experimentando, cuando tú ni siquiera presentas la doctrina de manera clara al nivel del Evangelio? ¿Adónde vas a ir a partir de ahí? Y el clamor es, como me dijo un hombre en una ocasión cuando mi libro del Evangelio según Jesucristo salió. Él dijo: “tu libro es divisivo.” Tu libro es divisivo. ¿Quiere saber algo? Él tiene razón. Él tiene razón. ¿Quiere saber algo más? La doctrina divide. La gente dice: “oh, la doctrina divide. La doctrina divide”. Y yo digo: “amén”. Predíquelo. La doctrina divide. ¿Sabe lo que hace? Confronta el error. Separa lo que es verdad de lo que es falso. Hace juicios.

No obstante, en el clima de la actualidad, en el ambiente de la actualidad de la unidad, en la prioridad de la relación es eso. No es tolerable. ¿Y sabe una cosa? Yo creo que cuando los evangélicos están dispuestos a menospreciar la doctrina, y cuando están dispuestos a hacer a un lado las convicciones no populares, y cuando están dispuestos a guardar silencio acerca de enseñanza bíblica que ofende a la gente que está en el error y el pecado, la oposición desaparecerá; y todos nos vamos a poder juntar. Yo lo creo.

Yo podría comenzar con un movimiento de unidad. Elimine la doctrina, haga a un lado las convicciones no populares, no diga nada que ofende y todos nos vamos a llevar bien. Eso no es ninguna sorpresa. Pero sabe una cosa, algunas cosas también van a desaparecer junto con la doctrina como la verdad, la convicción, el discernimiento, la justicia, la santidad, la disciplina, el amor verdadero y la madurez espiritual. Todos también van a desaparecer y también Dios va a desaparecer, Ichabod. Ese precio es demasiado alto. Eso producirá una Iglesia que se va a volver víctima de los engaños del infierno. ¿Qué cree usted que Pablo tenía en mente cuando dijo: “procura con diligencia presentarte ante Dios aprobado como un obrero que no tiene desde que avergonzarse que usa bien la palabra de verdad”? Es una vergüenza el no usar bien la palabra de verdad, no distinguir la verdad del error.

Y entonces, el contribuyente primordial a esta falta de discernimiento ha sido el debilitamiento de la claridad y la convicción doctrinales en el nombre de la unidad, en el nombre de la experiencia mística y demás. Y como dije, los liberales no pudieron vendernos su teología y entonces, nos vendieron su hermenéutica: las relaciones, el amor, la unidad, la experiencia mística. Y nosotros creemos eso y lo aceptamos y terminaremos con el mismo caos.

Toda persona que habla acerca del cielo, no va ahí. Toda persona que habla acerca de Jesús, carismáticos, neo ortodoxos, católicos romanos y cualquier otra persona, no necesariamente lo conocen.

Hay un segundo contribuyente, por lo menos tengo que meter dos en esta mañana. Y esto edifica sobre el primero. Quiero que siga esto. No quiero volverme demasiado filosófico aquí.

El segundo es este: el no ser antitético. No ser antitético.

Usted pregunta qué quiero decir con esto. Quiero decir ser blanco y negro. En debate, en el argumento, en teología hablamos de tesis y antítesis. Una tesis es una verdad que es establecida o alguna idea que es establecida o algún concepto que es presentado. Y aquí está el concepto opuesto. Blanco y negro, tesis, antítesis. Tenemos que pensar de manera antitética. Vivimos en una cultura que algunos dicen, piensa en lo que podríamos llamar un continuum. En otras palabras, no hay blanco y negro. No hay correcto/equivocado, verdadero/ falso, bueno/malo. Simplemente, existe este continuum largo de sombras de gris relativas. Y toda persona en cierta manera está ahí en algún punto. La religión es subjetiva, la experiencia espiritual es subjetiva.

Pero escuche, la predicación bíblica no es relativa. No es subjetiva. Es absoluta. Es blanco y negro de manera nítida y de manera incisiva, es antitética al error. Y no estoy tratando de defenderme a mí mismo, simplemente, estoy tratando con el texto aquí. Pero le digo esto, la crítica que continuamente me hacen es esta: eres tan fuerte en la doctrina. No sé qué más debo hacer, porque que esa es la naturaleza de la verdad. Y la verdad divide y se presenta en contra del error.

Debemos pensar en términos antitéticos. Oye usted una tesis y usted debe buscar una antítesis, lo opuesto y probarlo. Y es absoluto. La verdad es absoluta. Por lo tanto, confronta a la gente de la manera equivocada. Los confronta con convicción.

Debido a que el pensamiento mundano contamina las mentes de la mayoría de los que asisten a la Iglesia, y el pensamiento mundano es esta área grande, gris, nada realmente es blanco y negro, nada realmente es correcto o incorrecto.

El otro día estaba escuchando a Barbara De Angelis en un programa de radio mientras que manejaba en el automóvil. Y esta dama estaba llamando y estaba contando de una relación que tenía con un hombre con el que no estaba casada. Y ella estaba viviendo con él. Y esta consejera le dijo: “bueno, tiene que estar bien para ti”. Tiene que estar bien para ti. Realmente, no hay nada que esté bien o mal. Tiene que estar bien para ti. Ese es el continuum. Y ese es el tipo de situaciones que continuamente se nos están promoviendo.

Entonces, tenemos una cultura que está creciendo con una manera de pensar en un continuum, las cosas no son blanco y negro, simplemente, hay diferentes sombras de gris. La predicación blanco y negro, la enseñanza de las Escrituras es vista como ofensiva y fanática. Pero en la Biblia, la antítesis es crucial. El discernimiento es esencial. Y la Biblia simplemente presenta las cosas en términos de blanco y negro.

Simplemente, siga este pensamiento. Desde el huerto del Edén, con sus dos árboles, uno se permitía y el otro estaba prohibido - al destino eterno del ser humano - en el cielo o el infierno, la Biblia presenta dos y sólo dos caminos. El camino de Dios y el resto de los caminos. Se dice que la gente es salva o está perdida. Pertenecen al pueblo de Dios o al pueblo de Satanás. Está el monte de la bendición o el monte de la maldición. Está el camino estrecho y el camino espacioso. Está la vida eterna y la destrucción eterna. Están aquellos que están por nosotros o contra nosotros. Están aquellos que están dentro del Reino y aquellos que están fuera del Reino. Está la vida y la muerte, la verdad y lo falso. Lo bueno y lo malo, la luz y las tinieblas, el Reino de Dios y el reino de Satanás. El amor, el odio, la sabiduría espiritual, la sabiduría del mundo. Cristo es presentado como el camino, la verdad y la vida. Nadie viene al padre sino por Él. Él es el único nombre bajo el cielo por el cual alguien puede ser salvo. Todo en la Escritura es absoluto. Esto es elemental en la revelación divina.

Jay Adams, quien es un predicador muy bien conocido y un profesor del seminario, escribe lo que yo creo es una sección excelente en uno de sus libros. Escuche esto, y cito: “no sólo va a encontrar usted esta enseñanza antitética como ésta y mucho más en casi cada página de la Biblia, sino que inclusive la construcción del lenguaje hebreo en sí mismo parece estar diseñado para enseñar la antítesis. Gran parte de la poesía escritural, muchos Proverbios, inclusive algo de narrativa es antitética en su estructura. Quizás se ha preguntado acerca del principio que yace detrás de las distinciones entre lo limpio y lo inmundo en el Antiguo Testamento. Esto es muy interesante. Diferentes relaciones o razonamientos se han presentado para explicar algunas de estas distinciones, sin embargo, muchas de ellas parecen ser puramente arbitrarias. Sabe a qué se refiere, por qué animales limpios e inmundos. Y todo esto está en las leyes que Dios le dio a Israel. Esto es lo que él sugiere.

“Quiero proponer que todos los problemas de arbitrariedad son resueltos cuando usted ve el sistema de limpio-inmundo como un medio de alertar al judío del hecho de que diariamente todos los días, en todo lo que hace, de manera consciente, él debe escoger el camino de Dios. Decisiones acerca de la comida, la vestimenta, técnicas de cultivo, la justicia, el cuidado de la salud, las festividades y métodos de adoración eran tomadas en base al camino de Dios o algún otro camino. En otras palabras, el sistema de limpio-inmundo fue diseñado para desarrollar en el pueblo de Dios una mentalidad antitética. Prohibir la mezcla de materiales en la ropa, por ejemplo, no parece ser arbitrario. Después de todo, cuando es considerado a la luz de la preocupación bíblica de producir una postura antitética hacia la vida.

Pero con los pastores y la gente por igual, creciendo en un ambiente que enfatiza el pensar de manera continua, la antítesis es adormecida conforme más y más personas intentan integrar la sociología, la psicología y principios de administración de negocios con las Escrituras. Los maestros en las universidades cristianas ahora lo consideran una de sus tareas claves en la educación superior cristiana el buscar integrar la fe del profesor con su aprendizaje. La tarea clave, como puede ver, ya no es distinguir los caminos de Dios de los otros, sino encontrar lugares o puntos de acuerdo.” Fin de la cita. Eso es algo peligroso.

El salmista, escuche esto, Salmo 1: “Bienaventurado es el varón que no anduvo en consejo de malos, ni estuvo en camino de pecadores, ni en silla de escarnecedores se ha sentado; sino que en la ley de Jehová está su delicia, y en Su ley medita de día y de noche.” Ahí se traza una línea de manera clara. Ellos están allá, nosotros estamos acá.

Pero ese tipo de pensamiento continuum ha contribuido al clima en donde el discernimiento es innecesario, es impensable y buscarlo es necio, buscarlo es divisivo, ¿están listos para escuchar esto? Buscarlo es malo. Usted es una persona mala si usted traza líneas. Usted es una persona mala si usted piensa en términos absolutos. Usted es una persona mala si tiene convicciones. El discernimiento sólo puede florecer en un ambiente de absolutos doctrinales.

Escuche Tito 1:9: “retenedor,” ahí está ese mismo término acerca de aferrarse a lo que es bueno. “Retenedor de la palabra fiel, la cual es según la enseñanza a la doctrina, aférrate a tu doctrina, para que pueda exhortar con sana enseñanza y refutar a los que contradicen.” Estamos en la tarea de refutar como también en la tarea de afirmar. Cuando los ancianos van a ser seleccionados, debían tener la capacidad de refutar el error.

Entonces, la segunda causa, yo creo que es el no ser antitético. Es el rechazo de absolutos, lo cual va de la mano con la primera. Permítame darle un tercero y probablemente, vamos a detenernos con ésta. Esto es muy importante. Otro contribuyente a esta falta de discernimiento, y le voy a dar esto, sígame con cuidado y cuando terminamos le voy a enseñar cómo ser una persona que discierne. La tercera causa en esta falta de discernimiento es una preocupación, escuche con atención, una preocupación con la imagen y la influencia como la clave del evangelismo. Una preocupación con la imagen y la influencia como la clave del evangelismo.

En otras palabras, usted oye esto todo el tiempo, que, si vamos a ganar al mundo, tenemos que ganar su favor. La Iglesia tiene que convertirse en una agencia amada. Les tenemos que caer bien. Entonces, no debemos pelear por la verdad. No debemos ser demasiado doctrinales. No debemos ofender a nadie, porque la imagen y la influencia es la clave del evangelismo.

Recientemente vi un libro nuevo en una librería de hecho esta semana llamado Iglesias Amigables al Consumidor. Un libro que se está vendiendo mucho. Ahora, lo que debemos hacer es comercializarnos a nosotros mismos para que nos volvamos un lugar amigable. Bueno, ciertamente queremos ser amables y amorosos, pero un sermón convencería a la mayoría de la gente que no es nuestra meta primordial el ser amigables, sino que nuestra meta primordial es predicar la verdad.

El hombre que una vez se ponía de pie para predicar la verdad y era fiel a predicar la verdad y la predicaba, ahora se le pide que se siente. Él es un problema. No peleamos por la verdad. No proclamamos de manera valiente la verdad, porque tememos que podamos ofender a un incrédulo. Y después de todo, si alguien va a ser evangelizado, va a ser porque les caemos bien, nos ven como un lugar amigable, un lugar agradable. Queremos ser populares con el mundo porque creemos que esa es la clave para el evangelismo. Imagínese.

Estamos metidos en esto, en este asunto de la imagen de la Iglesia y su estructura no amenazadora, pensando que ésta es la clave para evangelizar. Este tipo de movimiento cree que la Iglesia ofenderá a los incrédulos si predica pecado, el infierno, arrepentimiento, la cruz y va a perder su prestigio. Entonces, la nueva tendencia es que la Iglesia presente una imagen de amor y preocupación y que sea amable y que todo el mundo se sienta cómodo y que todo el mundo esté feliz y que entretenga al incrédulo y se asegure de que nunca sean ofendidos y se aseguran de que estén muy, muy cómodos. Y el meollo del asunto es que, si les caemos bien, Jesús les va a caer bien. Ése es el meollo. La influencia y la imagen es mucho más importante que las Escrituras.

No creo que la Iglesia se congrega para ninguna otra razón que para ser edificada. Nos congregamos para adorar a Dios como creyentes y para que ustedes sean edificados. Y nos esparcimos para evangelizar. Salimos para evangelizar. Y usted debe ser tan amoroso y amable y lleno de gracia como usted puede ser al presentar la verdad, pero usted no suaviza la verdad porque usted cree que la influencia y la imagen va a evangelizar a alguien.

Este tipo de tendencia, por cierto, amados, y voy a ser bastante incisivo en un momento, ha estado ya por mucho tiempo. Mucho tiempo. Me acuerdo cuando oí acerca de la cruzada del Billy Graham en la ciudad de Nueva York. Y hubo un clamor tremendo entre los evangélicos en todo el país porque algo nuevo, que nunca había sucedido, había pasado. Porque por primera vez en la historia evangelística en Estados Unidos, los liberales, personas que no eran cristianos evangélicos fundamentales fueron invitados a cooperar en esa reunión del año 1955. Un evangelismo ecuménico nació, esto es el tipo de evangelismo que dice: “queremos que todo el mundo venga. Entonces, vamos a llamar a los católicos, vamos a llamar a los liberales y vamos a llamar a los neo ortodoxos y a la gente que no cree en la Biblia; y vamos a unirlos a todos y a todos los vamos a involucrar.”

Carl Henry, quien ha sido un contribuyente tremendo para evaluar a la Iglesia, dice: “si tú ves los primeros años de la organización del Billy Graham, descubrirás que su política primordial era adquirir prestigio e influencia para los evangélicos. Para hacer esto, tuvo que haber una imagen exitosa y ésta no habría sido posible, creían ellos, a menos de que se hiciera todo esfuerzo por evitar cualquier división con aquellos que no creían en la Biblia.”

Fue un nuevo día, el año 1955, un día nuevo. “La organización Graham,” escribió Henry, “no estaba lista para hacer a un lado el diálogo con los líderes ecuménicos y las iglesias de este tipo porque temía perder la influencia.

Eso se apareció en el seminario Fuller. Edward John Carnell, quien estaba en el plantel de profesores de Fuller dijo, y lo estoy citando, “nosotros necesitamos prestigio desesperadamente.” Fin de la cita. Y lo buscaron.

Y querían miembros de la facultad que habían recibido sus títulos de las instituciones liberales elite de la parte este de los Estados Unidos. Me acuerdo de un miembro de la facultad en una junta en donde yo estuve ahí en el seminario de Fuller, “si yo tengo que identificarme de manera pública y externa con los evangélicos, olvídalo.” Ellos desesperadamente querían el prestigio. Ellos desesperadamente querían asociarse con la elite influyente del este, e inclusive con los alemanes muertos quienes promovieron el liberalismo.

Cuando la Iglesia comenzó a decir “tenemos que tener influencia y tenemos que tener prestigio y tenemos que ser populares. Y tenemos que ser aceptados de manera intelectual. Y tenemos que ser aceptados por la gente y mostrarles que realmente los queremos. Y tenemos que caerles bien si es que les va a caer bien Jesús.” Y esto dio un giro muy importante. Muy importante.

El apóstol Pablo dijo: “somos la escoria. Somos la escoria del mundo.” Jesús dijo: “me aborrecieron. Los van a aborrecer a ustedes.” Pero nos hemos vuelto sofisticados. Esta perspectiva cree que nuestro prestigio, nuestra influencia y nuestra popularidad es lo que hace que la gente llegue al punto en el que cree en el Evangelio. ¡Qué erróneo es eso! Absolutamente equivocado.

Los hombres verdaderamente espirituales pelean y los hombres verdaderamente espirituales pagan el precio por la proclamación de la verdad valiente, clara y amorosa. Y lo que estoy viendo que está pasando es lo que yo llamaría la feminización de la Iglesia. Tan suave.

Regresando a la biografía de Martin Lloyd-Jones por un momento y pensando en esto, pasé un día con su familia el verano pasado, Patricia y yo. Su nieto, Christopher Catherwood, ha escrito mucho acerca de él que me ha sido muy útil. Una perspectiva de los más piadosos de los hombres fue el hecho triste de que él fue recibido de una manera negativa. Es sorprendente a la luz de su vida. J.I. Packer dijo que él era el hombre más piadoso que él jamás conoció. Pero él fue percibido de una manera negativa, aunque él era un hombre virtuoso. Y la razón por la que él era percibido de manera negativa fue porque él era tan teológico. Él era tan antitético y él creía que el evangelismo ocurría, se llevaba a cabo, bajo la predicación poderosa de la verdad. No por establecer el prestigio y la imagen. Y quiero compartir un extracto del libro de nuevo que habla de este asunto.

Christopher Catherwood escribió: “conforme pasaron los años, Martin Lloyd-Jones adquirió una imagen negativa desafortunada a los ojos de muchos. La explicación de esto se encuentra en una de las principales áreas de controversia en cualquier interpretación de su vida. En su propia mente, el punto se reducía a actitudes que diferían acerca de las Escrituras. Él vio que los elementos de advertencia y oposición al error eran partes esenciales de cualquier compromiso verdadero con la Biblia.

Y, por lo tanto, creía que el desaprobar la polémica, el debate, en la Iglesia cristiana era un asunto muy serio. Y de esta manera, él esperaba que no fuera aprobado por aquellos que aceptaban la actitud prevaleciente que colocaba el amor primero y trataba a los argumentos acerca de la doctrina como algo no cristiano. Fue esa actitud misma que él creía que fue responsable por la remoción de la nota de autoridad del púlpito. El cargo del dogmatismo y la desaprobación de la reprensión y la corrección fueron críticas en contra de las Escrituras mismas.

“Una de las principales características del ministerio de Martin Lloyd-Jones fue entonces tanto una ofensa a aquellos que apoyaron el espíritu del púlpito moderno, como también era una inspiración a aquellos que creían que un regreso a la autoridad en la predicación era una gran necesidad. Estos últimos estaban profundamente agradecidos por aquello que el primer grupo había encontrado o veía como una falla.

“El doctor Lloyd-Jones,” escuche esto, “hizo un diagnóstico penetrante y valiente de la situación actual. Esta es una época de apaciguamiento, no en el sentido político e internacional, sino en la esfera de los asuntos cristianos y de la Iglesia. Winston Churchill ahora es reconocido y casi idolatrado. En la década de los años 30, él fue criticado de manera severa como una persona imposible de tratar, porque él sabía lo que creía. Él lo creía y él causó problemas al criticar la política de apaciguamiento. Y así es en la actualidad. Los hombres fuertes que permanecen fieles a sus principios en la actualidad son considerados como difíciles de tratar y personas que no cooperan.” Fin de la cita.

¿Cómo es posible que la Iglesia llegara al punto en el que sucumbe ante eso? ¿En donde cree que la influencia, el prestigio y la imagen son más eficaces -más eficaces- en cumplir el llamado a predicar el Evangelio que la predicación de la Verdad de Dios? Le digo, me sorprende encontrar cómo es que hay un número cada vez mayor de personas que creen que la fidelidad de la Iglesia por la Palabra de Dios -en otras palabras, edificar la Iglesia de acuerdo a las Escrituras- me parece que hay un número cada vez mayor de personas que no ven eso como el punto primordial. Así no es cómo se hacen las cosas.

Ellos ya no creen que, si usted es fiel a la verdad, el Espíritu Santo lo va a bendecir y va a honrarlo por pequeño que sea su trabajo. Tiene que comercializarse en una imagen que sea aceptable. Amados, somos una ofensa; lo sabemos. Somos una ofensa. Somos una ofensa. Cada vez que llegamos a los periódicos de nuevo, se me recuerda que somos una ofensa. Somos más ofensivos de lo que ellos saben. Nada más que no están aquí lo suficiente. Si vinieran aquí cada semana, podrían escribir un artículo de lo ofensivo que somos. Somos una ofensa a todos los que están en error. Somos una ofensa para todos aquellos que rechazan la verdad. Somos una ofensa para todos aquellos que rechazan a Jesucristo. Somos una ofensa para todos aquellos que viven en pecado. Y suavizar esa ofensa es ridículo, porque es precisamente lo que el Espíritu Santo está tratando de producir. Él quiere convencer de pecado, porque la convicción de pecado y la confrontación y la convicción llevan a la salvación. Aquellos que se ofenden, deben ofenderse.

Bueno, tenemos una falta de discernimiento en la Iglesia a pesar de lo que Pablo nos dijo en este texto debido a nuestra teología débil, debido a que no somos antitéticos y a una preocupación con la imagen mundana. Así es ahí afuera y usted puede agradecerle al Señor que Dios por su Espíritu y por Su gracia únicamente ha llevado a esta Iglesia por un camino en donde queremos tener una teología fuerte. Queremos ser antitéticos y ser blanco y negro y ser absolutos acerca de la Verdad. Y no nos preocupa nuestra imagen mundana en absoluto. Estamos preocupados con hablar la Verdad en amor. Seremos tan amables y llenos de gracia y gentiles como podamos ser, pero no suavizaremos el mensaje. Bueno, tengo unas cuantas más para la próxima vez. Inclinémonos en oración.

Padre, oímos las palabras simples y directas de Pablo: examinadlo todo. Todo. Retened lo bueno. Absteneos de toda especie de mal. Señor, haznos personas que disciernan. Queremos siempre hablar la verdad en amor. Queremos tener la gentileza y compasión de Cristo. Pero debemos hablar la verdad. Debemos tener convicciones. Teología clara. Debemos ser antitéticos al error y pecado. Y nunca debemos creer que el poder de la Iglesia se encuentra en su imagen, en lugar de que se encuentra en su mensaje. Nunca debemos creer que podemos llevar a cabo con las bellas artes lo que sólo puede ser llevado a cabo con la palabra hablada, proclamada y escrita.

Padre, ayúdanos a ejercer discernimiento y, si estamos en una neblina, de hecho, que miremos atrás y veamos las causas de esa neblina. Y pedimos que Tu Espíritu nos dé la capacidad de tomar decisiones, para que podamos escoger lo que es verdadero y lo correcto, para que podamos conocer Tu bendición y Te demos la gloria. Estas cosas pedimos humildemente en el nombre de Cristo. Amén.

 

 

 

 

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