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Abra su Biblia en 2 Tesalonicenses, capítulo 2. Estamos viendo este gran capítulo que nos habla del hombre de pecado que está por venir, o el hombre que está por venir de iniquidad, el Anticristo. Lo hemos subtitulado, cómo evitar el temor con respecto al regreso del Señor. Este es la quinta parte en nuestro estudio.

Esta semana recibí un folleto, un folleto bastante interesante; y en ese folleto, explicaba a detalle la segunda venida de Jesucristo que está por ocurrir el 22 de octubre de 1992, en otras palabras, en tan solo unos cuantos meses. Este folleto dijo que el Señor aparecería en el cielo. Esta sería su venida grande y gloriosa. Conforme lo vi, traté de colocarme en la posición de los tesalonicenses, porque esto en cierta manera es parecido a lo que debieron haber experimentado. Porque, de hecho, sí Jesús está por venir en su regreso glorioso y aparición el 22 de octubre de 1992, y eso está a tan son los cuántos meses de distancia, bien podríamos estar en el día del Señor ahora. Ciertamente, estaríamos en la gran tribulación, la cual dura 3 y medio años. Y definitivamente estaríamos bajo el reinado de terror del Anticristo.

Habrán varias personas que van a creer eso. Me acuerdo de miles de personas que creyeron en 1988 que Jesús estaba por venir cuando un libro muy popular circuló en la nación, incluso en el mundo. Siempre han habido esas personas que han querido fijar una fecha y decir a la gente que Jesús estaba por venir en un cierto momento, y esta sería su manifestación gloriosa. Pero si como dije, Jesús está por venir en su aparición, y si Él apareciera en el cielo, como este folleto dijo, el escritor no está hablando de un rapto secreto de la iglesia, sino del regreso glorioso de Cristo. Entonces debemos estar al fin de la gran tribulación, debemos estar bajo el reinado de terror del Anticristo, y bien podríamos estar en el día del Señor y comenzando a sentir el calor intenso del mismo.

Y la realidad es que sabemos que esas cosas no son verdad. No estamos en la gran tribulación. No hemos visto el desarrollo de los siete sellos y los juicios de las siete trompetas. No hemos visto el desarrollo de la carrera y el imperio y el poder del Anticristo que va a gobernar por tres y medio años, o 42 meses. Entonces simplemente le puedo decir a cualquier persona que pueda recibir ese folleto, que no es así. Hay algunas cosas que tienen que suceder antes de que el Señor Jesús pueda finalmente venir para destruir a los impíos y establecer su reino glorioso.

Pero fue un tipo de situación semejante a la que había plagado a los tesalonicenses. Alguien había venido a ellos con la palabra de que el día del Señor ya había venido, estaban en él, estaban en la tribulación. Debieron haberse perdido el rapto que esperaban que los librara de ello, o no hubo rapto, y ahora estaban en el día del Señor.  

Esto fue probado a ellos por la persona o personas que les dijeron esto, diciendo que Pablo fue el que estaba enseñando esto, que lo recibió por un espíritu, lo dio en un mensaje, lo escribió en una carta, y el versículo 2 indica eso. Era importante, si en cierta manera usted iba a imponerle esa teoría en la iglesia, tener alguna autoridad para ello, debido a que era contradictoria a lo que Pablo enseñó. Entonces simplemente dijeron que Pablo había recibido una nueva revelación, una nueva revelación de algún espíritu. Estaba predicando un nuevo mensaje, y había escrito una nueva carta.

Debido a que Pablo dictaba sus cartas, pudieron haber mostrado una carta no escrita con su letra, y dijeron, “Bueno, fue dictada por Pablo.” Esa podría ser la razón por la que al final del capítulo 3 Pablo dice en el versículo 17, “Escribo este saludo con mi propia mano. Y esta es una marca distintiva en toda carta. Esta es la manera en la que escribo para decir si alguien les da una carta, y dice que es de mí, pero no tiene mi letra al final, es una farsa y una falsificación.”

Pero alguien había venido con este folleto, supuestamente de Pablo, anunciando que estaban en el día del Señor, que estaba muy cerca de la avenida inminente de Jesucristo para juzgar al mundo. Y de alguna manera esto estaba confundiéndolos, como dice el versículo 2, los sacudió de su compostura, los turbó profundamente, porque la suposición es que debieron haber pensado que no iban a estar en el día del Señor. Lo cual indicaba que pensaban que iban a ser arrebatados antes de que el día del Señor comenzara.

Entonces aquí estaban bastante confundidos y agitados y temerosos que iban a caer, por así

Decirlo, en las manos de un Dios enojado. Iban a ser llevados en el día del Señor, el cual es un día de ira feroz y final. Ese tipo de insensatez, promoviendo ese tipo de mensajes temeroso a la iglesia todavía se está llevando incluso en el día de hoy.

Ahora, ¿cómo es que Pablo enfrenta esto? ¿Cómo es que él quita nuestra ansiedad acerca del hecho de que quizás estemos en la tribulación o en el día del Señor y quizás no haya rapto, o que de alguna manera nos lo perdimos? ¿Alguien más fue arrebatado y no nosotros? ¿Cómo es que él enfrente esto? Bueno, él lo hace al establecer enseñanza muy importante que fluye desde el versículo 3 hasta el versículo 15, y después cierra con una bendición al final del capítulo. Y en estos versículos 3 y en adelante él señala asuntos muy importantes que necesitan atender con mucho cuidado.

En primer lugar, recuerda que él dijo, “No seáis engañados.” Versículo 3, “Que nadie de ninguna manera los engañe, “Ahí atrás en versículo 1 él había dicho, “Me gustaría hablarles de la venida del Señor Jesús y no estas reuniones, es el rapto. Quiero hablarles de la segunda venida y quiero hablar del rapto que la precede. Pero está tan confundidos que tengo que aclarar muchas cosas. Lo primero que quiero que hagan es que no estén engañados.” Versículo 3, “Nadie de ninguna manera os engañe.” Si cae en el engaño de personas que dicen que están en la gran tribulación, o el engaño de personas que dicen que están en el día del Señor, o les dan algún error con respecto al regreso de Jesucristo, puede crear temor, puede crear ansiedad.

Entonces no sean engañados. No escuchen revelación nueva. No le crean a algún hombre que dice, “Sé que es el 22 de octubre de 1992, porque Dios vino a mí y me dijo eso.” Ustedes saben lo que se les ha enseñado. Ustedes pueden identificar un profeta verdadero y un apóstol verdadero. Ustedes conocen la Palabra de Dios verdadera. No sean engañados. En segundo lugar, en el versículo 3 y hasta el versículo 5, él dice, “No sean olvidadizos. Han sido instruidos.” Versículo 5 dice, “¿No os acordáis que mientras que estuve con vosotros os estaba diciendo estas cosas?” “Ya conocen acerca de esto – atrás en el versículo 3 – que antes de que el día el Señor venga, la apostasía viene primero.” ¿Y qué es eso? ¿Qué es el hombre de pecado, el hijo de destrucción? Ese es el Anticristo, que se opone y se exalta a sí mismo a todo lo que se llama Dios u objeto de oración, de tal manera que toma su asiento en el templo de Dios, presentándose como Dios.

En otras palabras, no pueden estar en el día del Señor porque saben que le he enseñado, no olviden, antes de que el día el Señor venga, el Anticristo viene. Él entra al templo. Lleva a cabo el acto satánico definitivo de profanación al establecerse a sí mismo como Dios. Aquí está el intento del Anticristo por ser aceptado como el Dios verdadero, la encarnación verdadera, el Cristo verdadero. Eso tiene que suceder primero.” Daniel 9, “La llama, la abominación desoladora.” De la cual también Jesús habla en Mateo 24.

Entonces él dice, “No podrían estar en el día del Señor. El Anticristo no ha venido. ¿Dónde está su carrera? ¿Dónde está la apostasía en la que él se levanta a sí mismo como Dios, como Cristo, como el Mesías en el templo? Eso no ha sucedido. Todavía no ha sucedido.” Entonces no podemos estar en la segunda mitad de la gran tribulación esperando el regreso de Cristo en octubre. No podemos estar en el día del Señor que sigue el tiempo del Anticristo.

Entonces él dice, “No sean engañados por revelación falsa. No sean engañados por personas que no son profetas y apóstoles verdaderos, y no olviden las cosas que yo les conté cuando estuvimos juntos.” Y después hay una tercera cosa que él les dice, que va a hacer un lado sus temores, “No sean ignorantes.” No sean ignorantes. Comenzando en el versículo 6, él presenta más detalles acerca del Anticristo. Él es dice, “Y ahora vosotros sabéis lo que lo detiene.” Hay una fuerza que está deteniendo al Anticristo. A Satanás le encantaría venir, tomar un hombre, vivir dentro de ese hombre como un hombre poseído por el diablo, y cumplir la gran profanación. Pero hay una fuerza que lo está deteniendo. Hay una fuerza deteniendo a Satanás de hacer eso. El versículo 7 dice que es el misterio de la iniquidad y está en operación.

En otras palabras, en la intención impía. La actividad del Anticristo de Satanás ya está operando. El principio ya está operando. Pero la manifestación definitiva de esto todavía no ha venido. Ahí como Juan lo dijo, muchos anticristos en el mundo. Ahora muchas personas con una actitud de Anticristo. Pero el Anticristo definitivo no ha venido aún. Y no puede venir sino hasta que el que lo detiene es quitado. Y lo único que eso significa es que el Espíritu Santo, quien es la fuerza que está deteniendo a Satanás de traer a su Cristo falso definitivo, e intente apoderarse del mundo, está deteniendo Satanás. Algún día él se hará a un lado y dejará que eso suceda en el buen tiempo de Dios.

Entonces el apóstol simplemente está dándoles más detalles y bosquejando lo que va a pasar. Habiendo hablado de la revelación del Anticristo en los versículos 7 y 8, al final del versículo 8 él habla de su destrucción. El Señor lo va a matar con el aliento de su boca y traer a un fin su plan entero, mediante la manifestación de su venida. En otras palabras, él va a seguir hasta la segunda venida y en ese punto el Señor va a destruirlo y su operación. Él pasa de su revelación y destrucción a su poder. En los versículos 9 y 10, “Él es tan poderoso que él tiene poder para hacer señales y maravillas falsas. Él es tan poderoso que él puede producir todo el engaño que la impiedad puede producir. Y después él habla de su influencia, su influencia es sobre aquellos que perecen. Esos son los impíos del mundo.

Entonces él dice, “No quiero que ignoren esto. No pueden estar en el día del Señor, porque hay algunos precursores, algunas cosas que van a suceder antes del día del Señor.” Permítanme escoger uno, la apostasía o la abominación desoladora, el tiempo cuando el Anticristo de Satanás, el Cristo falso, el Dios falso entra al templo, y literalmente se establece como Dios. Demanda que el mundo entero lo adore, lo cual lo hacen. Presenta su punto de poder mediante señales y maravillas falsas cuando él viene. Eso es antes del día del Señor. No pueden estar en el día del Señor. Él no ha venido. Él será poderoso. No se lo van a perder. Él va a engañar al mundo entero de gente que está pereciendo. Entonces no será algún acontecimiento oscuro aislado pequeño. Ustedes sabrán si están vivos en ese tiempo. Cualquier persona lo sabría.

Entonces él está diciendo, “No deben ser engañados por personas que vienen y les dan revelaciones falsas. No deben olvidar lo que saben que se les ha enseñado. No deben ser ignorantes de los detalles del futuro, o podrían encontrarse temiendo a la segunda venida.”

Hay un cuarto componente. Este es muy importante, no sean incrédulos, no sean incrédulos. Aquí hay una advertencia a cualquier persona que pueda estar en esa iglesia, que no es un cristiano verdadero, que no es un creyente verdadero. Él está diciendo de hecho, “Si no son engañados, y si no son olvidadizos, y si no son ignorantes, no tendrán miedo.” A menos de que no seas un creyente. Porque él dice al final del versículo 10 que la gente que perece son los que no recibieron el amor de la verdad para ser salvos. Aquellos que se pierden, significa los condenados o los perdidos. Aquellos que van camino al infierno eterno. Y él dice, “No estén entre ellos. Perecen, porque esta es una de las afirmaciones más importantes en todos los textos de salvación.

¿Por qué la gente se va al infierno? ¿Por qué la gente parece? ¿Por qué son castigados eternamente? Aquí está, “Por cuánto no recibieron el amor de la verdad para ser salvos.” Es una decisión humana. Es una indisposición a aceptar la verdad. La gente perece debido a su propia decisión de rechazar la verdad. La Escritura es absolutamente clara en este asunto.

Regresando por ejemplo a las palabras de nuestro Señor mismo en Juan, capítulo 5 y versículo 39, Jesús hablando, “Escudriñad las Escrituras, porque a vosotros os parece que en ellas tenéis la vida eterna, y estas son las que dan testimonio de mí.” Después versículo 40, “Y no queréis venir a mí para que tengáis vida.” Su problema no es una falta de información. “Ustedes escudriñan las Escrituras y hablan de mí, pero ustedes no quieren venir a mí para que puedan tener vida.” Su antipatía, escuchen, su antipatía hacia la verdad no es intelectual. Su antipatía hacia la verdad es moral. ¿Entendió eso? Su resistencia hacia el Evangelio no es intelectual. Su resistencia al Evangelio es moral. En Juan 8, versículo 24, Jesús dijo esto, “Por tanto os digo que en vuestros pecados moriréis, porque a menos de que creáis que Yo soy, en vuestros pecados moriréis.”

¿Por qué la gente se va al infierno? Porque mueren en sus pecados. Esto es sus pecados nunca han sido perdonados, nunca han sido cubiertos, expiados. Y entonces el infierno es donde pagarán por ellos para siempre. ¿Por qué mueren en sus pecados? Porque no creen en mí. ¿Por qué no creen? Porque están indispuestos a creer. Es cuestión de voluntad humana. Y de nuevo digo, su antipatía no es intelectual, es moral, es moral.

Si usted se acerca a alguien y dice, “Hay un Dios que te ama. Hay un Dios que te ama tanto que Él vino al mundo en la forma de un hombre a morir en una cruz para pagar el castigo de tus pecados. Y Él quiere perdonarte todos tus pecados. Y Él quiere que tú estés libre de toda culpabilidad o toda condenación o todo juicio. Y Él quiere que pases la eternidad en la gloria y bendición y gozo y felicidad y paz.” Me atrevo a decirle a usted que alguien va a decir, “Me gusta eso. Me gusta eso. Me gusta un Dios que está dispuesto a perdonar todos mis pecados. Estoy muy emocionado por un Dios que pagó el castigo por mis pecados para que nunca sea castigado por ninguno de ellos. Me gusta un Dios que quiere quitar toda mi culpabilidad. Me gusta eso. Me gusta un Dios que quiere darme paz y gozo y amor y satisfacción. Me gusta eso.”

Pero la clave la historia entera es este, ¿estás dispuesto a abandonar tu pecado, arrepentirte de él y volverte hacia el camino de la justicia y abrazar a Jesucristo como Señor? Como puedo ver, la decisión es una moral, no una intelectual. Usted le da a alguien la información intelectual del Evangelio, pero ahora usted los confronta, y les dice, “¿Amarás la verdad o amarás tu pecado?” Y usted ha hecho que enfrente un dilema moral. Y, de hecho, según Juan 3:19, se resuelve simplemente en estas palabras, “Los hombres amaron las tinieblas más que la luz, porque sus obras eran malas.”

Venir a Cristo no es una decisión intelectual, es una moral. Es una decisión que dice, “Ya no amaré mi pecado, amaré a Cristo.” ¿Sería tan amable en ver el versículo 10? “Perecen por cuanto no recibieron el amor de la verdad, para ser salvos. Si hubieran recibido el amor de la verdad, serían salvos.” Observe esto por favor, no dice que no recibieron la verdad, sino que no recibieron, qué, el amor de la verdad. Esta frase maravillosa que nos enseña es usada únicamente aquí, y nos dice lo que realmente está involucrado en aceptar a Cristo y el Evangelio. No tenían deseos por ser salvos. Amaron su pecado, no la verdad.

Ahora, ¿qué es la verdad? Bueno, ciertamente es el Evangelio del Señor Jesucristo, la verdad que salva, el amor de la verdad para ser salvos. Entonces tendría que ser la verdad salvadora, y la verdad salvadora es el Evangelio. Pero creo que inclusive podría ser una V mayúscula y referirse a Cristo mismo. 1 Corintios 16:22 dice, “Si alguno no amare al Señor Jesucristo, sea anatema.” Entonces es la verdad del Evangelio, como es encarnar en la verdad, quien es el Evangelio, el Señor Jesucristo. Él les está diciendo, “Se rehúsan a amar a Cristo y su verdad salvadora, ese es su problema. Aman su pecado.”

Como puedo ver, Pablo está diciendo, “Miren, ustedes no se preocupen por el Anticristo. No necesitan preocuparse por todo lo que va a estar sucediendo al final cuando el Anticristo venga con su engaño horrendo y todo eso. Eso va a afectar a personas que se pierden, no a los que son salvos. La gente que se pierde va a creer esa mentira. La gente que se pierde va a entrar en ese engaño. La gente que se pierde, quienes debido a que no aman la verdad para ser salvos, aman una mentira. Eso es a quien eso afecta.

Entonces si usted no es incrédulo, usted no tiene nada que temer. Tengo que decir, una persona incrédula, tiene usted que temer la venida de Cristo, ¿verdad? Tiene que temer el regreso de Cristo en gloria en su día, porque Él viene en juicio en contra de todos los impíos. Y usted tiene que temer la venida del Anticristo, quien va a engañarlo a usted con todo el engaño que la impiedad puede producir. Pero aquí está la condición verdadera de un incrédulo. De regreso en el versículo 8 del capítulo 1, “No conocen a Dios. No obedecen el Evangelio de nuestro Señor Jesús, y aquí no aman la verdad.”

¿Cómo describiría usted a un incrédulo? No conoce a Dios. No obedece el Evangelio. No ama la verdad siendo Cristo y su obra maravillosa de expiación. Aman su pecado. Aman lo que creen, y lo que creen es en sí mismo. Aman la mentira de Satanás, y odian el Evangelio y a Cristo. Esa es una decisión humana. Esa es una decisión deliberada, y llevan de manera completa la culpabilidad por ese rechazo. Como dije, uno, de hecho, puede recibir la verdad, pero no amarla. Uno puede afirmar intelectualmente la verdad y no amarla.

Usted tiene lustraciones de esto, por ejemplo, Juan 12. Simplemente escucha esto en Juan 12, versículo 42, “Muchos incluso de los líderes creyeron en él intelectualmente. Pero debido a los fariseos, no estaban confesándolo para no ser expulsados de la sinagoga – y escuche esto – porque amaban la aprobación de los hombres más que la aprobación de Dios.” Como puede ver, convertirse en un cristiano es amar a Dios y amar a Cristo y amar al Evangelio y amar la aprobación de Dios más de lo que usted ama cualquier otra cosa. Jesús lo dijo de otra manera, “Si alguno ama a padre o madre más que a mí no, es digno de ser mi discípulo.” Es un asunto de amor aquí. Es un asunto de amar a Dios, amar a Cristo, amar la justicia y odiar el pecado.

Pero los que se pierden, se pierden porque no amaron, no porque no oyeron, ni siquiera porque no entendieron, ni siquiera porque no vieron que podía ser verdad, o incluso afirmar que es verdad, sino porque no amaron a Cristo y odiaron el pecado. Prefieren amar el pecado, amar las mentiras. Esas son las personas que son engañadas por Satanás. Usted ve al mundo que lo rodea. Ustedes que son cristianos dicen, “Tengo una Biblia, y es tan clara y tan maravillosa y tan comprensible y cambia la vida. ¿Cómo es posible que otras personas no lo ven como yo lo veo? ¿Qué está mal con ellos?” Escuche, no es cuestión de su mente, no es cuestión de su manera de pensar, es cuestión de su moralidad. Aman su pecado. Eso es lo que los detiene. Y al amar al pecado, deben amar las mentiras, porque para amar el pecado usted debe aceptar una mentira, ¿no es cierto? Que el pecado es benéfico.

Ahora, los resultados de esta incredulidad deliberada son devastadores, versículo 11, por esto, “Dios les envía un poder engañoso, una influencia engañosa, para que crean la mentira.” Esto es poderoso. Debido a su incredulidad deliberada, debido a su rechazo deliberado de amar y obedecer la verdad y ser salvos, hay una recompensa severa divina. Él dice, “En el tiempo final cuando el Anticristo venga, esas personas que no habrán creído de manera deliberada, van a sufrir consecuencias de esa incredulidad, consecuencias severas.” ¿Cuáles son las consecuencias? Versículo 11, “Dios les enviará, eso es juicio divino.” Eso es juicio divino. Dios les envía. Qué pensamiento. El poder soberano de Dios va a actuar en los incrédulos para sellar su destino, para sellar su destino. ¿Qué les va enviar? Un poder engañoso para que crean la mentira. Guau.

Dios va a enviarles literalmente una fuerza de engaño, una fuerza engañosa para que puedan creer lo que es falso. Si usted leyera el libro de Apocalipsis y recuerda cuando el Anticristo venga, dice que el mundo entero lo adora. ¿Sabe usted por qué? Porque Dios toma aquellos que han sido incrédulos deliberados, y les envía una fuerza engañosa que hace que ellos crean asa mentira. Usted podría preguntarse a sí mismo, ¿cómo es posible que la gente pueda creer que el Anticristo es el Cristo verdadero? ¿Cómo pueden ser arrastrados en la mentira de Satanás? Porque él hace señales y maravillas poderosas parcialmente, porque él es tal salvador de un mundo atribulado parcialmente. Pero realmente el meollo de todo es que Dios les ha enviado una influencia engañosa. Dios judicialmente les está diciendo, “Escogieron creer una mentira, y ahora los he endurecido para que no puedan creer la verdad si la oyeran.” Lo único que puede creer es una mentira.

Nos recuerda, ¿no es cierto? A faraón. Usted recuerda, en el Antiguo Testamento, cuando Dios estaba esforzándose por hablarle a faraón para que liberara a los hijos de Israel de la opresión y la esclavitud en la que estaban cautivos. Usted recuerda que Dios expresó lo que él quería que fuera hecho, “Deja ir a mi pueblo.” Y si usted lee a lo largo del libro de Éxodo, usted lee, “Faraón endureció su corazón. Faraón endureció su corazón. Faraón endureció su corazón.” Y después de pronto lee usted, “Dios endureció el corazón de faraón.” Éxodo 9:12, “Dios endureció el corazón de faraón.” Faraón escogió un camino. Dios lo fijó en ese camino, del cual él nunca podía regresar. Fue como Proverbios 5:22, “Prenderán al impío sus propias iniquidades, y será cautivo con las cadenas de su propio pecado.” Es algo aterrador. Pero Dios va a sellar a la gente en incredulidad.

Regreso a ese conocido sexto capítulo de Isaías. Dios le dice a Isaías, “Quiero que vayas y le digas a este pueblo. Quiero que vayas y prediques arrepentimiento, predica justicia, predica juicio.” Y en Isaías 6:9, Dios dice, “Ve y dile a este pueblo.” Después Él dice esto, “Sigan oyendo, pero no perciban. Sigan viendo, pero no entiendan. Haz los corazones de estas personas insensibles, sus oídos no oigan, que sus ojos no vean; no sea que vean con sus ojos, oigan con sus oídos, entiendan con su corazón, y se conviertan y sean sanados.” Esto es sorprendente. Dios dice, “Ve y predica, pero lo voy a arreglar para que no puedan oír, no puedan ver, no puedan sentir, y no respondan.” Ese mismo pasaje es repetido varias veces en el Nuevo Testamento.

En el caso de Mateo capítulo 13, Jesús habla en parábolas, ¿Por qué? ¿Por qué es que Él habla en parábolas? ¿Por qué no nada más habla de manera clara? Y él dice, “Hablo en parábolas – Mateo 13:13 porque viendo no ven. Mientras que oyen no oyen, ni entienden. Y estoy cumpliendo la profecía de Isaías. Seguirán oyendo, pero no entenderéis. Seguirán viendo, pero no percibiréis, porque corazón de este pueblo se ha vuelto insensible, y sus oídos apenas pueden oír, y han cerrado sus ojos para que no vean con sus ojos y oigan con sus oídos y entiendan con su corazón y se conviertan y los sanen.” En otras palabras, lo han hecho por sí mismos y ahora se los estoy haciendo a ellos. Eso es repetido en Marcos 4:12, Lucas 8:10, Juan 12:40, Hechos 28, 26 y 27, ese mismo pasaje de Isaías. Si no oye y no oye, y no ve y no ve, el día vendrá cuando usted no pueda oír y no pueda ver. Si usted rechaza la verdad, el día vendrá cuando lo único que puede creer es una mentira, conforme Dios lo endurece a usted en el camino que usted ha escogido.

Entonces el juicio viene de una manera muy interesante. Él dice, “El juicio viene en que Dios envía sobre ellos una influencia engañosa para que puedan creer lo que es falso. Son sentenciados judicialmente por Dios para aceptar la maldad como si fuera algo bueno y una mentira como si fuera la verdad. Han escogido la mentira y la van a recibir, y nada más.” Debería ser interesante señalar aquí que Dios realmente está usando Satanás y al Anticristo como el medio de su juicio. Él está usando a Satanás y al Anticristo para castigar a los que se pierden, que se reúsan a amar a su Hijo. A usted no debería sorprenderle eso. No es raro para Dios el hacer simplemente eso.

Si usted fuera a regresar, por ejemplo, al Antiguo Testamento, encontraría que Dios, por ejemplo, en 1 Reyes, simplemente una ilustración aquí, capítulo 22 y versículo 23, Usa la fuerza de Satanás para su propio propósito. Ahora, por tanto, aquí Jehová ha colocado un espíritu engañoso en la boca todos estos vuestros profetas. Dios dice, “Han sido desobedientes y han sido desleales y han sido infieles, y voy a enviarles un espíritu que va engañarlos a través de la boca de estos profetas.” Y eso es precisamente lo que Él está diciendo, el Anticristo, el Cristo falso, el falso está por venir. Él va a hablar mentiras, pero voy a enviar una influencia engañosa y van a creer esas mentiras como si fueran realmente verdad.”

En Romanos, capítulo 1, tenemos algo de esta misma actitud por parte de Dios conforme Él responde judicialmente al camino que el hombre ha escogido. Escuche Romanos, capítulo 1, quizás podría verlo, nos dice en el versículo 19 que lo que se conoce Dios es evidente dentro de nosotros, porque Dios lo hizo evidente. Dios se ha manifestado a sí mismo en el versículo 20 mediante la creación y la conciencia. Pero en el versículo 21, “Aquí está la condenación del hombre, pues habiendo conocido a Dios, no le glorificaron como a Dios.”

Entonces el hombre tiene el conocimiento intelectual, pero no la voluntad moral. Ese es el problema. Él puede entender a Dios. Él puede leer la Biblia. Él puede decir que es verdad. Él puede decir que los hechos son creíbles, pero no tiene la voluntad moral, pues habiendo conocido a Dios, no le glorificaron como a Dios, ni le dieron gracias, sino que se amanecieron en sus razonamientos, y su necio corazón fue entenebrecido, y pensaron que eran tan inteligentes, pero fueron necios.” Y procede a describir su idolatría. Después versículo 24, aquí está lo que sucede, “Por lo cual también dios los entregó.” Versículo 26, “Por esto Dios los entregó.” Versículo 28, “Y como ellos no aprobaron tener en cuenta Dios, Dios los entregó.”

¿Qué significa eso? Eso significa que pasaron el punto de gracia. Eso significa que Dios los dejó. Dios los entregó a la consecuencia de su propia decisión. Primero en el versículo 26 Él los entrega a pasiones vergonzosas. La homosexualidad es explicada aquí, actos indecentes. El versículo 28, “Él los entregó a una mente depravada.” El versículo 24, “Él los entregó a las concupiscencias.” Dios simplemente los entregó a la consecuencia de sus propios pecados. Y entonces fueron fijos y endurecidos.

Es como Génesis 6, en donde Dios dijo, “Mi espíritu no contenderá con el nombre para siempre. Viene un punto cuando dejo de contender y comienzo a juzgar.” Los evangelistas, a lo largo de los siglos, han dicho, “No continúen pecando más allá del período de la gracia.” Usted tal vez va a despertar en el período de juicio y usted no tendrá la capacidad de creer nada más que la mentira. En el versículo 4, recordamos la mentira, qué es, que el Anticristo es Dios, esa es la mentira.

Y él está diciendo, “Ustedes personas que puedan estar vivas en ese tiempo, van a creer eso, van a creer que el Anticristo es el Dios encarnado, el Mesías verdadero, el Salvador.” Creo que Israel va a creer eso. Todavía están esperando a su Mesías. Deliberadamente han escogido no creer. Y las naciones del mundo van a creerlo, que el Anticristo es Dios y Cristo. Que situación tan inimaginable. Pero no tendrán alternativa. Serán confirmados en esa creencia, porque han escogido rechazar el amor de la verdad.

Entonces usted ve la posición del hombre que se está perdiendo, el hombre que está perdiéndose, se separó a sí mismo de Dios. Él está en enemistad con Dios. Él está bajo juicio. Él está condenado a una eternidad perdida. Y solo la gracia, gracia del corazón amoroso de Dios, podrá alterar eso. Solo la gracia y el amor expresados en la muerte sacrificial del Hijo amado de Dios podría construir un puente a él, para reconciliar, para justificarlo. Pero los que se pierden la rechazan. No aman la verdad. No aman al Cristo de la verdad. No aman el Evangelio.

Están haciendo más que presumir de la gracia de Dios. Están rechazando la gracia de Dios, porque prefieren pecar. Aman el pecado. Es una decisión moral. No es que no entienden. No es que no pueden entender. No es que no es creíble. Aman el pecado. Es una condición establecida que el hombre trae sobre sí mismo mediante incredulidad deliberada, que en últimas se vuelve una consecuencia judicial de su propio curso escogido de acción, sellándolo en las cadenas de su propia iniquidad.

Él rechaza la luz y escoge las tinieblas. Y él tendrá las tinieblas, y él nunca reconocerá la luz. Él endurece su corazón, entonces endurecido será. Rechaza el amor de la verdad, entonces que reciba un espíritu mentiroso y abrace la mentira definitiva de idolatría y adoración al hombre de pecado. Él menospreció la vida eterna, entonces que tenga muerte eterna. Entonces cosecha la recompensa de su incredulidad. Y Dios incluso usa a Satanás y al Anticristo para castigarlo. En todas las épocas, no solo en el tiempo del Anticristo, en todas las épocas, aquellos que persisten el pecado podrían hallar que eventualmente no podrán cambiar el patrón.

Entonces la gente que se pierde, odia y rechaza el Evangelio Salvador. La gente que se pierde, rechaza el amor del Señor Jesucristo. La gente que se pierde ama el pecado. La gente que se pierde no cree la verdad, pero cree las mentiras. No van a seguir a Dios, van a seguir a Satanás. Y eventualmente, a menos de que se arrepientan mientras que pueden, no podrán.

Entonces Pablo está diciendo, “Miren, si quieren ver con gozo regreso de Cristo, si quieren estar esperando su venida, si quieren amar su aparición, su manifestación, entonces no sean engañados y no sean olvidadizo y no sean ignorantes, y por favor, sobre todo, no sean incrédulos.” Cualquiera de esos debería producir ansiedad. Hay un quinto punto, y este es muy importante, versículos 13 y 14, únicamente lo voy a presentar, no sea inseguro, no sean inseguros. Versículo 13, él dice, “Pero nosotros debemos dar siempre gracias a Dios respecto a vosotros, hermanos amados por el Señor, de que Dios os haya escogidos desde el principio para salvación, mediante la santificación por el espíritu y la fe en la verdad, a lo cual os llamó mediante nuestro Evangelio, para alcanzar la gloria de nuestro Señor Jesucristo.”

Esos dos pequeños versículos son una mini soteriología, esa es la palabra técnica para el estudio de la salvación. Usted tiene en esos dos versículos suficiente información acerca de la salvación para ocupar un estudio de 8 años. Relájese, no vamos a hacer eso. Pero hay suficiente ahí. En esos dos versículos somos llevados por la magnitud del plan redentor de Dios. Pero el punto principal es este, no necesita temer que usted pueda perderse el rapto. No necesita temer que puede estar en el día del Señor. No necesita temer que alguna manera Dios lo puede dejar a usted afuera, y usted va a sentir el calor de su furia. No necesita sentir que de alguna manera usted podría hacer algo para perder su bendición futura, porque Dios lo escogió a usted, versículo 13, “Para que tenga la gloria del Señor Jesús.” Versículo 14, “Usted ha sido escogido para la gloria, y usted va a llegar ahí.”

Estaba en una entrevista de radio el sábado en vivo ahí en Charlotte, Carolina del Norte, y en una estación filial en Carolina del Sur. Y estaba hablando con algunas personas que estaban llamando, la mayoría de los cuales estaban alentándome de manera maravillosa por el libro Caos Carismático. Alguien habló y preguntó si pensaba que la salvación era para siempre, y respondí a la pregunta, e inmediatamente fue seguida por otro que llamó y dijo, “Mira, debo obedecer al Señor y debo trabajar muy duro, porque si no trabajo duro, voy a perder mi salvación.”

Entonces él dijo, “Si crees esto, de hecho – fue lo que él estaba diciendo, no sus palabras exactas – si crees que la salvación es para siempre, vas a ser que la gente sea floja, indiferente y desobediente, porque no tiene nada a qué aferrarse. Todo está cubierto. Todo es hecho por ellos. No demanda nada. Y vas a producir a personas que son indiferentes a la responsabilidad espiritual.” Pero él dijo, “Yo sé que puedo perder mi salvación, y entonces trabajo y obedezco para mantenerla.” Y mi respuesta a él fue simplemente que yo trabajo y busco obedecer y no mantener mi salvación, sino agradecerle a Dios que mantiene mi salvación por guardarla.

Él está diciendo a los tesalonicenses, “Miren, se les ha dado una salvación eterna que comenzó con el amor de Dios en la eternidad pasada, y terminará en su glorificación. Y ustedes no se van a perder en algún punto. Son los amados del Señor. Son los escogidos.” Dice él, “Han sido apartados por el Espíritu Santo. Han ejercido fe en la verdad. Han sido llamados mediante el Evangelio. Y el fin de todo eso es para que puedan ganar la gloria que le pertenece a nuestro Señor Jesucristo. No tienen nada que temer. No estén inseguros.” Entonces él dice en el versículo 13, “Siempre debemos dar gracias a Dios por vosotros.” Quiero agradecerle a mi Dios porque la salvación que Él les ha dado a ustedes es para siempre. Quizás él recordó Juan 6, cuando Jesús dijo, “Todo lo que el Padre me da, vendrá a mí. Y yo no he perdido nada.” Nadie se cae por las grietas de la salvación. No hay grietas.

Entonces él dijo, “Quiero agradecerle a Dios por ustedes.” En contraste a aquellos que se rehúsan a creer, que rechazan el amor de Cristo, que rechazan obedecerla verdad, son aquellos que deliberadamente lo hacen, y son ustedes. Encontraste a aquellos, a quienes Dios juzga en condenación, y están aquellos que glorifiquen la salvación. En contraste a aquellos que son dados al engaño satánico, están aquellos que son dados a la verdad. En contraste a aquellos que reciben los horrores del Anticristo, están aquellos que reciben las bendiciones de Cristo.” Entonces él dice, “Estoy tan agradecido por ustedes. Estoy tan agradecido porque ustedes son hijos de Dios, y ustedes nunca experimentarán la ira. No sean engañados. No sean olvidadizo. No sean ignorantes. Y no sean incrédulos. Y no sean inseguros.”

Si pudiera tan solo añadir una afirmación como un comentario al margen, que la ayudaría a usted entender algo de la majestad, y algo de la maravilla de este asunto de la salvación, sería esta afirmación; en la condenación, en la condenación Dios actúa en respuesta a la decisión humana. En la condenación Dios actúa en respuesta a la decisión humana. En la salvación el hombre actúa en respuesta a la decisión divina. Así es como la Escritura siempre lo presenta. Entonces Él dice, “A ellos los condenaré y enviaré una influencia engañosa sobre aquellos que rechazan el amor de la verdad. Pero para ustedes, que son los escogidos, ustedes no tienen nada que temer, porque recibirán la gloria para la cual fueron escogidos.”

Padre, te agradecemos por este gran pasaje. Tanto más que aprender de él. Pero no queremos ser arrastrados en algún engaño insensato de que la gran aparición de Jesucristo viene en octubre. No queremos ser olvidadizos de lo que sabemos que la Biblia enseña acerca de los acontecimientos de ese tiempo que pueda ser, es una imposibilidad. No queremos ser ignorantes acerca de cosas que necesitamos entender en mayor plenitud. Y Señor, como Pablo habría esperado que no hubiera un incrédulo en la iglesia en Tesalónica, así también yo espero y oro que no haya nadie aquí que sea un incrédulo, porque tiene mucho que temer. Y después, Señor, que no seamos inseguros. ¿Cómo podríamos estar inseguros con el Dios que planeó nuestra salvación desde antes de la fundación del mundo?

Entonces Señor, ayúdanos a esperar a nuestra reunión con Jesucristo, esperar al tiempo cuando el Salvador venga para llevarnos y guardarnos de esa hora de prueba que viene sobre el mundo entero. Ayúdanos a regocijarnos porque no pasaremos por el día del Señor, ni sentiremos nada de su furia. Ayúdanos a darnos cuenta de que el día está por venir cuando Jesús venga, no para encontrarnos en la tierra y sorprendernos en juicio, sino para encontrarnos en el aire y llevarnos al cielo para vivir en el lugar que Él ha preparado para nosotros.

Gracias porque Él viene para librarnos de la ira venidera. Y que esperemos el regreso de Cristo con gran esperanza y sin ansiedad. Que amemos su manifestación. En su gran y bendito nombre oramos. Amén.

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