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Abramos nuestras Biblias conforme estudiamos juntos la Palabra de Dios en 1 Timoteo capítulo 1. Primera de Timoteo, capítulo 1. El mensaje que el Espíritu de Dios nos trae el día de hoy es una palabra muy fuerte, uno que, creo yo, tiene implicaciones de largo alcance y uno que, de ninguna manera, yo puedo comenzar a explicar de manera plena en la hora que tenemos juntos.

Pero quiero que escuche con mucha atención, porque no es un mensaje que es escuchado con frecuencia, pero es uno que es necesitado de manera desesperada.

Primera de Timoteo capítulo 1, estamos estudiando 1 Timoteo y ahora, estamos en los últimos tres versículos del capítulo 1. El texto dice comenzando en el versículo 18: “Este mandamiento, hijo Timoteo, te encargo, para que conforme a las profecías que se hicieron antes en cuanto a ti, milites por ellas la buena milicia, manteniendo la fe y buena conciencia, desechando la cual naufragaron en cuanto a la fe algunos, de los cuales son Himeneo y Alejandro, a quienes entregué a Satanás para que aprendan a no blasfemar.”

En nuestro estudio de este pasaje conforme estamos exponiendo 1 Timoteo, hemos estado señalando los tres versículos en su totalidad. Pero para el día del Señor pasado y para el día de hoy, nos estamos enfocando en una frase en el versículo 20: “entregué a Satanás.” Un pensamiento aterrador, una realidad aterradora, pero una que la Iglesia debe entender.

Satanás, el enemigo de Dios, el aborrecedor del bien, mentiroso, asesino, demonio, líder de las fuerzas demoníacas, aborrecedor de Cristo, enemigo infernal, quien vive para destruir a todo lo que Dios diseña y quien será consignado en últimas, al lago de fuego para ser atormentado para siempre. Satanás, el que hace a los pervertidos, el que hace a los locos y criminales, devastador de familias, creador del caos, ser entregado a él es, de hecho, un pensamiento aterrador.

Ahora, mencioné la última vez cuando estudiamos esto que, para ser entregado a Satanás, debemos suponer que previo a eso, uno no estaba de manera completa bajo su control. Permítanme explicar esto un poco más. Toda la humanidad no redimida esta caída en pecado y las Escrituras nos dicen en 1 Juan 5:19 que el mundo entero está bajo el maligno. Además, Romanos 1:18 al 32 dice que debido a que el hombre ha caído en pecado, Dios lo ha entregado. Lo vuelve a decir, Dios lo ha entregado. Y una tercera vez, “Dios los entregó a una mente reprobada para expresar toda forma de maldad.”

Lo que eso dice es que Dios ha abandonado a la raza humana en el pecado al poder de Satanás. Esa es la razón por la que Efesios, capítulo 2 y el versículo 2 dice que toda persona no redimida que está muerta en delitos y pecados anda según la corriente de este mundo, según el príncipe de la potestad del aire que es llamado el Espíritu de desobediencia, quien opera en ellos. La raza humana no redimida en su totalidad está bajo el poder de Satanás.

¿Quiénes entonces son aquellos que son entregados a Satanás? Deben ser aquellos que han encontrado algún tipo de refugio de esto. Y, de hecho, vimos la última vez, aquellos que son parte de la comunidad redimida, aun cuando son incrédulos, quienes se asocian externamente, han encontrado en esa asociación una especie de protección. Primera de Corintios 7 dice que una esposa incrédula es santificada por un marido creyente, una esposa creyente, santifica a un marido incrédulo. Y los hijos son santificados en un hogar en donde hay un cónyuge o un padre creyente.

En otras palabras, identificarse con la comunidad redimida, aun cuando sea solo externamente, es encontrar refugio, un cierto nivel de protección de la furia plena de los ataques de Satanás, ya que en la Iglesia, conforme Dios derrama Su bendición sobre los que realmente son redimidos, salpica en algunos de los no redimidos, quienes se encuentran en la proximidad a aquellos que pertenecen a Dios.

Ser entregado a Satanás, entonces, es tomar a ese creyente o a ese incrédulo quien está en la familia de los redimidos, por lo menos externamente y sacarlos para que queden expuestos a la furia plena del mundo de Satanás. Y de eso estamos hablando. Algunas personas, por diseño de Dios, por Su propósito soberano y como un acto Santo para Su propia intención y voluntad, son sacadas del lugar de protección de la Iglesia y expuestos a la dimensión satánica. Y estamos aprendiendo acerca de eso.

Pablo le instruye a Timoteo en este primer capítulo que él va tener que hacer eso con ciertas personas en la Iglesia en Éfeso en donde se encuentra ahora. Pablo dice, yo puse el ejemplo en el versículo 20, porque yo tomé a Himeneo y Alejandro y los saqué y los entregué a Satanás para que ellos literalmente sean preparados, instruidos físicamente o castigados físicamente por su blasfemia.

Ahora, ése es el patrón para lo que quiero que hagas. La Iglesia es un refugio maravilloso. Un lugar de protección para creyentes. Inclusive, es un lugar en donde los incrédulos pueden venir y encontrar cierta medida de protección de la furia de Satanás. Pero también, las Escrituras son muy claras en enseñar que para los propósitos propios de Dios, hay ocasiones y hay personas quienes son expulsadas al dominio de Satanás.

Ahora, permítame tan sólo recordarle lo que dijimos la semana pasada. Algunas veces, el Señor entrega a un verdadero creyente a Satanás por una razón positiva que está ligada a Su propia soberanía. Y vimos eso en una ilustración en la vida de Job. Job no sólo era un buen hombre, él era el mejor de los hombres, un hombre recto, quien honraba Dios con todo en su vida. Un hombre justo, un hombre que amaba a Dios, que temía a Dios. Y, sin embargo, nos dice en el libro de Job que él fue entregado a Satanás y a Satanás se le permitió destruir todas sus posesiones, destruir a toda su familia e inclusive traer una enfermedad terrible contra su propio cuerpo. Y Job nunca realmente entendió por qué pasó esto. Inclusive al final del libro él no estaba seguro de manera específica por qué Dios trajo esto, fuera del hecho de que Dios se había revelado a sí mismo en esto como un Dios soberano.

Pero conforme miramos hacia atrás en el libro de Job, entendemos por qué Job fue entregado a Satanás. Para que Dios mostrara que el verdadero amor a Él y la verdadera fe en Él no dependen de las circunstancias. Job lo resume cuando él dice, “aunque me matare, todavía confiaré en Él.” Cuando él dice: “Jehová dio, Jehová quitó, bendito sea el nombre de Jehová.”

La gran verdad del libro de Job es que sea que usted posea o no las bendiciones de esta vida, o que sea despojado hasta quedar desnudo de todo, la verdadera fe en Dios y el verdadero amor hacia Él permanece firme porque no se basa en lo que hemos recibido mediante la bendición. Está basado en quién es como un Dios digno. Entonces, Job fue un instrumento usado por Dios, entregado a Satanás para que Dios enseñara una gran verdad de manera clara.

Después, Cristo fue nuestra segunda ilustración de uno entregado a Satanás. Él fue llevado al desierto por el Espíritu Santo para ser tentado por el diablo, dice en Mateo 4. Literalmente, el Espíritu Santo lo llevó a la tentación de Satanás para que él fuera probado como alguien quien era perfecto; y mediante la victoria sobre Satanás, en Su momento de su debilidad después de cuarenta días de ayuno, pudiera mostrar Su poder sobre Satanás. Que inclusive en Su momento más débil, era más que un vencedor ante Satanás, lo cual significa es que si él tuvo la victoria en esa tentación, él en últimas será victorioso en la gloria de Su segunda venida cuando Satanás sea atado para siempre en el infierno.

Entonces, Cristo fue entregado a Satanás también para que Él pudiera demostrar Su perfección y Su poder definitivo sobre el enemigo.

En 2 Corintios 12, nosotros vemos la tercera ilustración, quién fue Pablo. Pablo fue entregado a Satanás, se le dio un mensajero de Satanás, un aguijón en la carne. Y él dijo: “me glorío o me regocijo en eso, porque en mi debilidad, Su fortaleza es perfeccionada. Entonces, Pablo fue entregado a Satanás con limitación, como lo fueron todos estos. Usted recuerda que Job fue entregado a Satanás, pero Dios estableció límites. Hubo límites establecidos en término de Cristo. Hubo límites establecidos en términos de Pablo. Pero en el caso de Pablo, para que él pudiera ser humilde y dependiente, se le dio mensajero por parte de Satanás.

Después, vimos a Pedro. Y a Pedro también Jesús le dijo en Lucas 22:31: “Satanás desea tenerte para que él te zarandee como a trigo.” Quizás Satanás había venido a Dios como él hizo con Job y él le dijo: “quiero a Pedro. Te voy a mostrar qué tipo de hombre es él. Lo voy a desnudar.” Quizás, le dio algo del mismo discurso que le dio acerca de Job.

Y entonces, Pedro fue entregado a Satanás no porque él hubiera cometido algún pecado deliberado o hubiera vivido en una actitud desafiante y rebelde. Pero Jesús dijo, “cuando hayas regresado, cuando tú hayas vuelto, fortalece a los hermanos.” Y aprendimos que, en eso, Pedro fue entregado a Satanás para que él pudiera fortalecer a otros que atravesarían por el mismo problema.

Entonces, en esos casos de Job y Cristo y Pablo y Pedro hubo un propósito positivo en el plan soberano de Dios.

También estaba leyendo esta semana acerca de aquellos que van a sufrir en la gran tribulación. En Mateo, capítulo 24, en los versículos 21 y 22 habla de aquellos que van a sufrir durante la tribulación apenas antes de la segunda venida de Cristo. En Apocalipsis 6, los vuestra clamando porque han sido matados en esa tribulación. Habrá creyentes privados de comida, privados de agua, privados de un trabajo, privados de sus vidas durante la tribulación cuando Satanás esté desatado por todo el globo terráqueo.

Pero cuando usted llega a esos mismos santos redimidos en el capítulo 7 de Apocalipsis, los presenta habiendo salido de la tribulación, con sus túnicas lavadas, habiendo sido limpiados en la sangre del Cordero y dice que están día y noche por los siglos delante del trono de Dios alabando y sirviéndolo. Y creo que lo que eso está diciendo es que habrá una generación entera de creyentes literalmente entregada a la furia de Satanás que será desatada en la tribulación para que cuando hayan salido de eso, tendrán un nivel de alabanza a Dios que pueda exceder a todas las demás generaciones redimidas. Entonces, Dios, en últimas, va a recibir alabanza de aquellos que han sufrido mucho debido a que su liberación es tan grande, tan gloriosa.

Quiero que pase Apocalipsis capítulo 2 por un momento y en los versículos 9 y 10, el mensaje a la Iglesia en Esmirna: “Y escribe al ángel de la iglesia en Esmirna,” versículo 8, “El primero y el postrero, el que estuvo muerto y vivió,” este es Cristo. Y Cristo, “dice esto: Yo conozco tus obras, y tu tribulación, y tu pobreza (pero tú eres rico)”. Sé lo que has enfrentado. Sé que has enfrentado pobreza. “Y la blasfemia de los que se dicen ser judíos, y no lo son, sino sinagoga de Satanás,” falsos maestros, “No temas en nada lo que vas a padecer. He aquí,” ahora observen esto, “el diablo echará a algunos de vosotros en la cárcel, para que seáis probados, y tendréis tribulación por diez días.” Este es un período breve de tiempo. “Sé fiel hasta la muerte, y Yo te daré la corona de la vida.” Escuche, en esa pequeña iglesia en Esmirna había creyentes que fueron perseguidos por la fe. Fueron perseguidos por el diablo hasta la muerte. Dios permitió que el diablo los matara y después, los recompensó con una corona de vida.

Dios desea recompensar a Sus hijos y recompensa de la manera más noble a aquellos, quienes, de manera dispuesta, entregan su vida en la persecución. Sí, hemos visto a partir de todas estas ilustraciones, que los verdaderos creyentes, los mejores de los creyentes, líderes como Job y Pablo y Pedro y congregaciones como la Iglesia en Esmirna y aquellos que vendrán en la tribulación pueden ser entregados a Satanás para cumplir los propósitos soberanos de Dios, para probar la legitimidad y la virtud de la fe salvadora. Para mantenerlos humildes y dependientes de Dios. Para capacitarlos, para fortalecer a otros que van a enfrentar pruebas con el propósito de alabar a lo largo de toda la eternidad porque han sido liberados de tanto y con el propósito de entregarles recompensa eterna especial. Sí, los creyentes pueden ser entregados a Satanás para enfrentar problemas físicos, para enfrentar problemas en la familia. Inclusive, para enfrentar la muerte y cumplir así propósitos divinos.

Pero hoy, quiero hablar de otro aspecto de esto. Ser entregado a Satanás no por una razón positiva, sino por una negativa, porque este es el punto en 1 Timoteo capítulo 1. Estos dos hombres, Himeneo y Alejandro, fueron entregados a Satanás no para que ellos pudieran probar la verdad en su fe, no para que pudieran mantener humildad y dependencia, no para que pudieran fortalecer a otros, no para que pudieran recibir una corona de vida, no para que pudieran dar la alabanza eterna, ilimitada y sin estorbos al Cristo vivo, quien los había librado y lo sabía hecho atravesar por una tribulación terrible. No. Fueron entregados a Satanás por motivos de juicio. Eso es diferente. Por juicio. Y las Escrituras ilustran esto de manera muy apropiada.

Regresemos a 1 Samuel capítulo 16 y le voy a mostrar varias ilustraciones de esto conforme avanzamos brevemente. Primera de Samuel, capítulo 16. Samuel viene a ungir a aquel a quien Dios ha escogido para ser el nuevo rey. Retomamos la narración en el versículo 12. Samuel ha llegado a la casa de Isaí. Dios ha escogido a uno de los hijos de Isaí. Él lo envió y lo trajo. Él era atractivo físicamente. La idea es que él era masculino, él era apuesto y el Señor dice: “levántate, úngelo, éste es el.” Samuel tomó el cuerno de aceite, lo ungió en medio de sus hermanos y el Espíritu de Jehová vino sobre David desde ese día en adelante.

Ahora, aquí está la unción de David, el hijo de Isaí, para que fuera el rey de Israel, para reemplazar a Saúl. Saúl había recibido la unción del Espíritu de Jehová. Ese no es un comentario acerca de su salvación personal o acerca de su espiritualidad. El Espíritu del Señor vino aquí para la función de rey, así como el Espíritu del Señor había venido en Jueces 16 en Sansón como el juez de Israel. Esto es, para gobernar al pueblo, para que la voluntad de Dios pudiera cumplirse. No es cuestión de comentar acerca de la espiritualidad ni de Saúl o David.

El Espíritu del Señor había estado en Saúl por la razón de que él era rey, para que Dios cumpliera Su voluntad a través de ese rey. El versículo 14 dice eso. El Espíritu de Jehová dejó a Saúl; ahora, si eso tuviera que ver con su salvación personal, sería algo totalmente diferente. Pero el punto es que cuando el Espíritu vino sobre David, el Espíritu dejó a Saúl, porque la venida y la partida del Espíritu Santo en referencia a estos dos hombres tenía que ver con su función como rey de Israel para que la voluntad de Dios fuera cumplida través de su gobierno.

Ahora, observe en el versículo 14: cuando el Espíritu de Jehová partió de Saúl, un Espíritu maligno por parte de Jehová lo afligió. La gente se preocupa acerca de cómo el Espíritu maligno pudiera venir del Señor. No significa que el Señor es malo. No significa que el Espíritu malo moraba en la presencia del Señor. Lo único que significa es que inclusive los demonios no pueden funcionar a menos de que el Señor les permita hacerlo.

Y cuando el Espíritu del Señor partió de Saúl, es como si Dios lo hubiera entregado a Satanás. Y Satanás envió a algún demonio muy clave y poderoso, quien salió y se convirtió en el compañero constante de Saúl. Y la palabra afligió, esa palabra común en el Antiguo Testamento, significa aterrar o atormentar. Él fue atormentado por un demonio. La palabra poseído por un demonio no es un término bíblico. Es mejor usar un término bíblico para que podamos entender de qué estamos hablando con referencia a pasajes de las Escrituras.

Saúl fue atormentado por un demonio. Fue atormentado por un demonio. A pesar de que el Espíritu del Señor estuvo en él para gobernar como rey, él era dado juicios intempestivos. Sus decisiones tomadas bajo presión fueron torpes. Una de ellas casi le causó que ejecutara a su propio hijo por comer miel. Él cayó presa del orgullo. Él menospreció la autoridad de Samuel y quiso el control unilateral y quiso confianza plena y confianza y gloria por parte de todo el pueblo, en lugar de compartirla con alguien. Él era avaro. Él desfiló su injusticia por todos lados. Él desobedeció de manera abierta a Dios. Él asumió la función de un sacerdote y él trató de esconder su desobediencia bajo una máscara de espiritualidad. Él era un hombre muy impío. Él era un hombre muy malo.

Como resultado de esto, el Espíritu del Señor lo dejó. Y un Espíritu malo vino para aterrar a este hombre hasta su muerte. En el capítulo 18 vemos una pequeña lección de esto. Y David estaba en donde estaba Saúl. David era el que tocaba el arpa para Saúl. Usted conoce la historia. Y Saúl envió a hombres de guerra y lo elevaron a un lugar de prominencia y ganaron una gran batalla, la matanza de los filisteos mencionada en el versículo 6. “Aconteció que cuando volvían ellos, cuando David volvió de matar al filisteo, salieron las mujeres de todas las ciudades de Israel cantando y danzando, para recibir al rey Saúl, con panderos, con cánticos de alegría y con instrumentos de música. Y cantaban las mujeres que danzaban, y decían: Saúl hirió a sus miles, Y David a sus diez miles.”

Ahora, un egomaníaco como Saúl, nunca va a poder enfrentar eso. Y Saúl estaba muy enojado. “Y se enojó Saúl en gran manera, y le desagradó este dicho, y dijo: A David dieron diez miles, y a mí miles; no le falta más que el reino.” Ahora, él había sido ungido, pero él todavía no había tomado el trono. Y Saúl estaba muy aterrado. “Y desde aquel día Saúl no miró con buenos ojos a David. Aconteció al otro día, que un espíritu malo de parte de Dios tomó a Saúl,” él fue aterrorizado de nuevo. “Y él desvariaba en medio de la casa. David tocaba con su mano como los otros días; y tenía Saúl la lanza en la mano.” Él era un gran guerrero, un hombre hábil con la lanza. “Y arrojó Saúl la lanza, diciendo: Enclavaré a David a la pared. Pero David lo evadió dos veces.”

Y ahí en el capítulo 19, el versículo 9: “Y el espíritu malo de parte de Jehová vino sobre Saúl; y estando sentado en su casa tenía una lanza a mano, mientras David estaba tocando. Y Saúl procuró enclavar a David con la lanza a la pared, pero él se apartó de delante de Saúl, el cual hirió con la lanza en la pared; y David huyó, y escapó aquella noche.”

Ahora, este hombre está aterrado por demonios. La historia de Saúl, el hombre atormentado, va de mal en peor. Cuando ese demonio le era dado, él era entregado a Satanás. Aunque él había estado bajo el Espíritu del Señor, aunque él había sido parte del pueblo del pacto de Dios y había conocido la protección de eso, sea o no que fue un creyente verdadero, él había conocido la protección del pueblo del pacto. Él había conocido la protección que viene por estar dentro del marco en el que Dios está derramando el cumplimiento de Sus promesas. Él había conocido la presencia del Espíritu del Señor como rey.

Pero él, ahora, ha sido expulsado. El Espíritu del Señor se va, ahora él está solo, abandonado al reino de Satanás. Y él no sólo se convierte en alguien melancólico, no sólo que está triste, no es alguna desorientación psicológica, él es demonizado y él está sujeto al control de un poder sobrenatural maligno, vil e impío, quien lo lleva a la locura, al asesinato masivo, al ocultismo y, en últimas, a cometer suicidio. Y como dijo el puritano Thomas Manton, el diablo se deleita en atormentar a hombres con terrores irracionales. El diablo tanto tienta, como aflige.

El Señor lo entregó al poder infernal no para instruirlo en la soberanía divina, no para que él pudiera mantener su humildad -él no tenía ninguna- no para hacerlo dependiente, no para ayudarlo a fortalecer a otros, no para darle una corona de vida, no para hacerlo alabarlo a Él por toda la eternidad, sino para castigarlo, para juzgarlo. Y él se fue al foso del ocultismo. Él, entonces, consultó a la bruja de Endor, metiéndose con médiums y espíritus demoniacos.

Y cuando el Señor regresó en forma del Espíritu en el capítulo 19 y causó que él profetizara, él estaba tan fuera de control en la profecía que él término desnudándose, terminó postrado en el suelo y totalmente expuesto, exhibido en humillación total. Realmente, en un sentido, despojado de su propio entendimiento.

Más adelante, él masacró a un grupo entero de buenos sacerdotes porque ellos le habían dado provisiones a David. Y él, entonces, terminó su vida con un suicidio -el cual, por cierto, es un acto raro en todos los anales de la historia de Israel, pero no raro entre aquellos que son entregados a Satanás.

Observe Juan 13. Vayamos a Juan 13. Juan 13, versículo 27. Es el aposento alto. Es la noche de la traición a Jesucristo. El personaje principal de nuestro enfoque es Judas Iscariote, el hijo de Simón. Judas, quien había visto todo lo que Él hizo, oído todo lo que Él dijo, observó los milagros. Judas, quien no podía negar ni la veracidad de Cristo. Judas, quien no podía negar ni la perfección de Cristo ni el poder de Cristo, lo había rechazado todo.

Y dice en el versículo 27, una de las afirmaciones más trágicas en las Escrituras: “Y después del bocado,” lo cual era parte de la comida de la Pascua, “Satanás entró en él.” La agenda divina estaba establecida y Dios entregó a Judas a Satanás. Él había sido parte de la comunidad de los apóstoles. Él había sido aislado de la furia plena del mundo de Satanás debido a la protección de ese grupo, al cual Dios había bendecido tanto por la presencia de Su Hijo, el Señor Jesucristo.

Pero ahora, él está fuera de este grupo. Él es entregado a Satanás. Satanás entre en él. “Entonces Jesús le dijo: Lo que vas a hacer, hazlo más pronto.” Hazlo pronto. Y en Lucas, capítulo 22, versículo 3, el texto lo expresa de esta manera. Simplemente, para añadir al entendimiento que usted ya tiene: “Y entró Satanás en Judas, por sobrenombre Iscariote, el cual era uno del número de los doce; y éste fue y habló con los principales sacerdotes, y con los jefes de la guardia, de cómo se lo entregaría. Ellos se alegraron, y convinieron en darle dinero.”

Él salió, activado por Satanás, vendió a Jesucristo. Y después, salió en remordimiento, se amarró una cuerda alrededor de su cuello y se colgó. La cuerda o la rama se rompió, él cayó, se pegó en una roca y sus entrañas se salieron por todos lados. Suicidio, así como Saúl. Entregado a Satanás, sacado de ese lugar de protección, Saúl creo yo, ilustra al incrédulo que es bendecido al estar en la presencia del pueblo prometido de Dios. Judas lo mismo. Pero expulsados como un juicio en contra de sus corazones malos.

Vayamos a Hechos, capítulo 5. Hechos, capítulo 5. Hubo cierto hombre en el versículo 1 llamado Ananías que tenía una esposa llamada Safira. Ellos vendieron una posesión. Obviamente, ellos prometieron al Señor que le darían todo lo que habían recibido de la venta, el cien por ciento. Pero se quedaron con parte del precio. Entonces, le mintieron al Espíritu Santo. Vinieron entonces pretendiendo haber dado todo, lo colocaron a los pies de los apóstoles. El Espíritu Santo instruyó a Pedro acerca de la mentira. Entonces, versículo 3: “Y dijo Pedro: Ananías, ¿por qué llenó Satanás tu corazón para que mintieses al Espíritu Santo…?” Cuando él mintió al Espíritu de Dios, fue el resultado de una intención mala. La cual, literalmente, lo entregó a Satanás.

Ahora, creo que no hay razón por la cual debamos suponer que éste no es un creyente. Después de todo, fue el Espíritu Santo al cual él mintió. Y sólo un creyente tiene una comunión así con el Espíritu Santo. Él le mintió al Espíritu Santo. El resultado, en el versículo 5, es que él cayó y murió. Creo que el Señor lo entregó a Satanás. Satanás lo llenó y Satanás lo mató.

Su esposa se apareció tres horas después y no sabía lo que había pasado. Ella entró y sucedió la misma historia, versículo 9: “Y Pedro le dijo: ¿Por qué convinisteis en tentar al Espíritu del Señor? He aquí a la puerta los pies de los que han sepultado a tu marido, y te sacarán a ti. Al instante ella cayó a los pies de él, y expiró; y cuando entraron los jóvenes, la hallaron muerta; y la sacaron, y la sepultaron junto a su marido. Y vino gran temor sobre toda la iglesia, y sobre todos los que oyeron estas cosas.”

Ahora, aquí hay dos creyentes que mintieron al Espíritu Santo. Fueron entregados a Satanás. Satanás es el que, según Hebreos 2, tiene el poder de la muerte. Hay ocasiones en las cuales Dios entrega las personas a Satanás para usar ese poder. Y en ese caso, eso es lo que pasó. Lo entregó a él debido al pecado. En el caso de Judas, un incrédulo. En el caso de Saúl, probablemente, un incrédulo. En el caso de las Ananías y Safira, creyentes entregados a Satanás para ser disciplinados.

Usted pregunta: “¿se fueron al infierno?” No, se fueron al cielo si eran verdaderos creyentes, pero el juicio, no obstante, fue excesivamente severo e hizo que otros tuvieran mucho temor. Entonces, hay aquellos que están dentro de la comunidad protegida que pueden ser entregados a Satanás no para enseñar alguna gran verdad, no para mantener humildad, no para fortalecer a otros, no para ganar una recompensa, no para que alaben eternamente a Dios, sino por juicio.

Vayamos a 1 Corintios, capítulo 5. Primera de Corintios, capítulo 5 y es un pasaje conocido: “De cierto se oye,” esto es conocimiento común, todo el mundo lo sabe, dice Pablo, no lo he oído de una fuente, sino de muchas fuentes, “que hay entre vosotros fornicación,” esta es la palabra porneia, de la cual obtenemos pornografía. Hay fornicación entre ustedes. Esta es una Iglesia, esta es la Iglesia en Corinto, quienes se enorgullecían y decían “yo soy de Pablo, yo soy de Apolos, yo soy de Cefas, yo soy de Cristo.” Ellos pensaban que eran reyes, ellos pensaban que conocían todas las respuestas. Esta es una Iglesia, “…que hay entre vosotros fornicación y tal fornicación cual ni aun se nombra entre los gentiles.” ¿Qué tipo de fornicación es esa? Incesto. “Tanto que alguno tiene la mujer de su padre.”

Ahora, hay un par de cosas que usted necesita saber acerca de esto. El hecho de que la palabra “fornicación” es utilizada en vez de la palabra adulterio nos lleva a pensar que podría significar algo fuera del matrimonio de tal manera que lo que pudo haber pasado aquí es que la esposa del padre indica a una madrastra. De otra manera, él habría utilizado la palabra madre. Tener sexo con su madre. Pero la esposa del padre lo coloca probablemente en la categoría de una madrastra. Y la palabra fornicación lo puede sacar del matrimonio.

Entonces, lo que pudo haber sucedido es que un hijo comienza una relación sexual con su madrastra, termina en divorcio y la relación continua como fornicación afuera del matrimonio después del divorcio. Eso es una posibilidad real. Bien pudo haber sido que la mujer ni siquiera estaba en la Iglesia. Pero en lugar de que la Iglesia hubiera hecho algo acerca de esta relación incestuosa que quizás hubiera causado un divorcio y pudo haberse llevado a cabo con una mujer no regenerada, todas estas cosas, en lugar de que ellos hicieran algo acerca de esto, dice el versículo 2, que se jactan de esto. Están envanecidos y ni siquiera están tristes por esto. Deberían haber sacado al que ha hecho esto de entre ustedes. Deberían haberlo ex comunicado. Dicho de manera simple, deberían haberlo entregado a Satanás. Sáquenlos de la Iglesia. No les dejen disfrutar de la protección de la Iglesia.

Usted pregunta si éste es un creyente. Creo que lo es, como lo veremos. Pablo dice en el versículo 3: “Ciertamente yo, como ausente en cuerpo, pero presente en espíritu, ya como presente he juzgado al que tal cosa ha hecho.” No estoy ahí, pero sé lo que debe ser hecho. No estoy ahí, pero sé exactamente cómo está persona debe ser tratada. He emitido mi juicio en el nombre del Señor Jesucristo, cuando ustedes estén congregados y mi espíritu con el poder del Señor Jesucristo entregar a éste a Satanás. ¿Qué quiere decir ahí? Sáquenlo. Este es el único otro lugar en donde los términos de 1 Timoteo son usados. Entréguenlo a Satanás. Lo cual significa sáquenlo de la Iglesia. No le permitan disfrutar de la protección de la Iglesia. En las palabras de Mateo 18, has atravesado por el proceso disciplinario de ir a él, dos o tres han ido con él, la Iglesia ha ido a él. Ahora, trátenlo como un pagano, como a un publicano, sáquenlo afuera.

La instrucción que también viene a la mente es 2 Tesalonicenses 3:6: “aléjense de todo hermano que anda en manera desordenada.” Versículo 14: “Si alguno no obedece a lo que decimos por medio de esta carta, a ése señaladlo, y no os juntéis con él, para que se avergüence.” Eso es la disciplina de la Iglesia cuando llega a su límite. Esa es la razón por la que en el servicio de comunión cuando nos congregamos, como dice en el versículo 4, cuando nos congregamos como lo haremos en esta noche en la comunión, si hay disciplina que debe ser aplicada, es hecha ahí. Los vamos a sacar.

Pero he notado, a lo largo de mi ministerio, que hay algunas personas que ni siquiera sabemos que el Señor está sacando. Y con frecuencia me pregunto por qué las personas que desaparecen y no aparecen por largos períodos de tiempo. Y después, oigo acerca de la tragedia que están enfrentando en su vida. Un matrimonio que está destrozado, inmoralidad, embriaguez y todo ese tipo de cosas; y me doy cuenta que no sabíamos, que Dios sabía y que lo que nosotros no pudimos limpiar, lo hizo Dios.

Sácalos, dice él. Sáquenlos, su jactancia no es buena. ¿No saben que un poco de levadura leuda toda la masa? No puedes tener eso en la Iglesia. Límpienlo. Y después, en los versículos 9 y 10, él dice: “les estoy diciendo que no se asocien con esas personas, con fornicadores, con avaros, con extorsionadores, con idólatras. Y no estoy hablando de los mundanos. Estoy hablando de los que son llamados hermanos, que son fornicadores y avaros e idólatras y borrachos y extorsionadores. Ni siquiera coman con ellos.” Al final del versículo 13, “saquen de entre ustedes a ese impío. Entréguenlo a Satanás.”

Ahora, de regreso al versículo 5. Cuando los entregan a Satanás, es para la destrucción de la carne. ¿Entendió eso? Es para la destrucción de la carne. ¿Qué significa eso? Oh, puede significar muchas cosas -ataque al corazón, cáncer. He visto eso. Enfermedad venérea, sida. Podría significar adulterio en un matrimonio. Podría significar la destrucción de una casa. Podría significar la enfermedad de un miembro de familia. Escuche, ¿cómo fue para Job el ser entregado a Satanás? Todas esas cosas. Podría significar la pérdida de un trabajo, la pérdida de una carrera. Cuando eres entregado a Satanás, no hay manera de proyectar lo que puede pasar, pero creo que pasamos por alto la realidad que eso pasa muchas veces más de lo que estamos dispuestos a admitirlo. Y podríamos atribuir las enfermedades y desastres a muchas otras cosas cuando pertenecen a esta categoría aquí. La destrucción de la carne.

Observe que la destrucción es limitada. Fue limitada en Job, y fue limitada en Pablo, y fue limitada en Pedro y es limitada aquí. Satanás puede destruir su carne, pero su espíritu será salvo en el día del Señor Jesús. Esa es la razón por la que yo creo que usted tiene aquí a un cristiano y también la referencia a un hermano en el versículo 11. Usted no puede destruir a un alma que pertenece a Dios, pero puede, con toda seguridad, devastar su mundo físico, su vida física. Puede pasar.

Usted no debe querer ser entregado a Satanás como disciplina. Quiero mostrarle otro pasaje que habla de esto. Apocalipsis, capítulo 2. Esta es una Iglesia. Esta es una Iglesia, la Iglesia en la ciudad de Tiatira en Asia Menor. Y al escribirle a la Iglesia, el Señor Jesucristo, dice: “Yo conozco tus obras,” versículo 19, “y amor, y fe, y servicio, y tu paciencia, y que tus obras postreras son más que las primeras.” Son una Iglesia muy ocupada, muy activa. “Pero tengo unas pocas cosas contra ti,” aquí están, “que toleras que esa mujer Jezabel,” y quizás no sea una mujer llamada literalmente Jezabel, pero un tipo de Jezabel, una mujer idólatra que odia a Dios, “que se dice profetisa, enseñe y seduzca a mis siervos a fornicar y a comer cosas sacrificadas a los ídolos.”

Esta mujer vino, llevó a la Iglesia a la inmoralidad y a la falsa doctrina y él dice: “Y le he dado tiempo para que se arrepienta,” a ella y a sus seguidores, claro, “pero no quiere arrepentirse de su fornicación.” La inmoralidad y la falsa doctrina. Como no hubo arrepentimiento, “He aquí, yo la arrojo en cama,” implicación, muy bien, si ella quiere estar en una cama, la voy a arrojar a una cama. Muy bien. La voy a aventar, la voy a arrojar a una cama con Satanás, eso es lo que voy a hacer.

“Y en gran tribulación a los que con ella adulteran, si no se arrepienten de las obras de ella. Y a sus hijos heriré de muerte, y todas las iglesias sabrán que Yo soy el que escudriña la mente y el corazón; y os daré a cada uno según vuestras obras. Pero a vosotros y a los demás que están en Tiatira,” escuchen esto, “a cuantos no tienen esa doctrina,” los que no siguen a Jezabel, “y no han conocido lo que ellos llaman las profundidades de Satanás.”

Él hace un contraste entre esos creyentes verdaderos y los creyentes obedientes con los que son arrojados a la cama del problema y la fornicación, que han conocido las profundidades de Satanás. Él, literalmente los llevó a las profundidades de Satanás. ¡Qué frase! ¡Qué frase! Piense en esto. Ser entregado a Satanás.

Ahora, necesitamos tener mucho cuidado. Aquellos de ustedes que son incrédulos en la Iglesia, que simplemente vienen para encontrar el beneficio que pueden obtener, están en peligro de ser entregados a Satanás para enfrentar juicio eterno. Aquellos de nosotros que somos creyentes, al cultivar desobediencia o doctrina falsa o inmoralidad, estamos en peligro de ser entregados a Satanás por motivos de disciplina, lo cual puede resultar en todo tipo de problema físico, los desastres que son indicados en todos estos textos como también la muerte misma.

Como puede ver, Pedro dijo que el diablo anda alrededor buscando a quien ¿qué? Devorar, tragar, consumir. Y cuando usted es entregado a Satanás, usted es entregado a su poder consumidor.

Ahora, recuerde, ¿qué está diciendo Pablo? regresamos a 1 Timoteo; y creo que ahora lo tenemos en perspectiva. ¿Qué está diciendo aquí cuando él dijo: “…de los cuales son Himeneo y Alejandro, a quienes entregué a Satanás…”? Lo más probable es que no eran creyentes, porque habían corrompido el Evangelio. Y él los entregó para que pudieran aprender la consecuencia de la blasfemia.

Ahora, no sabemos si eso significaba que iban a morir o si significaba alguna enfermedad o la devastación de sus posesiones o la pérdida de todo lo que tenían. Fuera cual fuera la destrucción que Satanás quería traer dentro de lo que Dios permitiera, lo enfrentarían. Pero Pablo está diciendo: “mira, Timoteo, tienes que pelear una batalla en liderazgo en la Iglesia.” ¿Se acuerda lo que dijimos en primer lugar? Tienes una responsabilidad y rindes cuentas a la Iglesia, versículo 18. Tienes una responsabilidad y rindes cuentas al Señor, versículo 19, para guardar la fe y una conciencia pura. “Y ahora, tienes una responsabilidad y rindes cuentas, porque tienes que enfrentar al enemigo. Y te he dado el ejemplo. Lo que les hice a ellos, tienes que hacer con el resto de aquellos que corrompen a la Iglesia con falsa doctrina e impiedad.”

Ahora, veamos el versículo 19 y veamos lo que dice acerca de ellos. Él los llama “algunos”. Algunos. Ellos son los mismos algunos de los versículos 3, 6 y 7. Había algunos pastores en las iglesias de Éfeso, y quizás en las iglesias que estaban cerca, que estaban enseñando falsedades. Pero estos pastores, lo cual, cual se refiere a una buena conciencia, no estaban interesados en una conciencia pura. ¿Qué les dije? La mala teología siempre emana de la mala moralidad. La doctrina de un hombre siempre se acomoda a su moralidad. Y cuando la gente rechaza la verdad de la Palabra de Dios, lo hace porque quiere sustituir un sistema que acomoda su deseo por el pecado. Entonces, hay algunos que no tienen interés en una buena conciencia. No están interesados en absoluto en eso.

De hecho, “la cual desechando algunos,” desechando es la palabra apōtheō, es una palabra muy fuerte. Significa rechazar violentamente. Significa descartar de manera agresiva. No quieren tener nada que ver con ello. No quieren una conciencia pura. No quieren vivir para la santidad. No quieren vivir para la pureza. Quieren vivir para su propia lujuria, su propio éxito, su propia gratificación. Y como resultado, hacen a un lado la buena conciencia y naufragan en cuanto a la fe. Es como quitar el timón, usted está a la merced del viento y del mar. Confiesan ser cristianos y pastores y maestros de la ley de Dios, pero no tienen interés en la pureza, no tienen compromiso con la santidad. Literalmente, están privados de cualquier verdad. Naufragaron en cuanto a la fe porque la Verdad no emana de un corazón inmoral. No, una conciencia mala y el error siempre van de la mano.

En 2 Timoteo 2, encontramos una nota que debe ser comparada con esto. Dice: su palabra, ese tipo de personas, carcomerá como gangrena. Mata, de los cuales son Himeneo, aquí está él mencionado de nuevo y en esta ocasión, otra persona, Fileto, quien, con respecto a la verdad, han errado. Han errado. Y después, en el versículo 19, dice que “todo aquel que invoque el nombre de Cristo se aparte de la iniquidad.” Entonces, vemos al error y a la iniquidad de nuevo. Estos hombres han errado, no yerres tú, apártate de la iniquidad. El cimiento del cual el error viene. La tierra, de la cual crece el error es la tierra de la impiedad.

Entonces, estos hombres no estaban interesados en una buena conciencia. Estaban interesados en la maldad. Y entonces, quitaron el timón, el cual es la conciencia y da guía y estaban a la merced del viento y del mar; y ellos naufragaron en cuanto a la fe. Y los nombra para todo el tiempo. Himeneo, quien también es mencionado como leí en 2 Timoteo 2:17. No sabemos nada acerca de él. Él simplemente es mencionado dos veces. El otro es Alejandro. Hay un Alejandro mencionado en 2 Timoteo 4:4-15. Hay un Alejandro mencionado en Hechos 19:33-34. No hay razón para creer que son el mismo, porque el nombre era tan común como el nombre Juan es en la actualidad. Un hombre muy, muy común.

Lo que tenemos aquí, entonces, son dos pastores. Dos egoístas que creen que son muy buenos en sí mismos, que querían ser maestros de la ley prominentes, pero que no conocían nada de lo que estaban hablando. Sustituían mitos y genealogías y fábulas y razón humana por la revelación de Dios y vivían vidas horrendas, impías.

Y Pablo dice: “los saqué. Y ése es el patrón, Timoteo. Si vas a ser un buen soldado en la buena batalla, entiende cuál es tu obligación para con la Iglesia. Entiende cuál es tu obligación para con el Señor y entiende cuál es tu obligación de enfrentar al enemigo.” Ahora, cuando él dice: “a quienes entregué a Satanás,” él quiere decir “los saqué de la Iglesia”. Los saqué. Saqué a esas personas que están pecando de la protección y aislamiento y refugio del pueblo de Dios. Los saqué y los coloqué en el dominio del diablo. Lejos de las influencias de todo lo que es bueno y piadoso. ¿Por qué? Para que aprendan a que no pueden blasfemar y salirte con la tuya. Y la palabra “aprendan,” es paideuō es entrenar mediante el castigo. Es una palabra muy significativa. Es usada en Lucas 23, versículos 16 y 22. Es traducida disciplinar y habla de los azotes que le fueron dados a Cristo. Es entrenar o castigar a alguien con golpes físicos o de aflicción.

En 2 Corintios 11, usted conoce ese pasaje, Pablo habla. Primera de Corintios 11, más bien, del servicio de comunión y cómo hay algunos que están débiles y enfermos y algunos, han dormido. Y él dice que cuando somos juzgados, cuando el Señor quita nuestra vida, cuando Él permite que el diablo nos mate o nos produzca una enfermedad, somos disciplinados por el Señor. Es esa misma palabra. Somos entrenados mediante el sufrimiento, así como usted tiene que entrenar a un hijo con dolor físico. Y eso es lo que le va a pasar a estas personas. La palabra es usada de manera repetida en el Nuevo Testamento para hablar de entrenamiento mediante castigo, entrenamiento mediante sufrimiento.

Es utilizada en 2 Corintios 6:9 y dice: “como disciplinados, como azotados, pero no matados.” En otras palabras, somos golpeados por todos lados físicamente, aunque quedamos cortos de la muerte, de nuevo, indicando su uso de esa manera. En Hebreos 12, es utilizada en los versículos 6, 7 y 10. Cuando el Señor disciplina, Él disciplina mediante el castigo, el sufrimiento.

Ahora, el punto es este: usted no puede ver esta palabra para que aprendan sin entender que conlleva la idea de un castigo físico. No sé qué enfermedad tenían, no sé qué desastre vino a su vida, no sé si significó su muerte. Pero fueron entregados a Satanás para ser castigados como una lección de que usted no puede blasfemar, una lección para ellos y una lección al resto del mundo. Blasfemar significa calumniar a Dios, ridiculizar a Dios. Blasfemar el nombre digno por medio del cual sois llamados, Santiago 2:7 dice. En los postreros días, 2 Timoteo 3:2 dice, que habrá blasfemos. Pero los blasfemos son aquellos que ridiculizan a Dios, que calumnian a Dios, esos que están en un peligro grave.

Ahora, usted pregunta qué quiero decir con eso. Cualquier cosa que usted hace que desobedece a Dios es blasfemia. Cualquier cosa que usted dice que habla mal en contra de Dios es blasfemia. Y cualquier blasfemia necesita disciplina. Y usted o yo, o cualquier persona que hace algo en contra de la voluntad y el propósito de Dios, quienes actúan de una manera impía, que calumnia la persona de Dios, calumnia la naturaleza de Dios, la persona de Dios o que niega o desobedece a la Palabra de Dios, es un blasfemo a un grado u otro y, por lo tanto, es susceptible a ser instruido mediante un castigo físico, las lecciones que sean necesarias para llamarnos a alejarnos de eso.

Entonces, hay aquellos que, por el diseño soberano de Dios, son entregados a Satanás. Y Dios tiene un propósito positivo en mente. Existen aquellos, quienes bajo la soberanía de Dios y por la dirección de la Iglesia, son entregados a Satanás. Y Dios tiene algo negativo en mente. El aplicar castigo severo para efectos del juicio final definitivo eterno o para efectos de castigo temporal. En cualquiera de los dos casos, para que puedan aprender la consecuencia de la blasfemia. Y la blasfemia, lo vuelvo a decir, es cualquier desobediencia o cualquier calumnia o rechazo de la persona y voluntad de Dios.

Hay varias cosas, entonces, que debemos recordar conforme resumimos esto. Ser entregado a Satanás puede ser por causa de Dios, como Job, por causa de Dios, para que Dios enseñe algo. Puede ser para mi beneficio, como Pablo, para que pueda mantener humildad y dependencia. Puede ser para el beneficio de otros, como Pedro, para que pueda instruir a otros. Puede ser por el deseo de Dios de recompensar y dar una corona de vida. Puede ser para producir gran alabanza y ahí, se acaba todo.

Pero, por otro lado, puede ser por causa de disciplina, como en el caso de un hermano incestuoso en Corinto o como Ananías y Safira. Puede ser para ser disciplinado hasta la muerte, como en el caso de la Iglesia en Tiatira, cometer fornicación y escuchar a falsa doctrina. También, puede ser por causa del juicio final, como en el caso de Saúl o Judas o Himeneo y Alejandro.

Ahora, ¿cuál es el remedio? ¿Cómo evita usted la parte de disciplina y la parte del juicio? Al recibir la verdad y la santidad de Dios en Cristo. Y ése realmente es el mensaje. Todo esto en realidad fue para llegar a esto. Puede ser que Dios quiera entregarme a Satanás. Puede ser para Sus propios propósitos. Quiere que yo sufra alguna herida por parte de Satanás a un grado u otro. A un nivel u otro en mi vida. Mi única oración es que sea para Su gloria y mi bien y el fortalecimiento y extensión de Su Reino. No para castigo ni para disciplina. Y que, si es necesario que yo tenga que sufrir en manos de algún mensajero de Satanás como Pedro, ser entregado por un corto período de tiempo, sólo puedo orar porque a partir de ahí, Dios pueda recibir una mayor gloria y que yo sea un siervo más fiel. Y eso me hace darle la bienvenida el ser entregado, si ése es el diseño de Dios, en contraste a ser entregado por ser castigado físicamente por la blasfemia. Entonces, como creyentes, buscamos evitar eso mediante la búsqueda de una vida Santa. Oremos.

Señor Dios, venimos con corazones que literalmente, han sido conmovidos por lo que la Palabra nos ha hablado en el día de hoy. Sabemos que estamos en una guerra grande, sobrenatural. Y sabemos que, como cristianos, Te pertenecemos a Ti. Y sea del modo que fuere que Tú escojas usarnos como Tus soldados, queremos ser usados. Sea cual sea la pérdida que necesita haber para que pueda haber una mayor ganancia, lo podemos aceptar.

Pero Señor, no buscamos ser disciplinados, ser entregados a Satanás para la destrucción de la carne por hacer algo mal. Por la blasfemia contra Ti, porque hemos rechazado la vida Santa, a la cual nos has llamado y para la cual nos has capacitado en Tu Espíritu.

Entonces, Señor Dios, llámanos a la obediencia y lleva a cabo eso por el poder del Espíritu. Aléjanos del mundo y los pecados sutiles que nos llegan a parecer como si no fueran pecados en absoluto, sino que son blasfemias en contra de Ti. Muéstranos esas fallas secretas, esos pecados presuntuosos de los cuales escribió el salmista para que podamos conocer Tu mano de bendición como Tú lo quieras expresar. Queremos tener la perspectiva más amplia, y eso consiste en ver el conflicto espiritual y ser parte del mismo en la manera que podamos para Tu gloria. Guárdanos de pelear de manera pobre y ayúdanos a pelear la buena batalla, reconociendo que nuestra responsabilidad para con la Iglesia como aquellos que somos llamados y comisionados y confirmados para el servicio, reconociendo nuestra responsabilidad para contigo a guardar la fe y una conciencia pura. Y reconociendo nuestra responsabilidad de enfrentar al enemigo para que la Iglesia pueda mantener su pureza.

Padre, ayúdanos a encontrar esa maldad en nuestros propios corazones, a encontrar esa maldad que está entre nosotros. Y Señor, lo que nosotros no podemos encontrar, que Tú lo encuentres y lo quites para que seamos un testimonio para Tu gloria. Y oro también, Señor, para cualquiera en esta congregación en esta mañana que ya fueron entregados a Satanás, que ya están sufriendo en sus manos, que sea por una razón positiva, Señor, dales gran fe y fortaleza en ello. Edifícalos, hazlos más útiles. Y Señor, si es por motivos de disciplina, que se arrepientan, que se vuelvan de su pecado para que puedan ser recobrados del diablo. Si es porque están al borde del juicio eterno, en las manos de Satanás, oh, Dios, que ellos se entreguen al Salvador antes de que sea demasiado tarde.

 

 

 

 

 

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