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Lo invito a abrir su Biblia en 1 Timoteo capítulo 2, 1 Timoteo capítulo 2. Los primeros ocho versículos tienen que ver con la oración evangelística. Orar por lo no salvos. Esta es una gran responsabilidad para la Iglesia, un serio llamado que el Señor nos ha encomendado.

Quiero que mantenga en mente que conforme Pablo le está escribiendo Timoteo, Timoteo está en Éfeso. Él ha sido dejado ahí por Pablo después de su primer encarcelamiento, con el propósito de corregir las cosas en la Iglesia. Esa gran Iglesia efesia, la cual Pablo mismo había pastoreado durante tres años; esa gran iglesia que era tan sólida y tan fuerte, que nació en un movimiento maravilloso del Espíritu de Dios poderoso, había comenzado a desviarse. Había caído en falsa doctrina, había caído en pecado. Había caído en impiedad; y muchas cosas necesitaban corregirse en la Iglesia. Y Pablo ha dejado a Timoteo ahí para hacer eso. Él entonces le escribe esta epístola para bosquejar con mucho cuidado esas cosas que más necesitaban su atención y esfuerzo.

Y conforme abre el capítulo 2, Pablo comienza a dar la instrucción específica con respecto a las cosas en la Iglesia efesia que necesitaban ser enfrentadas. El primer tema en los primeros ocho versículos es este tema de orar por todos los hombres para que sean salvos. Aparentemente, en la Iglesia efesia se había desarrollado cierta teoría que decía que no todos los hombres podían ser salvos. No hay razón por la cual debemos orar por todos los hombres, quizás no hay razón inclusive para proclamar a todos los hombres. La salvación se había convertido para ellos en una especie de regalo exclusivo que le pertenecía únicamente quizás a algunos judíos especiales que guardaban la ley o a algunos gentiles místicos elite que habían alcanzado cierto nivel de conocimiento exclusivo de las cosas de Dios. Fueran cuales fueran los puntos específicos, habían desarrollado una doctrina de exclusividad con respecto a la salvación y ya no estaban interesados en cumplir la gran comisión. Su predicación, sin duda alguna, demostraba esto; y también su oración o más bien, su falta de ella.

Y entonces, en los versículos 1 al 8 Pablo le da a Timoteo la instrucción de que Dios quiere que todos los hombres sean salvos, no sólo unos cuantos judíos y gentiles elite, sino la salvación es provista para todos los hombres. Y él debe comunicar eso a la Iglesia de tal manera que les mande a entender eso.

Ahora, estamos muy conscientes, como lo hemos visto en las últimas dos semanas, de la importancia de este tema de orar por los perdidos. También estamos muy conscientes de la gran comisión de ir por todo el mundo y hacer discípulos de todas las naciones. Y esto encaja de manera perfecta con eso. Si usted ha sido criado en la Iglesia como yo, en muchas ocasiones ha oído a oradores misioneros que dicen: ‘sé que ustedes no pueden ir al campo, pero al menos mientras están en casa pueden orar’. Y a lo largo de los años, hemos orado por el evangelismo de misioneros y predicadores y maestros por todo el mundo. Y este es un llamado a nosotros a renovar ese compromiso con la oración evangelística.

Y entonces, conforme regresamos al texto, no necesito recordarles que el corazón de este texto está en el final del versículo 1. Ahí dice que debemos ofrecer rogativas, oraciones, peticiones y acciones de gracias por todos los hombres. Ése es el corazón de este pasaje. La idea de todos los hombres. El versículo 2 dice ‘por todos los que están en eminencia’. El versículo 4 dice que Dios quiere que todos los hombres sean salvos. Y el versículo 6 dice que Cristo se dio a sí mismo en rescate por todos. La idea aquí entonces es de manera clara una afirmación de que debemos tomar el Evangelio de Jesucristo y llevarlo a todos los hombres y debemos apoyar eso con la oración. Es un llamado a la oración evangelística, un elemento esencial en el cumplimiento de la gran comisión.

Ahora, como usted sabe si ha estado con nosotros, hay cinco elementos en este pasaje que nos llaman a la oración evangelística… La naturaleza, el espectro, el beneficio, la razón y la actitud conectados con una oración de este tipo. Ya hemos discutido la naturaleza de la oración evangelística ahí atrás en el versículo 1, ¿se acuerda?, esas cuatro palabras describiendo facetas de la oración, rogativas, oraciones, peticiones y acciones de gracias nos instruyeron en cuanto a la naturaleza de la oración evangelística.

En segundo lugar, vimos el espectro de la oración evangelística al final del versículo 1, es por todos los hombres. No hay límites, incluyendo, versículo 2 dice, los reyes y todos los que están en eminencia. Todos los hombres a todos los niveles de la sociedad humana que están sin el Señor deben ser los objetos de nuestras oraciones, y de manera particular aquellos que son líderes sobre nosotros.

Después, señalamos la última vez el beneficio de una oración de este tipo al final del versículo 2, el resultado es que podamos vivir una vida quieta y reposada en toda piedad y honestidad. Cuando la Iglesia mantiene su integridad y se queda dentro de la esfera de la vida espiritual, será de bendición en una sociedad en lugar de una amenaza y va a encontrar que va a disfrutar de más tranquilidad y prosperará también en la extensión del Evangelio.

Y esa es la palabra con la que Pablo está instruyendo a Timoteo y también a nosotros. Las condiciones de paz y reposo, la ausencia de ansiedad y fricción benefician a la Iglesia en la obra del evangelismo. Y entonces, la Iglesia debe ser conocida en la sociedad como aquellas personas que buscan hacer amigos de aquellos que no son salvos, que oran por la salvación tanto de personas en general, como de líderes también. Deseamos vivir vidas de piedad y vidas de integridad moral. Deseamos buscar las cosas de Dios, deseamos proclamar el Evangelio de salvación de la manera más eficaz y podemos hacer eso si no somos una amenaza para la vida nacional, la vida social, la vida política; cosas que están más allá de la meta de la vida de la Iglesia. Entonces, buscamos contribuir a la paz para que seamos aceptados como aquellos que aman las almas de los hombres y de esta manera, nos quieran oír los que nos rodean. Y al no ser una amenaza a la sociedad, sino una bendición conforme Dios responde nuestras oraciones y muchos son salvos, encontramos la tranquilidad que nos permite la libertad de ministerio que deseamos tanto.

Ahora, eso nos lleva al cuarto punto en donde nos quedamos la última vez. La razón de la oración evangelística. ¿Por qué debemos hacer esto? Si, entendemos que tenemos que hacerlo. Sí, entendemos que debemos hacerlo por todos los hombres. Si, debemos hacerlo para poder recibir un efecto secundario para nosotros. Pero al llegar al versículo 3 y hasta el versículo 7 encontramos una lista de elementos dentro de la razón de la oración evangelística. Ahora, quiero que entienda que esta es una porción teológica. Es rica. Por momentos es profunda, pero al mismo tiempo es muy clara y es obligatoria para nuestra conciencia.

En primer lugar, debemos involucrarnos en orar por los perdidos de manera regular porque es moralmente correcto. Es benéfico y es bueno. Versículo 3: “porque esto…” esto es el orar por la salvación de todos los hombres, “…es bueno.” Esto es bueno para ellos. Es bueno para ellos, ésa es la idea. Es benéfico para ellos. Es excelente para ellos. Los lleva al conocimiento de Dios. Los lleva, por la gracia de Dios, en respuesta a nuestras oraciones, a la salvación. Ninguno de nosotros estará en desacuerdo con eso. Todos estamos de acuerdo en que la salvación será de gran beneficio para cualquier hombre o cualquier mujer. Todos estaríamos de acuerdo con que sería excelente que cualquiera conociera al Señor Jesucristo. Y eso es precisamente el punto. Es bueno, es benéfico.

En segundo lugar vimos la última vez, debemos orar por los perdidos porque es coherente con la voluntad de Dios. El versículo 3 dice que es agradable, esto es Dios lo recibe con deleite. Lo aplaude. Le da la bienvenida a esto. “Porque Él es Dios nuestro Salvador el cual quiere que todos los hombres sean salvos y vengan al conocimiento de la verdad.” Él quiere a todos los hombres salvos del pecado, rescatados del juicio; y quiere que todos vengan al conocimiento de la verdad salvadora del Evangelio de Jesucristo. Entonces, Dios recibe con gusto esto porque esto refleja Su deseo. Su voluntad es que los hombres sean salvos, que todos los hombres sean salvos. Señalamos que esa voluntad expresada aquí es el deseo del corazón de Dios. Él desea que los hombres sean salvos. Él desea que todos los hombres sean salvos.

Ahora, permítame extrapolar un poco a partir de ahí porque sé que hay personas que cuestionan esa doctrina. Viéndolo desde otro ángulo, todos estaríamos de acuerdo, sin lugar a dudas, con que Dios no desea que la gente peque. ¿Podríamos estar de acuerdo con esto? No creemos que Dios desee que la gente haga maldad, que peque, que sea desobediente, que sea impía, que no le dé a Él gloria. No, todos estamos de acuerdo con eso. De hecho, el espectro de la teología evangélica estaría de acuerdo con eso. Deseamos, sabemos que Dios desea que los hombres no pequen. Por ningún momento promovemos algo diferente de eso. Entonces, para voltear la situación un poco, todos estaríamos de acuerdo entonces con que Dios desea que todos los hombres sean santos. Nadie discutiría en contra de esto. Dios desea que todos los hombres sean justos. Dios desea que todos los hombres sean personas sin pecado. Dios desea que todos los hombres le den gloria y le den honra y le den respeto. Dios desea que todos los hombres sean obedientes. Digo, Él les manda a los hombres una y otra y otra vez a que sean obedientes. Él llama a la justicia. Él llama a la santidad. Él llama a que no pequen. Él llama a toda persona sobre la faz de la tierra que le dé honra y le dé gloria. Llama a todos los hombres en todo lugar a que se arrepientan. Nadie discute contra esto. Todos sabemos que Dios quiere que los hombres sean santos.

Por lo tanto, concluimos que la gente peca a pesar de que Dios no quiere que pequen. Eso es obvio. La gente es impía aunque Dios no quiere que sean así. La gente no le da gloria a Dios, aunque Dios no quiere que no le den gloria. Entonces, ¿por qué es algo tan difícil para algunas personas reconocer que la gente también se va al infierno aunque Dios no quiere que ellos se vayan al infierno? Dios quiere que todos los hombres sean salvos. Ése es el deseo de Dios.

Y entonces, recordamos lo que vimos la semana pasada. Debemos orar por todos los hombres, porque es benéfico para todos los hombres ser salvos. ¿Estaríamos todos de acuerdo en eso? No es beneficioso ir al infierno sin Cristo. Es beneficioso ser salvo. En segundo lugar, es coherente con la voluntad santa de Dios, el cual quiere que todos los hombres sean salvos y conozcan la verdad de Cristo.

Ahora, en tercer lugar; y aquí entramos en un argumento profundo por parte de Pablo, el tercer elemento en su razón para la oración evangelística es que refleja la naturaleza de Dios como un Dios. Refleja la naturaleza de Dios como un Dios, observe el versículo 5: “porque hay un solo Dios o porque Dios es uno.” Sólo hay un Dios. Dios es uno. Digo, en contraste a la idea popular que usted oye todo el tiempo ‘oh, todo el mundo tiene su dios, y realmente no importa cuál sea su dios siempre y cuando usted sea sincero. Hay un dios para los musulmanes y un dios para los budistas y un dios para los judíos, un Dios para los cristianos y en India hay 50 dioses para todo el mundo. Todo templo tiene su deidad reinante, su deidad que preside. Y hay millones y millones de deidades e ídolos y dioses por todo el mundo diseñados por los hombres. Pero las Escrituras aquí dicen que eso no es verdad, como lo dice 1 Corintios 8, un ídolo es cero, un ídolo es nada. Si usted quiere pasar toda su vida adorando a nada, ése es su privilegio. Pero eso es necedad. Dios es uno. Sólo hay un Dios. En Isaías 44:6, Dios lo dijo de la manera más clara que podía ser de dicho “Yo soy el primero y el postrero; y fuera de Mí no hay nada.” Eso cubre todo.

Y esa es la razón por la que ve en Marcos 12:29 al 31 que dice: “Oye Israel, el Señor tu Dios uno es y por lo tanto amarás al Señor tu Dios con todo tu corazón, alma, mente y fuerzas.” ¿Por qué? Puedes entregar todo tu corazón, toda tu mente, toda tu alma, toda tu fuerza Dios porque realmente no hay nadie más a quien dársela. Sólo hay uno. Entonces, usted ama a ese Dios con toda la capacidad que tiene de amar y adorar.

Ahora, esta unidad de Dios, el Señor nuestro Dios uno es, el Shemá de Deuteronomio 6 es la verdad central en todas las Escrituras del Antiguo Testamento en contraste al politeísmo de las naciones que rodeaban a Israel, muchos dioses, mucho dioses, Israel presentaba un Dios. Ahora, éste es el punto de Pablo. Sólo hay un Dios. ¿Qué quieres decir con eso? Lo que él quiere decir es que si hubiera muchos dioses, entonces habría muchos caminos de salvación, ¿verdad? ¿Y no es eso lo que muchas personas en el mundo enseñan en la actualidad? ¡Claro! Digo, el mundo dice ‘bueno, hay un dios para estas personas y estas personas; y mientras que tú seas sincero, estará bien. Todo dios tiene su camino, todo dios tiene su medio de salvación.’ Entonces, si hay muchos dioses, entonces hay muchos caminos de salvación. Y si eso es verdad, no hay necesidad de evangelizar, ¿verdad? No necesitas el evangelismo, todo el mundo tiene su propio camino, déjalos en paz. Van a llegar al mismo lugar. Todo va a salir bien el final.

Pero, Pablo dice ‘debido que hay un solo Dios y un único Dios Salvador, entonces un Dios está en la misma relación con todos los hombres en referencia a la salvación.’ Si hay un Dios y ese Dios es el Salvador, y ese Dios quiere que todos los hombres sean salvos, entonces Él es el Dios de todos, en quien todos deben creer si todos van a ser salvos. Por lo tanto, debemos orar por todos. Debido a que el Dios de todos los hombres quiere que todos los hombres sean salvos, la oración por todos los hombres es coherente con Su naturaleza. El cimiento entonces, amados, de la universalidad del Evangelio se encuentra en la unidad de Dios. Escuche a Romanos 3 conforme Pablo comienza a delinear el Evangelio en el versículo 29, él dijo: “¿Acaso Dios es el Dios de los judíos solamente? ¿No es también de las naciones? Sí, de las naciones también ven que es un Dios.” Sólo hay un Dios. Por lo tanto, todos los hombres deben venir al mismo Dios, por lo tanto todos los hombres deben oír de la misma manera y por lo tanto debemos orar por todos los hombres. Sólo hay un Dios. Y es la unidad de Dios que justifica el espectro universal del evangelismo.

En 1 Corintios 8:4, hice referencia a esto hace un momento, dice que un ídolo no es nada en el mundo porque no hay más que un Dios. Y después, versículo 6, no hay más que un Dios, el Padre, de quien son todas las cosas y nosotros en Él. Sólo hay un Dios. Ahora escuche, ese Dios, que está en la misma relación con todos los hombres es el único Dios, es el único Dios Salvador. Si los hombres van a ser salvos, serán salvos por ese único Dios y van a ser salvos a través de la relación con ese único Dios. Y debido a que un Dios desea que todos los hombres vengan a la salvación, entonces debemos orar por todos los hombres. Ninguno, ninguna nación, ningún grupo, ningún grupo religioso, ninguna religión está fuera de la necesidad de venir al único Dios que puede salvar.

Entonces, debemos orar de manera evangelística porque es beneficioso, porque es coherente con la voluntad de Dios, refleja la naturaleza de Dios. En cuarto lugar, es coherente con la persona de Cristo. No sólo con la persona de Dios y su naturaleza, sino con Cristo. Observe el versículo 5 nuevamente. No sólo hay un Dios, sino que hay un mediador entre Dios y los hombres y el texto griego dice ‘hombre’, sin artículo, hombre Cristo Jesús. Una mejor manera de traducir eso para expresar la intención del griego sería “hay un Dios y un mediador entre Dios y hombre, Cristo Jesús mismo hombre.”

Ahora, aquí encontramos la coherencia con la persona de Cristo. ¿Cuántos mediadores hay? Uno. Entonces, no podemos decir ‘bueno, hay muchos caminos al cielo’. Como dice la gente Bahá'í, muchas puertas, usted puede por aquí, por allá, o usted puede seguir a este líder, o aquel líder, este líder. No, hay sólo uno. Y entonces, regresamos a lo mismo. Un Dios, un Mediador, un camino de salvación; por lo tanto, oramos por todo el mundo. Dios quiere que todo el mundo sea salvo; y la única manera en la que pueden ser salvos es a través de ese Mediador, de ese único mediador a ese único Dios.

En Job capítulo 9 se nos presenta el concepto de un mediador conforme Job clama en medio de su aflicción. Y él dice en el versículo 32, al quererse comunicar con Dios, que “Él no es hombre para que yo le pueda responder y podamos reunirnos en juicio.” Él dice ‘no sé cómo llegar a Dios, Él no es un hombre.’ No nada más me puedo comunicar con Él. No podemos sentarnos y hacer que esto funcione.

Después, en el versículo 33: “ni tampoco hay mediador entre nosotros.” Él usa la palabra que se refiere a un árbitro, un mediador. No hay mediador entre nosotros, escuche esto, que pueda colocar su mano en ambos de nosotros. Y aquí estaba Job en medio de su aflicción clamando ‘¿dónde está alguien que pueda colocar su mano en Dios y su mano en mí y nos pueda traer a un punto de unión?’

Bueno, ese clamor es respondido en Cristo, ¿no es cierto? Cristo es ese mesites, el mediador, esa persona que interviene entre dos con el propósito de restaurar la paz y la amistad o de ratificar un pacto, hacer una promesa, formar un acuerdo. Y sólo hay un Mediador. Escuche eso, sólo uno. No hay muchos niveles de deidades por los que usted tiene que ascender, como probablemente estaban enseñando las personas pro gnósticas en Éfeso. No hay muchos dioses intermediarios, sub dioses, como los llamaban, eones. Usted no tiene que atravesar por la veneración de ángeles y usted no va a Dios a través de la veneración de santos, alguien en santos, alguien en María, sólo hay un Mediador. Sólo uno y ése es el que coloca Su mano sobre Dios y sobre el hombre y los une. Y ese es Cristo Jesús, hombre mismo o el mismo hombre. Y la palabra aquí hombre es la palabra anthropos, de dónde obtenemos la palabra antropología. Es la palabra genérica para hombre. Aner era la palabra para varón. Y veremos eso más adelante, cuando lleguemos al versículo 8. Pero aquí está la palabra genérica. Él se volvió hombre. Él fue Dios siempre, Él se volvió hombre. Él es el Dios hombre perfecto. Y como tal, Él toma a Dios y al hombre, los une. Y entonces, Cristo Jesús es ese mediador.

En Hebreos 8:6 nos dice que Él es un mediador. Él es un mediador que sobrepasa a todos. El texto dice que Él ha obtenido un ministerio más excelente. Él es el mediador de un mejor pacto que fue establecido en mejores promesas. En el capítulo 9 de Hebreos, versículo 15, dice que Él es el mediador de un nuevo pacto. En el capítulo 12, versículo 24, nuevamente, el Mediador del nuevo pacto. Entonces, Él es el que toma a Dios y al hombre, restaura la paz y la amistad, ratifica un pacto, forma un acuerdo y edifica una relación entre Dios y el hombre. Él ha tomado Su postura entre el Dios ofendido y el pecador ofensor; y Él ha mediado para unirlos.

¿Cuántos mediadores hay? Sólo uno… Sólo uno que puede unir al hombre y a Dios. Por lo tanto, escuche con atención, por lo tanto Jesucristo está en relación con todos los hombres en la misma posición definitiva. Si sólo hay un Dios, Él es el único que puede salvar. Si sólo hay un mediador, Él es el único que puede llevarlo a ese Dios Salvador. Por lo tanto, todos los hombres para poder llegar a la salvación deben medir a través de Cristo a Dios. Y esa es la razón por la que Hechos 4:12 dice: “y en ningún otro hay salvación porque no hay ningún otro bajo el cielo en que podamos ser salvos.” Sólo hay uno.

Entonces, lo que Pablo está diciendo es “mira, Timoteo, oramos por todos los hombres porque Dios quiere que todos los hombres sean salvos y Dios es el único que lo puede hacer y Cristo es el único mediador mediante el cual pueden venir a esa salvación. Todos los hombres tienen el mismo Dios salvador y al mismo mediador; y de esta manera, debemos orar por la salvación de todos los hombres porque fuera de Cristo están condenados eternamente.” ¿Entiende usted esto? Esa es la razón por la que este es un tema tan serio. Me sorprende con qué prontitud oramos por problemas físicos y cuánto nos cuesta orar por la salvación. Y los problemas físicos realmente no son lo importante.

En quinto lugar, al ver las razones por las que debemos orar de manera evangelística, no sólo es coherente con la persona de Cristo, sino que es la intención de la obra expiatoria de Cristo. Regrese de nuevo el versículo 6. Hablando de Cristo Jesús, quien fue hombre como también Dios y trajo a Dios y al hombre juntos, dice: “El cual se dio,” esa palabra está cargada de contenido. Él dio, Juan 10:18, Jesús dijo: “Ninguno me quita la vida, sino que Yo la pongo de mí mismo.” Voluntariamente. “El cual se dio,” ¿y qué es lo que Él dio? A sí mismo, no una porción de sí mismo, no algo que Él poseía, no algo que era de Él. No algo que realmente no necesitaba. Él dio todo. Esa es la totalidad de todo. Cristo Jesús de manera voluntaria se dio a sí mismo como un rescate por todos.

Ahora, la palabra rescate aquí está simplemente cargada de significado. No es la palabra simple para rescate la cual es lutron. Esa es antilutron y hay una preposición huper conectada con ella en la frase. Y simplemente llena el significado. No es una palabra simple para rescate en donde alguien es secuestrado, usted va, paga el rescate y lo tiene de regreso. Es la idea de rescate sustitutivo. Usted se coloca ahí y libera a esa persona por su propia esclavitud. Es como si un padre recibiera una nota de un hijo secuestrado y la nota demandaba que él fuera y se convirtiera en la persona secuestrada por la libertad de su hijo amado. Cristo se vuelve la víctima para que podamos ser liberados. Entonces, es más que la palabra simple ‘rescate’ la cual significa el precio pagado por la liberación de un esclavo. Es la idea de un intercambio. Cristo intercambió Su vida por nuestras vidas. Él murió nuestra muerte. Él cargó nuestro pecado. Él tomó nuestro lugar. Él se entregó a sí mismo de manera total como un pago sustitutivo por nuestro pecado.

¿Por quién hizo esto? Él fue un rescate por todos. ¿Podría ser tan amable de encerrar eso en un círculo? Ése es el punto aquí. ¿Cristo murió por unos cuantos? Él murió por todos. Eso es lo que dice. Y ésa es la idea clave de Pablo. Aquí, por cierto no tiene la intención de dar un tratado complejo de la teología de la expiación. Él aquí no está tratando de enfatizar todo lo que podría ser dicho acerca del rescate sustitutivo de Jesucristo. Su punto aquí es ‘todos’. Lo que él quiere que usted entienda es que Cristo, quien es el mediador, el único mediador, vino hacer una obra en la cruz a favor del hombre; y Dios, que proveería un récord rescate para todos los hombres.

Y finalmente, el último elemento en la razón para la oración evangelística… Y podríamos decir mucho más acerca de lo que ha sido dicho… Pero este último elemento viene en el versículo 7. Y esto es, debemos orar por todos los hombres para que sean salvos por qué esto encaja con la comisión divina de Pablo. Y Pablo se mete aquí. Esta es realmente una afirmación interesante. “Para esto,” ¿para qué?, Para la salvación de todos los hombres, “para esto, porque Cristo es el mediador, porque Dios es el Salvador, porque Cristo murió como rescate por todos y lo probó cuando Él vino a su debido tiempo, para esto yo fui constituido predicador y apóstol.”

En otras palabras, él está diciendo ‘¿qué estoy haciendo si esto no es para todos?’ La palabra predicador es del verbo kerusso, tiene que ver con un heraldo, un proclamador, un orador público. En esos días ellos no miraban televisión, no leían libros, no tenían periódicos. Básicamente, si usted tenía un anuncio, usted iba a la plaza de la ciudad y usted hacía su anuncio. Era un tiempo de la comunicación caliente. Era un tiempo en el cual usted verbalizaba. El heraldo iba por todos lados y hacía todos los anuncios que la gente necesitaba; y la comunicación era abierta, y la gente predicaba de manera abierta y enseñaba públicamente. Los filósofos hablaban públicamente y las opiniones se presentaban de manera pública. Y Pablo se convirtió en uno de esos predicadores al aire libre. Uno de esos heraldos públicos proclamando el Evangelio de Cristo. Y lo que él está diciendo es esto: ¿por qué fui ordenado por Dios para salir y proclamar públicamente el Evangelio que si fuera limitado iría en contra de mi llamado mismo? Y después, no sólo fui llamado a ser un heraldo, sino también un apóstol. Y la palabra ahí tiene referencia a alguien siendo enviado como mensajero. Aquí estoy, un apóstol a las naciones, aquí estoy, un mensajero de ciudad en ciudad, de nación en nación, siendo un heraldo público del Evangelio de Cristo, ¿qué estoy haciendo si esto no se aplica a todo el mundo?

Él dice ‘digo en verdad de Cristo, no miento. Ustedes saben que he sido llamado como un heraldo para proclamar públicamente. Ustedes saben que he sido llamado como mensajero para extender la verdad de la gracia salvadora tan lejos como Dios me lo permita. Como heraldo, hablo públicamente. Como misionero, alcanzo a todos los que puede alcanzar. Y ustedes saben que esto es la verdad y no estoy mintiendo. Ustedes saben que éste es mi llamado,’ les está diciendo. ‘Ustedes saben que ésta es mi ordenación.’ Y puede haber algo de represión en esto que él dice, porque puede haber algunos en la Iglesia que en cierta manera estarían en contra de la fuerza de sus conclusiones aquí y el les recuerda que está hablando la verdad.

Y él entonces dice el final del versículo 7 “y maestro de los gentiles en fe,” esto es la fe contenido y veracidad, la sinceridad del corazón. Yo soy el que enseña con un contenido correcto y un corazón correcto de sinceridad. Y soy maestro de las naciones. La palabra “naciones” o gentiles es clave, debería subrayarla. Esa es la idea clave. He sido enviado a las naciones, las naciones del mundo. Y supuestamente, debo proclamar públicamente a todas estas personas que Jesús salva y que Cristo es un rescate para todos y llamarlos a la salvación. ¿Cómo puedo hacer eso si eso no es verdad? Aquí hay un problema, dice él. Digo, yo he sido ordenado para esto. Al cumplir la gran comisión, Marcos 16:15, de predicar el Evangelio a toda criatura. Pablo dice con la fe, el contenido y un corazón sincero, salgo y hablo la verdad.

Y amados, realmente creo que esta es una afirmación poderosa; poderosa de la responsabilidad de la misión de la Iglesia para el mundo. Somos llamados a las misiones al mundo. ¿Por qué? Porque es la voluntad de Dios que todos los hombres sean salvos. ¿Por qué? Porque solo hay un Dios para todos ellos y sólo hay un mediador, quien murió por todos ellos. Y somos llamados como predicadores y misioneros a alcanzar a todos ellos. ¿Y cómo llegamos a creer por un momento que estamos diciendo algo que no es verdad si Él no murió por todos y si Dios no quiere que todos sean salvos? Entonces, debemos decir eso, pero no podemos, porque sabemos lo que es la Verdad y entonces, es un argumento poderoso para la proclamación universal del Evangelio salvador de Jesucristo.

Y en conclusión, después de dar todos esos elementos, él nos da finalmente la actitud de la oración evangelística. ¿Cuál debe ser la actitud? Ahora, quiero que observe con atención el versículo 8. Hay un ‘pues’, el cual encaja con esto. Y después, hay un cambio de tema en el versículo 9 con las palabras ‘asimismo’. Ahí es donde cambia el tema. Esa misma palabra aparece más adelante en el capítulo 3, versículo 8 y en el capítulo 8, versículo 11 en donde el tema cambia en cada ocasión que aparece esta palabra. Pero el tema no ha cambiado en el versículo 8. Es un ‘pues’ que depende de en los primeros siete versículos.

Aquí está la actitud. Aquí llegamos a la aplicación práctica. Muy bien, a todos se nos ha hecho consciente de que debemos orar a los perdidos. Todos sabemos por qué debemos hacer eso. Muy bien, por tanto, quiero que todos los hombres oren el todo lugar levantando manos santas, sin ira ni contienda.

Ahora, esto nos dice la actitud con la que debemos orar. Pero antes de que veamos la actitud, quiero que vea que dice ‘quiero’. Y él no usa la palabra thelo la cual es la voluntad de deseo usada ahí atrás en el versículo 4, en donde dice que Dios quiere que todos los hombres sean salvos. Esa era la voluntad de deseo. Esta es boulomai, la voluntad de propósito mental. Es casi como yo de mando, yo mando, yo determino que esto debe pasar o yo presento esto como un absoluto. Pablo ahora está en un modo de mando. Por lo tanto, debido a lo que acabamos de ver, esta tremenda, tremenda afirmación acerca del por qué debemos orar por los perdidos, les estoy diciendo que los hombres deben orar en todo lugar.

Ahora, note si es tan amable en donde dice “hombres,” andros, el plural de aner, el cual es hombre, no en el sentido genérico, sino hombre en el sentido masculino en contraste a gune, el cual es femenino. Entonces, él está diciendo los hombres como masculinos, esto quiere decir que en la vida de la Iglesia, cuando la Iglesia se reúne y es momento de orar por los perdidos, los hombres deben orar. Ahora, éste es el énfasis. Es usado de manera muy clara aquí. Esto quiere decir que Pablo escoge sus términos de manera muy cuidadosa. Quiero que los hombres, o los masculinos oren. Ahora, en la sinagoga judía, en el tiempo del Antiguo Testamento, sólo se les permitía orar a los hombres. El énfasis aquí lleva a uno a creer que esto también se infiltró a la Iglesia en términos del liderazgo de la Iglesia, como sabemos que en las Escrituras les pertenece a los hombres en la adoración pública.

Y aparentemente esto en Éfeso estaba siendo aprobado por algunas mujeres que estaban usurpando la función masculina. Descubriremos esto, por cierto, la próxima vez en los versículos 9 al 15. Y ese va a ser un tema realmente sensible, así que agárrense a su silla para la próxima semana.

No obstante, es el patrón de Dios para la vida de la Iglesia que los hombres son los que guían en la adoración pública. Y en esta situación, él está afirmando esto. Él dice demando de ustedes no sólo un deseo siempre de mi corazón sino que presento esto, boulomai, como una demanda. Que los hombres oren. Que los hombres oren. El término “en todo lugar” es muy interesante. Muy interesante. Esa pequeña frase se usa cuatro veces por Pablo, en todo lugar. Aquí en 1 Corintios 1:2 y 1 Tesalonicenses 1:8, en los cuatro lugares se refiere a la asamblea oficial de la Iglesia. Y lo que él está diciendo es que cuando la Iglesia se congrega, se reconoce de manera oficial como una asamblea oficial. Demando que los hombres sean los que oren. Y la palabra aquí para orar es orar habitualmente. Debe ser la práctica común que esta oración se lleve a cabo a favor de las personas no salvas, y que sea llevada por los hombres.

Ahora, no quiero hacer enojar a las mujeres al decir esto. Tengo que decir lo que las Escrituras dicen. Y vamos a entrar a los aspectos de equilibrio la próxima vez. Pero necesita saber lo que la Palabra de Dios dice. Y la gente de dice ‘bueno, espere un momento pastor, Primera de Corintios 11:5 dice que si las mujeres oran y profetizan, deben hacerlo con su cabeza cubierta en una demostración de modestia y humildad y sumisión. Por lo tanto, 1 Corintios 11:5 indica que las mujeres pueden predicar o proclamar y pueden orar, ¿no es así? La respuesta es sí. Primera de Corintios 11 dice que una mujer debe hacerlo, si profetiza o proclama la verdad de Dios, si ora, debe hacerlo en una función de sumisión siendo manifiesta. Y cuando una mujer ora o profetiza en esa cultura corintia, con su cabeza descubierta, en cierta manera mostraba o desplegaba su libertad, viola el estándar de Dios. Ahora, sí estoy de acuerdo con eso. ¿Cómo podría usted no estar de acuerdo con eso?, está en las Escrituras. El punto que tiene que reconocer es que 1 Corintios 11, conforme usted avanza unos cuantos capítulos, usted llega a 1 Corintios 14; y en 1 Corintios 14, en el versículo 35, dice “las mujeres guarden silencio en las iglesias.” Lo único que tiene que hacer es comparar los dos: las mujeres pueden orar y las mujeres pueden proclamar la Palabra pero no en la asamblea apropiadamente constituida de la Iglesia en su adoración oficial cuando se congrega. Eso es obvio y eso se confirma aquí en el versículo 11: “La mujer aprenda en silencio, en toda sujeción porque no permito a la mujer enseñar o ejercer autoridad sobre los hombres, sino estar en silencio.” ¿Todo el tiempo? ¿Veinticuatro horas al día? ¡Claro que no! Por supuesto que no.

Lo que él está diciendo aquí es cuando la Iglesia se congrega en su adoración constituida de manera apropiada. Y la pequeña frase clave es esa pequeña frase “en todo lugar.” El punto es que cuando la Iglesia se congrega bajo el liderazgo de los hombres, lo cual es obvio, él describe los requisitos de esos líderes en el capítulo 3; y no pueden ser nadie más que hombres. Y entonces, veremos a los hombres que son los líderes. Y él dice cuando se congregan para la asamblea, estos son los hombres que se levantan a orar en la Iglesia.

Usted preguntará ‘bueno, ¿cuándo puede proclamar una mujer?’ Una mujer puede proclamar la Palabra de Dios con sus amigas. Ella puede proclamarla como los dicen los Salmos, una gran multitud son las mujeres que publican las buenas nuevas. Puede enseñar en muchos, muchos ambientes. Pero no en la asamblea de congregación oficial de la Iglesia, cuando se congrega en todo lugar con el propósito de adorar y enseñar y liderar. Eso lo deben guiar los hombres. Deben ser los líderes. Y eso es que las Escrituras delinean de manera muy clara. Esa es la razón por la que 1 Corintios 14 dice que las mujeres deben estar en silencio en las iglesias; y eso se afirma aquí también.

Entonces, cuando la Iglesia se congrega, los hombres deben orar. Y esa es una afirmación fuerte que se hace aquí. Nunca fue algo que no fue popular, francamente, hasta hace unos años cuando la Iglesia ha decidido seguir el movimiento de liberación de las mujeres. Y realmente no hay necesidad para hacer eso. Y por cierto, el hecho de que Dios ha establecido el liderazgo en la Iglesia y aquellos que deben someterse en la función de hombres y mujeres no debe amenazar a nadie porque realmente somos espiritualmente iguales delante de Dios, Gálatas 3:28. Y no sé por qué alguien debe enojarse más acerca de eso del hecho de que yo he sido llamado por Dios a predicar y el resto de ustedes hombres ha sido llamado por Dios a escucharme. ¿Acaso eso significa que yo me estoy elevando a mí mismo y todos ustedes son según ciudadanas de segunda clase y todos deben demandar que deben predicar igual que yo, de tal manera que diariamente tengamos a alguien diferente aquí? Claro que nunca pensaríamos en esto. El punto es que usted tiene autoridad y sumisión en todas las dimensiones de la vida y el hecho de que las mujeres se estén revelando en contra de esto refleja la naturaleza no bíblica nuestra sociedad. Y es algo triste cuando la Iglesia se halla a sí misma en medio de este movimiento o este tipo de caos. Las mujeres que pueden orar y guiar a personas en el entendimiento de la Palabra de Dios en un estudio bíblico, en casa, en un grupo de oración, en un grupo de comunión, en una situación de clase en donde no adoptan una función de autoridad sobre un hombre, pueden encontrar el cumplimiento que Dios quiere que tengan conforme guían a otras mujeres, conforme guían a niños, conforme comparten en oración con hombres en un grupo de comunión o lo que sea.

El miércoles por la noche pasado, nos reunimos en grupos pequeños y oramos juntos, hombres y mujeres. Disfrutamos de un tiempo maravilloso. Eso no amenaza a nadie. Compartimos cosas a partir de la Palabra de Dios juntos. Pero cuando la Iglesia se reúne en su congregación oficial, los hombres vienen a guiar en oración para orar por los perdidos. Y quiero que usted sepa que estoy comprometido en mi corazón con que cuando nos reunamos, los hombres van a venir a orar por los perdidos, como yo lo hice esta mañana, como lo hicimos en el primer servicio, como lo haremos en esta noche, otros de nuestros hombres van a venir a orar por la salvación de cierta nación de personas en el mundo.

Ahora, quiero que observe la actitud; y vamos a concluir brevemente. La actitud con la que usted ora, levantando manos santas, sin ira ni contienda. Ahora, ¿qué significa esto? ¿Qué significa? ¿Con las manos en el aire? He visto todo eso.

¿Sabe una cosa?, es sorprendente, esto dice levantando manos santas. Es correcto. ¿Sabe usted la pregunta que siempre le quiero hacer a esas personas? Si yo tomo 50 manos y simplemente las meto por una cortina, ¿podría usted escoger a las manos santas? ¿Sabe usted cómo se ven las manos santas? No está hablando de manos físicas. ¿Qué es una mano santa? En ese entonces era la costumbre para los judíos volver sus manos conforme oraban, inclusive en el Antiguo Testamento, puede ver en el Antiguo Testamento, 1 Reyes 8:22, Nehemías 8:6, Salmo 63:4, creo que también Salmo 134:2, Salmo 141:2 y también Isaías 1:15, usted ve ilustraciones de ellos levantando sus manos al Señor. Las manos son una cosa y los brazos son otras cosas. Nada malo con eso. Tenemos una postura de costumbre para la oración, inclinamos nuestras cabezas y cerramos nuestros ojos. Ellos no hacían eso. Eso es correcto, eso no es bíblico. No sé de dónde vino eso. Probablemente comenzó, bueno, ciertamente desde la época del Nuevo Testamento y quizás no hace mucho tiempo atrás. Y está bien, sea cual sea la costumbre, está bien. Realmente, no importa.

El punto aquí no es que cuando usted ora sus manos tienen que estar en el aire; el punto aquí es que el que ora debe tener manos santas. ¿Qué significa eso? La mano es la mano de las actividades de la vida. La mayoría de las cosas en su vida involucra sus manos. Y el punto es que el que ora, debe ser el tipo de persona que está viviendo una vida santa. Ése es el punto. No hay algo tal como manos santas en sí mismas. La pureza de manos es simplemente una manera de expresar la idea de pureza de vida.

Entonces, ¿quieres son los hombres que deben orar? Aquellos que tienen manos limpias. ¿Qué quiere decir eso? ¿Que se las han lavado con jabón? No, las manos limpias en el sentido de una vida pura y un corazón puro, como dice el Salmo 24. Entonces, las manos limpias y un corazón puro del Salmo 24; o aquí tiene lo mismo, manos santas y sin ira ni contienda. La ‘sin ira ni contienda’ se refiere a la actitud interna, no hay enojo, no un desacuerdo en contra de Dios o los hombres. Ése es un corazón puro con un corazón amoroso.

Por cierto, la palabra santa aquí no es la palabra hagios, la cual es la palabra normal para santo, es hosios, lo cual significa lo opuesto de contaminado, no contaminado, no manchado por la maldad. Entonces, cuando esos hombres se ponen de pie para orar, que deben orar por los perdidos, deben ser hombres cuyas vidas son santas y hombres cuyos corazones son puros. Maravilloso… Esa es la actitud… Esa es la actitud.

Bueno, el modelo más grande de la oración evangelística es el Señor Jesucristo. En Isaías 53:12 dice que Él hizo intercesión por los transgresores, ¿no es eso maravilloso? Jesús oró por los pecadores. ¿Qué oro? Que fueran salvos. ¿Cuándo hizo eso? En la cruz, “Padre, perdónalos.” ¿Qué quiso decir con eso? Sálvalos, perdónalos, llévalos al arrepentimiento. Usted preguntará ¿acaso Dios contestó Su oración? ¿Lo hizo? ¿Respondió la oración de Jesús? En el día de Pentecostés, ¿cuántos fueron salvos? Tres mil… Y en unas cuantas semanas, cinco mil más. Unos cuantos capítulos… la Iglesia excedía 20,000 personas. ¿La oración fue respondida? Así fue. Jesús oró por los transgresores. Su oración fue “Padre, perdónalos,” y el Padre los perdonó en respuesta a la oración de Su Hijo. Él es nuestro modelo y Él es nuestro modelo.

¿Oramos por los perdidos de ese modo? John Knox oró: “Dame Escocia o muero.” Y la historia nos dice que pocas veces en todas las épocas del hombre, un solo individuo ha cambiado de una manera tan impactante a una nación entera como John Knox usado por Dios para cambiar a Escocia para la salvación de almas. Charles Godel una vez preguntó: ‘si fuera a abrir su escritorio y sacar su diario personal, ¿estaría ahí el registro de alguna noche de angustia y oración por los hombres perdidos como se hallaron en el diario del Hijo de Dios?’ Fin de la cita.

Y David Brainerd, ese maravilloso misionero a los indios, ahí en el río Delaware, quien murió tan joven, una vez escribió, y cito: “no me importa en dónde vivo o qué dificultades enfrento, siempre y cuando pueda ganar almas para Cristo. Mientras que duermo, sueño en esas cosas. Y tan pronto como despierto, lo primero en lo que pienso es en esta gran obra y todo mi deseo es la conversión de pecadores. Y toda mi esperanza para ello está en Dios.” Fin de la cita.

George Whitfield clamó: “Oh Señor, dame almas o quítame mi alma.”

¿Es esa nuestra actitud? Ahí es donde comienza el evangelismo, amados. Comienza en su vida de oración y en la vida de oración de la Iglesia cuando se congrega para adorar. Necesitamos hacer un pacto en nuestros propios corazones para orar personalmente y les hago la promesa de que oraremos públicamente por los perdidos, que Dios se agrade con nuestra obediencia y la salvación de almas. Oremos juntos.

Gracias, Señor, por esta palabra. ¡Oh, qué ricos somos! Sabemos lo que Tú quieres. Nos lo has dicho de una manera tan clara. Ahora, Señor, danos la fortaleza de Tu Espíritu para ser obedientes a lo que Tú has pedido.

 

 

 

 

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