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Abramos nuestras biblias en 1ra de Timoteo, capitulo 2, 1ra de Timoteo, capítulo 2.

Estamos viendo de nuevo los versículos 9 al 15, 1ra de Timoteo, capitulo 2, versículo 9 al 15. Ahora recuerde, que conforme Pablo escribe esta epístola a Timoteo, la instrucción que es dada aquí es para que Timoteo se la dé en la iglesia en la que él está involucrado en ese momento. Esto es la iglesia en la ciudad de Éfeso, en Asia Menor, la cual sería Turquía Moderna en la actualidad.

Éfeso había sido una gran iglesia, pero había caído en error doctrinal y en una vida impía. Pablo entonces, ha dejado a Timoteo en esa ciudad para trabajar con esa iglesia, para fortalecer las cosas. El capítulo 3, versículo 15, identifica su tarea que consiste en enseñarles como conducirse en la casa de Dios, la cual es la iglesia del Dios viviente, columna y baluarte de la verdad. La epístola entonces, es una instrucción a un pastor joven, quien tiene una responsabilidad frente a él, que es muy, muy difícil.

Es una epístola de corrección, debido a los errores que existían en esa iglesia. Entre los problemas en la iglesia en Éfeso, había un problema relacionado con las mujeres. Había herejía en general, había inmoralidad, impureza en general. Y afectó tanto a los hombres como a las mujeres, pero una cosa en particular se había convertido en un problema ahí, y ese fue que había ciertas mujeres en la iglesia, que estaban usurpando las funciones de autoridad de los hombres, y deseaban ser las maestras oficiales de la iglesia. Habían otras mujeres que estaban viniendo a adorar de una manera inapropiada, estaban vestidas de manera inapropiada para la adoración, tenían una actitud de corazón inapropiada para la adoración, y estaban negando con su conducta la profesión misma de sus labios de conocer y adorar a Dios.

Y entonces, los versículos 9 al 15, corrigen este asunto de las mujeres en la iglesia y como deben funcionar y servir ahí. Es innecesario decir, que el tema es medular para nuestra sociedad en la actualidad, la destrucción moderna en el propósito de Dios al crear a las mujeres es muy trágico. La función de las mujeres en la actualidad, y como consecuencia su definición de diseño, y su bienestar definitivo, en su vida, su significado, y sentido de satisfacción, continuamente está siendo atacado y pervertido.

Lo triste es que las mujeres no son las que ganan, sino que las mujeres son las victimas de esto. A las mujeres se les dice que sean valientes, que sean personas que confrontan, que sean independientes, que sean competitivas, que asuman el liderazgo, que ejerzan la autoridad, que sean las que ganan el pan, que se eleven al mismo nivel de función que los hombres y no adopten una función secundaria en esa área.

Y tristemente de manera trágica, hay iglesias, e instituciones, y universidades evangélicas, y seminarios, que han creído esto, aunque la palabra de Dios es absolutamente clara en el asunto. Están dispuestas en este día moderno, en los últimos 15 y 20 años, a rechazar toda la enseñanza bíblica, o torcerla y convertirla para que encaje con las nuevas actitudes, o simplemente hacer a un lado siglos de creencia cristiana.

Esto es trágico, porque las mujeres no están siendo servidas de la mejor manera, por esto. Están siendo mal servidas, al ser colocadas en una función para la cual Dios nunca quiso que estuvieran. Y creo en esto en tantas dimensiones. Estaba pensando esta semana que, si pudiera identificar una sola actitud bíblicamente, que sería la actitud suprema de todas las actitudes, la actitud más deseable de todas desde el punto de vista de Dios, sería la humildad. Esa es la virtud más hermosa de todas las virtudes humanas, en un sentido de actitud, la humildad.

Y si fuera a identificar una actividad como la más deseable, sería la actividad de servicio. Combinando las dos, diría que la biblia enseña entonces, que la actitud más elevada es la humildad, la actividad más elevada es el servicio, y para que una mujer entonces, se le ofrezca servicio humilde es para que tenga un adelanto por encima de los hombres, al poder alcanzar el nivel más elevado, de la intención de Dios para sus criaturas. Las metas más sublimes para ella, se encuentran en el servicio humilde, que Dios ha diseñado para ella, bajo la dirección y la protección de los hombres. Y cuando eso es pervertido, el caos resulta en la sociedad, y el caos resulta en la iglesia.

Ahora esto es algo que estamos enfrentando en nuestra sociedad, pero no es algo que solo nuestra sociedad ha enfrentado. Regresamos a 1ra de Timoteo y allí descubrimos que, estaban teniendo un problema semejante ahí. Ciertas mujeres en esa iglesia eran impuras, descubrimos eso en el capítulo 6, ciertas mujeres estaban revelándose contra Cristo, algunas de ellas se habían ido en pos de Satanás, algunas de ellas estaban viviendo en placer, él las llama mujercillas, cargadas de pecados y diferentes concupiscencias, en 2da de Timoteo 3:6.

Pero no solo es que había algunas mujeres viviendo de una manera impura e impía, sino que habían algunas mujeres que estaban usurpando la función de los hombres en la iglesia.  Deseaban el liderazgo, había mujeres que estaban desfilando su forma y belleza físicas en la adoración de la iglesia, y se estaban convirtiendo en una distracción severa, que estaban tratando de seducir en lujuria a hombres para alejarlos de sus propias esposas, y eran algunos asuntos muy serios, que necesitaban ser enfrentados con respecto a esto.

Y entonces en este pasaje, en los versículos 9 al 15, él enfrenta esos dos asuntos. El asunto de que las mujeres estén guiando en la iglesia, y el asunto de que las mujeres estén apareciendo de manera indecente en la iglesia, viniendo a adorar a Dios, cuando de hecho su deseo era presentarse así mismas de alguna manera indecente, con algún fin personal de lujuria. Y Timoteo entonces, es instruido en proveer enseñanza apropiada, para que la iglesia enfrente tal indecencia de conducta, y tal perversión de función como se estaba manifestando.

Ahora al ver los versículos 9 al 15, hay 6 elementos que bosquejan el diseño de las mujeres, 6 elementos que hablan del lugar de la mujer en la iglesia. Pablo habla de su apariencia, su actitud, su testimonio, su función, su diseño y su contribución. Y son las 6 que estaremos viendo conforme avanzamos a lo largo de la sección, y nos va a tomar un par de semanas terminarlo. Regresemos en primer lugar, para ver su apariencia en el versículo 9.

Pablo escribe, así mismo, y lo que quiere decir con eso, es que así como acabo de explicar, como lo hombres deben actuar en la adoración, deben orar y deben asegurarse de que tengan manos santas, y de que sus corazones no estén llenos de enojo y disensión.

Así, como he hablado del asunto de que como los hombres deben conducirse, de la misma manera ahora hablo del asunto de como las mujeres deben conducirse. Ambos versículos 8 y 9, son mandatos. Cuando él dice en el versículo 8, quiero pues, es el boulomai, es la voluntad del mandato, es la voluntad de demanda, esto no es nada más a lo que él desea que suceda, esto es algo que él prescribe que debe suceder. Entonces un mandato a las mujeres aquí, en primer lugar, es con respecto a su apariencia. Deben ataviarse de ropa decorosa, esa es la palabra ‘decorosa’ tiene la idea de estar arreglada de manera apropiada para la adoración tiene la idea de ser ordenada, apropiada, centrados en Dios y en la vida espiritual de la iglesia.

Su ropa debe reflejar un corazón humilde, manso, adorador, su ropa debe reflejar una gratitud por su belleza, y un esfuerzo por adornar su belleza, pero no una preocupación consigo misma y no diseñada para llamar la atención a sí misma, o tener un propósito malo.

Ella debe diseñar su arreglo de tal manera como para apuntar a la piedad de ella, y apuntar a la gente al Dios que ella adora. Él se vuelve muy específico al final del versículo 9, como vimos en nuestro último estudio, él dice que ella no debe adornarse con cabello o con peinado ostentoso, una palabra antigua, u oro, perlas, o vestidos costosos, y aquí él identifica los adornos de extravagancia de esa época que usaban como la costumbre.

Estas eran las marcas de una mujer extravagante, eran característicos en ese tiempo de una mujer que quería llamar la atención a sí misma. Entonces Pablo prohíbe el vestirse para llamar la atención a uno mismo, vestirse para desfilar la riqueza, vestirse para estimular el deseo sexual o la lujuria en alguien más, vestirse para alejar al marido de alguien más, vestirse para demostrar una falta de sumisión o sujeción al marido de uno. Cualquier cosa como esa profanan la adoración, cualquier cosa como esa deshonra a Dios. Y vimos cuando vimos ese versículo que la mujer cristiana debe adornarse, debe arreglarse de una manera que llama la atención a su virtud y no a su riqueza, a su virtud y no a su forma física, a su humildad y no a su soberbia, a su intención piadosa en la adoración y no a su intención mala. Deben llamar la atención por la manera en la que se visten al Dios que adoran.

Entonces en primer lugar, tratamos con su apariencia, en segundo lugar, su actitud, de regreso al versículo 9, a la mitad del versículo. Él dice, la actitud dentro de esta mujer debe ser una de dos cosas, temor piadoso y dominio propio. Esas dos palabras se combinan, para expresar la actitud de corazón, que es el adorno verdadero de una mujer. En primer lugar, temor piadoso tiene la idea de modestia mezclada con humildad, modestia mezclada con humildad. La idea de raíz de la palabra, es un sentido de vergüenza, no de que ella está avergonzada de ser una mujer, no que ella esta avergonzada por ser hermosa, sino que ella tiene un sentido de vergüenza por causar que alguien tenga un mal pensamiento, o que se distraiga de la adoración, ella se avergonzaría de hacer algo así. Ella entonces debe arreglarse en el sentido más puro, con una reserva apropiada en el asunto del sexo, de una manera que hace que la gente se distraiga de ella la presencia de Dios.

En segundo lugar, ella debe ser caracterizada por el dominio propio, esto es, ella debe dar evidencia por su arreglo, y su actitud de que ella tiene sus pasiones y deseos bajo control, ella debe mantener el equilibrio delicado entre agradecerle a Dios por la belleza que tiene, y también preservar una actitud de humildad, y una actitud de piedad, y una actitud de dominio propio, de una manera que no llama la atención así misma de manera ilícita, sino solo al hecho de que ella ama y adora a Dios. Su arreglo verdadero entonces es su virtud, y su virtud debe manifestarse de tal manera, que contribuye externamente a su virtud. Ahora eso nos lleva en tercer lugar, en donde nos quedamos la última vez, para apuntar a su testimonio en el versículo 10.

Pablo está muy preocupado por la coherencia en el testimonio de una mujer, en esencia es esencial, dice él en el versículo 10, para esas mujeres que profesan piedad, que respalden esa profesión con su conducta. Observe lo que dice, sino en lugar de lo que hemos visto como arreglo, en el versículo 9 al final, ella debe arreglarse con buenas obras, y en paréntesis dice él, como corresponde a mujeres que profesan piedad.

El punto aquí es una mujer profesando piedad, esa es la idea principal, ese es su testimonio. La palabra ‘profesan’, es una palabra que significa comunicar de manera fuerte, significa hacer un anuncio público. Y lo que él está diciendo aquí es, que cualquier mujer que ha hecho un anuncio público acerca de su compromiso con el Señor, si ella ha profesado piedad, si ella ha profesado estar entregada a Dios y adorar a Dios, entonces ella debe conducirse de tal manera, que ella es coherente en su actitud, y arreglo, y actividad, como también con esa profesión. Eso parece ser más bien obvio.

La palabra piedad es una palabra muy, muy directa, theosabeia, tiene el nombre de Dios ahí, la palabra para Dios. Básicamente significa reverencia para Dios. Cuando usted dice ser cristiano, usted está diciendo ser reverente a Dios, cuando usted dice ser cristiano, usted está diciendo ser alguien que adora a Dios, que honra a Dios, que adora, que sirve a Dios.

Y cualquier mujer que dice servir, y amar, y adorar, y honrar a Dios, debe conducirse de tal manera, que sus buenas obras respaldan esa profesión. Si puedo desviarme en este punto en particular, creo que aquí yace un problema primordial, en el movimiento de liberación de las mujeres contemporáneo en la iglesia.

Están estas mujeres que quieren predicar, y enseñar, y asumir la autoridad, y quieren ser las predicadoras de la iglesia, quieren ser reconocidas por igual que los hombres, quieren ser ordenadas como ancianas. Conozco muy bien un seminario evangélico, en donde he hablado en años pasados, que ahora está trayendo a mujeres para que hablen en su programa de capilla, porque ahora han reinterpretado este pasaje mismo. Y creen que esto puede ser algo alterado para encajar con el deseo contemporáneo de la mujer, y quieren que puedan expresar lo que Espíritu Santo está haciendo es sus vidas, y por eso están trayendo a predicadores mujeres en sus capillas.

El problema con eso es que, una mujer que profesa piedad, y una mujer que profesa reverencia hacia Dios, debe mediante sus buenas obras, las cuales, de manera intrínseca, y genuina, y profunda son buenas, la palabra agathos, deben mostrar esa devoción a Dios. Y cualquier mujer que, por un lado, está diciendo quiero servir a Dios, quiero honrar a Dios, quiero mostrar mi amor y reverencia a Dios, por otro lado, no puede decir, por lo tanto quiero violar lo que Dios dice, quiero cambiar lo que Dios dice. Estas dos ideas se excluyen así mismas. Y entonces cuando veo una mujer que quiere salirse del plan diseñado por Dios para ella dentro de la iglesia, para servir a Dios, veo eso como nada menos que una contradicción.

Y si una mujer profesa piedad, entonces ella se va a conducir en su actitud, en su arreglo, y en su actividad, de una manera que es coherente con esa profesión. Y permítame decir en este punto, que la Biblia es tan clara en esto, que realmente no debería haber mucha discusión. Corriendo el riesgo de oírme un poco simplista en un debate que está ardiendo, quiero decirles que, con todo mi corazón, que creo que este asunto es absolutamente claro en las Escrituras. Y no sé cómo alguien con una mente abierta, puede venir a la Palabra de Dios y concluir algo diferente, a menos de que no sean diligentes, o se vean influenciados como para negar aquello que la Palabra de Dios dice acerca de la función de la mujer que es tan clara, que realmente no hay discusión en absoluto.

Entonces el testimonio de una mujer que profesa piedad, debe ser una vida de buenas obras, esto es, actividades justas, que demuestran que de hecho es una profesión legitima y fiel. Ahora eso se reduce a como se conduce usted en la iglesia. Si usted profesa una reverencia hacia Dios, entonces su actitud al venir a adorar debe de hecho reflejar eso.

Usted debe venir con un temor piadoso y un sentido de dominio propio. Si tiene usted una reverencia hacia Dios, y usted adora a Dios, usted debe venir arreglada de tal manera y vestida de tal manera como respaldar esa profesión, llamando la atención a Dios y no a usted misma. Y si usted de hecho adora y honra a Dios, usted debe conducir sus actividades espirituales y actividades de la vida de tal manera que respaldan esa profesión porque son bíblicas y fieles al diseño de Dios para usted.

Ahora, eso habla del asunto del testimonio de ellas, de mostrar su profesión como verdadera por la conducta de su vida. Ahora, eso nos lleva al cuarto punto, el cuarto punto. El tercero fue muy breve, el cuarto nos va a tomar este tiempo y la próxima vez para cubrirlo, porque es tan importante. Esto nos lleva a la función de la mujer, su función. Hemos visto su apariencia, su actitud, su testimonio.

Pablo quiere ahora hablar de su función en la iglesia, y este es un entendimiento realmente, muy, muy esencial. Ahora, sé que cuando acabe esta mañana algunos de ustedes van a tener preguntas que no serán respondidas aun, y eso lo espero porque no hemos terminado el pasaje. Esta es una de esas ocasiones en las que, si usted únicamente oye uno de los mensajes, usted realmente va a tener dificultad. Porque únicamente vamos a comenzar en los versículos 11 y 12 pero necesitamos comenzar en ese punto. La primera cosa que Pablo dice en el versículo 11, y aquí es donde pasaremos nuestro tiempo esta mañana, es la mujer aprenda.

Ahora, vamos a detenernos en ese punto. La mujer aprenda. La primera cosa que él dice acerca de la función de una mujer en la iglesia, es que ella debe ser una aprendiz. El verbo aquí es manthanō es un presente activo imperativo, lo cual significa que es un mandato, es una palabra de la cual viene la palabra discípulo.

Que las mujeres sean discípulas, dicho de otra manera, discipúlen a las mujeres. Es un mandato, enseñen a las mujeres. Que estén involucradas en el proceso de aprendizaje. Ahora esto indica varias cosas, y no quiero desviarme mucho del asunto de la función de las mujeres. Pero me gustaría añadir un pequeño comentario a pie de página aquí. El hecho de que él esté explicando la orden de la iglesia y como la iglesia se conduce a sí misma, como se indica en el capítulo 3, versículo 15, el hecho de que esta sección incluye ese aspecto del momento en el que se reúne la iglesia, también nos lleva a un entendimiento de que cuando la iglesia se congregaba, se congregaba en su adoración, para aprender. 

El hecho de que él dice, la mujer aprenda, indica que el aprendizaje se llevaba a cabo cuando la iglesia se congregaba. No nos debe sorprender eso, y quizás no lo estamos sorprendidos, porque en Hechos 2 dice que cuando se congregaban, se congregaban para la doctrina de los apóstoles. Pero que sea claro que, en la primera iglesia, y en la actualidad, la iglesia debe congregarse con el propósito de aprender. Y cuando alguien critica a una iglesia como la nuestra, u otras iglesias, porque hay una gran cantidad de tiempo y esfuerzo dados al contenido de la enseñanza y dicen que eso no es adoración, están mal en términos del hecho de ver al Nuevo Testamento.

La primera iglesia, estaba involucrada cuando se congregaba, para la adoración, y para la mesa del Señor, y la adoración, y la oración, y la comunión también en la diseminación de la doctrina de los apóstoles. De tal manera que una prioridad seria se le daba al área del aprendizaje. Y cuando la iglesia se congrega, Pablo está diciendo, la mujer aprenda.

No la saquen para que preparen la comida que van a tener después. No las envíen a todas al cunero o la necesidad que tenga que cubrirse afuera. La mujer aprenda. Debían ser incluidas en la oportunidad de aprender. Ahora, dice usted: ¿no es eso más bien obvio? Bueno, podría ser obvio para nosotros, pero aparentemente no lo fue para ellos.

¿Cómo es que eso no fue obvio? Bueno, una de las cosas que aprendimos en el capítulo 1 fue que, existiendo ahí en la iglesia efesia, en este tiempo, habían venido judíos que estaban aferrándose a su judaísmo. Estaban metidos en genealogías y fábulas que se mencionan en el capítulo 1, versículo 4. Capítulo 1, versículo 7 habla del hecho de que estaban metidos en ser maestros de la ley, querían ser rabinos. Hay poca duda en la mente de cualquier persona que estudia 1ra de Timoteo, que había un elemento dentro de la iglesia de Éfeso, que estaba metiendo una mentalidad judaica a la iglesia. Y parte de la tradición judía contemporánea del día, era un concepto bajo de las mujeres.

La tradición judía del tiempo de nuestro Señor y el tiempo de Pablo, había colocado a las mujeres en una posición de perfil bajo. La mentalidad era básicamente mantenerlas ignorantes, descalzas y embarazadas, ese tipo de mentalidad. Los hombres judíos francamente, no sentían que las mujeres eran una parte del proceso de aprendizaje necesariamente. No se les prohibía venir a la sinagoga, venían. Era inmaterial si venían o no.

Podrían aprender y era algo inconsecuente si aprendían o no. No les demandaban asistir a las festividades, no se les demandaba asistir a los festivales. Y la mayoría de los rabinos, se rehusaban al encontrarse con una mujer, a saludarla.

Los rabinos, no sentían que debían desperdiciar su tiempo, instruyendo a una mujer. Algunos de los rabinos de hecho dijeron que enseñar a las mujeres, era como arrojar perlas a los cerdos. Entonces, había una perspectiva muy baja de la función de una mujer como una aprendiz en asuntos espirituales. Realmente no tenían un lugar significativo en absoluto. Podían escuchar, pero era de poca consecuencia si escuchaban o aprendían algo o no.

Ahora, usted puede entender que esta mentalidad existía en la primera iglesia, cuando el judaísmo con su mentalidad, se infiltró con eso. Y lo que sucede en esta situación, sin ninguna duda en Éfeso, es que había cierta supresión de las mujeres.

Y en respuesta a eso, como siempre sucede, habían algunas mujeres que realmente estaban molestas por esa mentalidad. Y entonces estaban determinadas a elevarse al nivel de liderazgo. Y algunas de ellas, según el capítulo 2, versículo 12, estaban enseñando y ejerciendo autoridad sobre los hombres. Y Pablo tiene que decirles que se detengan. Estaban sobre reaccionando a su supresión, al buscar una posición dominante. Estaban adoptando esa función agresiva que no era apropiada para ellas, así como lo están haciendo en la actualidad y tenían que ser corregidas. Pero antes de que Pablo se meta en los detalles de cómo él corrige esto, él comienza al corregir este asunto de que las mujeres tienen un derecho de aprender. 

Y él dice, básicamente, mando que las mujeres reciban el derecho de aprender. Las mujeres deben ser enseñadas, las mujeres deben ser discipuladas, deben aprender la verdad de Dios. Es esencial para su vida espiritual, y es esencial para su función en el plan de Dios.

Y aquí encontramos, en esa breve afirmación, ‘la mujer aprenda’, en el griego es la palabra mujer y después el verbo en el griego, encontramos la igualdad de los sexos en la vida y bendición espirituales. Y eso es lo que quiero que usted vea, conforme comenzamos, en términos de vida y bendición espirituales, los hombres y las mujeres disfrutan de igualdad.

Ahora, eso no es nada nuevo en el Nuevo Testamento, eso fue verdad en el Antiguo Testamento, y quiero tomar un poco de tiempo para señalarle eso. A pesar de la tradición judía, el Antiguo Testamento no enseñó la supresión de la mujer en asuntos espirituales. Esa fue una tradición no bíblica. El Antiguo Testamento elevó a las mujeres al mismo nivel de los hombres, en una posición igual de vida espiritual, y bendición.

Por ejemplo, en Éxodo 19 y 20 Dios dio la ley, y usted no necesita consultarlo, pero simplemente recuérdelo. En Éxodo 19 y 20 Dios dio la ley, los diez mandamientos. Y Él dio esos mandamientos a hombres y a mujeres, y Él le prometió a hombres y a mujeres que aquellos que obedecieran serian bendecidos y aquellos que desobedecieran serian castigados o maldecidos. Y eso se fue dado por igual a hombres y a mujeres, por lo tanto, fue desde el mismo principio presentado por Dios, que tanto los hombres como las mujeres eran responsables por su vida espiritual y su obediencia delante de Dios.

En Deuteronomio 6, en donde usted tiene el Shema, Jehová nuestro Dios, Jehová uno es, y después usted tiene la instrucción de que usted debe amar al Señor tu Dios, con todo tu corazón, alma, mente y fuerzas. Eso no está apartado únicamente para los hombres, eso es para los hombres y las mujeres. Y las familias debían hablar de eso todo el tiempo, enseñarlo a sus hijos de tal manera que tanto el decálogo externo de Éxodo 19 y 20 y la actitud interna de amor hacia Dios, fue demandado de hombres y mujeres. No había diferencia en esas áreas. En Éxodo 12, cuando Dios ordenó la Pascua, la cuál era la celebración más importante en el calendario del año para los judíos, esa gran celebración del poder redentor de Dios al librarlos de Egipto, eso fue para hombres y mujeres.

Ambos debían estar involucrados, no solo en la conducta bíblica responsable, la obediencia responsable, sino que también debían ser responsables en involucrarse en la alabanza, en la adoración, que involucraban los festivales del pueblo. Hombres y mujeres. Además, me parece interesante que, a lo largo del Antiguo Testamento, se dieron castigos por el pecado, de manera igual para todo el pueblo, hombres o mujeres. Estaba leyendo una de ellas en esta mañana en Éxodo capítulo 21, versículos 28 al 31, en donde habla de lo que usted hace con un buey, que afecta o daña a un hombre o una mujer, a un siervo, una sierva, hermano, o hermana. Y esta posición del animal, y ese caso bajo la ley de Dios era la misma.

En otras palabras, Dios valoraba la vida de un hombre, y la vida de una mujer por igual. Y el castigo del animal que hizo eso, era igual en cualquiera de los dos casos. Entonces había igualdad a nivel espiritual, en términos de responsabilidad espiritual de obedecer la ley. Tenían igualdad al nivel de adorar y alabar, y las grandes festividades de Israel. Y también eran iguales, en términos de valor de vida, como es indicado en las sentencias y castigos dados con respecto a pecados en contra de ambos.

También me parece muy interesante que, en el Antiguo Testamento, el voto más importante espiritual, conocido como el voto nazareo, un voto de separación. Ese voto nazareo que era el más importante, esto es un voto de separación del mundo, un voto de devoción a Dios, el cual aislaba a una persona del mundo que lo rodeaba, tomaban un gran paso gigante de consagración total a Dios. Ese voto nazareo no solo le perteneció a los hombres, aunque estamos más familiarizados con los hombres que lo tomaron, pero también para las mujeres.

Escuche Números 6:2: Habla a los hijos de Israel y diles, cuando hombre o mujer se separe para hacer un voto, un voto de nazareo para separarse para Jehová. Y después el procede a describir lo que hacían. Una mujer podía hacer un voto nazareo, así como un hombre podía. Los altos niveles de compromiso espiritual, de ninguna manera estaban restringidos solo para los hombres. Había igualdad en términos de vida y responsabilidad espirituales.

Además, en Proverbios capítulo 6, y el versículo 20, un versículo muy interesante indica que había igualdad entre los sexos en el conocimiento de la ley de Dios, y la responsabilidad de enseñar esa ley dentro de la familia. Proverbios 6:20: guarda hijo mío el mandamiento de tu padre, y no dejes la ley de tu madre. La suposición ahí es que tanto el padre como la madre, habían conocido la ley de Dios, y cuando habían mandado sus a hijos a hacer cosas, estaban reflejando a esos hijos la verdad de Dios.

Ambos sexos entonces eran responsables de enseñar la ley de Dios, lo cual significa que deben conocer la ley de Dios. Ahora, resumiendo hasta ahí, reconocemos que cuando Dios había ordenado al hombre y a la mujer les dio privilegio y responsabilidad espirituales iguales. Eran responsables de obedecer su ley, ambos eran responsables de amarlo desde el corazón, eran responsables de adorarlo, su vida era del mismo valor por igual. También, cualquiera de los dos podía tomar el voto de consagración total absoluto a Dios, el nivel supremo de compromiso estaba disponible para ambos. Y eran responsables ambos de conocer la ley, para que pudieran transmitirla a la siguiente generación.

Además, en el Antiguo Testamento vemos que hay igualdad en los sexos con respecto a cómo Dios trató con las mujeres. Dios no evitó tratar directamente con las mujeres. Él no se dirigió a la mujer a través de los hombres, cada vez que Él quiso comunicarse con una mujer. Él tuvo apariencias muy íntimas, muy personales, muy gloriosas, y milagrosas hacia mujeres.

Por ejemplo, en Génesis 3:13 y en adelante, Él le apareció a Eva. En Génesis 16, versículo 8 y en adelante, Él le apareció personalmente a Agar. En Génesis 18, versículos 9 al 15, Él le apareció personalmente a Sara, la esposa de Abraham. Y en Jueces 13:3, Él le apareció a la madre de Sansón. Dios tuvo contacto íntimo, personal, con mujeres individuales. Además, vemos la igualdad de los sexos en el Hecho de que los hombres y las mujeres ambos sirvieron a Dios de maneras muy especiales. Un coro es descrito en Nehemías 7:67 constituido de 245 personas que eran hombres y mujeres que cantaban.

Tuvieron una parte entonces, en la adoración del templo, al guiar el templo en alabanza a través de la música. En el ministerio del tabernáculo también en Éxodo 38:8 dice que habían mujeres que servían en la puerta. Ahora, no sabemos lo que hacían, si eran un comité de bienvenida o si eran un comité de limpieza, realmente no sabemos lo que hacían. Si tomaban a las mujeres que estaban viniendo a adorar y las instruían.

No sabemos si ministraban a las mujeres en necesidad, pero servían los propósitos de Dios en el tabernáculo. Usted puede leer Deuteronomio 12:10-12 usted puede leer 2do de Samuel 6; usted puede leer 1ro de Samuel 1, y muchas otras escrituras. Y usted puede descubrir que las mujeres compartían en las grandes festividades nacionales de Israel, y eso por diseño de Dios. Entonces, vemos que tenían responsabilidad espiritual igual, en términos de su propia vida espiritual, se les dieron oportunidades de servicio dentro del marco del diseño de Dios para el pueblo, Dios personalmente, y de manera íntima les apareció, tuvieron oportunidades de ministerio entonces sirvieron a Dios en el Antiguo Testamento, en la dimensión espiritual junto a los hombres.

Ahora, permítame apresurarme a añadir esto, y escuche con atención, esto no significa que tuvieron la misma función que los hombres. Y eso es algo que debemos entender. Cuando decimos que una mujer tiene una función diferente en la sociedad y en la iglesia, que un hombre, en ninguna manera estamos disminuyendo la espiritualidad de ella. Hay muchas funciones en la sociedad, hay muchas funciones en la sociedad, y una gran línea que distingue a todas esas funciones se encuentra entre un hombre y una mujer.

Cualquier persona que piensa, entiende eso. Digo, usted puede hablar de igualdad hasta que no quede ya más gente con quien hablar. Y usted puede hacer todo lo que pueda hacer por traer esa igualdad, pero ningún hombre va a producir y engendrar y dar a luz un bebé. Obviamente, para el intelecto más limitado, los hombres y las mujeres tienen una función diferente. Digo, ¿cuán simple puede ser algo? pero decir que tienen una función diferente no disminuye su espiritualidad en manera alguna, ni las menosprecia.

Pero, piense en la función por un minuto, en el Antiguo Testamento. Y hablemos de ese aspecto, no hay reyes mujeres enlistados en los reyes de Israel, y no hay reyes mujeres enlistadas en los reyes de Judá. No hay. Ni una. Me parecería que esa es una afirmación bastante significativa de liderazgo. No hay ninguna. No hay sacerdotes mujeres en todo el Antiguo Testamento. Ninguna.

No hay una mujer una mujer que escribió un libro, ni una porción de un libro en el Antiguo Testamento, ninguna. 39 libros, ninguno de ellos, ni siquiera una porción de uno de ellos fue escrito por una mujer. Aunque dos tienen nombre de mujeres, Rut y Ester, no fueron escritos por mujeres. No hay una mujer en todo el Antiguo Testamento que tuvo un ministerio profético continuo.

Eso también me impacta. No hay una mujer que tuvo un ministerio profético continuo, que termina en los profetas menores o en los profetas mayores. O que está al lado de Elías, Eliseo o algún otro gran maestro líder del Antiguo Testamento con un ministerio continuo. Ahora la gente en la actualidad que quiere promover a las predicadores mujeres, quieren decir, ‘pero hay varias mujeres mencionadas como profetizas en el Antiguo Testamento’. Eso es correcto, hay cinco, y me gustaría que escuche con atención conforme le describo a usted esas cinco.

La primera mujer enlistada como profetiza, es María. María es llamada una profetiza en Éxodo 15:20. María es la hermana de Moisés. Ella es llamada una profetiza porque, y únicamente porque ella en una ocasión guió a las mujeres de Israel en un gran himno de alabanza, con tamboril y baile, en la que Dios le dio a ella una revelación para hablar, y una muy breve.

Pero en ese tiempo, ella fue una vocera para Dios. Dios escogió hablarles a esas mujeres en ese tiempo de alabanza a través de ella. No sabemos de ninguna otra ocasión en la que ella jamás actúo en una función profética. Y no tuvo un ministerio profético continuo. La palabra profeta o profetiza o profetizar, significa proclamar.

Obviamente tiene referencia a proclamar la palabra de Dios en esa ocasión, y ella hizo eso. Pero, no muestra una función profética continua. La segunda de las cinco mujeres llamadas profetiza, es una mujer llamada Débora, quien aparece como un instrumento excepcional de Dios, en Jueces capítulo 4.

Y en el versículo 4, ella por lo tanto es llamada una profetiza, únicamente porque ella fue usada por Dios para dar una revelación directa de Dios, a un hombre llamado Barac. Ella dio esa revelación directa en esa ocasión única en la batalla que se estaba llevando a cabo, y de esta manera en eso momento ella fue una profetiza. Ella estaba hablando en nombre de Dios.

Dios la usó en ese momento para hablar ese mensaje a un individuo. María dio su profecía a mujeres, y Débora habló su profecía básicamente a un hombre. Pero de nuevo, no sabemos de ninguna otra ocasión cuando ella se involucró en algún tipo de función profética continua. La tercera mujer mencionada y llamada profetiza es Hulda, ella es mencionada en 2do de Reyes 22:14 y en adelante, y en 2do de Crónicas 34:22 y en adelante, pasajes paralelos. Ella es llamada una profetiza, únicamente porque a ella se le dio una revelación por parte de Dios, como a Débora, para dársela a Hilcías el sacerdote acerca del juicio venidero en contra de Jerusalén y Judá.

Dios habló a través de ella en esa ocasión, no sabemos de ninguna otra ocasión, ninguna otra jamás es registrada acerca de ella, y no sabemos acerca de ningún otro ministerio profético continuo en ella. La cuarta mujer llamada profetiza, es una mujer llamada Noadías, y ella es mencionada en Nehemías 6:14. Y ella es llamada una profetiza falsa, entonces la eliminamos. Ella fue hostil contra la reconstrucción de los muros de Jerusalén, y ella habría sido una aliada de Sanbalat, y Tobías, y los enemigos que trataron de evitar que los judíos reconstruyeran su ciudad. Ella fue una profetiza falsa. Y han habido muchas mujeres que son profetizas falsas con toda seguridad.

La quinta mencionada, es la esposa de Isaías, y en Isaías capítulo 8, versículo 3 su esposa es llamada una profetiza. Únicamente porque ella dio a luz a un hijo cuyo nombre tuvo un significado profético. Ella nunca habló una profecía, ella simplemente dio a luz a un hijo cuyo nombre tuvo un significado profético. Y ella es llamada una profetiza únicamente en ese sentido. Ahora, usted puede ver a partir de esa ilustración de la esposa de Isaías, que la palabra profetiza fue usada en una manera algo general.

Entonces usted tiene a 5 mencionadas. Una es una profetiza simplemente porque dio a luz un hijo cuyo nombre tuvo un significado profético. Otra es una profetiza falsa, y 3 son llamadas profetizas porque en una ocasión hablaron una palabra en nombre de Dios. Pero hay, y lo vuelvo a repetir, no hay un ministerio profético continuo de una mujer en el Antiguo Testamento. Ahora, ¿qué nos dice eso?

Sin reyes mujeres, sin sacerdotes mujeres, sin autores mujeres de las Escrituras, y sin profetas mujeres, aprendemos de manera clara, mucho del diseño de Dios para la función del hombre y la mujer. Por favor, mantenga en mente, que esto no es para menospreciar en manera alguna la capacidad espiritual de la mujer. Está hablando de la función de ella.

Y vamos a llenar eso, conforme avanzamos a lo largo del resto del pasaje. Ninguna mujer en el Antiguo Testamento es vista en una función continua de liderazgo, bajo la autoridad y el plan de Dios, o en ningún ministerio de predicación o enseñanza públicas.

Pero las mujeres fueron usadas por Dios en muchas, muchas áreas. Ahora, llegamos al Nuevo Testamento y escuche lo que le muestro en el Nuevo Testamento, lo cual es un paralelo de eso. La misma igualdad de bendición y privilegio está en el Nuevo Testamento, lo mismo está ahí. Vayamos a Gálatas, capítulo 3. Y este es el pasaje que parece estar creando la controversia. Gálatas 3, versículo 28. Y aquí es donde la gente que está promoviendo la ordenación de ancianas mujeres y predicadoras mujeres y todo eso, aquí es adonde les gusta ir. ‘Ya no hay judío ni griego, no hay esclavo ni libre, no hay varón, ni mujer, porque todos vosotrois sois uno en Cristo Jesús.’

Ahora, eso es bastante simple, yo no tengo ningún problema con eso y usted tampoco. Realmente nadie debería tener problema con eso. Lo único que está diciendo es que todos somos uno en Cristo. ¿En qué sentido? ¿En qué sentido somos uno en Cristo? Bueno, usted necesita leer el contexto para descubrir de que está hablando. Entonces usted, regresa un poco, y usted descubre que él está hablando de la salvación.

Usted regresa, por ejemplo, bueno usted puede regresar al versículo 13. ‘Cristo nos ha redimido’. Y él habla un poco acerca de la redención. Usted puede regresar al versículo 22, las Escrituras concluyeron que toda persona estaba bajo pecado, y después la promesa por la fe de Jesucristo es dada a ellos que creen y claro esa es otra manera de ver la salvación, creemos en el Señor Jesucristo.

Somos, al final del versículo 24, justificados por la fe. Esto es, estuvimos en una relación correcta con Dios mediante la fe. Esto es, fuimos hechos rectos con Dios, a través de la fe, versículo 26. Todos somos los hijos de Dios por la fe en Cristo Jesús, todos hemos sido bautizados en Cristo, hemos sido colocados en Cristo.

Entonces, la igualdad y la unidad de la que él habla, escuche con atención, es que todos somos uno en el sentido de la salvación. ¿Ve usted eso? No tiene nada que ver con la función de un hombre, o una mujer, todos somos uno en Cristo. El punto es, toda persona puede venir a Cristo, no importa si usted es un judío o gentil, no importa si usted es un esclavo, o libre. No importa si usted es un hombre o mujer, todos ustedes pueden recibir vida eterna en Cristo.

¿No es esa la intención obvia del pasaje? Claro, todos somos hijos de Dios, todos somos la simiente de Abraham. Esto es, estamos conectados a Abraham, quien en cierta manera es una especie del padre de aquellos que tiene fe. Todos somos herederos, versículo 6 del capítulo 4. Todos somos hijos, todos poseemos al Espíritu Santo.

El pasaje entero, antes y después está hablando de la realidad maravillosa de la salvación en Cristo, la cual está disponible a toda la gente, judía o gentil, libre o esclavo, hombre o mujer, de eso es de lo que está hablando. No tiene nada que ver con la función de las mujeres en la iglesia. Y ciertamente, no significa que cuando usted se convierte en un cristiano, todo eso es borrado.

Digo, ¿predicamos que cuando un judío se convierte en un cristiano deja de ser un judío?, o ¿si usted es un esclavo y usted se convierte en cristiano, usted ya no es esclavo? O ¿si usted es libre y usted se convierte en cristiano, ya no es un libre? No, sea usted lo que sea, sea usted lo que sea, usted es, usted es un cristiano judío o es un cristiano gentil. Usted es un cristiano libre, o es un cristiano esclavo. Usted es un cristiano hombre, o una cristiana mujer. Usted no deja de ser un hombre o mujer, no. Esas distinciones obviamente se mantienen.

Y entonces, es una distorsión absurda de las Escrituras, el tratar de tomar ese pasaje y promover a través de él, que las funciones son iguales, cuando ni siquiera está hablando de funciones. Únicamente está hablando de vida espiritual disponible a través de la gracia de Dios en Jesucristo. No hay duda de que hay igualdad espiritual en el Nuevo Testamento, todos los mandatos del Nuevo Testamento, todas las promesas espirituales del Nuevo Testamento, todas las bendiciones del Nuevo Testamento, toda la rendición de cuentas del Nuevo Testamento espiritualmente en términos de cómo vivir y lo que Dios hará en respuesta a esto, es para los hombres y las mujeres. No está aislado únicamente para los hombres.

Pero para los hombres y las mujeres, tenemos entonces los mismos recursos espirituales, todas las mismas promesas espirituales, todas las mismas responsabilidades espirituales. Y ni siquiera voy a tomar tiempo para atravesar por todo el Nuevo Testamento y explicárselo, todo lo que usted lee aquí es para los hombres y las mujeres. Nunca existe una distinción en términos de responsabilidad espiritual o bendición o capacidad.

Pero, aunque de nuevo hay igualdad como en el Antiguo Testamento en los deberes espirituales y las bendiciones espirituales, todavía hay una diferencia en funciones, en funciones. Por ejemplo, en el Nuevo Testamento no hay una predicadora mujer, ni una. No hay una pastor-maestra mujer, no hay una anciana mujer, no hay una evangelista mujer, no hay una mujer que escribió y usted tiene 27 libros en el Nuevo Testamento, ni siquiera una porción del Nuevo Testamento. Todos los 66 libros son escritos por hombres, y el Nuevo Testamento es coherente con el plan de Dios para las mujeres, como fue revelado en el Antiguo.

Ninguna mujer es una evangelista, ninguna mujer es un predicador-maestro, ninguna mujer pastoreó una congregación. Ninguna mujer asume la función de un anciano, no se registra en el texto de todo el Nuevo Testamento un sermón presentado por una mujer o una enseñanza dada por una mujer, ni una.

No son profetas, no son evangelistas, y entonces las mujeres van a venir y van a decir, pero que hay acerca de las cuatro hijas de Felipe. En Hechos 21:9 dice que Felipe tuvo cuatro hijas vírgenes, que profetizaron. No dice que fueron profetas. No dice que fueron evangelistas, no dice que fueron misioneras, no dice que fueron ancianas, no dice que fueron pastores-maestros, dice que profetizaron. En algún momento, en algún lugar, como Débora, o María, por el diseño de Dios, y el propósito santo de Dios, ellas dieron una palabra de Dios. 

No sabemos porque, o como. No sabemos si hablaron en unísono como un cuarteto, o si hablaron de manera independiente la una de la otra. Únicamente sabemos que hubo un tiempo y lugar, en el que Dios habló a través de ellas. Escuche, María la madre del Señor Jesús, ella misma habló proféticamente, cuando ella recibió la palabra de Dios mismo. La respuesta, usted recuerda, en la presencia de Elizabeth y ella presentó lo que se ha convertido como su ‘Magnificat’, su gloria a Dios. Ella presenta lo que es inspiración divina en ese sentido. María profetizó, proclamó, es lo que la palabra significa.

Ella proclamó la palabra de Dios, y estoy seguro de que hubieron muchas ocasiones, cuando otras mujeres proclamaron la palabra de Dios. En 1ra de Corintios 11:5, inclusive dice, una mujer que ora o profetiza debe tener su cabeza cubierta. Hubieron tiempos y ocasiones para que las mujeres oraran y hablaran la palabra de Dios.

En Hechos 2:17, y en tiempos subsecuentes citando de Joel, las mujeres profetizarán. Dice vuestras hijas profetizarán, vuestros jóvenes van a tener sueños y vuestras hijas profetizarán, la palabra simplemente significa ‘proclamar’. Hay tiempos y lugares en las que las mujeres hablan la palabra de Dios. Espero que toda mujer en esta iglesia hace eso, pero eso es distintivamente diferente que ser identificado como un pastor, anciano, maestro, evangelista, apóstol.

No hay apóstoles mujeres, no hay mujeres discípulas, no hay pastores mujeres, evangelistas, etc., etc. Eso tiene que ser señalado. Y ninguna mujer escribió alguna parte del Nuevo Testamento, tienen funciones diferentes. ¿Significa eso que espiritualmente son ineptas? En absoluto, en absoluto. Vamos a llegar ahí mujeres, pero ¿se dan cuenta de que los hombres en la mayoría de los casos son el producto de las mujeres? No solo físicamente, en ese sentido. Son todos productos de mujeres en términos de su desarrollo de virtud. Son influenciados mayormente por una mujer.

Timoteo, quien aprendió a los pies de su madre y abuela, es un producto él mismo de una mujer que aprendió la palabra de Dios, y quien la proclamó. Pero eso es muy diferente de adoptar la función diseñada para los hombres, en la iglesia. Ahora, permítame hablar un poco más acerca de la igualdad de los sexos para que no se confunda por esto. En ninguna manera es que una mujer está en una segunda clase en el Nuevo Testamento. Por ejemplo, Jesús guió primero a una mujer al conocimiento de sí mismo, en Juan 4. La primera persona a la que él expuso su naturaleza como Mesías fue una mujer, no solo una mujer sino una mujer impía, que había tenido muchos maridos y estaba viviendo en adulterio. Fue a esa mujer en Samaria que él conoció en el pozo, a quien trajo él la maravillosa verdad de quien era él. Y creo que la trajo a la salvación.

En Lucas 13, Marcos 5 Jesús curó a una mujer, él tuvo tanta compasión de ellas como de los hombres. Él estuvo tan preocupado por curarlas, como curar a los hombres. Jesús le enseñó a mujeres, Lucas 10:38-42, lo presenta ahí en esa función de enseñar a mujeres. A él le ministraron personalmente mujeres, dice Lucas 8, versículo 3, que tiene a un grupo entero de mujeres que lo rodean, y le ofrecieron su cuidado y apoyo, y sustento.

No sé cuál fue ese ministerio, quizás proveyeron alimento, y hospedaje, quizás repararon ropa y quizás vinieron para orar. Pero el grupo de discípulos que viajaban, seria Jesús y los discípulos y un grupo entero de mujeres. Pero en ningún momento esas mujeres predican o enseñan. Tuvieron una función ahí, pero esa función fue distinta de Cristo y de los doce.

En Juan, cuando una mujer pecaminosa fue arrastrada delante de Jesús, él defendió esa mujer pecaminosa. Le perdonó su pecado, la amó, la redimió, y después reprendió a los hombres que de manera hipócrita la condenaron sin condenarse a sí mismos por el mismo pecado. Jesús llamó a la mujer a la prioridad más elevada en la vida y esa fue a la obediencia.

Él llamó a las mujeres a ser obedientes. Y en Lucas 11:28 vemos una ilustración de eso, cuando Jesús resucitó de los muertos, ¿a quién le apareció primero? ¿a un hombre o a una mujer? Él primero le apareció a una mujer, y Jesús llamó a las mujeres a evangelizar. Él dijo, ‘Ir por todo el mundo (Marcos 16) y predicad el evangelio a toda criatura.’ Y eso incluye a mujeres. En 1ra de Pedro 3, él dijo si, las mujeres son el vaso más frágil, eso es por diseño de Dios. Físicamente son más débiles, seguro, los hombres deben ser sus protectores, y deben ser su fortaleza. Pero aun como el vaso más frágil él dijo, ustedes también son coherederas de la gracia de la vida. Cuando hablamos de heredar gracia por parte de Dios, ustedes la heredan juntos.

El fruto del Espíritu de Gálatas 5 es para hombres y mujeres, la bendición de la obediencia es para los hombres y las mujeres. Y cuando Pablo relata en Romanos 16, a todas las personas que lo ayudaron en su ministerio, la lista está llena de mujeres. Como pueden ver amados, las mujeres tienen un lugar muy, muy importante en la economía de Dios, y están al mismo nivel que los hombres en términos de vida espiritual, pero no de función. Ahora esa es la razón por la que él dice, y veamos nuestro texto, ‘la mujer aprenda’.

Tienen que aprender, ¿Por qué? ¿de qué otra manera pueden enseñarles a sus hijos? ¿de qué otra manera pueden aconsejar a otros? ¿De qué otra manera pueden ser usadas para traer a personas a Cristo? ¿de qué otra manera pueden vivir de manera obediente para la gloria de Dios? ¿de qué otra manera pueden ser enriquecidas? La mujer aprenda.

Esto no borra la diferencia. La diferencia es la misma, está ahí, Dios la diseñó. Y quiero que sea entendido con claridad, cuando decimos que hay una diferencia entre la función de un hombre y de una mujer. De ninguna manera estamos diciendo de que hay una diferencia en su capacidad espiritual, o en su necesidad de conocer la palabra de Dios.

Ahora, conforme cerramos, quiero decir algo muy personal. Agradezco a Dios a lo largo de los años de esta iglesia, por el ministerio tremendo, tremendo que las mujeres han tenido. Quiero que sepan que esta iglesia no estaría en el lugar en el que está ahora, siendo tan bendecida por Dios, sino fuera por las mujeres de esta iglesia. Nunca he visto una iglesia con mujeres con tanta iniciativa, tan fieles, que buscan exaltar a Cristo, como en esta iglesia. Nunca he visto una iglesia en donde las mujeres se sienten con más libertad, con más gozo, con más emoción al cumplir con ese ministerio.

Sin embargo, desde afuera somos acusados de ser chauvinistas. Somos acusados de tener una mente cerrada, de ser anticuados, tradicionales. Somos acusados de pertenecer a la época de los dinosaurios. Pero la realidad es que, alabo a Dios, que, por todos los años de mi ministerio en esta iglesia, una gran prioridad se le ha dado a que las mujeres aprendan. Me regocijo porque las mujeres están aprendiendo en esta iglesia. Y desde los primeros días, cuando los martes por la mañana enseñaba un estudio bíblico para mujeres, hasta la actualidad en donde ahora lo tenemos cada semana, ‘La gracia de toda mujer’, el cual es un tiempo de aprendizaje los miércoles. Tenemos ‘La gracia de toda mujer’, no sé si usted sabe esto, en inglés.

Tenemos ‘La gracia de toda mujer en español’, y tenemos ‘La gracia de toda mujer’, el viernes en coreano. Y las mujeres están aprendiendo, y es maravilloso, es maravilloso. Fortalece toda dimensión de la vida de la iglesia, y muchos de ustedes hombres pueden ser bendecidos por Dios, y estar agradecidos con Él porque sus esposas han crecido y aprendido cosas de la Palabra de Dios, que pueden enriquecer la vida de su esposa, y su relación con ustedes y su familia. Alabo a Dios por eso.

No creo, como la prensa trata de presentarlo, y como la gente de afuera trata de presentarlo, que tenemos una multitud de mujeres privadas, que están amarradas a un tradicionalismo, que no es fiel a la mentalidad contemporánea. Conforme leo acerca de nosotros, en esto y aquello, yo creo que nuestras mujeres en Grace Community Church, han experimentado la libertad verdadera de ser todo lo que Dios quiere que sean, en la función que Dios ha diseñado para ellas.

Y agradezco a Dios por todas ustedes. Y agradezco a Dios por el compromiso de esta iglesia entera, con el hecho de que las mujeres deben aprender. Entonces Pablo dice, la mujer aprenda. Y debemos estar comprometidos, con eso de todo corazón para que ellas puedan cumplir con su función. Habiendo dicho eso, en el versículo 11, él entonces lo aclara diciendo, en silencio con toda sujeción. Y dice usted, ‘espera un minuto’. ¿Qué significa eso? Y yo digo, regrese el próximo domingo, y le voy a decir lo que eso significa.

Inclinémonos en oración. Padre, no podemos expresar en palabras que gozo es, el ser parte de una congregación en donde hay hombres piadosos, y mujeres piadosas. Ser parte de una iglesia en donde las mujeres han aprendido y vivido la verdad de tu Palabra. En donde han conocido la libertad de Cristo, para ser parte de una congregación, en donde no hay judío, ni gentil, ni esclavo, ni libre, ni varón, ni mujer. Conocer que todos nosotros juntos disfrutamos de las bendiciones de la vida espiritual en ti. En donde todos disfrutamos de la riqueza de la Palabra preciada.

Te agradezco Señor, a lo largo de los muchos años por las mujeres que han aprendido, que han leído los libros, y escuchado las cintas y estudiado por sí mismas. Quienes han recibido la enseñanza, y como resultado de eso, han servido eficazmente para ti en sus familias, y en sus áreas de vida y responsabilidad, inclusive en la iglesia.

Te agradezco Padre por eso, te agradezco por estas mujeres piadosas que entienden tanto la prioridad excelsa de igualdad espiritual, y también la definición tan clara de la función que has diseñado para ellas. Bendícelas Señor, y hónralas por esa fidelidad. También te doy gracias Señor porque ha sido tan claro en tu Palabra, que estas cosas son tan obvias para nosotros, conforme vemos tu Libro Santo.

Ayúdanos Señor, a ser parte de la solución, no del problema. Ayúdanos a definir claramente el lugar del hombre, y el lugar de la mujer, para que cada uno pueda llegar al lugar de la máxima satisfacción de vivir la intención divina. Y que sepamos que cualquier perversión de eso, es una tragedia terrible, porque altera tu plan, viola tu voluntad, y trae gran aflicción a la gente que de otra manera estaría satisfecha plenamente, en el lugar que tu diseñas.

Haznos a estar dispuestos a ser lo que quieres que seamos, y a regocijarnos en ese privilegio. Y a cumplir la función que nos has dado, para que tu reino pueda avanzar, para que seamos bendecidos y tu nombre exaltado. Amen.  

  

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