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Abra su Biblia conmigo en esta mañana en 1 Timoteo capítulo 3… 1 Timoteo capítulo 3. Y en lugar de predicarle un sermón a usted en esta mañana, en un sentido, estoy predicando un sermón que se relaciona a mí, porque en 1 Timoteo capítulo tenemos un texto que trata con los estándares y requisitos para aquellos que guían a la Iglesia. Este mensaje está dirigido a aquellos que son pastores y ancianos y sobre veedores en la Iglesia, esta Iglesia o cualquier otra Iglesia. Los versículos 1 al 7 establecen el llamado y características de los líderes de la Iglesia. Y, de hecho, son palabras preciadas y esenciales de verdad que nosotros debemos oír.

Recuerde, Pablo está escribiéndole a Timoteo que está en Éfeso. Las cosas han salido mal en la Iglesia y Pablo está corrigiéndolas. Una de las cosas que están mal es el liderazgo, que ha sido corrompido. Como hemos aprendido a partir del capítulo 1, hay algunos líderes que ya no están comprometidos con la doctrina sana. Hay algunos líderes que están prestando atención a fábulas y genealogías interminables.

Más adelante, en el capítulo 4, él habla acerca de fábulas profanas y de viejas. Son avaros y tienen hambre de dinero. Están enseñando doctrinas de demonios. Están siendo guiados por espíritus engañadores. Están prohibiendo cosas que Dios permite y permitiendo cosas que Dios prohíbe. Algunos de ellos son mujeres que han usurpado la función de liderazgo. Muchos de ellos quieren pensar de sí mismos como maestros de la ley, pero no entienden la ley ni lo que enseña. Han pervertido y torcido el Evangelio.

Entonces, hay un problema tremendo en Éfeso en relación con el liderazgo. Y al escribirles esta epístola, la cual realmente fluye a la Iglesia a través de Timoteo, Pablo establece los estándares para el liderazgo. Timoteo, al corregir las cosas en la Iglesia, al determinar cómo debe conducirse la gente, va a tener la responsabilidad de quitar a los líderes equivocados y establecer a los líderes correctos.

Entonces, para hacer eso, debe haber un entendimiento claro de los requisitos para esos líderes. Y eso es precisamente lo que usted tiene aquí en este texto tan, tan importante. Esto le habla a la Iglesia en Éfeso, le habla a nuestra Iglesia, le habla a toda Iglesia de los requisitos que se demandan de aquellos que son pastores y ancianos y sobre veedores en la Iglesia.

Le recuerdo, simplemente a manera de introducción, de un versículo conocido que usted bien sabe, si usted ha estado estudiando la Biblia con nosotros. Hechos 20:28, el cual dice: “la Iglesia de Dios, la cual Él, Cristo, ha comprado con Su propia sangre”. Pedro llama a eso sangre preciada. La Iglesia ha sido comprada por la sangre preciosa de Jesucristo, el precio infinito, el derramamiento de la sangre del Hijo de Dios.

Es casi como si Cristo le estuviera preguntando la Iglesia cuando Él dice eso: “¿Acaso morí por esas almas? ¿Acaso derramé Mi sangre preciosa para redimirlos y acaso no van a cuidar de ellos con cuidado? ¿Y acaso no van a colocar en liderazgo a esos hombres de virtud espiritual y responsabilidad piadosa, que puedan guiar a esas personas que he comprado a la plenitud de Mi propósito Santo?” Es como si Jesucristo dijera: “vine a la tierra, soporté la vergüenza, sufrí, busqué salvar a los perdidos para meterlos a Mi comunión y después, esto para tratarlos con indiferencia? ¿O para guiarlos a impureza o sin devoción o sin diligencia?”

Y entonces, la pregunta que nos hacemos en este texto es qué tipo de hombres son aptos para liderar a la Iglesia. ¿Qué tipos de hombres son aptos para servir como sobre veedores en el Reino de el Salvador? ¿Qué tipos de hombres deben ser los predicadores y maestros? ¿Qué tipo de hombres deben ser escogidos como ancianos? Este es el asunto que este texto trata: ¿qué tipo de hombres?

Y dijimos en primer lugar que son hombres que son llamados. Y son llamados por la obra del Espíritu de Dios en su corazón dándoles un deseo fuerte. Observe el versículo 1: “palabra fiel es esta…” Ese es uno que se había vuelto común en la Iglesia para este entonces… “Si alguno anhela obispado, buena obra desea.”

Y vemos aquí que el primer asunto de explicación es este asunto de un deseo. El llamado al ministerio es un deseo implantado en el corazón por el parte del Espíritu de Dios. De hecho, en Hechos 20:28, Pablo también dice: “la Iglesia sobre la cual el Espíritu Santo os ha hecho obispos.” Es la obra del Espíritu el hacer a una persona un obispo sobre veedor o pastor. En Hechos 13:2 dice que oraron y ayunaron y el Espíritu Santo dijo: “apartadme a Saulo y a Bernabé para la obra a al que los he llamado”. Una obra del Espíritu. Sólo del Espíritu trae ese deseo al corazón de un individuo.

Colocar a los hombres correctos en el liderazgo, entonces, comienza con el Espíritu. El Espíritu operando en el corazón, motivando al corazón para que un hombre quiera entregar al resto de su vida a liderar a la Iglesia, y enseñar, y predicar, y orar, y cuidar, y establecer la política y ordenar a otros. Y ese es el trabajo que un sobre veedor, anciano o pastor lleva a cabo. Es la misma persona. Es el deseo fuerte de su corazón y cuando ese deseo es motivado por el Espíritu de Dios, eso constituye el llamado de Dios en la vida de este individuo.

Pero ese llamado después debe ser confirmado por la congregación. Y entonces, llegamos al versículo 2. Y junto con este llamado que es un deseo contundente en el corazón de un hombre, hay una confirmación por parte de la Iglesia que examina a ese hombre. Y el proceso de evaluación se lleva a cabo de esta manera. Pero es necesario que el obispo sea irreprensible. Y en nuestro último estudio vimos esa palabra y sólo vimos esa palabra.

Permítame tan sólo recordarle lo que vimos. Es la palabra que resume todo lo que se dice a partir de aquí hasta el versículo 7. Esta persona debe ser irreprensible. Debe estar en condición, en un estado de ser irreprensible. Él debe ser un modelo de pastor. Un modelo de piedad, un modelo de virtud. Él debe ser apartado como un estándar a la luz del cual toda vida puede ser medida y mediante el cual toda vida debe ser instruida y que toda vida debe buscar imitar.

En otras palabras, aquel que está en liderazgo en la Iglesia debe ser el modelo para que todo el mundo lo siga. Es un patrón alto y sublime. Su vida no puede ser marcada por el vicio o el pecado o dar ningún lugar a la acusación. Nuestra familia iba ayer en el auto y uno de los niños dijo: “papá, si un hombre peca cuando está en el ministerio, ¿puede ser perdonado y restaurado?” Y yo dije: “bueno, en primer lugar, Dios perdonará. Sí, claro. Dios perdona cualquier cosa por parte del pecador penitente. Sí, puede ser perdonado. Y con respecto a tu segunda pregunta, sí, puede ser restaurado. Sucede todo el tiempo. Los hombres caen en pecado en el ministerio y son restaurados. Y con mucha frecuencia, son colocados de regreso en el ministerio. Eso es muy común. De hecho, se está volviendo muy común. De hecho, en muchos casos parece ser un nuevo estándar.

Pero lo que es tan aterrador de eso, dije, es que cada vez que un hombre, teniendo la función de ser un ejemplo de pastor, anciano o sobre veedor en la Iglesia, peca y el pecado es conocido. Y cae y es perdonado, sí, por Dios. Y es restaurado por la Iglesia, sí, en amor, esperamos mediante su arrepentimiento, cada vez que él es colocado en el ministerio, el estándar es rebajado un poco. El modelo baja. Y ahora, hay un nuevo nivel de tolerancia, de tal manera que el estándar antiguo ha sido rebajado para acomodar la pecaminosidad del hombre.”

Entonces, la percepción de la congregación es que el liderazgo en la Iglesia no está ya tan elevado como una vez lo fue; y por lo tanto, el estándar para ellos es rebajado por igual. Cada vez que la Iglesia hace eso, el estándar se reduce un poco. Y en este punto en particular, en la historia de la Iglesia, y ciertamente en nuestro país, está sucediendo a un nivel tan elevado en donde los hombres pecan ahora en una gran proporción en el ministerio, son restaurados a ese ministerio o algún ministerio semejante y la percepción del estándar de virtud para aquellos que guían la Iglesia y que modelan la piedad, es rebajado a un nivel más tolerable.

He leído acerca de un hombre que pecó de manera abierta en ocasiones múltiples, él estaba en un ministerio. Fue restaurado. Claro que Dios lo perdonó cuando él se arrepintió, después, fue restaurado en la Iglesia, fue colocado de regreso al lugar de ministerio. Y algunas personas dicen: “¿no es eso maravilloso, que él pudo regresar al ministerio que Dios lo perdonó y lo restauró de manera total al hombre?” Creo que podría ser agradable para él tener esa confianza, pero podría ser trágico para la percepción de personas piadosas el ver el estándar rebajándose más y más a donde todo el mundo está viviendo de manera normal. Y yo temo eso y peleo contra eso. No quiero ser percibido como alguien no amoroso o que no perdona, o que no desea restaurar. Yo perdonaría y cualquier perdona que me conoce bien, sabe que yo espero que yo no mantenga algún tipo de amargura en contra de eso, sino que quiero tener un corazón perdonador. También saben que yo deseo con mucho anhelo que alguien sea restaurado a la comunión y el amor en la Iglesia. Pero tomar a un hombre y restaurarlo de regreso al lugar del liderazgo espiritual es comenzar con un estándar nuevo, no el que Dios ordenó. Y después, todo el mundo está mucho más cómodo con sus propios problemas.

Entonces, regresamos a la Palabra de Dios. Descubramos cuál es Su estándar. No es el estándar que veo siendo colocado en la Iglesia en la actualidad, es el estándar de la Palabra de Dios. Y está siendo atacado, tanto de manera abierta como encubierta todo el tiempo. El hombre que sirve en la Iglesia debe ser irreprensible. No hay nada en su vida de lo que se le pueda acusar, ni por parte del creyente que disminuye su ejemplo o por parte del incrédulo que hace que sea vulnerable a cualquier tipo de ataque malo. Y, por lo tanto, en contra de la Iglesia y el Señor que representa. Él debe ser irreprensible, esto es en su presente o en su pasado no debe haber alguna mancha en su vida espiritual.

No estoy hablando acerca de lo que él hizo antes de ser convertido. No estoy diciendo que tuvo que ser perfecto desde el nacimiento. Pero una vez que un hombre se ha identificado como un líder espiritual en la Iglesia, en ese punto en particular esa identificación debe estar basada en un patrón de ser irreprensible y debe ser llamado a mantener un patrón de ser irreprensible. Y cuando ese patrón es violado, ese hombre puede hacer algo más. Y algo más que Dios puede bendecir, pero no puede ser colocado de regreso a una situación que rebaje el estándar sin que se pague un alto precio. Y creo que Dios está haciendo deshonrado.

Hay cuatro áreas de la vida en la cual él debe ser irreprensible. Irreprensible es el concepto general. Todo lo que fluye del versículo 2 al 7 realmente expande y comenta acerca de lo que significa ser irreprensible. Hay cuatro áreas que deben ser examinadas en la vida. Cuando un hombre tiene un deseo por ser líder en la Iglesia, hay cuatro áreas de la vida en la que la Iglesia prueba a ese hombre. Una, virtud moral. Dos, vida en el hogar. Tres, madurez. Cuatro, reputación. Virtud moral, vida en el hogar, madurez y reputación. Por cierto, todas estas cosas son dadas en los versículos 2 al 7 y son características en tiempo presente. Pero obviamente, se remontan al pasado para incluir el conocimiento de la vida de ese hombre conocida por la congregación en el ministerio en la que él está involucrado. Están hablando de una pureza actual, pero no significa que él pudo haber tenido una impureza pasada y de pronto, inmediatamente es borrada en el presente. Él debe ser conocido en el presente como un hombre que es y ha sido un hombre piadoso.

Entonces, mientras que es una lista de características presentes, implica una pureza pasada porque si su pasado fue impuro, la reputación presente será una reputación de una vida manchada. Entonces, estamos hablando de un hombre que es irreprensible en la percepción de la gente que lo conoce en el presente, en donde el ser irreprensible se remonta al pasado de su conocimiento y muestra que no hay mancha alguna en contra de su virtud. Usted pregunta si acaso ese no es un estándar terriblemente alto. Sí, lo es. Dios quiere el estándar más alto posible porque Dios es absolutamente Santo. Y esa es la razón por la que en Primera de Pedro 1 dice: “sed santos porque Yo soy santo”. Quiero establecer modelos en la comunidad que estén tan cercanos a mi santidad como lo sea humanamente posible. Y, por lo tanto, el estándar está ahí arriba. Hasta arriba. No podemos hacer concesiones con esto en la Iglesia. Realmente, creo que esto es tan elemental para la vida de la Iglesia.

Bueno, en esta mañana vamos a comenzar a ver la virtud moral. Estas son tan importantes y la intención de esta palabra va a tener un alcance tan grande en nuestra Iglesia y en iglesias alrededor del mundo, que puedan oír este mensaje, que quiero tomarme el tiempo para explicar estas cosas de una manera para que sean entendidas.

Veamos entonces, en primer lugar, su virtud moral en los versículos 2 y 3: “Pero es necesario que el obispo sea irreprensible, marido de una sola mujer, sobrio, prudente, decoroso, hospedador, apto para enseñar; no dado al vino, no pendenciero, no codicioso de ganancias deshonestas, sino amable, apacible, no avaro.”

Ahora, esos dos versículos tratan de su virtud moral. Y esa es una lista maravillosa, maravillosa. Vamos a avanzar a lo largo de esa lista el día de hoy y la próxima vez.

Comencemos desde el principio. Su vida irreprensible se identifica, en primer lugar, por esta característica: él debe ser marido de una sola mujer. Ahora, reconozco que algunas versiones lo traducen marido de una mujer. Y esa no es una traducción precisa; el texto griego usa la palabra unaikos, la cual es mujer, usa la palabra aner, la cual es hombre. Y simplemente dice un hombre de una mujer. La palabra enfática es una. Un hombre de una mujer.

Aquí, Pablo no está enfatizando el estatus matrimonial. No hay artículo definido “el” marido de la mujer. Es sin el artículo. Un hombre de “una” mujer. Y la ausencia del artículo enfatiza no la circunstancia y no el estatus matrimonial, sino la virtud. Enfatiza la virtud. Él comienza a explicar cómo este hombre es irreprensible mediante una afirmación acerca de su conducta sexual moral. Su virtud comienza aquí. Alguien pregunta por qué esto está primero en la lista. Le diré. En mi experiencia humilde a lo largo de los años, he hallado esta área en la vida de un hombre es la que con más frecuencia saca a los hombres del ministerio más que cualquier otro asunto. La incapacidad de ser un hombre de una mujer. Y esa es la razón por la que se presenta en primer lugar, porque es un asunto tan obvio de preocupación tan grave y una marca tan clara de virtud moral.

Ahora, a qué se refiere. Algunas personas han sugerido que significa que no puede ser un polígamo. Eso en cierta manera es una interpretación tradicional y eso es lo que usted entiende a partir del inglés o el español. Marido de una sola mujer. En otras palabras, usted no puede tener más de una esposa. Bueno, permítame hacer a un lado esa postura. Usted ni siquiera podría ser miembro de la Iglesia si usted tuviera más de una mujer, mucho menos un pastor. No está hablando de eso. La poligamia ni siquiera era un asunto serio en ese período de tiempo. Este no es el tiempo del Antiguo Testamento. Este es el tiempo romano. Los romanos no tenían matrimonios polígamos. ¿Por qué se molestarían? Tenían concubinas. No necesitaban casarse con una mujer para tener una relación con ella. En su sociedad tenían mujeres llamadas heteri que simplemente flotaban por ahí, para proveer favores sexuales a los hombres y después, mujeres no ciudadanas que eran usadas por los hombres para su actividad sexual. Y después, tenían concubinas. Y después, el divorcio era algo tan serio que leemos de un romano que tuvo 27 esposas diferentes y sólo una a la vez. Un escritor habla de las mujeres desgastando sus velos de novia con tantas bodas.

Y entre los judíos, la poligamia tampoco era tolerada. Él no está hablando de poligamia aquí. La poligamia lo descalificaría a usted inclusive de estar en la Iglesia. Lo disciplinarían a usted antes de que usted entrara. La promiscuidad sexual estaba con todos lados junto con el vicio, las prostitutas, las sacerdotisas sexuales pervertidas. Todo eso inundaba Éfeso. Pero no la poligamia.

El asunto aquí no es que usted no puede ser un polígamo. Alguien más dice que “no, marido de una sola mujer significa que usted nunca podría tener una segunda esposa. Usted nunca podría estar casado con más de una persona.” Bueno, creo que esa es una interpretación difícil, porque en primer lugar eso no es lo que el texto dice originalmente. Dice marido de una mujer. Y está hablando de virtud, no de estatus matrimonial. Pero supongamos inclusive que lo traduzcamos marido de una mujer. ¿Estamos diciendo que alguien que se casó por segunda vez nunca podría ser un anciano en la Iglesia? Difícilmente, porque hay otros términos en las Escrituras mediante los cuales Dios no sólo permite, sino que honra a un segundo matrimonio, ¿no es cierto?

Permítame mostrarle: observe el capítulo 5 de Primera de Timoteo, versículo 9: “sea puesta en la lista solo” ... Y la lista significa el grupo de viudas cuidadas por la Iglesia. La Iglesia debía cuidar de las viudas cuando su marido moría si tenían más de 60 años de edad y si eran mujeres virtuosas, piadosas, quienes en el versículo 10 dice que habían criado hijos, habían hecho buenas obras, habían hospedado a los extraños, habían lavado los pies de los santos, habían aliviado a los afligidos, habían seguido de manera diligente toda buena obra y demás. Entonces, estas mujeres habían perdido a su marido en sus años después de sus sesentas. Debían ser metidas en esta lista y haber sido cuidadas por la Iglesia. Si habían sido, y aquí está la misma frase griega invertida, mujer de un hombre. Mujer de un hombre.

Ahora, eso no significa ahí que ella solo había tenido que estar casada con un hombre, porque él procede a decir de inmediato: “pero viuda más jóvenes,” versículo 11, “no admitas”. ¿Por qué? Porque van a hacer un voto: “oh, voy a servir Cristo, nunca me voy a volver a casar”. Y después, comienzan a sentir la necesidad de un hombre y el deseo por un hombre y se revelan contra el voto que hicieron a Cristo. Y se deshacen de su primer compromiso y se meten en problemas. E inclusive, versículo 15, se pueden volver en pos de Satanás y cometen pecados de fornicación. Entonces, versículo 14, dice: “quiero pues, que las viudas jóvenes,” hagan ¿qué? “Se casen”. Y estas mujeres a las que se hace referencia aquí son viudas. Entonces, él dice: “las viudas deben volverse a casar, criar hijos, gobernar una casa.”

Entonces, como puede ver, Dios honra a un segundo matrimonio en el caso de la muerte de un primer cónyuge. Las viudas deben volverse a casar. Eso agrada a Dios. De hecho, ese es un mandato dado aquí a que las jóvenes hagan eso para que no den ocasión para que el adversario hable mal y traiga deshonra al nombre de Cristo. No hay nada de malo con un segundo matrimonio en una situación de viudez.

Observe Romanos, capítulo 7, versículo 2: “porque la mujer casada está sujeta por la ley al marido mientras éste vive. Pero si el marido muere, ella queda libre de la ley del marido. Entonces, así que, si en vida en del marido se uniera a otro varón, será llamada adúltera. Pero si su marido muriere, está libre, es libre de esa ley. De tal manera que, si se uniera a otro marido, no será adúltera.”

Entonces, lo que está diciendo aquí es que, en un caso de muerte de un cónyuge, usted tiene el derecho absoluto, la libertad absoluta de volverse a casar. De hecho, esa es una opción maravillosa.

Ahora, observe Primera de Corintios capítulo 7, versículo 39. Dice lo mismo: “la mujer casada está ligada por la ley mientras su marido vive, pero si su marido muriere, libre es para casarse con quien quiera… Escuche esta condición… Con tal que sea en el Señor.” Esto es cásate únicamente con ¿quién? Con un cristiano. Pero tienes libertad.

Ahora, nunca en ningún lugar en las Escrituras se dice algo en contra de un segundo matrimonio en el caso de una viuda. Entonces, el punto de este pasaje, hombre de una mujer, es no algún tipo de prohibición general prohibiendo que alguien que se casó por segunda vez jamás pueda servir en un ministerio. Pero ha habido personas que lo han interpretado de esa manera. Y algunos que son viudos después se vuelven a casar, un hombre quien habiendo perdido a su mujer se casa con otra mujer y hay alguna idea de que ya no pueden servir en la Iglesia. Esa no es la intención de este texto, porque Dios honra eso. Dios permite eso.

Entonces, después viene la pregunta: “bueno, quizás significa personas divorciadas”. Bueno, si esta fuera la intención, habría sido muy simple. Lo único que habría tenido que decir es que este tiene que ser un hombre que nunca se ha divorciado. Pero tampoco dice eso. No dice “un hombre que nunca se ha divorciado” porque esa sería una afirmación tan amplia que también presentaría problemas. La Biblia enseña que las segundas nupcias después de un divorcio están dentro de la voluntad de Dios bajo algunas circunstancias.

Permítame recordarle cuáles. Acompáñeme a Mateo, capítulo 5 por un momento. Y puede encontrar una discusión completa en la serie que hicimos ‘La Enseñanza de Jesús del Divorcio’. O en el libro acerca de la familia, los últimos dos capítulos. Únicamente, le estoy dando un pequeño repaso. En Mateo 5:31, Jesús les dice a los líderes judíos: “también fue dicho,” lo que Él quiso decir con eso es “lo que ha sido dicho por su tradición rabínica, ha sido dicho en sus círculos religiosos”. “Cualquiera que repudia a su mujer, pida carta de divorcio”. ¿Sabe lo que eso significa? Si quieren divorciarse de su esposa, simplemente asegúrense de que hagan el papeleo. Eso es todo lo que significa. Ustedes dijeron su enseñanza es si quieren deshacerse de sus esposas, simplemente hagan el papeleo. No importa. Pueden deshacerse de ellas por lo que quieran. Y había judíos que se estaban divorciando de sus esposas por todo tipo de cosas. Por quemar su desayuno, porque encontraron a alguien más agradable, varias cosas. Porque ella habló en contra de su suegra, todo tipo de cosas.

Entonces, Él dice en el versículo 32: les voy a corregir eso. No pueden nada más divorciarse de su esposa por cualquier razón al darle los papeles. “Pero Yo os digo que el que repudia a su mujer, a no ser por causa de fornicación, hace que ella adultere y el que se case con la repudiada, comete adulterio”. En otras palabras, implícito ahí también, con quien se casen, la hacen una adúltera. Y ustedes se vuelven en un adúltero. En otras palabras, van a tener adulterio por todos lados si se divorcian de sus esposas excepto por causa de fornicación.

¿Qué tipo de fornicación? Pecado sexual, creo yo. Un pecado prolongado sexual no arrepentido. Yo creo que en la gracia de Dios y en Su misericordia, en donde hay un matrimonio de dos personas y uno de esos cónyuges continúa en un pecado sexual adúltero malo, y no regresa y se arrepiente y no corrige, yo creo que Dios permite por Su gracia, que ese cónyuge inocente pueda liberarse de la esclavitud de esa persona vil. Y la libertad de ese yugo es una libertad para volverse a casar, por la gracia de Dios. Pero sólo en esas situaciones extremas de pecado sexual no arrepentido continuo. Eso es lo que las Escrituras enseñan.

Ahora escuche: en el Antiguo Estamento, si su cónyuge cometía adulterio, ¿qué le pasaba su cónyuge? Era apedreado hasta la muerte y usted después tenía libertad, ¿verdad? Usted sería una viuda y simplemente porque Dios, en Su gracia, ahora no demanda que matemos al adúltero, no cambia la maldad de ese pecado. ¿Y acaso la gracia de Dios al adúltero que libra su vida después penaliza a la parte inocente al mantener a esa persona soltera toda su vida? No. La gracia de Dios hacia el adúltero que puede permitir que el adúltero viva no significa que la parte inocente no tiene libertad de volverse a casar. En el caso del adulterio, del adulterio no arrepentido persistente, yo creo que Dios le permite a una persona salir de esa situación y por Su gracia, casarse con otra.

Hay otra situación que debemos ver. Primera de Corintios capítulo 7. En Primera de Corintios capítulo 7 encontramos en el versículo 15: “si el incrédulo se fuere.” Ahora aquí usted tiene a un incrédulo casado con un creyente. Y un incrédulo que ya se cansó y quiere irse. Y cuando el incrédulo se va, déjelo partir. Un hermano o una hermana no está bajo esclavitud en casos así. Dios nos ha llamado a paz. Dios no quiere que usted viva su vida en una guerra absoluta. Y si esta persona insiste en irse, entonces déjelo irse. Usted ya no está bajo esclavitud. Sólo hay dos situaciones en las Escrituras que toleran un divorcio. Dios odia todo divorcio, pero muestra gracia hacia el inocente en estas dos situaciones. Una, cuando un cónyuge comete pecado sexual continuo. Y, en segundo lugar, cuando el cónyuge incrédulo se va. En estas dos situaciones, la Biblia nos está diciendo que un creyente tiene la libertad de volverse a casar. Tiene la libertad de volverse a casar.

Ahora, regresemos simplemente para cristalizar en realidad esto, al capítulo 7 de Primera de Corintios nuevamente. Y quiero que usted observe algo muy importante conforme trato de apoyar ese punto. Hay tres grupos de personas mencionados en el capítulo 7. En primer lugar, las vírgenes son mencionadas aquí. Encontramos vírgenes mencionadas ahí en el versículo 25. Y otros versículos también las mencionan, versículo 36, 37. Todos sabemos lo que es una virgen. Esto es una persona soltera, nunca casada. Sin relación sexual. Una persona soltera que nunca se ha casado. La segunda categoría de personas de las que se habla aquí son viudas. Viudas. El versículo 8 menciona a las viudas. Y eso también es muy claro. Una viuda es una persona soltera que antes estaba casada y ahora, es soltera por la muerte.

Entonces, usted tiene a las vírgenes y a las viudas. La tercera categoría de personas mencionadas en el capítulo son las que no están casadas. El término no casado aparece aquí en varios versículos diferentes. Ahora, debemos preguntarnos quiénes son los no casados. Son mencionados en el versículo 32. El que no está casado. ¿Quién es esta persona no casada? En el versículo 34 se menciona a una virgen y a la mujer no casada. Entonces, concluimos que la virgen y la no casada son diferentes. La virgen es soltera porque nunca se ha casado. Una persona no casada es algo diferente de eso. Entonces, son diferentes. Vírgenes y personas no casadas son diferentes en el versículo 34.

Regrese al versículo 8. “Digo, por tanto, a los no casados y a las viudas.” Entonces, ahora tenemos otra distinción hecha entre los no casados y las viudas. Concluimos entonces que los no casados no son vírgenes y los no casados no son viudas. Entonces, los no casados no son solteros debido a la muerte y no son solteros debido simplemente a una soltería de por vida. ¿Quiénes son estos no casados? Bueno, veamos el versículo 10. “Y a los casados, mando, no yo si no el Señor, que la mujer no se divorcie de su marido o deje al marido. Y si lo hace,” digamos que una mujer deja a su marido, aquí, el divorcio, “permanezca,” ¿cuál es la palabra? “Sin casarse”. Yo creo que esto cristaliza quiénes son los que no están casados. Los no casados son los que antes estaban casados, ahora son solteros, ¿por qué? Por divorcio.

Entonces, usted tiene a personas solteras que siempre han sido solteras, tiene a personas solteras que son solteras por la muerte y tiene a personas solteras que son solteras por divorcio. Pero, quiero recordarle que el no casado dentro de la provisión de Dios tiene un derecho de volverse a casar. Observe de nuevo el versículo 8. “Digo por tanto a los no casados y a las viudas, aquellos de ustedes que fueron separados por divorcio, aquellos de ustedes que fueron separados por la muerte, que es bueno para ellos si se quedan como yo”. Es bueno si se quedan como están. Simplemente, quédense solteros. Eso es bueno.

Y más adelante en el capítulo explica por qué es bueno: porque pueden entregarse a Cristo, no tienen que cuidar de todos los deberes de la familia y el hogar y todo eso. Eso es bueno. Pero si no pueden tener dominio propio, en otras palabras, si su deseo por un matrimonio es tan fuerte y usted es viudo o una persona que antes estaba casada, ahora divorciada, entonces, que se casen. Porque es mejor casarse que simplemente estarse quemando todo el tiempo de deseo.

Entonces, el punto es este: un segundo matrimonio en sí mismo no es pecado. Si una persona enviudó y se volvió a casar, si una persona fue la parte inocente en un divorcio, en donde la otra persona fue un adúltero no arrepentido, un segundo matrimonio no es pecado. Si un incrédulo partió, un segundo matrimonio no es pecado. Entonces, no podemos manchar la vida de alguien con un segundo matrimonio como si eso en sí mismo fuera pecaminoso.

Ahora, habiendo dicho todo eso quiero confesarle que la mayoría de segundos matrimonios en nuestro día en particular y época son pecaminosos, obviamente, porque no encajan dentro de esa definición estrecha del divorcio tolerable dado en la Palabra de Dios. Pero el punto, ahora regrese a Primera de Timoteo, si no estaba ahí, pase ahí, si es tan amable. Él punto, regresando ahí, no es que él está diciendo que nadie jamás puede estar en el liderazgo de la Iglesia que ha estado casado previamente. Eso es ridículo, porque hay tolerancias dentro de eso. Ese ni siquiera es el punto aquí. Si él quisiera ser explícito acerca de eso, lo habría dicho de otra manera.

Permítame hacer un comentario al pie de página. Dice usted: ¿me quieres decir que, si una persona se casó y su esposa fue una adúltera, adúltera, adúltera y no se arrepintió y ella simplemente se fue, él todavía tiene libertad de estar en el ministerio? No necesariamente dije eso. Lo que dije no fue el punto aquí. Eso se convertiría en un problema en un otra parte de esta sección. Observe el versículo 4 y 5. “Que gobierne bien su casa, que tenga a sus hijos en sujeción con toda honestidad porque si no sabe gobernar su propia casa, ¿cómo cuidará de la Iglesia de Dios?”

Ahora, usted tiene una situación de divorcio inclusive en base a una razón bíblica legítima, inclusive encajando con Mateo 5 o encajando con Primera de Corintios 7. Vas a tener que probar a este hombre en esta área también. ¿Acaso ese divorcio o realmente mostró una incapacidad o fue el resultado de una incapacidad de ese hombre de guiar a su casa de manera apropiada?

Ahora, esa es otra prueba que usted tiene que aplicar. Entonces, en un sentido, usted tiene que cruzar la información en esta situación. El punto que quiero que entienda es que, en el primer requisito dado aquí, no tiene que ver un primero o segundo matrimonio. No tiene que ver la poligamia aquí. Algunos inclusive han dicho que esto significa que ninguna persona soltera jamás puede guiar la Iglesia. Ese tampoco es el punto. Si usted dice que ninguna persona soltera puede guiar la Iglesia, entonces Pablo está calificado porque en este momento no tenía esposa. Y en Primera de Timoteo 4:14 y en Segunda de Timoteo 4:6 él se refiere a sí mismo como un anciano, como un miembro del consejo de ancianos. No.

Otros han dicho: “bueno, inclusive si no tienes hijos, ¿cómo puedes gobernar bien a tus hijos si no tienes hijos?” Entonces, la gente sin hijos no puede estar en el ministerio. Espera un minuto. Ahora, realmente estamos estirando esto. Las suposiciones que la mayoría de los hombres estarán casados, la mayoría de los hombres tendrán familias, la mayoría de los hombres tendrán hijos, no es un castigo ser soltero. Y ciertamente, no es un castigo si Dios no le da a usted hijos. Pero si lo hace, necesitan encajar dentro de estos requisitos.

El asunto aquí no es estatus matrimonial. No es la circunstancia matrimonial. Como puede ver, si usted dice que esto significa que un hombre sólo puede tener una mujer, una esposa, usted acaba de sacarlo de la esfera del requisito moral y acaba de convertirlo en un estatus matrimonial. ¿Cuál es esa moralidad? Nada. Usted puede ser un hombre casado con una mujer durante 50 años y a lo largo de todos esos 50 años no ha sido un hombre de una mujer, ¿verdad? Bueno, claro. No. Estar casado con una mujer no lo califica a usted para nada fuera de recibir una palmada en la espalda. Y es agradable que usted en cierta manera siguió este estándar elevado. No, estamos hablando de requisitos morales.

El asunto aquí, amados, es un hombre de una mujer. Lo que esto significa es un hombre entregado a una mujer en su corazón y mente. Mantenga en mente que la maldad sexual estaba por todos lados en Éfeso. De hecho, un escritor antiguo escribió un libro llamado El Arte del Amor. Mi cita favorita de su libro, El Arte del Amor, es esta cita, él dijo: “sólo los feos son leales.” Ahora, eso le dará a usted una pequeña idea del estándar sexual de la época. La única razón por la que usted era leal era porque usted era feo y nadie se molestaba con usted en absoluto.

Como puede ver, esas personas vivían en un cieno absoluto de inmoralidad. En una pocilga de inmoralidad. Y lo que él está diciendo, como puede ver, a Timoteo, es: “oye Timoteo, una cosa vas a tener que hacer desde el principio. Cuando coloques a estos hombres en una posición de liderazgo, va a ser muy claro que sean hombres de una mujer porque ése es el único estándar que Dios tolera en su Iglesia en términos de una vida piadosa. Este es un hombre que ama únicamente a una mujer, que desea únicamente a una mujer, que piensa únicamente en una mujer cuyo corazón es para únicamente una mujer. Y esa mujer es la esposa que Dios le ha dado. Este hombre es un hombre que nunca traicionaría a la mujer de su juventud como el profeta lo expresó. No en un sentido legal de divorciarse ni en el sentido espiritual de violar ese compromiso con ella en su propia mente, en su propio corazón.

¿Se acuerda usted de lo que Jesús les dijo a los líderes judíos en Mateo 5? Él dijo: “si ves a una mujer para codiciarla, has cometido adulterio en tu corazón. Bueno, ese es el tipo de hombre que no es apto para ministerio. El tipo de hombre que, aunque está casado con sólo una mujer codicia a muchas otras mujeres. La pureza sexual en pensamiento, la pureza sexual en la conducta. Y como puede ver, la razón por la que está al principio de la lista es porque este es un problema tan serio. Para ser honesto con usted, y nunca podría apoyar esto, pudo haber habido en la congregación de la Iglesia en Éfeso muy pocas personas que en una ocasión quizás no estuvieron divorciadas. No sé eso, ciertamente en la primera Iglesia debió haber sido una realidad que estuvo en por todos lados. Muy pocas personas que no habían tenido todo tipo de aventuras sexuales; pero cuando vinieron a Cristo, a partir de ahí debía haber pureza de vida.

Ahora, no quiero que piense por un minuto que un hombre puede estar en el ministerio, y si tiene un ministerio de perfil alto, visible, él puede tener un divorcio, y una mujer lo puede dejar y eso está bien. Él simplemente puede quedarse en el ministerio si ese divorcio encaja con el requisito bíblico. Y si todos ven que ese hombre es inocente y todavía puede demostrarle al mundo que lo rodea y a la gente en su ministerio que él controla a su propia familia, entonces, él puede mantener su ministerio. Pero eso es muy poco probable. Ese es un acontecimiento muy amenazador.

Pero ese no es el punto aquí. El punto aquí es el corazón del hombre. La virtud moral del hombre. Cuando fui ordenado después de uno o dos meses de preparación y reuniones de consejo, llegué a mi ordenación final y tuve tres horas de preguntas. Al final de ese tiempo, fui ordenado al ministerio. Los hombres vinieron a firmar mi certificado de ordenación. El primer nombre firmado ahí, el nombre más grande, muy grande. Y ahí está mi certificado de ordenación, detrás de mi escritorio en mi estudio. El nombre de ese hombre está ahí, fue el primero en firmar. Él era tan, usted sabe, estaba tan ansioso por felicitarme, por recomendarme al ministerio. Y él firmó su nombre ahí y poco tiempo después, él quedó descalificado, fue expulsado de la Iglesia por estar acostándose con muchas mujeres que estaba aconsejando en su Iglesia. Y yo nunca vi ese nombre en mi certificado y no puedo evitar el verlo porque el nombre realmente sobresale por encima de los demás sin que yo pensara: ése es un recordatorio exactamente de lo que el apóstol Pablo está hablando. Este hombre quedó descalificado porque él no fue un hombre entregado, dedicado a una mujer. Y, como puede ver, si ese es el caso en un hombre y usted pasa por alto eso, o en cierta manera hace a un lado eso y lo cubre, o dice ‘vamos a restaurar al hombre’ y después, lo trae de regreso al ministerio y dice: ‘bueno, él se ha arrepentido, y lo hemos perdonado y es maravilloso y ahora, él está de regreso con el liderazgo en la Iglesia’, usted acaba de hacer ¿qué? Acaba de rebajar el estándar y acaba de decir: ‘realmente no significa un hombre de una mujer, simplemente significa un hombre de una mujer la mayor parte del tiempo’. La mayor parte del tiempo. No. No. No la mayor parte del tiempo, todo el tiempo. Todo el tiempo.

Y usted dice: ‘bueno, eso fue en el pasado’. Bueno, quizás esta tan lejos en el pasado, antes de que él se convirtiera, que no es un problema. Pero si está en el pasado desde que ha estado en una posición de crecimiento espiritual o responsabilidad, es un problema. Y una vez él entra en el liderazgo, si sucede en ese entonces, con toda certeza, queda descalificado. Y no estoy diciendo que él no puede regresar y servir a la gente y servir al Señor y quizás, compartir la Palabra con gente y ser parte de la comunidad de la Iglesia. Simplemente, estoy diciendo que, si usted lo coloca de regreso en la posición de liderazgo espiritual como el modelo de virtud y el estándar que Dios quiere y el patrón de santidad, acaba de rebajar el estándar.

Bueno, vayamos a una segunda, por lo menos podemos cubrir dos hoy. Y esa es la palabra sobrio. Es una palabra interesante. No fue sino hasta que este estudio comenzó para mí que realmente entendí esta palabra. Realmente, nunca la había estudiado. Pero la estudié y es la palabra nephalios. Significa sin vino. Es algo interesante. Significa no mezclado con vino. Sí, Jueces 9:13 dice: “el vino alegra el corazón”. Claro. Era algo agradable el beber el jugo dulce de la uva. Pero también tenía un potencial para gran daño. Esa es la razón por la que siempre la mezclaban con agua, como puede ver, en una tierra caliente y seca. En la tierra bíblica. Y usted tomaba mucho, simplemente para reponer los fluidos que su cuerpo había perdido en el calor. Y entre más bebía, mayor potencial para embriagarse. Entonces, el vino siempre estaba mezclado con grandes cantidades de agua, para que pudiera beberlo sin tener como resultado la embriaguez. Pero, aun así, era potencialmente peligroso debido a la falta de refrigeración y a las propiedades degenerativas del vino que hacían que se fermentara y adquiriera un contenido alcohólico, lo cual podría embriagar a alguien. Y esa es la razón porque, aunque pueda alegrar el corazón y aunque pueda ser bueno, como Pablo le dice a Timoteo, por causa del estómago, en algunos asuntos, y aunque podía darse alguien que estaba cerca de la muerte para aliviar su dolor, todavía su bondad no es la historia completa.

Un gran contrapeso de esto, se presenta con afirmaciones como esta en Proverbios 20, versículo 1: “el vino es escarnecedor, la sidra alborotadora. Y cualquiera que por ellos yerra, no es sabio.” O Proverbios 23: “¿Para quién es el ay, para quién la tristeza, para quién los dolores? ¿Para quién la palabrería? ¿Quién fue herido sin causa? ¿Para quién lo rojo en los ojos? Los que se tardan mucho en el vino, los que buscan el vino mezclado. No mires al vino cuando rojea, cuando da su color en la copa, cuando se mueve”. En otras palabras, el vino en su totalidad. “Al final, como serpiente morderá. Como áspid dará dolor y tus ojos verán cosas extrañas”. Ese es el delirium tremens. “Tu corazón pronunciará cosas perversas. Serás como alguien que yace en medio del mar o que está en la parte de arriba de un mástil. Todo tipo de ilusiones. Y dirás me han golpeado. Y dirás, no estuve enfermo. Me han golpeado y no lo sentí. Y entonces, dirás, cuando despertare, lo volveré a buscar. El vino que se burla”.

Pienso en Noé en Génesis, capítulo 9. Decidió plantar una vid. Él era un granjero. Él dice: “iba a plantar una vid.” Y entonces, lo hizo y bebió de su vid y se embriagó. Y después se fue a su tienda y apareció en su desnudez. Y no nada jamás dice que él no tenía su ropa puesta, hay algún tipo de referencia a un mal sexual en esas palabras. Y su hijo entró y salió y se burló de él. Y sus otros hijos entraron de espaldas con algo para cubrirlo porque estaban tan avergonzados de su desnudez. Su pecaminosidad mala, vil, debido a su embriaguez. Y usted lee de Abdón en Segunda de Samuel capítulo 13, versículos 28 y 29.

Lea a lo largo de la Escrituras acerca de la maldad de beber y lee Levítico 10:9 en donde dice que el sacerdote nunca debe entrar a la casa de Dios operando en su deber sacerdotal habiendo consumido vino. Estaba prohibido para ellos para siempre. Dice: “el voto nazareo, el voto más elevado de compromiso espiritual en el Antiguo Testamento, Números 6:3, prohibió a una persona beberlo, se les prohibió a los reyes, se les prohibió a los príncipes y a todos los líderes, en Proverbios 31:4.

El potencial de eso es tan devastador debido a los juicios que deben ser emitidos, debido al modelo que debe ser establecido, debido al ejemplo. Y entonces, él dice, en primer lugar, éste sobre veedor debe ser un hombre de una mujer y un hombre que no participa en la bebida. Esos son los dos males culturales de la época. Como también, los dos males del corazón. Las orgías con embriaguez eran parte de la cultura efesia. Usted lee de la historia de Diana de los efesios, de lo que pasaba en el templo y el tipo de estilo de vida. Josefo, dice: “la palabra era usada comúnmente de abstenerse del vino en su totalidad”. Ese es Josefo.

La idea primordial aquí ni siquiera podría ser esta, aunque ciertamente esta es una idea inherente. Y la razón por la que la palabra es traducida sobrio en lugar de tener algo que ver con el vino específicamente es porque en un uso metafórico significa, ¿qué podría decir? Alerta, vigilante, con una mente clara. Usted nunca permita que esté intoxicado. Usted siempre está pensando con claridad. Es esa fortaleza interna que niega cualquier exceso. Abstinencia. Estar alerta. Estar vigilante. Usted nunca se permite el hundirse al nivel, dice William Hendrickson, en donde sus placeres primordialmente son aquellos de los sentidos. Sus placeres deben siempre ser los del alma. Usted tiene un estilo de vida equilibrado, controlado, sin exceso y siempre en un uso claro, claro de sus facultades. Cualquier persona en liderazgo espiritual más vale que funcione, que opere de esa manera. Más vale que sea una persona en donde hay una ausencia de vino que no está mezclado con vino, uno cuya cabeza no está enlodada con eso o con cualquier otra cosa.

Realmente, podríamos aplicar cualquier exceso aquí. Hay cierta moderación en la vida en esto: y hay tantas cosas en las que podríamos caer en exceso, no sólo la bebida. Sino para algunos, la comida. Y con frecuencia, la glotonería y la bebida están ligados. Parece que, en el pasado, el comer en exceso ha sido conocido como el pecado del predicador; y con frecuencia, eso es simplemente una crítica. Pero con frecuencia, debemos ser equilibrados. Aquellos que guiamos espiritualmente, debemos estar sin excesos. ¿Por qué? ¿Porque Dios espera que tengamos un estándar más elevado que la congregación? No, porque Dios espera que la congregación tenga ese estándar elevado. Pero para tener ese estándar elevado, ellos necesitan tener un modelo que seguir. Muy bien. Es muy importante que entendamos eso. No debemos vivir esto en aislamiento de la congregación. No debemos elevarnos a nosotros mismos a ninguna estratósfera sacerdotal en donde todo el mundo se postra y dice: “oh, ¿acaso no son ellos sobrenaturales?” Debemos ser el patrón al que toda persona se eleva.

Entonces, ¿qué es lo que Dios demanda de aquel que guía a Su Iglesia? Él demanda que el hombre esté entregado a una mujer con todo su corazón y mente. Esa es una marca de virtud, amados. Les digo, en el mundo como en el que vivimos en la actualidad, con toda la basura que se nos avienta y toda la inmundicia de la televisión y películas y música y libros y revistas y todo lo demás, el que los hombres sean capaces de ser leales en su corazón a la mujer que Dios les dio es una marca de virtud moral por la gracia y poder de Dios. Y también, en un mundo lleno de excesos, el que un hombre mantenga una cabeza clara y se mantenga alejado de esas cosas, sean la bebida o las drogas o la glotonería o cualquier otro exceso que el mundo nos impone, y que mantenga un equilibrio en la vida, el estar alerta y el estar vigilante y tener una mente clara, eso también es otra marca de virtud moral.

Algunas veces, creo que sólo vemos una cosa, usted sabe, cuando pensamos en algún joven que va al ministerio y preguntamos si tiene mucha personalidad y puede hablar. En algún punto, a lo largo del proceso, me encantaría que tuviéramos algún tipo de medio por el cual pudiéramos evaluar cosas como esta. Porque estas son las cosas que el Espíritu de Dios establece como los estándares para aquellos que ministran en la Iglesia.

Mi oración es que Dios nos haga este tipo de hombres. Que Dios levante a más de este tipo de hombres para que el estándar pueda ser establecido, para que la Iglesia de Cristo pueda ser todo lo que Dios quiere que sea. Y como dije al principio, cada vez que la Iglesia hace a un lado estos estándares y los rebaja, e inventa algo menos de lo que Dios quiere y la congregación entonces desciende a menos y la Iglesia es disminuida. Y eso es trágico, entonces, que el estándar se quede en donde Dios lo colocó y que nos esforcemos por ser el tipo de hombres que Dios quiere que seamos para que ustedes puedan ser la congregación que tenga los ejemplos que necesitan seguir.

Venimos a ti, Señor, esta mañana, con corazones agradecidos, no porque hayamos llegado a este punto, sino porque sabemos lo que Tú demandas y Tú nunca has pedido algo para lo que lo que no nos has capacitado por Tu Espíritu. Oro Padre, ahora, por mí y los pastores y ancianos de esta Iglesia, porque Tú nos mantengas a todos comprometidos con estas cosas, irreprensibles, entregados a esa mujer con un corazón puro, con pensamientos e intenciones y motivos limpios, con una devoción pura y constante. Y Señor, guárdanos de esos excesos que muestran una falta de vida disciplinada, una falta de fe alerta vigilante y ayúdanos, Señor, a operar con facultades, a operar al máximo nivel de nuestras facultades. Alertas y despiertos y vivos a Ti y al enemigo y a los Tuyos y a Tu obra.

Y oro también, Señor, no sólo por nosotros, sino por los muchos jóvenes que vienen detrás que guiarán a la próxima generación que estarán en el lugar de aquellos que ahora guían. Oro, Señor, también las mismas cosas por ellos. Oro por la limpieza de la Iglesia y la limpieza de aquellos que aspiran al ministerio. Oro también por la congregación, para que al tener el estándar que Tú deseas establecer, que sigan ese patrón para ser lo que Tú quieres que sean. Esto pedimos, Señor, no por causa de nosotros, no para nuestra gloria, no para nuestra reputación, sino por Tu causa, por Tu gloria, por Tu reputación, como el Señor de la Iglesia, a quien amamos y servimos. Amén.

 

 

 

 

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