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Abra su Biblia, si es tan amable conmigo, en Primera de Timoteo capítulo 3… Primera de Timoteo, capítulo 3. Durante muchos meses, hemos estado estudiando esta gran epístola de Pablo a Timoteo, quien está trabajando en la Iglesia en Éfeso. Y llegar al capítulo 3, versículos 1 al 7, estamos estudiando el llamado y requisitos de líderes en la Iglesia. Dicho de manera simple, los requisitos para pastorear o ser un anciano o sobre veedor en la Iglesia de Jesucristo.

Obviamente, en cualquier dimensión de la vida humana, el liderazgo es de suma importancia, sea que esté hablando de política o economía o educación, negocios, lo que sea, hay una demanda tremenda para el liderazgo de calidad. Y la Iglesia, como la institución más esencial, más significativa, más poderosa sobre la faz de la tierra, demanda liderazgo. Y Dios ha diseñado que ciertos hombres, y los ha equipado de manera muy específica y los ha llamado al liderazgo de Su Iglesia.

Cuando la Iglesia no reconoce los estándares apropiados para el liderazgo, cuando hay hombres que se colocan en posiciones de liderazgo en la Iglesia que no son dignos de estar ahí, los resultados son devastadores. Y si el Reino de Cristo sufre algo más que otros, sufre con mucha frecuencia de una ausencia, de una falta de liderazgo espiritual competente, piadoso, espiritual.

Quizás, en las últimas dos semanas también se dio cuenta del hecho de que, en un programa televisivo a nivel nacional, un líder más bien conocido en la Iglesia, que se presenta a sí mismo como un ministro de Jesucristo, fue presentado y desenmascarado como un fraude. La semana pasada cuando estuve en Boise, Idaho, recibí una llamada telefónica de larga distancia de ABC de Nueva York. Un periodista que estaba investigando en Nueva York está realizando un reporte de un predicador bien conocido en nuestro país. Y había descubierto algunas cosas de la vida en particular de este hombre que eran muestras más bien severas de una falta de confianza, una desconsideración total de la ley de Dios. Lo habían rastreado con una cámara y lo habían encontrado en situaciones comprometedoras con mujeres en sus habitaciones de hotel. Lo habían encontrado en un bar, lo habían rastreado. Y la manera en la que se condujo en términos de finanzas. Y todo está siendo preparado para algún tipo de reportaje que lo exhibe.

Este periodista en particular es cristiano. Y quería compartir conmigo la carga en su corazón de ambivalencia debido a que, por un lado, él está desenmascarando a un charlatán. Por otro lado, él sabe que va a darle un golpe a la Iglesia de Jesucristo que hará que la gente diga de nuevo: “te dije, todos esos predicadores son unos farsantes”.

No es una posición envidiable en la cual estar. Hay una necesidad tremenda para el liderazgo espiritual en la Iglesia. Hombres que ejercen la autoridad que son sacrificiales, llenos del Espíritu y que dependen de Dios.

Conforme vemos los requisitos para el liderazgo en este capítulo, somos traídos cara a cara con lo que se necesita para estar en el lugar de liderazgo en la Iglesia. Pero inclusive antes de que veamos el texto, quiero atreverme a retroceder un poco y decirles que aquellos que guían en la Iglesia son equipados por Dios con ciertas características de personalidad que les dan potencial para el liderazgo espiritual.

Por ejemplo, Roy Montgomery anunció siete ingredientes necesarios para un líder en la guerra. No tiene nada que ver con la Iglesia o con cosas espirituales, pero estas son las cosas que él buscó para un líder en la guerra. Él debe tener la capacidad de sentarse y evitar sumergirse en los detalles. Él no debe ser superficial. Él no debe ser quisquilloso. Él no debe ser extravagante. Él debe escoger bien a los hombres. Él debe confiar en aquellos que están debajo de él y dejarlos cumplir con su trabajo sin interferencias. Él debe tener la capacidad de decidir claramente y debe inspirar confianza.

Ahora, todas esas son características humanas que demuestran un potencial de liderazgo. Y me atrevería a decir que podemos tomar esas siete y alinearlas junto al líderes que nos gustaría tener en la Iglesia, y estaríamos de acuerdo con él. Esos son rasgos de personalidad y características que colocan a un hombre en una posición para ser eficaz como líder. El doctor John Armot, quien estuvo involucrado en el liderazgo de alumnos también tuvo una lista. Esto es lo que él sugirió como la serie de preguntas que usted hace para ver si alguien tiene potencial de liderazgo. ¿Hace bien cosas pequeñas? ¿Ha aprendido el significado de las prioridades? ¿Cómo usa su tiempo de recreación? ¿Es apasionado? ¿Ha aprendido a aprovecharse del momento? ¿Tiene poder de crecimiento? ¿Cuál es su actitud hacia el desánimo? Y, ¿cómo enfrenta situaciones imposibles?

Ahora, el liderazgo demanda cierta capacidad innata. Así como usted no puede cantar para el Señor, aunque usted ame al Señor, a menos de que el Señor le haya dado a usted una voz decente, por lo menos no puede cantar y que nadie lo escuche con una respuesta agradable, así también en el liderazgo debemos asumir que Dios da algunos requisitos básicos. Oswald Sanders, quien ha escrito, sin duda alguna, el mejor libro de liderazgo espiritual, ése es su título en la literatura cristiana, tiene una lista de preguntas que hacer para determinar si alguien tiene potencial para el liderazgo.

Aquí están sus preguntas y comentarios. ¿Alguna vez se ha quitado usted un mal hábito? Para guiar a otros, uno debe dominarse a sí mismo. Aquí hay otra. ¿Se controla usted a sí mismo cuando las cosas salen mal? El líder que pierde el dominio propio en circunstancias de presión, pierde el respeto y pierde la influencia. ¿Piensa usted de manera independiente?, pregunta él. Mientras que usa al máximo el pensamiento de otros, el líder no puede darse el lujo de dejar que otros piensen por él o tomen las decisiones por él.

¿Puede usted enfrentar la crítica de manera objetiva y permanecer sin ser movido bajo la misma? Él dice que el hombre humilde puede derivar beneficios de la crítica superficial o inclusive mala. ¿Puede usar la decepción de manera creativa? ¿Asegura de manera pronta la cooperación y se gana el respeto y la confianza de otros? ¿Posee usted la capacidad de asegurar la disciplina sin tener que acudir a una muestra de autoridad? Y él sugiere que el liderazgo verdadero es una cualidad interna del espíritu y demanda que no se demuestre externamente la fuerza.

Después, él pregunta: ¿ha usted calificado para la bienaventuranza que se pronuncia sobre el pacificador debido que es mucho más fácil mantener la paz que hacer la paz cuando ha sido despedazada? Además, otra pregunta para el líder potencial: ¿se le encomienda a usted situaciones difíciles y delicadas para que las enfrente? ¿Puede usted inducir a la gente a que haga algo con gusto, algo legítimo, que normalmente no harían? ¿Puede usted aceptar la oposición a su punto de vista o una decisión, sin considerarla una afrenta personal y reaccionar así? ¿Le es fácil hacer y mantener amigos? Su círculo de amigos leales es un índice de la calidad y extensión de su liderazgo.

Y luego, él pregunta: ¿es usted dependiente de manera indebida de la alabanza o la aprobación de otros? ¿Puede usted mantener un curso estable frente a la desaprobación? Qué tal esta: ¿está usted cómodo en la presencia de sus superiores o extraños? ¿Acaso sus subordinados parecen estar cómodos en su presencia? Un líder debe dar la impresión de un entendimiento compasivo y amistoso.

Después, él pregunta ¿está interesado en la gente? ¿Posee tacto? ¿Posee una voluntad fuerte y constante? ¿Alimenta usted el resentimiento o perdona de manera rápida? ¿Es usted razonablemente optimista debido a que el pesimismo no le ayuda como líder? ¿Y está usted en manos de una pasión que lo domina a usted como la de Pablo, quien dijo “esto hago,” un motivo único que va a enfocar las energías y capacidades de uno en el objetivo deseable y le da la bienvenida usted a la responsabilidad?

Esa es una lista bastante provocadora, ¿no es cierto? Una gran lista para revisar si usted tiene potencial de liderazgo. Y ahí es donde comienza el liderazgo. Hay una operación innata del Espíritu de Dios antes de que usted siquiera llegue al aspecto de don. Antes de que usted siquiera llegue al aspecto de preparación para ese liderazgo final en la Iglesia.

Yo miro hacia atrás en mi propia vida y es casi simpático analizar el camino por el que el Señor me trajo para llevarme al lugar de liderazgo en Su Iglesia por Su gracia. Me acuerdo cuando estuve en preparatoria, algunas personas me dijeron “deberías buscar ser presidente de los estudiantes”. Y votaron ahí para determinar quiénes podrían ser los candidatos que pudieran buscar la presidencia antes de que fueran aprobados por la administración de nuestra preparatoria. Y un hombre había metido mi nombre en el proceso. Y un día, me llamó el director y me llamaron a su oficina. Y él dijo: “nos han dicho que quizás, tú vas a buscar la presidencia de los alumnos. Además, el voto indica que quizás ganes. Y entonces, estamos sacando tu nombre por temor de que tú puedas buscar la presidencia”. Y eso es exactamente lo que hicieron. Sacaron mi nombre.

Ahora, no es que no demostraba alguna capacidad humana para el liderazgo. Sólo que no sabía cómo controlarlos muy bien y estaban muy seguro de eso. Cuando estuve en la Universidad, algunas cosas parecidas sucedieron. Llegué a casa de la universidad un año y decidí buscar un trabajo para el verano. Y estaban buscando a personas que trabajaran ahí en el área de juegos para la YMCA. Los juegos para niños de una primaria se iban a abrir en el verano y querían a hombres jóvenes que en cierta manera abrieran la puerta, abrieran la mesa de ping-pong y se sentaran ahí con los niños hasta las cinco de la tarde y después, cerraran la puerta. Y eso era todo.

Y entonces, solicité esa posición y tuve que llenar una solicitud bastante larga. Querían conocer todo lo que fuera posible acerca de mí. Y después de la solicitud, me llamaron y me entrevistó un panel quien iba a determinar quién estaba determinado para abrir capacitado para abrir y cerrar la puerta y sacar todo esto. Y entonces, fui a la oficina de la ciudad de Glendale y me senté frente a unas cinco personas en un panel. Cuatro, cinco personas. Y me hicieron preguntas durante casi una hora. Al final de ese tiempo fui rechazado como no apto para esa posición de liderazgo. Y he estado esperando 30 años para contarle eso alguien, creo. Ese fue un gran trauma en mi vida.

Después, seguí en la Universidad y después de lamerme las heridas, cuando llegué a mi último año en la universidad, me sugirieron que buscara la vicepresidencia de los alumnos. Estuve muy activo en los deportes y en el ministerio de la Iglesia ya para ese entonces, pero alguien dijo: “deberías ser el vicepresidente de los estudiantes, de los alumnos”. Dije: “¿en serio? No quiero hacer eso”. Pero hubo un amigo en nuestro grupo, él era un compañero en particular en la clase de filosofía, un alumno brillante. Y él dijo: “simplemente, yo voy a encargarme de meter tu nombre”. Y pensé que nada iba a pasar. Realmente, pensé que estaba bromeando. Pero lo hizo. Y el día de la elección, cuando se les permitió colocar anuncios y letreros y carteles por todos lados, llegué a la escuela y quedé sorprendido porque mis letreros dominaban los letreros del resto de la gente diez a uno. Yo no había sabido nada de eso. Lo que lo hizo extremadamente curioso, este amigo que era tan amable, estaba preocupado porque yo buscara esta posición, él tenía un problema de lectura, una forma de dislexia que hacía que él no pudiera deletrear bien. Y como resultado, mi nombre fue deletreado de manera incorrecta en todo póster.

No sólo eso, sino que fue deletreado de manera diferente en todo póster. Y fue tan chistoso, que gané la elección. Y entonces, quiero que sepa que el único lugar en donde en mis talentos naturales me llevaron al liderazgo fue debido a una broma hasta llegar a ser vicepresidente de los alumnos en la universidad en la que estaba.

Debo decir que más adelante me fue mejor en el seminario después que el Señor comenzó a formar en mi vida los requisitos espirituales para hacerme apto para el liderazgo. Y tuve el privilegio de ser el presidente de los alumnos en el seminario de Talbot. Pero para ese entonces, el Señor había comenzado a unir las cosas.

Lo que estoy tratando de decirle es que algunas características naturales que Dios da a aquellos que quiere que guíen, pero hasta que son refinados por la obra del Espíritu de Dios y hasta que son complementados por los dones del Espíritu de Dios, no son aptos para el liderazgo apropiado en su Iglesia. Y entonces, no podemos hablar de liderazgo en la Iglesia desde el punto de vista del potencial humano. No podemos cerrar el argumento de liderazgo de la iglesia simplemente al analizar las capacidades que una persona tiene de manera natural en las áreas de liderazgo. Debemos llegar a los requisitos espirituales y eso nos lleva a 1 Timoteo capítulo 3.

Podríamos ver de una manera muy general el Nuevo Testamento y descubriríamos que los líderes deben estar motivados por el amor, no por la obligación. Deben caracterizarse por una autoridad gentil y suave, no por una abusiva y áspera. Deben ser modelos de virtud. Deben ser humildes. Deben ser disciplinados en su vida en términos de cómo usan su tiempo y sus recursos. Deben tener una visión para el plan de Dios. Deben ser sabios en la Palabra de Dios, decisivos en la voluntad de Dios, sin hacer concesiones en la obediencia. Todas esas cosas en general se ven por todo el Nuevo Testamento.

En un líder debe haber una disposición a aceptar la soledad, una disposición a aceptar y enfrentar el fracaso, vendrá una disposición al sacrificio, a estar cansado, a ser criticado, a ser rechazado, a ser presionado, a ser decepcionado. Todas estas cosas vienen con ello. Debe haber un reconocimiento de que tenemos que hacer a un lado la ambición personal. Tenemos que hacer a un lado las comparaciones personales. Esas costas llevan al orgullo y a los celos. Pero fuera de todas estas cosas generales, ¿cuáles son los requisitos específicos que califican a un hombre para ser un líder en la Iglesia? Están aquí en Primera de Timoteo capítulo 3. Veámoslas.

En primer lugar, observe en el versículo 2. Es ahí donde debemos comenzar. “Pero es necesario que el obispo o anciano o pastor,” está hablando del pastor, del anciano, de sobre veedor de la Iglesia, “debe ser irreprensible”. Esto es ser manifiesto un estado de vista y conducta que está por encima de cualquier acusación. No hay mancha en su vida que lo haga un ejemplo indigno o modelo de virtud espiritual. Él debe establecer el ejemplo para la Iglesia, y como dije antes, y quiero que entienda esto y por ello no voy a repetir, el estándar para el pastor o líder de la Iglesia no es más elevado que el estándar para la gente en la Iglesia. El estándar de Dios es el mismo para todo el mundo. Nada más que los líderes deben estar ahí para que el resto de la gente sepa cuál es el estándar al que deben elevarse. Dios no está contento cuando los líderes están ahí y la congregación está aquí. Dios quiere a los líderes al nivel más alto para jalar a la gente a ese mismo estándar. Entonces, él debe ser irreprensible, su vida no tiene fallas, no es perfección, pero sea cual sea la falla que él tiene, la confiesa a Dios. Y él es un hombre irreprensible a los ojos de su congregación.

 Ahora, ¿cómo se define ser irreprensible? Bueno, comienza a ser definida exactamente después de eso en el versículo 2. Y hay cuatro categorías: su virtud moral, su vida en el hogar, su madurez y su reputación. Para ver si es irreprensible, vemos estas cuatro cosas. Vemos su virtud moral, vemos su vida en el hogar, vemos su madurez y después, vemos su reputación. Ahora, recuerde que comenzamos la última viendo su virtud moral. En primer lugar, él es un hombre de una mujer. El texto griego dice “ser un hombre de una mujer”. Esa no es una frase que se relaciona a que si está casado o no. No es una frase que se relaciona a que ha estado casado antes. A que ha estado casado antes de su conversión o después. No tiene que ver con el estatus, tiene que ver con la virtud. No es cuestión de circunstancias, es cuestión de virtud.

Y el asunto aquí es que es un hombre que está de manera total y exclusiva entregado a la mujer, quien es su esposa. Es cuestión de su virtud. Él es un hombre de una mujer. Cualquier cosa menos de esto lo descalifica. En segundo lugar, él es sobrio. Ahora, sobrio, dijimos la última vez, básicamente viene de una palabra que significa sin vino. Él no está fuera de control de sus facultades al estar bajo el control de algún exceso o alguna otra influencia como el vino. Él no está mezclado con el vino es la idea de raíz. Y metafóricamente conlleva la idea de estar alerta, vigilante, alguien que realmente piensa con claridad. Nada nubla su mente o su visión. Él no tiene exceso, él tiene una moderación en su vida en la que todo es visto con claridad de tal manera que puede controlar los diferentes elementos de su vida y ser un modelo de virtud.

Ahora, con esas dos ya en nuestras mentes, vayamos a la tercera en donde nos quedamos la última vez. Este hombre que guía a la Iglesia debe ser sobrio, prudente. Ahora, recuerde, estamos hablando de líderes en la Iglesia. Pero estamos hablando de características que son el modelo para usted y para mí y para todos; y las debemos seguir. Él debe ser prudente, sophron. Si sobrio significa con dominio propio, si sobrio significa ver con claridad todo y controlar su vida y no tener excesos, entonces, esto es el resultado de eso.

Prudente básicamente significa ser bien disciplinado. Esta es la persona, me encanta la idea, que sabe cómo ordenar sus prioridades. De hecho, conlleva la idea también de una persona que toma en serio las cosas espirituales. Un escritor antiguo dice que un hombre que es sophron no tiene la reputación de ser un payaso. Él no tiene la reputación de ser un payaso. Él es un hombre serio. Eso no significa que no hay lugar para el humor. Cualquier buen líder va a poder usar y disfrutar del humor. Pero hay una seriedad en la vida que demanda una seriedad en su propia mente.

Afortunadamente, una de las cosas que los jóvenes dejan de ser es una especie de frivolidad innecesaria. Entre más tiempo usted sirve al Señor, entre más tiempo usted vive en el mundo, entre más comienza a ver el mundo a través de los ojos de Dios, usted comienza a verlo a través de las lágrimas de Jesús. Y entre más usted ve al mundo por lo que es y entre más usted ve la condición pérdida de los hombres, y entre más usted ve la desobediencia a Dios y la inevitabilidad del infierno y todas las luchas y problemas del pecado, menos frivolidad hay en su corazón. Y eso es parte de ser una persona prudente.

No significa que usted es el hombre que es un aguafiestas para todos, no significa que usted no tiene gozo en su vida, que es un aguafiestas. No significa que usted no se puede reír. Significa que hay un sentido de la seriedad de la vida y ministerio. Y usted no ve el ministerio, usted no ve la vida con cierta frivolidad. También conlleva la idea, y esta palabra es usada de una manera amplia, conlleva la idea de un hombre que tiene una mente segura y estable, constante, que no es impulsivo, que piensa y es muy cuidadoso en sus juicios. Él emite juicios con mucho cuidado.

La idea de regreso a lo que dije antes, bien disciplinado, una mente bien disciplinada que da lugar a una vida bien disciplinada. Cuando digo una mente bien disciplinada, me refiero a una mente que escoge pensar en cosas que son importantes. Y no desperdicia su tiempo en cosas torpes. Una mente que aprende a pensar acerca de las cosas correctas. La semana pasada recibí una carta de una señora que dijo que quería agradecerme. Comenzó a escuchar nuestro programa de radio y la libró de una adicción muy seria. Ella dijo: “yo fui adicta durante diez años, cinco horas al día, a las comedias en la televisión.” Y ella dijo: “alabo a Dios por Gracia a Vosotros; comencé a escuchar y Dios me ha librado de esa adicción.” “Y ahora,” ella dijo: “mi mente está en las cosas de la Palabra de Dios.” Esa es una liberación. Y alabamos a Dios junto con esta señora por lo que Él, por Su gracia, hizo en ella.

Pero una mente que sabe en dónde debe concentrarse, una mente que sabe lo que es digno de su pensamiento, es la mente de Filipenses 4:8. Usted conoce ese pasaje: “todo lo que es verdadero, todo lo honesto, todo lo justo, todo lo puro, todo lo amable, todo lo que es de buen nombre, si hay virtud alguna, si hay algo digno de alabanza, en esto, pensad.” Esa es la mente ordenada. Esa es la mente controlada, la mente que está bien disciplinada.

Este es el tipo de mente, capítulo 3, versículo 11 dice, que debe pertenecerle a las mujeres que sirven en la Iglesia, la diaconisa también debe ser prudente. Tito 1:8 también dice que los ancianos deben ser prudentes; y Tito 2:2 dice que los ancianos también deben ser prudentes, los hombres ya de edad deben entender las prioridades. Este es el que puede controlar su mente. Su mente reaccionará a la verdad de Dios y no a los deseos de la carne. Él domina el placer y él domina el deseo. Y, claro, la clave a todo esto es que Cristo reina en su vida.

Filón, el escritor antiguo, interpretó esta palabra como cierto límite y orden de los deseos que elimina aquellos que son externos y excesivos o que adorna aquellos que son necesarios con moderación… Una vida ordenada.

El hombre, entonces, que guía en la Iglesia está entregado en su vida de amor a una mujer y ejerce dominio propio en sus hábitos y gustos personales de tal manera que su mente está lo suficientemente clara como para ordenar las prioridades de su mundo de una manera apropiada.

Ahora, vayamos a una cuarta característica que fluye de esto. Cuando una persona tiene una mente clara y ordena a las prioridades en su pensamiento de una manera bien disciplinada, resultará en lo que se traduce aquí ‘decoroso’. La idea aquí de la palabra kosmios, la cual viene de la idea de cosmos, lo cual significa sistema de vida. La red de valores tanto humanos como divinos y satánicos que interactúan el uno con el otro en la dimensión del tiempo y el espacio en la existencia del hombre. Ése es el sistema del mundo. Ése es el cosmos, es un sistema ordenado. Y vivimos en ese orden y lo que aquí está diciendo es que la persona que tiene ese tipo de mente, que tiene la capacidad de pensar sobriamente en lo que debe pensar es la persona entonces cuyo sistema de vida va a ser ordenado. Él cumplirá con todos sus deberes y todas las responsabilidades de la vida, porque él es controlado por ese orden interno, ese espíritu bien disciplinado. Él piensa en las cosas correctas. Él piensa con claridad, como vimos y como resultado, él sabe cómo alinear sus prioridades. Y se muestra en el orden de su vida. Su vida es ordenada. Usted ve la disciplina de su corazón y mente en la disciplina de sus deberes y su acción. Usted le puede dar responsabilidad y lo hace. Él puede ordenar su vida, dicho de manera coloquial. Francamente, el ministerio, de manera absoluta no es un lugar para el hombre cuya vida es una confusión continua de planes no alcanzados y de actividades desordenadas.

Lo opuesto de la palabra cosmos, por cierto, es la palabra caos. Y vimos ahí atrás en el capítulo 2, versículo 9, “las mujeres,” dice ahí, “si van a adorar a Dios apropiadamente, necesitan arreglarse a sí mismas de una manera ordenada delante de Dios. Deben conducirse a sí mismas de una manera que es ordenada, apropiada. Entonces, la misma idea aparece aquí en términos de liderazgo espiritual. No debemos de tener un estilo de vida caótico sin un estilo de vida ordenado. Y el trabajo del sobre veedor en la Iglesia es un trabajo de administración. Es un trabajo de ordenador a otros. Es un trabajo de supervisión. Es un trabajo de colocar las cosas en el lugar apropiado. Todo está en su lugar en su momento. Todo tiene su lugar en la lista de prioridades. Y eso debe ser parte de la capacidad del que guía.

¡Oh, esta es una persona muy especial! Su vida no está desordenada, desconectada, interrumpida; y le confieso que en mis años en el ministerio he visto a muchos hombres que tienen mucha dificultad en ministrar eficazmente, porque nunca ordenan sus vidas de manera significativa. No pueden concentrarse en una tarea. No pueden aplicarse a sí mismos a cosas dentro de un marco mayor para cumplir y alcanzar metas. Y el desorden es algo que descalifica. Entonces, este es un nombre especial.

Vayamos al número cinco y veamos algo más que califica a un hombre para ser el ejemplo de lo que Dios quiere que todos los suyos sean: hospedador. La palabra es una palabra hermosa, philoxenos, xenos significa extraño y philo viene de phileo, amar o mostrar afecto. Este es un atributo mandado frecuentemente de la virtud cristiana. Ahí atrás en Romanos capítulo 12, versículo 13, conforme Pablo está estableciendo los patrones de conducta para los creyentes, él habla de ser hospedador como una marca de alguien que abraza a Cristo. Hebreos 13:2 dice: “no os olvidéis de la hospitalidad porque al hacerlo algunos han hospedado ángeles sin saberlo”. Y él tiene en mente a Abraham y Sara quienes mostraron hospitalidad al servir una comida a tres extraños y más tarde se dieron cuenta de que esos tres extraños no eran otros que Dios y dos ángeles santos que vinieron en forma de hombres. Y entonces, cuidado con cómo trata a los extraños. Primera de Pedro 4:9 hospedados unos a otros sin murmuraciones, dice Pedro. No sea hospedador sin querer hacerlo. Háganlo de manera dispuesta y con un corazón pronto.

Ahora, ¿qué significa amar a extraños? Continuamente escucho: “bueno, tal y tal tiene el don de hospitalidad porque ella es una gran cocinera”. Yo estoy a favor de las grandes cocineras. Y la gente dice: “bueno, tú sabes, hombre, mi esposa tiene el don de hospitalidad. Ella siempre está invitando a nuestros amigos”. Mire, yo creo que eso es bueno también. De hecho, yo puedo visitarlo en su casa y comer buena comida cuando usted me diga.

Pero eso no es lo que esta palabra significa. Esta no es una palabra que tiene que ver con invitar a sus amigos. Esta es una palabra que habla de amar a alguien que no es su amigo. Esto tiene que ver con los extraños. Esto es como Jesús cuando dijo ‘mira, cuando tengas un banquete no llames a todo el mundo, a todos lo que tú conoces, sal y llama a los pobres y a aquellos que no tienen recurso alguno’.

Como puede ver, la marca de liderazgo espiritual aquí no es alguien que entretiene y hospeda a sus amigos. Hombre, todo el mundo hace eso. Esa no es una marca de nada. Todo el mundo lo hace. Todo el mundo invita a sus amigos. Todo el mundo invita a comer a sus amigos. Todo el mundo le muestra amabilidad a sus amigos. Esto está hablando de gente que no son sus amigos. Esto es amar a los extraños. Ahora, le confieso que esto puede ser peligroso porque un extraño es un extraño. Y si usted cree que tiene que tener un reporte del FBI de toda persona que entra a su casa, usted va a tener pocos problemas con esto porque usted va a exhibirse a algo de vulnerabilidad.

Recientemente, una de nuestras queridas parejas de nuestra Iglesia recibió un grupo de personas que expresó una gran necesidad en su propio hogar. Y los recibieron y les proveyeron un lugar. Y cuando se volvió aparente que estaban aprovechándose de eso y no tenían interés real en las cosas de Cristo, y no mostraron una amabilidad como debieron haber correspondido a la amabilidad que se les dio, trataron de enfrentar eso. Y fue muy, muy difícil. Les robaron cosas, por lo que entiendo, hubo un gran daño. Perdieron mucho, mucho dinero. Y, de hecho, cuando le pidieron a la gente que se fueran, sus vidas fueron amenazadas por estas personas que, por cierto, tenían largos antecedentes penales y cierta asociación con armas y demás. Esto, el mes pasado nuestra Iglesia. Y hace unos cuantos domingos atrás nos enteramos de que este grupo de personas estaba viniendo a Grace Community Church para apoderarse del púlpito en un servicio de domingo por la mañana. Ahora, ustedes no supieron eso porque no les dijimos. Me gusta que me preste atención cuando estoy predicando. No quiero que esté volteando a todos lados para ver quién va a apoderarse de este lugar. Pero tuvimos policías aquí esa mañana. Y todos estaban apropiadamente preparados.

De hecho, conforme venía a predicar, uno de ellos dijo: “ahora, si algo sale, simplemente agáchate”. Y yo le dije: “oye, espera un momento, más vale que me expliques eso un poco más. ¿Qué debo estar esperando?” Y ellos explicaron lo que podía pasar. Alguien podría llegar, apoderarse del púlpito y simplemente, debes estar listo, dijeron. Y entonces estaba listo y simplemente, estoy agradecido porque no pasó. No sé cómo es que lo enfrentaron. Pero no supimos nada. Entonces, quizás ni siquiera vinieron o vinieron y se dieron cuenta de que éramos adversarios más difíciles de lo que originalmente esperaron.

Pero bueno, el punto que quiero explicarles es que estas queridas personas fueron amenazadas en términos de su vida. Perdieron algo de sus bienes, perdieron mucho dinero por la situación y siempre está la desventaja en el riesgo de amar al extraño. Pero quiero que sepa que en mi corazón está la confianza absoluta de que cualquier pérdida por el extraño no amable es una ganancia que nuestro Dios de gracia recompensará abundantemente y mucho más por lo que hayan perdido por hacer lo que se manda en la Palabra de Dios. Y pueden estar viendo hacia adelante para ver qué es lo que Dios va a derramar en sus vidas a manera de bendición por amar a los extraños.

Tengo esta regla en esta casa: nunca salgas al pasillo hasta que estés completamente vestido porque nunca sé quién está quedándose en nuestra casa. Y algunas de las personas que me encuentro en el pasillo nunca antes las había visto. Pero está bien y así debe ser. La persecución, la pobreza, los huérfanos, las viudas, los cristianos que están estaban viajando hacían necesario en los días de la antigüedad abrir los hogares. No había hoteles como los que tenemos en la actualidad, moteles. No trataban a la gente con las comodidades con las que las tratan en la actualidad. Las posadas en la mayoría de los casos eran lugares para prostitutas, caracterizaban al mundo antiguo con una marca oscura. Allí la gente era robada, golpeada y se les pedía que hicieran cosas malas.

William Barclay escribe el retrato del mundo antiguo con estas palabras: “en el mundo antiguo las posadas eran notoriamente malas. En una de las obras de Aristófanes, Heracles le pregunta a su compañero en dónde iban a pasar la noche. Y la respuesta es “en donde haya menos pulgas.” Platón habla de que el que estaba a cargo de la posada era como un pirata que secuestraba a sus invitados hasta que le dieran una recompensa. Las posadas tendían a ser sucias y caras y sobretodo, inmorales.

Por lo tanto, el mundo antiguo había desarrollado un sistema de lo que se llamaba ‘invitados amistosos’. A lo largo de las generaciones, las familias habían hecho arreglos con otras familias para proveerse alojamiento la una a la otra y hospitalidad si es que estaban en la misma área. Y con frecuencia, los miembros de las familias llegaban a la posada y no eran conocidos por los otros de vista, conforme las generaciones pasaban, se identificaban entonces por lo que llamaban números. Un extraño que llegaba a una ciudad buscaba alojamiento y producía la mitad de un objeto que era llamado un número, una marca. Y si el dueño de la casa tenía la otra mitad, sabía que éste era alguien de una familia con quien tenía un arreglo de invitado, de amistad con su familia en generaciones pasadas. Y el extraño, de hecho, era el amigo. Y entonces, podía ser admitido al hogar. En la Iglesia cristiana había maestros y predicadores itinerantes que necesitaban hospitalidad. Hubo muchos esclavos que no tenían hogares propios, era un gran privilegio que ellos se quedaran en un hogar cristiano, quizás durante la única ocasión en su vida.

Como puede ver, la Iglesia entera era como una isla pequeña de cristianismo en un mar de paganismo. Y los hogares cristianos eran el lugar más seguro, más enriquecedor y más maravilloso de todos. Y creo que todavía vivimos en un mundo así. Muchos están lejos de casa, muchos son extraños y muchos necesitan un lugar donde quedarse y el hogar cristiano sería el mejor lugar de todos. Y la puerta del hogar cristiano como también el corazón de la familia cristiana debe estar abierto a todos los que vienen.

Como puede ver, lo que está diciendo aquí es que el pastor no es alguien que está elevado a un lugar en donde no es accesible. Él no es remoto, él es accesible. Este no es el lugar para aislarse y su vida y su hogar están abiertos de tal manera que la virtud verdadera en su vida es manifiesta a todos los que llegan ahí. Digo, si quiero conocer lo más que pueda de usted yo iría a su casa y lo vería por algunos días o semanas. El pastorado no es un lugar en donde usted asciende más allá de la gente y se vuelve intocable. Es un lugar en donde usted se vuelve alguien que puede ser tocado y usted usa a su hogar como una administración que debe ser usada como Dios considera mejor.

Y siempre recuerdo cuando pienso en esto, que Dios recibió a aquellos de nosotros que éramos extraños y alejados del pacto. Aquellos que éramos gentiles y nos recibió como extraños a Su familia. ¿Y cómo es que nosotros, quienes hemos sido tan bienvenidos, no vamos a darle la bienvenida a los otros extraños a nuestro hogar? Y después de todo, no somos dueños de nada. Y no estoy diciendo que no considere lo que tiene. Quiero ser un administrador de lo que Dios me ha dado. Y cuando la pareja se aparece con ocho pequeños y cuatro cajas nuevas de Crayolas estoy un poco preocupado. En una ocasión, decoraron nuestro hogar. Quiero ser sensible a eso. Y no sólo vamos a desperdiciar los recursos que Dios nos ha dado, pero vamos a estar conscientes del hecho de que no somos dueños de nada. Únicamente administramos todo lo que tenemos para Cristo. Él es dueño de todo.

Y entonces, debemos amar a esos extraños que nos buscan. Y no es nada más un asunto de abrir su hogar. Digo, amar a los extraños es simplemente cuestión de vida. Abrir su corazón a la gente que realmente no lo conocen y a quien usted quizás no conoce, algunas veces, eso se puede convertir quizás en el mejor medio para evangelizar.

Bueno, permítame darle una más esta mañana. Y esta es una apropiada con la cual podemos cerrar. Al final del versículo 2. Y vamos a tomar el versículo 3 la próxima vez. Al final del versículo 2, dice: “apto para enseñar”. Apto para enseñar. Aquí está el único requisito que se da en la lista entera que se relaciona de manera específica con la función de un pastor o anciano o sobre veedor. Apto para enseñar, didactikon, significa capaz en la enseñanza. Es usado únicamente aquí y en 2 Timoteo 2:24. Solo esas dos veces. La palabra es una palabra rica. Él debe ser un maestro capaz. Ese es el meollo. La diferencia, realmente, amados, lo que aparta a los diáconos o ancianos o pastores, lo que aparta a la congregación del pastor es la capacidad para enseñar. Hay una capacidad marcada en la enseñanza que va de la mano con los requisitos morales espirituales excepcionales del hombre. El hombre está muy calificado además de tener la capacidad de enseñar.

Usted dice: “bueno, ¿cómo es que la capacidad de enseñar está colocada aquí en el medio de la lista de requisitos morales? Porque el enseñar eficazmente depende de la virtud del maestro. Usted no puede divorciar lo que un maestro es de lo que él dice cuando el contenido entero de su enseñanza es moral. Entonces, esto en sí mismo es un requisito moral. Esto es: él debe tener la capacidad de enseñar y él sólo será apto para enseñar eficazmente si él vive al nivel de lo que el enseña, ¿verdad? Entonces, es un requisito moral como también una nota acerca de su función. Él debe ser un maestro capaz.

En Primera de Timoteo, 5:17 la nota es que el que labora, el que trabaja, kopiao, el que trabaja al punto de quedar exhausto en la palabra y la doctrina. Yo siempre estoy sorprendido de cuántas personas se preocupan por la recreación y cuántas personas quieren tiempo de descanso y sin embargo, en la Palabra de Dios está el mandato de que uno trabaje al punto de quedar exhausto en la Palabra y la enseñanza. Ésta es la tarea primordial.

Como puede ver, en Efesios dice que él ha dado a la iglesia evangelistas y pastores maestros, esto sería lo mismo que ancianos y obispos. Y son para perfeccionar a los santos. ¿Y cómo es que usted perfecciona a los santos? Mediante la Palabra de Dios, alimentándoles la Palabra de Dios, alimentándoles la palabra. La función primordial es enseñar, enseñar.

Observe Primera de Timoteo capítulo 4, versículo 6, Pablo le dice a Timoteo: “si esto enseñas a los hermanos, serás buen ministro de Jesucristo”. Si eres un buen maestro, dice él, y les recuerdas a la gente la verdad divina, tú eres un buen ministro. Un buen ministro es un buen maestro. Y un buen ministro puede comunicar la Palabra de Dios. Versículo 11: “estas cosas manda y enseña.” Versículo 16: “ten cuidado de ti mismo y de la doctrina.” Capítulo 5, versículo 17, como lo mencioné antes, “trabaja duro en la Palabra y la enseñanza.” Lo mismo es verdad en 2 Timoteo capítulo 1, versículo 13: “aférrate a las sanas palabras.” Capítulo 2, versículo 15: “procura con diligencia presentarte aprobado a Dios como obrero que usa bien la palabra de verdad.” Debe saber cómo interpretarla apropiadamente. Capítulo 3, versículo 14: “continúa en las cosas que has aprendido, transmítelas a otros.”

La esencia de todo es la enseñanza. Esta es la razón por la que 2 Timoteo 2:2 dice: “lo que has oído de mi ante muchos testigos, esto encarga a hombres fieles que sean idóneos para enseñar también a otros.” Todo tiene que ver con la enseñanza. Y claro, en esta época, la era apostólica está muriendo. Los apóstoles están partiendo a la gloria. Y hay una gran necesidad conforme la Iglesia explota por todo el mundo conocido en ese entonces. Y conforme está explotando aquí existe esta gran demanda de maestros.

Y entonces, la palabra de Pablo a Timoteo en 2 Timoteo 2:2 es ‘has maestros, enseña a maestros que puedan enseñar a otros’. Esta es la capacidad que está en la médula de la función del pastor; el evangelista, el líder de la Iglesia. El siervo del Señor debe ser didakticos, capacitado en la enseñanza, apto para enseñar porque su vida es de tal constitución moral, tal virtud impecable que él sea creíble. No sólo tiene la capacidad en la comunicación de la enseñanza, sino que tiene la capacidad de hacerla creíble porque la vive.

Ahora, no toda persona es un maestro. Y no toda persona es llamada a ser un maestro. Y no está mal no ser un maestro de la Iglesia como pastor, evangelista o líder. No está mal. Es cuestión del llamado de Dios. Primera de Corintios 12:29, ¿se acuerda de ese versículo? Véalo por un momento. En 1 Corintios 12, Pablo está hablando de los dones del Espíritu. En el versículo 28, él comienza diciendo: “Dios ha establecido, Dios ha puesto a algunos en la Iglesia,” y es importante notar que esta es la obra de Dios. Dios establece a sus líderes en su lugar.

En primer lugar, Él puso apóstoles, después profetas y después, maestros,” y eso sin duda se refiere a pastores maestros, a aquellos que guían la Iglesia, aptos en la enseñanza. Y después, Él estableció a algunos que tienen el don de milagros, o curación, o ayuda o gobierno. Él menciona lenguas. Y después, él dice esto: “todas etas cosas, por cierto, existían en ese entonces, “¿son todos apóstoles?” La respuesta obviamente es no. “¿Son todos profetas?” No. “¿Son todos maestros?” No. No, no somos todos maestros y Dios no quiso que todos nosotros fuéramos maestros en la vida formal de la Iglesia. Todos debemos ser maestros en la vida informal de la Iglesia, al compartir la verdad dentro de la red de nuestra influencia, pero no todos hemos sido llamados a enseñar.

Aquellos que han sido llamados, tendrán, creo yo, algunos requisitos humanos innatos que potencien el liderazgo. Hablamos de eso al principio. Tendrán algunas características que son potencial para el liderazgo. Y después, serán refinados por el Espíritu de Dios, dotados por el Espíritu de Dios y traídos por el Espíritu de Dios al lugar en donde pueden encajar con estos requisitos.

¿Qué es entonces lo que buscamos en la virtud moral de un maestro en la Iglesia? Un hombre de una mujer, un hombre que no es dado al exceso, sino que de una manera clara ordena sus prioridades y como consecuencia, su vida tiene un patrón ordenado de conducta. Y cuando él enseña, a partir de esa plataforma, de una mente ordenada, de una vida ordenada, él será capaz en su enseñanza porque Dios le habrá dado el don para hacer eso y la credibilidad en su vida para hacerlo creíble. Ahora, ése es el tipo de persona que Dios ha llamado a guiar Su Iglesia.

Y cuán triste, Juan trágico es cuando otro tipo de gente encuentra su lugar en el liderazgo de la Iglesia. O, cuando inclusive este tipo de personas están ahí, pero caen en pecado y quedan descalificados. Lo más triste que enfrentar en la Iglesia, porque es lo más importante y es el problema del liderazgo impío. Y necesitamos estar orando porque Dios mantenga la pureza de nuestro liderazgo aquí y nos ayude a levantar a muchos más líderes piadosos para la Iglesia alrededor del mundo. Bueno, tengo tanto más que decir, pero no quiero entrar a más hasta la próxima vez. Oremos juntos.

Señor, no podemos entender por qué has escogido colocar tanta dependencia en aquellos de nosotros que somos maestros humanos. Con todas nuestras limitaciones y debilidades, con todas nuestras ineptitudes, con todo el potencial para el fracaso y traer deshonra a Tu Nombre. Señor, Te damos gracias porque con esa gran responsabilidad viene un privilegio Santo y una confianza de que Tú no nos has llamado a hacer aquello que no nos has capacitado a hacer.

Te agradecemos por el poder del Espíritu Santo que nos hace tener la capacidad de hacer esas cosas a las que hemos sido llamados. Oh, Dios, oro por los líderes aquí. Oro por aquellos que serán levantados. Oro por el liderazgo de Tu Iglesia, que éste en las manos de aquellos que son los hombres virtuosos descritos en Tu Palabra. Y ayúdanos, Señor, a saber que ninguno de nosotros realmente está calificado fuera de Tu gracia. Señor, ayúdanos a saber que es sólo porque Tú eres un Dios amoroso, condescendiente, que Tú, siquiera nos permites ser usados cuando quedamos tan cortos de Tu gloria. Pero mantennos, Señor, tan verdaderos y puros y tan fieles como podamos ser para que seamos maestros fieles y capaces de Tu Palabra, por causa de Tu Iglesia, para que sea para la alabanza y la gloria del nombre de Cristo. Amén.

 

 

 

 

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