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Abramos nuestras Biblias en 1 Timoteo capítulo 3… 1 Timoteo capítulo 3. Estamos estudiando el llamado y virtud de los líderes de la Iglesia y explicando los requisitos para el ministerio. Primera de Timoteo 3:1 al 7 es el texto conocido en el cual Pablo, escribiéndole a Timoteo en Éfeso le da los requisitos necesarios para que los que guían en la Iglesia. Debido a que a Timoteo se le ha dado la responsabilidad de colocar a líderes correctos en la Iglesia y deshacerse de los líderes equivocados, él necesita saber qué características deben marcar a aquellos que él trae al liderazgo. La Iglesia en Éfeso había caído en tiempos tristes teológicamente, como también en conducta y su liderazgo necesitaba ser reemplazado y los estándares ser establecidos para saber quién es apto para el liderazgo espiritual.

Aquí entonces, en Primera de Timoteo 3:1 al 7 usted tiene los estándares para uno que pastorea o es un anciano o sobre veedor en la Iglesia. Se da un estándar muy alto.

Ahora, antes de que entremos de nuevo a la lista, y estamos tomando nuestro tiempo porque hay tanto que necesitamos explicar, que haríamos bien en responder a la pregunta general: “cuando una persona es llamada a liderar la Iglesia en general, ¿qué es lo que realmente son llamados a hacer?” Y no necesariamente quiero decir simplemente en específico su enseñanza y guía y oración y ese tipo de cosas. Ordenar a otros ancianos, sino que, dentro de esa guía y enseñanza y oración, ¿cuáles son sus objetivos? ¿Cuáles son sus metas? ¿Qué es lo que están tratando de alcanzar? ¿En qué consiste la tarea de ser líder en una Iglesia?

Ahora, permítame responder eso simplemente al darle una lista breve de cosas en lo que el líder de la Iglesia debe enfocar su vida. Estas son las cosas prioritarias. Podríamos pasar mucho tiempo hablando de las cosas que no necesitamos estar haciendo, pero si hablamos de lo que necesitamos estar haciendo, de manera apropiada, va a llenar nuestra vida entera. Y la otra discusión seria una discusión más bien innecesaria. ¿Qué es lo que el que es llamado a pastorear una Iglesia, guiar a una Iglesia como anciano, sobre veedor, realmente está llamado a hacer?

En primer lugar, aquellos llamados al liderazgo en la Iglesia son llamados a trabajar para la salvación de los inconversos. A trabajar para la salvación de los inconversos. Eso es obvio. Todo lo demás que hagamos en la Iglesia, la tarea primordial y el objetivo es traer la salvación de las almas perdidas.

Entonces, todos los medios de la Iglesia y todas las disciplinas de la Iglesia y todos los deberes de la Iglesia y las funciones y programas y ministerios de la Iglesia tienen como su fin definitivo la salvación de los inconversos. Traer a Cristo a aquellos que no lo conocen. Somos llamados como Pablo a abrir sus ojos, a convertirlos de las tinieblas a la luz, de la potestad de Satanás a Dios para que reciban perdón de pecados y herencia entre los santificados. Somos llamados a traer la salvación de los inconversos. Debemos clamar al impenitente, al incrédulo y aplicar la gran obra de convertir almas sin importar lo demás que tengamos que dejar incompleto. Esto es esencial. Esta es la razón por la que estamos aquí. Ver a gente que no conoce a Cristo, llegar a conocerlo.

Entonces, subráyelo. Cuando usted es llamado al liderazgo de la Iglesia, usted es llamado a la tarea de traer a pecadores inconversos a Cristo. Y aunque usted pueda enfatizar el ministerio de edificación y aunque usted puede enfatizar algún tipo de diseño de programa en la Iglesia y aunque usted tenga supervisión en algún área de administración, el fin definitivo de todo lo que usted hace y yo hago es traer al inconverso a Cristo.

En segundo lugar, es una prioridad que apoya para el líder de la Iglesia edificar a los salvos para que maduren en Cristo. Somos llamados a edificar a los salvos, esto incluye advertir a los ociosos, alentar a los desanimados, apoyar a los débiles y ser pacientes para con todos.

Pablo dice en 1 Tesalonicenses 5:14: “somos llamados a perfeccionar a los santos para la obra del ministerio, para la edificación del cuerpo de Cristo”. Entonces, la prioridad de perfeccionar y pulir a los santos para el servicio útil, para el servicio fuerte para Cristo es una prioridad vital. Esto significa que debemos proveer cuidado para aquellos que caen en pecado, para aquellos que pierden su celo, para aquellos que desobedecen la Palabra, para aquellos que pierden su primer amor. La responsabilidad de fortalecer, restaurar a aquellos que son superados por un pecado, alimentar, desafiar a los fuertes a que sean más perseverantes, inclusive tengan mayor fortaleza.

Lo tercero, y podríamos pasar mucho tiempo en cada una de estas, pero simplemente la estamos tocando. Lo tercero que somos llamados a ser a manera de objetivo en el ministerio es alimentar al rebaño la Palabra de Dios regularmente. Alimentar al rebaño la Palabra de Dios de manera regular. Una dieta fuerte y constante de verdad divina y exhortación es la médula de la vida de la Iglesia. Debe haber en el corazón del pastor o anciano un cierto nivel de ansiedad, un cierto nivel de dolor. Pablo lo llama dolores de parto, hasta que la gente tenga a Cristo formado en ellos.

Esto significa que también estamos involucrados en el ministerio de intercesión a favor de aquellos a quienes les hablamos la Palabra de Dios. Entonces, somos llamados para la obra, para el trabajo de ver a los inconversos venir a la salvación. Somos llamados también a edificar a los salvos para que maduren en Cristo. Y somos llamados a alimentar al rebaño de Dios regularmente, alimentarles la Palabra de Dios, la cual los equipa para el servicio.

Otra de nuestras prioridades es prestar una atención especial al orden espiritual y la devoción de familias. Prestar una atención especial al orden espiritual y a la devoción de las familias. Esto involucra guiar a las familias, creo yo, en las funciones apropiadas, los hombres a las funciones apropiadas para los hombres, mujeres en las funciones apropiadas para las mujeres. Esto involucra enseñar a las familias a cómo amarse entre sí, cómo servirse entre sí, cómo combatir cosas destructivas amenazadoras que están sucediendo en el mundo que les rodea. Influencias que tienen la separar a la familia. Esto involucra enseñarle a la familia a cómo entregarse el uno al otro, cómo entregarse a la Palabra, cómo entregarse a la Iglesia, cómo entregarse a sí mismos al ministerio y cómo tener a Cristo como el centro de todo lo que hacen. Es una prioridad elevada en el ministerio en la Iglesia, el prestar atención especial al orden espiritual y a la devoción de las familias.

Otro que ayuda a cristalizar qué es lo que el pastor o anciano hace, debemos ministrar a aquellas personas que están en una aflicción en especial. Debemos ministrar a aquellas personas que están en una aflicción especial. Una de las grandes tradiciones en el ministerio y como debe ser, como nos da el ejemplo el Salvador, es alcanzar a aquellas personas que tienen problemas excepcionales. Sea que estén enfermos, sea que estén enfrentando la muerte, sea que se hayan enfermado o que estén enfrentando el divorcio, decepción o hayan atravesado por un desastre, sea que estén en necesidad de consuelo, éste se vuelve un asunto muy, muy importante por parte de aquellos que sirven en la Iglesia, el ministrar a personas que están en una aflicción especial. Con frecuencia, usted se ve a sí mismo rastreando algo en su ministerio y de pronto, un desastre repentino sucede en la vida de alguien y usted es desviado a ese desastre debido a esta necesidad.

Hace tan sólo un momento estaba expresando amor y saludos a una familia que recientemente perdió a un padre y marido. Y en medio de mi propio patrón de ministerio fue necesario y con gusto, hice a un lado el ministerio normal. Y tuve el privilegio de ver tanto al marido, quien ahora está muerto y a la esposa venir a Cristo. Y la familia unida en el Salvador. Y ese tipo de situación, en esa aflicción especial, demanda que el siervo de Dios preste atención. Eso es parte del ministerio.

Hay personas, odio admitir esto, que creen que las cosas como esas son una interrupción en su agenda cuando el hecho es que son cosas divinamente agendadas que Dios quiere que tengamos en el primer lugar de nuestra lista si es que vamos a tener una lista como la de Él.

Otra cosa en términos de objetivos o metas es administrar las ordenanzas del Señor del bautismo y la comunión. Yo creo que aquellos que son llamados al liderazgo en la Iglesia tienen la responsabilidad de mantener alerta a la gente a la muerte de Cristo y alerta a la resurrección. Mantener la muerte y la resurrección de Cristo frescas en la mente de la gente. Y eso es hecho mediante los patrones de la mesa del Señor y el bautismo. La mesa del Señor nos recuerda Su muerte, el bautismo nos recuerda Su resurrección. Constantemente nos involucramos en esas ordenanzas para que podamos demostrarle a la gente, como recordatorios, que Jesús murió y resucitó por ellos.

Otro elemento de objetivo y propósito en el ministerio es guiar a la Iglesia junta en santidad y semejanza a Cristo para que sean sal y luz en el mundo. Guiar a la Iglesia junta en santidad y semejanza a Cristo para que pueda ser sal y luz en el mundo. La Iglesia debe brillar como una luz en un lugar oscuro. Debe penetrar a esta generación mala. Eso es esencial para la vida de la Iglesia y, por lo tanto, debe ser una prioridad que está establecida en los corazones de aquellos que guían la Iglesia.

Ahora, usted puede ser simplemente, mediante esta pequeña lista de cosas que somos llamados a ser, que tenemos una responsabilidad muy seria. Trabajar para la salvación de los inconversos y edificar a los salvos para la madurez en Cristo, alimentar al rebaño, la Palabra de Dios regularmente. No sólo eso, sino que también somos llamados a prestar una atención especial al orden espiritual y devoción de familias, ministrar a aquellos en tiempos especiales de aflicción, administrar el bautismo, la comunión. Guiar a la Iglesia a la santidad y la semejanza a Cristo para que pueda ser sal y luz en el mundo y penetrar la oscuridad con la verdad salvadora de Cristo.

Habiendo dicho todo eso, reconocemos entonces que este es un llamado alto y sublime y sagrado al cual hombres son llamados cuando son llamados al liderazgo de la Iglesia. Involucra varias cosas. Involucra disciplina. Cualquier persona que va a ser exitosa en cumplir con este llamado divino, va a tener que mantener en su propia vida disciplina. En su propia vida, va a haber abnegación personal, porque su vida no es de usted. Usted habla de una persona quien es llamada a una tarea que va más allá de sí mismo. Aquí está. Usted no es el amo de su propio destino, usted no es el capitán de su propia alma, usted no determina su propio destino. Usted se mueve como el Espíritu de Dios quiere. Y el trabajo es llevado a cabo bien, y será llevado a cabo bien, entonces, por aquellos que son disciplinados y por aquellos que entienden la abnegación personal.

Entregarse usted a esta tarea tremenda, inmensa de tomar a los salvos y sacarlos de la mano de Satanás y de las garras de la muerte y el infierno no es una tarea fácil. No es una tarea fácil. Inclusive, instruir a los santos para llevarlos a la madurez no es una tarea fácil. Y el trabajo demanda esfuerzo diligente, demanda trabajo duro; duro. Porque rescatar a los hombres del infierno no es un trabajo fácil.

También demanda no sólo la disciplina y la negación personal y el trabajo duro, sino también demanda con gran cuidado, planeamiento y orden. La capacidad de hacer lo que es prioritario, la habilidad de estructurar su vida para hacer las cosas que importan. También involucra hacer todo esto con gentileza y todo esto con humildad mientras que mantiene pasión y severidad y celo y seriedad. Es cuestión de confrontar y ser dramático y directo y ejercer autoridad. Y, sin embargo, ser también cálido y amoroso y ser compasivo. Las diferentes cosas que se unen para hacer que un hombre sea apto para esto es realmente humanamente imposible. Y sobre todo esto, debe haber una gran cantidad de paciencia… Un gran nivel de paciencia.

Richard Baxter escribiendo en el siglo XVII dijo: “debemos tolerar muchos abusos y heridas de aquellos a quienes buscamos hacerles bien. Cuando hemos estudiado para ellos y orado por ellos y los hemos exhortado y les hemos rogado con toda disposición y condescendencia y les hemos dado lo que les podemos dar y los hemos cuidado como si fueran nuestros propios hijos, debemos entender que muchos de ellos nos van a tratar con odio y con burla y menosprecio; y nos van a ver como sus enemigos porque les decimos la verdad.

Ahora, debemos soportar todo esto con paciencia y debemos aferrarnos a hacer el bien con mansedumbre, sin cansarnos, instruyendo a aquellos que se oponen por si quizás Dios les concede arrepentimiento para reconocer la verdad. Tenemos que enfrentar a hombres distraídos que van en contra de su médico. Pero, por lo tanto, no debemos descuidar su cura. Es indigno de ser médico el que es alejado de un paciente impaciente por unas cuantas palabras necias,” fin de la cita. Debe haber paciencia.

Ahora, este tipo de deber, este tipo de meta y estructura objetiva, este tipo de ingredientes necesarios de actitud y temperamento, se unen de manera total para decir que este es un hombre excepcional. Y debido a que la tarea es tan grande, y debido a que humanamente es tan imposible, y debido a que demanda tanto, sólo hay ciertas personas que califican a hacer eso; y esas son personas están calificadas de según los estándares de 1 Timoteo 3. Y eso nos lleva a nuestro texto.

Veámoslo. Primera de Timoteo capítulo 3 y quiero decirle desde el principio, por favor, usted entiende que no estoy tratando de presentarme como el cumplimiento perfecto de todas estas cosas, sino simplemente decirle que, por la gracia de Dios, al grado que es humanamente posible dentro de mí, bajo el poder del Espíritu, me esfuerzo por cumplir estas cosas. Y eso es todo lo que Dios requiere de aquellos de nosotros que aún todavía no hemos sido glorificados. Estas son cosas que son verdad como un patrón general en la vida de uno calificado para servir en el liderazgo de la Iglesia.

Y también añadiría si la Iglesia hiciera un mejor trabajo y más cuidadoso de analizar a la gente que entra al ministerio, tendría menos ansiedad cuando fracasa en el ministerio y manchan a la Iglesia. Los estándares están todos aquí, son aquellos que son buscados, sino es que alcanzados en su plenitud por aquellos que cumplen los requisitos para el ministerio.

Ahora note lo que le dije antes en el versículo 2, que el requisito primordial general es ser irreprensible. La persona que sirve en la Iglesia debe ser una persona irreprensible. Esto es, no hay nada de lo que se le puede acusar como una mancha en su vida. Ahora, ser irreprensible entonces es definido en una serie de categorías. Primero, su virtud moral. Después, su vida familiar. Después, su madurez y después, su reputación. Y eso fluye hasta el versículo 7. Ahora, estamos viendo su virtud moral esta mañana y vamos a concluir con eso nuestro estudio hoy.

¿Cuál debe ser la virtud moral de la naturaleza irreprensible del hombre? En primer lugar, y voy a repasar brevemente, el versículo 2 dice que él debe ser un hombre de una mujer. Esto es, él está enfocado de manera única, exclusiva, en la esposa que tiene. Un hombre de una mujer. No es un asunto de que, si él es soltero o no, si se casó antes, si es divorciado o viudo. Ese no es el punto. No es su estatus y no es circunstancia. Es actitud. Es virtud moral. Y él debe ser un hombre que está entregado de manera exclusiva y total a la mujer que es su esposa, si de hecho tiene una esposa. Entonces, está hablando de su virtud moral.

En segundo lugar, vimos la palabra sobrio, lo cual significa literalmente sin vino. Sin vino. Esto es, su mente no está nublada por ingerir vino. Llegó también de manera metafórica a significar alerta, vigilante, cuidadoso. Sensible, totalmente despierto. Este es un hombre que la alerta a lo que está pasando. Él está alerta fisiológicamente y también está alerta en términos de su espíritu. Él percibe lo que está sucediendo. Él es una persona vigilante. Él sabe cómo distinguir las señales de los tiempos. Él entiende lo que está pasando a su alrededor. Él es perceptivo.

En tercer lugar, él es prudente. Esto significa bien disciplinado en su mente, su mente está ordenada. Él tiene una mente segura, constante que piensa con cuidado, que está bien disciplinada, que está bien ordenada. Él está en control de sus placeres, él está en control de sus situaciones, su mente es una mente ordenada. Como resultado de eso, recordamos que él es decoroso, lo cual viene después.

El cuarto de los requisitos es su vida moral. Esta es una vida bien ordenada. Una mente bien ordenada produce una vida bien ordenada. Una mente caótica produce una vida caótica. Entonces, tiene una vida ordenada que fluye de una mente ordenada debido a que todo en su mente tiene un rango de prioridades, debido a que todo en su mente tiene su tiempo y su lugar, todo en su vida está bien porque como es su pensamiento en su corazón, tal es él.

En quinto lugar, él se caracteriza por ser hospedador. Lo cual significa que él ama a los extraños. Él tiene la capacidad de amar a los extraños. Él no es parcial en su trato hacia la gente. En absoluto. Él no ve a una raza como superior a la otra. Él puede amar a los extraños. Él va más allá del círculo de sus amigos y su vida está abierta. Él no es una persona cerrada. Él no es un ermitaño. Él no vive una vida privada. Él es público en el sentido de que él abre su vida y su corazón y sus brazos y su hogar y su mundo a la gente en necesidad. Y sabe, sea que los conozca o sea que no los conozca. Él demuestra el amor de Cristo, la compasión de Dios hacia aquellos que están en la aflicción y hacia aquellos que tienen necesidad.

En sexto lugar, dice al final del versículo 2 que él es apto para enseñar. Él es capaz en la enseñanza. Él es capaz en la enseñanza. Ahora, este es el único de los requisitos que tiene algo que ver con lo que él hace a nivel operativo. El resto, son características estrictamente de su vida. Esto se relaciona con su función. No obstante, es un requisito moral. Ya que la esencia de toda enseñanza está en el ejemplo. Y es lo que él es lo que se encuentra como prioridad en su capacidad de comunicar a otros.

Entonces, el corazón de la tarea de la enseñanza es su virtud. Ahora, cuando usted ve este concepto de ser apto para enseñar y usted dice: “bueno, si un hombre va a estar en la Iglesia como un anciano, o un líder de la Iglesia, un sobre veedor, un obispo de la Iglesia, ustedes jóvenes que están considerando eso, ustedes que están tratando de evaluar quizás a sus hijos o lo que sea, puede estar viendo cuáles son los criterios que identifican a una persona como un maestro capaz.

Permítame ayudarle con eso. No puedo dejar este apto para enseñar o capaz en la enseñanza sin identificar por lo menos cómo es que usted puede identificar a un maestro capaz. ¿Qué caracteriza a un maestro capaz? ¿Cuáles son las características? Y he tratado de pensar esta semana en estas cosas que serían las más generales para que podamos de alguna manera entender, pero no algo que tiene que ver con el estilo, eso iría en contra del hecho de que el Espíritu ha dado estilos diferentes y oportunidades diferentes y enfoques diferentes en la enseñanza a muchas personas. Hay algunas cosas que son denominadores en común y esas son las que quiero compartir con usted. Aquí están los elementos que identifican a un maestro capaz.

Número uno: ejemplo. Ejemplo. El primer punto y primordial en la enseñanza es: ¿vive usted lo que dice? Ahí se encuentra el poder más grande que el maestro tiene en su propio patrón. Usted comienza aquí. Le dije que usted tenía que comenzar con el ejemplo. Los maestros capaces establecen una demostración viva de su enseñanza para que la gente los siga. Digo, esto es simplemente elemental. Si usted enseña una cosa y vive otra, usted no es un maestro capaz. Usted es un maestro muy incapaz. Y la gente no va a seguir ese tipo de enseñanza. Usted debe vivir lo que usted propaga en su lección. Primera de Timoteo 4:12, “ninguno tenga en poco tu juventud,” pero aquí está la clave para enseñar con eficacia, sin importar qué edad usted tenga. “Sino sé ejemplo a los creyentes”. Literalmente, sé el modelo mediante el cual ellos rastrean su propia vida. Sé el prototipo de lo que enseñas. En palabra, eso es lo que usted dice; en conducta, eso es lo que usted dice. En amor, eso es lo que usted siente. En espíritu, esa es su actitud. En fe, eso es lo que usted cree. En pureza, esa es la manera en la que usted actúa.

En toda dimensión de la vida, lo que usted piensa, lo que usted siente, lo que usted hace, lo que usted dice en su actitud general, en toda dimensión de su existencia, usted debe ser el prototipo de lo que usted le está pidiendo a la gente que sea. Ahí se encuentra el primer factor y el más importante para ser un maestro capaz.

Y ahí está el desafío real. Ese es el desafío real. Pablo dice: “sed imitadores de mí, así como yo de Cristo.” Ese es el desafío que todo maestro enfrenta. Usted no es un maestro capaz a menos de que usted pueda abrir su vida y deje que sea transparente y le diga a la gente ‘sean lo que yo soy’.

En segundo lugar, un maestro capaz va a poseer no sólo una vida ejemplar, sino el don de enseñanza… El don de enseñanza. En Romanos 12:7 habla del don de enseñanza. Y en Primera de Corintios 12:28 habla del don de enseñanza. En Efesios 4:11 habla de ser un pastor-maestro. Ahora, no hay duda en mi mente ni en la palabra de Dios de que hay don dado a alguien llamado a enseñar. Es una capacidad dada por el Espíritu que capacita a uno para enseñar eficazmente la verdad de Dios. No necesariamente… No es el tipo de don que le da a usted la capacidad de enseñar material no bíblico, no hay un don de enseñanza que lo hace un mejor maestro de matemáticas, no hay un don de enseñanza que lo hace a usted un mejor entrenador, no hay un don de enseñanza que lo hace un mejor profesor de historia. Sólo hay un don de enseñanza relacionado con la expresión, la comunicación de la palabra del Dios vivo. Pertenece a aquellos que son aptos para enseñar la palabra de Dios. Es algo dado por el Espíritu Santo. No es algo natural.

Usted puede ser un gran maestro en un salón de clases y no tener el don de la enseñanza de la Palabra de Dios. Usted puede ser una persona que puede hablar muy bien, usted puede ser un gran vendedor y no tener el don de enseñanza de la Palabra de Dios. Es una capacidad espiritual el comunicar la verdad espiritual. Algunas veces, hay un paralelo, algunas veces, claro, Dios nos ha capacitado naturalmente con ciertas capacidades que alimentan el uso del don que Él nos da a través del Espíritu. Entonces, está el don de enseñanza, la capacidad de comunicar la Palabra de Dios eficazmente, con mayor eficacia que la persona normal o promedio.

En 1 Timoteo 4, observe el versículo 14. Y de nuevo, quiero ilustrar este aspecto con la escritura de Pablo a Timoteo, él le dice a Timoteo: “no descuides el don que hay en ti.” Y obviamente, el don al que se refiere ahí es el don de enseñanza. “Que te fue dado mediante profecía,” esto es Dios habló y dijo que lo ibas a recibir, “y fue confirmado por los ancianos que impusieron sus manos en ti, ahora necesitas asegurarte de que no lo descuides. Medita en cosas verdaderas, ten cuidado de ti mismo y de la doctrina, persevera en esas cosas.” Entonces, aquí esta Pablo diciéndole a Timoteo que siga usando este don.

Segunda de Timoteo 1:6: “te acuerdo, aviva el fuego del don de Dios que está en ti.” Ahora, no quiero entrar a todo el asunto de dones espirituales, pero simplemente le recuerdo que somos capacitados por el Espíritu de Dios para servir al cuerpo de Cristo. Todo cristiano tiene un don, algunos tienen dones en el área de la enseñanza. Y yo creo que, para ser un pastor maestro, para ser un anciano en la Iglesia, y para ser un maestro capaz, eso significa que usted necesita que el Espíritu de Dios le haya dado el don de enseñanza.

Usted pregunta cómo sabe si lo tiene. Dos cosas básicamente. Uno, ¿tiene usted un deseo fuerte consumidor para enseñar? Dos, ¿acaso a la gente a la que usted enseña cree que usted tiene el don? Muy importante. Hay gente que anda por todos lados diciendo: “yo tengo el don. Tengo el don.” Y su clase o el grupo al que enseña viene corriendo tras de él y diciendo: “no, no lo tiene. No lo tiene”. Usted no debe estar engañándose, usted no debe buscar un lugar de preeminencia, usted no debe elevar su propio ego a un lugar en donde usted es reverenciado y estimado como un maestro si usted no tiene el don. El don de enseñanza es una capacidad dada por el Espíritu Santo que es dada por Dios especialmente a aquellos llamados a enseñar.

Algunas veces, la gente me dice, de hecho, esto es bastante común, “¿cómo sacas eso de las Escrituras? Leo ese versículo tantas veces, y no veo eso.” Otra gente dice: “¿cómo es que puedes comunicar las Escrituras y otras personas no pueden?” Y la respuesta a eso es muy simple. Es un don dado por el Espíritu de Dios. Es diferente quizás de su don. Usted tiene un don para hacer cosas con una facilidad a nivel espiritual que yo no tengo. Y así es como el Señor ha estructurado SU cuerpo. Entonces, capaz en la enseñanza involucra una vida ejemplar y el don de la enseñanza.

En tercer lugar, un maestro capaz tendrá un depósito de entendimiento doctrinal. Un maestro capaz tendrá un depósito de entendimiento doctrinal. En 1 Timoteo 4, nuevamente, el versículo 6, él dice: “un buen ministro de Jesucristo,” 1Timoteo 4:6, “es uno nutrido en las palabras de la fe y de la buena doctrina.” Y él dice: “Timoteo, has alcanzado eso.”

¿Sabe usted lo que apartaba a Timoteo como un maestro tan capaz? Era el depósito tan tremendo de conocimiento bíblico que él tuvo. En 1 Timoteo 6:20: “oh, Timoteo, guarda lo que se te ha encomendado.” ¿Qué quiso decir? Él quiso decir doctrina, doctrina sana. Segunda de Timoteo capítulo 1, versículo 13, él le dice a Timoteo: “retén la forma de las sanas palabras que has oído de mí.” Versículo 14: “guarda el buen depósito que se te ha encomendado por el poder del Espíritu Santo.” No lo sueltes, y él nuevamente se está refiriendo a la verdad, a la doctrina sana. Capítulo 3, versículo 15: “Timoteo, que desde la niñez has sabido las sagradas Escrituras.” ¡Qué gran legado!

Ahora amados, permítanme decirles algo. Entre más depósito tenga un maestro espiritual, más capaz será en su enseñanza. Y hay algo maravilloso que se puede decir de un gran legado espiritual. Algo maravilloso. Timoteo comenzó a ser equipado para la función de la enseñanza cuando él tan sólo era un niño porque él aprendió las Escrituras y en su vida hubo un gran depósito de verdad a partir del cual uno enseña.

Alguien me dijo recientemente: “¿tienes que preparar para todo sermón? ¿Acaso tan sólo no te puedes poner de pie y enseñar ahí de memoria?” La respuesta a eso es sí, puedo ponerme de pie y decir lo que simplemente viene a mi mente y podría ser la mitad en parte de interesante. Podría hacer eso, digo, tengo la capacidad de ponerme de pie y decirle cosas y quizás voy a tener su atención por un rato y también, de alguna manera, tengo algo de depósito; y eso es lo que realmente importa. Sí, le dije a esta persona, puedo hablar no sólo superficialmente, sino también podría hablar por un tiempo a partir de la profundidad de un depósito que comenzó a ser llenado desde que yo nací, porque a lo largo de mi vida entera he aprendido la Palabra de Dios. La aprendí como un niño. La aprendí en la escuela cristiana. La aprendí en la Universidad. La aprendí en el seminario y la he estado aprendiendo desde ese entonces. Y debido a eso, si por ejemplo hubiera una confiscación de Biblias en los Estados Unidos y cada uno de nosotros tuviera que depender sólo en lo que estuviéramos en nuestro depósito mental, habría algunos, por la gracia de Dios, debido a su legado cristiano, que tendrían mayor depósito que otros. Y hay una riqueza en eso.

Ahora, no estoy diciendo que, si usted no es un cristiano nuevo, y si usted está buscando ser un pastor en una Iglesia, que usted no puede ser un maestro capaz. Lo que estoy diciendo es que usted tiene que trabajar mucho para llegar a ese nivel. Hay mucho trabajo que tiene que ser realizado para llenar ese depósito. Ya para cuando comencé a enseñar la Palabra de Dios, comencé a enseñar la Palabra de Dios aquí en Grace Community Church, tanto de lo que yo creía ya estaba afianzado en su lugar de manera sólida. Y tuve que tomar todo pasaje y comenzar desde cero para tratar de entender lo que significaba porque ya tenía yo un depósito de entendimiento.

Le mencioné a usted que hace un tiempo atrás recientemente en una discusión con algunos líderes cristianos estaban escogiendo a algunas personas que pudieran considerar para una tarea muy importante en el mundo cristiano. Muy importante. Dieron seis nombres. Y yo dije: “¿no es eso interesante? ¿Notaron que todos esos seis hombres que fueron nombrados tuvieron a pastores que fueron bien conocidos como padres?” Y ellos dijeron que no notaron eso. Y yo pregunté: “¿qué dice eso de la profundidad y riqueza del legado cristiano en términos del liderazgo cristiano?” Es un comentario tremendo de eso. Entonces, esa base de entendimiento doctrinal, y simplemente lo diría de esta manera, cualquier maestro capaz en primer lugar ha probado ser un alumno capaz. Usted es apto para aprender antes de que sea apto para enseñar.

En cuarto lugar, otro elemento u otro factor muy importante, en ser apto para enseñar es la actitud de humildad. La actitud es tan importante como el contenido. Si usted fuera a enseñar la verdad con arrogancia, usted atacaría a la verdad misma que está enseñando. La actitud de la humildad es tan esencial. Esa es la razón por la que Pablo escribiendo nuevamente en 2 Timoteo 2 dice: “el que es el siervo del Señor no es contencioso, es gentil, en mansedumbre Él instruye”. Él instruye en mansedumbre. Hay una humildad de corazón y esa actitud expresada de humildad es esencial para la enseñanza eficaz. En donde usted tiene a un maestro arrogante, en donde usted tiene a un maestro que busca sus intereses personales, usted tiene a alguien que literalmente está contradiciendo en actitud las cosas que la palabra de Dios está diciendo.

Entonces, ejemplo, don de enseñanza, depósito doctrinal, humildad… Permítame darle una quinta y una que es más bien obvia. Un maestro capaz tiene una vida marcada por la santidad. No perfección absoluta, sino un compromiso con las cosas que son espirituales y divinas. En 1 Timoteo capítulo 4, y usted recuerda esto, versículo 8, Pablo le dice a Timoteo en el versículo 7: “disciplínate para la piedad.” Y después, en el versículo 8, él dice: “porque la piedad para todo aprovecha porque tiene promesa para esta vida presente y también para la venidera.” Es eterna, entonces entrégate a la piedad. Versículo 15: “entrégate de manera total a las cosas que son verdad.” Versículo 16: “ten cuidado de ti mismo, continúa viviendo esas cosas que te van a salvar como también a aquellos a quienes les hablas.” La virtud espiritual del hombre, entonces, está en la médula de su enseñanza.

Capítulo 6, versículo 3 nuevamente, menciona la palabra piedad. Y después, en el versículo 11: “Oh hombre de Dios, sigue la justicia, piedad, fe, amor, paciencia,” está ahí de nuevo esa palabra, mansedumbre. Entonces, la actitud de humildad y la vida de santidad.

En 2 Timoteo, note en el capítulo 2 por un momento, el versículo 20. Él dice: “en una casa hay instrumentos de oro, instrumentos de plata, de madera y algunos, hechos de barro.” Y su casa es así. Usted tiene cosas buenas y tiene las cosas que normalmente la gente usa para comer. Y cuando vienen los invitados, usted saca las cosas buenas. Usted tiene algunos instrumentos para honra y algunos instrumentos para deshonra. Y así es con los hombres que sirven a Dios. Si te limpias, esto es piedad, eso es santidad, serás un vaso para honra. Usted está santificado. Eres apto para el uso del Maestro, del Señor. Estás preparado para toda buena obra.

Para estar preparado así debes huir de las pasiones juveniles y seguir la justicia, la fe, el amor, la paz. Bueno, aquellos que invocan al Señor de un corazón puro. Ese corazón puro es la santidad de la vida que hace del Maestro el maestro capaz. Una vida ejemplar, en donde la enseñanza, un cimiento doctrinal, humildad y santidad. Y en sexto lugar, otro factor en la virtud de un maestro capaz es diligencia en el estudio bíblico. Diligencia en el estudio bíblico. Sin importar cuán profundo sea el depósito, sin importar cuánto podamos conocer, sin importar cuánto tengamos el don de enseñanza, es necesario un compromiso con la disciplina del estudio. Primera de Timoteo 5:17 dice que los ancianos que gobiernan bien sean tenidos por dignos de doble honor, de doble paga, mayormente los que trabajan duro en la Palabra y la doctrina. La suposición ahí es que los hombres fieles van a trabajar duro. Y la Palabra significa trabajar hasta el punto de quedar cansado. Cansándose en la enseñanza y el estudio de la Palabra de Dios.

¿Se acuerda usted de 2 Timoteo 2:15, no es cierto? Términos conocidos: “procura con diligencia presentarte a Dios aprobado como obrero que no tiene de qué avergonzarse que usa bien la palabra de verdad.” Usted debe ser un estudiante diligente. Sé diligente para que el trabajo que haces no sea algo de lo que te avergüences. Sin culpabilidad y sin mancha en tu confianza de enseñar y predicar lo que has aprendido, debes estar ausente de culpabilidad porque has estudiado la Palabra de Dios. Una fuente de enseñanza es siempre la revelación de Dios. Y entonces, el estudiante debe ser el estudiante de esa revelación, fiel y diligente en escudriñar sus verdades.

Después, número siete en esta lista y estas, en cierta manera, fluyen secuencialmente si usted es un estudiante diligente de la Biblia, usted está metiendo la palabra todo el tiempo en su vida, usted notará esa otra marca, yo creo, de un maestro capaz y es el evitar el error. Evitar el error. Es una tragedia recitar cuántas personas bien intencionadas, dotadas por el Espíritu de Dios, llamadas al ministerio, en lugar de ir a algún lugar en donde puedan aprender para fortalecer su fe, fueron a una escuela que atacó su fe. Pudieron haber mantenido los puntos elementales de su fe, pero invariablemente, con muy pocas excepciones, pierden su convicción, pierden su valentía de convicción, no están seguros de que tienen ya las respuestas y han perdido su fortaleza, han perdido su valentía. Literalmente, aspira la fortaleza misma del ministerio el tener que pelear constantemente contra el error. Preguntas… Preguntas… Preguntas, críticas de todo lo que creen. Y el resultado final es que se suaviza la convicción.

Note 1 Timoteo capítulo 1, versículo 2… Perdón, versículo 4. Primera de Timoteo 1:4, él le dice a Timoteo: “no prestes atención a fábulas y a genealogías interminables,” él las llama otra doctrina, doctrina diferente, en el versículo 3, “porque ministran preguntas.” Lo único para lo que sirven es para cuestionar, cuestionar, cuestionar. Y no son para edificación piadosa. No te edifican. Eres atacado todo el tiempo con preguntas, preguntas, preguntas y comienza a quitar la fortaleza de tu convicción. No hagas eso. No prestes atención. En otras palabras, no los escuches en absoluto. Hay algunas personas que quieren decirnos que no eres un erudito sino has estudiado bajo gente que ataca tu fe. Las Escrituras, creo yo, nos llaman a alejarnos de eso. Ni siquiera prestes atención a eso. Lo único que hace es crear preguntas que no edifican. No edifican para la piedad.

Capítulo 4, versículo 7: “rechaza” … Palabras fuertes… No escuches, él dijo en el versículo 4 del capítulo 1, no escuches, aquí él dice “rechaza, las profanas pláticas y de viejas.” Recházalas. Ni siquiera las escuches. Aléjate de ellas. Primera de Timoteo 6, él dice: “evitando,” versículo 20, 1 Timoteo 3:20, “evitando las profanas pláticas sobre cosas vanas y las oposiciones de la falsamente llamada ciencia.” Él dice no la escuches, recházala y evítala. Mantente alejado de ella. No ayuda, no porque produce edificación piadosa. Versículo 21 del capítulo 6 dice: “algunos escuchando esas cosas han errado con respecto a la fe.” ¿Algunos? Muchos, muchos, muchos.

Ahora, 2 Timoteo capítulo 2, observe el versículo 16: “evita profanas y vanas palabrerías.” No escuches, rechaza, evita, todas palabras muy fuertes, “porque lo único que hacen es contribuir a que se incremente” ¿qué? “La impiedad.” La impiedad. Mantenga en mente, escuche, escuche cualquier persona que ataca la verdad de las Escrituras lo hace no debido a actitudes intelectuales, sino debido a la impiedad. La gente quiere alterar el texto de las Escrituras porque no quiere que confronte su impiedad. Y lo único que hacen ellos es incrementar esa impiedad. Usted se pone a eso y usted se expone a la razón real.

Y observe lo que lo llama en el versículo 17: “su palabra carcomerá como gangrena.” No lo llama erudición, llámelo gangrena y eso le ayudará a enfrentarlo. E Himeneo y Fileteo hicieron eso y con respecto a la verdad erraron. Inventaron algún tipo de perspectiva rara de la resurrección y trastornaron la fe de algunos. Pero esto siempre viene bajo el nombre de erudición, bajo el nombre de algo académico. No es nada más que gangrena.

Capítulo 3, él dice en los versículos 15 y 16, “simplemente apégate a las Escrituras, es útil para enseñar, redargüir, instruir en justicia y hace del hombre de Dios perfecto enteramente preparado para toda buena obra.” Entonces, el maestro capaz evita mentiras, evita errores, evita las cosas que atacan la fe, que naufragan la fe. Las cosas que comen como gangrena, las cosas que solo traen argumentos y contiendas y él enseña la palabra de Dios perfeccionadora.

Esa es la razón por la que en 2 Timoteo 4 Pablo le dice a Timoteo “te mando delante de Dios y del Señor Jesucristo que juzgará a los vivos y a los muertos en Su manifestación y en Su Reino a que prediques la palabra y seas diligente a tiempo y fuera de tiempo” y demás. Apégate a eso. Predica la palabra. Usted siempre tendrá a esas personas que quieren acumular para sí mismos maestros que tienen comezón de oír porque quieren oír lo que quieren oír.

Entonces, el maestro capaz tiene una vida ejemplar, el don de enseñanza, depósito doctrinal, humildad, santidad, él es diligente en su estudio bíblico, él evita los errores y finalmente, como resultado de esas cosas, él tiene valentía y convicción coherente. El maestro capaz enseña con convicción. En 1 Timoteo 1:18, “te mando,” dice él, te encargo, 1 Timoteo 1:19, “aférrate a la fe y a tu buena conciencia, no te desvíes.” Ese es el maestro capaz. Hombre, él se aferra a sus convicciones, él se aferra a la fe y él dice: “porque algunos la han desechado y han naufragado en cuanto a la fe como Himeneo y Alejandro y tuve que entregarlos a Satanás para enseñarles a no blasfemar.”

Capítulo 4 nuevamente de 1 Timoteo, la misma idea. Versículo 11: “esto manda y enseña.” Versículo 13: “Entre tanto que voy, ocúpate en la lectura, la exhortación y la enseñanza.” Eso es lo que la lectura, exhortación y enseñanza son. Usted se apega a las Escrituras y usted las lee, las enseña y las aplica y les presta atención. Versículo 15: “y meditas en ello”. Apégate al libro. Y acabamos de leer en el 6:20, no te entregues a lo demás. Que tu convicción se mantenga fuerte. Él dice en 2 Timoteo 1:15 que “todos en Asia me han dejado”. La idea es que no hagas eso, Timoteo. No hagas eso. Mantente ahí fiel y verdadero.

Ahora, vaya al capítulo 4 de 2 Timoteo para resumir. Observe el testimonio de Pablo. “Porque yo ya estoy para ser sacrificado,” dice él, versículo 6. Y el tiempo de mi partida se ha acercado. Después, me encanta esto: “he peleado la buena batalla y no fue fácil, he terminado la carrera y he guardado” ¿qué? ¿No es eso maravilloso? “He guardado la fe”. Él tuvo razón. Él hizo lo correcto. Él estuvo en donde comenzó. La valentía de la convicción. Él no se desvió. En contraste, versículo 10, Demas lo dejó habiendo amado al mundo presente.

Entonces, estas son las cosas que yo creo que son las marcas que identifican a un maestro capaz. Tan esenciales en el liderazgo espiritual. Ahora, regresemos a Primera de Timoteo 3 y terminemos con nuestra pequeña lista aquí. Versículo 3, y este sería el número siete en la lista de los requisitos de virtud moral para alguien que guía a la Iglesia. Y dice “no dado al vino,” la palabra es paroinos y básicamente significa un bebedor; no un bebedor. No es una referencia a alguien que bebe hasta emborracharse, eso es obvio. Usted no tendrá que incluir la embriaguez aquí. Cualquier persona que fuera un beodo no sería apta para dirigir la Iglesia.

Sea que él bebe hasta emborracharse o no, no es el punto. El punto es él tiene una reputación como bebedor. Usted puede regresar a la palabra sobrio y ahí vimos la idea de que no tiene vino. Pero aquí hay otra idea. Ahí tiene que ver con estar alerta y tener una mente clara y estar vigilante. Aquí tiene la idea de sus asociaciones, no es un bebedor. Él no frecuenta bares y tabernas y posadas. Él no se sienta en todas las escenas ruidosas asociadas con la bebida y hace de ello su hábitat. Él no encuentra su lugar en la caverna y en el bar. Éste el punto aquí. Él no es un bebedor. De hecho, 1 Tesalonicenses 5:22 nos dice que evitemos toda apariencia de mal. Significa todo despliegue externo de mal. Ciertamente, no debemos ocuparnos con eso.

En el capítulo 3, mismo capítulo, versículo 8, da el mismo requisito para un diácono básicamente, él no debe ser tampoco un bebedor. No hay lugar para eso en el liderazgo. Observe Isaías 28:7 por un momento y la tragedia de Israel. Isaías dice en el 28:7, hablando de los líderes de Israel, “pero ellos también han errado mediante el vino. Han errado mediante su embriaguez. Han emitido juicios torpes y mediante la bebida fuerte están fuera del camino.” ¿Qué significa esto? Se han desviado del camino de Dios. Están guiando a toda la gente por el mal camino. Todo el mundo está siguiendo a los líderes y están guiando a la gente fuera del camino. Están fuera del camino. Están fuera del camino de Dios. El sacerdote y el profeta han errado mediante la bebida fuerte. Se han tragado el vino. Están fuera del camino mediante la bebida fuerte, erran en la visión, tropiezan en el juicio, todas las mesas están llenas de vómito e inmundicia, de tal manera que no hay lugar limpio.” Líderes muy agradables, ¿verdad?

Siempre entristece mi corazón cuando escucho un reporte de alguien que supuestamente está en el liderazgo en el ministerio espiritual que es conocido por ser un bebedor. Obviamente, no muchos son conocidos públicamente como eso, pero hay algunos que son conocidos así y qué cosa tan triste es cuando son exhibidos. Aquí estaban los líderes de Israel emitiendo juicios torpes, pervirtiendo la verdad de Dios, sacando a la gente del camino y todo eso, porque estaba errando a través de la bebida. Esta es la razón por la que en Proverbios 31 dice que el vino no es para los reyes y los príncipes. Y esa es la razón por la que en Levítico 10:9 dice no es para los sacerdotes, cualquier persona en liderazgo espiritual se mantiene alejada de todo aquello que nubla su visión.

En Isaías 53:9, escuche lo que él dice: “todas ustedes bestias del campo vengan a devorar, todas ustedes bestias en el campo.” ¿Por qué? Aquí esta: “su vigilante, estos son los líderes de Israel, son ciegos, todos son ignorantes. Son perros mudos, no pueden ladrar. En otras palabras, ni siquiera advierten. Usted sabe, como el perro que no ladra cuando viene el ladrón. Durmiendo, acostados, les encanta dormir, son perros avaros que nunca pueden tener lo suficiente. Son pastores que no pueden entender. Todoa buscan lo suyo. Todo el mundo busca su propio beneficio. Esto es lo que dicen. Vengan, voy a preparar el vino y vamos a llenarnos de bebida fuerte. Y mañana, será este día como el de hoy, mucho más abundante. Simplemente, vamos a seguir bebiendo día tras día. Ese es el liderazgo espiritual de Israel. ¿Es sorprendente que llegaron a las profundidades de lo que hicieron?

Me acuerdo cuando fui llamado por la esposa de un cristiano muy prominente que ha escrito libros y que ha administrado eficazmente, de acuerdo a algunos. Y ella dijo: “me gustaría que pudieras ayudar a mi marido.” Y yo respondí me gustaría, con mucho gusto. Y ella dijo: “él tiene un problema muy severo con la bebida. Él es un bebedor.” Y yo le respondí: “bueno, haré lo que pueda.” Y entonces, él vino a reunirse conmigo en la oficina y hablamos y le dije: “¿cómo podemos establecer una rendición de cuentas en esta relación en donde podamos enfrentar algunos de estos asuntos?” Hubo otros factores, claro, que estaban también mal en su vida y como resultado de éste y en combinación con ello. Y yo le pregunté: “¿qué podemos hacer?”

Y él dijo: “bueno, vamos a reunirnos cada semana y de esa manera, tendré esa rendición de cuentas.” Y entonces, vino la semana después y planeábamos reunimos aquí y recibí una llamada: “no puedo venir, encuéntrame en donde estoy,” y me dio una dirección y fui y era un restorán. Y entré y estaba sentado en el bar, hablándole a la mesera. Y estaba tomando. Y entonces, me acerqué y le dije hola y le dije: “vayamos a otra parte de este lugar, en donde había un restaurante.” Y le dije que esa era la primera y única vez que lo iba a ver en un lugar como ese. “Si vamos hacer algo por esto, nos vamos a reunir en otro lugar, no aquí.” Y esa fue la última vez que se reunió conmigo. Y hasta el día de hoy, continúa con un ministerio que ustedes conocerían si supieran quién es.

Pero la vez que me parece curioso es que, en términos bíblicos muy claros, el hombre está descalificado, él es un bebedor. No estoy diciendo que él es un alcohólico, estoy diciendo que él frecuenta bares y eso es exactamente lo que este término está explicando aquí. Ese hombre no tiene parte en el ministerio. ¿Por qué? Porque él es un ejemplo malo, porque él escoge la compañía de personas que no son el tipo de persona que escogen la compañía de Dios. Algo está mal. Entonces, usted debe tener un hombre cuyas asociaciones son muy, muy diferentes de las asociaciones del mundo.

Note, si es tan amable de nuevo en el versículo 3 que dice que él no es pendenciero. Creo que esto es maravilloso. Usted no debe ser pastor si la manera en la que usted resuelve las discusiones es con sus puños o con instrumentos de violencia. Esto parece algo obvio, ¿no es cierto? Literalmente, significa no un dador de golpes, plektes, no un dador de golpes. Él no golpea a la gente cuando se enoja. Por cierto, esto está relacionado con el hombre que es un bebedor normalmente. La gente que bebe, el resultado de esto, frecuentemente es la violencia. La idea aquí es de una persona que no se enoja rápidamente, uno que no llega a la violencia física. Recuerdo al pastor que me contó de la pelea que tuvo con su diácono. El diácono le pegó y siguieron. Y estoy seguro de que él no fue el único. Pero usted no debe tener a gente que enfrenta la dificultad mediante reacciones físicas violentas. No hay lugar para eso. Este liderazgo demanda un hombre que puede enfrentar las cosas con una mente fría, con gentileza, que no pelea. Usted recuerda lo que dije que Pablo le dijo a Timoteo en el segundo capítulo de 2 Timoteo: “porque el siervo del Señor no debe ser contencioso, él no pelea, él no enfrenta las cosas así.” Él no acude a la violencia.

Y no es sólo violencia física, creo que también podríamos implicar que es una violencia verbal. Él no debe acudir a una lengua que corta en la contienda. Primera de Timoteo 6 habla de usar la lengua para producir contienda. La lengua puede ser un instrumento de violencia. Puede serlo, como dice Santiago 3, y entraremos en eso en algunas semanas, puede encender a toda la naturaleza. La lengua puede ser un instrumento tan violento. Tan violento. Entonces, el hombre que guía a la Iglesia no debe enfrentar la dificultad mediante medios físicos o medios verbales.

Note entonces, y nos saltamos una en algunas versiones, dice ganancias deshonestas, no está en los mejores manuscritos esa frase, está cubierta por la última. Y entonces, pasamos a la que dice “amable… amable,” epieikes. Significa ser considerado y tolerante y que muestra gracia y es gentil. Aristóteles dijo que tiene la idea de una persona que perdona fácilmente el fracaso humano. Es una virtud hermosa. Una persona que perdona fácilmente el fracaso humano. Y es usada en 2 Timoteo 2:23. Dice que el siervo, 2:24 más bien, 2:23 dice “no comiences peleas”. 2:24 dice: “sé gentil y paciente.” Paciente, ¿qué significa? Usted se acuerda, bueno, no malo. Usted no acumula una cronología de todo lo que una persona jamás ha hecho en contra de usted. Escuche, eso arruina al ministerio de la gente. He conocido a gente en el ministerio que se sale del ministerio, que deja las iglesias porque no pueden superar el hecho de que alguien lo criticó. Alguien dijo algo en contra de ellos, alguien hizo algo que los molestó y cargan con ellos una lista de ofensas que eventualmente hace que sea imposible que ellos sirvan a alguien. Eso es lo único que pueden ver.

Hay algo maravilloso en tener una mala memoria. En cierta manera, soy un testimonio vivo de eso. Una de las bendiciones de tener una mala memoria es que no se puede acordar de las cosas malas que la gente hizo. Y eso es bueno. Claro que tampoco puede acordarse de las cosas buenas y claro que eso es malo.

Pero no sé dónde usted está, a mí realmente me gusta cultivar en mi propia mente el olvidar cosas que se hicieron que están mal. No me gusta recordarlas. Esa es la razón por la que no me gusta el chisme. No me gusta arrastrar cosas del pasado que alguien hizo. No me gusta hablar de eso. Simplemente, no me gusta pensar en eso. Eso no tiene una virtud en particular. Lo único que hace es nublar su mente con cosas que lo hacen enojar. La paciencia es la facilidad de perdonar el fracaso humano, enfocarse en el bien hecho por otros en lugar de la herida y la venganza, todo eso. Y ese es el tipo de persona que usted busca. Usted no debe tener a una persona que está amargada.

Y después, apacible, amachos, de nuevo esto es algo de pelea, es muy parecido al otro término que acabamos de ver que habla de llegar a los golpes. Pero no habla tanto de usar la violencia física, significa una persona peleonera. Nada es más difícil en una pluralidad de liderazgo, en guiar a una Iglesia, que tener alguien a quien simplemente le gusta discutir por todo. Y simplemente, alabo Dios continuamente, mes tras mes, en Grace Community Church porque la gente en nuestro equipo de liderazgo son personas pacificadoras. Nunca nos decimos del uno al otro: “hombre, tenemos que llegar a esta reunión, oh, hombre, tenemos que presentar esto y sabemos que tal y tal va a discutir por todo.” No hablamos así porque todo el mundo parece buscar la paz. Y esto es nuevamente 2 Timoteo 2, en donde él le recordó a Timoteo a no ser alguien que contiende y que discute, sino que sea gentil y paciente y hace la paz.

Y después, finalmente, en el versículo 3, no avaro, aphilarguros, palabra de tres partes, con un alpha privativa que la hace una negación, pero las dos partes primordiales significan amar la plata, no ser un amante de la plata. Qué corrupción es esa en el ministerio, el amar el dinero. Y usted ve a la gente como un medio para ganar dinero, a toda persona usted ve, se vuelve simplemente un medio para que usted se enriquezca. Esa es una tentación tan grande. Y esa es la razón por la que en 1 Timoteo 6 Pablo le dice en el versículo 6 a Timoteo: “pero gran ganancia es la piedad acompañada de contentamiento, Timoteo. Porque nada hemos traído a este mundo y ciertamente,” ¿qué?, “no nos llevaremos nada.” Esa es la razón por la que me da tanto gusto cuando traen el ataúd en la funeraria y todo el mundo se va y el hombre comienza a quitarle toda la joyería. No veo por qué algunas personas quieren dejárselo todo al hombre. Digo, él no se va a ir a ningún lugar con eso. Él no se va a llevar nada.

“Si usted tiene alimento y abrigo, esté contento, pero la gente que busca las riquezas caen en tentaciones, deseos destructivos que hunden a los hombres en destrucción y perdición.” ¿Por qué? Porque raíz de todos los males es el amor al dinero. El cual codiciando algunos, se extraviaron de la fe y fueron traspasados de muchos dolores.

Me acuerdo de un evangelista que vino al valle unos años atrás, cuando vine por primera vez a Grace Community Church. Él estaba por todos lados en el valle predicando en cruzadas y evangelismo. Y hombre, todo el mundo estaba detrás del hombre y la gente me estaba dando sus cintas. Y fue unos años después que lo vi en televisión y creo que estaban haciendo un reportaje especial de este hombre. Creo que fue el programa ‘60 minutos’. Y su camisa estaba desabrochada hasta su estómago. Y tenía cadenas de oro colgando de su cuello y anillos de oro en sus dedos. Y él decía: “ya me salí de ese negocio, estoy metido en las riquezas.” Por cierto, alguien me dijo la semana pasada que está de regreso evangelizando. Entonces, ahora quizás se cansó de su dinero. Pero ese es el tipo de situación que es una prostitución tan seria y una tentación tan seria con mucha frecuencia.

Simplemente, para darle algo cercano a nuestra vida, a de unas cuantas semanas atrás recibí una carta de alguien que dijo: “me gustaría que hablaras en un banquete que vamos a tener”. Yo le dije que lo podía hacer esto. Él volvió a escribir y le escribimos y agradecimos con mucha amabilidad. Y le dije que no podía hacer eso. Me volvió a escribir y dijo: “nos gustaría que vinieras y fueras nuestro orador. Y te voy a dar un honorario de $5000.”

Bueno, nunca me han dado un honorario de $5000 ni nada remotamente relacionado a eso. Entonces, me di cuenta de que estaba en una posición muy difícil, ¿verdad? Si digo sí, el hombre sabe que voy a hablar por dinero. Si digo no, estoy loco. Digo, sólo estaba al otro lado de la ciudad, ¿se da cuenta? Entonces, le estoy diciendo el Señor, “ahora ¿cómo hago esto?” Y entonces le escribí y le dije que, si me daba el privilegio de tomar el dinero y dárselo a alguien que no fuera yo, entonces ‘me gustaría hacer eso, porque puedo pensar en algunas cosas de ministerio en donde hay una gran necesidad y sería un gozo para mí el poder saber que fue provisto para esos ministerios’. Entonces, dije que voy a hacer eso en base a eso. Pero usted tiene que protegerse mucho, tener mucho cuidado.

A cualquiera de ustedes que le ofrecieran $5000 para un mensaje de 40 minutos, probablemente podría pensar en algo que decir. Y sería un problema muy pequeño para mí el inventar algo. Y entonces, es fácil verse tentado en esas cosas y son pruebas para saber dónde está su corazón. Una de las cosas que he hecho en mi propia vida, escribo muchos libros. Y entonces, las casas de publicaciones quieren que escriba un libro y usted puede meterse en una situación de negocios con las regalías de libros y cosas así.

Siempre he tenido una política simple. Y es esta: nunca voy a negociar un contrato. Si quiero escribir un libro, y creo que la casa de publicaciones está comprometida con publicarlo, voy a aceptar lo que ellos ofrezcan. No importa lo que sea. Si no lo busco, entonces puedo aceptarlo del Señor. Tan pronto como me meto en la negociación, entonces estoy en la lucha por ver cuánto dinero puedo recibir. Entonces, esto es algo que nunca voy a hacer. Nunca he hecho. Y le he dicho a las casas de publicaciones que yo trabajo con eso. Y probablemente, esa es la razón por la que me dan regalías tan bajas. Pero está bien. Yo no quiero que sea diferente, porque creo que como alguien que sirve al Señor Jesucristo y cuyas necesidades son satisfechas por la Iglesia, por su generosidad amable hacia mí, nunca quiero meterme en una situación en donde estoy tratando de hacer mi mejor esfuerzo por obtener ciertas cantidades de dinero. No quiero hacer eso. Eso no es algo en lo que estoy interesado. Quiero mantenerme limpio de ese tipo de involucramiento. Pero este tipo de tentación puede estar ahí.

Hay un principio simple que he usado y es este: si usted no busca nada, usted puede recibir lo que venga como del Señor. Entonces, yo nunca busco… La gente dice: “¿Cuánto cobras por esto?” Yo no cobro nada por nada. Eso es algo que depende del ministerio, si quieren darme algo, está bien. Si no, está bien, no me importa. Pero cuando usted sale y busca dinero, usted corrompe todo. Y si usted puede sentarse y decir: “lo que el Señor de, lo voy a recibir y depende de Él.” Usted sabe, si alguien le da algo y usted no lo busco, entonces viene el Señor y usted puede decir gracias y volverse un administrador de eso. Tan pronto como usted comienza a buscarlo, entonces es algo que usted ha buscado y usted lo tiene. Pero no sabe si es suyo porque es lo que usted quería o es suyo porque Dios lo dio. Entonces, es muy simple para mí en el ministerio simplemente trazar la línea en el fondo y decir: “no voy a buscar nada.” Lo que el Señor provea, le doy gracias y lo alabo y Él ha sido muy generoso.

Libre del amor al dinero. Este es el tipo de persona moralmente que está calificada para servir en el liderazgo de la Iglesia de Jesucristo. Él no tiene ningún deseo atado a la tierra. Como puede ver, los deseos atados a la tierra y un espíritu avaro cortan las alas de la fe, cortan las alas del amor y cortan las alas del poder, créame. Él no es avaro, él no es mezquino, él no busca satisfacer sus deseos, él no es ambicioso. Ese es el resumen de los versículos 2 y 3, la virtud moral del hombre que guía la Iglesia.

Mi oración es que Dios nos dé hombres así, que Dios nos haga hombres así, porque no somos todo lo que debemos ser. Y le damos gracias a Dios porque en Su gracia, Él nos ha permitido guiar en Su Iglesia a aquellos que todavía están buscando el cumplimiento de todas esas cosas. Ore por nosotros y por la Iglesia alrededor del mundo. Y permítame decir al cerrar, yo creo que se está volviendo más y más difícil en nuestra cultura encontrar a personas como esta, porque nuestra cultura está tan corrupta. Encontrar a hombres calificados a este nivel se vuelve más y más difícil. ¡Qué desafío! Bueno, inclinémonos en oración.

Padre, ayúdanos a quienes se nos ha dado la responsabilidad en la Iglesia de hacer lo que debemos, de ser lo que debemos ser, para que guiemos a Tu congregación de manera correcta. Te damos gracias por el privilegio alto y sublime del liderazgo espiritual y rogamos por la gracia y el poder para hacerlo de una manera que Te traiga honra y gloria por causa de Cristo. Amén.

 

 

 

 

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