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Abramos nuestras Biblias en Primera de Timoteo capítulo 3. Primera de Timoteo capítulo 3. Y este será nuestro último mensaje en la sección de los versículos 1 al 7, conforme vemos los requisitos para los pastores, ancianos y líderes de iglesia. ¡Y qué serie tan maravillosa, tan maravillosa ha sido esta para mi propio corazón, simplemente reevaluando las prioridades de mi propia vida como alguien que pastorea en la Iglesia de Cristo! Y espero que haya sido útil para todos nuestros líderes en la Iglesia y para todos ustedes que escuchan también.

En la serie realmente hemos estudiado las virtudes espirituales de uno calificado para guiar a la Iglesia. Hemos enfatizado que demanda hombres de integridad, hombres de virtud moral, hombres de sabiduría, hombres de dignidad, hombres de virtud. Y sólo quiero traer un poco de equilibrio a esto a manera de introducción hoy porque no quiero que alguien piense que ninguno de nosotros que aquí en la Iglesia somos perfectos. El estándar es muy alto, pero queda corto de la perfección.

Acompáñeme por un momento a Santiago capítulo 3 antes de que veamos ese pasaje. Y notará que en Santiago 3:1, Santiago dice: “hermanos míos, no os hagáis maestros muchos de vosotros.” En otras palabras, no busquen la función de liderazgo en la Iglesia sabiendo que recibiremos mayor condenación. Es una responsabilidad muy seria y traen un juicio más estricto si alguien fracasa en el ministerio. Y el fracaso viene, versículo 12, en muchas cosas. Todos tropezamos. De hecho, si un hombre no ofende en palabra, el mismo es un hombre perfecto.

Entonces, lo que Santiago está diciendo es que no te apresures para entrar al liderazgo espiritual, reconoce que cuando tropiezas ahí, tu condenación será mayor, tu disciplina será más seria. En el versículo 2, él está diciendo: tropezarás porque algo menos que un hombre perfecto va a terminar ofendiendo por lo menos en palabra, si en ninguna otra área.

Entonces, no estamos diciendo aquí que no hay perfección, lo que estamos diciendo es que el Señor ha ordenado un estándar para los líderes espirituales; y por la gracia de Dios y el poder del Espíritu, aquellos que guían en la Iglesia deben cumplir con este estándar. Necesitamos proveer algo de equilibrio, no sea que nos veamos como alguien que tiene justicia personal y no queremos hacer algo de eso en absoluto. Que alguien piense que somos superiores, de hecho, sería algo deshonesto para mí, para cualquier persona dentro del liderazgo de la Iglesia presentarnos como perfectos, como si no tuviéramos luchas personales, como si no tuviéramos luchas espirituales, sin batallas espirituales, sin pecados, sin fallas en la vida porque eso no es verdad. Nuestra humanidad, nuestra pecaminosidad que reside en nosotros, nuestra condición caída limita el éxito de nuestro trabajo. Y tenemos que luchar en nuestras vidas, así como usted en su vida, para honrar al Señor Jesucristo.

Estaba tratando de pensar esta semana quizás algunas áreas de lucha en la vida de alguien que guía en la Iglesia. Y realmente admito que vienen de mi propio corazón, pero creo que pueden representar en cierta manera a otros líderes en la Iglesia.

Permítame sugerirle algunas de las áreas de debilidad que tenemos. Número uno, sería la tendencia a desanimarnos. Ceder a la tentación del desánimo es muy fácil para alguien en el ministerio. Y eso es un pecado. Tenemos grandes esperanzas, tengo muchas esperanzas y expectativas elevadas para mí mismo, para mi propio ministerio, tengo ciertos estándares que establezco para mi propia predicación, mi propio estudio. Mi propia disciplina personal, mi propia responsabilidad de liderazgo. Y con mucha frecuencia, ni siquiera cumplo con mis propios estándares.

Y entonces, vivo con el desánimo que viene porque no vivo al nivel de lo que yo me impongo como un estándar. Quiero predicar en cierta manera, quiero que mis sermones cumplan con cierta meta. Quiero dedicar cierta cantidad de tiempo y energía y esfuerzo y diligencia a mi estudio. Y creo que, si no he dicho eso, puede volverse muy desalentador. De hecho, conforme predico semana, tras semana, tras semana, el patrón continuo de eso, usted sus puntos altos y sus puntos bajos. Y esos pueden convertirse en momentos de gran desánimo como también en momentos de gran emoción cuando usted siente que Dios ha bendecido de manera excepcional su esfuerzo.

El desánimo también viene porque usted ha establecido esperanzas elevadas para el crecimiento de la gente. Tiene muchas esperanzas para el desarrollo del ministerio. Y usted ve a la gente fracasando, la gente quedándose ahí al lado. La gente no cumpliendo lo que usted sabe que es la voluntad de Dios en su vida. La gente no viviendo al nivel de las expectativas que usted tiene para ellos.

El desánimo es una dificultad muy común entre líderes de la Iglesia. Y no tiene nada que ver con el tamaño de su Iglesia, porque normalmente el desánimo viene de su propia vida y las vidas de la gente con las que usted trabaja. No es la idea de que me gustaría tener más gente o me gustaría tener gente diferente. Es la idea de que me gustaría que la gente estuviera respondiendo como anhelo que respondan a la Palabra de Dios. O me gustaría que mi propia vida y ministerio fuera todo lo que debe ser.

Esto me lleva a una segunda área en donde uno que guía en la Iglesia sufrirá. Conozco esto a partir de la experiencia personal. Y esa es la tentación a la indiferencia. Debido a que una persona que ministra y enseña la Palabra de Dios y es un siervo de Dios tiene una responsabilidad tan seria, digo, usted no entiende lo que es con cada semana tener que ponerse de pie y hablar con precisión la Palabra de Dios y representar a Dios de una manera absolutamente verdadera y apropiada. Esa es una responsabilidad muy seria. Muy seria.

Y cuando usted no cumple con esa expectativa que usted establece para sí mismo o cuando por ejemplo usted mira hacia atrás un domingo y piensa: “hombre, este no fue mi mejor esfuerzo. Y realmente, no entendí la esencia de lo que ese pasaje que estaba diciendo o no incluí esto y perdí aquello…” De hecho, usted puede desanimarse y cuando usted vive con el desánimo durante un tiempo, la tendencia es brindarse a eso al desarrollar una indiferencia a ello y decirse a sí mismo: “bueno, ¿cuál es la diferencia? De cualquier manera, la gente sólo puede entender unas pocas cosas de las que digo. La mitad de ellos está durmiendo y a la otra mitad no le importa”. Usted sabe lo que estoy diciendo.

Entonces, en cierta manera, usted se justifica y evita la realidad de la seriedad y la responsabilidad con algo de indiferencia. Y realmente si usted está trabajando con la gente y la gente le falla y caen y entrega su vida a ellos y lo desaniman y lo decepcionan y por lo tanto, lo hieren, la manera en la que usted se aísla de eso es que comienza a cultivar indiferencia hacia la gente. Y de esa manera, ya no siente eso. Y siempre está esa tentación y es un hecho de que muchos hombres en el ministerio ya para cuando han envejecido, aunque Dios ha bendecido de manera vista maravillosa su ministerio, se han amargado y están muy, muy distantes de la gente, porque han sido lastimados tantas veces por expectativas no cumplidas o decepciones, que eventualmente han construido un muro entre ellos mismos y la gente para que no puedan sentir ese dolor más. Y esta es siempre una tentación a un grado u otro en el ministerio.

Una tercera en donde su humanidad realmente sale es lo que yo llamaría la ocupación floja. Es muy fácil estar ocupado en el ministerio. Digo, usted puede estar ocupado, muy ocupado. Pero estar ocupado puede ser una forma de flojera. Hay muchas personas que están muy ocupadas todo el día, toda la semana, haciendo exactamente lo que quieren hacer, no necesariamente lo que necesita ser hecho. Están muy ocupados, pero son flojos en el sentido de que no se han disciplinado a sí mismos para hacer lo que necesita ser hecho, sea que lo quieran o no. Y esa es la prueba del compromiso. Esa es la verdadera prueba de la virtud. No es cuán ocupado está usted, sino cuán diligente es usted en hacer lo que usted no quiere hacer pero que tiene que ser hecho. Esa es la prueba de la virtud. Siempre es una tentación ceder a la línea de la menor resistencia y estar ocupado haciendo cosas buenas, pero no las cosas prioritarias. No las cosas prioritarias.

Y creo que también siempre está la tentación a ser flojo cuando usted se dice a sí mismo ‘hay tantas almas que ganar a Cristo, hay tantas almas que traer a Cristo, hay tantos ministerios que hacer, hay tanto trabajo, hay tantos cristianos que instruir, hay tantas cosas que enseñar; y en cierta manera se cansa en pensar en eso y usted dice: “no puedo hacerlo todo. Creo que necesito un descanso. Tengo que irme.” Oigo eso, la gente dice: “tienes que irte hombre, tienes que descansar. Necesitas descansar.” No, no necesito irme y no necesito descanso, necesito hacer lo que preferiría hacer más que cualquier otra cosa.

Me acuerdo cuando estuve en una conferencia de pastores, tuvimos, no sé, unos mil pastores y trajeron a muchos oradores motivacionales. Y a todos se nos estaba diciendo que realmente les dijéramos a estos hombres algo que los iba a motivar al compromiso. Todos son pastores. Y queríamos motivar a estos pastores a que estuvieran llenos de pasión por el Señor regresando a sus iglesias, usted sabe, simplemente para que arrollaran con su ciudad. Y estábamos disfrutando de una gran semana.

Y el último mensaje de la conferencia entera, el orador se puso de pie y habló del por qué el pastor necesita mucha recreación y tiempo de descanso. Y eso literalmente le quitó la vida a todo. Y ya para cuando terminó, todo el mundo estaba diciendo: sí, eso es lo que he estado esperando oír. Eso es lo que necesito. Necesito un descanso. Necesito unas vacaciones.

Digo, queríamos oír que estábamos trabajando demasiado. Pero me temo que algunas veces, esa es la carne hablando. Y algunas veces, el hecho de que estemos ocupados puede estar cumpliendo muy, muy poco en términos de consecuencias eternas. Pero es tentador estar ocupado haciendo cosas que realmente no contribuyen en mucho y después, decirse a uno mismo cuán ocupado realmente usted está y cómo es que usted necesita un descanso.

Una cuarta área que creo que realmente manifiesta mi propia debilidad es el área de la tentación constante a las concesiones. Y con eso, no me refiero a hacer concesiones en algún sentido abierto, vulgar, sino que me refiero en el sentido de que usted comienza a retraerse de lo que debe ser dicho por causa de quedar bien con los hombres. Usted quiere ser popular, tuve la curiosidad esta semana. Tuvimos una maravillosa conferencia de pastores aquí con nuestros hermanos coreanos. Y simplemente, tuvimos un gran tiempo de comunión.

Y uno de ellos me hizo la pregunta y dijo: “¿sabes una cosa? Si tú predicas tan claramente la Biblia y adoptas ciertas posturas en asuntos bíblicos, ¿qué haces si alguien está en desacuerdo contigo?” Y él estaba muy serio, usted sabe. Porque era una preocupación para él que alguien pudiera estar en desacuerdo conmigo y aparentemente, desde su punto de vista, el enfoque era tratar de encontrar una manera en la que usted pudiera caminar en medio de todo el mundo para que todo el mundo estuviera algo así como feliz. Y yo, simplemente señalé que, si usted dice algo y el otro dice algo más, uno de los dos está equivocado. Y entonces, aférrese a la verdad. Y continué hablando de cuán importante es no hacer concesiones con la verdad. Y si hay dos posturas diferentes, o tres, o cuatro, o cinco, tenemos que descubrir cuál es la correcta. Y que todo el mundo se apegue a ella. No nada más caminamos en medio de eso y tratamos de mantener a la gente feliz.

Pero enfrentémoslo, a todos nosotros nos encantaría evitar el conflicto. A mí no me gusta el conflicto en particular. A mí me encantaría evitarlo. A mí me encantaría que la comunidad pensara bien de nosotros. Me gustaría que algún día ver el diario, el periódico y que dijera ahí en la página frente: “Grace Community Church es una Iglesia maravillosa y nosotros, el staff editorial, los editores de este periódico queremos alentar a todo el mundo que vaya ahí. Tienen un pastor maravilloso y personal y aman a la gente ahí y enseñan la Biblia y todo el mundo necesita aprender la Biblia.”

A mí me encantaría esto. Me gustaría que dijeran qué amables somos. Claro. Obviamente, eso nunca va a suceder. Y le dije a uno de los editores el otro día, le dije: “¿sabes que hay unas 8000 personas que se congregarán ahí cada domingo por la mañana del año en el valle para decir algo y nunca nadie lo cubre?” Y usted sabe, la respuesta es la pregunta de dónde es eso. Y yo le dije que en Grace Community Church. Pero si 100 personas toman ahí una pancarta y caminan ahí por el medio de la calle, hay gente que está tomando fotos, ¿por qué no vienes y tomas una foto de estos 8000 que básicamente están protestando cada semana. Están protestando en contra del pecado en la sociedad y una falta de amor y tenemos esto constantemente, pero nadie viene aquí a filmarlo.

Digo, a todos nosotros nos encanta la aprobación. Nos encantaría que la gente nos aplaudiera. Y entonces, la tentación está ahí en cierta manera para dar un paso atrás y quizás, suavizar la verdad y limitar el mensaje un poco para que usted sea aceptado, y en cierta manera, esté en una posición en donde usted sea aceptado por la comunidad.

Otra tentación que creo que viene a aquellos en el liderazgo es la tentación del orgullo, especialmente en donde Dios muestra Su gracia y bendice al ministerio. Puede producir sentimientos muy orgullosos, ‘mira lo que he hecho, mira lo que he alcanzado’. Y usted siempre está enfrentando esa tentación de un reconocimiento personal. También cuando usted tiene un ministerio exitoso y ha llevado mucho de la carga de eso, hay otra manera en la que el orgullo viene a usted y en cierta manera, creo que usted lo podría llamar con un aire de realeza. Usted llega al lugar en donde usted cree que es el rey, quien creó el Reino. Y entonces, tiene el derecho de tomar todas las decisiones. Y en lugar de dejar que las cosas se lleven a cabo mediante los canales normales, en cierta manera, quiere ser así como un Papa y emitir los edictos papales como si fuera el Papa local.

Me acuerdo cuando estuvo en un grupo de unos doce pastores y once de nosotros éramos de piel blanca. Y uno, de piel oscura. Y decidimos que íbamos a discutir nuestros problemas en las iglesias que estábamos pastoreando. Y todos ellos tenían iglesias grandes en Estados Unidos. Esta reunión se llevó a cabo en la parte del centro de Estados Unidos. Y entonces, todo el mundo estaba diciendo: “Bueno, tengo este problema. Y tengo este problema”. Y la mayoría de los problemas tenían que ver con el liderazgo. Dificultades en desarrollar el liderazgo. Levantar líderes, algunos hombres habían sido traicionados por algunas personas en su Iglesia en el liderazgo. Y comenzaron ciertos grupos o lo que fuera. Y me acuerdo, cuando llegamos al pastor de color y él dijo: “no sé por qué ustedes, personas blancas, tienen tantos problemas con su liderazgo.” Él dijo: “en mi Iglesia el pastor es el rey y si usted no está de acuerdo con el pastor, usted no es un líder.”

Bueno, esa es una estrategia interesante. Y todos dijimos: “¿en dónde nos apuntamos?” Digo, Hay algo en nosotros que dice: “mira, esa sería una gran manera de hacer las cosas. Simplemente, hazlo”. El problema con eso es que da lugar al no rendir cuentas. Y poco después, usted no le da cuentas a nadie y usted decide todo. Y francamente, vivir con sus escritos y vivir con sus fracasos también nunca desarrolla ningún liderazgo en ese tipo de sistema.

Pero siempre existe la tentación primero a la autodefensa, a justificarnos a nosotros mismos y después, a un abuso de autoridad. Y después, la falta de rendición de cuentas. Y el orgullo lo empuja en estas direcciones y tenemos esa tentación que enfrentamos en el liderazgo.

Y podría decir, en sexto lugar, si usted está contando estas cosas, siempre están estas tentaciones generales que también enfrentamos. Creo que tenemos que mantener la armadura de Señor puesta, porque el enemigo nos busca, así como a cualquier otra persona. Y probablemente, más. Satanás va a hacer lo que pueda dentro de su poder para tratar de hacer que un siervo de Dios, que está en un lugar de prominencia guiando al pueblo de Dios, tropiece. Eso lo sé.

Estaba hablando con algunos jóvenes ayer y les estaba diciendo: “no hay duda en mi mente,” estaban preguntando acerca de que si debemos de estar preocupados por los demonios y los demonios atacando a los cristianos, y yo dije: “mira, no me preocupa eso, aunque creo con todo mi corazón que los demonios quizás, el diablo mismo, trabajan a marchas forzadas contra mí, creo, porque el precio es bastante alto si yo caigo en términos del rango del ministerio que traería a la causa de Cristo.” 

Y entonces, estoy seguro de que trabajan en contra de mí, pero lo que me es emocionante, yo no me he dado cuenta hasta ahora de que están ganando algo de territorio debido al poder de Dios. Y eso es lo que es tan maravilloso, el hecho de que dicen las Escrituras: “mayor es el que está vosotros que el que está en el mundo.” Y es una realidad porque sé que si están atacando a la gente, yo debo ser uno de ellos en algún punto ahí en la fila, algunos de los que están buscando y no están teniendo éxito.

Y, de hecho, me veo creciendo espiritualmente, y veo a nuestra Iglesia ganando la victoria y Dios bendiciendo. Y entonces, tengo la confianza de que no tengo nada que temer siempre y cuando camine en obediencia a la voluntad de Dios en la energía de Su Espíritu. Eso es algo que da mucha esperanza.

No obstante, ese tipo de ataques y tentaciones vienen. Y con toda honestidad, usted está enfrentando todo eso, el desánimo, la indiferencia, la pereza, el compromiso y las concesiones, el orgullo, la tentación general. Y también, voy a ser honesto, ¿quién va a ser la persona que nunca cae? Bueno, nadie. Bueno, en algún punto en esas batallas, vamos a sentirnos como que nos damos por vencidos, vamos a volvernos indiferentes, vamos a ser orgullosos en algún punto, vamos a caer en la tentación y quizás, hablar algo que nunca debería haber sido dicho a alguien sin ser amables o lo que sea. Digo, esto va a pasar. Estamos lejos de ser perfectos y caemos y tropezamos con nuestros labios. Sólo un hombre perfecto no haría eso. Y entonces, quiero que entienda que, aunque los requisitos son altos, no son tan altos como para que toda persona quede descalificada en la gracia de Dios. Él, por Su Espíritu, puede hacernos lo que Él quiere que seamos para que nos acerquemos a estos estándares lo más alto que podamos.

Ahora, veamos de nuevo los estándares. Entonces, aquellos que somos llamados al liderazgo espiritual en la Iglesia debemos ser medidos para ver si somos aptos para esto por los requisitos dados en los versículos 2 al 7. Un obispo, un sobre veedor, un anciano o pastor debe ser irreprensible. Este es el primordial. Ese es el estándar más elevado. Este es el que abarca todo. Otra manera de traducirlo sería que no puede ser reprendido. Así es en el capítulo 6, versículo 14. Debemos estar más allá de la acusación en términos de vida.

Ahora, ese ser irreprensible tiene una definición en cuatro categorías. En primer lugar, virtud moral en los versículos 2 al 3. Y él ve cómo es irreprensible en su virtud moral y define a este hombre como un hombre de una mujer, sobrio. Eso significa alerta, vigilante. Una mente disciplinada, una vida disciplinada. Ama a los extraños. Apto para enseñar. No dado al vino, no pendenciero, sino amable, apacible, no avaro. Esas son las áreas morales de la vida mediante las cuales un hombre está calificado.

Después, en los versículos 4 y 5 la semana pasada vimos la vida familiar. El liderazgo en la Iglesia depende del liderazgo espiritual exitoso en la familia. Y aquí hay varias cosas. Uno, él debe gobernar bien su casa. Esto significa sus hijos, sus siervos si tiene alguno, sus recursos, sus bienes, su cuenta de banco. ¿Cómo lo hace al administrar todos los recursos que son parte de una casa?

En segundo lugar, él debe tener a hijos que son sumisos con dignidad. Y Tito 1 dice que deben ser hijos creyentes, esto es hijos que afirman la fe en el Evangelio de Cristo. Entonces, aquí la vida familiar se convierte en otro estándar mediante el cual la actitud de un hombre para el liderazgo en la Iglesia debe ser evaluada. ¿Gobierna bien, y acaso tiene a hijos sumisos dignos, que responden bien a su liderazgo? ¿y acaso tiene hijos que afirman la fe de Cristo personalmente? Son convertidos, esa es la familia. Si no tiene este tipo de familia, el versículo 5 dice, y no ha mostrado este tipo de liderazgo, ¿cómo es que él podrá llegar a cuidar de una Iglesia de Dios?

Ahora, eso nos lleva al tercero y cuarto. Y los veremos y llevaremos a este pasaje a una conclusión. La tercera categoría en la cual el requisito de ser irreprensible tiene que ser aplicado es en el asunto de la madurez. El asunto de la madurez. En los versículos 2 y 3, falta una característica espiritual muy importante y esa es la característica de la humildad. Y si usted se ha preguntado en dónde estaba la humildad, aquí viene en el versículo 6, como lo veremos.

Ahora, cuando usted piensa en alguien para ser designado como pastor, anciano o sobre veedor, el versículo 6 dice: “no un neófito, no un neophutos. Neo significa nuevo y la otra palabra significa plantado. No debe ser alguien que acaba de ser plantado. Eso significa un nuevo convertido que acaba de ser bautizado. Esa palabra ‘plantado recientemente’ es usada únicamente aquí en el Nuevo Testamento. Es usada fuera del Nuevo Testamento para hablar de plantar árboles. El plantar árboles de hecho, en el suelo. Se refiere, entonces, a un convertido reciente.

Pablo le dice a Timoteo: “no coloques a un hombre en supervisión espiritual como pastor o anciano quien es un nuevo convertido.” Recientemente bautizado. Este es un punto muy elemental. Ahora, ¿por qué? Y ahora quiero que vea esto porque esto quizás es algo inesperado. ¿Por qué? No sea que envaneciéndose. Deténgase ahí. El punto aquí no es que quizás no sea un buen maestro de la Biblia, no es que quizás pruebe que es menos que un líder espiritual fuerte. No es que él quizás no esté bien versado en las Escrituras del Antiguo Testamento. El asunto aquí es que, si usted eleva aún nuevo convertido en la Iglesia y le da una posición con otros hombres maduros piadosos, él va a tener una batalla contra ¿qué? Con el orgullo. Ese es el punto.

No significa que él no está calificado. De hecho, quizás puede estar calificado según los versículos 2 y 3. Él puede estar viviendo una vida totalmente impecable e irreprensible. Él puede tener una vida familiar maravillosa, pero si es un cristiano nuevo, si es relativamente nuevo en la fe, la tendencia es que él va a sentirse orgulloso por haber sido elevado a ese nivel de liderazgo ocupado por otros hombres más maduros, de mayor edad, piadosos, quienes han estado en la Iglesia durante muchos años.

Ahora, eso es en particular verdad en Éfeso, en donde Timoteo está cuando Pablo escribe porque la Iglesia efesia ha existido por varios años y tiene a ancianos que han estado ahí por años. De hecho, el primer grupo de ancianos, Pablo mismo les discipuló, no es cierto, durante un período de tres años y él los colocó ahí. Y ahora, varios años han pasado y entonces, hay un nivel de madurez. Y la función de pastor o anciano o sobre veedor es visto como alguien que es alcanzado por hombres muy maduros.

Ahora, hay que admitir que algunos de los pastores en Éfeso necesitaban ser sacados. Si usted regresa al capítulo 1, versículo 20, Himeneo y Alejandro fueron entregados a Satanás para que aprendieran a no blasfemar. Estoy seguro de que eran dos de los pastores primordiales en esa Iglesia. Pero el lugar del pastor le pertenecía a aquellos, fuera de aquellos que estaban descalificados, que habían alcanzado a esa posición. Aquellos que necesitaban ser reprendidos, como dice más adelante en esta epístola, y quitados, aun así, era una posición para aquellos que habían estado en la fe durante un período de tiempo durante el cual ellos habían probado su madurez. Y levantar a un cristiano nuevo a ese nivel habría hecho que él dijera: “hombre, he llegado, veme. Soy un cristiano nuevo y estoy aquí con estos hombres.” Y lo habría colocado en una situación en la que fuera vulnerable al orgullo.

Ahora, en contraste a eso, vea Tito capítulo 1 por un momento. Quiero mostrarle algo en manera comparativa para guiarlo a entender mejor este punto. En Tito, capítulo 1 usted tiene una situación completamente diferente. Pablo escribiéndole a Tito está escribiéndole a un hombre, ministrando en la isla de Creta. Ahora, la isla de Creta era diferente de Éfeso. La Iglesia efesia había existido durante muchos años. La Iglesia en Creta era muy, muy nueva, muy joven. Y francamente, no había muchos cristianos que habían sido cristianos durante mucho tiempo.

Por lo tanto, cuando él comienza en el versículo 6 hablando de los ancianos, lo mismo que obispos en Primera de Timoteo 3, lo mismo que pastores, él dice acerca de ellos que deben ser irreprensibles; y después, él básicamente presenta los mismos requisitos. Pero es curioso señalar que en ningún lugar dice “no un neófito, no un nuevo convertido”. Y la razón es que no era un punto importante en Creta porque en Creta todo el mundo era un nuevo convertido de manera relativa. Y entonces, colocar a un hombre en el liderazgo, como anciano que era un nuevo convertido no habría tendido a elevarlo, porque el resto de la gente en ese punto también era un nuevo convertido. ¿Ve el punto?

Mientras que en Éfeso elevar a un nuevo convertido le habría dado la idea de que él había instantáneamente alcanzado un nivel de madurez espiritual que le habría tomado a la mayoría de los hombres muchos años, pero en Creta, debido a que la Iglesia era relativamente nueva en su totalidad, no hay instrucción en esa área, debido a que colocar a un hombre en esta posición de liderazgo no necesariamente lo habría enaltecido debido a que los otros que también estaban ahí, también eran nuevos cristianos.

Entonces, lo que eso nos dice, amados, es esto: el punto aquí no es que un anciano tiene que haber sido cristiano por cierta cantidad de tiempo o un anciano tiene que tener cierta edad en términos de edad. La palabra anciano significa madurez espiritual usada en referencia a la Iglesia. No está hablando acerca de su edad en particular en términos físicos. Aunque hay cierta cantidad de años implícita en la madurez espiritual. Pero un anciano en la Iglesia es alguien que es espiritualmente maduro. Bueno, la madurez en cualquier Iglesia es relativa a la edad de esa Iglesia, ¿no es cierto?

Aquí estamos en una Iglesia como Grace Community Church, tenemos una Iglesia madura a la luz de estándares de comparación con otras partes del mundo. Quizás, somos la tercera o cuarta, algunas de nosotros quinta, sexta generación de cristianos. La Iglesia ha estado aquí en este lugar por 30 años. Hemos estado enseñando la Palabra de Dios durante 30 años aquí. Han crecido hombres, hay una cantidad tremenda de madurez aquí. Usted piensa en los ancianos aquí como hombres maduros, que realmente han conocido la Palabra y enseñan la Palabra y han pasado años preparándose para ese tipo de liderazgo. Si alguien viniera a esta Iglesia, un cristiano nuevo o bebé, e instantáneamente fuera colocado como anciano, habría una cantidad tremenda de tentación en su propio corazón para verse a él mismo como haber llegado al nivel más alto del liderazgo espiritual de manera muy rápida y él se estaría felicitando a sí mismo y cayendo en el pecado del orgullo.

Por otro lado, en donde usted tiene a un misionero, llega a alguna parte del mundo con algunas personas que acaban de venir a Jesucristo, establece una Iglesia, está y durante seis meses y si quiere dejarlos a ellos con un pastor usted tiene que escoger a alguien del grupo. Esa persona se podría convertir en el pastor de la Iglesia. Si usted trajera a alguien aquí, le tomaría 10 años el convertirse en un anciano de Grace Community Church debido a la naturaleza relativa de lo que significa la madurez espiritual en cualquier congregación dada.

Hay jóvenes que se gradúan del seminario aquí que no son ancianos de Grace Community Church porque en relación a dónde está esta Iglesia en términos de madurez espiritual todavía necesitan más tiempo. Usted pregunta si pueden enseñar. Claro, muchos de ellos son maestros excelentes de la Palabra. Bueno, ¿acaso sus vidas no están calificadas? Claro que sus vidas están calificadas. ¿Está bien su familia? Claro que su familia está bien, pero levantarlos instantáneamente a ese nivel sería traerles reproche debido al orgullo. La verdad del asunto es que podrían irse de aquí antes de que jamás lleguen a ser un anciano en Grace Community Church. Y se volvieron el pastor de otra Iglesia.

Pero a los ojos de esa otra Iglesia llegan como un experto espiritual en un sentido, como alguien que quizás es más maduro que la gente que está ahí en ese momento. Entonces, es algo relativo y el punto necesita ser aclarado. Quiero que entienda que aquellos que son designados al ministerio, aquello de lo que deben protegerlos es el orgullo. No es cuestión de cuánto tiempo has sido cristianos. Es cuestión de cómo elevarlos le va a afectar. En algunas situaciones, no habrá lugar para el orgullo. En otras, lo habrá. Y eso es lo que usted debe evitar.

Ahora, la palabra aquí que se aplica a ellos no un neófito, tiene como su opuesto que deberían ser maduros. Deben ser maduros. Ahora, la madurez de nuevo, es relativa. Deben ser un anciano en el sentido de espiritualidad, deben ser mayores en su edad espiritual. Su edad espiritual debe ser mayor. Ahora, ¿qué significa eso? Depende de la congregación. Mayores que el estándar reconocido como el nivel congregacional punto tienen que ser más maduros que la congregación y al ser elevados, debe ser una realidad que no van a tender a enorgullecerse.

Ahora, regrese al versículo 6 y vea si no es exactamente lo que dicen. No un neófito, un novato, no sea que envaneciéndose, este verbo es un verbo muy interesante, tuphoo, significa elevarse como humo. No queremos que se eleven como una nube grande con un sentido falso de espiritualidad, con su cabeza llena de humo y pensando que están ahí en el aire cuando no lo están. Usted no quiere eso. Usted no debe querer que sean orgullosos.

¿Por qué? Obsérvelo. ¡Qué afirmación! “No siendo que envaneciéndose caigan en la condenación del diablo.” Hombre, eso es serio. Usted pensaría que diría “no sea que se envaneciéndose pierda su eficacia o no sea que se envaneciéndose no cumpla con su tarea o no sea que envaneciéndose caiga en pecado.” No, muy serio. No sea que envaneciéndose caiga en la condenación del diablo.

Ahora, ¿qué significa eso? Algunas personas creen que significa que él será condenado por el diablo. Pero en ningún lugar en las Escrituras el diablo, jamás es visto como el condenador o el juez. Dios es siempre presentado en las Escrituras como el juez. Él es el que condena. Por lo tanto, esto es mejor visto como lo que llamaríamos un genitivo objetivo. Él cae en el juicio de Dios pronunciado en contra del diablo. Es el juicio que Dios trajo contra el diablo. Él caerá en la misma condenación en la que cayó el diablo. Debido a que Dios siempre es presentado como un juez y no el diablo, ese parece ser el mejor enfoque.

Además, el contexto apoya fuertemente eso porque está advirtiendo en contra del orgullo y de que un hombre se eleve en orgullo que será derribado. El diablo, eso es lo que le pasó. Él fue levantado en orgullo y ¿qué paso? Él fue derribado. Entonces, el paralelo contextual es bastante claro.

El juicio o la condenación del diablo fue una remoción de una posición elevada. Y eso es exactamente lo que Dios dice que le pasará al hombre que es levantado demasiado rápido. Se enorgullece por ello. Su cabeza se llena de humo, o su cabeza está en las nubes, él tiene un estándar falso de su propia espiritualidad. Él piensa que es demasiado piadoso. Se siente orgulloso y él va a tener que estar derribado, así como el diablo.

Ahora, recordemos un poco ese acontecimiento para ayudarnos a ver la riqueza del pensamiento. La Biblia habla de la existencia de ángeles diferentes. Estoy seguro que usted se acuerda de estos términos, pero todos son diferentes rangos y hay diferentes tipos de ángeles. Están los querubines, serafines, arcángeles, principados, potestades y gobernadores; y todos se refieren a diferentes funciones que tienen los ángeles. Algunos ángeles tienen un rango más elevado. Y otros ángeles, uno más bajo. Son diferentes. Así como Dios creó a los hombres con capacidades diferentes, así lo hizo con los ángeles.

Los ángeles del más elevado ranking son los querubines. Y ellos siempre aparecen alrededor del trono de Dios, siempre en medio de Su presencia. Éxodo 25, Ezequiel 1, Ezequiel 10, Apocalipsis 4 versículos 6 al 8, siempre están alrededor de la presencia de Dios los querubines.

Ahora, conocemos a tres querubines. Sobrepasan la belleza. Sobrepasan en poder. Y siempre son los más elevados en el rango de todos los ángeles. Entonces, por encima de todas las huestes angelicales están en un rango los querubines. Por encima de la lista de querubines hay tres querubines primordiales. Uno lo conocemos muy bien: Gabriel. La tarea de Gabriel es revelar e interpretar el propósito y programa de Dios para Su Reino. Él es un tipo de ángel que revela, un querubín. Un ángel de revelación.

El segundo que conocemos también es Miguel. Y Miguel es un súper ángel. Él es el comandante en jefe de los ejércitos celestiales. Entonces, usted tiene a Gabriel y a Miguel, dos nombres hermosos y dos nombres maravillosos que usamos para nombrar a nuestros hijos.

Pero el tercer querubín y el más hermoso y el más poderoso y el más glorioso de todos ellos fue un querubín llamado Lucifer. Y quiero decirle, créalo o no, que quizás ése es el nombre más hermoso de los tres. El nombre de Lucifer. Significa hijo del amanecer. Hijo de la mañana, estrella de la mañana. Pero debido a lo que él llegó a hacer, es tan menospreciado que nadie jamás nombraría su hijo Lucifer, eso esperamos.

Ahora, descubramos lo que le pasó a Lucifer. Regrese en su Biblia a Ezequiel capítulo 28. En los primeros diez versículos de Ezequiel 28 el profeta habla en contra del príncipe de Tiro o el rey de la ciudad de Tiro. Dios está trayendo un juicio sobre Tiro y el gobernante de Tiro va a ser juzgado por la ciudad. El juicio de Tiro viene en el capítulo 27 y después, el gobernante, en los primeros 10 versículos del capítulo 28. Él habla de este hombre que decía ser un dios; en el versículo 28 dice: “soy un dios, me siendo en el asiento de Dios.” En el versículo 9: “soy un dios,” y demás. Realmente, tiene un complejo de Dios. Él pensaba que él era un dios. Él era un hombre muy orgulloso, jactancioso. Un gobernante muy, muy malo. De hecho, en el versículo 10 viene su juicio: “de muertes de incircunciso morirás a manos de extranjeros porque Yo he hablado, dice Jehová el Señor.” Entonces, Dios pronuncia muerte en contra del rey de Tiro porque es un individuo tan orgulloso y tan impío.

Después, en el versículo 11, el Señor va detrás del orgullo del rey de Tiro para hablar de la fuente de ese tipo de orgullo. “Vino a mi palabra de Jehová diciendo hijo de hombre…” Hijo de hombre se refiere a Ezequiel… “levanta endechas sobre el rey de Tiro,” y en esta ocasión no está hablándole al rey de Tiro, va detrás del rey al que era la fuente de ese orgullo horrendo, Satanás mismo.

Esto es muy parecido como Jesús en Mateo diciéndole a Pedro: “quítate de delante de Mí Satanás.” Él está hablándole a Pedro, pero realmente está hablándole a la fuente del pecado de Pedro. Entonces, él aquí no le está hablando al rey sino a la fuente detrás del pecado del rey. Y él describe, comenzando en el versículo 12, a Satanás o Lucifer que estaba capacitando a este rey malo, orgulloso.

Él dice de él: “Tú eras el sello de la perfección, lleno de sabiduría, y acabado de hermosura.” ¿Qué significa eso que eras el sello de la perfección? Tú eras el fin viviente, tú eras la suma de todo lo que Yo creé. Tú eras en sello de la creación que yo llevé a cabo de belleza y maravilla y gloria y sabiduría y perfección. El epítome de la creación angelical. El ángel más hermoso, espectacular que Dios hizo.

Su preexistencia es presentada en el versículo 13: “En Edén, en el huerto de Dios estuviste;” ahora, eso no podría haber sido el caso del rey de Tiro. Has estado en el Edén terrenal, en el huerto de Dios. Ese bien pudo haber sido el Edén terrenal porque Lucifer estuvo ahí en Génesis 3, dice que él estuvo tentando ahí. Pero también puede ser el paraíso del cielo. El Edén de la eternidad, el Edén del cielo. Él estuvo ahí también.

Y la descripción parece encajar con el Edén del cielo mejor que con el Edén de la tierra. Él apareció en el Edén de la tierra, pero cuando él apareció ahí, apareció como una serpiente. En Edén, en el huerto de Dios estuviste, la gloria del paraíso del cielo. Y después, él describe la belleza increíble: “de toda piedra preciosa era tu vestidura;” y enlista toda una serie de piedras preciosas. Y él habla de los “primores de tus tamboriles y flautas estuvieron preparados para ti en el día de tu creación.”

Yo creo que Lucifer no sólo fue el ángel más hermoso, no sólo el ángel más glorioso, con todas las joyas brillantes y todo lo demás usado para describir su prominencia y su personalidad, sino que también creo que él fue el músico supremo del cielo. Si los ángeles fueron diseñados por Dios para darle alabanza, necesitaban tener un líder y yo creo que él era el director del coro celestial. El músico perfecto. El músico excelente.

La música alrededor del mundo en la actualidad, amigos míos, es lo que usted está viendo que Lucifer produce en su estado caído… En su estado caído. Y esa es la razón por la que, en Efesios, cuando el apóstol Pablo dice: “ahora que están llenos del Espíritu, hablen entre ustedes en salmos, himnos y cánticos espirituales,” sólo en Cristo mediante el Espíritu puede la maldición sobre la música ser revertida. Y esa es la razón por la que nuestra música de nuevo puede darle gloria a Dios como la música de Lucifer lo hizo en el pasado. Su profesión, entonces, él debió haber sido el músico del cielo, el director del coro en el cielo.

El versículo 14 dice de él: “tú, querubín grande, protector, yo te puse en el Santo monte de Dios.” En otras palabras, tú tienes un lugar en Mi presencia alrededor de Mi trono. Tú estás cerca de Mí. Tú me cubres, en algún sentido. Y ahí estuviste en el santo monte de Dios. Ese es el trono, el tono alto y sublime que Isaías vio. En medio de las piedras de fuego te paseabas. Probablemente, la Shekhiná gloriosa, refulgente de Dios. Y ahí, en la Shekhiná de Dios y ahí en Su trono y ahí en Su monte alto y Santo, ahí está Lucifer, guiando a los coros angélicos en alabanza a Dios. Esta criatura increíblemente hermosa.

El versículo 15 dice: “perfecto era en todos tus caminos desde el día que fuiste creado,” perfecto, sin pecado. “Hasta que se halló en ti maldad.” “Y no sólo fuiste pecaminoso,” versículo 16, “sino que promoviste tu pecado.” Él se llevó a un tercio de los ángeles con él en su rebelión, dice Apocalipsis 12:9. Y debido a esto, observe la mitad del versículo 16: “por lo que Yo te eché del monte de Dios, y te arrojé de entre las piedras del fuego, oh querubín protector.”

Ahora, cuando Lucifer pecó, su pecado fue un pecado de orgullo, el resultado fue que Dios lo expulsó. Dios lo derribó. ¿Cuál fue su pecado específicamente? Vea Isaías 14 brevemente. Isaías 14 nos da eso. Comenzando en el versículo 12, dice: “¡Cómo caíste del cielo, oh Lucero, hijo de la mañana!” ¿Por qué? “Cortado fuiste por tierra, tú que debilitabas a las naciones.” Aquí está por qué: “Tú que decías en tu corazón: Subiré al cielo; en lo alto, junto a las estrellas de Dios, levantaré mi trono, y en el monte del testimonio me sentaré, a los lados del norte; sobre las alturas de las nubes subiré, y seré semejante al Altísimo.”

En otras palabras, yo voy a ser Dios. Cinco veces dijo “haré.” Este es su problema. Su problema es el orgullo. Cinco veces él dijo: “haré, haré” y una vez Dios dijo: “no lo harás”. Versículo 15: “Mas tú derribado eres hasta el Seol, a los lados del abismo. Se inclinarán hacia ti los que te vean, te contemplarán, diciendo: ¿Es éste aquel varón que hacía temblar la tierra? Vas a ser humillado.

Ahora, ¿entiende usted lo que estoy diciendo? Escuche con atención: no levantes a un novato, no sea que, envaneciéndose, caiga en la misma condenación en la que el diablo cayó. El paralelo es perfecto. Satanás fue exaltado. Él cayó en el orgullo y Dios lo derribó. Y ese es exactamente el paralelo que el apóstol Pablo quiere que Timoteo entienda.

Ahora, regrese a 1 Timoteo. No levantes a una persona demasiado rápido, caerá en orgullo y Dios mismo lo derribará. Yo creo que Dios se enfrenta con los Diótrefes de la Iglesia como el que se menciona en 3 Juan 9. Y no queremos meter a una persona en ese tipo de situación. No debemos elevar a alguien al nivel del liderazgo espiritual; y cuando hayan alcanzado este nivel de liderazgo, ellos reconocen que ahora han alcanzado un estándar que los hace alguien especial. Entran al orgullo y después, Dios tiene que venir por causa de la pureza de Su Iglesia y los va a derribar. Pero lo va a hacer porque ama tanto a Su Iglesia. Y Él esta tan comprometido con la gente que Él ha comprado con Su propia sangre.

Amados, el liderazgo debe involucrar la humildad. Y entonces, la Iglesia debe protegerse a sí misma. Y a sus hombres buenos de ser levantados demasiado rápido y exponerlos a la vulnerabilidad y de esta manera, ser devastados. La señal de la madurez espiritual, Jesús dijo, “si alguno quiere ser el mayor entre vosotros, sea vuestro” ¿qué? “Vuestro siervo.” Vuestro siervo. Eso es lo que el Señor busca. La prueba de madurez o el estándar de madurez también puede ser el estándar de humildad. Humildad. Y debe ejercerse gran cuidado para que no levante usted a alguien a quien el Señor tienen que derribar. Es una gran responsabilidad.

Bueno, llegamos a la cuarta área y vamos a cerrar con una mirada breve al versículo 7. El hombre apartado a pastorear o a guiar a la Iglesia como anciano o sobre veedor también debe ser probado en el área de su reputación. Versículo 7: “también o además significa es necesario,” esto significa que es indispensable, “que tenga buen testimonio.”

Esa pequeña frase buen testimonio significa no solo bueno interna, sino bueno externamente. No sólo significa que tiene virtud, sino que significa que tiene una reputación que es buena. Hay una excelencia por fuera también. Él debe tener un testimonio excelente, el testimonio habla de martureo, obtenemos la palabra mártir de ahí. Pero básicamente significa un testimonio que certifica. Él debe ser certificado por el testimonio de personas que ven su virtud. ¿Y qué gente? Vea esto. “Él debe tener buen testimonio de los que están ¿dónde? Afuera. ¿Afuera de qué? Afuera de la Iglesia. ¿Cuál es su reputación en la comunidad? Un hombre escogido para ser anciano, un hombre escogido para ser pastor en la Iglesia, debe tener una reputación de justicia, de virtud moral, de amor, de amabilidad, de generosidad y bondad entre toda persona en la comunidad que lo conozca.

Ahora, no estoy diciendo que van a estar de acuerdo con su teología, porque ese no es el caso. No voy a decir que la gente no va a ser hostil a él, pero la gente que lo conoce sabe que él es un hombre de virtud moral. ¿Por qué? Porque, ¿cómo puede usted elevar a un hombre al liderazgo y esperar que impacte a esa comunidad sin la comunidad no respeta la virtud de ese hombre? Un hombre no puede alcanzar a la gente que no lo respeta. Él no puede traer nada más que reproche en Cristo y eso es lo que dice. Obsérvelo. “También, es necesario que tenga buen testimonio de los de afuera para que no caiga en descrédito,” la palabra significa desgracia.

Amados, es tan triste saber cuántos hombres han desacreditado a la Iglesia, ¿no es cierto? Y el Señor. Qué pensamiento. Qué pensamiento. El pecado de nombre será una desgracia. Esta es la razón por la que tiene que ser irreprensible. Y no está nada más hablando del pecado que él comete mientras que está en el ministerio. Podría ser algunos pecados en el pasado por los que él que ha adquirido una mala reputación. Entonces, un hombre debe ser evaluado en referencia a su reputación continua en la comunidad, no sea que traiga desgracia sobre la Iglesia.

Siempre pienso en Romanos 2, cuando pienso en eso. Versículo 24, qué condenación en contra de Israel: “porque el nombre de Dios es blasfemado entre los gentiles por causa de vosotros.” ¡Qué afirmación! El nombre de Dios es blasfemado entre los gentiles por causa de vosotros. Es tan importante cómo su reputación en la comunidad. Oh, eso me es señalado tantas veces porque muchas personas saben quién soy y me meto en algunas situaciones bastante interesantes. La otra noche nuestra familia estaba caminando por una tienda de muebles, estábamos buscando una mesa pequeña para comprar. Y usted sabe, cuando usted tiene a los niños con usted y usted está tratando de ver muebles en una tienda de muebles y mantener todo coordinado y virtuoso, usted sabe, y todo el mundo está hablando y diciendo “me gusta esto y me gusta aquello. ¿Qué te parece este papá?” Y estábamos disfrutando mucho el momento. Y entonces, le dije al hombre que estaba trabajando ahí, le dije: “bueno, creo que a todo el mundo le gusta esta pequeña mesa y quizás deberíamos haber cuánto vale.” Y en cierta manera, él me sonrió y me dijo: “sé quién eres.” Y yo pensé: “oh no, permíteme realizar un pequeño inventario para ver qué ha estado pasando en los últimos 20 minutos aquí.” Él dijo: “valoro mucho tu ministerio.”

Hay una visibilidad real. Ahora, quizás su mundo no sea tan amplio como el mío en términos de personas que lo conocen a usted, pero aquellos que lo conocen a usted necesitan ver una vida irreprensible. Y si usted va a estar en liderazgo espiritual es tan maravilloso si la gente ahí afuera puede decir: “no estoy de acuerdo con lo que ellos enseñan, pero le voy a decir una cosa, este hombre tiene virtud.” Y eso es lo que la Biblia realmente busca.

Y usted sabe, en Filipenses 2:15, está tan bien resumido: “para que seáis limpios y sin manchas, hijos de Dios irreprensibles.” En otras palabras, no pueden reprenderlo por nada. Sin reprensión en medio de una generación maligna y perversa en medio de la cual resplandecéis como luminarias en el mundo, asidos de la palabra de vida. ¿No es eso maravilloso? Guau, que, llamado, qué llamado. Qué pensamiento.

En Colosenses capítulo 4, creo que es en el versículo 5: “andad en sabiduría hacia aquellos que están afuera,” esa misma referencia, aquellos que están fuera de la Iglesia, caminen en sabiduría hacia ellos “y vuestras palabras siempre muestren gracia sazonada con sal para este país como debéis responder a todo hombre.” Hombre, la reputación de afuera es importante.

Y ahora regrese a 1 Timoteo 3 y permítame concluir. ¿Por qué? “No sea que caiga en descrédito y el lazo del diablo.” Hombre, no hay nada que el diablo quien era más que colocar una trampa para desacreditar al hombre en servicio espiritual, ¿verdad? Seguro… Seguro. Digo, esa sería su ocupación de tiempo completo, creo yo, atrapar a aquellos que sirven al Señor. Él quiere que los líderes espirituales sean presa fácil y caigan en alguna trampa cuidadosamente colocada que el diablo busca colocar como el cazador de almas, como el león rugiente que busca a quien devorar, su objetivo es destruir la credibilidad y la integridad de los líderes de la Iglesia y atraparlos.

Y de nuevo, creo que esto debe ser interpretado de esta manera porque Dios no coloca trampas. Este sería un genitivo subjetivo, esta es una trampa enviada por Satanás para atraparnos. Y esta es la razón por la que tenemos que tener tanto cuidado y eso nos lleva de regreso, no es cierto, a este primer punto que dijimos cuando comenzamos esta mañana: que vamos a ser tentados y somos débiles y tenemos esa área en donde Satanás trabaja en nosotros y vamos a tropezar. El que no ofende con su lengua es un hombre perfecto y vamos a tropezar. Entonces, tenemos que ser tan cuidadosos. No debemos caer en la trampa de Satanás, debemos ser un líder que guía a otros para que salgan de sus trampas.

Y entonces, Dios identifica a estos hombres… Su virtud moral, su vida familiar, su madurez y su reputación. Y amados, el futuro de la Iglesia, creo con todo mi corazón, depende del hecho de que este sea el tipo de personas que deben estar en el liderazgo. Y este es un proceso constante, continuo. ¿Por qué? ¿Qué hemos estado diciendo a lo largo de este estudio? ¿Por qué? ¿Por qué es que Dios quiere este tipo de hombres en el liderazgo? Usted dice: “porque son vasos santos y Cristo puede mediar Su gobierno a través de ellos.” Eso es cierto.

Pero hay una segunda razón y es esta: porque son los modelos. Y el punto es que todos estos requisitos no sólo son para ellos, son para que ellos lo modelen para que puedan ser una realidad en todos nosotros. Y esa es la razón por la que decimos que no hay un estándar doble aquí. ¿Cree usted que el Señor quiere algo menos para el resto de nosotros que ser irreprensibles? ¿Algo menos que ser un hombre de una mujer? ¿Un hombre sobrio, un hombre con una mente disciplinada? ¿Y una mujer con una mente disciplinada? ¿Quiere Él algo menos que buena conducta, que hospitalidad y que una enseñanza capaz? ¿Quiere Él algo menos que familias buenas? ¿Quiere Él algo menos de madurez espiritual? ¿Quiere Él algo menos que reputación buena? ¡Claro que no, pero eso no va a pasar a nivel de la congregación si no está siendo modelado nivel del liderazgo! Éfeso necesitaba examinar a sus líderes y también nosotros. También la Iglesia en la actualidad. Hablé con un hombre recientemente que estaba tratando de convencerme de que cierto predicador tenía teología precisa. Y yo le dije: “eso es lo que me molesta,” le dije. “Ese no es el punto. Lo que te estoy diciendo es que este hombre no tiene nada que hacer en el ministerio sea cual sea su teología debido a su vida.” De hecho, para ser honesto con usted, me gustaría que fuera un hereje, entonces eso podría desacreditar la herejía, no la verdad. Eso es básico.

Ahora, usted pregunta si existe este tipo de hombres. Claro, Dios hace este tipo de hombres. Necesitamos orar porque Dios levante este tipo de hombres. El futuro de la Iglesia depende de que Dios traiga este tipo de hombres. Y Dios tiene un plan, digo, lo está haciendo, Él está levantando este tipo de hombres. Los está levantando.

Hace algunos años atrás les di a mis hijos un pequeño poema que lo expresa de esta manera: “cuando Dios quiere perforar y emocionar y capacitar a un hombre, cuando Dios quiere moldear a un hombre para que tenga la parte más noble, cuando Él anhela con todo Su corazón crear a un hombre tan grande y tan valiente ante el cual el mundo se sorprenderá, observa Sus métodos, observa Sus caminos. Cómo Él perfecciona de manera imparable a quien Él elige de manera real. Como Él lo amartilla y lo hiere y con Sus golpes poderosos, lo convierte y lo mete a las pruebas y lo moldea a partir del barro en maneras que sólo Dios entiende. Mientras que su corazón torturado está clamando y llorando, y él levanta sus manos en ruego, cómo Él dobla, pero nunca rompe cuando Él busca su bien, cuando Él usa a quien Él escoge y con todo propósito Él lo funciona, con todo acto lo induce para probar su esplendor. Dios sabe lo que está haciendo.”

Yo creo que Él está formando a esos hombres y depende de la Iglesia reconocerlos, y colocarlos en el lugar del liderazgo como el estándar para todas nuestras vidas para Su gloria. Oremos juntos.

Te amamos, Señor, y Te damos gracias no sólo por morir por nosotros y redimirnos, no sólo por darnos la Palabra, sino Señor, por colocarnos en la Iglesia y después, diseñar que hombres piadosos sean nuestra fortaleza para ayudarnos a nosotros que somos tan débiles, al proveer enseñanza y el ejemplo de vida. Oh Dios, gracias, gracias por esos hombres que han sido el ejemplo para mí. Hombres en el pasado y hombres inclusive en el presente, hombres que deseo imitar.

Y gracias, Señor por traer a esta Iglesia a tantos hombres piadosos y por formar otros, inclusive ahora, vemos que Tú estás llevando a cabo Tu obra y sabemos lo que estás buscando. Levanta a muchos hombres grandes para que guíen a Tu Iglesia. Tu Iglesia tiene tantas necesidades y tantos lugares, pero ninguno es mayor que el tener a hombres piadosos, con vidas irreprensibles que no traen descrédito a Tu nombre y que son capaces en la enseñanza inclusive, más capaces en vivir para guiar la extensión del Reino en este mundo.

Gracias, Señor, porque somos ricos en un legado espiritual y por lo que nos has dado, Te alabamos humildemente y te rogamos porque nunca pensemos que merecemos y nos acostumbremos a la abundancia del liderazgo espiritual que hemos disfrutado. Señor, que también sepamos que a nosotros se nos ha dado mucho y se nos demandará mucho a nosotros.

Mientras que sus cabezas están inclinadas en un momento para cerrar nuestra comunión, ésta ha sido una serie maravillosamente refrescante en mi corazón y necesito enfocarme en lo que Dios quiere que yo sea. Y yo espero que también en los días venideros y los hombres que están junto conmigo igualmente llamados por Dios, igualmente dotados, juntos proveamos un mejor ejemplo de lo que jamás hemos provisto en el pasado para ustedes. Que podamos ver el fortalecimiento de la Iglesia, que podemos ver la salvación de los perdidos para que en todas las cosas Él pueda ser alabado. Y sólo quiero también pedirle si en su corazón hace un pacto para que ore por los líderes de esta Iglesia y que también ore porque Dios levante líderes para Su Iglesia en toda esta nación y por todo el mundo. Y ore también porque de alguna manera, Él haga a un lado a los charlatanes y a los farsantes y a aquellos que usurpan la preeminencia pero que están descalificados, que consumen las almas de los hombres y las mujeres.

 

 

 

 

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