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Como usted sabe, hemos estado estudiando 1 Timoteo capítulo 5, versículos 3 al 16 y el tema de esta sección es el cuidado de las viudas o mujeres que han perdido a su marido en la Iglesia. Simplemente, quiero recordarle de algunas cosas preliminares antes de que veamos el pasaje de manera específica, para preparar su mente y tratar de atar algunos cabos sueltos conforme llegamos a la parte cuatro de esta serie.

La realidad que no se afirma en el texto, pero realmente por implicación está ahí, es que Dios ha diseñado a las mujeres como el vaso más frágil. Dios ha diseñado que las mujeres sean cuidadas, sean protegidas, se les provea, por parte de los hombres. Y como dije la última vez, la comunidad bíblica, tanto en el Antiguo Testamento como en el Nuevo Testamento, asumió que una mujer estaba bajo el cuidado de su padre hasta que ella era entregada al cuidado de su marido. Se debía proveer para las mujeres y cuidar de ellas porque eran el vaso más frágil. Necesitaban que alguien más fuerte que ellas cuidara de ellas.

No es cuestión de fortaleza espiritual, no es cuestión de fortaleza intelectual, no es cuestión de fortaleza de virtud; es sólo cuestión de la dimensión física. Debe proveerse para las mujeres, ser cuidadas, estar protegidas. De hecho, esto se ve en el Antiguo Testamento de muchas maneras cuando en Isaías capítulo 19, versículo 16, cuando queriendo hablar de la debilidad de Egipto, se dice que Egipto es como una mujer, enfatizando el hecho de que Egipto es vulnerable, no está protegido y en cierta manera, es débil.

En Jeremías dos veces, una vez en el capítulo 50, conforme Dios habla denunciando a Babilonia en el versículo 37, Él condena a Babilonia básicamente al decir que se volverán como mujeres. En otras palabras, “cuando Yo juzgue a Babilonia, estarán en debilidad”. En Jeremías capítulo 51, versículo 30, de la misma manera, los hombres poderosos de Babilonia han permanecido en sus fortalezas. En otras palabras, no han salido y no han luchado. Su fortaleza ha fracasado. Se han vuelto como mujeres. Y en esa profecía de Nahúm, al final de la profecía en el capítulo 3, versículo 13, hablando en la profecía contra de Nínive, “he aquí tu pueblo en medio de ti son mujeres.”

Ahora, todas estas afirmaciones tan interesantes simplemente apuntan a que había un sentido obvio en el que las mujeres eran el vaso más frágil. Y cuando quisieron designar a una nación o a un grupo de personas como indefenso y vulnerable, simplemente se dijo que eran como mujeres. No hay nada de malo con eso. No hay nada de malo con ser objeto de provisión protección y cuidado, así como no hay nada de malo con tener eso como una responsabilidad. Pero Dios ha diseñado que los hombres sean el vaso más fuerte en términos de la provisión física y las mujeres que sean las más débiles para ser el objeto de provisión. Y qué relación tan hermosa y maravillosa es esa.

Ahora, es verdad habiendo dicho eso, que, por diseño de Dios, hay algunas mujeres excepcionales para quienes Dios ha diseñado una condición de soltería. En otras palabras, hay algunas mujeres que nunca se casarán. En Primera de Corintios, por ejemplo, capítulo 7 comenzando en el versículo 26 hasta el versículo 35, el apóstol Pablo habla de las virtudes de ser soltero.

Ahora, en ese capítulo, es obvio que tras bambalinas había un grupo de personas que estaban moviendo la soltería como el medio de alcanzar una mayor espiritualidad. Y otro grupo en Corintio que estaba promoviendo el matrimonio como el camino a una mayor espiritualidad. En el capítulo, Pablo dice que ninguno de los dos es el camino a una mayor espiritualidad pero si usted puede permanecer soltero debido a la aflicción actual, refiriéndose a la persecución por estar en un ambiente hostil en donde los cristianos eran golpeados, eran arrestados e inclusive matados y estando a diez años del reinado de terror bajo Nerón, Pablo dice: “si pueden permanecer solteros, si tienen ese don y no van a estar quemándose en su deseo,” en otras palabras, si pueden vivir siendo solteros, entonces por el diseño de Dios es para su beneficio.

¿Por qué? Porque una persona casada tiene que cuidar de los asuntos de su esposa, tiene que cuidar de los asuntos de su casa, de su familia y demás. Pero en ese aspecto en particular tanto los hombres como las mujeres se presentan y la implicación ahí es que hay hombres y mujeres ocasionalmente a quienes se les ha dado el don de soltería, con el propósito mismo de concentrarse en el servicio a Jesucristo sin estorbos por parte del mundo y particularmente, en un tiempo de hostilidad, cuando habría sido una dificultad seria el estar casado, porque usted no sólo sufriría la pérdida potencial de su propia vida, sino que entonces dejaría a su familia sin recursos o inclusive sufriría la pérdida de la familia; y esa es una carga en sí que hay que llevar.

Entonces, Pablo dice que hay una virtud en la soltería si de hecho ese es el diseño de Dios. En segundo lugar, podría añadir que podría haber algunas mujeres que son solteras no sólo debido al diseño de Dios en términos de que Dios les ha dado ese don y las ha hecho aptas para eso, sino que quizás debido a pecado no han sido la persona correcta. La mujer correcta para que conozca al hombre correcto. Y entonces, hay un elemento de disciplina en su vida.

Hay muchas mujeres jóvenes que, por estar viviendo una vida de pecado y desobediencia a Cristo, por el propio juicio de Dios y determinación de Dios no se han casado, lo cual es la gracia de la vida para las mujeres. Y, sin embargo, eso es retenido de ellas como una manera en la que Dios las está disciplinando. Puede haber otras mujeres que son solteras, no debido a algún pecado en su vida, no debido a algún don, sino porque Dios está permitiendo eso en su vida por algún otro propósito perfeccionador. Quizás, la persona correcta no ha llegado y hay algo en los propósitos de Dios que Él quiere cumplir al mantenerlas solteras de manera continua hasta que ese tiempo llegue, si es que Dios ha diseñado que llegue.

Ahora, digo todo eso porque en las últimas tres semanas al hablar del tema de las viudas, un gran número de mujeres solteras se me ha acercado y me ha dicho: “mira, yo soy soltera y no sé dónde encajó en 1 Timoteo 5.” Y mi respuesta general es que, si no encajas en 1 Timoteo 5, no estás ahí. No obstante, si habla de ti en 1 Corintios 7 - y ahí encontramos que Dios ha diseñado la soltería para algunas, a manera de don. También podemos concluir que la desobediencia al Señor podría hacer que pierdan la bendición del matrimonio otras. Y podríamos concluir simplemente en general que Dios podría restringir una persona se case para cumplir su propio diseño espiritual, el cual quizás no conozcas hasta que se cumpla.

Pero el punto de este texto es hablar de la verdad general de que Dios ha diseñado que las mujeres estén bajo el cuidado del nombre. Es la mujer, en un caso excepcional, quien puede vivir su vida en soltería o quien, por juicio de Dios o disciplina de Dios, debe hacerlo por algún otro propósito divino que Dios escoge eso. La tendencia primordial de las mujeres, la mayoría, diseño general de Dios es que las mujeres se casen y mantengan la relación con un hombre en cuya relación son cuidadas, son objeto de provisión, apoyo y protección. Ése es el diseño general de Dios.

Y en general entonces, también me gustaría decir que fuera de esa provisión y fuera de esa protección y fuera de ese cumplimiento, las mujeres son vulnerables. Son vulnerables y están insatisfechas y usted toma a esas dos y las une y usted tiene un desastre potencial. Una mujer vulnerable e insatisfecha es una víctima potencial para muchos hombres malos, con malas intenciones. Una mujer bajo el diseño de Dios, para que esté complementada de manera plena y sea completa, en un sentido, mediante el matrimonio con un hombre, se encuentra entonces en una situación difícil e insatisfecha si no ha encontrado a ese hombre. En la actualidad me parece interesante que el clamor moderno de las mujeres por liberarse, de hecho, inclusive, hay un libro cristiano llamado “Mujer, sé liberada.” El hecho de que las mujeres sean solteras y busquen su propia independencia y busquen su propia carrera, realmente va en contra de la médula creada por Dios para las mujeres. Y por mucho que traten de hacer alarde de este tipo de mentalidad, no parece encajar con las mujeres que están tratando de vivirlas. Esto se está volviendo más y más obvio todo el tiempo.

Por ejemplo, los psicólogos modernos en la actualidad están ocupados recogiendo los pedazos de mujeres que están tratando desesperadamente de vivir la vida sin un hombre. Lo que sucede es que no sólo son una mujer, sino que se han tenido que convertir también en un hombre. Y entonces, son objeto de provisión, protección y tienen que estar a cargo de la protección y la provisión ellas mismas.

La gente secular se encuentra entonces frente a un desastre de la mujer supuestamente liberada. La semana pasada, en el diario L.A. Times hubo un artículo interesante hablando de esto citando a unos cuantos psicólogos y psicoanalistas. En este artículo, realmente le muestra a usted en donde está el problema.

Annette Barron, quien es una psicóloga aquí en Los Ángeles escribió, y cito: “es un fenómeno de esta era que la gran mayoría de la práctica de los psicólogos -puede ser dos tercios de la práctica de alguien - son mujeres solteras que tienen problemas en las relaciones.” Fin de la cita.

Puedo entender eso. Tendrán problemas de relaciones debido al alto nivel de vulnerabilidad y su condición insatisfecha cuando Dios diseñó que ella estuviera bajo el cuidado de un hombre. Kenneth Druck, otro psicólogo en el mismo artículo dice, y cito: “la mujer promedio de 30 años llega a buscar psicoanálisis y consejería porque cree que algo está mal. Ella tiene un sentido subyacente de fracaso, una sospecha de que quizás ella en algún punto ha perdido algo. El hecho es que no tiene una relación. Ella no es parte de una familia.” Fin de la cita. Y podría añadir que no tiene marido. Janice Liberman, una psicoanalista de Nueva York escribió, y cito: “estas mujeres traen al tratamiento una meta escondida por encontrar un marido.” Fin de la cita.

Ahora, el punto es que todo lo que se está diciendo acerca de la liberación no encaja con el corazón de una mujer. El terapeuta Pierre Morinell de la Universidad de California en San Francisco, la clínica, dijo que las mujeres solteras en la terapia, psicoterapia, con frecuencia expresan la necesidad de familia y de hijos. Sea que esto se deba a la realidad de que usted estuvo en las trincheras y está golpeado o ensangrentado o no, hay algo más bien profundo, escuche esto, en sus genes que quiere criar y sustentar a hijos y tener una vida más callada y simple. Eso se oye bastante bíblico para mí.

Él dice, y cito: “particularmente entre sus pacientes, hay una serie de síntomas tales como concentración pobre, comer y beber demasiado, no dormir bien. Una perspectiva triste del mundo; y uniendo todo esto, los síntomas apuntan a depresión. Y cuando usted comienza tomar una historia, los hombres o la falta de hombres son un aspecto de esta historia. ¿No es eso interesante? La psicología humanista secular está descubriendo exactamente lo que Dios dice.

Ahora, inclusive cuando la mujer moderna liberada encuentra a un hombre, ella no puede hacer que el matrimonio funcione. Annette Barron dice usted tiene mujeres que han aprendido a cuidarse de sí mismas, que, de hecho, se han convertido en hombres. Las partes no están encajando. Se han vuelto tendenciosas. Una vez que ella se ha convertido en un hombre, después, casarse con un hombre no parece funcionar.

Entonces, ella quiere casarse con un igual no alguien a quien ella tiene que servir. Entonces, el matrimonio simplemente se convierte en algo conveniente, porque dos personas legalizan el sexo y siguen viviendo de manera independiente hasta que la pasión muere. Y cuando la pasión muere, sin un compromiso real, entra el divorcio y entran otra vez al mismo ciclo. Y sea o no que las mujeres quieran admitirlo a nivel superficial, Dios ha diseñado que ellas tengan una fuerte necesidad de tener provisión y protección provistas para ellas mediante un hombre en el intercambio de un servicio amoroso dado a ese hombre. Ese es el diseño de Dios. Y debido a que Dios está tan comprometido con el cuidado de las mujeres, Él está muy preocupado por esas mujeres, por haber perdido a ese marido.

Y esta es la esencia de este texto. Este es el corazón de Dios ministrando a estas mujeres mediante la Iglesia en el tiempo de su necesidad. Él está preocupado por las viudas, mujeres sin un marido. Vemos esto en el Antiguo Testamento y también lo vemos a lo largo del Nuevo Testamento. Ahora, recuerde algo: el término es viuba aquí y aparece varias veces en el texto.

Mantenga en mente que la palabra griega es chera y la palabra significa privada, sola, haber sido dejada sola. No tiene nada que ver con cómo la mujer quedó sola. No necesariamente nos dice que el hombre murió, así como la palabra en inglés o español ‘viuda’ lo hace. Simplemente, dice que es una mujer que estuvo casada, que ahora está sola. Sea que quedó sola mediante la muerte, el divorcio, la deserción, la separación o lo que sea. El término mismo no demanda una muerte. Entonces, la Iglesia tiene la obligación de ver de cerca el cómo debe cuidar de esas mujeres que ahora han perdido su marido mediante la muerte, divorcio, deserción o lo que sea. Y ahora, están solas y no son protegidas, no son cuidadas, nadie provee para ellas, son vulnerables y podría inclusive añadir insatisfechas debido el diseño de Dios.

Ahora, hay varios puntos clave. Permítame recordarle los que ya hemos explicado. Punto número uno en su bosquejo, el cual puede seguir si quiere, ahí en su boletín es la obligación de la Iglesia de apoyar a dichas mujeres. El versículo 3 dice que debemos apoyar a esas mujeres solas, que están realmente solas. Las que son de verdad viudas serían aquellas que no tienen otro medio de apoyo. Ahora, no nada más entramos de manera ciega a cuidar de todas estas mujeres. Hay una línea de responsabilidad.

Entonces, pasamos al segundo punto, la obligación de la Iglesia de evaluar a las mujeres que

necesitan ese apoyo. No apoyamos a toda mujer que ha perdido a su marido. Tenemos que hacer una evaluación. La primera línea de apoyo viene en el versículo 4 por parte de los hijos y nietos. Si algunas de estas mujeres tienen hijos o nietos, entonces deben devolverles a sus padres una parte de lo que sus padres les dieron al crecer. Esta es la primera línea de responsabilidad que les corresponde a los hijos y a los nietos, apoyar a las mujeres que están solas. Una madre viuda, una madre divorciada, una madre que ha ido dejada, debe ser cuidada por sus hijos o sus nietos como medio de demostrar su devolución amorosa por toda la inversión de esa mujer en sus vidas. Esa es la primera línea de responsabilidad.

La segunda línea de responsabilidad que señalamos está en el versículo 8. Que, si algún hombre no provee para los suyos, esto es a sus propias mujeres solas, eso es generalmente muy vago y significa cualquiera que está relacionado con él. Cualquier pariente o amigo en el círculo de la familia, familia extendida, especialmente aquellos que son de su propia familia, casi inmediata.

Entonces, la primera responsabilidad: hijos y nietos. La segunda responsabilidad: un hombre que tiene a una mujer sola que ha perdido a su marido dentro de la esfera de su familia, la red de su familia, sea familia extendida o inmediata en la casa. Primero los hijos y los nietos, en segundo lugar, algún otro hombre, podría ser algún primo, podría ser un tío, podría ser un cuñado, podría ser alguien así. Comienza con una responsabilidad individual.

Y también le señalé la última vez que la tercera línea de responsabilidad vendrá en el versículo 16, en donde dice “si alguna mujer creyente tiene viudas, que las mantenga.” Entonces, no es sólo un hombre que tiene medios, sino inclusive una mujer que ha perdido a su marido y si tiene medios, o si su marido no es un creyente, si ella tiene medios que puede usar, quizás él le ha dado a ella la decisión de hacer eso, ella también tiene una responsabilidad. Primero, los hijos y nietos; en segundo lugar, los hombres en la familia; en tercer lugar, mujeres en la familia que tienen los medios son también responsables de compartir esos medios con las mujeres que han perdido a sus maridos.

Después, en cuarto lugar, en la línea de responsabilidad, viene la Iglesia. Cuidamos entonces de las que en verdad son viudas. ¿Quiénes son? Aquellas cuyos hijos o nietos no pueden o no quieren apoyarlas. Aquellas cuyos hombres en la familia no pueden ni quieren apoyarlas. Aquellas mujeres que hay en la familia que no pueden ni quieren apoyarlas. Por lo tanto, no tiene medio de apoyo y deben ser cuidadas por la Iglesia. Y debemos evaluar entre esas mujeres cuáles deben ser cuidadas, porque para eso regresamos al versículo 5. Una verdadera viuda, una privada que califica para ser apoyada, es una que confía o ha fijado su esperanza en Dios, espera en Dios y continúa en súplicas y oraciones noche y día. En otras palabras, una mujer cristiana piadosa.

¿Cuáles de las que en verdad son viudas debe apoyar la Iglesia? Las que son piadosas. Las que en el versículo 6 viven en placer y están espiritualmente muertas. Y la implicación ahí es que no tenemos responsabilidad para con ellas. Y entonces, en el versículo 7 él dice: “manda estas cosas para que la Iglesia, al seguir estas cosas sea irreprensible”.

Entonces, la responsabilidad viene a la iglesia cuando todas las áreas de responsabilidad han sido agotadas y la Iglesia es únicamente responsable de apoyar a aquellas mujeres que son cristianas y que son viudas como se evidencia, una vida de oración continua. Una mujer que viven disipación, en placer, en deseo sexual, está espiritualmente muerta. La Iglesia no tiene obligación alguna de cuidar de ella. De hecho, ella es mejor dejada a su propio pecado, el cual, cuando llegue a su clímax, quizás pueda despertarla a su necesidad del Señor y llevarla de regreso a las cosas que están bien.

Entonces, esas son las primeras dos cosas que hemos visto. Ahora, la última vez también vimos los versículos 9 y 10; y dijimos en tercer lugar, Pablo dice que la Iglesia tiene la obligación de mantener un estándar elevado para aquellas mujeres que sirven. Y los versículos 9 y 10 identifican un orden de mujeres en la Iglesia, mujeres que habían perdido a sus maridos, quien entonces fueron de manera oficial colocadas en una lista y a quienes se les dio la responsabilidad de ministerio espiritual. Su ministerio primordial sería definido en Tito 2, enseñando a las mujeres más jóvenes a cómo ser piadosas, amar a sus maridos, amar a sus hijos, a ser puras, prudentes, castas, cuidadoras de su casa y demás. Ellas entonces trabajarían con huérfanos y niños. Ellas trabajarían con prisioneros, los enfermos, los pobres, los necesitados, aquellos que estaban afligidos, aquellos que estaban solos. Eran mujeres que estaban calificadas.

Y notará que los requisitos son maravillosos. Debían tener por lo menos 60 años de edad para que no tuvieran el deseo de volverse a casar, para que no fueran sitiadas por un deseo de una relación conyugal. Debían haber entregado su vida entera al testimonio muy claro de que eran una mujer de un hombre. En otras palabras, que siempre habían estado entregadas a su marido. Y habiendo tenido una relación pura con él.

Versículo 10, habían tenido una reputación de buenas obras. Y aquí están las buenas obras habían criado hijos, amado a los extraños, lavado los pies de los santos, ayudado a los afligidos y habrían buscado diligentemente toda buena obra. Este tipo de mujeres había sido colocado en una lista oficial de servicio.

Ahora, mantenga esto en mente. Este no es el tipo de viuda que debía ser apoyada. Cualquier mujer que esté sin apoyo debía ser apoyada. Pero estas eran mujeres colocadas en una lista de aquellas que servían en la Iglesia. Un ministerio maravilloso, maravilloso conforme estas mujeres mayores, habiendo vivido vidas de piedad andaban enseñando a otras mujeres a vivir el mismo tipo de vida. Ellas debían ser los modelos de virtud. Ellas prestaban un servicio oficial a favor de la Iglesia del Señor.

Ahora, observe que el primer requisito en el versículo 9 es que debían que tener más de 60 años. ¿Qué hay acerca del resto? ¿Acaso no habría habido otras mujeres a las que les habría gustado estar en la lista de siervas en la Iglesia? Sí. Y llegamos a ellas en los versículos 11 al 15. Y aquí está la obligación de la Iglesia de instruir a las viudas más jóvenes a volverse a casar. Instruir a las viudas más jóvenes a volverse a casar.

Ahora, quiero que sepa algo. Quiero hacerle un comentario al pie de página aquí. Si usted me conoce, sabe que no estoy interesado nunca en darle mi opinión acerca de cosas en este púlpito. Este no es un lugar para mi opinión. Este es un lugar para que yo le enseñe lo que la Palabra de Dios tiene que decir. Voy a hacer eso, sólo quiero llevarlo a lo largo de este pasaje, conforme la Palabra de Dios lo presenta de manera muy clara. Y si algo va en contra del punto en el que está en su vida, su debate no es conmigo. Su debate es con la Palabra de Dios. Y usted necesita verla de cerca para asegurarse de que la estamos entendiendo apropiadamente, si eso le va a ayudar.

Pero la médula de los versículos 11 al 15 es un principio muy simple. Las mujeres jóvenes que han perdido a sus maridos deben volverse a casar. Esto es muy claro, versículo 14: “quiero, bulomai, palabra fuerte, tiene la fuerza de un mandato, quiero pues que las viudas jóvenes se casen.” Las jóvenes, literalmente dice, deseo o mando a que las jóvenes se casen. No dice mujeres más jóvenes. Sabemos de las jóvenes de las que está hablando, comenzando ahí de regreso en el versículo 11, menciona a las viudas más jóvenes.

Entonces, él está hablando de mujeres que han perdido a su marido y el texto bíblico dice ‘quiero,’ y la palabra es bulomai, y la palabra es el deseo de la razón, el deseo de la emoción, es el deseo del pensamiento irracional calculado. Esto es equivalente a un mandamiento. Mando a las más jóvenes a que se casen. Entonces, la obligación de la Iglesia para con estas viudas más jóvenes es alentarlas hacia el matrimonio. La Iglesia podría colocar a viudas en la lista si tenían más de 60 años. Las viudas más jóvenes eran animadas a dirigirse al matrimonio.

Ahora usted pregunta cuál es el punto aquí. Permítame presentarle el retrato. Las mujeres más jóvenes perdieron a sus maridos e inmediatamente, en la tristeza de perder a su marido, sea que lo haya dejado mediante la muerte o que haya sido un marido incrédulo que partió porque no quería vivir con una mujer creyente, y esa era una práctica muy común en la primera Iglesia, muchas mujeres creían en el Evangelio, estaban casadas con maridos paganos. La tensión creció. El pagano se fue. Primera de Corintios 7:15 dice: “si el incrédulo se va, déjelo irse,” un creyente no está en esclavitud. Entonces, una vez que un no creyente dijo “ya no puedo tolerar todo, me rehúso a estar casado con una cristiana,” y se iba, esa mujer se convertía en una mujer sola. Ella había perdido a su marido. Si ella todavía era joven, ella estaba en una situación en donde bíblicamente a ella se le otorgaba el privilegio y el derecho de volverse a casar en base a 1 Corintios 7:15.

También estaban aquellas mujeres jóvenes cuyos maridos se habían involucrado en pecado sexual. Y el Señor Jesús en Mateo 5 y también en Mateo 19 dice que cualquiera que se divorcia por cualquier otra razón que por pecado sexual, crea adulterio. La implicación muy clara es que usted tiene un pecado sexual no arrepentido, que es continuo y es base para la disolución del matrimonio. Sabemos eso porque en la economía del Nuevo Testamento, ese tipo de conducta traía la muerte, ¿no es cierto? Y la muerte ciertamente habría sido la disolución del matrimonio. Si en el nuevo pacto Dios muestra gracia y no mata al cónyuge culpable, eso no debía resultar en una sentencia de por vida de celibato para la parte inocente.

Entonces, es verdad en las palabras de nuestro Señor que cuando usted tiene un pecado de adulterio sexual continuo, es base para el divorcio en ese matrimonio y eso significa libertad para volverse a casar. Es muy claro en la costumbre judía y en la ley judía y en la enseñanza judía que las mujeres más jóvenes que estaban en el estado de haber perdido a su marido de manera ilegítima, en el sentido de que se fueron porque eran creyentes o porque se fueron mediante una situación adúltera o porque se fueron mediante la muerte, estaban en esa cultura siendo alentadas a volverse a casar. ¿Por qué? Porque el hogar era la esfera de la existencia de una mujer y una mujer que perdió a su marido en sus años de juventud habría quedado ahí tan vulnerable e insatisfecha como una mujer que nunca se había casado. Y tenía las mismas necesidades.

En Romanos capítulo 7, obviamente, nos dice que cuando un hombre muere en el matrimonio, la unión es quebrantada y hay una libertad para volverse a casar. Entonces, viéndolo desde el punto de vista de la deserción de un incrédulo, desde el punto de vista de la fornicación de un cónyuge o desde el punto de vista de la muerte, las Escrituras permiten las segundas nupcias de esa mujer.

La parte inocente en un adulterio, el creyente dejado por un incrédulo queda libre para volverse a casar. Entonces, llegamos al versículo 11. Y esto es lo que sucedería. Una de estas mujeres jóvenes perdía su marido. Quizás, se murió. Quizás, se fue. Quizás, hubo un divorcio debido a su adulterio incesante. Y ella no debía ser sentenciada a esa relación horrenda por el resto de sus días. Ella, entonces, ahora es soltera. Y ella ha terminado con un corazón quebrantado. Ella ha terminado con ese hombre, ella se siente quemada y está lastimada. Y entonces, en sus años de juventud y en la emoción del momento y quizás, la ansiedad todavía está ahí por estar con este hombre que realmente amaba. Ella dice: “nunca me vuelvo a meter en otra relación. A partir de ahora, voy a entregar mi vida al Señor. Quiero servir al Señor. Por favor, colóquenme en la lista. Quiero salir con esas otras mujeres piadosas simplemente, servir al Señor.”

Y probablemente, ese es un escenario real. El problema con esto es que ella estaba en su juventud y ella se encontraría presionada por mantener ese tipo de compromiso que sintió en medio del trauma emocional, de la pérdida de su marido. Y entonces, Pablo escribe en el versículo 11: “pero viudas más jóvenes, no admitas.” Un verbo muy fuerte, muy fuerte. Admitas. No las coloque en la lista es lo que él quiere decir. Ese mismo verbo usado en el capítulo 4, versículo 7, en donde dice rechaza la falsa doctrina. Deséchala. No permitas que una joven haga eso. Ahora, esto confirma lo que vimos en el versículo 9, ¿no es cierto? Que necesitaba tener 60 años de edad. No permitas a una mujer joven hacer eto. Las mujeres jóvenes califican para ser apoyadas en el tiempo de su aflicción si en verdad son viudas, viudas verdaderas, califican para ser cuidadas por la Iglesia, pero no las coloques en ese grupo oficial del servicio de la Iglesia. No permitas que eso pase.

¿Por qué? Sígalo en el versículo 11: “porque cuando impulsadas por sus deseos se rebelan contra Cristo, quieren casarse.” El verbo enfatiza el deseo. Lo que va a pasar, dice él, es esto: van a hacer un voto a Dios y Números, por cierto, Números capítulo 30 escribe esto en algún lugar para estudios futuros. Números, capítulo 30, allá por el capítulo 9 al 16 habla del hecho de que cuando una mujer hace un voto a Dios y ella es viuda, ella tiene que guardar ese voto. Dios toma muy en serio la integridad de las palabras y no creo que la gente hiciera votos a Él que no tenía la intención de guardar.

Entonces, en este mismo capítulo, a las mujeres judías se les instruía a que cuando hacían una promesa a Dios, tenían que guardar esa promesa. Y eso sería un asunto de integridad básica. Pero ciertamente, reforzado específicamente para una mujer que pierde a su marido ahí en Números 30. Entonces, ahí está esta mujer. Y ella hace este voto precipitado a Dios habiendo perdido a su marido. Después de un tiempo, el proceso de duelo se acabó y después, lo único que puede sentir es el deseo de volverse a casar. Ella anhela casarse.

Entonces, en el versículo 11 dice: “cuando impulsadas por sus deseos.” Permítame decirle lo que eso realmente significa traduciéndolo simplemente del griego. Cuando ellas han comenzado a sentir el impulso del deseo sexual. Y eso no sólo significa deseo sexual hacia el acto sexual mismo, sino deseo hacia un hombre y todo lo que eso involucra. Cuando ella comienza a sentir el deseo que una mujer normal tendría a día un hombre, usted comienza a tener un problema.

Por cierto, el verbo es usado normalmente en el Nuevo Testamento y en otras partes, fuera de las Escrituras es usado de un buey tratando de escapar del yugo. Ella va a querer escapar de este voto precipitado y pacto que ella hizo. La palabra ‘rebelan’ implica una desconsideración hacia lo que está bien. Ella comienza a sentir un deseo fuerte, ella comienza a rebelarse en contra del yugo que ella se ha impuesto sobre sí misma mediante su voto de servir el Señor. Ella ha sido colocada en la lista, supongamos. Y ahora ella tiene un título oficial. Esta era una función oficial, ella supuestamente debe ser el modelo de virtud espiritual. Ella debe estar enseñando a otras mujeres a cómo hacerlo, a cómo ser piadosas, a cómo amar a su marido, a cómo criar a sus hijos, mientras que ella por dentro está explotando buscando salirse de este yugo, por revertir este pacto y encontrar un hombre. De hecho, no querría yo que una mujer así estuviera suelta entre las familias entrando y saliendo de hogares. Ella podría estar colocando sus manos en un hombre que ya es el marido de alguien.

Pero esta sería la peor escena concebida en la mente del apóstol conforme él escribe. Ella resentiría su compromiso, ella serviría bajo hostilidad. Ella comenzaría a ser hostil hacia el Señor. Ella comenzaría a ser vulnerable ante los hombres que estuvieran ahí. Ella comenzaría a acercarse a hombres a quienes sabe que no debería acercarse. Y ella estaría insatisfecha y estaría muy infeliz y sería muy miserable. Ella sabe que está mal el romper una promesa. Que está mal romper un voto. Y entonces, ella está protestando bajo esta situación, deseando de manera tan desesperada el casarse y estando aquí bajo el pacto que ella hizo, ella no tiene el deseo de trabajar y el trabajo sin deseo no es trabajo absoluto. Ella es muy vulnerable y especialmente, conforme ella circula ahí en la comunidad, ella se vuelve una antorcha potencial para un incendio forestal.

Dicha infidelidad a un pacto tiene consecuencias. Vaya al versículo 12. Esto, de hecho, dice “llevando con ellas condenación o juicio”. Una mujer en esa posición que está tratando de cumplir un voto, ella está revelándose y siendo hostil a ese voto, quien está deseando profundamente el matrimonio, sintiendo un deseo sensual fuerte. De esa manera, ella está cargando una carga en su espalda, una carga de la sentencia que Dios contra un pacto quebrantado y una actitud tan ingrata, un espíritu tan indeseable, en últimas va a ser disciplinada por el Señor, juzgada por el Señor. Esa es la implicación. Ella, en cierta manera es un desastre potencial que es cuestión de tiempo para que se lleve a cabo, cuando Dios dejé caer Su martillo. ¿Por qué? Por haber quebrantado su primera fe.

Ahora, ¿qué significa eso? Bueno, es difícil ser dogmático en eso. Hay dos posibilidades: si traducimos la palabra como fe, significa que quizás ellas han abandonado su compromiso original con Cristo, el cual fue un compromiso con obedecerlo, amarlo, servirlo, guardar Su Palabra, hacer Su voluntad. La implicación ahí podría ser que ellas simplemente dijeron, por ejemplo, usted sabe, “ya me cansé de servir a Cristo, se acabó. Voy a hacer lo que quiero hacer.” Podría ser traducida compromiso la palabra también. Podría ser traducida compromiso.

Y podría significar el pacto específico de servir al Señor por el resto de su vida como un grupo de mujeres en la Iglesia había diseñado hacerlo. Entonces, ella habría estado quitándose su compromiso original que hizo en su momento de tristeza. Ella podría estar rompiendo su compromiso original en la salvación de entregar su vida en el servicio a Cristo y obedecer Su voluntad. De cualquier manera, ella viola su compromiso con el Señor. El deseo por el matrimonio es tan fuerte que ella simplemente comienza a hacer todo lo que puede para salirse de la situación en la que está. Se deshace de su compromiso original e inclusive al punto en el que ella viola el compromiso original de obedecer al Señor.

¿Qué significa esto? Me imagino que eso significa que ella comienza a buscar un estilo de vida injusto. Quizás, en su desesperación ella se aparece ahí en el bar de solteros de Éfeso, si hubieran tenido uno. No lo sé. No sé lo que hicieron. Ella llega al punto de comenzar a salir con incrédulos. Ella viola su compromiso, por un lado, ella viola quizás la devoción original que expresó al principio en su fe cristiana. Y como usted sabe, debido a que la cantidad de opciones de hombres es menor para una mujer más adelante en su vida, debido a que hay un trasfondo de haber vivido con un hombre, y ahora usted ya no vive con ese hombre, hay una mayor desesperación porque usted ha conocido esa satisfacción. Y ahora es quitada.

Con mucha frecuencia, las mujeres en esa situación entran en relaciones con hombres con los que nunca debían haber establecido una relación. Son impacientes. Buscan una relación equivocada. Y quizás inclusive terminan casándose con un incrédulo. Y me gustaría esconder de mi memoria a todas las mujeres que conozco que han hecho eso. Esta es la razón por la que en 1 Corintios 7:39 Pablo dice que una mujer que ha perdido a su marido puede volverse a casar, pero sólo en el Señor… Únicamente en el Señor. El hecho de que ella se case con un incrédulo es reemplazar a Cristo en el centro de su vida con un incrédulo en el centro de la vida de ella. Que quede claro, eso es exactamente lo que una mujer hace cuando ella se casa con un incrédulo. Ella quita a Cristo al punto en el que ella hizo un compromiso con Él. Lo toma, lo saca, coloca a un incrédulo ahí en donde ella había tenido el compromiso original con Cristo. El hecho de que eso suceda traería una reprensión terrible sobre la Iglesia, sobre el nombre de Cristo… Especialmente si ella estuvo en una lista de personas que supuestamente están ahí como modelo de virtud para que el resto de la gente la siga.

Pero debido a la debilidad de una mujer, debido a su deseo fuerte hacia un hombre, debido a la impaciencia, debido a su incapacidad de encontrar a un hombre cristiano de su edad que esté disponible, ella quizás se ve atraída a entrar en una relación en donde hace concesiones con un hombre casado, y perder así la virtud de ella. Ella quizás ha hecho concesiones al involucrarse con un hombre no casado quien no es creyente, y pierde así su virtud. Ella puede terminar casándose con alguien que deshonra a Dios. Entonces, la primera razón por la que Pablo dice que no coloquen a las mujeres en la lista que son jóvenes es para protegerlas de deshonrar a Cristo de esta manera.

Segunda razón en el versículo 13. Y, además, dice él, o al mismo tiempo también, aprenden a ser ociosas. O literalmente, esta es una frase que significa que califican como personas que son ociosas. Aquí hay un segundo problema. El primer problema es un problema de deseo hacia un hombre. El segundo problema es inmadurez. Usted coloca a una mujer joven en esta lista, escuche, entienda la escena, y ella va a ir de casa en casa ministrando a estas familias, instruyendo a otras mujeres, ayudándoles con los hijos, ayudándoles a aconsejar y orar con ellas y discipularlas y ayudarles y visitar a los pobres y a los necesitados y a los enfermos; y ella está recolectando una masa de información muy interesante acerca de la vida personal de toda persona.

Y en el ocio de eso, si es inmadura, Pablo dice, al ir de casa en casa, lo cual sin duda alguna es lo que esas mujeres hacían, gran parte del tiempo debido a la naturaleza de su ministerio en el circuito del servicio de casa en casa, lo que originalmente era una visita deliberada para ayudar a ministrar, se convierte en una misión en donde no hay casi nada o nada de trabajo espiritual que se logra. En el mejor de los casos, es social. En el peor de los casos, una situación devastadora y desastrosa. Y simplemente, andan de casa en casa. Y no sólo ociosas, sino que andan de casa en casa y son demasiado inmaduras para ayudar en algo y están demasiado consumidas con el deseo de un hombre que cuide de ellas. Lo que comienza simplemente como una situación social, dice, observe el versículo 13, no solamente ociosas, sino también chismosas y entremetidas, hablando de lo que no debieran.

Ahora, lo que comienza como algo de gran devoción y compromiso, poco después es superado por un deseo por casarse, una hostilidad crece en el corazón. Poco después, simplemente están metidas en un torbellino social. Ese es el mejor de los casos. El peor de los casos es que la información que recolectan se convierte en combustible para lo que ellos cuentan y se involucran en chismes conforme dicen cosas que no debieran decir. Ellas no están haciendo nada constructivo. Están haciendo cosas destructivas.

La palabra para chismosas significa parlotear. Simplemente hablan, dicen cosas absurdas, hacen acusaciones vacías, acusar con palabras malas. Todas esas cosas. Entonces, simplemente andan de lugar en lugar llevando historias de un lugar al otro. Como veremos en esta noche en el estudio de Santiago, eso es absolutamente desastroso.

Y después, entremetidas. Literalmente, alguien que se mueve por todos lados. Pero tiene que ser el que se mueve por todos lados con una nariz grande, metiendo la nariz en todos lados. Quienes, por curiosidad, están buscando cosas e investigando cosas que ni siquiera les conciernen. Ni siquiera deben meterse en eso.

Por cierto, es interesante que la palabra entremetida ocurra en Hechos 19:19 en referencia a personas que se involucran en la magia. Y cuando que eso, pensé: “bueno, ¿cuál es la conexión ahí? ¿Por qué las entremetidas están conectadas con la magia?” Y si lo piensa, es muy simple. La gente que se mete en la magia está buscando cosas que están escondidas del conocimiento humano. Y los entrometidos está haciendo lo mismo. Simplemente, metiendo las narices en cosas en donde no deben meterlas.

Entonces, usted puede ver este proceso de degeneración. Esta mujer es colocada en la lista. Ella comienza en lo que es el ministerio. Ella se vuelve hostil al ministerio porque quiere un hombre. Poco después, no hay nada más que un torbellino social simplemente moviéndose por todos lados. Y entonces comienza a degenerar. A contar cosas que no debe, meterse en cosas que no debe meterse y esto culmina finalmente al final del versículo 13, conforme ella esparce cosas que ni siquiera deben ser dichas. Todo esto es una señal de inmadurez. Ella no ha alcanzado esa piedad de madurez que la va a salvar de esas cosas para destruir a la gente de Dios y la obra de Dios.

Quizás, quizás en la Iglesia de Éfeso algunas de estas mujeres se habían convertido en promotoras de enseñanza falsa. Y esa la razón por la que Pablo en el capítulo 2 dice que las mujeres no deben enseñar. Quizás, los espíritus engañadores, las doctrinas de demonios, los hipócritas mentirosos que estaban esparciendo toda la teología falsa ahí en esa comunidad, quizás habrían sido también mujeres al igual que hombres. Y algunas de esas mujeres inmaduras y fuera de control, quienes habían perdido a sus maridos, ahora tenían la libertad de involucrarse en este tipo de cosas. Quizás, no solo maldad moral, sino error doctrinal podría ser el resultado de mujeres inmaduras que estaban anhelando el tener hombres y tenían tiempo disponible y no lo usaban bien.

Entonces, Pablo dice, demanda a una mujer sobria, madura, piadosa, ministrar a hogares y familias para ser parte de sus necesidades más profundas, sus problemas más profundos, sus secretos más profundos y no abusar de esa oportunidad. Por estas razones las mujeres jóvenes, entonces, no deben ser colocadas en la lista, para que no se vuelvan objeto de oprobio.

Pablo tiene una mejor idea en el versículo 14 para las mujeres jóvenes. Quiero, y como le dije boulomai es la voluntad de deseo que viene a partir de la razón o la emoción. Es algo racional debido al razonamiento anterior, el cual ya ha dado en los versículos 11 al 13. Por estas razones, podemos asumir “quiero, mando,” tiene la fuerza de un mandato, “que las viudas jóvenes se casen.”

Ahora, eso es exactamente lo que dicen las Escrituras. Una mujer joven que ha perdido a su marido, debe casarse. Usted pregunta si acaso toda persona hasta los 60 años está en ese grupo más joven. No lo sé. Es un término general, jóvenes. Es aclarado en cierta manera en el versículo mismo. Dice que las viudas más jóvenes deben casarse y criar hijos. Entonces, podríamos decir que ‘las jóvenes’ ciertamente incluiría a mujeres que todavía pueden tener hijos. Estas mujeres deben casarse.

La costumbre judía, créame, daba honor a las segundas nupcias. Y este es el mandato de Pablo. Esta no es una concesión, este es un mandato. Y cuando oigo a alguien decir que el divorcio podría ser bíblicamente tolerable, pero las segundas nupcias nunca son tolerables, para mí eso va en contra de la intención del corazón de Dios revelado en este pasaje y ese es proteger a una mujer soltera de tener que vivir una vida de soltería en la que ella constantemente está enfrentando deseos fuertes y constantemente en su inmadurez no puede enfrentar todo lo que está pasando en su vida para proveer para sí misma.

Yo creo que es el diseño de Dios para una mujer joven que ha perdido a su marido el volverse a casar. Eso es lo que dice el texto. Puede haber excepciones. Y ciertamente, no estoy diciendo, tampoco Pablo, que toda mujer que ha perdido a su marido es una mujer sensual que está buscando problemas. Que toda mujer que ha perdido a su marido es una chismosa, pero eso tiende a ser un problema.

Entonces, él dice, y esta es la situación general, mujeres jóvenes, él ni siquiera usa la palabra mujer aquí. Simplemente, las más jóvenes. Él ya nos ha dicho a qué más jóvenes se refiere ahí atrás en el versículo 11. Las jóvenes que han perdido a su marido, dice él, deben casarse, porque esa es la esfera del llamado de una mujer. Esa es la esfera de su vida. Para eso ha sido diseñada. Ella necesita un hombre, el cuidado, la protección, la provisión del marido. Ese es el diseño de Dios. No es sólo protección de relaciones irresponsables, no solo protección de conducta irresponsable y ocio, sino que es debido a que Dios ha diseñado que ella esté en la esfera del hogar.

Decir que hay una provisión en la Biblia para el divorcio, pero nada para las segundas nupcias es presentar una pregunta muy difícil a todas las mujeres que Dios ha diseñado, que estén bajo el cuidado y protección de un hombre. Y básicamente, usted le está diciendo que no puede hacer eso. ¿Quién va a cuidar de ellas? Y la gente que promueve esa postura en particular, que dice que hay una justificación en la Biblia para el divorcio, pero nada para las segundas nupcias necesitan inventar una estrategia para redefinir lo que es la feminidad y para explicar cómo vamos a cuidar de todas estas personas que no tienen el derecho de tener otro marido porque la carga cae en la Iglesia.

Pero la indicación de las Escrituras es que las mujeres, y de nuevo, no dice viudas, y si dijera viudas, de nuevo recordaríamos que significa cualquier mujer que ha perdido a su marido. Y si ella ha perdido a su marido mediante el divorcio, mediante el adulterio y ella era inocente mediante la deserción de un incrédulo, ella estaría en la categoría en donde ella tendría un derecho bíblico de volverse a casar. A ella se le instruye hacer eso.

Ahora, permítame decir esto. Puede haber algunas mujeres que Dios quiere que permanezcan en soltería. Dios, en ese punto, puede permitirle a una mujer que esté totalmente satisfecha estando soltera el resto de su vida. Pero, aun así, el patrón general es que el deseo de una mujer, de manera natural sea hacia un hombre y su vulnerabilidad y su protección y satisfacción sea cubierta, por así decirlo, mediante esa relación. Entonces, Pablo dice ahí que se casen.

Observe los detalles de su responsabilidad, versículo 14. “Quiero pues que las viudas jóvenes se casen, críen hijos.” ¿Sabe lo que eso significa? Muy simple, tengan bebés. No tiene nada que ver con criarlos. Tengan bebés. Entonces, si una mujer todavía está en esa edad, entonces debe hacer eso. Me molesta continuamente que nuestra sociedad nos siga diciendo que los niños son algún tipo de contaminación ambiental y cualquier persona que tiene más de dos debe ser expulsado de nuestra sociedad por poblar de manera excesiva al mundo. Debemos poblar al mundo con tantas personas piadosas conforme nos sea posible.

Criar una simiente piadosa, es el propósito para el cual Dios ha diseñado los hogares cristianos. Tener hijos es el propósito de Dios para una mujer. Y aunque una mujer haya estado casada y haya perdido a su marido y necesite volverse a casar, el propósito no cambia. Ella debe tener bebés. Y después, dice, “gobierne su casa,” oikodespoten, ella debe hacer eso y eso incluye administrar la casa, criar a los hijos, entra en ese punto. Tito 2:4 y 5 dice que ella tiene que ser cuidadora de su casa, oikiakos, significa administrar el hogar con los recursos provistos. La idea es que el hombre provee, sale, consigue los recursos, los trae, ella los administra, y ella se encarga de cuidarlos para el bien de la familia.

Hombre, este es un retrato tan simple y hermoso de cómo operan juntos un hombre y una mujer en un hogar. Esta es la razón, como dije hace una semana, por la cual estoy tan emocionado, porque en el Master’s College, en el otoño, vamos a comenzar un programa para enseñarles a las mujeres jóvenes cómo ser administradoras del hogar, cómo cuidar del hogar con gran capacidad y realmente, ser el tipo de persona que ellas puedan ser para hacer del hogar lo que Dios quiere que sea. ¡Qué llamado tan tremendo, tan tremendo es este! Esta es una parte tan grande de una mujer, que, aunque ella ha perdido a su marido, a ella se le dice que encuentre a otro y regrese a hacer eso. Es casi como si ella es un pez que está fuera del agua y se le dice vuelva a entrar al agua en el estanque más cercano, nada más que no quiero decir al hombre más cercano. Pero esta es la idea de urgencia de esa esfera para una mujer.

Ahora, habiendo dicho eso, sé que corro el riesgo de que alguien diga que en su propio matrimonio ‘hombre, espero que sólo seas tú y yo para siempre’. Y todos debemos estar casados el uno con el otro con esa perspectiva. No debemos estar casados con la idea de que ‘quiero que sepas, mi amor, que tan pronto como no estés, me voy a buscar a alguien más.’ Digo, eso no va a cultivar el tipo de relación que usted realmente quiere. Pero, y creo que eso está cubierto en el hombre de una mujer y la mujer de un hombre. Inclusive en segundas nupcias judías había un período de espera. Debían esperar para asegurarse de que no hubiera un embarazo. Pero hubo un período de espera y cubría mucho terreno hasta que hubiera segundas nupcias que se permitieran. ¿Por qué esto? ¿Por qué es que una mujer debe regresar al hogar y estar bajo el cuidado de un hombre y ministrar en ese hogar y proveer liderazgo a ese hogar? ¿Por qué? Para que no den al adversario ninguna ocasión de maledicencia.

El término ocasión es un punto de despegue, una base de operaciones. El adversario, cualquier enemigo de la cruz, cualquier enemigo del Evangelio, cualquier enemigo de la Palabra de Dios, claro, el adversario definitivo es Satanás, pero su calumnia siempre viene a través de agentes humanos. Y entonces, si las mujeres entran al hogar y cumplen con su tarea ordenada por Dios y crían una generación piadosa de jóvenes y administran ese hogar, van a quitar la maledicencia que se presenta en contra de la Iglesia y en contra del pueblo de Dios.

Y los hombres de mujeres de violan el propósito de Dios proveen combustible para los incendios. Y siempre hay esas personas que quieren despedazar la reputación de la Iglesia. Son instrumentos del diablo buscando algo que puedan encontrar. Y entonces, para evitar que tengan alguna fuente de maledicencia, las mujeres jóvenes, en lugar de que sean vulnerables y queden expuestas al pecado, expuestas a la amargura en contra de Cristo, expuestas a lo que el mundo puede traer en contra de ellas, deben regresar a la seguridad, la protección, la fortaleza, el cuidado de una relación piadosa con un hombre en la esfera en donde Dios quiso que ellas estuvieran. Tristemente, dice él en el versículo 15, porque ya algunas se han apartado en pos de Satanás. Pablo dice “lamento decir que en la asamblea de su Iglesia algunas ya se han desviado.” Algunas ya han dejado su voto a Cristo. Algunas, ya han dejado el llamado verdadero de una mujer al hogar. Algunas, están ahí afuera siguiendo a falsos maestros. Algunas, están siguiendo sus propias concupiscencias. Algunas se están desviando del camino de la virtud. Algunas pueden ser las mujeres torpes cargadas de concupiscencias que él menciona en 2 Timoteo capítulo 3. Algunas ya están esparciendo mentiras. Algunas ya están ocupadas con los asuntos de otros, algunas han entregado sus oídos a espíritus engañadores, creyendo doctrinas de demonios. Algunas se han involucrado quizás en un juego de poder para volverse las maestras en la Iglesia. Algunas han actuado en maneras inmorales. Algunas han quebrantado promesas al Señor. Algunas se han casado con incrédulos. Pablo dice: “mira, cásate con un creyente, regresa al hogar, cumple con el diseño de Dios te ha dado para que no des ocasión de maledicencia en contra de la Iglesia.

Entonces, vemos de manera muy clara lo que Dios quiere que las mujeres sean en este pasaje, ¿no es cierto? No debe haber duda alguna acerca de esto. Es tan obvio lo que Dios quiere de una mujer.

Después, un punto final en el versículo 16, al cual ya hicimos referencia. Al final, casi como si él mismo quisiera cerrar su argumento y llevarlo al término de un círculo completo en donde él comenzó, él dice esto: la Iglesia tiene la obligación de asegurarse de que mujeres capaces también apoyen a sus viudas para que no sean cuidadas por la Iglesia. El versículo 16 dice: “si algún creyente o alguna creyente… dice el texto… Tiene viudas, que las mantenga.”

Esa es la razón por la que le dije la tercera línea de responsabilidad. Primero, hijos y nietos. Segundo, un hombre en una familia debe proveer. En tercer lugar, una mujer debe proveer. Había algunas mujeres, claro, que tenían los recursos. Algunas de esas quizás habían sido mujeres viudas. Algunas de ellas quizás habían sido mujeres casadas con un incrédulo a quien se les entregó la administración de la casa y podían tomar algo de lo que tenían y darlo a otras mujeres que tenían necesidad. No siempre tenía que ser dinero. Podían ser alimentos, podía ser hospedaje, ropa, muchas cosas. Entonces, no sólo los hombres creyentes deben proveer para su casa extendida, a aquellas mujeres que tenían necesidad, pero también las mujeres debían hacer eso. Que las mantengan.

Y como usted sabe, no es cierto, que muchas mujeres viudas cuidaban de sus madres viudas. Eso no es raro para nosotros. Muy común. La razón es al final del versículo 16, “y no sea gravada la Iglesia a fin de que haya lo suficiente para las que en verdad son viudas.” En otras palabras, ni siquiera llegas a la responsabilidad para la Iglesia de cuidar de una persona hasta que todas estas otras posibilidades han sido agotadas.

Hijos, nietos, hombres en la familia, mujeres en la familia, si no hay apoyo en todas esas áreas, entonces la responsabilidad recae sobre la Iglesia y cerramos el círculo de regreso al versículo 3, en donde a la Iglesia se le dice en general que tenga la responsabilidad de apoyar a las mujeres solas que realmente están solas. Esto es que no tienen otra manera de mantenerse.

Ahora, ¿qué es lo que queremos decir con la Iglesia? Permítame responderlo de la siguiente manera. Usted es la Iglesia y yo soy la Iglesia. Si usted o yo tenemos los recursos para mantenerlas, entonces nosotros debemos hacerlo. Si no los tenemos, entonces, venimos a la Iglesia y como cuerpo a nivel colectivo, lo hacemos. Pero debe ser nuestro gozo como individuos, si Dios nos ha dado el recurso, el que nosotros asumamos el gozo de hacer eso. Y debemos hacer eso de manera pronta. Usted pregunta por qué debemos estar tan prontos para gastar nuestro dinero de esa manera. Escúchelo de esta manera: Deuteronomio capítulo 14 lo presenta, creo, como un principio que debemos conocer. Dice que el huérfano y la viuda que están dentro de tus puertas, vendrán y comerán y quedarán satisfechos.” Esta fue la ley de Dios para Su pueblo Israel. “Para que Jehová tu Dios te bendiga en toda, en la obra de tus manos que tú harás.”

¿Por qué debo como persona estar pronto a apoyar a una viuda? Porque tengo la promesa de la bendición de Dios. ¿Por qué debo pasarle eso a la iglesia cuando yo lo puedo disfrutar? Y hay una amenaza ahí también, porque en el capítulo 27 de Deuteronomio, la ley de Dios dijo esto: “maldito el que pervierta la justicia que merece el extranjero, el huérfano y la viuda.”

Ayuda a una viuda, sé bendecido. Deja de ayudar a una viuda, sé maldecido. Dios está viéndote y Dios dice que, si te encuentras con una viuda en tu camino y tienes los recursos para ayudar y ayudas, “te bendeciré”. Y si no ayudas y pierdes la bendición, y vienes bajo la maldición… Ahora, nosotros no queremos extrapolar eso demasiado a partir del pacto dado a Israel. Pero si ciertamente Dios estaba complacido con el cuidado de una viuda en ese entonces, Él está complacido con el cuidado de una viuda ahora. Si Él no estaba contento con la falta de cuidado en ese entonces, Él no está contento con la ausencia de cuidado ahora. Entonces, la responsabilidad recae sobre el individuo inicialmente y Dios sabe eso. Y después, pasa en donde no hay capacidad como tal para la Iglesia.

Bueno, el resumen de todo esto, ¿qué diremos? La carga que Dios ha colocado sobre los hombres es clara. ¡Y qué carga tan gozosa y feliz es! La responsabilidad que Dios ha colocado sobre las mujeres es clara y también es una responsabilidad gozosa. ¿Podemos resumirlo? Una mujer debe tener una reputación de buenas obras. Ella debe dar a luz hijos y criar hijos piadosos. Ella debe abrir su hogar con hospitalidad a extraños que están en necesidad de cuidado. Ella debe demostrar servicio lleno de gracia, humilde, a aquellos que se cruzan por su camino, inclusive al punto de lavar sus pies. Ella debe ayudar a todos los que están en problemas, afligidos con su bondad y sacrificio personal. Ella debe entregarse a toda buena obra posible, evitar el ser ociosa, el estar flotando de casa en casa, metida en chismes, enfocada en guardar su propia casa, ayudar a estas otras mujeres en necesidad a quienes ella puede ayudar.

Y todo esto resulta en una vida en la cual no da ocasión a maledicencia, que calla al enemigo y también hace de ella una mujer digna de ser cuidada e identificada oficialmente dentro de la Iglesia como una que ministra en el nombre de Cristo. Ese es el diseño de Dios. Y esa es la bendición de Dios para aquellos que son obedientes a ese diseño que Él estableció. Oremos juntos.

Padre, hay tanto que se aplica de manera tan directa a la vida en este pasaje. Y ha sido mi oración, como Tú sabes, que ninguna palabra en manera alguna refleje algo diferente de la intención Divina, que comuniquemos con esa misma verdad y ese mismo espíritu que Tú deseas comunicar. Gracias, oh Dios, por la maravilla de la feminidad, por la belleza de Tu diseño, por ese privilegio maravilloso que se le ha dado a los hombres de cuidar de la mujer que Tú has decidido. Gracias por el diseño de la mujer que cuida del hombre que Tú has decidido. Gracias por el hogar.

Te damos gracias, Señor, por el recordatorio hoy de lo que Tú nos han llamado a hacer, hombres y mujeres. Y oramos por todo marido y por toda esposa, oh, Dios, que mediante el medio de la gracia, que todos seamos lo que Tú quieres que seamos. Perdónanos por nuestras muchas fallas.

Oramos por estas mujeres solteras tienen anhelos profundos en su corazón por ese marido que todavía no está ahí, sea que nunca se han casado o sea que han perdido a su marido, oramos por su fortaleza espiritual, por la profundidad de su andar en el Espíritu, por su paciencia. Y pedimos que Tú, en Tu gracia les proveas, que estén satisfechas en toda manera.

Oramos también por la crianza de hijos piadosos, por el cuidado de hogares que son santuarios de fe y esperanza y amor. Y oramos que, en todas nuestras relaciones juntos, nunca demos ocasión para que el enemigo con éxito nos acuse porque caminamos en obediencia a Tu Palabra y a Tu voluntad. Responde mediante Tu Espíritu a todas las preguntas no respondidas y ayúdanos a conocer la bendición que viene a aquellos que obedecen por causa del Salvador. Amén.

 

 

 

 

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