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Ha llegado el momento de abrir la Palabra de Dios, y lo invito a regresar a 2ª de Timoteo en donde nos quedamos hace siete semanas atrás. Y espero que su mente todavía esté recordando algunas de las cosas que aprendió para que no tengamos que tomar mucho tiempo para repasar. Recordará que esta segunda maravillosa epístola a Timoteo es escrita al hijo de Pablo en la fe, quien en ese entonces estaba a cargo del liderazgo de la iglesia en Éfeso, la iglesia en Éfeso que de hecho fue fundada y pastoreada por el Apóstol Pablo había caído en error doctrinal y en pecado, en términos de conducta; habían líderes en la iglesia que no tenían nada que hacer en el liderazgo, y estaban enseñando error, y estaban viviendo vidas impías; y entonces Pablo, después de haber sido liberado de su primer encarcelamiento, coloca a Timoteo en Éfeso y le dice: “Corrige las cosas en la iglesia”.

Le escribe en 1ª de Timoteo para decirle qué hacer, y le vuelve a escribir poco después esta segunda epístola para fortalecer a Timoteo, porque al cumplir con el deber ahí, Timoteo había encontrado oposición tremenda y estaba debilitándose, estaba atravesando un tiempo en su vida en el que no estaba operando a máxima potencia, y él había caído en debilidad. Y entonces, el corazón de esta epístola entera nos llega en el segundo capítulo con las palabras en el versículo 1: “Esfuérzate”; eso es realmente lo que Pablo quiere decir a Timoteo en este capítulo; de hecho esta es la idea entera de esta segunda carta. Pablo ahora le está escribiendo esta última carta que jamás escribirá; él va a entregar su vida en la causa de Cristo poco tiempo después, quiere entregarle la estafeta a Timoteo, y no quiere que Timoteo lo reciba en debilidad, él quiere que sea fuerte, porque él sabe que la iglesia está en medio de la persecución por parte del gobierno romano, él sabe que Timoteo está siendo golpeado por aquellos que no quieren el cambio que Timoteo quiere traer; él reconoce que Timoteo está enfrentando oposición sofisticada filosófica, lo cual es difícil de enfrentar; él sabe que es joven, él sabe que por naturaleza es un joven tímido, y él quiere que sea fuerte.

Y entonces al llegar al capítulo 2, llegamos a un capítulo que tiene la intención de fortalecer a los líderes cristianos; es escrito a un líder excepcional para ayudarle a ser fuerte en el ministerio que Dios le ha dado; estos entonces son los elementos de una vida espiritual fuerte. Vamos a comenzar a tomar el primer párrafo, versículos 1 al 7, vamos a verlo esta mañana y después el próximo día del Señor, queremos tener cuidado y no tomar demasiado porque hay mucho aquí que debemos aprender. Y le confieso que por muchos, muchos años, esta escritura en particular ha sido importante en mi propio estudio; de hecho, ayer estaba escuchando una cinta que prediqué unos 10 años atrás cuando todavía estábamos en el centro familiar, acerca de este mismo capítulo; y me pareció interesante comparar cómo pienso ahora con la manera en la que pensaba en ese entonces, y cómo he cambiado realmente poco; pero desde el primer momento en el que enseñé esto, hace más de 10 años atrás, este capítulo ha estado muy cerca de mi corazón.

Entonces, le digo eso para decirle que hay mucho aquí que hay en mí, y no sé qué tan rápido va a poder salir; pero para esta mañana vamos a comenzar. Permítame leerle estos primeros siete versículos. “Tú, pues, hijo mío, esfuérzate en la gracia que es en Cristo Jesús. Lo que has oído de mí ante muchos testigos, esto encargo a hombres fieles que sean idóneos para enseñar también a otros. Tú, pues, sufres penalidades como buen soldado de Jesucristo. Ninguno que milita se enrede en los negocios de la vida a fin de agradar a aquel que lo tomó por soldado; y también el que lucha como atleta no es coronado si no lucha legítimamente; el labrador para participar de los frutos debe trabajar primero. Considera lo que digo, y el Señor te dé entendimiento en todo”. Me acuerdo leer ciertas noticias asombrosas de dos niños que fueron encontrados en un cuarto en un ático, estaban encadenados a sus camas; habían sido encadenados a sus camas desde que nacieron, y cuando se les encontró ya eran adolescentes.

El reporte procedió a decir que eran inmaduros, estaban subdesarrollados, estaban desorientados socialmente, estaban malnutridos, estaban confundidos, no eran amados, eran casi como animales en su conducta, y lo peor de las cosas que usted podía imaginar acerca de la conducta en ese ambiente confinado había sucedido: inmaduros, subdesarrollados, malnutridos, socialmente desorientados, confundidos. Y leía en eso, y pensé de la iglesia, y cómo la iglesia es débil, está malnutrida, está desorientada, confundida, inmadura; está subdesarrollada en tantos, tantos casos. Y francamente mi ministerio de verano estos últimos meses me ha recordado de la debilidad trágica de la iglesia. He ido de lugar en lugar en este país, de la Costa Este a la Costa Oeste, y ha habido personas que me dicen de manera repetida: “No tenemos una iglesia en nuestra ciudad a la que podamos asistir que sintamos que es poderosa en la Palabra de Dios”, ¿ninguna?

Alguien me dijo ayer: “¿Sabes de una buena iglesia en cierta área?”, y yo pensé y le dije: “No, no alguna que tenga en mente”. Hay muchos predicadores populares, pero no conozco cuántos poderosos haya; hay muchas iglesias populares, pero no sé cuántas poderosas haya. Sé que la iglesia es algo frágil aunque es popular, fácilmente sacudida por la más pequeña dificultad personal, y busca curitas sicológicas porque no entiende sus recursos espirituales y cómo aplicarlas; es fácilmente atraída por el mundo y llevada al pecado, y justifica su amor por el mismo; incapaz de reconocer la doctrina sana, y no dispuesta a defender la verdad que no puede entender; es incapaz de permanecer fuerte contra los ataques de satanás, y por lo tanto cae presa a los falsos maestros y a las falsas enseñanzas, las doctrinas de demonios; y reconozco que detrás de todo esto hay liderazgo débil.

Oseas lo dijo: “Y será el pueblo como el sacerdote”. Y lo que veo en la iglesia, es una iglesia popular, pero una iglesia popular; veo una iglesia que tiene un nombre, pero no el poder ni la fortaleza que debería tener. Creo que es el resultado en muchos casos de liderazgo débil, quizás en la mayoría de los casos, mucha actividad pero no mucho poder; se habla mucho acerca de cristianismo, pero no hay mucha convicción; hay algo de predicación en contra de ciertas cosas, pero hay muy poca confrontación; hay un fuerte credo doctrinal, pero hay muchas concesiones. Entonces, me digo a mí mismo: “Este es un capítulo para nosotros el día de hoy”. Este es un capítulo para mí como un líder en la iglesia de Dios, este es un capítulo para todos los que tienen alguna función de liderazgo, porque todos nosotros necesitamos ser fuertes. Si usted entra a las profundidades de mi corazón y quiere encontrar el deseo más fuerte que tengo en mi ser, esto es lo que usted va a encontrar, mi deseo más grande es que yo pueda conocer la fortaleza de Dios y el poder de Dios en mi ministerio.

No necesariamente quiero ser erudito, popular, pero me gustaría ser poderoso; me gustaría ver la fortaleza de Dios en mi vida; no para mí, sino para que Él se pueda mover de una manera poderosa mediante su Palabra y su Espíritu. Y realmente creo que el botín pertenece a los fuertes, la victoria es para aquellos que son los fuertes, no los débiles; Pablo sabía eso, y creo que nosotros sabemos eso en nuestros corazones. Y hay poca duda, como dije, que Timoteo en este punto en su vida estaba en un tiempo de debilidad, él estaba en un tiempo de vacilación en su vida, estaba en un tiempo quizás en el que estaba cuestionando su llamado; él necesitaba avivar el fuego del don de Dios que estaba en él, él necesitaba considerar de nuevo los recursos disponibles: poder, amor, disciplina que el Espíritu de Dios le había hecho disponible para él; él necesitaba aceptar el hecho de que el sufrimiento va de la mano con el ministerio; él necesitaba recordar el poder de su Dios, él necesitaba recordar que él tenía un deber qué cumplir, y confiar en su salvador al desempeñar ese deber para su voluntad y su gloria, esto es para la voluntad de Dios y la gloria de Dios, él necesitaba afirmar su doctrina, no cuestionarla, y necesitaba identificarse con aquellos que eran fieles, no con aquellos que eran infieles; y todo eso se lo dijo en el capítulo 1 si recordará.

Pero resumiéndolo, él le dice en el capítulo 2, versículo 1: “Esfuérzate, no puedes avergonzarte, no puedes dejar de usar tu don, no puedes el no usar los recursos que están disponibles para ti. Debes ser fiel a la Palabra de Dios, debes identificarte con los buenos y los piadosos y los nobles”. Si vas a ser un líder eficaz en la iglesia, en otras palabras debes ser fuerte, esfuérzate; no solo lo puedes dejar así, no solo le dices a la gente: “Esfuérzate”; y te vas y los dejas algo frustrados, porque se dicen a sí mismos: “Quiero ser fuerte, ¿pero cómo hago eso?”. Y supongo que como yo, muchos de ustedes han crecido oyendo este tipo de exhortaciones; no quiero contar todas las veces que fui a un campamento como niño y escuché algún orador diciéndome que necesitaba estar dedicado, consagrado, entregado a Cristo, fuerte en mi fe, y salía de ahí diciendo: “Quiero ser así”, algunas veces tenía lágrimas en mis ojos, algunas veces aventaba una rama al fuego, algunas veces hacía algún despliegue público de dedicación, me iba y no tenía idea de cómo implementar eso, no sabía dónde ir, no sabía qué hacer, quería ser fuerte Señor.

Yo era como el hombre que se subía a su caballo y salió corriendo en todas direcciones posibles; realmente no tenía idea de adónde iba o cómo llegar ahí, no sabía cómo aplicar lo que había oído; no es suficiente simplemente decir “esfuérzate”, me tienes que decir cómo. Y entonces Pablo dice: “Timoteo, sé fuerte”, y aquí está cómo: “Tienes que verte como maestro, soldado, un atleta y un granjero”, y esos son los cuatro retratos que él nos da de los versículos 2 al 6, eso me ayuda a cristalizar en mi mente lo que debo ser, me da una meta a la cual debo moverme, que es clara. Ahora, observe ese versículo, el versículo1 comienza con dos palabras: “Tú, pues”, ahora el “pues” está ahí ahora para llevarnos de regreso; en el capítulo 1 él ha llamado a que Timoteo no se avergüence.

Tres veces en ese capítulo él habla acerca de no avergonzarse, él está llamando a Timoteo a que sea valiente y tenga denuedo; él está llamando a Timoteo a que se identifique con la casa de Onesíforo, personas que fueron fieles, que no se avergonzaron; él está diciendo: “Tú, pues, esfuérzate debido a todo lo que he dicho, y todo lo que Dios demanda, y todo lo que Dios espera que seas fuerte. Esfuérzate Timoteo, cúmplelo todo”. Ahora, esa es una palabra de autoridad. “Tú, pues, esfuérzate”, ese es un imperativo, esa es una palabra de autoridad. Y Pablo le habla a Timoteo con autoridad, pero él lo equilibra de manera maravillosa con la pequeña frase “hijo mío”, y eso es amor, esa es la intimidad del amor; por un lado está la autoridad, y por otro lado está el amor, y Pablo está equilibrando ambos. “Tú, pues, hijo mío, esfuérzate”. Y hay una ternura en el corazón de Pablo porque hay una ternura en el corazón de Dios; y cuando el Señor Dios mismo nos exhorta a ser fuertes con autoridad, Él también en amor nos hace recordar nuestra intimidad con Él.

Entonces, Pablo le dice a su amado hijo en la fe, ese hijo quien fue el resultado de la predicación de Pablo a su madre y abuela, ese hijo en quien Pablo había invertido su vida durante varios años, él le dice: “Debido a que posees una fe genuina”, como él le dijo en el capítulo 1, “Debido a que estás dotado de manera especial por Dios, debido a que has sido ordenado por los líderes de la iglesia, debido a que tienes los recursos espirituales de poder, y amor, y disciplina disponibles para ti, debido a que has sido llamado a predicar, debido a que conoces la verdadera doctrina, debes ser fuerte”, en otras palabras: “Depende de ti, Timoteo, depende de ti”. Es algo sorprendente, es una paradoja sorprendente, que Dios sea soberano y, sin embargo, que deba depender de que los hombres preserven, protejan, y trasmitan su Palabra, su verdad, pero así es. Entonces, Pablo dice: “Timoteo, debes ser fuerte porque depende de ti”. Ahora, observe esa pequeña palabra “esfuérzate”.

Permítame mostrarle lo que significa en el idioma griego en el texto original. Es un pasivo, un pasivo presente, sería traducido: “Continúa siendo capacitado, continúa siendo capacitado, fortalecido”, no es como “esfuérzate en tu propia fortaleza”, es como Efesios 6:10: “Esfuérzate en el Señor y en el poder de su fuerza”, no es tu propia fortaleza lo que te hace fuerte, sino que es la fortaleza del Señor; entonces es un pasivo, continúa siendo fortalecido. En otras palabras: “Permite que el poder de Dios fluya a través de ti, colócate en la posición en la que vas a ser fortalecido”.

Es como Judas 20, donde Judas escribe y dice: “Manténganse en el amor de Dios”, lo que él quiere decir con eso es: “Mantente en la esfera en la que puedas recibir las bendiciones del amor de Dios”, y esa es la esfera de la obediencia, cuando usted y yo aplicamos los medios de la gracia a nuestra vida, el estudio de la Palabra, oración, algunas veces el ayuno, la meditación; cuando aplicamos los medios de la gracia a nuestra vida nos colocamos en la esfera de la obediencia, y recibimos el amor de Dios, y conocemos el poder de Dios; entonces decimos: “Colócate en la posición en la que seas fortalecido. Saca el pecado de tu vida, acércate a Dios, acércate a Dios y Él se acercará a ti; acércate a Él, y Él te fortalecerá”, es otra manera de decirlo; “Permanece en Cristo, y deja que el poder que está ahí, que está permaneciendo, fluya a través de tu vida”. Entonces, la exhortación entonces es acercarse de manera continua al poder espiritual disponible provisto por Dios a un cristiano obediente.

Observe que dice: “Esfuérzate”; una mejor traducción aquí es: “Mediante la gracia que es en Cristo Jesús, debido a que has sido unido en Cristo, estás en la esfera de la gracia, y esa gracia te fortalece”. Ahora, permítame darle una pequeña perspectiva aquí. Usted fue salvo por gracia, ¿verdad? Efesios 2:8 y 9: “Porque por gracia sois salvos por medio de la fe” , ha sido salvo por la gracia, la gracia es inmerecida, la gracia es el favor de Dios dado a usted, la salvación de Dios dado a usted fuera de cualquier mérito, cualquier acto que usted merezca; usted fue salvado por la gracia, pero cuando usted fue salvo por gracia, la gracia no se detuvo; si la gracia se detuviera, usted sería condenado ahora porque su pecado no hace nada más que condenarlo.

Entonces, conforme usted vive, así como yo, como creyente en una esfera de gracia, la gracia de Dios siempre es aplicada a mi pecado, él continúa limpiándonos, 1ª de Juan 1:9, ¿por qué?, porque vivimos en una esfera de gracia. Cuando usted fue salvo por la gracia, usted entró en el ambiente de la gracia, en donde la gracia continúa operando. Ahora, la gracia opera en dos maneras: una, la gracia del perdón; dos, la gracia del poder. Es la gracia inmerecida de Dios que le concede a usted el poder de servirlo, así como es la gracia de Dios que le concede el perdón. Pablo dice en Romanos 5:2: “En esta gracia estamos”, “jistemi”  significa “estamos fijos en ella”. Existimos en una atmósfera de gracia, y es la asistencia y la ayuda inmerecida de Dios porque estamos unidos con Cristo lo que nos capacita para servir.

Entonces, la gracia de Dios está ahí para el perdón, y la gracia de Dios está ahí para el poder, es la gracia de Dios que está aplicada a mi pecado, y es la gracia de Dios la que se aplica a mi servicio. Entonces, vivo en una esfera de gracia; no merezco ser perdonado y no merezco ser usado por Dios ¿verdad? Entonces es la gracia que me perdona y es la gracia que me usa; en mi propia fortaleza no puedo ofrecerle nada a Dios, en mi propia fuerza no puedo hacer nada, no por mi poder y mi fuerza sino por tu Espíritu, dice el Señor. Entonces, es la gracia la que me perdona, y es la gracia la que me capacita. Necesito gracia para el perdón constante, y necesito gracia para el poder constante. Y cuando confieso mi pecado al Señor, esa gracia del perdón me limpia y me hace útil; y la gracia del poder entonces me capacita para servirle, y eso es de lo que está hablando aquí, la gracia que está disponible para nosotros para el servicio.

Entonces, él dice: “Timoteo, debes ser fuerte, o debes permitirte a ti mismo ser continuamente fortalecido a través de la gracia que está disponible para ti en tu unión con Cristo”. Y eso te viene a ti conforme eres un creyente obediente. Necesitas ser fuerte. Bueno, ayúdame Pablo, ayúdame a ver con mayor claridad lo que eso involucra. Muy bien, le voy a dar cuatro retratos, y si puede entender que usted tiene que vivir estas funciones, entonces va a estar en el lugar para ser fuerte. Esto es tan útil para mí, es muy parecido a la enseñanza de nuestro Señor cuando usa parábolas. Pablo nos da retratos vívidos que podemos ver con facilidad, y me digo a mí mismo: “Eso es lo que soy, eso es lo que debo ser; y cuando comience a conducirme así, entonces estoy en la esfera en donde la gracia de Dios fluye a través de mí para el servicio poderoso”. Bueno, veamos la primera. Él dice en primer lugar: “Timoteo, si vas a ser fuerte, tienes que verte a ti mismo como el maestro, el maestro”, versículo 2: “Lo que has oído de mí ante muchos testigos, esto encarga a hombres fieles, que sean idóneos para enseñar también a otros”, aunque viene al final el versículo el término más importante aquí es enseñar.

Realmente describe el punto del versículo entero, todo tiene que ver con el maestro. El retrato es un retrato de maestros en proceso. Pablo está diciendo: “Yo te enseñé, tú enseña a hombres fieles, y a hombres capaces que enseñarán también a otros”, cuatro generaciones: Pablo a Timoteo, a hombres fieles, a otros también. Véase a sí mismo como el maestro; el maestro es un eslabón vivo en una cadena que se remonta hasta Jesucristo; por cierto, esta es la única verdadera sucesión apostólica; Jesús enseñó, y Él enseñó a sus 12, y sus 12 enseñaron a las siguiente generación, y ellos enseñaron a la siguiente, y ellos enseñaron a la siguiente, y ellos enseñaron a la siguiente, y ellos enseñaron a la siguiente, y la cadena viva ha continuado hasta que alguien me enseñó a mí, y yo le estoy enseñando a alguien más, y alguien le enseñó a usted, y usted le va a enseñar a alguien más; somos una cadena viva que nos lleva eslabón tras eslabón hasta Jesucristo.

Esa es la razón por la que Lucas escribe al principio del libro de los Hechos: “En el tratado anterior que escribí, oh Teófilo”, refiriéndose al Evangelio de Lucas, acerca  de todo lo que Jesús comenzó; Él concluyó la obra en la cruz, Él solo comenzó la obra de enseñanza y predicación, y la cadena ha continuado y continuado y continuado. En mi recámara tengo el retrato de mi bisabuelo vestido de manera apropiada para la iglesia que él usaba cuando él predicaba la Palabra de Dios en Escocia, y después está mi abuelo quien predicó la Palabra, y después está mi padre que me la predicó y me la enseñó, y yo veo esa cadena, y rastreo esa cadena hasta Jesucristo; aunque no conozco todo eslabón en la cadena, en mi propio legado espiritual sé que se remonta hasta Cristo, y no se ha roto porque tengo la verdad.

Entonces, le está diciendo a Timoteo: “Timoteo, estás en un proceso”. Es como una carrera de relevos, alguien le dio a usted la estafeta, y usted tiene que entregar la estafeta a alguien más. En el pasado le he contado la historia en mis días de universidad cuando estaba corriendo en una competencia de relevos de Orange County, estábamos corriendo ahí en el relevo de la milla, y yo corrí una parte y básicamente yo corrí el segundo hombre, el primer hombre es el que obtiene la delantera, el segundo hombre la pierde, y usted tiene dos para hacer la carrera, así es la filosofía; pero corrí como segundo hombre, básicamente era un jugador de béisbol, pero me habían metido ahí en los relevos porque podía correr bastante bien y entonces corrí en un par de certámenes así, había corrido los sprints ese día, y creo que estaba involucrado en un certamen de salto de altura; pero había muchas universidades, 35 o algo así, y llegamos a la final de la carrera de relevos de una milla, estábamos contentos, estábamos emocionados, pensamos que podíamos ganar.

Nuestro primer hombre corrió un gran tramo, y se hizo ahí en la Universidad de Chapman; nuestro primer hombre corrió su parte muy bien, entró, hicimos un excelente pase, me entregó de manera perfecta la estafeta, y corrí de la mejor manera que jamás he corrido en mi vida, llegué ahí empatado en primer lugar para pasárselo al tercer hombre, le di la estafeta, y sabíamos que él era bueno, y el cuarto hombre era bueno; y realmente pensamos que estábamos donde queríamos ser. Coloqué la estafeta en el tercer hombre, y él corrió por la curva, y llegó ahí a la recta final; se detuvo, y se salió y se sentó en el pasto, y la carrera continuó; yo estaba aterrado, estaba en un estado de shock así como los otros hombres del equipo, pensamos que nos habíamos jalado un músculo o algo así, y corrí por el pasto, nunca lo olvidaré, y le dije: “¿Qué pasó? ¿Qué pasó?”, y él dijo: “No sé, simplemente no tuve ganas de correr”, le confieso que mis pensamientos fueron carnales en su totalidad.

Digo: “No puedes hacer esto, en esto no estás solo, no puedes hacer esto. ¿Te das cuenta del esfuerzo que ya has invertido y la preparación, el entrenamiento? ¡No puedes hacer eso! ¡Se ha invertido demasiado en ti! ¿Tú entiendes eso?”; y Pablo le está diciendo a Timoteo: “No puedes hacer eso tampoco, no me digas que estás aventando la toalla, no me digas que estás bajando la velocidad, no me digas que estás abandonando esto, no me digas que vas a renunciar a tu ministerio, ¡no puedes hacer esto! ¡No tienes ese derecho! ¡No estás en esto solo! Lo que has oído de mí ante muchos testigos eso encarga a hombres fieles que sean idóneos para enseñar también a otros. Tienes que continuar con esto, no va a detener conmigo, no quiero ser el eslabón que se rompe, tiene que continuar, no quiero salir de la pista, tienes que trasmitir lo que ha sido recibido”. ¿Qué es lo que significa esta frase “lo que has oído de mí”?

Simplemente la doctrina que Pablo le había enseñado a Timoteo; no creo que hay ninguna razón de peso para limitarla a algún cargo doctrinal especial en su ordenación, como algunos lo quieren hacer; no creo que es algún tipo de acontecimiento especial; creo que está diciendo “todo lo que te he encomendado como la revelación de Dios, debes encomendársela a otros”. Ahora, esto es algo bastante interesante. El verbo que él usa aquí es el verbo “paratithemi”, lo cual significa “depositar para proteger”; y la forma del nombre ya ha sido usada en el capítulo 1, en donde él habla acerca del tesoro –en el versículo 14– que te fue encomendado, es el mismo uso de la palabra aquí: “El depósito que fue depositado contigo”. Allá atrás en el versículo 12: “Guarda lo que he depositado contigo, así como el Señor guardará lo que tú has depositado con Él”.

Pablo le dice: “El Señor va a guardar lo que yo deposito con Él”, ese es mi versículo de la vida, versículo 2, “Tú guarda lo que Él ha depositado contigo”, esa es su Palabra. Capítulo 6, versículo 20 de 1ª de Timoteo dijo lo mismo: “Guarda lo que se te ha encomendado, lo que ha sido depositado en ti, el tesoro, la verdad, las sanas palabras”; aférrate, retén esas sanas palabras que él menciona en el versículo 13 del capítulo 1: “Guarda esa verdad”; y él entró en eso a gran detalle, tanto al final del capítulo 6 de 1ª de Timoteo, como en nuestro estudio del capítulo 1 de 2ª de Timoteo.

Entonces, no creo que hay ninguna razón para decir que esto se refiere a alguna ordenación de Timoteo; “simplemente piense en las cosas que oíste de mí de una manera general”, para decir “el depósito de verdad de la revelación de Dios que te entregué”, y después él añade “en presencia de muchos testigos”; no haría injusticia alguna la palabra día aquí si fuéramos a traducirlo “no en presencia de muchos testigos” como si fuera algún acontecimiento de ordenación en donde le estuviera dando algún cargo, algún mandato, y muchas personas estuvieran escuchando; pero si fuera traducido “apoyado por el testimonio confirmador de muchos”, en otras palabras Pablo está diciendo: “Te di la revelación de Dios y tú sabes que no solo fue mi enseñanza, porque hubieron muchos otros que la confirmaron como la Palabra de Dios”. Esa es la idea. “Te entregué la verdad, confirmada en la boca de muchos testigos como la Palabra de Dios”.

Pablo, como usted sabe, fue acompañado por muchos maestros. En Hechos 20, versículo 4, se refiere a muchos maestros que estuvieron con Pablo, y cuando Pablo habló la Palabra de Dios, afirmaron que de hecho era la Palabra de Dios; y cuando él fue un pastor en Antioquia, dice que era uno de cinco ahí, y hubo una confirmación de la Palabra de Dios. Entonces, Pablo está diciendo: “Las cosas que has oído de mí, no solo mis ideas, sino la Palabra de Dios confirmada por muchos testigos”, esa es la idea. Pedro mismo, en 2ª de Pedro 3:14-16 dice que Pablo escribió las Escrituras – Pablo dio escritura; él llama a la enseñanza de Pablo “las Escrituras”, a un cargo de esto era difícil de entender. Entonces Pablo era un testigo de la validez de la autoridad divina de la enseñanza paulina. Entonces, Pedro fue un testigo de la validez de la autoridad divina de la enseñanza paulina.

Entonces, Pablo está diciendo: “Mira, la revelación de Dios, el depósito de verdad confirmada como la Palabra de Dios en la boca de muchos testigos, como las Escrituras lo demandan, por boca de dos o tres testigos, te la trasmití. No puede detenerse ahí”. ¿Ve usted ahí de nuevo el tema entero a lo largo de estas epístolas? ¿Cuál es la responsabilidad primordial del liderazgo espiritual de guardar la verdad, de proteger la verdad? Pero ahora llegamos a una segunda dimensión; no solo guardarla y protegerla, sino casi de manera paradójica entregarla, es doble: debo guardar su pureza y debo mantener su integridad. Estoy seguro que nunca debe desviarse de ella o ser adulterada, y debo guardarla con tenacidad, y al mismo tiempo debo trasmitirla en su forma protegida a una generación subsecuente.

Y entonces él dice, de regreso al versículo 2: “Esto”, ¿a qué se refiere con “esto”? “Bueno, esta es la enseñanza que recibiste, la doctrina de los apóstoles, esto encarga a hombres fieles, trasmítela, deposítala para que la guarden con seguridad”, ahí está esa palabra, “deposítala para que la guarden con seguridad”, es la forma verbal de ese nombre del capítulo 1, versículos 12 al 14; Dios deposita su Palabra con nosotros para que la protejamos, la mantengamos pura, y la depositamos con alguien más intacta, sin impureza. ¡Hombre! Qué legado tan sagrado. Y lo repito, lo he dicho a lo largo de esta serie: La función primordial del hombre de Dios es guardar, mantener la Palabra de Dios pura, y trasmitirla a la siguiente generación en su pureza, esa es la tarea; el resto de las cosas son periféricas con toda seguridad; éste es el corazón de la razón para un seminario.

No tenemos un seminario aquí, el Master Seminary, porque es algo agradable; es porque pensamos que Dios nos ha mandado a trasmitir la verdad a la siguiente generación, y tenemos que levantar a líderes piadosos; si la iglesia es débil es porque sus líderes son débiles; si va a ser fuerte, debe tener líderes fuertes. ¿En dónde vamos a encontrar a líderes fuertes? Tenemos que prepararlos. No podemos dejar la tarea a alguien más, no puedo dejársela a alguien más, tengo que hacer todo lo que puedo. ¿Y por qué tenemos el Master College? Por la misma razón. Queremos tomar a jóvenes selectos, y producir una generación de personas que van a aferrarse a la verdad de Dios, y vamos a encomendárselas en pureza; esa es la visión, ese es el propósito, existen para proteger la verdad.

Cuando Dios identificó a Israel como su pueblo escogido, Él dijo que su función primordial era proteger los oráculos de Dios; primordialmente su identidad excepcional, única, en Romanos 3 dice: “Fue que recibieron los oráculos, la Palabra de Dios”. Es esencial entonces que Timoteo se aferre a la doctrina verdadera, y que él la trasmita a la siguiente generación. ¿Y se da cuenta usted de que el contexto histórico aquí demanda que Timoteo se apresure con la tarea porque Pablo quiere que venga a Roma? Allí en el capítulo 4, creo que es el versículo 9: “Has todo esfuerzo por venir a mí pronto”, y lo que él quiere es que Timoteo venga; versículo 21 lo repite: “Has todo esfuerzo por venir a mí antes del invierno". Entonces, si Timoteo va a venir, tiene que apurarse y dejar la verdad con otras personas.

¿Y sabe una cosa? Este es el corazón de mi propia vida, el levantar una nueva generación de personas que van a proteger la verdad, la razón por la que escribo libros acerca de la Biblia, o comentarios acerca de la Biblia, es para trasmitir la verdad a otra generación; tenemos cintas y enseñamos y predicamos, y estamos en la radio, y lo que sea; tenemos una universidad y seminario; y todas estas cosas son para trasmitir la verdad, entregar la verdad a la siguiente generación. Ese es un mandato, no es una opción. Pablo entonces habla del tipo de personas a las que debemos transmitirla. Muy bien. Observe de regreso al versículo 2, ¿a qué tipo de personas debemos trasmitirles la verdad? Él dice: “Entrégale el depósito para que lo guarden con protección, con cuidado, a hombres fieles que sean aptos para enseñar también a otros”.

Ahora, usted tiene que ser selectivo. ¿Entiende usted la selectividad en esto? Él no le dice: “Entrégasela a cualquier persona, a todo mundo”; hay un sentido en el cual un predicador le predica a todo mundo, pero él va más allá de eso; a Timoteo aquí él no le está diciendo nada más: “Predica la Palabra”, él lo va a decir en el capítulo 4, “Predica la Palabra a tiempo y fuera de tiempo, redarguye, reprende, exhorta con toda paciencia y doctrina y demás”, él va a llegar a eso; aquí no está hablando acerca del ministerio de predicación; él está hablando acerca de producir maestros, de ser un productor de maestros, un productor de predicadores, de eso está hablando. Y realmente ese es el ministerio doble. Veo mi propia vida, y por casi 20 años he respondido a la pregunta: ¿Cuál es la prioridad de tu ministerio?

Siempre he dicho las mismas dos cosas: Una, predicar la Palabra de Dios a la congregación; dos, preparar a líderes piadosos; eso es lo que he pasado haciendo los últimos 20 años de mi vida, y voy a seguir así hasta que muera. Hay un ministerio público, y después hay una especie de ministerio privado íntimo; y usted sabe, no puede ministrar a todo mundo, no puedo ministrar a todo mundo, tengo que ser selectivo; me encantaría hacer todas las cosas a todos los hombres en toda circunstancia, pero eso no es posible. Entonces, si tengo que invertir mi vida en alguien, ¿en quién la voy a invertir? Tengo que invertir mi vida, y otros hombres piadosos van a invertir su vida en alguien, ¿y en quién va a ser? ¿En qué tipo de hombres? ¿Qué estoy buscando? Bueno, el versículo 2 me dice: en primer lugar, hombres fieles.

Ahora eso habla de su vida espiritual probada, su virtud espiritual probada, esa misma palabra es traducida en el versículo 11 “digno de confianza”, misma palabra, hombres dignos de confianza, hombres que pueden ser confiados con las cosas de Dios, hombres que son confiables, hombres que son leales a la Palabra de Dios; esto habla de su virtud espiritual. Escuche, si yo quiero pasar mi vida con alguien, no quiero pasar mi vida invirtiéndola en hombres infieles, realmente no quiero tener muchos Figelos, Hermógenes, o Demases en mi vida; no quiero discipular a personas que me van a desamparar, me van a dejar habiendo amado este mundo actual; no quiero discipular a personas como cuando el corazón del Apóstol Pablo se rompe ahí en el versículo 1:15 cuando dice: “Todos en Asia me dejaron, incluyendo a Figelo y Hermógenes”.

Usted debe tener tan pocos incidentes como ese, como sea posible, porque su vida es tan corta y debe invertirla en hombres fieles; eso significa que sean hombres, que sean leales a la verdad de Dios; debe entregarles un legado, y ellos deben aferrarse a él. Acado de escuchar esta semana de un hombre en quien invertí parte de mi vida, quien decidió fallar moralmente en su ministerio; abandonó su iglesia y se divorció de su esposa, un hombre infiel, un hombre no digno de confianza, un hombre desleal, quien le dio la espalda a todos aquellos que invirtieron de su vida; quien se salió de la pista, se sentó en el pasto, aventó la estafeta, y dijo: “Aquí se rompe la cadena”.

Afortunadamente el Señor tiene muchas cadenas que llevan a la conclusión. Usted podría romper una, pero hay alguien más para entrar en su lugar. Pero un hombre infiel, triste, es algo trágico. Cuando usted se prepara para invertir su vida en alguien, usted debe ver lealtad ahí, no una lealtad ciega usted como persona, sino lealtad a la Palabra de Dios; amo a una persona cuya meta entera es ser fiel a la Palabra de Dios. Ese es el tipo de hombre en el que debe invertir su vida, a quien debe discipular. ¿Y sabe una cosa? Pero en una iglesia, ¿le digo una cosa?, hay muchos hombres en la iglesia que pasan la mayor parte de su tiempo con personas marginales, llenas de problemas, que no son fieles; pasan una cantidad tremenda de su tiempo tratando de consentir, y digo esto de manera amorosa, en personas que nunca van a hacer una diferencia.

Ahora, no estoy diciendo que descarte a esas personas, estoy diciendo que deje que esas personas en el ministerio de ayuda y exhortación, y con misericordia, venga a su lado; pero debo invertir mi vida reproduciendo a personas que van a proteger la verdad y van a proclamar la verdad, así debe ser. No quiero ser insensible a otros, pero quiero entender las prioridades. En segundo lugar él dice: “No solo debes invertir tu vida en hombres fieles, sino en aquellos que son aptos para enseñar”, o competentes para enseñar; aquellos que en el futuro van a ser competentes para enseñar. Es una forma futura aquí. Entonces, usted está invirtiendo – esto es tan claro, usted está invirtiendo ahora en personas quienes en el futuro enseñarán. Entonces, tengo que ser un productor de maestros. Timoteo tiene que ser un productor de maestros, esa es la función de uno que hay en la iglesia.

Ahora, eso no habla de virtud espiritual, sino de capacidad espiritual. Usted debe invertir en personas que tienen la virtud y la capacidad para reproducirse. Entonces debo invertir mi vida en personas que hacen lo que yo hago. El único don que le puedo enseñar a usar a la gente es el don que yo tengo, y no soy muy bueno, en hablarle a personas de otros dones. Me acuerdo cuando aconsejé a una persona cuando llegué por primera vez a la iglesia aquí; después de dos sesiones él se me acercó y me dijo: “Yo no sé si esto te ayude o no, pero me gustaría decirte que no tienes el don de consejería”, yo dije: “Bueno, valoro saber eso. Me da gusto saber que piensas eso. Quizás eso me va a ayudar a enfocarme en mí mismo. No te puedo ayudar si quieres que te hable de cosas que no hago; te puedo decir lo que dice la Biblia, pero quizás puedas recibir más principios prácticos de alguien más que tiene ese don y ese ministerio”.

Y entonces, conmigo, para lo que Dios me ha dotado, es aquello en lo que mejor puedo enseñar a alguien más que tenga ese don y ayudarles a refinar ese don. Entonces, Pablo dice: “Mira Timoteo, como líder espiritual si vas a ser fuerte, tienes que verte a ti mismo como un maestro, y eso significa que debes encontrar a aquellos que son leales a la verdad, y que son capaces para enseñarla, e invertir tu vida en esas personas”, bastante claro. Y todo se destila en ser un productor de maestros, y después ellos van a enseñar también a otros, lo van a trasmitir, eso va a mantener la cadena moviéndose, se van a reproducir a sí mismos; entonces es algo doble. Él le está diciendo: “Produce maestros”, en el capítulo 4 le va a decir: “Predica la Palabra a todo mundo”. Entonces, ahí es donde veo el ministerio.

El que se pone de pie en el púlpito predica públicamente la Palabra de Dios, y tras bambalinas pasa horas y días, e invierte la energía de su vida a reproducirse en otros para que hagan lo mismo; ese es el llamado y esa es mi visión, ese es mi corazón, eso es lo que yo veo que Dios me ha llamado a hacer, permear tanto de la esfera de influencia que tenga de la Palabra de Dios, y después levantar a maestros piadosos. Dice usted: “Bueno, ¿cómo se relaciona eso conmigo?”, bueno, creo que en un sentido usted debe recordar que lo que el líder es, lo que el pastor es, lo que Timoteo debía ser, debe ser el ejemplo para todo mundo.

En otras palabras, si debemos estar enseñando la Palabra de Dios, y trasmitiéndola a otros, es para que usted vea que usted también debe hacerlo, quizás en un punto diferente en la vida, a un nivel diferente en la iglesia, en una función diferente, pero todos estamos involucrados en eso, todos debemos estar involucrados en trasmitir la Palabra de Dios, todos debemos proclamar la fe a un incrédulo, nutrir a un nuevo cristiano, fortalecer a otro creyente en algún área en donde no entiende la Palabra de Dios; todos debemos ser maestros de la Palabra de Dios, todos debemos dar respuesta a todo hombre que nos demande respuesta por la razón de la esperanza que está en nosotros, todos debemos estudiar para ser aprobados ante Dios a trasmitir su verdad; pero en particular, ¿cómo podemos esperar que la gente trasmita la verdad de generación a generación, si los líderes no se aferran a la verdad, y reproducen a maestros para que establezcan el estándar para la gente? Mi visión es preparar a maestros piadosos fuertes y predicadores que sean leales a la verdad, y que tengan la capacidad de trasmitirla, y qué desafío tan tremendo, y qué desafío tan emocionante.

En resumen, todos somos llamados a trabajar duro en el área de trasmitir la verdad a la siguiente generación, particularmente aquellos que son ancianos. En 1ª de Timoteo 5 dice que los ancianos que trabajan duro en enseñar y predicar, son dignos de doble honor. El Señor quiere honrar a aquellos que son fieles en aferrarse a la verdad, y enseñar la verdad. Usted necesita ser lo que tenga que hacer en donde esté. Usted dice: “Bueno, no conozco mucho”; bueno, encuentre a alguien que conozca menos que usted, y enséñele lo que usted sabe; y encuentre a alguien que conozca más que usted, y aprenda de lo que ellos conocen; métase en el proceso, métase en el proceso, y sea un maestro. Y le voy a decir en este momento: lo que usted enseña, retiene; lo que usted no enseña, usted olvida. Yo puedo leer un libro, cerrarlo, y lo olvido rápidamente; leo un libro, extraigo de ahí verdad, enseño esa verdad, y nunca lo olvido. Lo que yo enseño, yo lo retengo; lo que no enseño, lo pierdo.

Entonces aprenda a enseñar. Marido, enseñe a su esposa; esposa, enseñe a su marido; usted aprende verdad espiritual; él viene a casa, descárguelo en él. Ahora, descárguele algo que no se aplique a él para que haya algo de equilibrio; quizás inclusive le descargue algo que se aplique a usted. Enseñe a sus hijos. Hijos, están aprendiendo la Palabra de Dios, compártanla con sus padres; enséñenle a sus amigos, sus compañeros de clase, personas en el trabajo; otro creyente, compartan la verdad de Dios en un estudio bíblico; en un tiempo de oración escríbale una carta a alguien, y que explote en las páginas de esa carta lo que usted ha aprendido de una porción de la Palabra de Dios. Sea un maestro.

No tiene que ser demasiado sofisticado; consiga un pequeño grupo de niños pequeños o jóvenes o adultos; sea un maestro de escuela dominical, enseñe la Palabra de Dios; consiga un grupo de nuevos cristianos, enséñeles. Trasmitamos la verdad a la siguiente generación, es la única esperanza que tenemos. Digo, vivimos en un mundo que literalmente está deshaciéndose, desintegrándose en toda dimensión, y lo único que va a permanecer fiel y sólido y verdadero, y dar algún tipo de plomada a generaciones futuras es la verdad de Dios; y para trasmitirla tenemos que estar comprometidos con conocerla, y entonces enseñarla. Entonces, podemos decir que los elementos de ser un cristiano fuerte involucran viéndonos a nosotros mismos como un maestro. Y permítame concluir como resumen ¿muy bien? Permítame decirle lo que hemos dicho en un resumen final.

Si usted va a ser un creyente fuerte, usted tiene que verse a sí mismo como un maestro, y eso significa uno que tiene que ser un estudiante diligente del mensaje escritural, usted tiene que estar dispuesto a estudiar. Él entra a eso más adelante en el capítulo – en el versículo15: “Procura con diligencia presentarte a Dios aprobado, como obrero que no tiene de qué avergonzarse y que usa bien la Palabra de verdad”; usted necesita ser un estudiante diligente que usa bien la Palabra de verdad, eso es esencial si usted va a ser un líder eficaz, si usted va a ser un cristiano eficaz. En segundo lugar, necesita enseñarla de manera clara. Usted necesita hablar las cosas que confirman la doctrina sana, usted necesita hablar claramente, usted necesita entender, usted necesita –como mencioné las palabras de Pedro– darle a la gente respuesta de la razón de la esperanza que hay en usted.

Entonces, usted necesita leer y estudiar la Palabra, y debe explicar de manera clara la Palabra; y después es necesario que usted sea leal y fiel a ese mensaje bíblico, eso significa no solo al enseñarlo sino al vivirlo. Si usted quiere ser fortalecido continuamente, si usted quiere conocer el poder de Dios en su vida, entonces tiene que vivir de acuerdo con esa Palabra; estúdiela, enséñela, y sea leal y fiel a la misma; pelee por ella, pero más que eso, vívala; y si eso se vuelve parte de su vida, usted va a pelear por ella. Y después, finalmente, usted debe estar involucrado continuamente en la preparación de alguien más; el equipar a alguien más que pueda enseñársela a alguien más.

Como pueden ver, amados, estamos en una carrera de relevos; usted está ahí, tiene la estafeta en su mano, alguien se la dio a usted, a alguien le dio usted la verdad, y usted la tiene, usted tiene que entregársela a alguien más, tiene que hacer eso; no solo puede salirse de la pista y sentarse en el césped, eso no está bien, hay mucho en juego; usted tiene que ser un maestro, y ahí es donde comienza, Pablo dice – pero hay mucho más, y vamos a ver eso el próximo día del Señor. Oremos juntos. Hágase usted la pregunta en su propio corazón en tan solo un momento breve: ¿Estoy comprometido con guardar la verdad? ¿Protejo la verdad? ¿Soy leal a la verdad? ¿Soy un vaso digno de confianza para proteger la verdad? ¿Estoy viviendo esa verdad? ¿Estoy enseñando esa verdad o tan solo estoy oyéndola y soy algo indiferente a ella? Espero que no.

El Señor quiere creyentes fuertes. Y uno de los elementos de una vida espiritual fuerte es verse a uno mismo como un maestro, en quien la verdad de Dios ha sido depositada, a la cual debemos ser intensa y permanentemente fieles para enseñarla a alguien más. ¿Está usted haciendo eso? ¿Es usted leal a la verdad? ¿La vive? ¿La ama? ¿La defiende? ¿Es fiel a ella sin importar el costo? ¿Está usted enseñándola a alguien más? Padre, ayúdanos, ayúdame a ser fiel a esto.

Señor Dios, danos la fortaleza y el poder espiritual; queremos estar siendo continuamente capacitados mediante la gracia que es nuestra en Cristo Jesús. Pero para hacer eso, necesitamos comprometernos con ser maestros en quienes la Palabra está fluyendo continuamente y saliendo, y fluye a otros; ayúdanos a ser fieles. Muéstranos aquellos que son aptos, en quienes podamos invertir nuestras vidas. Oro por nuestro seminario Señor, que tú traigas a los fieles y a los capaces; danos hombres piadosos que sean competentes para enseñar. Oramos por nuestra universidad, que nos des hombres y mujeres fieles, que puedan ser proclamadores fuertes, poderosos, protectores de tu Palabra. Y Señor, en donde quiera que sea que encajemos en tu plan, y en tu cuerpo, que nos veamos a nosotros mismos como maestros, para que todo aquello que sepamos de ti lo podamos trasmitir a alguien más. Ayúdanos a hacer eso fielmente por causa de nuestro Salvador, y su gloria, y la tuya, oramos. Amén.

 

 

 

 

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