
Bueno, esta mañana regresamos al libro de Tito, la carta de Pablo a este joven en la fe, ministrando en la isla de Creta, para cumplir con el trabajo ahí de una manera que trajera honor a Dios. El libro de Tito. Estamos viendo el capítulo 3, y examinando los primeros ocho versículos bajo el tema: “La responsabilidad del cristiano en una sociedad pagana”.
Simplemente, le recuerdo el tono general con el que abordamos estos versículos en particular. Las iglesias del Nuevo Testamento eran islas pequeñas en un mar de paganismo. Verá, existían en una sociedad absolutamente pagana. El mundo gentil no sabía nada de la Biblia. No sabía nada de la moralidad bíblica. No sabía nada de valores cristianos. No sabía nada acerca de un sentido piadoso de misericordia o justicia. No sabía nada de un entendimiento apropiado de la libertad dentro del marco del código moral. Era de manera pura, y total, y abarcaba todo, y en términos absolutos, pagano.
Estas iglesias, entonces, nacieron en una cultura sin influencia cristiana. No había cristianismo cultural. No había influencia cristiana en la conducta social o en los sistemas de creencia. El mundo gentil literalmente estaba inmerso en idolatría, toda esto diseñado por Satanás. Sus culturas estaban controladas de manera total por objetivos satánicos que se desarrollaban mediante seres humanos total y absolutamente depravados, involucrados en adorar demonios.
Entonces, las iglesias estaban en oposición directa y en contraste a todo dentro del marco de la vida cultural. Dado ese entendimiento obvio, podríamos asumir, que si escucháramos a los cristianos hoy día en Estados Unidos, que la primera iglesia debería haber convertido su primer objetivo en impactar en la cultura, tratar de hacer que las diversas naciones en las que la iglesia había nacido adoptaran algún tipo de objetivos cristianos políticos. De alguna manera, la primera iglesia, algunos aparentemente nos quieren decir, debería haber desarrollado algún tipo de moralidad bíblica, algún tipo de sistema de valores bíblicos y haber trabajado muy duro para hacer que las naciones adoptaran ese código moral bíblico. No obstante, la primera iglesia nunca hizo eso. No tuvo nada que ver con eso. No se preocupó con lo que el código moral de la nación era. No estaba preocupada por la conducta social. No estaba tratando de influenciar a la cultura política o judicial o legislativamente. La primera iglesia existió para hacer una cosa y eso era alcanzar a la gente perdida con el evangelio. Ese era el principio y el fin de su propósito, y ese todavía es el propósito de la iglesia. Todavía ese es nuestro único propósito. Esa es la razón por la que estamos en el mundo.
Francamente, ha sido algo agradable vivir en un país como Estados Unidos, que ha tenido una influencia cristiana tan fuerte. Digo, en cierta manera, estamos privilegiados por vivir en el mundo occidental, y de todo el mundo occidental, estar viviendo en esa parte del mundo occidental; la parte que habla inglés del mundo occidental, y particularmente en los Estados Unidos, en donde el cristianismo ha tenido tanta influencia tan grande en los más de últimos 150 años en nuestra cultura. Pero así no es en la mayoría de los casos. Ciertamente, a lo largo de la historia de la Iglesia ese no fue el caso, y ni siquiera es el caso ahora en toda parte del mundo.
Durante varios cientos de años, las iglesias han existido en lugares como India, que son de manera total, y absoluta y amplia paganas, y otras partes de Asia. Muchas, muchas de las naciones de Asia, claro, han tenido misioneros cristianos durante años y años, pero su cultura todavía es de manera completa y amplia, pagana. No hay elemento de cristianismo que esté involucrado en sus culturas desde un punto de vista legislativo, desde un punto de vista judicial, desde un punto de vista religioso, desde un punto de vista educativo.
No es necesariamente importante que la iglesia de alguna manera impacte su cultura para hacerla superficialmente cristiana. Esa no es nuestra meta. Ese no es nuestro objetivo. Ese no es nuestro propósito. Ha sido algo agradable para aquellos de nosotros que vivimos en Estados Unidos que hemos tenido influencia cristiana en nuestra vida como nación. Y fuimos una nación fundada por personas que querían libertad cristiana, y escribieron cosas en los primeros documentos de nuestra nación para preservar el cristianismo, por lo menos lo más que podían, de tal manera que nuestra cultura ha sido influenciada por la Biblia, por valores cristianos y estándares cristianos. Y esas cosas se han vuelto un componente importante en nuestra sociedad.
Ahora, todos sabemos que eso está cambiando, y está cambiando con mucha rapidez, y está cambiando frente a nuestros ojos. Somos casi totalmente seculares, y lo que quede por ser hecho para hacernos totalmente seculares, rápidamente lo estamos haciendo. Estados Unidos está abandonando sus influencias cristianas lo más rápido que puede. Y todos estamos enfrentándonos a algunos cambios bastante molestos. A aquellos de nosotros que somos cristianos, no nos gusta esto. En cierta manera, hemos asumido que una nación debe ser tan cristiana como pueda ser, aunque esa suposición ciertamente no es una bíblica. Nos gusta así, y ahora está cambiando y tiende a hacernos que estemos tristes e incluso, enojarnos.
Vemos estándares bíblicos siendo reemplazados sistemáticamente por la anarquía; por la libertad moral total, sin aparentemente, algún límite moral, y esta mentalidad que abarca todo de derechos iguales, que hace que toda persona sea un egoísta demandando sus propios derechos, sea lo que sea que parecen ser.
Y conforme los cristianos ven esta destrucción, con frecuencia reaccionan con enojo y temor. Por ejemplo, en febrero de 1990, Pat Robertson convocó una reunión después del Desayuno de Oración Nacional en Washington, D.C., y esa reunión tuvo el diseño de llamar a la formación, dijo él, de una liga antidifamación cristiana. Él dijo, y lo cito: “Nos han llamado necios, y entonces, los llamamos fanáticos. Los cristianos están cansados de ser pisados y el tiempo ha llegado para levantarnos por los derechos de los cristianos”, fin de la cita.
Ahora, ¿acaso él le estaba declarando la guerra a una cultura no cristiana? ¿Una liga antidifamación cristiana? ¿Me pregunto si podría hacer que Esteban se uniera? ¿O Pablo? “Nos llaman necios, los llamaremos fanáticos”, eso se oye como venganza; eso se oye como que estamos declarándole la guerra en una sociedad no cristiana. ¿Es eso lo que debemos hacer? ¿Son ellos el enemigo? ¿Deben ser odiados? ¿Debemos pelear contra ellos? Por otro lado, ¿acaso no son las personas que debemos amar y alcanzar?
Frecuentemente, en programas de televisión cristiana va a oír a varios anfitriones, y no el mismo Paul Crouch en nuestra propia cadena TBN, hablando con términos fuertes contra los no cristianos en los medios masivos de comunicación que cuestionan la integridad de las redes de televisión cristianas. Estas afirmaciones abusivas en contra de los medios masivos cristianos algunas veces involucran maldecirlos o consignarlos al juicio de Dios o incluso desear que Dios les quitara la vida. ¿Acaso los medios masivos no cristianos son nuestro enemigo? ¿Debemos estar atacando el sistema de gobierno? ¿Debemos estar atacando las instituciones humanas y forzándolos políticamente o mediante la intimidación en alguna moralidad bíblica?
En el verano de 1991, hubo algo llamado el Proyecto Josué. Y lo promovieron de manera muy amplia con promocionales de página completa en publicaciones cristianas. Y el Proyecto Josué se concentraba, y cito: “A retomar la cultura”, fin de la cita. Por eso de nuevo se oye como una declaración de guerra. Eso se oye como algún tipo de conflicto, algún tipo de revuelta. Alguien la tiene y tenemos que conseguirla; una especie de mentalidad de cruzadas; si quieres regresar a la historia y ver a las cruzadas. El proyecto de conferencia que mencioné describió su propósito, y cito: “Tocar la alarma, infundir la visión, establecer el liderazgo que nos va a capacitar a reclamar el corazón de nuestra cultura”, fin de la cita.
Ahora, todo eso se oye muy noble. Pero, ¿lo es? ¿Es ese nuestro objetivo? ¿Debemos asegurarnos de que, mediante la legislación, y la intimidación y mediante el proceso judicial, al acudir a la corte y demandar, y demás, lo que debemos hacer mediante política y campañas, estos objetivos en particular de retomar la cultura? ¿Para esto debemos vivir? ¿Debemos crear una cultura cristiana superficial?
David Rambo, respondiendo a eso, él es presidente de la Alianza Cristiana y Misionera, dice, y cito: “Dios nos espera ser sal en el mundo, pero hagámoslo en el contexto del amor redentor de Dios por todos los hombres y mujeres. Debemos concentrarnos en el evangelio, proclamándolo de manera atractiva a las personas seculares en lugar de aislarlos en asuntos que no son centrales para nuestro mensaje”, fin de la cita.
Juan Seale, un autor, escribe: “Una fe politizada no sólo distorsiona nuestras prioridades, sino que debilita nuestras lealtades”. Esa es una afirmación muy sabia. Tanto “distorsiona nuestras prioridades, como debilita nuestra lealtad”. Nuestra prioridad es predicar el evangelio. Nuestra lealtad es a Jesucristo y a Su reino únicamente. Y él prosiguió a decir: “Nuestra ciudadanía primordial no está en la tierra, sino en el cielo. Aunque pocos evangélicos negarían esta verdad en teoría, el lenguaje de nuestra ciudadanía espiritual frecuentemente se envuelve en el rojo, blanco y azul. En lugar de actuar como extranjeros residentes de un reino celestial, con mucha frecuencia nos oímos y actuamos como los apologistas residentes para un Estados Unidos cristiano. A menos de que rechacemos el apoyo falso en la ilusión de un Estados Unidos cristiano, los evangélicos van a continuar distorsionando el evangelio y van a estorbar una identidad bíblica genuina”, fin de la cita.
“Si consumimos nuestro tiempo, y nuestro dinero, y nuestra energía, y nuestros pensamientos, y nuestros planes y nuestros esfuerzos en tratar de hacer un Estados Unidos cristiano, vamos a distorsionar el evangelio y vamos a estorbar una identidad genuinamente bíblica”. Él tiene toda la razón. De hecho, él prosiguió a decir: “Los evangélicos estadounidenses ahora están cubiertos de capas y capas de actitudes históricamente moldeadas que oscurecen nuestra médula bíblica original”, fin de la cita.
Si usted le dice a la persona promedio: “¿Qué es un cristiano?”, ¿cuántas de esas capas van a tener que quitar para encontrar la realidad? Debemos rechazar nuestras lealtades confundidas. Debemos rechazar nuestras preocupaciones multiplicadas con respecto al mundo pasajero. Debemos rechazar todo esfuerzo por cambiar externamente la cultura, y debemos concentrarnos en hacer lo que debemos estar haciendo. Billy Graham dijo: “Mientras que el evangelio permanezca siendo el evangelio y la iglesia, la iglesia; mientras que la iglesia de Dios esté en necesidad de ser reformada, el mundo de las misiones, y la última persona de la salvación, siempre habrá un futuro para aquellos que buscan definirse a sí mismos por el evangelio mismo”, fin de la cita.
Él tiene razón. No podemos debilitar nuestra misión espiritual. No podemos oscurecer nuestra prioridad de la proclamación del evangelio. No podemos permitir que nos confundamos acerca de a qué reino pertenecemos al involucrarnos en esfuerzos por cambiar las normas culturales, la moralidad cultural, los valores culturales, la conducta cultural. Y ciertamente, no podemos enredarnos tanto que nos volvemos los enemigos de las personas mismas que buscamos ganar para Cristo. Podemos y debemos rechazar el pecado como pecado, pero no nos involucramos en difamar, y destruir y en esfuerzos por cambiar superficialmente una cultura.
La tarea de evangelizar a los perdidos demanda enfoque en eso mismo. Si alguien me dice: “¿Qué haces?”, como la gente me pregunta con frecuencia si estoy sentado en un avión o en algún otro lugar: “¿Qué haces?”. La pregunta común que se le hace a los hombres. Yo podría decir: “Bueno, soy un ministro en una iglesia”, y ¿quién sabe lo que eso significaría? ¿Quién sabe lo que ellos pensarían? Es mejor si digo: “Yo predico el evangelio”. Eso está mucho mejor enfocado a lo que hago. Yo predico la Palabra de Dios, eso es lo que hago. Y eso, por cierto, es una manera muy rápida para entrar en una plática del tema correcto.
Ciertamente, Pablo estaba consumido con este mandato, muy, muy singular del evangelismo cuando escribió esta carta a Tito. Y él está muy preocupado porque la gente viviendo en la cultura pagana de Creta; que era totalmente pagana, sin ninguna influencia cristiana en absoluto; no se involucrara en tratar de moralizar la conducta cultural; que no se involucraran en tratar de mediante medios políticos crear algún tipo de cultura cristiana. Por lo que él estaba preocupado era que ellos pudieran demostrarle a su sociedad que Dios salva a gente del pecado. Y, que la manera primordial de hacer eso era demostrar una vida salva.
Si le voy a decir que el doctor tal y tal cura a la gente del cáncer, usted me va a decir: “Oh, a quién curó él; déjame verlo”. Y si yo le voy a decir a usted: “El doctor tal y tal aquí hace que la gente ciega vea”, usted va a decir: “Oh, ¿a quién le dio él vista?”. Y si yo le voy a decir a usted: “Dios es un Dios salvador que libra a los hombres de su pecado y todo lo que conlleva a eso, toda la desesperanza, y falta de ayuda y vaciedad”, usted me va a decir: “Muéstrame cómo se ve una persona salva, entonces sabré si tu Dios puede hacer eso”. Ese es el mandato de la iglesia. No intentamos cambiar la cultura externamente. Predicamos el evangelio y cambia a los hombres internamente. Ni siquiera pertenecemos a esta cultura. Simplemente, somos extranjeros; nuestra tierra es el cielo.
Entonces, para el esfuerzo del evangelismo es crucial este texto entero de los capítulos 2 y 3 en Tito, porque aquí él está llamando a que Tito les enseñe a las iglesias cómo vivir. El asunto de evangelizar no es inteligencia y técnicas. No es entretenimiento. No es una estrategia de mercadotecnia. No es tratar de entender qué es lo que le importa a la cultura y concentrarnos en eso. Eso no es lo que importa. Todo el dinero, y tiempo, y energía, y esfuerzo que se enfoca en eso es tan inútil.
La gente es salva debido a que un Dios soberano las redime al oír un testimonio poderoso del evangelio. Así es como la salvación opera. No es cuestión de técnica o lo que sea en general. La mayoría de las iglesias piensan que así es como usted alcanza el mundo. Pablo está diciendo que usted alcanza al mundo al demostrar cómo se ve una persona salva. Y es tan notorio, y tan dramático, y tan maravilloso; y es tan emocionante, y tan excepcional, y es tan diferente y tan contundente que la gente llega a descubrir si Dios los va a salvar de esa manera, de la misma manera en la que Él salvó a aquellos cuyas vidas han visto. Eso es evangelizar a la manera de Dios.
Y entonces, en esta maravillosa pequeña epístola, Pablo está llamando a Tito a asegurarse de que la iglesia está en la posición de hacer eso. Capítulo 1, él le dice: “Tienes que tener el liderazgo correcto”. Obviamente, si la gente va a vivir vidas piadosas, tienes que tener líderes piadosos. Entonces, él le da todos los requisitos para los líderes piadosos, comenzando ahí en el versículo 5; ordenando el tipo correcto de ancianos, llevándolo hasta el versículo 9. Estos que son líderes piadosos, entonces guían al proclamar la verdad, y la congregación los sigue. En contraste a eso, usted tiene a los falsos maestros en los versículos 10 al 16, su doctrina es equivocada y sus vidas son “detestables y desobedientes y no valen nada”. Son “rebeldes... Son habladores vacíos”. En contraste a los falsos maestros que demuestran nada más que lo equivocado y todos sus seguidores que demuestran también lo equivocado, está la iglesia verdadera predicando el evangelio verdadero y viviendo vidas transformadas.
Ahora, ¿cómo deben ser estas vidas? El capítulo 2, dice cómo los cristianos deben vivir en la iglesia. Capítulo 3, cómo deben vivir en el mundo. El capítulo 2, él dice, los ancianos deben vivir de cierta manera, los jóvenes, las ancianas, las jóvenes, esclavos; todo mundo debe vivir de cierta manera para mostrar el poder salvador de Dios, para, versículo 5 dice: “que la palabra de Dios no sea blasfemada”, y versículo 8: “Para callar los adversarios que quieren criticar su fe”. Y para que, versículo 10 dice: “Adornar la doctrina de Dios como un Dios salvador en todo respecto”. Conforme un cristiano vive una vida santa en la iglesia, conforme la vida de la iglesia es pura y santa y no está contaminada, y todo lo que Dios quiere que sea el mundo que ve observa vidas transformadas. Y debido que al final del capítulo 2, Dios dice, es un Dios salvador y trae “salvación a todos los hombres”, Él quiere mostrar Su poder salvador, y esa es la razón por la que nos ha redimido, versículo 14, y nos ha purificado y nos ha hecho “celosos por buenas obras” para que la gente pueda ver cómo es una vida salva.
Después él llega al capítulo 3, y él dice, aquí también es importante no solo cómo vivas en la iglesia, sino cómo vives en el mundo. Y usted recuerda versículos 1 y 2, los estudiamos la semana pasada. Él les dice: “Recuérdales que se sujeten a los gobernantes, y autoridades, que obedezcan, que estén dispuestos a toda buena obra, que a nadie difamen, que no sean pendencieros, sino amables, mostrando toda mansedumbre para con todos los hombres”.
En la sociedad y en la cultura usted debe vivir de esta manera para también vean su vida transformada, no solo con respecto a cómo trata a otros cristianos, sino cómo vive dentro de la sociedad misma. Y vimos ese versículo de apertura o dos la última vez bajo el encabezado: “Recuerda tu deber”, “recuerda tu deber”. Si vamos a saber cómo vivir en una cultura pagana, debemos recordar nuestro deber. Y se dan siete deberes ahí, siete. Sujetos a los gobernantes, autoridades. Doblamos la rodilla. No peleamos contra el sistema. No lo atacamos. No nos rebelamos. No somos revolucionarios. No somos los que estamos protestando. Estamos sujetos. Después, obedientes. Lo que la ley dice, nos sujetamos y obedecemos. Somos prontos por hacer todo bien. No solo estamos ahí siendo forzados a sujetarnos. No sólo estamos doblando nuestra espalda y doblando nuestra rodilla. Estamos dispuestos, contentos, ansiosos por buscar toda buena obra que podemos dentro de nuestra sociedad.
Versículo 2: “Nunca difamamos a nadie”. No hablamos mal de la gente. No los maldecimos. No maldecimos su nombre, su virtud. No somos contenciosos; no peleamos; no estamos buscando pelea; no nos vengamos. Y somos “gentiles”. ¿Qué es eso? - “Mansos”. Y mostramos toda bondad posible a toda persona en nuestra sociedad, incluyendo a nuestro presidente, y nuestros líderes, y todos aquellos que están en autoridad, y la gente que son nuestros jefes, que nos emplean, que están sobre nosotros y maestros, y en todo nivel.
Entonces, si vamos a saber cómo conducirnos en una sociedad pagana, en primer lugar, Pablo dice, debemos recordar nuestro deber y es muy claro. Cubrimos eso a detalle. Y la razón es, ¿Por qué? Porque Dios desea salvar. Y nuestras vidas son la plataforma sobre la cual la salvación es proclamada de manera creíble. Es lo mismo que vimos en 1 Timoteo 2. Usted debe estar bajo el rey y todos los que están en autoridad sobre usted, y usted debe orar por ellos, y debe vivir una vida quieta y reposada y una vida piadosa, y una vida sabia y cuidadosa y reflexiva, y ser un buen ciudadano.
¿Por qué? Porque Dios “quiere que todos los hombres sean salvos”. ¿Y qué hace que el evangelio sea creíble? No son cristianos que están peleando, no cristianos que están protestando, no cristianos politizados, no cristianos que quieren comenzar una liga cristiana antidifamación, no cristianos que quieren maldecir, y condenar y consignar al infierno a los medios masivos de comunicación. Lo que hace que el cristianismo sea atractivo es a lo que es atractivo, es gente que está cubierta, por así decirlo, en la justicia de Cristo y que manifiesta Su amor. Recuerde su deber.
En segundo lugar, y aquí es donde lo vamos a retomar: recuerde su condición anterior. Para tener una respuesta apropiada en una cultura pagana debe recordar su condición anterior. Vea el versículo 3: “Porque nosotros también éramos en otro tiempo...” y él da una lista de siete vicios. Siete virtudes en los versículos 1 y 2, siete vicios aquí en el versículo 3. “Nosotros también éramos en otro tiempo insensatos, rebeldes, extraviados, esclavos de concupiscencias y deleites diversos, viviendo en malicia y envidia, aborrecibles, y aborreciéndonos unos a otros”.
Escuche, antes de que usted calumnie, antes de que usted se enoje contra aquellos que están en autoridad en su país y aquellos que lo rodean, que están en pecado y aquellos que tienen una meta inmoral. Antes de que se vuelva hostil y calumnie y se enoje, y antes de que corteje con ese tipo de emociones que llevan a tipos de actos venenosos y pensamientos de venganza, antes de que se vuelva desconsiderado, antes de que pelee por la meta cultural cristiana, antes de que ataque al impío y ataque al no salvo, Pablo dice: “Recuerda que antes eras uno de ellos”. Se le olvidó a usted. ¿Se le olvidó? ¿Se le olvidó que usted solía ser así y no podía hacer nada al respecto? Y ahí tiene usted en el versículo 3 otra de esas listas que a Pablo le encanta dar. Usted las encuentra en Romanos 1, 1 Corintios 6, Gálatas 5, Efesios 4; una de esas listas que define la profundidad de la naturaleza caída humana, universal y que lo afecta en todo sentido. Todos nosotros éramos así. Pablo mismo era “un blasfemo”, él dice en 1 Timoteo 1: “Y un perseguidor y un agresor violento”, pero lo hizo “en ignorancia, en incredulidad”. Como si dijera: “Digo, lo hice porque no conocía otra cosa”.
Usted ve lo que buscan los homosexuales, y ve el desfile de orgullo homosexual, y escucha toda la promoción lesbiana, y ve toda la mentalidad de Playboy, y la inmundicia y la pornografía de nuestra época, y usted ve esta manera de pensar que está siendo impuesta en las instituciones sociales y enseñadas a sus hijos - todo desde educación sexual a repartir dispositivos de control de natalidad y todas las cosas que están pasando. Y algo en usted se vuelve hostil a todo eso. Y usted tiene que detenerse y darse cuenta de que la gente que lo está haciendo lo está haciendo en ignorancia absoluta.
Observe el versículo 3: “Nosotros también éramos en otro tiempo insensatos”. ¿Qué significa eso? Carecen de entendimiento. Son totalmente ignorantes, ἀνόητος (anoētos), “sin conocimiento, sin entendimiento”. No saben lo que están haciendo. Efesios 4:18 dice básicamente lo mismo, que los gentiles están “entenebrecidos en su entendimiento, excluidos de la vida de Dios debido a la ignorancia que hay en ellos, debido a la dureza de sus corazones. Son ignorantes, están en la oscuridad. El dios de este siglo ha segado sus mentes, lo cual multiplica las tinieblas y de manera natural, no pueden entender las cosas de Dios, dice Pablo en su carta a los corintios.
Entonces, ¿qué espera? Tan pronto como usted quita lo que sostiene el cristianismo cultural y no hay refreno, su ignorancia se va a apoderar. Tan pronto como no hay un criterio bíblico contundente, quedan a la merced de sus propios deseos, y eso es lo que usted debería esperar. Estos son incrédulos actuando como incrédulos. Esta es depravación manifestándose a sí misma. Supongo que usted pensaba que de alguna manera entre más inteligente se volvía la gente, lo más probable es que se aproximara a una moralidad bíblica; está equivocado, absolutamente equivocado.
Si quiere un buen ejemplo de eso, tome un libro escrito por Pablo Johnson Escrito a los Intelectuales. Él probablemente es el historiador más importante en nuestro mundo en la actualidad, de la civilización occidental, y usted va a cubrir algo de lo más increíble de inmundicia al leer acerca de los arquitectos intelectuales filosóficos de la cultura occidental contemporánea. Y usted va a descubrir que esos hombres, que eran tan inteligentes como para diseñar a la cultura entera en la que usted vive, eran de los hombres más entregados al pecado sobre la faz de la tierra. Y sus vidas habrían dejado una marca negra en un pedazo de carbón. La inteligencia y la educación no tiene nada que contribuir a la moralidad.
Ahora yo creo; nos sorprende, creo, cuando vemos a instituciones de educación avanzada, porque asumimos que hay algo, algo tan razonable acerca de la moralidad bíblica, tan inteligente acerca de la moralidad bíblica, que la gente inteligente que estudia cuidadosamente llegaría a conclusiones sabias. Pero no pueden superar su depravación. Son ignorantes, sin importar cuán preparados estén académicamente, sin importar cuántos doctorados en filosofía tengan. Son ciegos e ignorantes y están entenebrecidos. ¿Qué esperamos de ellos? Nada más que lo que su propia depravación podría producir.
Después él dice: “Son rebeldes”. ¿A Dios? Claro. Y como consecuencia, a toda autoridad instituida por Dios. En el corazón del hombre hay rebelión. Está encerrado en su corazón. Está encerrado en su naturaleza caída. Esa es la razón por la que usted disciplina a sus hijos para derribar la rebeldía, para controlarla hasta cierto punto. Pero en donde Dios no está, y el Espíritu no está para refrenarla, la resistencia rebelde a la verdad y a la virtud no va a tener refreno; y eso es simplemente la depravación, haciendo lo que la depravación hace. Y no la hemos visto de manera plena en Estados Unidos en el pasado porque teníamos algún residuo de refreno cristiano en el sistema. Todo se ha acabado, y ahora vamos a ver la depravación como fue vista en la cultura griega pagana. Seremos más el tipo de iglesia que la iglesia solía ser en su comienzo. Son “rebeldes”. Son rebeldes, desobedientes a Dios y a la autoridad. No les importa la Biblia. Se burlan y se mofan de la Escritura de manera abierta o encubierta. Son resistentes a la virtud y a la verdad.
Después, él dice en tercer lugar: “extraviados”. Ahí está ese verbo otra vez que nos da la palabra planeta. Simplemente, están flotando en el espacio. No están anclados, simplemente están flotando. Literalmente, significa que son “desviados”. Son pervertidos en la mente, y voluntad y acción. Lo más importante para ellos es libertad. Solo quieren andar por todos lados a merced de sus impulsos. Nada los refrena; nada cuantifica su vida; nada califica su vida; simplemente viven conforme a lo que sienten. Son engañadores, y son engañados, y empeoran, y empeoran, 2 Timoteo 3:13.
Ahora, ¿qué los está motivando? Si son ignorantes, y desobedientes y están engañados, no pueden conocer la verdad. No quieren conocer la verdad. Son llevados a todo tipo de error. ¿Cuál es la fuerza que los motiva? Aquí está: “son esclavos de concupiscencias”, “concupiscencias”. Una multitud de epitumias diferentes, “deseos malos”. Podría ser por dinero. Podría ser por sexo. Podría ser por sexo lesbiano. Podría ser por la homosexualidad entre hombres. Podría ser por poder. Podría ser por alimento. Podría ser por alcohol. Podría ser por drogas. Podría ser por homicidio. Podría ser por violación. Podría ser por quién sabe qué. Son impulsados solo por el único impulso que tienen dentro de ellos, y ese es su concupiscencia.
Y él añade “deleites”, de la cual obtenemos la palabra hedonismo, ἡδονή (hedone), “placeres”. Viven para lo que los hace sentir bien. Y como resultado “van a pasar”, todos nosotros, estamos pasando nosotros también nuestra vida viviendo. Él ahora no está diciendo que lo hicimos de vez en cuando, o lo hicimos una vez, o podríamos haberlo hecho, o hay una posibilidad de que podríamos hacerlo. Él está diciendo que lo hicimos “viviendo en malicia y envidia”. “Malicia”, simplemente significa: “maldad”, kakia, “maldad profunda”. Pero tiene la idea de una impiedad mala que quiere lastimar y dañar y tomar lo que quiere a cualquier precio realmente, para que otro lo pague.
Entonces, ¿qué tiene usted? En primer lugar, tiene una persona ignorante, una persona ignorante y una persona desobediente. Y debido a que no pueden conocer la verdad, no conocen la verdad, no responden a la verdad, entonces andan por todos lados y lo único que los guía es su pasión y lleva a lujuria y placer. Y una vez que tienen una probada de lujuria y placer, pasan su vida entera consumiendo este tipo de situación al grado que tiene una intención mala hacia todo mundo, y buscan todo lo que pueden conseguir y no les importa quién tiene que pagar el precio por ello. “Malicia y envidia”. “Envidia” significa “mala voluntad”. Hay una maldad que está encerrada en la naturaleza caída del hombre. Nunca consiguen satisfacción porque la lujuria nunca está satisfecha, el placer nunca dura. Y entonces, continúan consumiendo y consumiendo. Y cualquier persona que estorba ese proceso, debido a eso se enojan, y son hostiles, y malos, y envidiosos y alimenta la envidia. La envidia es el pecado que se alimenta de los vivos y quiere consumirlos.
Y eso lleva en últimas al final del versículo 3: “aborrecible y aborreciéndonos unos a otros”. Ellos entonces literalmente están consumidos con aborrecer a cualquiera que esté en su camino. Están centrados en sí mismo al grado que odian a cualquier persona que es un obstáculo para ellos, un problema para ellos, o cualquier persona que esté en desacuerdo con ellos, o está en su camino o se opone a ellos. Y después, en últimas, llegan al punto en el que odia a toda persona menos a sí mismos, porque ahí es donde la depravación en últimas va. Va al ego, y el ego dice: “Quiero lo que quiero cuando lo quiero, y te quitas de mi camino porque lo voy a conseguir”. Esa es la razón por la que no pueden mantener matrimonios. Esa es la razón por la que los padres no pueden llevarse unos con otros. Esa es la razón por la que los hijos odian a los padres. Los padres odian a los hijos. El objetivo definitivo del hombre caído es la soberbia; y la soberbia lo aísla de todo mundo. Ese es el retrato.
Ahora, ¿qué espera usted que produzca gente así? ¿Qué tipo de sistema espera que produzcan? Bueno, simplemente siéntese y véalo porque lo va a ver. Y usted lo está viendo en este momento, y eso es exactamente lo que suponemos; ciegos a Dios y, por lo tanto, ciegos a toda realidad espiritual; rebeldes a la ley de Dios y totalmente resistentes a Su verdad; totalmente engañados acerca de lo que es verdad y lo que es correcto; en una esclavitud completa a la pasión irracional y viviendo sólo para el placer, se alimentan de los vivos mediante un trato perverso de otros, de tal manera que son detestados por el resto de los egoístas. Y toda persona termina odiando a todo mundo.
Ahora, ¿qué tipo de mundo piensa usted que van a desarrollar? Van a desarrollar el tipo de mundo que usted ve. Simplemente, recuerde, si es tan amable, que ahí estuvo una vez usted también. Y si usted fue salvo cuando era un niño pequeño, como lo veremos en un momento, excepto por la gracia de Dios, usted sería parte de la misma ceguera. Entonces, antes de que se apresure a maltratar a los paganos que lo ofenden a usted y que están destruyendo todos los vestigios de la influencia cristiana, considere su propia depravación. Están depravados. Y así estaba usted antes de que fuera salvo, y usted no era diferente de ellos. Y eso es lo que esperamos.
Y entonces, tiene que verlos como Jesús los vio, y verlos de manera triste camino al infierno e incapaces de hacer algo fuera de lo que están haciendo. Sí, hay una rebelión en ellos. Sí, hay una enemistad hacia Dios. Hay una actitud hostil hacia lo que es verdad. Y sí, es reprensible, y sí, Dios los condenará y castigará en el infierno eterno, si no dejan su pecado y creen en Él. Pero al mismo tiempo, de tal manera amó Dios al mundo. Y tenemos que poder enfrentar el pecado y ver la iniquidad por lo que es y confrontarla por lo que es sin volvernos rebeldes malos que odian la cultura misma que Dios nos ha llamado a alcanzar. Si Jesús podía sentarse y ver la ciudad de Jerusalén y llorar por su apostasía, ¿podemos ver a nuestra nación y llorar? Recuerde su deber, dice él, y recuerde su condición anterior.
Hay un tercer punto aquí. Si vamos a tener una perspectiva apropiada en una cultura pagana, debemos recordar nuestra salvación. Entonces le dice a Tito, diles que recuerden su salvación. Y aquí vienen siete aspectos de salvación. Hubo siete virtudes en los versículos 1 y 2, siete vicios en el verso 3, y ahora hay siete aspectos de la salvación en los versículos 4 al 7. Los versículos 4 al 7 son una oración, una oración larga que abarca la realidad de la salvación para recordarnos que la única razón por la que somos diferentes es debido a Dios, no a nosotros, ¿verdad? Nada es peor que la justicia personal soberbia. Nada es peor que cristianos sentados condenando a todas las personas no convertidas debido al hecho de que somos mejores que ellos. Escuche, amigo mío, la única razón por la que usted no es uno de ellos camino al infierno es debido a la gracia de Dios. Usted debe recordar eso.
Vea el versículo 4: “Pero cuando se manifestó la bondad de Dios nuestro Salvador, y su amor para con los hombres nos salvó, no por obras de justicia que nosotros hubiéramos hecho, sino por su misericordia, por el lavamiento de la regeneración, y por la renovación en el Espíritu Santo, el cual derramó en nosotros abundantemente por Jesucristo nuestro Salvador, para que, justificados por su gracia, viniésemos a ser herederos conforme la esperanza de la vida eterna”. La única razón por la que usted es un heredero, y la única razón por la que usted tiene una esperanza de vida eterna, y la única razón por la que usted es justificado y tiene una relación correcta con Dios, y la única razón por la que ha venido a través de Jesucristo para recibir al Espíritu Santo, y la única razón por la que ha sido renovado, y regenerado y lavado, la única razón por la que ha sido salvado es debido a que Dios es misericordioso. Eso es lo que él está diciendo.
Ahora, usted sabe, este pasaje en particular de la Escritura es un cielo para un teólogo. Hay tanto aquí que podría pasar el resto de su vida en esos versículos. Abarca las grandes y gloriosas verdades de la salvación. Ahora, no voy a tomar el tiempo para hacer eso. La próxima vez vamos a regresar a esto y vamos a verlo más de cerca -esas características-. Pero por ahora, quiero que sienta el impacto de todo lo que está diciendo. Sígame a lo largo de estos versículos de nuevo.
La salvación fue iniciada por Dios, versículo 4: “Pero cuando se manifestó la bondad de Dios, nuestro Salvador, y su amor por con los hombres”. La iniciativa es de Dios. Él vino al mundo mostrando Su bondad y Su amor en la encarnación en Cristo. Él nos salvó. De nuevo, Él lo inició, no por obras de justicia que nosotros hubiéramos hecho, no nos lo ganamos, sino por Su misericordia. Él nos lavó; Él nos regeneró; Él nos renovó por el Espíritu Santo; Él colocó el Espíritu en nosotros por Jesucristo, nuestro Salvador; Él nos justificó; Él nos hizo herederos, y Él nos dio la esperanza de vida eterna. Todo es Él.
Entonces, vea al incrédulo así, y dígase: “Él no es como yo” -escuche con cuidado- “porque Dios no ha hecho por él lo que Él ha hecho por mí”. Usted necesita verlo así. Cuando usted siente asco hacia los medios de comunicación masiva y sus objetivos anticristianos, cuando usted siente asco hacia los homosexuales y las lesbianas, y los fornicarios y adúlteros, y todo eso, y los educadores, y el que sea -los políticos- véalos y simplemente diga: “Son así porque Dios no los ha salvado”. Yo soy como soy porque Él me salvó. Entienda la perspectiva.
“Cuando la bondad”, versículo 4 dice: “de Dios nuestro Salvador y su amor para con los hombres sea manifestó.” ¡Qué gran afirmación! La salvación está arraigada en el amor de Dios. Efesios 2 habla de “el gran amor con el que nos ha amado”. Esa es la razón por la que nos dio a Cristo. Es en la bondad de Dios y en el amor de Dios que nuestra salvación reside. Es Dios nuestro Salvador, versículo 10 del capítulo 2; es Cristo nuestro Salvador, versículo 6 del capítulo 3. Como hemos visto esos mismos términos descriptivos de Dios y Cristo a lo largo de las epístolas pastorales, todo se origina con ellos. Su amor se manifestó. Su bondad se manifestó y Él nos salvó. Es Dios quien es el que rescata. Dios descendió y nos rescató.
Versículo 5: “Nos salvó”. Esas dos pequeñas palabras “nos salvó” nos llevan a la cruz y a la resurrección. Y lo hizo “no por obras de justicia que nosotros hubiéramos hecho”. No merecíamos nuestra salvación. No merecíamos nuestra transformación. Nuestra liberación del pecado y la muerte y el infierno fue, puramente, únicamente en base al amor de Dios y a la bondad de Dios. Nada de nosotros era digno. No contribuimos a Su plan. No contribuimos a Su elección. No contribuimos a Su obra de salvación. Él nos vio en compasión, y amor y misericordia; y nos salvó.
Merecemos ira; recibimos perdón. Somos inmerecedores; recibimos lo que no nos ganamos. De hecho, Su misericordia no fue influenciada y Su gracia fue absolutamente espontánea. Sin embargo, nos lavó, y el agente del lavado es la Palabra. Él nos regeneró -eso está hablando del nuevo nacimiento; Él nos renovó.
Todo eso realmente ve al mismo acontecimiento. Fuimos lavados; esa es una manera de ver la salvación, es la limpieza del pecado. Fuimos regenerados; esa es otra manera de ver la salvación. Es nuevo nacimiento, nueva vida, παλιγγενεσία (paliggenesia), esa palabra maravillosa. Y después, fuimos renovados; esa es otra manera de ver el mismo acontecimiento. Salimos de esa experiencia con una vida nueva, ahora viviendo la vida en un plano completamente diferente. Todo eso habla de transformación radical iniciada por Dios, no según nada que hemos hecho. Fuimos radicalmente transformados, y después se nos infundió el Espíritu Santo, quien fue derramado en nosotros ricamente. Después, Dios hizo que estuviéramos en una relación correcta con Él mediante todo eso, versículo 7, y nos volvimos coherederos de Cristo en “la esperanza de la vida eterna”.
Todo eso es simplemente para decir una cosa. Mire, la única razón por la que usted es diferente de la sociedad corrupta que lo rodea a usted es porque Dios lo salvó a usted. ¿Cómo puede usted odiar a esas personas que nunca han conocido la misericordia de Dios? ¿No puede sentir la misma compasión, la misma lástima que Dios sintió hacia usted?
Y después, en el versículo 8, la primera afirmación corta: “Palabra fiel es esta”. Deténganse ahí. Eso realmente pertenece a los versículos 4 al 7. Esa pequeña frase: “Palabra fiel es esta”, es una frase descriptiva usada cinco veces en las epístolas pastorales, 1 y 2 Timoteo, y Tito. Y es usada para identificar una expresión conocida de manera común que era axiomática. Cuando usted dice que algo es un axioma, usted quiere decir que es una verdad autoevidente que no necesita prueba; es simplemente obvia.
Aparentemente, en la primera iglesia hubo varios axiomas autoevidentes que se habían vuelto parte del vocabulario repetitivo de los cristianos, y frecuentemente lo recitaban. Esta parece ser haber sido una de esas de los versículos 4 al 7. Algunos piensan que era parte de un credo, un credo que se recitaba de manera común en la primera iglesia, y otros piensan que bien pudo haber sido parte de un himno. Pero fue una de esas palabras dignas. Algunas veces lee esa misma frase en las cartas de Pablo a Timoteo: “Palabra fiel es esta y digna de ser aceptada por todos”. Es la misma frase básica. Era algo que era autoevidente, algo que todo mundo conocía, y él simplemente está diciendo esto: “Todos ustedes conocen esto con seguridad. Todos ustedes saben que la salvación es por gracia y únicamente por gracia. Entonces, antes de que se enojen y sean hostiles contra la cultura en la que viven, recuerden que fuera de la gracia de Dios, ese eres tú, ese eres tú”.
Entonces, ¿cómo debemos vivir en una sociedad pagana? Una: recordamos nuestro deber. Dos: recordamos nuestra condición anterior, y eso nos ayuda a entender que sólo están actuando como actúan porque esa es la única manera en que pueden actuar. Y, en tercer lugar, recordamos nuestra salvación, que es sólo la gracia de Dios que nos aparta de ellos. Y así como hemos sido objeto de compasión, debemos tener compasión de ellos. Están en una condición digna de lástima, de compasión.
Finalmente, en cuarto lugar: si quiere vivir como Dios quiere que viva en una cultura pagana, recuerde su misión. Recuerde su deber, su condición anterior, su salvación, y recuerde su misión. Ahora en el versículo 8: “Y en estas cosas quiero que insistas con firmeza, para que los que creen en Dios procuren ocuparse en buenas obras. Estas cosas son buenas y útiles a los hombres”.
Ahora, él le recuerda a Tito que le recuerde a la iglesia su misión. Él le dice: “En estas cosas”. ¿Qué cosas? Todas las cosas que él ha estado escribiendo, ciertamente desde el capítulo 2, versículo 1: “En cuanto a ti, habla lo que es conforme a la sana doctrina”; todo lo que tiene que ver con la sana doctrina. Y él entra y le da muchas cosas en el capítulo 2, y después en el capítulo 3. Ahora él regresa a donde él comenzó en el capítulo 2, verso 1, y él dice: “Acerca de estas cosas quiero que hables con firmeza”. “No titubees; predica estas cosas con valentía y convicción”. El verbo griego es muy intensivo. Tiene añadido frente al verbo δια, la preposición intensa, e intensifica el verbo. “Debes hablar con confianza e intensamente acerca de estos asuntos de conducta cristiana”.
En eso consiste la iglesia. Cuando la iglesia se congrega, se congrega para ser exhortada. Como vimos en el capítulo 2, versículo 15: “Esto habla, exhorta, y reprende, con toda autoridad, nadie te menosprecie”. “Recuérdales”, versículo 1 del capítulo 3. Ahora, él le dice: “En estas cosas quiero que insistas con firmeza”. Cuando la iglesia se reúne, se le habla a la iglesia. Necesita estar aquí toda semana para que pueda ser estimulado al amor y a las buenas obras. El asunto del evangelismo está en juego, y cómo vive su vida está en juego, y necesita ser estimulado semana tras semana a la piedad.
Entonces él dice: “Tito, habla estas cosas con confianza, estos asuntos de conducta en una cultura pagana,” y estos asuntos de conducta en la iglesia de los que hablamos en el capítulo 2. “Habla de ellos sin titubeos, para que aquellos que han creído en Dios”, esa es una gran frase. No que han creído en Dios, sino que han creído a Dios. ¿Qué es eso? Aquellos que creen la Palabra de Dios; esa es una definición de cristianos. ¿Quiénes son cristianos? No son solo son personas que creen en Dios. Muchas personas creen en Dios. Son personas que toman la Palabra de Dios con seriedad.
Le creen a Dios cuando habla. Ochenta por ciento de las personas en Estados Unidos creen en Dios. Pero le prometo en este momento, un porcentaje muy pequeño le creen a Dios cuando Él habla. Y ese es el punto aquí. Él está hablando de los creyentes que creen la Palabra de Dios. Usted puede hablarla con confianza porque aquellos que toman en serio la Palabra de Dios van a responder y van a ser cuidadosos en involucrarse en buenas obras. Van a tomar la iniciativa en hacer lo que es excelente. Van a prestar atención con mucho cuidado, con reflexión, con devoción al asunto de la vida espiritual. La gente que toma en serio a Dios va a hacer eso.
Parte del problema en la iglesia en la actualidad es que tenemos a personas que dicen que creen en Dios, que dicen que son cristianos, que están en la iglesia, y no toman la Palabra de Dios con seriedad, ¿verdad? Pero son presentados como cristianos, y eso es parte de la confusión en la sociedad. “Habla con confianza, y háblales a los cristianos, a aquellos que toman la Palabra de Dios con seriedad y van a ser cuidadosos en involucrarse en buenas obras; y estas cosas entonces son buenas y útiles para los hombres”. ¿Qué significa eso? Llevan a la salvación de las almas perdidas porque demuestran vidas transformadas. Traen luz, y vida, y paz, y gozo y salvación.
Tenemos un gran desafío en nuestro amado país. Y creo que la iglesia no está entendiendo la estrategia. Tenemos una nación que más y más es pagana, y algunos cristianos están adoptando una manera de pensar política tratando de impactar “la cultura”, entre comillas. Esa no es nuestra meta. Ese no es nuestro propósito. Ese no es nuestro llamado. Otros cristianos están tratando de inventar una estrategia más inteligente para la evangelización y piensan que si pueden encontrar todas las herramientas mercadológicas y encontrar los puntos claves y abordarlos, la gente se va a salvar porque la técnica es tan inteligente. Y entonces, convierten la iglesia en un centro de entretenimiento para incrédulos que quieren venir y ser entretenidos. Y esperan que, si son lo suficientemente entretenidos, y están muy contentos, y están muy emocionados, van a decidir que quieren volverse cristianos.
Así no se hace. Usted podría conseguir una multitud, e incluso podría predicar el evangelio y que algunos se salven, pero usted va a tener creyentes inmaduros, carnales, ignorantes, cuyas vidas no van a demostrarle a la cultura el poder transformador y salvador de Dios. Cuando la iglesia se reúne, se reúne para que se le hable con valentía y para que sea llamada a una vida santa, y a partir de la Palabra de Dios esto, porque aquellos que toman la Palabra de Dios con seriedad se van a “involucrar en buenas obras” que se van a volver “buenas y útiles” para el mundo que los ve. Ese es el mandato.
No, nada más podemos estar tristes. Ciertamente, no podemos ser hostiles. Tenemos que orar por aquellos que están en nuestra cultura y nuestra sociedad que están perdidos. Tenemos que tener compasión de ellos y amarlos con el amor de Dios y mostrarles el poder salvador de Cristo en nuestras vidas. La iglesia no necesita ahora volverse más como el mundo. Necesita volverse de manera total y distintiva la iglesia para que haya una diferencia tan obvia que el mundo pueda verla con claridad. Estamos haciendo exactamente lo opuesto, y esa es la tragedia. Para nosotros aquí tenemos un mandato. No podemos arreglar todo, pero podemos ser lo que Dios quiere que seamos aquí. Y Dios en Su gracia nos va a usar para traer a muchos a la justicia.
Padre, Te agradecemos de nuevo esta mañana por Tu Palabra. Somos un grupo de personas que puede decir: “Te creemos”. Si Tú hablas, escuchamos. Tomamos Tu Palabra seriamente y queremos, Señor, vivir el tipo de vida que Tú quieres que vivamos para que podamos demostrar cómo es una persona transformada. Y entonces sabrán que Tú tienes poder transformador. Ayúdanos a vivir vidas santas, vidas de compasión y amor, vidas de gracia y bondad y misericordia para que puedan ver en nosotros al Primogénito del cielo, esto es Jesucristo, y Su amor, y compasión y Su virtud. Y viendo lo que somos, puedan concluir: “Su Dios es un Dios salvador”, y vengan ellos mismos a la salvación. Con este fin, en mente, oramos, por causa de Cristo. Amén.
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