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Como ustedes saben, si han estado con nosotros los domingos por la noche, hemos estado disfrutando de un tiempo glorioso en esta maravillosa epístola llamada Primera de Pedro. La primera de dos epístolas escritas por ese discípulo, el más favorito de los discípulos de nuestro Señor. Estamos en el capítulo 2. Estamos viendo los capítulos 4 al 10 bajo el título “Privilegios Espirituales”.

Cuando comencé la serie hace cinco o seis semanas atrás, no tenía ni idea de cuánto tiempo nos llevaría terminarla, pero me da gusto que hayamos pasado tanto tiempo debido a la riqueza tremenda de esta gran porción de las Escrituras. Primera de Pedro 2:4 al 10 y estaremos retomando nuestro estudio a partir de donde nos quedamos; y vamos a avanzar esta noche.

Ahora, recordarán ustedes que en esta maravillosa carta escrita por Pedro, él está dirigiendo sus pensamientos a cristianos dispersos. Están viviendo circunstancias difíciles. Están contando el costo y pagando el precio de vivir su experiencia cristiana en un mundo hostil. Y en esta sección en particular, quizás tenemos el corazón del aliento de esta carta. Porque aquí, el apóstol Pedro enlista los beneficios que Dios nos ha dado por Su gracia. Le mencionamos hace un par de semanas atrás que con mucha frecuencia, cuando estudiamos la palabra de Dios, hablamos del costo de ser cristiano. Hemos hablado de eso en esta noche. No estamos hablando de lo que cuesta ser un cristiano en esta sección, estamos hablando de lo que paga. Estamos hablando de los dividendos, los beneficios, las bendiciones. Éstos son nuestros privilegios espirituales. Estas son nuestras posesiones atesoradas que nos pertenecen como hijos de Dios.

Y le dije que hay un sentido en el cual Pedro usa una especie de caleidoscopio espiritual. Recordará que cuando usted era niño, usted tenía ese pequeño caleidoscopio lo volteaba y esas pequeñas piedras de colores hacían imágenes hermosas, diferentes. Bueno, Pedro básicamente toma las verdades simples de la salvación y continúa rotando el extremo del caleidoscopio y re arreglando esas verdades magníficas para formar patrones que son simplemente hermosos más allá de la descripción. Y cada vez que él rota el caleidoscopio, vemos otro arreglo de la belleza maravillosa de lo que es nuestro debido a que somos de Cristo. Las joyas básicas de la salvación vistas a la luz de la gracia de Dios y rotadas revelan patrones majestuosos de privilegio espiritual. Lo que es nuestro debido a que somos de Cristo. No hay nada aquí acerca del deber, nada acerca de la responsabilidad. Todo tiene que ver con el privilegio.

¿Y recuerda usted qué da lugar a esto? El versículo 4, todo comenzó con esa frase “acercándoos a Él.” Todo comienza cuando venimos al Señor. Venir a Cristo abre este caleidoscopio de privilegio espiritual. Permítame mencionar rápidamente los que ya hemos señalado.

El primer privilegio espiritual que Pedro discutió fue unión con nuestro Señor. Versículo 5, somos piedras vivas, edificados como una casa espiritual. Nos volvemos la casa en la cual el Espíritu de Dios mora. Nosotros, como piedras vivas, estamos unidos con La piedra viva en el versículo 4. Estamos unidos con Él como piedras vivas a una Piedra viva. Somos edificados para ser la habitación misma de Dios. Y hablamos de esta unión con nuestro Señor.

En segundo lugar, hablamos de acceso a nuestro Señor o tener acceso a Él. Señalamos en el versículo 5 que somos un sacerdocio santo. Y como un sacerdocio santo, tenemos acceso a Su presencia para ofrecer sacrificios espirituales aceptables a Dios a través de Jesucristo. De hecho, pasamos dos semanas hablando de lo que significa ser un sacerdote espiritual y ¡qué gran riqueza vimos ahí!

En tercer lugar, discutimos la seguridad de nuestro Señor. No sólo unión en nuestro Señor o unión con nuestro Señor, acceso a nuestro Señor, sino también seguridad en nuestro Señor. Y señalamos en el versículo 6 que al final del versículo dice que el que en Él cree, no será avergonzado. Nunca seremos avergonzados. Nunca seremos decepcionados. Hay gran seguridad en conocer a Cristo. Nunca enfrentaremos desilusión. Nunca seremos decepcionados, estamos seguros en la promesa de Su Palabra.

En cuarto lugar, discutimos otro privilegio espiritual, afecto hacia nuestro Señor, versículos 7 y 8. “Para los que creéis, Él es precioso,” dice el versículo 7. Y uno de los grandes beneficios de ser un cristiano es que Cristo se vuelve precioso para usted; y usted tiene el privilegio de amarlo. Y el amor claro, es lo más emocionante, es la emoción más impresionante, más maravillosa de todas las emociones y todas las expresiones. Y entonces, es un privilegio espiritual el que podamos valorar a Cristo como alguien quien es preciado; y amarlo a Aquel a quien el mundo rechaza.

Y después, en quinto lugar, vimos el privilegio espiritual de la elección por parte de nuestro Señor. Señalamos en el versículo 9 que vosotros sois linaje escogido. Esto es que Él nos ha escogido puramente en base a su propia predeterminación soberana porque Él quiso amarnos y no hay nada en ese acto que tenga nada que ver con que nosotros lo merezcamos, o que nos lo ganemos, o que seamos dignos de ello en ninguna manera, de ninguna forma. Hemos sido llamados puramente como resultado de Su propia elección.

En sexto lugar, hemos discutido el privilegio espiritual de dominio con nuestro Señor. No sólo somos un linaje escogido, sino que es también somos un real sacerdocio. No sólo un sacerdocio, no son un sacerdocio santo, sino un real sacerdocio lo cual indica nuestro dominio. Reinamos y gobernamos con Él.

Ahora, Pedro voltea una vez más el caleidoscopio y llegamos al séptimo privilegio espiritual para esta noche. Lo llamaremos separación para nuestro Señor… Unión con nuestro Señor, acceso a nuestro Señor, seguridad en nuestro Señor, afecto por nuestro Señor, elección por nuestro Señor, dominio con nuestro Señor y ahora, tenemos separación para nuestro Señor. ¿Sería tan amable de observar el versículo 9? No sólo somos un linaje escogido, no sólo somos un real sacerdocio sino que somos una nación santa… Nación santa. La palabra “nación” es ethnos, de la cual obtenemos grupos étnicos, lo que significa pueblo. Somos un pueblo santo. ¿Qué significa “santo”? Significa separado… Apartado, separado. Somos un pueblo santo.

Ahora, usted recordará que todo a lo largo de este pasaje, Pedro está usando su conocimiento de ¿qué? El Antiguo Testamento. Él está citando y haciendo referencia al Antiguo Testamento. Y cuando él dice que somos una nación santa, sin duda alguna tiene a Éxodo 19:6 en mente, porque eso es exactamente lo que dice acerca del pueblo de Dios, Israel, bajo el nuevo pacto. “Y vosotros me seréis un reino de sacerdotes y gente santa.” Esta designación en particular del pueblo de Dios también se encuentra en Levítico 19:2, Levítico 20:26, Deuteronomio 7:6 e Isaías 62:12. Entonces, era muy común llamar al pueblo de Dios, bajo el antiguo pacto, una nación santa.

No puedo evitar pensar -como usted recordará- que esos textos del Antiguo Testamento tenían a Israel en mente; y lo trágico que fue que Israel, como nación Santa, perdiera el privilegio de ser el pueblo único de Dios debido a la incredulidad; y de esta manera perdieran los grandes privilegios de pertenecer a Dios. Y lo que fue tragedia para Israel, ahora se ha vuelto bendición para nosotros, como Pablo lo señala en Romanos, cuando habla acerca de que hacer a un lado al judío se convierte en la riqueza del gentil. Dios ahora tiene un nuevo pueblo. Y este será el nuevo pueblo hasta que Israel finalmente se vuelva en fe al Mesías. Entonces, somos la nueva nación santa. Hasta la salvación de Israel, somos la nación santa de Dios.

Ahora, ¿qué significa eso? Bueno, simplemente que hemos sido apartados para Dios. Usted preguntará si eso es para servicio. Sí, pero primordialmente, y esto es lo que quiero que observe, primordialmente es para tener una relación, porque el servicio emana de la relación. Dios, por Su gran gracia, ha hecho lo que es inconcebible para mí y para cualquier persona que piense en esto. Francamente, es inconcebible que Dios traiga pecadores a sí mismo, que Dios traiga a pecadores viles, miserables a sí mismo, sacándolos de la oscuridad de la luz, de la muerte a la vida, del Reino de Satanás al Reino de Su amado Hijo, sacarlos de la comunión con Satanás y los demonios y llevarlos a la comunión consigo mismo. Pero eso es exactamente lo que Él ha hecho. Él nos ha separado del pecado. Él nos ha separado de Satanás. Él nos ha separado del mundo, por así decirlo. Él nos ha separado para sí mismo. Quizás la palabra que más ha usado la teología para describir esto es santificación. Somos un pueblo santificado. Eso es lo que nación santa significa. Hemos sido separados de lo que es impío y hemos sido entregados a Dios.

¿Cómo sucedió esto? Regrese al capítulo 1, versículo 1. Dice que somos elegidos, somos elegidos… Al final del versículo 1, después el versículo 2… Según la presciencia de Dios padre, en santificación del Espíritu. Y eso, amados, expresa salvación. Fuimos elegidos. Después, nos volvimos regenerados. Dios nos eligió, el Espíritu nos apartó para Dios para que obedeciéramos a Jesucristo y guardábamos un pacto con Él, un pacto de obediencia, el cual es expresado en la declaración “siendo rociados con sangre.”

Entonces, de lo que aquí estamos hablando es salvación como una obra que nos aparta. Cuando usted fue salvo, no es sólo que sus pecados fueron perdonados -eso es maravilloso. No es sólo que usted fue apartado del infierno. Usted fue literalmente llevado a la intimidad con Dios, lo cual es reflejado en una nueva relación y una nueva obediencia. El Espíritu Santo produce esa obra. Esa es la razón por la que Pedro dice, como vimos también en el capítulo 1, que hemos renacido, renacido del Espíritu; hemos renacido por la palabra, la cual el Espíritu aplica a nuestros corazones.

Entonces, en el nuevo nacimiento, hay una obra en la cual Dios nos aparta para sí mismo. Aunque somos elegidos desde antes de la fundación del mundo, todavía somos parte de la masa de humanidad no redimida hasta que en la salvación, el Espíritu Santo nos separa del mundo y el pecado y la muerte para Dios. Hay muchas Escrituras que señalan esto, no quiero profundizar en este punto o entrar a una discusión teológica que es tangencial, pero me gustaría mencionar que en Hechos 15 hay un par de versículos. Versículo 7: “Y después de mucha discusión, Pedro se levantó y les dijo: ‘Varones hermanos, vosotros sabéis cómo ya hace algún tiempo que Dios escogió que los gentiles oyesen por mi boca la palabra del evangelio y creyesen. Y Dios, que conoce los corazones, les dio testimonio, dándoles el Espíritu Santo lo mismo que a nosotros;’” esto es entre judíos y gentiles “’y ninguna diferencia hizo entre nosotros y ellos, purificando por la fe sus corazones.’” Eso es lo que significa ser “santificado”, ser santo, limpiado del pecado, apartado del pecado, apartado de la iniquidad, apartado para Dios.

Ahora, en Hebreos capítulo 10, tan sólo un versículo más que puede archivar en su mente. Dicen en el versículo 10 de Hebreos 10: “En esa voluntad somos santificados mediante la ofrenda del cuerpo de Jesucristo hecha una vez para siempre.” Entonces, esta santificación es simplemente otra manera de decir salvación. Versículo 14: “Porque con una sola ofrenda hizo perfectos para siempre a los santificados.” Y después, en el versículo 15: “Y nos atestigua lo mismo el Espíritu Santo.”

Entonces, la santificación está encerrada en la salvación. Cuando usted fue salvo, usted fue apartado para Dios. Usted se volvió una nación santa por la obra inicial de salvación producida por el Espíritu Santo en usted. Esa la razón por la que 1 Corintios 1:30 dice: “Mas por Él estáis vosotros en Cristo Jesús, el cual nos ha sido hecho por Dios sabiduría, justificación, santificación y redención.” Él en nuestra salvación se volvió la sabiduría de Dios, la justicia, redención y también santificación.

Ahora, la santificación es más que tan sólo un estado. Se convierte en un patrón de vida progresivo. Ahora, permítame mostrarle lo que esto significa de manera muy simple. En primer lugar, cuando dice que usted fue apartado para Dios, significa que usted fue apartado para pertenecer a Dios. No quiere decir que usted nunca vuelve a pecar. Significa simplemente que usted fue apartado de pertenecer al pecado, de estar en esta esclavitud del pecado, el diablo y a la muerte. Usted fue apartado para Dios. En un sentido, esta es su santificación posicional. Su posición es que usted pertenece a Dios. Pero eso es sólo lo que lo introdujo a una santificación progresiva mediante la cual su patrón de vida cambia. Ahora, habiendo sido apartado para Dios, usted comienza a vivir para Dios. Y usted continúa a ser más y más separado del pecado que era un patrón tan dominante en su vida. Esa la razón por la que, por un lado, Pedro puede decir ustedes son santificados en el capítulo 1, versículo 2, ustedes son santificado por la obra del Espíritu; y sin embargo en el capítulo 1, versículo 16, él dirá ‘seréis santos’.

Usted dirá: “Bueno, espere un momento. Si santo quiere decir santificado y acaba de decir que yo ya fui santificado, entonces ¿por qué dice ‘serán santificados’?” Porque una es posicional y la otra es progresiva y práctica. En la santificación posicional en mi salvación yo fui sacado del Reino de las tinieblas y fui colocado en el Reino del amado hijo de Dios. Fui sacado de la muerte y colocado en la vida. Ya no estoy bajo mi padre el diablo sino bajo mi Padre, el Dios viviente. Yo le pertenezco a Él. Yo soy su posesión. He sido separado del pecado en términos de su paga, en términos de su impacto. Esa es mi santificación posicional. Pero hay una realidad progresiva en la que yo debo vivir más y más de una manera separada, santa, para que yo pueda manifestar la realidad de mi posición. Yo solía decir que es convertirse en lo que usted es… Es convertirse lo que usted es.

En 1 Tesalonicenses también encontramos, simplemente para enriquecer un poco su pensamiento, en el versículo 3 del capítulo 4, esta es la voluntad de Dios, vuestra santificación. ¿Qué quiere decir con eso? ¿Acaso ya no fui apartado para Dios? Pero él procede a decir: “Esto es que os abstengáis de fornicación.” Y sabemos que aquí él está hablando de su santificación práctica. De hecho, hay tres tipos de santificación… Posicional, práctica y definitiva. La santificación definitiva es cuando somos como Cristo, totalmente apartados para Él. Y eso no sucede en esta vida sino hasta la vida venidera. Hay muchas otras Escrituras que podríamos ver, pero creo que usted entiende. En la salvación, tenemos el privilegio de ser apartados para Dios, nos volvemos Su posesión, el pecado ya no tiene dominio sobre nosotros, dice Romanos 6, que ya no somos esclavos, que ya no estamos bajo en la esclavitud incontrolable del pecado, ya no somos los hijos de Satanás, hemos sido apartados como el pueblo santo de Dios. Y ahora, necesitamos manifestar esta posición de manera práctica.

Y simplemente para reforzar eso, en Hechos, capítulo 20, hay un versículo muy interesante, creo que es el versículo 32, sí. “Y ahora, hermanos, os encomiendo a Dios, y a la palabra de Su gracia, que tiene poder para sobreedificaros y daros herencia con todos los santificados.” ¿Qué quieres decir, Pablo? Todo lo que son salvos. La herencia, la herencia eterna, le pertenece a todos los salvos. Y de hecho, él dice que los salvos, todos los salvos son iguales, así como lo son todos los santificados, porque ser salvo significa ser apartado para Dios.

En Hechos, capítulo 26, el apóstol Pablo en su defensa ante Agripa, en el versículo 18, le está dando a Agripa una repetición de lo que el Señor le dijo en el camino a Damasco. En el versículo 18 dice: “Para que abras sus ojos,” esto es los ojos de los gentiles, “para que se conviertan de las tinieblas a la luz, y de la potestad de Satanás a Dios; para que reciban, por la fe que es en mí, perdón de pecados y herencia entre los santificados.” Y usted ahí tiene ser santificado como una palabra paralela a la salvación. Por la fe usted es santificado, por la fe son salvos, por la fe son perdonados, por la fe recibe una herencia y por la fe usted va de las tinieblas a la luz, del dominio de Satanás a Dios. Todo está en ese versículo.

Entonces, tenemos un privilegio maravilloso. Nosotros somos ahora un pueblo santo. ¿Qué significa eso? Hemos sido apartados para Dios. Ya no somos poseídos por Satanás, esto es ya no es él nuestro dueño; ya no somos las víctimas que están en esclavitud al pecado que una vez fuimos. Hemos entrado a una nueva relación. Ahora somos un pueblo apartado para Dios. Ésa es la posición. Y progresiva y prácticamente, nos esforzamos para vivir a la luz de esa identidad santa, vivir de una manera acorde con nuestra posición, volvernos lo que somos. Usted podría decirlo de manera simple de esta manera… Somos un pueblo santo llamados a ser santos, somos un pueblo apartado para Dios, llamados a ser apartados para Dios. ¿Y por qué es el pecado un desastre tan grande en nuestra vida? Porque es tan contrario a nuestra unión con Cristo. Es tan contrario a quien somos como pueblo santo. Desafía todo lo que hay acerca de nuestra identidad, porque hemos sido apartados para Dios.

Ahora, ¿qué es esta separación, en términos específicos de cómo la veo prácticamente en mi propia vida? Bueno, permítame ver si lo puedo ayudar con esto. En primer lugar, lo que no es. No es la separación de un monje. No estamos hablando de que si usted va a ser santificado, usted tiene que prácticamente aislarse del mundo. Eso es externo, no hace nada por el corazón. ¿Recuerda la historia de Abelardo y Eloísa, los dos amantes? Y Abelardo era un monje y se había enamorado de Eloísa, por lo que el se sentía tan mal -por estar enamorado- que se castró. Eso no ayuda en nada. Ahora, eso podría significar que usted no puede consumar la relación, pero eso no hace nada por lo que usted está sintiendo en su corazón. Hay aquellos que ven la separación como un tipo de exterior de monje. No es la separación del monje y no es tampoco la separación del fariseo. El fariseo también era alguien externo, alguien que se lavó por fuera. Su corazón está lleno de huesos de hombre de muertos, miserable; pero está pintado por fuera. Él no hace esto y aquello, y no dice esto o aquello, limita su vida de manera legalista. Ésa no es la separación de la que estamos hablando.

Tampoco es la separación del estoico que cree que ser feliz es un pecado mortal y camina por todos lados con un rostro sombrío y tiene un tipo de seriedad severa, un tipo de piedad que es algo nauseabundo. Eso también es algo externo.

Usted preguntará ‘bueno ¿de qué estás hablando?’ Permítame reducirlo de una manera tan simple como puedo. La santificación práctica es simplemente esto: cultivar una intimidad personal eficaz con Cristo. Cuando decimos que somos apartados para Cristo, de esta manera no sólo estamos diciendo que somos apartados para Él manera posicional ahora que somos Sus hijos, sino que somos apartados para Él personalmente en términos de intimidad… En términos de intimidad. Esto es lo que Santiago dijo: “Acercaos a Dios y Él se acercará a vosotros.” El corazón de la santificación es lo que yo cultivo en una relación íntima con Jesucristo. Ya estoy unido con Él, 1 Corintios 69 dice: “El que se une con el Señor, un Espíritu es con Él.” Ya he sido unido con Cristo. Esa la razón por la que la inmoralidad es algo tan vil, porque une a Cristo con la ramera, como Pablo dice en ese capítulo.

Realmente, de lo que estamos hablando cuando hablamos de una nación santa es en primer lugar, posicionalmente apartado. En segundo lugar, íntimamente apartado. Y usted nunca será una persona santa en el sentido pleno hasta que usted haya cultivado una relación de intimidad con el Cristo viviente. Esa es la búsqueda maravillosa de la santificación. La gente siempre quiere llegar al meollo de todo. ¿Qué es lo que significa ser santificado? Significa buscar, cultivar tal intimidad con el Cristo vivo que controla su conducta. Y le voy a decir algo en este momento: usted nunca controlará su conducta fuera de una relación de intimidad con el Cristo vivo. Le dije eso hace unas cuantas semanas atrás. Tenemos una nueva santificación en el mundo actual, es santificación sin Cristo. Y no funciona. Es la razón por la que tanta gente en el ministerio está fracasando, tanta gente cae en pecado. Porque están tratando de vivir la vida cristiana y vivir una identidad santa sin el Cristo vivo, haciéndolo mediante métodos y medios y supuesta psicología cristiana, introspección, imagen de uno mismo, autoanálisis y todo ese tipo de cosas. Debe haber intimidad con Cristo.

Entonces, la búsqueda de nuestra santidad es la búsqueda de una relación íntima. Eso involucra vulnerabilidad y una gran apertura, porque conforme usted se acerca a una intimidad a Cristo, Él va a ver su vida y su pecado será obvio. Pero permítame animarlo: eso es absolutamente crucial, absolutamente crucial.

Veamos el punto ocho… Hay mucho más que quería decir pero por causa del tiempo, quiero avanzar...  Punto ocho, no sólo tenemos el privilegio de ser separados posicionalmente y de estar en el proceso de ser separados prácticamente y ver hacia adelante, esperar con gusto el ser separados para Cristo de manera definitiva en la gloria; sino que tenemos otro privilegio y aquí Pedro vuelve a voltear el caleidoscopio. Y esto es lo que vemos… Posesión por nuestro Señor… Posesión por nuestro Señor. No sólo separación para nuestro Señor sino posesión para nuestro Señor. Y esto sí es ciertamente algo del mismo pensamiento. Obsérvelo nuevamente en el versículo 9, no sólo linaje escogido, no sólo real sacerdocio, no sólo nación santa, sin observe esto: “pueblo adquirido por Dios.” Pueblo adquirido por Dios. Y de nuevo, Pedro está pensando en Éxodo 19:5 donde dice: “Vosotros seréis mi especial tesoro sobre todos los pueblos.” Él quizás está pensando en Isaías 43:21 en donde dice “Este pueblo he creado para Mí.” Él dice lo mismo en Deuteronomio 7:6, Deuteronomio 14:2, Deuteronomio 26:18, Malaquías 3:17; muchos lugares. Israel de la antigüedad también era un pueblo poseído por el Señor.

Ahora, permítame explicarle brevemente la palabra “posesión.” Significa adquirir, comprar, adquirir por precio. Es la misma palabra, por cierto que se usa en Efesios capítulo 1, versículo 14 en donde dice “la redención de la posesión de Dios.” Es comprar por precio. Somos la posesión misma de Dios porque Él pagó el precio. ¿Cuál fue el precio? Hechos 20:28: “la Iglesia que Él compró con Su propia sangre.” Con su propia sangre. Primera de Corintios 6:20 dice: “Vosotros no sois vuestros sino que fuisteis comprados por precio;” el precio fue la muerte del Señor Jesucristo. Tito 2:14: “Se dio a sí mismo por nosotros para redimirnos de toda iniquidad y purificar para sí un pueblo propio.” Su propia posesión. Él nos adquirió. Dios, mediante elección soberana, nos escogió y mediante el sacrificio de Cristo pagó el precio para volvernos a comprar. Y entonces, le pertenecemos a Él. Y no puedo pensar en nada más maravilloso, ¿usted sí? Después, ser la posesión personal del Cristo viviente, la posesión personal de Dios.

Escuché Juan 10: “De cierto, de cierto os digo: ‘El que no entra por la puerta en el redil de las ovejas, sino que sube por otra parte, ése es ladrón y salteador. Mas el que entra por la puerta, el pastor de las ovejas es. A éste abre el portero, y las ovejas oyen Su voz; y a Sus ovejas llama por nombre, y las saca.’” Son Sus propias ovejas. Versículo 14: “Yo soy el buen pastor; y conozco Mis ovejas, y las mías me conocen.”

Solía sentarme en la capilla del seminario y cantar uno de mis favoritos, “Yo soy de Él y Él es mío.” Desde los primeros años de mis días de seminario, siempre he tenido un amor especial hacia el pensamiento de que le pertenezco a Cristo. ¿Se acuerda de esa canción antigua? La hemos cantado a lo largo de los años. “Jesús, mi señor me amará para siempre, de Él ningún poder ni maldad puede apartarme. Él dio su vida para rescatar mi alma… ¿Y cuál es la última línea? Ahora le pertenezco a Él. Ya soy de Él. Ya pertenezco a Cristo, Él pertenece a mí, no por los años nada más, sino por la eternidad.” Somos la posesión del Señor. Somos suyos. Le pertenecemos a Él. ¡Qué privilegio! ¡Qué privilegio tan glorioso!

Y después, hay un noveno. Pedro voltea el caleidoscopio una vez más para mostrarnos un re arreglo de las joyas de la salvación y presentarnos otro retrato. Unión con Cristo, acceso a Él, seguridad en el Señor, afecto hacia el Señor, elección por el Señor, dominio con el Señor, separación para el Señor y posesión por el Señor y aquí hay otro, iluminación en nuestro Señor… Iluminación en nuestro señor. El versículo 9 dice, sígalo, para que anunciéis las virtudes de Aquel que os llamó de las tinieblas a Su luz admirable.

¿Qué es tinieblas? Bueno, usted sabe eso. Es el estado desastroso de pecado. Es el estado desastroso de los no regenerados que están bajo las tinieblas del príncipe de la oscuridad, Satanás mismo. Las tinieblas hablan de dos cosas… Ignorancia e inmoralidad. En otras palabras, hay una oscuridad, hay tinieblas intelectuales y hay tinieblas morales. Las tinieblas intelectuales significan que usted no puede hablar la verdad. Las tinieblas morales significan que usted no puede ver la justicia. Usted no sabe lo que está bien y tampoco puede hacerlo que está bien. Tinieblas.

Pero, dice Pedro, y esto me encanta: “os llamó de las tinieblas.” Él es quien nos ha llamado. ¿Puede darle una nota? Cada vez que usted ve la palabra “llamó” en las epístolas, siempre indica la iniciativa salvadora por parte de Dios. Es un término técnico para referirse a la elección de Dios en acción. Esto es, la elección de Dios implementada en acción. Nunca está en las epístolas como un llamado general a las masas a la salvación, sino que siempre es como la teología lo expresa, un llamado eficaz que termina en salvación, siempre. Y entonces, Pedro está diciendo que el Señor los ha llamado soberanamente de las tinieblas a Su luz admirable.

Por cierto, ese llamado salvador es ciertamente algo que está en el corazón de Pedro. En el capítulo 1, como lo hemos señalado anteriormente, dice que somos escogidos en el versículo 1. Observe el versículo 15: “Sino como Aquel que os llamó es santo.” De nuevo, aquí está en mente el llamado a la salvación.

Versículo 21 del capítulo 2: “Pues para esto fuisteis llamados.” De nuevo, ese llamado eficaz a la salvación. Capítulo 3, versículo 9: “No devolviendo mal por mal ni maldición por maldición sino por el contrario, bendiciendo sabiendo que fuisteis llamados para que heredaseis bendición.” Capítulo 5, versículo 10: “Mas el Dios de toda gracia, que nos llamó a Su gloria eterna en Jesucristo, después que hayáis padecido un poco de tiempo, Él mismo os perfeccione, afirme, fortalezca y establezca.” Y cada vez que es usada, significa un llamado eficaz a la salvación.

Entonces, Pedro está diciendo en el versículo 9 que Él los llamó y en ese llamado salvador, Él los llamó de las tinieblas a la luz… No sólo luz y sino a Su luz admirable. Muy parecido a Colosenses 1:13 -al cual ya hemos hecho referencia- y usted sabe lo que dice. “El cual nos ha librado de la potestad de las tinieblas y trasladado al Reino de Su amado Hijo.”

Y este es otro de nuestros privilegios, el haber sido llamado de las tinieblas a la luz. ¿Qué significa que ahora estamos en la luz? Significa que tenemos entendimiento intelectual e identidad moral. Significa que no sólo sabemos lo que está bien sino que podemos hacer lo que está bien. Hay tanto verdad como justicia, conocimiento y obediencia. Ya que ambos son parte de la luz conforme ambos estuvieron ausentes en las tinieblas. Hemos sido rescatados de no saber lo que Dios quiere y no poder hacerlo. Y esta transición, creo yo, a veces es fácil que lo olvidemos. Creo que entre más tiempo somos cristianos, menos pensamos en cómo era nuestra vida antes de conocer a Cristo. Pero la transición es asombrosa.

Permítame decirle porque es asombrosa. Siga este pensamiento. Es asombrosa no sólo porque el incrédulo está en la oscuridad sino porque la oscuridad está en el incrédulo. Lo permea. Usted no sólo está en la oscuridad, sino que usted es hijo de oscuridad. Usted estaba caminando en tinieblas, usted no sólo estaba caminando en tinieblas, sino que usted amaba las tinieblas; no solo usted era hijo de las tinieblas en las tinieblas y las tinieblas en usted y amaba a las tinieblas porque los hombres aman las tinieblas porque sus obras son malas, quieren esconderse en las tinieblas de su pecado. No sólo es eso verdad, sino que usted ni siquiera sabe que hay luz. Esa la razón por la que usted puede ser un ateo durante todos los años de su vida y no pensar en la luz; porque las tinieblas no comprenden la luz. Y entonces, la profundidad de las tinieblas es inmensa. Y Dios, en Su gracia, simplemente lo llama de las tinieblas debido a Su propio deseo de hacerlo. ¡Qué rico somos y cómo debemos regresar a la realidad de que no tiene nada que ver con nada que nosotros hayamos ganado!

Y Pedro voltea nuevamente el caleidoscopio. Y le prometo que hay mucho más que podría decir, pero voy a dejar eso en su mano para que usted lo estudie. Él voltea el caleidoscopio una vez más y llegamos a la compasión de nuestro Señor… Compasión de nuestro Señor. Versículo 10, me encanta esto: “Vosotros, que en otro tiempo no erais pueblo, pero que ahora sois pueblo de Dios. En otro tiempo no habíais alcanzado misericordia, pero ahora habéis alcanzado misericordia.”

Usted preguntará: “¿de dónde saca esto Pedro?” Él citó del profeta Oseas. Pedro realmente nos está mostrando su conocimiento del Antiguo Testamento. Oseas 1:6: “Concibió ella otra vez,” esta es la esposa de Oseas, “y dio a luz una hija. Y le dijo Dios: ‘Ponle por nombre Lo-ruhama, porque no me compadeceré más de la casa de Israel, sino que los quitaré del todo. Mas de la casa de Judá tendré misericordia, y los salvaré por Jehová su Dios; y no los salvaré con arco, ni con espada, ni con batalla, ni con caballos ni jinetes.’ Después de haber destetado a Lo-ruhama, concibió y dio a luz un hijo. Y dijo Dios: ‘Ponle por nombre Lo-ammi, porque vosotros no sois Mi pueblo, ni Yo seré vuestro Dios. Con todo, será el número de los hijos de Israel como la arena del mar, que no se puede medir ni contar. Y en el lugar en donde les fue dicho: ‘Vosotros no sois pueblo Mío, les será dicho: ‘Sois hijos del Dios viviente.’’”

Él se remonta y captura esos pensamientos de Oseas capítulo 1 en donde Dios dice que ustedes no son un pueblo, pero lo serán. Habrá un momento en el que no recibirán misericordia, pero después habrá un tiempo en el que la recibirán. Pero después, cuando extraído al Nuevo Testamento, aquello que fue dicho de Israel en la antigüedad aquí es aplicado los gentiles. Usted puede comparar Romanos capítulo 9, simplemente de manera breve, versículo 15: “Pues a Moisés dice: ‘Tendré misericordia del que Yo tenga misericordia, y me compadeceré del que Yo me compadezca.’” Versículo 23 al 26, lo mismo: “Como también en Oseas dice: ‘Llamaré pueblo Mío al que no era Mi pueblo, Y a la no amada, amada. Y en el lugar donde se les dijo: Vosotros no sois pueblo mío, allí serán llamados hijos del Dios viviente.’” Y eso sale de Oseas, capítulo 2, el cual no tomé el tiempo de leer, versículo 23.

Entonces Pedro, se remonta hasta Oseas y captura el mismo texto que Pablo usa en Romanos 9. Y en el caso de Pedro, como también en el caso de Pablo, con toda seguridad aquí se refiere a la Iglesia, que en un tiempo no era un pueblo, pero que ahora son el pueblo de Dios. Y particularmente los gentiles no eran pueblo alguno, que ahora son el pueblo de Dios. Por cierto, esto es algo interesante porque nos indica que Pedro no está escribiéndoles de manera particular y exclusiva a judíos en esta epístola, sino que incluye a la iglesia que también incluye a gentiles.

Ahora, Dios dice ‘ustedes no son Mi pueblo, se convertirán en Mi pueblo.’ ¿Y qué significa eso? Ese es el punto que quiero que vean. El medio es misericordia. De regreso al versículo 10: “Vosotros que en otro tiempo no erais pueblo, pero que ahora sois pueblo de Dios.” ¿Por qué? “En otro tiempo no habíais alcanzado misericordia, pero ahora habéis alcanzado misericordia.” Misericordia es compasión amados. Misericordia es compasión. Entonces, decimos que uno de nuestros privilegios espirituales es compasión por parte de nuestro Señor. Él nos ha mostrado misericordia. Él nos ha mostrado compasión. Israel ya no era Su pueblo por culpa del pecado y la apostasía. Y un pueblo que no era pueblo, los gentiles, se volvió el pueblo de Dios a través de la misericordia… A través de la misericordia.

Me gustaría poder decir mucho más acerca de este pensamiento de la misericordia. Es tan rico. Podríamos pasar semanas estudiando simplemente la misericordia de Dios. Pero permítame simplemente aplicarla en su contexto. En este contexto. Simplemente, ¿qué es misericordia? Básicamente compasión, básicamente compasión. El Antiguo Testamento podría sustituir la palabra “misericordias” a partir de esa palabra hebrea tan conocida checed. Es Dios reteniendo de nosotros el castigo justo de nuestro pecado. Esa es la idea. Es Dios conteniendo de nosotros el castigo justo de nuestro pecado.

Ahora hay dos tipos de misericordia. Podríamos llamar a una misericordia general, misericordia general. ¿Qué quiere decir con eso? Bueno, es vista en la creación. Es vista en la providencia de Dios al rango más amplio de seres humanos. Y nos muestra Su compasión paciente, Su compasión tolerante hacia pecadores porque como usted sabe, Dios tiene todo derecho de simplemente quemar a los pecadores, simplemente de consumirlos de manera inmediata, aquellos que no lo conocen, a aquellos que lo rechazan, a aquellos que lo odian. Pero escuche lo que dice lamentaciones 3:22: “Las misericordias de Jehová nunca cesan porque Sus compasiones nunca fallan.” Realmente no está identificando a ningún grupo en particular de personas. Él simplemente es compasivo. En los Salmos, creo que es en el Salmo 145, hay al final, versículo 9: “Bueno es Jehová para con todos, y Sus misericordias sobre todas sus obras.” Simplemente, hay una misericordia general que significa que la gente no es consumida, no es quemada. Lo que significa es que Él alivia el desastre actual potencial completo del pecado; y quizás esa es la mejor manera de decirlo. Dios, en Su misericordia, elimina el potencial completo terrenal de desastre del pecado. Esa es misericordia general, la cual Él expresa a todo el mundo.

Isaías 27:11 dice: “Cuando sus ramas se sequen, serán quebradas; mujeres vendrán a encenderlas; porque aquel no es pueblo de entendimiento; por tanto, su Hacedor no tendrá de él misericordia, ni se compadecerá de él el que lo formó.” Y lo que Isaías está diciendo ahí es que viene un tiempo cuando la misericordia de Dios se acaba; y la compasión de Dios termina; y el potencial completo del pecado es sentido.

Pero aquí, no estamos hablando de la misericordia general sino de algo que llamaremos la misericordia especial. Esa es la misericordia hacia los elegidos. Esa es una misericordia única. Ahora, escuche con mucha atención lo que digo. Es inmerecidamente por igual ya que todos somos pecadores igual que el resto. Escuche esto. Para algunas personas, Dios es misericordioso en términos generales en esta vida al aliviar el potencial completo actual de desastre del pecado. Para otras personas, Él alivia para siempre el desastre potencial de pecado. Esos son los elegidos que no sólo reciben la misericordia general en esta vida sino la misericordia especial en la vida venidera. Él derrama compasión en las víctimas del pecado al perdonar su pecado. En el caso de los no regenerados, Él simplemente contiene el juicio hasta el futuro. En el caso de los elegidos, Él perdona el pecado y elimina el juicio.

Dice usted, ¿por qué? Porque Él así lo quiso. ¿Por qué quiso? Porque Él es un Dios de amor. ¿Por qué nos escogió? No sé… No sé. Pero ¿quién es un Dios perdonador como Tú -dice Miqueas- y quién es tan misericordioso?

Usted dice ‘¿por qué nos escogió Dios?’ Romanos 9:5: “Tendré misericordia del que Yo tenga misericordia, y me compadeceré del que Yo me compadezca.” Eso es todo lo que dice. Y usted dirá pero, pero, pero… Y Él dice: “¿Dirá el vaso de barro al que lo formó: ¿Por qué me has hecho así??” Escuche lo que digo. No es la condición miserable del pecador lo que hace que el Dios muestre misericordia. ¿Oyó eso? Dios no está sentado en el cielo diciendo ‘¡Oh, me siento tan triste, me duele tanto, siento tanto lo que sufren todos los pecadores! Y estoy tan molesto emocionalmente por su pecado que voy hacer misericordioso con ellos. Dios no muestra misericordia motivado por cierto sentimiento de condición miserable del hombre porque si eso fuera verdad, entonces Dios tendría que ser misericordioso ¿con quién? Con todos. Dios no es influenciado por la miseria de los pecadores o de lo contrario, Él salvaría a todos, porque todos son miserables. Eso no es lo que motiva a Dios.

En segundo lugar, no es porque algunos de nosotros pecadores somos más dignos de misericordia que otros. Ninguno de nosotros somos digno de ella, ¿o sí? Y si lo fuéramos, entonces no sería misericordia, porque la misericordia es contener el castigo justo que merecemos. Y todas nuestras justicias son como trapos de inmundicia. Y el término que Isaías usó ahí es un término bastante nauseabundo.

Además, Dios no es misericordioso hacia algunos de nosotros porque Cristo hizo posible que Él fuera misericordioso. Usted oye a gente decir ‘ahora que Cristo ha muerto es posible que Dios sea misericordioso y Él quiere derramar esa misericordia por lo que Cristo ha hecho.’ Si eso fuera verdad, debido a que Cristo murió por todos y la misericordia estuviera disponible para todos, entonces Dios salvaría a todos. No, no es la condición miserable del pecador lo que motiva Dios a mostrar misericordia, no es que algunos pecadores son más dignos de  misericordia que otros. No es simplemente que debido a la obra de Cristo Dios puede ser misericordioso. Ninguna de esas ideas tiene sentido.

Usted dice bueno, ¿por qué Dios escogió ser misericordioso? Porque Él escogió ser misericordioso. Eso es todo lo que sé. Hemos sido escogidos por Su amor soberano no influenciado antes de que el mundo comenzara. A. W. Pink escribió: “La misericordia emana únicamente del placer imperial de Dios.” ¿Acaso eso causa cortocircuito en su mente? No debería, pero debería incrementar su sentido de estar consciente de que es una persona privilegiada. ¿Somos bendecidos? ¿Somos bendecidos? ¡Somos bastantes bendecidos!

¿Podemos decir con el salmista en el Salmo 57:10: “Porque grande es hasta los cielos Tu misericordia”? ¿Podemos decir: “Grande es Su misericordia para con los que le temen”? Ciertamente podemos. Es misericordia lo que nos salva. Es misericordia lo que nos concede una herencia eterna. Esa es la razón por la que 2 Corintios 1:3 llama a Dios el Padre de misericordias. Alguien escribió: “Cuando mi alma se levanta y contempla todas Tus misericordias, oh Dios mío, me pierdo en asombro, amor y alabanza.” Misericordia… Un privilegio espiritual que va más allá de la descripción… Más allá de la descripción. Él nos salvó, Tito 3:5: “Nos salvó, no por obras de justicia que nosotros hubiéramos hecho, sino por Su misericordia.” ¡Qué privilegio ritual! Y entonces, el salmista dice en el Salmo 136, versículo 1: “Alabad a Jehová, porque Él es bueno, Porque para siempre es Su misericordia.” Salmo 59:16: “Yo cantaré de Tu poder, Y alabaré de mañana Tu misericordia.”

Después, un último privilegio espiritual. Llamémosle proclamación de nuestro Señor. Pedro voltea el caleidoscopio una vez más… Proclamación de Nuestro Señor. Y para éste, regresamos al versículo 9. ¿Cuál es el propósito de todo esto? ¿Por qué somos tan privilegiados? ¿Por qué es que el Señor haría todo esto por nosotros? Unión con Él, acceso a Él, seguridad en Él, afecto por Él, elección por Él, dominio con Él, separación para Él, posesión en Él, iluminación de Él, compasión de Él… ¿Por qué? Para que nos involucremos en la proclamación de Él, versículo 9: “Para que anunciéis las virtudes de Aquel.” ¿Lo ve? Eso es. Y eso también es un privilegio, ¿no es cierto? ¿Puede pensar en un privilegio más elevado que ser el embajador del Dios viviente?

La palabra “anunciéis” es únicamente utilizada aquí. Es una palabra muy, muy rara. No aparece en ningún otro lugar en el idioma griego. Esta palabra en particular… En ningún lugar en toda la Biblia. Significa promover. Significa publicar. Significa proclamar. Y tiene la fuerza de contar algo que no se conocería de otra manera. ¿Qué quiere decir virtudes? Es una gran palabra. Literalmente en griego significa la capacidad de hacer obras heroicas. Y ahora, tenemos el privilegio de decirle al mundo lo que de otra manera no sabría, que Dios puede hacer cosas heroicas. Él tiene la capacidad de hacer actos poderosos. No es tanto refiriéndose a excelencias, no está refiriéndose tanto a atributos, no está refiriéndose tanto a cualidades intrínsecas, como se refiere más a obras poderosas, obras heroicas. ¡Oh, que privilegiados somos! ¿No es cierto? Somos embajadores de Uno que nos ha dado este privilegio.

No sé de alguien en este lugar que no consideraría un honor si fuera escogido para ser embajador del Presidente de los Estados Unidos, para representar sus poderes y sus habilidades. Pero ser escogido para ser embajador del Dios vivo, quien tiene la capacidad de hacer obras heroicas a la escala de lo milagroso, ¡qué privilegio! Y entonces, en lugar de bajar la cabeza cuando tiene la oportunidad de hablar de Aquel a quien usted representa, más vale que usted levante la cabeza y diga ‘tengo el privilegio de ser un programador de las obras poderosas heroicas del Dios viviente que me ha llamado a Su servicio’.

Me acuerdo después de que Otis Chandler -quien es el dueño y opera al periódico L. A. Times junto con varios periódicos- vino y comió conmigo. Él había estado asistiendo a nuestra iglesia por un tiempo. Y se sentó y él dijo: “Tienes mucha influencia, mucha gente te escucha.” Preguntó: “¿Por qué no das tu opinión acerca de los distintos problemas que hay en el mundo?” Claro que él está involucrado en eso, él es dueño de estaciones de televisión, periódicos; y yo le dije: “Otis, agradezco tu confianza en mi opinión, pero ¿realmente piensas que el mundo necesita la opinión de otro hombre?” Y él en cierta manera se rió. Y yo dije: “En serio, ¿qué es lo que el mundo necesita saber acerca de mi perspectiva? Él dijo: “Bueno, ¿cómo te ves entonces?, ¿cuál es tu función?” “Muy simple: He sido llamado a proclamar la opinión de Dios. “¡Oh!,” él dijo, “nunca antes oí a alguien decir eso.” Yo dije: “Yo estoy aquí sólo para decirle a todo el mundo lo que Dios dice y a proclamarlo.” ¡Qué tremendo privilegio! ¡Qué privilegio tan tremendo!

Somos embajadores de Cristo, 2 de Corintios 5. Se nos ha dado el Espíritu Santo y ahora somos testigos de Él. ¡Qué privilegio espiritual! Bueno, ¡qué imagen hemos visto en cada una de estas 11 cosas! No me dejen. Denme cinco minutos y voy a concluir con esto de una manera que va a emocionar su corazón. ¿Será tan amable de escuchar esto?

¿Sabe usted porque tenemos estos privilegios? ¿Sabe por qué los tenemos? Sólo hay una razón, porque estamos en Cristo. Ahora, siga mi pensamiento. Porque estamos en Cristo. Es sólo porque estamos en Cristo que tenemos esto. Permítame repasarlos rápidamente.

Estamos en unión con Dios debido que estamos en Cristo y Cristo es uno con Dios. ¿Verdad? Tenemos acceso al Padre y acceso a Su presencia gloriosa porque tenemos acceso a través de Cristo. Estamos seguros en nuestra relación con Dios porque estamos en Cristo y Él está seguro en Su relación con Dios debido a la Trinidad. Nuestra seguridad está en Él. Nuestra acceso está en Él. Nuestra unión está en Él. Tenemos afecto hacia el Señor, amamos a Dios, sentimos la plenitud de ese afecto debido a que Su amor ha sido derramado en nuestros corazones; y amamos porque primero fuimos amados en Cristo. La única relación por la que somos elegidos es que somos elegidos en Él, dice la Biblia. Somos escogidos en Él desde antes de la fundación del mundo. Es sólo en Él que nos volvemos los escogidos. Y en lo que a dominio concierne, nuestro dominio es debido a que reinamos con Él. Y la separación, una nación santa, sólo somos santos porque estamos en Él. La posesión de Dios, sólo somos la posesión de Dios porque estamos en Cristo quien es el único Hijo de Dios. Sólo somos iluminados, sólo estamos en la luz porque estamos en Él, quien es la luz. Y tenemos compasión de Dios sólo porque Jesucristo murió por nosotros y debido a eso, Él puede amarnos en Cristo y darnos misericordia. Y finalmente, sólo podemos proclamar Sus virtudes cuando es el poder de Cristo en nosotros proclamando a través de nosotros, ¿verdad? Hechos 1, no puede ser un testigo está que el Espíritu Santo haya venido sobre usted.

Entonces, regresamos Efesios 1: 3: “Bendito sea el Dios y Padre de nuestro Señor Jesucristo, que nos bendijo con toda bendición espiritual en los lugares celestiales en Cristo… En Cristo.” Escuche, somos una multitud de pecadores que merece condenación eterna, pero debido a que estamos en Cristo tenemos todos estos privilegios espirituales. ¿Está usted agradecido? ¿Dice amén? Amén. Oremos.

Querido Señor Jesús, te consideramos como el más bello de decenas de miles. Te damos gracias por lo que has hecho y por lo que nos hemos convertido debido a Ti. Todos los privilegios espirituales que son nuestros nos abruman. Ayúdanos a ser fieles, a vivir una vida de gratitud. Oro por toda persona aquí en esta noche, Señor, que estemos abrumados de gratitud, nosotros que hemos sido rescatados del infierno eterno, a quienes se nos ha dado un privilegio tan grande, nosotros que no somos los más bellos, no los más bellos ni de mayor valor desde ningún ángulo, desde ninguna perspectiva, nosotros que somos horrendos en nuestros pecados hemos sido traídos para tener unión con el precioso Señor Jesús y de manera estricta únicamente por Tu gracia y misericordia. Señor Dios, ¡qué agradecidos estamos! Que podamos manifestar esa gratitud en el nombre de Jesús. Amén.

 

 

 

 

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