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Ahora, esta noche, seguimos en nuestro estudio de este asunto de la certeza de la salvación. Hemos abordado el texto de 2 Pedro, capítulo 1 con un estilo casi de maratón. Hemos estado corriendo por mucho tiempo, y todavía no hemos aterrizado en el versículo 5. Pero estamos tratando de presentar el tema de 2 Pedro 1:5-11. El tema aquí es el asunto de la certeza de la salvación. El tema más grande que Pedro está tratando aquí es nuestra fe preciosa, de la cual él comenzó a hablar en el versículo 1. Pero comenzando en el versículo 5, él está preocupado por este asunto de la certeza de la salvación.

Y simplemente para tocar la idea, señalamos en los versículos 9, 10 y 11 que él habla de este asunto mismo diciendo en el versículo 9, “Pero el que tiene estas cosas, tiene la vista muy corta, es ciego. Habiendo olvidado la purificación de sus antiguos pecados. Por lo cual, hermanos, tanto más procurad hacer firme vuestra vocación y elección, porque haciendo estas cosas no caeréis jamás. Porque de esta manera os será otorgada amplia y generosa entrada en el reino eterno de nuestro Señor y Salvador Jesucristo.”

Pedro está preocupado porque la gente no olvide que ha sido perdonada. Él está preocupado porque estén seguros del llamado de Dios y de que Él los escogió, y que ellos experimentan la provisión abundante que es de ellos mediante la entrada al reino a través de Cristo. Es una cuestión entonces de certeza lo que está en su mente. Y al abordar esto pensé que era necesario tratar con el tema desde una perspectiva más amplia, y entonces por varias semanas hemos estado esforzándonos por explicar la doctrina de la certeza de la salvación.

Simplemente hacemos la pregunta, ¿cómo podemos como creyentes disfrutar de la certeza de la salvación? ¿Cómo puedo yo estar seguro de que mi fe es fe salvadora? ¿Cómo puedo asegurarme de que mi fe es vida nueva en Cristo? Obviamente, este es un asunto vital para nuestro gozo y para nuestra paz como cristianos.

Ahora, antes de que veamos este texto en particular, he estado llevándolo a 1 Juan porque Juan trata con el mismo asunto. Y queriendo ser tan completo como pueda al explicar el tema aquí, me he desviado a 1 Juan, y voy a hacer eso una vez más esta noche. Regresemos a 1 Juan. Varios de los escritores del Nuevo Testamento, claro, están muy muy preocupados por ese asunto de la salvación verdadera, como lo estuvo también nuestro Señor Jesús mismo. Y Juan dedica de hecho la primera epístola entera a este tema. En el capítulo 1, por ejemplo, permítame llevarlo al versículo 4. Juan dice, “Estas cosas os escribimos para que vuestro gozo sea cumplido.” Él está diciendo el propósito de escribir esta epístola es que juntos nos podamos regocijar. Ciertamente, inherente en ese gozo está la confianza de la salvación verdadera.

Al final de esta epístola, capítulo 5 y versículo 13, él la resume con esta afirmación muy importante y en cierta manera temática, “Estas cosas os he escrito a vosotros que creéis en el nombre del Hijo de Dios para que sepáis que tenéis vida eterna.” Ahora, ahí está el tema de esta epístola. Él comenzó diciendo, “Escribo para que tengan gozo pleno.” Él termina diciendo que el gozo pleno es una parte de la confianza cuando usted sabe que tiene vida eterna. Entonces Juan escribe esta epístola para darnos instrucción para que sepamos que nuestra salvación es genuina.

Ahora, la epístola como tal está constituida por una serie de pruebas. Con frecuencia oye usted a personas decir que la epístola de 1 Juan es básica, casi elemental simple, un buen lugar para que los nuevos cristianos comiencen, y lo es. Pero también es una epístola muy muy profunda y con frecuencia difícil de interpretar de manera clara, muy desafiante. No obstante, algo que es aparente a lo largo de la epístola es que se dan de manera clara pruebas que una persona puede tomar para verificar una salvación válida. Supongo que podríamos decir de manera apropiada que si alguien estuviera cuestionando su condición espiritual y no estuviera seguro si realmente posee vida eterna, este sería el lugar al cual enviarlos.

Ahora, ya hemos considerado seis de esas pruebas, y vamos a seguir a partir de ahí esta noche. Permítame tan solo repasar las primeras seis, y las voy a colocar en la forma de preguntas. ¿Está usted disfrutando de comunión con Cristo y Dios? Esa prueba aparece en el capítulo 1, versículos 2 y 3, y también en el capítulo 5, versículos 1 al 5. En segundo lugar, Juan trae otra prueba. ¿Es usted sensible al pecado en su vida? Eso también está en el capítulo 1, versículos 5 al – capítulo 2, versículo 1. ¿Es usted sensible al pecado en su vida? Tres. ¿Es usted obediente a Dios? ¿Hay un patrón en su vida de obediencia? Eso está en el capítulo 2, versículos 3, 4 y 5.

Después la cuarta pregunta y prueba que señalamos. ¿Rechaza usted al mundo? Dicho de otra manera, usando la terminología misma que Juan usa, ¿ama usted al mundo? ¿Ama usted al sistema del mundo? Eso está en el capítulo 2, versículos 15 al 17. La quinta prueba que hemos examinado, ¿ama usted a Cristo y espera con expectativa Su regreso? ¿Ama usted a Cristo y espera con expectativa Su regreso? Eso en el capítulo 3, versículos 1 al 3. Todo aquel que tiene esta esperanza se purifica a sí mismo. Y después, la última vez consideramos la número seis en nuestra pequeña lista. ¿Ve usted un patrón decreciente de pecado en su vida? ¿Ve usted un patrón decreciente de pecado en su vida? Capítulo 3, versículos 5 al 10. Entonces hemos cubierto varias pruebas al avanzar a lo largo de esta epístola maravillosa.

Ahora, quiero darle más esta noche. Espero que sea de manera rápida. Número siete en su lista. ¿Ama usted a otros cristianos? ¿Ama usted a otros cristianos? Y esto nos va llevar de regreso a la sección que omitimos, una de las secciones clave. Y esa está de regreso en el capítulo 2, versículos 9 al 11. Regresemos al capítulo 2 y veamos los versículos 9, 10 y 11. Versículo 9, “El que dice que está en la luz – esto es el que dice que es un creyente, que dice que posee vida eterna, que dice que conoce a Dios, que dice que es salvo, que dice que está convertido – y aborrece a su hermano, está todavía en tinieblas.” Regrese al versículo 6 simplemente para ayudarle a entender eso. El que dice que permanece en Él debe andar como Él anduvo.

Ahora, eso dice que si usted va a decir estar en Cristo, su vida va a mostrar algunos de los patrones de Cristo, y ciertamente amar a su hermano sería un patrón muy muy elemental. Estar en la luz. Estar limpio. Caminar con Dios. Ser salvo. Estar en comunión con Cristo es experimentar y expresar amor. Entonces no son las personas que dicen ser cristianas, sino que son las personas que aman a los hermanos. Sígalo en el versículo 10, “El que ama a su hermano permanece en la luz y en él no hay tropiezo. Pero el que aborrece a su hermano está en tinieblas y anda en tinieblas y no sabe a dónde va, porque las tinieblas le han segado los ojos.” En otras palabras, si usted dice ser un cristiano, pero no ama a sus hermanos y hermanas en Cristo, su afirmación es una farsa.

Para ilustrarlo un poco más, permítame pedirle que me acompañe a la epístola que estábamos estudiando en la mañana, 1 Tesalonicenses capítulo 4, y escuche cómo Pablo de manera muy clara delinea este asunto del amor. Versículo 9, él le dice a los creyentes tesalonicenses, “Ahora, en cuanto al amor fraternal – misma idea que Juan – en cuanto al amor de los hermanos, no tenéis necesidad que os escriba nada.” ¿Por qué? ¿Por qué? “Porque vosotros mismos sois instruidos por Dios – a hacer qué – amarse uno a otro.” Lo que Pablo está diciendo ahí es que es inherente o implícito en la salvación y en el conceder la nueva naturaleza y el Espíritu Santo que ustedes será enseñado por Dios a amar uno a otro. El que ama a Dios ama a aquel a quien Dios engendra. Juan dice en 1 Juan 51, “Si usted ama a Dios, usted amará a sus hijos.” Eso simplemente es básico.

Y después, en el versículo 10 de 1 Tesalonicenses 4 él añade, “Porque, de hecho, vosotros lo practicáis hacia todos los hermanos que están en toda Macedonia, pero os exhortamos hermanos – a qué – a abundar en eso aún más. No han amado de manera tan plena como deberían amar, pero han amado. Y ustedes no necesitan ser enseñados a amar, es instintivo, es implícito, es inherente, es un elemento dentro de la nueva naturaleza.” Para mostrarle eso aún más de manera clara en la Escritura observe Romanos 5.

En Romanos 5 tenemos aquí un catálogo de las cosas que son nuestras en la justificación por la fe. El versículo 1 dice que debido a que hemos sido justificados por la fe hay varias cosas que hemos recibido. Tenemos paz con Dios por medio de nuestro Señor Jesucristo, esa es una paz que está estable para siempre establecida con Dios. Además, hemos obtenido nuestra introducción a la fe en esta gracia en la que estamos. La salvación nos trae paz con Dios y una posición en la gracia. Literalmente estamos absorbidos por la gracia, lo cual continúa ser más grande que nuestro pecado y nos limpia.

Después él dice que también nos gozamos en la esperanza. La esperanza de la gloria de Dios algún día para ser glorificados en Su presencia. No solo esto, nos gozamos en nuestras tribulaciones, por qué, porque la tribulación trae paciencia. La paciencia virtud probada. Virtud probada esperanza. Y la esperanza no decepciona. Y después él añade, “Porque el amor de Dios ha sido derramado en nuestros corazones por el Espíritu Santo que nos ha sido dado.” Es característico de un creyente tener paz con Dios, estar en la gracia, regocijarse en la esperanza y experimentar el amor hacia Dios. Y no solo amor hacia Dios, sino el amor de Dios derramado en nosotros, el cual es expresado no solo a Dios, sino a todos los que son de Dios, otros creyentes.

Jesús fue tan lejos como para decir esto en Juan 13:34, “Por esto conocerán todos los hombres que son mis discípulos – si tenéis qué – amor unos por otros.” Juan 13:34 y 35. Entonces es básico en nuestra vida cristiana que tenemos una capacidad de amarnos unos a otros.

Ahora, no necesitamos abundar en ese asunto porque usted está familiarizado con lo que la Escritura enseña de esto. Pero es suficiente decir por el momento que amarse unos a otros significa servirse uno a otro en humildad. No es primordialmente una emoción. No es primordialmente un sentimiento. Es primordialmente un sentido de responsabilidad obligada, servicio sacrificial, humilde, preocupación sensible.

Entonces usted tiene que hacerse la pregunta para ser fiel a Juan aquí si usted de manera característica ama a otros creyentes. Si usted dice ser un cristiano y no tiene amor hacia ellos, o no tienen un amor sacrificial hacia ellos, un amor que se preocupa, humilde, obligado hacia ellos, entonces Juan dice, “Podría decir que está en la luz, pero la verdad es que está en las tinieblas. El amor es la prueba de la vida divina. El amor en su vida significa que usted ha cruzado. Usted ha cruzado a la vida divina.”

Vayamos al capítulo 3, versículo 14, y lo veremos aquí. Él usa el término griego mismo cruzado, versículo 14, “Nosotros sabemos que hemos cruzado de muerte a vida.” ¿Cómo sé eso? ¿Cómo sé si soy un cristiano? ¿Cómo sé si he cruzado a la vida? Versículo 14, “En que amamos a los hermanos.” Ahí esta una prueba simple, amados. ¿Se preocupa usted por otros creyentes o es absolutamente usted frío, no le preocupa y es indiferente? ¿O tiene usted un deseo por satisfacer las necesidades de ellos? Esa es la prueba. El versículo 14 añade, “El que no ama a su hermano, permanece en muerte.” Él no ha cruzado a la vida nueva. Versículo 15, “Todo aquel que aborrece a su hermano es homicida. Y sabéis que ningún homicida tiene vida eterna permanente en él.”

La gente que se caracteriza por un odio continuo, lo cual podría ser traducido no tanto en una hostilidad vengativa, enojada, como en una manera de ver la vida totalmente centrada en sí mismos, egoísta, no conoce a Dios. La gente que continuamente se concentra en sí misma y que le podría importar menos lo que le pase a alguien más, no importa lo que afirme, son los hijos del diablo caracterizados por el homicidio, caracterizados por el odio, y permanecen en muerte espiritual. El versículo 16 lo vuelve a decir, “En esto hemos conocido el amor, en que él puso su vida por nosotros. También nosotros debemos poner nuestras vidas por los hermanos.” Alguien va a decir, “Muy bien. Estás hablando de este amor. ¿Qué quieres decir?” Bueno, lo sabemos por esto, el sacrificio, el amor es definido como sacrificar por otros.

¿Se goza usted cuando da a la obra del Señor? ¿Se goza usted cuando se encuentra a una persona en necesidad y usted puede darles dinero, tiempo, oración, cuidado para satisfacer esa necesidad? ¿Se regocija su corazón cuando usted puede estar con personas cristianas, hablar con ellos, compartir con ellos, hablar de las cosas de Dios con ellos, estudiar la Palabra, orar, o simplemente estar juntos? ¿Tiene un deseo por tomar los recursos que Dios le ha dado a usted y aplicarlos a alguien más en la familia de Dios? Eso es evidencia de amor. Eso es evidencia de amor.

¿Está usted dispuesto a poner su vida, sus bienes, todo lo que usted es y posee para satisfacer la necesidad de alguien más? No significa que todos nosotros podemos en este momento en el tiempo decir, “Bueno, si la hora llegara cuando alguien estuviera metiendo una espada en mi corazón, y si no hiciera yo un sacrificio amoroso, no sé si podría soportar la prueba.” Si usted es un cristiano verdadero, cuando la hora llegara, créame, Dios le daría a usted la gracia para soportarlo, ¿verdad? Usted no tiene la gracia para soportar lo que usted no está soportando. Pero cuando venga, la tendrá.

La pregunta es en la circunstancia en la que estoy ahora, con la oportunidad que tengo ahora, ¿expreso amor de manera sacrificial? Versículo 17, él aquí se vuelve muy particular, “Pero el que tiene bienes de este mundo.” Y aquí define el amor. No es solo entregar su vida. Es agradable poner nuestras vidas por los hermanos, pero tomemos una muy simple, usted tiene los bienes de este mundo, esto es ropa, casa, alimento, sustento, y ve a su hermano tener necesidad, ¿quisiera con todo su corazón? Juan hace una pregunta simple, ¿cómo mora el amor de Dios en usted? ¿Cómo podría ser posible que usted fuera un cristiano? Como puede ver, los cristianos han recibido el amor de Dios derramado en sus corazones. No se les tiene que enseñar a amarse unos a otros. Han sido enseñados por Dios a hacer eso como parte de la influencia santificadora de la justificación. Y en esa condición aman.

Y el que tiene los recursos para satisfacer una necesidad, pero cierra su corazón al que tiene necesidad, podría decir que es cristiano, pero Juan presenta la pregunta, ¿cómo es que el amor de Dios permanece en él? Entonces él dice en el versículo 18, “Hijitos míos, no hablemos de palabra ni de lengua, sino de hecho y en verdad.” Versículo 19, “Y en esto conocemos – por qué – por el amor, que somos de la verdad – y qué – y aseguraremos nuestros corazones delante de Él.” Qué afirmación. ¿Quiere usted certeza? ¿Quiere usted certeza conforme está delante de Él? Conforme usted está delante de Dios, certeza de que usted es un cristiano, un creyente verdadero, que su fe es real. Esa certeza vendrá por su amor. Usted sabrá que es de la verdad y asegurará su corazón.

Por cierto, la palabra peito es la palabra tener certeza, significa apaciguar, tranquilizar, persuadir. Y entonces usted puede tener certeza en su corazón conforme usted está delante de Dios de que es un cristiano verdadero. Bajo el escrutinio del conocimiento divino usted puede estar seguro si usted ve amor en su vida. No es amor perfecto, pero es el amor de Dios operando en usted amando a otros.

Versículo 20, “Pues si nuestro corazón nos reprende, mayor que nuestro corazón es Dios, y él sabe todas las cosas.” ¿Qué significa eso? Escucha esto. Su corazón podría hacer que usted se sintiera culpable. Su corazón podría hacer su esfuerzo más grande por hacerlo dudar. Como puede ver, la carne caída puede hacer eso, puede jugar con su mente. Satanás puede operar en usted para condenarlo delante de Dios. Pero en lo que su corazón lo condena a usted, si usted ve amor en su vida, su corazón puede tener certeza. Dios es mayor que nuestro corazón y conoce todas las cosas. Incluso, si nuestro corazón nos condena, Dios conoce la verdad. Esas son buenas noticias, ¿no es cierto?

Simplemente añadiría el comentario aquí al margen de que usted podría dudar de su salvación, pero Dios no duda. Si es real, Él sabe. Y aunque su corazón lo condene, Dios no lo condena a usted. Dios sabe que usted es un creyente verdadero. Usted podría estar pasando por duda. Usted podría estar luchando con su certeza. Y lo que la palabra de Juan en este texto es regrese al amor de su vida y examine si usted no ama a otros cristianos. Y si no se manifiesta a sí mismo o se transforma a sí mismo en obras de bondad y sacrificio.

Y si eso es característico de su vida, esté tranquilo, sea consolado, esté en paz. Porque no importa lo que su corazón pueda hacer por condenarlo, si usted puede tocar esas expresiones de amor en su vida, usted puede estar seguro de su salvación. Y no importa cuánta condenación salga de su corazón, Dios, quién es mayor que su corazón, no lo condena a usted. Una conciencia condenadora puede robarle a un cristiano la certeza porque una conciencia condenadora, como puede ver, solo ve el fracaso. Pero Dios es mayor que nuestra conciencia. Él ve a Cristo.

¿Y cómo puedo saber al ver mi vida para ver si el amor está ahí? ¿Se acuerda usted de Pedro? Él en cierta manera enfrentó esto cuando estuvo cara a cara con Jesús después de que lo negó tres veces. ¿Y qué es lo que Jesús le preguntó tres veces? Pedro, ¿me – qué – amas? Si me amas, entonces muéstralo al alimentar a mis corderos. Después ama a mis corderos, ama a mis ovejas, ama a mi pueblo. Finalmente, en cierta desesperación Pedro dice, “Señor, Tú sabes que te amo.”

Y cuando usted puede saber que su amor hacia Dios en Cristo, cuando usted puede ver expresiones de su amor hacia otros creyentes, no importa cómo su corazón lo condene a usted debido al pecado. No importa cómo su conciencia lo condene a usted. Dios es mayor que su corazón y no lo condena a usted. Su corazón y su conciencia, como dije, solo ve el fracaso. Dios ve la obra de Cristo. Entonces hágase la pregunta, ¿amo a otros cristianos?

Número ocho en la lista de pruebas de Juan. ¿Experimenta usted oración contestada? ¿Experimenta usted oración contestada? Capítulo 3, mientras que estamos ahí, observe el versículo 22, “Y cualquiera cosa que pidiéramos la recibiremos de Él porque guardamos Sus mandamientos y hacemos las cosas que son agradables delante de Él. Y este es un mandamiento, que creamos en el nombre de Su Hijo Jesucristo y nos amemos unos a otros como nos lo ha mandado.” Ahora, lo que Él está diciendo aquí en el versículo 22 es que usted puede saber que es un creyente cuando comienza a recibir lo que pide. Porque la única manera en la que usted puede recibir lo que pide es si usted – qué – guarda Sus mandamientos. Y el versículo 24 dice, “Y el que guarda Sus mandamientos permanece en Dios.”

Entonces comencemos desde el final. Si usted permanece en Él, y Él permanece en usted, usted guarda Sus mandamientos. Si usted guarda Sus mandamientos, Él responde a sus oraciones. Si Él responde sus oraciones, ¿adivinen qué? Usted pertenece a Él. Eso es lo que Juan está diciendo. Podemos tener confianza delante de Dios. Al final del versículo 21, “Amados, si nuestro corazón no nos reprende, confianza tenemos en Dios, y cualquiera cosa que pidiéremos la recibiremos de Él porque guardamos Sus mandamientos y hacemos las cosas que son agradables delante de Él. Y eso es evidencia de que Él permanece en nosotros y nosotros en Él.” Vaya al capítulo 5, versículo 14, y Juan dice, “Y esta es la confianza que tenemos en Él, que si pedimos alguna cosa conforme a Su voluntad, Él nos oye. Y si sabemos que Él nos oye en cualquiera cosa que pidamos, sabemos que tenemos las peticiones que le hayamos hecho.”

Si usted le pertenece a Él, Él va a responder sus oraciones. La oración contestada es una señal de que usted es Su hijo. Puedo decirlo de esta manera, Dios está más ansioso por responder la oración de Sus hijos de lo que ellos están por pedir. Hay cierta decepción, creo yo, en el corazón de Dios porque Él haría mucho más de lo que llegamos a pedirle que haga. ¿Alguna vez ha tenido usted ese pensamiento? Debe haber cierta decepción en el sentido de que Él haría mucho más de lo que llegamos a pedirle que haga. Pero cuando usted ora, esa es evidencia de que usted conoce a Dios si en respuesta Él contesta su oración.

Hay muchas personas que oran a Dios. Usted oye a personas decir esa expresión pequeña, “Bueno, oro a dios tal y tal.” Ni siquiera conocen al dios al que le están orando. Ni siquiera saben lo que es la oración. Pero para aquellos de nosotros que oramos y nuestras oraciones son contestadas, podemos saber que tenemos vida eterna. Ahora, una de las buenas razones por las que debemos tener una vida de oración activa y agresiva y fiel es para que usted pueda disfrutar de la certeza que trae esa oración respondida, ¿verdad?

Hay algunas personas que probablemente no disfrutan la certeza de su salvación simplemente porque tienen una experiencia tan carente de oración contestada porque tienen una vida de oración tan ineficaz. Solo le puedo decir estas cosas se han acumulado en mi vida, que he visto a Dios responder a mis oraciones en grandes cantidades a lo largo de los años continuamente, lo cual es evidencia de que Él me oye, lo cual es evidencia de que yo permanezco en Él y Él en mí, oración contestada.

¿Ha tenido sus oraciones contestadas? Entonces tiene vida eterna. ¿Es ese un patrón para usted en la vida? ¿Ha usted orado por alguien y ha visto que vienen a Cristo? ¿Ha orado por alguien que tuvo un gran problema y una gran necesidad en su vida y Dios usó algún medio para convertir eso en bendición y gozo? ¿Ha usted buscado a Dios acerca de una carencia en su vida y Él la proveyó? ¿Ha orado por perdón y una conciencia limpia y la recibió? ¿Le ha pedido a Dios gracia que lo capacite a usted para presentar la verdad en alguna ocasión a un individuo o grupo y Él le dio la gracia para hacerlo?

¿Ha buscado poder al proclamar el Evangelio y lo experimentó? ¿Le ha pedido a Dios que le ayude a guiar a alguien al Salvador y lo hizo? ¿Ha buscado que Dios le dé a usted con contentamiento con sus circunstancias y lo disfrutó y le concedió paz? ¿Ha pedido que el Señor le enseñe algunas lecciones acerca de Él y ayudarle a conocerlo mejor y Él le enseñó algunas lecciones fuertes, difíciles y ahora usted lo conoce mejor? Como puede ver, todas esas son indicaciones de que usted le pertenece a Él y Él a usted. Oración contestada.

Número nueve. Otra prueba que Juan da. ¿Experimenta usted el ministerio del Espíritu Santo? ¿Experimenta el ministerio del Espíritu Santo? Capítulo 4, versículo 13. Por cierto, una de las razones por las que 1 Juan es difícil de interpretar es porque Juan va por ciclos cubriendo los mismos temas todo el tiempo. Él en cierta manera tiene un tipo de flujo general, pero de vez en cuando él se adelanta o regresa y recoge algo. Y lo más difícil acerca de 1 Juan es tratar de bosquejarlo. Casi se bosqueja a sí mismo en una espiral, y esa es la razón por la que regresamos un poco. Hay un flujo, pero brinca aquí y allá de vez en cuando, mostrando algo de la pasión de Juan, quien no es tan analítico en términos fríos como digamos Pablo.

Pero de regreso en el capítulo 4, versículo 13 escuche esto, “En esto conocemos que permanecemos en Él y Él en nosotros.” ¿Cómo sabemos eso? ¿Sabe una cosa? ¿No es sorprendente? Acabo de leer eso y decir cómo es posible que la gente pueda estar buscando por todos lados tratando de entender si son salvos. En esto conocemos que permanecemos en Él y Él en nosotros. Digo, no podría ser más obvio que eso. ¿Cómo? En que nos ha dado de su Espíritu.

Y lo primero que el Espíritu hizo fue dar testimonio de que el Padre envió al Hijo para ser el Salvador del mundo, y confesamos a Jesús como el Hijo de Dios. Si usted confiesa a Jesús como el Hijo de Dios, el Salvador del mundo, entregando su vida a Él, esa fue la obra del Espíritu de Dios en usted. Y esa fue la evidencia número uno de que usted posee el Espíritu Santo, porque fuera del Espíritu Santo usted no va a saber quién es Cristo, y ciertamente usted no va a confesarlo como Señor y Salvador.

¿Ha experimentado el ministerio del Espíritu Santo? ¿En qué sentido? En el sentido de que usted ha reconocido a Jesucristo, ha confesado que Él es el Hijo de Dios, con todo lo que eso significa. Si es así, Dios permanece en usted, usted permanece en Dios, porque el Espíritu ha llevado a cabo esa creencia, esa fe. Si usted ha experimentado salvación, fe, amor hacia Cristo, compromiso con Él, ese fue el Espíritu Santo operando en usted. Si usted ha experimentado iluminación, esto es el entendimiento de la Palabra de Dios.

¿Quién fue eso? Juan dice que tenemos una unción de Dios y no necesitamos un maestro humano. ¿Quién es esa unción? El Espíritu Santo. El Espíritu todo lo escudriña. 1 Corintios 2, “Aún lo profundo de Dios.” Y nos lo da a conocer a nosotros, ¿verdad? Son discernidas por el Espíritu. ¿Ha venido usted a la fe en Cristo? ¿Ha entregado su vida a Jesucristo? ¿Ha llegado al punto en el que usted ha demostrado su amor hacia Cristo en sumisión a Él? Esa es la obra del Espíritu en usted.

Cuando usted lee la Palabra de Dios, ¿es iluminada en su corazón? ¿Entiende usted lo que dicen? De hecho, ¿la entiende tan bien que desearía que usted no la entendiera tan bien? ¿Es relativamente clara? No estoy hablando de los pasajes oscuros con los que todos nosotros luchamos. ¿Pero no es la Palabra de Dios avivada en usted cuando la lee? Pregúntese, ¿me convence de pecado cuando estoy en pecado? ¿Me hace regocijarme cuando estoy adorando? Eso es iluminación.

¿Qué hay acerca de la comunión? ¿Alguna vez ha experimentado comunión con Dios? Dice usted, ¿qué quieres decir? Bueno, tomemos la oración. ¿Habla usted con Dios? ¿Tiene comunión con Él? ¿Le ora a Él? ¿Quién está motivando eso? ¿Quién en usted lo hace clamar Abba Padre? Gálatas 4 dice que nos ha dado Su Espíritu mediante el cual clamamos Abba Padre. ¿Qué lo hace a usted acudir a Dios para tener comunión? La motivación del Espíritu Santo. ¿Qué hay acerca de la alabanza? ¿Quién es el que levanta su corazón para alabar y adorar a Dios? Cristo. ¿Quién es el que lo llena a usted para cantar con significado y devoción esas canciones de alabanza maravillosas que cantamos hace unos minutos? Fue el Espíritu Santo. Los impíos no hacen eso con gozo.

¿Alguna vez usted ha dado fruto espiritual en su vida? ¿Alguna vez ha experimentado amor, gozo, paz, paciencia, benignidad, bondad, fe, mansedumbre, templanza? Ese es el fruto del espíritu. Esas actitudes son gracias espirituales.

¿Alguna vez usted ha sido usado por Dios al servir? ¿Alguna vez le ha testificado a alguien? ¿Alguna vez ha ministrado de una manera espiritual mediante ayudar a alguien, mediante darle a alguien, mediante guiar, mediante todas esas áreas de capacidad espiritual? Como puede ver, si algunas de esas cosas o muchas de esas cosas han ocurrido en su vida, eso es evidencia del Espíritu de Dios.

¿Experimenta usted el ministerio del Espíritu Santo? Esas son las maneras, escuche cuidadosamente, en las que Romanos 8:16 es cumplido, el Espíritu da testimonio a nuestro espíritu de que somos hijos de Dios. ¿Cómo es que el Espíritu da testimonio? Al decir eres un cristiano, eres un cristiano. ¿Me oíste? No. No hay voz audible. ¿Cómo es que el Espíritu Santo da testimonio de eso? Da testimonio mediante su fe en Cristo y su amor hacia Cristo. Da testimonio al iluminar la Escritura para usted. Da testimonio al llevarlo a la comunión con Dios para que ore y alabe. Da testimonio al producir gracias espirituales en usted, el fruto del Espíritu. Da testimonio al producir testimonio eficaz, servicio eficaz y ministrar a otros creyentes. Esa es la obra del Espíritu.

No es algún tipo de cosa esotérica, teórica, mística lo que el Espíritu hace, sino esas acciones tan experimentales concretas. Si usted ha experimentado el ministerio del Espíritu de Dios, usted puede tener certeza. Si el Espíritu está un usted, usted le pertenece a Dios. Eso es lo que él está diciendo aquí en el versículo 13. El Espíritu está en usted. Usted le pertenece a Dios. Él le ha dado su Espíritu, tenga certeza. No deje que su corazón lo condene, que le diga que usted no es un creyente. Regrese a la obra del Espíritu en usted. No hay razón para dudar y ser inestable.

Número 10. ¿Puede usted discernir entre la verdad espiritual y el error? ¿Puede usted discernir entre la verdad espiritual y el error? Parece bastante obvio, pero vayamos al capítulo 4, versículo 1, “Amados, no creáis a todo espíritu, sino probad los espíritus si son de Dios, porque muchos falsos profetas han salido por el mundo. En esto conoced,” esta es la manera de probarlos, “el Espíritu de Dios. Todo espíritu que confiese que Jesucristo ha venido en carne es de Dios.” En otras palabras, todo espíritu que reconoce la realidad inherente de Jesucristo, que Él es el Salvador, el Ungido, el Mesías, pero también que este es el Salvador Ungido, el Mesías, Dios, la Segunda Persona, literalmente ha venido en carne humana, esa es la prueba.

Por cierto, todo sistema religioso falso que yo conozco viola esa prueba. Siempre atacarán la verdad acerca de quién es Jesucristo. Porque si usted presenta a Jesucristo como Aquel que dice la Biblia que es, haciendo exactamente lo que la Biblia dice que Él hizo, elimina un sistema religioso falso. Todos los sistemas religiosos falsos tienen que atacar la persona y obra de Cristo. Entonces la prueba es muy simple. Cualquier espíritu que confiesa que Jesús es el Salvador, el Cristo, el Ungido, en la plenitud de Su obra en la encarnación, es de Dios.

¿Puede usted discernir eso? Versículo 3, “Y todo espíritu que no confiesa que Jesucristo ha venido en carne no es de Dios. Y este es el espíritu del Anticristo, el cual vosotros habéis oído que viene y que ahora ya está en el mundo. Hijitos, vosotros sois de Dios y los habéis vencido, porque mayor es el que está en vosotros que el que está en el mundo.” Ellos son del mundo, por eso hablan del mundo y el mundo los oye. Nosotros somos de Dios. El que conoce a Dios nos oye. ¿Oyó usted eso?

Los creyentes verdaderos escucharán a los profetas verdaderos porque los creyentes verdaderos disciernen la verdad del error acerca de la persona y obra de Cristo. Ese es el punto medular. Si un hombre llegara a este púlpito y se pusiera de pie aquí y enseñara error acerca de la persona de Jesucristo, por la respuesta separaría a los creyentes de los incrédulos. Los creyentes verdaderos dirían, “Eso no es verdad.” Dice usted, “Bueno, ¿cómo sabemos eso?” Usted sabe eso porque Dios le ha dado a usted la verdad. Usted tiene una unción de Dios para discernir. Ese es el ministerio, la enseñanza del Espíritu Santo quien vive en usted.

Obviamente, en la iglesia a la que Juan escribió habían algunos falsos maestros. Estos falsos maestros estaban enseñando algo acerca de Jesús, no sabemos qué. Y entonces aquí usted no tiene una prueba moral y no una prueba experimental, sino una prueba doctrinal. Él dice, “Los creyentes verdaderos conocen la verdad y la distinguen del error.” Esa es la razón por la que según la Palabra de Dios, un creyente verdadero nunca puede desviarse al error acerca de la persona y obra de Jesucristo.

Alguien dice, “Bueno, solía creer en Jesucristo, pero he visto la luz. Ahora creo que Jesucristo fue un ser angelical. O creo que Jesucristo fue una emanación de Dios. O creo que Jesucristo fue un demiurgo. O creo que Jesucristo fue un espíritu divino sin el elemento humano. O creo que Jesús fue simplemente un hombre no divino.” Cualquiera de esas aberraciones de Jesucristo refleja un corazón no regenerado, por qué, concepto simple, cuando usted fue salvo, usted fue salvo al creer la verdad acerca de quién, Jesucristo. ¿Es eso correcto? Entonces cuando usted fue salvo, usted fue salvo al creer la verdad acerca de Jesucristo. ¿Cómo llegó usted a creer eso? El Espíritu Santo de Dios, ¿verdad? Que quede claro eso en su mente.

Entonces a partir del momento de su salvación hay una cosa en la que usted está claro, y eso es quién es Cristo y lo que Él hizo. De lo contrario, usted nunca habría sido salvo. Cualquier otro afuera de Cristo que hizo algo fuera de lo que Cristo hizo no fue el Salvador. Entonces desde el comienzo mismo de la salvación usted llegó en el conocimiento verdadero de Jesucristo, y usted permanece ahí porque el mismo Espíritu quien le reveló eso a usted inicialmente continúa afirmando eso. Esa es la sustancia de su fe continua.

Y observen esto, amados, a ustedes se les dio en una ocasión la fe para creer, y eso todavía se les está dando a ustedes como un regalo divino. A ustedes se le hizo entender en una ocasión quién fue Cristo, y eso les es dado continuamente como un regalo divino. Los creyentes verdaderos distinguen la verdad del error debido al Espíritu Santo. Allí en el versículo 1 del capítulo 5, “Todo aquel que cree que Jesús es el Cristo es nacido de Dios.” Es la misma prueba de nuevo. Cuando usted cree lo correcto acerca de Cristo usted nace de Dios. Básico, absolutamente básico, tan esencial.

Ahora, necesita ser escéptico. Regrese al versículo 1 del capítulo 4 por un momento, “Amados, no creáis a todo espíritu.” No crean todo lo que oyen. Dejen de creer a todo mundo. Probad los espíritus. Probad, dokimazō, práctica continua. Continuamente estén probando los espíritus. El espíritu implica la influencia que está detrás de la boca del maestro o el profeta. Pruébenlos, ¿por qué?, porque hay tantos profetas falsos, profetas falsos.

Aquí hay tres pruebas. Prueba número uno, confesión del Señor divino, versículos 2 y 3, confiesan que Jesús ha venido en la carne de Dios, que Él es Dios, la Segunda Persona que vino encarnado al mundo como Salvador, Mesías, Rey. En otras palabras, están de acuerdo con la revelación de Dios acerca de Jesucristo. Esa es la prueba número uno. Compromiso con el señorío de Jesucristo, quien es Dios en carne humana.

Prueba número dos. Compromiso con la Palabra Divina. Versículo 4, “Hijitos, vosotros sois de Dios, y los habéis vencido, porque mayor es el que está en vosotros que el que está en el mundo. Ellos son del mundo, por eso hablan del mundo y el mundo los oye. Nosotros somos de Dios y el que conoce de Dios nos oye. El que no es de Dios no nos oye. En esto conocemos el espíritu de verdad y el espíritu de error.” Esa es la segunda prueba. Realmente esas dos pruebas son suficientes.

¿Qué dicen acerca de Cristo? Y escuchan la Palabra de Dios. Se dará usted cuenta que las sectas invariablemente, sea la ciencia cristiana, Testigos de Jehová, mormonismo o cualquiera de los otros, primero atacan la persona de Cristo. En segundo lugar, presentan a un sustituto de la Biblia. Invariablemente un creyente verdadero puede discernir entre la verdad y el error. Los creyentes verdaderos no creen mentiras, por qué, tienen a un maestro de verdad que reside en ellos. La gente de Satanás le escucha a él. El pueblo de Dios lo escucha a Él.

¿Quiere saber si usted es un cristiano? Pregúntese esto, ¿puedo distinguir la verdad del error? ¿Puedo distinguir la verdad acerca de Cristo del error? ¿Puedo distinguir la verdad de la Palabra del error? Le digo, es tan claro. Oí un programa de radio recientemente, y había un hombre ahí que estaba propagando una religión falsa. No sé nada acerca de esa religión. No conozco asuntos particulares de lo que creen. Pero podría decirle a partir de lo que dijo en la primera frase, sabía que ese hombre no representaba la verdad. Simplemente la manera en la que él torció una pequeña afirmación, y a partir de ahí no podía aceptar nada de lo que él dijo.

Y escuché con bastante atención hasta que acabó. Y él me habló del gran profeta, quien es el instrumento de Dios para traer esta gran verdad a la humanidad. No cuadraba con la Escritura. No necesito saber qué sistema es. No necesito saber nada de eso. Sé que no encajó con la Escritura. ¿Cómo sabe usted eso? Porque el Espíritu de Dios me ha convencido acerca de Jesucristo y me ha convencido acerca de la salvación en Cristo por gracia mediante la fe. Y me ha convencido de la veracidad de la Palabra de Dios, y no necesito algún profeta de tiempos modernos que me dé la verdad. Eso debería ser verdad en su vida también. Usted no necesita ser un egresado de seminario para identificar la verdad y distinguirla del error. Ahora, estamos hablando de verdad básica, la obra personal de Cristo y la Palabra de Dios.

La última. ¿Ha sido rechazado por su fe? Observe el capítulo 3, versículo 13, “Hermanos míos, no os extrañéis – qué – si el mundo os aborrece.” Caín odió a Abel. Los injustos siempre odian a los justos, siempre. Porque sus obras son malas y las nuestras son justas. ¿Ha experimentado enemistad, hostilidad, rechazo, amargura, aislamiento, incluso la persecución? Si es así, esa es una señal de su cristianismo. Somos la escoria del mundo, ¿no es cierto? Escuche Filipenses 1:28, me encanta este versículo, Pablo dice, “De ninguna manera alarmados por sus adversarios, lo cual es una señal de destrucción para ellos, pero de salvación para vosotros.”

Si usted tiene adversarios que lo atacan, es una señal de destrucción para ellos, es una señal de salvación para usted. Cuando usted es perseguido no diga, “Oh, ay de mí, realmente soy cristiano. Las cosas van tan mal. Me pregunto si Dios se preocupa.” Si el mundo lo está persiguiendo, diga usted, “¿No es esto maravilloso? Es bastante claro quién soy yo.” No se sorprenda si el mundo lo odia.

Nunca olvidaré la noche en la que los demonios estaban gritando, “Sáquenlo. Sáquenlo.” No me querían en el cuarto. Esa fue una noche muy confirmadora para mí, el hecho de que los demonios sabían de qué lado estaba, fue buena información que yo tuviera. Y cuando el mundo viene a usted y el espíritu de Satanás viene a usted de una u otra forma, y usted es odiado por causa de la justicia, esa es una afirmación. Ahora, sí usted es odiado porque usted es raro, ese es otro asunto. Realmente no hay virtud en eso.

Ahora, permítame cubrir esas pruebas de nuevo de manera muy breve, porque estas son las cosas que queremos tocar. ¿Está usted disfrutando de comunión con Dios y Cristo? ¿Es usted sensible al pecado en su vida? ¿Es usted obediente a la Palabra de Dios? ¿Rechaza al mundo? ¿Ama a Cristo y espera con expectativa su regreso? ¿Ve el patrón decreciente de pecado en su vida? ¿Ama a otros cristianos? Tan, tan básico. ¿Experimenta oraciones contestadas? ¿Experimenta el ministerio del Espíritu Santo? ¿Puede usted distinguir entre la verdad y el error espiritual? ¿Y ha sido rechazado, odiado, aislado por su fe en Cristo? Si es así, dice Juan, “Estas cosas os he escrito para que sepáis que tenéis – qué – vida eterna.”

Tenga certeza amigo querido que no hay razón por la que usted viva su experiencia espiritual en el basurero. Sin embargo, millones de cristianos viven así. Y rara vez alguien enseña acerca de este tema tan importante. Inclinémonos juntos en oración.

Nos regocijamos, Padre, nos regocijamos porque podemos saber que tenemos vida eterna y que la vida eterna que tenemos es de hecho eterna. Oh que gozo. Gracias por la felicidad de corazón que viene para el creyente verdadero. Y Señor, oramos también por el que expuesto a estas pruebas fracasó y ahora está tratando con la realidad de que no importa lo que diga, no hay salvación real ahí.

El que está diciendo no disfruto de comunión con Dios y Cristo, vivo en pecado, realmente no soy sensible a Él, no soy obediente, no rechazo al mundo, realmente no espero la venida de Cristo, no veo un patrón decreciente de pecado en mi vida, No amo a otros cristianos, no experimento oraciones contestadas y el ministerio del Espíritu, no puedo distinguir la verdad del error, y ciertamente no soy perseguido por la justicia. Padre, por esa persona, sálvalos por causa de Jesús y para tu gloria eterna. Para el resto de nosotros, llena nuestros corazones de gozo porque nuestra salvación es real y está segura. En el nombre de Cristo. Amén.

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