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Ahora quiero que abra su Biblia en 2 Pedro 1:5-11. Estoy seguro de que me va a tomar unos cuantos más mensajes para terminar nuestro estudio de este texto. Francamente, he quedado sorprendido después de que he estado aquí 20 años en Grace y por primera vez estar predicando una serie acerca de la certeza, y descubrir que después de cada mensaje que he predicado acerca de este tema, por lo menos una persona, a veces seis o cinco personas, se me han acercado y me han dicho, “Hasta esta esta noche nunca había experimentado la certeza de mi salvación.” Me han agradecido por hablar acerca de este asunto. Le han agradecido a Dios por la claridad de Su palabra con respecto a la certeza.

Y es triste pensar en el hecho de que, si es verdad aquí en nuestra iglesia, debe ser verdad en todo el cristianismo que hay muchos, muchos cristianos que no disfrutan la certeza de su salvación. Es particularmente triste porque Dios quiere que tengamos plena certeza. Así lo dice en Hebreos 6:11 y 10:22. Él quiere, según 1 Juan 3:19, que nuestros corazones tengan confianza. Él quiere, según Colosenses 2:2, que tengamos las riquezas plenas de la certeza.

Todo cristiano verdadero debería disfrutar de la realidad de su salvación. No tener esa certeza es vivir en duda, vivir en temor, vivir en cierta forma de depresión espiritual y cierto tipo de miseria. Ciertamente no tener certeza significa que usted es incapaz de deleitarse en Dios, lo cual es inherente en la experiencia cristiana. Y usted es incapaz de disfrutar la expectativa de todas sus promesas. Usted es incapaz de disfrutar la realidad de la fe y la emoción de la esperanza.

Como puede ver, la promesa de la vida eterna, la promesa de la vida abundante, presupone la certeza. Si voy a disfrutar todo lo que es mío en Cristo, tengo que saber que estoy en Cristo. Vivir en temor, miseria, duda. Pedro está muy preocupado porque sus lectores disfruten de certeza. Entonces es un tema principal en esta epístola tan breve. Ahora, permítame recordarle brevemente en cierta manera cómo encaja esto.

Este es un libro muy corto, apenas tiene tres capítulos. El tema dominante de este libro es el capítulo 2. Y el capítulo 2 trata de los falsos maestros, falsos profetas. Y son descritos en términos muy claros vividos en el segundo capítulo. Ahora, el capítulo 2, el cual se concentra en los falsos profetas y falsos maestros, está rodeado por otra enseñanza dirigida a contraatacar exitosamente sus ataques.

En otras palabras, el capítulo 1 y el capítulo 3 están relacionados al tema en que el capítulo 1 y el capítulo 3 le dicen al creyente cómo estar equipado para enfrentar a los falsos maestros. Para pelear en contra del engaño que se infiltra, el engaño de los falsos maestros, el creyente debe saber algunas cosas. El creyente debe tener cierto conocimiento correcto, verdadero.

Y la pregunta viene, ¿qué debemos saber? ¿Qué debemos saber? Bueno, en el capítulo 1, versículo 12 al versículo 21, debemos conocer la Escritura. Debemos conocer la Escritura. Y él trata con eso. En el capítulo 3, debemos conocer nuestra santificación. Debemos conocer nuestra santificación. Y en el capítulo 1, versículos 3 al 11, debemos conocer nuestra salvación.

Si usted conoce la Escritura y si usted sabe que está santificado y apartado para Dios del pecado, y si usted sabe que su salvación es real, entonces los ataques de los falsos maestros son estorbados. Si usted no conoce la Escritura, y si usted no conoce, no está experimentando un estado continuo de la santificación, y si usted no está seguro de su salvación, usted se vuelve una víctima.

Ahora, estamos viendo esa sección de la salvación, conocer su salvación. Esa es una defensa muy esencial en contra de los falsos maestros. Si usted se ha puesto el yelmo de la esperanza de la salvación, entonces los ataques de Satanás que vienen contra usted para hacerlo dudar de su salvación y dudar de la obra de Dios son estorbados. Usted está protegido de los falsos maestros, los espíritus demoniacos y Satanás mismo. Entonces la primera línea de defensa es que usted debe conocer su salvación.

Y, de hecho, el capítulo entero hasta este punto se ha concentrado en eso. En el versículo 1 él dijo, “Debes conocer la fuente de tu salvación. Es tuya por la justicia de nuestro Dios y Salvador Jesucristo.” En el versículo 2 él dijo, “Debes conocer la sustancia de tu salvación. Depende de la gracia y la paz multiplicadas en el conocimiento de Dios y de Jesús nuestro Señor.” En los versículos 3 y 4, “Debes conocer la suficiencia de tu salvación, que tienes todo lo que pertenece a la vida y a la piedad.” Y ahora, en los versículos 5 al 11, “Debes conocer la certeza de tu salvación.” Usted debe estar seguro. Y entonces en los versículos 5 al 11, él habla del asunto de la certeza, de la certeza.

Y esto, amados, es crucial si vamos a resistir los ataques de los falsos maestros. Dice usted, ¿por qué?, porque los falsos maestros siempre van a tratar de presentarle a usted otro camino, de qué, de salvación, siempre. Pero si yo sé en dónde estoy en términos de salvación, y no hay duda, entonces no hay atracción por parte de la enseñanza falsa.

En los versículos 3 y 4 hemos indicado que tenemos todo lo que necesitamos en Cristo. Sin embargo, en los versículos 5 al 11 Pedro dice que tenemos que hacer todo lo que podemos hacer por añadir a lo que Cristo ha hecho para que podamos experimentar la certeza. Es una paradoja. Versículos 3 y 4 dicen, “Tienes todo en Cristo.” Versículos 5 al 11 dicen, “Ahora añade.” ¿Cómo puede usted añadirle a todo? Eso de nuevo es una paradoja maravillosa de estar completo en Cristo. Sin embargo, tener que hacer todo dentro de nuestra fuerza para seguirlo.

Y entonces encontramos en los versículos 5 al 11 que nos dan el camino a la certeza. El versículo 5 veámoslo, “Vosotros también.” Ahora, quiero detenerlo a usted ahí. ¿Qué razón nos da? Porque tenemos todo en Cristo debido a Su poder divino. Versículo 3, “Él nos ha concedido todo lo que pertenece a la vida y a la piedad mediante el verdadero conocimiento de aquel que nos llamó por su propia gloria y excelencia. Por medio de las cuales nos ha dado preciosas y grandísimas promesas para que por ellas llegaseis a ser participantes de la naturaleza divina, habiendo huido de la corrupción que hay en el mundo a causa de la concupiscencia.”

Permítame regresar eso simplemente, en resumen. Debido a que usted tiene poder divino, concediéndole todo lo que es necesario para la vida y la piedad, debido a que vino usted mediante el conocimiento verdadero de Jesucristo, mediante Él usted tiene promesas preciosas y magníficas, usted se ha vuelto participante de la naturaleza divina, han escapado de la corrupción que está en el mundo mediante la concupiscencia.

Ahora, por esta razón, en otras palabras, debido a todo lo que es tuyo en Cristo haz esto. Y aquí de nuevo está el misterio de la vida espiritual. Se nos ha dado todo en Cristo, sin embargo, demanda todo lo que tenemos seguir a eso. Debido a que todo lo que tenemos en Cristo, todos los recursos de gracia para la suficiencia espiritual, somos llamados a dar el máximo esfuerzo.

Bueno, ahora los falsos maestros van a tener éxito en encontrar una presa de aquellos que dudan de su salvación. Los falsos maestros siempre tendrán maneras de hacer que ellos sean miserables, pecaminosos, dudosos, débiles, que desmayen en su adoración, su oración, que hagan que no tengan gozo, que sean impotentes en el servicio, que estén confundidos por lo que creen.

Pero para aquellos que tienen confianza en su salvación, confianza en las riquezas que Cristo les ha dado, que están seguros y ciertos en el conocimiento verdadero del Salvador, los falsos maestros no tienen nada que ofrecer. Entonces por esta razón, debido a todo lo que tenemos en Cristo, debemos añadir a eso para que disfrutemos de este beneficio, esto es la certeza, certeza. El versículo 5 entonces llama a un esfuerzo diligente, “Vosotros también poniendo toda diligencia por esto mismo.”

Ahora, eso nos lleva al texto, y lo que quiero hacer es tomar este concepto de la certeza y dividirlo en cuatro secciones para usted. Y vamos a avanzar a lo largo de esta sección, es una a la vez. En primer lugar, está el esfuerzo prescrito. En segundo lugar, las virtudes perseguidas, las opciones presentadas y los beneficios prometidos.

Comencemos con el esfuerzo prescrito, acabamos de leerlo. Y necesito decir como comentario al margen aquí, que usted pensaría que después del versículo 3 y 4 usted tiene todo lo que pertenece a la vida y a la piedad, Dios ha derramado Su poder divino en usted, usted tiene todo esto. La siguiente afirmación podría ser entonces deje todo y deje a Dios, ¿verdad? La siguiente afirmación podría ser, “Oye, relájate, simplemente descansa y deja que Dios lo haga.” Pero encontramos lo opuesto. El esfuerzo prescrito, versículo 5 de nuevo, “Vosotros también poniendo toda diligencia por esto mismo, añadid a vuestra fe.”

Ahora, ahí está el esfuerzo prescrito. Debido a la obra salvadora de Dios en nosotros y debido a su suficiencia completa es como Filipenses 2:12 y 13, “ocupaos, de vuestra” qué, “vuestra salvación.” Dios lo metió, ocúpate en ello. Ocúpate en ello, poniendo toda diligencia. Por esto mismo añadid a vuestra fe. Añadid, esa palabra. Eso es interesante. Esa es una afirmación interesante.

Permítame llevarlo en mayor profundidad. Aplicando toda diligencia en su fe. ¿Qué significa la palabra poniendo? Bueno, simplemente eso, esfuerzo máximo, es la idea de traer todo esfuerzo al lado de lo que Dios ha hecho. Dios ha hecho todo esto. Usted trae todo esfuerzo. Esa es la palabra poniendo. Toda diligencia. Espoudo significa esfuerzo, es usado de alguien que está apresurado. Significa celo, una palabra muy fuerte.

Entonces él está diciendo junto con lo que Dios ha hecho trae todo esfuerzo con celo, pronto, apresurado, bastante directo. Y después, la palabra añadid. ¿Qué significa eso realmente? Significa dar de manera generosa. Significa dar abundantemente. Es una palabra muy interesante, por cierto, una especie de palabra diferente. Es una palabra que significa director de coro.

Y después hay una preposición enfrente de la misma. Dice usted, “Bueno, ¿cómo podrías traducir una palabra que significa director de coro con la palabra añadid? De manera simple, debido a que el director del coro tenía la responsabilidad de proveer todo lo que se necesitaba para su coro. Y entonces la palabra llegó a significar un proveedor. Un director de coros simplemente era sinónimo de un proveedor.

William Barkley dice esto, “Quizás el regalo más grande que Grecia, y especialmente Atenas, le dio a los hombres, fueron las grandes obras de teatro y los dramas de hombres como Acecleo, Sófocles y Eurípides, obras de literatura y arte que todavía están entre las posesiones más valoradas del mundo.” Todas estas obras necesitaban coros grandes porque los coros eran partes vitales de ellos. Por lo tanto, era muy caro producir dichas obras. En los grandes días de Atenas habían ciudadanos que de manera voluntaria y dispuesta asumían el deber a su propio costo de reunir, mantener, preparar y equipar dichos coros. Era en los grandes festivales religiosos que estas obras eran producidas.

Por ejemplo, en la ciudad de Dionisia fueron producidas tres tragedias, cinco comedias y cinco de lo que llaman las diatrimbas. Tenían que encontrar hombres para encontrar y equipar y preparar los coros para todos ellos. Costaba a un hombre así una gran cantidad de dinero, y era el orgullo de dichos hombres entrenar y equipar a sus coros de la manera más noble y espléndida que podían.

Los hombres que asumían estos deberes de manera voluntaria, de su propio bolsillo y por amor a su ciudad, eran llamados coregoy, esa es la palabra aquí. Y la palabra corgeuin es el verbo para asumir dicho deber para proveer, para un coro. La palabra por lo tanto tiene cierta abundancia en ella. Nunca significa equipar de una manera corta, de una manera era miserable. Significa de manera dispuesta y abundante entregar todo lo que es necesario para un desempeño noble.

La palabra epirgomei salió a un mundo más grande y creció hasta significar no solo equipar un coro sino ser responsable por cualquier tipo de equipamiento. Puede significar equipar un ejército con todas las provisiones necesarias y provisiones. Puede significar equipar el alma con todas las virtudes necesarias y hermosas para la vida. Pero siempre detrás de ella estaba la idea de una generosidad dispuesta y abundante al equipar. Y entonces esa es la palabra que el Espíritu de Dios escoge.

Y de regreso en el versículo 5, “Por esta razón, debido a todo lo que Cristo ha hecho por ustedes, apliquen toda diligencia, provean de manera generosa, abundante, no de manera miserable o de manera superficial – y después esa pequeña frase – a vuestra fe.” La fe es asumida aquí. La fe es el suelo en el que las flores de la santificación crecen. Entonces en su fe, su creer inicial en Cristo, usted necesita aplicar de manera abundante todo celo. Venir al lado de lo que Cristo ha hecho y hacer todo lo que usted puede hacer. Eso es lo que él está diciendo.

Ahora, alguien podría decir, “Bueno, ¿acaso no hay certeza en la fe?” Sí. Hay certeza en la fe. Y el que cree en el Señor Jesucristo, como hemos señalado en otras ocasiones, tiene toda razón para tener certeza. Si usted sabe que cree, entonces el Dios de la esperanza puede llenarlo de todo gozo y paz al creer, dice Romanos 15:13. Puede haber gozo y paz simplemente al creer. En 2 Tesalonicenses capítulo 2, versículo 13, “Debemos siempre dar gracias a Dios por vosotros, hermanos amados por el Señor, porque Dios os ha escogido desde el principio para salvación mediante la santificación por el Espíritu y fe en la verdad.”

En otras palabras, estos tesalonicenses, que relativamente eran cristianos nuevos, podían saber que eran salvos y estar llenos de esperanza debido a la fe en la verdad. La fe conlleva certeza. Hebreos capítulo 6 también señala la misma verdad. Y en 1 Juan 5 un texto muy conocido, versículo 13, “Estas cosas os he escrito a vosotros que creéis en el nombre del Hijo de Dios para que sepáis que tenéis vida eterna.”

El creer puede ser saber, tener fe puede impartir certeza. Yo pudo saber que creo. Usted puede saber que usted cree. Y creer trae salvación. Y usted puede tener una medida de certeza. Pero yo no creo que esa fe, esa fe inicial salvadora continuará dando el fruto de la certeza, a menos de que se haga el esfuerzo por ser obediente a lo que este texto dice. Usted podrá disfrutar de esa certeza inicialmente. Pero si no hay un esfuerzo apasionado por proveer de manera abundante lo que es requerido junto a lo que Cristo ha hecho, entonces creo que se perderá el gozo de la certeza.

Y entonces hay una prescripción dada aquí, y esa prescripción es busque diligentemente la provisión completa de todas estas cosas. La plenitud de la certeza, escuche con cuidado, es el producto de un esfuerzo intenso por disfrutar de la provisión completa de la virtud espiritual, y colocarlo al lado de la provisión completa de la provisión de gracia de Dios. Entonces en un sentido muy real, la certeza viene a un creyente que sigue esta prescripción.

Ahora, esa es la actitud. Veamos la acción. Hemos visto aquello que fue prescrito, el esfuerzo prescrito, un esfuerzo consumado que demanda un celo abundante. ¿Pero qué es lo que estamos haciendo? Entiendo esa actitud, pero ¿cuál es la acción? ¿Qué debo hacer? Veamos el punto dos entonces, las virtudes perseguidas, el esfuerzo prescrito, las virtudes perseguidas.

¿Qué necesita hacer un creyente para perseguir en su vida y producir la experiencia de la certeza? Versículo 5, “Añadid a vuestra fe virtud; a la virtud, conocimiento; al conocimiento, dominio propio; al dominio propio, paciencia o perseverancia; a la paciencia, piedad, a la piedad afecto fraternal, y al afecto fraternal, amor.” Siete virtudes que deben ser perseguidas. Y estas virtudes, cada una de ellas están incorporadas de alguna manera en la anterior. De la fe viene la virtud. De la virtud viene el conocimiento. Y así sucesivamente.

Ahora, quiero que vea estas. No necesitamos pasar mucho tiempo, pero usted va a ser muy refrescado conforme usted ve lo que Pedro quiere decir. La primera es virtud, aret, es la palabra virtud, virtud. En tiempos clásicos la palabra significaba la capacidad dada por Dios para desempeñar actos heroicos. Y llegó a significar la calidad de la vida de alguien que los hace sobresalir como excelentes. Es muy rara por cierto en la Escritura, pero no en el griego secular. Es un término noble, es un término de heroísmo, es un término de heroísmo moral, de excelencia moral, de calidad. Normalmente era usado para referirse al cumplimiento apropiado y excelente de algo.

Por ejemplo, se decía que un cuchillo era arete si cortaba bien. Un caballo era arete si corría con fuerza y rápido. Un cantante era arete si él o ella cantaba bien. Algunas veces la palabra llegó a significar valentía. Algunas veces significaba excelencia eficiente o virtud operativa. Nunca significó virtud cerrada o virtud en un vacío como si fuera una actitud, sino virtud que es demostrada en una vida. Entonces él dice en su fe, “Con todo su corazón y toda su mente, aplique con gran esfuerzo prontitud, celo y rapidez, la provisión abundante de excelencia moral a su vida.”

Permítame hacerle una pregunta simple, ¿dónde encuentra usted el modelo de esa excelencia? Cristo. Esa es la razón por la que en Filipenses capítulo 3 usted tiene esa afirmación monumental hecha por Pablo que establece el patrón para la conducta de todos los creyentes. Él lo dijo de la manera más magnífica que cualquier otro lugar en la Escritura. Y lo que él dijo fue, “Prosigo a la meta del premio del supremo llamamiento de Dios en Cristo Jesús.” Lo que él dijo, “Persigo la semejanza a Cristo.” Él lo admitió, “No lo he alcanzado, pero lo persigo.” La meta de ser como Cristo. La recompensa de ser como Cristo. La meta es la recompensa, usted lo recuerda a partir de nuestro estudio de Filipenses. Persiga la semejanza a Cristo. Persiga la excelencia.

¿Se acuerda usted lo que vimos el domingo por la mañana pasada en donde Pablo le dijo a los tesalonicenses, “Abundéis más?” Y algunos incluso han sugerido que podría significar energía moral. La gente que está hablando de esta palabra parece tener miedo, los lexicógrafos, la gente que da definiciones, parece temer que alguien va a pensar que la palabra tiene un significado estático, cuando no lo tiene. Y entonces algunos la han traducido energía moral, el poder que desempeña actos de excelencia. Entonces añada a su fe excelencia moral, calidad de vida, virtud espiritual, una especie de heroísmo santo.

Ahora, eso nos lleva a la segunda de estas virtudes. El versículo 5 dice, “A la virtud conocimiento.” La virtud no podría suceder a menos de que en su corazón hubiera conocimiento, ¿verdad? Discernimiento, entendimiento espiritual. La palabra conocimiento significa entendimiento correcto, verdad comprendida apropiadamente, entendida apropiadamente, aplicada apropiadamente.

Y entonces debemos perseguir la virtud entendiendo que en nuestra virtud debe haber un conocimiento espiritual, discernimiento. Debemos conocer antes de que podamos vivir. Debemos entender cómo debemos conducirnos antes de que podamos conducirnos de esa manera. La virtud depende de gnosis, conocimiento de una virtud elevada y una calidad de elevada. Tomando otro término teológico, iluminación, que su mente sea iluminada acerca de la verdad. Esto claro involucra un estudio diligente y búsqueda de la verdad en la Palabra de Dios.

Ahora, inherente en su conocimiento hay otra virtud, vea el versículo 6, “Al conocimiento dominio propio.” Todo encerrado con un conocimiento verdadero y discernimiento verdadero es dominio propio. La palabra literalmente significa en el griego conteniéndose uno mismo. Y en el día de Pedro era usado en el deporte. Los deportistas se controlaban a sí mismos, se refrenaban a sí mismos, se disciplinaban a sí mismos, golpeaban su cuerpo para sujetarlo. 1 Corintios 9:27, se abstenían de alimento no saludable y vino, de satisfacción sexual, para mantenerse santos.

Hacían ejercicios disciplinados para efectos del mérito deportivo, controlar la carne, las pasiones, los deseos corporales, en lugar de permitir que usted sea controlado por ellos. Y entonces él dice, “Persigan la virtud reconociendo que en el corazón de la virtud está el discernimiento espiritual, reconociendo que en el corazón de discernimiento espiritual está el dominio propio.” ¿Qué importa si discierno si no controlo? ¿Cómo puedo tener virtud?

Por cierto, simplemente como comentario al margen, los falsos maestros de manera típica dicen que su conocimiento verdadero y secreto los ha liberado de la necesidad de tener dominio propio. Recuerde que hablamos de eso. Predicaban licencia para satisfacer los deseos, eran avaros, eran explotadores, seguían sus propias concupiscencias. Pedro va a decir todo eso en los capítulos 2 y 3, y no refrenan nada. Pero Pedro revierte eso y él dice, “Cualquier teología que divorcia la fe de la conducta es herejía. La fe, y a esa fe virtud. Y a la virtud discernimiento espiritual. Y a ese discernimiento espiritual dominio propio.”

Esto es esencial para la vida cristiana, controlar los deseos carnales de manera coherente con lo que yo sé acerca de la verdad para efectos de producir excelencia moral o virtud. La virtud entonces guiada por el conocimiento disciplina el deseo y la hace el siervo, no el amo de la vida de uno. Eso es dominio propio. El dominio propio tiene que ser una de las más grandes de todas las virtudes cristianas.

Y hay más, una cuarta, versículo 6, “Al dominio propio paciencia.” Perseverancia, hupomone, paciencia o perseverancia en hacer lo que es correcto, nunca cediendo a la tentación, nunca cediendo a la prueba, nunca cediendo a la dificultad, nunca cediendo al pecado. Michael Green dijo, “El cristianismo de dicho hombre es como una estrella que se quema de manera constante en lugar del brillo efímero y el eclipse rápido de un meteoro.” Este es un retrato magnífico de lo que debemos perseguir. Perseguimos excelencia moral en base al discernimiento espiritual, lo cual produce dominio propio, lo cual produce perseverancia bajo la tentación, sin sucumbir.

Por cierto, esta palabra hupomone realmente resiste una definición de una palabra en español. En el griego clásico no es una palabra común, pero es usada en la Escritura frecuentemente de trabajo, dificultades que vienen en contra de una persona, en contra de su voluntad, haciendo que la vida sea extremadamente difícil, dolorosa, triste, incluso conlleva el pensamiento de la muerte. Es usada en el griego clásico de esas mismas cosas. Es usada en referencia a los macabeos, poder espiritual para mantenerse capacitando a los hombres a morir por su fe en Dios como lo hicieron en la revolución macabea. Es ese poder espiritual que se queda, que morirá antes de que ceda. Así de fuerte. Así de resistente.

Y de nuevo, cito de William Barkley en sus palabras del Nuevo Testamento, “Y ahora podemos ver la esencia y la característica de esta gran virtud hupomone, no es la paciencia que puede sentarse e inclinar su cabeza y dejar que las cosas desciendan sobre ella y soportar de manera pasiva hasta que pasa la tormenta. No es en la palabra de los escoceses meramente aguantar cosas. Es el espíritu que puede soportar cosas no simplemente con resignación, sino con esperanza refulgente.

No es el espíritu que se siente de manera estática soportando en un lugar, sino el espíritu que soporta cosas porque sabe que estas cosas están llevando a una meta de gloria. No es la paciencia que espera con tristeza el final, sino es la paciencia que espera de manera radiante el amanecer. Ha sido llamada una consistencia masculina bajo prueba. Se ha dicho que siempre tiene el trasfondo de andreia, lo cual es valentía.

Crisóstomo llama hupomone una raíz de todos los bienes, madre de la piedad, fruto que nunca se seca, una fortaleza que nunca puede ser quitada, un muelle que no conoce tormentas. Él la llama la reina de las virtudes, el cimiento de acciones correctas, paz en guerra, calma en tempestad, seguridad en complots. Y nunca la violencia de un hombre en los poderes del maligno pueden lastimarla. Es la calidad que mantiene un hombre de pie con su rostro hacia el viento. Es la virtud que puede convertir la prueba más difícil en gloria, porque más allá del dolor ve la meta.” Fin de la cita.

Dominio propio bajo presión, valiente, estable, gozoso, resistiendo la tentación, edificado sobre sabiduría espiritual buscando excelencia moral. Y en el corazón de esta perseverancia, número 5 está, “Y a vuestra paciencia piedad.” Piedad. Que palabra tan magnífica es esa. Usada allá atrás en el versículo 3 también, eusebeia, realmente significa reverencia. Ahora, escuche con cuidado conforme escribo esta palabra. Significa reverencia. Significa una conciencia práctica de Dios en toda área de la vida.

Es usada para traducir religión verdadera. Podría ser traducida adoración verdadera. Tiene la idea de adorar a Dios. Tiene la idea de conciencia de Dios. Los griegos solían decir que un hombre era Eusebia, un amante de los dioses. Es una palabra que se usa para describir a alguien que adora, alguien que tiene reverencia, alguien que adora a Dios.

De hecho, Josefo el historiador judío, hace un contraste de esta palabra con idolatría, idolatría, Eusebia, referencia reverencia, da a Dios su lugar apropiado, adora a Dios como debe ser adorado. La idolatría hace lo opuesto. Y entonces debemos perseguir de manera abundante, intensa, pronta, con gran celo, con pasión, la excelencia moral. Y en el corazón de esa excelencia moral hay un enfoque en Dios.

Resumiendo todo lo que los griegos dijeron acerca de esta conciencia de Dios, dijeron que la palabra incluía todos los rituales conectados con la adoración. Dijeron que la palabra incluía lealtad a Dios. Dijeron que la palabra incluía respeto hacia todo lo que pertenecía a Dios, y que incluía el espíritu de devoción a la voluntad de Dios. Fuera cual fuera que los griegos dijeron acerca de la palabra eusebeia, los cristianos lo hicieron más grande. Los cristianos lo hicieron más grande.

Pablo dice en 1 Timoteo 4:8, “Pero la piedad para todo aprovecha.” El creyente debe adorar a Dios y amar a Dios no con un vitral y música de órgano, sino con una vida de reverencia hacia Dios y devoción a Su santa voluntad. Él debe hacer lo que David dice en el Salmo 16, colocar al Señor siempre delante de él. Este debe ser nuestro compromiso. Los falsos maestros son irreverentes, no son religiosos, son impíos. Los cristianos verdaderos persiguen la conciencia práctica de Dios en todo detalle de la vida. Son caracterizados por reverencia profunda hacia Dios, lo cual lleva a un dominio propio, valiente, estable, gozoso, bajó la tentación, edificados sobre el discernimiento espiritual en la búsqueda de la excelencia moral. Es una tela maravillosa la que es tejida aquí.

Y después, una sexta virtud. “Y a la piedad – versículo 7 dice – afecto fraternal.” Filadelfia. Afecto fraternal y amistad, sacrificio mutuo el uno por el otro. No necesitamos pasar mucho tiempo en esto. Hemos hecho eso con frecuencia. En el corazón de la piedad, el corazón de reverenciar a Dios está el amar el uno al otro. De hecho, 1 Juan 4:20 lo dice de esa manera, que si usted ama a Dios, usted va a amar al otro. 1 Juan dice que si usted dice que ama a Dios y no ama a su hermano, usted es un mentiroso, porque si usted realmente amara a Dios, amaría a su hermano. Entonces si usted es un adorador verdadero, si usted realmente es eusebeia, piadoso y reverente, usted mostrará afecto hacia otros. Como puede ver, esas dos están ligadas de manera inseparable.

¿Cuál es el gran mandamiento? Ama al Señor tu Dios con todo tu corazón, alma, mente y fuerzas. ¿Y el segundo es qué? Amarás a tu prójimo como a ti mismo. Inseparable, inseparable. La primera mitad de los 10 mandamientos tienen que ver con cómo amar a Dios. La segunda mitad de los 10 mandamientos tienen que ver con cómo amar a su prójimo.

Entonces el elemento coronador fluye al siguiente punto, el séptimo, “Y al afecto fraternal amor.” Amor, ágape, amor sacrificial, abnegado. Este es el amor de la voluntad. Este es el amor de la decisión. Este es el amor de la voluntad, no el amor de la emoción. Esta es la virtud más elevada. Este es el summum bonum de la vida cristiana. Esto es lo que Pablo llamó lo más grande, el amor. En el corazón de mi adoración hacia Dios está esa bondad esencial hacia mi hermano. En el corazón de esa bondad hacia mi hermano está el amor de Dios derramado en mi corazón. Ahí está lo que debemos perseguir.

Y mucho más podría ser dicho acerca de todo eso, pero creo que usted entiende el desarrollo. Perseguimos la excelencia moral. La excelencia moral significa ser como Cristo. Nos aplicamos a nosotros mismos de manera diligente con toda nuestra energía y poder al grado abundante de colocar al lado de lo que Cristo ha hecho por nosotros el esfuerzo máximo en la persecución, en la búsqueda de estas cosas.

Y la primera cosa que perseguimos es excelencia moral, virtud, calidad, heroísmo espiritual. Lo cual significa que realmente estamos persiguiendo el amor, el amor más noble, más puro y más alto, lo cual entonces va a ser reflejado en bondad hacia otros cristianos emanando de una reverencia profunda hacia nuestro Dios amado, llevando a un dominio propio valiente, estable, gozoso, bajo la tentación, edificados sobre discernimiento espiritual, y la búsqueda contundente y consumidora de ser como Cristo. Simplemente, es un círculo grande, y la fe es el cimiento para todo, y el amor es la culminación.

Si tuviera tiempo podría llevarlo a todos esos pasajes que hablan de la fe que obra por el amor. Que búsqueda. Que búsqueda. Tenemos todo en Cristo, él dice, sin embargo, debemos añadir a lo que tenemos en Cristo con el máximo esfuerzo, virtud moral, sabiduría práctica, dominio propio interno, perseverancia en todas las tentaciones, reverencia consciente de Dios, afecto fraternal y un amor puro que afecta todo hacia Dios y a todos los demás. Creo que hay suficiente aquí para mantenernos ocupados, ¿no lo cree?

Y después, él dice en el versículo 8, “Porque si estas cosas están en vosotros y abundan, no os dejarán estar ociosos ni sin fruto en cuanto al conocimiento de nuestro Señor Jesucristo. Pero el que no tiene estas cosas, tiene la vista muy corta, es ciego, habiendo olvidado la purificación de sus antiguos pecados.” ¿Qué está diciendo él? Él está diciendo que, si estas cosas están en su vida y aumentando, usted va a ser fructífero, y usted no va a olvidar si usted ha sido salvo o no.

En otras palabras, usted va a disfrutar de certeza. Dios no quiere quitar su certeza, Dios quiere que la disfrute. Dios no quiere hacer que usted sea miserable, que esté dudando. Dios quiere que usted esté gozoso y que tenga confianza. Dios no quiere que usted cuestione si usted va llegar o no al cielo. Dios quiere que usted sepa sin lugar a dudas y viva por la esperanza. Pero la manera en que usted experimenta eso es no dejar todo y dejar a Dios, sino seguir el esfuerzo prescrito y las virtudes que deben ser perseguidas.

¿Acaso esto no en gran medida equivale a lo que aprendimos en 1 Juan en donde estas cosas son realidades en su vida? Está la confianza de la salvación. Y cuando los falsos maestros vienen, no tienen nada que ofrecerle a usted. Por conocimiento quieren darle a usted ceguera. Por dominio propio quieren darle a usted licencia. Para soportar a la tentación quieren darle a usted sucumbir a la tentación. Por una reverencia hacia Dios quieren darle a usted irreverencia. Por el amor de los hijos de Dios quieren darle a usted resentimiento hacia los hijos de Dios. Por el amor verdadero quieren darle a usted lujuria. Pero no van a ser un problema para usted si usted experimenta estas cosas en una medida que se va incrementando, porque usted se ha aplicado de manera diligente a proveer esto a su vida. Hay dos puntos más. Vamos a tener que esperar para verlos. Una conclusión poderosa, poderosa de este texto. Bueno, oremos.

Padre, parece como que el tiempo vuela tan rápido. Apenas, apenas comenzamos a poder respirar en las profundidades y es momento de regresar de nuevo a la superficie. Apenas comenzamos a aclimatarnos, a divorciarnos de las cosas del mundo y pensar en profundidad acerca de ti, y se acabó el tiempo.

Señor, ayúdanos a no subir a la superficie demasiado rápido, sino quedarnos allá abajo el suficiente tiempo como para experimentar todo lo que Tú quieres que entendamos. Ayúdanos a saber que Tú anhelas que Tus hijos tengan vida y la tengan en abundancia. Y la vida abundante debe significar certeza, y que Tú quieres que tengamos certeza, y Tú nos has dado los medios si nos dedicamos a esta búsqueda de los recursos que ya están ahí.

La excelencia moral está ahí en el espíritu. El conocimiento está ahí en la palabra. La perseverancia está ahí en la promesa de que ninguna tentación nos ha sobrevenido sino la que es humana, pero Dios es fiel que nunca nos dejará ser tentados más de lo que podamos resistir, sino que dará una manera de escapar para que podamos soportar. Todo está ahí. El afecto fraternal y el amor está ahí porque hemos sido enseñados por Dios para amarnos unos a otros. El amor está ahí porque lo has derramado en nuestros corazones. Tú nos lo has dado de manera abundante. Ayúdanos a buscarlo de manera intensa.

No entendemos el misterio de cómo todo es nuestro en Cristo, sin embargo, debemos buscarlo con toda la energía que tenemos, pero esa es la manera en que lo has diseñado. Haznos fieles para que podamos disfrutar de la certeza, esa más grande de todas las experiencias cristianas, saber que te pertenecemos a ti ahora y para siempre, y a partir de ella fluye todo nuestro gozo.

Gracias por darnos los medios para llegar a ese gozo pleno. Por causa de Cristo oramos. Amén.

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